Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Hebreos 10:32-39HebreosNathan Díaz

Paciencia para obtener la promesa

¿Cómo perseverar en medio del sufrimiento y la tribulación? Hebreos 10:32-39 llama a recordar la fidelidad de Dios en el pasado, a sufrir con gozo en el presente y a esperar la recompensa que viene. Un mensaje sobre por qué la paciencia no es resignación, sino confianza en una herencia mejor y perdurable.

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Transcripción

Introducción: la iglesia es una familia

Vamos a estar concluyendo el capítulo 10 hoy. Como dice Roberto, estamos agradecidos con el Señor por las oportunidades que hemos tenido de seguir en contacto, vía electrónica, con nuestros hermanos y hermanas que no están aquí todavía. Pero uno de los énfasis —y este siempre ha sido el énfasis— es que la iglesia no es una actividad. No es algo como cuando compras un boleto para ir a un evento y eres espectador. La iglesia es una familia, y la iglesia es real en tanto esa familia tenga una relación unos con otros, involucrados en las vidas unos de otros.

Y eso es algo de lo que veíamos en los versículos 24 y 25 de este capítulo: "Mantengamos firmes, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca". Vimos esa exhortación, y en conexión a esa exhortación vimos, el domingo pasado, el gran peligro de la apostasía, y la manera en que el juicio de Dios, el juicio final de Dios sobre todas las cosas, debe ser algo que nos haga pensar sobre cómo estamos usando nuestro tiempo, cómo estamos viviendo nuestras vidas, y si estamos realmente en el camino de Dios, y si estamos en peligro de ser de aquellos que se apartan de la fe, y abandonan la iglesia, y abandonan el cristianismo. Y "¡qué horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!".

Palabras duras y palabras de ánimo

Son palabras fuertes. Pero así como, como padres, a veces les hablamos duro a nuestros hijos, también como padres nos deleitamos en consolarlos, y en alentarlos, en darles esperanza, en hablarles palabras de ánimo. Ustedes saben cómo es, los que tienen hijos, los que tenemos hijos: existe un balance en la manera en la cual los vamos criando. No todo es disciplina, pero parte es disciplina; no todo es regaño, pero parte es regaño. Y este mismo corazón pastoral lo tiene el autor de Hebreos. Porque cada vez que ven eso, cada vez que ven que usa palabras fuertes, y tiene este sentido de exhortación y de peligro, y parecen palabras muy duras las que les dice —eso lo vimos en el capítulo 6; ahora lo vemos otra vez en el capítulo 10, que es muy parecido—, encontramos que termina este capítulo con palabras de ánimo, y de consuelo, y de esperanza.

Lectura de Hebreos 10:32-39

Después de haber dicho: "Conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!", dice el versículo 32: "Pero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, sostuvisteis gran combate de padecimientos; por una parte, ciertamente, con vituperios y tribulaciones fuisteis hechos espectáculo; y por otra, llegasteis a ser compañeros de los que estaban en una situación semejante. Porque de los presos también os compadecisteis, y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos. No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Mas el justo vivirá por fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma".

Animarnos unos a otros

¿Se sienten animados? Es el corazón pastoral. Y este es el corazón pastoral que debe existir en nuestra iglesia, no nada más de los pastores, sino unos con otros: de saber la manera en la cual debemos no nada más estar señalando y buscando las cosas que están mal con los demás, sino también las cosas que están bien. Está bien que nos digamos unos a otros nuestras verdades, y digamos: "Hermano, creo que estás mal en esto", y que lo tomemos con amor. Pero si todo lo que me dicen todo el tiempo es lo que está mal conmigo, me voy a empezar a desanimar un poco, ¿no?: "No, no ven nada bueno en mí; no hay nada de la gracia de Dios en mí". Y creo que todos podemos reconocer que sí, la obra de Dios es evidente en todos los que hemos sido comprados por la sangre de Cristo, y podemos ver avance, y podemos reconocer eso, y podemos buscar lo bueno en los demás, ¿no?

