Hebreos 6:1-8HebreosNathan Díaz
El peligro de la apostasía
¿Se puede perder la salvación? Hebreos 6:1-8 contiene una de las advertencias más severas y debatidas de la Biblia: personas que fueron iluminadas, gustaron del don celestial y aun así recayeron. Este mensaje explica por qué se trata de creyentes aparentes y no de hijos de Dios que se pierden, y por qué el fruto es la evidencia de una fe real.
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Transcripción
Introducción y oración
Hola, hermanos. Regresamos otra vez con otro domingo de estudio en la Palabra de Dios, un estudio expositivo en el que estamos viendo verso a verso lo que está aquí. Claro, hay cosas muy profundas y muy difíciles, y hay cosas también fáciles de entender, y así es la Biblia. Y tenemos que tomarnos el tiempo para meditar en estas verdades para nuestras vidas, porque todo está aquí para nuestra edificación; es lo que Dios quiere usar en nuestras vidas. Así que vamos a encomendar a Dios este tiempo juntos.
Padre, gracias por la oportunidad de meditar en Tu Palabra. Gracias porque podemos ver en ella quién eres, y también podemos ver en ella lo que quieres hacer en nuestras vidas. Y a través de las advertencias, de las exhortaciones, podemos entender cuáles son los peligros de los cuales nos quieres salvar y de los que nos quieres guardar en la vida cristiana. Así que, Señor, ayúdanos a entender este texto hoy correctamente, de acuerdo a Tu voluntad. En nombre de Cristo Jesús.
Lectura de Hebreos 6:1-8
Hebreos capítulo 6, versículos 1 al 8: "Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite. Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio. Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios; pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada".
Un pasaje difícil y controversial
Este pasaje —ya les anticipé la semana pasada—, este pasaje que estamos viendo hoy es probablemente no sólo uno de los pasajes más controversiales del libro de Hebreos —el más controversial, probablemente—, sino también del Nuevo Testamento; uno de los más controversiales, probablemente, y difíciles. Hay tantas cosas que se han dicho sobre este texto que tenemos que llegar a él con cuidado, con un sentido de seriedad y de respeto por el texto; no nada más trayendo nuestras propias ideas de lo que quisiéramos que el texto dijera, sino realmente tratando de entender qué es lo que dice. Y es un pasaje difícil.
Y todo esto que vamos a ver hoy es en torno al tema de la seguridad de la salvación. Es una de las preguntas comunes que se hace: ¿se pierde o no la salvación? Ustedes se van a encontrar todo el tiempo con iglesias, con cristianos que hacen esta pregunta. Y en general esa pregunta divide a lo que conocemos teológicamente como arminianos y calvinistas. ¿Se pierde o no la salvación? La respuesta que demos a esa pregunta tiene que ver con nuestro sistema teológico, por lo regular, en cuanto a soteriología. No estoy tratando de complicar las cosas más; nada más es para ayudarles a entender los términos de la discusión teológica. Soteriología se refiere al estudio de la salvación: cómo es la salvación, cuál es la naturaleza de la salvación.
Entonces, ¿se pierde o no la salvación? Es no nada más lo que vamos a ver hoy, sino la próxima semana también. Es lo que conocemos también como la doctrina de la perseverancia de los santos. Y creo que la perseverancia de los santos es un mejor término para describir la realidad de si se pierde o no la salvación. Y la perseverancia de los santos es uno de los temas centrales del libro de Hebreos, así que tengan esto en mente. Ya lo hemos estado viendo: cómo el autor de Hebreos dice "si es que ustedes perseveran hasta el final". Básicamente es lo que ha venido diciendo en varios pasajes: si es que perseveran, entonces pertenecen a Cristo, entonces son parte de la familia de Dios, y entonces podemos decir que son creyentes. Y este pasaje es una de esas advertencias tan fuertes, tan severas, que nos debe hacer detenernos, que nos debe hacer reflexionar sobre nuestras propias vidas y nuestra propia fe. Para eso está diseñado.
Señales de advertencia en la carretera
Cuando vas sobre la carretera hay señales de advertencia; tienen que ver con curvas muy pronunciadas, reducir la velocidad, todo ese tipo de advertencias. Son maneras de hacernos reaccionar antes de que sea demasiado tarde, o reaccionar en relación a alguna verdad. Yo recuerdo —creo que ya no lo hacen—, recuerdo que entrando a la autopista de cuota para ir a Toluca, desde aquí, de Cuajimalpa, para ir a Toluca, recuerdo que por un tiempo —no sé si todavía es así—, pero por un tiempo, cuando entrabas a esa parte, como es una autopista donde mucha gente corría mucho, creo, es la razón, la Policía Federal había puesto ahí como advertencia algunos de los autos chocados, accidentados, para hacernos ver los peligros de ir demasiado rápido en la autopista. Creo que era en relación a eso, o era en relación a no manejar borracho, puede ser; no me acuerdo cuál era la razón por la que ponían los carros. Pero el punto es que tú veías unos carros chocados, todos despedazados, donde tenías la impresión de que nadie había sobrevivido al accidente. Sí te hace reflexionar, sí te hace pensar: "A lo mejor no debería de correr tan rápido, no debería manejar tan rápido. Vale la pena ir un poco más lento, pero con más seguridad". Más vale tarde que nunca, ¿no? Y hay estos letreros: "Tu familia te espera", "No manejes cansado, tu familia te espera", o cosas así, que están diseñados para ser advertencias y hacernos ver ciertas realidades de la manera más clara posible.
