Eclesiastés 4:7-16EclesiastésNathan Díaz
Trabajando Juntos
Transcripción
Regresando al principio del capítulo
Vamos a regresarnos nuevamente al principio del capítulo. Ya vimos los primeros seis versículos en febrero; el último domingo de febrero es cuando vimos esto. Pero vamos a regresarnos, porque esto otra vez nos va a dar un contexto de todo lo que aquí Qohélet, o el Predicador, está diciendo acerca de la vida en general, sus observaciones. Capítulo cuatro, versículo nueve: "Me volví y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol; y he aquí las lágrimas de los oprimidos, sin tener quién los consuele; y la fuerza estaba en la mano de sus opresores, y para ellos no había consolador. Y alabé yo a los finados" —los que ya murieron— "más que a los vivientes" —los que viven todavía—, "y tuve por más feliz que unos y otros al que no ha sido aún, que no ha visto las malas obras que debajo del sol se hacen. He visto asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras despierta la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu. El necio cruza sus manos y come su misma carne. Más vale un puño lleno con descanso, que ambos puños llenos con trabajo y aflicción de espíritu".
Hasta aquí ya hemos visto en Eclesiastés. Ahora vamos al versículo 7: "Yo me volví otra vez". Esto es una nueva perspectiva de algo diferente. Dice: "Me volví otra vez, y vi vanidad debajo del sol. Está un hombre solo y sin sucesor, que no tiene hijo ni hermano; pero nunca cesa de trabajar, ni sus ojos se sacian de sus riquezas, ni se pregunta: '¿Para quién trabajo yo, y defraudo mi alma del bien?'. También esto es vanidad, y duro trabajo. Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo!, que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo? Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.
Mejor es el muchacho pobre y sabio que el rey viejo y necio que no admite consejos; porque de la cárcel salió para reinar, aunque en su reino nació pobre. Vi a todos los que viven debajo del sol caminando con el muchacho sucesor, que estará en lugar de aquel. No tenía fin la muchedumbre del pueblo que le seguía; sin embargo, los que vengan después tampoco estarán contentos de él. Y esto es también vanidad y aflicción de espíritu".
De cero a uno, de uno a dos
Esa es la parte que vamos a ver hoy, versículos 7 al 16. Y quiero que vean cuál es el tema aquí, cómo ha ido progresando a lo largo de este capítulo una idea. En los versículos 1 al 3, el Predicador nos dice que, considerando toda la corrupción, toda la aflicción, toda la opresión que existe en nuestra sociedad, está tan deprimente que mejor sería no existir. O sea, cero es mejor que uno, ¿verdad? Eso es lo que dicen los versículos 1 al 3: cero es mejor que uno. Considerando todas estas cosas, mejor sería no existir.
Después, en los versículos cuatro al seis, habla acerca de la envidia en el trabajo. También hablamos acerca de esto, y de cómo es que, cuando nos afanamos por el trabajo, cuando empezamos a envidiar lo que otros tienen, nos empezamos a afanar por el trabajo, y muchas veces lo único que traemos a nuestras vidas es ansiedad, aflicción de espíritu. Y entonces dice el Predicador, versículo 6: "Más vale un puño lleno con descanso" —ya no trabajar tanto, pero estar tranquilo; o sea, no tener a lo mejor tantas posesiones, pero estar tranquilo— "que dos puños" —el doble de posesiones, a lo mejor— "pero con trabajo y aflicción de espíritu". Aquí uno es mejor que dos.
Y ahora llegamos a los versículos siete al 16, donde habla acerca del tema de la soledad. Primero trató el tema de la corrupción, después trató el tema de la envidia y de cómo la envidia nos lleva a buscar tener más y más y más. Y ahora nos habla de cómo este querer tener más y más también muchas veces nos lleva a la soledad. Porque empezamos a pensar nada más en nosotros mismos, y todo lo que hacemos es para nosotros mismos, y empezamos a ser muy egoístas en todo lo que estamos haciendo. ¿Por qué? Porque solamente estamos trabajando para ganar dinero para nosotros.
El hombre solo
Y esa es la perspectiva de este hombre, un hombre solo, del versículo 8: un hombre solo, sin sucesor, que no tiene hijo ni hermano, pero nunca cesa de trabajar. Ya entró en un ritmo de vida, ya llegó y agarró una inercia, que ya no sabe para quién lo está haciendo. O sea, de pronto no se ha detenido a preguntarse, dice el versículo ocho: "¿Para quién trabajo yo, y defraudo mi alma del bien?". ¿Para quién es todo esto? ¿Nada más para mí? Y Qohélet nos quiere hacer ver que al final este hombre está solo.
