Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

1Corintios 6:12-201 CorintiosNathan Díaz

Glorificando a Dios en nuestra sexualidad

¿Qué dice la Biblia sobre el sexo fuera del matrimonio? Los corintios decían “todo me es lícito” para justificar su vida sexual, y Pablo responde que la verdadera libertad no es hacer lo que quiero, sino no ser dominado por nada. En 1 Corintios 6:12-20 vemos el diseño de Dios para la sexualidad y por qué tu cuerpo no te pertenece: fuiste comprado por precio.

Transcripción

Volvemos a 1 Corintios 6

…(la grabación comienza con el mensaje ya empezado) 1 Corintios 6, y es la segunda parte de este capítulo. El domingo pasado hablamos acerca de la manera en que Dios quiere que aprendamos a resolver los conflictos que puede haber dentro de la iglesia; que no sean problemas que queden ahí pendientes, que tengamos la capacidad, en Cristo, a través de la gracia y del evangelio, de perdonarnos unos a otros, de resolver los conflictos unos con otros; e inclusive, como veíamos, el poder estar dispuestos a asumir a veces las consecuencias del pecado de otros hacia nosotros, el poder soportar el agravio, soportar la injusticia de alguna situación. Porque al final tenemos prioridades diferentes como cristianos: estamos pensando en la eternidad y en lo que Dios ha hecho por nosotros a través del evangelio, que pone en perspectiva a veces los problemas tan pequeños y triviales que hay entre nosotros, y que no deberían de ser problemas.

No deberíamos de hacer que algo pequeño se vuelva grande al punto en que —es lo que vimos el domingo pasado— al punto en el que inclusive tengamos que recurrir a jueces, tribunales, árbitros externos, que ni siquiera son cristianos, para juzgar asuntos entre cristianos. Ese es el punto de Pablo que veíamos el domingo pasado, en la primera parte del capítulo 6.

Y recuerden que la manera en que termina la parte que vimos el domingo pasado, que eran los versículos 9, 10 y 11, realmente es una de las partes más gloriosas que está expresada acerca del evangelio. Donde primeramente escuchamos que "ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios"; y hasta esta parte, que es hermosa escucharla a la luz del evangelio: "Y esto eran algunos de ustedes; pero fueron lavados, pero fueron santificados, pero fueron justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios".

Y esto sirve como un puente, esta descripción. Recuerdan, Pablo... básicamente hay dos categorías grandes que podemos ver en cuanto a la lista de pecados y las cosas con las que luchamos y con las que lucha la iglesia. Y en esa lista pueden ver que tanto el sexo como el dinero aparecen como temas de problema para nosotros: la avaricia, la manera en que usamos nuestro dinero, pero también el homosexualismo, el adulterio, la inmoralidad en general, toda esta parte de la sexualidad. De hecho, es una parte grande de esta carta; si recuerdan, en el capítulo 5 veíamos el caso de alguien que está durmiendo con la esposa de su padre, y ahí ya Pablo empezó a lidiar con la situación de sexualidad que había en la iglesia de Corinto.

La Biblia habla abiertamente del sexo

Pero bueno, hoy vamos a hablar de sexo, y va a continuar un rato este tema. Así que... a veces estos temas tienden, en algunas iglesias, a ser tabú, a ser temas que no se hablan; pero la verdad es que la Biblia es muy abierta, es muy abierta y muy honesta acerca de la sexualidad humana, de la tentación de la sexualidad humana. Y si la Biblia es muy abierta y honesta sobre este tema y habla de una manera muy transparente sobre esto, entonces, ¿qué deberíamos hacer nosotros? Pues también hablar así de este tema, hablar de una manera muy honesta, de frente, sobre las cosas que enfrentamos. Y por eso es que creo que, como iglesia, temas como la pornografía, temas como la masturbación, temas que tienen que ver con nuestra sexualidad, son temas que se tienen que tocar constantemente y se tienen que hablar constantemente: qué dice la Biblia y cómo lo vemos nosotros como cristianos, cómo es que podemos ser santificados en estas áreas.

El sexo era uno de los temas grandes de la cultura corintia. Así como... ¿qué cultura? Como la nuestra. Estos son el tipo de cosas que hacen que esta carta se sienta sumamente relevante, porque el tema de la sexualidad era algo que permeaba en toda la sociedad, que era parte de la sociedad. Y recuerden, estos son cristianos relativamente nuevos a los que les está hablando Pablo; hace unos tres años tienen de creyentes. Imagínense, toda una vida donde han vivido una sexualidad de una cierta manera, con una cierta perspectiva, y ahora, ya como cristianos, este cambio de mentalidad acerca de cómo es que yo percibo el sexo de una manera diferente a como el mundo percibe el sexo.

Ese es el tema que está aquí muy latente en lo que Pablo quiere confrontar con los corintios: esta obsesión cultural con el sexo, que por un lado lo eleva mucho, ¿no?, por un lado lo pone en una posición donde todo gira en torno a la sexualidad y es uno de los temas centrales y más importantes del ser humano; pero por otro lado, donde tiene una visión demasiado baja del sexo, porque no es nada especial, no es nada sagrado, es algo que se hace y ya.

Lectura de 1 Corintios 6:12-20

Entonces lean conmigo estos versículos y vean cómo lo explica Pablo. Dice, versículo 12: "Todas las cosas me son lícitas, pero no todas son de provecho. Todas las cosas me son lícitas, pero yo no me dejaré dominar por ninguna. Los alimentos son para el estómago y el estómago para los alimentos, pero Dios destruirá a los dos. Sin embargo, el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor es para el cuerpo. Y Dios, que resucitó al Señor, también nos resucitará a nosotros mediante su poder. ¿No saben que sus cuerpos son miembros de Cristo? ¿Tomaré, acaso, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? ¡De ningún modo! ¿O no saben que el que se une a una ramera es un cuerpo con ella? Porque Él dice: 'Los dos vendrán a ser una sola carne'. Pero el que se une al Señor es un espíritu con Él. Huyan de la fornicación. Todos los demás pecados que un hombre comete están fuera del cuerpo, pero el fornicario peca contra su propio cuerpo. ¿O no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que está en ustedes, el cual tienen de Dios, y que ustedes no se pertenecen a sí mismos? Porque han sido comprados por un precio. Por tanto, glorifiquen a Dios en su cuerpo y en su espíritu, los cuales son de Dios".