Y aquí, este pasaje de hoy es una de esas señales de advertencia en la Biblia. Hoy vamos a estar viendo versículos 1 al 8, y este es el tema de estos 8 versículos: el peligro de la apostasía. Es lo que vamos a estar viendo el día de hoy. Y la próxima semana vamos a estar viendo la perseverancia de los santos, que se desarrolla desde los versículos 9 hasta el 20. Entonces van a estar conectados; están muy conectados los mensajes de hoy con el del próximo domingo.
Dos funciones del predicador
Y miren, considero que mi trabajo como predicador, como maestro de la Palabra de Dios —porque eso es lo que la Biblia está haciendo—, por lo tanto, mi trabajo en cuanto a la iglesia, en cuanto a la congregación, tiene dos funciones. Por un lado, mi trabajo es hacer que la confianza falsa, la certeza falsa que puede existir en alguien… Mi trabajo es confrontar esa certeza falsa. Si alguien cree erróneamente que es salvo, mi trabajo es hacerlo dudar. Entonces, hacer dudar al que tiene una confianza falsa. Por otro lado —y esto va a ser más el próximo domingo—, dar confianza al que tiene una duda falsa. Es decir, hay gente que tiene una confianza demasiado frágil, con demasiada duda con respecto a su fe, que necesita ser fortalecida.
Y entonces tenemos esas dos categorías en la iglesia: gente que toma demasiado a la ligera el sacrificio de Cristo, y gente que toma demasiado en serio su pecado, al grado de no creer que Dios puede perdonarlo y que Dios puede salvarlos. Entonces, ambos lados son peligrosos, ambos extremos, y la Biblia quiere ayudarnos en los dos. Hoy vamos a estar viendo la parte de la advertencia: de quitar la confianza, o de hacer dudar a aquellos que tienen una confianza falsa, demasiado arrogante, demasiado superficial, con respecto a su fe y a su salvación.
Entonces, creo que esto es vital, porque todos conocemos casos. Todos sabemos, y probablemente hay nombres que nos vienen a la mente cuando pensamos en esto, de personas que han profesado en algún momento interés en el cristianismo, en la iglesia; se han acercado, probablemente han hecho una oración de aceptar a Jesús, de arrepentirse de sus pecados; han hecho una profesión pública de fe, inclusive al bautizarse, inclusive al identificarse con la comunidad cristiana. Y tarde o temprano pasan cosas en sus vidas, o hay circunstancias que los rodean, que los alejan y los hacen dudar, y retroceden. Entonces, todos conocemos casos así. Todos sabemos que esa es una realidad de toda iglesia: no todos perseveran, no todos se mantienen en el camino de la fe.
Ahora, no todos los casos son iguales, y lo que vamos a ver hoy es el caso más extremo de esto. Pero solamente creo que el autor de Hebreos está siendo realista en cuanto a la iglesia a la que le está escribiendo. Él sabe que hay situaciones así; él sabe que ellos están en esta tentación constante de retroceder, y la presión, especialmente, de regresar al judaísmo. Recuerden eso bien ahorita, al empezar a meditar sobre estos puntos.
Los rudimentos de la doctrina de Cristo
Los primeros tres versículos que vamos a ver ahorita tienen que ver con los rudimentos de la doctrina de Cristo, que dice el autor de Hebreos. Versículo 1: "Dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección". ¿Cuáles son los rudimentos de la doctrina de Cristo? Este es el primer punto que quiero que veamos: cuáles son. Va a enlistar seis rudimentos que están dos por pares; tres pares. Queremos tratar de entender por qué dice esto: "Dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo". ¿Que hay un momento en la vida cristiana en que puedes olvidar el fundamento, olvidar los rudimentos? No. Creo que es exactamente lo contrario. Creo que es precisamente porque en esos momentos necesitaban estar regresando una y otra vez a esos rudimentos. Y no nada más eso, sino que evidentemente estos rudimentos no tenían un fundamento claro y sólido.
Miren, piensen en una casa. ¿Cómo se construye una casa? Primero se construyen los fundamentos. ¿Y para qué se construyen los fundamentos? Sí, un terreno... Tú llegas —y hay muchos terrenos así en Cuajimalpa— y tú ves que hay terrenos donde empezó la construcción, pero se quedó ahí, ya no siguieron construyendo. Y a veces nada más son los puros fundamentos: sólo escarbaron, incluso pusieron los fundamentos, pero ya nunca construyeron; nunca pusieron un techo, ventanas, lo que es necesario para una casa. Y el propósito de los fundamentos es sostener una casa.
Ahora, la pregunta, en base a este texto, pensando en los fundamentos, en la construcción, en ese tipo de cosas, en cuanto al propósito de los fundamentos: ¿por qué es que tendrían que estar volviendo a construir los fundamentos? ¿Cuántas veces tienes que construir los fundamentos? Bueno, solamente una vez, realmente, si los haces bien en un principio. El problema es cuando no están bien construidos al principio. Entonces tienes que decir: "A ver, estos fundamentos no van a sostener la casa; evidentemente no están bien hechos". Y tienes que volver a replantear cómo los vas a construir. Creo que algo así está sucediendo aquí, en donde el autor de Hebreos dice: "Miren, no están pudiendo construir una casa porque tienen que estar regresando otra vez a nada más estar asegurándose de que los fundamentos están bien". ¿Por qué está ahí esa situación? ¿Qué es lo que llevaría a eso?
Vean también que dice: "Vamos adelante a la perfección". Es decir, este es el punto de construir la casa. En la Biblia de las Américas —me gusta más la traducción— dice: "Vamos adelante a la madurez". Creo que ese es el sentido de lo que está tratando de decir: vamos hacia la madurez, vamos a construir la casa. En base a lo que vimos el domingo pasado: dejen de tomar leche, vamos a comer carne; construyamos ya sobre lo que ha sido edificado. Es la leche, o sea, el final del capítulo 5: la leche. Ahora son fundamentos, rudimentos de la doctrina cristiana.
