Eclesiastés 1:12-2:26EclesiastésNathan Díaz
La Búsqueda del Significado
Transcripción
Un libro realista
Abran sus Biblias en el libro de Eclesiastés, y continuamos meditando sobre este libro que es tan realista, tan deprimente a veces, que nos confronta con cosas en las que a veces no nos gusta pensar; otras cosas que sabemos que están ahí, pero preferimos evitar pensar en ellas. Por ejemplo, la muerte. Ese es un tema del que a mucha gente no le gusta hablar de la muerte, y no le gusta pensar en el día en que va a morir. Y en Eclesiastés es una de las cosas con las que constantemente este libro está confrontando una y otra vez: esta realidad.
Probablemente Salomón, al final de su vida, es cuando está escribiendo este libro, ya viendo hacia atrás, dándose cuenta de los errores que cometió, dándose cuenta de lo que significó su vida. Entonces suenan como los pensamientos, la meditación, de un hombre ya grande de edad que está llegando al último capítulo de su vida. Y el domingo pasado hablamos de los primeros 11 versículos, en donde habla de estos ciclos que parecen no terminar y no tener ningún propósito, donde parece no haber ganancia en nada de lo que está sucediendo. El sol sale y se pone, el sol sale y se pone; el viento gira y gira; y las generaciones van y vienen. ¿Y qué pasa? ¿Qué está sucediendo? ¿Estamos ganando algo? ¿Simplemente estamos atorados en un interminable ciclo de eventos que nos han atrapado y que quitan el significado a todas las cosas? Porque al final nada es una verdadera ganancia para el hombre; todo lo va a perder. Al final muere.
Y va a seguir confrontando esto. Lo que vamos a ver hoy empieza desde el capítulo 1, versículo 12, hasta el final del capítulo 2. Es una sección larga ya, pero lo que vamos a ver hoy es mucho de cómo llegó a esas conclusiones que vimos el domingo pasado. Empezamos ya escuchando todas sus conclusiones y viendo qué es lo que ha determinado de la vida, pero ahorita nos va a explicar mucho de la experiencia que él tuvo que lo llevó a ese punto.
Lo torcido no se puede enderezar
Dice: "Yo el Predicador fui rey sobre Israel en Jerusalén. Y di mi corazón a inquirir y a buscar con sabiduría sobre todo lo que se hace debajo del cielo; este penoso trabajo dio Dios a los hijos de los hombres, para que se ocupen en él. Miré todas las obras que se hacen debajo del sol; y he aquí, todo ello es vanidad y aflicción de espíritu. Lo torcido no se puede enderezar, y lo incompleto no puede contarse. Hablé yo en mi corazón, diciendo: He aquí yo me he engrandecido, y he crecido en sabiduría sobre todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; y mi corazón ha percibido mucha sabiduría y ciencia. Y dediqué mi corazón a conocer la sabiduría, y también a entender las locuras y los desvaríos; conocí que aun esto era aflicción de espíritu. Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia", o conocimiento, "añade dolor".
Lo que está diciendo es: "Mi propósito fue obtener la mayor cantidad de sabiduría posible para descifrar este gran enigma de qué ganancia hay realmente en la vida. ¿Cuál es el propósito de la vida? ¿De qué se trata? ¿Puedo estudiar lo suficiente, puedo conocer lo suficiente, para entender estas cosas?". Hay algo muy interesante aquí. Dice: Dios ha dado este penoso, o este fastidioso, trabajo a los hombres, que es una gran carga para nosotros. Ha puesto en nosotros este deseo de conocer las cosas por las cuales existimos; es decir, de encontrar un propósito en la vida, de sentir que hay trascendencia. Pero es imposible en esta revelación natural que nos rodea. Vemos la naturaleza, vemos toda la creación, y nos damos cuenta de que es incapaz de contestar esa pregunta.
Entonces Salomón se da cuenta de que Dios le ha dado al hombre este deseo, este sentido de: "¿Dónde está el propósito? ¿Dónde está el significado?". Pero no la respuesta; por lo menos no en lo que nos rodea, y no en lo que estamos buscando la respuesta. Fíjense lo que dice en el versículo: "Lo torcido no se puede enderezar, y lo incompleto no puede contarse". Entre más examinas lo que te rodea, más te das cuenta de que está mal; algo no funciona como debería funcionar. Y es como un rompecabezas incompleto. ¿Alguna vez han abierto la caja de un rompecabezas para tratar de armarlo, y se dan cuenta al final de que faltan piezas? ¿No es frustrante? Esa es la experiencia del hombre: es tratar de armar un rompecabezas, por los medios que tiene, que nunca va a poder completar.
