Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Apocalipsis 16ApocalipsisNathan Díaz

Los juicios de las copas

¿Qué son las siete copas de la ira de Dios en Apocalipsis 16? Cada copa retoma las plagas de Egipto y las trompetas anteriores, hasta llegar a Armagedón y al «hecho está» que cierra la historia. El mensaje termina con una pregunta: ¿resuena en ti el «consumado es» de la cruz o el «hecho está» del juicio?

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Transcripción

Regresando a Apocalipsis

Regresando a este libro, Apocalipsis. Y hemos tenido varios hermanos que nos compartieron también temas de escatología, de la preparación que debe de existir en nuestras vidas para la segunda venida de Cristo. Nos compartió Alfredo sobre la parábola de las diez vírgenes, y también Jonathan sobre Isaías 65. Entonces estamos buscando en la Palabra de Dios cómo ser fieles a lo que Pablo les dijo a los ancianos de Éfeso, cuando les dijo: "Yo les prediqué todo el consejo de Dios"; es decir, todo lo que la Palabra de Dios habla, no nada más unas cosas que yo escojo hablarles, no nada más lo que a mí me gusta hablarles, sino todo el consejo de Dios. Y queremos ser balanceados como iglesia en cuanto a cómo predicamos todo el consejo de Dios.

Y la mejor manera de predicar todo el consejo de Dios es predicando toda la Biblia, no nada más unas partes de la Biblia, sino toda la Biblia. Y eso significa que predicamos libros completos de la Biblia; no partes que escogemos y que nos gustan, sino todo el libro, todos los versículos que están incluidos en el libro, porque todo fue revelado por Dios y todo es para nosotros y para nuestra instrucción. Pues por eso vamos versículo por versículo y capítulo por capítulo, tratando de ver todo lo que Dios nos está diciendo. Y ya llegamos al capítulo 16 de Apocalipsis. Entonces queremos ver en este pasaje cómo encaja con el resto del libro.

El contexto del libro

Y para los que no han estado aquí, les doy un poquito de contexto de dónde venimos. El libro de Apocalipsis está estructurado de cierta manera, y esto ya les he enseñado, este diagrama, antes, pero esto nada más es como un recordatorio de algo de lo que hemos estado viendo a lo largo de este libro. Recuerden: hay siete ciclos de visiones en el libro, y hay tres series de juicios, de siete juicios cada serie, que se narran desde el capítulo 6 hasta este capítulo 16. Y esos juicios tienen que ver con sellos, trompetas y copas.

La manera en que lo puse aquí, traté de ilustrar un poquito la idea de que los sellos tienen menos intensidad que las trompetas; por eso las trompetas están más juntas. Y las copas tienen aún más intensidad, porque están más juntas. Y la razón por la que pongo una llave entre el cuarto y el quinto sello, y entre la cuarta y la quinta trompeta, es porque hay un paréntesis en el libro después del cuarto sello y después de la cuarta trompeta. Y hay un paréntesis en el libro en cuanto a prepararse para las siguientes, o sea, para las próximas tres, que todavía tienen más peso o más importancia, porque claro, se están acercando hacia el tiempo de la venida del Señor, Su segunda venida.

Pero en especial hay una pausa entre el quinto sello —perdón—, el sexto sello y el séptimo sello, y una pausa entre la sexta trompeta y la séptima trompeta. Y en esa pausa se nos dan visiones de lo que está sucediendo en el cielo y en la tierra. Y allí, dentro de esas visiones, encontramos a las multitudes que están adorando a Dios en el cielo y que están pidiendo que el Señor ya haga Su juicio. Y al mismo tiempo vemos que en la tierra se representa el pueblo de Dios a través de varias imágenes: una de ellas son los 144,000, que representan al pueblo escogido de Dios; otra de ellas son los dos testigos; otra de ellas, el templo. Todas esas imágenes están diseñadas para representar lo que Dios está haciendo a través de Su pueblo en la tierra.

Un solo libro, una misma historia

Entonces, esta es la manera de simplificar este libro, porque lo que estamos haciendo es armonizando el libro con el resto de las Escrituras. Y eso es muy importante, porque la Biblia es un solo libro; no es muchos diferentes libros aislados, sino es un solo libro que está contando una misma historia. Y el problema que a veces surge con el libro de Apocalipsis es que pensamos que Apocalipsis es un libro único, y que las cosas que nos dice solo aparecen en Apocalipsis. Y no es cierto: prácticamente nada de lo que está en Apocalipsis aparece solo en Apocalipsis; casi todo está en otras partes de la Biblia. Todas las imágenes, todas las profecías, todas las ideas prácticamente que están desarrolladas a lo largo del libro ya se han estado desarrollando en todo el Nuevo Testamento.

Y es muy importante, hermanos, porque trae armonía. La Palabra de Dios nos muestra que el mensaje no está dividido; el mensaje es una continuación de principio a fin. Y espero podérselos mostrar en esta parte. O sea, durante Apocalipsis hemos estado viendo cómo Dios protege a la iglesia. Y la razón por la que protege a la iglesia es porque la iglesia debe dar testimonio a las naciones; es decir, el evangelio va a avanzar.

Cuando Jesús dijo: "Ustedes me serán mis testigos", en Hechos 1:8, y cuando le dijo a Pedro: "Tú eres Pedro", y esta declaración de que "Yo soy el Cristo, el Hijo del Dios viviente" es la declaración sobre la cual "Yo edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella", porque todo lo que Yo voy a hacer de ahora en adelante será a través de la iglesia. Desde aquí hasta el final no hay otro grupo de los escogidos de Dios que no sean parte de la iglesia de Cristo, porque el plan de Dios de redención es a través de la iglesia. Y la iglesia es la esposa de Cristo; la iglesia es el grupo de personas que han sido comprados por Su sangre y que disfrutan de las bendiciones, de todas las promesas hechas a lo largo de todas las Escrituras a los que son de Él.

Protección, testimonio, ataque y vindicación

Entonces tenemos la protección de la iglesia, el testimonio de la iglesia, pero también tenemos en el libro de Apocalipsis el ataque a la iglesia, que viene de parte de Satanás. Satanás ataca a la iglesia; Satanás hace guerra contra los santos. Y esa guerra está permitida por Dios. Dios es el que le dice a Satanás: "Adelante". Al final del tiempo, justo al final, justo antes de que Él regrese, le da rienda suelta a Satanás para que haga una guerra global contra los santos, y los ataque desde varios ángulos en todo el mundo. Y ya lo hemos estado viendo a lo largo de este libro.

Entonces tenemos protección de la iglesia, testimonio de la iglesia, el ataque a la iglesia y la vindicación de la iglesia. Es decir, al final Dios vindica a Su pueblo: hace juicio contra Sus enemigos, junta a Sus escogidos de los cuatro vientos, se reúne con ellos, y hace juicio contra las naciones, los condena para siempre, y reina con Su pueblo. Ese es el patrón que vemos en Apocalipsis una y otra vez, a lo largo de todo el libro.

