Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Hebreos 1:4-14HebreosNathan Díaz

La superioridad de Cristo a los ángeles

¿Por qué Jesús es superior a los ángeles, si los ángeles son lo más glorioso que Dios creó? Hebreos 1:4-14 responde con citas del Antiguo Testamento: los ángeles adoran, Cristo es adorado; ellos son siervos, a Él el Padre lo llama Dios y Señor. El capítulo cierra mostrando que esos siervos son enviados a favor de los herederos de la salvación.

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Transcripción

La intención del autor

Hebreos, capítulo 1. Seguimos todavía hoy; hoy vamos a concluir el capítulo 1. Pero quiero que sientan junto conmigo, en ese proceso, cuál es la intención del autor. Esa es una de las cosas más importantes que puedes hacer cuando estudias tu Biblia y cuando tratas de entender el significado de tu Biblia: pensar qué es lo que realmente esta persona que está escribiendo esto quiere comunicar. No lo que yo quiero entender, sino lo que quiere comunicar él. Y cuando tienes esa mentalidad, cambia un poco la manera en que llegas al texto. Muchas veces vamos a la Biblia para apoyarnos nosotros: "Yo quiero saber esto; entonces voy a la Biblia a buscar algo que me interesa".

Entonces no vamos buscando realmente, como principio, qué es lo que está diciendo el que escribe el libro, sino que queremos escucharnos a nosotros. Y espero que sepan de qué estoy hablando, porque si saben de qué estoy hablando, entonces van a empezar a poder discernir cómo es que estamos abordando este libro y por qué lo estamos abordando de esta manera. Y en general, por qué estudiamos de esta manera los libros de la Biblia, en el orden en que están escritos: porque queremos entender cuál era la intención del autor. Lo cual significa que no vamos a decir: "Pues nada más leí este versículo, nada más leí este capítulo, porque es el que me gusta". No vamos a poder decir eso. No: "Lo leí todo, todo lo que está tratando de comunicar el autor de Hebreos, inspirado por el Espíritu Santo, porque creo que todo lo que está diciendo es importante".

Primero quién es Jesús

Y cuando empezamos aquí, en el capítulo 1, espero que vean que de entrada el autor de Hebreos está sumamente preocupado por comunicar quién es Jesús, por hacernos ver la esencia de Su identidad antes que mostrarnos qué es lo que hizo. Van a ver cómo todo este capítulo realmente está más cargado... hay un poquito aquí sobre la obra de Cristo, pero está más cargado con la esencia de Cristo, quién es realmente. Y les enfatizo esto porque creo que cuando nosotros compartimos el evangelio con otros cometemos el error común... Y bueno, no necesariamente es un error, pero espero que podamos reflexionar sobre cómo la Biblia nos presenta a Jesús, y tratar de ser más bíblicos.

A veces brincamos demasiado rápido a la obra de Cristo: "Cristo murió en la cruz por ti; Cristo sacrificó Su vida por ti". Y eso es cierto, y eso es verdad. Pero si no nos regresamos tantito ahí y analizamos primero, y les ayudamos a las personas a ver, antes de decirles que Cristo murió por ellos, quién es Jesús, quién es este hombre... Porque si sólo hubo un hombre en algún momento de la historia que se llamó Jesús, que murió en una cruz, eso no significa nada. Mucha gente ha muerto en una cruz, crucificados; en el Imperio romano era la manera común de ejecución. Pero esas muertes no representaron nada para nosotros. Algo pasó que fue muy diferente cuando Cristo murió.

Y para poder entender qué es lo que es tan diferente de la muerte de Cristo, tenemos que entender quién es Cristo. Y el autor de Hebreos justamente nos está regresando hasta ese punto. Está diciendo: "A ver, quiero que entiendan primero...". Todo el libro sí va a hablar mucho acerca del sacrificio de Jesús, del sacerdocio de Cristo, del perdón de los pecados; va a hablar muchísimo todo este libro sobre eso. Pero primero el autor quiere que entendamos la identidad, la esencia, la naturaleza de Jesús: quién es este hombre del que estamos hablando.

Lo que hemos visto en el capítulo 1

Y a lo largo de este capítulo nos ha estado mostrando Su superioridad. Nos ha estado hablando sobre cómo Dios se comunica con nosotros, pero especialmente el clímax, el punto más alto de la comunicación de Dios hacia la humanidad, es Su Hijo. La manifestación de Jesús es el punto más grandioso de la manera en que Dios ha escogido comunicarse con nosotros: a través de Jesucristo. Y nos ha mostrado que a través de Él fue creado todo lo que existe; que Él realmente es el reflejo de la gloria de Dios, el resplandor de Su gloria, la imagen misma de Su sustancia; es el que sustenta todas las cosas con la palabra de Su poder; es el que ha efectuado, justamente a través de esta encarnación y esta vida que vivió, la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo.

Pero no nada más eso, sino que ahora está sentado a la diestra de la Majestad en las alturas. Hay algo en donde Dios el Padre lo exaltó después de Su resurrección, para mostrar que realmente ha sido vindicado en Su obra y puesto en alto para ser el medio a través del cual todas las cosas suceden de ahora en adelante. Porque ya ha sido manifestado en la historia; ahora ya conocimos a la misma persona de Dios siendo manifestada entre nosotros. Ahora todo tiene que ser a través de Él. En el Antiguo Testamento todo apuntaba a Él, pero todavía no había sido manifestado; entonces había una especie de velo todavía, una especie de misterio todavía, con respecto a cómo iba a ser.

Pero ahora que ya ha sido manifestado, podemos ver hacia atrás y decir: "Sí, ya vimos que se trata de Cristo, y ya vimos que todo está apuntando hacia Él, y queremos entender quién es aún más". Así que hoy vamos a ver lo que nos comparte este libro desde el versículo 4 hasta el 14. En estos versículos el autor de Hebreos nos va a plantear la superioridad de Cristo a los ángeles.

¿Por qué hablar de ángeles?

Ahora, eso nos puede sonar un poco extraño. Podemos decir: "¿Por qué tiene que hablar de ángeles? ¿Qué no es suficiente ya lo que dijo: Creador de todas las cosas, el que sustenta todas las cosas, la imagen misma de la sustancia de Dios, resplandor de la gloria de Dios?". Pero tienen que recordar que en este punto, especialmente en este punto de la cultura judía, y del judaísmo, y de las enseñanzas rabínicas y todo este tipo de cosas, que es lo que estaba tan fuertemente influenciando la manera de pensar de los judíos, tenían un rol particularmente especial los ángeles. Porque, bueno, no hay ningún ser creado por Dios más majestuoso, en realidad, que los ángeles. En su gloria y en su majestad son un reflejo también de la gloria de Dios.

