Hebreos 11:5-6HebreosNathan Díaz
Enoc: Fe que agrada a Dios
¿Qué significa caminar con Dios y por qué sin fe es imposible agradarle? Enoc vivió rodeado de maldad y aun así Dios se lo llevó sin ver muerte. Este estudio de Hebreos 11:5-6 explica las dos convicciones que agradan a Dios: creer que Él existe como realmente es y que recompensa a los que le buscan.
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Transcripción
Introducción
Hebreos capítulo 11, que ya hemos estado estudiando por 2 domingos. Y va a ser un camino largo a lo largo de este capítulo, porque hay muchos personajes y muchas historias que vamos a estar viendo, que son un ejemplo, para el autor de Hebreos, del tipo de fe que se debe ver en nosotros; el tipo de fe que él quiere ver en las personas a las que les está escribiendo esta carta. Y el deseo pastoral para ellos es: "Miren, la fe es tan central a sus vidas que, si no están experimentando el efecto, el fruto de la fe en cada uno de ustedes, entonces están realmente corriendo gran peligro de apostasía, de alejarse del Señor, de no ser verdaderos creyentes". Y entonces por eso es que hace tanto énfasis, en este punto del libro, sobre este tema. Y por eso nosotros también tenemos que tomarnos el tiempo para platicar y estudiar esto con calma, porque es central; es central al mensaje de nuestras vidas cristianas y central a la vida de la iglesia.
Dos linajes desde Caín y Abel
Entonces, el domingo pasado hablamos acerca de Abel como el primer ejemplo de la fe que justifica. Y dentro de esa historia, cuando veíamos Génesis, veíamos cómo el orden en el cual el autor de Hebreos los está colocando es el orden cronológico del libro de Génesis. Y encontramos que Abel es el primero, no nada más como ejemplo de alguien que muere justificado por fe, sino que además es la primera historia en donde se desarrolla esta tensión que se desarrolló desde que Eva y Adán pecaron. Y entonces en Génesis 3:15 encontramos la promesa de cómo es que la simiente de la mujer y la serpiente van a tener este conflicto.
Pero eso se ve desde Caín y Abel, en donde ya la humanidad se divide en dos categorías, y donde ya existe la categoría de aquellos que buscan vivir para sí mismos y la categoría de aquellos que buscan vivir a través de la fe. Y esta línea, y este linaje, la simiente de la mujer, se va a venir desarrollando a lo largo de todo el Antiguo Testamento. Y Set es el linaje piadoso; Caín es el linaje que está en oposición y en rebeldía a Dios. Y eso es lo que van a encontrar a lo largo de Génesis.
Lectura de Hebreos 11:5
Entonces la historia con la que continúa el autor de Hebreos es la que vamos a ver hoy, que dice, versículo 5: "Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios". Entonces vamos a ver ahorita este versículo 5, cuál es esta historia a la que se está refiriendo.
Enoc en Génesis 5
Entonces pongan Génesis capítulo 5, y pueden encontrar ahí esta historia, en el versículo 21. Realmente solo es del 21 al 24 lo único que sabemos de Enoc en el Antiguo Testamento: "Vivió Enoc 65 años, y engendró a Matusalén. Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, 300 años, y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Enoc 365 años. Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios".
Entonces hay varias cosas muy interesantes acerca de la vida de Enoc. Uno es, pues, qué joven murió, porque su hijo fue Matusalén. Y claramente Matusalén… bueno, si ven más adelante, habla de cuántos años vivió Matusalén, versículo 27: 969 años. Entonces, comparado con su hijo, él murió muy pronto: 365 años. Entonces estaba pensando cómo se ve esto. Si conociéramos a alguien que hubiera vivido la independencia de México, y vio todo lo que pasó cuando se formó México como país; luego, que vio la Revolución; pasó por, desde Benito Juárez, todos los presidentes, y hasta el día de hoy sigue vivo, y todavía le faltan cien años de vida. Imagínense. Ese es el tipo de longevidad que existía antes del diluvio, y Matusalén…
Y digo, Enoc vivió 365 años, y vio muchas cosas, y tuvo mucha oportunidad de hacer muchas cosas durante ese periodo de tiempo. Y su testimonio terminó siendo ese que en Génesis ustedes leen, que suena un poquito diferente a como lo dice el autor de Hebreos. ¿Se dan cuenta? En Génesis dice: "Caminó, pues, Enoc con Dios"; así es como lo pone Génesis. Y eso es… en Hebreos, como hemos visto, el citar muy seguido la Septuaginta, que es la traducción al griego del Antiguo Testamento, y el autor de Hebreos lo dice como "agradó a Dios". Entonces en la Septuaginta no dice "caminó con Dios", sino "agradó a Dios", y esa es la versión que usa el autor de Hebreos para decir, básicamente: es lo que significa caminar con Dios, es que agradas a Dios en la manera en que vives.
