Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

HechosNathan Díaz

Aprendiendo a esperar y a depender de Dios

¿Por qué es tan difícil esperar en Dios cuando no sabes qué sigue? Antes de Pentecostés los discípulos pasaron días reunidos, orando y estudiando, sin saber cómo ni cuándo actuaría Dios. Este estudio de Hechos 1 recorre esa espera, el lugar real de María en la iglesia, el trágico final de Judas y la elección de Matías bajo la soberanía de Dios.

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Transcripción

Hechos 1 y Lucas 24

Vamos a ver el paralelo que existe entre lo que dice Hechos 1, en los versículos que ya leímos, y lo que encontramos en Lucas 24. Hay un paralelo aquí muy importante en cuanto a lo que Lucas nos narra en su Evangelio de Lucas y luego Lucas nos narra en Hechos, en cuanto a lo que dijo Jesús. El resumen principal que encontramos acerca de lo que dijo Jesús y de lo que sucedió se encuentra en los versículos 6... en realidad desde el 4 hasta el 8 de Hechos 1.

Y tenemos Lucas 24, que dice en el versículo 44: "Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé estando con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas. He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto".

En Hechos 1 leemos los mismos conceptos. Jesús instruye —lo vimos desde el versículo 2 del capítulo 1—, da mandamientos por el Espíritu, mostrándose a sí mismo en un cuerpo glorificado, resucitado, que ya vimos, hablándoles acerca del reino de Dios; eso ya lo leímos. Cómo se cumplió en Él todo lo que estaba en el Antiguo Testamento. Y después, cuando llegamos a la pregunta que le hacen los discípulos, que es lo que vimos la semana pasada —"¿Restaurarás el reino a Israel en este tiempo?"—, Jesús les dice: "No, no les corresponde a ustedes saber ese tiempo, pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo". "Recibiréis poder": eso ya se los dijo en Lucas, ¿verdad?: "He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros". ¿Para qué? Para que "me sean testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, hasta el último de la tierra".

Y eso también está en Lucas 24: en todas las naciones es lo que van a predicar. Versículo 47 de Lucas 24: van ustedes a predicar el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. "Me seréis testigos" en estos lugares; es lo mismo que dice el versículo 48: "Y vosotros sois testigos de estas cosas". Entonces vemos que Lucas está describiendo este mismo evento, las mismas cosas que dijo Jesús, al final de Lucas y al principio de Hechos.

Quedaos en Jerusalén

Pero quiero que noten —y con eso empezamos hoy— que Jesús les mandó que se quedaran en Jerusalén. Lo cual habría sido algo que probablemente hubiera causado algo de temor en los discípulos, porque de ahí venían; ahí es donde mataron a Jesús, y hay otros lugares más seguros para ellos. Pero Él les manda: "A ver, vayan a Jerusalén, quédense en Jerusalén, y ahí esperen hasta que yo envíe al Espíritu Santo". Entonces, el primer mandamiento que vemos es: vayan a Jerusalén; lo que acabamos de ver en Lucas 24:47 al 49.

Ahora vamos a leer los versículos después de que Jesús ascendió a los cielos, que también está en Lucas 24, pero tenemos ahora el versículo 12. Yo quería que vieran específicamente el mandato para que entiendan que en el versículo 12 están realmente los discípulos obedeciendo lo que Jesús les había dicho que hicieran. Versículo 12: "Entonces volvieron a Jerusalén desde el monte que se llama del Olivar, el cual está cerca de Jerusalén, camino de un día de reposo". Entonces van los discípulos, regresan a Jerusalén, obedecen lo que Jesús les dijo.

Es más o menos como un kilómetro, esto de un camino de un día de reposo. Es lo que se les permitía a los judíos caminar en el día de reposo; no podían recorrer distancias muy largas. Algunos han dicho que este cálculo viene desde que estaban en el desierto dando vueltas, en donde la tienda más lejana del tabernáculo habría estado más o menos a 2000 codos, o 1 km. Entonces eso era lo que era permitido para que pudieran ir al tabernáculo a adorar, y de ahí viene esta idea de que hay una distancia del día de reposo de más o menos 1 km.

El aposento alto

Y entonces aquí viene lo que vamos a estar viendo hoy específicamente: "Y entrados, subieron al aposento alto". ¿Cuál aposento alto? No sabemos exactamente, pero puede ser el mismo aposento alto donde celebraron la última cena. Entonces, imagínense qué experiencia tan rara para ellos, tan agridulce, habría sido regresar al lugar donde estuvieron con Jesús. Y la última vez que estuvieron con Él, les estaba anunciando Su muerte, y les estaba diciendo que era necesario que fuera sacrificado, que celebraran lo que tenían delante de ellos, de la Pascua, como un recordatorio de lo que Él iba a hacer en unas cuantas horas.

Entonces, específicamente, Lucas dice que suben al aposento alto, "donde moraban Pedro y Jacobo, Juan, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas hermano de Jacobo". ¿Cuántos discípulos están nombrando aquí? 11. Entonces esto es significativo; en un momento vamos a ver por qué es significativo. Entonces son 11 apóstoles, y luego dice que también hay con ellos, en el versículo 14... que están con ellos también las mujeres. Las mujeres también están en el aposento alto.

Las mujeres en el ministerio de Jesús

¿Cuáles mujeres? Bueno, en Lucas 8 leemos algo acerca de quiénes probablemente serían estas mujeres. Lucas 8, versículos 2 y 3: "Y también algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, y Juana, mujer de Chuza, mayordomo de Herodes, y Susana, y muchas otras que de sus bienes personales contribuían al sostenimiento de ellos".