Y entonces, o sea: si no eres Dios, que es lo más increíble y glorioso que hay en todo el universo, porque es el Creador del universo, lo que sigue son los ángeles. Es la pregunta que tienen los judíos: ¿dónde encaja Jesús? "Pues si lo más majestuoso son los ángeles, a lo mejor Él es un ángel, nada más que es el más glorioso de los ángeles. Puede ser". ¿Cómo encaja Él? ¿Es un ángel? ¿O a lo mejor es menor que los ángeles, y Él sirve a los ángeles de alguna manera, al propósito de los ángeles? Y no solamente los judíos; puede haber confusión sobre esto.

Hubo mucho que se escribió en el período intertestamentario sobre los ángeles, o sea, entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Surgió mucha de la literatura que conocemos hoy como del judaísmo del segundo templo, y había un enfoque intensivo sobre los ángeles. De aquí es donde se desarrolla mayormente, inclusive, la idea de los ángeles guardianes, de los ángeles personales para cada quien. Y entonces esta idea empezó a ser muy prevalente: "Estos son los instrumentos de Dios todo el tiempo para hacer Su voluntad; ellos son los mensajeros". En la mente de los judíos, ese es el clímax de cómo Dios se podría revelar: a través de un ángel.

Vamos a ver más sobre estos ángeles hacia el final de este capítulo, porque el capítulo termina con una descripción muy interesante sobre estos seres. Pero sólo quiero que piensen acerca de esto, porque creo que el autor de Hebreos sabe que en la mente de su audiencia puede haber confusión sobre esto. Y la tentación —y esto es lo que le preocupa al autor, lo van a ver—, la tentación es tener una visión y una percepción de Jesús que lo minimicen, que lo hagan más pequeño de lo que realmente es. Al autor de Hebreos le preocupa eso: "No quiero que piensen de Jesús menos de quien es realmente".

Les compartí de una conversación que tuve con unos testigos de Jehová, y eso es justamente el centro de esas conversaciones: "Ustedes están minimizando a Jesús". "No, no, no, no estamos minimizando; Él es el Salvador". Sí creen que es el Salvador, pero no creen que es Dios, y creen que en esencia el Padre es mayor que el Hijo. Y no es en esencia que es mayor; es en rol y autoridad que es mayor que el Hijo. Es muy diferente decir eso, y vamos a estar viendo más sobre eso a lo largo de este capítulo. Vamos a leer lo que dice muy interesante. Y quiero que vean también que el autor de Hebreos va a citar... el 90% de lo que vamos a ver son citas del Antiguo Testamento. Entonces el autor de Hebreos tiene una manera muy particular de citar el Antiguo Testamento, y quiero que lo noten, porque esto también tiene mucha importancia: cómo lo hace. Ustedes están acostumbrados a leer en el Nuevo Testamento, cuando se cita el Antiguo Testamento, a los autores decir cosas como: "Como está escrito". ¿No? "Como está escrito", y sí está en el Antiguo Testamento. O a veces dicen directamente quién está escribiendo: "David dijo", o "Moisés dijo", o "los profetas dijeron".

"Dios dijo": la inspiración de las Escrituras

Se van a dar cuenta —y pongan atención a esto— de que en el libro de Hebreos el autor no hace eso. No dice "como está escrito", no dice "como dijo David" cuando habla acerca de las citas del Antiguo Testamento. Van a encontrar que cuando cita el Antiguo Testamento dice: "Dios dijo". Otros autores sí citan al autor del libro; el autor de Hebreos no lo hace. Y eso nos pone en conexión directamente con el tema de la inspiración de las Escrituras. El autor de Hebreos está muy consciente de que es Dios el que está inspirando estas cosas. Más adelante lo van a ver: va a decir "y el Espíritu dijo", "el Espíritu Santo dijo", y cita el Antiguo Testamento. ¿No es interesante? Muestra claramente la inspiración divina. Y van a ver aquí cómo lo maneja en todos sus pasajes.

Un nombre más excelente

Dice que Jesús fue "hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos". Entonces vamos a partir desde este punto: este nombre del que está hablando, pues es el nombre que es sobre todo nombre, es el nombre del Señor, como dice Filipenses 2. Es elevado por sobre toda la creación, para que toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor. Pero en este contexto, el nombre que heredó el Hijo es —ya les dije— el nombre que le dio: "Hijo". Ese es el nombre que heredó; ese es el nombre del que está hablando el autor de Hebreos.

Pero vean, o sea, tenemos que ser muy claros aquí de qué es lo que está tratando de comunicar el autor, porque pueden surgir muchas confusiones. Pueden pensar: "Bueno, ¿qué, entonces antes no era el Hijo? ¿Por eso fue hecho Hijo? ¿Y antes no tenía esa herencia, y luego se le dio como función, o lo obtuvo?". Bueno, nuevamente, cuando nos regresamos y vemos todo el Antiguo Testamento apuntando hacia Cristo, y todo el Nuevo Testamento apuntando hacia atrás, a Cristo —el Nuevo Testamento viendo lo que Cristo ya hizo—, pueden ver cómo este momento de la historia en el que Jesús fue revelado tuvo un lugar muy especial en el plan de Dios.

Por lo cual no es que Jesús antes no era Hijo y de pronto se hizo Hijo. No es eso. Es que fue manifestado como el Hijo, y en ese momento Dios lo declaró como Su Hijo, lo cual es el anuncio a todo el universo: "Este es Mi Hijo". ¿Se acuerdan? En el bautismo de Jesús: "Este es Mi Hijo amado, y tengo complacencia". Entonces no se trata de la esencia de Cristo en términos de la eternidad pasada, en cuanto a Su esencia; se trata de cómo es que fue revelado a nosotros. Fue hecho heredero cuando fue revelado como el heredero de todas las cosas, porque ya entendimos: "Ese es el heredero". No lo habíamos visto antes de una manera tan clara, pero ahora sí.

No es que antes era inferior a los ángeles y luego ahora ya es superior. No es que antes era inferior; es que fue revelado como superior a los ángeles. Eso es lo que lo hizo superior a los ángeles, en la manera en que nosotros... espero que entiendan. Esa es la manera, ese es el lenguaje que está usando el autor de Hebreos, y lo va a usar a lo largo de todos estos versículos.