Ya les dijo el autor de Hebreos: "Son tardos para oír; ya deberían ser maestros, pero tienen necesidad de que otra vez se les enseñen los primeros rudimentos; necesitan leche, no pueden comer…; no han ejercitado sus sentidos para discernir entre el bien y el mal". Cualquiera de nosotros nos sorprenderíamos si alguien nos dijera eso, probablemente: que somos unos inmaduros. A la vez, necesitamos que alguien nos diga eso, y un ratito después nos diga: "Yo sé que tú no eres de los que retroceden para perdición; yo sé que tú tienes fe para la preservación del alma. Así que ten paciencia, no pierdas tu confianza, porque hay recompensa, hay grande galardón". Y ese es el sentido de este pasaje.

Pasado, presente y futuro

Él nos divide esta sección en tres partes: una es el pasado, la otra es el presente y la otra es el futuro, que son las tres perspectivas aquí a través de las cuales quiere animar a los oyentes. La parte de "la memoria de los días pasados", eso es pasado. Todo el énfasis del texto aquí sobre la perseverancia en el presente —el animarlos a la perseverancia en el presente— es el enfoque sobre la aplicación, ahorita, de lo que se está diciendo. Y por supuesto está hablando acerca también de la segunda venida, y de la recompensa, y del galardón que viene, lo cual está en el futuro. Así que vamos a analizar estas tres partes.

Traed a la memoria los días pasados

Primero, versículo 32: "Traed a la memoria los días pasados". Podemos pensar el rol que juega esto en la vida cristiana, la manera en la cual acordarnos del pasado tiene una gran importancia en la manera en que Dios nos santifica en el presente: cómo es que Dios ha sido fiel en nuestras vidas en el pasado. Cuando tú estás enfrentando una tribulación en el presente, cuando estás enfrentando una situación difícil ahorita, una de las maneras en que Dios quiere ayudarnos es recordándonos. Y entre más tiempo llevas de ser cristiano, más de estas memorias tienes, de que puedes pensar hacia atrás y decir: "Bueno, Dios fue fiel allá; ¿por qué no va a ser fiel ahorita? Si Él me ayudó en ese momento de tribulación, si yo viví esa decisión, que fue mucho más difícil que la que estoy viviendo ahorita —a lo mejor no, a lo mejor ahora es más difícil que la que viví allá—, pero vi la fidelidad de Dios". Entonces, al recordar eso, eso alienta mi alma, alienta mi corazón para poder enfrentar la tribulación que estoy viviendo ahora. ¿Por qué? Porque sé que Dios ha sido fiel, Dios me ha ayudado en el pasado.

Y también, claro, tenemos en general la historia de otros en el pasado. Podemos mirar a las vidas de otros, y ver cómo Dios fue fiel en las vidas de otros que conocemos, ¿no?, en la iglesia. ¿No nos anima ver cuando Dios contesta oraciones que estamos haciendo por otras personas de la iglesia, y cómo Dios usa todas las cosas para bien a los que aman a Dios, y lo vemos en la vida de nuestros hermanos? ¿No nos alienta eso? Y nos acordamos de cómo Dios mantuvo y sostuvo a nuestros hermanos y hermanas a través de cosas bien difíciles. Claro, les estoy diciendo esto porque eso es importante para el próximo domingo. El próximo domingo empezamos el capítulo 11 de Hebreos, el cual es un recorrido que hace en las vidas de otros que han venido antes de nosotros, cómo Dios fue fiel en sus vidas, y eso está diseñado para alentarnos a nosotros en el presente. Entonces quiero que piensen qué tan relevante es la historia para nosotros: estudiar historia, historia de la iglesia, historia bíblica, ¿no?; cómo ha sido la historia de la iglesia, y poder ver hacia atrás y aprender de todo lo que Dios hizo en todos los periodos, todos los siglos que ha habido, en los cuales Dios ha sustentado a Su iglesia a través de muchas cosas. Estaba escuchando hoy —no hoy, esta semana pasada, perdón— un programa que ha salido de Ligonier, y era acerca de cómo se produjo la Biblia en español. Es toda la historia de Casiodoro de Valera, y toda la historia de cómo se dio la traducción de la Biblia al español, y todo lo que sufrieron para que hoy tuviéramos la Biblia en nuestro idioma: la persecución, pero la fidelidad de Dios en medio de todas esas situaciones.

