Eclesiastés 8:1-17EclesiastésNathan Díaz
La Sabiduría y sus Limitaciones
Transcripción
Un libro difícil
…(la grabación comienza con el mensaje ya empezado) 8 de Eclesiastés. Ya he comentado con algunos de ustedes el hecho de que no es fácil este libro. Al leerlo se dan cuenta de las complejidades de un libro que fue escrito hace mucho tiempo, y bajo otro tipo de parámetros literarios con los cuales no estamos familiarizados, que son estilos muy judíos de esta época de Salomón, que tanto tiempo después, con una mentalidad tan occidental, nos cuesta trabajo entender. Me decían: "¿Cómo sé si no estaba borracho Salomón cuando escribió algunos de estos versículos?". Porque es como si nos sacara el tapete debajo de los pies de pronto en algunas partes. Justo cuando piensas que estás entendiendo lo que quiere decir, dice algo que completamente cambia la perspectiva. No te deja estar cómodo Salomón, o el Predicador.
Lectura de Eclesiastés 8
Vamos a leer el capítulo 8: "¿Quién como el sabio? ¿Y quién como el que sabe la declaración de las cosas? La sabiduría del hombre ilumina su rostro, y la tosquedad de su semblante se mudará. Te aconsejo que guardes el mandamiento del rey y la palabra del juramento de Dios. No te apresures a irte de su presencia, ni en cosa mala persistas; porque él hará todo lo que quiere. Pues la palabra del rey es con potestad, ¿y quién le dirá: Qué haces? El que guarda el mandamiento no experimentará mal; y el corazón del sabio discierne el tiempo y el juicio. Porque para todo lo que quisieres hay tiempo y juicio; porque el mal del hombre es grande sobre él; pues no sabe lo que ha de ser; y el cuándo haya de ser, ¿quién se lo enseñará? No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte; y no valen armas en tal guerra, ni la impiedad librará al que la posee.
Todo esto he visto, y he puesto mi corazón en todo lo que debajo del sol se hace; hay tiempo en que el hombre se enseñorea del hombre para mal suyo. Asimismo he visto a los inicuos sepultados con honra; mas los que frecuentaban el lugar santo fueron luego puestos en olvido en la ciudad donde habían actuado con rectitud. Esto también es vanidad. Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal. Aunque el pecador haga mal cien veces, y prolongue sus días, con todo yo también sé que les irá bien a los que a Dios temen, los que temen ante Su presencia; y que no le irá bien al impío, ni le serán prolongados los días, que son como sombra; por cuanto no teme delante de la presencia de Dios.
Hay vanidad que se hace sobre la tierra: que hay justos a quienes sucede como si hicieran obras de impíos, y hay impíos a quienes acontece como si hicieran obras de justos. Digo que esto también es vanidad. Por tanto, alabé yo la alegría; que no tiene el hombre bien debajo del sol, sino que coma y beba y se alegre; y que esto le quede de su trabajo los días de su vida que Dios le concede debajo del sol. Yo, pues, dediqué mi corazón a conocer sabiduría, y a ver la faena que se hace sobre la tierra (porque hay quien ni de noche ni de día ve sueño en sus ojos); y he visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar la obra que debajo del sol se hace; por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la hallará; aunque diga el sabio que la conoce, no por eso podrá alcanzarla".
Manifestaciones, limitaciones y beneficios
Bueno, esta sección… El objetivo, obviamente, de un mensaje, de una predicación sobre un pasaje de la Biblia, y la manera en que lo hacemos, número uno, es que no nos saltemos nada de lo que está aquí; que tratemos de ver todo lo que está en la Biblia, porque está en la Biblia, entonces por algo está ahí. Y número dos es tratar de hacerlo lo más claro posible, lo cual es el reto con Eclesiastés: cómo hacer que esto sea claro. Y entonces lo he estructurado en tres cosas que veo en este capítulo, que son las tres cosas que creo que nos está diciendo el Predicador. Número uno, nos está hablando de las manifestaciones de la sabiduría: cómo se ve una persona sabia, las manifestaciones de la sabiduría. Número dos, nos está hablando de las limitaciones de la sabiduría. Y número tres, nos está hablando de los beneficios de la sabiduría. Creo que así vamos a poder estructurar todo este pasaje, y quiero que lo vean junto conmigo.
Un rostro resplandeciente
Número uno: ¿cuáles son las manifestaciones de la sabiduría? Creo que la primera cosa que vemos en este pasaje, la primera manifestación de un hombre sabio, es un rostro resplandeciente. Dice el versículo 1: "¿Quién como el sabio? ¿Y quién como el que sabe la declaración de las cosas? La sabiduría del hombre ilumina su rostro, y la tosquedad de su semblante se mudará". ¿No es interesante esta afirmación que hace el Predicador acerca de un hombre sabio? ¿Cómo se ve una persona sabia? Hay algo en su rostro, en su apariencia misma, que te muestra su sabiduría.
