Apocalipsis 14:6-13ApocalipsisNathan Díaz
Tres ángeles proclaman
¿Por qué el infierno es eterno y qué dice Apocalipsis sobre el cielo? Los tres ángeles de Apocalipsis 14 proclaman el evangelio eterno, la caída de Babilonia y el juicio sobre quienes adoran a la bestia. Nathan Díaz explica por qué el castigo corresponde a quién es Dios, y por qué los que mueren en el Señor descansan de sus trabajos.
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Transcripción
Una visión más amplia de la obra de Dios
Tuvimos una pequeña pausa el domingo pasado en nuestro estudio de Apocalipsis, pero valió la pena tomarnos el tiempo para pensar en las misiones, en lo que Dios está haciendo en todo el mundo. Y creo que todos nos sentimos retados, exhortados en cuanto a nuestra visión de lo que Dios está haciendo: no es nada más aquí; esto es una pequeña parte. Y tenemos que estar constantemente pensando y orando acerca de la obra que Dios hace en nuestra iglesia y fuera de nuestra iglesia. Y el libro de Apocalipsis precisamente es un libro que expande la visión sobre la obra de Dios. Apocalipsis nos muestra el capítulo final de cómo Dios está desarrollando Su plan sobre la tierra.
Pero no pensemos en el libro —porque esto es algo que se ha estado enfatizando a lo largo de este estudio—, no pensemos en Apocalipsis como algo que todavía es futuro, algo que todavía no ha sucedido, porque en su mayoría Apocalipsis de hecho nos está narrando lo que ya fue inaugurado en la primera venida de Jesús. Cuando Jesús vino por primera vez, algo sucedió en cuanto a Su plan: un nuevo capítulo, una nueva etapa en cuanto a Su plan a través de la Iglesia para avanzar el reino de Dios. Y eso es lo que se está desarrollando en el libro de Apocalipsis, tomando historias, ilustraciones y símbolos —hoy en la mañana, en la cena, se habló mucho sobre esta simbología y alegorías—. El libro de Apocalipsis toma símbolos e historias del Antiguo Testamento para ilustrarnos cómo es que Dios está desarrollando Su plan hoy, y cómo lo va a terminar de desarrollar al final, cuando Él regrese por segunda vez.
Tres ángeles
Entonces, estamos en el capítulo 14, y de hecho el título de hoy es "Tres ángeles proclaman el cielo y el infierno", porque ese es el tema en donde nos vamos a enfocar de esta sección del capítulo 14, que tiene que ver con tres ángeles que son muy parecidos a lo que vimos en el capítulo 8. ¿Se acuerdan? En el capítulo 8 de Apocalipsis, el versículo 13, había esta pausa que se hizo entre la cuarta y la quinta trompeta, y decía: "Y miré, y oí a un ángel volar por en medio del cielo, diciendo a gran voz: ¡Ay, ay, ay, de los que moran en la tierra, a causa de los otros toques de trompeta que están para sonar los tres ángeles!". Entonces, hay tres ángeles; se dividen las primeras cuatro trompetas de las últimas tres trompetas con una proclamación especial de las últimas tres. Y es una proclamación de juicio, porque al acercarnos hacia el final, el juicio de Dios se hace más claro, más evidente y más severo.
Lectura: Apocalipsis 14:6-13
Aquí nuevamente tenemos, en el capítulo 14, tres ángeles. Versículo 6: "Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas. Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación. Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre. Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen".
Señor, te pedimos que bendigas este tiempo juntos, la meditación de Tu Palabra. Gracias, Señor, porque nos animas, nos exhortas, nos das esperanza, y podemos ver aquí Tu plan para toda la humanidad, todo ser humano que ha existido desde el principio hasta el final. Y queremos entender cómo ser parte de Tu pueblo, cómo disfrutar de las bendiciones que Tú has preparado para Tus hijos. En el nombre de Cristo Jesús.
El bien contra el mal
Ah, estaba pensando sobre las películas que nos gustan, los libros que nos gustan —a veces libros de ciencia ficción—, y la literatura que cuenta historias: siempre tienen estos elementos, ¿no es cierto? Siempre está el bien y el mal, y es una batalla entre estos dos; siempre es así como se desarrollan. Y de alguna manera nosotros, al ver estas películas o al leer estas historias, ¿quién queremos que gane al final? El bien. ¿Y por qué el bien? Porque tenemos un sentido dentro de nosotros de justicia, de que queremos ver que se haga justicia. No queremos ver que el mal salga ganando, porque eso es injusto. Y si de alguna manera el bien puede vencer al mal, entonces sentimos satisfacción en nuestros corazones, porque decimos: "Entonces sí se ha hecho lo correcto; entonces los malos pagan por lo que han hecho".
Entonces, es la manera en la cual nosotros vemos estas películas, este, leemos estos libros que narran estas historias, en las cuales siempre, cuando se trata de poner todo de la manera más profunda o más impactante posible, van a tener a los malos lo más malo que se pueda, y a los buenos lo más bueno que se pueda, para poder vencer a los malos. Por eso las historias de superhéroes son tan poderosas; por eso nos gusta ver lo que hacen los de Marvel y los de DC, y todas esas historias, porque tienen esta esencia detrás: es el bien contra el mal.
Ahora, estas son solo fantasías; esas son solo historias que alguien inventa. Pero lo que estamos leyendo en este pasaje, esto es cierto, esto es real, esto es historia real. Hay una batalla entre el bien y el mal que se está desarrollando, y Apocalipsis está escrito para mostrarnos quién gana al final. Nos quiere hacer ver que el juicio, la justicia de Dios, el bien que viene de Dios, al final prevalecerá; el mal no.
Dos pueblos a lo largo del libro
Y hemos estado viendo a lo largo del libro de Apocalipsis contrastes entre los que son de Dios y los que no son de Dios. Los que son de Dios, el pueblo de Dios, se ha estado viendo representado de diferentes maneras a lo largo del libro. Lo hemos visto representado como los 144.000, lo hemos visto siendo representado como los dos testigos, lo hemos visto siendo representado como el templo de Dios, porque todas esas son imágenes que muestran lo que Dios está haciendo a través de Su gente. Y por el otro lado vemos a todos los que son enemigos de Dios, todos los que se rebelan contra Dios, y todos los que se someten al sistema de este mundo, que están representados por las bestias: la bestia y sus seguidores.
