Apocalipsis 19:11-21ApocalipsisNathan Díaz
La Victoria del Rey
¿Quién es el jinete del caballo blanco en Apocalipsis 19? Es Cristo mismo, que regresa como Juez y Rey con tres nombres: Fiel y Verdadero, el Verbo de Dios, y Rey de reyes y Señor de señores. El mensaje contrasta las bodas del Cordero con la gran cena del juicio y pregunta a cuál de las dos mesas estás invitado.
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Transcripción
Las bodas del Cordero como preludio
Apocalipsis capítulo 19. El domingo pasado vimos las bodas del Cordero, y fue una oportunidad para pensar en la boda de Vero y de Jorge, viendo hacia adelante cómo su matrimonio nos apunta hacia otro matrimonio todavía más espectacular y lleno de todavía más gozo que aquel del que fuimos testigos esta semana. Así que hoy vamos a continuar en Apocalipsis 19, y vamos a estar viendo la manera en que las bodas del Cordero son un preludio a otro evento que tiene que ver con el juicio final de Cristo. Y quiero que recuerden esto; es un recordatorio acerca de cómo estamos estudiando Apocalipsis.
Armando un rompecabezas
No sé si a alguno de ustedes les gusta armar rompecabezas. Pero, ¿cómo arman un rompecabezas? Lo sacan de la caja y ahí están todas las piezas. ¿Qué hacen con las piezas? ¿Cómo las ordenan? Pues, la clave… Pero a ver: hay ciertas orillas, y esas orillas, ¿qué significan? Que van juntas, ¿no? O sea, si tiene planito de un lado, significa que probablemente va con otra que tiene igual el mismo lado. ¿Qué pasa con los colores? También es así, ¿verdad? Buscan... como una imagen normalmente contiene varias piezas del mismo color, entonces tratan de juntar esas piezas en el mismo lugar, y tratan de ponerlas juntas y ver cómo encajan todas para empezar a formar, ¿qué? Una imagen más amplia de lo que están viendo.
O sea, una pieza solita nada más les da un pequeño panorama, o unas cuantas piezas solas les dan un panorama; pero ya que empiezan a juntar varias piezas, empieza a formarse una imagen, y esa imagen, conforme va creciendo, les da el panorama más amplio, más amplio y más amplio. Y esa es la manera en que estamos estudiando Apocalipsis. Apocalipsis es un libro que realmente contiene piezas de un rompecabezas; es decir, cuando estamos leyendo el libro, vamos a empezar a encontrar similitudes en diferentes pasajes, y vamos a empezar a ver: "Esto suena muy parecido a esto; ya, esto suena muy parecido a esto, y esto es muy parecido". Si vamos juntando esas partes que suenan parecidas, nos empiezan a pintar un panorama más amplio de lo que está sucediendo una vez que las juntamos.
Apocalipsis es uno de esos pasajes donde, ya a estas alturas de Apocalipsis —ya llegamos al capítulo 19—, ya a estas alturas vamos a poder ir hacia atrás, y cada vez menos ir hacia adelante conforme avanzamos; pero ir hacia atrás y tomar de esas piezas, acordarnos de otras piezas que ya vimos, y ver cómo embonan con el punto en donde estamos y cómo pintan este cuadro más amplio. Y eso es realmente lo hermoso de Apocalipsis. Apocalipsis nos está describiendo los eventos más importantes de toda la historia desde diferentes ángulos. Nos está mostrando cómo es que Dios ha desarrollado un plan de redención para la humanidad que empezó en las promesas del Antiguo Testamento, sí, pero se hizo una realidad histórica en la encarnación de Cristo Jesús. Y ahí, de hecho, se ejecutó el plan de redención de una manera real y tangible, donde pudimos ver: "Este es aquel a quien apuntaban las promesas; este es el Mesías, el Hijo de Dios, aquel que viene a redimirnos de nuestros pecados".
Un libro cíclico para las iglesias de hoy
Y entonces Apocalipsis nos está mostrando cuál es el fruto de esa primera venida de Jesús y cómo nos preparamos para su segunda venida. Entonces, todo lo que está sucediendo entre la primera y la segunda venida de Cristo es lo que creo que se desarrolla a lo largo de todo el libro. Y es un libro cíclico; entonces está dando vueltas y vueltas sobre este mismo desarrollo: qué pasa en la primera venida de Jesús, qué pasa en la segunda venida de Jesús y todo lo que hay en medio. Nos está dando un panorama, una y otra vez, de la historia de la iglesia.
Estamos abordando Apocalipsis no desde una perspectiva futurista únicamente; es decir, estamos abordando Apocalipsis no nada más pensando sobre cosas que algún día sucederán. Sí, estamos abordando Apocalipsis como un libro que nos muestra las realidades que vivimos hoy nosotros; nos expresa estas realidades. Y una de las razones simples por las cuales sabemos que nos muestra realidades presentes es porque este libro fue escrito a siete iglesias que existieron hace casi dos mil años. Este libro era relevante para esas iglesias, este libro significaba algo para ellos. Estaba diseñado para darles esperanza, estaba diseñado para sostenerlos en medio de la tribulación y en medio de la persecución, estaba diseñado para que fuera leído durante el servicio y para que se gozaran en las verdades que estaban siendo expresadas a través del apóstol Juan.
Un libro de contrastes
Entonces, nada más quiero que piensen en esto; esto solo es una introducción. Y quiero que piensen en que hoy vamos a enfocarnos mucho en los contrastes que hay en este libro, porque realmente es un libro de contrastes. Es un libro que nos está mostrando dos lados de todas las cosas. O sea, nos está mostrando el lado de Satanás y de sus huestes, y de aquellos que siguen a Satanás, de aquellos que siguen a la bestia y que siguen al falso profeta. Y eso no es nada más algo del futuro; es una realidad que ha existido en toda la historia de la iglesia. Siempre ha habido aquellos que siguen a Satanás y su sistema político, y su manera de gobernar este mundo hasta cierto punto, en el cual engaña a la gente. Siempre ha existido, y va a existir aún más hacia el final.