Hay un pasaje, la bendición de Aarón, que encontramos en Números capítulo 6, versículo 25; ustedes lo conocen, probablemente: "El Señor te bendiga y te guarde; el Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; el Señor alce sobre ti Su rostro, y te dé paz". Ahora, si el rostro del Señor se está manifestando a nosotros, ¿qué piensan ustedes que pasaría con nuestro rostro? Probablemente cambiaría. Cuando tú ves cómo es Dios, cuando tú experimentas la paz de Dios, algo pasa externamente en cada uno de nosotros. Proverbios capítulo 15 también habla acerca de esto. Dice, Proverbios 15:13: "El corazón gozoso alegra el rostro, pero en la tristeza del corazón se quebranta el espíritu".
Pues, además, digo todo este punto porque quiero que nos preguntemos todos: ¿cómo es que la gente nos conoce? Dice que la tosquedad de nuestro semblante cambia. Cuando experimentamos la presencia de Dios en nuestras vidas, y Su sabiduría en nuestras vidas, se empieza a reflejar a otros. La gente debería de conocernos no como personas amargadas, no como personas que siempre están enojadas, que siempre ven lo malo en todo, que siempre están con las cejas así. Porque, dice el Predicador, esa no es una persona sabia. Así no se ve: una persona que siempre está enojada, una persona a la que nada le parece, que de todo se queja, que siempre tiene algo de qué quejarse. ¿Conocen gente así? Todo siempre está mal. "Sí, me gané la lotería, pero es que los impuestos que hay que pagar…". O sea, siempre le ven un lado negativo a todo. Ahora, creo que esto no… así no se ve el hombre sabio que tiene en mente el Predicador.
Respeta a la autoridad
Podemos, al seguir leyendo más acerca de este hombre sabio, ver cómo se ve. Versículo 2: "Te aconsejo que guardes el mandamiento del rey y la palabra del juramento de Dios. No te apresures a irte de su presencia, ni en cosa mala persistas; porque él hará todo lo que quiere. Pues la palabra del rey es con potestad, ¿y quién le dirá: Qué haces? El que guarda el mandamiento no experimentará mal; y el corazón del sabio discierne el tiempo y el juicio". Hay varias cosas aquí. Número uno es que el hombre sabio, la manera en que se manifiesta una persona sabia, de acuerdo a este pasaje, es respetando a la autoridad que Dios ha puesto sobre él. Y Salomón lo sabe muy bien. Sabe que las personas que están en autoridad… y es porque esa es una de sus quejas, digamos, a lo largo de este libro: que muchas veces las personas que están en autoridad —y eso va a venir aquí en el versículo 9, más adelante—, las personas que están en autoridad, por lo regular, cuando experimentan esa autoridad y ese poder, ese poder los corrompe, y empiezan a oprimir a los que están debajo de ellos. Lo cual crea en nosotros un sentido de enojo cuando lo vemos. Y nos enojamos, ¿contra quién? Contra nuestras autoridades, contra los políticos, porque vemos injusticia, porque vemos cosas que están haciéndose mal. Salomón no está diciendo aquí que este es un rey bueno. Simplemente está diciendo: este es un rey que tiene poder. Así que ten cuidado cómo reaccionas en su contra, cómo te quejas con respecto a las cosas que haces. Porque probablemente, si reaccionas nada más así, no nada más te va a ir mal: estás mostrando falta de sabiduría.
Y se han vuelto muy populares estos videos que graban. Como ahora todo el mundo tiene un teléfono que graba video, entonces es muy común ver pleitos entre ciudadanos y policías. ¿Los han visto? O sea, el policía hace cualquier cosa, y ya hoy en día, como ciudadanos, todos se sienten con todo el derecho a gritarle, a decirle: "No te voy a obedecer, estás mal, eres un corrupto". Y entonces ahora tenemos esta pelea de parte de la ciudadanía, que se siente empoderada para retar a la autoridad y para decir: "Ah, no, yo no me voy a someter a ti". Se los digo porque tenemos que pensar qué clase de cristianos somos nosotros. ¿Somos de esta categoría de cristianos sabios que saben someterse a la autoridad, que saben decir: "Tú eres el que está en autoridad"?
El que Dios puso ahí
Eso significa Proverbios 21:1: "Como canales de agua es el corazón del rey en la mano del Señor; Él lo dirige donde le place". ¿Quién está en autoridad sobre de nosotros? ¿Quién está ahí? El que Dios puso ahí es el que está ahí. Romanos 13, versículo 1: "Sométase toda persona a las autoridades superiores, porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten acarrean condenación para sí mismos. Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al mal. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno y tendrás alabanza de ella, porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme, porque no en vano lleva la espada; pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. Por lo cual es necesario estar sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. Pues por esto pagáis también los tributos" —o los impuestos—, "porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo. Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra".
Ahora, solo déjenme aclarar que las autoridades de las cuales está hablando Pablo aquí son autoridades que persiguen a los cristianos y los matan. Así que no piensen que lo está diciendo porque son muy buenos, o porque siempre son dignos ejemplos a seguir. No lo dice por eso. Lo dice porque sabe que Dios es soberano, y si están ahí es porque Dios permitió que estuvieran ahí, y no es tu trabajo oponerte a ellos.