Pero adivinen qué dice Salomón. Dice: "Lo torcido no se puede enderezar". ¿Lo torcido por quién? ¿Quién lo ha torcido? Dios lo ha torcido. Vayan al capítulo 7 de Eclesiastés; aquí más adelante Qohélet, o el Predicador, va a hacer esta observación, Eclesiastés 7:13: "Mira la obra de Dios; porque ¿quién podrá enderezar lo que Él torció?". Y Pablo dice lo mismo en Romanos 8, ¿se acuerdan? La creación fue sometida a vanidad —fue torcida—, no por su propia voluntad, sino por causa de Aquel que la sujetó en esperanza. Dios la ha torcido como un juicio sobre el pecado. Dios mismo nos ha puesto en una posición en la cual no podemos resolver el enigma; no podemos enderezarlo.
¿Han desdoblado un gancho de esos de metal, y una vez que ya lo desdoblaron, lo han tratado de volver a doblar como estaba? Sale medio difícil, la verdad. Y Dios ha puesto en la creación una condición intencionalmente, con un propósito: para hacernos ver que nosotros no podemos resolver el problema, que nada de las cosas que están a nuestro alcance funcionan para enderezar lo que está torcido. Es intencional lo que está pasando aquí. Y se da cuenta el Predicador de esto. Dice: "Me estoy dando cuenta de que el hombre no tiene la capacidad de resolver este problema con el cual nos enfrentamos".
La sabiduría de Salomón
Ahora va a analizar varias cosas. Va a decir: "Para asegurarme de que de veras el hombre no es capaz de resolver estos misterios, voy a enfocarme, voy a aplicarme en varias áreas". Esto fue lo que decidió hacer en un punto de su vida: "Me voy a aplicar en varias áreas para ver si estas áreas no pueden traer una respuesta al significado del hombre; si estas cuestiones no pueden realmente satisfacer el corazón y el alma del hombre". Y él ya lo explicó aquí: "Y di mi corazón", en el versículo 13, "a inquirir y a buscar con sabiduría todo lo que se hace debajo del cielo".
¿Se acuerdan? En este punto de la vida de Salomón, pidió que Dios le diera sabiduría. ¿Y fue sabio? Sí, porque Dios le dio esa sabiduría. Vean lo que dice en 1 Reyes, capítulo 4, versículo 29: "Dios dio a Salomón sabiduría" —Dios se la dio—, "gran discernimiento y amplitud de corazón como la arena que está a la orilla del mar. Y la sabiduría de Salomón sobrepasó la sabiduría de todos los hijos del oriente y toda la sabiduría de Egipto. Porque era más sabio que todos los hombres" —y aquí hay una lista larga de personas: Etán ezraíta, Hemán, Calcol y Darda, hijos de Mahol; todos estos personajes—, "y su fama fue conocida por todas las naciones de alrededor. También pronunció 3000 proverbios, y sus cantares fueron mil cinco. Disertó sobre los árboles, desde el cedro que está en el Líbano hasta el hisopo que crece en la pared; también habló de ganados, aves, reptiles y peces. Y venían de todos los pueblos para oír la sabiduría de Salomón, de parte de todos los reyes de la tierra que habían oído de su sabiduría".
Hablaba, y la gente se sorprendía: "Este cuate sí sabe de lo que está hablando". ¿Alguna vez han tocado a la puerta de tu casa para decirte: "Oye, ¿podrías nada más decirme algo, para escuchar tu sabiduría?". Eso es lo que le estaba sucediendo a Salomón. Empieza a volverse famoso este conocimiento que él tiene, dado por Dios, de tal manera que nadie es rival para su conocimiento. Lo cual es increíble, porque pensamos en cuánto conocimiento hay a nuestro alrededor, y decimos: "No me puedo imaginar poder hablar con cualquiera, de cualquier área y decirle: 'Eso ya lo sabía'". Hay gente que dice eso: "Eso ya lo sabía". Pero no es cierto. Estamos muy limitados en muchas áreas, y de pronto hablan de algo que no entendemos y no sabemos, y nos damos cuenta de qué tan tontos realmente somos. Pensamos que sabemos mucho hasta que nos encontramos con alguien que sabe mucho más que nosotros. Y eso no le pasaba a Salomón. Salomón se encontraba persona tras persona que era famosa por su conocimiento, y no le podían decir algo que no supiera ya. Esa es la clase de sabiduría de la que está hablando.
La búsqueda en el intelectualismo
Y en el versículo 16 dice: "He aquí yo me he engrandecido, y he crecido en sabiduría sobre todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; y mi corazón ha percibido mucha sabiduría y conocimiento. Y dediqué mi corazón a conocer la sabiduría, y también a entender las locuras y los desvaríos; conocí que aun esto era como correr tras el viento". Si tienes la versión de Las Américas, esa es la manera en que explica la "aflicción de espíritu"; es la otra traducción: correr tras el viento. Tratar de alcanzar el viento y atraparlo. Y esta es la conclusión cuando empieza a analizar el punto del intelectualismo. Esta es su primera búsqueda: "Voy a buscar, a través del intelectualismo, encontrar significado para la vida". ¿Cuál es su conclusión? Versículo 18: "Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia", o mucho dolor, o mucha tristeza. Te deprime. Entre más sabes, menos feliz vas a estar.
