Hebreos 10:1-18HebreosNathan Díaz
La Perfección del Nuevo Pacto
¿Por qué los sacrificios del Antiguo Testamento no podían quitar el pecado? Hebreos 10:1-18 muestra que la ley era solo una sombra: se necesitaba la obediencia perfecta y el único sacrificio de Cristo, quien ya se sentó a la diestra de Dios. Ese es el fundamento para descansar: fuimos hechos perfectos para siempre mientras Dios sigue santificándonos.
Escuchar el audio de esta predicación →
Transcripción
Introducción: Cristo en el Antiguo Testamento
Capítulo 10 de Hebreos. Ya estamos acercándonos hacia el final, aunque probablemente las subdivisiones de estos últimos capítulos van a ser más cortas, en el sentido de que vamos a cubrir menos versículos, especialmente llegando al capítulo 11 y 12, porque hay mucho ahí. Y entonces todo va a llevar un rato. Pero hoy estamos en el capítulo 10, viendo los primeros 18 versículos. Y creo que mucho de lo que está aquí nuevamente ya lo hemos visto; ya van a reconocer muchos de los mismos temas que ya hemos estado desarrollando a lo largo del libro. Pero siempre entendemos que necesitamos recordar una y otra vez las cosas que son importantes. Y cuando la Biblia, desde diferentes ángulos, nos habla de las mismas cosas una y otra vez, nos ayuda a entenderlas mejor.
Y, por supuesto, este tema es el más importante de toda la Biblia, que es la centralidad de la obra de Jesucristo en la historia redentiva que se desarrolla en toda la Biblia. Y en este capítulo vamos a estar viendo la importancia, inclusive, de la teología bíblica, y cómo el poder ver a Cristo en el Antiguo Testamento es crucial para entender el Antiguo Testamento. Si no ves a Cristo en el Antiguo Testamento, realmente no entiendes el Antiguo Testamento, que es lo que les pasa a nuestros compatriotas judíos ortodoxos. Y digo "compatriotas" porque tenemos muchos judíos en México; a eso me refiero, no porque nosotros seamos judíos étnicos, sino porque no tienen que ir muy lejos de aquí y van a encontrarse con comunidades muy grandes de judíos, y judíos ortodoxos que guardan el sábado y hacen todas las fiestas de cada año, y tratan de seguir el Antiguo Testamento, tratan de vivir sus vidas de acuerdo a toda la ley de Moisés. Pero están perdiendo todo el punto central.
Y esta sería, de todas las cartas del Nuevo Testamento, la carta más importante para un judío leer, porque esta carta en particular, de Hebreos, es la que más hace conexiones con todo el sistema sacrificial del Antiguo Testamento, y con todo el sistema que se había instituido del templo y el tabernáculo y de los sacerdotes. Bueno, es todo lo que hemos estado viendo. Entonces, si ustedes tienen oportunidad de hablar con un judío, aprovéchenla y abran el libro de Hebreos. Espero que se estén familiarizando lo suficiente con este libro como para que puedan tener una conversación acerca del contenido y puedan decir: "A ver, ¿crees que la sangre de esos animales realmente es suficiente para perdonar tus pecados? ¿Y por qué se tenía que hacer cada año? ¿Y por qué...?". Y esto es especialmente importante: ¿por qué ya no se hace el día de hoy, si eso es lo que era requerido por la ley de Moisés para cubrir los pecados del pueblo?
Sería interesante escuchar respuestas de un judío ortodoxo; no de un judío nada más que se dice judío —hay muchos judíos que no son muy practicantes de la religión judía—, pero alguien que sí está supuestamente tratando de seguir la ley mosaica. Sería interesante tener una conversación. Tenemos conversaciones nada más con judíos, y no duraron mucho, pero a mí se me hace que sería interesante, especialmente después de haber recorrido este libro.
Lectura de Hebreos 10:1-4
Pero bueno, vamos a leer los primeros cuatro versículos. Vamos a ir por partes, porque vamos a ver 18 versículos. Y estos primeros 4 versículos son la primera parte de lo que podemos ver como la perfección del nuevo pacto. Ya vimos el tabernáculo del nuevo pacto, ya vimos el sacerdocio, la sangre del nuevo pacto, el sacrificio del nuevo pacto, y ahora estamos viendo la perfección del nuevo pacto. Y todo está relacionado con el nuevo pacto; ese es el tema, y es lo que el autor de Hebreos nos puso muy claro en el capítulo 8: es el nuevo pacto. Eso es lo que se anticipaba en el Antiguo Testamento, y esto es ahora lo que podemos ver a través de Cristo.
Y dice el versículo 1: "Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan. De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado. Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados; porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados".
La sombra y la realidad
Es la primera cosa que vemos: que el autor dice que la ley, o el Antiguo Testamento, es una sombra de los bienes venideros; no es la imagen misma de las cosas. Esta palabra, "imagen", es la misma palabra que en Colosenses 1:15, en donde Jesús es la imagen del Dios invisible; es la exacta representación. No, la ley no es la exacta representación de las realidades espirituales; es una sombra de esas realidades espirituales. Entonces, ¿cómo podemos entender esta relación entre ley y nuevo pacto? Bueno, para todos los que están casados aquí, o todos los jóvenes que tienen novia o novio, creo que nos va a ayudar. Y si no, nos han dicho: cuando estás en esa relación romántica y estás enamorado, y algo así como "siento muy bonito cada vez que te veo", y ahí está el coqueteo y todo eso...
