Una iglesia en crisis
¿Cómo saber si una iglesia está en crisis delante de Dios? Isaías 1 diagnostica tres males —rebeldía, hipocresía religiosa y corrupción— y muestra que el mismo juicio que expone el pecado es la manera en que Dios restaura a su remanente. Primer mensaje de la serie en Isaías, con la invitación de Dios a venir y arreglar cuentas con Él.
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Transcripción
Comenzando la serie en Isaías
Pues hemos estado esperando el poder empezar esta serie, que va a ser una serie larga, porque Isaías es uno de esos libros que es largo dentro del Antiguo Testamento, pero también es muy profundo. Y cada uno de los capítulos encierra toda una teología acerca de la realidad que existe en nuestras vidas delante de Dios: cómo tenemos que ser confrontados con la verdad del juicio de Dios sobre el pecado, y también mostrarnos la esperanza que viene a través de la salvación, que en el libro de Isaías se vuelve muy específica. En el libro de Isaías vamos a encontrar probablemente la mayor cantidad de profecías mesiánicas específicas con respecto a cómo se iba a ver esta salvación que Dios iba a proveer para Su pueblo. Así que vale la pena tomarnos el tiempo para considerar con calma todas las implicaciones de lo que este libro tiene.
Entonces, hoy vamos a ver el capítulo 1 de Isaías y tratar de entender cómo empieza este libro. Y este primer capítulo, de hecho, sí pone todo el tono, la actitud que va a tener el libro a lo largo de sus sesenta y seis capítulos. Entonces, estoy emocionado de hacer este camino que vamos a tomar juntos en el libro, porque, a pesar de que estoy familiarizado con el libro, el estudiarlo con calma, verso a verso, y al analizar todo lo que está aquí, me sorprende, me llena de ánimo el ver la armonía y la unidad de toda la Biblia. Y no nada más eso, sino descubrir; es como si fueras un arqueólogo que está ahí escarbando y descubriendo tesoros de repente: "¡Ay, mira lo que está aquí, mira!". Y empiezas a armar este rompecabezas de lo que está debajo de la tierra, muchas veces. Entonces, creo que va a ser una bendición para nosotros como iglesia analizar todo lo que está en este libro.
Una visión: la mente de Dios
Empieza de la siguiente manera: "Visión de Isaías hijo de Amoz, la cual vio acerca de Judá y Jerusalén en días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá". Entonces aquí está la introducción: tres cosas que debemos saber acerca de este libro en esta introducción. Número 1: este libro es una visión. Así es como Isaías lo quiere resumir, en singular; no visiones, sino visión. Porque hacia el final del ministerio de Isaías, que, como vamos a ver en un momento en una línea de tiempo, más o menos duró unos 40 años todo su ministerio profético, hacia el final de este ministerio profético es que ahora él está juntando toda esta información y está tratando de resumir todo lo que Dios le mostró a lo largo de su ministerio como profeta.
Pero lo que es importante de señalar acerca de qué es este libro, y que está siendo resumido como una visión, es que no es la mente de Isaías la que estamos en realidad leyendo. No son sus ideas, no son sus conceptos personales acerca de Israel, acerca de las demás naciones; es la mente de Dios. Dios es el que está comunicando una visión acerca de cómo Él piensa sobre la realidad que está viviendo el pueblo de Israel. Entonces, cuando leemos la Biblia, tenemos que estar constantemente pensando que nosotros tenemos una manera de ver las cosas, pero la realidad que nos rodea es mucho más profunda de lo que crees. Hay mucho más, de lo cual no estamos conscientes, que está sucediendo todos los días desde la perspectiva de Dios.
Entonces Él quiere mostrarnos —porque lo quiso hacer a través de Isaías— abrir la cortina y darnos un vistazo hacia la mente de Dios, hacia lo que Él piensa, hacia la manera en que Él ve la realidad que nos rodea. Esta va a ser, entonces, nuestra más clara visión de la realidad. No confíes en tus sentidos, no confíes en lo que tú puedes percibir; confía en lo que Dios te dice que es real. ¿Entienden qué tan importante es esto? Vamos a tener un vistazo a la mente de Dios, a las cosas que normalmente ignoramos, a las cosas que normalmente pasan desapercibidas en nuestras vidas.