Ahora, no digo eso para que empiecen a decir: "Ah, mira, ese anda bien feliz todo el tiempo; ¿qué significará?". Y yo creo que todos hemos experimentado eso. A veces Facebook es uno de esos lugares en donde de pronto te quieren mostrar realidades que no sabías, y por lo regular son cosas muy deprimentes con respecto a la realidad que nos rodea. Cómo maltratan animales, o cómo el planeta se está acabando por los pesticidas, y cómo las plantitas no van a sobrevivir ya, y nos vamos a quedar sin comida, y las hormonas que le ponen a la comida. Y cómo de pronto estamos invadidos con toda esta información que, si la asimilas y le empiezas a tomar en serio todo lo que te está llegando, pues ya: "Como que ya no puedo comer nada; ya no puedo salir a la calle, porque el aire que estoy respirando está lleno de cosas que me van a dar cáncer. Y el calentamiento global, y se están derritiendo los glaciares, y al rato va a haber otro tsunami y terremoto que va a llegar a México y nos va a destruir a todos".
Y así estamos escuchando todas estas noticias todo el tiempo, y ese es el tipo de información que tiende a deprimirnos, porque estamos enterándonos de cada vez más cosas que están sucediendo alrededor de nuestro mundo, injusticias que están todo el tiempo pasando. Empiezas a viajar, empiezas a ir a otros lugares, y te das cuenta de la injusticia. Estaba hablando con algunos ahorita de la iglesia de cuando fuimos hace unas semanas a Orizaba, y nos llevaron a ver a unos hermanos que vivían en la sierra y que se dedican a... tienen sus sembradíos de café, y venden el café, pero viven en condiciones de mucha pobreza. ¿Te das cuenta por qué? Porque les compran el café a 3 pesos el kilo a estos hermanos, que esa es una fuente de ingresos.
Entonces empiezas a viajar, empiezas a ver cosas, y todas esas cosas, cuando las empiezas a asimilar, por lo regular no te dejan estar feliz, no te dejan sentir que la vida va bien. Empiezas a ver esto de lo que está hablando Salomón: "Lo torcido no se puede enderezar; lo incompleto no puede contarse". Algo falta aquí; algo no está cuadrando dentro de la manera en la cual el mundo y nosotros, como seres humanos dentro de este planeta, deberíamos estar viviendo. Entonces vemos injusticia, vemos el abuso, vemos la naturaleza caída.
Ahora, algo nos va a decir: que no es necesariamente tan malo estar buscando estas respuestas y estar buscando sabiduría; eso viene un poco más adelante. Pero definitivamente esta búsqueda de conocer más no soluciona las cosas, no es el verdadero fundamento del problema del corazón del hombre; es nada más saber más. A veces pensamos que la educación es la solución a nuestros problemas, pero nos damos cuenta de que no lo es. El hombre sigue estando corrompido, no importa qué tan educado sea. No es el conocimiento el que nos ayuda a cambiar.
Y la prueba está en que muchos vicios, muchas cosas que sabemos que no deberíamos hacer... no tiene nada que ver con nuestro nivel de educación si las hacemos o no. "Es, pues, nada más de gente pobre; fumar, por ejemplo. Ellos, por ignorantes, porque no saben el daño que les causa, por eso fuman. Porque no tienen educación, son pobres y están marginados, y por eso fuman". Pasa por un hospital, y ahí afuera están todos los doctores fumando, y ellos son los que más saben qué es lo que causa. El conocimiento no es la solución. Las universidades no son estos paraísos de perfección donde, porque son tan inteligentes, todo funciona perfectamente. Obviamente hay una carencia dentro del conocimiento, que es algo con lo cual Salomón se está enfrentando.
La búsqueda en el cinismo
Para la siguiente cosa que ve, Salomón busca... Dice: "Vuelvo, y busqué en el intelectualismo; hay un problema, el intelectualismo no soluciona el problema del hombre, no le da significado al hombre. Voy a buscar en el cinismo". Se va a volver un poco cínico acerca de las cosas: "Voy a tomar las cosas a la ligera. Mejor no me voy a clavar tanto; no voy a tomar tan en serio lo que estoy viendo". Mejor, dice el capítulo 2, el versículo 1: "Ven ahora, te probaré con alegría, y gozarás de bienes. Mas he aquí esto también era vanidad. A la risa dije: Enloqueces; y al placer: ¿De qué sirve esto?".