Cuándo desobedecer
Hay un punto aquí que tenemos que aclarar, que es cuándo desobedecemos las leyes y al gobierno. Solamente desobedecemos las leyes y al gobierno cuando las leyes y el gobierno están en clara oposición a lo que dice la Biblia. Solamente. De ahí en fuera no hay ninguna otra situación ni ningún otro pretexto que puedas tener para desobedecer la ley. ¿Te están pidiendo que violes un principio bíblico, como: "No leas tu Biblia, no te puedes reunir, no puedes compartir tu fe"? Entonces sí, haz lo que hizo Pedro y Juan en Hechos: "¿Sabes qué? Perdóname, mi autoridad, pero mi conciencia está cautiva a Dios primeramente. Prefiero obedecer a Dios antes que al hombre. Prefiero quedar bien con Dios que quedar bien con el hombre. Así que no te voy a hacer caso en las cosas que contradigan mi convicción y mi fe en Dios".
Pero no nos quejamos de esas cosas. Esas no son las cosas por las que nos quejamos. Nos quejamos porque no podemos circular dos o tres días de la semana, lo cual no es pecado del gobierno hacer eso; no están yendo en contra de la Biblia. ¿No nos parece? Sometámonos a nuestras autoridades. Eso hace un hombre sabio.
No te apresures a irte de su presencia
Ahora, si alguien está en autoridad sobre de ti —y esto lo quiero aplicar a otras áreas de autoridad, no nada más en las áreas del gobierno, porque todos estamos bajo autoridad en algún sentido, en diferentes maneras: en la casa, en la iglesia, en nuestros trabajos; en todas partes tenemos autoridad sobre nosotros—, cuando no estamos de acuerdo con la autoridad, ¿cómo reaccionamos ante ese desacuerdo? Esa es una pregunta importante con la cual está lidiando aquí. Y dice: tranquilo, no te apresures a irte de su presencia, ni en cosa mala persistas, porque acuérdate que él es el que tiene el poder. Entonces te puede ir muy mal si simplemente te rebelas, si simplemente dices: "Ah, no, no me parece, me voy". Y te dice tu jefe: "Vete; entonces ya no tenemos que pagar liquidación". Ten cuidado. No reacciones de una manera tan apresurada que cometas el error de darle a él todo el beneficio de poder causarte daño.
Es mucho más sabio actuar con paciencia, dejando pasar un rato, un tiempo, y diciendo: "A ver, Señor, dame sabiduría". Y dice Santiago 1: el que necesite sabiduría, pídasela a Dios, y Él se la dará. Sí, Él te la dará. ¿Cómo vas a ayudar a generar un cambio cuando no estás de acuerdo con lo que está sucediendo? Vas a hacer lo que dice el versículo 5: "…el corazón del sabio discierne el tiempo y el juicio".
El sabio discierne el tiempo
Esta es la tercera cosa que veo en este pasaje de la manifestación de la sabiduría: los sabios saben determinar y discernir los tiempos, los tiempos puestos por Dios. Tú no tienes control sobre cómo van a suceder las cosas. Entonces, mejor tranquilízate, asimila el tiempo preciso y busca el momento correcto para confrontar. No cuando estés enojado, no cuando estés buscando qué palabras usar que puedan ser las más ofensivas que puedas decir. Busca el mejor momento para decir: "¿Sabes qué? No estoy de acuerdo con esto. Y yo respeto toda tu habilidad, respeto la posición que tienes por encima de mí, pero tengo que decirte muy honestamente que creo que esto no es lo mejor".
¿Cómo hacer eso? Ya leímos algo acerca de los tiempos que ha establecido Dios en Eclesiastés 3: tiempo de nacer, tiempo de morir; tiempo de plantar, tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, tiempo de curar; tiempo de destruir, tiempo de edificar; tiempo de llorar, tiempo de reír; tiempo de endechar, tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, tiempo de juntar piedras; abrazar, abstenerse de abrazar; buscar, perder; guardar, desechar; romper, coser; callar, hablar; amar, aborrecer; guerra, paz. Todas estas cosas forman parte de entender que Dios está en control y tú no sabes qué es lo que va a pasar mañana. Así que mejor pide la sabiduría de Dios, para que Él te muestre cuándo es el mejor momento para actuar. Cuando tú creas que es el mejor momento para actuar, cuando Dios lo ponga de una manera clara, en la cual estés seguro de que es el mejor momento para que hables.
Ahora, esto se aplica a muchas áreas. Estábamos inclusive hablando ayer en la noche, en la cena de matrimonios, acerca de los conflictos matrimoniales, y creo que esto también se aplica en esa área: cuándo hablar de cosas entre la pareja en las que no estamos de acuerdo. También hay un momento para hacer eso. Y también tenemos que aprender a dejar pasar tiempo antes de decir cosas, para que no digamos cosas que no queríamos decir. Estas, creo, son algunas de las manifestaciones que el Predicador quiere mostrarnos acerca de la sabiduría. Vamos a ser conocidos como personas alegres, felices, si somos sabios. Vamos a ser conocidos como personas que respetan nuestra autoridad y que saben expresar en conformidad con la autoridad, en el tiempo correcto.
Número dos. Esta es la segunda observación que hacemos de este pasaje.
