De vanagloria a verdadera gloria
¿Por qué Dios nos quita lo que más valoramos? En Isaías 3 y 4 Dios retira los líderes, la justicia y la belleza externa que Judá presumía, para dejar al descubierto la vanagloria del corazón. El mensaje apunta al renuevo prometido, Cristo, como el liderazgo perfecto y la verdadera hermosura que nunca pasará.
Transcripción
Introducción: Dios quita para dar
Seguimos con el libro de Isaías. Pueden ir viendo cómo en cada mensaje realmente vamos a tener estos dos elementos dentro del pasaje, que son elementos de juicio y también son elementos de salvación. Y nos va a ir mostrando todo el libro cómo es que Dios desarrolla la salvación de su pueblo: por qué es necesaria la salvación, y cómo lo va a hacer. Entonces hoy vamos a estar viendo los capítulos 3 y 4. "Porque he aquí que el Señor Jehová de los ejércitos quita de Jerusalén y de Judá al sustentador y al fuerte, todo sustento de pan y todo socorro de agua".
Dios quita para dar. Es una de las cosas que vamos a ver desarrolladas aquí; aquí está una cosa y la otra. Y muchas veces nos quita más de lo que quisiéramos que nos quitara. Pero normalmente, cuando nos quita más de lo que quisiéramos que nos quitara, es porque nos va a dar mucho más de lo que nos imaginamos.
Ayer fue 11 de septiembre. Yo sé que estamos en México, pero todos sabemos lo que sucedió el 11 de septiembre hace 20 años: las Torres Gemelas fueron impactadas por dos aviones, y esas torres colapsaron. Y probablemente todos recordamos dónde estábamos cuando escuchamos esas noticias, y estábamos tratando de entender qué es lo que estaba sucediendo, y si se iba a desatar una tercera guerra mundial, lo que iba a suceder. Y recuerdo todo ese proceso, a lo largo de los siguientes meses, ver estas imágenes: las montañas que quedaron de acero retorcido y de concreto, y evidentemente todo lo que había quedado allí enterrado, de escritorios y sillas y personas.
Y el trabajo empezó a enfocarse ¿en qué? En ir retirando esos escombros, en ir quitando todo lo que había quedado después de que las torres cayeron. ¿Y para qué se quitó? ¿Cuál era el propósito de quitar todo el escombro? Hacer algo nuevo con ese espacio. Ese era el propósito de quitar todo lo que había quedado ahí. Y de la misma manera Dios trabaja en nuestras vidas. Nuestras vidas están llenas de escombros y de cosas que tienen que ser removidas para que Dios empiece a hacer una obra nueva, empiece a mostrarnos qué es lo que quiere hacer con ese espacio en nuestras vidas. Esos escombros de nuestras vidas se llaman arrogancia humana y pecado.
Lo que Dios ya había expuesto en el capítulo 2
Vamos a ver cómo se ve en este pasaje, en donde tenemos un desarrollo de vanagloria y de cosas que Dios quiere quitar porque son vanagloria, pero que ya empezó a desarrollar desde el capítulo 2. Si recuerdan, cuando habíamos visto el capítulo 2, habíamos visto cómo Dios muestra todos los pecados que va a juzgar sobre Israel. Capítulo 2, versículo 6: están llenos de superstición, donde dice: "están llenos de costumbres traídas del oriente, de agoreros". También están llenos de materialismo; versículo 7: "Su tierra está llena de plata y oro, sus tesoros no tienen fin". Y también están llenos de idolatría; versículo 8: "Su tierra está llena de ídolos; se han arrodillado ante la obra de sus manos, ante lo que fabricaron sus dedos".
Entonces eso es de dónde venimos; eso es lo que se está desarrollando aún, que es: Dios está exponiendo aún más, desde más ángulos, a través de Isaías: cuál es el problema del pueblo de Israel, la razón por la cual son juzgados, cuál es la razón por la cual necesita Dios hacer cambios drásticos en ellos.
La vanagloria de la estabilidad
Y entonces, número uno, vamos a ver la vanagloria de la estabilidad, en los primeros 15 versículos. Y entonces podemos ver esperanza en el capítulo 2, al principio del capítulo 2, versículos 2 al 5, que ya habíamos leído, acerca de cómo es que Dios va a cambiar los corazones de su pueblo para que deseen ir a la presencia de Dios a adorar. Y en el capítulo 4 vamos a encontrar el otro lado, que es otra vez esperanza. Entonces todo en medio es este juicio sobre el pecado del pueblo.
Y la vanagloria de la estabilidad la podemos ver aquí, cuando dice cómo es que Dios va a quitar, va a quitar al sustentador, al fuerte, sustento de pan, todo socorro de agua. Entonces está hablando de una crisis económica que va a traer sobre ellos, que de hecho se dio cuando fueron invadidos por los asirios, unos cien años después. Sí, inclusive algunos llegaron al punto de hasta querer comerse a sus propios hijos, de la desesperación que entró, de cómo fue cortado el sustento de comida para la gente. Extranjeros...