Y veíamos hace dos, tres domingos que el número 666 no es algo del futuro: es algo que siempre ha existido, y representa una humanidad caída; representa una humanidad que prefiere la creación al Creador, que dice: "No, yo no quiero tener nada que ver contigo; yo prefiero vivir para mí mismo, no para Ti y para Tu gloria". Y este versículo 6 continúa esa historia. Ya vimos los 144.000 hace dos semanas, nuevamente. Y ahora, en el versículo 6, vemos cómo el concepto que hemos estado meditando, tanto de los 144.000 como todo lo que viene antes, es un concepto universal, para toda la tierra. Por eso es que el ángel está en el cielo; lo ve en medio del cielo, donde todos lo pueden ver, donde está sobre todas las cosas. Y lo que contiene es "el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo".
El evangelio eterno para toda la tierra
Está este ángel con el evangelio eterno para toda la tierra, y nos muestra qué tan universal es lo que está diciendo: para todos. Y esta fórmula —recuerden: el libro de Apocalipsis contiene simbología en los números—, la fórmula es la siguiente: cada vez que aparece el número 4, significa toda la tierra, los cuatro puntos de la tierra. Y en este caso se mencionan cuatro aspectos de todos los seres de toda la tierra: tribu, lengua, pueblo y nación. Y por otro lado, más adelante lo van a ver, dice: "Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas". Es de nuevo esta fórmula de cuatro. ¿Por qué? Porque representa la plenitud de todo lo que hay en la tierra.
Entonces, tenemos lo universal de lo que se está proclamando. Y número dos, tenemos lo eterno de lo que se está proclamando, porque es el evangelio eterno, porque tiene consecuencias eternas lo que va a decir. Lo que está proclamando el evangelio tiene consecuencias eternas. Ahora, miren, recuerden: es simbólico mucho de lo que estamos leyendo. El ángel... yo no sé si el ángel representa a la Iglesia, si es la Iglesia; no estoy seguro de cuál es la identificación que podríamos hacer. Pero lo que definitivamente está diciendo el ángel es lo que proclama la Iglesia: el evangelio eterno, ¿no? Es lo que predicamos: nosotros predicamos el evangelio.
Lo que está diciendo el ángel no es nuevo. Es lo que se ha venido predicando desde que Jesús vino por primera vez —y desde el principio de la creación se ha predicado—, pero específicamente el evangelio eterno, que son las buenas nuevas a través de Cristo Jesús, se ha venido predicando a todas las naciones a través de la Iglesia. Y el mensaje siempre ha sido: "Arrepiéntanse, viene un juicio de parte de Dios, y ustedes no quieren ser los receptores de ese juicio". Y es una exhortación aquí a todo el mundo sobre qué es el evangelio.
Temer a Dios y darle gloria
¿Qué es el evangelio? Tres cosas: "Temed a Dios, dadle gloria, porque su juicio ha llegado". Entonces, si tú temes a Dios y le das la gloria, entonces, en resumen, adoras a Dios. Esa es la consecuencia de temer a Dios y darle la gloria: es la adoración genuina de un creyente. Y creo que podemos resumir lo que significa temer a Dios en lo que leemos en Eclesiastés, Eclesiastés 12. Vamos a regresar a eso ahorita; déjenlo ahí en su mente, piensen tantito en eso, que vamos a regresar a eso al final.
Pero quiero que piensen en lo que significa la gloria de Dios, como cuando estábamos estudiando el libro de Hechos. Y es este mismo tipo de exhortación que vimos que Pablo y Bernabé hicieron cuando los empezaron a adorar, cuando los confundieron con Hermes y Zeus. ¿Y qué les dijo Pablo? "Varones, ¿por qué hacéis estas cosas? Nosotros también somos hombres de igual naturaleza que vosotros, y os anunciamos el evangelio para que os volváis de estas cosas vanas a un Dios vivo" —son los idólatras—. "Pero os estamos anunciando el evangelio para que…". ¿Quién es este Dios vivo?, dice Pablo: "Que hizo el cielo, la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay; el cual en las generaciones pasadas permitió que todas las naciones siguieran sus propios caminos; y sin embargo, no dejó de dar testimonio de sí mismo, haciendo bien y dándoos lluvias del cielo y estaciones fructíferas, llenando vuestros corazones de sustento y de alegría. Y aun diciendo estas palabras, apenas pudieron impedir que las multitudes les ofrecían sacrificios".
Entonces, Pablo les dice esto, y de todas maneras los siguen adorando; no lo escuchan, no le hacen caso. Y, como vamos a ver aquí, ante esta proclamación la mayoría de la tierra de hecho no hace caso de la advertencia. Pero esto que el ángel está proclamando aquí no es nuevo. Lo que quiero que entiendan es que es la proclamación que nosotros hacemos hoy: viene un juicio. Y ese juicio está basado en el sentido común de la gente: "A ver, denle gloria a Dios, teman a Dios. ¿Por qué? Porque Él está en control, no ustedes. Él hizo el cielo, Él hizo la tierra, Él hizo el mar. ¿Tú hiciste eso?".
Un llamado al sentido común
¿Se dan cuenta un poquito del razonamiento aquí? Como Pablo cuando habla en Hechos 14: estaba hablando a su audiencia, una audiencia pagana; era una audiencia que no conocía a Dios, y ni siquiera tenía el contexto del Antiguo Testamento. Y está apelando a la revelación natural, como sentido común, para reconocer que debe haber un Dios. Y si debe haber un Dios, Él pone las reglas; y si Él pone las reglas, más vale que yo me someta a ellas. ¿Quién soy yo para rebelarme contra eso? "¿No te das cuenta?", dice el ángel. "¿Ustedes se hicieron a ustedes mismos?".
¿Alguien de aquí decidió nacer? ¿Dijo: "Creo que es buena idea nacer, creo que es una idea buena la de existir"? ¿Alguien decidió eso? ¿Qué tuvieron ustedes que ver con el hecho de que están aquí hoy? Nada. Ustedes no tienen nada que ver con el hecho de que ustedes están aquí. Ustedes fueron creados por Dios, a imagen y semejanza de Dios. ¿No se dan cuenta ustedes de que no tienen ustedes la última palabra? ¿Tú decides cómo son las cosas? "Me gustaría que el mundo fuera así, así que así será". ¿Ustedes pueden hacer eso? ¿No se dan cuenta de que son mortales, frágiles, dependientes y —perdón— no tan inteligentes? ¿No es la verdad? Es la verdad, cuando nosotros nos comparamos con el universo que nos rodea. Tiene que haber algo más grande, y tiene que haber algo más allá de nuestra existencia que trascienda nuestra realidad. Está apelando el ángel al sentido común de la humanidad, para entender que Dios... llegará el día en que juzgará a todas las naciones.
