Hebreos 1:1-2HebreosNathan Díaz
La elocuencia de Dios
Muchos oran «Señor, háblame» y sienten silencio; este mensaje sobre cómo habla Dios hoy muestra que Él ya habló. Hebreos 1:1-2 recorre tres formas: la creación, los profetas en muchas épocas y maneras, y finalmente el Hijo, heredero de todo, con quien se inauguran los postreros días.
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Transcripción
El contexto histórico de Hebreos
…(La grabación comienza con el mensaje ya iniciado.) los historiadores creen que se refiere a Cristo. Y entonces decía: "Hay conflicto entre los judíos con respecto a un Cristo, y por lo tanto voy a expulsar a estos" —decretó— "de Roma". Y esto sucedió en el año 49, y esto lo vimos cuando estudiamos el libro de Hechos. Es probablemente esto lo que causó que Priscila y Aquila tuvieran que salir de Roma. Y más adelante, entonces, les da una referencia: a lo mejor esto es más o menos cuando se escribió el libro de Hebreos. Es durante este tiempo en el cual se generó esta presión sobre los judíos cristianos, los que se habían convertido, para salir de Roma.
Más adelante, y durante este tiempo, del 49 hasta el 64 después de Cristo, Nerón causó un fuego en Roma, y para lavarse las manos, para quitarse la responsabilidad de ese incendio, culpó a los cristianos. Y esto empezó a generar otra vez toda clase de persecuciones hacia los cristianos, al grado que hay mucha información de Tácito, que escribe acerca de esto y habla acerca de cómo usaba a los cristianos como antorchas humanas para iluminar las calles, y ese tipo de cosas. Entonces generó mucha persecución durante ese tiempo.
Se piensa que es en esa ventana de tiempo, entre lo que abría el edicto de Claudio, en el 49, y la persecución de Nerón, en el 64 —en esa ventana de tiempo, esos 15 años—, es probablemente en la que se escribe la carta. Y es en ese contexto, para estos hermanos que probablemente estaban en esa zona de Roma, que se escribió esta carta. Ese es el periodo de tiempo en el que se considera. Y son cristianos con miedo, son cristianos con temores. El autor de Hebreos está escribiendo esta carta para animarlos, y los exhorta: "No nieguen su fe. No, no cedan ante la presión de decir: 'Sí, César es rey, César es el Señor. No, no, no tengo ninguna relación con este Cristo'".
Eso es lo que el autor de Hebreos está preocupado: qué es lo que está sucediendo con este grupo de cristianos judíos. Es lo que vamos a estar viendo en el capítulo 10: está preocupado por esto, y está preocupado por la apostasía que se da dentro de la iglesia, de aquellos que niegan la fe. Lo vamos a estar viendo en el capítulo 6, versículo 6, en el capítulo 10, versículo 29, etcétera. Estoy súper tentado siempre a meterme y empezar a predicar en esos capítulos, pero eso va a ser más adelante también.
Antes del año 70
Entonces, otra cosa interesante es que el autor de Hebreos habla como si todavía siguiera siendo practicado el sistema de sacrificios del templo, lo cual también nos da a entender que probablemente entonces fue escrito antes del año 70. Antes del 70, ¿por qué? ¿Qué pasó en ese año 70? El templo fue destruido y ya dejó de haber sacrificios. Entonces la manera en que está escrito nos hace pensar que fue escrito antes de ese año.
¿Quién escribió Hebreos?
Otra conexión interesante que hay en este libro es que en el capítulo 13, versículo 23, se menciona a un personaje con el que ustedes están familiarizados: "Sabed que está en libertad nuestro hermano Timoteo, con el cual, si viniera pronto, iré a veros". Entonces es una pista del autor, el cual no sabemos quién es. No sabemos quién es el autor de Hebreos, pero sabemos que es alguien que tenía una relación cercana con Timoteo. Y en el libro de Hechos encontramos la historia que rodea a Timoteo, y quiénes son los personajes que convivieron con Timoteo. ¿Y quién? Pablo. Algunos creen que Pablo es el que escribió la carta; Pablo, entonces, probablemente escribió esta carta.
Sin embargo, para los que están familiarizados con el griego y leerían esta carta en griego —mi mamá hacía eso; mi mamá leía su Nuevo Testamento en griego todo el tiempo—, se dan cuenta de que el griego del libro de Hebreos es muy diferente al griego de las epístolas de Pablo: la sintaxis, la gramática, la manera en que se desarrollan las frases. Y en particular hay algo que falta en esta carta que es muy característico de Pablo, que es un saludo: "Les escribe Pablo, su hermano; Pablo les saluda, a todos los santos que están en...". La carta no dice quiénes son los recipientes y no dice quién es el autor. La característica principal del apóstol Pablo son sus saludos personales, que es una característica que no está ahí tampoco. Por eso es que se ha asumido entonces que probablemente no es Pablo el autor.
¿Quién, entonces? Se ha sugerido que podría ser Lucas. Sin embargo, Lucas, como gentil, no tiene este tipo de trasfondo que el autor aparentemente tiene en el judaísmo y en todo el conocimiento del Antiguo Testamento. También es diferente el griego de lo que conocemos de las cartas de Lucas, aunque Lucas es alguien que estaba muy bien preparado, muy bien entrenado. El griego de este libro es muy sofisticado; es, por mucho, el griego más sofisticado, más elevado de todo el Nuevo Testamento. El más simple, más sencillito, es el de Juan. Los que estudian griego empiezan con Juan siempre, porque, entonces, el más facilito es como uno de los autores que no tiene tanta educación, y se ve más simple, más normal su griego.