Muchas veces no se pueden ver mucho. Esa es la etapa en la que casi no te puedes ver con la otra persona porque no están casados, simplemente; entonces vive cada quien en su casa. Y yo me acuerdo que una de las cosas más valiosas que te podía dar esa otra persona era una foto. Como la siguiente cosa mejor que podías tener, si no podías estar con la persona, era una foto de ella. Entonces ahí tenía una foto de mi novia, y después de mi prometida, ahí en mi escritorio donde estaba estudiando. Y entonces me distraía y ni siquiera estudiaba, porque nada más estaba viendo la foto. Y luego tenía una foto en mi cartera que podía sacar en cualquier momento, y verla, y acordarme de ella.
¿Y saben qué? Ahora las fotos de mi esposa no valen mucho para mí. ¿Por qué? Porque la veo en persona todos los días, y pasamos mucho tiempo juntos todos los días. Y entonces ahora han pasado a tener una menor importancia que el valor que esas fotos tenían originalmente, porque esas fotos solo eran una representación de la realidad de estar con ella. ¿Entienden? No era estar con ella; solo representaban esa idea de estar con ella.
Esta carta se escribió a judíos que estaban siendo tentados a regresar hacia atrás, a ver hacia atrás, a sus prácticas del judaísmo, y a decir, por la presión cultural que existía, donde los cristianos estaban siendo discriminados y segregados por la comunidad judía también: "Oye, hermano, ¿y si regresamos a eso? ¿Y si buscamos una vida más cómoda otra vez?". ¿Y si podemos, a lo mejor, pensar: "Bueno, sí, Jesús es importante y todo, pero todavía buscar que en esas prácticas y en esos rituales encontremos la comunión con Dios"? Y eso es lo que el autor está tan preocupado de decirles: "Miren, ¿cómo creen?". Es como si le dijeras a tu esposa, ya después de 20 años de estar casado con ella —como Humberto y Alma—, si Humberto un día le dijera a Alma: "¿Sabes qué? Prefiero tu foto que estar contigo. ¿No es mejor nada más ver tu foto que estar contigo?".
Imagínense si así fuera, si de repente esa fuera la actitud en el matrimonio con respecto a realidad en contraste con representación. ¿No sería extraño? ¿No sería ilógico? Esto es lo que el autor quiere enseñarles; es por eso que está insistiendo. Esto ya lo dijo en el capítulo 8, versículo 5, ¿se acuerdan? Capítulo 8, versículo 5: "Los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales", hablando de todo el tabernáculo, los sacerdotes, todas esas cosas. No es la realidad; no es lo que estamos buscando; no es lo que deberíamos de anhelar. ¿Cómo vas a regresar, si ahora ya ha sido revelada la verdadera relación, la verdadera fuente de tu salvación? ¿Cómo vas a regresar a aquello que solamente era una sombra? "Nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan". Esas cosas no funcionan. Es tan inútil como simplemente tener la foto de alguien en vez de estar con alguien. Y entonces vemos a lo largo de todo el Nuevo Testamento que se está desarrollando esta idea de la teología bíblica, de cómo Jesús es el cumplimiento de todas las cosas que hay en el Antiguo Testamento. Lucas 24:27: Jesús les dijo a los discípulos en el camino de Emaús, yendo, pasando por Moisés y por los profetas y por todo el Antiguo Testamento, cómo todo se trataba acerca de Él. Esa era la enseñanza de Jesús a Sus apóstoles; así les enseñó a leer el Antiguo Testamento: "Véanme a mí; vean cómo se cumple en mí". Y entonces ahora, en el Nuevo Testamento, cuando leemos las epístolas, vemos claramente que esa enseñanza de Jesús sí la aprendieron bien, y la desarrollaron bien en sus cartas, y nos están enseñando a hacer lo mismo.
Entonces, en el nuevo pacto, lo que vamos a estar viendo aquí es que estas sombras funcionaban para prepararnos para el nuevo pacto. Entonces el nuevo pacto no era una nueva revelación; en realidad ya había empezado a ser revelado a través de estas sombras. Pero eran sombras muy borrosas; no se veía claramente cómo se iba a cumplir. Y ahora ya era la realidad; los de la primera iglesia habían visto cómo se había cumplido en Jesús. "En estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados; porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados".
Lo que los animales no podían hacer
Piensen en esto, en esta sombra: ¿cómo funcionaban estos animales? Animales tontos; no son animales que tienen la capacidad intelectual y racional del ser humano. ¿Y eran voluntarios? ¿Le preguntaban al macho cabrío: "¿Quieres que te sacrifique?"? ¿Existe...? ¿Creen que existía un animal al que le preguntaras, al que se le pudiera preguntar: "¿Tú quieres ser el sacrificio? ¿Quieres que te corte aquí, que te desangres?"? No, no eran animales voluntarios; era a la fuerza. Y en realidad estaban mostrando no lo que podían hacer los animales, sino lo que no podían hacer. Eso es lo que estaban mostrando; ese era el punto: "Miren lo que no pueden hacer estos animales".
Todo ese sistema estaba diseñado para enseñarle al pueblo: "Esto es lo que te va a pasar a ti, a menos que un mejor sacrificio pueda ser encontrado". No es una declaración de la solución, sino que es una declaración del problema. Eso eran esos sacrificios: mostrar al pueblo de Dios "este es el problema".
