Saulo deja de ser ciego.
La conversión de Saulo en el camino a Damasco responde una pregunta incómoda: ¿puede Dios salvar de verdad a cualquier persona? Hechos 9:1-19 muestra al peor enemigo de la iglesia derribado, ciego y llamado hermano. El mensaje recorre la evidencia histórica de este encuentro, lo que revela sobre Jesús y su iglesia, y cómo se ven aquí las doctrinas de la gracia.
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Transcripción
Introducción y lectura de Hechos 9:1-19
Hechos capítulo 9. Y esta es la historia probablemente mejor conocida del libro de Hechos. Tiene que ver con Saulo, que ya fue introducido hace unos capítulos, cuando veíamos la confrontación que Esteban hizo de los líderes judíos, cómo se enojaron, y cómo lo apedrearon; movieron a la multitud a matar a Esteban. Y ahí ya Lucas nos hizo ver que había alguien que estuvo presente, y que probablemente es uno de los agitadores, uno de los que motivó este evento. Entonces van y apedrean a Esteban, y le da gusto a Saulo. Entonces me imagino hasta diciéndoles, buscándoles las piedras más grandes para aventar. Ese es el hombre del que ya habíamos escuchado un poco.
Ahora llegamos al capítulo 9; vamos a leer los primeros 19 versículos. Dice: "Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén. Mas yendo por el camino, aconteció que, al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: 'Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?'. Él dijo: '¿Quién eres, Señor?'. Y le dijo: 'Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón'. Él, temblando y temeroso, dijo: 'Señor, ¿qué quieres que yo haga?'. Y el Señor le dijo: 'Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer'. Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie. Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.
"Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: 'Ananías'. Y él respondió: 'Heme aquí, Señor'. Y el Señor le dijo: 'Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora, y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista'. Entonces Ananías respondió: 'Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre'. El Señor le dijo: 'Ve, porque instrumento escogido me es este, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre'.
"Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: 'Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo'. Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado. Y habiendo tomado alimento, recobró fuerzas".
Esta es la historia de Saulo. Así que vamos a pedir la dirección de Dios, buscando qué es lo que nos muestra esta historia. Señor, gracias por este tiempo juntos, y gracias porque podemos gozarnos en las historias de Tu Palabra, que nos muestran la clase de Dios que eres, la clase de salvación que tenemos nosotros en Ti. Y te pedimos, Señor, que podamos gozarnos en entender estas verdades, afianzarnos más en el fundamento de Tu Palabra y en el fundamento que eres Tú para nuestras vidas, al ver todo esto. En el nombre de Cristo Jesús, amén.
Respirando amenazas y muerte
Lo que vamos a hacer es esto: vamos a recorrer nada más la historia, vamos a tratar de asegurarnos de entenderla bien, y luego les voy a mostrar varias cosas, varias aplicaciones que creo que tiene este pasaje para nosotros hoy, que creo que son muy importantes, muy relevantes. Este hombre, enemigo de la iglesia… Dice: "respirando aún amenazas". La palabra aquí es como inhalando, ¿no?, hacia dentro. Esa es la esencia de quién es él: es que está enojado, está molesto, y odia a los discípulos del Señor. Odia este movimiento nuevo que ha surgido. Va con el sumo sacerdote. Evidentemente ha escuchado que ahora… Básicamente, ya leímos que después del martirio de Esteban se desató una persecución en todo Jerusalén a la iglesia, y eso hace que se dispersen. Bueno, esta persecución en Jerusalén en gran parte es Saulo.
Él ya estuvo atacando en Jerusalén; ahora escucha que en Damasco, en otra región, hay convertidos, y la iglesia está creciendo. Esta es otra área. Entonces va y pide cartas al sumo sacerdote; pide la autorización para que las sinagogas de Damasco entiendan que esto viene de los líderes religiosos judíos, de los más poderosos: "Sí, a este hombre, Saulo, denle toda la autoridad, denle todo el apoyo con lo que él quiere hacer en relación a estos llamados cristianos". ¿Quién era el sumo sacerdote? Caifás. Ese es el sumo sacerdote. Y a Caifás ya lo vimos varias veces a lo largo de… desde los evangelios. Caifás, ¿quién fue? Estuvo en el juicio de Jesús. Caifás estuvo también ya confrontando a los apóstoles en este movimiento, y en el capítulo 5 vimos que si no hubiera sido por Gamaliel, ellos ya querían matarlos; ellos ya querían terminar con ellos.
Entonces este es un aliado para el sanedrín. Este es alguien que está haciendo el trabajo que ellos quieren que se haga, que es destruir de una vez por todas este nuevo movimiento. Entonces le dan cartas para las sinagogas de Damasco, "a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres…". Véanlo. O sea, el sentido de decencia, normalmente, sería: "Bueno, arrestas al padre de familia, a lo mejor, pero dejas a las mujeres, dejas a las mamás con sus hijos, por lo menos", ¿no? Es tal su afán de aplastar este movimiento, que aun las mujeres son arrestadas: hombres, mujeres, papá, mamá, separados de sus hijos.