Dios quita a los líderes
Y el versículo 2 dice: "el valiente y el hombre de guerra, el juez, el profeta, el adivino y el anciano; el capitán de cincuenta y el hombre de respeto, el consejero, el artífice excelente y el hábil orador". ¿De quién está hablando aquí entonces? Está hablando de sus líderes, de la autoridad que hay en Israel: "Yo voy a quitar esa autoridad, y voy a quitar a los líderes que ustedes tienen". Porque los líderes son un regalo de Dios y una bendición de parte de Dios. Y cuando Dios quita esos líderes, es el juicio de Dios. Cuando dejamos de tener líderes justos, líderes que aman al Señor y que buscan su ley, eso es lo peor que le puede pasar a una nación.
Y es un asunto aquí de autoridad también lo que estamos viendo. Y si se dan cuenta, lo que está narrando aquí es: "Voy a quitar estos líderes, yo los voy a quitar, y les voy a poner niños, jóvenes inexpertos, que no tienen nada de experiencia, que no tienen nada que hacer liderando". Dice el versículo 4: "Les pondré jóvenes por príncipes, muchachos serán sus señores. Y el pueblo se hará violencia unos a otros, cada cual contra su vecino; el joven se levantará contra el anciano, y el villano contra el noble".
Entonces aquí empieza a existir este conflicto de autoridad, o sea, donde sí hay autoridad se rebelan contra ella, y entonces empieza a haber anarquía completamente, porque todos empiezan a hacer lo que ellos quieren hacer, y se empieza a convertir en una sociedad sin autoridad, sin orden. Y parte del diseño original de Dios para la familia, para la Iglesia, es que existan autoridades a las cuales nos debemos de sujetar, y debemos querer sujetarnos a ellas.
El liderazgo en la Iglesia
Efesios, capítulo 4, habla acerca de esto: "Dio a algunos ser apóstoles, otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores, maestros, a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del pleno conocimiento del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Entonces ya no seremos niños, sacudidos por las olas, llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina, por la astucia de los hombres, por las artimañas engañosas del error; más bien, al hablar la verdad en amor, creceremos en todos los aspectos en aquel que es la cabeza, es decir, Cristo, de quien todo el cuerpo, estando bien ajustado y unido por la cohesión que las coyunturas proveen, conforme al funcionamiento adecuado de cada miembro, produce el crecimiento del cuerpo para su propia edificación".
Entonces Dios ha establecido liderazgo, y tiene un propósito: es la edificación, el crecimiento. Cuando no hay liderazgo, todo se viene abajo. Y noten aquí —y por eso les puse aquí los versículos, Éxodo 20 y también Romanos 1:30— que hay una falta de respeto de los hijos hacia sus padres, de los jóvenes hacia los mayores. ¿No es interesante que eso forma parte del juicio de Dios? Cuando la juventud se rebela contra la autoridad.
Estábamos viendo una serie con mis hijos; trata mucho con adolescentes. Son familias, en la serie, que están en pueblos, que viven y después de ver algunos episodios, les dije a mis hijos: "Esta serie, todo de lo que se trata es de cómo los hijos les gritan a sus papás: 'Es que no me entiendes', y 'es que cómo puede ser', y se enoja y grita, a su cuarto". Y bueno... Pero a lo largo de toda la serie, una y otra vez, surgen siempre conflictos de hijos contra padres, e hijos contra padres, hijos contra padres. Los hijos pensando que los papás no los entienden; los papás no sabiendo cómo ser papás, no saben cómo disciplinarlos, no saben cómo tratar con su rebeldía. Un reflejo de nuestra sociedad, de esta confusión social que empieza a haber acerca de la autoridad.
Cuando nos gobiernan nuestros sentimientos
Y cuando no hay autoridad que nos gobierne, ¿saben qué nos gobierna? Nuestros sentimientos personales, nuestras propias metas y deseos. Nuestra autonomía personal se convierte en el altar de nuestra adoración. Y estaba pensando sobre esto, porque me empecé a dar cuenta... de hecho, eso es esta discusión acerca de la ideología de género y acerca del lenguaje inclusivo, que es un tema que se está comentando tanto ahora. Y no, no entiendo bien qué es lo que se está tratando de lograr con todo eso. Pero realmente estaba pensando: esa es la máxima expresión de rebeldía que podemos tener.
En donde yo busco que, independientemente de lo que sea cierto, o sea, mi sexo biológico, independientemente de eso, yo pueda definir quién soy fuera de esa realidad; que yo pueda decir: "No soy hombre... pero yo quiero ser mujer". Y no nada más eso, que quiero ser mujer aunque biológicamente yo sea hombre, sino que necesito que tú me afirmes en mi ilusión de lo que soy. Imagínense si así funcionara con las vacunas: "Yo siento que estoy vacunado". "¿Pero te vacunaste?". "No, pero siento así, me siento así; así que tú tienes que decir que estoy vacunado". Es lo que sentimos lo que rige nuestra realidad.