Señor, bendice esta mañana, en la meditación de tu Palabra y lo que vamos a ver en este pasaje, que podamos ser confrontados acerca de la manera en que quieres santificarnos en esta área tan específica. Y queremos buscar tu voluntad juntos como iglesia, reflejarte a ti, y que tú puedas ser glorificado siempre, Señor, en nuestra sexualidad como cristianos. Que podamos mostrar que tenemos un Dios que transforma todas las áreas, que purifica todas las áreas en nuestra vida, y que podamos dar testimonio de quién eres tú al mundo que nos rodea. En el nombre de Cristo Jesús, amén.

Qué estaba pasando en Corinto

Bueno, ¿qué estaba pasando en Corinto? Lo que estaba sucediendo en Corinto era que la prostitución era algo muy normal. De hecho, las esposas —tu esposa— eran vistas más con el propósito de tener herederos. O sea, mi esposa es para tener hijos, nada más, pero no para placer; en realidad, para eso están las prostitutas del templo. Y entonces dividían estas dos categorías: como que la parte de reproducción y de legado, de herencia, es una cosa sobre el sexo —vamos a multiplicarnos, quiero tener hijos, así que para eso necesito una esposa—, pero la parte de la sexualidad y del placer sexual se veía en otra dimensión, como algo que se practicaba comúnmente dentro de los templos paganos que había, donde estaban siempre disponibles las prostitutas, para que pudieras ir y tener un encuentro sin ningún tipo de compromiso, sin ningún tipo de pena.

Es algo que estaba normalizado por la sociedad. Entonces, pues no hay por qué avergonzarse de mi conducta sexual. Y entonces el sexo fuera del matrimonio... Fíjense, aquí está el detalle, porque eso nos puede parecer un poco raro; porque ahorita podríamos decir que, en general, el sexo con una prostituta, en general, en la sociedad se vería... o sea, sería algo que probablemente mantendrías oculto, probablemente. Pero el tema en realidad —y aquí es donde quiero que piensen en los paralelos que hay—, el tema es la normalización del sexo fuera del pacto matrimonial. Eso es realmente con lo que estamos lidiando. No es el tema si son prostitutas o no; es la sexualidad y el sexo con alguien que no es mi esposa. Ese es el asunto con el que estamos lidiando, que es lo que está pasando en la cultura corintia: todo mundo lo hace; no tienes que estar casado para tener relaciones sexuales, y no tiene que ser tu esposa si quieres tener relaciones sexuales.

¿Eso les suena familiar? ¿Está eso normalizado en nuestra sociedad? Sí. Por eso es que cuando dos personas se gustan y son novios y dicen "pues vamos a vivir juntos", nadie lo ve mal. ¿Alguien lo ve mal? No. "Ah, viven juntos. Ah, qué bueno, se aman, no necesitan estar casados, son dos adultos, pueden hacer lo que quieran, hay consentimiento, está bien". Entonces así es como nuestra sociedad lo ve. Y en la iglesia de Corinto, ellos están buscando cómo justificarlo; los de la iglesia están buscando cómo justificar que todavía van con las prostitutas, fuera de sus matrimonios, para tener relaciones sexuales. Están buscando algún tipo de justificación entre ellos.

Dos actitudes peligrosas dentro de la iglesia

Y probablemente, en el contexto de Pablo lidiando con judíos... Porque ustedes han leído Gálatas, saben más o menos cómo Pablo trata con diferentes personas de diferentes maneras. Y hay dos actitudes peligrosas que pueden existir dentro de la iglesia. Una actitud puede ser una actitud de legalismo, y la actitud de legalismo tendería a agregar cosas a la vida cristiana que la Biblia no dice. Y la actitud de legalismo de los judíos tendería a ser este tipo de actitud, y a veces empezaba a convertirse en un extremo donde, entre más te castigaras a ti mismo y entre más tú dijeras: "Voy a evitar cualquier tipo de placer, entonces voy a comer lo menos posible y voy a evitar el sexo lo más posible, y es mejor inclusive si no te casas, porque entonces te vuelves más santo, más espiritual". Entonces se reprimen, se alejan de cualquier tipo de cosa que podría parecer algo placentero o algo que podríamos disfrutar.

Y es una actitud peligrosa que podía existir, porque era una manera en la cual la gente podía sentir que estaba haciendo algo que obtenía el mérito de Dios. O sea: "Yo estoy viviendo una vida... Mira, Señor, cómo sufro, ¿no? El hecho de que no como ciertas cosas, y el hecho de que no tengo relaciones sexuales y ni siquiera me voy a casar, eso me hace más santo". Y entonces estás buscando que Dios te justifique de esa manera, o sentirte como que Dios tendría que aceptarte porque te estás sacrificando. Es una manera de salvación por obras. Que, bueno, ustedes saben que inclusive dentro de la Iglesia Católica hay prácticas muy comunes que tienen que ver con eso. Número uno: prohibir casarse. Número dos: el hacer cosas que lastimen tu cuerpo y que representen una autoflagelación —la flagelación y todo esto—, que yo mismo me estoy haciendo sufrir, porque eso es como una especie de penitencia delante de Dios.

Probablemente a los de Corinto les ha llegado el tipo de enseñanza de Pablo, a ese grupo de personas: en realidad somos libres en Cristo para disfrutar de las cosas. O sea, "todas las cosas me son lícitas"; esa frase probablemente la escucharon en algún momento de Pablo, en algún tipo de contexto. ¿Y qué están haciendo los corintios? Están tomando esa frase —"todo me es lícito"— y la están sacando de su contexto, de la manera en que Pablo normalmente usa esa frase, y ahora se la están aplicando ¿a qué? A ellos: "Somos libres en Cristo, podemos hacer lo que queramos; al fin hay gracia, al fin Dios nos perdona, entonces vivamos como queramos, porque somos libres, todas las cosas nos son lícitas". Eso están diciendo.