Busca este camino de mejor tomar las cosas un poquito más a la ligera: no ser tan intelectual, no ser tan clavado en ver lo más profundo, sino más bien tomar las cosas a la ligera, y mejor reírse de las cosas, mejor volverse un poco cínico de todo. Lo cual es una de las actitudes más comunes, de hecho, de nuestra cultura. Y no necesitan ver la tele mucho tiempo para darse cuenta de que la gente está buscando en la risa una manera de llenar un vacío en sus vidas. "Si puedo reírme todo el tiempo, entonces estoy bien. Si puedo encontrar una manera de burlarme de todo, entonces puedo pasar por la vida sintiendo que no hay problemas".
Y hay gente que es así. Hay gente... yo estoy seguro de que conocen gente que todo es una broma para ellos, todo es un chiste, todo es... ¿por qué voltean a ver a Humberto? Y esa es la realidad de nuestra sociedad en general. La realidad en nuestra sociedad es que estamos tratando de llenar un vacío con ver todo de una manera superficial, con podernos reír de lo que sea.
He escuchado muchas teorías, por ejemplo, sobre por qué los payasos se pintan la cara. Y una de las teorías que he escuchado es que la razón es porque están tratando de ocultar una tristeza en sus vidas: por medio de lo que hacen, y de hacer reír a otros, ocultan una tristeza dentro de ellos mismos. Creo que fue el año pasado que falleció Robin Williams, y ese era un caso muy obvio, en donde alguien que vivía para hacer reír a la gente, y alguien que tenía esa capacidad y vivía para la risa, realmente por dentro estaba sumamente deprimido y triste. Con la risa, normalmente, y con el ver todo superficialmente, normalmente estamos ocultando un problema más profundo dentro del corazón del hombre.
La búsqueda en el materialismo
Después de esto se da cuenta: esto es vanidad. Entonces ahora va del cinismo al materialismo. Dice: "A ver, voy a buscar en las cosas, en tener más cosas, en más posesiones; voy a buscar si ahí puedo encontrar el significado de la vida". Y empieza a hablar acerca de esto. Dice el versículo 4: "Engrandecí mis obras, edifiqué para mí casas, planté para mí viñas; me hice huertos y jardines, y planté en ellos árboles de todo fruto. Me hice estanques de aguas, para regar de ellos el bosque donde crecían los árboles. Compré siervos y siervas, y tuve siervos nacidos en casa; también tuve posesión grande de vacas y de ovejas, más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén. Me amontoné también plata y oro, y tesoros preciados de reyes y de provincias".
Aquí está haciendo esta lista grande. Quiero que la vean descrita más específicamente en 1 Reyes, nada más para que se den una idea de qué está hablando. 1 Reyes 9:28, y dice... bueno, desde el 26: "Hizo también el rey Salomón naves en Ezión-geber, que está junto a Elot en la ribera del mar Rojo, en la tierra de Edom. Y envió Hiram en ellas a sus siervos, marineros y diestros en el mar, con los siervos de Salomón, los cuales fueron a Ofir, y tomaron de ahí oro, 420 talentos, y lo trajeron al rey Salomón". Más adelante... ya, si se acuerdan de la parábola de los dos siervos, se dan una idea de cuánto es un talento. El capítulo 10, versículo 10, dice: "Y dio ella" —la reina de Sabá— "dio ella al rey 120 talentos de oro, y mucha especiería, y piedras preciosas; nunca vino tan gran cantidad de especias como la reina de Sabá dio al rey Salomón". Cantidades que nunca se habían visto.
Versículo 14: "El peso del oro que Salomón tenía de renta cada año era 666 talentos de oro". Y en el versículo 21: "Y todos los vasos de beber del rey Salomón eran de oro, y asimismo toda la vajilla de la casa del bosque del Líbano era de oro fino; nada de plata, porque en tiempo de Salomón no era apreciada". ¿Para qué plata? Mejor todo de oro. El Chapo se queda corto comparado con Salomón. ¿Han visto esas fotos? Tienen estos cuartos llenos de dinero y cosas bien extravagantes. Y Salomón ha experimentado riqueza más allá de la imaginación de cualquier persona.
A todos nos pasa que en algún momento vemos un sorteo, y dicen: "Se va a llevar un millón de pesos". "¿Y si me lo ganara? Pues a ver: me compraría otro carro, y a lo mejor una casa, ya para no pagar renta, y pues ahorro algo para la universidad de mis hijos". Y empiezas a hacer todos tus planes. "Bueno, y también lo que quede, para el Señor, también para la iglesia". Y todos soñamos y pensamos qué haríamos si tuviéramos recursos ilimitados. Pues aquí el autor de Eclesiastés está abriendo la cortina para mostrarnos qué es lo que puede hacer una persona con recursos ilimitados: "Ya construí las casas; a ver, las casas, a ver... ahora los jardines. Y voy a inventar un sistema de irrigación para poder tener árboles en medio del desierto, y voy a hacer todas estas cosas maravillosas que nadie más ha visto, y que nunca nadie más ha podido hacer antes de mí".