El mundo en que vivía Enoc
Y por si piensan que habría sido fácil para Enoc vivir una vida santa y piadosa, pueden ver lo que sigue en el capítulo 6 de Génesis. ¿Se dan cuenta en qué tipo de mundo estaba ya viviendo Enoc? "Aconteció que cuando comenzaban los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días 120 años". Y en el versículo 5: "Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal".
Entonces se da esta situación de los gigantes, de los nefilim, que es otro tema. Pero el punto es que la maldad del ser humano se está incrementando en gran manera. Y Judas es uno de los libros que menciona a Enoc. En el versículo 14 y 15 de Judas leemos: "De estos también profetizó Enoc, en la séptima generación desde Adán" —si cuentan las generaciones en Génesis 5 van a encontrar eso—; y Enoc dijo: "El Señor vino con muchos millares de Sus santos, para ejecutar juicios sobre todos, y para condenar a todos los impíos de todas sus obras de impiedad que han hecho impíamente, y de todas las cosas ofensivas que pecadores impíos dijeron contra Él".
Entonces encontramos a este hombre, Enoc, que vive 365 años, pero tiene el ministerio profético a la generación en la que está viviendo, de mostrarles y de hablar del juicio de Dios. No habría sido fácil vivir una vida piadosa en esta época, así como no es fácil hoy. Estamos rodeados de impiedad, estamos rodeados de pecado, estamos rodeados de tentaciones. Enoc también, por 365 años, vivió rodeado de pecado y con tentaciones continuas en su vida.
"Y desapareció, porque le llevó Dios"
Entonces lo que es tan particular aquí de esta historia —y ha generado un montón de especulaciones— es lo que describe, que es: un día estaba su esposa haciendo la cena, le dijo a sus hijos… a Matusalén: "Ve, busca a tu papá; ve a hablarle a tu papá, ya está lista la cena". Y va, y no sabe dónde está. Y al día siguiente no lo encuentran; se ponen a buscarlo y no saben. Me estoy imaginando este escenario, no sé cómo fue, pero dice que desapareció, porque le llevó Dios, y por lo tanto no vio la muerte. Entonces es una experiencia única en la Biblia. Aunque tenemos otro ejemplo de algo parecido, que sucedió en 2 Reyes con Elías, y Eliseo tomando el lugar de él, y él siendo llevado en una carroza de fuego al cielo. Entonces tenemos solamente dos casos en la Biblia en donde personas no experimentaron la muerte.
No sabemos cómo fue lo que le sucedió, no sabemos qué características tuvo su desaparición, pero sí nos dice la Biblia que fue Dios el que se lo llevó. Y nos hace pensar en pasajes de la Biblia que nos apuntan a nuestro futuro, en donde también, en un abrir y cerrar de ojos, seremos transformados, y viviremos de un cuerpo de corrupción y un cuerpo de pecado a un cuerpo glorificado y de perfección. Es lo mismo que experimentó Enoc, lo que nosotros vamos a experimentar en algún momento. Y especialmente si el Señor viene antes de que muramos, va a haber una transformación para los creyentes en Cristo Jesús, de no experimentar la muerte, lo cual es parte de lo que la Biblia anticipa como nuestra esperanza.
Es interesante, entonces, que cuando leemos esta historia no se menciona la fe de Enoc. Ya vimos que en el caso de Abel tampoco se mencionó su fe.