Y probablemente le llega a Pablo... Cloé también, probablemente, es algo de lo que le reportó a Pablo; le dijo: "¿Sabes qué están diciendo en la iglesia de Corinto? Están argumentando que la razón por la cual pueden vivir su sexualidad libremente es porque, como cristianos, todas las cosas nos son lícitas. Te escucharon a ti decirlo, Pablo". Entonces este versículo es una corrección de Pablo. Creo que a veces hemos mal usado este versículo, pensando que realmente Pablo está diciendo "todas las cosas me son lícitas". No, Pablo no está diciendo "todas las cosas me son lícitas"; los corintios están diciendo "todas las cosas me son lícitas". Pablo está contestándoles a los corintios. ¿Cómo les contesta? "Ustedes dicen 'todas las cosas me son lícitas'. No, no todas las cosas me son lícitas, porque hay cosas que no son de provecho, y esas cosas no deberíamos de hacerlas; esas cosas deberían de estar fuera de los límites de lo que nosotros hacemos como cristianos".

¿Dónde está el límite?

¿Cómo piensa el mundo sobre el sexo? Esto es lo que están tratando de justificar cuando ellos dicen "todas las cosas me son lícitas". ¿Qué están diciendo? Somos libres de vivir nuestra sexualidad como queramos. Es tu sexualidad, haz lo que tú quieras: si te gustan los hombres y eres hombre, está bien, es tu sexualidad; si eres mujer y te gustan las mujeres, está bien, es tu sexualidad, tú puedes vivirla como tú quieras. Y hemos ido escalando esa parte más y más, y nos damos cuenta de que empieza a volverse hasta incómodo, porque de repente: ¿dónde está el límite? ¿Cuál es el límite de nuestra sexualidad? "Quiero estar con varias mujeres al mismo tiempo". Es tu sexualidad, si hay consentimiento está bien. "Quiero tener relaciones sexuales con un menor de edad, con un niño". ¿Se dan cuenta cómo los límites empiezan a empujar? Y eso ya obviamente nos hace ponernos en una posición un poquito más incómoda y decir: "No, a ver". Aun alguien no cristiano probablemente va a decir: "No sé, ahí creo que sí hay algo mal". ¿Somos realmente libres de vivir nuestra sexualidad como nosotros queramos?

Y aquí está el punto de Pablo, porque sigan leyendo cómo lo dice, dos veces: "Todas las cosas me son lícitas, pero no todas son de provecho. Todas las cosas me son lícitas", pero ¿qué?, "yo no me dejaré dominar por ninguna". ¿Por qué contesta así Pablo? Ahora, este argumento se está dando como una respuesta a "todo me es lícito": no, no todo me es lícito, porque no todo es de provecho. No, no todo me es lícito, porque cuando tú dices "todo me es lícito" es porque quieres ser libre; esa es tu presuposición: la verdadera libertad viene si yo puedo hacer lo que yo quiera hacer, esa es libertad. Lo que ustedes no se dan cuenta es que de hecho es lo contrario de libertad, porque lo que termina pasando es que se vuelven esclavos de aquello que ustedes piensan que los hace libres. Alguien que está dando rienda suelta a su sexualidad, y que se vuelve esclavo de su sexualidad, no es alguien libre.

Alguien que dice: "Yo necesito el sexo, o si no, no puedo ser feliz", ¿qué está pasando? Está viviendo en esclavitud hacia el sexo; lo domina. La verdadera libertad es cuando tú puedes decir: "No, aunque yo quiero, no lo voy a hacer". Eso es verdadera libertad. Y ese es el tipo de libertad que tenemos en Cristo: es la libertad para restringir nuestros impulsos sexuales, para no dar simple rienda suelta y decir: "Ah, sí, lo que yo quiera hacer lo voy a hacer", sino decir: "No, Dios me ha marcado los límites de cómo tengo que vivir mi sexualidad y me voy a quedar dentro de esos límites". Eso es verdadera libertad, dice Pablo; eso es no ser dominado por tu sexualidad.

Pablo lo explica de muchas maneras, pero quiero darles unos pasajes paralelos aquí. Gálatas 5:13, Pablo dice: "Porque ustedes, hermanos, a libertad fueron llamados; solo que no usen la libertad como pretexto para la carne, sino sírvanse por amor los unos a los otros". No es su libertad para las razones egoístas. La libertad que tenemos en Cristo no es para decir "yo puedo hacer lo que yo quiera"; nuestra libertad en Cristo es para decir: "Yo puedo amar a quien yo quiera, yo puedo servir a quien yo quiera, yo puedo buscar no lo que es mejor para mí, sino lo que es mejor para otro".

Vean 1 Pedro 2:16: "Anden como libres, pero no usen la libertad como pretexto para la maldad, sino empléenla como siervos de Dios". Vas a ser esclavo de algo en tu vida, o de alguien; vas a vivir para algo. Y Pablo dice: no vivas para tu carne, vive para Dios. Esclavo de Dios, rinde tu vida a Dios: esa es la verdadera libertad. Cuando vives para la carne, vives en opresión y en esclavitud y en vergüenza y en temor. Eso es lo único que viene de la esclavitud a la carne; eso es lo que viene del dominio del sexo en nuestras vidas.

Entonces, estos corintios están justificando toda clase de acciones porque viven en esclavitud, y van a buscar cualquier razón que puedan para justificar lo que hacen. Así como en nuestra sociedad también buscaríamos pretextos cuando dos personas que no están casadas tienen relaciones sexuales y dicen: "Ah, pero es que nos amamos". O cuando hay adulterio, y cuando alguien está con alguien que no es su esposa o no es su esposo: "Pues es que mi esposa y yo somos incompatibles", o "la verdad es que ya no nos amamos, no queremos ni estar juntos". Entonces buscamos eso como un pretexto, como una justificación, para salirnos del plan y del diseño de Dios.

La etapa más difícil para los que van a casarse

Ayer estaba hablando justamente con una pareja que se va a casar en enero, y hablábamos de eso. O sea, puedo hablarlo porque no están aquí, no son de esta iglesia. Y les decía, y ellos reconocían esto y decían: la etapa antes de casarse es la más complicada de todas. Ya están comprometidos, ya se van a casar. ¿Por qué es tan difícil? Pues porque todavía no se casan, pero se van a casar. Entonces, ¿cómo creen que incrementa la tentación durante esa etapa? Muchísimo. Porque ni tan casados, pero tampoco es que son nada más amigos: se van a casar. Bueno, pues es que el compromiso sí está. Y les decía: esa va a ser la etapa más difícil, en la cual ustedes, si quieren honrar a Dios con la pureza sexual, va a ser la etapa más difícil para ustedes. Esta, de aquí a enero, se va a pasar tan lento.

