Isaías 13-14:23IsaíasNathan Díaz
Babilonia caerá
¿Qué significa Babilonia en la Biblia y por qué Dios anuncia su caída? Isaías profetiza la destrucción de un imperio que todavía no era una amenaza, y la Escritura convierte a Babilonia en símbolo de todo sistema que se opone a Dios, desde la torre de Babel hasta Apocalipsis. El juicio final cae sobre el orgullo humano, y la esperanza del pueblo de Dios es una nueva Jerusalén.
Transcripción
Un cambio en Isaías: el juicio sobre las naciones
Isaías capítulo 13 y 14. El domingo pasado meditábamos sobre el capítulo 12, que es un canto de acción de gracias y que muestra esta realidad de cómo, cuando experimentamos la gracia de Dios, trae gozo a nuestro corazón; y la expresión más natural de gozo es el canto. Y es la manera en la cual este canto trata de expresar ese gozo, es decir: estoy cantando porque Dios me ha transformado, porque ya no es mi enemigo, porque ahora estoy lleno de su gozo, de las aguas de fuentes de salvación. Y además, todos los pueblos tienen que anunciar esta realidad, y todos juntos tenemos que proclamar lo que Dios ha hecho por nosotros. Y entonces este capítulo 12 expresa la realidad que nosotros vivimos como el pueblo de Dios, como la iglesia de Cristo, todos los días, y la razón por la que nos reunimos y cantamos juntos; y meditábamos sobre eso el domingo pasado.
Hoy vamos a hablar de un tema que es un cambio ahora en el libro de Isaías, porque hay ahí este enfoque que había estado siendo en el reino del norte y los sirios, y también en la invasión de Asiria. Entonces, todo esto había sido el enfoque hasta este punto: estaba hablando una y otra vez de cómo estaba ese contexto de una guerra inminente, y del temor que tenían en Judá de que los invadieran desde arriba o que los invadieran desde abajo, y cómo se iban a proteger de estas amenazas; y Dios mostrándoles que Él está en control, que Él tiene el control de todas las cosas, que pueden confiar en Él.
Y ahora, en el capítulo 13, sigue siendo el tema —todo el libro va a ser ese tema—: la manera en que Dios es soberano sobre las naciones, en su juicio y también en la manera en que salva a su pueblo. Pero en particular, ahora tenemos un cambio en el capítulo 13, en donde ahora vamos a empezar a ver juicios que Dios va a emitir a través de Isaías a otras naciones. Y este mes de diciembre nos vamos a tomar todos estos domingos para ver todas estas series de juicios y todas las implicaciones que hay en estas series de juicios, que ya no están nada más enfocadas en las naciones que habíamos estado viendo —en particular los asirios, en particular el reino del norte, Judá—: todo el enfoque ahora va a ser en otras naciones.
Entonces, hoy vamos a ver Babilonia, que es desde el capítulo 13 hasta el capítulo 14, versículo 23. Y empieza el versículo 1: "Profecía sobre Babilonia, revelada a Isaías hijo de Amoz. Levantad bandera sobre un alto monte; alzad la voz a ellos, alzad la mano, para que entren por puertas de príncipes. Yo mandé a mis consagrados, asimismo llamé a mis valientes para mi ira, a los que se alegran con mi gloria. Estruendo de multitud en los montes, como de mucho pueblo; estruendo de ruido de reinos, de naciones reunidas; Jehová de los ejércitos pasa revista a las tropas para la batalla. Vienen de lejana tierra, de lo postrero de los cielos, Jehová y los instrumentos de su ira, para destruir toda la tierra. Aullad, porque cerca está el día de Jehová; vendrá como asolamiento del Todopoderoso. Por tanto, toda mano se debilitará, y desfallecerá todo corazón de hombre, y se llenarán de terror; angustias y dolores se apoderarán de ellos; tendrán dolores como mujer de parto; se asombrará cada cual al mirar a su compañero; sus rostros, rostros de llamas. He aquí el día de Jehová viene, terrible, y de indignación y ardor de ira, para convertir la tierra en soledad, y raer de ella a sus pecadores. Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no darán su luz; y el sol se oscurecerá al nacer, y la luna no dará su resplandor. Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los fuertes. Haré más precioso que el oro fino al varón, y más que el oro de Ofir al hombre. Porque haré estremecer los cielos, y la tierra se moverá de su lugar, en la indignación de Jehová de los ejércitos y en el día del ardor de su ira. Y como gacela perseguida, y como oveja sin pastor, cada cual mirará hacia su pueblo, y cada uno huirá a su tierra. Cualquiera que sea hallado será alanceado; y cualquiera que por ellos sea tomado, caerá a espada. Sus niños serán estrellados delante de ellos; sus casas serán saqueadas, y violadas sus mujeres. He aquí que yo despierto contra ellos a los medos, que no se ocuparán de la plata, ni codiciarán oro. Con arco tirarán a los niños, y no tendrán misericordia del fruto del vientre, ni su ojo perdonará a los hijos. Y Babilonia, hermosura de reinos y ornamento de la grandeza de los caldeos, será como Sodoma y Gomorra, a las que trastornó Dios. Nunca más será habitada, ni se morará en ella de generación en generación; ni levantará allí tienda el árabe, ni pastores tendrán allí majada, sino que dormirán allí las fieras del desierto, y sus casas se llenarán de hurones; allí habitarán avestruces, y allí saltarán las cabras salvajes. En sus palacios aullarán hienas, y chacales en sus casas de deleite; y cercano a llegar está su tiempo, y sus días no se alargarán".
Señor, bendice este tiempo juntos y muéstranos todo lo que hay en este pasaje que queremos entender acerca de tu juicio y acerca de la manera en la cual guías la historia de la humanidad para tu gloria. En el nombre de Cristo Jesús.
Una profecía contra una nación que todavía no era nada
Vamos a ver primero el capítulo 13: qué está pasando aquí. La primera cosa que tenemos que señalar de toda esta profecía es que está hablando específicamente acerca de Babilonia. Isaías estaría escribiendo esto, profetizando esto, más o menos alrededor del año 725 antes de Cristo. Lo que es interesante es que está expresando aquí un juicio sobre una nación que realmente todavía no significa nada, ni ninguna amenaza para los judíos.
Es que, cuando surge esta profecía contra Babilonia, los que habrían escuchado a Isaías habrían dicho: "¿Babilonia? Esa nación no creo que sea un problema; ¿por qué es que hablas tanto acerca de Babilonia y de su poder y su grandeza, si no es grande y poderosa Babilonia?". De hecho, cuando Isaías está escribiendo esto, Babilonia… ya saben de dónde, quiénes son y dónde están, pero es como si dijéramos ahorita: "No sé, cuidado con Haití", ¿no? Y todos pensaríamos: Haití no es un país que esté en buenas condiciones necesariamente, no representa una gran influencia mundial. Y claro, entonces los asirios son los que están en el poder, Asiria es el imperio que está dominando en este momento.
Y de repente ahora Isaías empieza a hablar de una serie de cosas que tienen que ver con el juicio de Dios contra Babilonia, algo que ya estudiamos en el libro de Daniel. El versículo 17 dice aquí: "He aquí que yo despierto contra ellos a los medos". Entonces, Isaías está hablando de algo que en el libro de Daniel se ve, Daniel capítulo 5. No nada más es que todavía los babilonios no han surgido al poder, sino que ahorita los babilonios y los medos se han estado aliando para protegerse contra los asirios. Y en la profecía dice: no, de hecho los medos van a atacar esta superpotencia mundial, Babilonia, que va a ser el imperio que va a dominar el mundo; y los medos son los que Dios va a usar para destruir a Babilonia.
Entonces esto iba a suceder 150 años después, para muchos, de cuando surge esta profecía en Isaías. Si tú estás leyendo la Biblia desde una perspectiva naturalista, y estás pensando que no, los milagros y lo sobrenatural no es posible, entonces tienes que afirmar que Isaías no escribió esta parte. ¿Cómo podría saber Isaías que los babilonios iban a surgir al poder? ¿Y cómo podía saber que de hecho los medos, el imperio que seguiría después de Babilonia, sería el imperio que destruiría a Babilonia y que surgiría al poder? Los medo-persas surgirían al poder después de Babilonia; esto va más allá de la vida de Isaías. Entonces es interesante, porque ahora estamos leyendo este desarrollo de profecía de algo que es imposible que Isaías hubiera sabido desde un punto de vista humano.