Tres pares de fundamentos
Esto parece ser, lo que va a estar en el listado aquí, una fórmula de un credo que existía en la iglesia primitiva para el bautismo; lo que ellos declararían: "Esto es lo que creemos". Es interesante verlo: algo que tiene casi 2000 años de historia en la iglesia; esto es lo que considerarían como el fundamento de la fe cristiana. Pero recuerden: la audiencia aquí es una audiencia judía, personas que venían del judaísmo; esto era su trasfondo. Así como muchos en nuestra iglesia, su trasfondo es el catolicismo, salieron del catolicismo, estos habrían salido del judaísmo. Entonces, tengan eso en mente, porque vean lo interesante de estos tres pares de fundamentos que menciona.
Dice: "No echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas" —ese es el primer grupo—, "de la fe en Dios". O sea, ese es el primer par: arrepentimiento de obras muertas, fe en Dios. Número dos, dice: "De la doctrina de bautismos, de la imposición de manos"; ese es el segundo par. Y después el tercer par es el final del versículo 2: "De la resurrección de los muertos y del juicio eterno". Entonces, así podríamos resumir estos rudimentos que menciona el autor de Hebreos: arrepentimiento y fe, bautismo e imposición de manos, resurrección y juicio.
Entonces, otra vez, pensando en este punto de que eran judíos, venían del judaísmo, y la tentación siempre era de regresar al judaísmo, de regresar a las prácticas, a la tradición de la ley: estas cosas que se describen aquí —arrepentimiento, bautismo, imposición de manos, resurrección y juicio—, de hecho, son conceptos que describen perfectamente también el judaísmo del Antiguo Testamento. El Antiguo Testamento enseña arrepentimiento, enseña fe en Dios. Es interesante: fíjense con cuidado en sus Biblias. Dice "la doctrina de bautismos"; está en plural. En la Biblia de las Américas —otra vez, prefiero esa traducción por la palabra que usa la Biblia de las Américas— van a encontrar "la doctrina de lavamientos". Si notan, en Reina-Valera está en plural, "bautismos", y es justamente porque la referencia aquí parece ser a los ritos de purificación de los judíos, no al bautismo. Tiene algo que ver ahí, pero no con el bautismo en sí, sino haciendo referencia a los ritos de purificación del Antiguo Testamento.
La imposición de manos, que en el Antiguo Testamento representaba una acción para bendición; también, para encomendar a un ministerio específico había imposición de manos. La resurrección de los muertos está enseñada también en el Antiguo Testamento; ya lo vimos en el libro de Daniel, por ejemplo. El juicio también eterno. Todas estas verdades son enseñadas en el Antiguo Testamento.
De la sombra al cumplimiento en Cristo
Entonces, ¿qué está pasando aquí? Bueno, parece ser que es una manera del autor de estar explicando cómo los fundamentos tienen que ver con las verdades del Antiguo Testamento enseñadas en el judaísmo, pero que encuentran su cumplimiento en Cristo. Todas estas cosas encuentran un nuevo significado, más profundo, más claro, cuando vemos la vida de Jesús: tanto el arrepentimiento como la fe; tanto los bautismos de purificación, o los ritos de purificación, en relación a cómo apuntan hacia el bautismo; la imposición de manos, que en el Nuevo Testamento tiene que ver con muchas cosas. Donde encontramos imposición de manos, una de ellas tiene que ver con la encomendación también para una obra específica; tiene que ver con los dones espirituales; tiene que ver con recibir al Espíritu Santo. Y la resurrección de los muertos, claro, viendo la resurrección de Jesús como nuestra máxima esperanza. El juicio eterno: Jesús como el juez final. Todo eso adquiere un nuevo significado.
Entonces, parece ser que el autor de Hebreos, de hecho, está haciendo una conexión entre sombras y cumplimiento cuando habla de fundamentos: ustedes tenían estos fundamentos del judaísmo que encuentran su cumplimiento en Jesús, y esos son sus fundamentos como cristianos.
Ahora, ¿por qué tendría que estar regresando al fundamento, o reconstruir el fundamento? Porque a veces podría parecer que estaban siguiendo las costumbres del judaísmo sin entender cómo eso funcionaba como el fundamento de la conexión con Cristo; es decir, cómo eso era lo que apuntaba hacia Jesús, Su vida; Él es el cumplimiento de esas cosas. Si ustedes no ven esa conexión, hay que reconstruir el fundamento otra vez, para mostrarles cómo se conecta. Ustedes, judíos... Es como si hay católicos que entienden ya —que venían del catolicismo—, entienden ya que Jesús es el único mediador entre Dios y los hombres; no necesitamos otros mediadores como María o los santos. Puede ser entonces que la tentación es a pedirle otra vez a un santo o a una imagen, algo, y entonces hay que reconstruir ese fundamento otra vez; es decir: "No, el único mediador es Cristo". Entonces es como estar regresando a algo que ya habían entendido en algún momento, pero la tentación es a regresar.
Parece ser que los lectores de esta carta —y el autor de Hebreos tiene esto claro— tienen una tendencia a que el fundamento no esté claro; que la conexión entre las prácticas judías y la vida de Cristo no esté muy clara en sus vidas. Recuerden esto; esto es algo muy interesante: la apostasía para un judío sería algo mucho más sutil, algo mucho menos obvio que la apostasía de un pagano. ¿Por qué? Porque están regresando a ciertas prácticas que están, después de todo, en la Biblia: la circuncisión, los ritos, los sacrificios; todo eso está en la Biblia. Por lo tanto, el que los practicaran sin ver su cumplimiento en Jesús podría ser algo más sutil, que no fuera tan obvio como lo era cuando alguien regresaba a la idolatría de los templos paganos, por ejemplo. Y creo que es por eso que el autor está tan preocupado por los fundamentos correctos, que permitan ahora edificar sobre ellos; que ya los tengan claros, que ya los tengan bien establecidos, para ahora así construir sus vidas sobre esas verdades. Lo cual parece no estar sucediendo, de acuerdo a lo que vimos el domingo pasado sobre la leche y su frustración con ellos sobre la leche espiritual. Es lo que creo que está pasando aquí.
