Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Hechos 4:23-37HechosNathan Díaz

Valentía Santa

¿De dónde viene el valor para compartir el evangelio sin miedo? Tras ser amenazados por el sanedrín, Pedro, Juan y toda la iglesia oran en Hechos 4:23-31 reconociendo a Dios como Señor soberano del cielo y la tierra. La valentía nace de la oración, de contemplar la grandeza de Dios y del estudio de su Palabra.

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Transcripción

Lo que sucedió en el templo

La última vez que estuvimos leyendo este pasaje de Hechos 4 estábamos viendo que Pedro y Juan, después de haber sanado a un cojo de nacimiento, han estado lidiando… Primero predican el evangelio, la gente se empieza a acercar, pero como están ahí en la zona del templo, entonces llama la atención de los líderes religiosos. Vienen, se molestan, porque ellos tienen otros intereses dentro de las razones por las que ellos son líderes religiosos, y lo que está predicando Pedro y Juan les afecta a ellos. Por lo cual primero los arrestan; los arrestan por una noche para poderlos enjuiciar al siguiente día. El sanedrín los rodea al siguiente día y básicamente les dicen: "A ver, ¿en nombre de quién están haciendo esto de sanar gente?". Y ellos dicen: "Es en el nombre de Jesús, al que ustedes crucificaron", les dice Pedro.

Y los líderes los sacan, van, hacen una pequeña junta privada y dicen: "¿Qué hacemos? No podemos hacer nada, porque la gente está contenta. No los podemos arrestar por sanar gente; eso no es ningún delito en realidad". Y entonces no encuentran por dónde realmente acusarlos. Así que lo mejor que pueden hacer, lo mejor que se les ocurre, es: "Vamos a amenazarlos, vamos a decirles: ya no prediquen a Dios, a Jesús específicamente; no prediquen a Jesús". Y los amenazan, los tratan de intimidar, porque estas son personas con poder y con influencia en el pueblo, e inclusive con el gobierno. Entonces ellos tratan, por su posición, de intimidarlos.

Sabemos sobre eso en México, ¿no?, sobre ese tipo de situaciones donde una persona que tiene una cierta posición o un cierto nivel puede tratar de salirse con la suya e intimidar a otros que estén haciendo algo que no les convenga. ¿Qué sigue? Pues los dejan ir; ahí nos quedamos la semana pasada. No encuentran nada de qué acusarlos, así que los dejan ir.

Solo valentía santa

Llegamos al versículo 23 de Hechos. Ahora les voy a aclarar: en sus boletines, lo que tienen ahí arriba dice "Valentía y unidad santa", y dice versículos 23 al 37. No vamos a ver hasta el 37; solo vamos a ver hasta el 31. A veces soy demasiado ambicioso cuando estoy planeando cómo se van a dividir. Y hace un mes es cuando me preguntó Sergio cómo se iban a dividir los mensajes, y dije: "Ah, sí, sí, creo que se puede cubrir en un domingo". Esto no se puede cubrir en un domingo. Vamos a llegar nada más hasta el versículo 31; hay demasiado ahí en esa parte. Y en dos semanas vamos a hacer la conclusión del capítulo 4. Entonces hoy estamos viendo en realidad nada más valentía santa; unidad santa será otro domingo. Valentía santa es el único tema que vamos a tocar hoy.

Dice: "Y puestos en libertad, vinieron a los suyos y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho". Entonces van, regresan Pedro y Juan, a lo mejor con el cojo, no sé, ya a introducirlo a la familia de Cristo, a decirle: "Mira, tus hermanos y hermanas, otros que hay también que creen en este mismo Jesús que te sanó". ¿Se acuerdan? Había 120 originalmente, y ese número fue creciendo: miles y miles y miles, que ahora, de acuerdo a lo que calculamos la semana pasada, a lo mejor habría alrededor ya de 15,000 cristianos en Jerusalén a estas alturas, después de solo dos sermones de Pedro, básicamente. Pero se habrían dividido en grupos más pequeños; probablemente alguno de estos grupos más pequeños es donde regresan Pedro y Juan a contarles lo que ha sucedido.

"Fíjense que ayer estábamos ahí, fuimos al templo, íbamos nada más a evangelizar, pero de pronto nos encontramos a este hombre cojo, y Jesús lo sanó, le dio la fe, lo sanó. Y entonces aprovechamos la ocasión para predicar más acerca de Jesús, que más personas escucharan, porque se empezó a juntar la multitud con el interés que había de ver a este hombre caminando y brincando. Y entonces los líderes religiosos se molestaron con nosotros. Ya saben: así como cuando estábamos con Jesús se enojaban de todo lo que Él decía, así también se estaban enojando con nosotros, y querían intimidarnos. Básicamente nos encerraron por la noche, pero pues nosotros les dijimos: no vamos a dejar de predicar acerca de Jesús. Aunque, tratando de amenazarnos, nosotros dijimos: vamos a seguir predicando valientemente". Eso es básicamente lo que regresan a contarles, la historia.