Pero fíjense el lenguaje que usa para describir la manera en que Dios está dirigiendo la historia; muy parecido a lo que ya habíamos leído en el capítulo 10. Si recuerdan, en el capítulo 10 veíamos cómo es que Dios va a usar a Asiria para traer juicio sobre Israel, y después Dios juzga a Asiria por la manera en que lo hicieron, la actitud con la que lo hicieron. Y aquí, hablando acerca de los medos, habla el versículo 2: "Levantad bandera sobre un alto monte; alzad la voz a ellos, alzad la mano, para que entren por puertas de príncipes" —entonces van a invadir a la realeza—; "yo mandé a mis santos" —es la palabra; en Reina-Valera van a encontrar que dice "consagrados", es la misma idea: yo los aparté—, "asimismo llamé a mis guerreros para mi ira", "a mis valientes para mi ira, a los que se alegran con mi gloria".
Entonces pueden ver cómo Dios está usando a los medos para hacer su juicio sobre Babilonia, y los está llamando sus santos, sus guerreros. ¿Los medos pensaban eso acerca de sí mismos, "sí, somos los guerreros del Dios de Israel"? No, ellos simplemente están tratando de expandir sus conquistas y están tratando de ver cómo exterminar a los que parecen ser una amenaza para ellos, que en este caso son los babilonios.
Y empieza a describir todos estos escenarios terribles. La guerra nunca es divertida; la guerra siempre representa cosas terribles que suceden, y este último siglo ha visto las guerras más violentas de toda la humanidad. Entonces, si leen esto y creen que esto es violento, nada más no han leído historia recientemente, porque esto no es nada comparado con el tipo de cosas que hemos estado experimentando; todavía en todo el mundo sigue habiendo guerras en donde cosas parecidas a esto siguen sucediendo todo el tiempo. "Estruendo de multitud en los montes, como de mucho pueblo; estruendo de ruido de reinos, de naciones reunidas": Dios es el que tiene estas tropas para la batalla. "Y vienen de lejana tierra, de lo postrero de los cielos, Jehová y los instrumentos de su ira, para destruir toda la tierra".
Entonces, ahora lo que empiezan a ver es que hay un enfoque que empieza a cambiar un poquito —y vamos a regresar a esto en un momento—, pero empieza a hablar en términos globales acerca del día de Jehová, versículo 6, y después otra vez en el versículo 9: "He aquí el día de Jehová viene, terrible, y de indignación y ardor de ira". Bueno, ténganlo en mente, porque hay una manera en que la profecía está apuntándonos hacia una realidad inmediata, que es la destrucción de Babilonia dentro de los próximos 150 años, y también cómo esa destrucción y ese juicio está apuntando hacia un evento a escala global más grande. Eso está aquí en el libro de Isaías, lo van a estar viendo todo el tiempo: la manera en la que siempre nos apunta a una realidad inmediata, pero también nos apunta a una realidad futura que todavía no hemos experimentado.
Entonces pueden ver las descripciones, versículo 14, de cómo se va a ver esta destrucción: "Como gacela perseguida, y como oveja sin pastor, cada cual mirará hacia su pueblo, y cada uno huirá a su tierra. Cualquiera que sea hallado" —sale alguien de su casa y lo atraviesa una lanza—; "cualquiera que por ellos sea tomado, caerá a espada". De hecho, esto se cumplió de esta manera, así se cumplió. Versículo 16: "Sus niños serán estrellados delante de ellos; sus casas serán saqueadas, y violadas sus mujeres". Esto es lo que sucedió cuando los medos invadieron Babilonia. Los medos no estaban motivados por las mordidas que podían recibir de parte de los babilonios: "No nos hagan nada, llévense nuestros bienes". No les importa el dinero; ellos quieren aniquilación total. "Con arco tirarán a los niños, y no tendrán misericordia del fruto del vientre, ni su ojo perdonará a los hijos".