El juicio de Dios

Y esto que vamos a estar leyendo aquí tiene que ver con el juicio de Dios. Y el juicio de Dios no es algo de lo que nos gusta hablar tanto, porque preferimos hablar del amor de Dios, de Su perdón; es una parte un poquito más fácil de lidiar. Y hay gente que lee estas partes de Apocalipsis y como que les brinca, les choca, porque dicen: "Este Dios no suena mucho como el Jesús que dice: 'Ama a tus enemigos', y 'si te pegan en la mejilla, pon la otra', y 'si te quitan la capa, dales también tu túnica'. No suena como ese Dios. Este es un Dios de juicio, y de derramar sangre, y de condenar a las naciones, y de juzgar. Suena muy agresivo y suena muy mal".

Pero quiero que entiendan lo que vamos a ver hoy. Y no vamos a tener mucho detalle, porque es todo un capítulo y sí hay muchos detalles aquí. Pero les voy a decir algo: en el capítulo 17 y 18, de hecho, van a ahondar en muchas de las cosas que vamos a ver hoy. Así que si hay cosas que parece ser que nos estamos brincando ahorita, no se preocupen; es porque vamos a llegar a ellas en los próximos capítulos. Tanto la mujer como la bestia, como la gran Babilonia, todos estos personajes se desarrollan con más calma en los próximos capítulos. Así que nada más quiero darles un panorama general de lo que vamos a ver en un momento.

Pero, ¿cómo se conecta esto con el resto de la Biblia? ¿Habla la Biblia del juicio de Dios? Muchísimo; habla muchísimo del juicio de Dios. En lo que dice Hebreos 10:30, Números 10:36: "Pues conocemos al que dijo: 'Mía es la venganza, yo pagaré'. Y otra vez: 'El Señor juzgará a Su pueblo'. ¡Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo!", en Hebreos 10. Salmos, si quieren, en el Antiguo Testamento, Salmo 58, versículo 10: "El justo se alegrará cuando vea la venganza; se lavará los pies en la sangre de los impíos. Y los hombres dirán: 'Ciertamente hay recompensa para el justo; ciertamente hay un Dios que juzga en la tierra'". La esperanza del salmista.

La presa que se llena

¿Ha juzgado Dios ya a las naciones? Ya, ya hemos visto el juicio de Dios. Imagínense una presa. ¿Cómo funciona una presa? Es un espacio, normalmente son como montañas, o un espacio así, y hacen una barda, básicamente. Y entonces se va acumulando el agua y se va llenando ese espacio. Y a veces abren un poquito las válvulas y dejan salir algo del agua; esa es una manera de sacar algo de la presión que hay ahí adentro.

Así es un poquito lo que vemos sobre el juicio de Dios. El juicio de Dios ya se ha manifestado en nuestro mundo, sí. De hecho, Pablo lo dice en Romanos 1:18. Desde el tiempo de Pablo, Dios ya había manifestado Su juicio, porque Pablo dijo: "La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que con injusticia restringen la verdad de Dios". Y ya ha revelado Su ira desde el cielo, pero está tan restringida todavía esa ira que solamente hemos visto pequeñas muestras, pequeñas muestras.

Y algunas de esas muestras se ven en la naturaleza: en los terremotos, en los tsunamis, en la realidad del cáncer, en la realidad de una sociedad corrupta, en la realidad de tantas cosas que vemos donde el mundo está afectado por la realidad del pecado. Y se ve como que hay cosas malas que están sucediendo, y de alguna manera esas cosas malas son la consecuencia del pecado, y por lo tanto son manifestaciones del juicio de Dios sobre el pecado, de Su ira contra el pecado. Y en Romanos 1, hablando del homosexualismo: el mismo homosexualismo en nuestra sociedad es el juicio de Dios sobre la idolatría. Bueno, eso no es el tema ahorita, pero Romanos 1 habla sobre eso: intercambiamos al Creador por lo que ha creado; por lo tanto, Él nos entrega a nuestras pasiones, y esas pasiones se reflejan en desear a personas del mismo sexo. Y eso no nada más es pecado, sino el mismo juicio de Dios sobre el pecado.

Se ha manifestado el juicio de Dios, sí. Pero imagínense esa pared de la presa: está sosteniendo el agua, está ahí atrás el agua, se está llenando, se está llenando, se está llenando, y se está acumulando, acumulando, porque hay injusticia, hay pecado. Y Dios retarda Su juicio para que más personas procedan al arrepentimiento y que se puedan convertir. Pero se sigue llenando, se sigue llenando, se sigue llenando, y sigue cayendo el agua, el agua, el agua, el agua. Y un día llega el momento en que esa pared se abre, y todo el juicio es derramado, y nadie se escapa, y no hay ni un solo pecado que quede sin ser pagado y condenado justamente.

Es la realidad de lo que vamos a leer en un momento. Y ahora más o menos los estoy preparando, porque lo que viene es sumamente intenso. Y por eso hablo con tanta intensidad, porque he estado meditando sobre este pasaje una y otra vez, y es inevitable sentir el peso de lo que significa la ira y el juicio de Dios. Es inevitable que no te mueva a decir: "Señor, horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo". A eso nos tiene que mover: a la realidad de nuestro pecado y del pecado de una sociedad que se ha rebelado contra Dios.

Un evento visto desde diferentes ángulos

¿Listos? Vamos a ir un poquito rápido, porque lo que quiero hacer es darles un panorama de cómo esto que está aquí no es nuevo. Quiero darles un panorama de cómo estas copas se conectan con las trompetas; especialmente con las trompetas hay un paralelo entre las trompetas y las copas. Y quiero que vean, y que estén pensando a lo largo de este tiempo que vamos a estar en el pasaje, en cómo está estructurado el libro de Apocalipsis, y cómo es que Apocalipsis es un libro repetitivo: se repiten las mismas cosas una y otra vez. Y en lugar de ver estas repeticiones como eventos separados y cosas separadas, estamos armonizando esas cosas para tener una mejor perspectiva de un evento desde diferentes ángulos.

Creo que así es como nos lo presenta la Biblia. Nos dice: "Miren, cuando Jesús regrese, ese es un evento tan importante que no nada más se los voy a decir de una manera; se los voy a decir de muchas maneras, para que entiendan todas las dimensiones de lo que va a significar que Jesús regrese por segunda vez. No quiero que se pierdan de cosas tan importantes que están sucediendo, todas empacadas en una sola cosa, en un solo momento de la historia". Entonces, en particular, estamos viendo ahora hacia adelante y anticipando justo lo que va a suceder cuando Jesús regrese, pero justo antes de que Jesús regrese.

Pero también estamos viendo cosas que de alguna manera se han desarrollado a lo largo de toda la historia de la iglesia. Es decir, estas cosas no son exclusivas nada más del futuro, sino son cosas que de alguna manera u otra ya se han visto el día de hoy, en los últimos 2000 años de la iglesia. Entonces, ese es el panorama que vamos a estar viendo. Y entonces quiero mostrarles en particular el paralelo que existe entre las trompetas y las copas. Y nada más vamos a desarrollar rápidamente lo que está aquí, nada más para darles un panorama general; espero que pueda recorrerlo como pienso que lo voy a hacer hoy.