Yo lo que quiero que noten es que, a lo largo del Nuevo Testamento y en el ministerio de Jesús, hay una especial importancia que se le da a la mujer. No es cierta la idea de que en la Biblia la mujer es menospreciada, o la mujer no tiene valor, o no es tomada en cuenta. Aquí está la evidencia de esto: Jesús no nada más incluyó a mujeres dentro de Su ministerio; inclusive dice que estas mujeres son las mujeres que sostenían el ministerio de Jesús. O sea, ellas eran las que aportaban financieramente para que pudieran tener lo que necesitaban. ¿Y a quién se le apareció primero en la resurrección? A las mujeres. ¿Quiénes fueron los primeros testigos de que Jesús estaba vivo? Mujeres.

Entonces creo que la misma Biblia nos está mostrando, en el testimonio del ministerio de Jesús y lo que viene después del ministerio de Jesús, que las mujeres forman una parte integral y crucial de la iglesia y de aquellos que estaban siendo fieles a Él, a la comisión, inclusive, que Jesús les había mandado.

María, la madre de Jesús

Pero ahora quiero que noten quién más está aquí: "y María". María también se encuentra en este grupo. ¿María quién? La madre de Jesús. "María, y sus hermanos", de Jesús. Ahora, aquí entramos en un tema doctrinal en el que tenemos diferencia con los católicos. A ver, María, ¿qué importancia debería de tener ella dentro de la iglesia? Es un tema de debate muy fuerte, porque los católicos le dan una posición preeminente dentro de la iglesia. Sin embargo, ¿saben qué? Esta es la última vez que se menciona a María en el Nuevo Testamento. Ya la vimos durante los evangelios; Lucas empieza dándole mucha importancia a María, obviamente, porque ahí empieza la historia.

Pero aquí, esta es la última vez que María va a ser mencionada en todo el Nuevo Testamento. Vienen epístolas, vienen cartas escritas a la iglesia, vienen toda clase de mandamientos con respecto a las cosas que son importantes y que debemos de considerar como iglesia, y ni una sola vez se vuelve a mencionar a María. ¿No es interesante, a la luz de la gran importancia que la Iglesia católica le da a ella?

Y durante el ministerio de Jesús, creo que Él trató de dejar muy claro cuál era el rol, cuál era el papel de Su propia madre. ¿Se acuerdan? En Marcos 3, versículos 31 al 35, dice: "Llegaron su madre y sus hermanos, y quedándose afuera, mandaron llamarle. Y había una multitud sentada alrededor de él, y le dijeron: He aquí, tu madre y tus hermanos están afuera, y te buscan. Respondiéndoles él, dijo: ¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? Y mirando en torno a los que estaban sentados en círculo a su alrededor, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque cualquiera que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, y hermana, y madre".

Entonces Jesús está haciendo énfasis en que no era la relación sanguínea que tenía con estas personas —de alguna manera son medios hermanos—, sino que es la unión espiritual la que es importante con Jesús. Ese era el énfasis que Jesús quería hacer durante Su ministerio, de tal manera que nos muestra que Él mismo dice: "¿Y no son mi mamá y mis hermanos?". "Y de eso no se trata mi ministerio".

Los hermanos de Jesús

Sus hermanos... Obviamente dicen: "No, no, no, María nunca tuvo relaciones sexuales". Aunque dice específicamente que José no conoció a María hasta después de que había nacido Jesús; así lo dice específicamente. Yo no sé cómo podría ser más clara la Biblia en este tema. Pero nos espanta eso, y entonces sentimos que hay algo denigrante acerca de que María haya tenido hijos con José, o no sé cuál sea ahí la idea. Pero la Iglesia católica mantiene el concepto de la virginidad perpetua de María. No nada más eso: concebida inmaculada, sin pecado, y además manteniéndose virgen durante toda su vida, lo cual no está en ningún lado de la Biblia; ninguno de esos dos conceptos. Y la Ascensión tampoco: "No murió, nada más se fue". Bueno, no sé de dónde sale.

Pero es algo de sincretismo. Hay religiones paganas que la Iglesia católica quiso integrar con el cristianismo —la iglesia romana, perdón— cuando se oficializó el cristianismo. Y entonces existía ya este concepto de madre e hijo como deidades, que quisieron incorporar dentro del cristianismo, y María encajaba bien con esa idea. De ahí viene, no de la Biblia. Sus hermanos... Ah, y miren, había cosas que le decían a Jesús: "Dichosa la matriz que te concibió, y los senos que te criaron", lo cual suena como la idea de la importancia que tiene María en la Iglesia católica. Pero Él dijo: "Al contrario, dichosos los que oyen la palabra de Dios y la guardan". Así contestó Jesús cuando le dijeron eso.

Entonces tenemos que tener una perspectiva clara con respecto a María. Creo que esta es una oportunidad; esta es nuestra última oportunidad de ver a María como parte de todo el plan que Dios tenía para la primera iglesia. Sí, pero no en las dimensiones que por lo regular se presentan. De hecho, cuando María oró en el Magníficat, si recuerdan, Lucas 1, dijo: "Mi alma engrandece al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. Porque ha mirado la humilde condición de esta su sierva; pues he aquí, desde ahora en adelante todas las generaciones me tendrán por bienaventurada". María reconoce de entrada que ella es pecadora y que necesita un Salvador, y que ella es sierva de Dios. Así como Jesús, como vamos a ver en un momento, escogió a 12 hombres para que le sirvieran de una manera especial, también escogió a María para que le sirviera de una manera especial.

Y aquí, con todos los demás, también los hermanos de Jesús, que en este caso... bueno, sabemos por el contexto de los evangelios, Marcos 6:3, que estos hermanos de Jesús son Jacobo, José, Judas, Simón. Marcos 6:3, porque están asombradas las personas de ver a Jesús; dicen: "¿No es este el carpintero, el hijo de María, y hermano de Jacobo, José, Judas y Simón? ¿No están sus hermanas aquí con nosotros? Y se escandalizaban a causa de él". Esto es lo que la gente declaraba acerca de la familia de Jesús: era conocido que tenía hermanos y hermanas.