Otra vez, Babilonia es expresada aquí como "hermosura de reinos y ornamento de la grandeza de los caldeos", pero destruida como Sodoma y Gomorra. Y describe aquí un lugar totalmente desierto, donde ya no hay nadie, ya no vive nadie; y quiénes: ni siquiera los que van en tiendas de campaña y nada más van como nómadas de un lugar a otro, ni siquiera ellos ya habitan en esta tierra. ¿Y quiénes la habitan? Fieras del desierto, hurones, avestruces, cabras salvajes; "en sus palacios aullarán hienas, y chacales en sus casas de deleite".
Cómo se cumplió: tres etapas
Entonces, todo este escenario tan explícito de hecho se cumplió perfectamente, en tres etapas. Primero, el año 539 antes de Cristo fue la invasión original de los medos a los babilonios. Más adelante, como ustedes saben, después de los medo-persas viene el imperio griego; los medo-persas de hecho no son finalmente los que trajeron este nivel de destrucción. Después los griegos: todavía varios reyes en el imperio griego todavía ven Babilonia como un lugar de mucha opulencia, y todavía permanecen muchas de las cosas de Babilonia. Y Alejandro Magno en particular —si han leído acerca de historia—, Alejandro Magno es uno que tiene planes para Babilonia, pero de hecho termina muriendo ahí, en Babilonia. Y después varios reyes griegos terminan realmente saqueando Babilonia, dejándola sin nada, al grado que cuando llega el imperio romano, en el año 116, uno de los emperadores romanos, cuando va a buscar lo que queda ahí en Babilonia, ya no encuentran nada ahí, ya la encuentra completamente desolada.
Entonces, la destrucción de Babilonia de hecho se dio en tres etapas, la destrucción que está profetizada aquí: primero con los medos, después con los griegos y finalmente ya con los romanos. Realmente no quedaba nada, al grado que las ruinas de Babilonia que existen el día de hoy se han encontrado muy recientemente, y ha sido difícil a lo largo de la historia tener algún tipo de evidencia de la civilización tan grande y tan majestuosa que existió en esa zona de Irak en algún momento. Entonces, si ustedes van ahí, quedan ruinas que recientemente se han excavado, que ahí están, pero que realmente ya no hay nada hasta el día de hoy de todo lo que hubo alguna vez, de lo que representó Babilonia.
Entonces, esa es a grandes rasgos la profecía; eso a grandes rasgos es lo que nos dice este pasaje en relación a lo que iba a suceder, que iba a comenzar a suceder en un periodo de unos 250 años.
Babilonia como símbolo de este mundo
Bueno, ¿qué podemos ver acerca de Babilonia entonces? Bueno, Babilonia… quiero enfocarme hoy a mostrarles que Babilonia de hecho es usada en la Biblia como un símbolo de este mundo. Babilonia representa a los enemigos de Dios, a todos los que se oponen a Dios y al pueblo de Dios; y Babilonia, en general, representa aquello a lo cual Dios juzgará finalmente para vindicar a su propio pueblo. Así es como la Biblia presenta a Babilonia desde Génesis capítulo 11.
Si ustedes recuerdan, en Génesis capítulo 11 lo que sucedió es que se reunieron todos los habitantes que habían descendido de Noé y de sus hijos, y ya existía otra vez esta rebeldía contra Dios que se dio originalmente en el Edén, que causó que fueran expulsados del huerto del Edén. Y ahora, en el capítulo 11, encontramos la torre de Babel —y Babel es Babilonia—, y el primer juicio que Dios hace sobre una sociedad rebelde contra su autoridad es el juicio que hace sobre aquellos que construyeron la torre de Babel. ¿Qué hizo Dios? Los dispersó.
Entonces aquí empieza la historia de Babilonia. De hecho, encontramos que va desde Babel… y en tiempos bíblicos —hablando en tiempos bíblicos, porque estamos hablando de la Babilonia del pasado—, ¿qué es Babilonia en tiempos bíblicos? Encontramos que de hecho va a ir desde Babel hasta Roma. ¿Cuál era el imperio en el tiempo de los apóstoles y de Jesús, que estaba en el poder? Roma. Y vean, esto es interesante: Pedro, de hecho, así es como describe a Roma. Si ustedes ven 1 Pedro 5:13, van a encontrar que dice Pedro: "La que está en Babilonia, elegida juntamente con ustedes, los saluda, y también mi hijo Marcos". ¿Estaba Pedro en Babilonia? No, no estaba en Babilonia geográficamente, no es el mismo lugar que estamos leyendo aquí en Isaías. ¿Dónde estaba Pedro? En Roma. "La que está en Roma", pero usa "Babilonia" como un término que ellos entienden: representa la oposición a Dios y representa la oposición al pueblo de Dios.