Los del Camino
"De este Camino". Así es como se estaba conociendo este movimiento: el Camino. ¿No les encanta? Jesús dijo: "Yo soy el camino". Y así se estaba conociendo el movimiento; eran "los de este Camino", esta manera, este rumbo: los del Camino. Claro que a los líderes judíos esto no les gusta, ¿no?, porque ¿cuál es el camino? El camino del judaísmo, de la ley judía. "Entonces esto no es… Esto es blasfemia". Yo me imagino a Saulo pensando: "A ver, ellos dicen que Jesús es Dios, pero el Antiguo Testamento dice que solo hay un Dios; así que eso es como politeísmo, es una blasfemia. Tenemos que acabar con este movimiento. Que nada de que este Jesús es Dios, y que Él es el camino. No, no, no: el camino es lo que nosotros aprendemos en la Torá. Ese es el camino". ¿Entienden el razonamiento que probablemente estaba teniendo Saulo para estar tan enojado con este movimiento, y para estar tan en contra de lo que ellos estaban haciendo? Era tal su celo, que por eso los está encarcelando, por eso los está hasta matando, para traerlos presos a Jerusalén.
Saulo, Saulo
"Mas yendo por el camino…". Va allá, en camino, hacia el norte, unos 250 km casi hacia el norte de Jerusalén; es una ciudad de Siria a la que va, Damasco. Dice que "repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo a tierra, oyó una voz que decía: 'Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?'". Entonces ahí va Saulo. No lo dice aquí, pero nos imaginamos… Calvino, en su comentario, dice que iba en un caballo. No sé si iba en un caballo, pero va en el camino, y entonces la luz lo tira al suelo, y entonces, dice, escucha una voz: "Saulo, Saulo", lo cual es una manera de hacer énfasis. Es la pasión del llamamiento de Dios a una persona; por eso es esa repetición. Estábamos escuchando, creo, el miércoles, acerca de Samuel, sí, eso es lo que estaban compartiendo, ¿no?, sobre Samuel. A lo mejor estoy cambiando las historias. ¿Se acuerdan de cuando Dios llamó a Samuel? ¿Qué dijo? "Samuel, Samuel". Y así tenemos a lo largo de la Biblia estas historias donde de pronto el llamamiento de Dios es tan claro, y la manera de hacerlo es repitiendo dos veces el nombre de esa persona. Muestra la intención, la pasión de Dios por una persona específica, para hacer algo específico. Le dice: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?". Imagínense todo lo que está pasando por su cabeza en este momento: "¿Por qué me persigues?". Y lo primero que dice es: "¿Quién eres, Señor?". Y le dijo: "Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón".
Dar coces contra el aguijón
Ahora, esta parte de "dura cosa te es dar coces contra el aguijón", en el original griego no está esa parte aquí. Pero esta historia es tan importante que se repite tres veces en el libro de Hechos; tres veces aparece. Y en el capítulo 26, creo, es donde se va a repetir esa historia; ahí es donde Pablo narra que esto es algo de lo que escuchó: "Dura cosa te es dar coces contra el aguijón". Aparentemente es alguna expresión de esa época, que existía, que tiene que ver con la terquedad de una persona, comparándola con un animal. Porque en ese tiempo iban con los bueyes jalando el… ¿cómo se llama? Sí, pero ¿cómo se llama el carrito? Bueno, lo van jalando, ¿no?, como un cochecito.
Y entonces, cuando golpeaban a los bueyes, los bueyes a veces se enojaban, y en vez de caminar pateaban el carro. Entonces, ¿qué hacían? Les ponían unos picos, unos aguijones, a los carros, para que cuando patearan se lastimaran y no quisieran patear. Pero ¿qué pasaba? A veces les pegaban, pateaban, y al lastimarse se enojaban todavía más, y seguían pateando, y se seguían lastimando todavía más. Entonces había unos bueyes tan tercos, que surgió esta frase: "Dura cosa es dar coces contra el aguijón". En un sentido es como decir: "¿Por qué te sigues golpeando la cabeza contra la pared? Tú mismo te estás lastimando; tú mismo te estás poniendo en una posición imposible, en donde tú no vas a ganar". Bueno, ahorita vamos a regresar a eso, pero esa es la conversación que están teniendo Saulo y Jesús.
Tres días sin ver
Ahora, obviamente este versículo 6 está describiendo algo que ya nos imaginamos: "Él, temblando y temeroso, dijo: 'Señor, ¿qué quieres que yo haga?'. Y el Señor le dijo: 'Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer'. Y los hombres que iban con Saulo se pararon atónitos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie". Ahí hay gente viendo el evento, pero no entienden qué es lo que está pasando. No me imagino, desde su perspectiva, lo que vieron, pero vieron que algo sobrenatural estaba sucediendo. "Entonces se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie". O sea, hasta este punto, creo que ha sido deslumbrado, y está escuchando una voz, y tiene tanto miedo que está cerrando los ojos con todas sus fuerzas. Y cuando por fin se anima a abrir sus ojos, de pronto se da cuenta de que no ve. Y como no ve nada, pues lo tienen que llevar de la mano. Lo llevan a Damasco, y está tres días sin ver; no come ni bebe nada.
La calle Derecha
Había en Damasco también un discípulo que se llama Ananías. Y entonces Ananías tiene esta visión, en la cual él le contesta al Señor y le dice "Heme aquí" cuando escucha su nombre. Y el Señor le dice: "Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha". Y esta calle todavía existe hasta el día de hoy; todavía existe la calle Derecha en Damasco, si ustedes van y visitan Damasco. Inclusive tienen, al final de la calle, creo, el lugar donde supuestamente fue el encuentro entre Saulo y Ananías. "Y busca en casa de Judas…". No crean que es Judas el que traicionó a Jesús; él ya se murió. Tampoco es el otro Judas. Hay muchos Judas; era un nombre muy común. Hoy ya no le ponen a nadie así, pero en ese tiempo muchos se llamaban así. "…en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora".