El Salmo 40: me preparaste cuerpo
Así que esto nos lleva ahora al versículo 5, que es muy interesante, porque aquí el autor va a citarnos el Salmo 40, versículos 6 al 8. Vayan al Salmo 40 y léanlo, que quiero que lo comparen. Este es uno de los ejercicios más útiles en el Nuevo Testamento: cuando leen un pasaje del Nuevo Testamento y ven que está citando el Antiguo Testamento, de hecho vayan a ese texto en el Antiguo Testamento. No nada más lo lean en el Nuevo y ya asuman que entienden cómo lo está citando y usando el autor. Vayan, porque muchas veces van a tener una perspectiva un poco diferente cuando van al texto original, por el contexto.
Y van a ver aquí, Salmo 40, versículo 6, que dice: "Sacrificio y ofrenda no te agrada; has abierto mis oídos; holocausto y expiación no has demandado. Entonces dije: He aquí, vengo; en el rollo del libro está escrito de mí; el hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón". ¿Cómo es diferente lo que acabamos de leer en el Salmo 40 a lo que está aquí en Hebreos? ¿No están unas diferencias? "Sacrificio y ofrenda no te agrada… me preparaste cuerpo", dice en Hebreos. ¿Y qué dice el Salmo 40? "Has abierto mis oídos".
Bueno, ¿la memoria nos recuerda esto? Probablemente no. Esto ha pasado mucho a lo largo del libro de Hebreos, donde la cita que él da del Antiguo Testamento no coincide con la cita del Antiguo Testamento que nosotros tenemos. Y hay una explicación muy fácil que contesta eso. ¿Cuál es? ¿Qué es lo que está citando el autor de Hebreos? La versión griega del Antiguo Testamento, de la Septuaginta. La Septuaginta tiene muchos cambios hechos por los mismos traductores, que están interpretando el texto de acuerdo a tradiciones rabínicas judías, donde están viendo más profundamente a lo que el texto apunta. Entonces el traductor de la Septuaginta dice: "Has abierto mis oídos", y los oídos son parte del cuerpo. Y realmente lo que está afirmando es la preparación del cuerpo del que está siendo usado por Dios.
Y el autor de Hebreos está muy inspirado por Dios para decir: "Esto está haciendo referencia a Jesús". No es casualidad que la Septuaginta traduzca "me preparaste cuerpo". Entonces algo está pasando aquí que está siendo desarrollado en cuanto a cómo se cumple el Salmo 40 en Cristo. Dice: "Holocaustos y expiaciones por el pecado...". ¿Quién dijo eso? Jesús dijo eso. La idea es que esto es tipológico, aunque David lo está diciendo. Es lo que llamamos tipología, y es la manera en que David, sus experiencias, su manera de pensar y hablar, está siendo representativo de Aquel que vendría de su linaje, y que estaba apuntando hacia Cristo. Y entonces dice: "He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad".
Obediencia, no sacrificios
Entonces el punto del texto es mostrarnos que lo que realmente era requerido en la ley de Moisés, desde el Antiguo Testamento, no eran los sacrificios. Ese no era el requerimiento real de Dios. ¿Cuál era el verdadero requerimiento de Dios? Obediencia perfecta. Ese era el requerimiento realmente. Y una y otra vez lo van a poder encontrar a lo largo del Antiguo Testamento: que Dios desea de nosotros obediencia, no sacrificios para cubrir nuestra desobediencia. Lo que realmente está en el corazón de Dios es: "Obedézcanme, cumplan mi ley".
Y entonces van a encontrar aquí —les puse varios pasajes— el Salmo 51, versículo 16: "Porque tú no te deleitas en sacrificio, de lo contrario yo lo ofrecería; no te agrada el holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito; al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás". Recuerden, esto es el Antiguo Testamento lo que estamos leyendo: "No te deleitas en sacrificio", dice David. Luego vean 1 Samuel 15, 1 Samuel 15:22: "Samuel dijo: ¿Se complace el Señor tanto en holocaustos y sacrificios como en la obediencia a la voz del Señor?". ¿Qué prefiere Dios: que le traigas el corderito, o que obedezcas? Dice: "Entiende: el obedecer es mejor que un sacrificio, y el prestar atención, que la grasa de los carneros".
Y claro, sigue la lista, y aquí les puse algunos textos, pero está lleno el Antiguo Testamento de estos textos que te dicen: Dios no quiere sacrificios, en realidad; no es el punto, no es de lo que se trata. Vean Isaías 1:11: "¿Qué es para mí la abundancia de sus sacrificios?, dice el Señor. Cansado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de ganado cebado; la sangre de novillos, corderos y machos cabríos no me complace. Cuando vienen a presentarse delante de mí, ¿quién demanda esto de ustedes, de que pisoteen mis atrios? No traigan más sus vanas ofrendas; el incienso me es abominación. Luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas: no tolero iniquidad y asamblea solemne".