Entonces, es el contraste entre eso y el pueblo de Dios: los escogidos, los hijos de Dios, aquellos que tienen el nombre de Dios en sus frentes, aquellos que han sido escogidos para servir a Dios, para avanzar el Reino de Dios, para predicar el evangelio; aquellos que son protegidos por Dios como su iglesia para que puedan predicar a todas las naciones. Y una vez que se ha predicado a todas las naciones, entonces vendrá el fin. Recuerden Mateo 24. Entonces vemos esos contrastes a lo largo de todo el libro, y obviamente, al irnos acercando hacia el final, llegamos a la segunda venida y todo lo que encierra la segunda venida de Cristo. Entonces, hay varias maneras de leer Apocalipsis y de interpretar Apocalipsis; históricamente la iglesia lo ha interpretado de diferentes maneras, pero este es el ángulo que nosotros hemos estado tomando a lo largo de este libro.
Lectura: Apocalipsis 19:11-21
Vamos a ver hoy los versículos 11 al 21, que nos narran la victoria del Rey. Dice:
"Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: El Verbo de Dios. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores.
Y vi a un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios, para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes. Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército. Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes".
Oración
Padre, danos sabiduría para entender tu Palabra. Ayúdanos a ver cómo esto nos da esperanza hoy y nos lleva a la adoración; nos lleva a adorarte a ti, porque tú eres un juez justo, Rey de reyes y Señor de señores. Y que podamos gozarnos juntos en estas verdades y cantar: "¡Aleluya! Nuestro Dios Todopoderoso reina; sus juicios son verdaderos y justos". Hoy encomendamos a ti este tiempo, en nombre de Cristo Jesús. Amén.
El juicio de Dios como motivo de adoración
Miren, es la razón que vimos el domingo pasado por la cual las multitudes alaban a Dios: el juicio de Dios. Lo que estamos leyendo ahora es que se está desarrollando... Dios está juzgando a las naciones, Dios está juzgando a los reyes de la tierra, Dios está juzgando a la bestia, al falso profeta, Dios está trayendo a su fin la historia de la humanidad caída que se rebela contra Dios, la humanidad idólatra. Eso es razón para adorar a Dios. Es lo que leímos el domingo pasado, versículo 1: "Después de esto oí una gran voz de gran multitud en el cielo, que decía: ¡Aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del Señor Dios nuestro; porque sus juicios son verdaderos y justos; pues ha juzgado a la gran ramera que ha corrompido a la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella".
¿Por qué están adorando a Dios? Porque Dios está derramando sangre. Yo sé que eso nos brinca, ahí decimos: "No sé si me siento cómodo con eso". Pero es la Palabra de Dios. La Palabra de Dios nos está mostrando realidades que no importa si te gustan o no, o si te sientes cómodo o no: así es el juicio de Dios. Es motivo de adoración, y es motivo de adoración no porque satisface en nosotros un deseo de venganza personal —y es lo que vimos el domingo pasado—, no porque satisface en nosotros un deseo de venganza personal, sino porque manifiesta el carácter de Dios a todo el universo: su justicia. Su justicia prevalecerá.
Entonces, eso es lo que trae gozo a nuestros corazones: "Señor, sí, muestra quién eres, muestra la clase de Dios que eres. Ya es tiempo, ya es tiempo de que todos rindan cuentas; ya es tiempo de que todas las naciones te reconozcan como el verdadero Rey. Ha pasado demasiado tiempo donde te ignoran completamente, donde no les importa lo que dices en tu ley, donde hacen lo que se les da la gana". ¿Entienden lo que está pasando en el cielo aquí? Y como dice el versículo 6: "Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos". ¿Sí? Dejen que eso entre en su imaginación un poquito: cómo suena esta multitud.
Cómo suena una gran multitud
Pocas veces he tenido esta experiencia, pero ha sido una experiencia verdaderamente única para mí. El año pasado fui a una conferencia en Kentucky donde estábamos adorando a Dios 12 000 personas juntas. Ahora, por eso les digo, es una experiencia que normalmente no estás con 12 000 personas que están adorando a Dios. Por lo regular estoy con unas 100 personas que están adorando a Dios, y me gusta con 100 personas; pero hay algo de cómo se oye cuando hay 12 000 personas cantando que te estremece, que realmente toca fibras muy sensibles de nuestro corazón, con respecto a cómo suena esto que está siendo descrito en Apocalipsis. ¿Cómo suena una gran multitud? O sea, estas no son 12 000 personas, son millones de personas; por eso suena como el estruendo de muchas aguas, como la voz de grandes truenos.
Yo no me imagino cómo va a ser la adoración en el cielo, pero va a ser majestuoso. O sea, como nada que han escuchado en toda su vida; doce mil personas se quedan muy cortos. Esa es la clase de gloria que estamos contemplando aquí; es increíble. Y el pasaje nos está apuntando en esa dirección: "Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria". Y ahora nos muestra que la realidad es que ahora el pueblo de Dios se ha unido con Él en una gran boda, y en una gran unión, y una gran celebración que se llama las bodas del Cordero.
Dos grupos de personas
Pero eso desata otra cosa que tiene que ver con el juicio de Dios, y desata otra cosa que tiene que ver con qué pasa ahora con los impíos. O sea, ahí está el pueblo de Dios, es la esposa de Cristo; pero ahora, ¿qué pasa con aquellos que no creen en Él, aquellos que se siguen rebelando contra Él, que todavía están buscando otras cosas para satisfacer los deseos más profundos de su corazón que no son Dios, que siguen en rebeldía contra Dios? ¿Qué pasa con ellos? Tenemos estos dos grupos de personas, y la segunda venida va a manifestar el destino final de ambos grupos. Y eso es lo que estamos leyendo aquí.
