¿Qué significa nacer de nuevo?
Transcripción
La lectura: Juan 3
… "De cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios". (La grabación comienza con la lectura del pasaje ya iniciada). "Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.
"Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. Si os he dicho estas cosas terrenales, si no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna".
Y eso es lo que lleva a Jesús a darle esta explicación a Nicodemo del versículo 16, que es el versículo que todos conocemos.
Tres preguntas
Así que nada más quiero hacer tres preguntas hoy sobre lo que hemos leído hasta este punto, y vamos a contestar esas tres preguntas dentro de Juan. Vamos a solamente estar en el Evangelio de Juan ahorita; no vamos a salirnos más que una sola vez. Hay un solo pasaje que quiero mostrarles fuera; todo lo demás, quiero quedarme dentro de Juan, para que Juan mismo, en su Evangelio, les explique a qué se refieren estas cosas que dice Jesús aquí.
¿Habla Jesús de una manera muy clara con Nicodemo? Pues parece que no, por lo menos al principio. Está muy raro lo que dice: "Nacer de nuevo; tienes que nacer de agua y del Espíritu; lo que es nacido de la carne, carne es; lo que es nacido del Espíritu, espíritu es; el viento sopla donde quiere y va a donde va; así son todos los que nacen del Espíritu". A ver, Jesús, ¿no puedes ser más claro? ¿No nos puedes explicar un poquito más a qué te refieres con todas estas cosas y estas metáforas que estás usando? Bueno, de hecho, el Evangelio de Juan sí nos explica mucho de lo que hay contenido aquí.
Quiero nada más mostrarles... vamos a contestar tres preguntas. Número uno: vamos a contestar la pregunta de por qué necesitamos nacer de nuevo; eso está aquí en el pasaje, en este capítulo, por lo menos. Número dos: cómo nacemos de nuevo. Y número tres: para qué nacemos de nuevo. Esas son las tres preguntas que vamos a contestar: por qué necesitamos nacer de nuevo, cómo nacemos de nuevo y para qué nacemos de nuevo.
¿Por qué necesitamos nacer de nuevo?
Entonces, número uno: ¿por qué necesitamos nacer de nuevo? La respuesta... o sea, Jesús... imagínense: aquí está este hombre. Juan pudo haber dicho: "Un hombre vino de noche a ver a Jesús". Pero nos enfatiza qué clase de hombre es el que vino a ver a Jesús. ¿Quién era Nicodemo? Un hombre de los fariseos. Lo que es interesante es que, si sabemos algo acerca de los fariseos, es que esta es la gente más religiosa, la gente más ejemplar que hay en la sociedad judía. Son los que siguen la ley al pie de la letra, y dicen: "Sean como nosotros, porque nosotros obedecemos todo lo que Dios ha mandado".
No es gente que se porta mal. No es gente que lleva un estilo de vida haciendo cosas que consideramos nosotros como las cosas terribles de la sociedad. Acaban de asaltar a nuestra vecina de enfrente el miércoles, y pensamos en esta gente y decimos: "¿Cómo pueden estar haciendo esas cosas, y meterse a un negocio, y amenazar a alguien con un cuchillo?". O sea, ¿qué clase de gente...? Nicodemo no es esa clase de gente. ¿Y qué le dice Jesús? "Tú necesitas nacer de nuevo". "¿Perdón? Estoy bien, Jesús. Yo, yo estoy haciendo lo que la ley demanda de mí".
Vivo en la carne, muerto en el espíritu
Pero hay una explicación más adelante de por qué es que necesitamos nacer de nuevo, que empieza en el versículo 6. Porque en el versículo 6 leemos que dice: "Lo que es nacido de la carne, carne es; lo que es nacido del Espíritu, espíritu es". Lo cual significa que hay dos categorías que tiene en mente Jesús: tiene la categoría de lo que significa nacer físicamente y lo que significa nacer espiritualmente. Entonces dice: tú puedes estar vivo físicamente y muerto espiritualmente. Ese es el problema. El problema, para Jesús, es: tú estás vivo; sí, ya naciste, técnicamente existes físicamente; tú no has nacido espiritualmente; estás muerto espiritualmente. Tú puedes estar vivo físicamente y muerto espiritualmente, y puedes estar muerto físicamente pero vivo espiritualmente. Es increíble esta dinámica que nos presenta la Biblia sobre la realidad de nuestra existencia.