Este autor era una persona que tenía un griego muy elevado, muy sofisticado. Una opción podría ser también Bernabé. Bernabé convivió con Timoteo; sí, no sabemos en qué medida, pero probablemente. Y van a ver que, al ser levita, tenía algo de información y entrenamiento sobre el sistema sacrificial y todo lo que se desarrolla aquí. Podría ser.
Apolos, varón elocuente
Sin embargo, les voy a decir quién creo yo que escribió Hebreos. Y ya, si estuvieron conmigo durante nuestro estudio del libro de Hechos, lo mencioné, pero ya se les olvidó. El capítulo 18 de Hechos nos da unas pistas que para mí son muy significativas sobre el personaje que, creo yo, tiene más peso en todo el Nuevo Testamento que podría ser el autor. Hechos, capítulo 18: hay un judío, versículo 24, "llamado Apolos, natural de Alejandría". Entonces es un entrenamiento en Alejandría, que es el centro de la educación griega y teológica de la época. Y aquí está la pista: "varón elocuente". Tiene mucho conocimiento, y además sabe comunicarse de una manera poderosa en las Escrituras. ¿Cuáles Escrituras? El Antiguo Testamento. O sea, conoce muy bien su Antiguo Testamento.
"Este había sido instruido en el camino del Señor; y siendo de espíritu fervoroso, hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor". Ya estudiamos este capítulo, y hablé más de Apolos cuando estudiamos esto; pueden buscarlo, y por ahí está el mensaje. Pero hay una clave al final, porque Priscila y Aquila lo ayudan un poquito, aquí, corrigiéndolo en su doctrina, en su teología. Y al final lo recomiendan a los hermanos, en el versículo 27: "Queriendo él pasar a Acaya, los hermanos le animaron, y escribieron a los discípulos que les recibiesen; y llegando él allá, fue de gran provecho a los que por gracia habían creído".
Y aquí está la clave más importante, creo yo, que lo conecta con el libro de Hebreos: "Porque con gran vehemencia refutaba públicamente". ¿A quiénes? "A los judíos". Su ministerio era un ministerio hacia los judíos. ¿Y cuál es su ministerio? "Demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo". Entonces todo su ministerio se había enfocado en mostrar la conexión que había entre el Antiguo Testamento y Jesús. Era un apologista. Entonces estaba buscando cómo defender la fe cristiana desde el Antiguo Testamento, que era con lo que estaban familiarizados los judíos, y hacer conexiones hacia Jesucristo.
Entonces, yo no sé quién escribió Hebreos. Nadie sabe. Pero por lo menos sé que el autor tendría que ser alguien muy parecido a Apolos en sus características. No sé si fue Apolos, pero era alguien como Apolos, por lo que sabemos de él. Entonces ahí tienen mi opinión. Y me parece que Lutero también pensaba que era Apolos el autor; varios han considerado esta posibilidad. Pero no sabemos; ese es el punto: no sabemos. Y no importa. Al final del día, Dios no estaba preocupado por que supiéramos quién era el autor. Es un autor relacionado con los apóstoles, que ha recibido enseñanza apostólica, pero su preocupación no es su propio nombre, no es que lo reconozcan.
Ese es el punto: quien sea que está escribiendo este libro, desde el primer versículo que leemos de esta carta, ¿hacia dónde se va? A Dios, a Jesús. "De esto se trata lo que les voy a decir. Olvídense de mí; no importa quién soy. Lo que importa es lo que les voy a decir". Y aquí es donde quiero que se enfoquen: que entiendan la supremacía de Cristo Jesús en todas las cosas, y cómo eso nos va a ayudar a perseverar en la fe, cómo eso va a ser un llamado una advertencia a no apostatar, a seguir adelante como cristianos fieles, sabiendo que nuestro llamamiento es seguro, y que nuestra recompensa es segura, y nuestra esperanza es permanente. Pueden enfrentar las tribulaciones, pueden enfrentar las dificultades, si ven y entienden quién es Jesús. Eso es lo que va a estar en esta carta siendo enfatizado una y otra vez: vean a Cristo, vean quién es, vean lo que Él ha hecho, y perseveren. De eso se va a tratar; ese será el tema.
Un libro que supone el Antiguo Testamento
Y en este camino, a lo largo de este camino, vamos a estar yendo al Antiguo Testamento mucho. ¿Por qué? Porque el autor supone que conocemos mucho del Antiguo Testamento. Y eso es lo que lo ha hecho un libro difícil para algunos, porque de pronto empiezan a leer cosas como Melquisedec. ¿Y quién es Melquisedec? Entonces tienes que regresar a Génesis y leer algo acerca de este Melquisedec en su encuentro con Abraham, y tener ese contexto. Vas a leer acerca de los sacrificios, acerca del sumo sacerdote; vas a leer acerca de Moisés, acerca del tiempo que estuvieron en el desierto. Vas a tener que regresar y leer qué pasó; si no, te va a costar mucho trabajo entender este libro.
Y entonces este libro supone que ya has leído tu Antiguo Testamento y ya conoces estas cosas. Lo vamos a estar viendo todo a lo largo de este camino: esas conexiones que hay con el Antiguo Testamento. Y creo que va a ser un viaje de mucha edificación para todos, porque es tan profundo lo que está aquí, tan profundo. Algunos de estos pasajes están llenos de cristología, que es el estudio de Cristo, de quién fue Jesús. Están tan llenos de Sus atributos, de quién es, de qué es lo que hizo, de cuál es Su esencia como Dios. Y en saber si Jesús es Dios, van a descubrirlo en este libro, y en estos primeros versículos, de hecho: "Dios, habiendo hablado...".