Y ahora encontramos la historia de Enoc, en donde no dice que fue una persona de fe; sí dice que caminó con Dios. Y entonces el autor de Hebreos, cuando lee la Septuaginta y dice "agradó a Dios", interpreta esto —y lo vamos a encontrar en el versículo 6 de Hebreos 11—: dice que eso significa que tuvo que haber tenido fe, porque es la única manera de caminar con Dios, es la única manera de agradar a Dios.
Una progresión de la fe
Entonces en Hebreos encontramos una progresión de fe. Estaba leyendo lo que dice A. W. Pink, un maestro y teólogo que ya falleció, y él decía que aquí, en el libro de Hebreos, especialmente con los primeros tres ejemplos, encontramos una progresión en cuanto a cómo debe verse la fe en la vida cristiana. Dice: la primera cosa que hace la fe es adoración, y eso está simbolizado en Abel. La segunda cosa que hace la fe es afectar nuestra manera de caminar todos los días, y eso es Enoc. Y la tercera cosa que hace nuestra fe es nuestro testimonio ante los demás, y eso es Noé. Y entonces muestra que esa es la progresión natural de la fe, establecida aquí cronológicamente por el autor, en cómo aparecen en Génesis, pero también en el orden en que Dios trabaja en nuestras vidas a través de la fe.
Qué significa caminar con Dios
Entonces vamos a ver dos cosas acerca de Enoc. La primera es qué significa caminar con Dios, porque, como vieron, Génesis 5 dice que eso es lo que hizo: caminó con Dios. Entonces, cuando ustedes están leyendo aquí en Hebreos 11 "agradó a Dios", esa es la interpretación de "caminó con Dios". Así que… pero "caminó con Dios", eso es un antropomorfismo del Antiguo Testamento, y eso es justamente lo que la Septuaginta trata de evitar; por eso hace esos cambios. Porque cada vez que se habla de cómo Dios ve, y cómo Dios escucha, o cómo Dios comparte atributos que nosotros tenemos, eso se llama antropomorfismo. Es una manera de ayudarnos a nosotros a entender características de Dios humanas, aunque Él no es hombre, y aunque Él es diferente a nosotros; en realidad trasciende de una manera importante a lo que significa ser humano o criatura.
Pero en la Septuaginta, lo tradujeron… cuando veían estas imágenes de antropomorfismo, entonces decían: "Bueno, ¿qué significa eso?". Y esto es… mejor explicaban a qué se refería el antropomorfismo. Y en este caso significa agradar a Dios. Caminar con Dios es muy simbólico de lo que significa agradar a Dios. ¿Por qué? Si tú ves a dos personas en la calle, ¿qué es lo que hace que digas "están caminando juntos"? Pero son las características de caminar con alguien.
Hay dos características, creo, de lo que significa caminar con alguien. Uno es lo que pensaríamos: uno es que estás caminando hacia un mismo destino. Los dos van al mismo lugar; eso significa caminar con alguien: que ambos van al mismo lugar. Y número dos de lo que creo que significa caminar con Dios es que están caminando en un mismo camino, ¿verdad? Yo puedo decirle a alguien de ustedes: "Nos vemos en tal lugar", y tú vienes de tu casa y yo vengo de la mía, y nos encontramos ahí. Eso sería tener el mismo destino, pero no sería caminar juntos; solo sería encontrarnos al final. Pero si decimos: "Sí, sí, yo los invito a algún lugar; nos vemos en mi casa y nos vamos de aquí, y ya vamos allá", entonces íbamos juntos, caminamos juntos en el camino.
¿Andarán dos juntos?
Y Amós 3:3 es un pasaje muy conocido —se usa para hablar del matrimonio muy seguido— que expresa esta idea de unidad y de comunión, cuando dice: "¿Andarán dos juntos, si no se han puesto de acuerdo?". ¿Puedes caminar con alguien con el que no estás de acuerdo, con el que no estás en sintonía en cuanto a propósito, en cuanto al sentir, en el objetivo, la meta? Como matrimonio es así, ¿no? ¿Cómo vas a vivir con alguien, cómo vamos a caminar con alguien, si no tienen el mismo destino? Es por eso que el yugo desigual es el tener una relación de compromiso por el resto de nuestras vidas con alguien cuya fe no comparto, no compartimos. Va a ser un verdadero problema, porque no van a caminar juntos; porque su caminar juntos solamente es una apariencia ahorita, pero tarde o temprano, si uno de los dos se mantiene firme en la fe, entonces va a causar un conflicto, porque van hacia destinos diferentes y en caminos diferentes.
