Hebreos 1:1-4HebreosAlfredo Carrillo
¿Por qué confiar en la Biblia?
Transcripción
Libros de apoyo, la Escritura como autoridad
(La grabación comienza con el mensaje ya iniciado.)
…están cansados. Más vale, porque, gracias a Dios, Dios ha puesto en el corazón de muchos hermanos el deseo de escribir, pues, todos estos materiales, los cuales son solamente un apoyo para poder entender mejor la Palabra del Señor. ¿Y a qué viene esto? Porque hemos estado estudiando que nuestra máxima autoridad es la Sagrada Escritura. Esos libros solamente los estamos ocupando como un apoyo, como una luz que nos va a ayudar a entender un poco mejor el mensaje de Dios que hay en su Palabra para nosotros.
No queremos que esto sea cada domingo como una conferencia más, como un estudio más, solamente teológico y doctrinal. Queremos hacerlo ahora de una manera que sea más práctica, que puedan ustedes aplicarlo a su vida. Y esa es la oración que siempre tenemos, creo yo, todos los que estamos exponiendo la Palabra del Señor en estos domingos. Nuestro deseo no es que solamente llenen sus cabezas con un estudio más. Nuestro deseo es que ustedes conozcan mejor a Dios a través de la Escritura, y cómo conducirse, y cuál es el propósito que Dios tiene para nuestra vida como hijos suyos.
En lo personal, no estoy llevando el libro tal y como está escrito, porque lo que no quiero hacer es venir y solamente leerles ese libro, porque eso lo pueden hacer ustedes en su casa. Pedimos sabiduría al Señor para que nos ayude a través de su Palabra a exponer lo que nuestro hermano Kevin, que escribió este libro… podamos entender acerca de las cuatro cosas que representan la Palabra. En este caso vamos a empezar también viendo lo que es la suficiencia de las Escrituras. Y nuestro pasaje que vamos a usar como base, sí, lo estoy ocupando del pasaje que tiene aquí nuestro hermano Kevin DeYoung: Hebreos 1, del 1 al 4. Pueden buscarlo, por favor, y vamos a leerlo. El tema es: la Palabra de Dios es suficiente. Y ahorita vamos a ir viendo qué significa eso.
Lectura de Hebreos 1:1-4
Dice así la Palabra del Señor: "Dios, habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, por medio de quien hizo también el universo. Él es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza, y sostiene todas las cosas por la palabra de su poder. Después de llevar a cabo la purificación de pecados, el Hijo se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, siendo mucho mejor que los ángeles, por cuanto ha heredado un nombre más excelente que ellos".
Nuevamente, Señor, queremos ponernos en tus manos, Padre. Que tu Espíritu Santo sea sobre nosotros, que tu Espíritu Santo sea sobre mí; que Tú seas exaltado y que yo sea menguado, Señor. Úsame, Padre, como instrumento tuyo. Da a mis hermanos un corazón dócil, Señor. Gracias, Padre. En tu nombre nos encomendamos, en Cristo Jesús. Amén.
Volver a la Escritura
Y, hermanos, no importa quién se ponga aquí enfrente a compartir la Palabra: si es Nathan, si es nuestro hermano Jonathan, si es nuestro hermano Roberto, si soy yo. Queremos que todos vengan dispuestos y preparados a escuchar el mensaje de Dios, porque no es nuestro mensaje: es el mensaje de la Palabra del Señor. Y hemos estado hablando durante estas primeras semanas acerca de la Reforma. Estamos celebrando la Reforma, y hablamos mucho de celebrar la Reforma, y quiero pensar que todos saben qué es la Reforma; pero si no lo saben, solamente lo voy a resumir en unas cuantas palabras. La Reforma es volver a la Escritura y dar el mensaje completo de Dios, sin quitarle, sin ponerle, sin poner algo nuevo; y también defender las Escrituras.
Pero ¿cómo podemos hacer eso? Tenemos que capacitarnos. ¿Cuántos están en un discipulado? Nadie, ¿verdad? Gracias a Dios. ¿Por qué están en un discipulado? ¿Quieren tener una actividad más, un estudio más, para tener más apuntes, para tener solamente más conocimiento? Básicamente el discipulado es capacitarnos para el crecimiento de nuestra vida cristiana y llegar a la madurez. ¿Para qué? La meta es que nos parezcamos más a Cristo. Para eso son los discipulados. ¿Y cómo lo hacemos? ¿Con enseñanza moral? ¿Con otro libro más? No: lo hacemos con la Palabra del Señor, porque esa es la suficiencia. La suficiencia. Ahorita les voy a leer una pequeña definición de la suficiencia.