Un gran combate de padecimientos

Pero vean, vean este pasaje. Realmente el énfasis aquí: se está acordando el autor de Hebreos, que conoce la historia de esta iglesia, y le dice: "Traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados" —después de que conocieron la verdad del Evangelio—, "sostuvisteis gran combate de padecimientos", una batalla de luchas. ¿"Acércate a Jesús, porque todas las cosas se van a solucionar en tu vida"? ¿Es lo que pasa aquí? "¿Y se acuerdan cuando se convirtieron y Dios solucionó todo lo que estaba mal en sus casas?". Dice: las cosas se empezaron a poner difíciles una vez que se convirtieron a Cristo. "Por una parte, ciertamente, con vituperios y tribulaciones fuisteis hechos espectáculo": fueron expuestos. "Por otra parte, llegasteis a ser compañeros de los que estaban en una situación semejante".

El contexto histórico: Claudio y Nerón

Entonces recuerden la manera en la cual… conocemos, más o menos, la historia que rodea el tiempo en el que se escribe el libro de Hebreos. Parece ser que está haciendo referencia a unos 15 años antes. Se está tratando de acordar, o más bien, está tratando de recordar a su audiencia, hace unos 15 años. Les dice: "¿Se acuerdan?". Había un emperador, Claudio, en el año 49 —y eso lo vimos cuando estudiamos el libro de Hechos—. Un historiador llamado Suetonio escribió acerca de la manera en la cual los cristianos judíos fueron expulsados de Roma a causa de un tal Christus; así está en este historiador. Lo cual los historiadores creen que se refiere a Cristo; es una manera de expresar el nombre de Cristo. Que parece ser que habían sido expulsados de las sinagogas y habían generado tal revuelta, este conflicto que existía entre los judíos y los judíos cristianos, que obligó al Imperio romano, para poder mantener la paz, a sacar a los cristianos de Roma. Y parece ser que es en ese contexto lo que está acordando. No sabemos bien a qué se refiere, pero sabemos históricamente que hubo esa… pero en el año 49.

Y tienen que recordar que parece ser que este libro fue escrito antes del año 70, en el cual fue destruido el templo, porque hace referencia a los sacrificios todavía como una realidad presente. Pero tienen que recordar que hubo una persecución muy fuerte en este momento de la historia, por el emperador Nerón, en el año 64. Entonces, más o menos… o sea, parece ser que este libro se escribió justo antes de una de las persecuciones más fuertes que vivió la iglesia en el Imperio romano. Entonces están recordando algo que no fue ni siquiera tan fuerte como lo que va a venir.

La tribulación es normal en la vida cristiana

Pero esta dinámica de tribulaciones son el tipo de cosas que podemos esperar en la vida cristiana; lo normal. ¿Nosotros por qué sorprendernos cuando las cosas no van bien, cuando hay algo difícil que vivimos? La Biblia está llena de ejemplos y cosas difíciles, que normalmente son las cosas que viven los cristianos. Si recuerdan el libro de Hechos, recorrimos la vida de varios de los apóstoles —y vamos a ver un poquito de eso ahorita—: toda la tribulación que ellos enfrentaron. Pablo estaba más acostumbrado a las cárceles que a los hoteles. Ese era su lugar donde se sentía más familiarizado: "La cárcel de esta ciudad no la conozco todavía; a ver si ahora me toca conocer cómo está este lugar". Ese es el tipo de situación que están enfrentando.

Ahora, este recordar el pasado, esta manera de recordar la fidelidad de Dios en el pasado, está diseñada en este pasaje para que podamos tener perseverancia en el presente. Este es el enfoque; esa es la razón por la cual está recordando todo esto. Entonces el propósito es mostrar que podemos mantenernos firmes en medio de la tribulación. Juan 16:33: "Estas cosas les he hablado para que en mí tengan paz. En el mundo tienen tribulación; pero confíen, yo he vencido al mundo".