La preparación en el capítulo 15

"Una gran voz que decía...". Y ahora, esta voz... sí nos tenemos que regresar tantito al capítulo 15, porque aquí fue la introducción. Vamos a ver desde el 5 del capítulo 15; ya lo estudiamos, pero fue hace un mes. Entonces vean lo que dice: "Después de estas cosas miré, y he aquí fue abierto en el cielo el templo del tabernáculo del testimonio; y del templo salieron los siete ángeles que tenían las siete plagas, vestidos de lino limpio y resplandeciente, y ceñidos alrededor del pecho con cintos de oro. Y uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro...".

A ver, estas copas de oro están diseñadas para recordarnos las oraciones de los santos de los sellos; en un momento vamos a eso. Pero dice: "...llenas de la ira de Dios, que vive por los siglos de los siglos. Y el templo se llenó de humo por la gloria de Dios, y por Su poder; y nadie podía entrar en el templo hasta que se hubiesen cumplido las siete plagas de los siete ángeles". Pues allí está la preparación: está el templo que se está abriendo. Y estas copas de oro, y este incienso que sube delante de la presencia de Dios, ha sido representado antes en el libro de Apocalipsis como las oraciones de los santos. Y nos dice qué es lo que están orando. Y lo que están orando es: "Señor, ¿hasta cuándo vengarás nuestra sangre? ¿Hasta cuándo harás justicia en la tierra por lo que se está haciendo?".

La primera copa: úlceras

Y justo entonces dice, versículo 1: "Y oí una gran voz que decía desde el templo a los siete ángeles: 'Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios'. Fue el primero, y derramó su copa sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia, y que adoraban su imagen".

Ahora, el primer paralelo que quiero que vean viene de Éxodo. En Éxodo es donde tenemos las plagas que Dios derramó sobre los egipcios. Y cada una de estas plagas, así como las trompetas, va a tener un paralelo con una de las plagas de Egipto. Entonces, está diseñado esto para mandar nuestra mente de regreso a Egipto, y mandar nuestra información a lo que estudiamos ya sobre el pueblo de Israel saliendo, la Pascua. Ya lo vimos aquí en la iglesia: Danny predicó sobre la Pascua y el cordero. Todas estas imágenes están diseñadas especialmente para los judíos, que dirían: "Es cierto, estas plagas se parecen mucho a otras plagas que ya sucedieron en la historia de Israel".

Entonces, esta plaga de las úlceras sucedió en Egipto, Éxodo capítulo 9. Pero quiero que vean que además hay otras cosas dentro del mismo libro que ya nos han apuntado, ya nos han dicho algo sobre esta plaga y cómo se manifiesta en menos intensidad que en las copas, pero ya se ha manifestado. Vean el capítulo 8, versículo 7: "El primer ángel tocó la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclados con sangre, que fueron lanzados sobre la tierra". Ahora, lo que quiero que vean es ese paralelo. Aquí es la tercera parte en la trompeta, y en la copa es todo, y abarca diferentes esferas. Pero en general la descripción es que es sobre la tierra: primera trompeta, sobre la tierra; primera copa, sobre la tierra. Y específicamente sobre la tierra, el capítulo 8 tiene que ver con la vegetación y un juicio de Dios sobre la vegetación. Pero en el capítulo 16, en las copas, tiene que ver sobre la gente.

Ahora, yo no sé honestamente —esto es especulación, y todos los que estudiamos el libro de Apocalipsis tenemos que especular un poquito sobre cómo son las cosas—, pero yo no sé cómo se van a ver estas copas. Tienen mucho contenido simbólico; no todo es literal. No entendemos exactamente todo cómo se cumple. No sabemos si estas úlceras son literalmente úlceras, o tienen que ver con una realidad peor aún que úlceras físicas. Hemos estado viendo el tormento espiritual, hemos estado viendo toda otra clase de cosas; vamos a ver en un momento también estos juicios sobre las economías mundiales y ese tipo de situaciones. Entonces no entendemos bien en qué sentido se va a ver, cómo se va a ver.

Solo dos categorías de personas

Pero lo que sí sabemos es que es sobre aquellos hombres que tienen la marca de la bestia y que adoran su imagen. Y nuevamente tenemos dos categorías de personas en el libro de Apocalipsis: tenemos los que adoran a la bestia y los que son de Dios. Estas son las dos categorías, y son las únicas dos categorías que jamás han existido: o eres de Dios, o eres enemigo de Él. No hay otra, no existen más. Como leemos en Mateo 7: solo dos caminos, solo dos casas, solo dos tipos de árboles; no hay más.

Y aquí en Apocalipsis nuevamente lo tenemos: o eres de la bestia, o eres de Dios; no hay más. Y si eres de la bestia —y esto es una realidad para todas las personas que han vivido de todos los tiempos—, si eres de la bestia, tú serás condenado, porque esta marca implica posesión: es decir, Satanás y el imperio que él gobierna es tu dueño; tú eres esclavo de una sociedad idólatra. Y es lo que Jesús explicó en Lucas 11:23: "El que no está conmigo, contra mí está; y el que conmigo no recoge, desparrama". Eso lo puso en términos muy claros: estás conmigo o estás contra mí. Estos son los que están contra Dios, no nada más del final de los tiempos: de todos los tiempos, de toda la historia de la iglesia.

La segunda copa: el mar

La segunda copa: "El segundo ángel derramó su copa sobre el mar, y este se convirtió en sangre como de muerto; y murió todo ser vivo que había en el mar". Esto hemos visto antes; simboliza en gran parte... Y para los lectores originales, todo lo que sucedía con el mar tenía en gran parte que ver con la economía de una sociedad. Y cuando leemos esta afectación hacia el mar, definitivamente es una manera no nada más de juzgar la creación, sino más bien de impactar la economía de una sociedad. Entonces, un juicio, una caída económica de una sociedad muchas veces también ha sido el juicio de Dios, y así es como creo que se revela aquí.

Pero también hay un paralelo. ¿Cuál es? El río Nilo fue convertido en sangre. Hay un paralelo aquí que está tratando de jalar del Antiguo Testamento, de la plaga de sangre, para mostrarnos esta realidad. De la misma manera, segunda trompeta, capítulo 8, versículo 8: "El segundo ángel tocó la trompeta, y como una gran montaña ardiendo en fuego fue precipitada...". ¿A dónde? Al mar. Entonces, segunda trompeta: al mar, es un juicio sobre el mar; y segunda copa: es un juicio sobre el mar.

La tercera copa: los ríos y la justicia de Dios

Número 3, nuevamente ligada a la misma plaga de Egipto: "El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos, y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre. Y oí al ángel de las aguas, que decía: 'Justo eres Tú, Señor, el que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas. Por cuanto derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también Tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen'. También oí a otro, que desde el altar decía: 'Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, Tus juicios son verdaderos y justos'".

