Hebreos 11:7HebreosNathan Díaz
Noé: Fe que trabaja
¿Por qué Noé construyó el arca durante 120 años sin ver una sola gota de lluvia? Hebreos 11:7 llama a eso reverencia: una fe que obedece en todas las áreas de la vida, aunque el mundo se burle. El mensaje explica cómo esa obediencia condenó al mundo y por qué Cristo es el arca que Dios ofrece hoy.
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Transcripción
Introducción
… (La grabación comienza con el mensaje ya iniciado.) …más. Hemos estado estudiando el libro de Hebreos prácticamente todo este año. Todavía nos falta, aunque estamos en los últimos capítulos; pero como ven, vamos despacio, porque todas estas historias, especialmente en el capítulo 11, merecen nuestra atención, en cuanto a ver desde el Antiguo Testamento qué exactamente, todo lo que sucedió en las vidas de estos personajes que el autor de Hebreos quiere que veamos como ejemplos a seguir. Que podamos ver sus vidas y su fe, y no verlos a ellos tanto como ver al Dios del cual ellos aprendieron a depender, al Dios que ellos servían, al Dios en el cual ellos pusieron su fe; y que de la misma manera nosotros pongamos nuestra fe en Dios y en la obra que Él hace en nuestras vidas.
Lectura de Hebreos 11:7
Entonces hoy vamos a estar viendo el versículo 7 de Hebreos: "Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe".
Señor, bendice este tiempo juntos, bendice el mensaje de Tu Palabra y la manera en que entendemos y vemos la vida de Noé, y la manera en que nos apunta hacia Ti. En el nombre de Cristo Jesús.
El diluvio universal
Génesis capítulo 6 nos narra la historia del diluvio universal y la manera en que Dios vio —y ya lo mencioné el domingo pasado— cómo es que Dios vio la maldad que había en el mundo. Y allí Enoc, que fue el personaje que vimos el domingo pasado, que también ya estaba viendo toda esta maldad que estaba incrementando en el mundo, el pecado que estaba incrementando en el mundo. Y llega el momento en el cual Dios decide juzgar el pecado del mundo, y ahí viene este juicio del diluvio universal.
Vemos en la historia, y especialmente en el capítulo 7, que sí fue un diluvio universal; es decir, sí cubrió todo el mundo, no nada más fue un diluvio local en una sección. Y dice el versículo 19 del capítulo 7 de Génesis: "Y las aguas subieron mucho sobre la tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos fueron cubiertos". Entonces toda la Tierra fue cubierta por agua.
Evidencias del diluvio
Y es interesante ver cómo la geología, e inclusive la paleontología, también muestran evidencias de este diluvio universal. Es lo que conocemos como catastrofismo, que apunta hacia un evento en la historia que cambió toda la manera en que existe el mundo, o se ve el mundo. El nivel de desastre, el nivel de destrucción que se dio en este punto de la historia habría sido tal que —recuerdo que escuchaba a alguien una vez decir—: "Todo lo que ustedes ven que se les hace hermoso —ven los montes, y ven la playa, y ven los árboles, y ven todas estas cosas hermosas en nuestro mundo—, así es como quedó el mundo después de un desastre". O sea, lo que ustedes están viendo es ya cómo quedó todo. No sabemos cómo se veía exactamente antes, pero habría sido un mundo muy diferente, mucho más hermoso que lo que tenemos hoy.
Y tenemos evidencias geológicas de este diluvio universal, porque hay millones y millones de fósiles enterrados alrededor del mundo, que la explicación más lógica y más científica de cómo llegaron esos fósiles ahí es que animales alrededor de todo el mundo fueron enterrados repentinamente por lodo que después se hizo piedra, y por lo tanto tenemos fósiles. Y eso es lo que encontramos. Inclusive encontramos, en lugares muy altos, fósiles de animales marinos; donde dices: "¿De dónde salieron fósiles marinos a miles de kilómetros, miles de metros de altura sobre el nivel del mar?". Entonces hemos visto una y otra vez que esta idea del catastrofismo explica el mundo que nos rodea.
La mayoría de la ciencia que van a escuchar en las universidades, en otros lugares, van a asumir lo que se llama uniformismo, que es que todas las condiciones en la Tierra han sido las mismas desde el principio. Y entonces dicen: "Bueno, para que se generen estas capas de piedra, entonces tienen que pasar millones de años, porque eso es lo que tarda que se genere una capa así hoy". Pero todo eso ignora que haya habido un evento catastrófico en un momento de la historia, en donde surgiera agua desde abajo y revolviera capas de lodo y de tierra, que generan las capas geológicas que existen.