Pero cuando hablamos de caminar con Dios, estamos hablando de algo un poco diferente, porque estamos hablando de Dios y el hombre; no de hombre y hombre, o mujer y hombre. Estamos hablando de Creador y criatura. Entonces aquí hay una jerarquía que se establece en cómo estamos caminando. Es el tipo de caminar como de un padre con un hijo, ¿no?, o como un pastor con sus ovejas. Ese es el tipo de imagen, ¿no?, donde estamos siguiéndolo a Él, y estamos buscando que Él sea el que nos guíe a lo largo del camino para llegar a donde Él está yendo. Y ese es el tipo de caminar con Dios que experimentó Enoc.
El mismo destino y el mismo camino
Vean lo que dice Malaquías 2:6: "Mi pacto con él era de vida y paz" —está hablando de Leví—, "las cuales le di para que me reverenciara; y él me reverenció, y estaba lleno de temor ante mi nombre. La verdadera instrucción estaba en su boca, y no se hallaba iniquidad en sus labios. En paz y rectitud caminaba conmigo, y apartaba a muchos de la iniquidad". Es una buena definición, ¿no?, de lo que significa caminar con Dios. Lo que significa tener el mismo propósito de Dios, el mismo destino que Dios tiene: "Dios, lo que Tú quieres hacer… Tú quieres ser glorificado en las cosas, Tú quieres hacer Tu voluntad en la tierra así como se hace en el cielo. Así que ese es mi propósito; ayúdame a caminar contigo con ese mismo enfoque y con esa misma meta para mi vida".
Colosenses 3 expresa también, creo, la misma idea, cuando dice: "Si ustedes, pues, han resucitado con Cristo, buscan las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Pongan la mira —la mente— en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque ustedes han muerto, y su vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, nuestra vida, sea manifestado, entonces ustedes también serán manifestados con Él en gloria". Entonces, ¿qué significa caminar en el mismo camino con Dios? Significa caminar con la eternidad en nuestras mentes; siempre pensando en que esta vida no es todo lo que hay, siempre pensando que el presente es temporal, siempre pensando que hay mayor placer y hay mayor gozo en lo que experimentaremos para siempre en la presencia de Dios que lo que todo este mundo nos puede ofrecer ahorita. Eso significa caminar con Dios. Ese es el tipo de vida que experimentó Enoc.
El pastor chino en las letrinas
Estaba leyendo acerca de un pastor chino, hace algunas décadas, cuando empezó el régimen comunista ahí, y entonces estaban encarcelando a todos los cristianos. Y este pastor chino fue encarcelado, y la historia que leí acerca de él es que a él le asignaron, justamente para castigarlo de una manera más severa, limpiar las letrinas de este campamento en donde estaba como prisionero. Y entonces olía tan mal que ni siquiera los guardias querían estar cerca de él cuando estaba haciendo estas tareas de limpiar las letrinas; ellos le daban demasiado espacio por tan terrible olor. Pero él daba gracias a Dios, porque justamente, porque le dieron esa tarea y ese trabajo, él podía orar con libertad en voz alta, lo cual estaba prohibido. Pero porque le dieron esa tarea, ahora podía hacerlo, y podía hasta cantar, lo cual tampoco podía hacer si no tuviera ese terreno.
Entonces ese es el tipo de mentalidad, ese es el tipo de transformación que provoca en nosotros el caminar con Dios. Es el encontrar cómo es que, aun en las circunstancias difíciles de nuestra vida, tenemos una mejor y real esperanza, y un mejor y real gozo, en nuestra relación con Dios. Y estamos bien, estamos bien, y enfrentamos las cosas que vienen en nuestra vida de una manera completamente diferente.