Hechos espectáculo: el bullying

Están siendo ridiculizados. Se habla de bullying —bullying no es una palabra en español originalmente, pero entienden de lo que estoy hablando—, porque es un problema muy común en las escuelas. Pobres niños, a veces. Y a mí me hablaban… No nos gusta que alguien… sea su misión humillarnos, o que sea su misión ridiculizarnos enfrente de las personas. Entonces esta situación que están viviendo los cristianos es justo eso: están siendo burlados, y fueron golpeados, por todas las personas que estaban en contra de lo que los cristianos promovían, especialmente los judíos. Pero "espectáculo", a eso se refiere: fueron expuestos delante… O sea, el propósito era humillarlos delante de todas las personas.

Compañeros en la tribulación

Pero ¿cuál es la actitud de la congregación? Esto es lo que quiero que vean, y esto es lo que el autor quiere que entiendan: ¿cuál fue la actitud de la iglesia? Si te están vulnerando en la escuela, y ya no sabes ni qué hacer, pero tienes un mejor amigo que llega a tu lado y dice: "Si te metes con él…", y está dispuesto a enfrentar ser ridiculizado también, aunque él no era parte del problema originalmente. Pero como es tu mejor amigo, ahí está contigo, y se para junto a ti, y está dispuesto a decir: "Yo estoy con él en las malas también, porque es mi amigo". Esa era la actitud de la primera iglesia, simplemente: "Si te metes con él, te metes conmigo. Si lo quieres ridiculizar a él, también me tendrás que ridiculizar a mí". Eso es lo que quiere que se acuerden, que es la motivación para la perseverancia en el presente: recuerden cómo ustedes estaban tan unidos en el pasado que estaban dispuestos a enfrentar las tribulaciones que otros enfrentaban.

Visitar a los presos

Especialmente en relación a la cárcel, porque si recuerdan, en ese tiempo… el versículo 34: "Porque de los presos también os compadecisteis, y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo". En ese tiempo, si alguien iba a la cárcel, la parte de la comida estaba completamente como una responsabilidad no de los que lo habían metido en la cárcel. No del Imperio romano; no era su responsabilidad alimentarte en la cárcel. Estaba completamente en manos de sus familiares y amigos; ellos eran los que tenían la responsabilidad de ir a llevarte comida si te encarcelaban. Entonces, más vale que tuvieras amigos si te metían a la cárcel; si no, no tendrías qué comer.

Y estos cristianos… el problema es que si a los que están metiendo a la cárcel son a los cristianos, porque son cristianos, entonces, ¿cuál es el riesgo que corres si vas a visitar a los cristianos? Te van a decir: "¿Usted también es cristiano?". Pues a lo mejor a ti también te van a meter a la cárcel. Ese es el riesgo que ellos estaban dispuestos a correr al llevarles comida, al irlos a visitar, al llevarles lo que necesitaban a sus hermanos. Sabían: "A lo mejor a mí también me van a meter a la cárcel, pero tengo que correr este riesgo, porque son mis hermanos y hermanas en Cristo. Así que voy a hacer lo que sea necesario".

Todo esto pone en perspectiva la clase de riesgo que corremos ahorita, ¿no? Tenemos miedo de contagiarnos, pero el riesgo no es nada comparado con este riesgo. ¿Es peligroso para la salud ser cristiano? Sí, muchas veces sí lo es. Y parece ser que nada más esta asociación, identificar quiénes eran los cristianos, provocaba vandalismo. Parece ser que la idea aquí es que, al ir tú a visitar a los cristianos, al identificarte con ellos, al decir: "Sí, estos son mis hermanos y hermanas en Cristo", decían: "Esa, su casa, márquenla, porque esta es una casa de cristianos". Y tú ibas y visitabas a los presos en la cárcel, a tus hermanos, les llevabas comida, y cuando regresabas a tu casa, ya habían sacado todos tus muebles, los habían destruido. Eso es lo que dice: "El despojo de vuestros bienes sufristeis". Algo había pasado. No entendemos bien cuál fue la dinámica que se dio, pero algo había pasado en que habían identificado a los que eran creyentes, y les habían quitado sus cosas. Lucas 9:23 al 24 dice: "Si alguien quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí, la salvará".

