Hebreos 1:2-3HebreosNathan Díaz
La supremacía de Cristo
¿Qué quiere decir la Biblia cuando afirma la supremacía de Cristo sobre todas las cosas? Hebreos 1:2-3 lo responde en cuatro trazos: Jesús es el resplandor de la gloria de Dios, la imagen misma de su sustancia, quien sostiene el universo con su palabra y quien ya hizo la purificación de nuestros pecados. Por qué su deidad no es un detalle secundario.
Escuchar el audio de esta predicación →
Transcripción
Anuncios y retomando Hebreos
(La grabación comienza con el mensaje ya iniciado.)
…que tiene el Señor, porque hablamos de Ti y del Dador de la vida, el Creador, Dios. Por cierto, el lunes pasado tuvimos un tiempo de oración en la casa, informal. No va a haber mañana, exactamente; es lo que quiero aclarar. La idea es que sea algo espontáneo, y quien quiera lo puede planear y hacer, y no se tiene que hacer cada semana, y no se tienen que sentir comprometidos en ningún sentido. Esta actividad es una oportunidad de abrir sus casas, de tener a los hermanos, de orar juntos. Pues es un buen tiempo de comunión. Además, no tenemos que terminar tarde tampoco; tratamos de terminar temprano.
El plan es temprano; los que se paran temprano son la mayoría, creo; somos poquitos los que no. Pero queremos que esa oportunidad esté abierta, y para que ustedes consideren cuando quieran hacerlo, podemos anunciarlo, y los hermanos con gusto van a comer a su casa. Y ahora también seguimos en el estudio del libro de Hebreos, y ya me va a decir Roberto: "Vamos, vamos despacio". Y obviamente parte del tema aquí es que es la introducción al libro. Estos primeros tres versículos, cuatro versículos, están abriendo o introduciendo todos los temas del libro, todas las cosas que van a estarse desarrollando más adelante.
Entonces, solamente mi propósito ahorita es establecer el fundamento para el libro en estos primeros versículos. Y en este primer capítulo en particular tenemos cómo este autor entra de lleno a teología y doctrina, y cosas súper profundas que muchas veces tendemos a ignorar o pensamos que no son importantes. Pensamos que la vida cristiana solamente es pragmatismo, solamente es hacer, y no nos detenemos a pensar que antes de poder hacer cosas en la vida cristiana tenemos que entender ciertas cosas acerca de Dios, acerca de la salvación, acerca de nuestra relación con Él. Y conforme nuestra visión de Dios es transformada, es que podemos ser más efectivos en nuestro servicio, en el ministerio a Dios.
Es cuando hay una visión deficiente de Dios, y de Sus atributos, y de quién es Él, y qué es lo que ha hecho... Él quiere comunicarse con nosotros. Eso es lo que ha venido haciendo desde el principio: desde la manera en que creó todo, de una manera que comunica atributos acerca de sí mismo, hasta la manera en que empezó a revelarse a través de los profetas, a través de sueños a veces, a través de visiones a veces, a través de milagros, a través de tantas cosas. Empezó a revelarse y a mostrar que tiene un plan, y a desarrollarlo a lo largo del Antiguo Testamento.
Dios nos está hablando
Estamos viendo ese patrón, y es lo que vimos el domingo pasado: cómo es que Dios es un Dios elocuente, es un Dios que se comunica, y se comunica bien. Pero la pregunta es: ¿queremos escucharlo? ¿Y estamos dispuestos a escucharlo en nuestras propias vidas? Si quieres escuchar a Dios, puedes escuchar a Dios. De eso se trata este libro: la Biblia es Dios hablándonos. Y no sé si se han detenido a pensar en eso, porque nos acostumbramos tanto a que aquí está este libro, y lo conocemos, y lo leemos, pero no nos damos cuenta de lo increíble que es eso. Dios está comunicándote algo, te está diciendo algo, y ahí está enfrente de ti; puedes leerlo. Es increíble, es asombroso eso.