Leyendas del diluvio en todo el mundo
Entonces hay bastantes evidencias. Una de ellas también es que históricamente existen leyendas sobre el diluvio universal en casi todas las culturas del mundo. Eso es sumamente interesante, porque no es nada más en la Biblia que encuentran un relato de un diluvio universal, sino, por ejemplo, en Mesopotamia encontramos el poema de Gilgamesh, que es sumamente parecido al relato bíblico en cuanto a una destrucción en todo el mundo, y una familia que sobrevive, y un dios que está enojado porque hace mucho ruido la gente y no lo dejan dormir y descansar bien; entonces él… y destruye todo el mundo.
Claro, hay estas variaciones de acuerdo a las diferentes religiones, muchas de ellas —la mayoría— politeístas. Al final empiezan a encontrar estas similitudes, que parecen tener su origen en un mismo evento, con todas sus variaciones. Pero encontramos leyendas sobre el diluvio en China; hay una leyenda hindú sobre el diluvio; hay una leyenda griega sobre el diluvio. Es más, aquí en América, en nuestro lado del mundo, encontramos leyendas sobre el diluvio. Estas son diferentes culturas que estaba leyendo: chi… chi…, muisca, mapuches, maya, mexica —en la cultura mexica hay una leyenda sobre el diluvio—, inca —en la cultura inca—, purépechas, kawésqar, taíno, guaraní, rapa nui, muisca. Y esas son culturas de América de antes de la Conquista, y encontramos que todos tienen, probablemente, una fuente común en un evento común. Hay bastante información y bastante evidencia de que lo que leemos en Génesis 6 sucedió realmente.
Un mundo lleno de maldad
Pero ¿cuál es la característica principal que encontramos? La característica principal que encontramos cuando leemos la historia del juicio del diluvio es el pecado que había en el mundo, el nivel de maldad que existía en el mundo, y cómo Dios juzga el pecado. Y entonces estaba pensando sobre esto, y estaba pensando sobre cómo, si tú abres Facebook y empiezas a leer todo lo que la gente está poniendo todo el tiempo, creo que van a encontrar que el 80% —a lo mejor, no sé qué porcentaje será, pero está ahí arriba, dentro de un porcentaje muy alto—, la cantidad, especialmente si leen lo que cristianos están poniendo, mucho es queja, y mucho es quejas sobre el mundo en el que vivimos.
Lo cual no está mal. Sí es un mundo terrible en el que estamos viviendo, y estamos viendo que se están pasando leyes a favor del aborto, y estamos viendo que están pasando leyes a favor de que los niños puedan decidir qué género son, si son hombres o mujeres; ellos deben decidir, no biológicamente. Y se están pasando inclusive leyes que tienen que ver con la pedofilia, y legalizar la pedofilia como algo normal, de una conducta sexual normal de la gente. Entonces empezamos a ver eso y nos espanta, y con justa razón nos espanta.
Sin embargo, ¿adivinen qué? Noé vivió en un tiempo peor que este. No es el peor tiempo que ha vivido la humanidad. Y la prueba está, creo yo, en que Génesis 6 describe ese mundo como un mundo en el cual Dios no encontró a nadie; nadie estaba considerándolo a Él, más que una sola familia. Imagínense. No sé cuánta gente había, no sé hasta qué punto ya se había poblado la Tierra en el tiempo de Noé, pero probablemente eran por lo menos unos cuantos cientos de miles los que ya había en la Tierra a esas alturas. Sí era una población considerable, y el nivel de maldad, el nivel de depravación, había llegado a un punto muy grave de consecuencias para Dios, de tal manera que quería mostrar Su juicio sobre el pecado. No todo, creo yo, es depravación, como vamos a ver en un momento, porque al final del día todo nuestro pecado nos condena delante de Dios. Y el pecado principal que existía entonces, y existe hoy, no es nuestra sexualidad, no es que mentimos, no es que robamos, no es que hay violadores, no es que hay secuestradores. El problema principal, el pecado principal, o la raíz del pecado, es nuestra independencia de Dios: vivir como si Dios no existiera, en independencia de Dios. Y creo que eso es lo que vemos hoy; eso es lo que Dios juzga severamente.
La fe de Noé: advertido de lo que no se veía
Así que son tres cosas que quiero ver acerca de Noé, y son las tres cosas que creo que describe Hebreos 11. La primera cosa que describe Hebreos 11 acerca de Noé es su fe. Pero ¿cómo se ve su fe? Se ve su fe porque es advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían. Ahí está la conexión con el versículo 1, que decía: "Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve". Entonces Noé no veía lo que Dios le estaba diciendo, pero aun así creía que lo que Dios le estaba diciendo era cierto.