Isaías hijo de Amoz
Número 2: ¿quién? Isaías hijo de Amoz. No sabemos mucho acerca de Isaías, pero en la tradición judía se piensa que Amoz habría sido familiar de Amasías —ahorita lo…—, de los reyes. Parece ser, entonces, que Isaías pertenece a la familia real. No sabemos mucho más acerca de él, pero sabemos que Isaías significa "el Señor salva". Y esto es muy interesante, porque entonces significa que, de hecho, el significado del nombre de este profeta está resumiendo el mensaje del libro que él está escribiendo. Podemos resumirlo así: Dios salva, el Señor salva. Es el mensaje de este libro y es el significado del nombre de Isaías.
El contexto histórico
Número 3: ¿cuándo? Aquí nos explica que es en días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías. Entonces, lo que ustedes tienen que tener en mente y recordar es que existen en la historia de Israel realmente dos periodos importantes que se ven en cuanto a cómo estaba estructurada la nación. Hasta David y Salomón encontramos el reino en unidad, encontramos que todas las doce tribus están funcionando como una sola nación. Pero después de Salomón hay una división, y encontramos el reino dividido. Y entonces tenemos el reino del norte y tenemos el reino del sur, con diez tribus en el norte y dos tribus en el sur.
Y dentro de este periodo del reino dividido —y esto es en términos generales; hay muchos detalles de los que podemos hablar históricamente de Israel, pero en términos generales— tenemos entonces que el reino del norte fue invadido por Asiria en 722. Creo que esto ya se va acercando, viene pronto en la profecía de Isaías. Pero Isaías no está profetizando a las tribus del norte, sino a estas dos tribus del sur que están en Judá, y nos dice este periodo de tiempo en el que él tuvo este ministerio de 40 años.
Así que les voy a mostrar cómo se ve. A lo mejor no lo alcanzan a ver muy bien, pero ahí pueden ver que en este periodo del reino dividido, Amasías sería este; como les digo, probablemente Amoz, padre de Isaías, sería familiar de Amasías. Y después de él viene Uzías, 792, 840; Jotam, Acaz, Ezequías. Ahí está el periodo. No sé si lo alcanzan a ver así; lo puedo... aquí, bien, aquí está: Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías. Aquí tienen a Isaías, el periodo de tiempo que estuvo ejerciendo su ministerio profético: Isaías, más o menos de 760 a 673 antes de Cristo. Aquí está la división del reino de Israel y el reino del norte, y más adelante aquí vamos a tener también la conquista del reino del norte, acá, por los asirios, en 722. Y el reino del sur, un poquito más adelante, creo que es... el reino del sur cae ante Babilonia. Esto hoy no lo vamos a ver mucho, porque va a venir más adelante.
Aquí tengo otro; a lo mejor lo pueden ver más claramente. Aquí está Isaías: es la última línea azul del lado derecho. Y ahí Uzías, Jotam, Acaz, Ezequías, de la columna derecha, que son los reyes del sur; los reyes del norte están del lado izquierdo. Puede ser un poquito confuso leer acerca de todos estos personajes, pero bueno, a lo largo del libro vamos a ir aclarando más de la historia de Israel. No tienen que recordar todo esto, pero nomás les da una idea del contexto en el cual está siendo escrito este libro. El reino del norte está próximo a caer, a los asirios; el reino del sur también está próximo a caer, pero todavía falta un poco más. Están experimentando en general un tiempo de prosperidad; no les está yendo tan mal en este momento en el que ya está comenzando su ministerio profético. Entonces vamos a estar analizando cuál es el mensaje, porque si son 40 años, significa que entonces hay todas estas generaciones del pueblo de Israel que están siendo exhortadas y que están siendo llamadas a regresar al Señor.