Este pasaje, creo yo, es un pasaje que nos advierte en contra del individualismo de nuestra sociedad, y hacia allá viene todo lo demás. Por eso es que dice: "Mejores son dos que uno". Porque Dios creó al hombre, al ser humano, para vivir en sociedad, para relacionarse con otros. Ese fue el diseño de Dios. Y cuando nosotros nos apartamos de ese diseño de Dios y empezamos a pensar de una manera egoísta, individualista, nos perdemos de muchas bendiciones en nuestras vidas. Y es por eso que es tan maravilloso el hecho de que estamos aquí como iglesia, porque estamos todos juntos, somos una familia.
Es muy peligroso —vamos a llegar a eso en un momento— cuando una persona empieza a pensar que puede vivir la vida cristiana sin la iglesia y sin la comunidad que Dios ha establecido para fortalecer a un cristiano. Pero el problema, ¿se dan cuenta?, el problema de nuestra sociedad con este enfoque de trabajo, y de tener más, y de enfocarse en lo que tú quieres lograr personalmente, y crearlo en algo muy individual, nos lleva a tener este tipo de actitudes de las cuales está hablando el Predicador sobre este hombre.
"Yo puedo solo"
Estas son el tipo de preguntas que hoy en día... o más bien, este es el tipo de respuestas que hoy en día la gente tiene ante su vida y su estilo de vida: "Yo puedo solo". ¿No es cierto que esa es una actitud de nuestra sociedad? "Tú puedes". O sea, que no te importe lo demás, ni lo que los demás pueden hacer por ti; el chiste es que tú te lo propongas, y tú puedes. Y entonces han alimentado en nosotros la mentalidad de que nosotros podemos solitos, que no necesitamos de los demás, que el éxito es una autodeterminación personal que cada quien tiene y debe tener en la vida para lograr cosas.
Y por eso, ya lo he dicho antes, por lo menos para mi generación, este mensaje de "ser alguien en la vida" era un mensaje muy recurrente: "¿No quieres ser alguien en la vida? ¿No quieres ser alguien en la vida?". Y siempre el enfoque de ese mensaje es que tú tienes que esforzarte por lograr tú lo que nadie más te va a dar; solamente tú puedes. Y entonces nos encontramos con una sociedad llena de personas enfocadas en sus propias vidas solamente, viendo como los caballos.
¿Han visto a los caballos, que les ponen sus... cómo se llaman, como unas viseras aquí a los lados? ¿Y para qué es? Para que no puedan ver a los lados, no puedan voltear y darse cuenta de lo que está pasando a los lados; solamente puedan ver hacia adelante. Y entonces en nuestra sociedad nos han creado esta manera de pensar de viseras, de nada más ver hacia enfrente: "Lo que tú quieras lograr; no te preocupes de lo que está pasando a tu alrededor, solamente enfócate en tus propias metas y en tus propios objetivos". Entonces decimos cosas como: "Yo puedo solo", o "no me importa lo que otros piensen". "Que no te importe lo que piensen los demás". Creo que el Predicador nos está advirtiendo en contra de ese tipo de mentalidad. O también decimos: "Estoy bien así". "Oye, ¿te ayudo?". "No, no, no, estoy bien así". Y queremos tener independencia de los demás; no nos gusta que la gente se meta en nuestras vidas. "No me preguntes cómo estoy; no me preguntes si me gusta o no; estoy bien, déjame en paz". O: "No me preguntes si esa es la mejor decisión o no; es mi decisión, déjame". Y entonces empezamos a tener esta actitud donde no queremos dejar que otros entren, y sentimos que nuestro mundo es nuestro mundo: "Por favor, no lo invadan".
Mejores son dos que uno
Pero fíjense cuál es el problema, y aquí viene desde el versículo 9: "Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo". Si compartes tu vida con otros, si empiezas a vivir en comunidad, tendrás mejores resultados. Y además, si te caes, el que está a tu lado te levantará. Y si te duermes, el que está a tu lado te calentará. Y si te encuentras ante oposición, el que está a tu lado te ayudará a defenderte.
Ahora, yo sé que estos versículos normalmente la gente los toma para hablar acerca del matrimonio y de una relación romántica. Pero lamentablemente el autor de Eclesiastés es demasiado deprimente y negativo como para hablar de cosas románticas ahorita. No es nada romántico lo que está diciendo. Eso de "mejores son dos que uno" lo está diciendo en el contexto del trabajo, de lograr más cosas, de cómo tienes el enfoque en tu vida y para quién estás trabajando. ¿No es cierto? Ese es el contexto. Ahora, no digo que está limitado a eso nada más, como vamos a ver en un momento.