Entonces fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían. ¿Qué cosas no se veían? Destrucción total, no se veía. El mundo parecía estar bien, el mundo parecía estar avanzando sin ningún problema. La gente… inclusive, muchos creen que no había llovido a estas alturas todavía, que el agua simplemente surgía desde abajo, como un vapor que es descrito unos capítulos antes. No sabemos con toda seguridad exactamente qué es lo que habían visto y no visto, pero sí sabemos que nunca habían visto un diluvio. Así que sabemos que nunca habían visto la clase de destrucción que llegó a ellos.
El tamaño del arca
Y entonces imagínense a Noé construyendo este barco. Encontré esta imagen para darles una idea de las dimensiones, más o menos. No sé qué avión sería ese, porque hay diferentes tamaños de avión, ¿no? Pero más o menos en relación a un avión, en relación a una cancha de… más que si es canchas de fútbol, pero es de fútbol americano, nada de fútbol soccer; mide, creo, como 100 metros. El arca más o menos medía entre 130 a 150 metros de largo. Eso les dará una idea de qué tan larga es, de acuerdo a las dimensiones que nos da Génesis.
Aquí, creo que conocen… y han escuchado sobre el Arca y el Museo de la Creación. Y el Arca, es una foto: hicieron una réplica del tamaño del arca. Y esto es más o menos… es una imagen ahí de las que pueden encontrar sobre el arca. Yo he estado ahí; he visto cómo se siente estar ahí junto a esa estructura de ese tamaño, y sí es impresionante el tamaño. Entonces imagínense a Noé, sin ninguna pista de ningún problema, no acerca de ningún océano ni de ningún mar, construyendo esto. ¿De dónde viene esa clase de fe? ¿De dónde viene la clase de fe para hacer algo tan extraño, que no tiene sentido?
Con temor: la reverencia
Dice el versículo 7 que él fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, "con temor". Pero aquí, realmente, otra palabra para traducir esto —esta palabra— es la palabra "reverencia", que creo que también nos explica el tipo de fe que tenía Noé: con reverencia, reverencia hacia el Dios que le estaba diciendo lo que iba a venir. Con reverencia, santa reverencia, "preparó el arca en que su casa se salvase". Entonces la reverencia —lo que nosotros consideramos importante es lo que nosotros reverenciamos— va a afectar lo que hacemos, y va a afectar cómo nos conducimos delante de las personas, ¿sí?
Y aquí entra una cosa, que es: ¿a quién quieres reverenciar, al hombre o a Dios? ¿Sí? Para Noé habría sido muy fácil decir: "¿Saben qué? ¿Cómo podemos ocultar esto?". No, no hubiera sido fácil. ¿Cómo vamos a ocultar esta estructura? ¿Ustedes no creen que la gente se burlaba de Noé y de su familia? La burla ha de haber sido… ¿Y saben cuánto tiempo tardó en hacer el arca? 120 años de burla.
Nosotros, cuando de niño, creciendo, escuchabas chistes de gallegos, ¿no? ¿Contaban chistes de gallegos? Pobres gallegos, porque nos burlamos de ellos. Pero escuchas todos estos chistes, y yo me imagino, en los días de Noé, los chistes: "A ver, ¿cuántos hijos de Noé se necesitan para poner un foco?", ¿no? Ese tipo de cosas. Pero que los tomaban como tontos: "¿Qué clase de familia hace un barco en medio de un lugar donde ni siquiera hay agua?". Pero Noé tenía claro quién era el que quería que lo aprobara: "¿Quién quiero que me apruebe? ¿A quién quiero reverenciar con mis acciones?".
La obediencia es visible
Entonces quiero mostrarles cómo creo que se ve la fe que expresó Noé, que venía de la reverencia a Dios. La reverencia es el origen de nuestra obediencia; el temor, como dice en la Reina-Valera. Nuestra reverencia origina nuestra obediencia. Lo cual, número uno: la obediencia es visible, se ve. La obediencia es práctica; la obediencia tiene factores externos que la componen. No es nada más interno, nada más yo y Dios. La gente debe poder ver tangiblemente que nosotros reverenciamos a Dios a través de las cosas que hacemos.