Se me olvidó decirles esta parte de la historia. Dice que, estando haciendo esto de las letrinas, el himno que cantaba era "A solas al huerto yo voy", y dice: "en quietud y paz con Jesús estoy… cuando duerme aún la floresta". ¿No? Claro, nos estamos imaginando un escenario bonito cuando cantamos ese himno, pero para él era ese espacio y esa oportunidad de estar con su Dios. Esta relación continua con Dios, el hablar con Él, el disfrutar Su presencia en nuestras vidas, nuestro tiempo diario a solas en Su Palabra y en oración: eso es caminar con Dios.
Y leemos aquí una descripción de eso en la vida de Enoc, que nos muestra que la vida cristiana es el desarrollo de nuestro carácter como cristianos, no nada más recitar la doctrina correcta y el conocimiento correcto; es cómo está siendo transformada nuestra vida desde adentro. El capítulo 15, el versículo 4, dice: "Permanezcan en mí, y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí, y yo en él, ese da mucho fruto, porque separados de mí nada pueden hacer. Si alguien no permanece en mí, es echado fuera como un sarmiento y se seca; y los recogen, los echan al fuego y se queman. Si permanecen en mí, mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y les será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que den mucho fruto, y así prueben que son mis discípulos. Como el Padre me ha amado, así también yo los he amado; permanezcan en mi amor. Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en Su amor". Esa es la manera en que Jesús describe qué significa caminar con Dios.
Primero la fe, luego fue traspuesto
La segunda cosa que encontramos aquí es lo que dice el versículo 6. Y bueno, vean que está claro cuál viene primero: primero es que él vivió en fe, y luego que fue traspuesto. Y no es que le estaba pidiendo a Dios: "Ay, Dios, por favor no me dejes morir", que tuviera la capacidad de hacer algo así. Es simplemente la gracia de Dios siendo manifestada en él, en la que vivió una vida de fe, y Dios se complació en darle ese regalo de ya estar con Él. Básicamente, eso es el regalo, más que no ver la muerte: es el regalo de "quiero que ya estés conmigo", el cual es cierto para cada uno de nosotros también, como hijos de Dios, cuando muramos.
Sin fe es imposible agradar a Dios
Número dos, versículo 6: "Porque sin fe es imposible agradar a Dios". No difícil, no medio complicado. Si no tienes fe, es imposible; es decir, es imposible que Dios te acepte, es imposible que puedas tener una verdadera relación con Él si no tienes fe. Lo cual es extraño también para nosotros, pensar en esta idea de agradar a Dios, porque si Dios ya es perfecto, si Él ya tiene todo lo que Él necesita, pues ¿qué le puede agradar? ¿Qué podemos nosotros darle a Él que sea de Su agrado? Pero estamos hablando aquí de Su aceptación de nosotros, de Él podernos ver de una manera no para condenación, sino de una manera de reconciliación y de restauración, y de decir: "Eres mi hijo, y te amo, y vamos a pasar toda la eternidad juntos". Eso es la implicación de lo que significa agradar a Dios, de entender cómo es que la fe juega un papel crucial en la vida cristiana.
Como dice Efesios 2:8: "Porque por gracia ustedes han sido salvados por medio de la fe, y esto no procede de ustedes, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe". Entonces aquí está siendo confirmada esta idea de que la razón por la cual es imposible agradar a Dios sin fe es porque la fe es el único medio que excluye las obras como el medio a través del cual se agrada a Dios. Porque, por naturaleza, la fe está viendo a Dios y lo que Él ha hecho como nuestra esperanza. Entonces, si fuera por obras, entonces Dios no sería glorificado; por eso es por fe. Porque entonces nosotros seríamos glorificados. Dios se agrada de las cosas que lo glorifican a Él, y lo que lo glorifica a Él es que Él sea el que haga la obra, y no nosotros. Por eso dice que sea por fe.
No como cuando estudias para pasar un examen: "Si estudias lo suficiente, entonces te acepto, pasas de año; pero si no estudias lo suficiente, entonces te rechazo". Lo que Dios está diciendo aquí es: "Si no dependes absolutamente de lo que yo he hecho por ti, entonces no tienes esperanza. Pero si tú simplemente recibes lo que yo ya he hecho a través de mi Hijo Jesucristo en la cruz, dando Su vida por ti, y tú reconoces que eso es lo único que necesitas en tu vida, que eso es lo único que realmente te da la esperanza que puedes tener para estar conmigo, entonces te acepto".