Aquí hay una aclaración; aquí ya se detiene un poquito. Hay nuevamente un paralelo con la tercera trompeta. Y nuevamente, si van al capítulo 8, van a encontrar que la tercera trompeta tiene que ver con que "cayó del cielo una gran estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó sobre la tercera parte" ¿de qué? De los ríos. Los ríos son afectados en la tercera trompeta; los ríos son afectados en la tercera copa. Pero además de este juicio, se nos aclara que el ángel de las aguas se detiene un momento y hace una declaración sobre el carácter de Dios, y dice: "Señor, Tú eres justo, el que eres, que eras, el Santo, porque has juzgado el pecado, has juzgado a la tierra, y todos Tus juicios son verdaderos y justos".

Necesitamos eso, ¿no es cierto? Necesitamos saber que hay una autoridad más grande que nosotros. Necesitamos saber que no estamos en manos de nosotros mismos nada más. ¿No es deprimente pensar que está en nuestras manos, y en nuestras manos exclusivamente, hacer justicia? ¿Existe un gobierno perfecto que puede hacer justicia en este mundo, que puede agarrar a todos los criminales, y cualquier cosa que no esté bien, los agarran y les dicen: "Ahora tú vas a pagar"? ¿Hay algún sistema posible que nosotros podamos idear que trate realmente con todo lo que está mal de este mundo, correctamente?

Un anhelo de justicia

Todos han estado hablando mucho acerca de Avengers. En fin, les voy a contar cómo termina, para que ya no la tengan que ir a ver. ¿Qué es lo que apela tanto a la gente sobre esas películas, que nos atrae, y sobre la trama de esa película, que queremos saber cómo termina todo? ¿Se hace justicia o no? O sea, ¿va a haber verdadera justicia? ¿Los buenos van a ganar al final? ¿Cómo lo van a hacer? Eso es lo que nos atrae. ¿Por qué? Porque dentro de nuestro corazón hay un anhelo por justicia.

No nos gusta ver que alguien abuse de su poder, y abuse de su autoridad, y abuse de su posición para hacer cosas que afectan a otros y que dañan a otros, y el fuerte aplastando a los débiles de una manera injusta. Eso no nos gusta, y decimos: "Alguien tiene que hacer justicia; alguien tiene que ir contra ellos y hacerlos pagar por lo que hicieron". Eso es lo que hace que como sociedad tengamos una atracción tan fuerte hacia los superhéroes, porque los superhéroes representan ¿qué? Justicia. Y en nuestro corazón hay un anhelo por esto. Pero no debemos de buscar en los superhéroes la justicia, porque son ficticios. Debemos de buscar a Aquel que de veras es un Juez perfecto, y omnipotente, y soberano, para que podamos esperar en Él la justicia perfecta. Ese es el tipo de confianza que leemos que está siendo manifestada aquí.

Y hermanos, nada más les digo esto como un paréntesis —lo he dicho antes—, pero ¿saben qué es lo que los va a liberar para amar a sus enemigos? La justicia de Dios. Si ustedes saben que Dios va a hacer justicia, ustedes tienen toda la libertad para amar incondicionalmente a aquellos que les hacen mal. Ustedes no tienen que preocuparse de eso: "Él me dañó, él me lastimó, él me ofendió". Pero no importa, porque Dios dice: "Mía es la venganza, yo pagaré". Yo no tengo que vengarme, yo no tengo que desquitarme, yo no lo tengo que odiar, porque no hay ni un solo pecado que pasará por alto el juicio de Dios.

La cuarta copa: el sol

"El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual fue dado quemar a los hombres con fuego. Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria". Este pasaje, creo, por el contexto del resto del Nuevo Testamento y el resto de Apocalipsis, no está diseñado necesariamente para hacernos pensar literalmente que la gente está siendo quemada con fuego. Creo que esto es un contraste con los que son hijos de Dios y la promesa que se les da a los hijos de Dios, y el hecho de que si tú no eres hijo de Dios, tú recibes lo contrario de Su promesa.

¿Cuáles son Sus promesas? Bueno, Isaías 49:10 dice: "No pasarán hambre ni sed, ni los herirá el calor abrasador ni el sol; porque el que tiene compasión de ellos los guiará, a manantiales de aguas los conducirá". O, por ejemplo, Números 6:24, que es esta bendición sacerdotal sobre el pueblo de Dios, que dice: "El Señor te bendiga y te guarde; el Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti y tenga misericordia de ti; el Señor alce sobre ti Su rostro y te dé paz". Creo que esta plaga representa lo contrario de eso. Representa lo contrario del Salmo 121, versículos 5 y 6: "El Señor es tu guardador; el Señor es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te herirá de día, ni la luna de noche".

Es este mismo lenguaje el que se está usando para decir: estas personas no tienen esa clase de protección de Dios. No significa que el sol literalmente está cayendo sobre ellos y se están encendiendo en llamas; significa que no tienen la protección de Dios que tienen los hijos de Dios, que representa el juicio de Dios sobre ellos. Y pueden leer también nuevamente el capítulo 9, versículo 2: la quinta trompeta está enfocada hacia... Pero la cuarta trompeta está enfocada hacia el sol: "Fue herida la tercera parte del sol". Entonces, en la cuarta tenemos... ahí tengo mal el versículo, porque no es 9:2, es 8:2, en el paralelo.

El evangelio que salva y que juzga

Y no nada más eso; hay otra cosa. Y creo que también el juicio de Dios se manifiesta a través del pueblo de Dios. Es decir, esta imagen del sol que quema a la gente es una especie de juicio que viene a través de la predicación de la Palabra. Porque cuando nosotros predicamos la Palabra y alguien rechaza esa Palabra y blasfema contra esa Palabra —que es el lenguaje que usa todo este pasaje, de cómo blasfeman contra Dios—, no es nada más la blasfemia de "estoy sufriendo, Dios no es justo". No es nada más eso, sino que ellos están escuchando el mensaje, la predicación del evangelio y del arrepentimiento, y lo están rechazando; están diciendo: "No, gracias, eso no es para mí". Y esa declaración de independencia contra Dios es blasfemia contra Dios.

Y manifiesta la manera en que nuestra predicación es una predicación no nada más para salvar a la gente, sino que también funciona para juzgar a la gente. El juicio se empeora para ellos cuando han escuchado lo que nosotros les decimos y lo rechazan. Y es por eso que en el capítulo 11, versículos 5 y 7, leímos acerca de los dos testigos. Si se acuerdan, estaba esta imagen, versículos 5 y 7: "Si alguno quiere dañarlos —estos son los dos testigos—, sale fuego de la boca de ellos y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera. Estos tienen el poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran".

Ya vimos ese pasaje, y hablamos de que ese es el poder que tiene el evangelio sobre los enemigos del evangelio: es un juicio que se está generando sobre sus vidas. Y creo que cuando se usa esta imagen de fuego se refiere a esa clase de juicio. Por eso hace énfasis: "y no se arrepintieron para darle gloria", porque están escuchando el evangelio y no se arrepienten.

La quinta copa: tinieblas

Tinieblas: "El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se cubrió de las tinieblas, y mordían de dolor sus lenguas, y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras". Y aquí nuevamente vemos un paralelo con la quinta trompeta, donde también hay oscuridad, en el versículo 2: "Se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo". Pero cuando vimos la quinta trompeta, había toda esta actividad demoníaca que se estaba desarrollando y que estaba atormentando a la gente. ¿Y se acuerdan de esta imagen de "desearán la muerte, y la muerte huirá de ellos"?