Que podemos saber algo acerca de Dios, y que no es nada más algo ambiguo allá afuera, que decimos: "Seguro ha de haber alguien ahí afuera, quién sabe quién será; pues hay que inventarnos un dios, porque cada quien en su imaginación puede imaginarse cómo ha de ser". Que es lo que mucha gente hace, porque sí, claro, todo está apuntando hacia esa realidad. Pero si Dios no hubiera dejado esta revelación, pues ahí estaría: sería algo completamente subjetivo, ambiguo y completamente relativo a las opiniones, los sentimientos de cada quien. Pero aquí no; esto no es relativo, esto es completamente objetivo. Esto es Dios hablando y diciendo: "Esto es lo que he hecho en la historia; esto es lo que quiero que sepan acerca de Mí".
Bueno, ya estoy volviendo a predicar el sermón del domingo pasado, pero eso los pone aquí, en donde estábamos: el versículo 2, donde decíamos que Dios ha hablado a través de Su Hijo. Fue el último punto que vimos. Y al hablar a través de Su Hijo inaugura los postreros días. Su Hijo es heredero de todo y también es agente de creación: a través del Hijo es que todas las cosas son hechas.
Heredero de todo y agente de la creación
Vamos a retomarlo ahí, en estos últimos dos puntos que están en el versículo 2. "Heredero de todo": citando aquí del Salmo 2. Y van a encontrar obviamente que el libro de Hebreos es para gente que, ya decíamos, está familiarizada con el Antiguo Testamento, y entonces a lo largo de todo el libro van a estar encontrando citas del Antiguo Testamento, y vamos a señalarlas para que vean qué es lo que el autor de Hebreos habría estado leyendo. Salmo 2: "Pídeme, y te daré por herencia las naciones". Hay una idea aquí de herencia mundial que es entregada a Jesucristo, y también a todos los que son de Él y están conectados a Él. Y es lo que tiene en mente el autor de Hebreos: el Salmo 2:8.
Y también la manera en la cual, desde Génesis 1, "en el principio creó Dios los cielos y la tierra", la manera en que Jesús no nada más es espectador durante ese proceso, sino que es a través de quien todas las cosas son hechas. Entonces, cuando dice "en el principio creó Dios los cielos y la tierra", sabemos que Génesis está hablando de Jesús también. ¿Por qué? Porque el Nuevo Testamento nos clarifica que es a través de Jesús que todas las cosas fueron hechas. Entonces entendemos que hay una dinámica creativa, la cual tiene en mente el autor de Hebreos.
Y por supuesto hay un paralelo muy importante, que es Juan 1. En Juan 1 tenemos: "En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios". Y aquí está Su función dentro del principio: "Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él...". También —después regresamos—. Entonces, bueno, a ver si regresa. Pero bien, no, sea tranquilo. Entonces, cuando puedes tener una buena conversación en donde todos están tranquilos y no está enojado, vale la pena. No todos son así, pero...
Tres capítulos clave: Juan 1, Colosenses 1, Hebreos 1
Pero quiero mostrarles que este pasaje muestra claramente la esencia divina de Cristo. Pongan atención, porque si pueden recordar estos puntos... pueden tomar Juan 1, pero también pueden tomar Colosenses 1, y también pueden tomar Hebreos 1. Y les doy una pista de cómo acordarse de los capítulos clave en cuanto a la deidad de Cristo: Juan 1, Colosenses 1, Hebreos 1; 1, 1, 1, fácil de recordar. Y en estos tres capítulos se desarrollan de una manera muy clara estas ideas que están siendo desarrolladas aquí en estos versículos.
El resplandor de Su gloria
La primera es la gloria de Dios, en el versículo 3. No es la primera; la primera son las que vimos el domingo pasado, pero la primera de hoy que vamos a ver, versículo 3: "El cual, siendo el resplandor de su gloria". O sea, ¿quién es el resplandor de la gloria de Dios? Jesús. Es lo que el autor de Hebreos sabe y entiende y quiere expresar desde un principio. Ahora, recuerden quiénes son los que están leyendo esta carta: son judíos, conocen el Antiguo Testamento. Inmediatamente, cuando hablas de la gloria de Dios, el concepto central del Antiguo Testamento en relación a la gloria de Dios es lo que conocemos como la gloria shekinah.