Los límites de la sabiduría: no conocemos los planes de Dios
Dice el Predicador: existen límites de la sabiduría. ¿Cuáles son algunos de estos límites? Dice el versículo 5… perdón, el versículo 6: "Porque para todo lo que quisieres hay tiempo y juicio; porque el mal del hombre es grande sobre él". Versículo 7: "…pues no sabe lo que ha de ser; y el cuándo haya de ser, ¿quién se lo enseñará?". ¿Cuál es una de las limitaciones? Aunque tú seas sabio, uno de los problemas que tienes es que no entiendes los planes de Dios. ¿Es un problema? Sí, sí es un problema. ¿Te frustra? Sí, te debe de frustrar. Porque, ¿cómo vas a actuar hoy si no sabes qué va a pasar mañana? Eso es muy complicado, la verdad. Eso es muy complicado en la vida real. Cuando no conoces el futuro, cuando no sabes hacia dónde van las cosas, a veces se vuelve muy difícil tomar decisiones sabias en el presente.
"¿Será un buen jefe si entro a trabajar ahí? ¿Me dará permiso de ir a la iglesia cuando quiero ir a la iglesia? ¿Voy a poder pasar tiempo con mi familia si tomo ese trabajo?". "¿Por qué no me meto a esa carrera? Y a lo mejor Dios me quiere usar en esa área". Y después descubres que estaba terrible esa decisión: "¿Sabes qué, papá? No me gusta para nada esta carrera. No sé qué estaba pensando". Ahora, tú no podías ver más adelante para tomar una decisión así. No había manera en que pudieras saber cómo iba a terminar una situación, que te ayudara a tomar decisiones más sabias en el presente. Por eso es una limitación de la sabiduría: porque, por más sabia que sea una persona, no conoce la mente de Dios; no sabe qué va a pasar mañana.
No lo mencioné a su momento, pero Daniel, personaje excepcional en el Antiguo Testamento, que escuchó el sueño del rey y lo interpretó… Pero desde antes de que eso sucediera —inclusive conectándolo con esta idea de su rostro iluminado, ¿se acuerdan?—, ellos veían en él algo diferente a los demás. Dios le había dado una sabiduría excepcional. Y Salomón ha venido diciendo: no es común encontrar gente sabia en este mundo. No es fácil encontrar gente sabia; es rarísima. ¿Se acuerdan? En el capítulo 7 lo vimos: "Un hombre entre mil he hallado"; ninguna mujer. Pero un hombre entre mil, lo cual básicamente es una manera de decir: es muy extraño encontrar una persona sabia.
Pero aun cuando encuentras una persona sabia, que por sí es excepcional, aun esa persona tiene limitaciones, y no va a saber siempre cómo actuar, y se va a equivocar. No seamos demasiado duros unos con otros cuando la regamos, porque aun el más sabio de nosotros va a cometer errores. Aun el más sabio de nosotros va a cometer errores, y vamos a poder decir: "Ah, mira, te equivocaste". Entonces, decir: "No fui sabio en esa decisión. No, no fui sabio. Hubiera podido ver hacia dónde iba eso". Pero mucho tiene que ver con la limitación que tenemos como seres humanos, simplemente.
Hasta perdía el sueño
Y hay otro aspecto que quiero que vean aquí, que viene en el versículo 6, donde dice: "…porque el mal del hombre es grande sobre él". Ahora, también quiero que vean, antes de ir a este punto, que Salomón habla acerca de esta limitación en los últimos dos versículos, y vean la frustración que él siente: "Yo, pues, dediqué mi corazón a conocer sabiduría, y a ver la faena que se hace sobre la tierra (porque hay quien ni de noche ni de día ve sueño con sus ojos)". Él estaba tan obsesionado por entender estas cosas y por encontrar respuestas, que hasta perdía el sueño. Y dice: "…y he visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar…". Y tres veces va a decir que el hombre está limitado, no puede. Dice: "…el hombre no puede alcanzar la obra que debajo del sol se hace; por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la hallará; aunque diga el sabio que la conoce, no por eso podrá alcanzarla". Salomón está finalmente frustrado, pero reconoce la limitación de la sabiduría para entender los planes de Dios.
No entiende el mal
¿Y esto de dónde viene? ¿Por qué viene esta frustración? Viene de algo que ya hemos venido viendo en otros capítulos, que es que las cosas no son como deberían de ser. Entonces Salomón no entiende el problema del mal, que lo confronta todos los días. Dice: "El mal del hombre es grande sobre él". Y dice más adelante, en el versículo 9: "…hay tiempo en que el hombre se enseñorea del hombre para mal suyo". Salomón aquí está reconociendo varias cosas que, dice, no funcionan como deberían de ser. Una es que el hombre es malo, se aprovecha de otros. Y no solo eso, sino que muchas veces veo que hasta les va bien cuando hacen cosas malas.
Si recuerdan, hace dos semanas vimos en el capítulo 7 algo de eso: la frustración de Salomón al ver… lo que dice el capítulo 7, versículo 15: "Todo esto he visto en los días de mi vanidad. Justo hay que perece por su justicia, y hay impío que por su maldad alarga sus días". ¿Cuál es este problema? El problema es que vemos gente mala, y vemos que se sale con la suya, y decimos: "¿Dónde está Dios? ¿Por qué no actúa un poquito más rápido? Un poquito, Señor". O sea, alguien hace una cosa terrible, y pasan 10, 15, 20 años, 30 años, y Dios parece que no hace nada.