Esto me encanta, porque nos pone esta perspectiva: "Ahorita, ahorita que yo estoy hablando contigo, Ananías, en este mismo momento Saulo está orando también. Así como yo estoy hablando contigo, así Saulo está hablando conmigo". Imagínense, imagínense qué está pasando. Saulo había escuchado acerca de este Jesús; probablemente hasta había visto a Jesús en algún momento. Más o menos se calcula que habrían tenido la misma edad. O sea, si hablamos de durante el ministerio de Jesús, Saulo ya andaba por ahí en Jerusalén; a lo mejor lo vio y lo escuchó. Y él estaba en contra de todo lo que estaba sucediendo, de todo este movimiento. Él era parte del movimiento de los fariseos, que tanto criticaban a Jesús durante Su ministerio, a los que les decía hipócritas. Ese es el grupo de Saulo.
Todo su mundo cambió
Y ha escuchado a Jesús, ha visto cosas, pero no cree en Él. Cree que todo es una farsa; cree que todo es un movimiento blasfemo que va en contra de las Escrituras. Y ahora acaba de hablar con Él. Acaba de hablar con un hombre que él sabía que ya había muerto. Y él probablemente no creía estos rumores de que había resucitado; probablemente decía: "Están locos esos discípulos. Hasta qué punto llega su demencia, de creer estas mentiras, para que digan que ha resucitado". Él no creía eso. Acaba de escucharlo, acaba de hablar con Él, acaba de rodearlo una luz. Iba camino a Damasco tan orgulloso, tan lleno de poder, y de un sentido de estar haciendo lo correcto, y de ser el mensajero y el obrero de Dios que está haciendo la labor que Dios quiere que haga. Y ahora ha sido completamente humillado. Toda su perspectiva acerca de todas las cosas ha cambiado completamente: toda su cosmovisión, los paradigmas que él tenía, los lentes a través de los cuales veía todo, han cambiado completamente. Y está asimilándolo.
Esto no es nuevo para Saulo, estoy seguro; era fariseo. No es nuevo que esté orando. Pero la manera en que está orando: "Señor, a ver, ayúdame a entender esto. Entonces, ¿sí, de veras, Tú eres el cumplimiento de todas las profecías del Antiguo Testamento? Entonces, ¿sí, en realidad, Tú tienes que ver con toda la ley que he aprendido toda mi vida? ¿Tú realmente sí eres el cumplimiento de todas esas cosas? Entonces sí, Señor, era cierto: habías resucitado. En realidad Jesús era el Hijo de Dios". Todo eso está pasando por su cabeza. Está abrumado por tanta información que acaba de recibir en un solo momento, tanta revelación que él no entendía y no creía hace apenas unas horas.
Y yo me lo imagino, inclusive, en estos tres días, acordándose. ¿Creen ustedes que ahora le está regresando a la memoria lo que vio con Esteban? "¿No? Este hombre, a quien yo motivé a la gente a que lo apedreara… Este hombre estaba diciendo la verdad. Algo había ahí. Sí sabía; sí conocía su Antiguo Testamento. Yo me acuerdo de su discurso. Yo me acuerdo de que él dijo cosas muy correctas con respecto a la historia de Israel, y cómo las empezó a conectar, y cómo empezó a decir: 'Ustedes, que siempre están en contra del Espíritu Santo'. Me estaba hablando a mí; yo estaba en contra del Espíritu Santo". Yo creo que cuando Jesús le dijo esto de "dura cosa es dar coces contra el aguijón", básicamente está apelando a algo en la conciencia de Pablo: que ya había cositas que había experimentado durante su vida, cosas que había visto, que no había querido aceptar, aunque eran muy evidentes, aunque tenían mucho poder, aunque tenían una gran verdad detrás de ellas. Y él entendía que sí, efectivamente, estas personas sí conocían el Antiguo Testamento, y lo manejaban bien. Creo que era una lucha, o él no decía… "No, no, pero no, están mal". ¿Conocen gente así? O sea, no tienen una mejor explicación, y a lo mejor no tienen un mejor argumento, pero no van a aceptar. Dicen: "Pero no. O sea, sí entiendo lo que quieres decir; creo que sí, a lo mejor lo que estás diciendo es cierto. Pero no así". Esa es la mentalidad de Pablo. Esto es lo que está asimilando estos tres días: está sin comer, sin beber, no ve, y entonces está orando al Señor.
Ananías: ¿ese es el que dices?
Y en paralelo a eso, el Señor habla con Ananías. Y claro, ya sabemos cuál es la respuesta de Ananías más lógica. Dice: "Ve y ponle las manos encima para que recobre la vista". Y Ananías dice: "Señor, a ver, ¿a quién dijiste? ¿Saulo? ¿Saulo de Tarso? He oído muchas cosas acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre. Nada más, nada más quiero aclarar, Señor, a ver si escuché bien lo que me dijiste. Ese es el que dices, ¿verdad? ¿Ese es el que dices que yo vaya y lo visite?". Pero Ananías obedece, porque el Señor le dijo: "Ve, porque instrumento escogido me es este, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre".