Compadecerse como Cristo se compadeció

¿Qué es lo que hemos experimentado de parte de Dios que nos lleva a tener este tipo de actitud? ¿Saben qué? Me di cuenta, al estar leyendo este pasaje, "porque de los presos también os compadecisteis": vean el capítulo 4, versículo 15. La misma palabra es usada en el capítulo 4: "No tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse" —es la misma palabra— "de nuestras debilidades". Entonces ya el autor de Hebreos desarrolló la manera en la cual Jesús se identifica con nosotros, y no tiene miedo, no tiene vergüenza de identificarse con nosotros. Él va a condescender y hacer lo que sea necesario para tener esta relación con nosotros de una manera íntima y personal.

Y entonces, cuando tú has experimentado esto —Jesús se compadeció de nosotros y se compadece de nosotros—, de la misma manera nosotros nos compadecemos unos por otros. Simpatizamos unos con otros; tratamos de entender la situación que nuestros hermanos y hermanas en Cristo viven. Entonces Cristo se humilló a sí mismo, haciéndose hombre y tomando forma de siervo, para simpatizar con nosotros, para tener esta cercanía con nosotros. Y de la misma manera, yo ahora trato de entender lo que vive mi hermano. Lloramos con los que lloran y reímos con los que ríen, porque eso es lo que Cristo ha hecho con nosotros: se ha identificado con nosotros al nivel más íntimo y personal. Por lo tanto, nosotros buscamos hacer lo mismo unos con otros.

Y quiero que noten que esta simpatía, o este compadecerse, no es nada más algo que se dice. El ejemplo que está dando el autor de Hebreos no es un ejemplo imaginario: "Me imagino que sí tienen una buena relación y que de veras se aman". Está dando un ejemplo concreto de cómo se vio algo específico que hicieron unos por otros para mostrar esa unidad y ese amor. Mateo 25, ¿se acuerdan?: "Por cuanto hicisteis a uno de estos, también lo hicisteis a mí". Hay una conexión entre lo que experimentamos de parte de Dios y lo que experimentamos unos por otros.

Perseverar con amor y con gozo

Hay dos cosas en este texto que nos muestran la manera en la cual tenemos que perseverar. Número uno: con amor. Juan 15: "Glorificar a mi Padre, y que den mucho fruto, y así prueben que son mis discípulos. Como el Padre me ha amado, así también yo los he amado; permanezcan en mi amor". La manera de perseverar es a través del amor.

Y la segunda, y es la clave en este texto, dice: "Sufristeis…", ¿cómo? Esto es increíble, ¿no? ¿Cómo sufrieron? Con gozo. Así es como sufrieron. ¿Te causa gozo sufrir? Nadie de nosotros queremos sufrir; nadie de nosotros queremos vivir algo difícil. Pero hay una perspectiva aquí de lo que está detrás, y de lo que es más importante, que es más profundo que la circunstancia temporal presente, ¿no es cierto? Y el gozo es esta confianza en algo más grande que lo que está ahorita abrumándome.

Y por si creen que solo es en el libro de Hebreos que vemos esto, pueden recordar, obviamente, las bienaventuranzas en Mateo, y cuando Jesús dijo: "Cuando sean perseguidos por causa de mi nombre…". Bueno, entonces los apóstoles tienen eso bien claro. Y en el capítulo 5 de Hechos, versículo 41, dice: los apóstoles, pues… —todas estas cosas habían sucedido— salieron regocijándose de ser considerados dignos de sufrir afrenta por Su nombre. ¡Qué privilegio es sufrir por causa del nombre de Cristo! "Qué bueno, estoy siguiendo el paso de Cristo, de tal manera que mi sufrimiento presente da testimonio de la verdadera esperanza que hay en mí".

Donde realmente estamos parados

La mejor oportunidad que tenemos de mostrar en dónde está nuestra confianza es justamente cuando vivimos cosas difíciles. La tendencia humana es querer agarrarnos de todo lo que tenemos físicamente, y de todo lo que atesoramos y valoramos. Pero Mateo 6:19-20 dice: "Háganse tesoros en el cielo, y no en la tierra". Y es cuando todos los apoyos de nuestra vida son quitados que encontramos de qué está hecha nuestra fe, ¿no?; en dónde realmente estamos parados. Es evidente cuando solo tenemos un solo lugar en donde pararnos: la gracia sustentadora de Dios.

