Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Hebreos 11:1-3HebreosNathan Díaz

¿Qué es la fe?

¿Qué es la fe según la Biblia? No es un salto al vacío ni un poder para conseguir lo que queremos: Hebreos 11:1-3 la presenta como sustancia y evidencia de realidades que no vemos. Este mensaje muestra su fruto —justificación, esperanza y perseverancia— y por qué lo decisivo no es cuánta fe tienes, sino cuán confiable es aquel en quien la pones.

Escuchar el audio de esta predicación →

Transcripción

Introducción: un nuevo capítulo

Bueno, sí, vamos a estar viendo Hebreos 11. Empezamos un nuevo capítulo. Este capítulo es probablemente el capítulo, de verdad, en el que más tiempo vamos a pasar. He estado pensando cómo se va a subdividir lo que vamos a estar viendo en las próximas semanas, y realmente me gustaría que nos tomáramos el tiempo para ver bien todo el recorrido que este capítulo va a hacer en el Antiguo Testamento. Entonces realmente vamos a estar pasando un domingo en cada personaje que va a aparecer aquí. Va a empezar desde Abel, y va a recorrer a los patriarcas, y a los jueces, y a Josué, a todos los personajes que hay en el Antiguo Testamento; no todos, pero una categoría representativa de todos los personajes que hay en el Antiguo Testamento, para mostrarnos cómo es que es por fe —siempre ha sido por fe— que Dios ha hecho Su obra a través de Su pueblo. Eso es, básicamente, el punto central de este capítulo.

Y estos primeros tres versículos que vamos a ver hoy —probablemente el primer versículo, por lo menos— son el más famoso de todo el libro de Hebreos. Probablemente muchos de estos versículos del libro de Hebreos son muy conocidos, pero este, creo, es el más famoso, que se ha usado como una definición de qué es la fe.

Lectura de Hebreos 11:1-3

Y vamos a leer estos tres versículos: "Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía".

Señor, gracias por Tu Palabra, y gracias porque este pasaje nos apunta en la dirección correcta. Nos muestra qué es lo que es importante, y queremos hoy poder entenderlo a la luz de lo que Tú has revelado, a través de Tu Espíritu Santo en el autor de Hebreos, para nosotros hoy. En el nombre de Cristo Jesús.

Una palabra usada de muchas maneras

Y no es un concepto exclusivo del cristianismo, de la fe cristiana. Todos usan ese término; aun los ateos hablan de fe, y tienen fe en algo. Y entonces esta es una palabra que se ha usado en muchos sentidos y en muchas maneras. Cuando estaba en la secundaria, había un grupo que estaba de moda, y tenía un disco que se llamaba Mantén la fe, o Guarda la fe. Y no son cristianos, no tiene nada que ver con cristianismo, pero es una frase motivacional que se usa. Y hablar de fe es tan amplio y tan ambiguo que, si no aterrizamos y definimos de qué estamos hablando, entonces podríamos estar creyendo algo falso sobre creer, ¿no? Crees algo que no es cierto sobre creer, por lo menos en el sentido bíblico.

Y entonces se usa como algo mágico, como algo… inclusive en el cristianismo; y estoy hablando de ahora, entre nosotros. A veces hablamos de fe como que lo importante es tener fe, y fe se ha convertido no en un medio, a veces, sino en el fin. O sea, a veces parece que en lo que tenemos fe es la fe, ¿no? Ese es el fin: lo importante es tener fe, y por lo tanto, si tienes fe, has logrado lo que tenías que tener. Y no vemos que la fe solo es un medio, no es el fin. Pero bueno, eso es un poquito de lo que quiero hablar con ustedes hoy, y este versículo, y estos tres versículos, nos van a explicar un poco acerca de eso.

El autor sabe qué tan importante es este tema. Recuerden, tiene un corazón pastoral, ¿no?, sabiendo qué tan importante, qué tan central es la fe en la vida cristiana. Se va a tomar mucho tiempo para hablar acerca de la fe; hasta el capítulo 12 vamos a seguir hablando acerca de la fe. Así que prepárense: esto va a ser un camino muy largo para hablar acerca de qué es la fe. Hoy solo es el comienzo. Pero espero que ustedes, al final de este proceso, realmente, si ponen atención, y si el Espíritu, a través de Su Palabra, les empieza a mostrar estas verdades, no tengan duda de cuál es el verdadero significado; que puedan saber si ustedes tienen la fe que salva. Y pueden saber ustedes si la fe que ustedes han profesado, y que hay en su corazón, en su convicción personal, es el tipo de fe que la Biblia nos invita a tener, o si es otro tipo de fe, como la de la que se habla allá afuera.

Entonces he pensado en tres cosas sobre este pasaje que quiero mostrarles. Primero vamos a hablar sobre el fruto de la fe, que es lo que viene a raíz de la fe en nuestras vidas. Y luego vamos a regresarnos a hablar acerca del origen de la fe, de dónde viene, porque creo que ese es el orden en el que está descrito aquí en el pasaje. Y vamos a terminar hablando de cómo incrementamos nuestra fe, la fe de la que está hablando este pasaje.