Y padeció por el nombre de Cristo. Ahora, esto no es como venganza de Dios: "Ay, tú estás haciendo a mis hijos sufrir; ahorita te voy a hacer sufrir a ti". No es lo que está sucediendo. Pablo lo vio en una perspectiva completamente diferente. Pablo entendió que era un privilegio sufrir por causa del nombre de Cristo, porque había algo más duradero y lleno de más gozo que le esperaba que lo que él podría experimentar en esta vida. Y por eso dijo en Romanos 8:18: "Considero que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria que en nosotros ha de manifestarse".
Hermano Saulo
Y va Ananías, toca ahí en la casa de Judas: "Oiga, ¿tiene a alguien aquí que se llama Saulo?". "Ah, sí, sí, sí, sí, tengo a alguien aquí que se llama Saulo". Y vean esto; es hermoso. Lo primero que le dice Ananías: "Hermano Saulo". Este enemigo del cristianismo, este enemigo de los cristianos, que nadie quería, o sea, del que todos están huyendo, ahora es llamado hermano. "El Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo". Y me encanta, porque no ha comido por tres días, y cuando ora por él se le caen las escamas de los ojos. Aquí hay un poquito de Lucas como doctor, dándonos su perspectiva sobre la ceguera de Saulo.
¿Y qué es lo primero que hace? ¿Qué hace primero: come o se bautiza? Yo hubiera pensado que hubiera querido comer primero, ¿no? "Bueno, ya llevo tres días sin comer; comemos algo, y luego ya nos vamos a bautizar". Lo primero que hace es ser bautizado. Entiende: "No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que procede de la boca de Dios". Esto es lo más importante para él ahorita. O sea, nada más quiero que vean las prioridades, cómo han cambiado completamente para este hombre. Y después de eso, ya come.
Primero: evidencia histórica de la verdad del cristianismo
Bueno, ¿qué podemos aprender de esta historia? Nada más hemos recorrido esta historia para tratar de entender algunas de estas cosas que sucedieron. Pero quiero que vean, número uno, las cosas que aprendemos de esta confrontación de Saulo. Recuerden: esta es la historia más famosa de la historia del cristianismo de conversiones. De hecho, es considerada una de las principales evidencias históricas de la verdad del cristianismo. Cuando han llegado escépticos a la Palabra de Dios para determinar si lo que está diciendo es cierto, han mirado dos historias para tratar de entender la veracidad de la Biblia. Una es la resurrección de Jesús: ¿resucitó Jesús? Si eso es cierto, entonces la Biblia es verdad. Si eso es falso, entonces pues nada de lo que la Biblia dice en realidad importa. Si Jesús no resucitó… Entonces, una y otra vez los escépticos han mirado las evidencias de la resurrección para tratar de determinar si es confiable lo que dice la Biblia, si históricamente es confiable. Bueno, ya hemos visto el tema de la resurrección de Jesús.
Pero la otra cosa que ven es la vida de Saulo, y dicen: "A ver, este hombre… Históricamente, lo que sabemos de él es que era enemigo de los cristianos, de los primeros cristianos. Él era el principal promotor de acabar con el cristianismo, por lo que sabemos. Entonces, ¿cómo fue que de un momento a otro va de ser un enemigo de los cristianos a ser el principal defensor de los cristianos, y el principal promotor del cristianismo y de todas las enseñanzas de Jesús? ¿Qué pasó ahí, históricamente? O sea, ¿engañó a los discípulos? O sea, ¿en realidad era un cristiano secreto que nada más no quería que nadie supiera, y de pronto ya dijo: 'Ah, no, sí, sí, sí, soy cristiano, ¿qué creen?', e inventó una historia así para que vieran que sí, efectivamente, había sido convertido, y contó esta historia de cómo esta luz lo rodeó?".
Sin embargo, hay un detalle muy importante, que es: él estaba acompañado. Otros vieron lo que pasó. Aunque no escucharon las palabras, y aunque no se dieron cuenta de todos los detalles de lo que estaba sucediendo, sí se dieron cuenta de que algo sobrenatural estaba sucediendo. Entonces hay evidencia histórica corroborada por testigos. Y además, ¿qué ganaba este hombre con hacerse cristiano? O sea, ¿que quería una mejor reputación? Ya tenía la mejor reputación. O sea, él se asociaba con los líderes religiosos de su época; él iba en camino a más y más y más reconocimiento; él era un héroe para los líderes judíos. Él no necesitaba asociarse con los cristianos. Al revés: si se asociaba con los cristianos, se ponía en contra del establecimiento del judaísmo. Entonces no le beneficiaba en nada volverse cristiano, si se trataba de su reputación, si se trataba de ganar prestigio.
Entonces creo que, cuando los historiadores han mirado esta historia una y otra vez, se han convencido de que esta es una de las cosas que más testifican de la veracidad de que este libro es un libro histórico, y de que lo que sucedió en este momento de la historia era algo sobrenatural. Algo estaba sucediendo para que una persona como Saulo fuera transformada completamente. Algo tuvo que haber pasado que no nos podemos explicar, más que si este libro es cierto: lo que está diciendo que sucedió es en realidad lo que sucedió. De otra manera no entendemos qué pudo haber sucedido; no tiene sentido. Entonces, número uno: la confrontación de Saulo nos da evidencia histórica de la verdad del cristianismo.
