Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

1 Corintios 7:1-91 CorintiosNathan Díaz

Sexo en el matrimonio

¿Qué dice la Biblia sobre el sexo en el matrimonio y para qué lo diseñó Dios? En 1 Corintios 7:1-9, Nathan Díaz explica por qué la intimidad frecuente es un mandato y no un tabú, las únicas condiciones que Pablo pone para abstenerse, y por qué el sexo se trata de dar de gracia y no de exigir derechos.

Transcripción

La Palabra de Dios escoge los temas

Yo no escojo los temas; la Palabra de Dios escoge los temas. Entonces el tema de hoy está basado en la siguiente sección de 1 Corintios 7, y queremos ver qué es lo que dice la Palabra de Dios sobre el tema del sexo. Que realmente ya empezó, ya empezamos a hablar sobre esto el domingo pasado, en relación al libertinaje que podía estar existiendo en la iglesia de Corinto, en donde estaban tomándose la libertad de vivir de una manera que ellos justificaban probablemente bajo la gracia de Dios, diciendo: "La gracia de Dios es suficiente como para cubrir lo que sea, entonces podemos vivir de la manera que queramos y al final no pasa nada. Lo que hagamos con el cuerpo no importa; lo que importa es el espíritu". Y de esa manera justificaban la inmoralidad dentro de la iglesia.

Y el versículo 18 del capítulo 6 dice: "Huyan de la fornicación. Todos los demás pecados que un hombre comete están fuera del cuerpo, pero el fornicario peca contra su propio cuerpo". Entonces la idea que creo que Pablo está tratando de comunicar es que el sexo en particular, y los pecados sexuales, conllevan una dimensión más completa del ser. La manera en que nos entregamos físicamente a este pecado involucra algo todavía más comprensivo del ser humano; no es nada más una acción que cometes y que la puedes hacer hasta espontáneamente, sino que requiere de una entrega más significativa de nosotros mismos. Y por lo tanto conlleva más grandes consecuencias el pecado sexual: en términos sociales, en términos de la familia, en términos de las relaciones. Hay muchas consecuencias que nuestra sexualidad, cómo vivimos nuestra sexualidad, conllevan, y tenemos que estar muy conscientes de esa realidad.

Y de que nosotros —lo que leíamos al final, los últimos dos versículos, 19 y 20— no somos de nosotros mismos: hemos sido comprados por la sangre de Cristo. No nos pertenecemos a nosotros mismos; ahora somos de Dios. Por lo tanto, no tenemos realmente derechos sobre nuestro cuerpo, no podemos hacer lo que nosotros queramos con nuestro cuerpo. Nuestro cuerpo es para glorificar a Dios, para honrar a Dios con él. Y por lo tanto, esta mentalidad de "todo me es lícito": no, no todo me es lícito, porque yo no decido qué es lo que puedo y no puedo hacer. Dios decide qué es lo que puedo y no puedo hacer, porque vivo para Él. Ese fue el punto del domingo pasado.

Lectura de 1 Corintios 7:1-9

Vamos a leer el pasaje de hoy, que solo son los primeros nueve versículos del capítulo 7, que dicen: "En cuanto a las cosas de que me escribieron, bueno es para el hombre no tocar mujer. No obstante, por razón de las inmoralidades, que cada uno tenga su propia mujer y cada una tenga su propio marido. Que el marido cumpla su deber para con su mujer; igualmente la mujer lo cumpla con el marido. La mujer no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino el marido; y asimismo el marido no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No se priven el uno del otro, excepto de común acuerdo y por cierto tiempo, para dedicarse a la oración; vuelvan después a juntarse, a fin de que Satanás no los tiente por causa de falta de dominio propio. Pero esto lo digo por vía de concesión, no como una orden. Sin embargo, yo desearía que todos los hombres fueran como yo. No obstante, cada cual ha recibido de Dios su propio don, unos de una manera y otros de otra. A los solteros y a las viudas digo que es bueno para ellos si se quedan como yo; pero si carecen de dominio propio, cásense, que mejor es casarse que quemarse".

Señor, bendice el estudio de tu Palabra hoy, este tema que nos has dado y esta parte tan compleja de nuestra sexualidad, y cómo vivir nuestra sexualidad como hijos tuyos. Ayúdanos a entenderla, ayúdanos a ponerla en práctica como iglesia. A nombre de Cristo Jesús, amén.

Una cultura bombardeada de sexo

Bueno, el sexo, ya les decía, es un tema grande de este capítulo. Claro, la cultura corintia: estaban bombardeados de prácticas, de maneras de ver el sexo que estaban infiltrándose en la iglesia, que estaban contaminando la manera de vivir de la iglesia. Y claro, la mayoría de estas personas que están en esta iglesia son relativamente nuevos cristianos y llevan toda una vida, a lo mejor, de promiscuidad; a lo mejor de adulterio; a lo mejor de muchas otras cosas. Y ahora les está costando trabajo entender, en algunas áreas, cómo deberían de vivir sus vidas como cristianos.

Y estos malos hábitos del pasado —y todos entendemos esto como iglesia, lo hemos visto— todos acarreamos cosas de nuestro pasado, que inclusive traemos a nuestro matrimonio, y decisiones que hemos tomado, especialmente para los que crecieron como no cristianos en su juventud e hicieron toda clase de cosas y tienen toda clase de memorias del pasado, toda clase de cicatrices inclusive emocionales del pasado. Y es difícil a veces, como cristianos, saber cómo Dios quiere restaurar esa parte, cómo quiere purificarnos.

Pero vivimos en una sociedad muy parecida a la de Corinto: está bombardeada de sexo; el sexo nos rodea, la sexualidad nos rodea, y vivir fuera del diseño de Dios para el sexo siempre se nos está ofreciendo como una alternativa. Siempre. Todos nosotros estamos siendo bombardeados con alternativas sobre cómo vivir nuestra sexualidad que están fuera del plan y del diseño de Dios. ¿Por qué? Desde el principio. Esto no es nuevo, desde el principio.