El fruto de la fe: justificación y paz

Número uno: ¿cuál es el fruto de la fe? En el resto de la Biblia siempre hemos entendido que la fe es la base de nuestra justificación delante de Dios. Eso, creo, lo hemos hablado muchas veces. Cuando hablamos del Evangelio, hablamos de qué es lo que se necesita para ser salvo. Romanos 5:1: "Justificados, pues, por la fe", ¿verdad?, "tenemos paz para con Dios". Eso significa que, entonces, la paz que nosotros podemos sentir no es una paz imaginaria, o no es una paz que nosotros generamos, sino que es una paz que depende de un conocimiento de algo que alguien más ha hecho por nosotros. Por lo tanto, aceptamos lo que Dios ha hecho, lo cual es más grande que el sentimiento de culpabilidad que yo tengo por mi pecado delante de Dios. Entonces puedo tener paz, porque creo más en lo que Jesús ha hecho que en el sentimiento de culpabilidad que tengo yo dentro de mí con respecto a cómo he quebrantado la ley de Dios.

Sí, la fe es la fe que justifica, cuando podemos ver el sacrificio de Cristo como lo único y lo suficiente en nuestras vidas para no traer condenación final. "Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús".

Aprobados por Dios

Vean lo que dice el versículo 2: "Por la fe, por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos". Y aquí, una mejor manera, o una mejor traducción, creo yo, de lo que dice originalmente es: "Porque por ella recibieron aprobación los antiguos". Pero que así como está en Las Américas. Y ahí pueden ver un poquito mejor cuál es la intención, creo, del autor, de decir: no es la percepción de los demás lo que importa; es la manera en que somos aprobados por Dios lo que importa. Y eso es el punto final: que ellos fueron aprobados por Dios a través de la fe.

Y tienes que recordar que la audiencia original de este libro son judíos, y por eso se llama Hebreos. Y ellos están acostumbrados a rituales, a ceremonias, a leyes, y todas estas realidades, que son las realidades a través de las cuales, por toda esta etapa que ha vivido el pueblo de Israel, desde que salieron de Egipto hasta ese momento, han creído, muchos erróneamente, que esos rituales son los que les traen la aprobación de Dios: "Si yo hago esto, si sacrifico este corderito y si derramo su sangre, eso es realmente lo que necesito para que Dios me apruebe". Entonces sí, todo el punto de este texto y este pasaje va a ser: nunca ha sido la manera en que Dios aprueba. Allí hay algo detrás de esos sacrificios que es más importante.

Una realidad detrás de lo que se ve

Y no nada más eso, sino que si leen este texto van a ver que hay un énfasis, en el versículo… en el versículo 3, en lo que no se ve. Hay una realidad detrás de lo que se ve, que no se ve; es lo que está diciendo el autor de Hebreos. Y para una audiencia, unos lectores que están acostumbrados a todas estas cosas que ven —como el templo, como el sacerdote, como el sacrificio del cordero—, y están acostumbrados a ver cosas, entonces una de las cosas importantes aquí, que va a ser el énfasis, es: hay una realidad detrás de esas cosas, que es en realidad donde ustedes tienen que poner su confianza.

Pero son cosas que no van a ver físicamente, como veían al sacerdote, como veían el tabernáculo, como veían el corderito. Son otro tipo de realidades, que están detrás y que son más importantes. Esas eran sombras de otra realidad que todavía no están viendo, esa realidad, cómo es. Entonces eso es parte del énfasis, creo yo, que es importante aquí para el autor.

La fe produce esperanza

Número dos, otro fruto de la fe: esperanza. Y claramente todo el libro de Hebreos está diseñado para darnos esperanza, y para mostrarnos cómo es que Dios quiere darnos esperanza, y es a través de la fe que Dios quiere darnos esperanza. Eso es un fruto de la fe que va a venir, y lo vamos a estar estudiando más; no me voy a meter mucho en esto. Pero otra vez quiero citar Romanos, porque creo que hay un versículo muy importante que describe esto. Dice: "Porque en esperanza hemos sido salvados" —somos justificados con esperanza—, "pero la esperanza que se ve no es esperanza; pues, ¿por qué esperar lo que uno ve? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia" —o con perseverancia— "lo aguardamos". Entonces hay realidades que no vemos; eso es lo que genera esperanza, porque es algo todavía futuro, es algo que todavía no ha llegado y no está aquí. Entonces, ¿qué estamos haciendo? Esperando. Y el esperar algo que estamos seguros que vendrá es esperanza; no lo poseemos todavía.

La fe produce perseverancia

Número tres: perseverancia. Y aquí pueden ver eso; es exactamente lo que ya habíamos visto el domingo pasado: "Nosotros no somos de los que retroceden", retroceden para perdición. Entonces está hablando de perseverar el autor de Hebreos. Por eso dice: "…sino de los que tienen fe para preservación del alma". Entonces, si continuamos, si no retrocedemos, es porque tenemos fe. La fe es el elemento que Dios usa para que perseveremos. ¿Por qué? Porque está viendo siempre hacia adelante, la fe. Y entonces nos da la capacidad de decir: "Pues no importa que estoy sufriendo estas cosas ahorita; algún día esas cosas pasarán, y algún día tendré algo mejor". Y entonces esa esperanza se convierte en perseverancia.