La gloria shekinah es la presencia, la manifestación de la gloria de Dios entre los hombres, donde los hombres pueden contemplar algo acerca de la gloria de Dios. Y en general esta gloria se manifestaba en el templo, y se manifestó... aquí les puse algunos de estos pasajes: Éxodo 13, 40; 1 Reyes 8, que es cuando fue la dedicación del templo de Salomón. Y luego tenemos, cuando llegamos al Nuevo Testamento, una y otra vez a los autores... Y lo que quiero mostrarles es que realmente todo esto está en completa armonía con todos los demás autores del Nuevo Testamento, y es por eso que suena todo esto muy parecido, porque todos los autores entienden estas verdades.
Todos los autores también lo entienden: Jesús es la gloria de Dios, la gloria manifestada de Dios, la gloria más clara de Dios entre nosotros. Y es por eso que a lo largo de muchos pasajes, como Lucas 9:32, está la manifestación de la gloria de Dios a través de Jesús en la transfiguración. Tenemos Juan 17:5: "Ahora, glorifícame tú, Padre, junto a ti, con la gloria que tenía contigo antes que el mundo existiera". 1 Corintios 2:8: "La sabiduría que ninguno de los gobernantes de este siglo ha entendido, porque si la hubieran entendido, no habrían crucificado al Señor de gloria". La gloria de Jesús, que se manifiesta una y otra vez para los autores. Filipenses 3:21: "El cual transformará el cuerpo de nuestro estado de humillación en conformidad al cuerpo de su gloria, por el ejercicio del poder que tiene aun para sujetar todas las cosas a sí mismo". O 2 Tesalonicenses 2:14: "Fue para esto que él los llamó mediante nuestro evangelio, para que alcancen la gloria de nuestro Señor Jesucristo". Lo que tienen que entender que es importante aquí es que Jesús no es solamente un reflejo de la gloria de Dios. Jesús posee gloria en sí mismo, que es parte de la gloria de Dios. ¿Entienden la diferencia? Es muy importante, hermanos, porque no es que Jesús solamente es recipiente de gloria: Él es gloria.
No como la luna, sino como la luz del sol
Y esta es la analogía que muchos comentaristas usan para tratar de entender esta realidad. No es como la luna en relación al sol, porque, ¿la luna tiene luz propia? No, la luna no tiene luz propia; la luna solamente refleja la luz del sol. Entonces Jesús no es como la luna, que simplemente está reflejando la luz del sol: Él es la luz que viene del sol. Lo que percibes del sol, su calor, su luz, es parte de la gloria del sol. Y de la misma manera, cuando vemos a Jesucristo manifestado, Él es parte de la gloria de Dios siendo manifestada a nosotros, no simplemente un reflejo.
Entonces esto es una cosa importante para entender, porque esto tiene que ver con la realidad de Cristo. No es que el Padre simplemente hace que se refleje en Él gloria suya, sino que Él contiene la esencia de la divinidad, que es gloria manifestada a los hombres.
La imagen misma de Su sustancia
La otra cosa que encontramos aquí es la segunda parte de este versículo 3, donde dice: "La imagen misma de su sustancia". Otra vez, no podría ser más explícito el autor de Hebreos en cuanto a qué es lo que está tratando de decir acerca de Cristo: no es algo diferente al Padre en esencia. Su sustancia, su esencia, quién es, Su divinidad como Dios, no es diferente. Es la imagen exacta de Su sustancia. Entonces, las palabras que usa se usan a veces como sello, como grabado, o como otras cosas así que tienen la idea de una imagen. Pero piensen más allá de eso al entender lo que el autor está tratando de comunicarnos, y piensen cómo es que esa imagen está hablando de características de una persona que nos permiten reconocerla por lo que es.
Entonces, cuando tú dices "es la imagen", es que tiene las características de lo que realmente es. Entonces esta imagen de padre e hijo tiene algo aquí que ver. Todos me dicen, en particular de Adrián: "Se parece a ti; es igualito a tu papá". Y lo ven, y hasta en su manera de ser en muchas cosas es parecido a mí. Y entonces, cuando lo ven a él, ven características de su padre y pueden ver la conexión. Pueden ver cómo es que él está reflejando características suyas propias, como mi hijo, pero al mismo tiempo son características que también vienen de mí o que yo poseo.