Pero en realidad, cuando dice, por ejemplo, "cordón de tres dobleces", en realidad lo único que está diciendo es: entre más, mejor. Si tienes más ayuda, más fácil va a ser enfrentar cualquier situación con la que te enfrentes. Eso es lo que está diciendo. No creo que tenga en mente el Predicador que el cordón de tres dobleces es el esposo, la esposa y Dios, que es como normalmente hemos pensado acerca de ese versículo. No creo que eso es lo que está en la mente del Predicador. Pero bueno, en un momento vamos a ver qué es lo que sí podemos aprender de este pasaje.
Pero solo quiero que vean qué diferente es leer algunos de estos versículos tan conocidos en su contexto. ¿No cambia un poco la perspectiva de qué significan? Porque muchos de ustedes han escuchado "cordón de tres dobleces no se rompe pronto", y automáticamente ya hacen ciertas conclusiones sobre lo que significa eso. Pero aquí es esta relación, esta hermandad que puede existir con una persona.
Viajar acompañado
Y en realidad, en ese tiempo, cuando la gente viajaba, se enfrentaba a este tipo de cosas. ¿Por qué? Porque ibas en el camino y no tenías lámparas en la noche para ver, y entonces era muy fácil caer en un hoyo o tropezarte con algo. Y si tú ibas viajando solo, ¿quién te va a ayudar, si te caes en un hoyo, a salir del hoyo? ¿No? Y si hace frío en la noche y solamente tienes una cobija —no es el nombre en hebreo, digamos, pero sí una cobijita en la noche—, ¿y con qué otra cosa? Hace frío, ¿cómo te calientas? Y entonces una de las maneras más fáciles de pasar una noche fría es cerca de otra persona, con la cual compartas el calor de tu cuerpo, para que mutuamente se calienten.
Y nuevamente, cuando viajaban en la noche, o en la oscuridad, o cuando fuera... Si recuerdan esta historia que contó Jesús acerca del buen samaritano, en esa historia se enfrenta este hombre con unos ladrones. Y esto era muy común: si tú tenías que hacer un viaje largo, en muchos lugares se escondía gente y te atacaba cuando pasabas, y te quitaba tus cosas. Pero era mucho menos probable que te hicieran eso si vas con alguien, ¿no? Entre más personas van, pues menos probable es que te asalten. Nosotros entendemos de dónde viene esta mentalidad.
El rey viejo y el muchacho sabio
Y ahora cuenta una historia muy interesante: "Mejor es el muchacho pobre y sabio que el rey viejo y necio que no admite consejos; porque de la cárcel salió para reinar, aunque en su reino nació pobre". Es un rey viejo, pero un rey que ya se ha quedado en su propia sabiduría, pensando que él conoce todas las respuestas, porque es viejo, después de todo, y ya tiene toda su experiencia. Y entonces ha dejado de escuchar el consejo de otros. Eso es lo que este rey está experimentando: ya le dicen cosas y dice: "Yo sé qué hacer, no me digas; eso es lo que vamos a hacer". Entonces empieza a dejar de escuchar el consejo de otros. Y entonces surge un rey joven, pobre, que lo sustituye, y la gente lo sigue a él, porque él aparentemente es mucho más sabio en el tema de escuchar consejos.
Entonces aquí el tema de la soledad viene en cuanto a cómo visualizas... Primero era en cuanto a tu trabajo: para quién estás trabajando y cómo visualizas el trabajo que haces todos los días. Cómo te proteges, cómo ves lo que es mejor para ti al rodearte de personas que te puedan ayudar. Y por último, cómo puedes ser más sabio cuando admites el consejo de otros en tu vida, y cuando no te encierras en "yo sé cómo se tienen que hacer las cosas, y yo tomo mis propias decisiones", y dejas de escuchar lo que otros tienen que decirte.
Y entonces hay un paralelo aquí. Muchas personas han buscado, muchos comentaristas han buscado de dónde está sacando esta historia el autor de Eclesiastés. Pero a mí me suena un poquito como la historia de José. Yo creo que hay algo aquí de lo que José experimentó, ¿se acuerdan? Porque dice que uno más joven sube de la cárcel. Inclusive dice en el versículo 15: "Vi a todos los que viven debajo del sol caminando con el muchacho sucesor que estará en lugar de aquel". Y si se acuerdan, en Génesis 41:57 dice: "Y de todos los países venían a Egipto para comprar grano a José, porque el hambre era severa en toda la tierra". Él salió de la pobreza, salió de la prisión para ser gobernante, y ser un gobernador sabio.