¿Ven las conexiones aquí? Somos justificados por fe, y esa justificación y esa fe nos traen esperanza, y esa esperanza nos lleva a perseverar. ¿Por qué? Porque estamos viendo hacia la segunda venida, porque estamos viendo hacia la resurrección de los muertos, porque estamos viendo hacia la glorificación del cuerpo, porque estamos viendo que un día vamos a reinar con Cristo. Y eso es lo que Pablo dice, 2 Corintios 5:7: "Porque por fe andamos, no por vista". Entonces, como cristianos, estamos viviendo una realidad que no podemos ver todavía.

Juan Calvino sobre las cosas que no se ven

Y tengo esta cita de Juan Calvino, en sus comentarios sobre este pasaje. Me gusta cómo lo pone él; creo que describe bien a qué se refiere la esperanza, a qué se refiere el no ver. Dice: "El Espíritu de Dios nos muestra cosas ocultas, el conocimiento del cual no puede alcanzar nuestros sentidos. Se nos dice sobre la resurrección de los bendecidos, pero mientras estamos envueltos en corrupción. Somos declarados justos, y el pecado mora en nosotros. Escuchamos que somos bendecidos, pero mientras estamos abrumados por infinidad de miserias. Se nos promete abundancia de cosas buenas, pero muy seguido tenemos hambre y sed. Dios proclama que Él vendrá a nosotros inmediatamente, pero parece estar sordo en nuestro clamor. ¿Qué no sucedería si no pudiéramos descansar en nuestra esperanza, y si nuestras mentes no pudieran surgir por encima del mundo y salir de la oscuridad a través de la brillante Palabra de Dios y por Su Espíritu? La fe es, por lo tanto, correctamente llamada la sustancia de las cosas, las cuales todavía son objetos de la esperanza, y la evidencia de las cosas que no hemos visto".

Ahorita vamos a llegar a eso de "sustancia". Pero entonces quiero nada más que piensen que se produce esperanza, la esperanza produce perseverancia.

La fe produce buenas obras

Y por último, la fe produce buenas obras. Y claro, el pasaje que nos viene a la mente cuando hablamos de buenas obras y fe: Santiago 2: "sin obras es muerta"; lo que dice Santiago. ¿Por qué? Porque los demonios creen también; no producen buenas obras en ellos, ¿verdad? Lo cual significa que no es el tipo de fe que salva. Y esto aclara un concepto erróneo acerca de la fe, ¿verdad?, que es: la fe no es conocimiento nada más. La fe no es saber que algo es cierto, nada más. Y vamos a estar viendo más sobre qué es, qué tanto más. No es menos que eso; o sea, es decir, sí es conocimiento, pero es más que conocimiento.

Entonces los ejemplos que vamos a estar viendo… es interesante, porque los ejemplos que vamos a estar viendo en las próximas semanas, de todos estos personajes del Antiguo Testamento, son ejemplos de personas que obtuvieron cosas e hicieron cosas que el mundo realmente no valora. Porque otro concepto erróneo acerca de la fe es que la fe está diseñada por Dios para darnos las cosas que nosotros queremos tener: "Si pide sanidad y tiene suficiente fe, entonces Dios tiene que dar sanidad", ¿no? Es una manera en la que se usa la fe. Pero ese no es el propósito de la fe. La fe es confiar en que lo que Dios quiere de nosotros es lo que es mejor, y por lo tanto, a pesar de las circunstancias difíciles que vivimos —y eso es así en todos los ejemplos que van a venir: tribulación, aflicción, angustia, enfermedad, pérdida, como la vida de Job, por ejemplo—, todas esas cosas podemos aguantarlas a la luz de la esperanza que tenemos, la fe que Dios nos ha dado en Su fidelidad y en Su carácter.

Es diferente; este tipo de fe es diferente al tipo de fe que dice: "Si tú tienes suficiente, suficiente fe, entonces Él va a hacer lo que tú le pidas". No, no es para eso. Es para que tú puedas vivir de acuerdo a la voluntad de Dios día a día, sin importar tus circunstancias, y qué tanto no te gustan tus circunstancias; porque no te va a gustar lo que va a pasar en tu vida, probablemente. No es para hacer reales nuestros caprichos, sino para ayudarnos a perseverar a través del sufrimiento, normalmente, en esta vida.

Una mejor y perdurable herencia

¿Qué es lo que nos hace útiles para el reino de Dios? ¿Qué es lo que hace el tipo de gente que ya leímos en el versículo 34 del capítulo 10? "Porque de los presos también os compadecisteis, y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo…". Ahí está la parte, lo que provocó que actuaran así: "…sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos". ¿Ven? "Me voy a sacrificar por mis hermanos, voy a amar a mis hermanos, porque sé que tengo algo mejor que Dios me ha prometido. Y puedo sufrir por ahora, puedo ceder mis derechos por ahora, puedo vivir sin los privilegios que quisiera tener por ahora. ¿Por qué? Porque tengo algo mejor". Ese es el tipo de confianza que se manifiesta.