Isaías 1. Ahora váyanse a Isaías 66; es un tema central en Isaías. Isaías 66, el último capítulo, y vean el versículo 3, que dice: "El que mata un buey es como el que mata a un hombre; el que sacrifica un cordero, como el que desnuca un perro; el que presenta ofrenda de cereal, como el que ofrece sangre de cerdo; el que quema incienso, como el que bendice a un ídolo. Como ellos han escogido sus propios caminos, y su alma se deleita en sus abominaciones, también yo escogeré sus castigos, y traeré sobre ellos lo que temen. Porque llamé, pero nadie respondió; hablé, pero no me escucharon. Más bien hicieron lo malo ante mis ojos, y escogieron lo que no me complacía". Jeremías 7:21: "Así dice el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: Añadan sus holocaustos a sus sacrificios y coman la carne. Porque yo no hablé a sus padres, ni les ordené nada en cuanto a los holocaustos y sacrificios el día que los saqué de la tierra de Egipto. Sino que esto es lo que les ordené: Escuchen mi voz, obedézcanme, y yo seré su Dios y ustedes serán mi pueblo; y andarán en todo camino que yo les envíe, para que les vaya bien". Oseas 6:6: "Porque me deleito más en la lealtad, misericordia, que en el sacrificio, y en el conocimiento de Dios más que en holocaustos". Amós 5:21: "Aborrezco, desprecio sus fiestas, tampoco me agradan sus asambleas solemnes. Aunque ustedes me ofrezcan holocaustos y sus ofrendas de grano, no los aceptaré; ni miraré las ofrendas de paz de sus animales cebados. Aparten de mí el ruido de sus cánticos, pues no escucharé ni siquiera la música de sus arpas".
Y Miqueas 6 —ya conocemos un canto sobre esto—: "¿Con qué me presentaré al Señor y me postraré ante el Dios de lo alto? ¿Me presentaré delante de él con holocaustos, con becerros de un año? ¿Se agradará el Señor de millares de carneros, de miríadas de ríos de aceite? ¿Ofreceré mi primogénito por mi rebeldía, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma? Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno. ¿Y qué es lo que demanda el Señor de ti, sino solo practicar la justicia, amar la misericordia y andar humildemente con tu Dios?".
Me preparaste un cuerpo para obedecer
Hay una clave aquí importantísima que acaba de desarrollar el autor de Hebreos, que es: obediencia perfecta. Ese era el punto. Entonces, cuando se manifiesta Jesús, ¿cuál es el objetivo? Dice Jesús: "Sacrificio y ofrenda no quisiste; me preparaste un cuerpo". ¿Por qué? ¿Por qué me das un cuerpo? Dios, Jesús, en la eternidad pasada, no tenía un cuerpo físico. ¿Por qué necesitaba un cuerpo? Porque necesitaba ser encarnado. Aquí está: por esta razón, "he aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad". ¿Cómo podría obedecer perfectamente? Necesitaba un cuerpo para hacerlo. Necesitaba mostrarlo físicamente, como uno de nosotros, que se podía obtener obediencia perfecta para todo el pueblo de Dios a través de una vida perfecta que Él iba a desarrollar en Su ministerio.
Y la voluntad de Dios, obedecer a Dios en realidad, ¿cómo se resume? 37: ¿cómo se resume la ley? ¿Cuál es la verdadera obediencia a Dios? ¿De qué se trata la obediencia a Dios? Jesús dijo: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente, y amarás a tu prójimo como a ti mismo. En eso se resume toda la ley y los profetas". Y Jesús cumplió estos dos mandamientos de una manera perfecta por nosotros. Por eso es que los animales tontos, sin voluntad real de ser sacrificios, no podían cumplir la función. ¿Por qué? Porque ellos no pueden obedecer.
¿Saben cuánto nos cuesta trabajo hacer a nuestro perro obedecer? Son inteligentes los perros, pero también son brutos. Y hay algo que no puedes hacer con un animal que sí puedes hacer con una persona, que es que te entienda claramente lo que le estás diciendo, y que haga exactamente lo que le estás diciendo, y obedezca perfectamente. Entonces Jesús obedeció. Y no obedeció como a veces mis hijos obedecen: "No, papá, es que no la quiero". No: Él obedeció de una manera completamente entregada al Padre, a la voluntad del Padre, con gozo. Y Jesús hizo lo que Dios deseaba de cada adorador del Antiguo Testamento. Eso es: cumplió perfectamente lo que Dios estaba pidiendo de cada persona que llegaba con su cordero en el Antiguo Testamento.
Un cuerpo para ser sacrificio
Y no es nada más... Piensen esto de "me preparaste un cuerpo": no es nada más esta parte de la obediencia. También estaba leyendo esto de Atanasio, que es un teólogo de los primeros siglos, y él dijo... Muy interesante lo que él dice. Dice: "La Palabra, el Verbo, que era inmortal y el Hijo del Padre, no podía morir. Y esta es la razón por la cual Él asumió un cuerpo capaz de morir: cuando Él ofreció su propio templo y su cuerpo, su instrumento corporal, como sustituto por la vida de todos, Él cumplió en la muerte todo lo que era requerido". Entonces parte de la razón por la que necesitaba un cuerpo era para que también pudiera ser sacrificio; no nada más para que pudiera ser obediente perfectamente, sino también para que pudiera llegar a ser el sacrificio perfecto a través de esa obediencia.
Y entonces encontramos que Su obediencia llegó a su clímax en Getsemaní, cuando dijo: "Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú quieras". Y entonces, estando en un cuerpo físico, podía ser sacrificio perfecto, porque podía morir, y también podía vivir una vida perfecta de obediencia.