Nuestra crisis: rebelión
Vamos a leer cómo se ve. Número 1: ¿cuál es nuestra crisis? Lo vamos a ver en los versículos 2 al 9. "Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crie hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra Mí". Aquí está el primer punto acerca de la crisis que está enfrentando Israel, de acuerdo a lo que Dios quiere decirles. Y vean cómo está el lenguaje siendo expresado a través de esta profecía: "Oíd, cielos; escucha tú, tierra". Si ustedes regresan a Deuteronomio y ven todos los aspectos del pacto de Dios con Su pueblo, en donde les presenta dos lados, les presenta bendición y maldición... Y Dios, en Deuteronomio —lo pueden leer en el capítulo 31, en el capítulo 32; 30, 31, 32 de Deuteronomio—, pueden leer cómo es que Dios apela en Deuteronomio al cielo y a la tierra como testigos de lo que les está diciendo: "Yo pongo delante de ustedes hoy la vida y la muerte; escojan, pues, la vida. Aquí están las bendiciones, aquí están las maldiciones que vienen como el resultado del pacto que estoy haciendo con ustedes".
Una corte de ley
Entonces, muchos saben bien —Chuy y Paloma saben bien— cómo funciona esto: es como una corte de ley. Aquí está el Juez, se presenta delante de la corte. ¿Y quiénes son el jurado? El universo; ahí está: "cielos y tierra, ustedes son el jurado". ¿Quién es el acusado? Sus hijos son los acusados. Y está delante de ellos diciendo: "Sí, son Mis hijos, Yo los engrandecí, pero se han rebelado contra Mí. Así que vamos a analizar cuál es la evidencia en su contra".
Y espero que el mensaje de lo que vamos a estar leyendo en este capítulo les choque un poco, que les suene completamente diferente a la cultura que nos rodea. Porque, ¿saben qué es lo que escuchan allá afuera? Casi siempre escuchan que nuestra más grande necesidad es impulsar nuestra autoestima; van a escuchar que todo gira en torno a nosotros. Y van a escuchar especialmente, y así nos sentimos, que realmente no somos tan malos, que esencialmente el ser humano es bueno, y esencialmente tiene buenas intenciones y buenos deseos, y esencialmente hace cosas buenas. Entonces espero que sientan qué tan chocante va a sonar todo lo que va a venir a continuación, en donde Dios va a hacer lo que sea necesario para mostrarnos nuestra realidad: convicción de pecado.
Como un cirujano con un bisturí: ve que hay una infección, y tiene que abrir esa infección y dejar que salga, y dejar que no se siga pudriendo la herida, que es uno de los ejemplos que da. Porque el problema que nosotros tenemos es que pensamos más en cómo la gente peca contra nosotros que en nuestro propio pecado.
Animales tercos
Número 1. Dice: "El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, Mi pueblo no tiene conocimiento". Un asno es inteligente comparado a ustedes; eso es lo que está diciendo. ¿No son peores que un asno, que un buey? Porque por lo menos ellos saben que tienen un dueño, por lo menos ellos saben a dónde recurrir cuando tienen una necesidad. Pero ustedes creen que son independientes, ustedes creen que ustedes saben cómo se tienen que hacer las cosas, y que no necesitan un amo, que no necesitan a un Dios.
Otra vez, espero que ustedes estén sintiendo la tensión de que este texto les esté diciendo que ustedes deberían de reconocer que tienen un amo, como un animalito debe de reconocer que tiene un amo. ¿Cuántos tienen un perro? Tienen un perro... Bueno, ustedes entienden la fidelidad de un perrito, y que sabe cuando estás enojado, y mete la colita, se agacha si sabe que estás enojado. Y te puede hacer... No se ofendan, hermanos, pero así, ¿no?, nos está comparando Dios con un animal, que en su instinto entiende mejor esta dinámica de que hay alguien por encima de él. Somos animales tercos.
¿Qué más somos? "¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás". Y aquí está esta parte que es crucial: "al Santo de Israel". Aquí está el verdadero problema. ¿Cuál es el verdadero problema? Que Dios es santo. Esa es la razón real por la cual esto es una crisis, nuestra actitud, porque está hablando de la superioridad de Dios como nuestro Creador.
El valor del ofendido
Y estaba leyendo acerca de lo que dice Jonathan Edwards con respecto a esta idea del pecado contra un Dios santo. Él dice: "Nuestra obligación de amar, honrar y obedecer a cualquier ser es en proporción a su valor, honor y autoridad. Por tanto, pecar contra Dios, siendo violación de infinitas obligaciones, debe ser un crimen infinitamente horrendo y merecedor de castigo infinito. Si hay cualquier mal en pecar contra Dios, es mal infinito". Esto es lo que es tan trágico acerca de nuestra rebeldía: que lo que incrementa la gravedad del pecado no es el pecado en sí, sino el valor de Aquel que está siendo ofendido. El valor del ofendido determina el castigo justo de la condena. Entre más vale Dios, mayor es la transgresión. Eso está poniendo este precedente para nosotros: Dios es el Dios Santo de Israel.