Encontramos en Santiago 2: "La fe sin obras está muerta". Tú muéstrame tus obras sin fe… digo, tú muéstrame tu fe sin obras; yo te voy a mostrar mi fe por mis obras. Es lo que dice Santiago 2. Los puritanos… ¿por qué creen que son conocidos como los puritanos? Porque esa era una manera de burlarse de ellos: los que hacían todo correctamente, los que hacían todo bien, los que les importaba la pureza, los que les importaban sus matrimonios y sus familias y su testimonio delante de la gente. Esa gente eran los puritanos. Y hasta el día de hoy siguen influenciando nuestras vidas, por todas las cosas que escribieron estos hombres que tomaban en serio la Palabra de Dios.
Juan Calvino —han escuchado esto—, él dijo: "Somos salvados por fe sola, pero la fe que salva nunca está sola". Es como la fe… Las obras son a la fe como el agua a una fuente, decía. ¿Qué esperas que salga de una fuente? Y si esa fuente no da agua, entonces no sirve para lo que es.
La obediencia es verdadera libertad
Y más allá de pensar en legalismo, más allá de pensar en reglas, cuando pensamos en obedecer a Dios debemos pensar en que esto es verdadera libertad. Cuando tú sabes que lo que estás haciendo es lo que Dios quiere de ti, y tú lo haces de todo corazón porque tienes reverencia y temor de Dios, eso es verdadera libertad. Eso es también de lo que habla Santiago en el capítulo 1, versículo 25. De ahí viene nuestra libertad como cristianos, de hacer aquello que va en contra de nuestra naturaleza pecaminosa, porque nuestra naturaleza va en otra dirección. Pero cuando encontramos el perdón de Dios, y encontramos el favor de Dios en nuestras vidas, entonces nosotros buscamos honrarlo a Él con todo lo que hacemos. Y eso es lo que verdaderamente nos trae gozo; eso es verdaderamente lo que llena y satisface nuestras vidas. Hace un cambio en la manera en que vemos el mundo y en que vemos la ley de Dios.
La obediencia es completa
Número dos: la reverencia nos muestra que la fe no nada más es visible, sino que también es completa. Vean lo que dice Génesis 2… perdón, 6; Génesis 6:22. Y esto se menciona varias veces, pero dice: "Y lo hizo así Noé". ¿E hizo conforme a algunas cosas que le gustaban, que Dios le había dicho? "Pero Señor, ¿por qué no le ponemos otra ventana aquí? ¿Por qué no le cambiamos acá? Pues no, no me están cuadrando aquí Tus medidas. No me gusta el diseño del arca, está muy cuadrada". No, Noé obedeció conforme a todo, todo lo que Dios le mandó.
Eso significa que el tipo de fe que viene de la reverencia a Dios es una fe que abarca todas las áreas de nuestras vidas, no nada más las áreas que nos gustan y que nos conviene obedecer. "En esto sí, Señor, porque en esto sí soy bueno, en esto sí tengo buen testimonio; pero no esto que me pides, esta área. Pero mira, ya tengo el 80% de las áreas de mi vida que te estoy entregando. Esta, si no te la doy, de todas maneras sigo teniendo un buen testimonio con la gente, ¿no? Porque soy una buena persona, por lo menos en sus mentes y en la apariencia que les doy; soy un cristiano ejemplar".
Todos sabemos que tantas áreas de nuestras vidas, que van desde nuestra sexualidad hasta nuestras finanzas, hasta cómo pasamos el tiempo y cómo nos entretenemos todos los días, son todas áreas que tenemos que entregar a Dios. "Ya sea que coman o que beban, cualquier cosa que hagan, háganlo para la gloria de Dios". Y eso muestra nuestra reverencia a Dios: cuando entregamos las áreas, especialmente las áreas que son difíciles para nosotros, especialmente las áreas que son una tentación en nuestras vidas.
¿Qué pensaríamos acerca de Noé si dijera: "Le creo a Dios, creo que va a destruir el mundo, pero no creo que realmente tengo que construir el arca"? Diríamos: "No, no le crees a Dios". ¿Por qué? Si tú le creyeras realmente a Dios, si tú supieras que realmente el mundo va a ser destruido, si tú supieras que el juicio de Dios va a venir seguramente, entonces tú harías algo sobre eso. Todo lo que hacemos todos los días de nuestra vida es un reflejo de cuánto le creemos a Dios, si Él es confiable, si lo que dice es cierto.
Sí, sí. Cuando nos dice: "Yo soy mejor que esto, yo soy mejor que este pecado, que esta cosa que tú prefieres, que es un ídolo en tu vida; yo soy mejor que esas cosas", y realmente le creyéramos a Dios que Él es mejor, entonces actuaríamos diferente, como Noé, que sí realmente le cree a Dios y por lo tanto actúa de acuerdo a sus verdaderas convicciones. Y actuamos de acuerdo a lo que creemos. ¿Creemos que esta enfermedad que nos amenaza, con un virus, es seria? Bueno, vamos a actuar de acuerdo a esas convicciones. Por eso todos ustedes tienen sus cubrebocas ahorita, ¿no? Saben que es real. No estamos viviendo en miedo, pero sí con una convicción de que esto es cierto.