Ahora, es un poquito diferente esta analogía a lo que realmente está pasando aquí; no es exacta, pero nos ayuda a entender. Porque Jesús está todavía más conectado al Padre de lo que un padre y un hijo en esta tierra están conectados. Todavía es más la misma esencia uno del otro que la misma esencia de un padre y de un hijo aquí en la tierra. Puedo decir: "Sí, mi hijo es de la misma esencia que yo: es mi sangre, tiene mis genes, mi código genético está en él; es la misma esencia mía". Pero aún eso se queda corto para reflejar la profundidad de la conexión, y lo complejo que es entender la manera en que el Hijo realmente sí es Dios en la misma esencia que el Padre es Dios, y en la misma esencia que el Espíritu es Dios.
Ahora, recuerden: no estamos hablando de cosas fáciles de entender. La Trinidad no es un concepto fácil de entender. Pero sí podemos entender mucho de lo que está aquí, y podemos aceptarlo como cierto, y es crucial —y vamos a ver por qué es crucial en un momento—. Así que quiero nada más que piensen en estas cosas junto conmigo al leer algunos pasajes, como Filipenses 2:6, que explica este concepto. Dice, hablando de Jesucristo: "El cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse". Jesús era igual a Dios. Sin embargo, en Su humanidad se despojó de ciertos atributos y de ciertas cosas que Él poseía en Su estado preencarnado, obviamente, y eso es de lo que está hablando Filipenses 2:6. Pero el punto ahí es: Él es igual a Dios.
Colosenses 1:15: "Él es la imagen del Dios invisible". ¿Quieres ver a Dios? Ahí está Jesús. Es Dios; puedes verlo. Dios no puede ser visto, pero cuando se trata de Jesús, sí. Dios es Espíritu, no tiene un cuerpo, pero cuando es el Hijo, la segunda persona de la Trinidad, entonces sí podemos verlo y contemplarlo. Y eso es exactamente lo que pasó en la historia.
Quien sustenta todas las cosas
La otra cosa que menciona el pasaje es: "Quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder". Sustenta todas las cosas con la palabra de Su poder. Entonces, en el versículo 2 habíamos hablado acerca de cómo Él es el agente de creación, y ahora no es nada más el agente de creación, o sea, no es nada más el que echó las cosas a andar. Esa es la idea que muchos tienen: "Sí, Dios creó el universo y Dios creó el mundo, pero básicamente es como el relojero que le da cuerda al reloj, lo pone ahí, y ya se va a pasear y se va a descansar, y va a regresar en un ratito a ver qué pasó".
Entonces algunos tienen esa idea, como que Dios es indiferente: Dios puso las cosas en marcha, se hizo para atrás y se puso nada más a contemplar lo que había hecho, a ser pasivo en el proceso. Este pasaje dice que no es así. Dice que no es solamente que a través de Jesús fueron creadas todas las cosas, sino que en el momento en que fueron creadas requerían de sustento para seguir existiendo, requerían de sustento para tener coherencia y armonía en el proceso, y para ser dirigidas. Dios nos está llevando en una dirección; Él es el que lo sustenta.
En la mitología griega tenemos a Atlas —por eso se llama atlas el de los mapas—, y Atlas se supone que cargaba el peso del mundo sobre sus hombros, y le costaba trabajo, y era una carga para él. Pero esta es una imagen diferente, porque es el poder de Su palabra el que está sustentando el universo, pero al mismo tiempo dirigiéndolo y llevándolo en una dirección, con un propósito y un diseño.
La voz del Señor
Quiero que piensen en algunos pasajes que en el Antiguo Testamento se le atribuyen a Jehová, el Padre, y aquí se le atribuyen a Jesús. Y eso es lo que van a encontrar a lo largo del Nuevo Testamento, esta mezcla, porque como ambos son Dios, comparten tantos de estos atributos, y entonces muchas veces se vuelven intercambiables a lo largo de la Biblia en la manera en que se ven y se describen. Por ejemplo, Salmo 29, versículo 3. Escuchen el detalle de todas las cosas que hay en el mundo que los autores inspirados pueden ver: si no fuera por Dios, todo esto ya habría dejado de existir, o no podría ser.