Ha caído Babilonia
Bueno, esto continúa en el versículo 8, diciendo el segundo ángel: "Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación". Y está este uso que se hace en el hebreo de la repetición: "Ha caído, ha caído" es una repetición que trata de enfatizar la certidumbre de algo. Si algo es cierto, lo repites dos veces para hacer énfasis en la certidumbre que tú puedes tener de que se va a cumplir. Jesús decía: "De cierto, de cierto os digo". Y aquí dice: "Ha caído".
Y esto viene de algunos pasajes que nos dan la idea de quién es Babilonia. Es la primera vez que aparece aquí en el libro de Apocalipsis; va a aparecer más en los próximos capítulos, así que vamos a ahondar en qué significa Babilonia después. Pero, para resumir, si se acuerdan, sobre la primera bestia: Babilonia representa el sistema político, el sistema que controla este mundo, que es independiente de Dios, que no le importa lo que Dios creó, lo que Dios hace, y que piensa que el hombre es lo más importante. Es el sistema secular de este mundo; eso es lo que representa Babilonia. Claro que los judíos tienen una historia con Babilonia. Bueno, en la Biblia, ¿cuál es la historia de Babilonia? ¿Dónde empezó Babilonia? En Génesis, ¿con qué? Con la torre de Babel. ¿Y qué pasó en la torre de Babel? El ser humano diciendo: "Nosotros somos lo mejor que hay; vamos a hacer lo que a nosotros nos parezca bien". Y Dios juzgándolos. Después, más adelante, con Nabucodonosor, en el capítulo 4 de Daniel, ¿qué pasó? "¿No es esta la gran Babilonia que yo he hecho con mis manos, para mi gloria?". Y así como estaba hablando, ¿qué pasó? Enloqueció y actuó como una bestia por mucho tiempo; son siete años —no sabemos exactamente, siete tiempos, a qué se refiera—, pero tuvo el juicio de parte de Dios que lo llevó a reconocer: "No, no soy tan grandioso como pensaba que era". Y él era el hombre más poderoso del mundo.
Babilonia en los profetas
Pero lo que dice Isaías 21:9... y de aquí viene esta cita; o sea, de aquí está citando este pasaje. Isaías 21:9 dice: "He aquí vienen hombres montados, jinetes de dos en dos. Y uno respondió y dijo: Cayó, cayó Babilonia; y todas las imágenes de sus dioses están destrozadas sobre la tierra". Jeremías 51:26: "Y no tomarán de ti piedra angular y piedra para cimientos, pues desolación eterna serás". Esto es una proclamación a Babilonia: hay un juicio de Dios hacia ellos. Y en Jeremías 51:7, versículos 7 y 8, dice: "Copa de oro ha sido Babilonia en la mano del Señor, que embriagaba a toda la tierra" —existe este lenguaje del vino—; "de su vino bebieron las naciones, se enloquecieron, por tanto, las naciones. De repente cae Babilonia y se hace pedazos; gemid por ella, traed bálsamo para su dolor, quizás se cure".
Ahora, la imagen queda aquí. Entonces dice: "Ha caído, ha caído Babilonia". Ese es el juicio de Dios: la gran ciudad que representa todos los sistemas que se han puesto en contra de Dios de todos los tiempos. En el tiempo en que se escribió el libro de Apocalipsis, ¿en quién creen que pensaban? Y esto sí es código para entonces, un código: "Verás, cuando digo 'Babilonia', ya saben a qué me refiero". En el tiempo de Juan, Roma era Babilonia, porque representaba lo mismo: la oposición a Dios y la opresión hacia Su pueblo.
El vino que anestesia
Pero vean la imagen que da. Dice: "Porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación". ¡Qué lenguaje tan fuerte usa la Biblia! ¿No? "Ha hecho beber a las naciones del vino del furor de su fornicación". ¿Qué pasa cuando te emborrachas? Nadie quiere dar testimonio de eso. Pero, ¿qué pasa cuando te emborrachas? O sea, ¿cuál es el efecto que el alcohol tiene sobre nosotros? Como que no te empiezan a importar las cosas mucho, ¿verdad? "Ahora voy a bailar sobre la mesa, ¿qué importa?". O sea, hay algo que se desinhibe, y hay algo que te empieza a preocupar lo que está pasando a tu alrededor.
Y esa es un poco la idea aquí: es que el vino, o sea, Babilonia, está alimentándonos de tal manera que no nos importe el juicio de Dios. Ya es un sentido de anestesia, de indiferencia acerca del juicio venidero. ¿No es lo que ha estado sucediendo? "No pasa nada, no pasa nada, no pasa nada; no se preocupen, con que ustedes estén felices. Entretenimiento, entretenimiento". Y ha buscado la manera siempre, la gran Babilonia ha buscado la manera de darnos algo que tome el lugar que le corresponde a Dios.
Entonces, hemos pensado que en nuestra sexualidad vamos a encontrar felicidad. Y entonces, especialmente desde los años 60 para acá, cuando fue toda esta cuestión de los hippies y la revolución sexual, dijeron: "Nada, vamos a ser libres sexualmente, que nadie nos ponga reglas; vamos a tener relaciones con quien queramos". Después hemos empezado a ver toda clase de consecuencias: "No, no era tan buena idea; no nos dio la felicidad que pensábamos que nos iba a traer". Y hoy en día —ya estaba mencionando algo de esto hace un rato—, la gran Babilonia dice: "Vive tu sexualidad como quieras. Si tú quieres tener relaciones sexuales con tu mismo sexo, está bien". Y si quieres ir en una dirección muy extraña: "Si no estás contento con tu cuerpo, hazte un cambio de sexo". Y pensamos que la gran Babilonia está dándonos de su vino, haciéndonos pensar que eso nos va a hacer felices.