Ciento veinte años de perseverancia
Y hermanos, ¿cuánto tiempo va a tomar nuestra santificación? 120 años; eso tomó en la vida de Moisés… de Noé. De Moisés… eso es lo que hacen a veces, ¿no?: "¿Cuántos animales subió Moisés al arca?". Pues viene en Hebreos 11. Como 120 años, la vida de Noé, esta santificación de creerle a Dios sin ver ninguna evidencia de lo que iba a pasar en el futuro. No había… no sé cómo. Imagínense, o sea, allá pasan 40 años, pasan 60 años, pasan 80 años, y la gente se sigue burlando, o simplemente ignorándolo. Y Noé ha de haber dicho: "Señor, pues ya, ¿por qué no terminamos con esto ya, y Tú me muestras cómo es que vas a cumplir esto?". Pero 120 años de paciencia y de perseverancia. Ninguno de nosotros aquí vamos a vivir 120 años.
Yo me imagino que Noé estaba desanimado a veces, sí. Se levantaba en la mañana y decía: "Señor, hoy la verdad no tengo ganas de construir". Sí, me gusta la carpintería, pero aun para los que les gusta la carpintería, como Alfredo, estoy seguro que hay días que estás cansado y te gustaría no ver madera. A lo mejor Noé probablemente tuvo muchos de esos días, pero perseveró. Perseveró en medio de la duda, en medio del temor, en medio de la burla, porque sabía que lo que Dios le estaba diciendo era verdad.
Una obediencia gozosa
Y me lleva a un último punto que quiero mostrarles acerca de la fe que viene de la reverencia, que es, creo, que este tipo de vida es un tipo de vida que se manifiesta en obediencia gozosa. Una obediencia que hace esto aunque es difícil, aunque hay sufrimiento, aunque hay tribulación y persecución en medio de nuestra obediencia; de todas maneras lo hacemos con gozo, porque creemos que nuestra recompensa es mejor, lo que viene es mejor. Y es lo que leemos exactamente en 2 Corintios 4:17-18: "Esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación, al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas".
Y si van un poquito más adelante, también ahí en 2 Corintios, van a encontrar cómo lo describe Pablo, cómo describe él la paradoja que existe en las experiencias de la vida cristiana: "En todo nos recomendamos a nosotros mismos como ministros o servidores de Dios, en mucha perseverancia, en aflicciones, en privaciones, en angustias, en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos, en pureza, en conocimiento, con paciencia, con bondad, en el Espíritu Santo, con amor sincero, en la palabra de verdad, en el poder de Dios; por armas de justicia para la derecha y para la izquierda; en honra y en deshonra, en mala fama y en buena fama". Y aquí empiezan a mostrar estas paradojas: "Como impostores, pero veraces; somos tratados como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, pero vivimos; como castigados, pero no condenados a muerte; como entristecidos, pero siempre gozosos; como pobres, pero enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, aunque poseyéndolo todo".
¿Entienden esta paradoja de la vida cristiana, en la cual la obediencia a Dios nos lleva a sufrir cierta aflicción temporal y pasajera, que podemos contrastar con realidades mucho mejores y mucho más profundas y eternas? Profundas para nuestro corazón, para la satisfacción de nuestras almas. Lo cual hace que todo se ponga en perspectiva, porque decimos: "Señor, sí, sí es difícil; sí, sí estoy triste, pero estoy gozoso; sí estoy sufriendo, pero mi satisfacción es mayor". Y es una constante evaluación, en una báscula, de qué es lo que perdemos y qué es lo que ganamos cuando estamos obedeciendo a Dios.