La elocuencia de Dios
Por eso el tema de hoy es la elocuencia de Dios. Cuando alguien es elocuente, ¿a qué nos referimos? A que sabe comunicarse, ¿no? Lo que todos los predicadores queremos: comunicarnos claramente y que nos entiendan lo que estamos diciendo. "Ah, hermano, no te entendí nada de lo que dijiste; súper confuso". Bueno, a veces no somos tan elocuentes como quisiéramos. Pero el punto de este pasaje es: Dios es el comunicador por excelencia. Él sabe comunicarse; Él sabe cómo transmitir un mensaje a aquellos que quiere que lo escuchen.
La revelación general
Y vamos a empezar con una idea muy sencilla, muy clara, que está a lo largo de la Biblia. Y primeramente es esta idea de que Dios habla a través de algo que conocemos como revelación general, o también es conocida como revelación natural. Porque en este primer versículo el autor nos está llevando desde la creación hasta la nueva creación, y nos va a mostrar que Dios ha estado haciendo algo desde el principio: comunicándose con nosotros a través de todo lo que está haciendo y todo lo que hace. Porque la gracia de Dios, hermanos —y quiero que esto quede claro hoy—, la gracia de Dios no solamente está en la salvación.
Dios no nada más ha revelado Su gracia en salvarnos; Dios ha revelado Su gracia en revelarse a sí mismo, en hablarnos. Eso también es gracia. Y aquí es donde está pensando el autor: está mostrándonos la gracia de Dios en el contexto de Su revelación. Y antes de que los profetas hablaran —porque va a hablar de eso en un momento—, antes de que los profetas hablaran, Dios habló en un lenguaje que trasciende cualquier idioma, no importa qué idioma hables.
Y si viene alguien... y eso nos pasó ahora con los hermanos en la sierra, ¿verdad?, de Veracruz. Los escuchas hablar náhuatl toda tu vida, y de pronto ya no estás seguro de qué está pasando. Pero gracias a Dios también hablan español; entonces siempre están intercambiando entre los dos. Y entonces, para los que no hablamos náhuatl, allá, nada más español: "¿Sí? ¿Ahí qué es lo que están diciendo?". Y el idioma tiende a ser una barrera entre las naciones, y sabemos que esto sucedió desde la torre de Babel. Pero Dios ha hablado en un idioma que trasciende cualquier lenguaje humano. ¿Cuál es? La naturaleza, ¿no es cierto?
La naturaleza nos habla, y habla a cualquier ser humano de una manera que no requiere un idioma hablado con palabras. Es el testimonio de lo que nos rodea: de los cielos, del universo, de nuestro planeta, de los árboles, las plantas que están a nuestro alrededor. Todo eso está hablándonos. Nos hemos acostumbrado a ver estas cosas; entonces ya no las escuchamos, pero todo el tiempo nos están hablando, nos están diciendo algo. Tú y yo somos testimonio de algo: porque tenemos personalidad, porque sentimos, porque amamos, porque queremos relacionarnos, porque pensamos y razonamos las cosas. Todo eso está diciendo algo. La pregunta es: ¿qué es lo que está diciendo?
Salmo 19, versículos 1 y 2: "Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento anuncia la obra de sus manos". Y Pablo retoma esa idea en Romanos 1:20, y dice que nadie tiene excusa. ¿Por qué? Porque "por medio de lo creado", los atributos de Dios, "su eterno poder y deidad, se han visto claramente". O sea, todos han visto atributos de Dios a través de lo que tenemos desplegado enfrente de nosotros. Dios ya ha empezado a hablar, y ha ordenado este mundo de tal manera que el mundo está hablando de diseño, y está hablando de propósito, y está hablando de un Creador. "Y aquí estamos nosotros, y algo más tiene que haber allá afuera, más grande que nosotros, capaz de crear todo, porque está creado". Evidentemente no es nada más un accidente, porque todo lo que vemos tiene un orden, y tiene un diseño, y tiene una manera de encajar con todo lo demás.
El ajuste fino del universo
Y entre más estudiamos y entre más conocemos del universo, más nos sorprendemos acerca de estas maravillosas verdades. Los científicos deberían ser los que más creen en este libro. Pero muchas veces la ciencia se usa como un pretexto para no tener que creer en Dios, para justificar el no rendir cuentas de tu propia vida. Porque tú puedes generar un argumento que excluye a Dios y que hace que todo esto simplemente sea un accidente —es lo que llamamos naturalismo—, y entonces puedes hacer lo que quieras, puedes vivir como quieras.
Pero hay tantos elementos... Sólo traté de acordarme de algunas de las cosas que he estudiado en el pasado acerca de lo que llamamos el ajuste fino del universo, y son tantos detalles. La manera en que los electrones y los protones funcionan juntos tiene una dinámica tan perfecta, tan exacta, en donde se han dado cuenta de que no podrían sostenerse juntos estos elementos si hubiera cualquier tipo de variación en su tamaño. Y esto es a nivel microscópico, que ni siquiera estamos conscientes; no lo podemos ver. El carbono y el oxígeno, los núcleos del carbono y el oxígeno también, los niveles de energía dentro de estas moléculas, hacen que sea perfecta la manera en que funcionan dentro de nuestro mundo.