La cruda del pecado
Pero, ¿qué pasa inevitablemente con cualquier borrachera? ¿Se queda así? ¿Qué pasa al día siguiente? Es lo que llamamos la cruda, ¿no? Despiertas y: "No, no fue buena idea. Sí, la pasé bien anoche, pero ahorita ya me doy cuenta de que no… a lo mejor tomar tanto, y ahora me arrepiento de haberlo hecho, porque ahora veo las consecuencias". Es un efecto temporal; por naturaleza solo es pasajero. Llega, te da un cierto nivel de satisfacción. ¿Nos da satisfacción el pecado? Sí. El pecado no viene a nosotros diciendo: "Ah, mira, mira, que yo soy pecado". Viene a nosotros... por eso se llama tentación: porque nos gusta lo que nos ofrece. Pero siempre, inevitablemente, después de pecar nos damos cuenta de qué tan tonto es el pecado y qué tan vacíos nos deja el pecado, ¿no es cierto? Esa es la naturaleza de la gran Babilonia; esa es la esencia de lo que está haciendo con todas las naciones.
Como en los días de Noé y de Lot
Pero les digo: esto no es futuro; esto lo podemos ver hoy, esto está sucediendo hoy. Hoy Babilonia ha dado de beber de su vino a las naciones. Vean lo que dice Lucas 17:26, porque aquí está, creo, la advertencia de parte de Jesús sobre lo mismo. Lucas 17:26: "Tal como ocurrió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del Hombre". Lo cual ya estamos viviendo hoy. No hay que decir nada de "¿Y el día del Hijo del Hombre? A ver, algún día va a ser". No, ya desde la primera venida ya estamos viviendo los últimos tiempos: Pablo y Pedro y los apóstoles... Ya estamos en los últimos tiempos, ya estamos esperando la segunda venida de Cristo, y no tenemos que pensar en esto como algo futuro.
"Tal como ocurrió en los días de Noé, así también serán los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento". Ahora, ¿cuál de estas cosas es mala? ¿Comer y beber es malo? No. ¿Casarse es malo? ¿Darse en casamiento es malo? Nada de lo que dice aquí es malo. "Hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos". No está diciendo necesariamente que la gente está viviendo en pecado; es más bien que la gente está viviendo sus vidas ignorando a Dios, pensando que todo lo que no es Dios es lo único que importa: "Todo lo que tiene que ver conmigo es lo único que importa".
Por el otro lado, tenemos otra analogía de la destrucción final, que viene del libro de Génesis también: "Fue lo mismo que ocurrió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, construían". Nuevamente, ¿cuál de esas cosas es mala? Ninguna. No está enumerando sus pecados como tales, de: "Eran unos homosexuales perversos". No está diciendo eso. Está diciendo: estaban viviendo sus vidas ignorando el juicio de Dios, diciendo: "No pasa nada; sigan viviendo sus vidas, porque no va a pasar nada. Eso que dicen no es tan loco... Eso que dice Lot, está loco". Y luego: "El día en que Lot salió de Sodoma llovió fuego y azufre del cielo y los destruyó a todos. Lo mismo acontecerá el día en que el Hijo del Hombre sea revelado". Cuando Jesús regrese a juzgar a las naciones, sucederá lo mismo que sucedió con Sodoma y Gomorra. Por eso dice que la tierra será destruida no con agua, sino con fuego: cielos nuevos y tierra nueva, porque ese es el juicio de Dios para restaurar todas las cosas.
El tercer ángel: el vino de la ira de Dios
Entonces dice ahora el tercer ángel: "Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre". Como ya veíamos, esto de la marca no es una marca física literal: representa nuestros pensamientos y nuestras acciones; a quién están sometidas esas acciones y pensamientos. Eso es lo que determina quién es de la bestia y quién es de Dios.
En la antigüedad la gente acostumbraba —para que rindieran más, por lo regular— diluir el vino. A veces, si no es muy rico, lo diluyes un poquito. Quiero que vean aquí la idea; o sea, el contraste: hay dos tipos de vino, ¿verdad? Uno es el vino de Babilonia, que le da a las naciones, y otro es el vino que ahora Dios va a hacer que beban las naciones: el vino de Su ira. Y el vino de Su ira, dice, es "vaciado puro", sin dilución, "en el cáliz de su ira". O sea que el vino de Dios es mucho más fuerte que el vino de Babilonia.
Buenas nuevas porque hay malas noticias
Lo cual nos lleva al siguiente punto. Y piensen en esto, mis hermanos: ¿esto suena como buenas nuevas? "Llegó con Su ira y nos va a castigar": ¿esas son buenas nuevas? Pues depende de qué lado estás. Sí, sí son buenas nuevas si tú no eres el recipiente. ¿Se acuerdan del capítulo 10? Justamente el capítulo 10, cuando lo del ángel y el rollo pequeño. Come el rollo pequeño, ¿y qué pasa? Sabe dulce en su boca, ¿se acuerdan?, pero después le amarga el vientre. Hay dos aspectos, y cuando vimos eso, esos son los dos aspectos del evangelio: el evangelio proclama el juicio de Dios y la salvación de Su juicio. Pero son dos lados que muestran el cuadro completo del evangelio.
Las buenas nuevas son buenas nuevas porque conocen las malas noticias primero. Si tú no conoces las malas noticias, las buenas nuevas no tienen mucho sentido. "Jesús murió por ti". "Muy bien". "Puedes vivir con Jesús por toda la eternidad". "¿Quiero vivir con Jesús por toda la eternidad?". ¿Entienden cómo esas noticias no dicen mucho, a menos que muestres no solo lo trágico y terrible que es el pecado y la condenación del pecado, sino lo glorioso y majestuoso que es Dios también? Si no puedes mostrar esas dos cosas, el mensaje del evangelio está incompleto; la gente no va a entender por qué necesitan aceptarlo. Y es por eso que este mensaje es importante.
La realidad del infierno
Voy a enfocarme en esto, porque aquí ya llegamos a esta parte: el infierno. Jesús habló del infierno más que del cielo, así que no me siento mal de hacerlo yo tampoco así, aunque vamos a hablar también sobre el cielo en un momento. Pero la realidad del infierno es una realidad de la que es necesario estar hablando como iglesia, y estárnosla recordando. Porque, aunque no es divertido, y aunque no debería causar gozo en nosotros pensar sobre el infierno —como vamos a ver en un momento—, esto es algo serio; eso es algo serio y es algo trágico. Pero Dios será glorificado en eso también. Y usamos, inclusive, esta palabra a la ligera, ¿no?: "¡Vete al infierno!", "¡Vete al infierno!". De veras, no se lo deseas a nadie. Lo usamos como un insulto, pero la verdad es que es serio, y es una de las cosas que más debería mover nuestro corazón cuando leemos sobre estas descripciones.