El asunto está en que sus hermanos, de acuerdo a Juan capítulo 7, versículo 5, durante Su ministerio en realidad no creyeron en Él. Juan dice: "Sus hermanos le dijeron: Sal de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que tú haces. Porque nadie hace nada en secreto cuando procura ser conocido en público. Si haces estas cosas, muéstrate al mundo". Es un poco de reto de parte de sus hermanos hacia Jesús. ¿Qué están haciendo? Y dice Juan: "Porque ni aun sus hermanos creían en él".

Entonces imagínense: estas personas que crecieron con Jesús, o que por lo menos lo vieron en mucho de esta manera en que creció, y cómo se comportó con María, con José —no sé, muchos detalles que no conocemos acerca de Su infancia—. Pero sus hermanos lo vieron, y a pesar de todas las evidencias de que algo increíble estaba sucediendo aquí —y estoy seguro de que María afirmaba esto; ella sí creía en Él—, sus hermanos no. Sus hermanos tenían, no sé si hasta cierto punto, a lo mejor, celos; no sé cómo habría sido esta dinámica entre Jesús y Sus medios hermanos.

Pero para este momento... Pablo dice en 1 Corintios 15 que se le apareció Jesús personalmente a Jacobo, Santiago, que escribió el libro de Santiago. Tenemos a dos de los hermanos de Jesús escribiendo cartas del Nuevo Testamento: Santiago y Judas. Ambos eran hermanos de Jesús que no creían en Él, pero después de Su resurrección se dieron cuenta de que esto era cierto, de que era real Su mensaje, y pusieron su fe en Él.

Unánimes en oración

Entonces aquí está este grupo de personas. ¿Qué es lo que dice este pasaje que hacían juntos? Versículo 14: dice que "perseveraban unánimes en oración y ruego". Esas son las tres cosas, básicamente, que podemos ver que hace la primera iglesia la primera vez que se reúnen, después de haber recibido la Gran Comisión, después de haber visto a Jesús en Su cuerpo físico resucitado, y ascender al cielo, y decirles: "Vayan a Jerusalén, esperen, algo más grande viene todavía". Lo primero que hacen es reunirse todos juntos, unánimes, en oración.

Unidad basada en la verdad

Entonces quiero señalar tres cosas aquí. La importancia de la unidad: unidad basada en la verdad. Recuerden, eso es un énfasis que siempre hemos hecho. No se trata nada más de estar juntos; se trata de estar juntos con algo que tenemos en común, que es lo más importante que unas personas podrían tener en común, que es: ¿qué es lo que crees acerca de Dios y de Su Hijo Jesucristo? No hay nada más importante que pueda existir para que haya unidad.

Es por eso, es por eso que tenemos sentimientos tan fuertes y convicciones tan fuertes con respecto al yugo desigual. ¿Por qué no te puedes casar con alguien que no es cristiano? Pues porque no tienes lo más importante que podrías tener en común con esa persona, que es la convicción acerca de la importancia que tiene Dios, y el Evangelio, y el sacrificio de Jesús en tu vida. Eso es lo más importante que una persona puede saber, puede conocer y puede creer. No hay nada más importante que eso.

Entonces ellos están unidos no nada más porque les gusta estar juntos, no nada más porque sus personalidades son compatibles: "Ay, qué bien nos caemos todos, y nos juntamos, nos reunimos". No, esa no es la razón por la cual ellos se reúnen. Ellos se reúnen porque tienen la firme convicción de que Jesús está vivo, y de que deben de obedecerlo en lo que viene, y de que ellos van a ser testigos de la obra redentora de Jesucristo a todo el mundo. ¿Cómo? No saben cómo le va a hacer Dios: "No sé; aquí estamos, este grupito de personas, pero estamos unánimes, perseverando".

Perseverar juntos

Ahora, perseverar es una palabra importante en este versículo, porque nos habla acerca de mantenernos constantes en la unidad que debe de existir y en las cosas que sabemos que son importantes. Por eso hablamos también de que no dejemos de reunirnos, porque la vida cristiana no está diseñada para vivirse aparte del cuerpo de Cristo. La vida cristiana está diseñada por Dios para vivirse en comunidad. Por eso tenemos una iglesia, por eso nos reunimos. Todos los que estamos aquí tenemos la convicción de que el Evangelio de Dios es lo más importante que podemos creer y estudiar, y de que, a través de hacerlo juntos, nos motivamos unos a otros.

Yo no sé cuántos de ustedes han prendido un asador de carbón. Pero ¿qué pasa si hay un carbón que queda por ahí, alejado de los demás que están encendidos? Aunque en algún momento haya estado caliente, ¿qué le pasa? Se enfría rapidísimo. Necesita estar en contacto con los demás para mantener el calor, para mantenerse rojo, o blanco también, ¿verdad? La iglesia y el cuerpo de Cristo: nosotros, como cristianos, necesitamos ser constantes en la unidad como cuerpo.

En oración: aprender a esperar

Y aquí está: "en oración". Estamos estudiando la oración los miércoles, la importancia que tiene la oración. Esta fue una etapa muy difícil para los apóstoles, para todos los discípulos. ¿Por qué creen? Porque tenían que esperar a que Dios actuara. ¿No es cierto que muchas veces esperar es lo más difícil? Cuando no sabes qué sigue, cuando dices: "Sí, Señor, sé que quieres hacer algo más, pero no sé cuándo, no sé cómo". Y entonces queremos ver que ya descienda el Espíritu, queremos ver que ya haga algo.