Y fíjense, aquí está el detalle. Dice en el versículo 16: "No tenía fin la muchedumbre del pueblo que le seguía; sin embargo, los que vengan después tampoco estarán contentos de él. Y esto es también vanidad y aflicción de espíritu". Aparentemente, a pesar de que se convirtió en un rey sabio, ¿qué pasó? Se olvidaron de él. Se olvidaron de que fue un buen rey. Es lo humano de la política: puedes ser político, puedes tratar de hacer cosas en la sociedad para la mejora de la sociedad, y al final la gente se va a olvidar de que exististe.
Entonces lean Éxodo 1:8, que dice: "Y se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no había conocido a José". Se olvidaron de José. Sí, se olvidaron de José. De pronto la relación con los judíos se convirtió otra vez en una relación de opresión y esclavitud para el pueblo de Israel. Y todo lo que hizo José, ¿de qué sirvió? Bueno, aparentemente. Pero aquí es un análisis del Predicador, tan negativo y deprimente como es en este libro, en donde dice: "Pues miren, aun las personas sabias, aun las personas que logran hacer algo bueno, aun ellas son olvidadas. ¿Quiénes sustituyen a los que se mueren? Otros que también se van a morir". ¿No? Así funciona la vida.
Bueno, solo quería que tuvieran un panorama rápido de este pasaje primero, antes de ver cuáles son las aplicaciones que podemos sacar. No hemos visto ninguna aplicación; solo quería mostrarles qué es lo que creo que el pasaje nos está diciendo claramente cuando lo leemos. Ahora sí, cuando hablamos acerca de trabajar juntos, ahí vamos: trabajar juntos. ¿Cuáles son las áreas en las cuales trabajamos juntos? O en las que Dios ha diseñado que trabajemos juntos?
Juntos en la adoración
Quiero empezar, porque estamos hablando de la vida cristiana aquí, por la más obvia, porque aquí estamos y somos una iglesia. Entonces voy a empezar por la más obvia. El principio que el Predicador nos está mostrando aquí, "mejores son dos que uno", es que Él ha diseñado la vida en comunidad para cada uno de nosotros, juntos en la iglesia. Y hay varias cosas que hacemos en la iglesia, ¿no es cierto? Y de cada una de esas cosas podríamos decir —y hay gente que dice— que se pueden hacer sin la iglesia.
Por ejemplo, hoy en la mañana, ¿qué hicimos cuando llegamos aquí? Cantamos, ¿no? Y yo conozco gente que dice: "No, pues yo pongo ahí mis alabanzas en la casa, un CD de Marcos Witt, y me pongo a adorar al Señor. ¿Necesitamos la iglesia? Puedes adorar en tu casa". Sí, sí puedes adorar en tu casa, pero Dios ha diseñado que adores con otros. Entonces quiero que vean que la adoración es una actividad colectiva, que Dios ha diseñado para hacerse colectivamente. No quiere decir que no podamos adorar solos, pero Dios ha diseñado que sí adoremos junto con otros también, y hay algo que pasa que es muy especial cuando lo hacemos juntos.
Vean lo que dice Efesios 5:19: "Hablando entre vosotros con salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y alabando con vuestro corazón al Señor". Pablo dice: háganlo entre ustedes. O sea, unos a otros nos cantamos. O sea, sí, estamos cantando al Señor, pero yo estoy escuchando la voz de mi hermano, de mi hermana, aunque esté desafinado. Pero lo que está diciendo me llena de gozo, al decir: "Tú también lo crees; tú también crees lo que estoy diciendo, yo también". Esto de cantar acerca de "Dios ha provisto el Cordero", cantar "aleluya, Dios ha provisto el Cordero", ¿no nos llena de gozo cantar este tipo de cosas? Y después, no nada más ver que yo soy el único que cree esto, sino que también el que está a mi lado lo cree, porque lo está cantando.
Entonces tengamos cuidado, porque a veces llegamos a la iglesia con esta actitud de que la adoración es entre yo y Dios: "No, Dios y yo, eso es lo que importa". Pues sí y no. O sea, sí, sí es entre tú y Dios, pero también estás rodeado de gente, y también importan esas personas. Y hay una razón por la que esas personas están junto a ti: porque no nada más es entre tú y Dios, sino que también estás dando ánimo a los que están junto a ti. Y cómo venimos a adorar afecta a otros también, ¿sabían eso? O sea, yo no digo que todos tengan que danzar y levantar las manos todo el tiempo. Pero si estás bostezando, o simplemente no estás cantando, ¿no creen que eso nos afecta a los demás también? Volteo y: "¡Ay!, el hermano está durmiendo. Estamos cantando, ¿qué pasa?". ¿No? O sea, sí nos afecta, y nos debe afectar, porque somos un cuerpo. Mejores son dos que uno.