Por cuanto no se ejecuta luego sentencia
Salomón observa: "Señor, si te tardas tanto…". Y si el gobierno es corrupto, y el gobierno no hace lo que debería de hacer para castigar al malo —¿es real de nuestra sociedad eso? Sí, es real—, ¿adivina qué pasa? Dice el versículo 11: si no actúas rápido, "…el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal". O sea, si tú tienes leyes que castigan lo malo, esas leyes se supone que están ahí para desanimar a la gente de hacer lo malo. Por ejemplo, ¿por qué no asalto a alguien? Pues porque, si me agarra la policía… Si yo le quito sus pertenencias a otra persona y me agarra la policía, ¿qué van a hacer? Me van a meter a la cárcel. Pero si yo tengo un amigo que asalta a alguien, y veo que lo llevan al Ministerio Público, da una mordida y al rato se sale, y yo: "Pues no le fue tan mal. Entonces a lo mejor yo también puedo hacerlo, y no me van a agarrar a mí tampoco".
Entonces, los malos tienen una manera de ver todas estas excepciones a la regla, de todo lo que no debería de funcionar como el sistema, y se animan a hacer cosas malas. En vez de que la ley sea algo que los detenga de hacer cosas malas, ven que la ley no funciona como debería de funcionar, y se animan todavía más a hacer el mal. Así es como, dice Salomón, así se ve la sociedad. Y él está frustrado con eso, y dice: "Si, Dios, si te tardas, si no ejecutas juicio luego, luego, entonces van a hacer más cosas malas". Entonces, él observa que no entiende el mal —versículos 6 y 9— y no entiende la injusticia —versículos 10 y 14—.
Sepultados con honra
Dice también, en el versículo 10, que a los inicuos se les sepulta con honra. ¿Cuándo han ido a un funeral en donde se habla mal de la persona que está muerta? "Ahí está; era un desgraciado". Nadie saca esas cosas el día de tu funeral. ¿Qué buscamos en cualquier funeral, sea cual sea? Nos debemos decir todas las cosas buenas que se nos ocurra decir de esa persona, aunque no nos haya caído bien. Yo no estoy preocupado del día que me muera. Sé que ustedes van a decir cosas buenas de mí. No tengo que esforzarme mucho para que eso pase, porque no decimos cosas malas de la gente. Y Salomón se frustra, porque dice: "A ver, esta gente fue terrible durante su vida, y luego voy a su funeral, y todos están diciendo puras cosas bonitas de ellos, como si de veras esa fuera la clase de gente que fueron". Esa no es la clase de gente que eran. Hicieron mal, eran inicuos.
Justos a quienes sucede como a impíos
Y por otro lado dice el versículo 14: "Hay vanidad que se hace sobre la tierra: que hay justos a quienes sucede como si hicieran obras de impíos, y hay impíos a quienes acontece como si hicieran obras de justos. Digo que esto también es vanidad". Nuevamente, puede observar estas cosas, y dice: no solamente es que les va bien, y tienen bonitos funerales, y hablan bien de ellos en sus funerales; también durante su vida, muchas veces, las cosas que yo creo que deberían de recibir aquellos que están siendo justos, que están buscando a Dios, esas recompensas que ellos deberían de tener, las están recibiendo los impíos. Entonces, el que es honrado en su trabajo, al que hace las cosas bien en su trabajo, a él lo corren; y el que es corrupto y anda haciendo transas todo el tiempo, así, él sigue ahí, y hasta gana más. ¿Es justo? Esta es la frustración dentro de él al analizar estas cosas y al decir: "¿Por qué? ¿Por qué está pasando esto?".
Por un lado, entonces, tiene el límite de la sabiduría de entender los planes de Dios, al no entender el mal que está sucediendo sobre el mundo, y al no entender la injusticia que está sucediendo en el mundo.
No entendemos el futuro ni controlamos la muerte
Y número dos, dentro de este punto de los límites de la sabiduría: el no entender el futuro. Es lo que leímos en el versículo 7: "…no sabe lo que ha de ser; y el cuándo haya de ser, ¿quién se lo enseñará?". Esta incertidumbre acerca del futuro, dice Salomón, esta incertidumbre acerca del futuro, dice Salomón, tiene que ver con el día de tu muerte. ¿El día que tú mueras, sabes cuál día va a ser? ¿Cuántos años tenía esta joven? 21 años. ¿Quién pensaría que alguien de 21 años iba a morir? Dice el versículo 8: "No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte". No hay ningún control que tú tengas sobre el día que vas a morir. Y aquí sí, buenos, malos, reyes, pobres, todos están parejos. No hay nadie que tenga ventaja sobre alguien más aquí. Esto encapsula a toda la humanidad.
¿Saben que 52 veces leemos acerca del "rey David" en el Antiguo Testamento, pero en 1 Reyes 2:1, cuando se va a morir, solo se refiere a él como "David"? ¿Por qué creen? Hasta ahí llegó tu autoridad. Tu autoridad está limitada al tiempo que tengas de vida sobre esta tierra. ¿Dónde está Hitler? Muerto. ¿Qué autoridad tiene? Ninguna. ¿Dónde está Napoleón? ¿Dónde está Stalin? ¿Dónde están todos estos personajes que en algún momento sintieron lo que era tener el poder y tener el control de las cosas, supuestamente? ¿Dónde están? Muertos. Todos están muertos. Ni tú ni yo entendemos ni controlamos la muerte.