Escrito en el rollo del libro
Bueno, es interesante aquí que dice: "En el rollo del libro está escrito de mí", porque entonces está haciendo referencia a que todo lo que Jesús vivió y experimentó había sido ya profetizado y anticipado en el Antiguo Testamento, y Jesús solamente estaba cumpliendo con aquello que el Padre ya había designado que Él viviera y experimentara. Había estado en la semana viendo estos debates entre calvinismo y arminianismo. Y cuando hablamos de esos dos temas, a lo que nos referimos es principalmente a temas con respecto a la predestinación, que es difícil de entender: cómo es que Dios escoge al ser humano, y Dios escoge a aquellos que han de ser salvos, y cómo pueden ser libres realmente, y cómo es que pueden ser responsables realmente, si aun así Dios ya los escogió, y si ya determinó lo que iba a suceder.
Y empiezas a escuchar estos debates entre los dos lados. Y aquellos que defienden el libre albedrío del hombre y la voluntad humana muchas veces están argumentando que si tu salvación, si tu elección como hijo de Dios, fue desde antes de la fundación del mundo, entonces tu obediencia no puede ser genuina, porque no es libre. Y estaba pensando sobre esto cuando estaba leyendo esto, y decía: si hay una vida que estaba predestinada desde antes de la fundación del mundo en cómo se iba a vivir y cómo se iba a ver, era la vida de ¿quién? De Jesús. ¿Y fue Su obediencia genuina y libre? Yo creo que no es un buen argumento para el otro lado. Pero bueno, esa es otra; ya está, es un paréntesis ahí, sobre algo que he estado estudiando y meditando últimamente también.
Quita lo primero para establecer lo último
Dice el versículo 8, que es un resumen, citando todo el Salmo 40: "Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales se ofrecen según la ley), y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad". Al hacer todo esto, dice el autor, "quita lo primero". ¿Qué quita? Los sacrificios; ya están desechados todos los sacrificios. Los quitó, los abolió; esa es la palabra: abolió lo primero "para establecer esto último". Ya llegó el sacrificio perfecto. "En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre".
Entonces ya no hay más sacrificios. Es por eso que no creo que el templo otra vez en Jerusalén vaya a ser restaurado para volver a incorporar los sacrificios ahí. Creo que eso no es verdad, y entre más estudio el libro de Hebreos, más estoy convencido de que Dios no quiere que regresemos a los sacrificios. Hay cristianos, posturas teológicas, que creen eso: que vamos a regresar a los sacrificios después de que Jesús regrese nuevamente. Pero no entiendo cómo conciliar eso con el libro de Hebreos, especialmente.
Una obra perfecta
Número uno es Su obediencia perfecta; número 2 es una obra perfecta. Aquí tenemos este resumen sobre la obra perfecta: "Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies". Esta es la obra perfecta de Cristo siendo resumida, otra vez regresando a muchos temas que ya ha desarrollado en este libro. Pero básicamente lo que él está mostrándonos es que la obra perfecta de Cristo se puede resumir en unos puntos muy simples, en contraste. Este es un contraste con el Antiguo Testamento. Y con los sacrificios del Antiguo Testamento: es un sacerdote en vez de muchos sacerdotes; un sacrificio en lugar de muchos sacrificios; una eternidad, una vez y para siempre, en lugar de cada año, ¿no?, de dos veces. Y hay un detalle que a lo mejor no vieron —eso pasa cuando leemos la Biblia rápido, pero bueno, nos detenemos a meditar sobre las cosas—, hay un detalle que es otro contraste que está aquí, que es muy específico, en el versículo 12. Dice, cuando dice que una vez y para siempre es un solo sacrificio por los pecados, ¿y ahora qué ha hecho? "Se ha sentado a la diestra de Dios". Y eso es muy interesante, porque esa es otra diferencia con los sacerdotes del Antiguo Testamento. ¿Se sentaban? No había sillas en el tabernáculo ni en el templo. No te sentabas, porque era una obra continua, que no terminaba y que no era suficiente.
Sentado a la diestra de Dios
Y el sentarse simboliza que algo ya está terminado, que algo ya ha sido satisfecho: una obra perfecta, una obra cumplida. Y Dios reconociendo, Dios el Padre reconociendo que ya está cumplida, y le dice: "Siéntate a mi diestra. Ya no te tienes que seguir parando, porque ya la obra está terminada; puedes descansar". Y no nada más eso, sino que también el sentarse a la diestra del Padre simboliza que ahora Él gobierna, y ahora Él está en control, y es soberano sobre todas las cosas. Entonces está descansando en Su obra. Como el séptimo día descansa Dios de Sus obras, Jesús está descansando de Su obra, sentado a la diestra del Padre, y ahora gobernando sobre el reino de Dios, que es Su iglesia; es a través de Su iglesia. Descansando de una manera en que controla perfectamente y tiene confianza perfecta en lo que ya ha sido hecho.
Y hay un texto que quiero que lean, que es 1 Corintios 15:23 al 28, y es una explicación de esta obra completa, cubriendo toda la era de la iglesia, desde la primera hasta la segunda venida. Y yo creo que ese es el enfoque de la escatología: cómo se ve la iglesia desde la primera hasta la segunda venida de Cristo. Y 1 Corintios 15 lo resume muy bien: "Cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo en su venida". Y esto empieza, después, con nosotros, cuando Él regrese nuevamente. "Entonces vendrá el fin, cuando Él entregue el reino al Dios y Padre". Eso es lo que va a pasar en la segunda venida de Cristo. Mientras, ¿qué está pasando? "Terminando con todo dominio y toda autoridad y todo poder. Pues Cristo debe reinar" —esto es lo que creo que está sucediendo ahorita— "debe reinar hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies".