Y más adelante explica lo que significa haber nacido en la carne, o de la carne; o sea, qué significa estar en la carne. Está en el versículo 19. En el versículo 19 dice: "Y esta es la condenación" —o sea, esto es lo que significa estar en la carne, es la condenación—: "que la luz vino al mundo" —o sea, Jesús vino al mundo—, "y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas".
Así, la primera razón por la que necesitamos nacer de nuevo es porque hemos nacido en la carne, lo cual significa que amamos las tinieblas. No nos gusta que seamos expuestos delante de Dios como pecadores; no nos gusta ser confrontados con nuestro pecado. Pero eso es lo que está haciendo Jesús con Nicodemo. Te está diciendo: "Tú necesitas nacer de nuevo, porque tú solamente has nacido en la carne, porque tú amas las tinieblas más que la luz. Y cuando son expuestas... cuando está expuesto tu pecado, tu primera reacción es decir: 'No, gracias, yo estoy bien como estoy'. Ese es tu problema".
La mujer samaritana
Si siguen leyendo en el Evangelio de Juan, en el capítulo 4, van a encontrar otra historia, donde van a ver que, aunque el lenguaje es diferente, porque ahora ya no habla de nacer de nuevo... Ahora, en el siguiente capítulo, Jesús habla con la mujer samaritana, y en esa conversación Él está hablando acerca de agua. "Respondió Jesús" —versículo 13— "y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed" —o el agua del pozo—; "mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna". "La mujer le dijo..." —le encanta a la mujer esta idea—, le dice: "Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla. Por favor, Señor, dame esta agua de la que estás hablando".
¿Qué esperarían que contestara Jesús? "Muy bien, aquí estoy; yo soy el agua, recíbeme". ¿No debería...? ¿No esperaríamos que esa fuera la siguiente respuesta de Jesús? Pero, ¿qué le dice? ¿Qué le dice Jesús? "Llama a tu marido, y ven acá". "A ver, Señor, ¿qué tiene que ver mi marido con esta agua? ¿Por qué? ¿Por qué primero me dices eso? ¿Qué tiene que ver él?". ¿Qué tiene que ver? Tiene que ver mucho. ¿Por qué? Cuando tú dices: "No tengo marido", estás diciendo la verdad, "porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido". Así que sí es verdad.
¿Qué está haciendo Jesús? ¿Qué le está mostrando a la mujer samaritana? Le está mostrando que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. La está exponiendo ante su pecado primeramente, porque esa es su verdadera necesidad: es reconocer su pecado. ¿Quieres de esta agua? ¿Quieres nacer de nuevo? Lo primero que tienes que entender es por qué necesitas nacer de nuevo, por qué necesitas esta agua que yo te daré. Y la razón por la que la necesitas es porque amas las tinieblas, porque amas tu pecado, porque no reconoces que estás mal. Y lo primero que tienes que hacer es venir delante de Dios y decir: "Sí, Señor, yo amo las tinieblas".
Y vean estos dos personajes. Me encanta que en el Evangelio de Juan está el capítulo 3, luego está el capítulo 4. En el capítulo 3 tenemos un religioso que externamente cumple con todas las leyes judías, y es maestro de la ley. Y en el capítulo 4 tenemos a una mujer adúltera samaritana que no se lleva bien con los judíos, y que tiene una mezcla doctrinal que los judíos rechazan, y que tiene enemistad con ellos; o sea, esa es la gente mala. Pero Jesús les está diciendo: tanto la gente que en nuestra sociedad parece buena como la gente que en realidad en nuestra sociedad parece mala tienen esencialmente el mismo problema, que es: aman su pecado, aman las tinieblas. Y entonces somos confrontados con este primer aspecto acerca de por qué necesitamos nacer de nuevo.