Si Dios en verdad lo permite
Y quiero que vean el versículo 3, porque creo que el versículo 3 es sumamente importante en cuanto a qué es lo que el autor de Hebreos cree acerca del rol que Dios juega en todo esto de la madurez cristiana, de la santificación. Dice: "Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite". Entonces es una declaración clara del autor de Hebreos, creo, sobre su confianza, o su dependencia más bien, en que Dios es el que finalmente hace esta obra de madurez. Si los fundamentos van a estar bien edificados, de tal manera que no tienen que ser rectificados, sino que ahora se puede construir sobre de ellos y pueden avanzar en la vida cristiana, será Dios el que lo hará.
¿No es interesante que les dice: "Dejando ya los rudimentos, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento"? "Dejando ya los rudimentos, vamos adelante"... ¿Qué pensarías que seguiría después de eso? Bueno: "Eso harán si ustedes realmente quieren hacerlo. Si realmente ejercen suficiente fuerza de voluntad y suficiente disciplina, lograrán madurar". Esperaríamos que dijera algo así si eso fuera lo que creyera el autor de Hebreos. Pero no dice eso. Dice: "Esto haremos, si Dios en verdad lo permite". Si esto es la voluntad de Dios, Él soberanamente lo hará. Ahora, hay una tensión ahí, claro, entre la soberanía divina y la responsabilidad humana. Pero el punto es: si cualquier cosa buena hay en nuestra vida, es por gracia, es la obra de Dios. Es la única razón por la cual existe la madurez y el avanzar hacia la meta como cristianos: porque Dios nos lleva hacia allá.
Vean lo que dice Filipenses 3:12, porque creo que este es un buen ejemplo de eso. Y en Filipenses tenemos varios ejemplos, no uno, pero quiero que vean este en particular, porque creo que aquí Pablo lo expresa muy bien. Filipenses 3:12 dice: "No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús". Estoy avanzando, me esfuerzo, sí, quiero llegar a la meta, pero Dios es el que me va a llevar ahí. Él es el que me trajo hasta este punto, y Él me llevará hasta donde tengo que llegar. Esto también lo expresa en el capítulo 1.
¿Quiénes son los apóstatas?
Bueno, vamos ahora al versículo 4, porque aquí es donde viene toda esta descripción que empieza a complicar el pasaje. Y a lo mejor algunos están familiarizados con lo que dice en este capítulo, y espero que hoy ayude a aclarar a qué se refiere. Vamos al versículo 4: "Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y de los poderes venideros, y recayeron, serán otra vez renovados para arrepentimiento". Bueno, aquí empieza muy fuerte la advertencia.
Entonces, ¿quiénes son los apóstatas de los que está hablando en los versículos 4 al 6? Esa es la pregunta central de controversia: ¿de quién está hablando? Cuando de pronto hace un cambio —y noten que el cambio que hace es de primera persona, o sea, "nosotros"—, cuando dice "esto haremos", en primera persona plural. Pero después, cuando llega al versículo 4, de pronto hace un cambio a tercera persona, diciendo: "Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados". O sea, ahora está hablando de otra categoría, en tercera persona. Y la pregunta es: ¿cuál es esa categoría? Ya les di una pista: que no es el mismo grupo de personas, creo, de los versículos 1 al 3. Y después, de los versículos 9 en adelante, de hecho, lo va a dejar claro. Pero ¿quiénes son los apóstatas de los versículos 4 al 6?
Tres posturas principales
Bueno, hay varias posturas. He leído, creo, todas, y autores que representan a las tres. Bueno, son más de tres, pero las voy a resumir en tres, porque creo que no tenemos tiempo de meternos en muchos detalles sobre todas, pero les voy a dar las tres principales. Las principales posturas son: ¿es este un grupo hipotético de personas? Es decir, ¿está planteando el autor de Hebreos una situación que no es realmente posible, sino que lo está planteando de manera retórica? Y es un uso que le da el autor de Hebreos en algunas partes; hace ese tipo de argumento.
¿O es un grupo de creyentes reales de los que está hablando, que en verdad pueden apostatar? Dentro de esa categoría, tengo que decir, hay otra, una subcategoría. No me voy a meter a explicarla mucho, pero hay una subcategoría —Samuel Pérez Millos la explica bien; no estoy de acuerdo, pero él explica— que está hablando de creyentes reales, pero no está hablando de la pérdida de salvación o de la apostasía en realidad. Entonces son creyentes reales; simplemente es un juicio que viene hacia ellos. Y realmente a lo que se refiere, cuando dice que no pueden ser renovados para arrepentimiento, es, de hecho, esa idea de que no puedes tener dos conversiones, sólo una. Creo que no es un argumento muy fuerte, pero hay algunos que sostienen esa idea: de creyentes reales, pero no la pérdida de salvación. Otros —otra vez, arminianos— dirían: "Sí se pierde la salvación; estos son creyentes reales con un peligro real de apostasía", es decir, los lectores del libro. Y les voy a mostrar por qué creo que no es la interpretación correcta.
O la tercera opción: son creyentes aparentes. Es decir, está describiendo aquí un grupo de personas que parecen cristianos, pero no lo son realmente. Y en base a todo lo demás que hemos leído en el libro de Hebreos, creo que esa es la mejor manera de leer este pasaje; es la mejor interpretación.