¿De dónde viene el valor?

Ahora, esto es lo interesante, lo que viene a continuación, porque lo que viene a continuación es qué surge después de haber contado esta historia. ¿Qué pasa en la congregación? ¿Qué pasa? Versículo 24: "Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios y dijeron…". Entonces vamos a ver primeramente —y este es el único tema de hoy, es lo único que quiero que analicemos del pasaje—: ¿de dónde viene el valor? ¿De dónde viene el valor para proclamar el evangelio como Pedro y Juan proclamaron el evangelio, sin ser intimidados por personas de mucha influencia?

Y recuerden: ellos estaban bien conscientes de que sus vidas estaban en peligro. De hecho, van a matar a algunos de ellos a lo largo de este libro de Hechos. Entonces saben bien el riesgo que representa predicar a Jesús, pero, sin embargo, lo están haciendo con valor. ¿De dónde viene, después de haber estado atemorizados, escondiéndose en un cuartito por ahí después de que mataron a su Mesías, y temiendo por sus vidas? ¿Después de Pedro haber negado a Jesús tres veces, cuando una niña le decía: "Ay, tú eres de ellos", "Ah, no, no, yo no soy de ellos"? Después de eso, ¿de dónde viene tanto valor para proclamar el evangelio?

Y es lo que vamos a ver hoy. Aquí está, en esta oración que hace toda la iglesia. ¿No es increíble? Después de una tribulación como esta, ¿qué hacen? Oran. Esa es su reacción: "Vamos a orar". Pero lo que oran nos da la clave acerca de de dónde viene el valor.

El valor viene de la oración

Pero, número uno, quiero que vean que el valor viene de la oración. El valor viene de la oración. Ellos habían escuchado a Jesús hablar acerca del gran poder que tiene la oración. Mateo 7:7: "Pídanme, vengan a mí; yo soy su Padre, yo cuido de ustedes". Eso era lo que Jesús les enseñaba a sus discípulos. Eso fue en el Sermón del Monte, si se acuerdan. Decía: "¿Por qué se preocupan? ¿Por qué se afanan? ¿Por qué no nada más vienen a mí, lo ponen en oración, y su Padre se va a ocupar de ustedes? Busquen primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás os será añadido".

Y Jesús constantemente los estaba animando a acudir a Dios en oración como su Padre, sabiendo que Él cuida de ellos, que tiene preocupación por ellos y por la situación que ellos están viviendo. Entonces creo que de aquí aprendieron claramente que lo primero que haces cuando estás en tribulación, cuando algo que te amenaza viene a tu vida, es: vas a Dios, porque Él es tu Padre y se preocupa por ti y tiene cuidado de ti.

Entonces creo que es la razón por la cual esto es lo primero que hace la iglesia. Han escuchado esta historia, se dan cuenta del gran peligro que están corriendo al estar proclamando a Jesús, y entonces oran. Pero ahora, lo que oran es sumamente interesante; ese va a ser el enfoque de hoy. ¿Qué oran? ¿Cuál es su manera de orar? "Gracias, Señor, porque no nos pasó nada, y que no nos vaya a pasar nada. ¿Por qué no, Señor, nos muestras dónde podríamos trabajar que no sea Jerusalén? A lo mejor un lugar un poco más afuera, donde no nos molesten. Danos nuevos trabajos, danos otro lugar donde podamos estar como más en paz, y que no estén en peligro nuestras familias".

Los cristianos valientes tienen un Dios grande

A ver, aquí es donde empezamos a ver qué es lo que había en sus mentes y en sus corazones. Los cristianos valientes tienen un Dios grande. O sea, ¿de dónde viene el valor? De un Dios grande. Si tu Dios es chiquito, vas a tener miedo; entre más grande sea tu Dios, más valor vas a tener para hacer su voluntad. Ellos tienen una perspectiva acerca de su Dios.

Entonces, ¿tienes miedo? ¿Fueron a evangelizar ayer? ¿Cuántas veces, cuántas veces nos da tanto miedo pensar en este concepto de salir y evangelizar y hablar con extraños, y "híjole, no"? Y la única razón por la cual nos ponemos nerviosos, la única razón por la cual tememos, es porque no nos damos cuenta de qué tan grande realmente es Dios.

Esto está en la oración que hacen. Ellos dicen —y aquí es donde empieza este concepto—: "Soberano Señor". "Soberano Señor". Y en un momento vamos a ver qué significa esto de "Soberano Señor". Pero quiero que vean primeramente que el valor que ellos encuentran viene de la evidencia que los rodea, en realidad. Ellos voltean a su alrededor. ¿Se acuerdan? Ellos conocen bien su Antiguo Testamento. ¿Y cómo empieza el Antiguo Testamento? ¿Cómo empieza? "En el principio creó Dios los cielos y la tierra". O sea, ahí empiezan con su concepto de Dios: quién es este Dios.