Hijos de Dios y el Hijo

Entonces la primera cosa que queremos ver es qué es un nombre superior y qué significa. Y vamos a estar contrastando, porque es lo que hace el autor: contrasta una idea con otra. Lo que lo hace superior es el contraste: "Miren, esto está acá y esto está acá". Entonces, aquí, lo que hace superior el nombre del Hijo es que hay hijos de Dios. Tú y yo somos hijos de Dios; yo soy hijo de Dios, pero pertenezco a una pluralidad de hijos adoptados. De la misma manera, a veces los ángeles son llamados hijos de Dios también. Pero hay una diferencia entre ser hijos que pertenecen a una misma categoría, todos, y ser el Hijo. Es lo que el autor de Hebreos quiere que veamos, y, como ya les decía, tenemos esto siendo desarrollado en el ministerio de Jesús.

Dice el versículo 5: "Porque, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás...?". Y es una pregunta retórica; la respuesta es: a ninguno. A nadie, a nadie le ha dicho: "Mi Hijo eres tú, yo te he engendrado hoy". Y otra vez: "Yo seré a él Padre, y él me será a mí hijo".

Mi Hijo eres tú: la resurrección

Ahora, ¿de dónde está sacando estos versículos el autor de Hebreos? Bueno, primero lo está sacando del Salmo, capítulo 2, versículo 7. Para interpretar lo que el autor de Hebreos está diciendo acerca del significado de "Mi Hijo eres tú, yo te he engendrado hoy" —que algunos podrían decir: "No, pues es que entonces nació Jesús", o "¿cómo está eso?"—, hay un significado muy claro que el autor de Hebreos tiene en mente cuando habla del cumplimiento del Salmo 2. Es este: Hechos, capítulo 13, versículo 32. Porque aquí está la interpretación; aquí está Pablo diciendo a qué se refiere cuando dice "Mi Hijo eres tú, yo te he engendrado".

Y dice: "Nosotros os anunciamos la buena nueva de que la promesa hecha a los padres, Dios la ha cumplido a nuestros hijos al resucitar a Jesús, como también está escrito en el Salmo segundo: 'Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy'". Y aquí está esta cita otra vez, ahora por Pablo, y Pablo está diciéndonos lo que eso significa. Cuando dice "Mi Hijo eres tú, yo te he engendrado hoy", significa que a Jesús lo resucitó de entre los muertos. A eso se refiere. Es la interpretación que los autores del Nuevo Testamento le dan al Salmo 2:7: no que empezó a existir cuando nació siendo un bebé; a eso no se refiere. Se debe a Su resurrección, porque es la declaración: "Este es Mi Hijo, este es Mi Hijo".

Y el engendrar, en términos de la visión judía —y lo vamos a ver en un momento con la idea de primogenitura—, tiene que ver con la manera en que se conecta con el Padre, la manera en que pertenece a la misma esencia del Padre. Eso es realmente la idea que está detrás de eso. Por eso es importante lo que ya vimos cuando hablamos acerca de Él: Él es la imagen misma de Su sustancia.

Yo seré a él Padre: la línea de David

El otro pasaje que cita, "Yo seré a él Padre, y él me será a mí hijo", viene de 2 Samuel 7:14. Ese es el pasaje; sí está ahí. Y nuevamente aquí podemos entender a qué se refiere esto con Pablo en Romanos 1:4. Estamos viendo otros pasajes que nos dan luz sobre el significado de esto: cuando "Yo seré a él Padre, y él me será a mí hijo". No sólo "un día, un día será Mi Hijo"; no, es la relación que ellos tienen, la manera en que existe un rol dentro de la Trinidad. Y Romanos 1:4 lo explica. Empiecen en el versículo 1, si quieren: "Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios, que él ya había prometido por medio de sus profetas en las Santas Escrituras, acerca de su Hijo, que nació de la descendencia de David según la carne, y que fue declarado Hijo de Dios con poder conforme al Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos: nuestro Señor Jesucristo".

Entonces aquí nos pone un poquito de luz sobre a qué se refiere también este término. Dijo: "Mi Hijo eres tú"; "Yo seré a él Padre, y él me será a mí hijo". Tiene una conexión con la línea del reinado davídico, o sea, de la línea de David, del rey David: que de él vendría un descendiente que reinaría por toda la eternidad. Entonces, cuando habla de padre e hijo, es el lenguaje del Antiguo Testamento en su contexto, 2 Samuel 7:14. Es interesante. Si ustedes... bueno, no tienen que ir ahí si no quieren; la flojera es buena. Vayan y léanlo, y van a ver qué interesante es ese pasaje, porque es el profeta Natán hablándole a David acerca de Salomón y del rol que Salomón va a cumplir en la construcción del templo. Le dice a David: "Mira, tus manos están llenas de sangre; tú no vas a construir el templo. Pero tu hijo lo va a hacer". Y entonces, cuando le profetiza eso, de pronto hay toda esta cuestión que se empieza a entrelazar con la profecía de Salomón, que tiene que ver con... pues no es Salomón, porque es un reino eterno. Es un rey que va a reinar para siempre, y Salomón murió, dejó de reinar. Algo más estaba pasando ahí dentro de esa profecía, que estaba apuntando al Hijo. ¿El hijo de quién? De David. Pero Salomón no: un hijo más adelante. Hay otro hijo; ese va a reinar para siempre. Salomón va a reconstruir el templo, pero hay un Hijo, y hay un Hijo que es el Ungido de Dios, el recipiente de la promesa de ser aquel a través del cual Dios hará Su justicia perfecta. Y todo esto se sigue desarrollando.

Lean el contexto de las citas

Entonces nada más quiero que entiendan estas conexiones, porque estas son importantes. Cuando lo están leyendo, tienen que detenerse e ir al pasaje. No lean Hebreos sólo leyéndolo; vayan a donde está citando y lean todo el capítulo, y van a ver. Vamos a hacer eso hoy. Pero si no estuviéramos estudiándolo ahorita, si no estuviéramos predicando sobre este libro y ustedes lo estuvieran leyendo en su casa, les diría: "Hagan eso. Vayan, busquen a ver qué versículo es, regresen, y léanse el capítulo". Y van a descubrir cosas que no ven inmediatamente en el libro de Hebreos, y cosas que habían estado en la mente del autor.