Dentro de aquellos que creen que es un escenario hipotético —sólo para darse una idea de qué tan dividida a veces está la opinión sobre cómo interpretar este pasaje—, Kistemaker es uno de los que lo promueve; lo explica de esa manera, como un argumento de "si esto fuera posible, esto es lo que sería cierto". El argumento de reducción al absurdo, en latín, que tiene que ver con plantear una verdad diciendo: "Si eso fuera cierto, entonces esto sería la implicación", lo cual es un escenario ridículo. Y eso es como él lo ve. Pero voy a tratar de explicarles por qué creo que la gente que está siendo descrita es un escenario muy real, porque creo que está en otras partes de la Biblia también. Es un escenario muy real, pero es un escenario muy real para una cierta categoría de personas, un grupo limitado, creo, en general. Pero no son creyentes, y nunca lo fueron. Creo que es la verdad que está siendo explicada.
Cinco descripciones
Hay cinco cosas que son descritas aquí. Uno: son iluminados. Dos: gustaron del don celestial. Tres: son partícipes del Espíritu Santo. Cuatro: gustaron de la buena palabra de Dios. Y cinco: también gustaron de los poderes del siglo venidero. Estas son las cinco cosas que son descritas sobre esta categoría de personas. La pregunta es: ¿son esas descripciones que tienen que ser de creyentes, o son categorías que podrían ser compartidas por creyentes y no creyentes? Esa es la pregunta, y espero que en los próximos minutos podamos contestar esa pregunta.
Algunos creen que a lo que se refiere en estas cinco categorías tiene que ver con la participación en la vida sacramental de la iglesia; es decir, todas las prácticas que existen dentro de la iglesia, de la comunidad de la fe, y de lo que significa reunirse como cuerpo; y alguien que se identifica con esa familia de la fe participa en estas cosas. Entonces, por ejemplo, ser iluminados tiene su paralelo con el bautismo, porque era una referencia de la primera iglesia a los que se bautizaban: "fueron iluminados". El participar, el probar, gustar del don celestial —piensen en esa imagen: el gustar, o sea, el probar del don celestial, de algo que viene del cielo, un regalo del cielo— tiene el paralelo con la Cena del Señor. Ser hechos partícipes del Espíritu Santo tiene el paralelo con la imposición de manos. Y "gustaron de la buena palabra de Dios" tiene el paralelo con la predicación de la Palabra: dentro de la iglesia se escucha la predicación de la Palabra. Y el gustar de los poderes del siglo venidero tiene la implicación de que aquellos que eran parte de la comunidad de la iglesia también fueron testigos de las señales y prodigios de los apóstoles, y algunos hasta de Jesús. Es algo de lo que ya habíamos visto, ¿se acuerdan? Capítulo 2, versículo 4: "Testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según Su voluntad". Esas son verdades sobre los poderes del siglo venidero.
Entonces, eso es una manera, un aspecto en el cual podemos entender lo que está tratando de decir el autor de Hebreos: estas personas participan de la vida sacramental de la iglesia en todas estas áreas.
El trasfondo de Israel en el desierto
La otra cosa que puede estar diciendo el autor de Hebreos, que para mí es todavía más probable —bueno, es una combinación de los dos, creo—, tiene que ver con las imágenes que ya hemos estado viendo a lo largo del libro de Hebreos, donde las imágenes que él saca como ilustración vienen del Antiguo Testamento; específicamente, de la experiencia del pueblo de Israel saliendo de Egipto y entrando al desierto para llegar a la Tierra Prometida. Esa imagen de la experiencia de ese grupo de personas que no entró a la Tierra Prometida por su desobediencia, por su falta de fe; esa imagen es la que está siendo retomada aquí. Si recuerdan, en el capítulo 4 vimos lo que dice el versículo 2: "No les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron". Y seguimos viendo en el capítulo 4 que no entraron en el reposo de Dios, y habla básicamente acerca de la Tierra Prometida y de la manera en que su desobediencia los llevó a no experimentar el cumplimiento de las promesas. A pesar de —y aquí es donde creo que está el énfasis—, a pesar de haber sido testigos de tantas cosas tan maravillosas que Dios estaba haciendo en ellos, en ese grupo.
Entonces, en ese sentido —y esto es algo que Geerhardus Vos desarrolla muy bien y lo explica muy bien—, en ese sentido, el trasfondo del Antiguo Testamento aquí, de Israel, nos pondría estos paralelos. "Iluminados" es una referencia a la columna de fuego: ellos fueron iluminados, la luz de Dios siendo mostrada en sus vidas para llevarlos a donde se supone que tenían que ir. Y está el maná: es el don celestial; son partícipes del don celestial. Está la palabra de Moisés: gustaron de la palabra de Dios; Dios habló a través de Moisés. Y los poderes del siglo venidero fueron manifestados en la manera tan poderosa en que Dios los sacó de Egipto a través de las diez plagas. Entonces, ahí hay paralelos que van con la experiencia del pueblo de Israel, que a pesar de todas esas cosas, al final no le creyeron a Dios, y Dios los juzgó fuertemente y dijo: "No entrarán en Mi reposo".
Creo que hay un paralelo muy significativo aquí en el capítulo 6 con lo que ya habíamos leído en el capítulo 3 también, versículo 11: esta experiencia del pueblo de Israel en relación a la iglesia cristiana; el paralelo que hay, de donde está tratando de mostrarles los ejemplos. Claro que cada una de esas experiencias del pueblo de Israel tiene un paralelo con nuestra experiencia hoy en relación a la revelación de Dios y de qué es la fe cristiana. Por ejemplo, el ser iluminados es ser expuestos a la verdad del Evangelio; es un tipo de exposición a la luz. Cuando tú escuchas el Evangelio, estás siendo iluminado, en un sentido, con la verdad de la Palabra de Dios. Escuchar la Palabra de Dios, otra vez: es qué tanto conoces de la Palabra.