Génesis: ¿qué le dijo la serpiente? "¿Con que Dios dijo? ¿Realmente dijo eso? ¿Realmente está tan limitada su visión de la sexualidad, que solo dentro del matrimonio y solo con alguien del sexo contrario puede ser que vivas tu sexualidad? Eso es tan limitado. ¿Eso realmente es felicidad?". Entonces Satanás, en Génesis, está cuestionando la voluntad de Dios y está tratando de cuestionar si eso es realmente lo mejor para nosotros. De la misma manera, nuestra sociedad está constantemente cuestionando si el plan real de Dios, que nos está presentando en su Palabra, es la mejor manera de vivir. Si desobedeces, si Dios no sabe lo que está diciendo, si tú te sales de ese plan, vas a estar más feliz. Esa es la mentira de Satanás.

Las distorsiones de nuestra sociedad

Y esto ha terminado en que nuestra sociedad viva una serie de desviaciones, de distorsiones del sexo. Ayer veíamos esta película, Sonido de libertad; fuimos a verla al cine. Y esta película realmente presenta una realidad de nuestra sociedad, que es la pedofilia, que es el aburrimiento que la gente está teniendo inclusive de decir: "Sexo con adultos, eso no es suficientemente emocionante para mí". Y ha creado toda una industria de tráfico inclusive de niños, porque vivimos una sexualidad distorsionada, fuera del plan y del propósito de Dios.

Y eso sí, aún los no cristianos reaccionan normalmente; como sociedad reaccionamos de una manera que desaprobamos ese tipo de conducta. Pero hay cosas mucho más sutiles también que están afectando nuestra sexualidad. Y, por ejemplo, todas las mujeres viven con una presión constante de cómo se ven, una presión constante en la publicidad y en todo lo que nos rodea, donde el mensaje es que el valor está en cómo te ven otros, y que una mujer tiene que ser deseada para ser valorada, deseada por su cuerpo, físicamente, para realmente ser valorada como persona. Si ustedes conectan esas dos cosas: "Si yo me veo atractiva y si mi cuerpo es deseado, entonces me siento más valiosa".

Eso es uno de los mensajes de toda la publicidad. Obviamente, el adulterio se ha normalizado, el homosexualismo se ha normalizado. La ideología de género tiene que ver con esta idea de que ni siquiera mi biología me define; nada más es un sentimiento interno lo que define mi sexualidad. Hemos vivido una revolución sexual desde los sesentas que ha desatado toda clase de conductas que se han infiltrado y se han vuelto comunes. Por ejemplo, en los ambientes laborales, donde hay toda clase de acoso sexual que se denuncia, porque nos hemos acostumbrado a eso.

Nos hemos acostumbrado a que los hombres tenemos nada más este enfoque y esta meta de que entre más mujeres, mejor; entre más mujeres yo pueda tener relaciones sexuales, mejor. Eso representa mi hombría. Y esa es la percepción de nuestra cultura machista, es esa: que un hombre que puede conquistar más mujeres es más hombre. Y esto, por supuesto, es lo que ha llevado a tantos casos de acoso, de embarazo en adolescentes. ¡Híjole!, la lista es tan larga.

La sextorsión y la pornografía

Sextorsión. Estaba investigando este tema para una plática que di, sobre una moda que está corriendo por medio de redes sociales, y lo menciono nada más, padres, para que estén atentos a esto. Personas que están en las redes sociales y contactan especialmente a hombres adolescentes —ese es, son los afectados principalmente, son las principales víctimas: hombres adolescentes—; un perfil falso de una joven que "ay, me gustas así", "me llama la atención tu persona", y van desarrollando una plática con esta persona, con este adolescente, con este hombre, y lo llevan a enviar, o lo manipulan para enviar, fotos de él desnudo o lo que sea. Y luego le dicen que si no da una cierta cantidad de dinero van a publicar esas fotos o las van a enviar a todos sus amigos.

Y eso ha llevado a algunos adolescentes a suicidarse. Ese es el nivel de desesperación y de angustia que eso les ha provocado. Ha sido ya algo que va creciendo, algo que está sucediendo no nada más en Estados Unidos; también en México está creciendo cada vez más esta modalidad que llaman sextorsión.

Obviamente, la pornografía está más disponible que nunca a todas las personas que tienen internet, lo cual es prácticamente todos. Y la pornografía se ha convertido en una epidemia dentro de la sociedad, por la gran accesibilidad que la gente tiene a la pornografía. Entonces, ¿cuál creen ustedes que es una de las estrategias más significativas de Satanás para destruirnos? Este texto lo dice, y vamos a llegar a eso en un momento, también en relación al matrimonio. Pero la manera en que estamos siendo bombardeados sexualmente no es casualidad: es parte de nuestra naturaleza caída, pero es también un arma que Satanás ha aprovechado para destruir vidas, destruir familias y hacer toda clase de cosas que afectan seriamente la vida cristiana.

Una Biblia con un nombre que no pertenece ahí

Les voy a enseñar esta Biblia, porque esto me lo enseñaron hace unos meses, de hecho, pero aquí la tengo en físico. Y no suelo hacer este tipo de acusaciones públicas, porque a veces no tiene sentido. Pero esto sí quiero decirlo, porque creo que es importante para que vean a qué grado es el ataque de Satanás sobre la iglesia en esta área. Esta Biblia es de Sociedades Bíblicas Unidas; ustedes probablemente han escuchado de Sociedades Bíblicas Unidas, están aquí en México, es una organización grande.

Bueno, en la primera página del libro —y esto no es accidental—, la primera página de Cantar de los Cantares viene, y esto lo descubrieron, y por eso me lo contaron y me trajeron la evidencia física: la primera página de Cantar de los Cantares, en medio de los versículos, tú estás leyéndolos y de repente, versículo 16, "he aquí, tú eres hermoso, amado mío", y en la siguiente línea dice "dulce", "dulce", y de repente aparece —esto está impreso en la Biblia— un nombre. Un nombre que no es del texto, no está en ninguna otra Biblia y solo aparece aquí.

