La ilimitada gracia de Dios.
¿Por qué se enojó Jonás cuando Nínive se arrepintió? Jonás 4 muestra a un profeta que tenía celos de Dios en lugar de celo por Dios, molesto porque la gracia alcanzó a un pueblo enemigo. A través de la calabaza, Dios expone ese egoísmo y nos recuerda que su gracia es ilimitada y no nos pertenece en exclusiva.
Transcripción
Libertad en Cristo
Buenas noches, Dios les bendiga, hermanos. Me gustó algo que dijo mi hermano Carlín, que dice que tenemos libertad en Cristo: no importa lo que pase, no importa cualquier situación, tenemos libertad en Cristo. Y es por lo que estamos aquí hoy, por esa libertad en Cristo; y con esa misma libertad que tenemos en Cristo podemos compartir lo que hay en Su Palabra, lo que nos ha estado mostrando durante estos... Es el cuarto miércoles —no consecutivo—, pero es la cuarta sesión en que estamos estudiando el libro de Jonás. Y vamos ahora, primero, a pedir al Señor que nos dé la dirección, que en mi boca no haya una palabra que no tenga que decir, que sea Su mensaje. Vamos a orar.
Señor, bendito seas. Cuán agradecidos estamos, Señor, por esa libertad que nos das en Cristo Jesús. Padre, porque así como somos, aun cuando tenemos manos vacías, y cuando nos sentimos incapacitados, Señor, Tú nos tomas, y es por Tu gracia. Pido, Señor, que a través de Tu Espíritu Santo abras nuestro entendimiento, hagas nuestro corazón blando, y que a través de Tu Espíritu Santo y a través de Tu Palabra, Señor, Tú me ayudes a dar el mensaje que Tú tienes para nosotros, Señor. Gracias, Padre, por Tu Palabra, Señor, que ya tenemos escrita, y gracias por este lugar que Tú nos das también para poder predicarla, Señor. Y gracias por mis hermanos, Señor, que aun a sabiendas de cómo soy, Señor, me aman. En Cristo Jesús.
Lo que hemos visto de Jonás
Bueno, un resumen rápido, este... Pues hemos estado estudiando cómo se ha comportado Jonás, ¿verdad?, desde que empieza en el primer capítulo: una persona que aparentemente tiene un conocimiento total del Señor. Bueno, y sí lo tiene; sí lo tenía, no "aparentemente": sí lo tenía. Dios le dio una orden; aparentemente ahí sí él obedecía, pero a la vez no obedecía. Se levanta, quiere ir a dirigirse a Nínive, pero a la vez encuentra la oportunidad como para irse al contrario. Eso ya lo vimos. También en el capítulo 2 vimos cómo Dios, como Creador de todas las cosas y como diseñador de un plan para nuestras vidas y para toda la creación, cómo Dios prepara cosas: en el caso de Jonás, preparó un pez para hablarle, para hacerle entrar en razón acerca de la bondad que tiene Dios con nosotros.
Y luego viene el capítulo 3, y entonces aparentemente dice: "Bueno, ya voy a Nínive", ¿no?, porque ya pasó a través de una situación muy adversa, en la cual él mismo estaba diciendo que la salvación es de Dios, no de él, ni exclusiva. Entonces va a Nínive, en el capítulo 3; da este mensaje. ¿Pero qué pasa? Que se arrepienten. Y bueno, vamos a ver ahora, en el capítulo 4, pues, la reacción de Jonás acerca de este pueblo que estaba condenado, que había un decreto para ellos también de muerte a causa del pecado.
Lectura: Jonás 4
Y vamos a arrancar con el versículo 1 en el capítulo 4, y dice así, al pie de la letra; vamos a avanzar... síganlo con la vista ustedes, por favor, y vamos a leer. Tengo un encabezado en mi Biblia —siempre menciono esto, porque tenemos diferentes encabezados; a lo mejor difiere un poquito el título—, y en la mía dice: "Enojo de Jonás". Y dice así: "Pero Jonás se apesadumbró en extremo, y se enojó. Y oró a Jehová y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal. Ahora, pues, oh Jehová, te ruego que me quites la vida; porque mejor me es la muerte que la vida. Y Jehová le dijo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto? Y salió Jonás de la ciudad, y acampó hacia el oriente de la ciudad".