Las fuerzas electromagnéticas y gravitacionales del mundo, y de las estrellas también, para que pudieran ser estables. El color del sol —el color del sol, ¿sabían eso?—: la respuesta fotosintética que tenemos aquí en la tierra tiene que ver con el color; si fuera más rojo o más azul, no funcionaría. La masa del sol: si fuera más grande, su brillo causaría una radiación que nos eliminaría, eliminaría toda la vida; si fuera más pequeña, las distancias planetarias tampoco funcionarían; la radiación UV-B sería inadecuada para la fotosíntesis. La distancia del sol con la tierra también es crucial: un poquito más cerca, nos quemamos todos; un poquito más lejos, nos congelamos todos.
La gravedad, el eje de nuestro planeta en relación al sol, el período de rotación, el campo magnético, la relación entre oxígeno y nitrógeno, y el dióxido de carbono, y el vapor de agua, y los niveles de ozono: todo eso es perfecto en nuestro planeta para que pueda existir la vida. Y cualquiera que estudia esas cosas se da cuenta de que es imposible que todo eso suceda por accidente. Entonces hay un Dios, y es poderoso, y tiene un diseño, y nos ha puesto aquí. Dios ha hablado, pero la gente no está escuchando. Como dijo nuestro Jesús: "Teniendo oídos, no escuchan"; no oyen. Puedes escuchar físicamente, pero no oyes; vives tu vida ignorando todas estas realidades que nos rodean de un Dios que ama.
La centralidad de la vida
Dios está hablando. Y no es nada más el ajuste fino del universo; también es la centralidad de la vida. Todos entendemos que la vida está en el centro de este planeta, y que lo que le da significado y trascendencia a todas las cosas es la vida. Por eso nos preocupa tanto cuando hablan de que va a haber una guerra, porque decimos: "Híjole, nos vamos a morir todos si hay una guerra nuclear". La vida, sabemos que es lo más importante, y es lo que hay que proteger, y es lo que es más especial de este planeta. Y por supuesto, todos tenemos un sentido interno de que existen cosas hermosas y cosas por las cuales vale la pena vivir, y también hay cosas buenas y cosas malas. Y todo eso está dentro de la realidad que nos rodea, y está hablándonos todo el tiempo de un Dios y de un Creador. Es Dios hablándonos. Es la primera cosa; de ahí podemos partir para decir: Dios habla. Dios habla a través de la revelación general.
Muchas veces y de muchas maneras
Número dos, aquí está el versículo 2: "Habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas" —perdón, es el final del versículo 1—, "a los padres por los profetas". Entonces aquí el autor está poniéndonos un periodo de tiempo antes de Jesús, o sea, desde la creación hasta Jesús. Está diciendo: Dios ha escogido hablarnos de maneras muy claras, de maneras muy variadas y en muchas diferentes épocas. Entonces, dos cosas. "Muchas veces", haciendo referencia a muchas épocas de la historia. La Biblia fue escrita más o menos en un periodo de 1500 años. Ese es el período de tiempo que tomó el escribir todo lo que está contenido en este... 2500 años; mucho tiempo.
No hay ningún otro libro que haya tardado tanto tiempo en escribirse como la Biblia. Ninguno. La mayoría de los libros se escriben en el periodo de vida de una sola persona, si acaso. Por muy largo que quieras tomarte para escribir un libro, no lo empiezas cuando tienes cinco años y lo terminas cuando tienes... Pero este libro tardó 1500 años. Y esa es una de las diferencias más grandes que existen entre este libro y todos los demás libros que dicen ser Dios hablando. Entonces, si tú tomas el Libro de Mormón, puedes decir: "Este libro se escribió en muy poquito tiempo y por una sola persona". Es una característica muy diferente a la Biblia. El Corán: ¿cuántas personas escribieron el Corán? —voy a regresar a él en un momento—. ¿Y en cuánto tiempo? Muy poquito tiempo de la historia.
Entonces hay algo de cómo Dios hace las cosas, que quiere mostrarnos: que no nada más está trabajando en un solo periodo de la historia; está trabajando en un periodo larguísimo de la historia, para mostrar que desde el principio Él ha hablado y ha querido hablarnos. Y no nada más es que ha querido hablarnos y dice: "Ah, miren, voy a escoger a todos los que tengan esta característica y voy a hablar a través de ellos". Y sobre eso, Dios no... vas a encontrar que los autores del Antiguo Testamento son de toda clase de trasfondos y de toda clase de situaciones diferentes. Hasta un burro entra ahí para comunicar el mensaje de Dios.
La elocuencia cósmica y profética
Entonces quiero leerles esto. Esto es algo que escribió Kent Hughes acerca de este pasaje, y me gusta mucho cómo resumió todo esto. Él dice: "El énfasis aquí es en la gran diversidad de la manera en que Dios habla. En el Antiguo Testamento, Dios utilizó muchas maneras para instruir a los profetas. Dios habló a Moisés en Sinaí a través de truenos y rayos, con una voz de trompeta, pero susurró a Elías en Horeb con una voz de susurro. A Ezequiel le mostró visiones; a Daniel, sueños. Dios apareció a Abraham como un hombre y a Jacob como un ángel. Dios se declaró a sí mismo por la ley, por advertencias, por exhortación, por tipos, por parábolas. Y cuando los profetas de Dios profetizaron, utilizaron casi todos los tipos de comunicación y métodos para su mensaje".