Amamos nuestra propia gloria
Y la otra cosa que vamos a demostrar a través del Evangelio de Juan es que amamos la gloria que le corresponde a Dios, y esa es la razón por la que amamos tanto nuestro pecado. Si ustedes se preguntan: "¿Por qué amo tanto mi pecado?", la razón es porque me amo a mí mismo tanto que no estoy dispuesto a ceder algo que a mí me trae satisfacción. Pero es porque yo creo que yo estoy al centro de todas las cosas; yo creo que yo soy el centro del universo, y que lo único que importa es lo que a mí me hace feliz. Es nuestro problema. Y empezamos a ver que toda la gloria gira en torno a nosotros. Y Jesús confrontó a la gente de su tiempo con esta misma realidad.
Capítulo 5, versículo 44, de Juan, les dice: "¿Cómo podéis vosotros creer...?". O sea, ustedes no pueden creer. ¿Por qué no pueden creer? "Pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único". Ese es un problema: se están dando gloria unos a otros: "¡Qué bueno eres!", "¡Así, mira!". Y todo lo que ustedes están buscando es el reconocimiento de otras personas. Porque amamos que la gente nos reconozca, y eso... nuestro corazón anhela esas cosas. Y entonces ya no vamos a voltear a ver a Dios, porque nosotros estamos al centro de nuestro sistema solar.
¿Qué pasaría si el planeta Tierra estuviera al centro del sistema solar? Todo se saldría de órbita, ¿no? ¿Por qué? Porque el sistema solar está diseñado para que el sol esté en medio, y el sol mantenga en órbita a todos los planetas. Y de la misma manera, Dios nos ha diseñado a nosotros para que Dios esté al centro de nuestras vidas, y de esa manera se mantengan en órbita todas las áreas de nuestra vida. Y si nosotros nos ponemos al centro, entonces todo se empieza a desfasar, y empieza a haber toda clase de problemas, porque vivimos para nuestra propia gloria.
Y lo pueden ver más adelante, en el capítulo 12 también, donde Juan nos narra nuevamente esto; es el contexto de lo que Jesús está hablando con maestros de la ley. Pero vean lo que dice el versículo 42: "Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos creyeron en Él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga". ¿Por qué no querían creer en Dios, o en Jesús? Porque no les convenía. Por eso se decían: "Yo quiero tener mi reputación, mi estatus delante de la sociedad". "Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios". ¿Se dan cuenta de cuál es nuestro problema? Es nuestro problema: amamos las tinieblas, amamos nuestra gloria; no nos importa la gloria de Él, no nos importan los propósitos de Dios; preferimos vivir para nosotros mismos.
La ira de Dios está sobre él
Lo cual me lleva al siguiente punto, que es la ira de Dios, el último punto que quiero mencionar acerca de por qué necesitamos nacer de nuevo. Viene en el versículo... en el versículo 36. Versículo 36 del capítulo 3 dice: "El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él". El domingo pasado hablamos de eso en Apocalipsis 6, acerca de la ira del Cordero. Pero eso es realmente nuestro problema. ¿Por qué necesitamos nacer de nuevo? Porque somos nacidos de la carne, porque amamos las tinieblas, porque amamos nuestra propia gloria más que la gloria de Dios. Y en consecuencia a todo eso, hemos quebrantado la ley de Dios; hemos escogido vivir para un propósito diferente al propósito que Dios tiene para nosotros. Y entonces la ira de Dios está sobre nosotros.
¿Eso podrías decir que es un problema? "La ira de Dios está sobre mí". Bien... depende de cómo respondas esa pregunta: de si te das cuenta. Porque cuando decimos "evangelio", decimos "buenas nuevas". ¿Por qué serían buenas noticias? El evangelio solamente son buenas noticias si tú entiendes cuál es el problema. Y el problema es: Dios está airado con tu pecado; Dios está airado con la manera en que has quebrantado su ley y la manera en que has buscado vivir para ti mismo, en lugar de vivir para Él.