Y hablamos de cómo la principal tormenta, o el principal tormento que puede existir del juicio de Dios, no es el físico: es el espiritual. El no tener esperanza para tu vida, y no saber qué pasa después de que mueras; el no tener una razón más grande para vivir que tus pequeñas necesidades de esta vida. Eso es verdadera condenación y juicio de parte de Dios; es lo peor que nos puede pasar. Es pensar que somos accidentes cósmicos y químicos que no tienen ningún propósito, ningún diseño, ningún autor, ningún origen, ningún motivo, ningún propósito para existir, y que nada más estamos aquí como... no sabemos, no entendemos. Esa es la peor condenación interna que puede existir en la humanidad, y está siendo manifestada a través de estas plagas externas y estas imágenes que vienen del Antiguo Testamento.

Y la Biblia usa la oscuridad como un símbolo de la oscuridad espiritual. O sea, estamos en oscuridad, en tinieblas, cuando estamos sin Dios y sin Cristo Jesús. Vean lo que dice Isaías 8:21. Dice: "Y pasarán por la tierra oprimidos y hambrientos, y sucederá que cuando tengan hambre se enojarán y maldecirán a su rey y a su Dios, volviendo el rostro hacia arriba. Después mirarán hacia la tierra, y he aquí tribulación y tinieblas, lobreguez y angustia; y serán lanzados a la oscuridad". Y ese es el lenguaje que usó Jesús; dijo: "Al siervo inútil, echadlo en las tinieblas de afuera; ahí será el llanto y el crujir de dientes". Es la imagen de las tinieblas: ponernos en tinieblas es separación de Dios. El no tener a Dios, el no tener la esperanza que Dios da, es la imagen de las tinieblas.

Y claro, esto es una de las plagas, Éxodo 10. Y además, si van al capítulo 2 de Apocalipsis, versículo 13, van a encontrar también una referencia a esto. Dice: "Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás". Y vean lo que dice aquí el versículo: el trono de la bestia. El versículo 10: "El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia". Bueno, la bestia, como vimos antes en Apocalipsis, está siendo controlada ¿por quién? Por Satanás. Entonces, un juicio sobre el imperio de Satanás, un juicio sobre aquellos que siguen el sistema de este mundo. Lo vamos a ver en un momento: a esto también se hace referencia como la gran Babilonia.

La sexta copa: el Éufrates y las ranas

Número 6: "El sexto ángel derramó su copa sobre el río Éufrates; y el agua de este se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente. Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta —es la primera vez que se menciona el falso profeta, que es la segunda bestia—, tres espíritus inmundos a manera de ranas; pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. He aquí, Yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza. Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón".

Esta sexta copa requiere algo de explicación, porque hay muchas cosas aquí que, si no tienes un contexto del resto de la Biblia, es muy raro. Porque lees frases: ¿por qué se seca el agua? ¿Por qué van a venir reyes del oriente? ¿Por qué ranas salen de su boca? Bueno, nuevamente, estas ranas son una referencia a una de las plagas de Éxodo, de hecho Éxodo 8.

Pero además —vamos a verlo en un momento— también tenemos en Éxodo 14 otra analogía aquí, que creo que está diseñada para mostrarnos qué pasó. En Éxodo 14, ¿pasan los israelitas sobre qué? Dios divide el mar Rojo y pasan en seco. Pero después, ¿qué pasa? Es algo interesante; aquí está esta imagen. Recuerden: estamos pensando en las plagas de Egipto cuando estamos leyendo esto, y hay una conexión. Una vez que Dios ha abierto el mar y está en seco, ¿quién sigue? Viene Faraón, y viene Faraón y sus ejércitos, porque van a hacer un último ataque ¿contra quiénes? Contra los hijos de Dios.

Entonces, Dios no cerró el mar antes de que pudieran entrar; dejó el mar en seco para que pasaran, para unir sus ejércitos. Pero, ¿por qué los dejó entrar? Porque el ponerlos en esa posición justamente iba a ser Su juicio sobre ellos. Y aquí está esta misma imagen: ¿qué va a pasar al final de los tiempos? Dios va a abrir el camino, va a ir a ver a Satanás: "Ok, tienes un poco de tiempo para la guerra contra los santos". ¿Y qué va a hacer Satanás? Reunir a todas las naciones; los va a juntar. Es decir: "Aquí vamos, vamos a hacer guerra ya final contra Dios y contra Sus santos". Y justo cuando están levantando su espada para hacer la guerra, ¿qué hace Dios? Los aplasta. Y como el mar Rojo se cerró sobre Faraón y sus ejércitos, de la misma manera, al final, Dios juzgará a todas las naciones que vienen a hacer guerra contra el pueblo de Dios y contra Dios.

Y es lo que describe aquí: cómo son manipulados para juntarse. Bueno, a través de estos espíritus inmundos, de demonios; la imagen es la de las ranas. Y si se imaginan esta idea de las ranas en las plagas de Egipto: las ranas fueron una de las dos plagas que los hechiceros de Faraón lograron duplicar, lo cual muestra la capacidad de engaño de Satanás, ¿no es cierto? Las ranas, de alguna manera, representan, dentro de las plagas de Egipto, la capacidad de Satanás de engañar a la gente. Y creo que eso es algo de lo que está sucediendo aquí: las ranas simbolizan el poder satánico para influenciar a los reyes, para engañarlos, para reunirlos para hacer batalla. Lo logra con cada una de las naciones. Y esto, en un momento vamos a ver a qué se refiere en otras partes del pasaje.

El río Éufrates y la caída de Babilonia

Pero también vean cómo es que hay otros pasajes que nos narran esta situación del río Éufrates. Específicamente en Isaías 44 se hace una profecía con respecto a cómo va a caer Babilonia. Y la manera en que va a caer Babilonia es a través de cómo se va a secar justamente el río Éufrates, para que pueda atacar Ciro, el reino persa, a los babilonios. Y si se acuerdan —ya lo vimos—, los judíos estaban viviendo como exiliados en Babilonia. Es justamente esta invasión de Ciro a Babilonia la que libera a los judíos; él es el que hace el edicto para que regresen a Jerusalén. Entonces, también es simbólica de esa historia, y por eso creo que es significativo el río Éufrates aquí, por la historia.

Y eso es Isaías 44:27 y 28: "El que dice a la profundidad del mar: 'Sécate', y 'Yo secaré tus ríos'; el que dice de Ciro: 'Él es mi pastor, y él cumplirá todos mis deseos', y dice de Jerusalén: 'Será reedificada', y el templo: 'Serán echados tus cimientos'". Es decir, esto representa la vindicación del pueblo de Dios y el juicio de Dios sobre Babilonia, que en el libro de Apocalipsis representa el sistema mundial que gobierna. Entonces se secan los ríos y se prepara el camino para que, al mismo tiempo, estos reyes... y la manera en que se está configurando todo al final: el juicio de Dios sobre los enemigos del pueblo de Dios y la vindicación del pueblo de Dios a través de esta copa. Entonces, ven cómo son muchas cosas... y ahí, híjole, o sea, ¿cómo voy a explicar todo esto?