Dos aspectos de la fe que se acerca a Dios
El versículo 6 explica dos cosas acerca de la fe, o se nos va a dar una definición ahora. Recuerden que el versículo 1 ya nos había dado una definición de la fe, cuando decía: "Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve". Y ahora está regresando otra vez a hacernos otra definición, que complementa la definición del versículo 1. Y es esta definición: "Porque es necesario que el que se acerca a Dios…". Entonces, como se está acercando en fe, esta va a definir cómo se ve esta fe de acercarse a Dios: "…crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan". Entonces hay dos aspectos acerca de qué es la fe, o el tipo de fe a través de la cual tenemos que acercarnos a Dios para que nos acepte.
Creer que existe como quien realmente es
Número uno: creer que existe como quien realmente es. Esa es la fe que agrada a Dios: creer que existe como quien realmente es. Sí, a eso se refiere cuando dice que "es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay". O sea, y si lo leen en Las Américas, que es una mejor traducción de este versículo: "crea que existe". Lo cual es interesante, significa que la fe tiene un objeto. No es el poder de la fe, como ya habíamos… cuando hablábamos del versículo 1, que usamos esta idea de fe como "ten fe". No pensamos que la fe es un poder que existe allá afuera, que tú, mientras tú creas, todo es posible. No, no es cierto.
Yo creo que Miami puede ganarle hoy a los Lakers; eso no es suficiente. Alfredo dice que él cree en los Lakers; a ver qué pasa. Es diferente creer en algo allá afuera, y es diferente saber algo, ¿no es cierto? "Lo creo, que pueden ganar"; no podría decir: "Yo sé que van a ganar". Pero cuando conocemos quién es Dios, cuando conocemos al Dios de la Biblia, entonces encontramos que la fe tiene un objeto, y que nuestra fe está basada en quién es Dios: que Él existe, y que existe como Él dice que es. Entonces todos los atributos que conocemos acerca de Él de la Biblia —Su poder, Su carácter, Su personalidad, todas esas cosas que vamos viendo a lo largo de la Biblia— empiezan a establecer una imagen de dónde está siendo colocada nuestra fe. Que es lo primero a lo que se está refiriendo este pasaje. Está diciéndonos: "Vean quién es, qué clase de Dios soy yo; ese es el Dios en el cual ustedes tienen que poner su fe, como yo digo que soy". Y entonces nos recuerda el gran credo de los judíos, el Shemá: "Oye, Israel: el Señor nuestro Dios, el Señor uno es". Ese es el Dios que está mostrándonos las características acerca de sí mismo.
"Diles que yo existo"
Pero también hay algo interesante en este versículo que vi, que es cuando vemos que "crea que existe". Cuando ustedes recuerdan la historia de Moisés en la zarza ardiente, y teniendo este llamado a ir a hablarle a Faraón para dejar ir libre a Israel, y Moisés le pregunta a Dios: "Bueno, Dios, ¿quién les digo que me envía?", ¿se acuerdan? ¿Y qué le contestó Dios a Moisés? Dijo: "Diles que Yo Soy te ha enviado". Pues otra vez, ¿saben qué es interesante de leer la Septuaginta, que es la que obviamente está usando el autor de Hebreos? ¿Saben qué le dijo Dios a Moisés en la Septuaginta, como está traducido? "Diles que yo existo". Eso es lo que Dios le dice a Moisés.
Y creo que esa es la idea de lo que está siendo expresado aquí, en cuanto al tipo de fe que tenemos que tener en Dios: "Yo soy el que yo digo que soy. Yo soy el que es, detrás de todo lo que hay. Yo soy el Creador, y ustedes son criatura. Yo soy el que determina las reglas, no ustedes. Yo soy el que tiene el control y el poder, y es soberano, y el Juez. Entiendan todas esas cosas acerca de mí, y créanlas". "Acuérdense de las cosas anteriores ya pasadas, porque yo soy Dios, y no hay otro; yo soy Dios, y no hay ninguno como yo". No hay lugar para el pluralismo en la fe cristiana. No hay lugar para decir: "Dios, este Dios, es un dios más; puedes creer en Buda, o puedes creer en los dioses del hinduismo, que son millones, y tú escoge cuál dios quieres tener para tu vida". No funciona así, para Dios: "Yo soy el único, y no hay nadie más. Y si no crees eso, entonces ese tipo de fe no es el tipo de fe que me agrada a mí".