¿Cómo nacemos de nuevo? Estamos ciegos
Entonces, eso nos lleva al siguiente punto, que es cómo nacemos de nuevo. Y la respuesta a cómo nacemos de nuevo está aquí también, en el capítulo 3. Jesús le dijo... Como le pregunta Nicodemo: "¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?". De igual manera, no entiende de qué está hablando Jesús. Pero Jesús le explica a qué se refiere con nacer de nuevo; le dice: "De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios". Entonces, ¿a qué se refiere Jesús cuando dice "necesitas nacer de nuevo"? Se refiere a nacer de agua y del Espíritu, y esta idea de nacer por el Espíritu: que es a través del Espíritu que venimos a Cristo.
Espero que empiecen a sentir la manera en la cual esto es tan difícil. Lo decimos como: "¿Así cómo me acerco a Dios? ¿Cómo puedo amar a Dios más de lo que amo mi pecado? Porque la verdad sí amo mucho mi pecado. Y la verdad es que no me interesa, no me interesa lo que Dios tenga que... No me interesa esto que estás hablando acerca del pecado y de la salvación; estoy bien como estoy". Y el problema, entonces, con el que nos confronta la Biblia, es que estamos ciegos. No vemos la realidad de nuestra necesidad de Dios.
Vean el capítulo 12. En el capítulo 12 se describe esta situación precisamente con estos que no quieren creer en Jesús para que no sean corridos de la sinagoga. Nos dice Juan por qué es que no creen. Dice el versículo 37: "Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos" —imagínense, habían visto cosas sobrenaturales que Jesús hacía—, "no creían en Él". ¿Por qué no? Dice el versículo 38: "Para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor? Por esto no podían creer, porque también dijo Isaías: Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón, y se conviertan, y yo los sane".
¿Por qué no pueden creer? Porque no ven, no entienden, no escuchan. Escuchan, pero no escuchan; ven, pero no ven. Porque hay una realidad de ver físicamente y hay una realidad de ver espiritualmente; hay una realidad de escuchar físicamente y una realidad de escuchar espiritualmente. Y esa es una obra sobrenatural de Dios. Por eso dice que es por el Espíritu que nacemos de nuevo: porque Dios, en su Espíritu, tiene que transformar nuestro corazón para que estas realidades se vuelvan verdades, tesoros preciosos para nosotros, y entonces digamos: "Ahora puedo ver".
Fui ciego, mas hoy veo
Joan estaba cantando sobre eso hace un momento: "Sublime gracia... fui ciego, mas hoy veo". Yo no sé cuántos ciegos ustedes conocen, pero si conociéramos a un ciego, ¿qué tendría que hacer ese ciego para poder ver? ¿Qué tiene que hacer? ¿Abrir más los ojos? ¿Echemos más luz a los ojos? No. Algo sobrenatural tiene que pasar, donde las escamas de sus ojos se caigan y pueda ver la luz. Y eso es lo que ha pasado en nuestros corazones; es lo que describe Pablo en 2 Corintios, capítulo 4. Entonces... les dije que no me iba a salir de Juan, perdón, pero hay otras cosas que hablan acerca de eso a lo largo de la Biblia.
Nacer de agua y del Espíritu
Pero sí me voy a salir un momento, porque quiero que vean que, cuando dice que es necesario nacer de agua y del Espíritu, eso es un poquito extraño para nosotros. Y decimos: "¿Qué? ¿Con que nacer de agua y del Espíritu? ¿A qué se refiere, nacer de agua?". ¿Qué tendría en mente Jesús cuando dijo: "Es necesario que nazcas de agua y del Espíritu"? ¿Es acaso un nacer de agua lo que van a hacer hoy nuestros hermanos que se van a bautizar? ¿Creen que eso es a lo que se refiere Jesús? ¿Sí? No, no se refiere... no se refiere al bautismo. ¿Y saben por qué sabemos que no se refiere al bautismo? Porque Jesús le dice a Nicodemo: "¿Eres tú maestro de la ley, y no me entiendes? ¿No sabes de lo que estoy hablando?". Y hay algo muy interesante, que es... alguien me estaba preguntando esto el otro día; decía: "¿El bautismo existe en el Antiguo Testamento?". ¿Y cuál es la respuesta a eso? No. No van a encontrar nada sobre el bautismo en el Antiguo Testamento. Este es un concepto que surge como una práctica de la iglesia en el Nuevo Testamento; en realidad, el bautismo no está en el Antiguo Testamento. Y el asunto es que Jesús le dice a Nicodemo: "¿Cómo es que no entiendes de lo que estoy hablando, si conoces el Antiguo Testamento?". Así que probablemente Jesús no está hablando del bautismo, porque el Antiguo Testamento no te muestra nada sobre el bautismo.