Armagedón, el lugar de las batallas

Quiero que vean también otra historia aquí. Al final se reúnen en un lugar que se llama Armagedón. "Armagedón", dice, es un lugar que en hebreo se llama así. Y hay un poco de debate sobre este lugar, porque es una ubicación geográfica, pero es una ubicación geográfica al norte de Jerusalén. Y todas las descripciones del Antiguo Testamento, y también dentro del mismo Apocalipsis, no ponen a este lugar como el centro de la batalla final, sino ponen a Jerusalén como el centro de la batalla final —simbólicamente hablando, creo—, especialmente como la ciudad de Dios, el lugar donde el pueblo de Dios está. Pero de todas maneras, estamos tratando de entender por qué está aquí y a qué se refiere cuando dice que todas las naciones se reúnen en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.

Armagedón, en hebreo, es una manera de decir "el monte de Meguido", o la ciudad de Meguido, históricamente. Y esto es el simbolismo que tiene el lugar: históricamente, este era el lugar de las batallas del pueblo de Israel. Si se acuerdan, pues, Jueces 5:19 —ya vimos el libro de Jueces alguna vez, Danny—: es la historia de Débora, que llama a Barac para hacer guerra contra Sísara. Y ese es el resumen; dice Jueces 5:19: "Vinieron los reyes y pelearon; pelearon entonces los reyes de Canaán en Taanac, cerca de las aguas de Meguido; no tomaron despojos de plata. Desde los cielos las estrellas pelearon, desde sus órbitas pelearon contra Sísara. El torrente Cisón los barrió, el antiguo torrente, el torrente Cisón. Marcha, alma mía, con poder".

Y esa es la idea: de que estaban en desventaja, no tenían esperanza contra un ejército tan poderoso; sin embargo, es Dios el que está obrando para liberar a Su pueblo. Es la imagen de Meguido en el Antiguo Testamento. En 2 Reyes 23 también aparece otra historia, con Josías, donde es asesinado en Meguido. Y hay varias historias, pero la idea, creo yo, es mostrarnos que es el lugar de las batallas, donde Dios pelea las batallas por Su pueblo. Esa es la idea de Armagedón y el simbolismo que lleva. No tenemos mucho tiempo para verlo —Zacarías también habla acerca de eso—, pero nada más quiero llevarlos, para darles el panorama más completo.

La misma batalla desde otros ángulos

Quiero llevarnos a otros tres lugares en el libro de Apocalipsis donde existe esta batalla, la misma batalla, pero nuevamente narrada desde otro ángulo diferente. Vean en el capítulo 17, versículo 14 —vamos a llegar a eso más adelante—, pero dice, versículo 14, y aquí ya tienen el desenlace final: "Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque Él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con Él son llamados, elegidos y fieles". Entonces, ese es otro ángulo de la misma batalla, más adelante, en el capítulo 17.

Y si quieren verlo, en el capítulo 19 va a volver a aparecer esta batalla. En el versículo 19 dice: "Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra Su ejército. Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen". Bueno, esta es la misma batalla, otra vez narrada en el capítulo 19.

Entonces, la batalla de Armagedón es narrada en el capítulo 16, es narrada nuevamente en el capítulo 17, es narrada nuevamente en el capítulo 19, y es narrada otra vez en el capítulo 20, versículo 7. Dice: "Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión". Y eso es a lo que nos referíamos: "será suelto de su prisión" se refiere a que ahora se le da poder para juntar a las naciones y hacer guerra contra Dios a un nivel global. "Y saldrá a engañar a las naciones" —poder satánico engañando a las naciones— "que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar".

Por eso no es en esta región geográfica de Meguido necesariamente; es simbólico de todas las naciones reunidas para hacer batalla contra Dios y Su pueblo. No cabe mucha gente en el valle de Meguido. Entonces, ven aquí estos paralelos: la batalla se desarrolla en varios puntos del libro de Apocalipsis, narrada desde diferentes puntos de vista. Creo que es un error, y es confuso, pensar que son diferentes batallas, porque pasa exactamente lo mismo: todas las naciones se reúnen para hacer guerra contra Dios, y en todas gana Dios y los destruye a todos. Y es justo antes de que Jesús reine con Sus santos al final; justo antes, justo en la segunda venida de Cristo.

Faraón y el Jordán

Y entonces tenemos, por último, la séptima copa. Hay otro paralelo también que quiero mencionarles —se me van detalles—, pero un paralelo más está en este énfasis en que las plagas caen sobre ellos, pero no se arrepintieron. ¿A quién les recuerda eso? ¿Quién nunca se arrepintió, una tras otra, y ya no los dejó ir? Un paralelo de Faraón: así como Faraón se endureció delante de Dios, las naciones también se endurecerán ante los juicios de Dios.

Otro paralelo también —tengo más cosas que quisiera decir, pero se me está yendo el tiempo—: cuando Josué, en Josué 3, iba a conquistar la tierra prometida, las primeras ciudades de Canaán, ¿qué hizo Dios? Abrió el río Jordán, y pasaron en seco. Está esta imagen también en Josué 3. Pueden imaginarse: todas estas imágenes vienen del Antiguo Testamento.

La séptima copa: "Hecho está"

Séptima copa: "El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: 'Hecho está'. Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra. La gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de Su ira. Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados. Y cayó del cielo sobre los hombres un enorme granizo como del peso de un talento; y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo; porque su plaga fue sobremanera grande".

Entonces, nuevamente aquí tenemos una de las plagas de Egipto traída a la séptima copa, que es el granizo. Pero además quiero que vean que las otras imágenes que se describen aquí —relámpagos, voces, truenos, un terremoto— salen de otro pasaje de Éxodo, que es justo después de que ya han pasado por el mar Rojo, Dios ha derrotado a los enemigos de Dios, a los egipcios. ¿Y a dónde llegan? Al monte Sinaí. ¿Y qué pasó en el monte Sinaí? Hubo relámpagos, voces, truenos y un gran terremoto. No es casualidad: toda esta historia nos ha estado apuntando hacia las plagas de Egipto, la liberación de los judíos, el juicio de Dios contra los enemigos de Dios, y después una teofanía, es decir, la aparición de Dios entre Su pueblo de una manera muy visible y con unas cosas muy específicas.

El mismo final en cada serie

Que ya leímos nuevamente en el séptimo sello. ¿Qué pasó en el séptimo sello? Capítulo 8: "El ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo..." ¿qué? "Truenos, voces y relámpagos, y un terremoto". Después, la séptima trompeta. ¿Qué pasó en la séptima trompeta? Versículo 19 del capítulo 11: "Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de Su pacto se veía en el templo. Y hubo..." ¿qué? "Relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo".

No es casualidad que la séptima de cada uno de los juicios son descritas exactamente de la misma manera. ¿Por qué? Porque están describiendo el mismo evento: la aparición, la manifestación de Dios en Su segunda venida. Ya es una realidad cada vez que llegan al séptimo de cada una de las series de juicios, y tiene el paralelo en la aparición de Dios en el monte Sinaí, delante de Su pueblo y delante de Moisés.