Y si ustedes hacen una búsqueda de ese nombre... Porque si tú estuvieras leyendo ese versículo, dirías: "Qué raro que hay un nombre aquí en la Biblia, que hasta suena como un nombre en inglés, un nombre americano". Si ustedes hacen una búsqueda de ese nombre, es una actriz de pornografía. Y eso es lo que te va a aparecer, ese es el resultado, porque es muy famosa. Eso está en una Biblia. ¿Cómo pasó eso? No entiendo en qué punto alguien intencionalmente introdujo el nombre de una actriz pornográfica en el libro de Cantar de los Cantares.

Y lo más triste de todo es que no han dicho nada y las Biblias se siguen distribuyendo. O sea, yo no sé qué está pasando con Sociedades Bíblicas Unidas, pero me parece grave. Porque no es como... Ustedes, si tienen esta Biblia, la Biblia temática, se van a dar cuenta de que en 2 Crónicas, hasta arriba, dice "1 Crónicas", y tienen que cambiarle con una pluma a "2 Crónicas"; y es parte de la razón por la que nos salieron tan baratas, solo para que no se quejen. Ese es el error, pero ese es otro tipo de error, ¿verdad? No es el mismo tipo de error. Bueno, eso solo se los comento para que no compren Biblias de Sociedades Bíblicas Unidas, porque no sé qué haya en esas Biblias. Esta Biblia fue publicada el año pasado. No sé qué está pasando ahí, pero me preocupa este tipo de cosas, que creo que son de Satanás.

El sexo en el matrimonio combate la tentación

Entonces, vamos a ver dos cosas específicamente que nos dice este pasaje sobre el matrimonio, sobre el sexo en el matrimonio. Tres cosas, en realidad, pero dos son las primeras que quiero mostrarles, que es parte de lo que Pablo está argumentando aquí. Vamos a empezar con lo que dice en el versículo 8 y 9, y ya luego nos vamos a ir a donde empieza Pablo con este tema. Versículos 8 y 9: "A los solteros y a las viudas digo que es bueno para ellos si se quedan como yo; pero si carecen de dominio propio, cásense, que mejor es casarse que quemarse".

Entonces, sexo en el matrimonio: ¿cuál es el diseño bueno que Dios tiene para el sexo en el matrimonio? Número uno: el sexo en el matrimonio es para combatir la tentación a la fornicación. Y quería empezar por aquí porque, otra vez, nuestra sociedad ha minimizado la gravedad de la fornicación, la gravedad de lo que implica sexo antes del matrimonio: dos personas que no están casadas, que son solteras, y que tienen relaciones sexuales. Esto se ha normalizado muchísimo, a tal grado que nadie lo vería en realidad mal, especialmente si son novios, especialmente si se aman. "Ah, pero es que se aman, es que quieren estar juntos". Entonces hay una justificación.

Y entonces, aun las películas y series de televisión que son de una clasificación para adolescentes —a veces hasta para niños— tienes esta escena que tienes que explicar de alguna manera, donde salieron en la noche a cenar y la siguiente escena es: ahí están los dos bajo las sábanas, en una cama. No viste nada de lo que pasó, pero ya entiendes qué pasó. Y "ah, qué bonitos, se gustaron y pues ya hasta se acostaron juntos". Y esto es lo que se ha normalizado dentro de nuestras sociedades: esta idea de que el sexo antes del matrimonio realmente no es malo. Pero aquí queda claro, Pablo lo deja muy claro, que eso se llama fornicación, y que esto también es parte de lo que se sale del diseño, del plan original de Dios; eso también es inmoralidad sexual.

Entonces queremos vivir nuestra sexualidad fuera del matrimonio, nada más para empezar; queremos tener relaciones sexuales antes de casarnos. Y entonces esto se ha convertido en algo normal, que al final termina minimizando la importancia, en realidad, del matrimonio, y minimizando el valor del matrimonio para nosotros como sociedad. A tal grado que, entre más fornicación hay, adivinen qué pasa: menos se casa la gente.

El 51% de los americanos —esta es una estadística que leí sobre Estados Unidos—, el 51% de los americanos estaban casados; el 72% estaban casados en 1960. Veinte por ciento menos. Más de la mitad de todos los matrimonios comienzan con unión libre. ¿Les suena familiar? Más de la mitad de todos los matrimonios en nuestra sociedad comienzan con las dos personas diciendo: "Vamos a vivir juntos". Y, estadísticamente, ustedes han escuchado esto, la mitad de los matrimonios terminan en divorcio.

Entonces, así como tomamos o minimizamos el sexo y la sexualidad en nuestras vidas, de la misma manera minimizamos el valor y la profundidad del matrimonio y del pacto matrimonial, de tal manera que cada vez es más fácil, cada vez más fácil, divorciarse. Si el sexo no es algo tan importante, entonces el matrimonio tampoco es algo tan importante; y entonces, si estoy casado, es fácil también salirme de este matrimonio y de este pacto.

La pureza sexual de los solteros

Pablo dice: "A los solteros y a las viudas" —o sea, los que no están casados— "creo que es bueno para ellos si se quedan como yo". Entonces, Pablo está en una condición de no estar casado. Ahora, hay mucha especulación sobre esto; en realidad no sabemos con toda seguridad cómo es que Pablo estaba en esta condición. Es decir, no sabemos si era viudo, a lo mejor su esposa ya había muerto; no sabemos si a lo mejor su esposa en algún momento lo habría abandonado cuando se convirtió —no sabemos, algunos especulan que por eso podría ser el caso, que hubo un abandono de la relación—; o simplemente siempre fue soltero y nunca se casó. Las tres son posibilidades.

Pero ¿cuál es el punto? Pablo dice: "Así es mi condición" —y vamos a ver en unas semanas, vamos a hablar más sobre la soltería—, "mi condición", dice Pablo, "es una condición que en realidad me permite hacer muchas cosas, tengo ciertas ventajas". Pero para los que no están casados: piensen que su pureza sexual es importante para Dios. Todos los que no están casados, piensen que su pureza sexual es importante para Dios y debe de ser una prioridad para ustedes. Su pureza sexual es algo importante.

