1 Corintios 6:1-111 CorintiosNathan Díaz
Solucionando conflictos en la Iglesia
¿Cómo resolver conflictos en la iglesia sin terminar en tribunales? En 1 Corintios 6, Pablo confronta a hermanos que se demandaban ante incrédulos y da tres claves: la perspectiva eterna, el cuidado del testimonio y el evangelio. También vemos el proceso de Mateo 18 y por qué a veces es mejor sufrir la injusticia que ganar el pleito.
Transcripción
Regresamos a 1 Corintios
Muy bien, regresamos a 1 Corintios, después de haber meditado en algunos temas que están relacionados con los temas que hemos estado viendo y que vamos a estar viendo, como es el matrimonio, la crianza de los hijos. Esos son temas que tienen que ver con la vida de la iglesia, y especialmente con el matrimonio vamos a estar metiéndonos desde este domingo que viene en ocho, cuando empezamos a ver el capítulo 7; hay muchos temas ahí que vamos a estar meditando juntos.
Entonces, 1 Corintios. Ya hemos estado meditando sobre cómo Pablo tiene este corazón para con la iglesia de Corinto, que se expresa de muchas maneras, su relación con la iglesia de Corinto. Por un lado, él dice: "Yo soy como un jardinero que los riega, junto con Apolos, y nos gozamos en ver el crecimiento que Dios da". Por otro lado: "Soy como un arquitecto que puso el fundamento del evangelio, para que ustedes construyan sobre ese fundamento; tengan cuidado de construir sobre ese fundamento, que no se desvíen del evangelio".
Y en el capítulo 4, después de hablar sobre ser arquitecto, habla sobre su relación con ellos como papá. Se acuerdan, versículo 14 del capítulo 4: "Les escribo como a hijos míos amados". Quiero que entiendan mi preocupación por ustedes, así como un papá se preocupa por sus hijos. Y claro, ahí, para los que tenemos hijos, eso nos ayuda a entender cuál es, o cuál debería de ser, la relación de liderazgo hacia la congregación: la preocupación que hay de verlos crecer en el Señor. Es lo que Pablo siente por la iglesia de Corinto y por otras iglesias que ha plantado.
Entonces, cuando tiene esta preocupación como padre, es que se frustra, y a veces no sabe cómo hacerlos entender cosas que ya deberían de saber. Ya llevan como tres años de cristianos, y él quiere ver que empiezan a crecer, que empiezan a ser transformados por medio de la Palabra. Y entonces él, al final del capítulo 4, dice que "el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder". O sea, no nada más digan que son cristianos, sino muestren que son cristianos; o sea, que sea evidente en sus vidas que lo que dicen creer realmente es la convicción de su corazón.
Lo que vimos en el capítulo 5
Por eso es que en el capítulo 5, que es lo que vimos hace tres semanas, Pablo va a tomar medidas drásticas con respecto al pecado que hay en la iglesia. Y si es un pecado en donde no está viendo arrepentimiento, Pablo dice: deberían de expulsar a una persona que está en pecado sin arrepentirse. Un pecado tan público, un pecado tan evidente y en el cual persiste: ese tipo de personas no deberían de pertenecer a la membresía oficial de una iglesia.
Ese es nuestro principio como iglesia sobre la membresía y sobre la disciplina: es que solo podemos disciplinar a aquellos que son miembros, porque los que son miembros supuestamente viven como cristianos; y si en algún momento dudamos de que su testimonio realmente sea el testimonio de un cristiano, y están viviendo como alguien que no es cristiano, tenemos la responsabilidad como iglesia de juzgarlos. Y ahí es donde choca a veces un poco, ¿no? Dice Mateo 7:1 que no debemos de juzgar. Y Pablo dice: no, más bien, la responsabilidad que ustedes tienen, cristianos, es juzgar adentro, no afuera. Ustedes no tienen... O sea, lo que pasa ahí afuera, ¿qué importa? Dios los juzgará. Pero aquí adentro ustedes sí tienen una responsabilidad para con Dios de velar unos por otros y asegurarse de que la santificación sea una realidad evidente en la iglesia: el testimonio fiel de la iglesia, nuestra santificación.
Entonces, esos son los temas que hemos tocado hasta ahora: la unidad de la iglesia, la manera en que Pablo se preocupa por la unidad, y cómo se preocupa por el pecado que hay en la iglesia. Y el caso de este hombre que estaba durmiendo con la esposa de su papá: esa situación en particular es con la que trató en el capítulo 5, y mostró los principios de la disciplina de la iglesia.
Lectura de 1 Corintios 6:1-8
Ahora vamos a ver el capítulo 6, y ese es el tema. Ahora, Pablo se acuerda de Cloé... No sé ahí cómo estuvo el chisme, pero el chiste es que le contaron a Pablo todo lo que estaba pasando en Corinto. Entonces ya se está enterando, ya supo, sabe específicamente de cosas que están pasando. Entonces ahora el tema es cómo tratan con los conflictos que hay entre ellos en la iglesia.