Bueno, además son unos detalles. Cuando dice: "El séptimo ángel derramó su copa por el aire": Satanás es descrito como "el príncipe de la potestad del aire", en Efesios 2:2. Y entonces el juicio es sobre el dominio de Satanás sobre la tierra. "Toda isla huyó, y los montes no fueron hallados": eso ya lo leímos también en el capítulo 6, versículo 14, la misma descripción; en el sexto sello pasa lo mismo. Pues a menos que los montes y las islas desaparezcan varias veces en la historia, es el mismo evento; pasa exactamente lo mismo.

¿Son estas copas para mí? Velar

Bueno, quiero concluir con esta pregunta, porque siento que todo esto puede ser una razón de temor, puede ser una razón de depresión. Esto no suena como la historia que le diría a mis hijos antes de irse a dormir. Pero estas siete copas nos apuntan hacia una realidad. Y esta es la realidad a la que nos apunta: ¿cómo sé si yo soy recipiente del juicio de estas copas? ¿Cómo sé si estas copas son para mí o no son para mí? Y hay unas pistas en el pasaje que nos muestran, que nos dicen cómo es que tú puedes saber si estas copas son para ti o no.

La primera la voy a señalar, que está en el versículo 15; voy a decir esto primero, nada más porque quiero que vean la anticipación aquí. Esta bienaventuranza del versículo 15 es la tercera bienaventuranza del libro de Apocalipsis, de siete bienaventuranzas que hay. Y la bienaventuranza es sobre el que vela. ¿Por qué vela? Dice: "He aquí, Yo vengo como ladrón", lo cual significa que si tú no estás velando, entonces vas a ser sorprendido. Tú estás pensando: "Todo está bien, tengo mi trabajo, tengo mi vida, nada está mal con mi vida, ¿por qué tengo que cambiar?". Eso es no velar. "Creo que le caigo bien a Dios, porque me ha ido bien": es no velar. El no tomar en serio estas advertencias, el no pensar en la realidad del juicio venidero, es no velar.

Entonces, esa es la primera pista acerca de en qué categoría estás: "Bienaventurado el que vela". ¿Por qué? Porque si tú velas, entonces no te sorprenderá como ladrón. Miren, Hebreos 9:27 dice: "Así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado". Es lo que estamos leyendo aquí: Jesús aparecerá por segunda vez, ¿para qué? "Para salvación de los que ansiosamente le esperan". Eso es velar: ansiosamente esperar la venida de Jesús. Es decir: "Sí, ven, Señor Jesús. Anhelo Tu regreso, ya quiero que estés aquí. Sé que vas a juzgar la tierra. Mientras, aquí estamos trabajando duro, estamos proclamando Tu evangelio, estamos haciendo la labor que le has dejado a la iglesia, pero ya queremos que vengas". Eso es velar.

Y vean lo que dice 1 Tesalonicenses 5, versículo 4. Dice: "Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas". Ustedes no son de las tinieblas, "para que el día os sorprenda como ladrón". A ustedes no nos va a sorprender como ladrón. ¿Por qué? "Porque todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás". Los que están allá afuera están dormidos, y esa es la labor de la predicación de la Palabra de Dios: despertarlos. "Estemos alerta y seamos sobrios. Porque los que duermen, de noche duermen, y los que se emborrachan, de noche se emborrachan": no me importa nada. "Pero puesto que nosotros somos del día, seamos sobrios, habiéndonos puesto la coraza de la fe y del amor, y por el yelmo de la esperanza de la salvación. Porque no nos ha destinado Dios para ira, sino para obtener salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, que murió por nosotros, para que ya sea que estemos despiertos o dormidos, vivamos juntamente con Él". 1 Tesalonicenses 5:4 al 10.

La primera pista es: no sé qué piensas sobre la segunda venida. ¿Estás velando, o te has dejado llevar por la inercia de nuestra sociedad, de ganar dinero, de jubilarse algún día, de vivir cómodamente? ¿Esa es tu vida, de eso se trata? ¿O realmente estás viendo hacia el futuro y dices: "Señor, este mundo va a desaparecer, esta economía va a desaparecer. ¿Cuánto tiempo lo invierto, cuánto tiempo invierto en tener más cosas, si Tú juzgarás todas estas cosas, y al final no son eternas? Pero Tu juicio y Tu salvación sí son eternos"? Entonces, primera cosa: velar.

Lo que merecemos

Número 2 —no lo puse aquí, por eso se los explico—, pero ahora sí, número 2. Fíjense lo que dice en el versículo 6 del capítulo 16. Dice: "Justo eres Tú, Señor, el que eras, que eres, el Santo, porque has juzgado estas cosas. Por cuanto derramaron la sangre de los santos y los profetas..." —no nada más es que están martirizando a los santos; es el rechazo hacia su mensaje también, que creo que está siendo simbolizado aquí—, "...también Tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen". Es decir, las personas que reciben la justicia de Dios reciben la justicia de Dios ¿por qué? Porque han derramado sangre; por lo tanto, Dios les paga con sangre.

Pero, por otro lado, vean lo que dice: "Pues lo merecen". Lo merecen: merecen sangre, merecen muerte, merecen condenación, porque han hecho estas cosas; ellos han derramado sangre. Y hay otros pasajes en Apocalipsis también que hablan de categorías de personas que también merecen otras cosas. Por ejemplo, Dios mismo. ¿Qué merece? Capítulo 4, versículo 11: ¿qué merece Dios? "Señor, digno eres Tú" —mereces— "recibir la gloria y la honra y el poder". ¿Por qué? "Porque Tú creaste todas las cosas, y por Tu voluntad existen y fueron creadas". Tú mereces la gloria, ¿por qué? Porque Tú hiciste todo; Tú eres Dios, nosotros no. Lo cual significa que si yo quiero pertenecer a la categoría de alguien que merece algo, entonces yo tendría que estar de alguna manera conectado con Aquel que es el único que merece algo. Si no, yo no merezco nada; yo merezco también el juicio de Dios, de sangre. Pero aquí dice entonces: "Digno eres Tú", en el capítulo 5, versículo 9. "Digno eres" —o sea, mereces— "tomar el libro y abrir sus sellos; porque Tú fuiste inmolado, y con Tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra". ¿Por qué es que mereces? Porque Tú derramaste... Versículo 12: "El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza". Lo mereces Tú.

Vean lo que dice el capítulo 3, versículo 4: ¿cómo es que podemos merecer algo? "Tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque lo merecen". Pero, ¿cómo es que tienen vestiduras blancas? Porque es el Cordero el que los ha vestido, ¿no es cierto? Y es por eso que la advertencia aquí, en el versículo 15, es: "Guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza". Vamos a verlo en un momento. Pero quiero que vean entonces que, por un lado, la justicia es para aquellos que derramaron sangre, y la misericordia es para aquellos que han recibido la sangre que fue derramada en su lugar.