Eso es victoria

La perseverancia es importante en la vida cristiana. Pero no es como perseverar: "Ay, nada más me aguanto, y me aguanto, y me aguanto", y nada más me estoy quejando, quejando, y "pobre de mí, pobre de mí". Y estás llorando, pero sonríes, porque recuerdas la victoria de Cristo sobre la muerte; eso es victoria. Cuando alguien te ha herido, te ha lastimado, y tú los amas, aun como a tus enemigos, eso es victoria. Cuando se burlan de ti por tu fe, y por lo que crees acerca de la Biblia, y acerca de Dios, acerca de Cristo, eso es victoria. Cuando estás parado junto a tus hermanos cristianos, y viven una situación difícil, pero "nos vemos el domingo para cantar himnos de esperanza y de aliento juntos", eso es victoria. Cuando perdemos nuestros trabajos, pero sabemos que nuestro principal trabajo es dar testimonio de la obra de Dios en nuestras vidas; o cuando perdemos nuestra salud, y nos damos cuenta de que nuestra salud espiritual vale mucho más que nuestra salud física; o cuando hay tribulación, y conflicto, y problemas en nuestro hogar, pero sabemos que tenemos una familia en la fe más grande: esa es la verdadera victoria de la vida cristiana.

Una recompensa: una herencia en los cielos

Lo cual me lleva al último punto —no es el último punto de este mensaje; es el último punto del texto con respecto a pasado, presente y futuro—. Dice el versículo 35: "No perdáis, pues, vuestra confianza". ¿Por qué? Hay recompensa y galardón; hay una herencia en los cielos. Ustedes saben que hay una recompensa para ustedes. Esta vida no es todo lo que hay; hay una herencia eterna. El Salmo 16, versículo 11, dice: "Me darás a conocer la senda de la vida; en Tu presencia hay plenitud de gozo". ¿Qué es lo que más gozo trae a tu vida? Y no nada más qué es lo que más gozo trae a tu vida, sino ¿cuál es el gozo que más tiempo dura? Es la pregunta. Y el Salmo 16 lo contesta; dice: "En Tu diestra hay deleites para siempre".

Entonces empiezas a tener una nueva perspectiva con respecto al presente, porque dices: "Esto es tan poquito, tan cortito, en comparación a todo lo que viene, que yo puedo enfrentar cualquier tribulación, pensando en la permanencia y la profundidad del gozo que nos espera en la gloria". Y nuestra recompensa no es una cosa; es una Persona. Ese ha sido el tema del libro de Hebreos: ¿no tenemos un gran Sumo Sacerdote que ha entrado ya en la presencia de Dios por nosotros? Él es nuestra esperanza, Él es nuestra ancla. Así que podemos verlo a Él, enfocarnos en Él, pensar en Él, y saber que todas las cosas que vivimos en el presente valen la pena, porque lo tenemos a Él. No hay nada, nada en este mundo que nos pueda separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús.

Es una herencia eterna, es una herencia mejor y es una herencia perdurable. Sabemos que si la tienda terrenal que es nuestra morada es destruida, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha por manos, eterna, en los cielos. Y 1 Pedro 1, versículo 4, dice: "Para obtener una herencia incorruptible, inmaculada y que no se marchitará, reservada en los cielos para ustedes. Mediante la fe ustedes son protegidos, guardados por el poder de Dios, para la salvación que está preparada para ser revelada en el último tiempo". "Considero que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse".

Y ya estudiamos el libro de Apocalipsis, que dice: "Ya no tendrán hambre, ni sed, ni el sol les hará daño, ni ningún calor abrasador, pues el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a manantiales de aguas de vida, y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos".