Y Pablo dice en 1 Corintios 14:16, acerca de esta razón por la cual nos reunimos, cómo nos edificamos todos y cómo nos decimos amén unos a otros: "De otra manera, si bendices solo en el espíritu, ¿cómo dirá el amén a tu acción de gracias el que ocupa el lugar del que no tiene ese don, puesto que no sabe lo que dices?". Eso está hablando del don de lenguas, y dice: hay que saber lo que otro está diciendo para que puedas decir: "Amén. Yo estoy de acuerdo con lo que dices, y sé que Dios lo va a hacer, y lo ha prometido como lo estás explicando". Entonces hay un ánimo mutuo que se ejerce cuando estamos juntos, y en la adoración específicamente.
Juntos en la santificación
La otra cosa que también se hace juntos como iglesia es la santificación. Nuevamente, alguien dice: "No, es que yo no necesito estar en la iglesia para crecer en mi fe con Dios, para crecer en mi servicio a Dios". ¿No es cierto? Dios te diseñó para estar con otros, y otras personas tienen que ser parte de todo lo que Dios está haciendo en tu vida. No existe este aspecto privado de "solo Dios y yo". O sea, si no, la iglesia no tendría sentido, no tendría propósito. No es solo Dios y yo, sino mis hermanos también. ¿Se dan cuenta? Esa es la implicación de este pasaje acerca del peligro del individualismo en la iglesia y la soledad en la iglesia: cuando tú estás viviendo tu vida solo, y estás tomando decisiones solo, y estás buscando qué hacer solo, y tratando de seguir a Dios solo.
La teología se hace en comunidad también. Estaba hablando con un hermano ahora en Kentucky, y él es lo que me decía —y es la conexión que hago con este pasaje—; él decía: cuando una persona se aísla y empieza a hacer teología solita, normalmente es cuando empieza a decir herejías. Cuando deja de escuchar a los demás, cuando dice: "A ver, a ver, yo voy a estudiar la Biblia yo solito. Yo voy a tratar de entender qué es lo que es, que nadie más me diga nada; yo voy a entender lo que está aquí". No digo que no debamos estudiar solos, pero digo que también, cuando estamos con otros y empezamos a edificarnos mutuamente en lo que estamos aprendiendo de la Palabra de Dios, Dios nos va corrigiendo y nos va mostrando qué es lo que dice Su Palabra. No estamos solos.
Por eso es tan peligroso cuando una persona empieza a enseñar cosas de la Biblia y a decir que todos los demás están equivocados, porque hay gente que dice eso: "A ver, yo estoy viendo algo aquí en la Palabra de Dios, algo que Dios me está revelando, que nadie más ha visto". Cuidado: estás haciendo teología solo, estás desarrollando tu doctrina solo, sin comunidad, y eso es un paso hacia la herejía bíblica.
Confesaos unos a otros
Y quiero que vean algunos pasajes que nos hablan acerca de este proceso de santificación. Vean Santiago 5:16. Santiago 5:16. Pensamos que la confesión es una cosa de la Iglesia católica, pero no: la confesión debería ser una cosa de todos los cristianos. Digo confesión a una persona, ¿eh?, no confesión a Dios; eso también. Pero dice Santiago 5:16: "Por tanto, confesaos vuestros pecados". ¿A quién? ¿A Dios? Sí, confiesa tus pecados a Dios, pero confiesa tus pecados a otros: "unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede lograr mucho".
Y por eso es que es tan importante ver el contexto de lo que dice aquí Santiago. Sí, la oración eficaz del justo puede mucho, pero rindan cuentas unos a otros. ¿Alguien sabe cuáles son tus verdaderas luchas? ¿Cuáles son las cosas con las que todos los días eres tentado? ¿Alguien sabe? ¿O dices: "Ah, no, yo puedo. A ver, Señor, Tú ayúdame. Aquí estamos Tú y yo; Tú sé mi fuerza, vamos a enfrentar esto solos"? Si esa es tu actitud acerca de la batalla que estás haciendo contra el pecado, mira: si le estás pidiendo a Dios que Él te ayude a vencer la tentación, pues adivina qué: Dios usa a la gente en tu vida.
Entonces no pienses que es una cuestión privada. No pienses: "Ah, yo y Dios". Pues sí, Dios te va a ayudar, pero Dios pone gente a tu alrededor que van a ser instrumentos de Dios para tu santificación. Entonces es ilógico, es irracional pensar: "Solo yo y Dios, y no necesito confesarle esto a nadie, porque esto es entre Dios y yo". Así no funciona la vida cristiana.