Porque el autor evidentemente leyó esos capítulos. No es nada más lo que está citando lo que tiene en mente; tiene en mente todo el contexto también. Él entiende de dónde viene ese versículo y por qué lo está diciendo. Bueno, un nombre superior... es un nombre superior; tiene que ver con la relación con el Padre y tiene que ver con el linaje de David. Esas dos cosas están ahí, y se van a seguir desarrollando.

El primogénito

El versículo 6 dice: "Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice...". Bueno, nos vamos a detener ahí un momento, porque otra vez necesitamos una explicación sobre esto: ¿a qué se refiere "introducir al Primogénito"? "Primogénito", realmente... otra vez, es esta idea que tenemos que entender: a qué se refiere cuando estamos hablando de Jesús, que es diferente a qué se refiere cuando estamos hablando de nosotros. Pensamos en un primogénito como que un primogénito nace, que empieza a existir en un punto, que es el primero en empezar a existir. Pero esa no es la idea realmente en la Biblia. Es simplemente "el primero"; a eso se refiere.

Es el primero. Él es de donde parten las cosas; de ahí parte todo: la creación, nuestra existencia, nuestra redención, el reinado perfecto de Dios, la justicia de Dios. Todo va a partir de Él. Por eso es llamado el Primogénito: porque Él empieza todo. Y van a encontrar esto en Colosenses 1:15; encuentran esto en Colosenses 1:18 —leímos Colosenses 1 hoy en la mañana—; van a encontrar esto en Romanos 8:29. Y Jesús es llamado Primogénito en varios sentidos: es llamado "primogénito de toda la creación", "primogénito de entre los muertos", "primogénito entre muchos hermanos". ¿A qué se refiere? Se refiere a primero y supremo heredero. A eso se refiere.

Porque el primogénito tiene la idea de herencia: a quien le toca todo. Algunos dirán: "¿Primero que yo?". Pero ya no funcionan las cosas así; eso es cómo funciona en nuestra sociedad. Con Jesús tiene una profundidad ese significado, en el sentido de que en esencia y en derecho le pertenece a Jesucristo todo lo que es del Padre. Y a través de Él nosotros también podemos heredar las cosas que son de Dios. Pero bueno, eso lo vamos a seguir desarrollando en los próximos versículos también.

Arrio y el Concilio de Nicea

Les digo esto porque esto corrige herejías que existen acerca de Jesús. Es muy fácil que nuestra mente brinque a conclusiones cuando leemos pasajes: "Entonces, ¿el Padre creó a Jesús? ¿O qué pasó?". No, no, no es lo que está diciendo. Y entendemos que no es lo que está diciendo cuando empezamos a leer otros pasajes de la Biblia que hablan acerca de esto. Ese tipo de herejía ha existido por mucho tiempo en la historia de la iglesia. En el siglo cuarto había un hombre, Arrio —¿qué?, arrianismo, creo que así le dicen, arrianismo—, y su herejía era que él pensaba que Jesús fue creado. Así se llama: que Jesús fue creado, y que entonces, por lo tanto, no es Dios, porque Dios no puede ser creado.

Y el Concilio de Nicea, en el año 325, corrigió esa herejía: "No, están mal. Jesús es realmente Dios verdadero de Dios verdadero", no sé cómo lo dijeron en la declaración, pero hay una declaración sobre la deidad, la esencia de la deidad de Cristo, eterna, juntamente con el Padre. Y eso es lo que realmente se está comunicando aquí, y lo van a ver. Hay más sobre esto aquí, en particular lo que viene aquí en el versículo 6: "Cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice —¿quién dice? El Padre—: 'Adórenle todos los ángeles de Dios'". Ahora, eso es muy interesante.

El mundo venidero

"Y lo introduce al mundo". Realmente vamos a ver esto en el capítulo 2, pero sólo se los adelanto: "el mundo" no significa, en este contexto, de la manera en que se traduce aquí en sus Biblias... realmente no nada más significa el planeta Tierra; significa toda la realidad celestial, toda la realidad de la creación. Es introducido el Hijo a esta realidad de la creación. Y van a verlo en el versículo 5 del capítulo 2: "Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando". Entonces "el mundo" tiene un significado más amplio en el libro de Hebreos que sólo el planeta Tierra. Pero bueno, vamos a llegar a eso; nada más se los adelanto para que lo vayan pensando.

Adorador y adorado

Y aquí cita de dos pasajes, realmente. Y aquí va a contrastar estas dos ideas: ¿cuál es la diferencia entre ser un adorador, en contraste con ser adorado? Es diferente. Y es la diferencia que existe entre Jesús y los ángeles, porque los ángeles adoran a Dios. Y aquí es donde está el verdadero reto para los testigos de Jehová. Entré con esto cuando ya hablé con ellos. Les dije: "Yo creo que Jesús es Dios porque Jesús es adorado, y sólo Dios debe ser adorado". Es un argumento muy simple, muy sencillo. Ah, no me dijeron nada, porque esto es innegable: está puesto aquí de esta manera. "Adoren a Jesús". El Padre quiere que adoren a Jesús.

Y si tuvieras creación adorando a creación, eso se llama idolatría. Sólo el Creador merece adoración. Jesús es Creador —ya nos dijo el autor de Hebreos que es Creador—, y claro que lo pueden adorar. Y aquí está sacando el autor de Hebreos esto de dos partes. No hay un acuerdo general sobre de dónde está citando el autor de Hebreos aquí; estos son los dos pasajes que se usan para decir: "De aquí es de donde lo sacó".

La Septuaginta

Pero les voy a decir algo que es muy interesante —ya se los dije, creo, el domingo pasado, pero ahorita se los tengo que mencionar—: porque si ustedes van a Deuteronomio 32:43, y si van al Salmo 97:7... El Salmo 97:7: "Sean avergonzados todos los que sirven a imágenes talladas, los que se glorían en los ídolos; adórenle todos los dioses". Eso no es lo que dice Hebreos; es lo que dice el Salmo 97:7. Y si van a Deuteronomio 32:43, el canto de Moisés, tampoco van a leer exactamente lo que dice aquí. Entonces, ¿qué pasa?

Bueno, ya les había dicho antes: el autor de Hebreos, en la manera en que usa el Antiguo Testamento en la mayoría de sus citas, estaba usando una versión del Antiguo Testamento que se llama la Septuaginta. La Septuaginta es una traducción que se hizo también en el período intertestamentario, entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, en Alejandría, por estudiantes de la ley judía, del judaísmo. Y lo que hicieron fue traducirlo al griego. Pero cuando ellos hicieron esa traducción al griego, muchas veces incorporaron las enseñanzas rabínicas en cuanto a los pasajes dentro de la traducción, y la manera en que los judíos entendían estos pasajes.