Así que Babilonia es este mundo; en la Biblia, Babilonia es todo lo que nos rodea. Dice 1 Juan 2, versículo 16: "Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo" —podríamos decir: no proviene del Padre, sino de Babilonia—; "el mundo pasa, y también sus pasiones; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre".
Nos encontramos con que estamos rodeados de una realidad anticristiana que se opone constantemente a Dios, y que se opone constantemente al pueblo de Dios, y que se va a oponer constante y crecientemente a todo lo que Dios nos muestra acerca de su voluntad moral. Entonces, cuando leemos estos pasajes —y van a ver ahorita, vamos a regresar a estos versículos—, van a ver el enfoque en la Biblia, y lo que Isaías está mostrándonos es que Babilonia no es nada más este lugar geográfico solamente, sino que Babilonia es todas las naciones de toda la tierra que serán juzgadas por Dios.
El rey de Babilonia
Así que ahora sí vamos al capítulo 14, porque ahora quiero mostrarles un poquito más de lo que está siendo revelado acerca de Babilonia. Vamos a brincarnos ahorita los versículos 1 y 2 del capítulo 14, y vamos a ver qué nos dice el pasaje acerca del rey de Babilonia. Dice: "Y en el día que Jehová te dé reposo de tu trabajo y de tu temor, y de la dura servidumbre en que te hicieron servir, pronunciarás este proverbio contra el rey de Babilonia, y dirás: ¡Cómo paró el opresor, cómo acabó la ciudad codiciosa de oro! Quebrantó Jehová el báculo de los impíos, el cetro de los señores; el que hería a los pueblos con furor, con llaga permanente, el que se enseñoreaba de las naciones con ira, y las perseguía con crueldad. Toda la tierra está en reposo y en paz; se cantaron alabanzas. Aun los cipreses se regocijaron a causa de ti, y los cedros del Líbano, diciendo: Desde que tú pereciste, no ha subido cortador contra nosotros. El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos que en tu venida saliesen a recibirte, hizo levantar de sus sillas a todos los príncipes de la tierra, a todos los reyes de las naciones. Todos ellos darán voces y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros? Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán. ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo. Se inclinarán hacia ti los que te vean, te contemplarán, diciendo: ¿Es este aquel varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos, que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades, que a sus presos nunca abrió la cárcel? Todos los reyes de las naciones, todos ellos yacen con honra, cada uno en su morada; pero tú, echado eres de tu sepulcro como vástago abominable, como vestido de muertos pasados a espada, que descendieron al fondo de la sepultura, como cuerpo muerto hollado. No serás contado con ellos en la sepultura, porque tú destruiste tu tierra, mataste a tu pueblo. No será nombrada para siempre la descendencia de los malignos. Preparad sus hijos para el matadero, por la maldad de sus padres; no se levanten, ni posean la tierra, ni llenen de ciudades la faz del mundo. Porque yo me levantaré contra ellos, dice Jehová de los ejércitos, y raeré de Babilonia el nombre y el remanente, hijo y nieto, dice Jehová. Y la convertiré en posesión de erizos, y en lagunas de agua; y la barreré con escobas de destrucción, dice Jehová de los ejércitos".
Esta otra parte del capítulo 14 ahora cambia el enfoque específicamente al rey de Babilonia. Y entonces, no estamos seguros históricamente; hay muchos reyes que podrían encajar con lo que está siendo descrito aquí, pero el punto es que sí hay un enfoque en un personaje específico, que es el rey de Babilonia, el que está a cargo de esta nación, o al frente de esta nación, de este imperio.
Y entonces surge —a lo mejor ya lo identificaron, pero hay unos ciertos versículos aquí que son controversiales, y que a veces la gente no está segura de qué están hablando ahí, y en la historia de la iglesia se han debatido—, que en particular son los versículos 12 al 14: "¡Cómo caíste del cielo, oh Lucifer!" —esa es la palabra, porque en la versión en latín Jerónimo tradujo esta palabra, "estrella de la mañana", como "Lucifer"—. Y claro, cuando ustedes escuchan la palabra "Lucifer", ¿qué piensan? Bueno, piensan en Satanás, ¿no? Dicen: "Pues está hablando de Satanás": "¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones".