Eso es la realidad del mundo que estamos viviendo, donde está nuestra rebeldía contra la autoridad: que ni siquiera la realidad física que nos rodea la queremos aceptar. Y eso, hermanos, eso es el juicio de Dios. No nada más es el pecado la razón por la que Dios juzga; el pecado es el juicio. Cuando Dios nos deja vivir de acuerdo a nuestro pecado, eso forma parte de la manera de Dios de hacer justicia sobre una nación que se rebela contra Él. Y eso lo pueden encontrar en Romanos 1, justamente hablando acerca del homosexualismo: que es el juicio de Dios. No es la razón por la que Dios está juzgándonos; el homosexualismo es el mismo juicio que está haciendo sobre la sociedad.
Desesperados por un líder
Y el versículo 6... imagínense qué debilidad de autoridad, para llegar a lo que dice el versículo 6: "Cuando alguno tomare de la mano a su hermano, de la familia de su padre, y le dijere: Tú tienes vestido, tú serás nuestro príncipe, y toma en tus manos esta ruina; él jurará aquel día, diciendo: No tomaré ese cuidado; porque en mi casa no hay pan ni qué vestir; no me hagáis príncipe del pueblo". A ese grado es la desesperación de encontrar a alguien que les dé guía, que les muestre el camino. Ese es el grado del juicio que van a recibir de parte de Dios, de ausencia de autoridad: que le van a decir: "Tú tienes ropa, eso te califica como nuestro líder". Y la persona: "Yo creo que yo estoy igual, en la misma crisis que tú; yo no quiero hacerme responsable por este problema que tenemos encima".
"Pues arruinada está Jerusalén, y Judá ha caído; porque la lengua de ellos y sus obras han sido contra Jehová, para irritar los ojos de su majestad". Dios ha sido provocado; esa es la razón del juicio. ¿Por qué? Cuando dice "para irritar los ojos de su majestad", significa que realmente no quieren ver la majestad de Dios. No quieren que la majestad de Dios y su gloria sea la realidad final de todas las cosas. Quieren el perdón, sí; quieren la salvación y la protección de Dios, pero no quieren reconocer a Dios en todas las áreas de sus vidas. Entonces quieren al dador de los regalos... quieren... perdón: quieren los regalos, pero no quieren al dador de los regalos. Ese es el intercambio que están haciendo. Y entonces no quieren que Dios sea demasiado real para ellos; solamente quieren recibir ciertas bendiciones de parte de Él.
Como Sodoma publican su pecado
Y aquí está el versículo 9, el colmo, el punto tan bajo al cual han llegado. Dice: "La apariencia de sus rostros testifica contra ellos; porque como Sodoma publican su pecado, no lo disimulan. ¡Ay del alma de ellos!, porque amontonaron mal para sí". ¿Se dan cuenta aquí de lo que está diciendo? "No lo disimulan". El punto más bajo del pecado es cuando nos enorgullecemos de él, desde lo familiar. El punto más bajo de la sociedad, que amerita el juicio de Dios, es cuando se convierte en algo que ya no escondemos, sino que se convierte en nuestra principal identidad delante de la sociedad.
No es casualidad que le llaman "orgullo gay", porque eso es cierto: es su orgullo. Eso es de lo que se jactan, de su pecado; eso es cómo quieren ser conocidos por todos. No es algo escondido que están haciendo en algún lugar, en algún rincón, y que no quieren que nadie se entere. Es algo que se vuelve completamente público, y que se vuelve perfectamente normal y celebrado. Entonces estoy leyendo estos versículos, que Isaías escribió siglos, siglos antes de Cristo, y pensando: ¿es tan diferente nuestra sociedad a la sociedad que estoy leyendo aquí?
"Decid al justo que le irá bien, porque comerá de los frutos de sus manos. ¡Ay del impío! Mal le irá, porque según las obras de sus manos le será pagado. Los opresores de mi pueblo son muchachos". Esos son los que están a cargo; están poniendo a cargo adolescentes sin experiencia, inmaduros, y están haciendo toda clase de injusticias. Y además, ¿quién está también asumiendo autoridad? "...y mujeres se enseñorearon de él. Pueblo mío, los que te guían te engañan, y tuercen el curso de tus caminos".
Cuando empezamos a pensar que no hay diferencia entre hombres y mujeres, cuando la autoridad se desvanece, entonces empieza a haber caos en la familia, empieza a haber caos en la Iglesia, y empieza a haber caos en la sociedad. Porque no nos gusta la autoridad, no nos gusta rendir cuentas a alguien más, no nos gusta que nos digan qué hacer, no nos gusta ver a alguien que tiene un mayor rango que nosotros. Entonces por eso decimos: "No, no, no, no, yo también puedo, y tú no me vas a decir a mí lo que tengo que hacer con mi vida".