Ezequiel 36: agua limpia y un corazón nuevo
Pero, ¿qué sí te muestra el Antiguo Testamento que sería paralelo a lo que está diciendo Jesús aquí? Vayan a Ezequiel; es la única excepción que nos hace salir de Juan. Ezequiel 36, versículos 25 al 27. Creo que Jesús quería que Nicodemo hiciera conexiones con el Antiguo Testamento. Y sabemos que Jesús quería que Nicodemo hiciera conexiones con el Antiguo Testamento porque más adelante le va a hablar acerca de Moisés, y de cuando levantó la serpiente en el desierto, y le va a empezar a decir cosas que empiezan a ser alusiones a eventos que hubo en el Antiguo Testamento. Entonces, creo que Jesús quiere que él vea esto. Y Ezequiel 36 creo que es el pasaje que tenía en mente Jesús; hay otros que hablan acerca del agua y el Espíritu, pero Ezequiel 36 en particular.
Dice: "Entonces os rociaré con agua limpia, y quedaréis limpios; de todas vuestras inmundicias y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Además, os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. Pondré dentro de vosotros mi Espíritu y haré que andéis en mis estatutos, y que cumpláis cuidadosamente mis ordenanzas". ¿Sí ven este paralelo que está haciendo Jesús aquí? Nacer de agua y del Espíritu, en Ezequiel, significa nacer del Espíritu, que el Espíritu cambia tu corazón, te da un corazón de carne, y que te rocía con agua, con agua que te purifica de tus pecados. Pero todo esto es simbolismo del Antiguo Testamento que habla acerca de la purificación que Dios quiere hacer: purificarnos de nuestros pecados, lo cual todos los ritos de purificación...
Las tinajas de Caná
De hecho, no tenemos tiempo para esto, pero me encantaría tener más tiempo. Pero en el capítulo 2, el primer milagro de Jesús se hace en las bodas de Caná, ¿se acuerdan? ¿Y en las bodas de Caná cuál era el problema que había? ¿Cuál es la gran crisis que hay? Se acabó el vino. No sé si lo dijeron así, y estoy sonando... "Se acabó el vino, Jesús". ¿Y quién viene a decirle a Jesús que se acabó el vino? Viene María, su mamá, y le dice: "Oye, Jesús, no tienen vino". Y Jesús le contesta: "¿Qué tienes conmigo, mujer?". "Perdón, pues yo nada más decía". "¿No se les acaba el vino? Pues no te lo tomes". Suena un poco respetuoso aquí Jesús hacia su mamá.
Pero vean lo que le dice; le dice: "Aún no ha venido mi hora". Hay toda una explicación de por qué Jesús tiene este tipo de reacción ante esta situación del vino —pueden escuchar todo un mensaje, y también hay un libro acerca de este tema en la librería—, pero Jesús lo que tiene en mente es... perdón, lo que tiene en mente es su propia boda. Por eso dice: "Aún no ha venido mi hora; aún no ha venido el momento para que yo redima para mí a mi esposa, en mi celebración".
La razón por la que este es el primer milagro que es relatado es porque hay una conexión muy importante, que es la que normalmente no pensamos, que es que les dice: "Llenen las tinajas de agua". ¿Qué es lo que va a hacer posible la celebración? Las tinajas de agua; eso es lo que va a hacer posible la celebración, lo que Jesús va a usar. Pero, ¿cuáles son las tinajas de agua? Dice: "Eran tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación". Esas eran las tinajas que se usaban para el rito de la purificación de los judíos. Esa es la clave del pasaje: que Jesús está apuntándonos hacia la purificación que Él va a hacer en la cruz, para hacer posible su boda con su esposa, al limpiarla mediante el agua, simbolizada en el rito de la purificación, sobre todos sus hijos, todos los que crean en Él.