La soledad de los líderes
Y fíjense, este pasaje es una advertencia en contra de la soledad. Y aquí hay algo que creo que es bueno decirlo, y que la iglesia esté consciente de esto: a veces las personas más solitarias son los pastores y líderes de la iglesia. ¿Saben por qué? Porque todos vienen a pedirnos consejo pero nosotros muchas veces no tenemos a nadie a quien ir para consejo. Entonces todo es dar consejo, dar consejo, dar consejo, y nunca nos detenemos a pedir nosotros consejo a alguien más. Y entonces nos sentimos muchas veces solos en las luchas que tenemos. ¿Por qué? Porque se supone que yo tengo que dar a los demás, ¿no? "Yo soy el que tiene que estar dando el consejo, yo tengo que estar ayudando a los hermanos, porque esa es mi labor como pastor en una iglesia". Y no me doy cuenta de la necesidad en la que yo estoy, y yo no busco ayuda, y entonces de pronto me doy cuenta de que estoy solo. ¿A quién tengo?
Y Dios ha puesto gente en nuestro camino, pero necesitamos tomarnos el tiempo e intencionalmente buscar a esas personas y decir: "A ver, yo necesito hablar con alguien, yo necesito confesar mis pecados a alguien, yo necesito que alguien me aconseje a mí". Eso se los digo nada más para que oren. Oren por los pastores de la iglesia. Acuérdense de las necesidades que existen en todos los niveles de la iglesia, pero en el liderazgo muchas veces es donde mayor necesidad hay, y nadie lo sabe. Mejores son dos que uno: si uno cae, el otro lo levanta; si enfrentan una circunstancia adversa, ambos pueden resistir juntos. Entonces esa es la importancia de la rendición de cuentas.
El carbón en la parrilla
Y esta idea... ¿Alguna vez han prendido una parrilla para asar carne? Ponen ahí el carbón, ¿y qué pasa? Y yo he ido aprendiendo a lo largo de los años cómo hacerlo de la mejor manera, más rápida y eficiente. Y me he dado cuenta de que la mejor manera es no prender mucho carbón a la vez, sino prender poquito carbón aquí, poquito carbón acá, unos cuantos, pero que agarren bien. Si esos poquitos agarran bien, luego yo puedo poner más, y esos van a ir haciendo que los demás prendan también. Eso es lo que yo he aprendido; se los puedo comprobar, que sí funciona.
Pero ¿qué pasa si ahí está uno prendido solito? Al ratito ya se apaga, se acabó, y no dio mucho calor. Pero cuando está un montón de carbón y hay algunos encendidos, se empiezan a compartir este calor y empiezan a prender todos, y entonces algo empieza a pasar. Entonces sí tiene suficiente calor para hacer algo. Y creo que esa es la idea de "porque tienen mejor paga de su trabajo". ¿Qué es lo que yo puedo hacer con alguien más que no puedo hacer solo? Es la pregunta que todos nos tenemos que estar haciendo en relación a nuestra iglesia y a las personas que Dios ha puesto en nuestras vidas.
Juntos en el ministerio
Vean lo que dice 1 Corintios 12. Porque, nuevamente, a ver: la adoración es una actividad colectiva, la santificación es una actividad colectiva, y el ministerio es una actividad colectiva. Cuando decimos: "A ver, Señor, ¿qué quieres de mí? ¿Qué quieres que yo haga?", ¿cómo responde Dios a esa pregunta? ¿En un sueño? Te vas a ir a dormir una noche: "¡Ay, soñé que Dios quería que me fuera a África! Entonces eso ha de ser". ¿Cómo responde Dios, cómo nos va guiando en el camino del ministerio que Dios quiere que tengamos para servirle? A través de personas, por lo regular. Dios confirma nuestro llamado a través de hermanos y hermanas que tenemos en nuestras vidas. Así funciona. No es así, solito: "Yo decido, yo hago, yo busco". Sino: "Dios, Tú has puesto gente en mi camino para ayudarme a saber Tu voluntad para mi vida".
Y dice 1 Corintios 12, versículo 18: "Ahora bien, Dios ha colocado a cada uno de los miembros en el cuerpo según le agradó. Y si todos fueran un solo miembro, ¿qué sería del cuerpo? Sin embargo, hay muchos miembros, pero un solo cuerpo. Y el ojo no puede decir a la mano: 'No te necesito'; ni tampoco la cabeza a los pies: 'No os necesito'. Por el contrario, la verdad es que los miembros del cuerpo que parecen ser los más débiles son los más necesarios; y las partes del cuerpo que estimamos menos honrosas, a estas las vestimos con más honra; de manera que las partes que consideramos más íntimas reciben un trato más honroso, ya que nuestras partes presentables no lo necesitan. Mas así formó Dios el cuerpo, dando mayor honra a la parte que carecía de ella, a fin de que en el cuerpo no haya división, sino que los miembros tengan el mismo cuidado unos por otros. Y si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él; y si un miembro es honrado, todos los miembros se regocijan con él".