Si eres cristiano, el sexo no es algo malo —y lo vamos a ver en un momento—, el sexo es algo bueno, fue creado por Dios; fuimos creados como seres sexuales. Por lo tanto, buscar cómo vivir nuestra sexualidad es algo bueno, si estamos buscando cómo honrar a Dios en cómo vivimos nuestra sexualidad. Así que no lo convertimos en un tabú, como decía Roberto hace un rato. Es por eso que estamos hablando abiertamente de este tema.

Vean lo que dice 1 Timoteo. Y esto es lo que Pablo quiere que quede claro: "Ah, sí, sí sería bueno que se quedaran como yo, pero yo no voy a obligar a nadie a hacer eso". Si tú estás buscando cómo vivir tu sexualidad, vean lo que dice 1 Timoteo 4:1: "El Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos se apartarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios, mediante la hipocresía de mentirosos que tienen cauterizada la conciencia. Estos prohibirán casarse y mandarán abstenerse de algunos alimentos que Dios ha creado para que con acción de gracias participen de ellos los que creen y que han conocido la verdad. Porque todo lo creado por Dios es bueno y nada se debe rechazar si se recibe con acción de gracias".

Incluyendo el sexo. Nada debe ser rechazado si lo haces para la gloria de Dios. Es un buen regalo de Dios, es un don de Dios que nosotros debemos de aprender a disfrutar como cristianos. Entonces, nuestra pureza sexual es importante para Dios; es entender cómo es que debemos de vivir esta parte en nuestras vidas para la gloria de Dios. "Porque esta es la voluntad de Dios: su santificación; es decir, que se abstengan de inmoralidad sexual; que cada uno de ustedes sepa cómo poseer su propio vaso en santificación y honor, no en pasión degradante, como los gentiles que no conocen a Dios".

Entonces, ¿cuál es la recomendación? Pablo está siendo realista, ¿no? "Sí, sí sería bueno que estuvieran como yo, pero no está tan fácil; la mayoría de ustedes, yo sé, no tienen el don del celibato". Vamos a seguir meditando sobre esto y vamos a ver más sobre eso al final de este capítulo, pero solamente quiero que empecemos con los solteros y las viudas, porque esto es parte del texto.

Este pasaje de 1 Timoteo 4: yo no sé cómo se sentirán los sacerdotes y las monjas que lean ese versículo, porque a ellos se les ha prohibido casarse. Si tú vas a ser sacerdote, si tú vas a tener esta vocación dentro de la iglesia, no te puedes casar. Eso es exactamente lo contrario de lo que dice la Biblia. Dice que estas personas... espíritus engañadores, doctrinas de demonios lo llama Pablo; doctrinas de demonios son las que prohíben al hombre casarse y las que hacen parecer que eso es en realidad más espiritual.

¿Casarse solo para tener relaciones sexuales?

Ahora, ¿está diciendo Pablo que debemos de casarnos solo para tener relaciones sexuales? ¿Es eso lo que está diciendo, "mejor es casarse que quemarse"? No, no está diciendo que te cases solo para tener relaciones sexuales. Hay mucho más en el matrimonio que solo relaciones sexuales, ¿no es cierto? Mucho más. Por eso, ya meditamos sobre eso hace unas semanas: Efesios 5 nos muestra esta verdad, el matrimonio es una dramatización del evangelio, es una manera en que mostramos cómo es Cristo con la iglesia. Esto es mucho más que solo relaciones sexuales.

Pero recuerden, Pablo está tocando aquí solo un tema específico, y dice: no es nada más que te casas para tener relaciones sexuales, pero sí es parte de la razón, sí es parte de lo que implica casarse, y puedes anhelar disfrutar de los buenos regalos de Dios dentro del matrimonio. Entonces puede ser parte de tu motivación. Sí, claro, no debe ser tu única motivación. Y vamos a hablar más sobre eso en unas semanas, vamos a hablar nada más sobre los solteros; pero solo quiero que piensen que este tema es importante, y solo lo doy como una pequeña introducción a todo este tema.

Para los que son novios y ya están planeando casarse, siempre les decimos: si saben que se van a casar, cásense. ¿Cuándo? Lo más rápido que puedan. No lo posterguen, porque el postergarlo es un error que la iglesia comete, creo, al aconsejar: "No, espérense, espérense, espérense". Porque si ya son novios, saben que está incrementando con el tiempo la tentación a la fornicación. Una vez que ya estás en esa etapa, una vez que ya dices "me quiero casar con esta persona", una vez que están en una relación romántica, se tienen que casar lo más rápido posible. No estoy dando un tiempo, ustedes tienen que decidir eso; solo les digo: lo más rápido posible, porque al alargar ese periodo es alargar la tentación y alargar el peligro que existe de ceder ante la tentación de la intimidad física.

Bueno, vamos a hablar más de eso después. Hoy el tema es sexo en el matrimonio. Y vean cómo empieza el capítulo, versículo 1: "En cuanto a las cosas de que me escribieron...".

Entonces, recuerden, los corintios ya le habían escrito a Pablo con una lista de preguntas. Mucho de lo que está lidiando Pablo es una combinación, ya sea de lo que le comentó Cloé que estaba sucediendo, o de lo que ellos mismos le preguntaron a Pablo. Entonces, es una de esas cosas que ellos habían sacado, una pregunta específica para Pablo, y esta era la pregunta. La pregunta era: "Pablo, ¿no es acaso bueno que el hombre no tuviera relaciones sexuales? No, de hecho, mejor eso". Entonces Pablo va a contestar esa pregunta.

Creo que erróneamente, así como lo vimos la semana pasada, a veces pensamos que Pablo es el que está diciendo "todas las cosas me son lícitas", y en realidad no es Pablo el que está diciendo "todas las cosas me son lícitas": son los corintios los que están diciendo "todas las cosas me son lícitas". De la misma manera, no es Pablo el que está diciendo "bueno es para el hombre no tocar mujer": son los corintios los que están diciendo "bueno es para el hombre no tocar mujer". Ellos son los que están sacando esa idea; Pablo quiere contestar a eso.