Entonces, la manera en que quiero recorrer este pasaje es en tres aspectos. Uno es cómo vemos a Dios como juez —bueno, cómo vemos a Jesús como juez específicamente—; otro, cómo vemos a Jesús como rey; y luego, de qué se trata esta batalla, esta pelea, esta batalla que se da en los versículos 17 al 21. Y voy a nada más tomar como referencia... obviamente hay muchos detalles aquí; voy a mencionarlos rápidamente, sobre de dónde está sacando aquí Juan imágenes del Antiguo Testamento. Voy a recorrer algunas de esas imágenes para que entiendan cómo, nuevamente, Apocalipsis no es un libro único; Apocalipsis es un libro que en su mayoría está tomando ideas y conceptos que ya han sido expresados en el Antiguo Testamento.
Y hay, en particular, ahí básicamente tres nombres de Dios, tres nombres de Jesús que se le dan a Jesús en este pasaje. Uno es Fiel y Verdadero, otro es el Verbo de Dios y otro es Rey de reyes y Señor de señores. Entonces, vamos a usar esos tres nombres como nuestra guía, nuestra base. Hay un nombre aquí que nadie conoce —que dice que nadie conoce sino solo Él—; vamos a ver a qué se refiere eso. Pero los nombres que están revelados aquí son Fiel y Verdadero, el Verbo de Dios, Rey de reyes y Señor de señores. Y al ver eso, y lo que implica de Jesús como juez y como rey a través de sus nombres, vamos a irnos a cómo se desarrolla la batalla final y qué significa eso para nosotros.
La estructura del libro
Entonces, número uno, quiero mostrarles cómo es la estructura que hemos visto hasta ahorita; es más bien para darles el panorama general del libro. Primero, en el capítulo 12 fue revelado el dragón, que el capítulo 12 nos explica que es Satanás, la serpiente antigua. Entonces, en el capítulo 12 es revelado Satanás como uno de los enemigos de Dios, el principal enemigo de Dios. Después, en el capítulo 13, aparecen la bestia y el falso profeta; son revelados como instrumentos de Satanás. Y el enfoque que he tratado de explicar, que creo que es el enfoque correcto de este libro, es que la bestia y el falso profeta no son nada más dos individuos, dos personas, sino que representan todo un sistema que Satanás controla y gobierna: un sistema político, un sistema económico, un sistema religioso en el mundo.
Y cuando son condenados la bestia y el falso profeta aquí en el capítulo 19, no creo que son dos personas; creo que es el sistema, el sistema de este mundo que es controlado por lo que Apocalipsis llama la bestia y el falso profeta, que son condenados finalmente. Y en el capítulo 17 vimos cómo aparece la gran ramera, la gran Babilonia. En el mismo orden en que aparecieron, en ese mismo orden, pero ahora en reversa, desaparecen o son juzgados. Entonces, apareció Satanás, aparecieron la bestia y el falso profeta, luego apareció la gran ramera, la gran Babilonia. Y justo en el capítulo 18, ¿quién es el primero que es juzgado? La gran ramera, la gran Babilonia. Y después, ahora en el capítulo 19, ¿quién es juzgado? La bestia y el falso profeta. Y en el capítulo 20 va a ser juzgado Satanás.
Entonces, en el mismo orden en que aparecieron, en ese mismo orden van a ir desapareciendo de la escena. Esa es la estructura del libro de Apocalipsis; así está estructurado, ese es el orden en el cual hemos estado viendo estos eventos. Y no el próximo domingo, sino dentro de dos domingos, vamos a empezar a ver el capítulo 20, que es el más controversial de todos los capítulos de Apocalipsis. Entonces, si les falta controversia, vamos a tenerla, más de lo que ya la hemos tenido. El capítulo 20 es sumamente interesante, y vamos a ir hacia allá. Pero más quiero mostrarles la estructura de este libro, cómo está ordenado la manera en que Dios juzga.
Y nuevamente, no creo que significa necesariamente que pasan periodos largos de tiempo entre cada una de estas etapas. Creo que suceden básicamente... los juicios suceden, sí: primero la gran Babilonia, luego la bestia y el falso profeta, y luego Satanás; pero todo dentro de la segunda venida de Jesús y su juicio. Voy a explicar más sobre eso más adelante. Pero vamos ahora sí a ver esta estructura. Número uno:
Jesús, el juez: Fiel y Verdadero
Tenemos un juez, que es Jesús. Dice: "Entonces vi el cielo abierto". Y este cielo abierto es algo que Juan ya ha estado viendo; lo vio en el capítulo 18, cuando vio caer la gran Babilonia: "Después de esto vi otro ángel descender del cielo con gran poder, y la tierra fue alumbrada con su gloria". Aquí algo parecido está pasando. Cuando dice... ¿Cómo entró Jesús a Jerusalén en su primera venida? ¿Cómo entró? ¿Montado en qué? En un burrito. Ahora, creo que esta imagen está diseñada para contrastarla con eso. Es decir, Jesús en su primera venida vino para humillarse, para morir por nosotros, para traer salvación; y esa es una manera de ver a Jesús como el Cordero de Dios. Es el Cordero, el que viene para dar su vida y para ponerse como el sacrificio perfecto por toda la humanidad.
Pero ahora, cuando viene en su segunda venida, ya no viene como un cordero; viene como un Cordero que fue inmolado, que fue ya sacrificado en su primera venida, pero ahora viene como juez. Y no viene sobre un burrito, viene sobre un caballo, porque viene a juzgar. Entonces es todo un aspecto completamente diferente acerca de Jesús que está siendo revelado en esta etapa de la historia. Y tenemos que entender a Jesús como Él es, no nada más las cosas que nos gustan de Él. Nos gusta pensar en Jesús como aquel que dice: "Dejen a los niños venir a mí, porque de los tales es el reino de los cielos"; y "si tu enemigo te da una cachetada, tú pon la otra mejilla"; "ama a tus enemigos". O sea, ese Jesús, aunque ni seas cristiano, te encanta...
Sí, ahí está el falso profeta. Vean el versículo 20, lo que dice: "Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen". Entonces, el contraste es entre Jesús, que es Fiel y Verdadero, y la bestia y el falso profeta, que son falsos, engañadores. Es lo que ellos hacen: engañan a la gente. Y Jesús, todo lo que dice es cierto.