Versículo 1, capítulo 6: "¿Se atreve alguno de ustedes, cuando tiene algo contra su prójimo, a ir a juicio ante los incrédulos y no ante los santos? ¿O no saben que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo es juzgado por ustedes, ¿no son competentes para juzgar los casos más sencillos? ¿No saben que hemos de juzgar a los ángeles? ¡Cuánto más los asuntos de esta vida! Entonces, si tienen tribunales que juzgan los casos de esta vida, ¿por qué ponen por jueces a los que nada son en la iglesia? Para vergüenza suya lo digo. ¿Acaso no hay entre ustedes algún hombre sabio que pueda juzgar entre sus hermanos, sino que hermano contra hermano litiga, y esto ante incrédulos? Así que, en efecto, es ya un fallo entre ustedes el hecho de que tengan litigios entre sí. ¿Por qué no sufren mejor la injusticia? ¿Por qué no ser mejor defraudados? Por el contrario, ustedes mismos cometen injusticias y defraudan, y esto aun a sus propios hermanos".
No es el pecado, es cómo lo resolvemos
Ahora, así como el capítulo 5 —se acuerdan, hay un pecado que está sucediendo en la iglesia—, la preocupación principal de Pablo en el capítulo 5 no era que hay pecado en la iglesia. Eso no era; claro, sí le preocupa ese tema, pero no es su preocupación central. Su preocupación central es cómo tratan con eso como iglesia, ustedes, cuando hay pecado. Porque va a haber; esa no es la pregunta, si va a haber pecado o no. Sí, sí va a haber. La pregunta es cómo trata la iglesia con el pecado.
Así, de la misma manera, capítulo 6: el problema no es tanto que se están peleando entre ellos en la iglesia. Eso va a pasar; eso, bueno, así es, a veces hay malos entendidos y hay problemas entre nosotros. Pero el tema es cómo lo resolvemos. Ese es el tema: qué recursos vamos a usar para solucionar los problemas que hay entre nosotros.
Y en Corinto las disputas legales se hacían públicas, en unos lugares que se llamaban basílicas, que eran parte del foro de la ciudad, y eran un lugar donde cualquiera podía escuchar. Entonces, no tenían tele en ese tiempo; entonces, adivinen con qué se entretenían. Pues: "Vamos a escuchar qué pleito trae ahorita la gente". Y claro, eso lo hemos traducido a nuestra propia cultura igual, ¿no? ¿No hay programas de televisión que son de cortes, donde está el juez, y ahí escuchas todo el pleito que trae alguien con alguien más? Pues son súper populares. Y le estás cambiando de canal y de repente te quedas ahí, porque: "Ay, a ver, entonces, ¿cómo estuvo? ¿La hermana lo engañó con...?". Sí, estás tratando de entender cómo estuvo todo el problema y por qué lo están demandando. Y es súper entretenido escuchar estas cosas, porque pues son problemas de otros, ¿no? Nos encanta el chisme.
Así entonces era la cultura de Corinto: la cultura de Corinto se entretenía con los problemas de otros, y había estos árbitros o jueces que podían resolver ese conflicto y decir: "No, creo que tú tienes la razón y tú estás mal".
Nada más que parte de la razón por la que usaban estos foros era porque también representaba un cierto estatus el que tú pudieras ser vindicado públicamente. O sea, socialmente te beneficiaba el que tú pudieras sacar un problema que tú traías con alguien más y que públicamente te declararan como el que tenía la razón. Pero, adivinen quiénes son los que normalmente tenían preferencia en estos casos: pues los que más dinero tenían. Y esos eran los que normalmente podían, a expensas de los que eran más pobres, quedar bien.
Entonces, eso es lo que sabemos de la cultura de Corinto. Probablemente algo de eso es lo que está sucediendo aquí; probablemente algún hermano dentro de la iglesia que tiene más dinero está demandando por alguna cosa a alguien que tiene menos dinero, y está queriendo ser vindicado públicamente fuera de la iglesia.
Ahora, vamos a encontrar en otras partes de la Biblia que hay un uso correcto de las cortes y del sistema legal. Porque, por ejemplo, Pablo, en el libro de Hechos, muchas veces recurrió a recursos legales para protegerse contra los judíos que cada rato querían matarlo, y entonces apelaba a César y al gobierno romano y a su ciudadanía romana para protegerse en ese tipo de casos, porque era su derecho legal. También en Romanos 13 leemos acerca de cómo Dios ha instituido los gobiernos para hacer justicia de parte de Dios.
Entonces, ¿cuál es el tema realmente aquí? El tema realmente es cristianos contra cristianos dentro de una misma iglesia —en este caso—, pero puede ser cristianos contra cristianos de otras iglesias, podría ser. Y existe este verdadero problema, porque se supone que en esos casos ambos entienden y han experimentado el evangelio en sus vidas, y de alguna manera no pueden resolver sus problemas aunque ambos son cristianos, a tal grado que necesitan recurrir a una corte de incrédulos, de gente que no es cristiana, para que ellos resuelvan su problema. Y eso es lo que tiene frustrado a Pablo, eso es lo que dice: no puede ser que ustedes tengan que recurrir a incrédulos para solucionar algo que en realidad le correspondería a la iglesia solucionar, porque la iglesia tiene la sabiduría de Dios, no la sabiduría de este mundo. Se acuerdan, eso es un tema de este libro; ya en los primeros capítulos Pablo desarrolló eso.