"Bueno es para el hombre no tener relaciones sexuales". A ver, vamos a empezar por aquí, dice Pablo: no es buena idea. Eso es bastante claro, lo quiero empezar por eso: esto de que el hombre no deba tener relaciones sexuales no es buena idea. Pablo conoce, y es honesto y es pragmático acerca de nuestra naturaleza, y él dice: "Miren, la mayoría de ustedes tiene estos impulsos sexuales que fueron hechos por Dios, fuimos diseñados de esa manera; lo más saludable, de hecho, es que busquen cómo vivir y desarrollar su sexualidad de una manera libre y plena dentro del plan de Dios".

"Por razón de las inmoralidades, que cada uno tenga su propia mujer y cada una tenga su propio marido". Esa es la recomendación de Pablo; eso es lo que él realmente sabe que es lo que la mayoría de nosotros necesitamos, en algún sentido. "Que el marido cumpla su deber" —hablando específicamente, entonces, de este punto de las relaciones sexuales— "que el marido cumpla con su mujer, e igualmente la mujer lo cumpla con el marido. La mujer no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino el marido; y asimismo el marido no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No se priven el uno del otro, excepto de común acuerdo y por cierto tiempo, para dedicarse a la oración; vuelvan después a juntarse, a fin de que Satanás no los tiente por causa de falta de dominio propio. Pero esto lo digo por vía de concesión, no como una orden".

Segundo: para combatir la tentación al adulterio

Entonces, número dos. Número uno: el sexo en el matrimonio es para combatir la tentación a la fornicación. Creo que hoy en día se esperan demasiado para casarse, se casan muy grandes; es mi opinión, pero esto es parte de lo que está en este texto. Número dos: ¿para qué es el sexo en el matrimonio? No nada más para combatir la tentación a la fornicación, sino para combatir la tentación al adulterio.

Ahora, ¡ay, la iglesia de Corinto! Sería interesante conocer a estas personas, ¿verdad? Por un lado, ya lo vimos en el capítulo 6, por un lado están viviendo una vida de libertinaje sexual, y yéndose con prostitutas del templo y diciendo: "No, mi esposa solamente es para la procreación, pero para la satisfacción sexual puedo buscar en otros lugares". Y tienen esta mentalidad, los corintios. Y por otro lado, parece que lo que están diciendo es: "No, pero si tú te abstienes del sexo, aunque estés casado, es mucho mejor; eres más espiritual si no tienes relaciones sexuales".

Entonces, por un lado está el hedonismo, que es la maximización del placer físico, y por el otro lado está el ascetismo, que es esta idea de que todo lo que tiene que ver con el cuerpo es malo, y si quieres ser más puro, entonces deshazte de todos los deseos carnales que puedas tener. Y entonces abstente del sexo, abstente de ciertas comidas, y entonces eres una persona más espiritual. Esa es la manera en que están pensando: si puedes dominar tus deseos sexuales, vas a mantener tu alma pura; el celibato aún dentro del matrimonio es mejor; el cuerpo y los impulsos sexuales son pasiones inferiores.

¿Y cómo contesta Pablo a esa idea? De hecho, el mandamiento es —y es un mandamiento, entonces lo ven desde el punto de vista del texto, es un mandamiento—: tengan relaciones sexuales frecuentemente. Es un mandamiento. No se abstengan. No digan: "Ah, mira, yo soy más santo porque yo nunca pienso en el sexo". ¿Qué? ¿De veras? No te creo. Te estás haciendo más espiritual, supuestamente; es una espiritualidad falsa.

El mandamiento de no privarse el uno del otro

¿Cómo combatimos la tentación al adulterio? Dice Pablo, número uno: con frecuencia. "No se priven el uno del otro". Y eso es muy interesante, porque eso es un mandamiento en la Biblia. La Biblia sí es muy explícita sobre estas cosas. Vean lo que dice ahí —vamos a llegar a eso muy pronto en nuestro estudio de los miércoles—, Proverbios 5, Proverbios 5:18 dice: "Sea bendita tu fuente y regocíjate con la mujer de tu juventud, amante cierva y graciosa gacela; que sus senos te satisfagan en todo tiempo, su amor te embriague para siempre. ¿Por qué has de embriagarte, hijo mío, con una extraña y abrazar el seno de una desconocida?".

¿Ven dónde está ese contraste? O sea, la misma idea que está siendo manifestada en Proverbios es: si tú disfrutas de tu esposa, entonces no te vas a ver tentado de la misma manera a buscar satisfacción sexual en otros lugares. Es que es un mandamiento: disfruta a tu esposa. Cantares 1:2: "Que me bese con los besos de su boca, porque mejores son tus amores que el vino".

Entonces, no es más santo, no es más espiritual decir: "La tentación sexual no es para mí, a mí no me afecta eso". No es cierto. Sí te afecta, y tienes que reconocerlo, y tienes que reconocer que eres débil en esta área; tienes que reconocer que tú también puedes caer cuando se trata del sexo.

Las tres condiciones de Pablo

Entonces, ¿cuáles son...? Y quiero que noten: casi puedes escuchar el tono de la voz de Pablo cuando dice estas cosas. "Si quieren dejar de tener relaciones sexuales, les voy a dar tres condiciones, y van a dejar de tener sexo". Tres cosas tienen que ser ciertas. ¿Las vieron? Número uno: porque quieren orar más. "Quiero orar más". Está bien, adelante, pueden dejar de tener relaciones sexuales. Pero también hay otra condición: ese acuerdo de que van a orar más, más espirituales, también tiene que ser por mutuo acuerdo; los dos tienen que estar de acuerdo en que eso es lo que van a hacer. No es la decisión de uno: "Ah, no, pues yo soy la espiritual en esta relación"; "no, yo soy el espiritual en esta relación, así que yo prefiero orar que tener sexo". No funciona así, dice Pablo; los dos tienen que estar de acuerdo. Y número tres, ¿cuál es? Que sea nada más un ratito, muy breve. Ahí están tus tres condiciones: si van a dejar de tener relaciones sexuales, que solo sean bajo esos tres términos.