Una verdad que no cambia
Y esa es la realidad que tenemos aquí. O sea, cuando nosotros abrimos nuestra Biblia, lo que tenemos es el testimonio de Jesús, que ya leímos en el versículo de "tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús"; "el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía". ¿Cuál es el espíritu de la profecía? Un testimonio fiel y verdadero. Es decir, esta es una verdad que nunca cambia; aquí está, y es estable y sólida y objetiva y absoluta, en contraste con un mundo y una sociedad que cree que tú puedes adaptar la verdad a tu conveniencia, y que tú puedes creer lo que te convenga en el momento que quieras. Y entonces, si la verdad que te conviene es "me gusta gente del mismo sexo", que esa sea tu verdad.
Pero la Biblia no cambia; la verdad de la Biblia no cambia, es absoluta y es constante, y nos está apuntando en una sola dirección. Y dice Dios: "Yo soy el mismo ayer, hoy y por los siglos; yo no cambio, y mi verdad permanecerá para siempre. Y ustedes pueden hacer lo que quieran, pero mis leyes no se mueven, mi manera de ser no cambia". Y ese es el contraste entre estas dos cosas: es nuestra sociedad, que cree que puede decidir cómo es la verdad, qué es lo que es bueno y qué es lo que es malo, e ignorar completamente la ley de Dios. Pero Dios dice: "No, yo no nada más digo la verdad, sino que soy confiable".
¿Ya vieron cómo, en pasajes que ya hemos estudiado, la bestia y el falso profeta de hecho se voltean en contra de la gran ramera, la gran Babilonia? ¿Se acuerdan? O sea, hay un conflicto interno. ¿Por qué? Porque Satanás no es confiable. Él va a usar a la gente, él va a hacer lo que él quiera, y no tiene ningún problema con ser desleal; y no tiene ningún problema con que, aunque hayas dedicado toda tu vida a seguirlo a él y a seguir sus caminos, él no tiene ningún problema con dejarte abandonado al final. Pero aquellos que siguen a Dios saben que están siguiendo a alguien que es constante y que es confiable y que siempre dice la verdad.
Ojos como llama de fuego y muchas diademas
"Sus ojos eran como llama de fuego". ¿Se acuerdan? Capítulo 1, versículo 14: "Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; y sus pies semejantes al bronce bruñido". Todas esas descripciones están regresando aquí para mostrarnos que es Jesús específicamente del que está hablando. Quiere decir que Él puede ver los corazones del pueblo, las intenciones; Él sabe cómo juzgar perfectamente, porque el fuego representa el juicio, y sus ojos, que representan su omnisciencia, están en toda la tierra, y Él sabe lo que está sucediendo, y Él puede juzgar perfectamente por esa razón.
"Y había en su cabeza muchas diademas". Eso, ¿qué quiere decir? Eso habla de su soberanía. Y eso está diseñado para contrastar con... ¿quién? ¿Quién más tiene diademas en Apocalipsis? ¿Se acuerdan? En el capítulo 12, ¿quién tenía diademas? Versículo 3 del capítulo 12: el dragón tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas. El dragón tiene diademas. Luego la bestia tiene diademas, capítulo 13, versículo 1: una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cuernos diez diademas, todavía más que el dragón. Pero esas diademas nos hablan de un poder y una autoridad temporal que van a tener sobre toda la tierra para hacer guerra contra los santos; lo que estaba leyendo en Apocalipsis: hacer guerra contra los santos, porque Dios les da la autoridad para hacer guerra contra los santos.
Entonces, tienen poder y autoridad sobre la tierra por un periodo de tiempo corto, descrito como una hora. Aquí Jesús, ¿cuántas diademas tiene? Muchas diademas, porque Él realmente sí es Señor del universo, Él realmente sí es soberano sobre todas las cosas, y no nada más por un ratito, sino para siempre.
Un nombre que ninguno conocía
"Y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo". Perdón, no les he estado poniendo aquí los pasajes. Él tiene un nombre, tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino Él mismo. Y ahora, esta idea del nombre, de un nombre escrito, también ha sido un tema muy recurrente en el libro de Apocalipsis. Y aquí es interesante, porque realmente el hecho de que no se ha revelado... decimos: "¿Por qué no es revelado el nombre? ¿Por qué no podemos conocerlo? ¿Por qué solo Él lo conoce?". Bueno, probablemente esa es la idea de que la identidad completa de Cristo no será revelada sino hasta que venga en su juicio final. Hay aspectos acerca de Jesús que todavía no conocemos ni entendemos, pero que veremos finalmente cuando Él regrese. Y entonces hay aspectos aquí de su nombre que son mantenidos como un secreto.
Pero, aún más allá de eso, quiero que piensen en cómo es que a nosotros también se nos dan ciertos nombres a lo largo del libro de Apocalipsis, y esos nombres nos identifican con Él. Entonces, creo que también este pasaje podría referirse al hecho de que la revelación de Cristo no es que nosotros no la conozcamos, no es que nosotros no conozcamos este nombre, sino que es mantenido en secreto de la humanidad que está viniendo a ser juzgada. Ellos son los que no conocen este nombre, el nombre de Jesús como juez. Nosotros sí lo conocemos, pero hay una identificación con ese nombre a lo largo del libro de Apocalipsis. Y quiero que vean conmigo algunos pasajes que nos apuntan en esa dirección; por ejemplo, Isaías 62, Isaías 65.