Primero: considerar nuestro futuro
Entonces, ¿qué vamos a ver? Tres cosas. Tres cosas que creo que el texto nos dice sobre cómo resolver conflictos en la iglesia, cuáles son las claves que nos ayudan a entender cómo deberíamos de solucionar los problemas que hay entre nosotros.
Número uno: al considerar nuestro futuro, al tener una perspectiva más allá de esta vida, una perspectiva eterna, así es como podemos solucionar lo que pasa ahorita. ¿Se dan cuenta de que ese es el primer argumento que da Pablo? Dice: "¿No saben...?". Siempre que Pablo dice "¿no saben?", viene un regaño. "¿No saben que los santos han de juzgar al mundo?". Ese es su argumento de por qué no deberíamos de salir allá afuera para solucionar nuestros problemas, por qué deberíamos de ser capaces de solucionar nuestros problemas internamente: porque vamos a juzgar al mundo.
¿Todo el mundo? ¿De dónde sale eso? Bueno, gracias por preguntar; estuve hablando de escatología por dos fines de semana, entonces me encanta esta parte. Hay una esperanza y una promesa futura, cuando regrese Cristo, de que nosotros participaremos en el juicio que Él hará sobre todo el mundo. Nosotros, como su pueblo vindicado por Él, participaremos juntamente con Cristo en juzgar a las naciones. Y eso es a lo que está apelando Pablo.
Y esto es algo de lo que menciona Mateo, cuando Jesús dice: "En verdad les digo que ustedes que me han seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, ustedes se sentarán también sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo el que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos, o tierras por mi nombre, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna".
Entonces, la promesa, así como encontramos en Apocalipsis 3, con las siete cartas a las siete iglesias, Apocalipsis 3:21: "Al vencedor le concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo también vencí y me senté con mi Padre en su trono". Entonces tenemos la promesa de reinar juntamente con Cristo y de juzgar a las naciones.
También dice Pablo algo que un poco raro nos puede sonar, pero dice —"¿no saben?", versículo 3— "que hemos de juzgar a los ángeles". Entonces no nada más estamos juzgando a las naciones juntamente con Cristo, sino que también estamos juzgando todo el mundo espiritual juntamente con Cristo. Y eso es muy interesante, porque implica que nosotros vamos a estar puestos por encima de los ángeles, por encima del mundo espiritual, como el objeto de la redención de Dios, el objeto del plan de Dios para toda su creación, donde más claramente se va a ver su gloria, a través de nuestra salvación. O sea, Él ha puesto un enfoque especial en la humanidad. Y Hebreos 2, versículo 16: "Porque ciertamente no ayuda a los ángeles, sino que ayuda a la descendencia de Abraham". O sea, el enfoque de la misericordia de Dios, el plan redentivo de Dios, recae sobre el ser humano; y por lo tanto nosotros, como sus hijos, tenemos este privilegio enorme.
1 Corintios 15:24 —esto va a venir un poquito más adelante, lo vamos a estudiar; mi capítulo favorito de Corintios, de hecho, entonces ahora nos vamos a tomar un buen ratito en ese capítulo—, 1 Corintios capítulo 15, versículo 23: "Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo en su venida. Entonces vendrá el fin, cuando Él entregue el reino al Dios y Padre, después de que haya terminado con todo dominio y toda autoridad y poder. Pues Cristo debe reinar hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. El último enemigo que será eliminado es la muerte".
O sea, nosotros participaremos en este dominio final que Jesús ejercerá sobre todo el mundo; y finalmente, cuando destruya la muerte, nosotros somos los beneficiarios de eso. Pero en ese proceso, primero, antes de derrotar la muerte, juzga a las naciones, y nosotros participaremos en eso. Y eso es donde está poniendo a todos sus enemigos debajo de sus pies.
Qué tan pequeñas son nuestras trivialidades
Entonces, ¿cuál es el punto de Pablo aquí? ¿Por qué debemos considerar nuestro futuro para resolver nuestros problemas? O sea, la perspectiva de Pablo es: los problemas que hay entre ustedes son cosas realmente simples, si lo piensas en la perspectiva cósmica. O sea, dado el glorioso final y destino de la iglesia, los juicios que hacemos acerca de cosas en esta vida deberían de ser súper sencillos. Ustedes van a participar en juzgar cosas que tienen que ver con todo el universo, ¿pero no se pueden poner de acuerdo sobre "ay, es que yo le presté y no me pagó"? La desproporción ahí no tiene sentido.
Pablo quiere apelar a qué tan pequeñas son nuestras trivialidades que traemos entre nosotros. Piensa en términos eternos. Y siempre debemos de poner en perspectiva, cada vez que nos empezamos a enojar sobre algo y algo realmente nos empieza a molestar de otro hermano: "Es que este hermano siempre es así, siempre dice esa palabra, y esa palabra me choca". A ver, piensa tantito, hazte para atrás, piensa en términos eternos: ¿qué tan importante es eso? No mucho. Nos desesperamos por cosas bien simples unos de otros, es la verdad.
Pablo nomás quiere asegurarse de que entendamos que hay una perspectiva que tenemos que tener como creyentes, y la perspectiva es: las cortes de este mundo no entienden una perspectiva eterna. Nada más les importa solucionar lo que esté pasando en el momento, de acuerdo a su propia inteligencia, su propia sabiduría, que es la sabiduría de este mundo.