Hermanos, yo sé que hay mucho más aquí, y a lo mejor esto puede sonar muy simplista para muchos, pero recuerden: Pablo está contestando una pregunta de los corintios y está tratando de ser muy realista y muy pragmático sobre esto. Y está diciendo: miren, si no hay sexo en el matrimonio, es un verdadero problema. Yo sé que hay otras cosas, a lo mejor, que están sucediendo ahí, pero el diagnóstico es este: si ustedes no están teniendo relaciones sexuales constantemente, hay un problema en ese matrimonio.

Y ese matrimonio ha abierto una puerta a la posibilidad, incrementada exponencialmente, del adulterio. Es lo que están haciendo: le están abriendo las puertas a Satanás.

Estaba leyendo sobre una persona que conoció… Imagínense, estaba leyendo sobre una persona que conoció a un satanista alguna vez. Yo, además, creo que más o menos tengo la inclinación a pensar que ciertas personas conocidas están entregadas al ocultismo, y mucho de esto de la Santa Muerte y todo eso tiene que ver, creo, con ese mundo del satanismo y del ocultismo. Pero esta persona, este satanista, ¿saben que estaba en ayuno y oración? En ayuno y oración; o sea, matrimonios de los ministros y pastores. Esa es la oración, eso es lo que quería este satanista, porque sabe qué es lo que Satanás quiere.

O sea, nosotros oramos de acuerdo a la voluntad de Dios; un satanista ora de acuerdo a la voluntad de ¿quién? De Satanás. ¿Y saben?, ¿quiere saber cuál es la voluntad de Satanás? De la Biblia. La Biblia te dice cuál es la voluntad de Satanás. Oran de acuerdo a la voluntad de Satanás: va a buscar cualquier oportunidad que pueda para tentarnos. Y entre mayor sea nuestro deseo de algo, es más fácil justificarlo en nuestras mentes como algo aceptable, ¿no es cierto? Por eso es que la falta de sexo dentro del matrimonio incrementa la tentación que Satanás puede ejercer sobre una persona para caer en adulterio. Ahora, todos somos responsables por nuestras acciones, no podemos culpar a Satanás; pero Satanás sí aprovecha todos los recursos a su disposición.

El consejo de Lutero sobre la frecuencia

Entonces, el libro El pacto matrimonial, de Piper —creo que sí lo tenemos en la librería—, él cita a Lutero, en una carta que le escribió a alguien que le estaba pidiendo consejos sexuales a Lutero. Y él ya estaba casado, se acuerdan, se casó con una monja. Y Lutero le dice: "Mira, en cuanto a la frecuencia, ¿qué te puedo decir? Dos veces a la semana mantiene al diablo alejado". Ese es su consejo. Eso es algún parámetro, a lo mejor; no sé, creo que es un poco diferente para los diferentes matrimonios, pero esa era una manera de verlo de él.

Hermanos, quiero que vean: ya dimos el consejo pragmático aquí, el sexo tiene que ser frecuente. Ahora la pregunta es cómo se ve esto. Porque, fíjense, si ustedes tienen esta Biblia, la Biblia temática, que muchos de ustedes sí tienen, van a ver que hay un comentario de Miguel Núñez aquí en este pasaje, y él menciona cómo es que él, en la consejería con una pareja... El esposo usaba este pasaje para decir: "Ah, es que yo vengo a la casa y le digo a mi esposa: 'Vemos que tenemos que tener relaciones sexuales'"; y aunque ella tuviera una migraña o lo que fuera, pues básicamente la obligaba a tener relaciones sexuales.

Y los versículos 3 y 4 explican un poquito más de la manera. O sea, la frecuencia está aquí, pero también hay algo implícito sobre la manera, y creo que la manera bíblica es con fidelidad y fe. Fidelidad, porque existe un pacto y hay un compromiso con esta persona; pero también en fe, porque es creerle a Dios que de hecho eso es parte de su diseño y que podemos vivir nuestra sexualidad de una manera que honre a Dios.

El sexo, el dinero y el contentamiento

Y ahorita les voy a dar la clave principal de esto, de cómo; pero voy a empezar con un pasaje que está en Hebreos 13, versículos 4 al 5: "Sea el matrimonio honroso en todos, y el lecho matrimonial sin deshonra, porque a los inmorales y a los adúlteros los juzgará Dios". Y luego vean lo que dice el autor, de veras, dice: "Sea el carácter de ustedes sin avaricia, contentos con lo que tienen; porque Él mismo ha dicho: 'Nunca te dejaré ni te desampararé'".

¿No es interesante que el autor de Hebreos junta el sexo y el dinero un poquito aquí? O sea, "el lecho matrimonial sin deshonra", pero luego dice "y también sean sus días sin avaricia". ¿Cómo se conectan esas dos cosas? Esto lo estaba leyendo en el libro El pacto matrimonial. Se conectan porque es creerle a Dios que su plan es el mejor, que no tenemos que salirnos de su plan y diseño para nuestras vidas. Y explica para el dinero, para las dos cosas: "Señor, tú sabes por qué me has dado lo que tengo, y estoy contento y agradecido por lo que tengo, porque tú, en tu providencia y tu soberanía, me has dado lo que sabes que es mejor para mí. Así que esta es mi esposa y yo quiero disfrutar de mi relación con ella, sabiendo que es un regalo que viene de tus manos. ¿Qué más quiero? No necesito nada fuera de eso".

El dinero que me has dado, el trabajo que tengo, lo que me pagan... "Ay, pero es que es muy poquito, y es que no me alcanza". Y es que hay gente que siempre se está quejando sobre cómo les falta el dinero. ¿Tú no crees que Dios sabe qué necesitas? ¿Tú no crees que Dios es soberano y te ha dado exactamente lo que Él sabe que es mejor para ti? Créele a Dios, créele a sus promesas y vive en contentamiento. ¿Cómo se ve nuestra vida como cristianos contentos con lo que tenemos? Significa que no nos vivimos la vida quejándonos porque nos falta dinero, y significa que vivimos nuestra sexualidad disfrutando a nuestro cónyuge y a nadie más. Eso significa, eso honra a Dios; por eso honra a Dios.