Simplemente: "La voz del Señor está sobre las aguas; el Dios de gloria truena, el Señor está sobre las muchas aguas. La voz del Señor es poderosa, la voz del Señor es majestuosa. La voz del Señor rompe los cedros; sí, el Señor hace pedazos los cedros del Líbano, y como becerro hace saltar al Líbano, y al Sirión como cría de búfalo. La voz del Señor levanta llamas de fuego. La voz del Señor hace temblar el desierto; el Señor hace temblar el desierto de Cades. La voz del Señor hace parir a las ciervas y deja los bosques desnudos, y en su templo todo dice: ¡Gloria!". Es la voz del Señor la que sustenta las cosas.
Salmo 103:20: "Bendecid al Señor, vosotros sus ángeles, poderosos en fortaleza, que ejecutáis su mandato, obedeciendo la voz de su palabra". Todo lo que los ángeles hacen, lo hacen porque Dios lo dice. Salmo 147:15: "Envía sus órdenes a la tierra; su palabra corre velozmente. Manda la nieve como lana; esparce la escarcha cual ceniza. Arroja su hielo cual migas de pan". Y se quejan del frío: "¡Y qué frío, me estoy congelando!". ¿Quién hizo eso? ¿Quién dijo "quiero que haga frío"? Dijo: "¿Quién puede resistir ante su frío?", dice el pasaje. "Envía su palabra y los derrite; hace soplar su viento y el agua corre". O, por ejemplo, Job 37 —y este es uno de mis favoritos—, Job 37, versículos 2 al 13. Escuchen todo lo que hay aquí, la creatividad con que Dios despliega Su poder a través de estos pasajes: "Escuchad atentamente el estruendo de su voz, y el rugido que sale de su boca. Bajo todos los cielos lo suelta, y su relámpago hasta los confines de la tierra. Tras él ruge una voz; truena él con su majestuosa voz, y no retiene los relámpagos mientras se oye su voz. Maravillosamente truena Dios con su voz, haciendo grandes cosas que no comprendemos.
Porque a la nieve dice: 'Cae sobre la tierra', y al aguacero y a la lluvia: 'Sed fuertes'. Él sella la mano de todo hombre, para que todos conozcan su obra. La fiera entra en su guarida y permanece en su madriguera. Del sur viene el torbellino, y del norte el frío. Del soplo de Dios se forma el hielo, y se congela la extensión de las aguas. También él carga de humedad la densa nube, y esparce la nube con su relámpago; aquella gira y da vueltas por su sabia dirección, para hacer todo lo que él le ordena sobre la faz de toda la tierra. Ya sea por corrección, o por el mundo suyo, o por misericordia, él hace que suceda".
En Él vivimos, nos movemos y existimos
El Jesús del que está hablando el libro de Hebreos: es la clase de poder que tiene. Y claro, Pablo entendía esta dinámica, y eso es justo lo que él quería explicarles a los atenienses. ¿Se acuerdan de la predicación de Pablo en Atenas, en el Areópago? "El Dios que hizo el mundo y todo lo que en él hay, puesto que es Señor del cielo y de la tierra, no mora en templos hechos por manos de hombres, ni es servido por manos humanas, como si necesitara de algo, puesto que él da a todos vida y aliento y todas las cosas. Y de uno hizo todas las naciones del mundo para que habitaran sobre toda la faz de la tierra, habiendo determinado sus tiempos señalados y los límites de su habitación, para que buscaran a Dios, si de alguna manera, palpando, le hallen, aunque no está lejos de ninguno de nosotros".
Y claro, tiene en mente a Jesucristo, pero él lo explica de acuerdo a los poetas griegos, y les dice: "Porque en él vivimos, nos movemos y existimos, así como algunos de vuestros mismos poetas han dicho: 'Porque también nosotros somos linaje suyo'". Traten de asimilar eso. ¿Se dan cuenta de la profundidad del poder que hay en Jesús como Dios? Lo que quiero mostrarles es: Él es Dios. Sólo Dios tiene esta clase de poder para sustentar todo, para crear todas las cosas y para sustentar todas las cosas. ¿Un ser creado podría hacer eso? Se requiere ser Creador para hacer esto.