Ejemplos bíblicos: Simón el mago y Herodes
El experimentar ser hecho partícipe del Espíritu Santo... Miren, varias cosas aquí. Creo que la Biblia nos da un patrón de cómo se pueden ver en la iglesia sin que sean necesariamente creyentes. Por ejemplo, si se acuerdan, en Hechos 8 habíamos estudiado sobre Simón el mago. En Hechos 8 vimos que él creyó y fue bautizado. En un sentido podemos ver cómo fue hecho partícipe del Espíritu Santo: él vio las maravillas y las señales que estaba haciendo el Espíritu Santo y quería ser parte de eso. Por eso dice: "Yo creo en lo que tú estás predicando, Felipe; bautízame". Pero luego llega Pedro y corrige el tipo de fe que él tenía, y dice: "No, este no es el tipo de fe real; ese no es el tipo de fe que salva".
Y claro, tenemos ejemplos de "gustaron de la buena palabra de Dios". Tenemos la historia de Juan el Bautista con Herodes, y leí esto otra vez, y es súper interesante. Marcos 6:18 dice: "Juan le decía a Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano. Pero Herodías le tenía rencor y deseaba matarlo, pero no podía, porque Herodes temía a Juan". Entonces, Herodes teme a Juan, "sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo mantenía protegido". Y vean lo que dice; dice: "Cuando le oía, se quedaba muy perplejo, pero le gustaba escucharlo".
¿No es interesante? Parece ser que hay categorías de personas a las que les gusta escuchar la Palabra de Dios; no les molesta. A lo mejor dicen: "Qué bonito sermón". Pero eso no significa que han sido regenerados, que han nacido de nuevo.
Con todos estos ejemplos, y sin poder meterme más, el punto que quiero que vean es que todas estas descripciones, creo yo, en la Biblia nos muestran que sí existen categorías de personas que pueden participar en estas cosas. Y el autor de Hebreos está siendo muy explícito en describir cómo se ven estas categorías, que no pertenecen exactamente —de acuerdo al versículo 9, como vamos a ver la próxima semana en más detalle—, no pertenecen exclusivamente a la comunidad de creyentes, de los que realmente son salvos, sino que pueden ser experimentadas en gran parte por un grupo de personas simpatizantes que se identifican con la fe cristiana, pero que en un cierto momento retroceden, y retroceden de tal manera que es imposible que se arrepientan de una manera genuina.
Imposible ser renovados para arrepentimiento
Vean lo que dice el versículo 6. Todas estas personas que han experimentado estas cinco cosas, y recayeron —es imposible, dijo el autor de Hebreos—, es imposible que "sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio". Entonces, lo que está diciendo es: esta categoría de personas no puede regresar a un punto en donde el arrepentimiento sea genuino. No hay dos arrepentimientos paralelos exactamente aquí, que pues te arrepentiste genuinamente originalmente y después ya no te puedes volver a arrepentir genuinamente. No. Si te hubieras arrepentido genuinamente, entonces no habrías recaído. Creo que eso es lo que está diciendo. Y creo que está diciendo: esta categoría, cuando llega a ese punto, te das cuenta de que no es posible regresar acá, a donde se supone que tendrían que haber empezado, que es con un verdadero arrepentimiento; arrepentimiento para salvación, o de la fe que salva.
Porque no todo el arrepentimiento es igual, si lo pensamos. También hay un arrepentimiento —que creo que es de donde partieron ellos— que solamente es un arrepentimiento de "sí, sé que estoy mal; sí, sé que la regué", y ya. No hay una verdadera fe en Cristo Jesús, en donde veamos que lo que Él hizo por nosotros es ahora lo que necesitamos, y donde entendamos esa transacción legal que sucede, donde Dios realmente nos perdona a través de Cristo Jesús y ahora nos podemos mover hacia adelante; sino que es un arrepentimiento superficial.
Judas y Pedro
Un poco, si pensáramos en términos de Judas, por ejemplo. Judas y Pedro son dos ejemplos claros que hay en la Biblia de dos reacciones diferentes ante el pecado que originalmente se veían igual. Judas se sintió mal de lo que él hizo al vender y traicionar a Jesús. Pedro se sintió mal de haber también traicionado a Jesús. Judas traicionó a Jesús; Pedro traicionó a Jesús. Pero ¿cómo reaccionaron? Ambos, de maneras diferentes. Judas nunca encontró su verdadera esperanza en Cristo y en que Su sacrificio era por él. Y Pedro sí: Pedro pudo encontrar el perdón, pudo ser restaurado para ahora vivir de acuerdo a la voluntad de Dios, y ser usado por Dios, y dar fruto.
Y sólo hay un verdadero arrepentimiento posible. Y por eso es que es imposible ser restaurado al arrepentimiento: porque ellos ya han llegado a un punto de apostasía, de dureza de corazón, en el cual conocen la verdad, pero esa verdad la han suprimido, como dice Romanos, o la han ignorado, para seguir viviendo de acuerdo a lo que ellos creen que es mejor.