Primero vamos a ver Isaías 65:15, porque este es el que tiene que ver con el nombre de Dios específicamente. Dice: "Y dejaréis vuestro nombre como maldición a mis escogidos, y el Señor Dios te matará; pero mis siervos serán llamados por otro nombre". Entonces, hay un misterio acerca del nombre de Dios y del nombre que se les da a los escogidos a lo largo de la Biblia. Inclusive, si recuerdan la historia de Jacob luchando con el ángel —¿se acuerdan de esa escena?—, eso es Génesis 32:29. ¿Qué le dijo Jacob al ángel, al ángel de Jehová, que creo que es una cristofanía en ese momento? ¿Qué le dijo Jacob? "Dime tu nombre". ¿Y se lo dijo? No se lo dijo. Hay un aspecto que está regresando aquí en Apocalipsis acerca de la manera en que Dios mantiene ciertos aspectos acerca de sí mismo y de su carácter ocultos, para ser revelados en diferentes fases de la humanidad. Pero a sus hijos, en general, les ha revelado una mayor perspectiva acerca del carácter de Dios con el cual nosotros sí nos identificamos y que nosotros sí conocemos. Vean lo que dice Isaías 63, versículos 1 al 3, y aquí pueden ver cómo se conecta con el juicio de Dios: "¿Quién es este que viene de Edom, de Bosra, con vestiduras de colores brillantes; este majestuoso en su ropaje, que marcha en la plenitud de su fuerza? Soy yo, que hablo en justicia, poderoso para salvar. ¿Por qué es rojo tu ropaje —vamos a llegar a esto en un momento—, y tus vestiduras como las del que pisa en el lagar? El lagar lo he pisado yo solo; de los pueblos, ningún hombre estaba conmigo. Los pisé en mi ira y los hollé en mi furor; su sangre salpicó mis vestiduras y manché todo mi ropaje".
Y vean Isaías 62, versículos 2 al 5: "Entonces verán las naciones tu justicia, y todos los reyes tu gloria, y te llamarán con un nombre nuevo —con un nombre que no conocían— que la boca del Señor determinará. Serás también corona de hermosura en la mano del Señor, y diadema real en la palma de tu Dios. Nunca más se dirá de ti: Abandonada, ni de tu tierra se dirá jamás: Desolada; sino que se te llamará: Mi deleite está en ella, y a tu tierra: Desposada; porque en ti se deleita el Señor, y tu tierra será desposada. Porque como el joven se desposa con la doncella, se desposarán contigo tus hijos; y como se regocija el esposo por la esposa, tu Dios se regocijará por ti". ¿Ven dónde está el paralelo aquí también? Este pasaje viene de Isaías 62 y 63, e Isaías 65.
Un nombre nuevo para su pueblo
Además de eso, a nosotros también se nos da un nombre. Vean Apocalipsis 2, versículo 17: "El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe". Entonces, ven cómo hay un paralelo entre esta idea de que Jesús mantiene un nombre secreto y que a nosotros también se nos da un nombre secreto. Hay algo aquí que está sucediendo que nos identifica con Jesús como su pueblo. Además, en Apocalipsis 3:12 leemos: "Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de ahí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo".
Entonces, hay una conexión entre esto que está sucediendo y todo lo que ya hemos estado leyendo en Apocalipsis, donde el nombre nuevo de Dios y el nuevo nombre que se nos da a nosotros es revelado en la segunda venida, en la cual Jesús viene con un nombre que nadie conoce y nos identifica con Él en su carácter. Vean lo que también... y si recuerdan esto, del capítulo 17, esto es para contrastar, ¿verdad? La gran ramera tiene en su frente un nombre escrito, un misterio que está siendo revelado, este nombre: "Babilonia la grande, la madre de las rameras". Entonces, ahí hay un contraste entre el nombre de Jesús y el nombre de Satanás, de la bestia, del falso profeta, de la gran ramera. Y claro, tenemos a los 144 000 con el nombre de Dios sobre sus frentes. Entonces, hay un patrón aquí recurrente acerca de este concepto que hemos estado viendo a lo largo de todo el libro.
El Verbo de Dios
Y aquí es revelado este nombre: el Verbo de Dios. "Estaba vestido de una ropa teñida en sangre". Y como ya vimos en Isaías, este concepto de la ropa teñida en sangre podemos verlo desde dos ángulos. Uno es la sangre de aquellos que están juzgando, la sangre derramada de aquellos a los que está juzgando, lo cual es realmente de lo que está hablando este pasaje; y además, la sangre que es derramada por Jesús como el Cordero de Dios para su pueblo. Entonces, hay muchas razones por las cuales su ropa estaría teñida con sangre; creo que aquí principalmente es el juicio de sus enemigos.
Pero dice: "Y su nombre es: El Verbo de Dios". ¿Qué les recuerda eso? Juan 1:1, ¿verdad? La Palabra encarnada y la Palabra revelada. Jesús fue el Hijo de Dios encarnado, y Jesús fue aquel a través del cual Dios reveló su plan para la humanidad y su manera de reconciliarnos consigo mismo. Y todo eso es el testimonio que tenemos en nuestras Biblias; de eso se trata: de entender quién es Jesús, cómo es que Él es la Palabra de Dios. Logos es el Verbo, la Palabra; lo que Él dice se manifiesta en Jesús. "En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía". ¿Y qué es lo primero que Dios hace? "Dijo Dios". El Verbo de Dios: "dijo Dios". Todo lo que se ha hecho ha sido a través de Jesús. Lo que dice Colosenses 1: "Todo fue hecho por medio de Él", y Juan 1 también lo dice; "por medio de Él todas las cosas subsisten".
Entonces, esta es una realidad acerca del carácter de Dios, y hacia dónde nos está apuntando. Nos está apuntando hacia lo que dice 2 Tesalonicenses 2:8: "Entonces será revelado ese inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca y destruirá con el resplandor de su venida". E Isaías 11:4, que dice: "Sino que juzgará al pobre con justicia, y fallará con equidad por los afligidos de la tierra; herirá la tierra con la vara de su boca, y con el soplo de sus labios matará al impío". Esas son las profecías del Antiguo Testamento que se están cumpliendo aquí, que podemos conectar; esas son las conexiones que existen entre el libro de Apocalipsis y otras partes de la Biblia.
Los ejércitos celestiales
¿Y quién acompaña a Jesús? Los ejércitos celestiales acompañan a Jesús. ¿Ángeles? Bueno, a lo mejor hay ángeles ahí, pero hay más que ángeles. ¿Quiénes lo acompañan? La esposa; la iglesia lo acompaña. Dice: "Vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos". Acabamos de leer eso, ¿no? ¿Quién se viste de lino fino, limpio y resplandeciente? La iglesia de Cristo, los santos de Dios. Ellos son los que se visten así, y ellos ya se encontraban con Él —lo recibieron en las nubes, como dice 1 Tesalonicenses 4—, y ahora descienden con Él para reinar y para juzgar a la tierra. Nosotros acompañaremos a Dios como su pueblo para juzgar a la tierra.