Entonces, adivinen qué es lo que está citando aquí el autor de Hebreos: la Septuaginta. No estaba citando la versión hebrea, la que está en hebreo, del Antiguo Testamento; estaba citando la versión en griego del Antiguo Testamento. La versión del Antiguo Testamento en griego tiene esta frase, "adórenle todos los ángeles de Dios"; la hebrea no lo tiene expresado de esa manera, como está aquí. Es interesante, porque ahora el autor de Hebreos está tomando como también inspirada por Dios, para revelar algo acerca del Hijo, la manera en que se tradujo el Antiguo Testamento hebreo al griego, que es la versión más común que usaban tanto Jesús como Sus apóstoles en el Nuevo Testamento. Entonces nada más, no quiero confundirlos, pero quiero que entiendan por qué es que no van a encontrar de dónde lo sacó el autor de Hebreos si ustedes nada más buscan en su Antiguo Testamento. Pero si tienen una Septuaginta por ahí y saben leer griego, lo van a encontrar.

Los ángeles adoran al Cordero

Dice... ahora, ¿cuál sería la interpretación del Nuevo Testamento sobre esto? "Adórenle todos los ángeles". ¿Qué les recuerda eso? El nacimiento de Jesús; nos recuerda algo sobre la adoración de los ángeles. Pero en particular los voy a llevar a este pasaje, porque esta historia es más significativa: Apocalipsis 5:11. "Y miré, y oí la voz de muchos ángeles...". Porque esta es la realidad que está experimentando y que existe ya en el cielo. Yo no creo que Apocalipsis 5 es un evento futuro; creo que es un evento presente, lo que está pasando ahorita en el cielo, en la presencia de un Cristo resucitado. Y creo que la mayoría de Apocalipsis, de hecho, está sucediendo ahorita.

"Miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes y de los ancianos; y el número de ellos era miríadas de miríadas, y millares de millares, que decían a gran voz: 'El Cordero que fue inmolado, digno es de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria y la alabanza'. Y a toda cosa creada que está en el cielo, sobre la tierra, debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: 'Al que está sentado en el trono y al Cordero sea la alabanza, la honra, la gloria y el dominio por los siglos de los siglos'. Y los cuatro seres vivientes decían: 'Amén'. Y los ancianos se postraron y adoraron".

Y bueno, no estamos viendo Apocalipsis, pero eso es lo que dice Apocalipsis: los ángeles adoran al Cordero, al Hijo, a Jesús. Los ángeles declaran el nacimiento de Jesús; así empieza el ministerio de Cristo en la tierra. Y si se dan cuenta, no es Cristo el que anuncia el ministerio de los ángeles. Por cierto, déjenme decirles sobre los ángeles: ¡qué ministerio tan increíble tienen! No, Jesús no vino a anunciar a los ángeles; los ángeles vienen a anunciar a Jesús. Su ministerio es apuntarnos hacia Cristo.

Espíritus y llamas de fuego

Y en el versículo 7: "Ciertamente de los ángeles dice: 'El que hace a sus ángeles espíritus, y a sus ministros llama de fuego'". Nuevamente, si ustedes buscan el Salmo 104, versículo 4, nuevamente van a encontrar que no está como está aquí en Hebreos. El Salmo 104, versículo 4, dice: "Que hace de los vientos sus mensajeros, y de las llamas de fuego sus ministros". Adivinen qué versión del Antiguo Testamento está igual a la cita de Hebreos: la Septuaginta. En la Septuaginta se interpreta a los vientos como un símbolo de los ángeles, la manera en que Dios envía a Sus ángeles. Entonces es una interpretación judía de lo que significa el Salmo 104, versículo 4; dice exactamente así: "El que hace a sus ángeles espíritus, y a sus ministros llama de fuego".

Y básicamente la idea es mostrar cómo el viento y el fuego son simbólicos de agentes naturales muy poderosos. Pueden hacer mucha destrucción, y también, si son usados correctamente, pueden ser muy constructivos, ¿verdad? Cómo usamos el viento para nuestro beneficio, cómo usamos el fuego para nuestro beneficio. Son manifestaciones de la naturaleza muy poderosas que Dios ha puesto aquí. Pero al final del día son hechos: "Él hace a sus ángeles espíritus"; Él los hace, son creados.

Al final tenemos que entender que existe una diferencia entre amo y siervo. Los que son siervos son los ángeles. ¿Quién es el amo? Jesús. Es lo que está diciendo el autor de Hebreos. Los ángeles no están a cargo; Dios está a cargo, y el Hijo, de quien está hablando. Él los envía; Él usa el poder y la manifestación que ellos tienen entre nosotros para Sus propósitos.

Tu trono, oh Dios

Después, ahora, en el versículo 8 tenemos otra cita, ahora mostrándonos otro contraste. Dice: "Mas del Hijo dice...". Nuevamente, ¿quién lo dice? Dios. "Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino. Has amado la justicia, y aborrecido la maldad". Ahora empiezan a ver todo otra vez: el énfasis. Tú podrías negarlo; a lo mejor, con mucho ingenio y creatividad, podrías buscar la manera, que es lo que hacen los testigos de Jehová. Leí... tengo ahí su Biblia, la versión del Nuevo Mundo, la Traducción del Nuevo Mundo, y estaba leyendo este capítulo en su versión, y cómo tratan de ajustar algunos de estos pasajes para que no sean tan explícitos.

Pero no importa; pueden cambiarla todo lo que quieran, su Biblia aun así dice eso en estos textos. Entonces no se preocupen de que su Biblia es diferente; pueden usar su Biblia para mostrarles estas verdades. Porque eso es lo increíble: cuando regresas al Antiguo Testamento y ves estos pasajes de donde lo está sacando —y lo vamos a ver en particular en lo que sigue en este capítulo—, los pasajes del Antiguo Testamento están hablando de Dios, y el autor de Hebreos los toma para hablar de Jesús. Entonces no hay manera; ¿cómo puedes evadir eso? Es imposible.

Vean qué explícito es aquí. ¿Cómo dice? "Del Hijo dice"; esto es sobre el Hijo. "Tu trono", ¿de quién?, "oh Dios, por el siglo del siglo". Aquí Jesús es explícitamente llamado Dios por el Padre. "Cetro de equidad es el cetro de tu reino. Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros".