Ellos no están pensando en el regreso de Jesús. ¿Qué corte humana está pensando en lo que va a pasar después de esta vida? ¿Qué corte humana está pensando en lo que va a pasar cuando Jesús regrese? Ninguna. Entonces ellos no tienen la perspectiva correcta; ustedes sí. Bueno, esa es la primera cosa que Pablo argumenta; lo pueden ver en los primeros cuatro versículos.
Segundo: considerar nuestro testimonio
Número dos: ¿qué otra cosa argumenta Pablo para ayudarnos a solucionar nuestros problemas entre nosotros? Un punto muy importante: consideren su testimonio. Consideren cómo se ven ustedes, porque ustedes reflejan al pueblo de Dios, ustedes reflejan al pueblo escogido de Dios, la iglesia, la esposa de Cristo. Eso es quienes son ustedes. ¿Cómo están reflejando eso?
Y ese es el argumento que empieza a desarrollar desde el versículo 5, cuando dice: "Para vergüenza suya lo digo. ¿Acaso no hay entre ustedes algún hombre sabio que pueda juzgar entre sus hermanos, sino que hermano contra hermano litiga, y esto ante incrédulos?". O sea, eso es lo que ven los incrédulos; lo único que saben de la iglesia es que se andan peleando. Lo único. Porque eso es lo único que llevan allá afuera: no el evangelio, sino sus problemas.
Entonces ellos estaban desplegando a la ciudad entera de Corinto que ellos, como cristianos, no creen que el evangelio tiene los recursos necesarios para resolver sus problemas personales. Eso es lo que están comunicando: el evangelio no es suficiente, necesitamos la ayuda de ustedes.
Entonces, ¿qué es lo que haría un abogado? Si tú contratas un abogado para representarte en tu caso, ¿qué te va a decir el abogado? "No, sí, está usted mal, eh, tiene que pedir perdón". ¿Te va a decir eso un abogado? ¿Cuál es el trabajo de un abogado? Decirte: "No, tú tienes la razón, tú puedes ganar, te han tratado injustamente, tú eres la víctima, tú defiéndete". Ese es el trabajo de un abogado. Y entonces salen de la iglesia, contratan su abogado, ¿y qué es lo que van a escuchar? La perspectiva de un incrédulo. ¿Y ese incrédulo va a entender realmente qué es el evangelio, si está esta actitud de victimizarte todo el tiempo y de hacerte ver a ti como que "ay, pobre de mí, sí es cierto, yo siempre estoy en lo correcto, el que está mal es él"? Si esa es la actitud que va a haber ahí afuera, va a ser muy difícil explicar el evangelio.
Y entonces, Pablo... Fíjense en este detalle importante en el texto: Pablo no les está pidiendo a los corintios que oculten su pecado de los incrédulos. Eso no es lo que está diciendo: "Hagan de cuenta que son perfectos, que nunca han habido sus fallas y sus errores". Eso no es lo que está diciendo Pablo. Lo que él les está pidiendo es que demuestren que la cruz de Cristo es la solución a todos los problemas asociados con la pecaminosidad humana, incluyendo los conflictos que hay entre nosotros. Eso es lo que Pablo quiere que se muestre.
No es que "ay, no, pero que no sepan cuáles son mis fallas y mis errores, que vamos a ocultarnos en una burbuja, como que todo es perfecto aquí adentro". Eso no es lo que estamos tratando de hacer. Pero queremos que el mundo entienda que, a pesar de que sí hay problemas entre nosotros, y a pesar de que sí hay pecado con el que estamos luchando en la iglesia, la cruz de Cristo es suficiente para lidiar con esos pecados. Eso es.
Y entonces, cuando ya sale el problema ya fuera, ya no importa en realidad cuál sea la resolución final, quién gana, quién pierde. Eso no es el asunto, porque ya perdimos todos: la iglesia dio mal testimonio del evangelio. Porque, ¿qué pasa dentro de la iglesia también en el momento en que algo llega a ese nivel? Eso trae división dentro de la iglesia. Imagínense ese escenario, donde una persona dentro de la iglesia demanda a otra persona dentro de la iglesia; entonces nosotros sabríamos sobre eso, claramente. ¿Y cuál sería la tentación? O sea, tomar lados, ¿no? "¿Quién crees que tiene la razón? ¿Quién crees que debería de ganar?". Eso solo atraería división al cuerpo de Cristo, solo causaría daño. Al momento de entrar en un litigio, el daño ya está hecho. Eso es lo que Pablo está diciendo.
El procedimiento de Mateo 18
¿Cómo tenemos que tratar cuando hay un problema entre nosotros? Y miren, esto es lo que pasaba en la iglesia de Corinto, o en la cultura de Corinto: es que cualquier asunto, por más pequeño que fuera, se trataba en una corte. ¿Cuál es el procedimiento que nos da la Biblia para lidiar con un problema entre nosotros? ¿Hay problemas entre nosotros? Pues sí, claro que hay problemas entre nosotros, porque hay pecado entre nosotros; y el pecado va a traer problemas, va a traer malos entendidos, va a traer toda clase de situaciones. Pero la Biblia sí nos da un parámetro muy claro sobre cómo actuar como cristianos cuando hay un problema que sucede dentro de la iglesia.