Y entonces todo el tiempo tenemos esta perspectiva de: "Señor, sí, obra en nuestra iglesia; puede haber un avivamiento, puede haber una manera en la cual Tu Espíritu descienda sobre nosotros, de tal manera que algo sobrenatural suceda, y empiece a haber más conversiones, y la gente crezca en su pasión y celo por Ti". Puede suceder, eso sí, y lo creemos. Pero no es algo que yo tenga como un botón que pueda presionar para que pase o no. No es algo que esté en mis manos; en realidad es algo que Dios, en Su soberanía y en Su tiempo, sabe cómo y cuándo hacer. Entonces, ¿qué hacemos mientras? "Señor, ¿qué...? ¿Qué, ahora?".

Y en nuestras vidas personales también tenemos ese tipo de situaciones, donde sabemos que estamos en un periodo de transición. Sabemos que esto no es el final, donde estamos ahorita; sabemos que vamos hacia algún lado en nuestro servicio y ministerio a Dios, pero no sabemos hacia dónde. ¿Y Dios nos está llamando a hacer qué? A esperar. Esperar: "Yo actuaré; tú simplemente obedéceme en lo que sabes que debes de hacer". O sea, congregarse.

Estudiando la Palabra

En el versículo 15, ellos, cuando se reunían, no nada más se reunían y oraban, sino que también estaban estudiando la Palabra. Pedro hace esto muy claro, porque se ve que ya estuvieron meditando, estuvieron buscando cosas. De hecho, en Lucas nos dice que estaban yendo al templo a alabar. Entonces parece ser que iban, alababan en el templo, regresaban a la casa, oraban, estudiaban la Palabra; iban, alababan, y regresaban a la casa, estudiaban, oraban. Esa era la dinámica de estos primeros cristianos.

Y Pedro ahora dice lo siguiente: "En aquellos días Pedro se levantó en medio de los hermanos (y los reunidos eran como 120 en número)". Entonces este es el grupo. El lugar donde hayan estado por lo menos tendría que haber sido de este tamaño, o más grande probablemente que nuestra iglesia, porque más o menos es un grupo de personas como los que estamos aquí, un poquito menos, a lo mejor. Pero este es el grupo inicial, este es el grupo base, el núcleo del cual iba a surgir todo lo demás más adelante. Aunque había otros dispersos, este es el grupo central, porque ahí están los discípulos, están las mujeres, ahí están otros seguidores de Jesús a lo largo de Su ministerio. ¿Se acuerdan? Jesús envió a 70; probablemente esos 70 están aquí.

Entonces, cuando hablamos de los discípulos de Jesús, no pensemos nada más en términos de los 12; vamos a hacer la diferenciación en un momento. Pero los 12 son el grupo inicial, el núcleo, dentro del cual todavía hay un grupo más pequeño. Pero aquí tenemos 120. Y dice Pedro: "Varones hermanos, era necesario que se cumpliese la Escritura en que el Espíritu Santo habló antes por boca de David acerca de Judas".

David habló acerca de Judas

Es muy extraño lo que está diciendo aquí Pedro, porque está diciendo, número uno, que David está hablando inspirado por el Espíritu Santo. No hay ningún versículo, creo yo, en la Biblia más claro en cuanto a la manera en que el Nuevo Testamento reconoce la inspiración del Antiguo. O sea, Jesús citaba el Antiguo Testamento, los apóstoles citaban el Antiguo Testamento, y les quedó muy claro que en todo lo que se estaba revelando en el Antiguo Testamento era el Espíritu el que estaba guiando a estas personas a decirlo. Pero aquí es muy específico Pedro. Dice: lo que el Espíritu le estaba diciendo a David que dijera era acerca de Judas. ¿No es raro? A ver, ¿David habló acerca de Judas? Vamos a ver en un momento cuáles son estos pasajes y por qué los entendió de esta manera.

Pero lo que quiero que vean primeramente es que la historia de Judas, evidentemente, es una historia muy, muy trágica. Pedro nos dice cuál es: "Él fue guía de los que prendieron a Jesús, y era contado con nosotros, y tenía parte en este ministerio. Este, pues, con el salario de su iniquidad adquirió un campo, y cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron. Y fue notorio a todos los habitantes de Jerusalén, de tal manera que aquel campo se llama en su propia lengua Acéldama, que quiere decir Campo de sangre".

Un plan soberano aun en la traición

Ahora, lo primero que quiero que entiendan acerca de lo que está diciendo Pedro es que existe un plan soberano de Dios para todas las cosas que suceden. No es difícil creer que los propósitos de Dios son invencibles cuando las cosas van bien para nosotros. Pero ¿qué de cuando las cosas van mal? ¿Cuando hay mentiras, cuando hay falta de confianza, cuando hay engaño, cuando hay muerte? ¿Cómo sabes entonces que Dios sigue en control y que Sus propósitos se cumplirán? Eso es exactamente lo que estaba pasando aquí.

Imagínense por un momento cómo se habrían sentido los discípulos, los otros apóstoles, acerca de Judas: el dolor en su corazón de ver la manera en que traicionó a Jesús. Porque por lo regular pensamos que Judas es el malo a lo largo de toda la historia, pero el único que entendía esto era Jesús. Los discípulos no tenían ni idea de lo que iba a pasar, y eso nos lo deja ver Juan.