El Salmo 45: una canción de bodas reales

Ahora, si pueden ir al Salmo, ahí lo van a encontrar así; es muy parecido a como lo tienen en sus Biblias. Los versículos 6 y 7 es de donde está sacando esto: "Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; cetro de justicia es el cetro de tu reino. Has amado la justicia y aborrecido la maldad; por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros". Ahora, por eso les digo que es importante regresar y leerlo en el capítulo. Porque si ustedes leen este capítulo, van a ver que en el Salmo 45 se dan cuenta de que es una canción que está diseñada para ser cantada en las bodas de los reyes. Ese es el propósito del Salmo 45; es el enfoque.

Ahora, esto no te lo dice Hebreos, pero cuando te vas al Salmo, ahí está así indicado, y está diseñado para ser cantado hacia reyes. Ahora, claro que si tú se lo cantas a un rey humano —y a los reyes de Israel sí se lo cantaban—, pues sería un poco exagerado en algunas de las partes que contiene este salmo, ¿no?, o sea, como llamarle Dios a un rey. Está claro. Pero claro, si tú ves al rey como el representante de Dios, a través del cual Él está ejerciendo Su justicia, hay una manera en la cual podían llamarle Dios, y eso es parte de la cultura judía con respecto a los reyes.

Pero lo que es más importante sobre esto es que entonces nos muestra cómo estas realidades y estos salmos estaban realmente apuntando a alguien más. Sí, en ese momento era celebrar una boda real y cantarle al rey: "Mira tu reino"; y sus invitados: "Tú eres el ungido de Dios, tú eres el que está celebrando tu boda". Como celebramos ayer, ¿verdad?, y estamos todos contentos. Pero esta boda está apuntando hacia algo más grande, y el Espíritu Santo está inspirando al autor del Salmo 45 para hablar de algo más grande cuando está cantándole al rey. Ese es el punto del autor de Hebreos.

Dice: "De hecho, sí, sí se lo cantaron a los reyes, pero realmente estaba hablando acerca de las características del Rey de reyes, el que iba a tomar el trono para siempre, del verdadero Ungido de Dios. Él es de quien realmente está hablando este Salmo 45". ¿Se dan cuenta? Y aquí está una de las características más interesantes: no es nada más que Su trono es eterno, lo cual no es verdad de ningún rey que ha habido en Israel, sino que hay algo aquí que está apuntando directamente al evangelio.

Amar la justicia y aborrecer la maldad

El versículo 9 dice: "Has amado la justicia, y aborrecido la maldad". Esa característica de Jesús está siendo explícita en Hebreos. ¿Cómo va a lidiar con Su amor por la justicia, pero Su odio por la maldad? ¿Cómo va a lidiar con eso? ¿Cómo lo va a manifestar? El Nuevo Testamento nos dice, la vida de Jesús nos dice cómo va a lidiar con esto: cómo puede Jesús amar la justicia, cómo puede manifestar la justicia de Dios, y al mismo tiempo odiar la maldad y el pecado. Romanos 3 —y pensé que lo había puesto—, es Romanos 3. Dice: "Para demostrar en este tiempo su justicia". Dios dio a Su Hijo "para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo y el que justifica al que tiene fe en Jesús". La razón por la cual Jesús murió en la cruz es porque Jesús tenía que ser justo con el pecado. Es Su amor por la justicia el que fue manifestado cuando entregó a Su Hijo: "Yo no puedo ser injusto. Yo no puedo decir: 'Ay, sí, los perdono por sus pecados'. Tengo que hacer lo que es justo, y lo que es justo es que alguien pague, que alguien pague el precio". Pero ese alguien tiene que ser alguien que tenga el valor, que valga lo suficiente como para pagar el precio. No cualquiera puede, y el único que tiene esa clase de valor es Dios mismo. Entonces Dios tiene que ser el que pague el precio; Él tiene que absorber la propia ira del pecado sobre sí mismo.

Estábamos hablando sobre eso en la mañana, y 2 Corintios 5:21 dice: "Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en él". Entonces, ¿entienden esta característica? "Has amado la justicia y aborrecido la maldad". Esto es el evangelio. Dios odia el pecado; por eso tenía que morir Su Hijo. Por eso era tan grave la consecuencia del pecado delante de Dios; por eso nos separa de Él: porque aborrece el pecado, porque aborrece la maldad. Y la única manera de quitar eso de en medio y ser justo es entregando a Su Hijo como el sacrificio perfecto y completo.

Ungido con óleo de alegría

Nuevamente está siendo enfatizada la idea del trono de Dios: que Él no está alrededor del trono, como están los ángeles, sino que está sentado sobre el trono. "Y te ungió Dios". "Por lo cual te ungió Dios" habla del favor de Dios sobre Él. Esto habla de la característica del Mesías: ungido, es lo que significa "Cristo". Y vean lo que dice ahora, y cómo se extiende hacia los demás; esto va a desarrollarse más adelante: "Con óleo de alegría más que a tus compañeros". Vamos a ver más sobre esto en el capítulo 2, por ejemplo en el versículo 11: "Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos". Esta idea se va a desarrollar más adelante: cómo trae bendición a aquellos que están conectados y relacionados con Él.

Tú, oh Señor: Creador inmutable

Y el versículo 10: "Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos. Ellos perecerán, mas tú permaneces; y todos ellos envejecerán como una vestidura, y como un vestido los envolverás, y serán mudados; pero tú eres el mismo, y tus años no acabarán". Otra vez está regresando a un tema del que ya habló el autor de Hebreos, que es: Jesús es Creador. Y aquí está citando del Salmo 102, versículos 25 al 27. Lean el Salmo 102 y van a darse cuenta de quién está hablando el Salmo 102: de Jehová, el Padre, de Dios. Pero aquí, ¿de quién está hablando? Del Hijo. Porque es de la misma esencia que el Padre, puede hablar así.

Los autores del Nuevo Testamento pueden hablar así, de una manera en que se vuelven intercambiables muchas de las cosas de las que están hablando cuando se trata de Dios. ¿Por qué? Porque Dios es tres personas, pero es un solo Dios. Y aquí el énfasis, entonces, está en criatura en contraste con Creador. Jesús no es criatura; es Creador. "Tú fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos". La característica de ser Creador es que no te desgastas de la misma manera en que la creación se desgasta. Tú y yo nos vamos a morir algún día, porque nos estamos desgastando. Y de hecho todo lo que tenemos se desgasta.