Un autor puritano dijo: "En su caminar con Dios, un hombre irá tan lejos como crea, y no más. Su vida siempre será proporcional a su fe. Su paz, su paciencia, su valor, su celo, sus obras, todas serán de acuerdo con su fe". Entonces nos lleva a orar. ¿Por qué? Porque creemos que Dios nos escucha, porque creemos que tenemos una relación con Dios, la cual nos lleva a hablar con Él. Evangelizamos, ¿por qué? Porque tenemos fe que Dios puede convertir a esas personas, y Él puede transformar aun el corazón más duro. Amamos, ¿por qué? Porque creemos que Él nos ha amado a nosotros, y por lo tanto nosotros tenemos toda la libertad para amar a los demás. Tenemos la victoria sobre el pecado porque creemos que Jesús murió y derrotó el pecado por nosotros. Así funciona la vida cristiana; la fe está en todas partes, en todos los ángulos y capas que existen dentro de la vida cristiana.

Batallando contra la incredulidad

Hay un libro que se llama Batallando contra la incredulidad, de John Piper, donde habla acerca de esto. Él conecta nuestra incredulidad con todos los pecados con los que luchamos: cómo es que la lujuria está conectada con la incredulidad, cómo es que la ira está conectada con la incredulidad, cómo es que la pereza está conectada con la incredulidad. Todos esos pecados, dice, están directamente conectados con nuestra incredulidad. No le creemos a Dios; por eso cedemos ante estas tentaciones, y por eso encontramos nuestro gozo en estas cosas, en lugar de encontrar nuestro gozo en Dios.

Entonces solo quiero… vamos a hablar más sobre estos puntos. No quiero meter… tengo más que decir ahorita sobre estos textos, pero nomás quiero empezar aquí, porque creo que es importante que tengan este panorama de qué tan importante es este tema. Y por eso es que el autor de Hebreos quiere desarrollarlo con calma: es porque sabe cuántas cosas dependen y son sostenidas por esta fe. Y si esta fe no está, entonces somos de los que retrocedemos, y entonces seremos condenados. Es así de simple. Y entonces es súper importante, y dice: "Miren, les voy a mostrar todas las cosas que la fe hace. No quiero que piensen que solamente es repetir versículos bíblicos, ir a la iglesia, decir las cosas correctas. No; tiene toda clase de efectos en tu vida que no te imaginas".

Los sacramentos: esperanza y perseverancia

Entonces la fe tiene especialmente estos dos elementos, que son los que van a ser el centro del libro de Hebreos en relación a la fe: esperanza y perseverancia. Y estaba pensando que, de hecho, los sacramentos tienen este tipo de idea detrás. Porque los hacemos, no por… ¿Qué es la Cena del Señor, sino esperanza, no? O sea, estamos viendo símbolos. No vimos a Cristo crucificado, no vimos cuando Él murió por nosotros, pero creemos que Él murió, y ahora estos símbolos representan una nueva esperanza que encontramos para el futuro y el presente, basados en esas realidades. Y entonces la Cena del Señor representa esperanza. Y el bautismo también es un testimonio y un símbolo de la perseverancia que hay a través de la fe en la vida cristiana: "Yo he decidido seguir a Cristo, y ahora quiero que todo el mundo lo vea, y que sepa que mi vida es una vida ahora de fe en Él". Ese es el testimonio que estamos dando del fruto de la fe.

El origen de la fe: la sustancia

Así que, muy bien, ¿qué es la fe, entonces? Todavía no hemos definido mucho acerca de qué es la fe, pero hemos visto qué es lo que produce la fe. Así que quiero que vean, porque creo que es lo que este texto hace principalmente: es mostrarnos el origen de la fe. Sí nos dice algo de qué es lo que produce, porque dice que por eso fueron aprobados los antiguos. Pero ¿de dónde viene? Bueno, viene de aquí: "Es, pues, la fe…", y ahí ustedes ven esta palabra, "la certeza". Pero, de hecho, si ustedes buscan en diferentes traducciones de la Biblia, van a encontrar que usan un montón de palabras diferentes aquí. Y principalmente es porque esta palabra, hipóstasis en griego, es una palabra que no aparece realmente en el Nuevo Testamento mucho, y tiene más… sí aparece varias veces, pero tiene una serie de connotaciones y significados que se le pueden dar.

Y en general, aquí varias traducciones dicen: "Es, pues, la fe la sustancia de lo que se espera". De eso está hecha nuestra esperanza; esto es el fundamento de lo que viene. Entonces, una realidad objetiva, un fundamento objetivo. Y quiero que vean dónde más usa esta palabra en el libro de Hebreos: capítulo 1, versículo 3. Aquí sí es esta misma palabra, para hablar de Jesús: "El cual, siendo el resplandor de Su gloria, y la imagen misma de Su sustancia…". O sea, la esencia de Jesús es la misma esencia que el Padre, en Su divinidad. De la misma manera, la fe es la esencia, o la sustancia, de la esperanza. Lo que… lo describe un poquito más lo que creo que está aquí, y se les va a mostrar en un momento.

Una fe que no es ciega

Pero el punto, entonces, es que nuestra fe no es una fe ciega. Es una fe que tiene sustancia, y ese es el punto. Eso es la razón por la que prefiero esa palabra, porque creo que es a lo que va a ir este capítulo. Tenemos la idea errónea, entonces, de que si yo digo "fe", es algo ambiguo allá afuera, y que es nada más un sentimiento y una idea, y que está completamente desconectada de la realidad. Cuando en realidad la fe, como está siendo descrita aquí, no es ciega; es una fe que está fundamentada en algo real, aunque no podamos ver eso que es real. Pero sí es real. No es tener fe nada más por tener fe; ese no es el punto, y nunca es el punto.