"Amós dio oráculos directos de Dios; Malaquías usó preguntas y respuestas; Ezequiel dramatizó..." —unas cosas medio extrañas y simbólicas, ¿se acuerdan?—; "Hageo predicó sermones; Zacarías, sus señales misteriosas. El significado de este inmensamente creativo y variado sistema de comunicación es que dramáticamente demostró el amoroso deseo de Dios de comunicarse con Su pueblo. Nunca fue sobreusado, nunca fue aburrido, nunca fue inescrutable completamente, nunca fue irrelevante. Siempre fue adecuado para el tiempo; siempre fue progresivo, revelando más de Dios y de Sus caminos; siempre fue continuidad con las palabras previas de Dios".
"A través de la elocuencia cósmica y profética, hombres y mujeres se levantaron para vivir en los lugares más altos. Abraham logró fe para ofrecer a su propio hijo; Moisés se pudo enfrentar al faraón a través de milagros; David venció a Goliat; Daniel logró tener integridad en Babilonia. Pero todo esto, en su manera adecuada, su manera progresiva, su continuidad, su poder, la elocuencia de Dios no estaba completa. Tan grande como fue, sin embargo, era fragmentaria y carente". Lo cual nos lleva al versículo 2: algo faltaba.
Si no entiendes una cosa, vas a entender otra
Y, hermanos, espero que esto los anime, ¿verdad?, porque estoy seguro de que se han leído sus Biblias y se han encontrado con cosas que no entienden, ¿no es cierto? "Sí, Señor, esto, ¿por qué lo revelaste así? ¿No lo puedes haber simplificado un poquito? ¿No lo puedes haber hecho un poquito más en lenguaje sencillo? ¿Y por qué no...?". Y a veces las preguntas que nosotros queremos que Dios conteste no son las que contesta: "Señor, ¿quiénes fueron los gigantes, los nefilim?". Eso no es lo que está tratando de contestarte cuando lees Génesis 6.
Entonces esto es de ánimo, porque cuando tú lees la Biblia, si no entiendes una cosa, vas a entender otra; y si no entiendes esa, vas a entender esta; y si no tienes esa, vas a entender esta. Porque Dios, a lo largo de la historia, se está revelando de tantas maneras diferentes, y con tantos personajes diferentes, y de tantas maneras diferentes, que finalmente vas a agarrarle la onda. Es la realidad de nuestro Dios y de cómo se comunica con nosotros.
Los postreros días
Pero aquí el autor hace una línea, y hace una división en el tiempo, y dice: existen los profetas —existe la creación hasta los profetas—, y después existen los postreros días. Y me encanta, porque cuando decimos "los postreros días", inmediatamente decimos: "Ah, los postreros días son los últimos días, o sea, después de la Tercera Guerra Mundial, supongo; son los últimos días". ¿Cuándo son los últimos días? ¿Cuáles son los postreros días? Dice: el Hijo. Cuando se manifiesta el Hijo, ahí empiezan los últimos días; ahí se inauguran los postreros días. Ahí es cuando se abre una nueva fase de la comunicación de Dios: Dios ahora ya se va a comunicar de una manera completamente nueva.
O sea, si Dios ya se había venido comunicando a lo largo del Antiguo Testamento, entonces eso no es nuevo, que Dios se comunique. Pero que Dios se comunique a través de Su Hijo, eso es completamente nuevo; nadie lo había visto. Es una nueva manera en la cual Dios ha decidido hablar. Algo faltaba en todo lo que había venido diciendo Dios; ameritaba una conclusión mesiánica. Todo eso estaba apuntando hacia Cristo. Todo el Antiguo Testamento nos estaba preparando para un solo momento. Dios ha venido hablando, ha venido hablando, Dios ha venido hablando, y ahora Su revelación más gloriosa, final y absoluta acerca de lo que quiere decirnos nos la va a decir a través de un ser humano: el Hijo de Dios.
Y el autor de Hebreos quiere que eso nos impacte, quiere que nos sorprenda. O sea, este énfasis que hace sobre esto es porque ese es el tema central del libro: la superioridad de Jesús como el clímax de todo lo que Dios está haciendo aquí en la tierra, como la manifestación más gloriosa y final de Su plan.
¿Puede un personaje conocer a su autor?
Estaba leyendo sobre un ateo que estaba tratando de desarrollar un argumento en contra de esta idea de que Dios puede ser conocido. Porque él decía: "No podemos conocer a Dios, porque Él es Creador, y si existe, entonces, ¿cómo va la creación a conocer al Creador? Hay una distancia tan grande entre nosotros". Y esto fue el debate filosófico que ha existido también por siempre: la trascendencia de Dios. Si es que existe, ¿cómo podemos saber algo sobre Él? Nosotros somos tan pequeños en comparación a Él que realmente está difícil entender esta dinámica, y poderlo conocer, y poder saber algo sobre Él. Porque si es tan grande como dice ser, no puede ser conocido. Bueno, esto pensaríamos.