Una Palabra atacada
Las Sagradas Escrituras durante siglos han sido atacadas. Hoy en la mañana cantábamos este himno de Martín Lutero, y una de las frases dice: «Esa palabra que el mundo no apetece». ¿Y qué creen, hermanos? A veces, como cristianos, tampoco le apetecemos. La suficiencia de las Escrituras sufre muchos ataques, y por eso queremos capacitarlos, queremos capacitarnos para defender la Palabra de Dios, que es el mensaje de Dios, que es inspiración de Dios.
Hablamos de ministerios de evangelismo. Este viernes 31 de octubre, ¿verdad?, estamos siendo invitados a proclamar el evangelio, y cada quien, por su cuenta, con sus vecinos, hermanos, familiares, en todos lugares, compartimos el evangelio. Pero ¿qué nos dicen? No creen en la Palabra; creen que es un cuento. Podemos asombrarnos y creer otras cosas, pero no creer que la Palabra de Dios es de Dios y que es verdadera. Y ellos afirman que lo que hay en la Biblia no es verdad. ¿Cuántos no lo hemos escuchado?
Pero también muchas de estas personas provienen de la iglesia. Estos ataques a la Escritura no solamente son de afuera; muchas veces también son de la misma iglesia. ¿Y por qué? No estoy para juzgar; no quiero juzgar a los que son mis hermanos de otras denominaciones. Quiero pensar que son mis hermanos. Pero vemos cómo aparecen pseudoprofetas y nos traen misticismos, nos traen nuevos mensajes, nuevas visiones; pero no es la Palabra del Señor. Y cuando alguien llega y te dice: «El Señor me dijo», ¿qué podemos hacer contra eso? «Si el Señor le dijo...». Pero dice la misma Escritura que ninguna otra revelación debe considerarse igual o de mayor autoridad que la Palabra de Dios.
Sin importar si proviene de un pastor, sin importar si viene de un predicador muy famoso —ya el mensaje de Dios está completado—, del mejor teólogo, del mejor maestro de Biblia, de cualquier otra denominación o ministerio que tenga mucho reconocimiento: si no es el mensaje de la Palabra, el mensaje exacto como está en las Escrituras, no es de Dios. No necesitamos una nueva revelación, porque ya está todo revelado. Por el contrario, estamos siendo llamados, y se nos exige, a defender la Palabra de Dios.
¿Qué es la suficiencia de las Escrituras?
La suficiencia de las Escrituras significa que las palabras de las Escrituras son, y han sido a lo largo de la historia de la salvación, una amplia revelación de Dios para que la gente lo conozca de manera salvadora, responda a las preguntas más importantes de la vida y para que lleve a cabo su voluntad en sus vidas, en nuestras vidas. La Escritura ataca a la humanidad, a nuestra humanidad, con todo lo que necesita para saber y agradar a Dios. Expone nuestro pecado. Para eso es la Escritura: para que Dios nos haga ver nuestra condición caída.
¿Crees que ya pusiste tu fe en Cristo, ahora eres mejor que cualquier otro de afuera? No; sigues teniendo pecado. Yo sigo teniendo pecado. Sigo luchando con mi carne, y por eso necesito las Escrituras, y son suficientes para mí. Nada falta en ellas. Nada falta en las Escrituras que el hombre necesite para saber y hacer la voluntad de Dios. Pero a veces no la hacemos. No necesitamos ninguna revelación adicional.
En el artículo 1.6 de la Confesión de Fe de Westminster se declara la suficiencia de las Escrituras así: "El consejo completo de Dios tocante a todas las cosas necesarias para su propia gloria y para la salvación, fe y vida del hombre, está expresamente expuesto en las Escrituras, o se puede deducir de ellas por buena y necesaria consecuencia; y a esta revelación de su voluntad nada ha de añadirse, ni por nuevas revelaciones del Espíritu ni por las tradiciones de los hombres". Eso dice la Confesión de Fe de Westminster.