Segundo: Jesús es Dios
Número dos: nos muestra que Jesús es Dios. Creo que Pablo reconoció esto. Las circunstancias que lo rodearon eran completamente sobrenaturales; le deben haber recordado muchas historias del Antiguo Testamento, inclusive de las teofanías, apariciones de Dios. Y entonces, cuando Saulo dice "Señor" —kyrios—, no es nada más un título de respeto, como "señor Díaz"; no es esa manera de hablar. O sea, él sabe que algo más está sucediendo aquí. Es "Señor" de Señor Dios: "¿Quién eres, Señor?". Por eso está en mayúsculas en su Biblia. "Yo soy Jesús, a quien tú persigues". Y nuevamente, ya escuchó que Él es Jesús, y otra vez dice "Señor": "Señor, ¿qué quieres que haga?". Se sigue reconociendo a Jesús: este es Jesús, y Jesús es Señor. ¿Y qué significa que Jesús es Señor? Que Jesús es Dios.
Tercero: perseguir a la iglesia es perseguir a Cristo
Número tres. Creo que la otra cosa que vemos en esta historia es que cuando Jesús lo confronta, le dice: "Yo soy Jesús, a quien tú persigues". "A ver, a ver, espérame, Jesús. Yo no te estoy persiguiendo a Ti; Tú ya te moriste". Pablo… Saulo nunca persiguió a Jesús, que sepamos; él está persiguiendo a los cristianos. Pero aquí, ¿cuál es la asociación que empieza a ver? ¿Qué está diciendo Jesús? "Lo que tú le hagas a mi iglesia, me lo haces a mí. Lo que tú pienses de la iglesia es lo que piensas de Jesús". ¿No es increíble esta asociación? La manera en que Jesús está hablando aquí es: tú no puedes separar las dos cosas. Tú no puedes decir: "Señor, Tú y yo nos llevamos bien, pero, híjole, estos hermanos… Ah, ahí sí tengo un poquito de problema, porque Tu iglesia, híjole, está llena de hipócritas, está llena de gente que nada más no… Entonces mejor Tú y yo solitos acá, ¿no?". Y hay muchos cristianos que tienen esa perspectiva: como que pueden llevar la vida cristiana ellos con Jesús, separados de la iglesia de Jesús. Y Jesús dice: "No se puede hacer eso. Si tú tienes un problema con mi iglesia, tienes un problema conmigo". Así de sencillo.
Lo que tú pienses de la iglesia es lo que piensas acerca de Jesús. Lo cual significa que si tú amas a Jesús, amas ¿a quién? A la iglesia de Jesús. ¿Alguna vez han ido a alguna boda donde estén los novios parados al frente, y antes de decir "acepto", diga el novio: "Acepto tu cabeza; tu cuerpo no me gusta, tu cara, pero nada más me quedo con eso"? ¿Hay manera de separar la cabeza del cuerpo? No; es un paquete completo. No hay manera de casarte con alguien por partes: "Acepto esta parte nada más, que me gusta". No, es un paquete completo; tienes que aceptar todo. Y así es con Jesús. Cuando tú vienes a Jesús, estás aceptando a Su cuerpo, la iglesia; te estás uniendo a Su cuerpo, la iglesia. Y si tú amas a Jesús, amas a Su iglesia.
Y tu perspectiva acerca de la iglesia… Ten mucho cuidado: tu perspectiva sobre la iglesia dice mucho acerca de tu relación con Cristo. Él no separa las dos cosas. Es por eso que no puede existir un cristiano que no se reúna. No puede existir un cristiano que no forme parte del cuerpo de Cristo y no sea parte del cuerpo de Cristo. Bueno, esa es la otra implicación de la confrontación que tiene Saulo cuando Jesús habla con él.
Cuarto: Dios usa cristianos comunes
La otra cosa que veo aquí es: Dios usa cristianos comunes. Vean a quién escogió Dios para hablarle a Saulo. A ver, ustedes ya saben… Dios ya sabía hacia dónde va todo esto, ¿no? Él dice: "A ver, este hombre, Saulo, se va a convertir en uno de los instrumentos más poderosos que he usado para llevar a cabo la Gran Comisión, de llevar este mensaje del reino a todo el mundo. Va a escribir la mayor cantidad de libros del Nuevo Testamento, que van a permanecer hasta el día de hoy". Dios ya sabe eso. ¿No hubiera sido mejor que le hubiera… mejor hablado…? Bueno, no "hablado", ¿verdad? Entonces, ¿no le hubiera mejor dicho a Pedro, a Juan: "Oye, Pedro, Juan, este está a su nivel de ustedes, ¿no? Ustedes vayan y hablen con él"? ¿A quién usa? A un discípulo, alguien ahí, por ahí en Damasco, que se había convertido al Señor, alguien de la dispersión. No sabemos más acerca de él. Este Ananías aparece y se va, pero hay algo muy especial que Dios quiere hacer a través de él.