Número uno: el infierno es para los que viven para lo temporal; es decir, para los que toman del vino de Babilonia. El vino de Babilonia, por definición, es temporal. Si tú vives para él, para esta vida nada más, entonces esto es lo que tú vas a experimentar. Si tú no tienes ni en mente lo que sigue después, si a ti no te importa, esta es la descripción de lo que Dios juzgará sobre todos los que viven de este vino.
El infierno es severo
Número uno... es que el infierno es severo. Esta imagen, ¿eh?, vamos a verla el próximo domingo, porque vamos a ver sobre la cosecha de la tierra. Pero, ¿cómo se hace el vino? Pisando, ¿sobre qué? Bueno, así era antes, ¿no?; ahora ya no lo hacen. Pero pisan sobre las uvas, ¿y qué hace eso? Que las uvas se rompan y derramen su jugo. Y entonces es la imagen del pie de Dios sobre las naciones, derramando la sangre como juicio. Esa es la imagen; por eso se usa la imagen del vino.
"Serán atormentados con fuego y azufre": aquí es la imagen de dolor y de tormento, y además el olor del azufre. Ahora, miren, no es necesariamente que el infierno es un lugar donde nos estamos quemando para siempre, y que es fuego literal. No, no creo; hemos visto que el libro de Apocalipsis es simbólico, y creo que el fuego es simbólico. Pero, ¿simbólico de qué? De algo peor. O sea, eso no es ningún consuelo, ¿eh? "No, no nos vamos a quemar con fuego". Algo peor que el fuego, probablemente, es el sufrimiento que te espera aparte de Dios.
Entonces, vean lo que dice el Salmo 75, versículo 7: "Dios es el juez; a uno humilla, a otro ensalza. Porque hay un cáliz en la mano del Señor, y el vino fermenta, lleno de mixtura, y de este Él sirve; ciertamente lo sorberán hasta las heces, y lo beberán todos los impíos". ¿Si no lo creen? O sea, esto viene del Antiguo Testamento. Y no es como que: "Ay, el Dios del Antiguo Testamento era medio malo, y ahora el Dios del Nuevo Testamento es más bueno, más amable". No piensen así, porque no es cierto. Apocalipsis es el libro más severo de todos los libros de la Biblia; simplemente está retomando. Dios es el mismo ayer, hoy y por los siglos, y la ira y el furor y el juicio de Dios siempre han sido los mismos, y Su gracia y Su misericordia también siempre han sido las mismas. Siempre se han manifestado a la humanidad; se ha ido revelando progresivamente Su plan, y finalmente tiene su cumplimiento en Jesucristo. Pero Dios no cambia.
Imágenes que no le hacen justicia
Marcos... ya les decía sobre esto: en Marcos 9 Jesús dice que el infierno es donde el gusano no muere y el fuego no se apaga. Son imágenes que están diseñadas... Es como si... no sé si esta ilustración les ayude, pero cuando mis hijos estaban chiquitos y jugaban, y no entendían lo que era un contacto: "No metas eso ahí, porque te va a dar toques", o "te va a hacer cosquillas", puedes decir. Pero obviamente estás tratando de explicarle que se puede electrocutar, pero no lo entiende de verdad, porque nunca se ha electrocutado. Entonces usas una ilustración que tú sabes que no le hace justicia a lo que realmente estás diciendo. No es que te va a hacer cosquillas; realmente es mucho peor que eso. Y la Biblia hace lo mismo: la Biblia usa imágenes que nosotros entendemos, pero trata de usar... usa imágenes que nosotros entendemos para mostrarnos realidades que no entendemos, que son mucho más profundas y severas de lo que podríamos imaginarnos. Entonces, lo que está sucediendo aquí, eso es número uno: que el infierno es severo.
El infierno es eterno
Y número dos: es que es eterno. Y digo que esto es importante porque hay una interpretación —y esa es la que tienen los Testigos de Jehová; si ustedes hablan con Testigos de Jehová, ellos creen que, de hecho, los que no sigan a Dios, los que no sean de Dios, cuando mueran van a dejar de existir; básicamente eso es—, y es lo que llamamos aniquilacionismo, o sea, la aniquilación del alma. Y entonces creen que simplemente dejas de existir. Y hay algunos cristianos que también han propuesto eso; dicen: "Bueno, ya vas a dejar de existir; a lo mejor después de un ratito, a lo mejor sí vas a sufrir un rato, pero finalmente vas a ser destruido y ya vas a dejar de existir".
Y la idea aquí es que "el humo de su tormento"... el humo es lo que ya queda de algo destruido, como en la profecía de Edom en Isaías: habla de que el humo sube, pero es el humo de su destrucción; ya no existe más. Pues algunos creen que eso es lo que va a pasar en la eternidad con los impíos. Sin embargo, este lenguaje, "por los siglos de los siglos", es el lenguaje más explícito que usa la Biblia para hablar de eternidad. Porque, por otro lado, ¿cuál es el paralelo? La salvación, ¿no?, la vida eterna: vamos a vivir con Cristo Jesús por los siglos de los siglos. Es el mismo lenguaje. Entonces, la Biblia siempre los pone como paralelos. O sea, la misma duración que te espera en la eternidad con Dios es la misma duración que les espera en la eternidad a los que están sin Dios.
En la presencia del Cordero
¿Y "sin Dios"? Como han escuchado esta definición: "El infierno es estar sin Dios para siempre". ¿Sí? No. ¿Por qué? Porque este pasaje no dice "sin Dios". De hecho, dice ¿en qué presencia? ¿En presencia de quién están? "Delante de los santos ángeles y del Cordero". Se nos da a entender que los que son condenados por Dios son condenados por Dios en la presencia de Dios para siempre, recordándoles quién está a cargo, quién es al que rechazaron, quién es al que le dieron la espalda.
¿Es demasiado severo?
¿Creen que es demasiado severa la Biblia, o Dios? "A ver, Señor, mira, yo nada más mentí, a ver, una, dos, tres, cuatro, cinco veces. Pues que sea equivalente a eso, no para siempre. Cinco mentiritas. ¿Y el que mató, o que violó, que secuestró, no sé, lo que quieran, porque fue este narcotraficante, le toca lo mismo que a mí? ¿Y yo qué me gano, si traté de estar bien, y pues no hice cosas tan malas, y terminamos igual, por los siglos de los siglos, en el tormento del fuego y del azufre?". ¿Como que les parece justo eso? "Eso es injusto, Dios". Bien, les digo esto porque esta es una pregunta muy genuina. O sea, parece ser que hay esta categorización de los pecados; como que la gente siente: "No, no soy tan malo, no hago cosas tan malas. ¿Por qué me castiga Dios para siempre?".