Esaú y el arrepentimiento superficial
Vean también lo que dice en el capítulo 12 —esto lo vamos a ver finalmente, ahora no en detalle—, pero vean lo que dice el capítulo 12, hablando de Esaú, versículos 16 y 17: "No sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura. Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento". Entonces, él vendió la primogenitura, pero después decide: "Ah, no, no estoy conforme con la idea de vender mi primogenitura; sí quiero la bendición". Entonces hay un tipo de arrepentimiento ahí superficial, el cual realmente no llega a ser un arrepentimiento real en la vida de Esaú. Dice: "No hubo oportunidad para el arrepentimiento"; es decir, nunca se arrepintió, "aunque la procuró con lágrimas". Es decir, quería llegar a ese punto, pero la dureza de su corazón, el amor que él tenía por los regalos en vez de por el Dador de los regalos, era demasiado, y no le permitió llegar al arrepentimiento, al arrepentimiento genuino. Aunque había un sentido de arrepentimiento de "híjole, la regué, no quiero las consecuencias", no había un verdadero sentir y una verdadera convicción de quién era Dios para él.
Creo que es lo mismo que está pasando con estas personas. Ellos no entienden cómo es que se tienen que relacionar con Dios en relación a su pecado. Por eso no se pueden arrepentir, y no pueden ser renovados al arrepentimiento; no pueden ser regresados a un estado donde puedan empezar correctamente. Eso es de lo que habla el capítulo 4, versículo 2: escuchan la palabra, pero no está acompañada de fe, de una fe genuina, de una fe real, en donde produce fruto. Porque creo que eso es lo que pasa cuando hay verdadera fe; vamos a ver eso en un momento.
El pecado imperdonable
Todo esto creo que está relacionado con el pecado imperdonable del que habla Jesús, cuando dice que la blasfemia contra el Espíritu Santo no le será perdonada al que la cometa, ni en este siglo ni en el siglo venidero. Está siendo expuesto a la verdad de la Palabra de Dios de tal manera que llega el momento en el que tú rechazas esa verdad a la cual has estado expuesto de una manera obvia, y donde tú entiendes esa verdad. Y entre más tiempo pasa que estás expuesto a esa verdad, más fuerte es la dureza del corazón que te hace retroceder.
En Mateo 12:32, que es donde encontramos esta descripción de Jesús, encontramos que los fariseos vieron cómo Jesús estaba haciendo estos milagros, y le atribuyen a Beelzebú esos milagros. Y una de las claves para entender eso es que cuando Nicodemo fue a visitar a Jesús de noche, en Juan 3, le dijo: "Maestro, nosotros sabemos que Tú vienes de Dios, porque nadie puede hacer las cosas que Tú haces si no viene de Dios". Pero lo interesante es que Nicodemo dice "nosotros", refiriéndose a los fariseos. Es decir, ellos sabían que Jesús era el Mesías, y esa era la gravedad de su blasfemia cuando le atribuyeron a Satanás lo que Jesús estaba haciendo. Esa era la clase de dureza que estaba siendo expresada: que aunque sabían perfectamente que eso era cierto, sabían perfectamente que eso era de Dios, por el orgullo de su posición social y su liderazgo religioso de la época, y toda la conveniencia de lo que era importante para ellos y en beneficio de ellos, rechazaban a Jesús. Eso es un tipo de dureza y de resistencia al mensaje del Evangelio que, dice el autor de Hebreos, no produce arrepentimiento. Nunca, nunca se van a arrepentir.
Crucificando de nuevo al Hijo de Dios
Entonces, estas son las cosas que están siendo descritas. Y quiero que piensen cómo se vería lo que está siendo descrito aquí, que dice que ellos, los que hacen esto, crucifican de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios, exponiéndole a vituperio. ¿Cómo se vería cuando uno de estos miembros de esta iglesia regresaba al judaísmo, a la ley, a los sacrificios del templo y a todas estas cosas, sabiendo que el cumplimiento de esas cosas era Jesús, pero que por la presión social, o lo que fuera, regresaban a eso? Dice: es como si estuvieran crucificando otra vez a Jesús, porque esos sacrificios ya se cumplieron en lo que pasó en el Gólgota, en el Calvario. Hoy en la mañana cantábamos "En el monte Calvario". Y esa es la realidad de todas estas prácticas de la ley; esa es la realidad a la que estaban apuntando. Y entonces regresas: es como si volvieras a crucificar a Jesús. Ya viste que Jesús era el cumplimiento; ya escuchaste que Él era el cumplimiento; lo entendiste, lo viste, y aun así regresaste. Es como si estuvieras crucificando de nuevo al Hijo de Dios; es como si estuvieras de acuerdo con los que gritaban y gritaban: "¡Crucifícale, crucifícale!". Porque cuando gritaban eso... Y si ustedes regresan a los sacrificios del Antiguo Testamento y creen que eso es necesario para ser salvos, entonces están diciendo que no necesitan la obra de Jesús, que Jesús no es necesario, y lo exponen a vituperio. Son palabras fuertes hacia aquellos que regresan al judaísmo, a la ley, habiendo conocido, habiendo visto, habiendo sido testigos de cómo Jesús cumplía estas cosas. Terrible es la apostasía cuando se vive dentro de la comunidad de la iglesia.
La tierra que produce fruto y la que produce espinos
Lo cual me lleva al último punto que se menciona aquí, versículos 7 y 8: "Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios; pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada". Reprobada, maldecida, quemada. Hay una categoría... Y sólo pone dos categorías. No dice que hay hierba o... Más bien, nos dice que hay el fruto de una planta que ahí tiene su fruto, pero después se convierte en espinos. No: hay unos que dan fruto, hay otros que dan espinos. Es decir, sólo hay dos categorías. Entendemos —y vamos a ver esto en más detalle el próximo domingo— que no es que tú puedes ser salvo un día, y el siguiente no, y el siguiente sí, y el siguiente no. Pertenecemos solamente a una de dos categorías. Y el autor de Hebreos quiere asegurarse de que entendamos el gran peligro que significa ser de la categoría de aquellos que al final no producen fruto; especialmente aquellos que han conocido y han experimentado las verdades, y han visto el poder de Dios, y han escuchado la Palabra de Dios, y han escuchado el Evangelio, y han escuchado todas las cosas maravillosas que tienen que ver con la fe cristiana, y aun así lo rechazan.