Entonces, lo que comparaba era... decía: "Es como si uno de los personajes de Shakespeare pudiera conocer a Shakespeare". No, no puedo pensar en un autor más famoso que él. ¿Puede uno de sus personajes conocerlo a él? Les hago la pregunta. No, es imposible. ¿Cómo va un personaje que fue inventado, que fue creado, a conocer al que lo inventó? Pero este ateo, después de pensarlo un poquito, se dio cuenta de que de hecho el mismo argumento que estaba haciendo lo estaba poniendo en una posición para entender exactamente lo que Dios hizo. Porque dijo: "A ver, ¿puede conocer un personaje al autor? Puede ser. ¿Qué tal si el autor se escribe a sí mismo dentro de la historia? ¿Qué tal si él se convierte en uno de los personajes, el autor, y se empieza a describir a sí mismo dentro de la historia, para que tenga interacción con esos personajes?". Es lo que hizo Dios. En ese escrito se metió dentro de nuestra historia, para que pudiéramos saber algo sobre Él, para que pudiéramos conocer realidades acerca de quién era Él. Pero vean: esto es nuevo, y no es nuevo; viene desde el Antiguo Testamento siendo revelado. Por eso es tan importante que lo veamos.
Toda la Biblia se trata de Jesús
O sea, este libro de Hebreos nos va a conectar con el Antiguo Testamento, y nos va a mostrar que toda la Biblia se trata acerca de Jesús. La historia de Jesús no empieza en los Evangelios; la historia de Jesús comienza en Génesis. Ahí empieza. Nada más sucede que en los Evangelios se da la revelación de lo que ya había sido anticipado y profetizado desde antes. Así que no se sorprendan; estas son las conexiones que hay. Y esto nos va a ayudar; este libro nos va a ayudar a vencer las herejías y los falsos conceptos que hay acerca de la Biblia, de que el Antiguo Testamento es una cosa y el Nuevo Testamento es otra cosa.
No es cierto. El Antiguo y el Nuevo Testamento son una progresión, una revelación progresiva de una sola cosa, de una sola historia, no de muchas diferentes. Esa era la herejía de un personaje que se llama Marción, en el segundo siglo, creo. Él decía: "No, no, no, es que el Dios del Antiguo Testamento, ese no es el bueno; el bueno es el del Nuevo". Entonces él desechaba el Antiguo Testamento, y decía que era mejor ya quitar el Antiguo Testamento y nada más enfocarse en el Nuevo, porque el Nuevo era el verdadero Dios en el que él quería creer. El libro de Hebreos va a aclarar esa herejía para nosotros.
Sólo hay un Hijo
Y está hablando de la manifestación de Jesús, no nada más en lo que Él dijo. Está hablando de toda Su encarnación como un todo: Su persona, Sus palabras y Sus hechos. Esa es la manifestación de Dios y de lo que quería comunicarnos a través de Jesús. Sólo hay un Hijo de Dios. "Bueno, ¿yo no soy hijo de Dios?". Sí, eres un hijo de Dios; eres un hijo adoptado. Hay hijos creados y hay hijos adoptados, pero sólo hay un Hijo que es de la misma esencia del Padre. Sólo hay un Hijo que es el Hijo. Y eso es lo que vamos a estar viendo en los próximos versículos; los estoy preparando para esto.
Pero vean este contraste. O sea, lo que quiero que vean es que aquí ya tenemos todos los elementos. O sea, la teología es tan profunda aquí que ya el autor nos está dando todos los elementos para ver por qué es que el islam está equivocado con respecto a Jesús. ¿Por qué? Porque ellos dicen que Jesús era sólo un profeta. Es lo que dice el islam: Jesús era un profeta. Este versículo dice: no. Antes habló por los profetas, simples profetas; ahora habla por medio del Hijo de Dios. No es como Mahoma, no es como Moisés, no es como Abraham, no es como Elías, no es como Ezequiel y Daniel. Vamos a ver más sobre eso más adelante.
Jesús inaugura una nueva era
Entonces la idea aquí es: el Hijo ha sido manifestado. Desde el principio ha habido comunicación de Dios, pero el Hijo es el punto más alto, el clímax de esta comunicación. El Hijo es el que inaugura los postreros días. Vean lo que dice Romanos 15:4. Dice: "Porque todo lo que fue escrito en tiempos pasados, para nuestra enseñanza se escribió, a fin de que por medio de la paciencia y del consuelo de las Escrituras tengamos esperanza". Todo lo que dice el Antiguo Testamento es para que nosotros tengamos esperanza, porque ahora ha sido manifestado Cristo, y podemos ver el cumplimiento, y podemos entender cómo se conecta con todo lo que había sido revelado previamente.
1 Pedro 1:10: "Acerca de esta salvación, los profetas que profetizaron de la gracia que vendría a vosotros diligentemente inquirieron e indagaron, procurando saber qué persona o tiempo indicaba el Espíritu de Cristo dentro de ellos, al predecir los sufrimientos de Cristo y las glorias que seguirían. A ellos les fue revelado que no se servían a sí mismos, sino a vosotros, en estas cosas que ahora os han sido anunciadas mediante los que os predicaron el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo, cosas a los cuales los ángeles anhelan mirar". Entonces Jesús inaugura una nueva era, que es la que estamos viviendo. Y de hecho la historia está dividida de esa manera: antes de Cristo, después de Cristo. Reconocemos que algo pasó ahí que fue increíblemente profundo e increíblemente glorioso.
Heredero de todo
Segunda parte del versículo 2: "A quien constituyó heredero de todo". "Constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo". Aquí tenemos dos cosas que nos muestra el autor de Hebreos. Número uno: el Hijo es heredero de todo. ¿Por qué es importante que sepamos esto acerca del Hijo? Si yo les prometo algo, si yo les digo... a ver, a ver: "Les regalo el estado de Veracruz. Es de ustedes, para la iglesia; ustedes hagan lo que quieran. Todo el estado de Veracruz: construyan las iglesias que quieran y hagan sus casas donde ustedes quieran". ¿Qué me dirían? "A ver, no estoy seguro de que puedas hacer esa promesa". ¿Por qué no? Porque yo no soy dueño del estado de Veracruz. O sea, no es mío para dar.