Y de ahí surge la doctrina del purgatorio de la Iglesia católica, ¿no?: pagas... pues como que pagas un poco lo malo que has hecho, y obviamente, entre más mal lo has hecho, pues más tiempo vas a pasar pagando, pero eventualmente pasa. En nuestra lógica tiene sentido, porque pensamos en el pecado en relación a lo que yo le hago a otra persona. Entonces digo: "Pues una mentira no es gran cosa, porque lo que yo le hice, de persona a persona, se arregló bien fácil", o "no le hice mucho daño".
No es lo que haces, sino a quién se lo haces
Pero voy a explicarles esto, porque es importante —y muchos de ustedes ya me han escuchado explicarlo—, pero esta es la ilustración. Así tienen que pensar el infierno: el castigo no es en base a lo que haces, sino en base a quién se lo haces. Y eso así es aun en nuestra sociedad. Yo no conozco a nadie que esté en la cárcel por haber matado una mosca. ¿O sí? "Yo voy a visitar a mi primo, y lo metieron en la cárcel porque mató una mosca, y se metió en problemas porque lo agarraron". ¿Cuál es el asunto ahí? ¿Mató a un ser vivo? Sí, un ser vivo, pero no le damos mucho valor a ese ser vivo. No es lo que hizo, es a quién se lo hizo. Si él mató a una persona, las consecuencias son más grandes.
Si yo engaño a uno de ustedes, porque me prestan dinero y luego no hago los pagos —y bueno, no, espero que no haya pasado nunca, pero creo que no... ¿sí? ¿Hay manos? Ah, cierto, qué bueno que se acordó—; sí, si yo he hecho eso a uno de ustedes, ¿es lo mismo? ¿Me meto en la misma cantidad de problemas que si yo se lo hago al SAT? "A ver, oigan, todo lo que debía, perdónenmelo". No es lo que haces, es a quién se lo haces.
¿Entienden la razón por la cual el castigo del infierno es eterno? ¿Saben por qué es? Porque Dios es un Dios eternamente valioso. El pensar que tú no mereces un castigo eterno, por solamente... tiene que minimizar el valor de Dios. Si tú dices: "No, no es para tanto", es porque Dios no vale tanto. Entre más valga Dios, más tiene que ser equivalente la condena y el castigo. Si aquí es tan eterno, es eterno porque Dios es eternamente glorioso, eternamente valioso. Lo que tú le hagas, no importa lo que sea: si tú rompes Su ley, has quebrantado una ley que merece un castigo eterno. ¿Por qué? Porque Dios es eternamente valioso y majestuoso. Y es por eso que habla en estos términos: cuando hablamos del castigo por el pecado, es eterno porque Dios vale mucho. No es lo mismo lo que tú me hagas a mí que lo que le haces a Dios.
Mejor le fuera no haber nacido
Bueno, entiendan esta imagen. Y aquí tienen estas imágenes también de tormento: "No tienen reposo de día ni de noche". O sea, no sé de qué manera el lenguaje puede ser más explícito acerca de la duración, acerca de la permanencia de lo que esto significa. Vean lo que dice... y esto es otro argumento. Quiero que vean lo que dice Mateo 26 —no se los puse ahí, pero, ¿eh?—, Mateo 26:24. Hay un detalle aquí, y esa es otra razón por la cual no creemos en la aniquilación del alma: porque Jesús mismo no enseñó la aniquilación del alma.
Y si recuerdan lo que dice en Mateo 26:24, dice: "El Hijo del Hombre se va, según está escrito de Él; pero ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado!" —hablando, ¿de quién? De Judas—. "Mejor le fuera a ese hombre no haber nacido". Si el castigo eterno es la aniquilación del alma, que ya no existe, ¿qué es eso? Pues es el equivalente de no haber nacido, ¿no es cierto? El no existir es como si no hubieras nacido: ya no existes. Sin embargo, dice Jesús: "No, el castigo es peor que no haber nacido". Por lo cual la aniquilación no es bíblica. Dios no hace que la gente simplemente deje de existir. Esto es real, y es lo que vemos en este pasaje.
Un paréntesis sobre el cielo
Lo cual nos lleva al último punto que menciona este pasaje: el cielo. Ahora ya no es el mensaje de los tres ángeles; ahora aquí hay un paréntesis, porque quiere asegurar a sus lectores acerca de la realidad que ellos enfrentan cuando ellos mueran. Tú has creído en Cristo Jesús, tú eres de los que tienen el nombre de Dios sobre su frente: esto no es para ti. Versículo 12: "Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús". Esto estaba diseñado para contrastar con el versículo 8, los que beben del vino de Babilonia. Ustedes no son de los que beben del vino de Babilonia; ustedes son los que han sido pacientes, manteniéndose en la fe en Cristo Jesús, guardando Sus mandamientos.
Y esto, aquí está... esto es siempre el mensaje para los que son de Cristo. Ya lo vimos en los versículos del capítulo 13, ¿se acuerdan? Versículo 18, cuando hablaba del anticristo: "Aquí hay sabiduría". O sea, está diciéndoles: "Unos no van a entender esto, pero ustedes, que son de Dios —aquí hay sabiduría—, ustedes sí pueden entender de qué estoy hablando cuando hablo del número de la bestia". "Aquí está la paciencia": es el versículo 10 del capítulo 13: "Aquí está la paciencia y la fe de los santos". O sea: "Aquí está; esto es para ustedes, hermanos en Cristo Jesús, Iglesia de Dios. Esto es para ustedes, que han guardado los mandamientos; ustedes, que han perseverado en la fe: esto es para ustedes".
Bienaventurados los que mueren en el Señor
Y luego dice: "Oí una voz desde el cielo que me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Dice el Espíritu: descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen". Es un contraste: aquellos no tienen reposo; estos descansarán. ¿Y entienden esta imagen del cielo, de los que han muerto en el Señor? Si tú has puesto fe en Cristo Jesús, tú estás en el Señor, y tú mueres en el Señor. Esto es para los que viven para lo eterno. Esto es para aquellos que vieron que Jesús bebió la copa del vino de la ira de Dios por ellos; para los que dicen: "Jesús tomó la copa del vino de la ira de Dios en mi lugar. Y yo quiero, Señor, que cuando Tú me veas a mí, veas que Él ya tomó la copa de Tu ira, para que yo no tenga que recibirla; para que yo no sea atormentado con fuego y azufre delante de Ti; para que el humo de mi tormento no suba por los siglos de los siglos, y no tenga reposo día y noche".