2 Timoteo 3:15 al 17, que todo el mundo nos sabemos de memoria, ¿verdad?, también nos habla de la suficiencia de las Escrituras, de la Palabra de Dios, que nos capacita para enfocar nuestra búsqueda de las palabras que Él ha dado para nosotros en la Biblia, a fin de hallar lo que Dios quiere de nosotros.
En otras palabras, la Palabra de Dios contiene todo lo que necesitamos. ¿Para qué? Para el conocimiento de la salvación y la vida cristiana. ¿Para qué? Para que conozcamos la gloria de Dios, para que experimentemos la gloria de Dios. Nuestra suficiencia comienza con Dios y termina con Dios, porque Dios es suficiente. Hay tres cosas que yo quiero compartirles. No es que sean necesariamente esas las que pueden encontrar; en este caso quiero compartir tres cosas que puedo ver en el texto de Hebreos 1, del 1 al 4: que la Palabra de Dios es suficiente en el tiempo, que la Palabra de Dios es suficiente para conocer a Dios, y que la Palabra de Dios es suficiente para nosotros.
Suficiente en el tiempo: en el pasado
Número uno: suficiente en el tiempo. ¿Por qué en el tiempo? Suficiente en el pasado y en el presente. Hoy en la mañana hablábamos, escuchábamos lo que nos compartía Quique, Colosenses 1:16, creo, en donde habla de Cristo como Creador. En el tiempo pasado, ¿qué dice Génesis 1? Que por su palabra fueron creadas todas las cosas. Ya desde ahí estamos viendo que existe la Palabra: habló y creó el universo. Juan 1:1: "En el principio era el Verbo, y el Verbo era Dios, y el Verbo era con Dios". El Verbo significa la palabra acción. En el pasado, esa Palabra de Dios ha sido suficiente, con tal poder, para crear todas las cosas, y ahí está manifestando su gloria. Lo pueden ver. Yo no lo veía; ahora lo veo. Y quiero compartir esto: que vean su gloria por medio de la Palabra.
Sabemos que Dios creó todas las cosas, y que todo ello, toda su creación, es para manifestar su gloria. Ese es el punto de partida: la gloria de Dios. Y es suficiente saber que su Palabra nos lleva a ver su gloria, porque Él es el Creador de todas las cosas. Es nuestro Creador. Nos debemos a Él. Romanos 1:19 al 20 dice así: "Pero lo que se conoce acerca de Dios es evidente dentro de ellos, pues Dios se lo hizo evidente. Porque desde la creación del mundo, sus atributos invisibles, su eterno poder y su divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que ellos no tienen excusa".
Nadie tiene excusa. Nadie teníamos excusa. Podemos ver en el cielo, en las aves, en las nubes, aun en los huracanes, aun en las situaciones en donde vemos que la tierra se está inundando, que los montes se desbordan: ahí estamos viendo la gloria de Dios. Y eso no es obra de la casualidad; es obra de Dios. Y nadie tiene excusa de decir que Dios no existe, y que esta Palabra es verdad. La belleza y la maravilla de la creación nos llevan a ver su gloria, a través de su Palabra, su poder de Creador, tanto que no podemos negar su existencia.
Y esta revelación es suficiente para conocer a Dios, pero también estamos cegados a causa de nuestro pecado. Y es una pequeña luz la creación de lo que es su gloria, cuando un día se haya manifestado en su segunda venida y estemos con Él. Es una pequeña luz que nos apunta a Él a través del mundo natural, y es la manera en que Dios se revela a través de la creación, y que ya está revelada en las Escrituras. Nosotros no estuvimos ahí en la creación, pero podemos saber que fue así porque tenemos la Escritura. Ya la tenemos completa, gracias a Dios.
¿Puedes verlo cuando lees Génesis 1? ¿Puedes ver eso? ¿Puedes ver que es suficiente para ver la gloria de Dios, o solamente estás viendo un pasaje más? Dios nos permite conocerle por medio de lo creado, y darle toda la gloria que Él se merece como nuestro Creador. Es suficiente desde el principio de los tiempos hasta el día de hoy.