La fe se origina en evidencias. Y esto a lo mejor les suena raro, porque dicen: "¿No es lo que no se ve? ¿Y cómo funciona eso?". Significa que la fe ve algo que sí se ve, y trata de entender qué es lo que hay detrás de eso que se ve, para darle sentido a lo que se ve, ¿entienden? Entonces no es algo más ambiguo allá afuera, como: "Bueno, pues tenemos fe, y ahí está Dios". Sino: ¿cómo se conecta todo lo que estamos viviendo, lo que estamos experimentando hoy aquí? ¿Cómo se conecta eso con lo que estamos leyendo aquí, que no vemos, y todo lo que sabemos acerca de Dios que no vemos? ¿Cómo se conecta con el mundo real? Esa es la pregunta. ¿Cuál es la verdadera sustancia del mundo físico? ¿Cuál es el verdadero significado de que tú y yo estamos aquí hoy? Es la pregunta que nos estamos haciendo.

Por la fe entendemos

Quiero que vayan a otro pasaje de la Biblia donde creo que ahí está la misma idea. Esta idea de sustancia está ahí, y esta idea de entender algo a través de la fe. Porque vean lo que dice el versículo 3. Dice: "Por la fe entendemos…". O sea, algo hace sentido, ¿no?: "Ah, porque sé esto que no veo, ahora entiendo algo que no tengo que ver, pero lo entiendo". "Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve" —ahí está, esa es la realidad que vemos— "fue hecho de lo que no se veía". Y es la parte de la fe que hay detrás del mundo que vemos: ¿de dónde viene?, ¿cuál es su origen?

Romanos 1, versículo 19 al 20, dice: "Pero lo que se conoce acerca de Dios es evidente dentro de ellos…". Se evidencia; aquí está. Cuando dice "la convicción de lo que no se ve", es la palabra… Perdón, hace rato me equivoqué: es la palabra que no aparece en el Nuevo Testamento mucho. Es una palabra que aquí se traduce, en su Biblia de la Reina-Valera, como "convicción". Pero si ustedes buscan la definición de esa palabra, siempre van a encontrar que significa evidencia, o prueba. Lo cual es muy interesante, porque entonces dice: "Es, pues, la fe la sustancia de lo que se espera, la evidencia de lo que no se ve". Lo que hace sentido. Y entonces, por la fe entendemos esa evidencia.

La evidencia de la creación

Por lo cual entendemos, dice Pablo en Romanos 1:19: "Lo que se conoce acerca de Dios es evidente" —es evidencia— "dentro de ellos, pues Dios se los hizo evidente. Porque desde la creación del mundo, Sus atributos invisibles, Su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que ellos no tienen excusa". ¿De qué está hablando Pablo aquí? ¿Qué hay detrás de la realidad que nos rodea? ¿Qué hay detrás del mundo natural? ¿Cuál es la evidencia hacia la que eso te está apuntando? No lo puedes ver, pero usa tu cabeza un poquito, ¿no? ¿Cómo es que hay orden? ¿Cómo es que hay belleza? ¿Cómo es que somos personas con personalidad? ¿Cómo es que tenemos sentimientos? ¿Cómo es que hay trascendencia? Parece ser que hay trascendencia en este mundo. ¿Cómo es que hay algo, y no nada? ¿Se han hecho las preguntas? "Aquí estoy, estoy pensando y razonando, estoy sintiendo. ¿Que eso es un accidente? ¿Solo soy materia cósmica? ¿Cuál es la razón de eso?".

Pues la evidencia detrás de eso, a la cual me está apuntando todo: los atributos de Dios, Su eterno poder, Su deidad. Él es Dios, Él es Creador. Algo tiene que ser la causa final de todo; de algún lugar viene todo. Causa, efecto; causa, efecto; causa, efecto. Pero si te regresas —efecto, causa; efecto, causa; efecto, causa; efecto, causa—, vas a llegar a un punto en el que ya no puedes regresar más, porque aquí está la causa final, que no fue causada, sino que es la causa absoluta de todo lo que existe. Eso es científico, ¿no? No estoy sacando yo de la Biblia necesariamente nada; estoy diciendo: no puede la nada hacer algo.

Porque nada, por definición, es nada, y no tiene la capacidad de producir nada. Hay algo más grande que nosotros. Y entonces tenemos este concepto de Creador y creación. Y entonces el autor de Hebreos está tratando de regresarnos, y dice: "Ustedes abran sus Biblias, y desde el primer versículo que van a encontrar va a estar la fe". Pero esa fe, otra vez, está basada en una realidad que ustedes pueden ver: "En el principio creó Dios", ¿qué?, "los cielos y la tierra". ¿Cómo pasó eso? ¿Cómo existen los cielos y la tierra? Porque Dios habló, y eso es suficiente para que todo lo que existe ahora exista.