Pero, hermanos: "No me dejaré dominar" por ninguna cosa que sea pecado y que no honre a mi Dios. No me dejaré dominar. Tengo la libertad en Cristo para decir: no, no voy a vivir así; no voy a vivir sujeto a mis pasiones, no voy a vivir sujeto a una vida que simplemente se rinde y da lugar a lo que sea que sea mi impulso natural. Entonces, la verdadera libertad, ¿cuál es? Es la libertad que tenemos en Cristo.

Pero tenemos que reconocer, hermanos, que el sexo es una trampa y una caída potencial para todos nosotros. Para todos. O sea, tenemos que reconocer qué tan vulnerables somos ante este peligro. Por eso es que esta carta va a dedicar tanto tiempo a este tema. Y no es nada más esta carta, muchas otras partes de la Biblia; pero en esta carta en particular van a encontrar muchísimo acerca del sexo. Y el próximo domingo el tema es sexo en el matrimonio, el próximo domingo. Ahorita estamos hablando acerca de la inmoralidad sexual que se da fuera del matrimonio, fuera de los confines del matrimonio. Espero que los haya interesado en regresar el próximo domingo.

"Los alimentos son para el estómago"

Ahora, ¿cuál es la segunda cosa que dice Pablo? Versículo 13: otra vez, una frase no de Pablo, sino una frase de los corintios. Y esto ayuda mucho en entender y en interpretar —lo que es la hermenéutica de este texto—; es más fácil cuando entienden este ir y venir de las frases, porque los corintios dicen una cosa y Pablo les está contestando con otra. Eso es lo que está pasando aquí. No lo lean como que todo esto viene de Pablo, que es la enseñanza de Pablo: le está contestando a los corintios.

Y en el versículo 13 la frase que ellos decían era: "Los alimentos son para el estómago y el estómago para los alimentos, pero Dios destruirá a los dos". Entonces, ¿cuál es la justificación? ¿Por qué usan esta frase? ¿A qué se refiere eso de que el estómago es para los alimentos y los alimentos son para el estómago? Pues son necesidades meramente fisiológicas. Eso es: el sexo es como la comida. Te da hambre, ¿y qué haces? Comes. Entonces, si quieres tener relaciones sexuales, ¿qué deberías de hacer? Pues buscar algún contexto, alguna situación en los que puedas expresar esos deseos sexuales, ya sea con una mujer, una prostituta, alguien que no sea tu esposa, o a lo mejor en la pornografía. Pero algún lugar tengo que encontrar, porque eso es quién soy, esos son mis impulsos; o sea, necesito expresarme sexualmente.

Y esta es la idea de cómo se ve el sexo en nuestro mundo: que el sexo es solo un deseo natural que necesita ser saciado. Yo me acuerdo muy bien de una... No era una conversación directa conmigo, estábamos varios ahí, pero esta persona estaba hablando con varios de los que estábamos, y alguien claramente adúltero. Y entonces él, para justificar su adulterio, básicamente decía: "Bueno, es que el sexo y el amor no son lo mismo. O sea, el sexo es completamente algo meramente físico. Yo amo a mi esposa, y el sexo con otras mujeres no significa que yo amo a otras mujeres, porque a la que yo amo es a mi esposa". Entonces, esa es la manera en que lo ve.

Ahora, ¿de dónde viene esa idea? Viene de esto: "Los alimentos son para el estómago y el estómago para los alimentos, pero Dios destruirá a los dos". Es solo un cuerpo, es un cuerpo que pues un día se va de esta tierra. ¿Qué importa lo que hagas con tu cuerpo? Lo importante es lo que hay en tu corazón, ¿no? O sea, mi corazón está con Dios; yo estoy... mi cuerpo está con la prostituta, pero mi corazón está con Dios. Lo físico... Y hay algo de gnosticismo dentro de eso, porque en el gnosticismo la idea era que el alma era pura, el cuerpo era malo, y al final, pues, el deshacerte del cuerpo es algo bueno.

Ser un ser sin cuerpo es estar en un mejor nivel, donde te has deshecho de algo que simplemente es contaminación a nuestro ser. Y de ahí viene lo que Pablo va a argumentar en un momento. Pero esa es la idea: el sexo es solo un deseo natural que necesita ser saciado.

Y yo me acuerdo, cuando estaba en la secundaria, que había una canción. Lamentablemente... ¿Les ha pasado eso, como que las peores canciones son las que más se te quedan grabadas en la cabeza? Y yo recuerdo —no es que yo la escuchara, pero estaba de moda—, era una canción que decía... La letra es muy explícita sobre esto; decía: "Tú y yo no somos más que mamíferos, así que pues hay que hacerlo como lo hacen los animales". ¿No saben? Discovery Channel, como el ejemplo de cómo se ven en Discovery. A lo mejor saben de qué canción estoy hablando, si crecieron en mi época. Esa es la filosofía de este mundo, eso es como el mundo ve el sexo: es solo un impulso animal, somos como animales y necesitamos el sexo.

Ahora, quiero aclarar algo: yo creo que el decir que necesitamos sexo es un poquito de exageración. No creo que es igual a la comida. No sé si ustedes conocen a alguien que se haya muerto por falta de sexo, pero no es una necesidad. No es una necesidad, es un deseo, pero no es una necesidad. Nadie tiene que tener relaciones sexuales, pero sí necesitamos comer. Y de la misma manera, hay una manera de abusar del placer de la comida también, al igual que hay una manera de abusar de nuestra sexualidad.