Por esa fe condenó al mundo
Lo cual me lleva al siguiente punto que es mencionado en Hebreos 11, que es la condenación al mundo. Qué interesante que esto es lo que señala el autor de Hebreos. Dice que "preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo". ¿Se dan cuenta de que cuando nosotros vivimos vidas de fe y de obediencia a Dios, una de las consecuencias indirectas, inintencionales, es que estamos condenando a todos aquellos que están rechazando a Dios? Después de vernos a nosotros, la condenación es aún mayor, cuando hay evidencias y muestras de cómo se ve una vida de fe y de obediencia a Dios, y aun así la gente rechaza a Dios y dice: "Prefiero vivir mi vida". La oscuridad es revelada por la luz, y es más evidente cuando hay luz. Yo sé que todos ustedes conocen gente, y han conocido gente que por su manera de vivir los hacen sentir mal, ¿no? "Este sí… es así, busca a Dios; este sí está honrando a Dios en áreas que yo no". A veces requiere que alguien haga lo que tú no haces para darte cuenta de lo que no estás haciendo, y todos somos confrontados por ese tipo de testimonio. Y en el tiempo de Noé, toda la gente que lo rodeaba estaba siendo confrontada por la diferencia en el estilo de vida, y en simplemente el creerle a Dios sobre lo que le estaba diciendo que iba a suceder.
Noé, pregonero de justicia
Noé fue el primer evangelista. En 1 Pedro 3 encontramos… está en el segundo de Pedro; 2 Pedro 2:5 dice: "Y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia" —o predicador de justicia—, "con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos". Noé es descrito como predicador de justicia. No solamente fue el primer evangelista, sino el evangelista con el peor récord de los evangelistas que ha habido: ni uno solo se arrepintió. ¿Fracaso de ministerio, no? 120 años predicando, y ni uno solo se arrepintió. Había espacio en el arca para más gente. Nadie le creyó; nadie le dijo a Noé: "¿Sabes qué? Sí, tienes razón. Creo que hemos estado viviendo en pecado; creo que sí debemos arrepentirnos; creo que sí debemos tomar en serio este juicio de Dios. Debemos subirnos al arca contigo".
Vean lo que dice; se me hace muy interesante cómo Pedro describe a Noé en 1 Pedro, en 1 Pedro 3, versículo 19. ¿Han escuchado este pasaje? Vean desde el 18: "Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados, los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua".
Eso es interesante. Este pasaje, creo, se refiere no a que Jesús descendió al infierno entre Su muerte y Su resurrección, que es lo que algunos creen que se refiere el versículo 19, que "fue y predicó a los espíritus encarcelados". Creo que se refiere a que los espíritus encarcelados de los días de Noé, los que están ahorita encarcelados, son aquellos que originalmente, en los días de Noé, escucharon el mensaje del Evangelio: del arrepentimiento de los pecados, de recibir la gracia de Dios, de recibir la manera en que Dios estaba proveyendo salvación para el mundo en los días de Noé. A través de Noé, Cristo estaba predicando a todas esas personas que rechazaron el mensaje, y hoy en día están encarcelados. Creo que eso se refiere a que Dios ya estaba predicando el mensaje del Evangelio a través de personas como Noé a sus generaciones, diciéndoles: "Arrepiéntanse, se viene un juicio, viene la ira de Dios; tienen oportunidad". Y no lo hicieron.
Como en los días de Noé
Y número dos, esta condenación, entonces, nos muestra que no nada más es la predicación de justicia, de la justicia de Dios, sino también la predicación del juicio venidero de Dios, que era el mensaje del diluvio. Y vean lo que Jesús dijo acerca de Noé. Dijo —esto es Mateo 24—: "Porque como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Pues así como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en matrimonio…". Lo cual quiero que noten: no está diciendo que estaban viviendo en pecado necesariamente. El texto, "comiendo y bebiendo, casándose y dándose en matrimonio", es vivir nuestras vidas. Pero ¿cuál era el problema? Viviendo nuestras vidas, ignorando lo que Dios dice; ese era el problema. "Hasta el día en que Noé entró en el arca, y no comprendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos; así será la venida del Hijo del Hombre".
Entonces encontramos en la Biblia una advertencia paralela a nuestros días hoy. Hoy no estamos advirtiendo a la gente sobre un diluvio; les estamos advirtiendo: Jesús regresará. Y cuando Jesús regrese será muy tarde, porque cuando Jesús regrese será la vindicación de Su pueblo y el juicio de Sus enemigos. Igual que en los días de Noé: el día que llegó el diluvio, aquellos que entraron en el arca fueron salvos; aquellos que no entraron en el arca fueron condenados.
Lo que encontramos en 2 Pedro 3, versículo 9: "El Señor no retarda Su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas". ¿Qué esperamos cuando Jesús regrese? Versículo 13: "Nosotros esperamos, según Sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia". Cuando Jesús regrese, todos serán juzgados. Habrá cielos nuevos y tierra nueva, y podremos disfrutar de las promesas que hoy solamente anticipamos. Pero el día que Jesús regrese no hay más oportunidad; el juicio está hecho. Y si tú has rechazado a Jesús, entonces lo que te espera es juicio y condenación eterna. Y estudiamos sobre eso en el libro de Apocalipsis, cómo se va a ver el juicio final, cómo se va a ver el juicio eterno de Dios sobre todo el mundo.