La fe informa nuestra realidad

Entonces la fe informa nuestra realidad, ¿entienden? Nos dice algo acerca de la realidad que estamos viviendo; no está desconectada de la realidad. Es evidencia de la realidad que hay detrás. Es lo que en filosofía llamamos metafísica, ¿no?: qué hay detrás de la realidad física. ¿Hay alguna realidad detrás de la realidad física? ¿Somos más…? El ser humano es más que solamente materia; hay algo más aquí. ¿Somos bolas de moléculas y células? "Mira qué interesante, saliste tú, y yo… está pasando". O sea, nos hemos acostumbrado a ver tantas cosas en el mundo que nos rodea, y a vivir esta vida, que asumimos que así es como deberían ser las cosas, así, y no pensamos qué hay detrás de esta realidad. Y la Biblia nos está invitando, simplemente: piensa qué hay detrás de todo esto.

Y no vas a poder saberlo, porque no tenemos una máquina del tiempo. No podemos regresar hasta el principio, y no podemos… nadie estaba ahí cuando todo empezó. Entonces a alguien le vas a tener que creer. Y lo hacemos todo el tiempo, ¿no?, cuando abres un libro de historia: "Yo no estaba ahí, pero supongo que el que escribió esos libros está diciendo la verdad". Nuestra fe proviene de tratar de entender qué es lo que hay detrás de la realidad que nos rodea: de dónde venimos, por qué estamos aquí y hacia dónde vamos. ¿O hay algo más que quieran saber, más importante? "Yo quiero saber cuántos intereses se van a generar por mi cuenta de ahorros, porque es más importante". Esas son las verdades más importantes.

Como aprender a leer, como los lentes 3D

Entonces la fe, como la capacidad de leer un idioma: que lo aprendes, y entonces puedes descifrar las cosas que están ahí. Estas letras que están ahí enfrente de ti empiezan a tener sentido; algo empiezas a ver que no veías antes. Si no sabes leer, nada más son un montón de letras, ¿no? Alguien que es analfabeta, no sabe leer, nunca va a hacer sentido de la realidad que tiene enfrente. Y esa misma realidad delante de alguien que sí sabe leer es completamente diferente: tiene significado, tiene propósito. Estas palabras están acomodadas de esta manera porque están tratando de decirte algo.

Vamos al cine, y está de moda —bueno, no sé si estamos… toda esta moda— películas en 3D. ¿Qué necesitas? Si tú entras al cine, te dan lentes, ¿verdad? Y si no los usas —a mí me gusta ver cómo se ven así, estas rayitas azules y rojas raras—, nunca vas a poder interpretar la realidad que está delante de ti de la manera correcta sin los lentes. Los lentes son el filtro a través del cual puedes entender exactamente qué es lo que esa pantalla está tratando de decirte. No sé si es un buen ejemplo, pero quiero que entiendan cómo funciona esto.

Lo que importa es el objeto de la fe

Y entonces no se trata… y aquí va a ser el énfasis más fuerte que quiero hacer hoy. Por eso, no es la fe en sí; es el objeto de la fe lo que importa realmente, ¿no es cierto? Porque lo único que importa, al final, es si ese filtro, esa evidencia detrás de las cosas que vemos, es cierta. Si vemos hacia el pasado y decimos: "A ver, todo está apuntando en una dirección. Todo me está apuntando hacia un Creador; el ser humano vale, el ser humano es especial. Todo me está apuntando hacia un orden, ¿no? Me está apuntando hacia: esta vida es temporal y pasa muy rápido, y habrá algo más aparte de esta vida".

Y puedo ver en la historia que, de hecho, sí, la Biblia tiene estas evidencias de que es verdad, porque está corroborada fuera, inclusive, de la Biblia: otros documentos históricos muestran que lo que nos está diciendo realmente sucedió. Entonces puedo ver que, de hecho, sí hubo un hombre que se llamó Jesús, que dividió la historia en dos, y que fue crucificado por los romanos. Y puedo ver el testimonio de todos estos hombres que dicen: "Sí, lo vimos resucitado, y lo que nos dijo creemos que es cierto, porque lo vimos resucitado". Y entonces eso genera, de pronto, una explosión en todo el mundo, que crece y se convierte en el cristianismo. Esas son las evidencias, ¿no?, de la realidad que nos rodea.

Hay un libro que es diferente a todos los demás libros que jamás se han escrito; eso no está en duda. No hay ningún otro libro como este. No hay ninguna otra persona en toda la historia como Jesús; eso no está en duda. Y de sucesos, información histórica, es un hecho; está delante de ti. Ahí está la evidencia. ¿Qué vas a hacer con esa evidencia? ¿"Ah, qué interesante"? ¿O vas a decir: "A lo mejor algo más profundo está sucediendo aquí. A lo mejor mi vida sí depende, en realidad, de estas verdades. Y a lo mejor Dios está tratando de mostrarme realmente estas cosas acerca de sí mismo, y de cómo quiere usarme para Su gloria. Y por lo tanto tengo que arrepentirme, tengo que creer en Él, poner mi confianza en Él, arrepentirme de mis pecados y encontrar el perdón en lo que Jesús hizo por mí hace casi 2000 años. Y ahora entender que mi vida tiene una nueva razón de ser y un nuevo propósito, y ahora todo empieza a tener sentido"? "Me puse Sus lentes de 3D, y sí, claro, ¿no?; ahora las cosas son diferentes". Ahora, las cosas que alguien más ve solamente como estas rayitas rojas y azules, y no puede ver la profundidad que tiene la imagen, ahora nosotros, a través de la fe, sí lo vemos.

¿Se han subido a un avión?