¿Yo qué les puedo dar? ¿Qué les puedo prometer? Sólo aquello sobre lo cual yo tenga autoridad, ¿no? Si yo no tengo autoridad sobre ciertas cosas, no tengo ningún derecho para regalarlas, o darlas, o prometerlas a quien yo quiera. Sólo lo que es mío, sólo lo que me pertenece a mí. Así, si yo le digo a Abel: "Bueno, te regalo..." —me tengo que tener cuidado aquí; estoy... voy a prometer—. Pero si digo algo que sí es mío, entonces también va a decir: "Gracias". Déjame pensar; no había pensado esto bien antes de decirlo.
La razón por la que esto es tan importante, que el autor de Hebreos mencione que es heredero de todo, ¿es por qué? Porque eso significa entonces que cualquier promesa que Jesús haga, la puede hacer; tiene derecho a hacerla. Y ese es el mismo tipo de esperanza que tiene Pablo cuando escribe en Romanos 8: "Ni lo presente ni lo futuro nos puede separar del amor de Dios". ¿Por qué? Porque el presente y el futuro le pertenecen a Dios. Entonces Dios puede prometer el presente y el futuro. "Ni lo alto, ni lo profundo, ni principados y potestades, ni la muerte, ni ninguna otra cosa creada nos puede separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús". ¿Por qué? Porque todos estos le pertenecen a Dios.
Esto es: cuando Jesús hace una promesa, tú puedes confiar en que Él va a cumplir con esa promesa, porque todo es de Él. Es así de sencillo. Y es por eso que empieza aquí. Y es interesante que empieza como empieza: por hablar de que es heredero de todo, y luego Creador del universo. Pensaríamos que primero diría "Creador del universo" y luego "heredero", ¿no? Pero es donde terminas lo que es más importante que donde empiezas, muchas veces. Ayer estábamos en un funeral: ¿qué es más importante, de acuerdo a Eclesiastés, el día que naces o el día que mueres? El día que mueres es más importante.
Y solo el autor de Hebreos quiere empezar por decirnos: "Miren, aquí es donde termina la historia; ya saben cómo termina: Dios es dueño de todo. Y nada más les recuerdo: también con Él empezaron todas las cosas". Y Él es heredero por esa razón: porque lo creó. ¿Cuándo es algo tuyo? Si lo haces tú. Y si te lo quito, eso se llama robar, ¿no? Pero cuando tú creas algo, cuando tú haces algo, es tuyo. Entonces el autor de Hebreos está diciendo: es heredero porque es Creador, porque Él hizo todas las cosas.
Pero también es heredero porque fue designado heredero por Su Padre. Es decir, es heredero por Su muerte y por Su resurrección; lo que eso logró también lo convierte en heredero. Entonces hay dos cosas que le dan autoridad: una es Su poder creador, y dos, Su obra redentora en Su encarnación. Esas dos cosas lo constituyen como el dueño, como aquel que posee todas las cosas y que puede prometer todas las cosas. La identidad del Hijo se conecta con la identidad del Padre a través de esta idea de la herencia. Y es por eso que leemos en Juan: "Yo y el Padre somos uno". "Si me han visto a Mí, han visto al Padre. No se preocupen, ya tienen el testimonio de quién es el Padre cuando me han visto a Mí, porque Yo soy heredero de todo lo que es del Padre. Me tienen a Mí".
"Tienen al Padre". Esa es la manera en que hablaba Jesús. Y por supuesto manifestó esta promesa al final de Su ministerio, en Mateo 28, cuando dijo: "Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos, porque Yo ya gané". Dios mío, la batalla se ganó. "Ustedes no tienen una batalla que ganar; Yo gané la batalla". ¿Se acuerdan, con Ezequiel, con Gog y Magog? Los destruye, y les dice: "A ustedes lo que les toca es enterrar los cadáveres. Ustedes limpian; ustedes no tienen que matar a nadie. Yo lo hice. Nada más les toca la labor de después". Esa es la Gran Comisión.
La segunda fase: no hay una tercera
Dios ya hizo la obra en la cruz. Jesús ya murió, ya derramó Su sangre, ya hizo el sacrificio perfecto. Ahora lo único que nosotros tenemos que hacer es plasmarlo, decirlo: "Jesús murió. Arrepiéntete. Velo a Él como el tesoro más increíble que Dios te está dando". Quiero adelantarles algo: es la segunda fase, es la revelación del Hijo. No hay una tercera fase; esto es lo último. Jesús ha sido revelado, y va a ser revelado todavía de una manera más gloriosa, pero sigue siendo el mismo Hijo, sigue siendo la misma revelación de la misma persona, comunicando la misma realidad de la obra que Él hizo en la cruz. Entonces ya no hay otra fase. Simplemente estamos esperando a que termine de desarrollarse la segunda fase, que es la obra de Cristo en todo el mundo a través de la predicación del evangelio, que es nuestra misión.