O sea, Dios no nada más trata con la gente personalmente; usa a otras personas para hablarles, usa a otras personas para trabajar en sus vidas. Eso es lo que hizo con Saulo. Dios nos quiere usar a todos nosotros. Por eso, ese es el problema de la mentalidad de pastor que se crea en las iglesias: "Es que es trabajo del pastor evangelizar, es que es el trabajo del pastor aconsejar, es que es el trabajo del pastor enseñar la Biblia, es que es el trabajo del pastor…". Y parece como que estas cosas grandiosas que Dios quiere hacer en las vidas de otras personas solo las hace a través de ciertas personas que han alcanzado un cierto nivel en la iglesia. Este no es un apóstol. Este no es un diácono, necesariamente. Este es un cristiano nada más, uno más del grupo de Damasco, y Dios lo escoge a él para que vaya y sea el primero que le dé la bienvenida a Saulo a la iglesia de Cristo. ¿No es hermoso?
Y espero que esto sea de ánimo para ustedes, porque quiero que entiendan cómo Dios quiere usarlos a ustedes, así como usa a tantas otras personas para hacer Su obra. Y a veces nos desanima, o a veces nos pone una perspectiva diferente acerca del plan de Dios para nuestras vidas, porque es fácil, con estas conferencias, por ejemplo —lo que viene, lo de Tim Keller, y todo este tipo de cosas—, a veces decimos: "Bueno, es que a ellos Dios los usa. O sea, ellos sí tienen influencia; ellos han escrito libros; a ellos millones de personas los están viendo, millones de personas los están escuchando. Ellos sí están teniendo un impacto para el reino de Dios. Yo, ¿yo qué puedo hacer?", ¿no? Y a veces nos desanimamos en ese sentido. Pero la realidad es que a lo largo del libro de Hechos estamos viendo una y otra vez que Dios tiene estas piezas clave, estos instrumentos de los que, aunque no escuchamos más acerca de ellos… Vimos acerca de Matías, vimos acerca de otros personajes, que a lo mejor nunca sabremos la magnitud de la manera en que Dios los usó. Nada más una palabra de ánimo para todos ustedes, y para mí, en relación a lo que Dios quiere hacer.
Por último: las doctrinas de la gracia
Y por último, quiero mostrarles algo que no digo muy seguido aquí, y no hablamos mucho de este tema con estos títulos, pero en esta historia sí lo voy a hacer, porque creo que es sumamente claro y sumamente importante. Si ustedes no han escuchado acerca del calvinismo, ahorita van a escuchar acerca del calvinismo. El calvinismo, o los cinco puntos del calvinismo que vamos a ver ahorita, también se conocen como las doctrinas de la gracia. ¿Cuáles son estas doctrinas de la gracia? Aquí están. Esta es una de las historias donde más claro se ven estas doctrinas.
Depravación total
Número uno, vemos en las doctrinas de la gracia que hay una depravación; se llama la doctrina de la depravación total. No quiere decir que todos somos tan malos como podríamos ser, pero sí nos muestra que la inclinación de nuestro corazón es hacia el mal, siempre. Y eso es lo que dice Pablo en Romanos 3. Dice: "No hay quien busque a Dios, no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno". Lo cual significa que nadie tiene esperanza. Pero aquí tenemos a este personaje, Saulo, que si tú hubieras hecho una encuesta en ese tiempo en la iglesia, hubieras dicho: "A ver, de todas las personas de las que has oído, de todas las personas famosas que hay por allá afuera, ¿quién es el que menos crees que algún día va a ser cristiano?", ¿saben qué hubiera sido el resultado de la encuesta? Probablemente Saulo. Él es del que todos hubieran dicho: "Este es el que menos creo que algún día va a creer".
La historia de Saulo nos muestra —y ya hablé de esto cuando vimos la historia de Esteban, pero nuevamente lo repito—, la historia de Saulo nos muestra que Dios puede salvar a quien sea. Si él pudo ser salvado, Dios puede salvar a quien sea. Entonces piensen en la persona que menos creen que algún día va a aceptar el Evangelio, y tengan esperanza, porque si Saulo se convirtió, ellos seguramente también pueden convertirse. ¿Han hablado con un testigo de Jehová alguna vez? Sí, está muy terco; sí está difícil. "Nunca va a aceptar, nunca va a entender". Duro y duro y duro: "No, no, no. Pero no, pero no, pero no". Así es una conversación con los testigos de Jehová. Cobren ánimo. Acuérdense de Saulo; digan: "A ver, Saulo… ¿Cómo era Saulo? No, sí, Dios puede salvarlos". A lo mejor algún drogadicto, alguien que está sumido en el alcoholismo, o que está en situaciones terribles, homosexualismo…
Es triste cuando vamos aquí en nuestra colonia y vemos a estos… ¿cómo se llama?, transgénero, ¿ese es el término?, ¿no?, transgénero, gente que se viste como el sexo opuesto, normalmente hombres que se visten como mujeres, y nos damos cuenta del nivel de depravación que existe en nuestra sociedad. ¿Queremos compartir el Evangelio con ellos? ¿O decimos: "No, ese ya está muy perdido"? O sea: "Ese caso sí ya está demasiado lejos de Dios como para que vea la luz". ¿Y qué haríamos si entrara aquí? ¿Qué haríamos si de veras se convirtiera? ¿Haríamos lo que hizo Ananías, de llamarlo hermano? ¿Ven todas las implicaciones que hay aquí acerca de la realidad? Ninguno de nosotros, ninguno de nosotros estaba buscando a Dios. Todos estábamos en el camino opuesto a Dios. Todos estábamos viendo la naturaleza de nuestro propio corazón, que era depravado. Eso es lo que es natural para todo ser humano.