Cuando Jesús les dice que uno de ellos lo va a traicionar, ¿qué dicen los discípulos? No dicen: "Ah, ya sé quién: Judas, claro. Es el que anda medio descarriado, él es el que se ve medio traicionero". Aquí ellos empiezan: "¿Seré yo?". O sea, ellos no tenían ni idea de lo que iba a suceder; ellos no tenían ni idea de lo que realmente había en el corazón de Judas. Entonces, el dolor que causó en ellos el ver lo que había sucedido... imagínense. Yo creo que cada vez que ellos están escribiendo acerca de esto están genuinamente tristes con respecto a cómo terminó todo. Pero se ve que tienen confianza —y aquí Pedro lo muestra— en que Dios estaba en control.

Cristo en todas las Escrituras

Y ahora, ¿de dónde creen que Pedro sacó esta manera de interpretar los salmos? Lucas 24 ya nos contó algo acerca de lo que Jesús les enseñó y les explicó. ¿Se acuerdan del camino a Emaús? ¿Qué es lo que fue diciéndoles todo el camino? Cómo es que todas las Escrituras, y Moisés, y los salmos, se trataban acerca de Él. Entonces ahora los discípulos empiezan a tener una perspectiva diferente acerca de cómo leer el Antiguo Testamento. Ahora dicen: "Ah, ahora, cada vez que vayamos al Antiguo Testamento, podemos estar buscando cómo es que estaba apuntando hacia Jesús de alguna manera. Y podemos empezar a entender cómo todo lo que nosotros vimos, y de lo que fuimos testigos, ya estaba profetizado, era parte del plan de Dios".

Y eso es lo increíble acerca del Antiguo Testamento: que puedes ver la unidad que existe entre los dos testamentos, cuando todo lo que está en el Antiguo Testamento está apuntando hacia Jesús. Los discípulos lo ven, Pedro lo ve, y dice que el Salmo 69 —que es el segundo salmo más citado del Nuevo Testamento en cuanto a Jesús— y el Salmo 109 hablan acerca de esto: "Sea hecha desierta su habitación, y no haya quien more en ella". Eso, hablando acerca de lo que terminó sucediendo, que es lo que viene.

¿Cómo murió Judas?

En un momento vamos a hablar tantito acerca de qué le pasó a Judas, porque aquí de pronto puede haber un poquito de confusión; les voy a decir dónde está. Dice que "con el salario de su iniquidad adquirió un campo, y cayendo de cabeza, se reventó por la mitad". Si ustedes han leído Mateo 27, ¿qué dice Mateo 27 acerca de la muerte de Judas? Fue y se ahorcó. Hay dos cosas aquí en las que hay como una contradicción entre Lucas y Mateo. Una es cómo murió: uno dice: "Ah, fue y se ahorcó"; otro dice que se cayó de cabeza y se reventó, y todas sus entrañas se derramaron.

La otra cosa es quién compró el campo. Mateo 27 dice que fueron los líderes que le habían pagado los que compraron el campo. Porque, ¿se acuerdan?, él regresa con este sentido de remordimiento por lo que había hecho —no arrepentimiento real, sino remordimiento—, ¿y qué hace? Les tira las 30 monedas de plata, se las regresa. Entonces, ¿quién compró el campo, Judas o ellos?

Bueno, la manera en que armonizamos estas dos narraciones es la siguiente. Número uno: sí, los líderes religiosos son los que compraron el campo, pero usando el dinero ¿de quién? De Judas. Entonces, en realidad, Judas de alguna manera es el que lo adquiere, porque es su dinero. Ellos no quieren quedarse con ese dinero; ellos entienden algo, creo, de lo que ha pasado, y prefieren comprar un campo, y dicen: "Aquí enterramos gente" que sea similar a Judas. Y Judas va, y en ese mismo campo se suicida. ¿Y cómo se suicida? Ahorcándose.

Probablemente hay varias cosas que pudieron haber sucedido. Una es que donde se ahorcó estaba suspendido a una altura considerable, arriba de una especie de barranca, lo cual habría hecho que, cuando se hubiera roto la cuerda con la que se ahorcó, todas sus entrañas se hubieran desparramado. Pero también, además de eso, lo que muchos creen es que después de ahorcarse su cuerpo se empezó a inflamar, de tal manera que su mismo cuerpo provocó que explotara, básicamente, a causa de que estaba siendo ahorcado. Entonces hay varias maneras de ver cómo se desarrollaron estos eventos.

Por qué Lucas es tan gráfico

Pero creo que, más allá de eso, encontramos que Lucas está escribiendo a una audiencia gentil y Mateo está escribiendo a una audiencia judía. Ahora, para los judíos el suicidio era algo terrible, era una desgracia. Si tú decías: "Alguien fue y se ahorcó", eso ya era algo de lo que dicen: "Esta es la peor manera de terminar". Eso habría provocado un repudio de parte de los judíos hacia la manera en que terminó la vida de Judas. Pero el problema es que en el mundo gentil el suicidio no era visto necesariamente como algo malo; al contrario, el suicidio a veces se veía como algo heroico, fuera de la religión judía.

Entonces parece ser que ambos están escogiendo en qué punto hacer énfasis. Para Mateo es suficiente decir "fue y se ahorcó", porque a su audiencia ya le habría causado suficiente repulsión el final de Judas con decir "fue y se ahorcó". En el caso de Lucas, si hubiera dicho "fue y se ahorcó": "Ah, no estuvo tan mal". Pero Lucas agrega un nivel de dramatismo que nos traería pesadillas si lo viéramos en una película, probablemente, al describir tan gráficamente cómo terminó Judas. No nada más fue y se ahorcó, sino que se inflamó, y se cayó al piso, y explotó, y todas sus entrañas se derramaron por todo el suelo. Entonces, si tienen un poquito de imaginación, ahí tienen la escena.