¿Qué te hace no tener enemigos ahorita, verdad? "Pues cada quien con su religión, lo que más les acomode". Eso, esto te va a evitar tener conflictos con mucha gente. No te va a ayudar a tener más amigos si les dices: "Solo hay un Dios, y solo hay un camino a Dios". Eso no va a ser popular. Y no creo que Enoc era alguien popular en su tiempo y en su contexto. Esto nos regresa al primer mandamiento, en Éxodo 20, ¿verdad?: "No te harás imagen ni semejanza de mí". ¿Por qué? Porque "yo soy el que existe, yo soy Dios, Jehová".
Dios se ha revelado en Su Hijo
La otra cosa acerca de Dios, y de lo que tenemos que creer, es lo que ya leímos en Hebreos 1: Dios, en estos últimos días, ha hablado a través de… ¿quién? De Su Hijo. Y entonces no es una revelación de un Dios más grande; más bien es una más grande revelación de Dios, ¿entienden? Porque ya hemos visto a Su Hijo Jesucristo en la historia, dividiendo la historia en dos, y dando Su vida, y diciendo: "Yo soy Aquel a quien el Padre envió para que ustedes puedan tener una relación con Él, y voy a dar mi vida por ustedes. Crean en mí". Esa era la revelación que estábamos esperando, y ya la tenemos, ya la vimos. Ahora tenemos que creer que Dios existe como quien realmente es, y como quien ha sido manifestado entre nosotros, Jesucristo hombre: Su supremacía, Su amor y Su perdón, lo cual ya hemos estado viendo a lo largo de todo el libro de Hebreos.
Creer que es galardonador
La otra cosa que encontramos aquí: no nada más es creer en Dios, porque, recuerden, los demonios también creen en Dios. Y aquí está la fe que salva: creer en Dios y creerle a Dios son dos cosas diferentes. No es lo mismo, y este versículo nos dice que no es lo mismo. Es necesario, número uno, creer que existe, y número dos, que es galardonador de los que le buscan. Entonces significa que la fe que agrada a Dios es una fe que cree en Sus promesas como seguras. No solamente "creo que Dios está"; ya no solamente "creo que Jesús existió"; no solamente "creo que existe una realidad allá afuera", sino que significa: "Y todo lo que Él dice, lo tomo en serio". ¿Ven cómo ya estoy a un paso más?
La mayoría de gente… así, claro, hay ateos, y dicen que Dios no existe. La mayoría de gente que ustedes van a encontrar sí cree, cree que existe Dios, ¿no es cierto? Si les preguntan a la mayoría de gente —vayan a su trabajo mañana y digan: "A ver, ¿quién cree que existe Dios?"—, van a ver que casi todos van a levantar la mano: "Ah, sí, yo creo que existe Dios". Pero ¿qué pasa? La mayoría cree que Dios existe, pero no lo buscan. Pero este versículo dice que si tú crees en Sus promesas, tú lo vas a buscar. Eso es lo que va a hacer que creas en Sus promesas: "Yo creo que lo que está diciendo es cierto; por lo tanto, Dios, te busco".
Y eso significa buscar recompensa, buscar Su favor, buscar Su gracia: "Voy a hacer todo lo que sea necesario para encontrar aquello que Dios dice que me puede dar". Entonces ahora ya involucra una actitud activa hacia Dios, decirle: "Señor, yo quiero conocerte, yo quiero saber de Ti, yo quiero saber qué clase de Dios eres, y quiero vivir en comunión contigo, recibiendo todo lo que Tú prometes que puedes darme. Por favor, Dios, dámelo; yo quiero ser el recipiente de Tus promesas".