La justicia quitada
Todo esto se está desarrollando para Israel como parte del juicio de Dios. Y dice el versículo 13: "Jehová está en pie para litigar, y está para juzgar a los pueblos. Jehová vendrá a juicio contra los ancianos de su pueblo y contra sus príncipes; porque vosotros habéis devorado la viña, y el despojo del pobre está en vuestras casas. ¿Qué pensáis vosotros que majáis mi pueblo y moléis las caras de los pobres?, dice el Señor, Jehová de los ejércitos".
Aquí está la otra cosa que está siendo quitada, y que está quitando estabilidad a la sociedad, y es la justicia. Cuando una sociedad no quiere someterse a la autoridad y no quiere rendir cuentas, se vuelve una sociedad individualista, donde todo lo que importa es lo que me afecta a mí y a mi persona. Y entonces empieza a haber injusticia, porque entonces los pobres, y los que sufren, y los que están más abajo en la sociedad empiezan a ser discriminados y empieza a haber opresión sobre de ellos. Y Dios está viendo todo esto, y está diciendo: esta es la manera en que se manifiesta su rebeldía contra las autoridades: en que se empiezan a tratar mal unos a otros, en que se dejan de preocupar unos por otros, en que empiezan a decir: "¿A mí qué me importa lo que le está pasando a él, a mi vecino? Yo tengo suficientes problemas".
¿Recuerdan a Juan el Bautista, en Lucas 3? Hablaba acerca de cómo se veía la sumisión a la autoridad de Dios y el arrepentimiento delante de Dios. Decía: "El que tiene dos túnicas, comparta con el que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo". Entonces, hay hermanas en la iglesia —no voy a decir sus nombres— que han venido teniendo una carga por hacer más por otros. Entonces empiezan a pensar: "A ver, ¿quiénes son las personas que están enfermas en la iglesia? ¿Podemos irlas a visitar?". Las personas que no pueden venir aquí físicamente y estar con nosotros. Entonces dicen: "Vamos a organizarnos, vamos a ir a visitar a esta hermana".
Y entonces empieza a haber un sentido de que otras personas son importantes, y de que yo voy a dedicar mi día y mi tiempo para servir a esa gente. ¿Qué implica? Que no voy a ganar dinero ese día, porque no puedo trabajar; que no puedo descansar, porque ya estoy tan cansado y estoy tan desgastado que yo necesito un día de descanso. Qué implica el sacrificio: el empezar a pensar en otros antes que pensar en mí mismo. Entonces también es el juicio de Dios siendo mostrado en la sociedad cuando la estabilidad de la justicia es quitada, como consecuencia de que la autoridad ha sido quitada.
La vanagloria de la belleza externa
Bueno, qué bueno que no es Día de las Madres, porque esta siguiente parte es contra las mujeres. Y no es que... o sea, ha estado hablando sobre los hombres, ¿verdad?: los príncipes, y los líderes religiosos, los hombres de guerra, el profeta, el anciano; todos. Ya ha estado también mostrando el juicio de Dios sobre todo el liderazgo de la nación. Pero aquí viene algo muy interesante, que empieza en el versículo 16. No sé por qué está enfocado en mujeres, pero el tema es la belleza externa. Y entonces voltea a ver a las mujeres, y tiene algunas palabras que decirles Dios.
"Asimismo dice Jehová: Por cuanto las hijas de Sion se ensoberbecen, y andan con cuello erguido y con ojos desvergonzados; cuando andan van danzando, y haciendo son con los pies; por tanto, el Señor raerá la cabeza de las hijas de Sion, y Jehová descubrirá sus vergüenzas". O sea, las dejará desnudas. "Aquel día quitará el Señor el atavío del calzado, las redecillas, las lunetas, los collares, los pendientes, los brazaletes, las cofias, los atavíos de las piernas, los partidores del pelo, los pomitos de olor y los zarcillos, los anillos, y los joyeles de las narices, las ropas de gala, los mantoncillos, los velos, las bolsas, los espejos, el lino fino, las gasas y los tocados".
Bueno, estaba pensando: no sé qué es todo esto, pero tampoco sé qué es lo que hay en el maquillaje de una mujer. Tuve que buscar en internet; de hecho hice una búsqueda: "¿Qué cosas hay en lo que usan las mujeres?". Y eso es lo que encontré; es solamente lo básico. Decía: esto es lo básico: base de maquillaje, corrector de ojeras e imperfecciones, rubor o colorete, iluminador y bronceador, máscara de pestañas o rímel, delineador, labial, paleta de sombras para los ojos, brochas para maquillaje, toallitas desmaquillantes, hisopos... O sea, eso es lo básico. Cosas extras que deberían de tener: pinzas de depilar, peine para cejas, curvador de pestañas, sacapuntas para delineador en lápiz, y espejo. Todo eso debe caber en una bolsa; supongo que es la razón por la cual son tan grandes.