Dicen: "Tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay". Génesis 1:1 en adelante. ¿Qué te dice la realidad que te rodea? ¿De dónde viene todo esto? ¿Por qué estás tú aquí? ¿Cuál es la explicación? O sea, puedes decir: "Unos alienígenas pusieron la semilla de la vida aquí hace unos cuantos millones de años, y aquí estamos". Pero eso no es ningún consuelo para nada. No hay nada ahí que te sostenga; no hay ningún fundamento real si esta es tu creencia. Es solamente una teoría, pero es completamente separada de las decisiones y de las cosas que hagas día a día, realmente.

Pero si este Dios es un Dios personal, si es el Dios de la Biblia, si está actuando a través de la historia haciendo cosas que están mostrando… o sea, donde Dios está queriéndose mostrar a nosotros, y especialmente en Jesús, y de ahí viene todo lo que vemos, entonces sí hay verdadera esperanza. Entonces la evidencia es: Dios es grande. ¿Por qué es grande? Pues porque todo lo que nos rodea es bastante grande. O sea, no somos tan grandotes nosotros como creemos.

Granos de arena y estrellas

¿Quiénes de ustedes han ido a la playa? Yo sé que no todos han ido a la playa, pero es muy divertido ir a la playa; es probablemente mi lugar favorito para vacacionar. ¿Alguna vez se han preguntado —están ahí parados en la playa—, alguna vez se han preguntado cuántos granos de arena hay? ¿Se lo han preguntado? No son los únicos. Los científicos han hecho esa pregunta. Muchos científicos decían: "Mmm, ¿cuántos granos de arena habrá en este planeta?".

Entonces empiezan a hacer sus cálculos y dicen: "A ver, hay tantas playas, tienen tantos kilómetros, y pues están los desiertos, que también están llenos de arena". Y empiezan a calcular cuántos granos de arena hay en un área muy reducida, y empiezan a multiplicar esas áreas para darse cuenta, más o menos, tener una idea, un panorama un poquito de cuántos granos de arena hay. ¿Saben cuántos han calculado? Eso es un cálculo matemático, más o menos: 7 punto… bueno, siete quintillones, si han escuchado esa cantidad, cuatrillones de granos. Obviamente nunca han escuchado esas palabras; normalmente no las usamos para nada, para ninguna expresión. Básicamente es un 7 con 18 ceros. Ese es el número: 18 ceros. ¿Cómo lo dices? Bueno, es como les acabo de decir, cuatrillones. Ese es el número.

Bueno, cuando empezaron a pensar en eso, dijeron: "A ver, hay tantos granos de arena en nuestro planeta; ¿habrá más granos de arena o más estrellas en el espacio?". Empiezan a tratar de deducir, o sea, hacer esa comparación. Y conforme avanza la tecnología y los telescopios y todo eso, hemos podido ver más y más lejos y tener una idea, más o menos, de cuántas estrellas. Obviamente, cuando ustedes ven en la noche, no están viendo en realidad todas las estrellas que hay; no las pueden ver con sus ojos. Pero si ustedes tuvieran un telescopio como el Hubble, podrían ver mucho más lejos y se darían cuenta de cuántas estrellas realmente hay en el universo.

¿Y qué han descubierto los científicos? Hacen también un cálculo de eso. ¿Saben cuántas estrellas hay en el universo? Son 7,000 millones de millones de millones de estrellas; o sea, un 7 con 22 ceros. O sea, acuérdense: eran 18 ceros para los granos de arena, 7 con 18 ceros; 7 con 22 ceros, la cantidad de estrellas en el universo. Son números que sobrepasan nuestra capacidad de entender en cantidad. Y eso solamente son los visibles.

Eso es a un nivel microscópico y macroscópico. ¿No saben qué era lo increíble, después de pensar en eso, de los mismos científicos? Es un estudio secular, no lo hicieron cristianos; lo encontré en internet, unas universidades que quieren pasar su tiempo pensando en esto. Dicen: "A ver, si nosotros tenemos tantas estrellas y tantos granos de arena, ¿cuánta agua contendría esa cantidad de moléculas que hay en las estrellas del espacio conocido?". O sea, 7 con 22 ceros. ¿Cuánta agua contiene esa cantidad de moléculas de H2O? ¿Saben cuánta agua contiene esa cantidad de moléculas, como las estrellas del cielo? Diez gotas. Diez gotas de agua; gotas normales, no crean que unas gototas de agua: unas gotas normales, que ustedes pensarían, de agua. Diez gotas contienen 7 con 22 ceros de moléculas. Entonces, ¿se dan cuenta del nivel macroscópico y el nivel microscópico que creó Dios?