Vamos adelante: demos fruto
Entonces, mi último punto de hoy es lo que dijo el autor de Hebreos en el versículo 1: "Vamos adelante a la perfección". Vamos adelante a la perfección: ese es el punto de los versículos 7 y 8. Esta perfección, esta madurez de la que está hablando, es dar fruto. Demos fruto. Mateo 7:16: "Por sus frutos los conoceréis". Efesios 2:10: Dios ha preparado buenas obras para nosotros de antemano, para que andemos en ellas. Santiago 2:14: la fe sin obras es muerta. 1 Juan 4:7 y 8: el que no ama a su hermano no ha nacido de Dios. El amor es la manifestación, el fruto principal de la vida cristiana.
Hay una historia que está ahí en la biografía de Moody, el evangelista Moody, que es el fundador de la escuela donde fuimos Christina y yo. Y cuenta que iba en la calle y se encontró un borracho en la calle, y bien, bien borracho, le dijo al señor Moody: "Yo soy uno de sus convertidos". Y Moody le dijo: "Ah, sí, seguramente eres uno de mis convertidos, porque no eres uno de los convertidos de Dios". Y eso solamente es para ejemplificar la importancia del fruto en la vida cristiana.
Packer dice: "La salvación en el Nuevo Testamento tiene una conjugación de pasado, de presente y de futuro. En el pasado hemos sido salvados del castigo del pecado. En el presente vamos siendo salvados del poder del pecado, porque su dominio sobre nosotros ha sido quebrado. En el futuro seremos salvos de la presencia del pecado". Entonces, la vida cristiana, la salvación, es algo que viene no nada más en un punto, sino que tiene todo un proceso que va de principio a fin. Andrew Murray escribió: "Mi seguridad de la salvación no es algo que puedo cargar conmigo como el boleto de un tren o el cheque de un banco, para ser usado cuando sea necesario. No; la seguridad de mi salvación solamente puede ser encontrada en la comunión viva con el Jesús vivo, en amor y obediencia".
Conclusiones
Así que vamos a seguir hablando sobre esto el próximo domingo. Pero ¿qué podemos concluir de lo que hemos leído hasta ahorita? Podemos concluir que el conocimiento no es suficiente; el conocimiento no te salva, sino la fe verdadera. Podemos aprender que la iglesia no es un juego. No estamos aquí nomás para pasar un buen rato. Es algo serio lo que se dice y se hace cada domingo. Aunque no hemos estado juntos, ustedes saben de qué se trata: hemos tratado de mantener la práctica de cantar juntos, cada quien en sus casas, pero cantar las verdades del Evangelio, y participar de la Cena del Señor, escuchar la Palabra. Esto no es un juego. No es algo que solamente hacemos porque nos gusta hacerlo; tiene consecuencias eternas.
La otra verdad que encontramos es que el Evangelio da fruto cuando es expuesto a la tribulación y a la prueba. Y en el caso de los que no son verdaderos cristianos, como dice 1 Juan 2:19, creo, es que "salieron de nosotros, porque no eran de nosotros; si hubieran sido de nosotros, no se hubieran ido". Entonces, esa es la verdad del Evangelio: produce fruto. Y si no produce fruto, entonces no era real esa fe. Y la otra cosa que entendemos es que el discipulado es crucial en la iglesia. No es nada más la predicación del Evangelio; es el discipulado, porque el discipulado es este proceso de ver cómo llegamos hasta el final.
Hermanos, no he dado muchas palabras todavía de esperanza, pero van a estar en el próximo domingo. Lo único que quiero decirles para concluir es: si estás preocupado sobre la apostasía en tu vida, es una buena preocupación, porque para eso está este pasaje. Si estás preocupado sobre la apostasía, probablemente es una de las pistas, de las evidencias, de que no eres de esta categoría; que sí puedes ser llevado al arrepentimiento genuino, si es que no te has arrepentido todavía, o que sí ha habido un arrepentimiento genuino en un principio que te ha transformado. Y por eso es que eres tan sensible a estas exhortaciones: es la obra de Dios en tu vida, probablemente. Yo he hablado con muchos de ustedes, y con muchos otros en otras iglesias, que vienen con la incertidumbre de la salvación. Y para eso es lo que vamos a meditar el próximo domingo, en los versículos 9 al 20 del capítulo 6.
Oración final
Gracias, Padre, porque hoy pudimos ver en Tu Palabra una advertencia muy fuerte, muy seria, sobre la apostasía. Y te pido, Señor, que Tú nos ayudes a considerarla seriamente en nuestros corazones, y que Tú escudriñes nuestras vidas; nos ayudes a escudriñar nuestras vidas, el fruto que hay en ellas, para que podamos saber cómo es que quieres obrar en nosotros; si es que hemos creído correctamente, si hemos entrado a Tu reposo, si hemos podido realmente entender de qué se trata el Evangelio. Ayúdanos a ser confrontados con estas verdades. Y especialmente, Señor, Tú guárdanos, porque si Tú lo permites llegaremos al final, seremos madurados por Ti. Tú llévanos, Señor, hasta el final. Tú haz la obra que tienes que hacer de salvación en cada uno de los corazones de aquellos que han escuchado Tu Palabra y que han sido redargüidos y confrontados con estas verdades. Te pedimos en Tu nombre, Señor, que Tú seas glorificado en nuestras vidas y en nuestra iglesia. En el nombre de Cristo Jesús, amén.
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