A lo mejor eso es el equivalente de lo que está aquí siendo mostrado, que representa la vanagloria de las mujeres: en dónde encuentran su valor, qué es lo que es más importante para ustedes, en la manera en que la gente las percibe. Y miren, este lenguaje de este pasaje es suave comparado con otros profetas. Por ejemplo, escuchen cómo lo puso Amós —no les va a gustar—, Amós 4:1: "Oigan esta palabra, vacas de Basán" —les llama vacas— "ustedes que están en el monte de Samaria, que oprimen a los pobres, quebrantan a los menesterosos, y dicen a sus maridos: Traigan ahora, para que bebamos". Proverbios 11:22 dice: "Como anillo de oro en el hocico de un cerdo es la mujer hermosa que carece de discreción". Esto es algo serio para Dios.
La cultura de la selfie
Veníamos de regreso de Colombia, de la iglesia donde prediqué allá, porque me llamó tanto la atención: había una joven en el asiento enfrente de nosotros que, desde antes de que despegara el avión, se estaba sacando selfies. Y entonces la vi cómo estaba, y hacía su cara así, y se sacaba su foto, y luego me daba cuenta de que no le había gustado, y se la volvía a sacar. Entonces otra vez se acomodaba su pelo, y otro ángulo, y la volvió a sacar. Y no estoy exagerando: eso sucedió como 20 veces antes de despegar. Creo que todas las fotos se veían igual, pero aparentemente no le gustaba cómo se estaba viendo en ninguna de ellas.
Y entendemos esto, porque —punto— saben de lo que estoy hablando, porque esa es nuestra cultura. Y la cultura de las redes sociales tiene que ver principalmente con cómo la gente me percibe. Entonces, por supuesto que no voy a subir una foto donde no me vea bien, ¿no?, por la percepción. Y así, realmente tengo que incluir a los hombres aquí, porque es verdad también de nosotros. Es más obvio a lo mejor en las mujeres, por tantas cosas que tienen que hacer para arreglarse, pero es verdad en los hombres, obviamente. Por eso nos compramos playeras 5 tallas más chicas que nuestra verdadera talla, ¿no?, para que parezca que mis músculos están rompiendo la tela.
O sea, esas son las cosas acerca de cómo queremos que la gente nos perciba, y que se vuelven un afán de nuestras vidas, que se vuelven una obsesión: cómo me veo y qué piensan de mí. Y empezamos a encontrar nuestro valor en eso. Ese es el problema de lo que Dios está tratando de mostrarle a Israel: es la vanagloria de la belleza externa, la vanagloria de la hermosura temporal.
El adorno del corazón
Es por eso que 1 Pedro 3, versículo 3, dice: "Que el adorno de ustedes no sea el externo: peinados ostentosos, joyas de oro o vestidos lujosos, sino que sea lo que procede de lo íntimo del corazón, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios". Que es en donde quiere Dios que esté nuestro enfoque constantemente: en lo que hay adentro, y lo que hay dentro de nuestro corazón, y la manera en que nuestro corazón pone las mismas prioridades que Dios tiene; que lo mismo que Dios ama sea lo que nosotros amamos, y lo mismo que Dios odia sea lo que nosotros odiamos. Esa es la clase de transformación que Dios realmente quiere ver en nuestras vidas.
Y entonces, no estoy diciendo que no deben de arreglarse, porque nos gusta... que sea real; pero que eso jamás se convierta en una prioridad para ustedes, ni para nosotros, para nadie. Que podamos entender qué tan poquito vale, y qué tan pasajero es lo que podemos obtener físicamente, lo que la gente va a percibir sobre nuestra realidad de quiénes somos.
Por eso aquí está el versículo 24: toda una serie de sustituciones que Dios quiere hacer. "En lugar de los perfumes aromáticos vendrá hediondez; y cuerda en lugar de cinturón, y cabeza rapada en lugar de la compostura del cabello; en lugar de ropa de gala, ceñimiento de cilicio y quemadura en vez de hermosura".
Entonces, ¿qué está haciendo Dios? Está mostrando que nuestras pretensiones tienen que ser sustituidas por la realidad. Es decir, que no vivamos engañados por lo exterior, al quitarnos lo exterior y hacernos ver cuál es la realidad espiritual que hay en nuestros corazones. Entonces, ¿qué se ve? Imagínense: esto es lo que está haciendo Dios. Está diciendo: "Mi juicio sobre ustedes es que de hecho sean expuestos exteriormente como lo son interiormente; que eso es lo que se vea. Que no se vea una ilusión falsa de la realidad de quiénes son, maquillados y con adornos y con joyería. Voy a quitar todo eso para que ustedes puedan darse cuenta de la vanagloria que hay en la percepción externa de la belleza".
Siete mujeres y un hombre
Y aquí está la desesperación de estas mujeres. "Sus puertas", versículo 26, "se entristecerán y enlutarán, y ella, desamparada, se sentará en tierra". Esa es una manera también de expresar a Jerusalén, porque viene una invasión que va a hacer esto. "Echarán mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo, diciendo: Nosotras comeremos de nuestro pan, y nos vestiremos de nuestras ropas; solamente permítenos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio".