"El cuerpo es para el Señor"

Pero en esta analogía que ellos están haciendo entre la comida y el sexo, vean cómo contesta Pablo. Dice: "Sin embargo...". O sea, cambien su mentalidad. No es que "ah, el cuerpo es para la comida y la comida para el estómago"; no piensen así. Piensen: su cuerpo es para ¿quién? Para el Señor, y el Señor es para el cuerpo. Esa es la actitud cristiana. La actitud cristiana es: no se trata nada más de saciar mis impulsos naturales, se trata de que Dios sea glorificado en lo que yo hago. De eso se trata la vida cristiana. Mi cuerpo es para Dios; no es para la comida, no es para el sexo, es para Dios, principalmente. Entonces todo lo que yo haga tiene que tener en mente cómo glorifica esto a Dios.

Y por eso es que Romanos 11:36 dice: "De Él, por Él y para Él son todas las cosas". Y en 1 Corintios 10:31, ¿qué va a decir Pablo? Ya llegaremos ahí. ¿Qué va a decir? "Ya sea que coman, o que beban, o lo que sea que hagan" —aunque sea una película de Netflix que van a ver— "háganlo todo" ¿para qué? "Para la gloria de Dios". Piensen: ¿cómo honra esto a Dios? ¿Cómo la manera en que estoy usando mi tiempo ahorita glorifica a Dios? Es la perspectiva cristiana, es la perspectiva de alguien que no es dominado por el pecado, sino que tiene un nuevo dueño, que es Dios.

La ironía de la revolución sexual

Entonces, miren: esta es la perspectiva del mundo sobre el sexo, y pensamos que esta perspectiva del sexo es realmente la mejor manera de vivir, con esta libertad de "haz lo que quieras, vive tu sexualidad como tú quieras", que ese sería realmente el verdadero anhelo de toda persona. ¿Y se dan cuenta de la ironía de cómo ha funcionado esto de la revolución sexual? Porque en los años sesentas, ustedes saben, hubo toda una revolución sexual, donde la idea era que pudieras vivir tu sexualidad libremente, y especialmente para las mujeres: que las mujeres también se pueden expresar sexualmente, así como los hombres; las mujeres también. ¿Por qué van a reprimirse las mujeres en esta área, donde también deberían de encontrar plenitud y satisfacción y poder hacer lo que ellas quieran?

Y empezó a haber toda clase de permisividad dentro de la sociedad. ¿Trajo eso más libertad o trajo más opresión? Más opresión, en realidad. Porque, ¿qué empezó a pasar? El verdadero feminismo no está en una liberación sexual para la mujer. ¿Saben que eso es exactamente lo que los hombres quieren, que las mujeres pierdan completa inhibición sobre el sexo? Es lo que los hombres quieren; eso le da más poder a los hombres, de hecho. ¿Tú crees que una mujer que no se viste con modestia es una mujer libre, o es eso en realidad lo que el hombre quiere? ¿Dónde está más poder: en vestirse con modestia o en vestirse provocativamente? Vestirse con modestia; eso de hecho levanta más el valor de la mujer.

Eso es lo que estamos viendo en nuestro mundo: es la ironía de que ahora resulta que, después de décadas de vivir esta liberación sexual y esta promiscuidad, ahora sí las mujeres dicen: "Ay, pero este me dijo algo que era indebido en el trabajo". Tenemos décadas fomentando eso, fomentando "haz lo que quieras, libre, vive tu sexualidad como tú quieras; si una mujer te gusta, déjale saber que te gusta, déjale saber que quieres estar con ella". Ah, y ahora se dan cuenta: no, no está tan padre eso. Pues no. Entonces, esto es con lo que estamos lidiando en realidad: el orden de Dios, el diseño de Dios, es para vivirlo de una cierta manera; y como cristianos honramos ese diseño y ejemplificamos ese diseño a la sociedad que nos rodea.

A Dios sí le importa el cuerpo

Entonces vean cómo Pablo sigue desarrollando el argumento. Dice: "Y Dios, que resucitó al Señor, también nos resucitará a nosotros mediante su poder". O sea, el argumento de Pablo es: ustedes piensan que el cuerpo no es importante. Sí es importante; a Dios le importa el cuerpo, por eso lo va a resucitar en el día final. Porque para Dios nuestro cuerpo sí importa, y lo que haces con tu cuerpo sí le importa a Dios. No puedes desestimarlo como "ay, bueno, pues al fin y al cabo nuestros cuerpos van a morir un día, ya van a dejar de existir". No: Dios va a resucitar tu cuerpo, y Dios quiere que honres a Dios con tu cuerpo. Y lo físico sí le importa a Dios. Esto no es el gnosticismo, lo que creemos, que lo material es malo y lo espiritual es bueno; creemos que también lo material será redimido en el plan de Dios de restaurar todas las cosas.

Entonces, esto me lleva a lo que sigue. Versículo: "¿No saben que sus cuerpos son miembros de Cristo? ¿Tomaré, acaso, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? ¡De ningún modo! ¿O no saben que el que se une a una ramera es un cuerpo con ella? Porque Él dice: 'Los dos vendrán a ser una sola carne'. Pero el que se une al Señor es un espíritu con Él".

El diseño de Dios para el sexo

Pablo quiere reacomodar nuestras prioridades, hacernos pensar en cuál es el propósito que realmente Dios sí tiene para el sexo. ¿Para qué hizo Dios...? ¿Por qué nos hizo Dios como seres sexuales? Es la pregunta. ¿Cómo encaja el sexo dentro del diseño de Dios? Queremos entenderlo correctamente.

Entonces, el diseño de Dios para el sexo. Y esto... estuve leyendo algunos otros libros sobre este tema y meditando sobre esto; entonces, algo de lo que les voy a decir no es directamente del texto, sino de una teología más amplia que hay en la Biblia sobre el sexo. Entonces quiero darles brevemente tres cosas que he pensado sobre este tema. El diseño de Dios para el sexo, número uno: un diseño en donde Él nos muestra un patrón.

Dios... Cuando leen ustedes en Génesis la creación de este mundo, van a encontrar este patrón de complementarismo: las cosas siendo creadas en pares y siendo descritas en pares. Luz, oscuridad; día, noche; cielo, tierra; sol, luna; hombre, mujer. Este es un diseño complementario, está en pares, y esos pares están diseñados para funcionar juntos. Entonces, ¿cómo funcionan el cielo y la tierra en par? Bueno, el cielo produce lluvia, y esa lluvia, cuando cae en la tierra, trae fruto. Y pueden ver que este es un orden diseñado para ir de esa manera; y si tú tuvieras dos de las mismas cosas, no funciona, que es el caso del homosexualismo, ¿verdad? Que necesitas esa parte complementaria para que realmente tenga sentido. Y entonces esto lo estamos viendo en el patrón de la creación.