Dios habló a los padres
También vemos cómo en el pasado es suficiente la Escritura. ¿Por qué? Porque habló a los antepasados y padres, ¿verdad?, desde la creación. Y en este caso vemos, a través de la historia del Antiguo Testamento, cómo habló al pueblo judío en el pasado, cómo es que Dios habla. Y esto es importante, hermanos: no tengo que hablar una lengua extraña, una lengua que, podemos decir, es angélica. Estuve practicándolo. Dios habla en lenguaje humano. Dios no balbucea. Si Dios quiere hablar, y habló, fue a través del lenguaje humano, a través de su Espíritu, que es entendible. Dios habló en el pasado en lenguaje humano, a través de hombres; bueno, directamente a los hombres.
En este caso vamos a dividirlo. Primero, habló directamente a algunos hombres. Podemos hablar de Adán y Eva. Dios hablaba con Adán y Eva, y su palabra era suficiente para que ellos entendieran el propósito por el cual fueron creados y qué tenían que hacer en el mundo, ¿verdad? Noé, Abraham, Moisés: Dios les habló directamente. Y así podemos ver, a lo largo de la Escritura, a más personajes bíblicos a los cuales Dios les habló directamente.
La Escritura nos revela tanto la ley como el evangelio. El evangelio no solamente lo vemos en el Nuevo Testamento; lo vemos desde Génesis hasta Apocalipsis. La ley es lo que Dios nos manda hacer, como vemos en Éxodo 20, los diez mandamientos. Dios reveló su ley para confrontar nuestro pecado, porque esta ley que Dios nos dio nos hace ver que nosotros somos insuficientes para cumplirla, y que en un futuro, en un tiempo predestinado, iba a venir alguien que sí iba a ser suficiente para cumplir esa ley. El mensaje de Dios fue suficiente para saber qué tenían que hacer para obedecerle, conducirse y llevar a cabo su propósito para su obra redentiva. Por eso es que Dios habló a las personas directamente.
Por los profetas y de muchas maneras
Dios también habló a personas directamente, pero ocupó a esas personas para hablarles a otros del mensaje de Dios. En este caso, los profetas: Dios habló a los profetas en el pasado. Es suficiente su Palabra en el pasado, porque usó a los profetas para hablar de un Mesías, y de lo que el pueblo judío, el pueblo de Israel, tenía que hacer, y de lo que estaba mal. Ahora estamos estudiando Amós, y habla de los juicios, y Dios está revelando su juicio a partir de los profetas también, pero con su Palabra, con esta revelación. Y Dios encargó a estos hombres que dieran el mensaje que Él tenía, que es su Palabra. Y a lo largo de toda la Escritura encontramos el mensaje y la historia de la redención que Dios habló en el pasado.
Número tres, o inciso tres del mismo punto: Dios habló de muchas maneras. Dios usó medios para hablar su Palabra a su pueblo, con cosas: una zarza ardiente, una columna de fuego, visiones, sueños, voces, como le hablaba Dios a Jacob, y así muchos. Es más, hasta un burro usó. Dice la Escritura que si tú no vas a predicar el evangelio, Dios va a hacer hablar a las piedras; y Él lo hace, porque Él tiene el poder. Él habló por muchas cosas y de muchas maneras.
Suficiente en el presente
Ahora, Él sigue hablando en el tiempo presente. Bueno, hace rato les hablaba de que nadie podía decir: «Ay, yo tengo una revelación». Pero Dios sigue hablando en el tiempo presente, y les voy a decir de qué manera, y creo que lo sabemos. En el tiempo presente nos sigue hablando Dios a través de la Escritura, porque ahora la tenemos completa. La ley moral está escrita en nuestros corazones, porque fuimos creados a la imagen de Dios y por Él. Pero solo en la Biblia encontramos la ley de Dios escrita, para que nosotros podamos seguir su voluntad. Y es una ley que está muy clara. Las cosas de Dios son claras.
El siguiente domingo vamos a hablar de la claridad de las Escrituras, y de que no tienes que ser un teólogo, no tienes que estar en la mejor academia teológica para que tú puedas entender el mensaje de Dios. En el tiempo presente, Dios nos habla a través de la Escritura. En el tiempo presente la Escritura es suficiente, porque Jesús completó esta revelación. Ahora, en el tiempo presente, Jesús es el único medio que Dios proveyó para comunicarse. Ya no hay más nuevos mensajes.