Y luego expresa esto, que muchos han visto aquí: está siendo descrito el juicio inicial sobre Satanás, cuando él se rebeló contra Dios; porque lo que describe el versículo es este orgullo que causó que Satanás se rebelara contra Dios: "Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo". Y está describiendo todo a una escala tan grande, que realmente para muchos dicen: "Es que esto va más allá de un rey terrenal".
Bueno, recuerden: esto es lenguaje poético lo que estamos leyendo, que trata de describir la grandeza del rey de Babilonia. Realmente está dirigido al rey de Babilonia; no está tratando principalmente de hacer una descripción de Satanás, y eso lo quiero aclarar. Principalmente nos está tratando de mostrar algo acerca de un rey físico en Babilonia que está —bueno, vamos a verlo en un momento— llenándose de orgullo, que es lo que está juzgando Dios.
Pero entonces, ¿es un rey o Satanás? Bueno, es un rey; pero sabemos por la historia bíblica que, de todas maneras, ¿quién está detrás de todos los reyes de este mundo? Satanás. Entonces, aunque esto no sea una descripción específica y directa de Satanás, entendemos claramente que de hecho sí también describe a Satanás en un sentido, porque está detrás de todo poder que se opone a Dios y al pueblo de Dios. Y en un momento vamos a ir hacia allá, pero si ustedes ven en Apocalipsis, también está siendo descrita otra vez Babilonia; en Apocalipsis, los reyes de este mundo, ¿y quién está detrás de Babilonia? El dragón.
Entonces sí encontramos estas descripciones que nos muestran lo que dice 2 Corintios 4:4: "El dios de este mundo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no vean el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios". Es el dios de este mundo, así es como Pablo lo llama. Y entonces queremos entender un poquito qué es lo que está siendo descrito aquí: si es una descripción de Satanás de una manera indirecta, pero es una descripción más directa de todos los poderes y todos los reyes de este mundo.
El orgullo: querer ser como Dios
¿Cuál es la descripción? Número uno, ¿cuál es la descripción? Orgullo. "Subiré al cielo". ¿Qué pasó en la torre de Babel? "Subiremos al cielo"; eso es lo que había en su corazón: era exaltarse, llegar hasta los cielos, ser como Dios. "Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono; y en el monte" —¿dónde está un monte? En lo alto— "me sentaré; sobre las alturas de las nubes subiré". Vean en todas estas palabras lo que están describiendo: estar en lo más alto posible que se puede estar. Es lo que está describiendo, es querer ser… ¿Cuál es la mentira que Satanás le dijo a Eva en un principio? "Serás como Dios". Elévate a ti mismo, busquen estar hasta arriba, tú puedes ser como Dios. Y eso es exactamente lo que hay en el corazón del rey de Babilonia: ponerse en el lugar de Dios. Dice el capítulo 4 de Daniel: "¿No es esta la gran Babilonia que yo he construido con mis manos, con el poder de mi fuerza?".
Vean, quiero enseñarles otro pasaje que ya estudiamos, que también se ve paralelo a este normalmente, que es Ezequiel 28; y vean cómo usa el mismo lenguaje que usa Isaías. En Ezequiel 28 tenemos una profecía contra el rey de Tiro, y el versículo 2 del capítulo 28 de Ezequiel lo narra perfectamente. Dice: "Por cuanto se enalteció tu corazón, y dijiste: Yo soy un dios, en el trono de Dios estoy sentado en medio de los mares —siendo tú hombre y no Dios—, y has puesto tu corazón como corazón de Dios". Y luego vean el versículo 5: "Con la grandeza de tu sabiduría en tus contrataciones has multiplicado tus riquezas; y a causa de tus riquezas se ha enaltecido tu corazón".