El que no tranza no avanza
Entonces, son varios aspectos los que está tratando de mostrarnos aquí Salomón. Uno es el aspecto de la maldad en este mundo. Entendemos cómo es que funciona este punto de que el mal es demasiado evidente en nuestra sociedad, muchas veces, para que nos sintamos cómodos con ella. O sea, ¿ven más mal de lo que quisieran? Sí, espero que sí. Espero que se den cuenta de que el mundo es más malo, y las cosas están más sucias, de lo que nos gustaría que estuvieran. Y en una sociedad como la nuestra, que dice: "El que no tranza no avanza", sentimos una frustración dentro de nosotros, porque nosotros vivimos en esta sociedad y nos damos cuenta de que es cierto que el que no tranza no avanza. Necesitas incorporarte al mal de esta sociedad si quieres avanzar en algún sentido. Esa es la frustración que siente el Predicador.
La bondad de Dios te guía al arrepentimiento
Pero ahora voy a conectar esto ya con el último punto de este pasaje, que es lo que dice en el versículo 11. Tiene una frustración Salomón con este tema de que no se ejecuta luego, luego la sentencia sobre la mala obra, y dice: "¿Por qué? ¿Por qué no se ejecuta luego, luego?". Les voy a decir algo, algo que Salomón a lo mejor no entendía completamente, pero nosotros entendemos; tenemos un panorama un poquito más amplio. Se encuentra en Romanos 2:4. Ahí está parte de la respuesta a esa pregunta: ¿por qué Dios se tarda en hacer juicio sobre una sociedad tan mala? Porque es la bondad de Dios. Y la bondad de Dios tiene un solo propósito, de acuerdo a Romanos 2:4, que es ¿qué? Guiarte al arrepentimiento.
Antes de que te frustres demasiado, antes de que digas: "¿Por qué, Señor, te tardas? Porque cuando tú te tardas, las cosas nada más se ponen peor, y la gente todavía se anima más a hacer cosas malas, porque la justicia no es pronta", cuidado con lo que dices. Porque, si cada uno de nosotros experimentáramos la justicia de Dios tan rápido, ya no estaríamos aquí tampoco. Gracias a Dios que es lento en ejecutar juicio. Gracias a Dios que deja que pase tiempo, y dice: "Ah, está bien, está bien". Pero verán que al final mucha de esta paciencia, mucho de dejar ese tiempo de maldad en el mundo, solamente está trayendo más arrepentimiento en aquellos que han sido escogidos para salvación. Ese es el propósito que Dios tiene en retardar el juicio sobre nuestra sociedad.
Los beneficios de la sabiduría: les irá bien a los que temen a Dios
¿Cuáles son, entonces, los beneficios de la sabiduría? Ya vimos las manifestaciones de la sabiduría en este pasaje; ya vimos las limitaciones de la sabiduría en este pasaje; ahora vemos los beneficios. Y esos están en el versículo 12, primero, que dice: "Aunque el pecador haga mal cien veces, y prolongue sus días, con todo yo también sé que les irá bien a los que a Dios temen, los que temen ante Su presencia; y que no le irá bien al impío, ni le serán prolongados los días, que son como sombra; por cuanto no teme delante de la presencia de Dios".
A lo largo de todo este libro, quiero que vean, Salomón es un observador de cosas. Muchas veces solamente está diciendo lo que ve; no hace ninguna conclusión necesariamente. Solo narra la observación; solo dice: "Miren, esto es lo que veo, y nadie lo puede negar. Lo que veo es lo que veo; ahí está. Esta es la realidad con la que vivimos". Versículo 18 del capítulo 5: "He aquí, pues, el bien que yo he visto". A ver, sí, capítulo 6, versículo 1: "Hay un mal que he visto debajo del cielo". Capítulo 7, versículo 15: "Todo esto he visto en los días de mi vanidad".
Hay cosas que ve, sí; pero hay algunas cosas que están aquí en el libro que Salomón no ve, no las ve, pero las sabe. Y esta es una de ellas. ¿Qué sabe, si Salomón no ve lo que está diciendo? Ya dijo: "Lo que yo veo es que hay gente mala y les va bien, y hay gente buena y les va mal. Eso veo. Pero más allá de lo que veo, sé algo acerca de Dios, que yo ya empecé a expresar en el capítulo 3, versículo 14". Nuevamente, esto ya es un conocimiento que tiene Salomón con respecto a la clase de Dios que tiene: "He entendido…" —esto es lo que sé— "…que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de Él teman los hombres". "Yo entiendo ciertas cosas; conozco ciertas realidades que, aunque no concuerdan muchas veces con lo que veo, sé que son verdad, y confío en estas realidades". Es una convicción clara en el Dios de Salomón.