Hermano, si alguien se te acerca y te dice: «El Señor me dijo, tuve una revelación; me dijo que te compraras un carro chino este año»... Perdón. ¿Así es como Dios habla? ¿No? El evangelio es lo que Dios nos da en Jesucristo, el cual cumple con toda la exigencia de la ley. En 1 Corintios 15, del 1 al 4, Pablo nos dice lo siguiente: "Ahora les hago saber, hermanos, el evangelio que les prediqué, el cual también ustedes recibieron, en el cual también están firmes, por el cual también son salvos, si retienen la palabra que les prediqué, a no ser que hayan creído en vano. Porque yo les entregué en primer lugar lo mismo que recibí: que Cristo murió por nuestros pecados conforme a las Escrituras; que fue sepultado, y que resucitó al tercer día conforme a las Escrituras".
Dios ahora habla por medio de su Hijo. Cristo dio todo el mensaje que faltaba, que es el evangelio: Cristo. A lo largo de los evangelios vemos cómo Cristo nos enseña que la Palabra de Dios es suficiente, porque en su tiempo la Biblia era el Antiguo Testamento, y Cristo la citó en muchas ocasiones para que entendiéramos que la Palabra de Dios es suficiente.
Suficiente para conocer a Dios
Punto número dos: la Palabra de Dios es suficiente para conocer a Dios. Y quiero hacerte esta pregunta, y tú la respondes ahí: ¿en verdad conoces a Dios? ¿En verdad conoces a Dios? ¿En verdad conozco a Dios? ¿Cómo nos conducimos? Sabemos que hemos sido perdonados, pero a veces no podemos perdonar a otros. ¿Cómo podemos conocer a Dios? Hemos estado hablando al principio de la gloria de Dios. Versículo 3, en el inciso b: "el resplandor de su gloria". "Él es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza". Está hablando de Cristo.
El poder que tiene la Palabra de Dios sobre los hombres es la transformación de nuestras vidas, cuando conocemos verdaderamente a Dios, cuando estamos entendiendo que el propósito por el cual fuimos llamados, fuimos escogidos, fuimos adoptados, es para entender y ver la gloria de Dios. Y esta palabra, «entender la gloria de Dios», está un poco difícil, porque a duras penas podemos entender en verdad qué es la gloria de Dios. Pero a través de la Escritura podemos ver algo sobre la gloria de Dios.
2 Corintios 3:18 dice: "Pero todos nosotros, con el rostro descubierto, contemplando como un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen, de gloria en gloria, por el Señor en el Espíritu". Pablo dice que la gloria de lo que vemos en las Escrituras crea una gloria en la manera en que nos comportamos en el mundo. ¿Cómo te comportas? Pero no está hablando del mundo, con los no creyentes: con todos, dentro de la iglesia y fuera de la iglesia. Tu comportamiento está manifestando la gloria de Dios. Tu comportamiento está diciendo: «La Escritura es suficiente para conducirme como Dios quiere que me conduzca». Estoy dándole gloria a Dios a través de decir: «Es suficiente su Palabra, porque me estoy conduciendo para dar gloria».
El evangelio de la gloria de Cristo
El evangelio es el centro de la Palabra de Dios, y este evangelio glorioso nos muestra la gloriosa persona de Dios. 2 Corintios 3... 4:3 y 4, dice: "Y si todavía nuestro evangelio está velado, para los que se pierden está velado, en los cuales el dios de este mundo ha cegado el entendimiento de los incrédulos, para que no vean el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios". 31 de octubre: estamos citados aquí. Porque la gente está velada y no puede ver la gloria de Dios. No puede ver este evangelio de gloria, no puede ver este evangelio de salvación, no puede ver la cruz de Cristo, porque están velados a causa del pecado. Estamos siendo llamados, hermanos, este viernes 31.
La Palabra de Dios es el evangelio mismo, y es suficiente para creer estas verdades. Nosotros no estuvimos cuando se desarrolló todo esto, pero lo creemos. Creemos en este evangelio, en esa Palabra de Dios, que es suficiente, y por eso tenemos que amarla y defenderla, porque ahí se está manifestando la gloria de Dios. Podemos ver y contemplar su gloria a través de su evangelio, a través de la Escritura. Es como si estuviéramos de frente con Jesús. Cuando yo leo acerca de Jesús, acerca de su evangelio, es como si yo estuviera con Jesús de frente. ¿Lo pueden ver? Y te confronta. Confronta tu pecado y te hace saber que tú eres insuficiente, pero Él es suficiente.