¿Se han subido a un avión alguna vez? ¿Por qué se suben? ¿Qué los hace subirse? Si la estadística les dijera que de cada 100 aviones que vuelan, 98 se caen y se mueren todos, ¿se subirían? No, no subiríamos. Y tenemos algo de evidencia, ¿no? O la evidencia nos dice que es muy raro que un avión se caiga; sucede muy rara vez. Entonces sí es una alta probabilidad, incluso, de llegar con vida a tu destino; más probabilidad que si vas en un coche a algún lugar. Muchos más accidentes automovilísticos. Entonces nosotros tomamos esa información que tenemos, y en eso decimos: "Bueno, pues yo no conozco al piloto, yo no sé de mecánica, yo no sé cómo conectaron todos sus circuitos dentro del avión". Yo no me meto a la cabina y le pregunto al piloto: "¿Dónde estudiaste aviación, y cuántas horas de vuelo tienes?". Yo estaba seguro: aquí hay todas estas cosas que a lo mejor no sabemos, no entendemos, pero tenemos suficiente evidencia como para decir: "Creo que sí me va a llevar a donde se supone que me tiene que llevar. Así que me voy a subir, porque vale la pena, porque voy a llegar en dos horas en lugar de 40 horas". No sé si esa es la proporción, pero entendemos las ventajas y lo que nos está ofreciendo ese conocimiento de la evidencia que tenemos. Y hay un grado de fe que no puede ver el futuro, no sabe qué es lo que va a pasar, pero se basa en lo que ya ha visto y en la evidencia que ha habido antes.

Creado de la nada

Entonces aquí el autor de Hebreos quiere apuntarnos otra vez. Nos dice: a ver, ¿de dónde viene todo lo que existe? "Por fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios". Ex nihilo, de la nada; Dios dijo, y se hizo. ¿No crees? A lo mejor no lo crees, y dices: "Yo… necesito pruebas científicas; yo necesito que me muestren cómo funciona". Ahí el hombre lo ha tratado de hacer. El hombre ha tratado de dar una explicación naturalista de por qué existe todo lo que hay, ¿no? Y entonces dicen: "Pues es la teoría de la evolución; explica bastante bien". ¿Cómo originalmente pudo haber toda clase de materia inorgánica que produjera materia orgánica, es decir, con vida? ¿Una bacteria con vida que viniera de algo que no era más que materia?

Y pasan miles de millones de años, y aquí estamos.

Los ratones en el piano

Estaba leyendo sobre una leyenda de unos ratoncitos que vivían adentro de un piano, en la oscuridad. Y entonces el pianista toca todo el día, y ellos, en su oscuridad, escuchan esta música y dicen: "¡Qué increíble es esta música que escuchamos!". No sé si a los ratones les guste la música, pero yo creo que sí. Y un día uno de los ratones sube un poquito más alto en el piano y descubre estas cuerdas, que están pensadas para hacer diferentes notas. Y entonces regresa y les dice: "Oigan, ya descubrí de dónde viene la música: estas cuerdas están afinadas con diferentes notas". Después otro ratón sube y descubre estos martillos que pegan sobre las cuerdas, y regresa. Y entonces empiezan a decir: "Ya entendemos por qué hay música". Y entonces su mundo se convierte en un mundo puramente mecánico, y el pianista, que no podían ver, se convirtió en un mito, aunque continuaba tocando.

Y es nada más una pequeña ilustración, creo, de lo que sucede en nuestro mundo hoy. Entre más entendemos acerca del mundo natural, más pensamos que sabemos por qué estamos aquí y por qué existen las cosas. Pero eso no es la respuesta final, y no puede ser la respuesta final.

Su palabra es suficiente para darnos esperanza

Quiero que piensen que, si Dios es tan poderoso como para que Su palabra, Su pura palabra, haga que comience todo lo que conocemos como el espacio, la materia y el tiempo, entonces ciertamente Su palabra es suficiente para darnos esperanza. ¿No tienes paz? Él ha prometido paz. ¿Te sientes derrotado? Él ha prometido victoria. Hebreos capítulo 4, versículo 12, dice: "Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón". Vean lo que dice Hebreos 3, versículo 14: "Somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra…". Que nuestra fe es esta confianza objetiva, real, acerca de quién es Dios y qué tan confiable es Su palabra, lo que nos lleva hasta el final. ¿Qué tan confiado estás en que Dios es confiable? Es la pregunta.

Cómo incrementamos nuestra fe

Porque entonces… con esto quiero terminar: ¿cómo incrementamos nuestra fe? ¿Se acuerdan cuando los discípulos le dijeron a Jesús: "Auméntanos la fe"? Lucas. Claramente no es la fe… Y les contestó Jesús: "Si tuvieran fe un grano de mostaza, ustedes podrían decirle a la montaña: 'Vete al mar', y lo haría". O sea, ¿cuál es el punto de Jesús? ¿Cuál es el énfasis? No es cuánta fe tienes, sino qué tan confiable es Aquel en quien tienes puesta tu fe.