"Con todo esto, con todo esto que he visto, yo sé que al final les irá bien a los que a Dios temen". Algo bueno tiene que haber, que es mucho mejor, a los que están cerca de Dios y hacen Su voluntad, que a los que no están cerca de Él y no hacen Su voluntad. Si no es ahorita, en esta vida, sí lo será después. Eso sí lo entendemos. ¿No concuerda eso con nuestra realidad? Evidentemente, se salen con la suya ahorita. Pero a la luz de la Palabra de Dios, y lo que vemos más grande, es que el temor a Dios trae el mejor beneficio de todos. Salomón no lo dice. Salomón dice, en el capítulo 3, que Dios puso eternidad en sus corazones. Pero a la luz de lo que está diciendo Salomón, entendemos que el mejor beneficio del temor de Dios es la vida eterna. Eso es donde finalmente se ve el verdadero beneficio de una persona que pone primero a Dios en todo lo que hace. Entonces dice: "No importa que no pueda avanzar más en esta escalera de niveles que hay en mi trabajo para llegar más alto. No importa eso, porque sé que tengo algo más precioso, que es mi relación con Dios. Y si yo amo y atesoro a Dios sobre todas las cosas, y veo lo que Él me promete para un futuro, entonces yo puedo rechazar lo que la corrupción me ofrece en todas las diferentes áreas de mi vida, porque tengo algo mejor".
Sé que me irá bien si estoy experimentando día a día el temor a Dios, que es simplemente reconocer quién es Dios, y tomar en serio quién es Dios en relación a mi vida. Es una convicción profunda de mi corazón de que Dios es real, y que Dios sí tiene el control, y que Dios sí tiene un interés en lo que hago y no hago, y que sí voy a rendir cuentas delante de Él algún día. Ese temor de Dios en la perspectiva bíblica es ese temor de Dios. Y si leemos…
Algo que puedes saber
Y fíjense, quiero hacer una cosa más acerca de esto, pero me recordó al otro día que esto es algo que dije en relación a las Bienaventuranzas. Salomón tiene toda esta frustración sobre todas estas situaciones, diciendo: "¿Qué puedes hacer tú?". Y, ¿saben? La verdadera clave de este pasaje, en realidad, no tiene nada que ver con algo que puedas hacer. La solución, de acuerdo a Salomón, es algo que puedes saber. Algo que puedes saber, no algo que puedes hacer. En lugar de hacer, es algo que, a la luz de las injusticias y complejidades del mundo sin sentido… Mi consejo es: confía. Confía y ten fe en la clase de Dios que está en control.
Juan 5, versículos 28 y 29: "No os admiréis de esto, porque viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán Su voz, y saldrán: los que hicieron lo bueno, a resurrección de vida, y los que practicaron lo malo, a resurrección de juicio". Tienes que saber eso. Tienes que saber lo que dice Mateo 25:46: que hay una diferenciación entre unos y otros. Solo hay dos caminos. Toda persona que ha existido solo hay dos opciones que han podido escoger: el temor a Dios, o el rebelarse contra Dios, el no aceptar el medio que Dios ha ofrecido para ser reconciliado con Él a través de la fe, y por consecuencia ir al castigo eterno. Pero los justos, los que han puesto su confianza en Cristo, los que han puesto su fe en Él, a la vida eterna.
Esta es la conclusión: "…les irá bien a los que a Dios temen, los que temen ante Su presencia". Y al impío parece que le va bien. La verdad, no le va a ir bien. "Yo lo sé. No lo veo, pero lo sé". Y estas son las realidades que traen paz a su corazón, y que deberían traer paz a nuestro corazón, con respecto a Dios y con respecto a Su plan sobre nuestras vidas y sobre esta sociedad, que parece estar sin control.
Una sociedad que parece sin control
Estamos hablando ahorita de muchos temas políticos, creo, de hecho, y hasta tenemos que ir a votar, ¿no se supone? No sé para qué, ni por quién voy a votar, pero se supone que vamos a votar, y que hay que hacerlo como ciudadanos; hay que ejercer nuestra labor ciudadana de votar. Pero vemos una serie de cosas que están sucediendo en nuestro país que no nos parecen. Tenemos una frustración con respecto a las leyes, con respecto a este tema del homosexualismo y el hecho de que se legalice el matrimonio homosexual en nuestra sociedad. Y decimos: las cosas parecen estar sin control. Y si las cosas van en la misma dirección en que están yendo en Estados Unidos, no vas a poder prohibir a un hombre entrar a un baño de mujeres, ni a una mujer entrar a un baño de hombres, porque lo importante es cómo tú te sientas. Si te sientes como hombre, eres hombre; y si te sientes como mujer, eres mujer; y eso es lo que te define como persona. Hacia allá va nuestro país, probablemente; por eso, esas son las implicaciones de estas nuevas leyes.
¿Qué hacemos? ¿Nos desesperamos? ¿Salimos a las calles y gritamos, hacemos nuestras pancartas y nos vamos al Zócalo? ¿Qué hacemos? "Señor, esto está sin control. Ayúdame a ser sabio para saber cuándo es el momento correcto para manifestar que no estoy de acuerdo con mis autoridades. Y ayúdame a saber cómo y cuándo y dónde son las mejores maneras de manifestar una convicción bíblica a la luz de la moralidad que se está reflejando en todas partes en nuestra sociedad".