Para que eso no suceda, yo puedo ver a Cristo Jesús, que recibió ese castigo en mi lugar, por mi pecado. Recibió la copa, como dice Mateo 26: "…pase esta copa; pero no sea mi voluntad, sino la tuya". ¿No es un contraste, nuevamente? ¿No es un contraste esto con el purgatorio, o la idea del purgatorio? La Iglesia católica romana enseña: "No vas a descansar cuando mueras; tienes que sufrir un poquito más, y depende de cuánto den, y cuánto... cómo funciona la cosa de las oraciones, pues vas a sufrir un poquito menos; pero vas a sufrir". Esto es contrario. Aquí dice: "No, los que mueran en Cristo no van a sufrir: van a descansar".
"De aquí en adelante": no es la idea de que, bueno, antes no sé, no estaban en la presencia de Dios. La idea es este sentido de eternidad: de que todos los que mueran en Cristo Jesús, de este punto hacia adelante, están muriendo en Él, y ya nunca más van a volver a sufrir, nunca más van a volver a tener dolor, nunca más conocerán la angustia que conocieron en esta vida.
El cielo es un lugar de descanso
Número uno: el cielo es un lugar de descanso. Y número dos... Bueno, esto es lo que quiero que piensen: cuando habla de descanso, ¿a qué se refiere? "Descansarán de sus trabajos": ¿qué imagen les viene a la mente? Como la del Señor, que descansó de Sus trabajos. ¿Cómo creó Dios los cielos y la tierra? ¿En cuántos días? En seis días, ¿verdad? ¿Y qué pasó el séptimo día? Descansó. ¿Por qué? Porque quería mostrarnos que en Él encontraríamos nuestro reposo: que esta vida sería el tiempo de trabajo, pero cuando llegáramos a estar en Su presencia, podríamos descansar para siempre. Y eso es de lo que habla Hebreos 4: los versículos de ahí hablan de llegar al descanso del Señor, el sábado. Jesús es nuestro sábado.
Ahora, todos entienden eso, porque todos —bueno, no todos—, muchos de aquí trabajan, y tienen este sentido de: "¿Y mañana qué día es?". Es una y otra vez, y estás trabajando; llevas toda la semana, ya casi... ya llega el jueves: "Y mañana es viernes". Ya llega el viernes: "Sí, el sábado voy a poder descansar". Y eso ayuda muchas veces a poder enfrentar la semana, ¿no es cierto? "Tarde o temprano voy a descansar; entonces está bien, le voy a seguir echando ganas, porque finalmente puedo descansar y llegar al sábado". Y ya planeamos: "Vamos a salir, nos vamos a ir de vacaciones", y entonces el ver hacia adelante, el ver el descanso que viene, te ayuda a perseverar en el trabajo y en la lucha de la semana.
Y es la misma idea que está aquí: "Ustedes descansarán de sus obras". Tranquilos, hermanos: ¿está difícil esta vida? Sí, está difícil. El descanso vendrá. Y yo siempre le digo eso a mi esposa, cada vez que hay una situación en la que algo está terrible, fatal; y le digo: "Bueno, algún día estaremos en el cielo". Y trato de pensar en eso: esto es temporal, esto no es para siempre. "Señor, ayúdanos a perseverar". ¿Cuántos años de vida me quedan? Yo creo que ya pasé la mitad, entonces ya no me queda tanto. "Ayúdame a aguantar lo que me queda y a ser fiel hasta la muerte", porque después ya las cosas van a cambiar; la perspectiva va a cambiar acerca de esta vida, de lo efímera que era, de lo superficial que era.
Descanso y también recompensa
El descanso. Pero no solamente es descanso: es también recompensa. Y me encanta esta parte, porque nos muestra que como cristianos no nada más estamos pensando hacia "algún día, algún día, algún día", sino que de hecho lo que haces hoy importa; lo que haces hoy es importante para Dios. Y la Biblia nos muestra eso. Mateo 6:20 dice: "Haceos tesoros en el cielo". Y cuando te haces tesoros en el cielo, ahorita te haces tesoros en el cielo. ¿Sí hay recompensa? Sí hay.
Ahora, vamos a aclarar cómo funciona esta recompensa de nuestros trabajos. Vean cómo está explícito aquí: "Descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen". Por eso es importante; es un detalle importante de cómo está puesto ahí. ¿Por qué? Algunos piensan: "Mis obras van por delante"; o sea, "Mis obras abren mi camino hacia el cielo". Y aquí dice: "No, tus obras te siguen al cielo". Lo cual significa que no somos santificados para ser justificados: somos justificados para ser santificados. ¿Entienden la diferencia? Por eso es que nuestras obras nos siguen: porque nuestras obras son evidencia de que hemos sido justificados y de que vamos en el camino hacia el cielo. Y sí nos siguen hacia el cielo, pero no son mérito delante de Dios para que Él nos acepte. ¿Sobre qué base nos acepta Dios? Sobre la fe en el sacrificio de Su Hijo; sobre esa base, no sobre la base de nuestras obras.
Entonces, aquí están algunos pasajes que hablan sobre la recompensa: "Todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos estando en el cuerpo, de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo", 2 Corintios 5:10. "Por tanto, mis amados hermanos..." —sí, este me encanta, este es mi favorito de todos—, 1 Corintios 15:58: "Por tanto, mis amados hermanos, estad firmes, constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano". ¿No les encanta eso? No es en vano, hermanos. Se siente en vano a veces, pero no es en vano: cada minuto que tú pases sirviendo para el reino de Dios no es en vano. Pero todo lo demás pasará.
El estado intermedio
La realidad acerca de este estado del cielo que está siendo descrito aquí —vamos a ver más sobre esto más adelante— es que eso es lo que llamamos el estado intermedio: es el alma separada del cuerpo, presente con el Señor, perfecta en santidad. Y hay varios pasajes que nos hablan acerca de esto. Miren, muchos preguntan eso: ¿qué pasa con alguien que muere? ¿De veras es una esperanza válida el pensar que está con el Señor? Sí es válida. Porque algunos dirían: "No, está durmiendo; ahorita está en un estado de inconsciencia, y algún día, cuando Jesús regrese y seamos resucitados nuestros cuerpos, entonces es como si despertara", porque la Biblia habla de que estamos dormidos cuando morimos. Entonces, hay una especie de estar dormidos, y después despertaremos.