Un video de escala

Muchos de ustedes probablemente han visto este video. Esa es la luna… esa es la luna, y luego aparece la luna en su diámetro, en el diámetro que tiene, que son 3,500 km de diámetro. Entonces va de ahí; el siguiente planeta que te muestran es Mercurio, 5,000 km de diámetro. Después, la luna de Júpiter —no me acuerdo, no vi cuánto dice—, 7,000 km de diámetro; Marte; Venus, 12,500 km de diámetro. La Tierra tiene un diámetro de 13,000 km. Y después Kepler 10 —están comparando otros planetas—, 31,000 km de diámetro. Neptuno, 50,000 km de diámetro; Urano, 51,000 km de diámetro; Saturno, 123,000 km de diámetro. Ese es otro planeta con un código ahí chistoso, 125,000 km de diámetro; 150,000 km de diámetro, Júpiter. Tenemos HD no sé qué, 900,000 km de diámetro.

Y después tenemos el sol: 1,400,000 km de diámetro. Sirius A, 2,500,000 km de diámetro. Pólux, 12,800,000 km de diámetro. Arcturus, 36 millones de kilómetros de diámetro. Bueno, así va a seguir un ratito: 64 millones de kilómetros de diámetro; Rigel, 90 millones. Ahora ya llegamos a unos números que son más difíciles de decir, ¿no?, porque va avanzando ahí medio rápido. Ya estamos en los billones, creo, de kilómetros de diámetro. Y obviamente tratan de mostrar escala, qué está pasando también, ¿no?, en relación. Creo que ese es… creo que ese es 2 billones… no, 2,000 millones. Sí, así sigue.

Quiero que vean cómo aquí la distancia se va haciendo cada vez más grande, hasta que llegamos a un día luz. Ahí está un día luz. Hay un punto, creo, donde estaba el sol y mostraba cuánto es un segundo, o sí, creo que un segundo de tiempo luz. Aquí ya tenemos 10 años luz, 11 años luz, 15; va ampliándose el espacio. Y todos estos días luz son días luz, perdón, días luz. Y cuando vas llegando, creo que es cuando llega ahí, es un año luz. Sí alcanzan a… creo que los que tienen la tele lo van a ver mucho mejor, ¿no? Pero obviamente aquí se sigue incrementando la cantidad de años luz, y obviamente las estrellas y las galaxias siguen. O sea, no hemos visto hasta dónde llega esto; solamente es hasta donde se ha hecho un cálculo del tamaño del universo, de lo que podemos ver: tantos mil años luz, ta, ta, ta.

Bueno, solo quiero que se den cuenta qué tan insignificantes son, o qué tan insignificantes somos. Ahí está la Vía Láctea, realmente. Ya lo corté, porque ya dije: ya está el punto hecho, ¿no?, de lo que para nosotros es grande, lo que para nosotros son dimensiones grandes cuando estamos contemplándolas. Obviamente los primeros cristianos, Pedro y Juan, no sabían esto. O sea, no tenían una idea de qué tan grande era el universo, pero sí sabían que todo lo que existe fue creado por Dios. Y evidentemente Aquel que creó todas las cosas es mucho, mucho más grande que nosotros. Y Él es nuestro Padre; es con el que nos acercamos con confianza, el que nos está diciendo: "Vengan a mí, yo tengo cuidado de ustedes".

O sea, hay un sentido aquí de seguridad en contemplar la grandeza de Dios cuando estamos orando y poniendo delante de Él nuestras vidas. Entonces les digo toda esta información porque creo que eso es lo que está detrás de esta primera parte de la oración: "Señor, Tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay".

¿Alguna vez les ha costado trabajo creer en los milagros de la Biblia, que digan: "Ay, eso del nacimiento virginal, ¿cómo?"? No: creó el universo. A ver, ¿qué te cuesta trabajo entender? ¿Eso de convertir el agua en vino? "¿Cómo está eso? ¿Puede hacer eso Dios?". Creó el universo. ¿Abrir el mar Rojo? Creó el universo. Si puedes creer que Dios creó el universo, no hay nada, nada que sea imposible de creer de todo lo que hay en este libro. Nada. Y vamos a ver qué es lo que creen ellos: creen en Dios, en la grandeza de Dios. Y este es el Dios con el que ellos están hablando.

El valor viene del estudio de la Palabra

"Cuando oramos, hablamos con Dios, y cuando leemos la Biblia, Dios habla con nosotros". ¿Quién dijo eso? Alguien dijo eso: Agustín dijo. Y eso está aquí en el pasaje, porque esto es exactamente lo que sigue: "que por boca de David, tu siervo…". Ahora, han estado leyendo la Biblia estos hombres; han estado leyendo sus Biblias, porque eso es lo que sale cuando oran: salen versículos de la Biblia, salen pasajes de la Biblia. Han aprendido a interpretar la Biblia. Porque, ¿se acuerdan? Estaban los discípulos caminando hacia Emaús, Jesús se apareció y les explicó cómo todo lo que había en la ley y los profetas —Moisés, la ley, los profetas—, todo se trataba acerca de Él.