Disfrutar la vida hoy
Me encanta, porque esta es la conclusión final. ¿Cuál es el beneficio? Número uno: vida eterna. ¿Les gusta eso? ¿Cuándo vamos a experimentar vida eterna? Cuando te mueras. ¿Cuánto te falta? No sabemos. Pero mientras, ¿hay algún otro beneficio de la sabiduría mientras espero a morirme? ¿O ya se supone que me voy a sentar aquí a decir: "A ver, Señor, quiero mi beneficio. ¿Qué hago con todo esto?"? Salomón dice: no es el único beneficio que hay; hay uno más, y ya lo hemos estado viendo a lo largo del libro. Dice: aquellos que temen a Dios, aquellos que son sabios, verdaderamente sabios en esta vida, saben cómo disfrutar su vida hoy. Son la gente que más disfruta la vida.
Dice el versículo 15: "Por tanto, alabé yo la alegría; que no tiene el hombre bien debajo del sol, sino que coma y beba y se alegre; y que esto le quede de su trabajo los días de su vida que Dios le concede debajo del sol". ¿Quiénes son las personas que pueden disfrutar más de lo material que tienen hoy, de lo físico, de las bendiciones que existen hoy delante de nosotros? ¿Quiénes? Nosotros. Nosotros somos los que más podemos gozar estas cosas, porque estas cosas no nada más se quedan en una cosa temporal, sino que son el reflejo de algo más grande. Entonces yo puedo disfrutar de una buena comida, ¿por qué? Porque sé que viene de Dios. Y Salomón ya ha dicho esto antes: es un don de Dios el que pueda disfrutar una buena comida. Y si tanto me gusta esta comida que sabe tan rico —que ya se están imaginando qué es lo que sea que vayan a comer hoy—, ¡cuánto más delicioso el Dios que la hizo! ¡Cuánto más de estos placeres que tenemos hoy en día en nuestra vida tendremos en la eternidad! Todas estas cosas hermosas que Dios nos ha dado serán maximizadas en Su presencia. Todas.
Yo creo que vamos a comer en la eternidad también, y tengo mis razones bíblicas para decirlo: porque Jesús comió en Su cuerpo resucitado, y eso es un patrón a seguir para nosotros. Dice Pablo: ustedes van a experimentar el mismo cuerpo glorificado que experimentó Jesús en Su resurrección, como el primogénito de entre los muertos; ahora ustedes van a seguir. Y todas esas cosas que ustedes ahorita… están limitadas por el pecado y por tantas cosas, pero aun así son increíbles. Una de las cuales, hablamos ayer, es el matrimonio. ¿Quiénes, de todas las personas del mundo, deberían de disfrutar más el matrimonio? Los cristianos, claro. Porque entienden que hay algo más profundo, algo más sublime, algo más hermoso aquí, que simplemente: "Ay, nos gustamos, y nos llevamos bien, y qué bonita está". Es más que todo eso. Y a la luz de las realidades futuras cambia nuestro presente, y entonces todo lo que estamos experimentando ahorita se vuelve mucho más disfrutable, por entender de dónde viene todo eso.
Es gracia
Si hacemos estas conexiones… Ya cuando entendemos el concepto de gracia en nuestras vidas —"Sí, es que no lo merezco, pero aquí lo tengo"—, se vuelve aún más hermoso. Porque si piensas que te lo mereces, y que tienes que trabajar para ganarte algo, por lo regular vas a pensar que te mereces algo mejor. Pero cuando entiendes que es gracia, entonces sabes que todo lo que tienes sobrepasa lo que mereces, y vas a aprender a disfrutar eso más, ¿no es cierto? ¿Cuántos sentimos que no ganamos lo suficiente en nuestros trabajos, que no nos alcanza? Cuando sentimos eso —a veces todos sentimos esto—, decimos: "Si ganara un poco más, si me subieran solo un poquito, así podría tener un mejor nivel". No, porque es gracia. No lo mereces. Lo que ya tienes, no lo mereces. Y si entendieras eso, sabrías apreciar tu sueldo mucho más de lo que lo estás apreciando ahorita, porque hay gente que ni siquiera tiene trabajo.
Y de pronto todo se pone en perspectiva: lo bueno que es Dios con nosotros, y la manera en que todas estas cosas están diseñadas para hacernos voltear hacia Él, y alabarlo a Él, y darle las gracias a Él, y decir: "Señor, ya quiero que llegue lo que viene, porque me encanta esto, me encanta esto que me estás dando ahorita". Y las cosas no se van a poner peor; se van a poner mejor. Esa es la esperanza central de la vida cristiana, siempre: que lo mejor está por venir. Y entonces eso cambia toda la manera en que nos gozamos con respecto a las realidades presentes. Dice Salomón: alégrate, gózate, disfruta del trabajo de tus manos. Este tema ya lo hemos visto una y otra y otra vez a lo largo del libro, y va a seguir. La realidad: la manera en que tú y yo podemos disfrutar la vida es al entender el propósito de todo lo bueno que existe en nuestras vidas. Y esa es la conexión que hacemos con el mensaje del próximo domingo. El título —es el capítulo 9— de lo que vamos a ver el próximo domingo es: "Disfruta la vida". Ese es el mensaje de Salomón para nosotros.
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