Blasfemar o arrepentirse

Número 2: para aquellos que blasfemaron. Versículo 9: "Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene el poder sobre estas plagas". Y la del otro lado, o sea, ¿qué es lo contrario de blasfemar? Blasfemia es esta arrogancia, este orgullo en contra de Dios. Es decir: "Yo soy mi propio dios. Yo no tengo que rendir cuentas a Ti. Yo tomo mis propias decisiones, yo hago lo que a mí mejor me parezca". Eso es blasfemia, porque tú eres criatura, no Creador; a ti no te toca decidir. Esa es la esencia de la blasfemia: la rebeldía contra Aquel que te hizo.

Lo que estas personas no hacen: "Ellos no se arrepintieron para darle gloria". Así que lo contrario de blasfemar es: te arrepientes para darle gloria a Dios, y dices: "Señor, sí, Tú eres mi Creador. Me arrepiento de mis pecados, perdóname. Yo quiero que mi vida sea para Tu gloria, y nada más para Tu gloria, no para mí". Si tú haces eso, entonces la misericordia de Dios es para ti.

Vestidos, no desnudos

Y entonces nos muestra esta imagen: si tú haces eso de arrepentirte, este es el equivalente de lo que habla aquí el versículo 15. Dice: "El que vela, y guarda sus ropas", guarda sus ropas, "para que no ande desnudo, y vean su vergüenza". Es decir, en Génesis, cuando Adán y Eva pecaron y se dieron cuenta de que estaban desnudos, eso fue un juicio de Dios que simbolizaba el efecto del pecado: la vergüenza de no tener vestiduras delante de nosotros que nos hagan presentables delante de Dios. Cuando tú estás en tu pecado, estás desnudo; tu pecado está expuesto, no tienes nada que te cubra. Y cuando Dios te da Su perdón a través del sacrificio de Jesús, te dice: "Te voy a vestir de algo que te haga presentable en mi presencia, y no tienes que avergonzarte más". Ese es el simbolismo que hay detrás de la desnudez.

Y viene justamente de lo que Dios le dijo a la iglesia de Laodicea en el capítulo 3, si se acuerdan. El capítulo 3, versículo 18: "Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas". Las imágenes: si tú te vistes de lo que Dios te ha provisto a través de Jesucristo, entonces puedes presentarte delante de Él con toda la confianza de que Él te perdonará y tendrá misericordia de ti.

Y esa imagen regresa al final, justamente en el capítulo 19, cuando se describe la esposa de Dios, cuando Jesús regrese. Dice, versículo 7 del capítulo 19: "Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y Su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido" —aunque esté desnuda en su vergüenza, en su pecado— "que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos". Y esas acciones justas fueron compradas por Cristo Jesús en la cruz; Él es el que las ha hecho posibles. Cuando tú pones tu fe en Él, no estás desnudo, sino estás vestido.

"Consumado es" y "Hecho está"

Y por último —dejé lo mejor para el final; esto está increíble, me encanta—, por último hay una voz que sale del templo. ¿Quién es el que está en el templo? Jesús está en el templo; Dios es el que está en el templo. Lo leímos en el capítulo 15: nadie puede entrar al templo hasta que se cumplan las siete plagas. Dios está en ese lugar, Jesús está en ese lugar, y de Su boca salen unas palabras que dicen: "Hecho está". Cuando Él dice "hecho está", está haciendo una declaración sobre la consumación de Su plan de redención para la historia de la humanidad: "Lo que Yo empecé en la cruz, ahora se está cerrando". Es decir, ya no va a haber más oportunidad de salvación.

El libro de Apocalipsis nos narra un paréntesis que hemos estado viendo. Y ese paréntesis es entre la primera venida de Jesús y la segunda venida de Jesús. Y ese paréntesis lo podríamos escribir con dos frases, porque nosotros estamos viviendo aquí, en medio de ese paréntesis, entre la primera y la segunda venida. El libro de Apocalipsis nos está diciendo cómo se ve este tiempo de la historia. Pero, ¿con qué frase se abrió el primer paréntesis? En Juan 19:30, Jesús estaba en la cruz y dijo: "Consumado es". ¿Qué representaba esa frase de la boca de Jesús? "El evangelio es posible por lo que estoy haciendo ahorita. El evangelio es posible por el derramamiento de mi sangre, mi muerte". Y eso inicia esta nueva era en la cual el evangelio es proclamado.

El evangelio que está apuntando específicamente a un momento de la historia: al momento en la historia en que Jesús se manifestó como un ser humano y dio Su vida por nosotros, después de vivir una vida perfecta. Y no solamente murió en la cruz, sino resucitó tres días después, y prometió a Sus discípulos: "Yo estaré con ustedes hasta el fin del mundo". Esa era que se inauguró en ese momento de la historia se abrió con esta declaración: "Consumado es". ¿Dónde termina? En el momento en que Dios, Jesús mismo, vuelve a decir esas palabras —el mismo verbo en griego—: "Hecho está". Pero ahora esas palabras tienen un significado diferente. Ahora Sus palabras no son para llamar a la gente al arrepentimiento; son las palabras de un juicio que se está cerrando, y está culminando, y está cayendo sobre toda la humanidad y sobre todo el pecado que ha existido en toda la tierra.

Así es como Dios nos dice: "Hecho está. Ya mi juicio está completo. Todos los que eran míos ahora ya están bajo la protección de mis alas, y ahora llega el momento de cerrar este capítulo de la historia". ¿Cómo sé que yo recibo la justicia de Dios, o cómo sé que recibo la misericordia de Dios? Depende de cuáles son las palabras que resuenan en tu mente: si son las palabras "consumado es" las que mueven las fibras de tu corazón, o si son las últimas palabras que va a pronunciar Cristo en Su juicio, diciendo "hecho está", en el que todas las naciones ya se han rebelado contra Dios, y ahora están sufriendo la consecuencia de ese juicio, y siguen sin arrepentirse, siguen blasfemando contra Él, siguen diciendo: "Yo no quiero tener nada que ver con este Dios que se ha ofrecido por nosotros".

¿De cuál copa participarás?

Ese es el paréntesis de la historia que estamos viviendo. Y la pregunta, hermanos, entonces es: ¿cuál de estas dos categorías es a la que pertenecemos? ¿Aquellos que han derramado sangre, o aquellos que han recibido la sangre que fue derramada por ellos? ¿Aquellos que blasfemaron contra Dios y blasfeman contra Dios, o aquellos que se arrepintieron? ¿Aquellos que están desnudos en su vergüenza, en su pecado, delante de Dios, o aquellos que han sido revestidos de la justicia de Dios a través de Jesucristo? ¿Aquellos que escucharán la declaración de juicio de la boca de Cristo, "hecho está", o aquellos que ya escucharon la declaración de Cristo en la cruz, "consumado es"?

"La copa de bendición que bendecimos": el otro lado de estas copas, ¿no es cierto? Estas copas son las copas del juicio de Dios, pero "la copa de bendición que nosotros bendecimos" en la cena del Señor "es la participación en la sangre de Cristo. El pan que partimos, ¿no es la participación en el cuerpo de Cristo?", dice Pablo en 1 Corintios 10:16. ¿De cuál copa vas a participar tú? ¿Cuál copa será derramada sobre ti? Próximo domingo, capítulo 17. Pues...

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