Jesús, el Rey
"De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor del Dios Todopoderoso". Entonces, ahora vamos a ver el otro aspecto de Dios, que tiene que ver con Dios como Rey: la ira del Dios Todopoderoso. "Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores". Esta idea de la espada aguda sale de Isaías 49:2. Nada más les estoy mencionando aquí un poquito del contexto del Antiguo Testamento; no lo vamos a leer.
Pero también quiero que recuerden la manera en la cual esta imagen del vino —de cómo pisa el lagar del vino del furor de su ira— ya ha aparecido antes. En el capítulo 14 leímos acerca de dos vinos. En el capítulo 14, versículo 8, leemos ya esta predicción, esta profecía acerca de lo que vendría: "Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación". Entonces, la gran Babilonia, por medio de su vino, de su fornicación —es decir, de su inmoralidad, de su idolatría—, le dio de beber a las naciones. Y si tú bebes el vino de la gran Babilonia, entonces tú beberás el vino del furor de la ira de Dios.
¿Qué es lo que dice el versículo 9? "Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos, y no tienen reposo". Ya vimos ese pasaje. Entonces, aquí está regresando este tema sobre el vino del furor de la ira de Dios, y está retomando otra cosa que ya habíamos visto en el capítulo 12. ¿Quién es el que va a regir las naciones con vara de hierro? Capítulo 2... el hijo de la mujer, versículo 5: "Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones". Eso viene del Salmo 2, Salmo 2, versículo 9: "Tú los quebrantarás con vara de hierro; los desmenuzarás como vaso de alfarero". Entonces, ¿entienden cómo en Apocalipsis están juntando todas estas profecías y todas estas características de Jesús que Él cumplió, y nos están mostrando ya el panorama más amplio? Así se cumple, así se cumple lo que dijo Isaías; así se cumple lo que dijo el salmista; así se cumple lo que había estado siendo desarrollado a lo largo de toda la historia. Llega a su clímax en este punto: un Rey que es Rey de reyes y Señor de señores.
Rey de reyes y Señor de señores
Y esta es una expresión, hermanos, que nos hemos acostumbrado a usarla, pero no entendemos lo que significa. "Rey de reyes" es el superlativo; es como decir: el que es rey que no puede ser más rey. Si hay algo que significa rey, esta es la suprema expresión de eso. El tabernáculo, el templo: la expresión original del Lugar Santísimo es "el santo de santos"; es decir, no hay más santo que ese lugar. Y aquí es Rey de reyes, Señor de señores. ¿Eso está diseñado para contrastar con qué? Pues por eso es que Él puede juzgar a los reyes de la tierra, como dice el versículo 18: "para que comáis carnes de reyes y de capitanes". Él tiene la autoridad para juzgar a quien sea. ¿Por qué? Porque Él está por encima; todos los reyes serán juzgados por Él.
Y además, esta es una expresión, hermanos, de deidad, ¿no es cierto? ¿Quién es el único que puede ser Rey de reyes y Señor de señores? Dios. Dios es el único que puede ser Rey de reyes y Señor de señores; no puede haber otro Rey de reyes ni Señor de señores supremo, ¿sí? Por si hablan con un testigo de Jehová: Jesús es Dios; usa nombres de Dios. Daniel 4:37: Nabucodonosor reconoció al Dios que lo juzgó como el Rey de reyes, como el Rey supremo: "No hay ningún rey sobre ti". Le dio este atributo a Dios; aquí en Apocalipsis se le da ese atributo a Jesús. Y ese título ya lo habíamos leído en el capítulo 17, ¿sí o no? ¿No se acuerdan? Capítulo 17, versículo 14: "Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados, elegidos y fieles". ¿Quiénes? Los ejércitos celestiales que vienen con Él, vestidos de lino finísimo, blanco.
Nuevamente, acuérdense de la analogía del rompecabezas; eso es exactamente lo que estoy haciendo ahorita. Y un rompecabezas puede ser abrumador, ¿verdad?, especialmente si tiene mil piezas. Pero paciencia, y las vas juntando, y así: "Ah, aquí está, aquí está, aquí está". Todo esto se conecta, todo esto nos da el panorama más amplio de lo que está sucediendo. ¿Y qué es lo que significa Rey de reyes y Señor de señores? Significa que Él es Dios, y significa que Él es soberano, como dice el Salmo 29.
La batalla final
Y por último, tenemos la batalla. Y la batalla es lo que está siendo desarrollado aquí, en los versículos 17 al... Ahora, nuevamente, hay muchos sistemas teológicos y muchas maneras de interpretar Apocalipsis, y buenos maestros en varias escuelas de interpretación. No es una crítica directa; es una crítica indirecta hacia otras escuelas de interpretación, pero respetamos mucho a estos maestros que tienen otras posturas. Pero quiero explicarles lo que creo que está sucediendo aquí. Tengan en mente lo del rompecabezas. Me voy a adelantar tantito al capítulo 20, y me voy a ir hacia atrás tantito.
En el capítulo 17, versículo 12, leímos acerca de la sexta copa. Creo que el sexto juicio de cada una de las series de juicios que hay en Apocalipsis —o sea, hay siete sellos, hay siete trompetas y siete copas—, creo que el sexto de cada uno de estos expresa explícitamente un juicio sobre todas las naciones; van juntos. Esto es el cumplimiento, esto es una expansión de lo que leímos en la sexta copa: "El sexto ángel derramó su copa sobre el río Éufrates; y el agua de este se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente". Y se ve desarrollado aquí todo este aspecto de cómo se reúnen todas las naciones de la tierra; van a los reyes de la tierra, versículo 14, en todo el mundo, "para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso". Esta es una de esas reuniones: están reuniendo todas las naciones, se están juntando para hacer guerra contra el Cordero y contra Dios. Y aquí es una explicación de eso.