Estaba viendo a un comediante decir que nuestras casas son unos procesadores de basura, básicamente. Y es verdad: compras algo, y al final, un día, ¿dónde termina? Entonces nada más está pasando por un proceso. Un pantalón que te compras, una tele que te compras, una cafetera que te compras, lo que quieras que te compres, en algún momento va a terminar en la basura, porque se desgasta. Nada es para siempre. Y esa es la característica de lo creado: todo lo creado se desgasta, todo lo creado es mutable, cambia a través del tiempo. Pero aquí el contraste con el Creador es: "Tú no cambias. Tú eres inmutable, Jesús; Tú eres inmutable. Tú eres el mismo, y Tus años no acabarán".

Este tema se va a desarrollar en el capítulo 13 de Hebreos. Ya conocen este versículo, el versículo 8: "Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos". Habla de Su inmutabilidad. El autor de Hebreos tiene bien claro que Jesús es inmutable, no cambia; es una característica de Dios. Aquí ya está hablando de esta característica, y al final del libro va a hablar de esa característica. Y bueno, solamente es para mostrarles que el Hijo es Dios y tiene las características de Dios. Aquí también es llamado Señor, como es llamado en Filipenses 2.

Entonces yo circulé tres palabras clave en las cosas que cita el autor de Hebreos para mostrar la deidad de Cristo. Número uno, versículo 6: "Adórenle". Número dos, versículo 8: "Oh Dios": "Tu trono, oh Dios". Y número tres, versículo 10: "Tú, oh Señor". Todas son descripciones de Dios aplicadas a Jesús.

Un reinado superior

Entonces, por último, tenemos un reinado superior, versículos 13 y 14: "¿A cuál de los ángeles dijo Dios jamás: 'Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies'?". Este versículo es el Salmo 110, versículo 1. Ya surgió en los primeros versículos de Hebreos; ya leímos acerca de cómo Jesús se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas. Ya hemos entendido que esta realidad tiene que ver con la resurrección y la ascensión de Cristo. Así se interpreta eso de "siéntate a mi diestra": es cuando Jesús resucitó y ascendió.

El Salmo 110 es el salmo más citado de todo el Nuevo Testamento, el que más usan todos los autores del Nuevo Testamento, el Salmo 110. Esta es información para cuando jueguen el maratón bíblico; no sé si salga esa pregunta, pero: ¿cuál es el salmo más citado, o el pasaje del Antiguo Testamento más citado en el Nuevo Testamento? El Salmo 110, citado 14 veces. ¿Pero qué podemos saber sobre eso? Es algo que nos dice... nos dice que hay una soberanía en la manera en que Jesús reina, y que reina en un proceso. O sea, no ha completado el proceso de Su reinado todavía.

Entonces, en Su resurrección y ascensión, Él ascendió a la diestra del Padre, y el Padre dice: "Siéntate a Mi diestra. Ya estás a cargo; ya este es Tu reino; ya ha sido proclamado así por Mí en Tu resurrección. Hasta que ponga a tus pies por estrado de tus pies". O sea: ya, pero todavía no. O sea, todavía falta. Hay un proceso a través del cual los enemigos de Dios, los enemigos de Cristo, están siendo puestos bajo Sus pies. Esto es una práctica común de ese tiempo: cuando un rey era derrotado, tenía que venir y besarle los pies al que lo había conquistado. Y el que había tenido la victoria ponía sus pies sobre el cuello del que había sido conquistado, como si fuera un banquito.

Pues es lo que dice el versículo: "Con tu cabeza de banquito para mis pies, para descansarlos, para ponerlos ahí, porque yo estoy por encima de ti. Tú no puedes hacer nada para vencerme; yo ya gané". Y ese es el proceso en el que nosotros estamos como iglesia. Jesús ya ha declarado Su victoria. Él dijo: "Ya toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Yo ya gané, Yo ya tengo la victoria. Ahora ustedes cumplan la misión que Yo les he dado, y pueden estar seguros de que ustedes también van a ganar al final". Eso es lo que está diciéndonos la Palabra de Dios.

Es un proceso a través del cual los enemigos de Dios están siendo gradualmente juzgados, hasta llegar a un clímax final en el cual todos ya sean juzgados de una manera absoluta, en el juicio final, en el cual Jesús traerá una condena eterna sobre todos Sus enemigos, incluyendo a Satanás. Y Jesús usó todo este pasaje, sí, todo este pasaje, para hablar sobre Su deidad. Justamente lean, no está aquí, Lucas 20:41 al 44. Jesús dijo... ¿cómo pensamos entonces?: "El Señor dijo a mi Señor". ¿De quién está hablando cuando David dice "mi Señor"? Si es su hijo, es inferior; no es el señor, porque pues es el hijo. Pero David habló de uno que era su Señor. Y dice Jesús: "Ese soy Yo". Nada más les doy esa referencia para que ustedes la lean y la estudien.

Los ángeles, espíritus ministradores

Sí quiero, quiero concluir con algo muy interesante que surge aquí: los ángeles. El autor de Hebreos nos está mostrando que Jesús es soberano sobre los ángeles. Tiene potestad, reinado sobre todo; Él es el que tiene la autoridad para juzgar, para reinar, para vencer sobre Sus enemigos. Pero no nada más eso. Y ahí, aquí hay un detalle: el autor de Hebreos nos deja ver un detalle sobre los ángeles que es muy importante. Dice el versículo 14: "¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?". Entonces, ahora el autor de Hebreos dice: "Ya vieron: Jesús es Rey, está sobre el trono, Jesús está venciendo todo". Pero los ángeles están para servirle a Él. Y específicamente, específicamente, su labor más importante, que ustedes pueden entender hoy, es que ellos están para servicio ¿de quién? "A favor de los que serán herederos de la salvación".

Ahora, esa idea se va a desarrollar más el próximo capítulo, en lo que viene en Hebreos. Pero, ¿quiénes son los herederos de la salvación? Somos nosotros. Entonces, ¿qué está diciendo este texto? El texto está diciendo que la labor, una de las labores centrales de los ángeles en su servicio a Dios, es atender a nuestras necesidades. Ahora, piénsenlo, porque no pensamos en esto muy seguido.