Esa es la manifestación de las profecías: las profecías y los tipos que vemos en la Biblia, en el Antiguo Testamento, que apuntaban a Él, y Él es el cumplimiento de todo ello. Y, hermanos, no es que queramos que tengan más y más conocimiento solamente; está bien, pero ¿para qué lo estamos ocupando? Cada domingo, cada prédica, cada apunte, cada texto: ¿estás viendo la gloria de Dios ahí?
Suficiente en la obra de Cristo
En ese mismo punto podemos ver que la Palabra de Dios es suficiente en la obra de Cristo, en su obra. Dice así en el versículo 3, parte b: "Después de llevar a cabo la purificación de los pecados, el Hijo se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas". Se sentó a la diestra, en su obra. ¿Por qué Cristo se sentó? Dice que se sentó a la diestra. De los oficios de Cristo, uno de ellos es rey; por eso está sentado en el trono ahora. Ya terminó la tarea —no en su totalidad, porque falta terminar con aquel que está en este mundo—, pero la obra redentora que hizo en la cruz, esa sí fue consumada, y ahora está sentado en ese trono como Rey. Vino a inaugurar su reino, y ahora está sentado en ese trono, a la diestra del Padre, esperando el tiempo en que se sujetarán por fin todas las cosas que faltan por sujetar. Hebreos 2:8; luego lo leen.
También es suficiente la Palabra de Dios porque vemos en su obra a Cristo como sacerdote. Él fue el último sacrificio. Hablábamos hoy, escuchábamos hoy en la mañana acerca de los sacrificios, con nuestro hermano Carlos. Él fue el último sacrificio, suficiente y completo, que pagó por nuestros pecados. Él absorbió la ira de Dios que estaba sobre nosotros. Se hizo pecado; no se hizo pecador: se hizo pecado. Como profeta: es suficiente la Palabra de Dios, porque vemos que Cristo completó todo el mensaje, toda profecía. Ya no necesitamos más. Por medio de Cristo, Dios nos ha mostrado todo lo que necesitamos para conocerle, creer en Él, y lo que debemos hacer para Él. Hebreos 4:13; lo apuntan solamente, no lo voy a leer.
Suficiente para nosotros
Punto número tres —ya casi terminamos—: la Escritura es suficiente para nosotros. Y te hago otra pregunta: ¿la Escritura es suficiente para ti, o necesitas otra revelación, o te apoyas mejor en otro libro? Dios todavía nos está hablando hoy en día a través de la Palabra escrita. ¿Y qué creen? Como en los tiempos pasados, también Cristo, Dios mismo, nos habla directamente, personalmente, a través de su Palabra. Ya no son reveladas nuevas doctrinas, un nuevo evangelio. Ya está completado. Todo lo que el Espíritu Santo tenía que revelar lo reveló a los hombres que utilizó, a los apóstoles. Todo el mensaje está completo, y por eso es suficiente.
Es suficiente para nosotros; debería ser suficiente para nosotros, hermanos. ¿Cómo estás en disciplina cuando tú lees tu Biblia? Todos fallamos. Y si somos honestos, podemos decir: «He fallado. He fallado, porque no le dedico tanto tiempo a la Escritura, porque el mundo me absorbe con todas las cosas que me impone, con mi rutina cotidiana». La Palabra de Dios es suficiente. Ninguna otra escritura fuera de la Biblia, ningún pensamiento humano, puede reemplazar las palabras inspiradas por Dios, ni añadir ni quitar nada de ella.
Por eso es que queremos compartirles, hermanos, acerca de la Palabra de Dios: para que sientan esa necesidad de defender la Escritura. Si no puedes ver la gloria de Dios, no vas a poder defender la Palabra de Dios, porque no es importante para tu vida. La Sagrada Escritura debe ser, y es, relevante para toda nuestra vida, ya que nos revela lo que necesitamos para conocer la gloria de Dios.
¿Y por qué es suficiente para nosotros? ¿Por qué es suficiente para la salvación la Escritura? No podemos llegar al conocimiento de la salvación si no es por las Escrituras que alguien nos compartió una vez. Y después, también, una vez que hemos puesto nuestra fe en Jesús, cuido mi salvación, no porque la pierda, sino porque debo atesorar la salvación, debo valorar esta salvación. Debo valorar el sacrificio que hizo Jesús en la cruz, suficiente para salvación, porque a través de ella podemos ser llevados al arrepentimiento y ser perdonados mediante la fe en Cristo Jesús. Salmo 19:7: "La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma". 2 Timoteo 3:15: "Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil". Es suficiente. Y en todo ello nos muestra la gloria de Cristo en la cruz, siendo justificados por su muerte.