¿Quieren...? ¿Por qué serían tan gráficos aquí? ¿Por qué nos quieren mostrar qué tan terrible fue el final de Judas? Creo que la razón principal es porque quieren que veamos que Judas era merecedor del juicio de Dios. A pesar de que estaba dentro del plan de Dios, y bajo la soberanía de Dios todos los eventos, cómo se desarrollaron, Judas era responsable por sus actos delante de Dios. Y por su rebelión contra Dios y su decisión de traicionar a Jesús fue juzgado por Dios severamente, a tal grado que Jesús le dijo: "Mejor te hubiera sido no haber nacido".

Soberanía y responsabilidad

Entonces Jesús, en Su soberanía, entendía todo lo que iba a suceder. Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién era el que le iba a traicionar; eso es lo que Juan 6 nos describe. Y en Juan 17 —creo que este es un pasaje importante—, Juan 17:12 dice: "Cuando estaba con ellos, los guardaba en tu nombre" —esta es la oración de Jesús al Padre—, "el nombre que me diste; y los guardé, y ninguno se perdió, excepto el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliera". Entonces Jesús está consciente, en Su ministerio, de cómo iba a terminar todo, y dice: "Estoy en control, Padre". O sea, todo lo que está sucediendo es de acuerdo a Tu plan; nada se está yendo en una dirección que no quieras Tú que vaya.

Y, sin embargo, Judas es juzgado por Dios por su rebeldía contra la voluntad de Jesús, en cuanto a aceptar y someterse a Él, arrepentirse delante de Él. Es la diferencia entre Pedro y Judas. Ambos cometieron un error, pero uno entró en desesperación, y el remordimiento lo llevó a tal depresión que se suicidó; y el otro finalmente encontró el refugio en el arrepentimiento, y en poner nuevamente su confianza en Jesús, y en la tarea, la labor, el ministerio que había puesto delante de él. Ese es Pedro. Entonces ahí tienen los dos extremos de cómo reaccionamos delante de Dios en nuestro pecado. El pecado nos puede hundir, nos puede destruir, nos puede llevar a la perdición, o nos puede llevar al arrepentimiento y a la mayor confianza y dependencia de Dios.

Entonces creo que aquí tenemos estos dos aspectos acerca de Judas. Judas representa aquel que pone su vista en lo temporal, que pone su vista en las cosas que pueden darle satisfacción ahorita, y no ve hacia adelante; no tiene una perspectiva eterna acerca de las realidades que lo rodean. Creo que eso es lo que vemos, tristemente, en la vida de Judas y en las decisiones que tomó. Es lo que compartía con nosotros Dani hoy en la mañana, acerca de tener una perspectiva correcta con respecto a qué tanta importancia les damos a las cosas. Y Judas, evidentemente, le daba una gran importancia al dinero.

Entonces, ¿existen contradicciones entre Mateo y Lucas en cuanto a qué le pasó a Judas? No; creo que se complementan. Creo que estas dos narraciones complementan el cuadro completo de qué es lo que sucedió.

Los salmos contra los enemigos de David

Estos dos salmos —"Sea hecha desierta su habitación, y no haya quien more en ella", y "Tome otro su oficio"— son salmos que tienen que ver con David, y David en relación a sus enemigos. Inclusive este salmo, el Salmo 109, es como un salmo imprecatorio, en donde está pidiendo el juicio de Dios sobre sus enemigos. Y aquí, el cabecilla de los enemigos de David es aquel de quien se pide: "Tome otro su oficio". El cual Pedro ve, y dice: "Aquí está, este era Judas": el enemigo de David representado en el enemigo del descendiente final y permanente de David, que es Jesucristo.

O sea, empiezan a hacer estas conexiones. Dicen: "A ver, David tenía enemigos, Jesús tenía enemigos. Y cuando David habla de sus enemigos, podemos ver que también, proféticamente, estaba hablando acerca de los enemigos de Jesús". "Sea hecha desierta su habitación, y no haya quien more en ella", y "Tome otro su oficio".

La elección de Matías

Así que ahora viene la última sección de este pasaje, que habla acerca de la elección de Matías. Dice Pedro: "Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros de su resurrección". Y señalan a dos: "a José, llamado Barsabás, que tenía por sobrenombre Justo, y a Matías".

Y esto es chistoso aquí, porque se le da como más atención a José, llamado Barsabás —hijo del sábado—, llamado el Justo. O sea, como que dices: "Aquí está el bueno, ¿no? Este es el que deberían de escoger". Bueno, ya van a ver cómo termina esta historia. Pero lo que quiero que vean es cuáles son los requisitos que propone Pedro para poder escoger al apóstol que va a reemplazar a Judas.

Discípulos y apóstoles

Como vimos antes, como ya les mencioné, no había solo 12 discípulos; había muchísimos discípulos. Y "discípulo" en realidad solo significa estudiante, o alguien que está aprendiendo, ¿no? Entonces cualquiera que estuviera escuchando a Jesús, y aprendiendo de Él, siguiéndolo, es un discípulo. Apóstol es un embajador, es un mensajero, es alguien que es enviado para una labor específica. Y entonces aquí los apóstoles tenían una tarea muy específica dada por Jesús: ellos iban a ser el núcleo principal del cual iba a surgir la primera iglesia.

Y Pedro dice dos cosas. Una: que aquel que reemplazara a Judas tendría que haber estado desde el bautismo de Juan, Juan el Bautista, hasta la Ascensión de Jesús. O sea, alguien que había estado durante todo, había visto todo lo que Jesús había hecho, había estado presente durante todos los 3 años que Jesús estuvo desarrollando Su ministerio sobre la tierra. Y otro aspecto que, dice Pedro, debe ser real en aquel que sustituye a Judas es que haya sido testigo de la resurrección: "testigo con nosotros de su resurrección", versículo 22.