El viento sopla de donde quiere
No tenemos mucho tiempo más, así que vamos a seguir con todo lo que hay aquí. Miren, el aspecto que quiero que vean —y me brinqué también esto— es el versículo 8, cuando dice: "El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; y así es el que ha nacido del Espíritu". Esto habla de esta obra sobrenatural del Espíritu, que la hace soberanamente; eso no es de nosotros. Por eso habla de cómo el viento sopla, y se mueve, y va de donde quiere a donde va, porque nosotros no tenemos control sobre lo que Dios hace. Esto es una obra soberana, absoluta, de Él. Es un juego de palabras, porque la palabra "viento" es la misma palabra de "espíritu". Pero nos muestra la realidad de la soberanía de Dios, que tiene que ver con su elección para hacer la obra sobrenatural en aquellos que creen en Él.
Por la fe: mirar al que fue levantado
La otra cosa que nos muestra este pasaje es que es a través de la fe. Dice el versículo 15: "Para que todo aquel que cree...". "Cree" se refiere a fe. ¿En qué? ¿En qué fe? Fe en que Jesús es el cumplimiento de la ley; fe en que Él es aquel a quien apuntaban todos los profetas y la ley a lo largo de todo el Antiguo Testamento. Y por eso es que Jesús le da esta historia acerca de cómo Moisés levantó la serpiente en el desierto: "Así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado". Porque tenía que ver con voltear tu mirada hacia Él, y verlo a Él como la única esperanza para tu vida: "Sí, estoy mal, Señor; he pecado. Sí, he roto tu ley; sí, amo mi propia gloria; sí, entiendo que la ira de Dios está sobre mí. Así que volteo a la única esperanza que hay para mi vida, que es tu sacrificio en la cruz".
Así como Moisés levantó una serpiente en el desierto para que todos los que fueran mordidos por las serpientes venenosas no murieran, de la misma manera nosotros hemos recibido el regalo de Dios de vida eterna a través de Jesucristo, para que no muramos espiritualmente. Eso es lo que nos trata de mostrar este pasaje. Y todo el libro de Juan está usando diferentes ideas y analogías con respecto a esta realidad, que no cambia. Habla aquí, en el capítulo 3, acerca de nacer de nuevo, pero a lo largo del Evangelio ustedes van a leer muchas otras analogías acerca de lo que significa nacer de nuevo. Van a leer acerca del agua —el agua ¿de qué?, para que nunca más tengamos sed—; esa es la del capítulo 4. Van a leer acerca de Jesús como el buen pastor, van a leer de Jesús como el pan, van a leer sobre Jesús como la luz, como la vida, como el camino, como la puerta, como el pastor, como el templo.
Nuevas prioridades, un nuevo tesoro
Todas estas son analogías que van a encontrar a lo largo del Evangelio de Juan, que están diseñadas para mostrarnos cómo es que nacemos de nuevo. Tiene que ver con un cambio de prioridades, con un nuevo tesoro en nuestra vida, que Juan nos explica en el capítulo 12, versículo 25; dice: "El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo" —no su vida en general, espiritualmente, no: su vida en este mundo; o sea, las cosas de este mundo, lo que este mundo tiene que ofrecernos a nuestra vida—, "para vida eterna la guardará". Entonces, tiene que ver con nuevas prioridades, tesoros nuevos, nuevas razones por las cuales vivimos. ¿Cuál es mi meta? ¿Cuál es mi fundamento? ¿Hacia dónde voy? Todo eso cambia radicalmente cuando conocemos a Jesucristo a través del evangelio.
Así es como nacemos de nuevo: por el Espíritu, en la purificación por agua, que tiene que ver con la sangre de Cristo rociada por nosotros para transformar nuestros corazones. El Espíritu cambia nuestro corazón, y el agua purifica nuestros corazones de las huellas del pecado a través del sacrificio de Jesús, que es a través de la fe, entendiendo que Jesús es el cumplimiento de la ley, y viendo a Jesús como un nuevo tesoro, como una nueva realidad y un nuevo propósito para nuestra existencia.
¿Para qué nacemos de nuevo?