Dios quiere que sirvamos no solos: juntos. Ninguno de nosotros aquí está llamado a servir a Dios solo. Somos un cuerpo. Servimos a Dios en un mismo Espíritu, como un solo cuerpo, juntos. Y Jesús hizo eso en Su ministerio, ¿se acuerdan? En Marcos 6:9, ¿cómo los enviaba Jesús? "A ver, cada quien vaya donde quiera, y ya al rato nos vemos en dos horas acá". ¿No? Así le hacemos normalmente: si cada quien tiene intereses diferentes, mejor decimos: "A ver, ve a donde quieras, y ya luego nos juntamos", cuando vamos al centro y a lugares así. Pero Jesús, ¿qué dijo? Pues llama a los doce y los enviaba de dos. ¿No creen que sea intencional? O sea, ¿accidental que Jesús lo haya hecho de esa manera? Es intencional.
¿Qué está diciendo Jesús? "Sirvan juntos, sirvan juntos. Busquen a alguien con quien servir. No están sirviendo a Dios solos; somos un cuerpo, y tienen gente en sus vidas que Yo pongo para que puedan servirme mejor". Por eso es que creo que Jesús hizo esta promesa, en Mateo 18:19: "Si dos de vosotros se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan aquí en la tierra, les será hecho por Mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos". ¿Quiere decir que, si nada más hay uno, Dios no está ahí? No, no quiere decir eso. ¿Qué quiere decir? Que Dios diseñó que la vida cristiana fuera vivida en comunidad.
Por eso es que estaban tan equivocados los Carmelitas Descalzos del Desierto de los Leones cuando decían: "Entre más solito, mejor". O sea: "Si me puedo aislar del mundo, si puedo ir y buscar un rinconcito y estar ahí por meses yo solito, sin que nadie me hable, voy a ser mucho más espiritual". Dios no diseñó la vida cristiana para ser vivida de esa manera. Y si estás estudiando la Palabra y alimentándote del Señor, ¿para qué es? Para que seas bendición a otros, ¿no? Entonces este es el enfoque de este pasaje: trabajamos juntos.
Juntos en el matrimonio
El otro aspecto que vemos es, por supuesto, esto, que es lo que viene a la mente a todos los que leen "mejores son dos que uno" y "cordón de tres dobleces no se rompe pronto": el matrimonio. Y hay algo de verdad en eso, porque sí, Dios desde un principio estableció la comunidad y esta relación, este vínculo, donde dijo, cuando vio a Adán, dice Dios: "No es bueno que el hombre esté solo". Entonces hace a Eva. Imagínense: si no era bueno que el hombre estuviera solo en el paraíso, donde todo era perfecto, ¿será bueno que el hombre esté solo en un lugar como este? Pues no, tampoco; mucho menos es bueno que el hombre esté solo en un mundo caído.
Pero al final no quiero hacer demasiado énfasis en este tema del matrimonio, porque solamente somos un porcentaje de los que estamos aquí, y no quiero hacer pensar que este pasaje solo se aplica a los que estamos casados. Sí, sí es cierto que es la relación más cercana que Dios ha diseñado, y es un compañerismo de por vida. Y los conceptos de no estar solo están ahí, por supuesto, en el matrimonio, y los principios que vemos en este pasaje de Eclesiastés ahí están también dentro del diseño de Dios para el matrimonio. Pero no creo que sea el enfoque principal, porque ustedes no tienen que vivir... no tienen que vivir solos. Aunque no estén casados, aun los solteros no están solos. Ese es el punto que quiero hacer, y eso es lo que quiero: que sientan la fuerza de lo que estoy diciendo. Porque creo que este pasaje nos anima a todos, sin importar nuestra condición, a buscar a la gente que Dios ha puesto en nuestros caminos para compartir las cosas que Dios está haciendo en nosotros, para que ellos sean de edificación y de ánimo en nuestras vidas, y nosotros seamos de edificación y de ánimo en sus vidas.
La mayor soledad
Así que, por último, esto es con lo que quiero cerrar. Este pasaje trata con la soledad; trata con el tema de todo lo que hemos estado viendo en Eclesiastés. O sea: ¿a dónde voy? ¿De qué se trata la vida? ¿Por qué estoy aquí? ¿Por qué hago lo que hago? Esas preguntas que nos deberíamos estar haciendo todos los días. Y la realidad más profunda del ser humano la vimos en Eclesiastés... ¿se acuerdan? Eclesiastés 3:11. Ahí vimos que todo Dios lo hizo hermoso en su tiempo, y puso eternidad en nuestro corazón, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.