Entonces, aparentemente, eso es lo que se está dando aquí: aparentemente ven a los 120 que están reunidos, y solo dos tienen estas características; solo dos de ellos, parece ser, califican como posibles apóstoles. Lo cual nos hace pensar en los que hoy en día dicen que son apóstoles: "Ah, yo soy apóstol". No, pues no sé de dónde sacan la definición de apóstol. Yo veo en este pasaje que la definición de apóstol se limita, en su sentido estricto, aquí.

Embajadores del reino

En un sentido, todos somos apóstoles, ¿verdad? En un sentido amplio, todos somos apóstoles, porque todos somos enviados por Dios, todos somos embajadores de Dios. Es un gran privilegio el ser discípulos de Dios y Sus embajadores, Sus apóstoles. No sé cuántos están viendo las Olimpiadas ahorita, pero yo estoy triste de que México no gane nada. Pero me hace pensar: pues estaría padre ir y representar a México; si fuera bueno en algo, me gustaría ir. Y hay un sentido de orgullo ahí, de decir: "Yo soy el que representa a mi país, y estoy delante de todos los demás países representando a mi país".

Y cuando estoy viendo ahorita las Olimpiadas, estoy pensando en eso; estoy pensando en lo que significa ser apóstol. Es que tú eres embajador del reino de Dios, y tú tienes el privilegio de ir y representar aquello que Dios vino a hacer a través de Jesucristo en la tierra, al resto del mundo. Es un gran privilegio, y deberíamos de sentir aún más orgullo, y un sentido de mayor responsabilidad y gozo, cuando pensamos acerca de la labor que nosotros tenemos como mensajeros de Dios, que ya vimos en el principio de Hechos: "Me seréis testigos", ustedes serán mis embajadores. Eso es lo que significa apóstol.

El oficio de los doce

Pero, a ver, hay un sentido amplio en el cual todos somos apóstoles, en el cual todos somos discípulos, y después hay un sentido más específico, que es ya el oficio de apóstol. Y, específicamente aquí, el oficio de apóstol tiene que ver con lo que Jesús asignó a 12; 12 nada más. Ni siquiera Pablo entra en esta categoría; en realidad, Pablo no era uno de los 12, viene después, vamos a ver su historia. Pero aquí hay 12 nada más, y este oficio está limitado a estas tres cosas: uno, que hayan estado durante todo el ministerio de Jesús; que hayan visto a Jesús resucitado, y que Jesús mismo los haya puesto, que Jesús mismo haya dicho: "Tú". No muchos calificaban para esto, y en un momento vamos a ver cómo es que deciden que Dios sea el que lo escoja específicamente.

Pero tenían un gran nivel de autoridad estos 12 apóstoles. En Mateo 10:40 Jesús dijo: "El que os recibe a vosotros, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió". Estos hombres tenían un alto grado de responsabilidad dado por Dios, y nosotros, de alguna manera, nos sometemos al oficio del apostolado dado por Dios a ellos para nosotros. Nosotros no somos apóstoles, por lo menos no en este sentido. Nosotros nos sometemos a los apóstoles: "edificados sobre el fundamento de los apóstoles", dice en Efesios 3.

Así que, cuando estamos leyendo esto, ¿estamos leyendo las palabras de quién? Jesús no escribió nada, ¿sabían eso? ¿Qué escribió Jesús? Jesús nunca dijo: "A ver, pásenme una hoja, porque quiero asegurarme de que esto quede...". Todo lo que estamos leyendo es ¿qué? Testimonio de estas personas. Estamos confiando en que de veras la autoridad y el testimonio de estos 12 hombres —y de un grupo todavía más grande, que vamos a ver en un momento—, de estos 12 hombres específicamente, es un testimonio con autoridad y digno de confianza para nosotros hoy.

Y nos sometemos a esa autoridad apostólica. El problema que tiene Pedro aquí es ¿cuál? Dice: "A ver, ¿cuántos éramos? 12. Ahora nada más somos 11. ¿Y cuántos deberíamos de ser? 12". Y hay una razón muy importante, y es que hay un paralelo entre las 12 tribus de Israel y los 12 apóstoles. Y Jesús les había hecho promesas, inclusive, en relación a este paralelo: "Así como mi Padre me ha otorgado un reino, yo os otorgo que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentaré en tronos juzgando a las 12 tribus de Israel". Y hay profecías también en Apocalipsis con respecto a los 12 apóstoles. Así que es significativo que fueran 12, sí, y Pedro lo sabe, y por eso dice: "Alguien tiene que sustituirlo; alguien tiene que llenar el lugar que tenía Judas, y la responsabilidad apostólica y el oficio apostólico que tenía Judas".

Oraron y echaron suertes

Ya llegamos al final: ¿cómo lo escogen? Bueno, primero dice el versículo 24 —y nótenlo aquí, porque esto a veces pasa desapercibido a la luz de lo que viene—: oraron. Oraron a Dios para pedir Su dirección en este tema. Versículo 24: "Orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido". Así que están dependiendo de Dios. Solo uno puede tomar el lugar. Si estuviéramos hablando de escoger a un diácono para la iglesia, o un anciano, y dos califican, ¿qué haces? Los dos. No tienes que decir: "No, pues nada más uno"; puedes decir: "Los dos". En este caso no podían decir eso, porque había algo muy importante acerca del número 12, que tenía que llenarse en el círculo de los 12 apóstoles. Entonces solo uno puede entrar.

¿Y cuál es la manera que van a usar? Dice: "Les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles". Ahora, no quiero que ahora digan: "Voy a comprar un billete de lotería, y a ver si cae". No; Dios tiene control de todas las cosas. Dice Proverbios 16:33: "La suerte se echa en el regazo, mas del Señor viene toda decisión". ¿Así escogemos al siguiente diácono de la iglesia, "a ver quién"? Hay algo diferente aquí. Lo diferente, nuevamente, es que es una posición muy específica dada por Dios, en la cual solamente dos se podían llenar estos lugares. Y entonces los apóstoles en realidad están dependiendo de Dios para esta decisión.