Y lo podía hacer porque sus recursos eran tan grandes, tan ilimitados para una persona, que podía hacer cualquier cosa que se propusiera en su mente hacer. Y no es nada más riqueza; es riqueza combinada con inteligencia y sabiduría. O sea, hay gente que sabe cómo gastar su dinero de una manera inteligente; Salomón era uno de ellos. Sabía hacer cosas productivas, conseguir... Entonces no son nada más las cosas, sino los proyectos y los logros: el proponerse algo y decir: "Ahora quiero lograr esto", y hacerlo, lograrlo, que se vuelva una realidad. Eso trae cierta satisfacción a nosotros también, ¿no? No es nada más lo que poseemos, sino lograr las metas que nos proponemos. Salomón logra todas estas metas que se puso delante de él, pero encuentra nuevamente que eso no resuelve el significado de la vida. Todo es vanidad; es como correr tras el viento.
La búsqueda en el hedonismo
Y hay otra área, una última área, en la cual Salomón se va a meter, que es el área del placer. Y esta búsqueda del hedonismo es esa búsqueda del placer: hacer cosas que traigan placer a mi vida. Primero, en el versículo 3, se propuso en su corazón "agasajar su carne con vino, y que anduviese mi corazón en sabiduría, con retención de la necedad, hasta ver cuál fuese el bien de los hijos de los hombres". Entonces no es que Salomón dijera: "A ver, voy a ir y me voy a emborrachar hasta más no poder". No es ese tipo de experimento con el vino el que está haciendo. Está diciendo: "A ver, voy a nada más ver si el vino...". Porque él es un hombre sabio. Dice específicamente aquí que iba a tomar vino, pero todavía teniendo esta capacidad de razonar y de ser sabio con lo que estaba haciendo. Entonces: "Solo lo suficiente como para relajarme un poco, solo lo suficiente como para hacerme sentir un poco mejor; no para emborracharme y tirar mi vida a una adicción, sino nada más, pues, para sentir un poco de placer". Y en eso no encontró significado.
Y después vemos, más adelante, en el versículo 8, que se hace de cantores y cantoras. Es decir, busca en el arte también. Busca en el vino, luego busca en el arte, en la música. Dice: "Voy a traer los mejores músicos, voy a crear la mejor música que existe para mí mismo. Creo que eso podría traer algo de significado a mi vida". Y no nada más eso. Y esto no está en la versión Reina-Valera, pero si leen La Biblia de las Américas, está otra traducción de este versículo: "de los deleites de los hijos de los hombres, y de muchas concubinas". Salomón tuvo 700 esposas y 300 concubinas; es 1 Reyes 11:3. Y bueno, no sé cómo le hacía, pero imagínense. Ese es el otro lado. Ahora está diciendo: está el placer; está el placer del vino, está el placer de la música, y también está el placer sexual, y voy a explorar todas estas áreas. Suficientes mujeres como para poder estar con una mujer diferente cada día por varios años, y las mujeres más hermosas del reino, también. Y eso también, dice el versículo 11, era vanidad y correr tras el viento, sin provecho debajo del sol.
Un momento de satisfacción que pasó
Ahora, hay un detalle aquí que me brinqué y quiero que lo vean. A lo largo de todo lo que hemos estado leyendo habla de cómo está buscando satisfacerse: "Engrandecí mis obras, edifiqué para mí casas, me hice estanques de aguas". Es un enfoque constante en sí mismo, con él como el centro de todo lo que está haciendo. "Y fui engrandecido", dice el versículo 9, "y aumentado más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén; a más de esto, conservé conmigo mi sabiduría". Y dice el versículo 10 algo interesante: "No negué a mis ojos ninguna cosa que desearan, ni aparté mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo; y esta fue mi parte de toda mi faena".
Así que sí hubo un momento de placer y de satisfacción, de cierta satisfacción. Sí hubo un momento en el que se empezó a gozar Salomón, y sí dijo: "Ah, estoy encontrando algo de satisfacción en esto". Pero, como todas las cosas, llegan a un clímax y se acaban. No sé; sí hubo un momento en el que sí estaba feliz y estaba disfrutando las cosas que tenía a su alcance, pero pasaron. Esa es la clave. Y sigue hablando acerca de esto. Dice el versículo 12: "Después volví yo a mirar para ver la sabiduría y los desvaríos y la necedad; porque ¿qué podrá hacer el hombre que venga después del rey? Nada, sino lo que ya ha sido hecho". Es decir, nadie sobrepasó a Salomón. Salomón llegó al punto más alto que un hombre, un ser humano, podría alcanzar en cuanto al poder, riqueza y experiencia con las cosas materiales que él tuvo. Nadie lo sobrepasó.