Entonces ya han aprendido que todo lo que están leyendo en el Antiguo Testamento realmente está hablando de Jesús, y están aplicándolo todo el tiempo. Desde que escogieron al reemplazo de Judas en el capítulo 1, ¿se acuerdan de eso? ¿De dónde sacó eso Pedro? Del Antiguo Testamento. Cuando pasa lo de Pentecostés, ¿cómo lo interpreta Pedro? Del Antiguo Testamento, del libro de Joel. Todo el tiempo están tomando pasajes, y ya entendieron cómo funciona esto, ya entendieron cómo… Y eso es teología bíblica: cómo toda la Biblia se une con un mismo tema y con una sola narrativa, que toda está apuntando hacia Jesús.

Y entonces ven el Salmo 2, y eso es lo que citan: el Salmo 2, donde David está hablando. Y quiero que vayan al Salmo 2, para que vean no nada más lo que citan en esta oración, sino todo lo que dice este salmo. Entonces ahora quiero que piensen: ya son tres puntos los que quería mencionar hoy acerca de dónde viene nuestro valor. Viene de la oración, viene de la evidencia que nos rodea y viene del estudio de la Palabra.

Por qué se amotinan las gentes

Aquí está claro. Dice —y eso es lo que citan, estos primeros dos versículos—: "¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas? Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido, diciendo: Rompamos sus ligaduras, y echemos de nosotros sus cuerdas".

Ahora, esta independencia que quieren tener acerca de Dios es la gente, las naciones, toda la gente más poderosa del mundo, diciendo en realidad: "Yo puedo ser mi propio dios. Yo no necesito alguien que me diga qué hacer; yo puedo tomar mis propias decisiones. Yo puedo ser independiente de la ley moral de Dios, yo no tengo que rendir cuentas a nadie, y el día que yo muera, yo sé que viví bien, y eso es lo único que me importa". Si esa es tu manera de pensar, dice, estás viviendo una ilusión; es algo vano, estás pensando cosas vanas. Lo vimos en Eclesiastés.

Aún más si quieres ir en contra de Dios. Si quieres ir en contra de Dios —que es el caso de estos líderes religiosos que acaban de amenazar a Pedro y a Juan, que van a decir: "A ver, no hablen de Jesús, porque si no, se las van a ver con nosotros"—, ¿quieren ir contra Dios? ¿Va a funcionar? A ver, y les voy a hacer una pregunta, porque esto viene aquí en el Salmo 2: ¿Dios tiene un sentido del humor? ¿Dios se ríe? No hay muchos pasajes en la Biblia que nos hablen acerca de las cosas que hacen reír a Dios, pero el Salmo 2 nos dice muy específicamente una de las cosas que le hace reír a Dios. Y es justamente esto: que la gente se le quiera oponer, que la gente crea que puede hacer batalla contra Él, que puede estar en oposición.

Dios se ríe

Dice: "El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos". ¿Quieren hacer reír a Dios? Traten de desafiarlo. Traten de decir: "Nosotros vamos a hacer lo que nosotros queramos". ¿Se acuerdan de la torre de Babel? ¿Qué hicieron las personas en el tiempo de la torre de Babel? "Mira qué importantes somos, mira nuestra tecnología, estamos todos unidos. Nosotros vamos a hacer una torre que llegará hasta el cielo, y nosotros seremos nuestros propios… nosotros nos exaltaremos; no tenemos que rendirle cuentas a nadie".

¿Se acuerdan de esta cosita de los granos de arena en el mundo y todas las estrellas que hay en el universo? Imagínense a Dios viendo a estas personitas allá abajo. ¿Alguna vez los han invadido unas hormigas en su casa? ¿Y qué hacen? ¿Se aterrorizan, salen corriendo, y queman su casa, y buscan otro lugar para vivir? ¿Qué hacen? No: soplan, y ahí se van rodando las hormigas. "Ay, ¿qué pasó?". Luego las pisan, y ahí se acabó. No hay gran amenaza. Y esa analogía, en realidad, no se compara ni siquiera con cómo Dios nos ve a nosotros.

Entonces imagínense la risa que le da cuando están tratando de hacer su torrecita, y la ve desde arriba, y probablemente invita a los ángeles: "A ver, a ver, miren, ¿quieren reírse un rato? Vean lo que están haciendo. Creen que pueden desafiarme. Miren: voy a hacer que cada quien hable en un diferente idioma, y todo su plan se les va a venir abajo". Y eso hace.

Pilato y el poder que se le dio

Yo, cuando estaba leyendo esto de cómo se ríe Dios acerca de los que se… me estaba acordando precisamente de… porque esto va a venir en un momento en la oración que hacen estos cristianos. Juan 19, ¿se acuerdan? Pilato está teniendo una conversación con Jesús, y Pilato, que se siente muy importante, le dice a Jesús: "¿Por qué no me hablas? ¿No sabes que yo tengo el poder para soltarte o para crucificarte?". Ese es un buen momento para imaginarnos a Dios riendo en el cielo, viendo a Pilato: "Ay, Pilato, si supieras, si supieras en realidad lo que está pasando aquí; si entendieras qué tan limitado es tu poder".