No predicamos solo condenación
Pero ¿no es interesante que muchas veces, como cristianos, esa es la única parte que nos están escuchando decir: condenación? Me llama la atención cuando veo a alguien que dice algo como: "Es que ustedes los cristianos, no sé, a un homosexual lo ven, a un borracho, y le dicen: 'Estás condenado al infierno'". No es lo que le estoy diciendo; por lo menos no es lo único que le estoy diciendo. No predicamos condenación principalmente, siempre. Sí estamos diciendo que hay condenación; sí estamos diciendo que hay juicio. Pero así como en los días de Noé, estamos diciendo: "Arrepiéntete; no tienes que ser condenado". Ese es el punto de las buenas noticias del Evangelio.
El Evangelio son buenas noticias, y las buenas noticias solamente se ven cuando tú puedes contrastarlas con el problema que hay delante de nosotros. El problema: sí, viene un juicio. Pero Dios nos está dando un arca en donde puedes entrar y estar completamente seguro. Cuando venga la lluvia, cuando venga el diluvio, cuando venga el juicio de Dios, tú no tienes que ahogarte, tú no tienes que morir. Eso es lo que estamos predicando en el mundo. Pero no escuchan esa parte; solo escuchan que "vas a ir al infierno". "No, no me juzgues, ¿cómo me dices eso?". Vas, si no recibes lo que Dios te está ofreciendo, si no te arrepientes, solamente. Pero tienes la oportunidad, y Dios me ha puesto aquí para decírtelo.
Y yo estoy seguro de que Noé predicaba todos los días, no nada más con palabras, sino con el hecho de que estaba construyendo el arca, mostrándoles a la gente: "Miren, aquí está. Algún día va a estar lista, y cuando esté lista, más vale que estén listos para subirse". Y yo creo con todo el corazón que cuando rechazaban el mensaje, Noé y le decían: "No, gracias", le dolía a Noé en el corazón. Le entristecía ver el rechazo de la gente. Es lo que nosotros pensamos, es lo que nosotros sentimos cada vez que alguien rechaza el mensaje del Evangelio. No nos da gusto decir: "Ah, qué bueno que te vas a condenar, qué bueno que te vas a ir al infierno". Anhelamos, anhelamos que la gente se arrepienta; anhelamos que acepte lo que Dios les está ofreciendo.
Heredero de la justicia que viene por la fe
Lo cual me lleva al último punto que está mencionado aquí acerca de Noé, que dice: "Y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe". Fue hecho heredero, ¿de qué? De justicia. Y esta justicia de la que está hablando es el tipo de justicia que no puedes obtener por méritos, no puedes obtenerla por obedecer la ley. Es una justicia imputada. De la misma manera en que nuestra justicia es imputada a través de la fe en el Nuevo Testamento, a través de Jesucristo, de la misma manera en el Antiguo Testamento también la justicia de Dios era imputada a aquellos que tenían fe. Nada más que ellos estaban creyendo en algo que todavía no habían visto cómo se iba a cumplir, que era en Jesús. Pero Jesús, de hecho, es el pago de la justicia que ellos necesitaban también. Entonces para ellos es ver hacia adelante, para nosotros ver hacia atrás, pero es la misma justicia de Cristo que los está justificando delante de Dios.
Y eso es lo que encontramos en la historia de Noé: un arca y una puerta, que es la justicia de Cristo, como la leemos en Filipenses 3:9: "Ser hallados en Él, no teniendo mi propia justicia derivada de la ley, sino la que es por la fe en Cristo, el Mesías, la justicia que procede de Dios sobre la base de la fe". Entonces piensa en esto: cómo en medio del peor juicio que Dios ha hecho sobre este mundo del pecado, también se manifestó la gracia inmerecida a una familia.
Porque cuando leemos sobre la justicia de Noé —había un hombre justo en la Tierra—, ¿a qué creen que se refiere esa justicia? ¿La gracia de Dios es respuesta a nuestra justicia, o es nuestra justicia el resultado de la gracia de Dios siendo manifestada en nosotros? ¿Cuál de los dos es? Vean lo que dice Génesis 6: "Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová". ¿De dónde viene esa gracia de la vida de Noé? Pues esa gracia es lo que resultó en la justicia de Noé. Creo que es eso, porque si no, no sería por fe, ¿verdad? Sería por justicia nada más. Pero el autor de Hebreos está diciendo: es por fe.