Entonces Dios diseña orden y nos muestra este orden a través de estos pares complementarios. Y entonces, cielo y tierra: de hecho, toda la historia redentiva está llevándonos hacia un punto en la historia en donde el cielo y la tierra van a conectarse nuevamente y van a ser uno. Y es la misma idea del matrimonio; o sea, el matrimonio... toda la historia nos está llevando hacia un matrimonio final, donde el esposo y la esposa se van a encontrar y van a ser uno por toda la eternidad. Y hay todas estas ideas en la teología bíblica; pueden ver cómo estas ideas se van desarrollando, de los pares representando un diseño de Dios para mostrar cómo tiene la intención de que estén juntos y de que funcionen juntos. Entonces esa es la parte de la teología bíblica en relación al sexo.

La otra parte es, obviamente, el orden explícito. El orden explícito, entonces, tiene que ver con que solamente en estos pares va a haber una multiplicación, o va a haber reproducción generacional en la humanidad. Por eso el mandamiento que Dios le dio a Adán y Eva fue que fructificaran y se multiplicaran: así como la tierra fructifica, ustedes también fructifiquen; ustedes tienen que producir más de la misma especie. Entonces, si lo vemos desde este ángulo, el sexo fue creado como un impulso real en cada uno de nosotros, ¿para qué? Para que tuviéramos hijos. ¿Ha funcionado? Funciona bastante bien, ¿verdad?, el método de Dios; el mundo se está poblando cada vez más. Y entonces Dios lo creó como algo deseable, algo placentero, y de esa manera está cumpliendo un propósito que Él tenía, que era que cada vez la humanidad fuera incrementando en número. Pero también tiene el propósito de mostrar la unión que Dios quiere que haya entre dos personas.

El pacto: fidelidad y compromiso permanente

Lo cual me lleva al siguiente punto, que es: el diseño de Dios para el sexo, dentro del panorama bíblico, es que hay un pacto, y ese pacto es un pacto de fidelidad y es un compromiso permanente entre dos personas. Eso es lo que establece. El sexo es el resultado de este pacto, el sexo es el resultado de este compromiso permanente. Ahora, ¿cómo encaja eso con todo el panorama más amplio de la Palabra de Dios? Bueno, ¿qué es lo que Dios quiere tener con nosotros? Un pacto. Dios quiere prometernos su fidelidad y quiere un compromiso permanente con nosotros como su pueblo.

Y entonces eso lo ves en los Diez Mandamientos, ¿verdad? Está muy claro: "No tendrás otros dioses delante de mí"; y tampoco tendrás otras mujeres que no sean tu esposa. Esos son paralelos, ¿verdad? Esas dos ideas funcionan en paralelo, porque la idolatría, a lo largo de toda la Biblia, se pone como inmoralidad sexual; la ejemplificación de la idolatría es la inmoralidad sexual. El adulterio es el equivalente de la idolatría, de irte con otros dioses: aunque este es mi Dios, yo me voy con otros dioses. Entonces tiene todo este panorama más amplio de un plan que Dios está tratando de mostrarnos. ¿Por qué nos hizo seres sexuales? Porque nos quiere enseñar algo sobre Él.

El sexo como sombra del placer eterno

Por eso, esto me lleva a mi último punto sobre el diseño de Dios para el sexo, que es que el sexo es una sombra, un anticipo del placer eterno de la gloria de Dios. Todos los placeres de esta vida, todas las bendiciones de esta vida, anticipan lo que tendremos en la gloria de Dios permanentemente. Y entonces, si estas cosas nos gustan, si estas cosas disfrutamos, tenemos que siempre estar pensando: cuánto más hay gozo, placer y satisfacción en la presencia de Dios. Nada más son muestras de que Dios sabe cómo traer gozo a nuestras vidas; y si los regalos significan gozo, imagínense cuánto más el dador de los regalos sabe dar gozo.

Y eso es parte de por qué disfrutamos el sexo como cristianos dentro del matrimonio: es porque es una manera de glorificar a Dios, porque es una manera de entender el plan de Dios para nosotros, es una manera de decir: "Sí, gracias, Señor, por las cosas buenas que me das, que yo disfruto; pero tú eres mejor". Y cuando haces eso, glorificas a Dios. Entonces ese es el diseño que Dios tiene para nosotros, si quiere que entendamos.

Que es como cuando estás ahí en Facebook, estás viendo y de repente: "Ay, mira qué bonito paisaje". Alguien le sacó una foto al paisaje y lo ves, ¿no?, y lo disfrutas. Pero, ¿qué es mejor: la foto o estar ahí? Estar ahí es algo muy diferente. Y a veces hasta te frustras, porque sacas la foto y dices: "Ay, no, pues como que aquí no se ve tan padre". O sea, hay algo mucho más significativo de la experiencia real. Entonces así es como Dios quiere que pensemos sobre el sexo y sobre todas las cosas que nos ha dado: eso no es lo real, eso solamente es una sombra, eso solamente es un pequeño anticipo de lo que viene.

Entonces Dios quiere que entendamos que, así como disfrutamos del sexo, así como anhelamos estar con otra persona y tener este tipo de intimidad con otra persona, de la misma manera Dios quiere que anticipemos la intimidad y la cercanía que nosotros vamos a tener con Él. Y así como en un matrimonio anhelamos el ser completo —o sea, no es nada más el cuerpo, es el alma, el espíritu, el cuerpo de la persona lo que anhelamos—, de la misma manera Dios nos anhela completos a nosotros también, también en cuerpo; por eso nuestro cuerpo será resucitado.

Una sola carne, un espíritu con el Señor

Bueno, tengo mucho que decir sobre este tema, y por eso es que estoy tardando tanto; pero ese es el último punto, hermanos. Y aquí está la analogía claramente, versículo 16: "Los dos vendrán a ser una sola carne". ¿Ven cómo Pablo está citando de Génesis aquí? ¿Y qué dice? O sea, de la misma manera en que un hombre y una mujer son una sola carne, de la misma manera ustedes son uno ¿con quién? Con el Señor.