Y eso es exactamente lo que le contesta Jesús, ¿no es cierto? ¿No es lo que le dice Jesús? "¿Sabes de dónde viene tu autoridad? ¿Tú no sabes que yo te la di? Que la única razón por la que estoy parado aquí delante de ti es porque Dios quiere que esté parado aquí delante de ti". Es la única razón.

Habrá un juicio sobre de ellos. Eso es lo que viene en el versículo 5 y 6: "Luego hablará a ellos en su furor, y los turbará con su ira. Pero yo he puesto mi rey sobre Sion, mi santo monte. Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; yo te engendré hoy. Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra. Los quebrantará con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzará. Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; admitid amonestación, jueces de la tierra. Servid a Jehová con temor, y alegraos con temblor. Honrad al Hijo…" —acuérdense, está hablando de quién: de Jesús— "…para que no se enoje, y perezca en el camino; pues se inflama de pronto su ira. Bienaventurados todos los que en Él confían".

Yo estoy seguro de que Pedro y Juan y todas estas personas que se están reuniendo han estado leyendo estos salmos, y se han estado gozando en cómo se cumplieron en Jesús y cómo tienen que ver con sus propias vidas. Por eso pueden orar estas cosas: "¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas? Se reunieron los reyes de la tierra, y los príncipes se juntaron en uno contra el Señor, y contra su Cristo". Ellos se opusieron a Jesús.

Todo sucedió según el consejo de Dios

Y aquí está su esperanza. Versículo 27, dice: "Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer…". A ver, y aquí está la parte más interesante de esta oración, versículo 28: "…para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera". ¿Quién quiso que crucificaran a Jesús? Dios. Por eso sucedió, y es la única razón por la que sucedió. Si Él no hubiera querido que sucediera, no hubiera podido suceder. No importa qué tanto lo hubiéramos querido crucificar, no hubiéramos podido. Dios quiso quebrantarle, como dice Isaías.

Ahora, esta parte… ¿se acuerdan del Padre Nuestro? Hasta este punto, lo único que han estado orando son descripciones de Dios: "Santificado sea tu nombre", quién eres. "Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre". Esto es como oran ellos: oran comenzando nada más hablando de quién es este Dios, qué tan grande es, qué tan soberano es, qué tan tonto e inútil es que la gente se oponga a Él. Y ellos diciendo: "Como es nuestro papá… Él es nuestro papá; estamos del lado correcto. El lado que va a ganar al final es el lado con el que estamos".

Y si Dios estaba absolutamente en control en el momento más oscuro, triste y terrible de toda la historia, en el que todo su mundo se vino abajo… Cuando ellos vieron que su Mesías había sido arrestado y así había sido crucificado, el mundo de los discípulos se vino abajo, porque todas sus esperanzas estaban en lo que Él podía hacer por ellos. Dijeron: "¿Ahora qué? ¿Ahora qué hacemos?". No tenían ya esperanza. Imagínense la desesperación, la depresión que entró en ellos después de ese momento.

Ahora ellos, viendo hacia atrás, diciendo: "Dios estaba completamente en control de todo lo que sucedió en el momento más oscuro que vivimos, ver a nuestro maestro crucificado. Si Dios estaba absolutamente en control —y ahora lo creemos, porque lo hemos visto resucitado—, entonces, ¿no está en control cuando la gente nos amenaza a nosotros también? ¿No está en control cuando nos meten a la cárcel a nosotros también?". Ellos tienen completa y absoluta seguridad de que Dios realmente es soberano.

Y hasta el versículo 28, en realidad, ellos están diciendo: "Santificado sea tu nombre; esto es quien eres Tú, este es nuestro Dios, nuestro Padre". Y ahora, en el versículo 29, dicen su petición, que es: "Venga tu reino, hágase tu voluntad; así como se hace en el cielo, que se haga en la tierra". Eso es lo que va a venir en un momento.

Soberanía de Dios y responsabilidad humana

Pero quiero decirles unas cosas brevemente acerca de esto que está diciendo aquí, de cómo Dios determinó lo que sucedió con Jesús. Número uno: a Dios no le sorprende nada, porque Él es el que planea todo lo que sucede; Él predestina cosas. Número dos: los humanos… más bien, no pueden ir en contra de la voluntad final, soberana, de Dios; solamente pueden ir en contra de la voluntad moral, temporal, de Dios. Lo cual nos lleva al punto número tres: somos responsables delante de Dios. No podemos ir en contra de Dios, no podemos hacer nada que vaya en contra de su soberanía; sin embargo, seguimos siendo responsables delante de Él.