Esa es la desesperación de poder encontrar un sentido de identidad en ellas, que siete mujeres están mostrando. Esta imagen: siete mujeres se pelean por un solo hombre, y tienen que buscar toda clase de maneras de que este hombre acepte un compromiso con ellas, de matrimonio. ¿Cómo lo hacen? Diciendo: "Mira, ni me tienes que mantener, ni me tienes que dar para el gasto; yo me ocupo de eso. No te tienes que preocupar de comprarme ropa, de comprarme comida, de darme una casa. Yo lo único que quiero es un apellido; yo lo único que quiero es un líder en mi casa". Y no lo encuentran. Es a ese grado de desesperación que hay, de lo vacío que están, de la carencia de autoridad y del liderazgo. La carencia de hombres que asuman su papel es el juicio de Dios sobre esta nación.
Estaba hablando con alguien que está en el proceso de divorcio ahorita. Me contó toda su situación, y ella me decía: "Yo escucho de los matrimonios que pelean y que tienen problemas, y qué difícil es, en nuestro mundo". Y ella dice: "Yo extraño eso; yo quisiera eso. Eso no es nada comparado con el dolor y el sufrimiento de esto que estoy viviendo ahora". Es como me lo expresaba: no tiene comparación ver matrimonios que tienen problemas en sus hogares con la separación permanente que existe entre dos personas de ese pacto. Y tiene razón.
Entonces todo este pasaje es un pasaje enfocado en un juicio, para exponer la vanagloria que hay en nuestras vidas, lo vacíos que realmente estamos. Entonces Roberto estaba comentando sobre todas las cosas que han estado sucediendo en el mundo: gente perdiendo sus casas, gente perdiendo toda clase de cosas por inundaciones, y gente perdiendo la salud por el virus y por la enfermedad, y toda clase de cosas que estamos viendo que nos rodean, y que simplemente están exponiendo... Esas cosas exponen en dónde está tu confianza, qué es lo que sustenta tu vida. Todo lo que podamos perder es vanagloria. ¿Y qué es? Trabajo, dinero, salud, familia, casa: todo.
La verdadera gloria del Renuevo
Y aquí llega el versículo 2 del capítulo 4, que es la verdadera gloria del Renuevo. Dice el versículo 2: "En aquel tiempo el renuevo de Jehová será para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra, a los sobrevivientes de Israel. Y acontecerá que el que quedare en Sion, y el que fuere dejado en Jerusalén, será llamado santo; todos los que en Jerusalén estén registrados entre los vivientes, cuando el Señor lave las inmundicias de las hijas de Sion, y limpie la sangre de Jerusalén en medio de ella, con espíritu de juicio y con espíritu de devastación. Y creará Jehová sobre toda la morada del monte de Sion, y sobre los lugares de sus convocaciones, nube y oscuridad de día, y de noche resplandor de fuego que eche llamas; porque sobre toda gloria habrá un dosel, y habrá un abrigo para sombra contra el calor del día, para refugio y escondedero contra el turbión y contra el aguacero".
Entonces es la imagen: la ciudad es como un árbol que está muriendo, como un árbol que se está pudriendo ya. Pero de ese árbol viene un renuevo, y ese renuevo, esa rama, esa ramita que sale de este tronco que parece que se está despedazando, que parece que está ya completamente muerto y que va a dejar de existir... de repente sale una ramita, y empiezan a salir unas hojitas verdes ahí, que nada más muestran algo de esperanza: algo está pasando todavía con ese tronco que está ahí siendo juzgado por Dios, pero todavía hay algo que Dios quiere hacer.
Un descendiente de David
Y entonces esa ramita y esas hojitas verdes representan un descendiente de David, que en 2 Samuel ya había hecho esta promesa, y ya había mostrado que este era su plan. Porque 2 Samuel 7, versículo 11, dice: "...desde el día en que ordené que hubiera jueces sobre mi pueblo Israel. A ti te daré reposo de todos tus enemigos. El Señor también te hace saber que el Señor te edificará una casa. Cuando tus días se cumplan y reposes con tus padres, levantaré a tu descendiente" —singular: descendiente— "después de ti, el cual saldrá de tus entrañas, y estableceré su reino. Él edificará casa a mi nombre, y yo estableceré el trono de su reino para siempre".
Y otro, Jeremías, retoma esta misma idea del renuevo, y dice en el capítulo 23, versículo 5: "Vienen días —declara el Señor— en que levantaré a David un Renuevo justo; y Él reinará como rey, actuará sabiamente, y practicará el derecho y la justicia en la tierra. En sus días Judá será salvada, e Israel morará seguro; y este es su nombre por el cual será llamado: El Señor, justicia nuestra". Y más adelante, Jeremías 33, versículo 15, dice: "En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar de David un Renuevo justo, y Él hará juicio y justicia en la tierra. En aquellos días Judá estará a salvo y Jerusalén morará segura, y este es el nombre con el cual será llamada: El Señor es nuestra justicia. Porque así dice el Señor: Nunca le faltará a David quien se siente sobre el trono de la casa de Israel".