Entonces nos metemos aquí al tema de juicio y recompensa. El autor de Hebreos cree claramente que la recompensa de Dios debe ser un factor crucial de nuestra fe. Entonces, ¿cómo se conecta con el versículo 1? El versículo 1 dice: "Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera": Dios, Él es la sustancia de nuestra fe; "la convicción de lo que no se ve": las recompensas que Él promete. Así es como creo que el versículo 1 está conectado con el versículo 6: creer en Sus promesas como seguras. Porque, como dice 2 Corintios 1:20, todas las promesas en Él son "sí". No "quién sabe", no "a lo mejor"; sí.
Buscar a Dios
Busca, busca a Dios, lo cual es la tercera cosa que creo que agrada a Dios, que es la consecuencia de estas primeras dos que agradan a Dios: creer que existe como quien realmente es, creer Sus promesas como seguras, y por lo tanto buscarlo. ¿Estás buscando a Dios activamente? Sabes dónde encontrarlo, pero ¿lo estás haciendo? ¿Estás yendo a donde sabes que está esperándote? ¿O dejas que pasen los días, y las semanas, y los meses, y dices: "Sé que estás ahí, Dios; yo sé que existes, pero por ahorita es más fácil no buscarte, por ahorita es más conveniente no buscarte"? Él es galardonador, ¿de quién? Solamente de los que le buscan. Ese es el tipo de fe que agrada a Dios.
Y estaba pensando sobre esto, y estaba pensando: ¿qué descripción más increíble de qué significa buscar a Dios todos los días que la que encontramos cuando leemos el Salmo 51? "Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a Tu misericordia; conforme a lo inmenso de Tu compasión, borra mis transgresiones. Lávame por completo de mi maldad, y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis transgresiones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra Ti, contra Ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de Tus ojos, de manera que eres justo cuando hablas, y sin reproche cuando juzgas. Yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre. Tú deseas la verdad en lo más íntimo, y en lo secreto me harás conocer sabiduría. Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve. Hazme oír gozo y alegría; haz que se regocijen los huesos que has quebrantado. Esconde Tu rostro en mis pecados, y borra todas mis iniquidades. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto delante de mí. No me eches de Tu presencia, y no quites de mí Tu Santo Espíritu. Restitúyeme el gozo de Tu salvación, con un espíritu de poder. Entonces enseñaré a los transgresores Tus caminos, y los pecadores se convertirán a Ti".
Eso es buscar a Dios, ¿no? Es ese espíritu que encontramos en los Salmos, de venir constantemente delante de Él, especialmente cuando hemos pecado, especialmente cuando sabemos que hemos transgredido Su ley, para decirle: "Señor, dame Tu misericordia, dame Tu gracia. Es lo único que tengo; no hay ninguna otra cosa en esta vida más segura que me pueda sostener a lo largo de este camino. Quiero caminar contigo".
Lo que Enoc nos enseña
Así que, ¿qué nos enseña Enoc sobre la fe? Enoc nos enseña la vida después de la muerte, donde Dios mismo nos está esperando, ¿no? ¿No ven eso en su vida? ¿A dónde fue? Fue para estar con Dios. Y también Enoc nos muestra que no debemos temer la muerte, porque la muerte ya ha sido vencida. Entonces, quisiéramos… estaba hablando con Danny sobre esto el otro día: todos preferiríamos ser Enoc que Abel, ¿no? Pero su destino fue el mismo. Los dos llegaron a la presencia de Dios, y para los dos Dios fue su recompensa. Y nos muestra a nosotros que nosotros también no tenemos que tener miedo a la muerte, porque nuestro final, nuestro destino, nuestra recompensa, es la misma que tuvieron ellos. Lo que nos muestra que no debemos temer a la muerte, porque la muerte ha sido conquistada; porque nueva vida viene, y vida eterna. Búsquenla por fe. Dios será su recompensa en esta vida y en la próxima, como lo fue para Enoc.
Oración final
Gracias, Señor, por Tu Palabra. Gracias porque vemos la manera en que nos llena de esperanza leer estas historias. Queremos, Señor, que este tipo de fe sea la que otros puedan ver en nosotros día a día; que sea el tipo de fe que transforme nuestra manera de ver todas las cosas: este mundo y sus aflicciones, este mundo y el pecado, que se vean siempre a la luz de lo que Tú has hecho ya por nosotros, y lo que nos prometes, que nos espera en Tu presencia. En el nombre de Cristo Jesús, amén.
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