Ceder la autonomía

Entonces vean esta dinámica: "La mujer no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino el marido". Yo me imagino a los corintios diciendo: "Sí". "Pero asimismo el marido no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino la mujer". Radicalmente feminista, Pablo: también la mujer tiene derecho sobre el cuerpo del hombre, y tú no tienes derecho sobre tu propio cuerpo; tú vas a dar tu cuerpo como un regalo de gracia a la otra persona. Eso es lo que está diciendo.

Lo cual implica... Y nada más, déjenme decir, hay muchas cosas que podría decir sobre esto, pero déjenme decir una cosa: a veces el sexo se ve como algo medio aislado aquí, como que eso es solo una acción. Pero hay mucho más que está involucrado, y lo hemos estado viendo: es la unión de dos vidas y es darse uno al otro enteramente. Y algo que estaba leyendo, esto es de Tim Chester, en el libro Matrimonio centrado en el evangelio, él decía: "No es la calidad de la técnica, sino la calidad de la relación, lo que hace el buen sexo". Eso sí también es contracultural, ¿verdad? O sea, eso sí: "Ay, ¿cómo es en la cama?", y eso lo escuchas: "¿Y cómo es en la cama?". "No, sí, buenísimo". No es la calidad de la técnica, es la calidad de la relación lo que hace el buen sexo.

Y adivinen qué: es un mandamiento. Y es un mandamiento como un arma. Somos soldados en una guerra, ¿contra quién? Principados, potestades, el mundo de las tinieblas. ¿Cómo hacemos guerra contra Satanás? ¿Te acuerdas de este texto? Con sexo. Qué divertida arma, ¿no les gusta? "¡Ay, Dios!". No, pues es lo que te dio Dios para pelear contra Satanás. Puede ser hasta un código nuevo entre parejas, ¿no? "¿No quieres ir a pelear contra Satanás un rato?". No, ya arruiné eso; si era código, ya no lo es. El matrimonio es ceder tu autonomía. Ceder tu autonomía: ya no te perteneces a ti mismo, le perteneces a Dios. Eso lo vimos en el capítulo 6.

Ya no te perteneces a ti mismo: le perteneces a tu cónyuge. Estás cediendo tu autonomía cuando entras en el pacto matrimonial. Entonces, este tema de contentamiento, hermanos, va a ser el tema recurrente de este capítulo. Solo se los adelanto, porque esto va a venir una y otra vez a lo largo de todo lo que va a mencionar Pablo en los siguientes pasajes.

Tercero: el sexo en el matrimonio es para mostrar gracia

Solo quiero mostrarles, por último, este punto: el sexo en el matrimonio es para mostrar gracia. Nos damos el uno al otro. ¿Saben? Estaba leyendo este comentario de Miguel Núñez y estoy de acuerdo con lo que está diciendo, porque creo que este pasaje se usa erróneamente para demandar un derecho, decir "mi derecho es el sexo"; y entonces viene el esposo y quiere demandar sus derechos. Eso es perder de vista el punto de este texto. El texto no está hablando de demandar tus derechos; el texto está hablando de dar de gracia lo que puedes dar de gracia a otra persona. De eso está hablando.

Mi preocupación está en lo que yo puedo darte a ti, principalmente, no en lo que tú puedes darme a mí. Mi enfoque como cristiano, para mostrar la gracia de Dios en mi vida y en mi matrimonio, es que yo te voy a dar algo que quiero darte porque te amo y porque hemos entrado en este pacto, y esto es una manera de expresar esa gracia. Y una vez que empieza a funcionar de esa manera, donde cada quien está tratando de dar, eso hace buen sexo. Esa es la clave: es cómo manifestamos la gracia de Dios en darnos a la otra persona.

C. S. Lewis, en su libro Los cuatro amores, dijo: "La lujuria es ir detrás del cuerpo; el amor es ir detrás de la persona". Es buena definición, ¿no? No es el cuerpo, es la persona. Eso es lo que nos une; ese es el pacto que tenemos los dos.

Entonces, ¿cómo se debe dar de gracia? Bueno, siendo realistas, las mujeres normalmente necesitan menos sexo que los hombres. Así es, simplemente; no les estoy diciendo algo que no supieran ya, si están casados. Las mujeres necesitan menos sexo que los hombres, los hombres necesitan más sexo que las mujeres, normalmente, así es. Lo cual implicaría que el dar de gracia significaría, al final, que probablemente van a tener relaciones sexuales más de lo que la mujer necesariamente quiere y menos de lo que el hombre quiere. Hay un balance ahí, ¿lo ven? O sea, es algo en medio. Creo que así es como se ve dar de gracia: lo haremos aunque a veces no tenga interés, necesariamente, pero es un regalo de gracia. Y los hombres: aunque quiero, no tenemos que hacerlo, porque te doy eso como un regalo de gracia.

Y hombres... Digo, tengo tantos libros; me doy cuenta, anoche, cuando estaba estudiando este tema, tengo tantos libros sobre el sexo, porque se han publicado muchos, porque es un tema central del matrimonio y de interés para muchas parejas: cómo mejorar sus vidas sexuales, en muchas áreas. Pero estaba leyendo lo que decía Tim Chester de un predicador galés que anunció su conferencia para hombres. El título de la conferencia era "Cómo hacer que tu esposa te trate como rey". Y, ¿saben qué?, se llenó ese lugar, estaba abarrotado de hombres. Y la conferencia fue muy corta, porque el contenido de la conferencia fue: "Trátala como reina". Punto. Ya no les gusta esa parte tanto. Pero esa es la clave: hay algo mutuo que está sucediendo aquí, que es un regalo de gracia. Dios nos ha dado nuestros cuerpos como algo que podemos dar como un regalo de gracia a otra persona.