"Y el último enemigo" —el enemigo que va a vencer en Su segunda venida—, "el último enemigo que será eliminado es la muerte. Porque Dios ha puesto todo en sujeción bajo sus pies. Pero cuando dice que todas las cosas le están sujetas, es evidente que se exceptúa a Aquel que ha sometido a Él todas las cosas. Y cuando todo haya sido sometido a Él, entonces también el Hijo mismo se sujetará a Aquel que sujetó a Él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos". Entonces está en el proceso ahorita en el cual, de acuerdo al versículo 13, o sea, desde que Jesús ascendió al trono de Dios en el cielo, desde ese momento, "de ahí en adelante, está esperando hasta que todos sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies".
"¿Puedes poner tu cabeza ahí, para que descansen mis pies?". Es ese tipo de autoridad que está acumulando: "Ya me cansé; pon tu cabeza y déjame descansar en tu cabeza". Y todos los enemigos están siendo puestos debajo de Sus pies, uno por uno, hasta que los últimos enemigos sean vencidos. Y cuando el último enemigo sea vencido, que es la muerte, también pondrá la muerte debajo de Sus pies.
El pagaré del día de la expiación
Entonces, a lo largo de todo el Antiguo Testamento tenemos... Y esa es la idea de una obra perfecta: que el Antiguo Testamento se está desarrollando con inutilidad, con fatiga, con frustración. Aquí está la foto, pero no está la persona. Esa es la anticipación, y esa frustración que los deja llorando por lo real: "¿Hasta cuándo, Señor?". Todo el Antiguo Testamento: "¿Hasta cuándo, Señor? ¿Hasta cuándo vendrá el cordero real? ¿Hasta cuándo vendrá el verdadero sacrificio? ¿Hasta cuándo, Señor?". Por eso es tan especial el momento en que Juan el Bautista dijo: "He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo". Porque estaba mostrándonos dónde se estaban cumpliendo todos los anhelos del Antiguo Testamento, toda la anticipación del Antiguo Testamento, toda la frustración del Antiguo Testamento, de sacrificios fallidos, e ineficaces, e incompletos. Ahora tenían un rostro en donde iban a encontrar su cumplimiento final.
¿Alguna vez han firmado un pagaré? Yo he firmado pagarés. ¿Por qué? En la librería, por ejemplo, sacamos a consignación, y entonces te hacen firmar un pagaré. ¿Y qué es un pagaré? Pagaré, dice. Y entonces anticipa que hay una deuda y que en algún momento futuro esa deuda se va a pagar. Me estaba imaginando esto: ¿cuál será una buena analogía para lo que nos está explicando el autor de Hebreos? Cada día de la expiación, cada año, el pueblo judío firmaba un pagaré. Es lo que estaba pasando realmente. ¿Se les estaban realmente perdonando los pecados? Simplemente se estaba posponiendo la ira de Dios hacia los pecados del pueblo, diciendo: "Algún día, algún día se pagarán".
"Aquí va otro año: fírmale, Jesús". Y ahí le firmaba. "Ya viene otro año: fírmale". ¿No? Porque si no, mira, tiene que caer ahora mismo y destruirlos y juzgarlos ya. "Pero si tú firmas, y yo sé que lo vas a hacer, podemos posponer esto; podemos ir dejando que pase el tiempo, que pasen las generaciones". Y cuando de veras se paga, entonces regresa, y todos los pagarés del Antiguo Testamento se hacen inválidos, porque ya son pagados; los rompen. Y todos los pagarés de generaciones futuras también se pagan.
Se dan cuenta de que esto no es solo religión, de tradición y de ritual. O sea, estamos hablando de algo tan real para nosotros hoy. Estamos hablando de salvación principalmente, no de religión; no un ritual, sino poder espiritual real. No solo buenos deseos, o desear toda la mañana: "Así es la esperanza...", "Pero tengo fe que un día...". No: esto no son buenos deseos; son realidades presentes y futuras, obtenidas para nosotros, garantizadas y seguras perfectamente. Y es por eso... Y adivinen qué: cada domingo, en lugar de tener un altar aquí enfrente, ¿qué es lo que tenemos? Una mesa, donde hay símbolos de la sangre y del cuerpo de Cristo. No es un altar como los que habrían encontrado en el templo y en el tabernáculo.
Hechos perfectos para siempre
Lo cual nos lleva al último punto de este texto, que es el versículo 14: "Porque con una sola ofrenda" —una sola ofrenda— "hizo perfectos para siempre a los santificados". "Pero, hermano, nadie es perfecto; yo no soy perfecto". Perfecto... Estamos usando esa frase; es la mejor manera de justificarnos: "Esa persona es imperfecta". ¿Qué dice este texto? Esto es una obra pasada, ¿verdad? O sea, eso ya sucedió, ya está hecho: Él ya hizo perfectos para siempre. Ya fuimos hechos perfectos. No vengan a decirme: "Ay, nadie es perfecto". No: sí somos perfectos. Por supuesto que somos perfectos, porque nuestra perfección depende de la perfección de Cristo.