Dice: "Y se hizo allí una enramada". Vamos a ir viendo... vamos a empezar a ver pequeños detalles. Dice: "Y se hizo allí una enramada"; dice que acampó hacia el oriente —pudo acampar hacia el sur—, "y se sentó debajo de ella a la sombra, hasta ver qué acontecería en la ciudad. Y preparó Jehová Dios una calabacera, la cual creció sobre Jonás para que hiciese sombra sobre su cabeza, y le librase de su malestar; y Jonás se alegró grandemente por la calabaza. Pero al venir el alba del día siguiente", dice aquí, nuevamente, "Dios preparó un gusano, el cual hirió la calabaza, y se secó. Y aconteció que al salir el sol, preparó Dios un recio viento solano, y el sol hirió a Jonás en la cabeza, y se desmayaba, y deseaba la muerte, diciendo: Mejor sería para mí la muerte que la vida. Entonces Dios dijo a Jonás: ¿Tanto te enojas por la calabaza? Y él respondió: Mucho me enojo, hasta la muerte. Y dijo Jehová: Tuviste tú lástima de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni tú la hiciste crecer; que en espacio de una noche nació, y en espacio de otra noche pereció. ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de 120.000 personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?".
Un final abierto
Y así termina este capítulo. Es como esas películas o novelas que dicen "continuará", que no sabemos qué sucedió con los demás personajes. Pero con los personajes de Nínive sí sabemos qué sucedió: en el capítulo 3 dice que se arrepintieron, ¿verdad? ¿Y qué hicieron? El rey hasta, casi casi, hizo un decreto también. El rey: "Todos se tienen que vestir de cilicio, tienen que ayunar, junto con los animales". Ay, me llamó mucho la atención, cuando yo leía esto, cuando estábamos estudiando y leía el libro de Jonás, cómo el rey ordena que hasta los animales... Y cómo Dios procura también que no se destruya tampoco la creación, lo que son los animales.
Jonás se apesadumbró en extremo
Y vamos a empezar a ver, expresando cada versículo así, rápidamente. En el versículo uno tenemos... dice, después de haber visto todo lo que pasó con Nínive, dice: "Pero Jonás se apesadumbró en extremo, y se enojó". Jonás se apesadumbró en extremo, se enojó Jonás, porque Jonás tenía la idea de que quizás Nínive no se arrepintiera, y eso le molestó mucho, al saber que sí lo hizo. Entonces se sentía tan, tan, tan mal; se sentía arruinado, porque el mensaje de un profeta no se podía cumplir. O sea, una profecía que no se cumpliera, de un profeta, ¿ya qué significa? "Para eso... me voy a desprestigiar. ¿Cómo? Se fue a dar una profecía, se anunció un mensaje, y no se cumplió". Él anuncia la destrucción para el pueblo enemigo, y no se está cumpliendo; sino al contrario, ¿qué está pasando?
Entonces, Jonás, aquí vemos, dice que se apesadumbró en extremo y se enojó. Se enojó por la decisión que tomó Nínive. Nínive escuchó el mensaje y no quiso morir; ya no quiso tener este juicio de Dios, porque, supongo, como ya habían estado en mucho contacto con el pueblo judío, sabían bien también ellos quién era Jehová, quién era este Dios de los judíos. Sabían que era un Dios real, que es un Dios que tenía poder, y que esto podía suceder. Y es una opción a este juicio. Entonces, Jonás se molestó tanto de que ellos pudieran arrepentirse, siendo que cuántos profetas no había detrás de él que daban este mensaje también hacia el pueblo judío, y no había ninguno... no se arrepentían; no les causaba nada este mensaje de parte de Jehová a los judíos. Entonces me imagino que quizás hasta tenía una cara larga Jonás, de que estaba tan molesto, porque el pueblo de Nínive, un pueblo que, como dice al final, no sabía lo que era su derecha ni su izquierda —hasta no les importaba si estaban haciendo bien o lo estaban haciendo mal; todo lo que hacían era como parejo—, y dice que aun así, sin ellos tener conocimiento, digamos, de lo que era bueno o era malo —que realmente, al parecer, era un pueblo muy cruel, por lo que vimos al principio, que nos explicaban nuestros demás hermanos—, tuvo un arrepentimiento genuino.
Tan es así que dice que se vistieron de cilicio. Ya nos explicaban, para recordar, lo que era la ropa de cilicio: es como si yo me hiciera una bata de costal, y pica, raspa, es incómodo. Pero era un signo de arrepentimiento genuino de parte del pueblo de Nínive.
Celos de Dios, no celo por Dios
Entonces, vemos aquí cómo Jonás tenía celos de Jehová. Jonás tenía celos de Jehová, que es muy diferente a decir "tengo celo por Jehová" o "tengo celo por Dios". Es muy diferente cuando dices "tengo celos de Dios" a "tengo celo por Dios": es que solamente me pertenece a mí. ¿No? ¿Quién ha tenido celos? Gracias por tu sinceridad. Los demás también: todos tenemos celos. Aun dentro de la iglesia, a veces tenemos celos de cierto hermano: "No, ay, a mí no me trata igual", ¿no?, lo adjudicamos.