Cuerpos heridos
Sigan leyendo: "¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente. Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite". O sea, ustedes están... Sí, la imagen ahora es como si fuera una persona, y el diagnóstico fuera de su estado de salud. Ustedes son como alguien que está todo golpeado, moreteado, con cortadas que están sangrando, todo el cuerpo completamente herido. Y esta es la otra imagen: no nada más son animales tercos, sino que son como personas en un estado de salud frágil, pero que no se dan cuenta de que están en un estado de salud frágil. Ustedes creen que están sanos, y la realidad es que están a punto de morirse. Nuestro más grande obstáculo para el crecimiento espiritual es sentirnos sanos.
Una ciudad desolada
"Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida por extranjeros, y asolada como asolamiento de extraños. Y queda la hija de Sion como enramada en viña, y como cabaña en melonar, como ciudad asolada". Número 3: son tres imágenes que nos está mostrando en esta parte de nuestra rebeldía: animales tercos, cuerpos heridos y la ciudad desolada. Así son; son como todas estas realidades puestas juntas, como quieras verlo. Una ciudad que está en ruinas, que ha sido completamente devastada; lo cual, de hecho, sí se va a cumplir de una manera literal, tanto para el reino del norte como para el reino del sur. Pero esto es una imagen de la condición espiritual de Israel, comparándolos con una ciudad que ha sido invadida por extranjeros, ejércitos extranjeros que vienen y destruyen las casas, destruyen todo lo que han construido, y queda completamente en ruinas, como una ciudad inhabitable.
El remanente: primer destello de esperanza
Entonces empezamos a tener un pequeño panorama. Versículo 9, porque cada uno de estos puntos que les voy a dar de nuestra crisis contiene también un elemento de esperanza. Una vez que Dios nos ha mostrado qué tan grave es nuestra condición, nos dice: "Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado un resto pequeño" —un remanente—, "como Sodoma fuéramos, y semejantes a Gomorra". Entonces aquí está la imagen: la Iglesia sobrevive porque Dios salva pecadores soberanamente. Es la única razón por la cual tú y yo seguimos aquí. Porque, si no fuera por la elección soberana de Dios, nuestro destino sería el mismo de Sodoma y Gomorra, porque nosotros somos Sodoma y Gomorra. Nosotros somos lo que ellos eran; nosotros merecemos lo que ellos recibieron. ¿Qué recibieron? Destrucción completa.
Y Pablo usa esto en Romanos; regresa justo a este versículo para explicar nuestra elección. Vean lo que dice Romanos 9:29: "Isaías también exclama en cuanto a Israel: Aunque el número de los hijos de Israel sea como la arena del mar, solo el remanente será salvo; porque el Señor ejecutará Su palabra sobre la tierra cabalmente y con brevedad. Y como Isaías predijo: Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado descendencia, hubiéramos llegado a ser como Sodoma, y hechos semejantes a Gomorra. ¿Qué diremos entonces? Que los gentiles, que no iban tras la justicia, alcanzaron justicia". Es decir, la justicia que es Dios, que ha escogido soberanamente salvarnos como parte de un remanente.
Y aquí está esa pista; nada más es una pista de esperanza. Todo este escenario que nos está pintando Isaías sí es un escenario trágico, y es un escenario que debería de preocuparnos. Y sin embargo, aquí está Dios, soberano, y Dios no abandonará a Su pueblo, sino que guarda al pueblo, una parte muy específica que Dios ha escogido salvar, para mostrar Su gracia. Esperanza número 1 del libro de Isaías: Dios mantiene un remanente siempre. Primer destello de esperanza.
Son Sodoma
Bueno, sigan leyendo. Israel está pensando: "¡Ay!, ¿ahí nos estás comparando a Sodoma y Gomorra? ¿Ustedes son como Sodoma?". Y dice Isaías, versículo 10: "No, no los estoy comparando a Sodoma; estoy diciendo: son Sodoma". "Príncipes de Sodoma, oíd la palabra de Jehová; escuchad la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra. ¿Para qué me sirve —dice Jehová— la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos".