Y la última pregunta que quiero hacerles hoy es: ¿para qué nacemos de nuevo? Este pasaje nos muestra —también el Evangelio de Juan nos lo muestra— para qué nacemos de nuevo. Nacemos de nuevo... Nuevamente voy a regresar a algunas de estas analogías que nos da el Evangelio de Juan. ¿Dónde estamos aquí? Nacemos de nuevo para vida, en lugar de muerte. Nacemos de nuevo para estar saciados, en lugar de tener sed —y ahí les estoy poniendo los capítulos donde esto aparece en el Evangelio de Juan—: en vez de tener sed y tener hambre, vamos a estar saciados para siempre. ¿Para qué nacemos de nuevo? Para ver la luz de Dios, en lugar de seguir viviendo en tinieblas: capítulo 8 y capítulo 12. Para conocer la verdad, en lugar de vivir en mentira. Para libertad, en lugar de vivir en esclavitud; eso está en el capítulo 8.
Para conocer, y pertenecer, y ser protegidos, en lugar de ser asaltados y robados. No nos gusta que nos roben, ¿verdad? Y Jesús usa esa analogía en el capítulo 10; dice: "El ladrón viene para hurtar y para destruir, para robar"; ese es su propósito. "Pero yo soy el buen pastor; yo protejo a mis ovejas, yo las cuido, y ninguna de las ovejas que mi Padre me dé yo la perderé". Y también nacemos de nuevo para tener paz, en lugar de tener miedo. Vean esto; me encanta este capítulo, y conocen estos pasajes ustedes. Capítulo 14 de Juan, versículo 27, dice: "La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da". Y ese es el propósito de darnos su paz; dice: "No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo".
O sea, nos da su paz ¿para qué? Para no tener miedo; no tener miedo más. ¿Por qué? Porque aun ni la misma muerte puede vencernos; aun ni la misma muerte es una derrota para el cristiano. No hay nada en este mundo que te pueda separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús. Eso es donde está... perdón, ya me salí de Juan otra vez: Romanos 8. Pero esas son las realidades a las cuales nos está apuntando el pasaje.
Para la gloria de Dios
Y, por último, es lo último que quiero decir sobre para qué nacemos de nuevo: nacemos de nuevo para la gloria de Dios. Y eso está en Juan. Vean, en el capítulo 3, versículo 21, dice: "Mas el que practica la verdad viene a la luz" —¿para qué?—, "para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios". Es el propósito por el cual nacemos de nuevo: es para que la gente vea que lo que hemos experimentado, esta transformación de nuestro corazón, solo lo podría hacer Dios; no es natural. Dios es el que se lleva la gloria; Dios es el que es exaltado a través de la redención de los santos. Porque cuando nos ven a nosotros, realmente no nos ven a nosotros, sino a Dios en nosotros: están viendo la obra que Dios ha hecho en cada uno de nuestros corazones, para alabanza de su gloria.
Y el capítulo 9, versículo 3, lo vuelve a repetir en otras palabras, pero quiero que lo vean. Dice... le preguntan a Jesús —esta es una situación que se dio con un hombre ciego de nacimiento—, le preguntan a Jesús sus discípulos: "Rabí, ¿quién pecó, este o sus padres, porque nació ciego?". "También debe haber pecado, y es un castigo de Dios, y ya". Y Jesús: "No es que pecó este, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él". ¿Para qué te salvó Dios? ¿Para qué has nacido de nuevo? Para la gloria de Dios, para que Él sea glorificado a través de nuestras vidas.
Lázaro: esta enfermedad no es para muerte
Vean el capítulo 11. Me encanta el capítulo 11, porque es la muerte de Lázaro, y es una situación tan trágica. Y lo que a veces perdemos de vista es que, de hecho, ya le habían avisado a Jesús que Lázaro estaba enfermo; ya le habían mandado mensaje de que Lázaro se iba a morir. Y en el capítulo 11, versículo 1, le avisan: "Oye, está enfermo Lázaro". Y dice en el versículo 3: "Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo". Ahora, le avisan a Jesús: "Oye, Lázaro se enfermó; nomás para que sepas. Entonces, si quieres venir, lo podrías sanar".