Y hace un análisis de lo que les decía hace un momento. Dice en el versículo 3: "Y he visto que la sabiduría sobrepasa a la necedad, como la luz a las tinieblas". Es decir, sí dice: "Ah, sí, está bien que una persona busque conocer y entender más cosas". Sí está bien, sí es útil, porque va a lograr hacer más cosas en esta vida. Así como alguien que está en la oscuridad no ve por dónde va, y alguien que tiene una luz... es preferible ver por dónde vas. Digo, sí hay alguna ventaja. El problema es que, aun así, no soluciona en realidad el problema final del hombre. Y aquí es donde se confronta con esa realidad. Dice el versículo 14: "El sabio tiene sus ojos en su cabeza, mas el necio anda en tinieblas". O sea, sí hay más claridad en la manera de vivir para una persona que sabe más cosas y es más sabia.
Un mismo suceso para todos
Pero aquí está el problema con el que se encuentra Salomón: "Pero también entendí yo que un mismo suceso acontecerá al uno como al otro". ¿Cuál suceso es ese? También en el versículo 15: "Dije yo en mi corazón: Como sucederá al necio, me sucederá también a mí. ¿Para qué, pues, he trabajado hasta ahora por hacerme más sabio? Y dije en mi corazón que también esto era vanidad. Porque ni del sabio ni del necio habrá memoria para siempre; pues en los días venideros ya todo será olvidado, y también morirá el sabio como el necio".
Eso sí: sí te ayuda en la vida, sí te ayuda tener ciertas ventajas, como más conocimiento, más sabiduría, más dinero; vas a lograr hacer más cosas, probablemente. Pero el asunto real, este es el problema real con el que se está enfrentando: ambos tienen el mismo destino. No cambia tu destino; ambos terminan muriendo. Diez de cada diez personas mueren. Y esa es la realidad con la cual somos confrontados todos en algún momento: tú vas a morir. Hagas lo que hagas, vas a morir. Te portas bien, te mueres; te portas mal, te mueres; cuidas a tu familia, te mueres; no cuidas a tu familia, te mueres.
Entonces, ese es el problema que está... ¿Se acuerdan de que todo esto "debajo del sol" de lo que les está hablando Salomón es esto horizontal, esta relación que tenemos hacia acá? No está volteando todavía a ver a Dios; no está contemplando a Dios dentro de todo este panorama. Dios todavía no entra a la escena. Por lo cual, si tú eres honesto, si tú eres realmente honesto —y de aquí viene el nihilismo, esta filosofía—: si Dios no existe, y si la muerte es realmente el final de todos los hombres, entonces nada tiene sentido, porque nada importa; todo termina igual para todos.
Si tienes esa perspectiva, es extremadamente deprimente. Y eso es: un ateo debería de ser honesto sobre eso. No quieren serlo, porque sí es muy deprimente. Entonces existe el ateísmo humanista, que pone al hombre al centro, como si tuviera valor, y como si hubiera cosas buenas realmente para el ser humano. Sin embargo, no existe un verdadero fundamento para esa clase de moral si Dios no está en el cuadro que estás pintando. Pero realmente hay una cierta desesperanza que viene con ver toda la vida solamente a un nivel físico, material, horizontal.
Aborrecí la vida
Dice el versículo 17: "Aborrecí, por tanto, la vida, porque la obra que se hace debajo del sol me era fastidiosa; por cuanto todo es vanidad y correr tras el viento". Salomón termina odiando la vida cuando la ve en ese nivel. "¿De qué sirve? ¿De qué sirve que me esté esforzando toda mi vida para lograr algo, cuando no tengo ningún control sobre esas cosas? Al final van a dejar de existir". O digamos que puedo dejar un cierto legado; a lo mejor puedo decir: "Mira, aquí está todo por lo que trabajé; te lo dejo a ti".
Dice: "No puedo creer que en mi trabajo hecho debajo del sol tendré que entregárselo a otro que vendrá después de mí. ¿Y quién sabe si será sabio o necio el que se enseñoreará de todo mi trabajo en que yo me afané y en que ocupé debajo del sol mi sabiduría? Esto también es vanidad. Volvió, por tanto, a desesperanzarse mi corazón acerca de todo el trabajo en que me afané, y en que había ocupado debajo del sol mi sabiduría. ¡Que el hombre trabaje con sabiduría, y con ciencia y con rectitud, y que haya de dar su hacienda a hombre que nunca trabajó en ello! También esto es vanidad y mal grande. Porque ¿qué tiene el hombre de todo su trabajo, y de la fatiga de su corazón, con que se afana debajo del sol? Porque todos sus días no son sino dolores, y sus trabajos molestias; aun de noche su corazón no reposa. Esto también es vanidad".
¿Se dan cuenta de estas conclusiones tan trágicas a las cuales está llevando? Entre más logres, probablemente más infeliz serás. Lo vemos muy claramente con el dinero —y hablamos de eso el domingo pasado—, pero entre más dinero tiene la gente, más insegura se siente sobre ese dinero. Entre más posesiones vamos acumulando, más frágiles nos damos cuenta de que son.