Aquí viene el punto, creo, más profundo al cual nos está apuntando este pasaje; no explícitamente, implícitamente. Escúchenme bien: aunque estar con gente es mejor que estar solo, nos van a fallar y nos van a decepcionar. Así es. Es mejor tener gente en tu vida que ir ahí tratando de hacer todo por tu propia cuenta, pero esa gente con la cual tú puedes compartir experiencias en la vida te va a decepcionar, va a fallarte en algún momento. Y aquí es donde viene una realidad muy importante a la cual nos apunta este pasaje, y está apuntándonos hacia los evangelios; nos está apuntando hacia, finalmente, lo que Dios haría por nosotros.
Miren, ahí vamos. Todos ustedes ven ahí afuera, ¿y qué es lo que ven? Gente que está viviendo sus vidas sola, porque, aunque están rodeados de gente, no tienen a Dios. Y el no tener a Dios, en realidad, es la mayor soledad posible que puede experimentar una persona. O sea, es el tipo de necedad del rey viejo que no admite consejos, que no quiere escuchar nada y dice: "Yo sé cómo vivir mi vida, yo sé cómo hacer las cosas". Ahí está el consejo de Dios, la sabiduría de Dios, el plan de Dios, el evangelio, delante de una persona, y esa persona escoge de todas maneras seguir haciendo lo que mejor le parece, tratando de encontrar significado para su vida por su propia cuenta, ignorando la sabiduría y el consejo divino. Como este rey viejo, no se dan cuenta de que están solos. Piensan que están acompañados, piensan que viven la vida: "Pues mira, tengo mi familia, tengo amigos, la paso bien".
¿Qué es lo que dice Efesios capítulo 2, versículo 11? "Recordad, pues, que en otro tiempo vosotros los gentiles en la carne, llamados incircuncisión por la tal llamada circuncisión, hecha por manos en la carne, recordad que en ese tiempo estabais separados de Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel, extraños a los pactos de la promesa, sin tener esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros, que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido acercados por la sangre de Cristo. Porque Él mismo es nuestra paz, quien de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación". Versículo 19: "Así pues, ya no sois extraños ni extranjeros, sino que sois conciudadanos de los santos y sois de la familia de Dios".
Ese es el mejor lugar en el que tú puedes estar. ¿Por qué? Porque el infierno es aislamiento y soledad eterna, separación eterna de Dios. No hay mayor soledad, no hay peor final para una persona que ese. Es deprimente este pasaje, ¿no? O sea, el primero, pobrecito, está trabajando y trabajando, y no tiene a nadie con quien compartir todo aquello por lo que está trabajando. Y el rey necio, que está tomando malas decisiones para su vida, y también está solo porque no quiere escuchar a nadie. Eso es deprimente, escuchar esas historias. Pero es más deprimente ver a alguien que rechaza a Dios.
Mejores son dos que uno
Porque, si es cierto, si es cierto lo que dice Eclesiastés 3:11, que Él ha puesto eternidad en nuestro corazón, y que esta vida solo es el comienzo de algo más, entonces más vale que te reconcilies con ese Creador con el que vas a pasar la eternidad. Más vale que vivas para lo cual fuiste creado. Y eso solo es posible a través de Cristo Jesús, quien fue abandonado y vivió soledad. No nada más abandonado por los hombres, sino abandonado por Dios; no nada más soledad de los hombres, sino soledad de Dios, para reconciliar relaciones como las nuestras. ¿No es increíble? Él fue rechazado, Él experimentó la soledad, para que tú no tuvieras que experimentar la soledad que viene de estar separado de Dios para siempre.
Entonces, este es el pensamiento final con el cual los quiero dejar: mejores son dos que uno cuando uno de los dos es el mejor Uno de todos. Es la verdad con la que nos confronta el evangelio, y es la verdad que nos une a nosotros hoy como iglesia para compartir la vida en comunidad, para trabajar juntos con el mismo propósito, la misma visión, la misma meta, que es la gloria de Dios.
Gracias, Padre, por este tiempo juntos. Y te pedimos que, a través de Tu Palabra, sigas mostrándonos la verdad de lo que quieres de cada una de nuestras vidas, especialmente cuando se trata de buscar Tu voluntad junto con otras personas, desarrollándola como un cuerpo, y buscando cómo es que quieres ser glorificado en cada una de las vidas que están aquí hoy. Señor, ayúdanos; ayúdanos, Señor, a buscar especialmente el amarte y conocerte más a Ti, el mejor amigo y la mejor compañía que podríamos tener por toda la eternidad. En Cristo Jesús, amén.
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