Entonces, Jonás y todo el pueblo, dice, tenían el mismo sentimiento: tenían celos de Jehová, no tenían celo por Jehová. Ellos pensaban que Dios era exclusivamente para ellos, que no podía salir del área de Israel; que los milagros que podía hacer Dios, y todos los que hizo, eran exclusivamente para el área dirigida de Israel, o solamente para ellos. Pues aquí vemos cómo Jonás sentía celos de Dios, mas no tenía celo por Dios; o sea, estaba siendo egoísta. Entonces, vemos aquí algo en Jonás: orgullo. ¿Cuántos de aquí...? En lo personal, a veces me pasa eso; yo a veces me porto egoísta. Entonces, los judíos creían —y hasta la fecha lo siguen creyendo— que Dios, o que Jehová, es exclusivamente de ellos, porque son el pueblo escogido; a nadie más le pertenece más que a ellos, todo, con todas las promesas.
Jonás cuestiona a Dios
Luego, en el versículo 2, dice así: "Y oró a Jehová y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal". Cuando leí este versículo, me causaba así como risa, porque Jonás le dice a Dios, como si Dios no supiera, como si Dios no fuera omnisciente, como si Dios no fuera omnipresente, y dice así: "¿No es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra?". O sea, está cuestionando a Dios, como si Dios no supiera lo que iba a suceder.
Entonces, Jonás claramente tenía el conocimiento escritural de cómo era Dios, de Sus atributos, y sin embargo Dios... este, Jonás, perdón, estaba cuestionando a Dios. Pero a la vez Jonás estaba mostrando su impertinencia, su desobediencia, su soberbia. Estaba diciendo: "¿Para qué me mandas a Nínive, si yo de antemano te he dicho que iba a pasar esto?". Y a veces nosotros, conociendo a Dios, también le cuestionamos así; así somos también, como Jonás: cuestionamos lo que Dios ya sabe. Jonás tenía un claro conocimiento escritural de Dios, y tan es así que él era escogido como profeta.
Mejor quítame la vida
El versículo 3 dice: "Ahora, pues, oh Jehová, te ruego que me quites la vida; porque mejor me es la muerte que la vida". ¿Por qué hace esta petición Jonás? Aquí podemos ver nuevamente que alguien con tanto conocimiento acerca del carácter de Dios tenía tanto resentimiento porque un pueblo se convirtió a Él. Y era tanto su enojo, tanto su egoísmo, que decía: "Mejor... pero yo no sirvo como profeta; mejor quítame la vida". Esta expresión muestra una incomodidad de parte de Jonás con los planes de Dios.
Y a veces así somos nosotros: Dios tiene un plan para nuestras vidas, pero a veces no nos gusta ese plan que Dios tiene para nuestras vidas, y nos enojamos. Y a veces nos enojamos tanto que... a lo mejor no deseamos la muerte, ¿va?, pero sí nos enojamos mucho, porque sentimos que Dios no cumple nuestras expectativas. Y a veces hasta usamos muletillas, ¿no?, este: "Que Dios nos va a conceder las peticiones de nuestro corazón" —un texto fuera del contexto—, pero a veces sí lo usamos, siendo que no son los planes de Dios. Dios sabe qué es lo mejor para nosotros. Y aquí Jonás hacía esto: estaba inconforme con los planes de Dios acerca de lo que Él iba a hacer con el pueblo de Nínive.
Como el hermano mayor
Este versículo en especial a mí me apuntaba —o a los demás— a algo semejante al pasaje de Lucas 15, en donde habla del hijo pródigo. ¿Qué pasa con el hijo mayor? Cuando llega el hijo que despilfarró toda la herencia, que le fue muy mal —este fue una total rebeldía contra su padre, el haber hecho esa petición así, de su parte de la herencia—, sin embargo, el padre lo recibió con los brazos abiertos, lo recibió amoroso. Pero el hijo que estaba con él, ¿cuál fue su reacción? Se molestó, tan es así que casi casi decía: "Castígalo, castígalo, porque se descarrió". Pero lo que no estaba viendo el hijo mayor es que el hijo menor, su hermano menor, estaba arrepentido genuinamente. Y nuevamente Dios muestra Su gracia y Su bondad, y decía el padre, cuando el hijo le cuestionaba esto: "Debemos regocijarnos y alegrarnos, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a vivir; estaba extraviado y ha sido encontrado".