Más adelante dice el versículo 12: "Así ha dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría y acabado de hermosura" —y esto es la razón por la que muchos creen que está aquí otra vez una referencia a Satanás—; versículo 13: "En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura: de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo, ónice, zafiro, carbunclo y esmeralda; y de oro los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación. Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra, delante de los reyes te pondré para que miren en ti. Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran. Todos los que te conocieron entre los pueblos se maravillarán sobre ti; espanto serás, y para siempre dejarás de ser".
Aquí otra vez tenemos otro pasaje que usa lenguaje poético, hablando del Edén y de estas piedras preciosas y de un querubín, y muestra al rey de Tiro con ese tipo de lenguaje de perfección y de gloria y de honor. Otra vez: ¿refleja aquí, sí refleja a Satanás? De hecho sí; pero no, no tenemos que pensar que estos pasajes están primeramente hablando de Satanás: primeramente están hablando del hombre que tiene una posición tan alta, y de tanta gloria y de tanto honor, que se convierte y se siente como dios. Eso es, en primera instancia, la interpretación que estos pasajes deben de tener.
Alejandro Magno se llamaba a sí mismo Zeus-Amón, la combinación de los dioses griegos y egipcios. Los emperadores romanos, César: ¿cuál era la proclamación del imperio romano acerca de César? "César es señor", porque para ellos ese era un dios. Y aunque sea mucho más sutil hoy en día, porque nuestros gobernantes no necesariamente se proclaman dios, pero sí puedes ver este sentido de grandeza y de importancia que se autoimponen los que están en el gobierno sobre nosotros —no estoy hablando nada más de México, y no estoy hablando de alguien en particular nada más—, porque entendemos que es la gran tentación de lo que significa un gobierno humano: cuando la gente te empieza a reconocer, cuando empiezas a sentir que tienes poder, cuando empiezas a escuchar todo el tiempo que lo que sea que tú digas es lo que debe de hacerse, empieza a crecer dentro de ti un cierto orgullo, que realmente no es algo nuevo, simplemente está encontrando un nuevo lugar en donde expresarse.
Pero tú y yo tenemos lo mismo, tú y yo tenemos la misma tentación hacia el orgullo y hacia la edificación de nuestro propio ser: queremos ser como Dios. Sí, queremos ser como Dios; esa es la inclinación de nuestros corazones. El orgullo es el espíritu de este mundo; la autoadoración es la religión del hombre. Aunque esa autoexaltación se ve de diferentes maneras, no se ven todas igual: la ideología de género es una expresión de "yo soy dios, porque mi identidad la determino yo, nadie más me va a decir qué es lo que soy". ¿No es la máxima expresión de orgullo que puede haber en el ser humano? Y eso es lo que celebramos, nuestra sociedad lo celebra: si tú decides, tú determinas tu identidad; que nadie te diga un pronombre que no te gusta, porque te van a decir "él".
Entonces, estaba escuchando las noticias acerca de lo que está pasando ahorita en Chicago, en las escuelas públicas de Chicago: ya pasaron una ley de que todas las escuelas públicas de Chicago, desde las primarias hasta las preparatorias, todos los baños tienen que ser neutrales; ya no hay baños de hombres y de mujeres por separado, todos tienen que ser neutrales. Entonces tú puedes entrar al baño que tú quieras, desde la primaria hasta la preparatoria: tú decides. Babilonia, ¿no? Todo lo que se opone a Dios, todo lo que se opone a la moralidad que Dios nos muestra en su Palabra de lo que significa ser hombre y lo que significa ser mujer, cómo eso es diferente: va a haber rebeldía contra eso. ¿Por qué? Porque nosotros queremos ser dios; no nos gusta que nos digan nada sobre cómo hacer las cosas y cómo llevar nuestras vidas, y a quién obedecemos, y a qué leyes morales nos regimos; es lo último que queremos escuchar, porque queremos creer que nosotros somos como Dios.