De la mano de Dios
Bueno, suficiente depresión. Salomón aquí, por fin, va a empezar a voltear hacia arriba. Hasta este punto, en todo el libro, todavía no lo ha hecho, pero aquí va a venir la primera conclusión positiva del libro. Y quiero que la vean, y quiero que vean de dónde viene de pronto un cambio de corazón y un cambio de actitud sobre todas estas cosas. Quiero que vean los placeres de la vida como regalos de Dios en el análisis de Salomón. Dice el versículo 24: "No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba, y que su alma se alegre en su trabajo. También he visto que esto es de la mano de Dios".
Es el primer momento en el que Salomón empieza a hacer un análisis ya no a un nivel horizontal. Ya no es nada más esta relación que tiene con las cosas nada más, sino estas cosas en relación a Dios. De pronto voltea hacia Dios y dice: "A ver, si Dios es el que me está dando estas cosas para que yo me goce en ellas...". Entonces empieza a cambiar la perspectiva, porque de pronto estoy introduciendo un elemento de alguien que no es temporal, alguien que sí tiene trascendencia real. Y en el momento en que introduzco esto dentro de toda esta ecuación, empieza a tener más sentido. "Porque ¿quién comerá, y quién se cuidará, mejor que yo? Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo; mas al pecador da el trabajo de recoger y amontonar, para darlo al que agrada a Dios. También esto es vanidad y aflicción de espíritu".
¿Qué está diciendo? A ver, vamos a ver. No es fácil este libro, y no es fácil la manera en que habla aquí el Predicador, pero quiero que piensen, porque es la conclusión de hoy sobre este pasaje: ¿qué está diciendo? Está diciendo... este es el primer principio que creo que nos está mostrando: debemos encontrar satisfacción en donde estamos ahora, y con lo que Dios nos ha dado ahora. Ese es el primer principio que creo que nos está empezando a mostrar. Va a venir más de esto más adelante, pero quiero que lo empiecen a ver.
Satisfechos donde estamos ahora
Cuando eres un niño y todavía no entras a la escuela, quieres ya entrar a la escuela. Y ya cuando entras a la escuela, ya quieres terminar la escuela y entrar a trabajar. Y ya que entras a trabajar, ya te quieres jubilar. Y cuando no tienes novia, quieres tener novia; y cuando tienes novia, quieres casarte, y entonces piensas: "Si tan solo...". Y te casas, y dices: "Ahora quiero tener hijos; si tan solo teníamos hijos". Y tienes hijos: "Sí, ahí, cuando ya se vayan de la casa y ya estemos solos otra vez". Y siempre estás viendo hacia el siguiente paso que sigue: "No estoy bien ahorita donde estoy; estaría mucho mejor donde podría estar". Ese es un afán constante de nosotros, los seres humanos, en esta naturaleza: siempre estar haciendo planes hacia adelante. Y eso es lo que estaba pasando con Salomón. Dice: "Ahora que... ahora que, si hago esto, entonces...". Pero dice Salomón: "No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba, y que su alma se alegre en su trabajo". Hoy, ahorita, lo que Dios te ha dado ahorita: alégrate en eso. Encuentra satisfacción en donde estás. Aprende a disfrutar la etapa que Dios te ha dado en tu vida ahorita, y Dios se ocupará bien de lo que viene, lo de mañana. No te preocupes de esa parte. Ya lo vimos en el Sermón del Monte, en Mateo 6: "Si Dios viste así la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe? Por tanto, no os preocupéis, diciendo: '¿Qué comeremos?', o '¿qué beberemos?', o '¿con qué nos vestiremos?'. Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas. Pero buscad primero Su reino y Su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástele a cada día sus propios problemas".
Ecos de un gozo mayor
Entonces esto, creo, es una de las implicaciones de la experiencia de Salomón que quiere mostrarnos a nosotros: disfruta las cosas que Dios te ha dado hoy, y aprende a ver a Dios como el Dador de esas cosas, de esos regalos y bendiciones que tienes en tu vida. Y cuando empiezas a hacer eso, empieza a pasar algo diferente en tu mente. Porque entonces, cada vez que ves estos placeres y estas bendiciones que tienes, ya no te quedas ahí, sino que ves hacia Aquel que te las está dando. Y si estas cosas que Dios ha diseñado y creado, y que me está dando, me traen satisfacción, ¿cuánta más satisfacción podré encontrar en Aquel que las hizo? Esa es la lógica.