Debemos regocijarnos. Y hermanos, a veces en la iglesia sí pasa también, no solamente cuando es fuera: a veces alguien anda mal, y en lugar de jalarlo, lo tumbamos más. Y sí debemos regocijarnos con este que estaba extraviado y ha sido encontrado.
¿Haces tú bien en enojarte tanto?
Versículo 4: "Y Jehová le dijo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto?". Y nuevamente, ¿cómo contesta Dios? "¿Haces tú bien en enojarte?". Dios le está diciendo: "¿Qué ganas con eso, con enojarte, con estar en contra de mis planes, en contra de lo que yo ya tengo predestinado?". Está diciendo: "Esa es mi voluntad: mi voluntad de salvar al que yo quiera salvar, porque es mi gracia. Mi gracia es ilimitada, mi gracia alcanza para todos". Casi casi le dice: "A ti... tú eres creación mía también". La creación no puede cuestionar al Creador; sin embargo, aquí lo está haciendo Jonás: está cuestionando a su Creador, está cuestionando Su voluntad. Dios hace lo que tiene que hacer para salvar a cualquier pecador, y esa es Su voluntad. A veces no nos gusta Su voluntad, también.
La enramada
El versículo 5 dice: "Y salió Jonás de la ciudad, y acampó hacia el oriente de la ciudad, y se hizo allí una enramada, y se sentó debajo de ella a la sombra, hasta ver qué acontecería en la ciudad". Vemos que Jonás está alojado; vemos que Jonás está discutiendo con Dios. Y aun cuando Dios le está cuestionando con estas preguntas —"¿Por qué pasas a enojarte?"—, y por más que Dios lo quiere centrar sobre Sus planes y hacerlo ver que también él está mal, está actuando mal, aun así vemos aquí que dice que salió de la ciudad. Dice: "Y acampó hacia el oriente". No dice que se fue otra vez a su tierra natal: Jonás solamente salió de la ciudad. Supongo que se fue a algún monte alto, en donde hubiera un panorama de la ciudad.
Y dice ahí que se hizo una enramada. Cuando un judío hacía una enramada... nosotros no lo entendemos así, pero culturalmente, cuando hacían una enramada, era para permanecer ahí un buen rato, ya sea unas semanas o algún tiempo; para eso eran las enramadas. Entonces vemos aquí que aun, aun después de todo este cuestionamiento que le hizo Dios a Jonás, como que tiene esperanza de que Dios revocará Su decisión. Y dice que hizo una enramada y permaneció.
Y dice que acampó hacia el oriente, y eso también me llama la atención: ¿por qué no acampó hacia el sur, o hacia el norte, o hacia el oeste, el occidente? Porque los juicios de Dios, vemos en la Palabra, vienen del oriente; los juicios de Dios siempre venían del oriente. Entonces, él se puso a acampar en el oriente, esperando a que el juicio de Dios se cumpliera como originalmente le había dicho; que iba a estar ahí un buen rato, quizás los 40 días, a ver si veía cómo Dios destruía al pueblo, ¿verdad?
La calabacera
Vamos a leer los siguientes versículos, del 6 en adelante. Dice: "Y preparó Dios Jehová una calabacera, la cual creció sobre Jonás para que hiciese sombra sobre su cabeza, y le librase de su malestar; y Jonás se alegró grandemente por la calabaza. Pero al venir el alba del día siguiente, Dios preparó un gusano, el cual hirió la calabaza, y se secó. Y aconteció que al salir el sol, preparó Dios un recio viento solano, y el sol hirió a Jonás en la cabeza, y se desmayaba, y deseaba la muerte, diciendo: Mejor sería para mí la muerte que la vida".
Y nuevamente Dios... Y Dios es un Dios omnisciente, lo sabe todo. Está viendo a Jonás, conoce su corazón, su pensamiento, y dice: "Este Jonás está esperando a que yo me contradiga y extermine al pueblo; está aquí esperando". No le ve... ve que no es suficiente la enramada que hizo, y dice que le prepara una calabaza. Nuevamente, Dios prepara algo para mostrar Su bondad; Él siempre tiene un plan preparado. Entonces, esta calabaza, según le llaman, es la planta del aceite de ricino; tiene unas hojas muy grandes. Entonces, ustedes ya se imaginan que es algo que le cubría demasiado, la sombra. Y dice aquí: "Para que le librase de su malestar". Y sí, Jonás se alegró grandemente por la calabacera. Nuevamente tiene una satisfacción para él solamente; vemos nuevamente el orgullo de Jonás, su egoísmo: solamente está pensando en él.