El paracaídas: saber dónde está tu seguridad

Podemos arriesgar todo cuando sabemos qué es lo que nos sustenta. Sé que algunos de ustedes se han aventado de un avión, pero no sin un paracaídas. ¿Qué es lo que hace que estés dispuesto a correr ese riesgo? O sea: "Si se abrió la puerta del avión, voy a brincar". ¿Qué hace que lo hagas? Sabes qué es lo que va a hacer que aterrices sin matarte: es un paracaídas en la espalda. Cuando sabes en dónde está tu seguridad, tienes toda la libertad de correr los riesgos necesarios, ¿no es cierto? La razón por la cual estos cristianos podían arriesgarse, podían decir: "Bueno, que me quiten mi casa, está bien", es porque sabían que tenían algo mucho mejor que eso. Sabían que su seguridad estaba en algo mucho más permanente, en algo mucho más valioso. Lo cual les daba una nueva perspectiva con respecto a cómo podían amarse unos a otros.

¿Cómo nos amamos? Nos amamos regocijándonos en que tenemos algo mejor. Así es como podemos amarnos realmente como cristianos. "Sabiendo": esa palabra, en el versículo 34, "sabiendo que…". Saber se refiere a la fe. Tú sabes lo que viene; tú conoces al Dios del pasado y todo lo que ha hecho. Así que puedes confiar en que la obra y la persona de Cristo que tú has visto en el pasado es tu recompensa final. También puedes ver adelante. Puedes decir, como decía él: "Si tengo todo y no tengo a Cristo, no tengo nada; si tengo a Cristo y no tengo nada, tengo todo". Esa es nuestra perspectiva sobre las cosas.

El justo vivirá por fe: Habacuc

Así dice el versículo 37 —esta aquí es un pasaje de Habacuc 2, versículos 3 y 4, en la versión de la Septuaginta, es la que cita—: "Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará", refiriéndose al juicio de Dios, pero aquí enfocado en la segunda venida. "Mas el justo vivirá por fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma". Pablo también cita este pasaje. Pero el punto de Habacuc es confiar en que Dios sabe lo que está haciendo en el presente. El juicio de Dios en el presente, las tribulaciones del presente, no nos deben afectar cuando sabemos la clase de Dios que tenemos. Vemos hacia delante, y entonces, cuando Dios se ha mostrado fiel en el pasado, Él se mostrará fiel en el futuro. Por lo tanto…

Estaba pensando en Habacuc, y justo está citando este pasaje. Y sí, quiero estudiar todo el libro… Hermanas, Habacuc 3, un poquito más adelante de este texto, le da una nueva perspectiva a Habacuc, y dice, en el capítulo 3, versículo 17: "Aunque la higuera no eche brotes, ni haya fruto en las viñas; aunque falte el producto del olivo, y los campos no produzcan alimento; aunque falten las ovejas del redil, y no haya vacas en los establos…". Es el mismo contexto, ¿ya?: aunque las cosas no vayan bien, "con todo, yo me alegraré en el Señor, me regocijaré en el Dios de mi salvación". ¿Por qué? Porque "el justo por la fe vivirá". Por eso; porque la fe es nuestro sustento, es el fundamento sobre el cual estamos edificados como iglesia.

Os es necesaria la paciencia

Lo cual me lleva a este último punto, en el que quiero nada más que piensen. Versículo 33… 36, dice: "Os es necesaria la paciencia". Y cuando estaba leyendo esto, ¿ya?, ¿no es a lo que se está refiriendo? Hermanos, somos tan impacientes; ese es el problema. Queremos que las cosas se solucionen ya; no mañana, hoy. "Yo quiero que mi vida esté cómoda hoy". Y vivimos en una sociedad que nos dice: "Lo importante es lo que tú puedes tener hoy; así que llévatelo y págamelo en seis meses". ¿Por qué? No estamos acostumbrados a ser pacientes; no estamos acostumbrados a tener que esperar. Está invertido el orden bíblico. La manera en que normalmente vivimos nuestras vidas es completamente diferente a lo que nos está diciendo este texto. Porque este texto está diciendo: "Sufre un poquito hoy, porque mañana será mucho mejor. A la luz de mañana puedes aguantar, puedes perdurar, puedes perseverar".