Otra vez, estamos aclarando que la situación específica que Pablo está tratando es cristiano contra cristiano, y cristiano miembro de una iglesia con cristiano miembro de una iglesia. Porque, claramente, por ejemplo, en el caso del capítulo 5, cuando ya ha sido expulsado de la membresía, cambia, porque ahora lo tratamos como un incrédulo; ya no es el mismo tipo de caso con el que está tratando Pablo aquí.
¿Cómo actuamos como cristianos? Mateo 18, versículo 15: "Si tu hermano peca, ve y repréndelo a solas; si te escucha, has ganado a tu hermano. Pero si no te escucha, lleva contigo a uno o a dos más, para que toda palabra sea confirmada por boca de dos o tres testigos. Y si rehúsa escucharlos, dilo a la iglesia; y si también rehúsa escuchar a la iglesia, sea para ti como el gentil y el recaudador de impuestos. En verdad les digo que todo lo que ustedes aten en la tierra será atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra será desatado en el cielo. Además les digo que, si dos o tres se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos".
¿Se dan cuenta de que ahí, en ese contexto, es que está eso de "donde están dos o tres reunidos"? Porque es la autoridad que Dios le ha dado a la iglesia; la iglesia es la que tiene la autoridad de solucionar conflictos internos que se dan.
Ahí está el paso número uno: ¿alguien ha pecado? ¿Qué haces, si realmente es pecado? Porque otra vez les digo: muchas veces de lo que nos quejamos ni es pecado. O sea, nada más es porque volteó los ojos en una dirección y no nos gustó, y esa es la molestia. Bueno, pero eso no es pecado, eso nada más son percepciones que se dan. O sea, alguien peca, ¿qué haces? Ve y cuéntale a los demás en la iglesia lo que te hizo esa persona, para que quede mal. ¿Es eso lo que dice? No. Díselo a él. Si tu primer paso no es confrontar a la persona, entonces ya descompusiste todo el proceso. Si tu primer paso es "pues es que necesito la opinión de varios hermanos"... No, porque no. Ve y dile. Si te hizo algo, ve y se lo dices: "Hermano, creo que hiciste mal". ¿Y qué hace el hermano? Bueno, una de dos posibilidades.
O te dice: "¿Sabes qué? Sí, sí tienes razón, hice mal, no lo debí haber hecho, perdóname". Espero que sea la mayoría de casos: cuando hay una confrontación, ya ahí se solucionó, este hermano se arrepintió, has ganado a tu hermano, tú le pudiste mostrar un área en la que estaba fallando y ahora lo reconoce, y otra vez hay comunión, ¿no?
A lo mejor, entonces, la otra posibilidad es que el hermano diga: "No, yo no creo que hice mal". "Bueno, pero es que mira, claramente dice la Palabra de Dios que esta no es la actitud correcta, que esta no es la palabra correcta que debes de usar, o que esta no es la manera de responder ante esta situación. ¿Cómo trataste a tu esposa? ¿Cómo trataste a tu hijo?". No sé, muchas cosas que podrían ser temas centrales ahí. Y si el hermano dice: "No, yo creo que estoy bien, no necesito tu reprensión". Ah, bueno. Entonces sí vas y hablas con alguien más y les dices: "Ah, bueno, yo ya hablé con el hermano, ya le dije, pero él dice que no hizo nada mal y que no está arrepentido".
Entonces, particularmente aquí ya, normalmente entre el liderazgo de la iglesia, podemos ayudar y decir: "A ver, vamos, te acompañamos, hablamos, confrontamos al hermano. Estamos de acuerdo en que eso no lo debía haber hecho". Entonces hablamos con él y decimos: "Sabes que estás mal en lo que estás haciendo". A veces —y esto nos ha pasado— inicialmente el hermano dice: "No, sí, sí está mal, sí tienes razón", pero persiste en ese pecado y se mantiene, y entonces muestra como que no está realmente arrepentido. Y volvemos a hablar con él y decimos: "¿Sabes qué? Es que tienes que cambiar; si estás arrepentido, no puedes seguir haciéndolo". Y entonces a veces persisten y persisten y persisten, y llega el momento en el que nosotros tenemos que convocar a una reunión de miembros, porque ya hemos sido varios los que hemos hablado con él y hemos visto que no quiere cambiar. Y convocaríamos una reunión de miembros para decirles a los miembros de la iglesia que esa persona, que antes era miembro, ya no es miembro de la iglesia.
Y así lo solucionamos: todo es interno, todo es entre nosotros. Tenemos la capacidad para juzgar, así debemos de juzgar; son sus mandamientos, ahí está, en Mateo 18. Entonces debemos de juzgarnos unos a otros correctamente, y ese es el patrón. Y por eso quería mencionar Mateo 18, por esa razón: porque sí tenemos un patrón muy claro, dado por Jesús mismo, acerca de cómo la iglesia tiene que manejar los conflictos que se dan.
"¿Por qué no sufren mejor la injusticia?"