Nuestra crisis: hipocresía
Aquí tenemos nuestra segunda crisis que describe Isaías. ¿Cuál es? Hipocresía. "¿Para qué me sirve —dice Jehová— la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos. ¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de Mí para hollar Mis atrios? No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes. Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas Mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas. Cuando extendáis vuestras manos, Yo esconderé de vosotros Mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, Yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos".
Nuestra crisis es la hipocresía. Entonces tiene varias etapas esta sección. Número uno, es esta confrontación: los comparó a Sodoma y Gomorra. O sea, les está diciendo: "En realidad son peores de lo que creen. Ustedes tienen un alto concepto de sí mismos". ¿Por qué? Porque siguen los rituales que Yo establecí de adoración. Ahí está la confrontación: ustedes son peores de lo que creen. ¿Y cuál es la acusación? La acusación es: "Lo que ustedes traen delante de Mí es una adoración externa solamente. Ustedes están haciendo las cosas que se supone que tienen que hacer, pero esa adoración externa no es el resultado de una realidad interna"; es decir, no es el resultado del arrepentimiento.
Toda adoración a Dios que no es el resultado de arrepentimiento es adoración falsa. Ustedes pueden crear esta máquina religiosa en donde siguen las tradiciones y hacen todo lo que se espera de ustedes, y "Yo lo odio, lo detesto", dice Dios, "porque no se trata de eso". Sus pecados no confesados hacen que su adoración sea repugnante para Mí, porque sus pecados revelan lo que realmente creen acerca de Mí. Entonces, ¿cuál es el verdadero problema? El verdadero problema es ignorar que hay un problema. Ese es el problema, ¿no?, para Dios: cuando tú estás ciego ante la realidad de tu propio corazón. Ahí está la raíz; no en lo que haces en sí, sino en el hecho de que ignoras esa realidad.
Segundo destello de esperanza: una invitación
Y entonces, si continúan leyendo, van a encontrar un segundo destello de esperanza, que es una invitación: "Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de Mis ojos; dejad de hacer lo malo; aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda". La verdadera adoración no sustituye la obediencia, sino que inspira la obediencia; es lo que les está diciendo. Y aquí empieza a dar pistas de cómo se ve el arrepentimiento. Hay 3 imperativos en particular, que van a encontrar en otras partes de la Biblia, que nos muestran cómo se ve el verdadero arrepentimiento.
Número 1: deja de hacer lo malo. O sea, abandona tu pecado, detente, deja de hacer las cosas que tú sabes que no deberías hacer. Número 1. Número 2: aprende a hacer el bien. O sea, renueva tu mente, cambia tu manera de ver la vida y las cosas. Y número 3: busca el juicio. O sea, pon nuevas prioridades en tu vida: "Y no peques más; escucha Mi enseñanza, deja que impregne tu mente, y tu cabeza, y tu cerebro, para que empieces a pensar como Yo pienso, y reordena las prioridades que hay en tu vida". Entonces, ¿cuál es? La invitación al arrepentimiento.
Vamos a platicar
Y vean este versículo 18: "Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana". ¿Cuál es la invitación que está haciendo aquí Dios? "Ven, acércate a Mí, hay que platicar". ¿Y de qué vamos a platicar? De Mi gracia. Si yo a alguno de ustedes le dijera: "Yo quiero que arreglemos las cosas", y después: "Hay que platicar"... "Yo no quiero platicar contigo". "Entonces, ¿cómo lo vamos a arreglar si no hablamos?", ¿no? La primera manera de mostrar nuestra disposición de arreglar las cosas es hablando. Cuando no hay diálogo, no hay reconciliación.
Y Dios aquí está haciendo una invitación abierta, diciendo: "Vamos a platicar, porque Mi objetivo aquí es arreglar las cosas, que no se queden así. Platiquen conmigo". Porque el perdón es posible, pero tienes que ir a buscar a Dios, decir: "Sí, Dios, vamos a hablar". No sigas ignorándolo, no sigas viviendo tu vida como que Él no está ahí, como que las cosas están bien. Lo primero que tienes que hacer es reconocer que no están bien: "Sí, Señor, quiero hablar contigo, quiero confesar mi pecado, porque sé que en Ti hay gracia, y que Tú puedes darla libremente. Me estás invitando a hacerlo, me estás invitando a venir delante de Ti. Así que voy a confesar lo que está mal, voy a reconocer que sí hay un problema primero".