Imagínense: si ustedes estuvieran cayendo en un barranco, y se van a morir a menos que se agarren de una de dos ramas que hay ahí. Pero una tiene una raíz así de profunda, y otra tiene una raíz así de profunda. ¿Qué es lo que importaría más: de qué rama te agarras, o qué tan fuerte agarras de la rama? De qué rama te agarras es más importante, ¿no? No es la fuerza de tu mano con la que te agarras de la rama; es qué rama te está sujetando para no caerte. Esa es la pregunta más importante acerca de la fe: es qué tan bien conoces el objeto de tu fe. Es lo que va a incrementar tu fe, ¿no es cierto? Qué tan seguro estás de esas raíces que están ahí sosteniendo la rama.

La ilustración del carro

Estaba tratando de pensar en una ilustración sobre esto. Y miren, la razón por la cual Dios escogió que fuera por fe es muy sencilla: es porque la fe, por su propia naturaleza, y especialmente como está escrito en la Biblia, no ve hacia dentro, ve hacia fuera. Está exaltando el carácter de Aquel en quien la fe está siendo puesta. Hemos estado envueltos aquí varios —bueno, 2, 2— en fraudes, y pensaríamos que ya aprendimos nuestra lección.

Y no sé qué pensarían de mí si yo un día viniera y les dijera: "Alguien vino a venderme un carro, y me dijo que tenía el carro. No lo vi, pero me dijo que tenía el carro, así que le di el dinero, y me dijo que me lo va a traer mañana. No me dejó las facturas, no me… nada, pero me dijo que tiene este carro, y es una súper buena oferta". ¿Qué pensarían de mí si les dijera eso? "Puse mi fe en esta persona". ¿No creen que fui muy inteligente al hacer eso? Con justa razón me dirían: "No seas menso; o sea, están engañando… el carro… la factura". ¿Y qué pasa si les dijera: "Perdón, se me olvidó: fue Roberto el que me dijo"? ¿Estarían más tranquilos? "Bueno, está bien, no trajo el carro, pero está bien, no importa". "Y yo le di el dinero, y confié completamente en él". ¿No ven? ¿Ven? No es la fe en sí. ¿Se dan cuenta de dónde está realmente el énfasis? Qué tan confiable es la persona en la que yo he puesto mi confianza.

Él se lleva la gloria

Y Dios escogió un sistema para la vida cristiana que todo es a través de la fe, porque de esa manera Él se lleva la gloria de principio a fin. Porque se trata de Él, no de nosotros; no de nuestra fe en sí, sino de que, cuando ponemos nuestra fe en Él, estamos diciendo algo acerca de Él y acerca de Su confiabilidad, acerca de qué tipo de Dios es. ¿Es el tipo de Dios en el que tú puedes confiar aun cuando las circunstancias no están saliendo como quisieras, y está su tribulación, y angustia, y persecución, y hasta la misma muerte? ¿Es ese tipo de Dios que tú puedes decir: "No importa, porque sé qué clase de Dios es; sé que es confiable"?

Como leímos en el capítulo 6, ¿se acuerdan? El autor quería darnos ya esta perspectiva. Decía: Dios hizo una promesa, "queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de Su consejo, interpuso juramento; para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros". Y ya está. Y otra vez, Hebreos 1 al 10, porque es todo lo que el autor de Hebreos ha estado tratando de hacer: enseñándonos qué tan confiable es Jesús, para que ahora, a estas alturas del libro, cuando dice: "Pongan su fe en Él, arriesguen hasta sus vidas por causa de Él", tengamos la clase de confianza para hacerlo. Porque ya lo conocemos. Ya vimos todas estas cosas que nos dijo acerca de Su divinidad, acerca de Su humanidad, acerca de cómo Él es un perfecto Sumo Sacerdote que entró hasta el Lugar Santísimo por nosotros. Y Él se convirtió en el Sacerdote; también se convirtió en el sacrificio. Y Él hizo todas las cosas que podía hacer para mostrar Su carácter confiable para todo cristiano, para que todos podamos tener esperanza en el futuro.

Prueben y vean

Entonces mi invitación hoy, hermanos, es lo que es el Salmo 34:8: "Prueben y vean que el Señor es bueno. ¡Cuán bienaventurado es el hombre que en Él se refugia!". ¿Saben? Dios ya cumplió la promesa más difícil que había hecho. La cumplió tal cual. Fue la promesa más difícil de todas las promesas que ha hecho Dios: "Voy a dar a mi propio Hijo por ustedes". Eso ya sucedió en la historia. Si Dios ya hizo lo más difícil que tenía que hacer, podemos estar seguros de que cumplirá lo que ha prometido que vendrá. Y la otra manera de incrementar nuestra fe es considerando la historia de los que vivieron por fe, la cual es el tema del próximo mes.

Oración final

Señor, gracias por este tiempo que nos has dado juntos para meditar acerca de la fe y qué es la fe. Vemos, Señor, que Tú produzcas —así como estaremos viendo el capítulo 12—, Tú produzcas, como el Autor de nuestra fe, la clase de confianza, la clase de seguridad, que quieres que tengamos para vivir nuestras vidas como cristianos. Así que, Señor, muéstranos la realidad del mundo que no podemos ver como algo tan real, algo tan cierto, que es aún más real que el mundo físico. Y te pedimos, Señor, que esta iglesia pueda ser el tipo de iglesia que muestre la clase de fe de este capítulo. En el nombre de Cristo Jesús.

Volver al vídeo ↑

Escúchanos

Ven un domingo

Predicamos así cada semana, a las , en Av. México 319.

Qué esperar si vienes →