Elección incondicional
Número dos: elección incondicional. Dios escoge. Si hay una historia, y si hay alguien que entendió eso, fue Saulo. Dios lo escogió. Claro que lo escogió. O sea, no hay manera de negar que aquí hay algo muy intencional de parte de Dios. Lo vimos el domingo pasado con el etíope eunuco: "A ver, Felipe, hay uno que va… Aquí yo ya te lo preparé. Ya tiene hasta su pergamino de Isaías; está leyéndolo, y ya está listo para escuchar el Evangelio. Así que ve con él. Ya te lo preparé; yo lo escogí. Yo quiero hacer algo en su vida". Y ahora le dice a Ananías: "Ananías, este es instrumento escogido".
Siente la gran gracia, misericordia inmerecida de Dios, de que el día de hoy tú creas. ¿Tú crees que tú creíste porque tú querías creer, porque hay algo mejor en ti que en todos los demás? "Ah, yo soy muy inteligente; por eso escojo a Dios. Los que están allá afuera no saben escoger; yo sí". ¿Crees que esa es la razón real por la cual eres cristiano? Esa no es la verdadera razón. La verdadera razón por la que tú eres cristiano es porque Dios te ha escogido, y ha hecho todo lo que sea necesario para que tú conozcas y veas la luz del Evangelio a través de Jesucristo. Esa es la realidad. La Biblia constantemente nos está mostrando eso: Dios escoge, y Dios prepara el camino para aquellos que van a creer.
Me acuerdo de que una vez estaba teniendo un pequeño debate teológico con un compañero de la universidad, y dice: "No, no, no, no, Dios no escoge. Es el libre albedrío de la gente; la gente es la que escoge". Le digo: "¿Pero y Saulo? Saulo no estaba escogiendo a Jesús. Al contrario: él estaba escogiendo perseguir a los seguidores de Jesús. Eso es lo que él escogía. Si tú le preguntabas a Saulo '¿qué escoges?': 'Yo escojo encerrarlos en la cárcel'". Decía: "Bueno, pero eso no aplica a todos; eso nada más es un caso muy específico". "Ah, o sea, Dios escogió a Saulo; no te escogió a ti. Es lo que estás diciendo, ¿no?". Bueno, yo creo, y la Biblia nos enseña, que Dios te escogió a ti: Efesios 1, Romanos 9. Bueno, no me voy a meter más en ese tema ahorita, pero solo quiero que vean que eso está en esta historia, claramente explicado, claramente mostrado en todo lo que Dios está haciendo para traer a este hombre a Él.
Expiación limitada
Número tres: expiación limitada. Tiene que ver con a quiénes es aplicado el sacrificio de Jesús. ¿Jesús murió por todo el mundo? Pero su sacrificio es suficiente para todo el mundo, pero solo es aplicado a los escogidos. En ese sentido, Jesús solamente murió por los escogidos, porque solo los escogidos son salvos. O sea, solo los escogidos se benefician de Su sacrificio; solo los que ponen su fe en Él pueden ser perdonados por sus pecados. En ese sentido, Jesús ha muerto solamente por aquellos que son salvos. Pero aquí, este es el punto: cuando tienes un encuentro con Dios, cuando vas a ser salvo genuinamente, como lo fue Saulo, vas a ver a Cristo, vas a ver a Jesús. El conocer a Dios es encontrarte con Jesús y Su sacrificio por ti.
Y eso es exactamente lo que vio Saulo. Jesús es el que se le apareció; Jesús es el que lo confrontó. Es un encuentro con Jesús. No hay otro camino; no hay otra manera de llegar a Dios. Si tú vas a conocer a Dios, es a Jesús a quien tú vas a ver. No es una visión literalmente aquí, como la que tiene él, pero sí, cada uno de nosotros, los que hemos creído en Jesús, hemos tenido un encuentro con Él primero, y hemos visto la cruz como un tesoro, como algo precioso. Ahora, algo que a lo mejor nada más era un hecho histórico antes, o que a lo mejor ni siquiera estábamos seguros de que había sucedido, ahora es el evento más importante de la historia y el fundamento de mi vida.
Gracia irresistible
Número cuatro: gracia irresistible. ¿Se estaba resistiendo Pablo a la gracia de Dios? Sí. O sea, gracia irresistible no significa que no podemos resistir la gracia de Dios; sí la podemos resistir. Lo que significa gracia irresistible es que hay un poder más grande que nuestra resistencia. Dios puede vencer tu resistencia contra Él. Es lo que hizo con Saulo. Saulo estaba resistiendo; Dios venció esa resistencia con Su gracia. Dice: "A ver, ¿quieres una competencia, Saulo? A ver quién tiene más poder aquí. Déjame mostrarte quién tiene más poder. Tú eres el más terco de todos los tercos que hay, y yo te voy a transformar".
Hay una analogía bien clara, y creo que es la razón por la que sucedió lo de la vista de Saulo. Creo que es una analogía física de lo que pasó espiritualmente. O sea, Saulo estaba ciego espiritualmente; no veía cómo esto era algo bueno. "Esto de Jesús, esto del Evangelio, esto del Camino que estaba escuchando… Esto no puede ser nada bueno". Está completamente ciego a esa realidad. Y este evento que sucede, donde ahora está ciego físicamente, es una analogía de lo que había pasado en su corazón también. ¿Y qué puede hacer un hombre ciego para ver? ¿Puede hacer algo? ¿Decir: "A ver, voy a abrir los ojos más, a ver si así sí veo", o "Échame más luz, a ver si así veo"? ¿Qué puede hacer? Nada. Es una obra completamente sobrenatural. Simplemente: "Ahí está. Ahora ves". "Ya, ya veo".