Pero hay otra cosa que Pablo menciona sobre el testimonio, y cómo proteger también nuestro testimonio, y esto viene en los versículos 7 y 8. Vean la opción que Pablo les da; muy interesante. Dice: "Así que, en efecto, es ya un fallo entre ustedes el hecho de que tengan litigios entre sí". O sea, eso ya es un problema, que están saliendo al mundo a tratar de solucionar sus problemas. ¿Saben cuál es la alternativa que les da aquí? "¿Por qué no sufren mejor la injusticia? ¿Por qué no ser mejor defraudados?".
Tú le prestaste al hermano dinero y no te pagó. Ya le dijiste: "Oye, hermano, pues es que te presté". Por eso no nos gusta que haya préstamos entre miembros de la iglesia; normalmente no termina bien. No te paga, ¿qué haces? ¿No sería mejor —dice Pablo— nada más decir: "¿Sabes qué, hermano? Está bien, ya no me pagas, no hay problema. O sea, deberías de haberme pagado, estoy de acuerdo, porque dijiste que me ibas a pagar; pero al final yo escojo absorber esa ofensa, yo escojo dejarlo ahí, y ya, ahí se quedó"?
Nos cuesta trabajo, honestamente, tener esa actitud, porque queremos que se haga justicia siempre, ¿no? "Ay, pero es que no es justo". Sí, no es justo. Pero así es la vida, no es justa; aprende a lidiar con eso. ¿Saben qué? Y esto se lo hemos aconsejado a la gente varias veces: el desgaste que viene de una demanda contra otra persona, de tiempo, de dinero, de abogados, de pleitos... Muchas veces le aconsejamos a la gente: ni siquiera vale la pena. O sea, aunque tú ganaras el caso, aunque quedara a tu favor, todo el estrés que tú vas a vivir en el proceso no vale la pena; déjalo. "No, pero es que es mío". Pues sí, es tuyo, ¿pero estás seguro de que al final va a ser mejor si pasas por el tipo de desgaste que involucraría una demanda legal?
Sí, como cristianos tenemos una perspectiva diferente. ¿Por qué? Porque nuestra identidad en Cristo nos permite absorber los golpes que pueden venir a nosotros, porque Cristo absorbió esos pecados por nosotros. Si Cristo ha pagado por los pecados de otros, nosotros también podemos aceptar que los pecados de otros nos afecten a veces. ¿Entienden la perspectiva? "Señor, tú sabes, tú pagaste por el pecado, tú sufriste el máximo castigo y la máxima injusticia. ¿Qué es esta injusticia en comparación a esa?". Nada.
Y entendemos que no tenemos en realidad nada que perder como cristianos, porque nuestra identidad en Cristo está segura en Él. Nada de lo que una persona te pueda hacer va a afectar lo que tú tienes en Cristo Jesús. "Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús", y no hay nada —ni la vida, ni la muerte, ni lo pasado, ni lo futuro, ni ninguna otra cosa creada— que nos pueda separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús, Señor nuestro.
Entonces, a veces sufriremos injusticia. La única verdadera amenaza que debemos de temer es la muerte eterna. No: "ahí, ni hablar, perdí un poco de dinero"; no me lo iba a llevar de todas maneras. Y el perdón implica que tomamos las consecuencias de una ofensa, en lugar de hacer que una persona pague. Queremos que paguen, y vamos a chismear, y vamos a difamar, y vamos a hacer lo que sea necesario para que paguen por eso. Hablamos de la gente porque queremos que se haga justicia, y queremos que la gente nos diga: "No, sí, sí tienes razón, tú eres la víctima aquí, el culpable es él". Eso nos hace sentir mejor, sentimos que ya estamos haciendo algo correcto. No; en muchos casos el evangelio nos llevaría a no actuar de esa manera.
Y hay veces, hermanos, en las que vamos a tener que escoger entre sufrir un mal o hacer un mal. Esas van a ser nuestras dos opciones: o dejo que este sufrimiento por un mal y un pecado recaiga sobre de mí, o contesto de tal manera que yo también voy a hacer algo incorrecto. Y esto pasa todo el tiempo. ¿Por qué? El pecado de otros provoca pecado en nosotros también. O sea, alguien me hace pecado, yo hago pecado porque lo puedo justificar: "Ah, pero es que él me hizo...". Y entonces, de repente estamos justificando nuestro pecado y pensamos que tenemos el derecho de pecar. Esto es con lo que está tratando Pablo aquí.
Y, hermanos, ¿por qué no podemos llevar esto a una corte allá afuera? ¿Por qué? Y ahorita voy a decir cuándo sí podemos usar las cortes, para que quede eso claro. Pero, ¿por qué no? Santiago 4:1-3 dice: "¿De dónde vienen los pleitos entre ustedes?". ¿De dónde sale todo eso? ¿De dónde? De algo que hay en su corazón, del pecado que hay en ustedes. Y yo les hago la pregunta, y creo que es la pregunta que Pablo quiere que meditemos, y que meditaran los corintios: ¿pueden los gobiernos lidiar con el pecado realmente de la gente, traer una verdadera solución al pecado? No.
¿Puede el gobierno legislar la lujuria? ¿Puede legislar el orgullo? ¿Puede legislar la mentira? Normalmente, no; son cosas que van más allá de lo que un gobierno puede hacer siquiera. Pero nosotros sí tenemos los recursos como iglesia; la iglesia tiene la capacidad, los recursos, para lidiar con el pecado de la gente, porque solo la iglesia tiene el mensaje del evangelio. Tenemos lo que necesitamos para confrontar el pecado, para traer arrepentimiento, para traer reconciliación; eso es lo que es necesario.