Sean pacientes, hermanos. Solo tres cosas pueden pasarle a un cristiano: bendición, y es bueno cuando tenemos bendiciones, porque nos apuntan a Jesús; sufrimiento, y es bueno cuando sufrimos, porque nos hace más como Jesús; o la muerte, y también es bueno, porque nos lleva con Jesús. ¿No son las únicas tres posibilidades de lo que te puede pasar? ¿Qué vamos a perder? Al final, no hay pierde. Y eso es lo que el autor quiere que se den cuenta. Les dice: "Miren, un poquito más de tiempo. Sigan haciendo la voluntad de Dios, porque van a obtener la promesa, van a obtener su recompensa".

No pierdan su confianza

No pierdan, hermanos, su confianza. Número uno: porque no falta mucho. ¿A qué edad te vas a morir? ¿A los 80 años? Si ese es mi caso, entonces ya voy a más de la mitad del camino, y eso me pasó rápido; no siento que tengo tanto tiempo. Pero no tardará, no tardará. Cuando menos veas, Jesús ya regresó, y tú ya estás con Él; una de esas dos va a pasar muy rápido, muy pronto. Pero número dos: no pierdas la confianza, no pierdas la confianza. Esa es la razón por la cual tenemos iglesia: porque tenemos que decirnos unos a otros lo mismo que el autor de Hebreos les está diciendo a ellos: "No pierdan su confianza, hermanos. Acuérdense. Parece que las cosas no están saliendo muy bien, parece que el mundo está fuera de control, pero ustedes saben bien quién está en control. No pierdan la confianza; mantengan sus ojos en la meta, mantengan sus ojos en el premio".

Nosotros no somos de los que retroceden

"Pero nosotros" —y aquí está, "nosotros", versículo 39— "no somos de los que retrocedemos para perdición". ¿Se dan cuenta de dónde está la confianza? Después de haberles dicho: "Cuidado con la apostasía, cuidado con la ira de Dios, cuidado con el juicio de Dios, cuidado con pisotear al Hijo de Dios y tomar por inmunda la sangre del pacto, cuidado con todas esas cosas", les dice: "Pero ustedes… yo sé que no son de esos. Nosotros no somos de esos que van a abandonar la fe; nosotros somos de los que perseveramos". "Si retrocediere, no agradará a mi alma". Si alguno de los que está entre nosotros abandona la fe, sabemos lo que le espera. Pero nosotros, hermanos, no somos de esa categoría. Nosotros hemos sido escogidos por Dios para la preservación del alma a través de la fe. Esa es nuestra esperanza.

Lo que dice Apocalipsis 12, versículo 11: "Ellos lo vencieron" —¿a quién? A Satanás— "por medio de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio de ellos, y no amaron sus vidas, llegando hasta sufrir la muerte". ¿Saben que los de Hebreos —lo van a ver un poquito más adelante— no habían muerto todavía por causa de Cristo? Habían sufrido, pero no los habían matado por causa de Cristo. Pero aquí en Apocalipsis leemos acerca de todos los que han muerto por causa de Cristo: no amaron sus vidas, llegaron a sufrir hasta la muerte. "Por lo cual regocíjense, cielos, y los que moran en ellos. ¡Ay de la tierra y del mar!, porque él ha descendido a ustedes con gran furor, sabiendo que tiene poco tiempo". "Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará". Nosotros somos de los que tenemos fe. Y el próximo domingo vamos a ver qué es la fe.

Oración final

Gracias, Padre, por Tu Palabra, y porque nos has dado esperanza a través de estas palabras para enfrentar cualquier cosa que podamos experimentar en el presente. Ayúdanos, Señor, a tener Tu paz; ayúdanos a tener Tu gozo; a saber que todas las cosas ayudan a bien a los que aman a Dios. Encomendamos a Ti nuestra iglesia y nuestras vidas, para que sigamos siendo testimonio a un mundo que quiere ver, Señor, dónde está nuestra esperanza. Y será a través de las pérdidas y del dolor que tendremos la oportunidad de mostrarlo. Así que, Señor, danos esa clase de… En el nombre de Cristo Jesús.

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