Aquí es la primera vez que aparece esta idea del renuevo. Pero, solo para que vean que sí se está refiriendo a David: capítulo 11 de Isaías, versículo 1, que vamos a estar viendo más adelante: "Saldrá una vara del tronco de Isaí" —Isaí, padre de David— "y un vástago retoñará de sus raíces". Vamos a ir leyendo, si quieren, pero pueden ver que lo que está en mente cuando habla Isaías del renuevo es alguien que vendrá de la descendencia de David, que asumirá...
Inscritos para vida
Y entonces es descrito como renuevo, es descrito como fruto de la tierra, ¿para quiénes? Para los sobrevivientes de Israel. Ya habíamos leído sobre esto cuando veíamos, en el capítulo 1, versículo 9: "Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado un resto pequeño" —un remanente—, "como Sodoma fuéramos, y semejantes a Gomorra". Entonces Dios siempre está guardando un grupo de personas, que en el versículo 3... vean cómo lo pone en el versículo 3; dice: "todos los que en Jerusalén estén registrados entre los vivientes", o, otra manera de traducir esa frase: "inscritos para vivir", o "registrados para vida". O sea, sí iba a venir destrucción, sí iba a venir juicio sobre todos, pero hay un grupo que Dios va a tomar para sí mismo, y del que va a decir: "Este grupo va a tener la bendición de mi promesa del Mesías aplicada a ellos".
Entonces, "mi juicio", como vemos en el versículo 4, al final, donde dice que es "con espíritu de juicio y con espíritu de devastación" que va a lavar sus inmundicias y limpiar la sangre de ellos. O sea, es a través de este juicio que trae salvación para ellos. Porque Dios siempre tiene un remanente que está escrito, desde antes, que Él quiere que vivan. Ese es el lenguaje: "Yo quiero que ustedes vivan, y por eso mi plan para ustedes es que el juicio que yo voy a enviar sobre ustedes los salve. Ese es mi plan". Dios tiene un remanente.
Esperanza a través del juicio
Y aquí la implicación entonces es: no encontramos esperanza en evitar el juicio, sino en pasar a través de él. Porque sin el juicio de Dios permanecemos como estábamos. Hermanos, son tiempos difíciles los que estamos viviendo. De repente parece que las cosas se salen de control. Por lo regular, la tribulación viene a nuestras vidas en paquetes, ¿no es cierto? Porque todo venía bien hasta este punto, me parecía que no había ningún problema en mi vida, y de repente, ¡pum, pam, pam, pam!, empieza a haber tribulaciones, y problemas, y conflictos, y pruebas, y todo junto, de repente. Y entonces nos abrumamos, porque decimos: "¿De dónde salió eso, Señor? ¿No puedes espaciar un poquito más? A ver, déjame lidiar con esto tantito antes de traer esto a mi vida". Esa es la manera en que Dios transforma nuestras vidas, para que no sigamos igual. Y Dios sabe qué tan intenso tiene que ser el periodo de tribulación.
La verdadera hermosura y el verdadero liderazgo
Aquí está la clave que quiero que vean, hermanos, en el versículo 2: lo que encontramos en el renuevo es para la restauración del pueblo de Dios. Pero lo que es interesante entonces es que este renuevo es contrastado ¿con qué? Con la vanagloria de la hermosura externa de estas mujeres, ¿no?, de Israel: "Ustedes tienen un tipo de belleza que yo expondré como falsa, y en su lugar traeré a alguien que les mostrará cuál es la verdadera hermosura, de qué se trata realmente esta vida". Él les mostrará lo que dice el Salmo 50, versículo 2: "De Sion, perfección de hermosura, Dios ha resplandecido".
Y por otro lado, lo que dice el versículo 5: "Y creará Jehová sobre toda la morada del monte de Sion, y sobre los lugares de sus convocaciones, nube y oscuridad de día, y de noche resplandor de fuego que eche llamas". ¿Qué les recuerda eso? Éxodo 3 y 14. ¿Qué pasa en Éxodo 3 y 14? Salió Israel de Egipto. ¿Qué es lo que Dios hizo para mostrar que estaba con ellos y que los iba a guiar? Columna de fuego de noche y una nube de día, para protegerlos contra los egipcios y para guiarlos en el camino hacia donde tenían que ir.
Así que la otra cosa que está contrastando aquí Dios para Israel es decirles: "Miren, yo les estoy quitando su liderazgo para darles un nuevo, y más perfecto, y permanente liderazgo, que nos va a guiar como yo guié al pueblo de Israel a través de una columna de fuego y una nube". Dice Apocalipsis 21:3: "Entonces oí una gran voz que decía desde el trono: El tabernáculo de Dios está entre los hombres, y Él habitará entre ellos y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos".