Versículo 19, dice: "Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra; si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada; porque la boca de Jehová lo ha dicho".
Adúlteros y homicidas
"¿Cómo te has convertido en ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de justicia, en ella habitó la equidad; pero ahora, los homicidas". Nuestra crisis: otra vez estamos siendo confrontados con esta crisis que estamos experimentando. La primera es: nos está comparando con adúlteros. "Ustedes están casados conmigo, el pacto es conmigo. Yo soy su esposo, Yo soy su Creador, Yo soy su Dios, y ustedes han ido en pos de otros dioses". Es la imagen que nos muestra toda la Biblia, donde el adulterio es el equivalente, el sinónimo, de la idolatría. No solo eso, sino que nos está comparando con homicidas.
"Tu plata se ha convertido en escorias, tu vino está mezclado con agua. Tus príncipes, prevaricadores y compañeros de ladrones; todos aman el soborno, y van tras las recompensas; no hacen justicia al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda". Aquí está: la plata, si se ve suficientemente contaminada por otros elementos y otros metales, deja de valer, pierde su valor, ¿no? El vino, si le pones tantita agua y lo empiezas a diluir, se ve afectado todo el vino y pierde su valor. La idea aquí es la misma: es con el pecado. Una vez que entra un poquito de pecado, todo se echa a perder. Así como la plata ya no vale, así como el vino se ve diluido y ya no vale tampoco, así es el pecado en sus vidas y en su sociedad: una vez que entra, corrompe todo.
El centro de tu universo
Y la corrupción se manifiesta de esta manera: les encantan las mordidas. No les importa lo que sea correcto; les importa lo que les convenga. Y eso nos muestra, perdón, eso nos muestra cómo están las prioridades: interés propio, ganancia a expensas de los demás. Este es el punto: es cuando tú te vuelves el centro de tu universo, y tú eres lo único que importa. Dejas de pensar en los demás y dejas de pensar en lo que tú puedes hacer para servir a los demás, y todo se vuelve acerca de ti, y de ti, y de cómo puedes tú mejorar, y cómo puedes tú tener cosas mejores, y cómo otros te tratan a ti. Esa es la esencia de nuestra naturaleza pecaminosa: vernos a nosotros mismos como lo más valioso, poner a todos los demás en segundo lugar. "Yo estoy primero". Y especialmente en relación a Dios: "Soy independiente, yo decido, yo forjo mi propio destino; lo único que importa es lo que pueda beneficiarme".
Juicio para restaurar
"Por tanto, dice el Señor, Jehová de los ejércitos, el Fuerte de Israel: Ea, tomaré satisfacción de Mis enemigos, me vengaré de Mis adversarios, y volveré Mi mano contra ti, y limpiaré hasta lo más puro tus escorias, y quitaré toda tu impureza". ¿Se dan cuenta de cómo habla aquí este versículo? "Restauraré tus jueces como al principio, y tus consejeros como eran antes; entonces te llamarán Ciudad de justicia, Ciudad fiel". ¡Qué extraño que en este contexto, en el que Dios está hablando acerca de Su venganza, de Su ira contra Sus enemigos, de repente dice: "Volveré Mi mano contra ti", contra ti! Y esta misma palabra, "volveré", ashivá en hebreo, es la misma palabra del versículo 26: "restaurar". Sí, es tan extraño esto: "Yo te voy a juzgar en Mi ira, con Mi poder para venganza". ¿Para qué? Para restaurarte. ¿Cómo Dios va a restaurarme? ¿Cómo se va a ver? "Restauraré tus jueces como al principio, y tus consejeros como eran antes; entonces te llamarán Ciudad de justicia, Ciudad fiel". Y aquí lo que es interesante —lo vamos a ir viendo más desarrollado a lo largo del libro de Isaías— es que a lo que está apelando realmente es a una restauración del reino davídico. Porque fue a través de David que fue inaugurada Jerusalén como la ciudad santa de Dios. Entonces aquí está apelando a algo del pasado, algo, en un sentido, ideal de cómo deberían de funcionar las cosas, donde van a ser restauradas las cosas que tienen que ver con Jerusalén y con esta ciudad santa. Y todos los que ya han estudiado Apocalipsis con nosotros saben hacia dónde está apuntando eso. Pero el punto es que hay una conexión hacia atrás con el reinado de David y la función que él tenía en el plan de Dios para establecer la ciudad de Dios.