Si estas cosas me traen placer —y veo que están limitadas en qué tanto placer traen—, pero si me traen placer, y empiezo a ver hacia Dios, me doy cuenta de que Dios será entonces, al final, la fuente de la mayor satisfacción y placer posibles para el ser humano; que finalmente satisfaga mis necesidades, para las cuales fui creado. Dios me creó con esas necesidades de satisfacción, pero solo en Él puedo encontrar finalmente algo permanente, algo duradero, y algo que sobrepasa todas las satisfacciones y gozos y placeres de esta vida.
Entonces esto es lo que quiere aclarar Salomón. Dice: no quiero que les diga a todos estos que se vuelvan estos monjes, como los que se iban a las ermitas: "No, todo es vanidad, nada me va a satisfacer; entonces mejor me deshago de todas mis posesiones, me voy a vivir solito en un lugar, y esa es la mejor manera de encontrar la espiritualidad y la felicidad". Esa no es la conclusión a la cual quiere que lleguemos. ¿Cuál es la conclusión? El punto es, dice, que puedes comenzar a encontrar significado cuando empiezas a reconocer a Dios como el Dador final del placer; cuando empiezas a ver todas las cosas en esta vida como ecos de un gozo mayor. Eso es cuando empieza a tener sentido. Porque, si eso es cierto, entonces hay algo que no pasará, hay algo que sí continuará después de esta vida, y entonces la muerte no es el final; es solo el comienzo.
Colosenses 3:16 y 17 dice: "Que la palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros, con toda sabiduría enseñándoos y amonestándoos unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en vuestros corazones. Y todo lo que hacéis, de palabra o de hecho, haciendo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por medio de Él a Dios el Padre". Solo los hijos de Dios terminarán con la felicidad que es permanente.
Al pecador da el trabajo de amontonar
Y creo que eso es algo de lo que está diciendo Salomón aquí. Es muy confusa la manera en que lo dice aquí, pero se aclara más adelante, de hecho; les voy a decir dónde. Pero esto de que "al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo; mas al pecador da el trabajo de recoger y amontonar, para darlo al que agrada a Dios", es muy extraño. Pero vean lo que dijo Jesús en Lucas 19. En Lucas 19, versículo 11: "Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente. Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver. Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: 'Negociad entretanto que vengo'. Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: 'No queremos que este reine sobre nosotros'.
Aconteció que, vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno. Vino el primero, diciendo: 'Señor, tu mina ha ganado diez minas'. Él le dijo: 'Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades'. Vino otro, diciendo: 'Señor, tu mina ha producido cinco minas'. Y también a este dijo: 'Tú también sé sobre cinco ciudades'. Viene otro, diciendo: 'Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo; porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste'.
Entonces él le dijo: 'Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré; ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo lo hubiera recibido con los intereses?'. Le dijo a los que estaban presentes: 'Quitadle la mina, y dadla al que tiene diez minas'. Y ellos dijeron: 'Señor, tiene diez minas'. 'Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; mas al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y decapitadlos delante de mí'".
Creo que lo que está diciendo Salomón, lo que tiene en mente, son los hijos de Dios. Los hijos de Dios son los que en realidad heredarán todas las cosas. Entonces todo este trabajo, y todo lo que Dios le ha dado de bendición —porque es gracia común, que existe para todos: Dios hace llover sobre buenos y malos, sale el sol sobre buenos y malos, y Dios les está dando cosas a todos—, y al final todos estamos trabajando con los recursos que Dios nos ha dado, haciendo cosas. Pero adivinen qué: a aquellos que no son hijos de Dios, todo ese trabajo por lo cual han trabajado les será quitado. Todos esos recursos que en algún momento ellos tuvieron serán para los hijos de Dios, porque en la eternidad todo será nuestro. Todo. Y todo por lo cual aquellos que no son los hijos de Dios hubieran podido trabajar y hubieran podido ganar, lo perderán, porque solo lo permanente durará. Y nosotros, dice la Biblia, debemos estar enfocándonos en lo permanente, en lo que va a durar, en lo que nunca nadie nos podrá quitar.
Entonces, "pecador" aquí no es nada más alguien malo que hace cosas malas, para nosotros, en nuestras mentes, ¿sí? No: es el que pierde de vista el punto de las cosas, el que está ignorante de qué se trata realmente la vida. "Tengo que ganar más dinero, tengo que buscar hacer cosas que me hagan feliz, tengo que encontrar una novia, tengo que estar haciendo otras cosas", y ahí se queda. Ese es el pecador en esta historia. Y estas cosas Dios se las da; en algún momento, a lo mejor, las obtiene. Pero al final esas cosas le serán quitadas, y esos placeres que esa persona estaba buscando serán multiplicados, todos los placeres, 100 veces más, para los hijos de Dios, los hijos del reino.
Entonces, nada más, la invitación de este pasaje es hacernos reflexionar y pensar acerca de cómo estamos disfrutando y usando las cosas, las bendiciones que Dios nos ha dado hoy. ¿Y son permanentes? No; son... solo si ves a Aquel que te las está dando, primeramente.
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