Cuándo sí puede un cristiano usar las cortes
Entonces, quiero mencionar, antes de este último punto, cuándo sí un cristiano puede usar el sistema legal y las cortes. Como ya les decía, Pablo usó las cortes en gran parte de sus tribulaciones durante el libro de Hechos, y lo explica nuevamente en Romanos 13.
Entonces, ¿cuándo sí? Hay ciertos casos en donde lo que sucede dentro de la iglesia... Y otra vez, el capítulo 6 está tratando con cristianos contra cristianos; recuerden, ese es un principio. Cristiano contra no cristiano: la iglesia no tiene ninguna autoridad con alguien que no pertenece a la iglesia. Entonces nosotros podemos aconsejar a una de las partes, al cristiano, pero no vamos a poder solucionar o mediar la situación realmente, porque una de las dos partes no está bajo la autoridad de la iglesia. ¿Entienden la diferencia? Y entonces, por eso puede ser que sí sea necesario recurrir a una corte legal en esos casos.
Pero también hay algunas situaciones y algunos casos en donde lo que sucede dentro de la iglesia puede ser un verdadero crimen. Crimen, crimen; o sea, que podría hasta llevar a alguien a la cárcel, o a tratar con una condena más severa. En esos casos sí es responsabilidad de la iglesia; y de hecho es una responsabilidad compartida entre la iglesia y el Estado, de hecho, en esos casos, porque la iglesia sí tiene que tratar con eso, pero a veces simultáneamente junto con una situación legal. Por ejemplo, si alguien ha robado en su trabajo y está en una situación donde hizo algo ilegal, de robar a veces millones o lo que sea, y eso se ha dado, sería responsabilidad de la iglesia, si eso saliera a la luz, que tuviera sus consecuencias legales. Esa situación, claro; y la implicación es que es entre dos miembros de la iglesia, no sé cómo se daría en ese sentido. Pero hay casos que también salen, que simplemente son situaciones que alguien de la iglesia ha pasado. Hay situaciones de abuso sexual que también, dependiendo del caso, implicarían una situación legal, porque es un crimen lo que pudo haber sucedido. Entonces hay situaciones así, donde obviamente estamos considerando un factor adicional, que es que lo que sucedió dentro de la iglesia realmente tiene consecuencias legales.
Pero lo que está tratando Pablo aquí es... Y miren, muchas veces estas razones para involucrar a las autoridades y a la ley son para una protección mayor en una situación específica. Hay casos en los que, si no interviniera la ley, la cosa solo se iría agravando cada vez más: casos de violencia y casos de otra naturaleza, donde requerimos usar de los recursos legales que existen. Pero estos casos específicamente, creo, los de 1 Corintios 6, son casos en donde la gente está tratando de llevarlo allá afuera simplemente para poder solucionarlo, y de una manera en donde ni siquiera han agotado los recursos que existen dentro de la iglesia. Simplemente, pues es a lo que están acostumbrados los corintios en su cultura; así es como vivían antes, entonces siguen haciéndolo. Y entonces ignoran los procesos que podrían existir internamente en la iglesia para ayudarles a solucionar la mayoría de las situaciones que se dan. Entonces, esas son las cláusulas que creo que son importantes mencionar.
Resuelve las cosas antes de que crezcan
Mateo 5:23-26 establece este principio: "Por tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar, y ahí te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda ahí delante del altar, y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. Ponte de acuerdo pronto con tu adversario mientras vas con él por el camino, no sea que tu adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y seas echado en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de ahí hasta que hayas pagado el último centavo".
¿Cuál es el punto ahí? Resuelve las cosas antes de que se hagan más grandes. Las cosas pueden escalar muy rápido, y es nuestra responsabilidad como cristianos —y este es un principio también de Mateo 25— ser pacificadores. Esa es nuestra tarea: resuelve las cosas lo más rápido que puedas, no las dejes; porque si las dejas, van a ser mucho más difíciles de tratar más adelante. Ese es el principio.
¿Cuál es la otra? Y miren, es irónico cómo lo pone Pablo. Dice: sería mejor que los defraudaran a ustedes; pero irónicamente, más bien, ustedes están defraudando a otros en la iglesia. Alguien estaba defraudando a alguien más; no nos da las especificaciones, pero eso es aparentemente lo que estaba pasando.
Tercero: considerar el evangelio
Bueno, versículo 9. Aquí está la tercera cosa que debemos de considerar en cuanto a cómo solucionar los conflictos: la comunidad cristiana debe de tomar el pecado seriamente, pero tiene que tomar el pecado seriamente con gracia, con la gracia de Dios. En la corte de la iglesia, la justicia es servida cuando la gracia es extendida. Ese es el principio que va a surgir aquí, en el tercer punto: considera el evangelio.
"¿O no saben que los injustos no heredarán el reino de Dios?". Por eso tiene que cambiar esto de que se andan defraudando unos a otros, porque ese tipo de actitud no heredará el reino de Dios. Si tú perseveras en tu pecado, pues puedes estar seguro de que el reino de Dios no es para ti. Ese es el punto que Pablo quiere hacerles ver cuando dice: "¿No saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? No se dejen engañar". O sea, porque se están engañando: "Ah, pues no pasa nada, así es, yo soy un defraudador, así nací". "No se dejen engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios".