Entonces, es para mostrar gracia, lo cual significa que no se trata de lo que recibo, sino de lo que doy. Y déjenme leerles algo que está en un libro que se llama Sexo en un mundo quebrantado, de Paul Tripp —ya les estaba recomendando un libro devocional de él; este es un libro que él escribe sobre el sexo, nada más—. Y me encanta cómo dice esto; es contracultural, y nuestra sexualidad, cómo tenemos nuestra tendencia de vivir la vida sexualmente, es contracultural. Él dice: "Es intuitivo ser egocéntrico, exigente y sentirse con derechos. Es natural querer escribir nuestras propias reglas. Es normal actuar como si nuestros cuerpos nos pertenecieran. Es intuitivo pensar que el objetivo de la vida es experimentar nuestra definición personal de felicidad y placer. Es natural ver a los demás como un medio para nuestra propia felicidad. Es normal pensar en la vida en términos físicos y materiales. Es intuitivo vivir el momento. Es intuitivo olvidarse prácticamente de la existencia de Dios y vivir una vida dominada por inquietudes horizontales. Es natural intentar manipular a los que nos rodean para que estén dispuestos a darnos lo que nos haría felices. Es cómodo pensar más de acuerdo a lo que quiero que a lo que debería".

¿Qué lugar ocupa el sexo en tu vida?

Eso me parece un buen resumen, porque el sexo también manifiesta lo que realmente adoramos. El sexo puede ser un ídolo en nuestras vidas: si nuestra felicidad realmente depende principalmente de nuestra vida sexual, entonces el sexo está en un lugar que no debería de estar. Y eso nada más es algo para que todos pensemos: ¿qué prioridad ocupa el sexo en mi vida? ¿Qué tan importante es para mí? ¿Qué tanto me dejo llevar por estos impulsos naturales creados por Dios de una manera que no honra a Dios? Así que tenemos que pensar esto.

Hay algo mejor que el sexo, ¿no es cierto? El sexo no es todo. Y nuestro mundo nos hace pensar que lo es todo, pero como cristianos sabemos que no lo es todo, que hay algo mucho mejor. Y eso va a ser la clave para cuando hablemos de los que están solteros y para los que inclusive, a lo mejor, hasta viven en celibato. El sexo, ya se los dije el otro día... Hasta piensen, reacomoden sus prioridades: no es como la comida. Yo leo a muchos que dicen que es como la comida. No es como la comida, porque si yo dejo de comer, me muero; si dejo de tener relaciones sexuales, no me voy a morir. No pasa nada. Hay un deseo dentro de mí, pero no es una necesidad, es un deseo. Y es un deseo tan fuerte, y que nos controla de tal manera, que sí es un ídolo y que ocupa el lugar que Dios debería tener en nuestras vidas. Y es por eso que algunas personas han encontrado su identidad en la sexualidad; es lo que ha hecho nuestro mundo. Nosotros hemos encontrado nuestra identidad ¿en qué? En lo que Cristo ha hecho por nosotros; en Él está nuestra identidad, vivimos para Él. Así que la pregunta es: ¿para qué vivimos?

Seis cosas sobre el sexo en el plan de Dios

Y voy a terminar nada más con estas seis cosas. Esto también es del libro Sexo en un mundo quebrantado; lo pueden conseguir en la librería. Es mi resumen, seis cosas.

Uno: el sexo, en el plan de Dios, está conectado a su existencia. O sea que cómo nos comportamos sexualmente reconoce la autoridad de Dios sobre nuestras vidas, o cómo nos comportamos sexualmente reconoce que estamos en rebeldía contra Dios.

Número dos: nuestra sexualidad, el sexo en el plan de Dios, está conectado a la gloria de Dios. Significa que hay un gozo más grande, que tiene que ver con la gloria de Dios, a lo cual nos está apuntando el sexo.

Número tres: está conectado al propósito de Dios. Entendemos que no podemos inventar un propósito diferente para nuestra sexualidad que el propósito que Dios ha diseñado para nuestra sexualidad, porque Dios es el que nos ha creado y Dios decide cuál es nuestro propósito.

Número cuatro: el sexo está conectado con la revelación de Dios para nosotros. Porque la revelación bíblica nos dice que tenemos deseos que son afectados por el pecado, y tenemos que filtrar nuestros deseos a través de eso: "Sí, quiero esto, pero soy una persona caída, tengo una tendencia hacia el pecado". Así que tengo que entender que mis deseos no son necesariamente buenos y que Dios debe de transformar esos deseos; Dios tiene que cambiar cómo veo la vida y cómo actúo en base a mis impulsos.

Número cinco: el sexo está conectado a la redención de Dios, lo cual nos hace ver que, de hecho, si somos honestos en cuanto a nuestros impulsos sexuales, en cuanto a lo que hay en nuestra mente, necesitamos ser redimidos por Cristo. Nuestra mente y nuestro corazón necesitan transformación, y si queremos que esa transformación realmente suceda, lo que tenemos que hacer es venir delante de Dios en arrepentimiento y pedirle que Él nos cambie. Sabemos que hay cosas que están mal en nuestras vidas, sabemos que hay deseos que están inclinados en una dirección en la que no deberían de estar. "Señor, tócame, transfórmame, perdóname a través del sacrificio de Cristo Jesús".

Y número seis: el sexo, en el plan de Dios, está conectado con la eternidad. El sexo, hermanos, es temporal, no será por siempre; pero es un placer que nos está apuntando a un placer mayor, es un gozo que nos está apuntando a un gozo mayor. Fuimos creados para anhelar y para experimentar el placer y el gozo eternos, y la única manera en que podemos experimentarlos es conociendo a Cristo Jesús, conociendo lo que Él ha hecho por nosotros y diciendo: "Señor, tú eres mejor que todos los regalos que me das. Tú eres mejor, y quiero vivir para ti". Pues.

Volver al vídeo ↑

Escúchanos

Ven un domingo

Predicamos así cada semana, a las , en Av. México 319.

Qué esperar si vienes →