Y quiero que vayan conmigo al capítulo 16, versículo 12, a eso que estábamos leyendo ahorita. Dice: "Y los reunió"... A ver, pero ahora el versículo 16: "Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón". Esa es una guerra que está sucediendo y es descrita como Armagedón. Vimos que creo que no es el lugar físicamente, sino lo que representa en el Antiguo Testamento lo que está haciendo, y la razón por la que está usando ese nombre del valle de Meguido. Aquí en el capítulo 19 se juntan todas las naciones a hacer guerra contra el Cordero; es otra vez esta batalla, esta guerra. Creo que es la misma.
Una misma batalla desde diferentes ángulos
Y nuevamente, vamos a llegar al capítulo 20. Dice el capítulo 20, versículo 8, que cuando Satanás sea suelto de su prisión, saldrá a engañar a las naciones. Nuevamente, creo que es este último periodo de tiempo en el cual a Satanás se le da la rienda suelta para engañar a todas las naciones: "Y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar". O sea, la batalla del capítulo 16, la del Armagedón, la batalla del capítulo 19 y la batalla del capítulo 20 son la misma batalla; no son tres diferentes. Hay algunos que dicen que son tres diferentes; no creo que sean tres diferentes. Creo que son la misma batalla, descrita desde diferentes ángulos y mostrando diferentes aspectos de esta realidad.
Y una de las razones por las cuales digo esto —nada más les voy a apuntar en esa dirección, por qué llego a esta conclusión de interpretación— es porque el paralelo del capítulo 19, de todo esto que estamos leyendo aquí sobre el juicio de Dios sobre las naciones, el paralelo es Ezequiel 39. Ezequiel 39, del versículo 17 al 20, que dice —escúchenlo bien y compárenlo con lo que acabamos de leer en el capítulo 19—: "En cuanto a ti, hijo de hombre, así dice el Señor Dios: Di a toda clase de ave…". Porque aquí es lo que está pasando; dice el versículo 17: "Y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios". Ezequiel 39 dice: "En cuanto a ti, hijo de hombre, así dice el Señor Dios: Di a toda clase de ave y a toda bestia del campo: Congregaos y venid, juntaos de todas partes al sacrificio que voy a preparar para vosotros, un gran sacrificio sobre los montes de Israel, y comeréis carne y beberéis sangre. Comeréis carne de poderosos y beberéis sangre de los príncipes de la tierra, como si fueran carneros, corderos, machos cabríos y toros, engordados todos en Basán. Comeréis grosura hasta que os hartéis, y beberéis sangre hasta que os embriaguéis, del sacrificio que he preparado para vosotros. Os saciaréis a mi mesa de caballos y jinetes, de poderosos y de todos los hombres de guerra, declara el Señor Dios".
Adivinen dónde dice Ezequiel 39 que esto sucede: en Gog y Magog. Pero Gog y Magog, ¿cuándo es? En el capítulo 20. ¿Se ven cómo es el mismo evento? Capítulo 19: el paralelo es Ezequiel 39. Ezequiel 39 habla de Gog y Magog; Gog y Magog ahora son los dos lugares que son usados en el capítulo 20 para describir la misma guerra. Esto espero que ayude a dar claridad a Apocalipsis. O sea, estamos juntando estas cosas, estamos diciendo: "No, no son muchos eventos, no son muchas guerras donde todas las naciones se reúnen". Imagínense: ¿cuántas veces todas las naciones de la tierra se reúnen para hacer guerra contra Jesús? ¿Tres veces todas las naciones? No, una vez. Hay un evento al final de la historia en que todas las naciones se reúnen para hacer guerra contra el Cordero, y los vencerá. Así de sencillo.
Entonces, esto es lo que leemos en Mateo 24:28, donde Jesús dijo: "Donde esté el cadáver, ahí se juntarán los buitres". Hay pájaros que son invitados; tan oscuro esto, ¿no?: "Vengan, pájaros, cómanse la carne de los cuerpos que quedan ahí tirados". Pero eso está diseñado para contrastar con qué... ya una gran cena, y hay una invitación a otra cena.
Dos invitaciones, dos cenas
Pero, ¿cuál era la otra invitación? "Vengan a las bodas del Cordero; asistan a las bodas del Cordero; sean la esposa de Dios". Es la invitación. Y por otro lado, la invitación es a lo que esto llama la gran cena de Dios, la gran cena de Dios. Pero esta ocasión es muy diferente: esta no es una escena de una celebración majestuosa y gloriosa entre el esposo final y la esposa final de todos los tiempos, sino que esta es una gran cena de juicio y de destrucción y de derramamiento de sangre. Y la pregunta es: ¿a cuál de esos dos eventos eres invitado tú? ¿Eres invitado a las bodas del Cordero, o eres invitado a que te coman los pájaros?
Y estos son los pasajes que nos muestran esta realidad. Lean Ezequiel 39, todo el capítulo; léanlo, pero ahí van a encontrar este paralelo del pasaje. Todos, libres y esclavos, pequeños y grandes, todos son juzgados, todos mueren. "Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta. Estos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre". Nuevamente, no creo que esto se refiere a dos personas; creo que se refiere al juicio de todo el sistema político, que incluía a los reyes de la tierra, a los gobernantes, a los poderosos. Ellos representan a la bestia y al falso profeta.
La primera y la segunda muerte
Y cuando habla a nivel individual, mueren; cuando habla a nivel global, usando las palabras "bestia" y "falso profeta", no habla de lo que consideramos en la Biblia —o más bien, que la Biblia llama— la primera muerte, que es la muerte física. ¿Por qué? Porque estamos hablando de todos, de todos como un sistema, no en lo individual. Entonces, en lo individual mueren físicamente y mueren espiritualmente, siendo condenados al lago de fuego. Por eso es que dice que son arrojados al lago de fuego vivos. ¿Por qué? Porque no es un juicio individual; o sea, no es un juicio donde mueran físicamente, es un juicio donde son juzgados en la segunda muerte, que es la muerte espiritual, dentro del lago de fuego que arde con azufre.