Todas las cosas, por Su poder
Su poder sustentador es la única razón por la que despertaste hoy en la mañana. ¿Te has preguntado eso? "¿Cómo sé qué va a pasar mañana? ¿Sale el sol otra vez? Sí, claro, por supuesto; es que la fuerza gravitacional y las órbitas... es lógico que va a pasar". No es lógico: Dios puso todas esas cosas en su lugar, y Dios sostiene todas esas cosas en su lugar. En el momento en que Él dejara de decir la palabra, todo dejaría de ser. ¿Crees que el universo se sostiene solito, que existe y funciona solito, sin ninguna ayuda de nadie, sin ningún apoyo, sin ningún poder y autoridad de nadie que esté sobre esas cosas?
"Todas las cosas". Vean esas palabras que están aquí en el versículo 3: "todas las cosas con la palabra de su poder". No algunas cosas, no la mayoría de las cosas: todas las cosas. Desde el nivel microscópico hasta el nivel macroscópico; desde la manera en que nuestras células, y los átomos, y los protones, y los electrones funcionan unos con otros —que no podemos ver; ni siquiera con un microscopio se pueden ver realmente, pero entendemos que ahí están—, desde todas esas cosas que están a ese nivel, hasta los planetas que son miles de veces más grandes que nuestro sol. Y todas esas cosas están siendo sostenidas por Dios.
Y es algo de lo que Jesús quería expresar en Mateo, cuando dice: "Miren, no se preocupen de nada. ¿Ven? Todos los pajaritos comen. ¿Por qué? Porque Mi Padre los alimenta. Y no va a quedar ni un cabello de sus cabezas sin que Yo sepa que va a caer". Todas las cosas, todas las cosas que suceden en este universo, y en nuestro mundo, y en tu vida, en el detalle más pequeño. Lo que me encanta acerca de pensar en esto es que vamos a llegar a esto en el libro de Hebreos; esto va a ser un tema recurrente. Entonces no me tengo que preocupar por explicarlo todo hoy, porque vamos a llegar a otros capítulos que hablan acerca de esto.
Pero una de las razones por las que creo que el autor de Hebreos quiere que veamos esta realidad del poder sustentador de Dios es porque no sólo es que todo lo que existe en el universo, materialmente hablando, es sustentado por Dios, sino que tu fe es sustentada por Dios también. Eso va a venir en unos capítulos de una manera muy clara, en donde el autor de Hebreos nos va a mostrar cómo Dios es el ancla de nuestra fe. No voy a predicar eso ahorita.
La purificación de nuestros pecados
La última cosa que encontramos aquí es: "Habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas". Aquí el autor de Hebreos introduce esta idea del Hijo como Redentor; es la primera vez que surge en el libro de Hebreos. Pero claro, estamos apenas en los primeros versículos, y esta idea la va a desarrollar de una manera muy explícita en todo el libro: la función sacerdotal de Cristo. No nada más sostiene el universo, no nada más es el Creador y sustentador del universo, no nada más es la gloria y la imagen de Dios, sino que también es el que ha hecho la propiciación por nuestros pecados, el que ha muerto en Su sacrificio en nuestro lugar para que pudiéramos ser perdonados, limpiados de nuestros pecados.
Y entonces aquí está la idea: hay un problema. Ya lo saca el autor de Hebreos: hay un problema, que es el pecado. Nuestros pecados son el problema, y Él es la solución. Él ha efectuado la purificación de nuestros pecados. Lo va a describir de otras maneras más adelante; entonces va a ser un tema central del libro de Hebreos la función sacerdotal de Cristo, cumpliendo la función del sumo sacerdote del Antiguo Testamento, pero ahora de una manera perfecta y permanente.