El gusano y el viento solano
Pues dice que al siguiente día, al venir el alba del día siguiente, Dios preparó un gusano. Nuevamente tenía algo Dios preparado para enseñarle algo. Primero le enseña Dios a Jonás gracia, nuevamente, Su bondad, al preparar la calabacera; era para que no le diera el sol, para que lo protegiera. Mas el siguiente día dice que preparó un gusano, y lastimó la calabacera. Esta planta, que es de aquel lado del mundo, así como crece en un día, también se marchita en otro; es así de rápido. Y más si hay un intermediario, en este caso el gusanito: dice que si muerde la raíz, se seca bien rápido. Entonces, también quiere enseñar algo a Jonás: no le pertenece la calabaza.
Y sin embargo, la condición... que sería el sol. También Dios preparó un recio viento solano. En ese lugar, el viento era de mucho calor, un viento tan, tan caliente, que yo, cuando estaba leyendo eso, me imaginé que Jonás quizás tenía insolación, y no lo soportaba, y a punto de desmayarse decía: "Mejor era para mí la muerte que la vida".
¿Y no tendré yo piedad de Nínive?
"Entonces dijo Dios a Jonás: ¿Tanto te enojas por la calabacera? Y él respondió: Mucho me enojo, hasta la muerte. Y dijo Jehová: Tuviste tú lástima de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni tú la hiciste crecer; que en espacio de una noche nació, y en espacio de otra noche pereció. ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de 120 mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda?".
Y nuevamente Dios estaba mostrando a Jonás; le está diciendo: "Tú no creaste la calabacera, y sin embargo te molestas porque se destruyó, porque pereció. ¿Cuánto más yo, Jehová, Dios poderoso, Creador de todas las cosas, que hice al hombre? ¿Cuánto más yo no voy a tratar y mostrar mi gracia sobre este pueblo, y perdonarlos, y no destruirlos?". La gracia y la misericordia de Dios no solo alcanzan para el pueblo de Israel: alcanzan para todos. Pero a Jonás le resultaba muy difícil entender esto, porque volvemos a lo mismo: ellos consideraban que Dios solamente les pertenecía a ellos.
Una gracia ilimitada
Y a veces nosotros tampoco mostramos esa gracia. Si nosotros fuimos perdonados, porque hemos ofendido a Dios grandemente, ¿por qué no podemos perdonar nosotros a los demás, a los de afuera y a los de adentro? Y no hay mayor mensaje que encontramos en el evangelio que Juan 3:16, acerca de la gracia de Dios ilimitada. Todo mundo lo sabemos de memoria: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo..." —no dice "cuántos", ni "solamente a mí me pertenece"—, "para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna".
Y este es el mensaje de salvación, este es el mensaje del evangelio. Es un mensaje que tenemos que compartir no solamente con los labios: tenemos que compartir este mensaje del evangelio con nuestros actos, con nuestro testimonio. Este es el mejor ejemplo que Jesús nos ha dejado: Su gracia ilimitada. Y a veces nosotros limitamos esa gracia, la gracia ilimitada de Jesús sobre nosotros. Y a eso nos está llamando esta enseñanza del libro de Jonás. Y desde un principio vimos la gracia de Dios: Jonás, tragado por el pez; porque ahí el problema era el agua, el pez la solución. En este caso, en nosotros, el pecado es el problema; Cristo es la solución, la salvación. Jehová, Su gracia es ilimitada; no la limitemos. Es para todos nosotros. Él es el que sabe, y Él la puede limitar si quiere. Que Dios les bendiga.
Oración final
Señor, gracias, Padre, porque no somos merecedores de nada, y menos de Ti, Señor. Gracias, Padre, porque Tú nos has escogido. Gracias, Padre, porque te hemos ofendido tanto, y sin embargo Tú moriste en la cruz por nosotros. Gracias, Padre, por derramar Tu gracia sobre nosotros. Gracias, Padre, por estas enseñanzas que tenemos a través de Tu Palabra, Señor. Bendice Tu Palabra, que llegue a nuestros corazones. Danos más gracia, Señor, para mostrar gracia; danos más amor para mostrar amor, Señor. Úsanos, Padre, y no permitas que estemos sentados como Jonás, esperando; que quizás nos des un mensaje, o nos envíes. Gracias por esta, Tu Iglesia, y nos ponemos en Tus manos. En Cristo Jesús.
Escúchanos
Ven un domingo
Predicamos así cada semana, a las , en Av. México 319.
Qué esperar si vienes →