"Y los demás fueron muertos con la espada" —aquí ahora sí estamos hablando a nivel individual— "que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos". Entonces, aquí están siendo expresadas estas dos verdades: hay una muerte física y hay una muerte espiritual. La primera muerte es la muerte física; la segunda muerte es la muerte espiritual. Tengan eso en mente. ¿Por qué? Porque esto va a regresar; este concepto va a regresar en Apocalipsis 20. Apocalipsis 20 va a retomar el concepto de la muerte, la segunda muerte, y vamos a hablar sobre eso dentro de dos semanas. "Todas las aves se saciaron de las carnes de ellos".
Fidelidad del Padre. 2 Tesalonicenses 1, versículo 6, dice: "Porque después de todo, es justo delante de Dios retribuir con aflicción a los que os afligen, y daros alivio a vosotros que sois afligidos, y también a nosotros, cuando el Señor Jesús sea revelado desde el cielo con sus poderosos ángeles en llama de fuego, dando retribución a los que no conocen a Dios, y a los que no obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesús. Estos sufrirán el castigo de eterna destrucción, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, cuando Él venga para ser glorificado en sus santos en aquel día, y para ser admirado entre todos los que han creído, porque nuestro testimonio ha sido creído por vosotros".
Esperanza en medio de la batalla
Y voy a concluir con esto, porque este pasaje puede parecer deprimente, y puede parecer como que, bueno, ya, la verdad es que es una nota muy triste con la que termina esto, muy trágica. Pero quiero que pensemos: si este es un evento que va a suceder en el futuro no muy lejano, creo yo, es un evento que debe de traer esperanza a nuestros corazones, hermanos. Porque hay muchas cosas que están mal con este mundo, muchas cosas terribles que están sucediendo hoy, y vemos la injusticia y vemos la maldad y vemos el pecado creciendo y creciendo y creciendo. ¿Cuál es nuestra perspectiva como cristianos sobre eso? Dios hará justicia.
Pero va a haber una batalla final. ¿Pero hay una batalla ahorita? Sí. ¿Y podemos prepararnos para la batalla? Claro que sí. De hecho, la batalla de hoy la expresa Pablo claramente en Efesios 6. Él dice: sí, ya hay una batalla sucediendo, y va a haber una batalla final. Dios regresará, Jesús regresará, hará juicio sobre las naciones, se hará justicia perfecta; pero mientras, ustedes sigan peleando. No bajen la guardia, no se distraigan con tonterías, manténganse enfocados en lo que es importante. Y miren, les digo esto porque sí es fácil distraernos, sí es fácil olvidarnos de que estamos en una batalla.
Y la batalla terminará; aquí es donde termina. Un día descansaremos, un día llegan las vacaciones; pero ahorita no son vacaciones todavía. Ahorita todavía estamos en guerra, y hemos declarado guerra contra Satanás al entregarle nuestras vidas a Jesucristo. Y hemos dicho: "Satanás, yo ya no te sirvo a ti; yo ya no vivo para este sistema y este mundo y esta cultura. Yo vivo para el Rey de reyes y Señor de señores; Él es mi Dios. Así que yo te declaro la guerra a ti".
Cómo se pelea la batalla
Pero, ¿cómo hacemos la batalla? ¿Cómo hacemos la batalla? ¿Poniéndonos una lista de reglas y pasos a seguir? "Hay que ser mejores personas, hay que ser más morales, hay que ser amables con los demás, hay que oponernos a toda la injusticia de este mundo y protestar y reclamar y rebelarnos; hay que hacer todas estas cosas, porque esa es la guerra que tenemos que luchar". ¿Esa es la guerra de acuerdo a Pablo? No es la guerra. ¿La guerra se pelea cómo? Hoy nos preparamos. ¿Por qué? Porque meditamos sobre quién es Jesús. Nos preparamos para la guerra contemplando a Cristo y lo que Él hizo por nosotros. Así es como nos preparamos: celebrando la Cena del Señor todos los domingos y diciendo: "Esto es lo que Jesús hizo: derramó su sangre por mí y entregó su cuerpo por mí, y ahora soy de Él. Y tengo que acordarme todos los días", y con mis hermanos mutuamente: el evangelio, el evangelio, el evangelio.
Porque el evangelio no nada más nos ha justificado, sino que el evangelio constantemente también nos está santificando como iglesia, porque el mirar a Cristo nos transforma; el pensar en las verdades que están en su Palabra nos transforma. No es principalmente... hay momentos y lugares para hacer una batalla cultural, pero no es principalmente una batalla de la cultura. Principalmente es una batalla de huestes celestiales, que tiene que ver con la predicación del evangelio a todas las naciones. Esa es la batalla. Nosotros estamos aquí para decir: "Jesús vino, se encarnó un día, murió por nosotros y ofreció el regalo del perdón de pecados a todos los que crean en Él". Y esa es su iglesia: la que ha creído esa verdad y la que está unida por el Espíritu Santo.
Por eso dice: "Por lo demás, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza. Revestíos con toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque nuestra lucha no es contra carne y sangre, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales. Por tanto" —por tanto, ¿qué?—, "tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estar firmes. Estad, pues, firmes". ¿Cómo? Pónganse el cinturón de la verdad, revístanse con la coraza de la justicia, cálcense los pies con el apresto del evangelio de la paz; y en todo, tomando el escudo de la fe, con el que podéis apagar todos los dardos encendidos del maligno. Tomad también el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.
Esas son nuestras armas, y estamos peleando ya, y estamos en una guerra ya. Entonces, todavía no se acaba, y hasta que no llegue este día no se acabará. Así que dejen de perder tiempo en cosas vanas que no van a contar para la eternidad; háganse tesoros en el cielo, no en la tierra. Es la manera de seguir contra Satanás; es la manera de prepararnos para el día que viene, en el cual Dios hará justicia final y perfecta sobre todas las naciones. Y nosotros nos gozaremos con todos los redimidos y diremos: "Señor, tú eres Rey de reyes y Señor de señores, y nos gozamos porque tu justicia se ha manifestado, y nosotros somos tuyos". Pues, de pie…
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