Creo que se están remontando, y están regresando, a una tradición en el Antiguo Testamento —los que ya tomaron Panorama del Antiguo Testamento la han visto—, que es lo que hacían los sacerdotes: el Urim y Tumim. ¿Se acuerdan? Cuando había una decisión difícil, que ellos no podían saber o tomar la decisión, entonces hacían... son como unas piedras, ¿no? Entonces, dependiendo de la piedra, es la decisión de parte de Dios. Y eso es algo parecido, creo, a lo que están haciendo aquí los apóstoles.

Una base histórica, no mística

Sin embargo, hay algo que quiero que vean. No es nada más este aspecto sobrenatural de "ay, a ver, Señor, ¿quién será? Y a ver, escoge uno". No: ya había un parámetro, y ese parámetro estaba basado en la vida histórica y el conocimiento histórico de Jesús. O sea, el Espíritu Santo no va en contra de la historicidad de Jesús y de las cosas que nosotros contemplamos y de las cuales fuimos testigos. Él trabaja sobre la base de lo que ya fue revelado. Quiero que lo vean aquí, para que no empecemos a actuar de una manera enteramente mística en base a esto: es, si los apóstoles podían decir: "A ver, Señor, si esto cae, entonces es esto, y si esto cae, entonces esto"... No: sí había una base histórica, doctrinal, real, de la vida de Jesús, que estaban usando para tomar la decisión.

Pedro lo dice: tiene que tener ciertas características. Tiene que haber estado con Jesús, tiene que haber visto todo lo que Él hizo, tiene que haberlo visto resucitado. Y ahora el último punto: que sea escogido directamente por Dios. Y la única manera que sabemos cómo hacer eso es echando suertes, como lo hacían en el Antiguo Testamento. Pero ya es lo último que sucede en el proceso. Y todo lo que el Espíritu Santo hace ahora siempre estará basado en la revelación de Jesucristo que ya tenemos. Sí: todo lo que hace el Espíritu Santo hoy siempre está basado sobre lo que ya existe de la revelación histórica de Jesús. El Espíritu Santo no pelea en contra de eso; siempre se basa en eso. Y lo hizo aquí, y así lo sigue haciendo.

No hay sucesión apostólica

Entonces sustituyen a Judas. Judas no fue sustituido porque murió; Judas fue sustituido porque apostató. Y cuando se murieron los 12 apóstoles, se acabó. De hecho, un poquito más adelante vamos a ver que Jacobo muere, y él no es sustituido. Entonces este concepto de la sucesión apostólica, o el papado, tampoco tiene una base bíblica. Con los 12 apóstoles... murieron los apóstoles, los 12 apóstoles; esos eran. Ya no hay nadie que sustituyó a Pedro; ya no hay nadie que sustituya a ninguno de los apóstoles. Y eso queda claro en la manera en que vamos a ver desarrollado el libro de Hechos: el siguiente apóstol que murió no fue sustituido. No hay ningún mandamiento de que necesiten ser sustituidos. Al contrario, su ministerio es muy especial y muy específico, y nosotros hemos creído en este ministerio y nos sometemos a la autoridad del ministerio que estos apóstoles tuvieron.

Nunca más sabemos acerca de Matías. Lo único que sabemos sobre él... no vuelve a aparecer en todo el libro de Hechos, no sabemos nada más sobre él. ¿Significa que fue un error? No. Lucas nos dice aquí que esto fue una cosa importante que sucedió, y todo esto está preparando el panorama para lo que viene. Ya los discípulos hicieron lo que ellos sabían que tenían que hacer; ahora lo demás le toca a Dios, y ese es el siguiente capítulo del libro de Hechos.

Resumen: esperar en Dios

Así que, resumiendo, nos regresamos tantito nuevamente. Estamos viendo historia aquí, estamos viendo cosas que sucedieron con la primera iglesia. ¿Qué estamos aprendiendo acerca de nuestra propia iglesia? Estamos aprendiendo a esperar en Dios para que Él haga la obra que Él quiere hacer. Y la manera de esperar en Dios es obedeciéndolo como testigos del Evangelio: seguimos reuniéndonos para orar juntos, para aprender de Su Palabra, para animarnos mutuamente. Y de esa manera estamos seguros de que vamos en el camino correcto, porque estamos descansando en Él.

Dios, Tú haz la obra; Tú haz lo que Tú quieres hacer en nuestra iglesia y en nuestras vidas. No somos nosotros. Sabemos que Tú eres soberano aun sobre las situaciones difíciles y trágicas de nuestras vidas, aun sobre las cosas que no nos gusta vivir. Pero Tú eres soberano, tienes un plan, estás en control. Así como profetizaste la vida y la traición de Judas, y su juicio también, al lugar que, como dice el versículo 25, "para irse a su propio lugar", al lugar de perdición y condenación; así como Tú tenías el control de todas esas cosas, sigues teniendo el control de nuestras vidas hoy. Y todo lo basamos en lo que Jesucristo dijo e hizo por cada uno de nosotros, lo que leemos en estos evangelios y en el libro de Hechos acerca de la obra que Jesús hizo para establecer la primera iglesia. Sobre eso nos basamos, Señor. No queremos agregar nada, no queremos ser nuestra propia autoridad; queremos seguir la dirección en la cual Tú nos quieras guiar como iglesia.

Y lo que sigue el próximo domingo es probablemente el pasaje más famoso de Hechos, o uno de los más famosos, que es Pentecostés: qué sucedió en Pentecostés y por qué es importante para nosotros.

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