Agente de la creación
Bueno, la última cosa que menciona aquí es: agente de creación. Y vamos a meternos más en esto el próximo domingo. Estoy siempre tentado a ir más lejos de lo que debería; por eso me voy a detener en este punto, porque yo ya quiero seguir hablando de lo que viene en los versículos 3, 4, 5, 6. Léanlos, porque es lo que vamos a ver el próximo domingo; como decía Roberto: "Prepárense para lo que viene". Pero solamente les doy un resumen aquí de qué tiene que ver. Aquí hay una conexión muy significativa con Juan 1, porque es la misma manera en que Juan empieza su carta, su evangelio: "En el principio era el Verbo". Una paráfrasis de eso podría ser: "En el principio era la comunicación, la elocuencia de Dios". Pero ahora nosotros hemos visto este Verbo, esta comunicación de Dios, entre nosotros.
Y Colosenses 1:16 dice —los que están estudiando en las mujeres, este versículo está—: "Porque en él fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como la tierra, visibles e invisibles; ya sea en tronos o dominios, o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de él y para él". Y vamos a seguir hablando de eso el próximo domingo.
Señor, háblame
Pero, ¿no es acaso el anhelo de nuestro corazón, para cualquiera que admiramos, para cualquiera que amamos, que nos hable? Yo he leído y visto películas sobre personajes de la historia, y he leído biografías sobre personas, y digo: "Sería fascinante tener una conversación con esa persona, también un ratito con él, un ratito para platicar con él". Y cuando llegue al cielo, pues a ver qué tanto tiempo habrá para platicar ahí, que me cuente cómo estuvo. Porque cuando admiramos a alguien, es natural que nuestro sentir inmediatamente sea: "Dime qué es lo que estás pensando, qué es lo que estás sintiendo en tu corazón. ¿Qué es lo que piensas de esto? ¿Qué es lo que piensas de esto? ¿Qué es lo que piensas de esto?". ¿No es cierto? Pues así estábamos cuando éramos novios con nuestras esposas: "Sí, cuéntame más sobre ti". Queremos... o sea, ese interés, esa conexión que tenemos con las personas más cercanas a nosotros, es todo lo que anhelamos.
Y por supuesto, cuando se trata de Dios, decimos: "Señor, háblame". ¿No han tenido ese deseo, que Dios les hable, que Dios les diga algo? "Señor, ¿qué tengo que hacer aquí? ¿Por qué no me puedes nada más hablar algo? A lo mejor en un sueño, o una visión, o una vocecita aquí que yo pueda escuchar". ¿Y pasa? ¿Escuchan a Dios? ¿Escuchan Su voz? "Señor, si pudieras escribir ahí en el cielo, con unas nubes, un mensajito que yo pudiera leer: 'Sí, cásate con ella'. Sí, esa sería la señal". Si se nos olvida que Dios ya ha hablado, probablemente nos vamos a desilusionar, ¿no es cierto?
Porque se nos olvida: Dios ya habló. Entonces, cuando estamos anhelando esto de "Señor, háblame", y nos sentimos tristes porque Dios no nos ha hablado, no nos está diciendo algo específico que queremos escuchar de Él, nos sentimos desilusionados. Es porque se nos olvida algo: aquí está. Tenemos este libro. Tenemos a cuatro autores, Mateo, Marcos, Lucas y Juan, que nos están dando su testimonio. Jesús no escribió nada, pero ellos nos están diciendo todo lo que Jesús quería que quedara registrado acerca de lo que dijo e hizo. Y dice: "Estúdienlo, léanlo, repítanlo, conozcan cada aspecto de Su vida que está siendo revelado aquí, para que puedan saber lo que Dios quiere decirles". Les garantizo que es suficiente.
Dios está hablando todo el tiempo
Jesús es lo más práctico que Dios ha hecho por nosotros, porque Él nos informa sobre cada aspecto de nuestras vidas. Y cuando lo estudiamos a Él, sabemos todo lo que tenemos que saber sobre Dios. No hay más que tengamos que saber sobre Dios que lo que ha sido manifestado a través de Jesucristo. Ayer estábamos en un funeral. ¿Dios qué dice sobre esto? "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá". Eso dice Dios. "Gracias, Señor, porque me estás informando". "Señor, ¿qué hago con mi dinero?". "Haz tesoros en el cielo". "No me gusta esa parte de lo que dice". "Oye, Señor, ¿qué dices sobre el divorcio?". "Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre". Dios está hablando todo el tiempo.
Entre más crecemos, más grande es Jesús
Y este libro se va a tratar acerca de la supremacía de Jesús; ese es el tema. El próximo domingo: la supremacía de Cristo. He mencionado esto antes como una ilustración, creo, pero en Las crónicas de Narnia, que mi mamá me leía de niño, hay una escena en uno de los libros en donde Lucy ve a Aslan después de un tiempo de no haberlo visto. Aslan, el león; no lo ve después de un tiempo, de nuevo lo ve, y Lucy le dice: "Aslan, ¡cómo has crecido!". Y Aslan: "No, yo sigo igual; nada más que tú tienes más años". Y estaba pensando sobre eso, porque me di cuenta de que este tema de la supremacía de Cristo es exactamente eso: entre más crecemos como cristianos, entre más vamos madurando como cristianos, más grande se hace Jesús. Y eso es lo que va a ser el libro de Hebreos para nosotros.
Oración
Padre, ya estamos por estos primeros dos versículos de Hebreos 1, y sabemos que Tu Palabra nos transforma día a día, y podemos meditar en ella para ir entendiendo más acerca del Dios que ha sido manifestado a través del Hijo, Jesucristo, el cual vino a salvarnos y a redimirnos para Sus propósitos y para Su gloria. En el nombre de Cristo Jesús.
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