Entonces, para Pablo esto es importante, es un argumento importante, porque lo que viene a continuación es un argumento de esta unión que hay con Cristo, y cómo esta unión con Cristo hace que nuestra sexualidad no sea nuestra, sino sea algo sagrado en realidad, algo que le pertenece a Dios. Entonces, cuando dice el versículo 15: "¿No saben que sus cuerpos son miembros de Cristo?", ese es el primer argumento. Y quiero que vean la fórmula trinitaria que surge aquí dentro del argumento de Pablo. Más adelante dice, el versículo 19: "¿O no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que está en ustedes, el cual tienen de Dios, y que ustedes no se pertenecen a sí mismos?". Entonces pueden ver aquí: hay una triple fórmula que Pablo está manejando. Son miembros de Cristo, templo del Espíritu Santo y propiedad de Dios.

Le pertenecen al Padre, fueron hechos parte del cuerpo de Cristo, y ustedes tienen al Espíritu Santo dentro de ustedes, como el templo. Dios no está habitando en templos hechos por hombres, está habitando en ustedes. En la percepción tradicional religiosa, el espacio sagrado es el espacio del templo, porque eso es donde está Dios; pero Pablo está diciendo: ustedes son el espacio sagrado, porque ustedes son donde Dios está. Ustedes son espacios sagrados. Su cuerpo es sagrado, su cuerpo ha sido consagrado para Dios; úsenlo de esa manera.

Imagínense, ustedes están llevando algo sagrado y lo están poniendo en un contexto de prostitución, de fornicación, de inmoralidad. O sea, se llevan con ustedes al Espíritu Santo: "Ahí van a ver, Espíritu Santo, vamos a hacer esto". O sea, ¿ven por qué Pablo quiere crear en nosotros incomodidad? En serio. Y claro, esto se aplica en muchas áreas; obviamente la pornografía: hay mucha implicación sobre la pornografía en este texto, porque pasa exactamente lo mismo. "A ver, acompáñame, Espíritu Santo, vamos a ver esto". ¿Eso piensan? No lo pensamos así. Pablo quiere que pensemos así. Pablo quiere confrontarnos con el hecho de que se nos olvida, convenientemente se nos olvida esta realidad cuando queremos hacer lo que queremos hacer; vamos a justificarlo y no pensamos en qué tan profundo y sagrado es lo que Dios ha hecho con nosotros.

Y en particular el sexo, dice Pablo, tiene implicaciones muy importantes, porque hay pecados que, bueno, usas otras cosas externas para hacer esos pecados; pero el sexo es algo que haces con todo tu cuerpo, y la manera en que te das a otra persona, la intimidad que eso representa... Nuestra sexualidad, el entregarnos a otra persona, es una conexión tan profunda que es un pecado que afecta en otro tipo de nivel. Todos los pecados son graves y todos los pecados nos separan de Dios, pero las implicaciones de cómo estamos usando nuestro cuerpo, especialmente nuestra sexualidad, tienen implicaciones profundas, porque la unión que existe, tanto sentimental como emocional, es inevitable. O sea, puede... el ejemplo de decir "sexo casual": pero no existe sexo casual, no existe. Algo sucede entre dos personas en ese nivel de intimidad que es sumamente profundo e irreversible en muchos sentidos.

Pablo quiere que sintamos el peso de que lo que hacemos con nuestros cuerpos importa, y le importa a Dios. A veces lo contrario de lo que cree nuestra sociedad, ¿no? Propiedad de Dios: mi cuerpo no es mío, no me pertenece. "Mi cuerpo, claro que me pertenece", ese argumento a favor del aborto. No, no es tu cuerpo: tu cuerpo es de Dios. Si eres de Cristo, tu cuerpo es de Dios, y tú tienes que buscar cómo honrar a Dios con tu cuerpo.

Los argumentos equivocados con los que yo crecí

Y miren, hermanos, yo quiero ser honesto con ustedes y decirles que, cuando yo era adolescente... Realmente no puedo culpar a la iglesia, porque creo que el deseo era bueno, y todos somos responsables delante de Dios; pero mi perspectiva sobre el sexo, ¿saben cuál era cuando era adolescente? Y queremos no cometer este error, en base a qué está argumentando Pablo. Está haciendo un argumento teológico, ¿se dan cuenta? No está diciendo: "Hermanos, pero no se metan con una prostituta; ¿qué tal si queda embarazada?", o "¿no han pensado en las enfermedades de transmisión sexual? ¿Qué tal si les pega una enfermedad de transmisión sexual?". Pablo no está usando ninguno de esos argumentos. Y no es que no existieran esos argumentos en ese tiempo; es que esos argumentos no son los que cuentan.

Y por eso les decía de cómo yo crecí, porque honestamente tenía yo un concepto erróneo sobre el sexo. Porque para mí la razón para no tener relaciones sexuales antes del matrimonio era: "Es que a lo mejor queda embarazada"; "es que hay enfermedades de transmisión sexual"; "es que le estás dejando un pedacito de tu corazón a la persona". Esos eran los argumentos. Entonces, honestamente me costaba trabajo entender por qué no. Y que si no queda embarazada, y que si no hay enfermedad de transmisión sexual, entonces ya pierde toda fuerza ese argumento. ¿Qué tal si no me siento herido después de estar con ella? ¿Qué tal si ella dice "no, pues me siento bien"? Entonces me estaban mintiendo sobre cuáles eran las consecuencias del sexo.

No. Pablo está diciendo: hay una razón teológica, que no son estas razones pragmáticas y físicas que nos encanta dar. No es eso: es que tú le perteneces a Dios, y lo que tú haces con tu cuerpo está hablando de Dios. Ese es el problema: la clase de Dios que tienes está siendo reflejada en tus acciones. Y si tú piensas que esto no importa y que a Dios no le importa, estás equivocado: a Dios le importa muchísimo cómo vives tu sexualidad, y Dios quiere ser glorificado en todas las áreas de nuestras vidas, especialmente como cristianos en este mundo, con cómo usamos los miembros de nuestro cuerpo. Ese es el argumento de Pablo.