Ustedes tienen que comportarse como lo que son. Y noten algo importante de estas diez características que pone aquí Pablo —que, por cierto, son como las que mencionó en el capítulo 5, versículo 11, cuando dijo: así es la gente del mundo, con la que tienen que juntarse en realidad, porque así es el mundo—. Esas son las características que da de los injustos. Pero, ¿se dan cuenta de que "homosexual"...? Claro, sí, los homosexuales no heredarán el reino de Dios; pero "homosexual" está junto con "difamadores". O sea, por si pensabas: "Ah, no, yo no soy homosexual, ni adúltero, ni afeminado, ya estoy bien". La lista aquí va de cosas que consideramos muy serias junto con pecados que probablemente toleramos todo el tiempo y decimos que así somos, ¿verdad? "Nadie es perfecto".
La herencia del reino de Dios, lo que te hace ser heredero del reino de Dios: considera eso. Y eso espero que cambie tu actitud hacia tu hermano. Espero que eso haga que digas: "A lo mejor he tenido el tipo de actitud que no refleja a un verdadero hijo de Dios, en la manera en que le hablo a esta persona, en la manera en que la trato". Y 2 Timoteo 2:19 dice: "No obstante, el sólido fundamento de Dios permanece firme, teniendo este sello: 'El Señor conoce a los que son suyos', y: 'Que se aparte de la iniquidad todo aquel que menciona el nombre del Señor'".
Que se aparte de la iniquidad todo aquel que menciona el nombre del Señor: tú dices que eres cristiano, compórtate como cristiano.
Y aquí viene, hermanos, una de las frases más increíbles que ustedes van a encontrar en sus Biblias con respecto a lo que significa ser hijo de Dios. El versículo 11 dice: "Y esto eran algunos de ustedes". Consideren eso. Que de hecho no hay nadie aquí que pueda decir: "Yo no era de una de estas categorías antes de conocer a Cristo". Nos pone a todos en el mismo nivel; todos hemos experimentado la gracia de Dios. No podemos pretender que "ah, bueno, es que Dios me escogió a mí porque vio que yo sí me portaba bien, y por eso es que yo soy salvo, porque evidentemente soy de esas personas que le echan tantas ganas, que tienen una vida ejemplar". No. El evangelio nos coloca a todos en una misma dimensión de gracia. Esto éramos, esto éramos todos nosotros.
Esta es nuestra nueva identidad. ¿Cuál es nuestra identidad? "Fuimos lavados, fuimos santificados, fuimos justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios". Nuestra identidad es que hemos sido lavados, lo cual significa que nuestro pecado ha sido quitado; hemos sido santificados, el poder del pecado ha sido quitado; y hemos sido justificados, el veredicto final sobre nuestra vida como culpables ha sido también eliminado. Esta es nuestra nueva identidad en Cristo Jesús, y es la identidad que todos compartimos juntos.
Así que en esta iglesia no hay pecadores y no pecadores; solo hay pecadores no arrepentidos y pecadores arrepentidos. Esas son las dos categorías que puede haber. Y este pasaje nos está llamando a buscar la unidad y la reconciliación a través del evangelio. Es el poder de la obra de Cristo, el poder del Espíritu, el que hace que tengamos un nuevo corazón.
Ahora, ¿cómo se manifiesta eso en nuestras relaciones unos con otros? Si hemos sido reconciliados con Dios... Entonces esto es el evangelio, hermanos: si hemos sido reconciliados con Dios, la implicación necesaria y absoluta es que tenemos que ser reconciliados unos con otros también. No hay opción. No hay nadie que pueda decir: "Ah, no, pero yo estoy bien con Dios; o sea, sí me cae mal el hermano, pero sí estoy bien con Dios". No hay nadie que pueda hacer ese tipo de justificación, porque la implicación del evangelio es que queremos estar bien unos con otros; que si Dios me ha reconciliado consigo mismo, yo también quiero la reconciliación con mi hermano, y no voy a estar en paz hasta que no suceda. Eso es lo que debería de haber; ese es el anhelo que debería de haber en nuestros corazones.
Entonces, solamente quiero terminar, hermanos, con este pensamiento acerca de nuestra justificación: si Dios ha hecho todo eso por nosotros, ¿qué estamos haciendo nosotros por nuestra relación con nuestro hermano? Eso es lo que Pablo quiere que pienses. ¿Hay alguien que necesita tu perdón? A lo mejor ni siquiera sabes que no has perdonado a alguien, que alguien necesita que lo perdones. Tienes que buscar quiénes podrían ser esas personas, tienes que buscar intencionalmente las relaciones que tú sabes que han sido afectadas por un montón de cosas que pasan entre nosotros, y decir: "Señor, ¿cómo puedo yo mostrarle tu gracia a esa persona, perdonándola y amándola y disfrutando de la comunión que tú nos has dado como hermanos y hermanas en Cristo?". Si hemos sido perdonados, entonces tenemos el privilegio, hermanos, el privilegio de perdonar, para reflejar el evangelio. Que Dios nos ayude. Puestos de…
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