Entonces, pista número 3: ¿cuál es el destello de esperanza que surge aquí? Hay algún tipo de restauración del reino davídico. Eso es lo que está surgiendo aquí: "A través de Mi juicio voy a restaurar cosas que ya se han perdido, que fueron originalmente diseñadas por Mí para apuntar hacia una realidad futura". No está todavía muy claro, pero va a irse aclarando a lo largo de este libro.
El mismo juicio, dos efectos
Lo cual me lleva a mi último punto acerca de nuestra crisis. Dice: "Sion será rescatada con juicio, y los convertidos de ella con justicia. Pero los rebeldes y pecadores a una serán quebrantados, y los que dejan a Jehová serán consumidos". Otra vez tenemos esta mezcla. ¿Cuál es esta mezcla? Está diciendo: "Su crisis... Mi juicio sobre su crisis, que es rebeldía, hipocresía y corrupción, ese mismo juicio representa su salvación". O sea, tu crisis, cuando es confrontada por Dios, expuesta por Dios, también es la manera en que Dios te salva. Por eso dice: "Sion será rescatada con juicio, y los convertidos de ella con justicia". Eso es lo que van a experimentar en Mi juicio: rescate, Mi justicia para ustedes.
El mismo juicio que cae sobre todo Israel para unos representa salvación, y para otros, que nunca regresan a Dios, al arrepentimiento, después de ser confrontados con su crisis, para ellos representa condenación: serán consumidos. Se encuentra el mismo juicio; mismo juicio con dos efectos completamente diferentes. Para ustedes, que son el remanente, va a representar venir a Mí en arrepentimiento, decir: "Sí, Señor, tienes razón, estamos muy mal, sálvanos". Pero otros van a seguir ignorando la realidad de su pecado. Y a pesar de que vienen las naciones invasoras y destruyen Jerusalén, y saben que es por su pecado, de todas maneras siguen diciendo: "Yo quiero vivir mi vida a mi manera. No importa lo que suceda, no me importa que Dios me esté mostrando Su ira, y Su juicio, y Su venganza; yo sigo siendo mi propio dios".
Todo el mundo está así, dividido en dos categorías solamente. Todos experimentaremos las consecuencias del pecado, todos. Pero para algunos, las consecuencias de nuestro pecado cayeron sobre alguien más. Pero ahí están, sintiendo las consecuencias del pecado, ¿no?
Ídolos expuestos
Lo cual nos muestra aquí, entonces: "Os avergonzarán las encinas que amasteis, y os afrentarán los huertos que escogisteis. Porque seréis como encina a la que se le cae la hoja, y como huerto al que le faltan las aguas. Y el fuerte será como estopa, y lo que hizo como centella; y ambos serán encendidos juntamente, y no habrá quien apague". La idea aquí de jardín, huerto, tiene que ver con, en esa cultura de idolatría, la idea del culto a la fertilidad. Y es lo que representaban: si te iba bien económicamente; eso es lo único que te importaba, mostrar fuerza y mostrar prosperidad. La religión falsa es comparada aquí con un jardín, un huerto que no tiene conexión a las aguas. ¿Lo vieron?
Entonces, ¿qué es lo que está diciendo Isaías en la visión que Dios le está mostrando? Está diciendo: la religión falsa no tiene una realidad externa que pueda alimentarla; está vacía, y va a terminar siendo comprobada como una creencia vacía, una ilusión. ¿En dónde está tu confianza? ¿En qué confías? Nuestros ídolos van a ser expuestos finalmente, porque van a ser quemados, van a ser mostrados como inútiles. "A ver, ¿ya ganas más dinero en tu trabajo?". "Algún día sí". ¿Ahí está tu confianza? Será expuesta; es una confianza vacía. "¿Ya tienes tu maestría y doctorado?". Porque tu esperanza estaba en tu educación. Algún día tu esperanza va a ser expuesta como vacía, como falsa religión delante de Dios.