Entonces, miren, hermanos: el sexo es placer, el sexo es para procrear, sí; pero no es solo eso, es mucho más. O sea, si tu visión del sexo está limitada a esas áreas, entonces no has entendido la profundidad de todo lo que hay detrás de este diseño y plan de Dios para nosotros. Por eso ya les expliqué cómo funciona el plan de Dios para el sexo, brevemente; lo vamos a ver más.

"Tu cuerpo no es tuyo"

Entonces, el único argumento que funciona, hermanos, el único argumento que necesitamos de todo lo que dice Pablo aquí, es este: tu cuerpo no es tuyo. Punto. Ya. Eso debería de arreglar nuestra mentalidad sobre el sexo: mi cuerpo no es mío.

Si has leído el Catecismo de Heidelberg, la primera pregunta que van a leer es esa, justamente. La pregunta es: ¿cuál es tu único consuelo tanto en la vida como en la muerte? ¿Cuál es tu único consuelo en la vida y en la muerte? Esa es la pregunta del catecismo. ¿Y cómo contesta? "Que yo, con cuerpo y alma, tanto en la vida como en la muerte, no me pertenezco a mí mismo, sino a mi fiel Salvador Jesucristo, que me libró del poder del diablo, satisfaciendo enteramente con su preciosa sangre por todos mis pecados, y me guarda de tal manera que, sin la voluntad de mi Padre celestial, ni un solo cabello de mi cabeza puede caer; antes, es necesario que todas las cosas sirvan para mi salvación. Por eso también me asegura, por su Espíritu Santo, la vida eterna, y me hace pronto y aparejado para vivir en adelante según su santa voluntad".

Hermanos, eso es lo que tienes que saber: Dios te compró, eres suyo. Por tanto, esa es la verdadera libertad. Por eso dice Pablo: "Porque han sido comprados por un precio; por tanto, glorifiquen a Dios en su cuerpo". Porque fueron comprados.

Huyan de la fornicación

¿Cómo vamos a vivir nuestras vidas como iglesia, siendo santificados en nuestra sexualidad y para la gloria de Dios? ¿Cómo lo hacemos? Bueno, brevemente les doy tres cosas que creo que la Biblia nos muestra. Una está en el texto, versículo 18. ¿Lo vieron? ¿Qué dice? "Huyan de la fornicación". Está haciendo un poco de referencia, como para recordarnos, a Génesis 39:12, un poquito, ¿no?: José y la esposa de Potifar. Fornicación. No dice "resistan"; si tú quieres resistir la fornicación, vas a caer en fornicación. ¿Qué tienes que hacer? Huyan, huyan, corran en la dirección contraria. Todo lo que parezca tener una pista, un pequeño olor apenas de seducción: huyan en la otra dirección. No jueguen con esto. No digan: "No pasa nada".

No, eso es serio. Huyan de la fornicación. Y recuerden, entonces, que ustedes han sido comprados por un precio. Lo cual implica, hermanos... Y quiero decírselos porque todos luchamos en esta área, todos tenemos tentaciones en esta área; esto no es nada más de algunos, esto es de todos. Y entonces tenemos que pensar: "Señor, no se trata nada más de decir que no". Yo huyo y corro en la dirección contraria; pero no es nada más decir que no al sexo, no es nada más no ceder, sino es el hecho de que tengo algo mejor en ti, que puedo encontrar mayor satisfacción en lo que tú me das que en lo que el pecado me puede dar.

Así que, los dos más grandes mandamientos, ¿cuáles son? "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu mente, y con todas tus fuerzas". Y entonces: "Señor, ayúdame a anhelarte a ti más de lo que anhelo el sexo; ayúdame a que estos deseos de gozo y satisfacción sean sustituidos por deseos de gozo y satisfacción en ti". "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu mente, y con todas tus fuerzas", y amarás ¿a quién? "A tu prójimo como a ti mismo".

Así que, si soy tentado a ver pornografía y a ver una mujer desnuda en la pantalla de mi teléfono, de mi computadora, tengo que pensar: ¿cómo estoy amando a esa persona? ¿La estoy amando o la estoy usando? Eso debería de quebrantar mi corazón, porque ese es el mandamiento que tú me das. "Esta persona fue creada a imagen y semejanza de ti, Señor; ayúdame a verla como lo que realmente es: no es solamente un cuerpo para mi satisfacción, es alguien que tú has creado para que te conozca a ti, para que también sea redimida por tu sangre. Así que pon en mí ese anhelo de ver a todas las personas que me rodean de esa manera, como tú las ves".

Eso es lo que contrarresta estos deseos que tenemos en nuestra carne de deshonrar el diseño que Dios ha dado en nuestra sexualidad. Y pensar: "Señor, tú moriste, tú moriste en la cruz, diste tu vida para que yo sea libre de eso. Así que dame esa pureza; ayúdame a pensar en el costo de mi pecado, ayúdame a pensar en lo que significó para ti estar en esa cruz por los deseos pecaminosos que hay en mi corazón; y quítalos de mí, Señor, porque son trágicos. Si no fueran trágicos, si no fueran graves, tú no hubieras tenido que morir en la cruz; pero tú moriste en la cruz porque esto es terrible. Esto es algo que debería de ser repulsivo a mí, porque es repulsivo a ti. Ayúdame, Señor, a odiar lo que tú odias y a amar lo que tú amas".

Ese es el anhelo de nuestro corazón como cristianos que han sido comprados por la sangre de Cristo. Y esta historia, hermanos, de Gomer, en el libro de Oseas, es esta historia increíble que ejemplifica perfectamente lo que Pablo está diciendo en este versículo: una mujer que se fue con otros hombres y que se prostituyó, y que Dios le dijo a Oseas: "Ve y cómprala, redímela, hazla tuya nuevamente". Y eso es exactamente lo que Dios ha hecho por nosotros: Él nos ha comprado con su sangre; por lo tanto, somos amados; por lo tanto, somos libres. Y eso hace que vivamos de una manera diferente a como vive este mundo. Pues bien.

Volver al vídeo ↑

Escúchanos

Ven un domingo

Predicamos así cada semana, a las , en Av. México 319.

Qué esperar si vienes →