Esa es la promesa de liderazgo que vamos a esperar de parte de Dios, que ya ha comenzado ahorita y que se va a manifestar de una manera perfecta en el estado eterno, en la gloria perfecta que viene después de su segunda venida, en la cual Dios se convierte en nuestro Rey perfecto, nuestro líder perfecto, y nos sometemos contentos y gozosos a su autoridad, porque de Él se tratan todas las cosas. No queremos líderes humanos permanentes, ¿verdad? Si no... no estamos... Dios nos ha puesto, Romanos 13: aquí están los gobiernos, para nuestro beneficio y para hacer justicia. Pero toda sociedad y todo gobierno finalmente se termina corrompiendo, y no durará. Pero el gobierno de Dios y su liderazgo en nuestras vidas será para siempre, y ese es el tipo de liderazgo que anhelamos en nuestros corazones.
Entonces, ¿estamos confiando en nuestros líderes? ¿Estamos elevando cosas externas, como nuestra apariencia, o nuestra salud, nuestra salud, a la prioridad más alta? El verdadero liderazgo es encontrado en nuestro Creador, y la verdadera belleza es encontrada en el Hijo de Dios.
El Renuevo sin hermosura: Isaías 53
Lo cual me lleva a este último punto. Me encanta, porque estas son conexiones nuevas que estoy viendo en el libro de Isaías, que nunca había visto antes. Otra vez, pasajes familiares, pero aquí, después de leer Isaías 3, leemos Isaías 53 con una nueva perspectiva, que está hablando del renuevo. Dice: "Creció delante de Él como renuevo tierno, como raíz de tierra seca". Y luego, ¿qué dice? "No tiene aspecto hermoso ni majestad para que lo miremos, ni apariencia para que lo deseemos".
El capítulo 3 decía que será para hermosura y gloria, pero el capítulo 53 dice: no vamos a ver hermosura ni gloria en Él. ¿Qué es lo que está diciendo Isaías? Y lo que está diciendo Dios es: Él no nos está ofreciendo el tipo de hermosura que nosotros normalmente deseamos, la cual es hermosura temporal. En su humanidad, Jesús fue despreciado por los hombres y por los estándares humanos de belleza y de gloria, para traer a nosotros infinitamente más grande belleza y gloria; no solo por un momento, sino por toda la eternidad. Es a través de Él, desfigurado, a través de su humillación, que encontramos la belleza de la gloria futura que hay en Dios.
Lavados por el juicio que cayó sobre Cristo
Y algo que está aquí —y esto lo volví a ver, lo volví a leer—: después de meditar en el capítulo 53, regresé otra vez al capítulo 4, y leí en el versículo 4 otra vez cómo es que Dios va a lavar nuestras inmundicias: "cuando el Señor lave las inmundicias de las hijas de Sion, y limpie la sangre de Jerusalén de en medio de ella". ¿Cómo lo va a hacer? ¿Qué es esto, esta idea de que Dios tiene un plan para salvar a su pueblo de su pecado y limpiar su maldad? ¿Cómo? "Con espíritu de juicio y con espíritu de devastación". ¿Por qué? Porque finalmente no nada más es que expone nuestro pecado a través del juicio para que nos arrepintamos, sino que el juicio de Dios cayó sobre el Siervo sufriente, Jesús, para que pudiéramos ser limpiados de nuestro pecado. Él sufrió juicio para nuestra salvación. Él finalmente cumple este versículo 4.
Entonces nuestra esperanza, nuestra gloria, nuestra hermosura, toda tiene que estar enfocada en lo que Cristo ha hecho por nosotros, porque eso es lo único que importa. Nuestra salud pasará, nuestra belleza pasará, nuestra fuerza pasará, nuestros líderes pasarán; pero el que esté conectado a Cristo Jesús jamás morirá. Así que, Señor, déjanos ser del remanente, de los que están escritos en el libro de la vida para vida eterna. Déjanos sobrevivir tu juicio para ser los beneficiarios de la cruz de Cristo.
Oración final
Gracias, Padre, por este tiempo en el cual hemos meditado en tu Palabra, para ser animados a buscar tu voluntad en nuestras vidas y buscar lo que realmente debemos de atesorar. Tú eres lo único, Señor, que nunca pasará, y tú eres lo único que es permanente. Entonces, Señor, danos esa esperanza, y danos ese enfoque todos los días para vivir de acuerdo a tu voluntad, y pensar, Señor, en cómo cumplimos el propósito por el cual tú nos hiciste, que es conocerte a ti, disfrutarte. Sabemos que la fe en Cristo Jesús ha sido el fundamento sobre el cual hemos edificado ahora nuestras vidas, y queremos que así siga siendo todos los días, hasta que nos llames a tu presencia. En el nombre de Cristo Jesús.
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