Entonces, dos cosas que son clarísimas aquí y que son tan importantes: juicio y restauración van juntos. ¿Y cuál es el juicio? Expone a nuestros ídolos. Cuando nuestros ídolos sean expuestos, entonces podremos ser restaurados por Dios, y solo entonces. Y Dios está siendo misericordioso en exponer esa debilidad: la fuerza humana y el potencial humano no son nada. Ahí estaba su esperanza; eso es exactamente lo que está narrando. Pero es una crisis, en realidad. En dónde tú pones tu confianza expone tu crisis. Entonces aquí está, hermanos: el juicio de Dios vendrá, pero también Su salvación, y Su salvación viene a través de exponer nuestra crisis. La pregunta es: ¿cómo vamos a responder cuando nuestra crisis sea revelada por Dios?
Por Su llaga fuimos curados
Lo cual me lleva a una cosa que me brinqué. ¿Se acuerdan de que nuestra crisis fue expuesta como un cuerpo herido? Nos va a llevar a un pasaje mucho más familiar para ustedes, Isaías capítulo 53, versículos 4 y 5. Nomás quiero que observen el uso de las mismas palabras que ya leímos para describirnos a nosotros: "¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente. Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite". Esa es su condición. "Ciertamente llevó Él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Su llaga fuimos nosotros curados".
Mismo lenguaje, misma imagen, para decirnos: "Tu condición es la condición que alguien más puede tomar en tu lugar. Yo voy a proveer esa manera en la cual tú puedes ser sanado: cuando Él sea herido como tú ahorita estás herido delante de Mí en tu pecado. No te das cuenta de qué tan grave es tu condición, pero alguien más puede sufrir la condenación de tu castigo para que tú puedas experimentar sanidad". Dios poniendo un sustituto que carga con el castigo de nuestro juicio y de nuestra condenación, para que nosotros podamos experimentar salvación.
Cada generación tiene que ser confrontada
Hermanos, este es un libro que va a exponer un juicio muy claro para nosotros. Cada generación tiene que ser confrontada con eso, y es constante. Yo estaba preguntándome eso el otro día; decía: ¿qué va a ser de esta iglesia en 30, 40 años, cuando los que estamos ahorita al frente ya no estemos aquí? ¿Quiénes son los siguientes que van a ser usados por Dios para liderar al pueblo de Dios? Cada generación tiene que ser confrontada con una realidad: tu principal necesidad es el arrepentimiento, tu principal necesidad es reconocer tu verdadera condición delante de Dios. El día que dejes de reconocer eso es el día que esta iglesia dejará de ser parte del remanente de Dios y experimentará Su juicio; no como va a llegar para Israel, con una nación invasora, sino un juicio eterno.
Entonces, todos los días, no importa qué tan bien vayamos como iglesia, todos los días tenemos que ser confrontados con nuestra crisis actual, ¿no? Ustedes tienen un problema; que no se les olvide, Iglesia Cristiana Evangélica en Cuajimalpa. No se nos olvide que ustedes están en una crisis delante de Dios todos los días. Y no se les olvide que hay gracia disponible para ustedes también. Así que, ¿cómo vamos a responder cuando somos confrontados? ¿Viviremos vidas de continuo arrepentimiento, o crearemos una religión, una máquina de religión que simplemente sigue la tradición y nos hace sentir bien sobre nosotros mismos? Vamos a buscar consuelo en la invitación que recibimos de Dios hoy: "Vengan, hablen conmigo, vamos a platicar, y sus pecados, tan oscuros como el carmesí, serán hechos blancos como la nieve".
Oración
Gracias, Señor, por Tu Palabra, y gracias por la manera en que nos confronta. Y te pedimos que este libro nos siga llevando a Tus pies, nos siga llevando a buscar Tu salvación y la manera en que Tú la provees para cada uno de nosotros. Y que esta iglesia, Señor, siga buscando fielmente, no por sus propios méritos, siempre por los méritos que han sido provistos a través de Tu Hijo Jesucristo. En el nombre de Cristo Jesús oramos.
Escúchanos
Ven un domingo
Predicamos así cada semana, a las , en Av. México 319.
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