Suficiente para la santificación
Es suficiente para la santificación. Escuchamos a hermanos cuando están batallando con el pecado, y es más fácil, ¿no?... No porque no lo deban de hacer, pero a veces prefieren seguir un consejo de otro hermano que recurrir a la Palabra de Dios. El hermano puede tener muy buenas intenciones, puede ser un excelente teólogo, pero si su consejería no está basada en la Escritura, solamente es moralismo. Es suficiente para la santificación. La suficiencia de la Escritura no se limita al milagro de la conversión solamente. ¿Por qué? Porque renueva nuestras mentes también. La Escritura renueva nuestras mentes, nuestra alma y nuestro corazón.
Es lo que creo que debería de hacer la Escritura: ¿está haciendo eso en ti? La Sagrada Escritura, la Palabra de Dios, ¿está renovando tu mente, está renovando tu alma, está renovando tu corazón? ¿Estás siendo santificado? Está muy padre la Biblia de León. ¿Cuántas Biblias tienes en tu casa? Como colección está padre. Se necesita un cambio para agradar a Dios, pero no un cambio de Biblia. Y no es que no las compren, no se malentienda. Pero cambiar una Biblia no te hace mejor hijo de Dios. Lo que está dentro de ella es lo que te hace mejor hijo de Dios.
1 Pedro 1:3 al 8 dice: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien según su gran misericordia nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, para obtener una herencia incorruptible, inmaculada, y que no se marchitará, reservada en los cielos para ustedes. Mediante la fe ustedes son protegidos por el poder de Dios para la salvación que está preparada para ser revelada en el último tiempo, en lo cual ustedes se regocijan grandemente, aunque ahora, por un poco de tiempo, si es necesario, sean afligidos" —seamos afligidos— "con diversas pruebas, para que la prueba de la fe de ustedes, más preciosa que el oro que perece, aunque probado por fuego, sea hallada que resulta en alabanza, gloria y honor en la revelación de Jesucristo; a quien sin haber visto, ustedes lo aman, y a quien ahora no ven, pero creen en Él, y se regocijan grandemente con gozo inefable y lleno de gloria".
Defender la Escritura porque necesitan el evangelio
Entonces, hermanos, la Palabra de Dios es suficiente. El Espíritu Santo guió a los hombres para escribir el mensaje de Dios, para completar el mensaje de la revelación bíblica. No es algo que se le ocurrió a alguien, como allá afuera se discute. Y por eso es necesario que nosotros nos capacitemos, nos preparemos, y que podamos ver la gloria de Dios en la Escritura para defenderla; pero no para pelear: defenderla en el aspecto de que ellos necesitan el evangelio. Muchas veces nos capacitamos para discutir y disertar y tener estos debates, para ver quién tiene la razón. Las defendemos porque ellos necesitan el evangelio. Entonces podemos confiar en que fue inspirada por Dios y no fue interrumpida; pero sí fue dejada terminada toda la inspiración.
Una ventana para ver la gloria de Dios
Y para terminar: hay un libro que se llama «Una gloria peculiar», y nuestro hermano John Piper nos ayuda a entender a través de la Escritura cómo podemos ver en ella la gloria de Dios, cómo podemos percibirla, y que se trata de Él, no de nosotros, no del que está aquí arriba. Lo que tratamos de hacer es mostrar la gloria de Dios en cada mensaje a través de su Palabra. Porque dice él que la Escritura es suficiente porque es una ventana a través de la cual podemos ver su gloria.
¿Quieres ver la gloria de Dios? ¿Crees que es suficiente la Escritura? Bueno, usa esta ventana para ver la gloria de Dios y entender tu miseria como pecador; pero que hay un Salvador, que también nos enseña la Escritura, y que podemos recurrir a Él y poner nuestra fe en Él. Si tú no le conoces, si es la primera vez que vienes y oyes acerca de Dios, esta es la ventana a través de la cual puedes ver y conocer a Él y el mensaje de salvación. Gracias a Dios por su Palabra. Vamos a ponernos de pie y vamos a entonar una alabanza.
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