La imagen para los lectores de Hebreos, que están familiarizados con el Antiguo Testamento, al usar este tipo de palabras, "purificación de nuestros pecados", es el Día de la Expiación, Yom Kipur: la idea de cómo el sumo sacerdote entra y hace expiación por el pecado de todo el pueblo. Esa es la idea aquí. Y el énfasis de lo que quiero que vean en este versículo es el tiempo del verbo. Cuando dice "habiendo efectuado", ¿en qué tiempo está? Pasado. No está efectuando la purificación, no va a efectuar la purificación: ya la efectuó. Ya es un evento histórico del pasado; ya fue hecho.
Una obra completa, una vez para siempre
Y esto, ahorita les voy a mostrar, va a surgir una y otra vez: es la idea de una obra completamente perfecta, ya establecida. Cuando Jesús dijo "Consumado es", en Juan 19:30, eso es exactamente lo que había pasado: ya se había terminado toda la obra que era necesaria. Ya no había más que hacer en cuanto al sacrificio. Quiero que vean en el libro de Hebreos, y que recuerden brevemente conmigo, algunas de estas cosas que van a venir, porque quiero que entiendan a qué se refiere el autor cuando está pensando en la purificación de nuestros pecados.
Hebreos 7:26: "Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores y hecho más sublime que los cielos, que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo". Luego vayan al capítulo 9, versículos 11 y 12: "Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención". Y luego vayan al versículo 25 de este mismo capítulo, donde dice: "Y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado". Entonces, el capítulo 10, versículo 10, dice: "En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios". Y otra vez conecta estas mismas ideas que están en el capítulo 1. ¿Les queda claro lo que está comunicando el autor de Hebreos?
Sentado a la diestra de la Majestad
Para evitar decir el nombre de Dios en vano, entonces había una manera de expresarse con mucha reverencia: "la Majestad", hablando acerca de Dios. Y es el título que aquí usa el autor de Hebreos para expresar la presencia del trono de Dios, en donde Jesús está a la diestra del Padre. Y más que algo literal, aquí es algo simbólico del tipo de autoridad que le es otorgada, porque comúnmente el que está a la diestra es el que comparte la autoridad para gobernar. Y aquí está citando del Salmo 110, Salmo 110, versículo 1, que es, por cierto, el salmo más citado de todo el Nuevo Testamento.
En todo el Nuevo Testamento, a los autores del Nuevo Testamento les encanta. Jesús lo usó para hablar de sí mismo, y luego todos los demás autores constantemente lo estaban citando. Y este salmo va a ser citado varias veces en el libro de Hebreos. Dice: "El Señor a mi Señor: 'Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies'". Lo que dice el 110, sí, todos los autores del Nuevo Testamento lo ven como una profecía cumplida en Jesucristo.
Y dice Filipenses 2:9, es la misma idea: "Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre". Y Efesios 4:10 dice: "El que descendió es también el mismo que ascendió mucho más arriba de todos los cielos, para poder llenarlo todo". Y es la idea que Pablo usa también mucho para darnos la seguridad de que nada nos puede separar del amor de Dios.
La razón por la cual nada te puede separar del amor de Dios es porque es en Cristo Jesús, que, por cierto, está sentado a la diestra del Padre. "¿Quién es el que condena? Cristo es el que murió; y más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros". Es la idea que el Nuevo Testamento nos quiere comunicar acerca de la autoridad del reinado de Jesucristo, que está diseñado para comunicarnos... está diseñado para darnos a nosotros confianza plena en que, si tú has puesto tu confianza en el Hijo de Dios, en Jesucristo, nada, nada en este mundo puede alejarte de Él. Tienes completa seguridad, no solamente en esta vida, sino en la vida venidera; tienes la completa seguridad de estar en Sus manos y en Su presencia.
La estructura del pasaje
Entonces, para concluir con este versículo —y el próximo domingo vamos a ver del versículo 4 al final del capítulo, hablando acerca de la superioridad de Jesús sobre los ángeles, que es otro tema que se va a desarrollar—, ahora, además, quiero que piensen, y concluimos con eso, por qué es esto importante. Quiero que noten la estructura de estos versículos, y esto muestra mucho la capacidad del autor en su conocimiento de estructuras literarias y del griego. Quiero que noten cómo está estructurado este pasaje. Empieza hablando de la entronización de Jesucristo en el pasaje, cuando dice: "constituyó heredero de todo" a Jesús; Su entronización como heredero.