Lo que hacen los ángeles

Hay muchas funciones que los ángeles cumplen; por lo menos hay cuatro que encontramos en la Biblia. Los ángeles continuamente adoran a Dios y alaban al Dios que sirven. Pero también los ángeles comunican el mensaje de Dios al hombre: asistieron a Dios en traer la ley; los ángeles revelaron el futuro a Daniel y al apóstol Juan; Gabriel anunció el nacimiento tanto de Juan el Bautista como de Jesús. Y esta es la otra cosa: los ángeles ministran a los creyentes. "El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen", dice el Salmo 34:7; Salmo 91, versículo 11. Los ángeles liberan a Pedro en Hechos 12. Los ángeles se gozan cuando un pecador se arrepiente.

Los ángeles están presentes en la iglesia, en el servicio de la iglesia; recuerden 1 Corintios 11:10. Y en la vida de los cristianos, con interés, de acuerdo a 1 Corintios 4:9... ¿No es interesante? Hasta los ángeles están mucho más involucrados en lo que nos pasa de lo que pensamos. ¿Por qué? Porque es a través de ellos que Dios está atendiendo a nuestras necesidades.

Historias de misioneros

Ahora, al estar estudiando esto en varios comentarios del libro de Hebreos, cuando llegan a este punto, casi todos cuentan historias, especialmente de misioneros. Y la mayoría de estas historias que tienen que ver con misioneros tienen que ver no con los misioneros dando testimonio de los ángeles. Normalmente ni siquiera son los creyentes los que están dando el testimonio, así: "Un ángel, un ángel me defendió". Normalmente no pasa así. ¿Saben quiénes dan testimonio de los ángeles? Los que estaban atacando a los misioneros. Porque en todas estas historias el factor común, casi, que sucede es que los misioneros no entienden qué pasa en el momento.

Estaban ahí en su aldea, o en una situación en la cual ya venían a atacarlos, y por alguna razón se van. Y años más tarde, por alguna razón, por la providencia de Dios, tienen la oportunidad de hablar con ellos y preguntarles: "Y por cierto, ¿qué pasó esa noche?". Dicen: "¿Qué pasó? Tenían un montón de hombres defendiéndolos". Y las descripciones que ellos dan por lo regular tienen que ver con hombres vestidos de blanco con espadas de fuego. Obviamente los espantan.

Nada que ver con el angelito de febrero

Tenemos un problema con la idea de los ángeles, porque cuando llega... ya viene el 14 de febrero, y tenemos una idea de que es gordito, y tiene un pañal, y así va el angelito. Esa es una imagen completamente contraria a la imagen que la Biblia nos da de los ángeles. ¿Saben qué pasa cuando alguien ve un ángel en la Biblia? Cae como muerto. Es tan impresionante la gloria de un ángel, y la manera en que se manifiesta, que paraliza a la gente. Nuestra idea de los ángeles debe de ser muy diferente, de acuerdo a la Palabra de Dios.

A lo largo de nuestra vida como cristianos empezamos a escuchar historias, y ya ves, tienen muchas maneras de manifestarse. A lo largo del Antiguo Testamento se manifiestan como personas a veces; a veces nada más vestidos de blanco; a veces tienen ciertas manifestaciones que van variando, como en Isaías 6, si recuerdan, así con un montón de alas, y ojos, y cosas. No sabemos, no sabemos qué está pasando en el mundo espiritual; no entendemos toda la dinámica del mundo espiritual. Pero sí sabemos que todas las cosas ayudan a bien a los que aman a Dios, y sabemos que esta es una de las maneras en las cuales Dios se ocupa de nosotros.

Dos experiencias en la carretera

Mi tío... mi papá y mi tía y mi papá, una vez que estaban jóvenes, iban manejando y se salieron de la carretera. Tuvieron una experiencia muy peculiar; pueden preguntarle a mi tío cómo fue su experiencia. Porque un hombre salió del bosque, que ellos no sabían quién era. Y de lo que yo recuerdo que mi papá me contaba, era que nunca le vio la cara, nunca supo quién era, y nunca habló. Y nada más mi papá se desahogó con él. Pero varias cosas surgieron en ese momento que no saben qué pasó; no saben quién era. Nada más, después de que todo ya se solucionó, el problema con el carro, ya se fue, y ya no supieron más de él. No sé; hasta que estemos en la eternidad sabremos exactamente qué pasa con estas cosas. No, no entendemos esa dinámica.

Y una vez, estaba en la universidad e iba a visitar a unos amigos que estaban en otra universidad, y estaba como a una hora. Y varias veces me quedaba hasta la madrugada, y bueno, siempre estábamos echando relajo. Y entonces venía manejando de regreso una noche, y llegaba como a las cuatro de la mañana. Y recuerdo, es una experiencia que me impactó muchísimo, porque yo venía súper cansado, ya me estaba durmiendo, y venía sobre la autopista —o sea, esto es la autopista, no es una calle—, y me quedé dormido. Y no sé cuánto tiempo estuve dormido. El punto es que cuando desperté ya estaba en la salida que tenía que tomar.

No entiendo esa dinámica. Eso me impresionó tanto, porque cuando yo reaccioné, cuando desperté, dije: "¿Cómo es que estoy ahora en otro lugar, que es diferente al último lugar donde yo recuerdo estar cuando me quedé dormido?". No sé qué, no sé qué pasó; no tengo ni idea de qué pasó. No sé. Es un tipo de misterios que tenemos en nuestra vida como cristianos. Dios sabe; yo sólo sé...

Un doble ánimo

Sólo sé que aquí hay un doble ánimo para nosotros, que nos está trayendo el autor de Hebreos. Por un lado —y esto es para sus lectores originales—, ellos están sufriendo persecución, ellos están sufriendo desánimo, ellos están sufriendo la tentación de querer minimizar a Jesús para que no sean perseguidos de una manera tan severa. Y el autor de Hebreos les está diciendo: "No se preocupen. Jesús está a cargo, Él es soberano, Él está sobre el trono, y Él está poniendo a Sus enemigos bajo Sus pies. Y además está enviando Sus ángeles para servirles a ustedes".

Así que nada les va a pasar que Dios no quiera. Él sabe cómo le va a hacer; no sé cómo le va a hacer, pero lo va a hacer. Y ustedes pueden estar tranquilos, pueden estar confiados de que están siendo protegidos por un Dios todopoderoso y soberano. Y esa es la esperanza que nos muestra este pasaje. ¿Son increíbles los ángeles? Aparentemente sí, pero no son nada en comparación a Cristo. Y es lo que el autor de Hebreos quiere que veamos. Pues bien.

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