"Por eso, ahí, hermano... Pero es que todavía lucho con el pecado". Y es cierto, es real. "Yo sé que me equivoco, y yo sé que hago cosas que no debo de hacer". Por eso el texto dice "a los santificados". Y ahí no se entiende bien realmente lo que está diciendo. Estaba hablando con Arturo el otro día sobre las versiones de la Biblia —y esto es todo porque esto justo fue el viernes—, y yo me estaba quejando de la NVI; esta es una de las que no me gusta tanto, y prefiero otras versiones de la Biblia. ¿Y adivinen qué? De hecho, en este versículo, vayan a la NVI: está mejor explicado en la NVI. ¿Y qué está pasando aquí? Porque la NVI... Y van a encontrar que dice "está santificando". Porque cuando lo leen aquí en la Reina-Valera, "hizo perfectos para siempre a los santificados" también suena como pasado: "hizo perfectos a los santificados", como que ya fuimos santificados. Pero de hecho el verbo, la manera en que está expresado en griego, es una acción presente, una acción presente y continua. Entonces realmente lo que dice es: estás santificando a los hechos ya perfectos; estás santificando. Eso es lo que dice el texto. Una ofrenda... Es la obra que Dios hace en el presente, lo cual explica la lucha que tenemos con el pecado. Porque la obra de perfección que ya ha sido comprada y ha sido obtenida por nosotros se está desarrollando progresivamente en nosotros hasta que lleguemos a la gloria. No es algo del pasado solamente, no es algo que ya se ha completado y se ha terminado, sino que sigue siendo desarrollado.
Una clave de la estructura de Hebreos
Es una clave; aquí está una clave de la estructura del libro de Hebreos. Esto yo no lo había visto, pero es muy interesante. Pongan atención; si no han estado poniendo atención hasta ahora, ahora sí pongan atención. Esta frase que dice "hizo perfectos", "son perfectos", es una frase que reconocemos de otras partes de Hebreos, ¿no es cierto? Esa frase, "hecho perfecto", de hecho aparece nueve veces en el libro de Hebreos. Esta es la séptima vez que aparece la frase "hecho perfecto". ¿Alguien tiene un kleenex? Porque ya me ando limpiando con mi pantalón. Gracias. Sí.
¿De quién ha estado hablando "hecho perfecto" hasta este punto en el libro de Hebreos, las seis últimas veces que se mencionó? Por ejemplo, a ver, en el capítulo 2, versículo 10, es un ejemplo. En el capítulo 2, versículo 10, dice —y me fui a Hebreos 2:10—: "Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos". Entonces Él fue perfeccionado, ¿verdad? Eso es lo que encontramos ahí. O, por ejemplo, en el capítulo 5, versículo 8. Capítulo 5, versículo 8, dice: "Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen".
Es cuando estábamos leyendo esto acerca de Jesús, que hemos estado leyendo... Y si no se acuerdan, vayan y regresen, y lean estos pasajes nuevamente. Pero a lo que nos referimos, cuando el autor de Hebreos dice "hecho perfecto", que Jesús fue hecho perfecto, a lo que se refiere es que fue comprobado como perfecto; pasó la prueba como perfecto. Eso es lo que significa "hecho perfecto". No significa que antes no era perfecto y ahora sí es perfecto, sino que se demostró, se vio, se comprobó, pasó la prueba de Su perfección al hacerse hombre. Al vivir una vida perfecta, fue hecho perfecto por nosotros. Eso es a lo que se ha referido hasta ahora.
Pero lo interesante es que ahora que llegamos a esta séptima vez que se usa "hecho perfecto", de pronto hay un cambio, y ya no se está refiriendo a que Jesús fue hecho perfecto. Ahora, ¿quién es hecho perfecto? Yo soy hecho perfecto. Ahora nosotros somos el objeto de esta perfección. Porque ahora ya se ha asentado la base, y el autor de Hebreos nos ha asentado la base de que Jesús pasó la prueba: fue el sumo sacerdote perfecto, el sacrificio perfecto, la sangre perfecta, todas las cosas perfectas que el Antiguo Testamento no podía hacer. Él fue comprobado: sí era efectivamente lo que necesitábamos, perfección total, para que ahora sea nuestra.
Y van a leer más sobre esto, vamos a estudiar más sobre esto en el capítulo 12. Pueden ir más adelante; esta es otra de las ocasiones en las que se usa esta frase: "Ustedes ya se han acercado", versículo 22, 12:22: "se han acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos". Cristo es hecho perfecto, es santificado, o sea, puesto aparte para una obra especial, en la primera mitad, para que nosotros seamos santos y seamos puestos aparte en la segunda mitad del libro de Hebreos.
De la teología a la vida práctica
De hecho, este domingo, este estudio de Hebreos de hoy es el único... el último, perdón, el último estudio que tiene el enfoque teológico del libro de Hebreos solamente. A partir de lo que veamos el próximo domingo también va a haber más teología, así, pero van a ver que ya empieza a haber un cambio en el libro de Hebreos hacia el final, en particular en lo que queda del capítulo 10, luego el 11, luego el 12 y el 13. Y hay un enfoque muy práctico para la vida cristiana. Y esto es muy común de todas las epístolas de la Biblia, del Nuevo Testamento: van a encontrar que la primera mitad es teología, la segunda mitad es aplicación de esa teología. Cómo se ve, qué pasa con alguien que ha visto y entendido estas verdades y que las cree: así se ve.
Y entonces el libro de Hebreos no es diferente en este sentido. Van a encontrar que ahora, a partir del próximo domingo, van a haber un montón de cosas que el autor de Hebreos ya nos va a empezar a decir de manera muy práctica: "Ya entendieron el sacrificio de Cristo, ya entendieron quién es Él; ahora déjenme decirles cómo tienen que vivir ustedes". Y ya lo ha estado haciendo en lo que hemos visto del libro de Hebreos, pero el énfasis va a ser todavía más fuerte de aquí hasta el final del libro.