Y eso estaba en Hechos 2:23, cuando leímos otro sermón de Pedro, donde él dijo: "A este, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos". O sea, ¿son culpables? Pues sí, son culpables. Ustedes son inicuos, son gente mala, porque crucificaron al Hijo de Dios, y lo peor que podría haber hecho un ser humano es matar al Hijo de Dios. Eso es lo que hicieron, y ustedes son responsables delante de Dios; por eso se tienen que arrepentir.

O sea, si no fuéramos moralmente responsables delante de Dios por haber quebrantado su ley, entonces Dios no nos podría condenar; no tendríamos que arrepentirnos de nuestros pecados para ser reconciliados con Él. Pero el hecho es que somos responsables, absolutamente responsables delante de Él, y es por eso que están estas invitaciones: "Arrepiéntanse, busquen en Él su única esperanza".

Entonces, estos tres puntos son muy importantes, que los vean. Uno: Dios no se sorprende. Dos: los seres humanos no pueden ir en contra de la voluntad final y absoluta de sus propósitos soberanos. Y número tres: somos responsables delante de Dios. ¿Cómo funciona todo esto junto? Hay varios libros sobre eso: soberanía de Dios, responsabilidad humana, libre albedrío, predestinación. Todos esos temas son muy interesantes de leerlos. No escogemos entre esos temas; simplemente los aceptamos cuando los vemos. Así funciona: mi mente no está por encima de la Biblia, mi mente está por debajo de la Biblia. Entonces, si yo no le entiendo, el problema está en mi capacidad, no en la veracidad de la Biblia.

Pero esa es la realidad de lo que estamos leyendo delante de nosotros, que creían firmemente los apóstoles: Dios estaba en control. Y quiero decir nada más que esto de la soberanía de Dios debe tener el fruto en nuestras vidas de valor. O sea, cuando hablamos de la soberanía de Dios, cuando hablamos de que todo está en control, de que Dios sabe hacia dónde van todas las cosas… tú puedes huir de eso. Tú puedes decir: "Yo no quiero un Dios así; me voy en la dirección contraria". O puedes correr hacia ese Dios que está en control de todas las cosas y decir: "Yo quiero que Tú seas mi Dios, porque Tú, al final, sabes cómo las cosas van a funcionar, y Tú vas a determinar cómo van a funcionar las cosas. Yo quiero estar de tu lado, yo quiero ser tu hijo; yo no quiero rebelarme contra ti. Yo quiero ser parte de tu plan, yo quiero que me uses para tu gloria".

Y todos, de alguna manera, glorificarán a Dios al final, porque en el juicio que Dios haga contra aquellos que sean condenados, Dios será glorificado en su justicia. Pero yo no quiero ser de esa categoría; yo sí quiero ser de los que glorifican a Dios en la gracia y en el perdón que experimenté, y en su misericordia.

Dos reacciones equivocadas ante la soberanía

Entonces, la soberanía puede tener dos posibles reacciones: una, con confianza, valor; y la otra, que tristemente vemos a veces cuando hablamos del tema de la predestinación y de la soberanía de Dios, es temor, indiferencia. Temor, porque a veces la gente dice: "Pues Dios escoge; entonces no soy yo. Entonces, ¿qué tal si yo no soy de los escogidos? ¿Qué tal si Dios no me escogió a mí?". Y empiezan a tener temor, porque están pensando que, a lo mejor, como no es de ellos, como es una cosa de Dios, entonces a lo mejor ellos no están incluidos en los escogidos, los elegidos.

¿Está diseñada la doctrina de la soberanía de Dios para causar eso en nosotros? No está diseñada para causar eso. No está diseñada para causar temor en ustedes; está diseñada para crear confianza en ustedes. "Si creo, es porque Dios me escogió": así es como tienes que pensar. No "¿qué tal si no me escogió?"; esa no es la pregunta. "¿Crees?" es la pregunta. ¿Crees en Dios? ¿Crees en lo que Jesucristo hizo por ti? Esa es la pregunta, la única que te tienes que hacer. Si la respuesta es sí, si tú crees el evangelio, si el evangelio es un tesoro en tu vida, déjame decirte qué hay detrás de eso: Dios te escogió.

Y para otros crea un sentido de libertinaje, ¿no?, porque dicen: "Está en control de todas las cosas y Dios hace lo que quiere; entonces… no, voy a ir a ver televisión, porque, pues, al fin y al cabo, Dios hace lo que quiere, ¿no? ¿Para qué voy a evangelizar, si Dios ya va a salvar a los que quiere salvar? Entonces yo, ¿qué tengo que hacer?". Entonces, estas dos reacciones de temor e indiferencia ante la doctrina de la soberanía de Dios son erróneas. O sea, son reacciones que no deberíamos de tener.