Es una estructura clásica, quiástica. Y si no saben qué es un quiasmo, tiene que ver con una serie de ideas paralelas que se desarrollan hacia un cierto punto y luego regresan otra vez a donde empezaron; es mi manera de explicarlo. Entonces empieza con la entronización de Cristo: lo constituyó como heredero de todo. Después habla de Su acción cósmica, al decir que es Creador. Y luego, y luego, Su relación con Dios, al decir que Él es la gloria de Dios, es la imagen de Dios; entonces, dos puntos que va a desarrollar sobre Su relación con Dios. Pero luego regresa otra vez a la acción cósmica de Cristo, cuando dice que Él es el que sustenta todas las cosas.
Al final, otra vez habla de Su encarnación y entronización, donde empezó: que gobierna a la diestra del Padre. Se encarnó, fue nuestro sacrificio y está ahora a la diestra del Padre. Su entronización, acción cósmica, relación con Dios, acción cósmica, entronización. Es interesante ver estas estructuras, porque cuando entiendes la estructura de un pasaje, te ayuda a entender mejor el pasaje. Es lo que estamos aprendiendo en la clase de predicación expositiva: tenemos que entender la estructura de todos los pasajes que leemos, cómo están estructurados y por qué los habría armado el autor de esa manera. Y cuando pensamos en esas cosas, nos ayuda a profundizar en el significado de lo que realmente está ahí.
¿Por qué es esto importante?
Ahora quiero preguntar —y esta es mi conclusión final—: ¿por qué es esto importante? Pueden decir: "Bueno, entonces, ya hablé con un testigo de Jehová, y se ven muy apasionados por servir a Dios, y dicen: 'Jehová, y Jehová'. Y entonces, bueno, es Jehová, ¿no?, el Dios del Antiguo Testamento. ¿Qué importa si creen que Jesús es Dios o no? O sea, al final, pues están buscando a Dios. ¿Al mismo? ¿Hace diferencia qué piensas acerca de Jesús realmente? Bueno, ellos dicen que Jesús es su Salvador, ellos dicen que creen en el sacrificio: 'Jesús no es Dios, pero sí murió por nosotros'", es lo que dirían.
¿Por qué es importante? Porque cuando leemos un pasaje como este, Jesús es elevado a donde el Padre quiere que lo veamos, y disminuir Su gloria o Su rol glorioso es un insulto al Padre. Lo que tú piensas acerca de Jesús, si es equivocado, si va en contra de lo que el Padre quiere que sepas acerca de Jesús, es un insulto contra el Padre mismo. Y Jesús lo manifestó de muchas maneras. Él dijo: "Si me han visto a Mí, han visto al Padre. Si creen en Mí, tienen acceso al Padre. No me pueden pasar a Mí por alto". No pueden decir: "No, yo voy directo con el Padre. Gracias, Jesús, pero yo creo en Él. Me caes bien, pero se trata del Padre". Dice Jesús: "No funciona así. Véanme a Mí, crean en Mí, adórenme a Mí".
Lo cual sería un terrible problema si Jesús no fuera Dios. ¿El Padre permitiría que alguien más sea adorado en Su lugar? Sería idolatría, ¿no es cierto? Al menos que el Padre diga: "No importa; adoren al Hijo, porque si adoran al Hijo me están adorando a Mí también. No tienen que diferenciar aquí. No tienen que decir: 'Hijo... perdón, Padre, le voy a poner tanta atención a Jesús por ahorita; no te vayas a poner celoso'. No se preocupen, porque todo lo que piensen acerca del Hijo es lo mismo que van a pensar sobre Mí". Y cualquier distorsión de quién es Jesús será una distorsión de quién es el Padre.
No puedes elevar, exaltar, y adorar, y glorificar a Jesús demasiado. Eso queda claro en la Biblia. ¿Por qué? Porque Jesús es supremo. Y esa es la razón por la cual estamos aquí; de eso se trata esta iglesia: de exaltar la supremacía de Jesús sobre todas las cosas. Adorémosle, pues. ¿Sí? Bien.
Escúchanos
Ven un domingo
Predicamos así cada semana, a las , en Av. México 319.
Qué esperar si vienes →