Y además, no nada más es la parte de la fe una clave de que no es la justicia propia de Noé de la que estamos hablando, sino la justicia de Dios, sino que además está usando esta palabra, "heredero". Heredero: ¿qué es lo que heredas? ¿Lo que te ganaste, o lo que alguien más poseía, que te dejó a ti? Es la definición de herencia. Es estatus, no conquista, ¿no? Yo soy hijo de Paco Díaz; no sé qué hice para estar en esta posición, porque no hice nada, pero ese es mi estado, y por lo tanto lo que era de él ahora es mío. Yo no hice nada; simplemente pertenezco a esta familia. Como dice Juan 1: "A los que creen en Su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios". Y eso es lo que significa ser heredero de justicia: Dios nos da Su justicia, y esa justicia viene por la fe.
Una sola arca, una sola puerta
Y esta arca, que tiene una sola puerta, y es una sola arca, representa el hecho, en el Antiguo Testamento, de que hay solo un camino que Dios ha establecido para llegar a Él. Y así, Hechos 4:11 dice: "Este Jesús es la piedra desechada por ustedes los constructores, pero que ha venido a ser la piedra angular. En ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en el cual podamos ser salvos". Una sola puerta.
¿Y quién cerró la puerta, en el relato bíblico? Dios. No, Dios decide hasta qué momento sigue habiendo oportunidad. No sabemos; no sabemos si hoy es el último día de oportunidad, no sé, o si mañana es el último día de oportunidad. Dios, en la vida de cada una de las personas que han escuchado el Evangelio, que han visto nuestras vidas como testimonio del Evangelio, Dios sabe en qué momento es su último día para tomar o dejar la salvación que es en Cristo Jesús. Nosotros tenemos la responsabilidad de predicar; Dios, y solo Dios, conoce los tiempos y las formas.
El Dios de Noé
¿Qué es más impresionante acerca de Noé: el arca que construyó, o el Dios en el cual puso su fe? El autor de Hebreos nos quiere apuntar a lo segundo, ¿no? No está haciendo: "Miren el arca que construyó Noé". Sí, no lo está haciendo: "Vean la herencia que recibió por fe, la justicia que recibió por fe". Dejen que eso sea su inspiración; dejen que eso sea la motivación de sus corazones para vivir todos los días: el Dios de Noé, el Dios en el que él creyó, el Dios al cual él obedeció.
Juan 19 dice que Jesús dijo: "Yo soy la puerta". Y el arcoíris representa el pacto eterno de gracia que Dios ha hecho con la humanidad, de nunca más destruir el mundo por agua; la próxima vez será por fuego. Pero el arcoíris representa, y nos debe recordar, que Jesucristo es el cumplimiento de ese pacto. Jesucristo representa el arca en nuestras vidas: suficientemente grande para todo el mundo, suficientemente fuerte para aguantar los golpes de la vida, suficientemente grueso como para aguantar el agua creciente de la muerte, y también para aguantar las tormentas que vendrán en el juicio final.
Apocalipsis 21:4-5 nos recuerda el pacto de gracia que Dios ha hecho con nosotros a través del Evangelio: "Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado. El que está sentado en el trono dijo: Yo hago nuevas todas las cosas. Y añadió: Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas". ¿Crees en las promesas de Dios, en lo que nos está diciendo sobre lo que viene? El arcoíris nos recuerda que hay un futuro seguro en las promesas de Dios, de nuevos cielos y nueva tierra, donde no habrá más juicio, no habrá más lágrimas, no habrá más temor, no habrá más dolor, no habrá más muerte. Y la fe que ve a Dios con reverencia es la fe que trabaja, y es la fe que condena al mundo, al mostrarles su pecado, y la esperanza de una herencia eterna. Que Dios nos ayude a tener el tipo de fe que tuvo Noé.
Oración final
Gracias, Señor, por esta oportunidad de meditar en Tu Palabra y meditar en la vida de Noé como un ejemplo del tipo de fe que salva, el tipo de fe que encuentra su única esperanza en Ti y en lo que Tú has hecho a través de Cristo Jesús en la cruz por cada uno de nosotros. Así que, Señor, ayúdanos a mostrarle al mundo la clase de esperanza que hay en un Dios que nos ha ofrecido un arca llamada Cristo Jesús, y un Dios que está esperando que procedan al arrepentimiento aquellos que escuchan este mensaje. Señor, sabemos que el tiempo está contado, el tiempo está limitado, y estamos preparados, Señor, para recibir la herencia de las promesas que nos has dado a Tus hijos. Así que ayúdanos como iglesia a vivir esta realidad. En el nombre de Jesús.
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