Pero realmente, a lo que se refiere cuando habla de que estamos dormidos es a la apariencia que da el cuerpo cuando muere, y eso es lo que pasa cuando el alma se separa del cuerpo. Pero el alma está consciente. El alma es donde están nuestras emociones, nuestros sentimientos, nuestros pensamientos, y eso sigue después de que ha muerto alguien; sigue, y ahora está en la presencia del Señor. Y muchos pasajes nos hablan sobre eso. 2 Corintios 5, versículo 8, dice Pablo: "Cobramos ánimo, y preferimos más bien estar ausentes del cuerpo y habitar con el Señor". Pablo dice: estar ausente del cuerpo es estar en la presencia del Señor.
¿Qué le dijo Jesús al ladrón junto a Él en la cruz? "De cierto te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso". Pablo dijo, en Filipenses 1:21: "Pues para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia". Es mejor que estar en este cuerpo: morir es mejor. Esteban, cuando lo estaban apedreando, dijo: "Veo a Jesús a la diestra de Dios"… "Los cielos abiertos, el Hijo del Hombre de pie a la diestra de Dios". Y Hebreos 12:23 declara esta realidad: "La asamblea general, la iglesia de los primogénitos que están inscritos en los cielos, y a Dios, el Juez de todos, y a los espíritus…" —ahí está, aun antes de la resurrección—, "a los espíritus de los justos hechos ya perfectos". Ahorita vemos veladamente, por un espejo, pero entonces veremos cara a cara; ahora conocemos en parte, pero entonces conoceremos plenamente, como hemos sido conocidos.
Me encanta este pasaje, y me encanta porque es muy real para mí. Yo sé que mis papás están ahora en la presencia de Dios, y que estoy leyendo una descripción de lo que gozan, que es mejor que cualquier cosa que tuvieron en esta vida.
¿A quién perteneces?
Entonces, para terminar, nada más, esta es mi pregunta; es el resumen de este pasaje: ¿cuál es la pregunta más importante aquí? Hay solo dos categorías de gente. En toda la historia de la humanidad solo ha habido dos categorías de personas. Y esta idea de ser marcado en la frente o en la mano —tanto de los escogidos de Dios como de los que siguen a la bestia o siguen a Babilonia— muestra un sentido de pertenencia; eso significa ser sellado en la frente. ¿A quién le perteneces? Es la pregunta más importante. "¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad hacia Dios? Por tanto, el que quiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios". Escoge de qué lado estás. Escoge quién es tu dueño, quién es tu amo. ¿A quién sirves? ¿Para qué existes? ¿Cuál es el propósito de todo lo que haces? ¿Vives para la gloria de Dios o para la gloria del hombre? No hay ninguna otra opción; no puedes estar en medio.
Las siete bienaventuranzas
Y esta es una bienaventuranza que está pronunciando aquí. Dice: "Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor". ¿Cómo sé que esta es la categoría a la que yo pertenezco? ¿Cómo sé que pertenezco a Dios? ¿Cómo lo sé? Bueno, hay siete bienaventuranzas... así es, hay siete bienaventuranzas en el libro de Apocalipsis, y esas bienaventuranzas están dirigidas hacia los santos, hacia los escogidos, hacia los hijos de Dios. La primera está en el capítulo 1, versículo 3; dice: "Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca". La segunda bienaventuranza es la del capítulo 14, que acabamos de leer: "Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor". La tercera bienaventuranza es el capítulo 16, versículo 15: "He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza".
Capítulo 19, versículo 9: "Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero". Capítulo 20, versículo 6: "Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene poder sobre estos". Capítulo 22, versículo 7: "Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro". Y la séptima bienaventuranza es el versículo 14: "Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad".
Entonces, ¿cómo sabes que le perteneces? Si estas siete bienaventuranzas son verdad para ti. Si tú escuchas las palabras de esta profecía, las palabras de la Palabra de Dios, y las guardas en tu corazón, y las atesoras, y vives por ellas, y sigues a Cristo, al Cordero, dondequiera que va, y Él es tu amo, y Él es tu dueño, y ese es el propósito de tu existencia, y has sido reconciliado con Dios a través de Él, entonces tú sabes que le perteneces a Dios.
¿Para qué vives? ¿Dónde pasarás la eternidad?
Entonces, la pregunta que te tienes que hacer es: ¿para qué vives? ¿Qué es lo que haces todos los días? ¿Cuál es el enfoque de tu existencia? ¿Cuál es tu obsesión? ¿Qué es lo que te mueve? ¿Tener mejor reputación en el trabajo, ganar más dinero, ser exitoso en los negocios, tener una familia, hijos? ¿Qué te mueve? Y número tres: ¿dónde pasarás la eternidad? En base a esas dos preguntas se contesta la tercera: ¿cuál es tu destino eterno? Si tú murieras hoy, si hoy fuera tu último día de vida —lo cual es tan probable como cualquier otra cosa: diez de cada diez personas mueren, y eso nos pone a todos en esa categoría—, ¿no puede ser hoy nuestro último día? Sí. ¿Y qué pasaría? ¿Cuál de estos dos destinos que hemos estado viendo sería el destino de nuestra alma? ¿En base a qué?
Y si tú no estás seguro, si tú dices: "Híjole, no sé, no sé en qué categoría estoy, no sé qué pasaría con mi alma, no sé qué sigue después de la muerte", entonces hoy es el día de salvación. Hoy es el día para que digas: "Señor, yo quiero que Tú seas mi justicia delante de Dios. Yo quiero descansar en Ti cuando yo muera. Yo quiero que Tu obra en la cruz sea lo que Dios Padre vea cuando yo me presente delante de Él, y que de esa manera me diga: 'Bien, buen siervo fiel; en lo poco has sido fiel, en lo mucho te pondré'".
Oración final
Señor, recuérdanos, cuando estemos tentados a vivir para Babilonia, recuérdanos su destino. Recuérdanos que es temporal, recuérdanos que va a caer, que este mundo no permanecerá. Recuérdanos que el mundo y sus placeres son efímeros. Ayúdanos a mantenernos enfocados en Ti, en Tu cruz, en Tu evangelio, y a vivir para Tu gloria.
El próximo domingo terminamos el capítulo 14. Pónganse de pie.
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