El testimonio del Espíritu Santo: Jeremías 31
Entonces dice —y aquí retoma la idea del nuevo pacto—, dice: "Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo", otra vez reconociendo que Dios es el que habla en el Antiguo Testamento, ¿verdad? Eso es algo también del libro de Hebreos, único, donde no está citando a los autores directamente, sino está diciendo: "No, el Espíritu Santo dijo esto", porque Él es el que inspiró. Dios habló. ¿Y qué dijo? Ya lo dijo en el capítulo 8: "Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré". Añade: "Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones".
Está aquí otra vez: toma dos pedacitos de Jeremías 31 y nos muestra que por un lado está la santificación, la santidad de Su pueblo, que es la parte de la obra del nuevo pacto que es una obra interna. Y esa es la transformación del corazón: cómo vamos a vivir como Dios quiere que vivamos, en santidad. Dios pondrá Su ley en nuestros corazones y en nuestras mentes nos escribirá Su ley. Y por el otro lado, justificación: "Nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones". Es una obra pasada; esa es una obra externa. La santificación la muestra como una obra interna; la justificación la muestra como una obra externa, hecha por nosotros.
"Nunca más me acordaré de sus pecados". "Ah, ¿se te olvidó, Señor, que pequé?". "Ay, qué bueno; me recordaré que me olvidé". Lo podemos poner así: "Me acuerdo de que ya me olvidé". Porque toda la Biblia nos está recordando nuestros pecados pasados, ¿verdad? No es que Dios tenga amnesia santa, y ahí es un olvido: "No me acordaba de que habías pecado". No es eso. "Nunca más me acordaré" porque nunca más tendré en contra tuya lo que has hecho para quebrantar mi ley, porque ya hice lo que era necesario para que tú fueras perdonado y reconciliado.
Entonces, "hechos perfectos" significa justificación completa, y Romanos 8:1 nos recuerda eso: "No hay ninguna condenación ya para los que están en Cristo Jesús". Y también hay santificación progresiva; también Romanos nos recuerda eso, cuando nos dice: "Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos". Estamos siendo transformados conforme a la imagen de Cristo. Él ya hizo la obra perfecta; ahora nosotros vamos a parecernos cada vez más a Él. Es la obra que está haciendo en nosotros después de ser justificados. Es una acción pasada con un efecto continuo, presente para el día de hoy; no nada más presente, sino futuro. Y solo el cristianismo tiene este fundamento, basado en una obra pasada: yo sé en lo que puedo confiar para el presente y el futuro, y es la base de la transformación de mi vida. Estoy siendo transformado en lo que ya he sido hecho. ¿No les encanta eso? Estoy siendo transformado en lo que ya he sido hecho. Debo de ser lo que soy; ese es el lenguaje bíblico.
La santidad es nuestro destino establecido, así que se está convirtiendo en nuestra realidad presente. ¿Entienden? Estoy buscando todas las maneras de decírselos, porque es sumamente importante; no hay nada más importante que puedan entender que lo que estamos diciendo ahorita. Nuevo pacto, nuevo corazón.
Ya no hay más ofrenda por el pecado
Versículo 18: "Pues donde hay remisión de estos, no hay más ofrenda por el pecado". ¿Qué quiere decir eso? Quiere decir que puedes descansar en la perfección, la perfección de Cristo, la perfección de Su sacrificio. Es a lo que creo que este pasaje nos está invitando. ¿Y no es interesante que no van a encontrar "justificados por la fe" en el libro de Hebreos? O sea, con esas palabras. Claro que encontramos la justificación por fe, pero es de una manera diferente a como se expresa Pablo normalmente, la manera en que el autor de Hebreos se expresa, lo cual es una de las razones por las cuales creo que no es Pablo el autor. Pero es la misma realidad; nos está presentando esa misma realidad y esa misma verdad con otras palabras y con otro enfoque: conciencia limpia, sangre perfecta, una vez y para siempre. Este tipo de lenguaje que hemos estado escuchando.
Hermanos, ¿hemos experimentado la justificación ya completa ante Dios? Es la pregunta. ¿Has experimentado el perdón de los pecados, como dice el versículo 17? Si es así, si has sido justificado por Cristo, entonces tienes toda la confianza para orar y pedirle al Señor progreso en tu santidad: "Señor, dame, por favor, la perfección de Tu nuevo pacto. Transfórmame para ser más parecido a Tu Hijo, que fue perfecto".
Oración final
Padre, gracias por Tu Palabra, y gracias por todo lo que hemos podido ver hoy en estos textos que nos apuntan hacia la perfección del nuevo pacto, y hacia la perfección requerida para que nosotros pudiéramos no nada más ser perdonados, sino también vivir de la manera en que Tú quieres que vivamos, en obediencia perfecta. Pero esa obediencia perfecta es la obediencia de Cristo, y confiamos, tenemos paz de que podemos acceder a ella, porque Tú nos la has dado. Tú nos has dado lo que necesitamos, y podemos avanzar hacia adelante como cristianos, pidiéndote, Señor, que examines nuestro corazón. Ve las cosas que tienes que transformar en nosotros, para seguirnos haciendo lo que somos: Tus hijos perfectos. En el nombre de Cristo Jesús.
Escúchanos
Ven un domingo
Predicamos así cada semana, a las , en Av. México 319.
Qué esperar si vienes →