Y Pablo usa esa ilustración en 2 Corintios 2. Dice: "Y Dios, que de las tinieblas dijo 'Sea la luz', es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para el conocimiento de Dios en la faz de Cristo". Pablo entendía esa analogía. Y él conocía su Antiguo Testamento. Vean Deuteronomio 28:29 rápidamente; quiero que lo vean, porque si hay alguien que conocía el Antiguo Testamento, era Pablo. Y en esos tres días que estuvo meditando, creo que esas son algunas de las cosas que pensó: "Señor, ¿por qué permites que yo esté ciego ahorita?". Deuteronomio 28:28 dice: "Jehová te herirá con locura, ceguera y turbación de espíritu; y palparás a mediodía como palpa el ciego en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos; y no serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve".
Eso es lo que la Biblia dice que es el equivalente de la desobediencia a Dios. Saulo estaba desobedeciendo a Dios; él estaba en rebeldía contra Dios. Esta es una analogía que usa la Biblia en relación a la desobediencia. Y si ven Isaías 59:10… —y ahorita les voy a decir una cosa más que también creo que es muy importante—. Isaías dice: "Palpamos la pared como ciegos, y andamos a tientas como sin ojos; tropezamos a mediodía como de noche; estamos en lugares oscuros como muertos". ¿Ustedes no creen que Pablo se acordó de estos pasajes del Antiguo Testamento? "Literalmente es lo que me está pasando. Y espiritualmente, eso es lo que me está pasando". Hay un detalle que no viene en este pasaje —pero acuérdense, esta historia se va a mencionar tres veces en el libro de Hechos—, y hay un detalle más que Pablo mencionó después, que es a qué hora sucedió esto. ¿Creen que es un accidente que Pablo quería que supiéramos a qué hora pasó? ¿A qué hora pasó? "Ah, como a mediodía", dice Pablo. "¿Saben qué? Por cierto, cuando me quedé ciego fue como a mediodía. No fue en la noche; era mediodía". Ambos pasajes que acabamos de leer dicen: será ciego como a mediodía. O sea, cuando más luz hay es cuando menos vas a ver, para que quede claro qué tan ciego realmente estás. Gracia irresistible. El orgullo era el obstáculo más grande en la vida de Pablo, y lo humilló Dios. Sí, así como tuvo que humillarnos a todos nosotros, diciéndonos: "No es por tus obras. No es por nada que tú puedas hacer. Es todo por la obra que Cristo ha hecho en la cruz por ti que tú puedes venir a mí. Es la única manera. Has fallado". Nadie alcanza la gloria de Dios; nadie alcanza la perfección que Él requiere. Tienes que venir por el camino de la humillación, que exalta a Jesús por sobre todas las cosas. Por eso Dios escogió este camino; por eso es la manera en que nos salva. Y Dios lo hizo en la vida de Saulo.
Perseverancia de los santos
Número cinco: perseverancia de los santos, que nos habla acerca de que una vez que Dios salva a alguien, termina la obra que empezó con ellos. Aquí no había posibilidad de que Pablo ahora dijera, una semana después: "¿Sabes qué, Señor? Ya no me gustó esta idea de ser cristiano; mejor me regreso a perseguirlos". No. O sea, Dios, cuando empieza algo, lo acaba. Y Pablo lo confirmó en Filipenses 1, ¿se acuerdan?: "Aquel que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo". Él termina lo que empieza. Por eso decimos, y por eso creemos firmemente, que la salvación no se pierde. Porque si tú realmente eres hijo de Dios, si tú realmente eres salvo, Dios acaba contigo. Dios hará Su obra al final, como la hizo en la vida de Pablo, y el fruto será el resultado de una conversión genuina, y no solamente de un momento.
O sea, la salvación no es: "¡Pum!, este momentito; eso era mi salvación". No. La salvación es apenas lo que comenzó ahí, y acabará el día que mueras, y será confirmada cuando veas a Dios cara a cara y te diga: "Bienvenido; entra en el gozo de tu Señor". ¿Entienden? Es la vida cristiana. La santificación no se puede separar de la justificación.
Conclusión: una nueva criatura
¿Saulo se siguió llamando Saulo? Ahora fue conocido como Pablo: un nuevo nombre, una nueva persona, un nuevo propósito. "De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas". Cada uno de nosotros… Esto está simbolizado en la vida de Pablo, pero es una realidad en cada una de nuestras vidas. Cada uno de nosotros, los que hemos conocido a Cristo, ahora tenemos un nuevo nombre como cristianos, un nuevo propósito, y somos nuevas personas. Nada volverá a ser igual a como era antes. Nada. Su vida dio un giro de 180 grados. Y de eso se trata el próximo domingo: de qué es lo que pasó, qué es lo que empezó a asimilar, e inmediatamente lo empezó a enseñar. Inmediatamente empezó a decir: "Esto es lo que ahora creo con respecto a Jesús".
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