Concede a tus siervos que con todo denuedo hablen

Aquí, a los apóstoles, ¿eso es lo que está provocando en ellos? "Ay, Dios es soberano, vamos a mejor escondernos en nuestra casa, que persigan a otros; al fin, Él puede salvar a la gente que quiera". No. ¿Eso hicieron los discípulos? No. Dijeron: "A ver, como eres soberano… como eres soberano…". Dice: "Mira, Señor, sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra". Como eres soberano, sabemos que nos vas a dar el valor para hacer lo que tenemos que hacer. ¿Cómo vas a salvar a esta gente? No sabemos, Señor; usa lo que tengas que usar, haz lo que tengas que hacer, "mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús". Como Tú quieras validar nuestro mensaje, hazlo; pero al final, que escuchen acerca de Jesús.

¿Ven de dónde sacaron valor? De ahí sacaron valor: de la oración, de las evidencias y del estudio de la Palabra, entendiendo qué clase de Dios es el Dios que ellos tenían. La crucifixión fue el peor evento en la historia, la peor prueba que pudo haber pasado cualquier persona que estaba viendo lo que estaba sucediendo: al Hijo de Dios lo están matando. Si hay un momento en la historia en el cual parece que Dios estaba perdiendo el control de las cosas, era ese.

Si quieren leer más sobre ese tema, este libro, Pecados espectaculares, de John Piper, es uno de mis libros favoritos. Hace un recorrido por algunos de los pecados más espectaculares que hay en la Biblia, obviamente culminando y diciendo: la crucifixión de Jesús fue el pecado más espectacular de todos. Y en el libro habla acerca de cómo Dios estaba en control todo el tiempo, y Dios sabía por qué estaba permitiendo que sucediera, todo el tiempo, todas las cosas que sucedían a lo largo de toda la historia: desde que Adán y Eva se rebelaron en el huerto de Edén, cuando José fue vendido por sus hermanos… Todas las cosas: Dios estaba en control. Lo mismo que creían estos apóstoles; aquí queda clarísimo.

Entonces, imagínense: ellos están ahí diciendo: "Uy, tuvimos una prueba, ¡qué miedo!". Pues sí, humanamente, qué miedo. Piensa tantito quién está en control, y no vas a tener miedo. Nomás tantito piensa qué tan grande es Dios, tantito piensa qué tan en control está de todas las cosas: eso te va a dar valor para enfrentar lo que sea. Cristianos a lo largo de toda la historia han enfrentado lo que sea: que maten a sus familiares, que los metan a la cárcel, que los despojen de sus casas, que quemen sus iglesias. Toda clase de cosas han enfrentado, sabiendo que Dios sabe por qué y hacia dónde va todo.

El lugar tembló

¿Cuál es el resultado? Versículo 31: "Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo". ¿Cuál es el resultado? Esto es muy parecido a lo que pasó en Pentecostés, ¿se acuerdan? Estaban orando en el capítulo 1, después llegó Pentecostés y hubo una señal. Aquí están orando, después hubo una señal, son llenos del Espíritu Santo, ¿y cuál es el resultado? "Hablaron con denuedo la palabra de Dios". Eso también va a venir en el versículo 33: "Con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos".

Dios quería darles una evidencia: "Sí, estoy con ustedes; mi Espíritu está con ustedes". Hubo una prueba visible —sí, sí, tembló—, pero la prueba principal de que Dios estaba con ellos era que empezaron a hablar. Empezaron a hablar sin temor de quién era Jesús. Ellos están seguros de que ya había resucitado; ya lo habían visto, ya tenían esta confianza. Y ahora sabían que no nada más había resucitado, sino que seguía con ellos: su Espíritu, que había prometido, había descendido.

Y lo que quiero que vean aquí es que el evento de Pentecostés no es único. Vuelve a pasar: lo mismo que pasó en Pentecostés volvió a pasar aquí. Fueron llenos del Espíritu y predican con valor. Se va a seguir repitiendo esto. Pentecostés solamente es el primero de muchas situaciones en las cuales desciende el Espíritu sobre su gente para que predique a Jesús.

Nuestra oración como iglesia

¿Cuál es nuestra oración como iglesia? ¿Podemos ser valientes, o nos van a intimidar? Eso es lo más importante que podemos compartir. ¿Y qué puede hacerme el hombre? ¿Qué puede venir a mi vida que me pueda derrotar? Romanos 8 dice: "Considero que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse". Y termina diciendo: no hay nada, ni el presente ni el futuro, ni principados ni potestades, ni tribulación, ni angustia, ni peligro, ni persecución, ni desnudez; nada, nada creado nos puede separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús.

¿Quién conoce la mente del Señor? ¿Quién puede dar consejos a este Dios de cómo hacer las cosas? Él sabe cómo va todo, hacia dónde va todo. Romanos 11 termina así: "De Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria". Y para eso existimos: para su gloria.

Entonces, nuestra oración es: "Señor, ayúdanos a entender que eres más grande de lo que imaginamos. Ayúdanos a entender que eres más poderoso de lo que sabemos, para que eso nos dé confianza de seguirte sirviendo fielmente".

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