Y esto es increíble; dice: "Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte" —aunque Lázaro va a morir, "no es para muerte"—, ¿sino para qué? "Sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella". Y esto me encanta; dice: "Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que estaba enfermo", ¿qué decide hacer? "Se quedó dos días más en el lugar donde estaba". Entonces dice: "¿Cómo? ¿Está enfermo? Me voy a quedar más tiempo aquí; me voy a esperar a que se muera". Eso es lo que hizo Jesús: esperó a que se muriera. "Jesús, ¿no puedes evitarnos un poquito de dolor aquí? ¿Tienes que esperar a que se muera para que entonces vayas?". Porque no se trata de ustedes; se trata de la gloria de Dios. ¿Qué es lo que más va a glorificar a Dios? Es esto, dice Jesús.
Y entonces, en el capítulo, en el versículo 42, dice: "Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado". O sea, para tu gloria. Capítulo 15: en el capítulo 15, versículo 8, dice: "En esto es glorificado mi Padre". ¿Cómo es glorificado el Padre? "En que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos".
Conectándolo todo
Así que, a ver, vamos a conectar todo esto. ¿Por qué necesitamos nacer de nuevo? Porque amamos las tinieblas más que la luz, porque hemos nacido en la carne, y eso es lo que significa: que amamos nuestra gloria más que la gloria de Dios, y porque la ira de Dios está sobre nosotros. Esa es la razón por la que necesitamos nacer de nuevo. ¿Y cómo nacemos de nuevo? Es a través del Espíritu Santo cambiando nuestro corazón, dándonos un corazón de carne, y rociándonos con el agua purificadora de su sangre para limpiarnos de nuestros pecados, a través de la fe en Cristo Jesús y lo que Él hizo por nosotros, viéndolo a Él como nuestro nuevo tesoro. Así es como nacemos de nuevo.
¿Para qué nacemos de nuevo? Nacemos de nuevo para la gloria de Dios, para que sus propósitos se cumplan en nosotros. Y eso es lo que llamamos santificación. Es decir, cuando tú naces de nuevo, empiezas a vivir una vida de verdad, a la luz de la Palabra de Dios, donde amas la ley de Dios, y donde das testimonio de la transformación que Dios está haciendo en tu corazón. Y eso glorifica a Dios: en nuestras obras, en el hecho de que seguimos a Cristo día a día, como dice aquí, versículo 8: "En esto es glorificado mi Padre". Lo cual significa que la glorificación de Dios es lo más importante para Dios. Dios hace todo para su gloria, y por eso es que hoy nos ha salvado, y aquí estamos. ¿No es un gozo? ¿No es un privilegio?
Testimonio y bautismo
Y lo que ustedes van a ver aquí simplemente es un testimonio de esto; es un testimonio de lo que significa nacer de nuevo. Estas personas están diciendo: "Sí, nosotros hemos nacido de nuevo para gloria de Dios; nosotros ahora vamos a vivir para la gloria de Dios". Porque por eso nos salvó. No es principalmente para ir al cielo; no es principalmente para el perdón de nuestros pecados; no es principalmente esas cosas, aunque esas cosas son verdad. Es principalmente para que Dios sea glorificado en todo lo que Él hace, y Él ha escogido glorificarse hoy en nuestra iglesia a través de aquellos que han creído en Él. Así que vamos a dar testimonio de esta obra en cada uno de nuestros hermanos y hermanas que hoy se van a bautizar.
Gracias, Padre, por tu Palabra. Gracias por la promesa de lo que significa nacer de nuevo, y la promesa de lo que significa creer en ti, verte a ti, Señor, como nuestro único Salvador, como aquel que es nuestra única esperanza. ¿Y a quién más iremos, Señor? Solo tú tienes palabras de vida eterna, y hemos encontrado esas palabras de vida eterna en tu Palabra, y en lo que tú hiciste en la historia por nosotros. Y es lo que celebramos en estas fechas: el hecho de que tú te encarnaste precisamente para esto. Hoy queremos voltear a verte a ti, y voltear a verte a ti a través de la vida de nuestros hermanos que están dando testimonio de lo que tú has hecho en sus corazones. En el nombre de Cristo Jesús.
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