Yo, cuando estaba escuchando esta noticia, estaba pensando: de hecho, hermanos, no nos debe sorprender. O sea, sí nos sorprende, porque pienso cómo sería, pues, para las niñas, el pensar en entrar a este baño; y no sé qué implicaciones va a ir teniendo a largo plazo eso, y cómo se va a ir viendo, y si van a tener que retractarse en algún momento porque va a causar verdaderos problemas en la sociedad. Pero miren, hermanos: las cosas van a empeorar. No sabemos… Es porque estamos leyendo, eso es lo que dice el pasaje acerca de Babilonia: Babilonia, el sistema de este mundo, va a tener cada vez más y más y más influencia, de tal manera que la oposición va a ir creciendo más y más y más, y la iglesia va a encontrarse cada vez más con conflictos en los cuales puedes perder tu trabajo si no aceptas ciertas cosas, o ya no puedes ir a esta escuela, porque si vas a esta escuela entonces tienes que aceptar esas cosas. Y entonces, como cristianos, cada vez más vamos a ser confrontados con una oposición creciente hacia el tipo de fe que la Biblia nos invita a tener, que es el tipo de fe que se somete completamente a la autoridad de Dios y dice: "Dios, tú eres Dios, tú pones las reglas; yo me someto y obedezco lo que tú digas". Cada vez va a ser más difícil hacer eso.
Entonces, este pasaje nos muestra esa realidad: ese es nuestro mundo, esta es la gente que nos gobierna, la que está siendo descrita aquí. Gente que está llena de orgullo, gente que está llena de edificación personal, gente que trata de engañar: "tú que debilitabas a las naciones" muestra este engaño; también muestra esta destrucción: "¿Es este aquel varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos, que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades?". Siempre, todo lo que el rey de Babilonia representa —y quien está detrás, Satanás—, va a terminar en destrucción, porque es mentira.
Ya lo veíamos el domingo pasado: ¿cuál es la mentira del pecado? "Vas a ser feliz". Esa es la mentira del pecado, eso es lo que nos atrae del pecado; es que siempre que nos trata de seducir a algo que va en contra de la voluntad de Dios, es porque nos da promesas de felicidad y de satisfacción que, una vez que cedemos, nos damos cuenta de que estamos peor de lo que estábamos antes, somos más infelices ahora de lo que éramos antes, cuando el pecado empieza a atraparnos dentro de sus garras y empieza a mostrarnos lo temporal y lo superficial de lo que nos ofrece. Entonces, este es el rey de Babilonia que está siendo descrito aquí, y su destrucción final, su juicio, el juicio que Dios traerá sobre él.
La Babilonia del futuro
Entonces, para mostrarles el panorama más amplio, quiero llevarlos a la Babilonia del futuro; ya vimos la del pasado. Ahora quiero que vean, en estos versículos del capítulo 13, la manera en que la profecía bíblica tiene como estas montañas y estos valles. Esta es la manera en que el profeta lo ve: si ustedes tienen una montaña aquí y una montaña acá atrás, separadas por unos 10 kilómetros, cuando tú lo ves desde una cierta perspectiva, ¿cómo se ven las montañas? Pues se ven juntas; no ves este valle que está aquí en medio, ves la montaña acá y la montaña acá. Y así es como muchas de las profecías se manifiestan, en particular en el libro de Isaías: lo van a encontrar hablando, por ejemplo, de la primera venida y la segunda venida, aparecen juntas en la misma profecía, pero de hecho tienen una separación entre las dos, en donde el cumplimiento está separado por un tiempo considerable, que es en este caso más de dos mil años.
Cuando habla acerca del día de Jehová, hay un día de Jehová que juzgará a los babilonios a través de los medos; pero también hay un día de Jehová que es "el día que viene, terrible, y de indignación y ardor de ira, para convertir la tierra en soledad, y raer de ella a sus pecadores". Y después describe este escenario: "Las estrellas de los cielos, sus luceros, no darán su luz; el sol se oscurecerá al nacer, la luna no dará su resplandor". ¿Han escuchado ese lenguaje antes, en el Nuevo Testamento? Ya lo hemos escuchado: es el lenguaje que se usa en Mateo 24, que es esta declaración de Jesús acerca del final de los tiempos. E igualmente, Jesús está describiendo dos fases de su profecía: una, la destrucción del templo en el año 70 después de Cristo, y también está apuntándonos hacia el final de la era presente, que es el juicio final en el cual Dios juzgará a las naciones.
Y dice el versículo 29 de Mateo 24: "E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria".
Entonces empiezan a ver esta profecía, que nos muestra que Isaías de hecho está viendo un panorama más amplio, en el cual no es nada más la destrucción de Babilonia por los medos 150 años después de lo que está hablando, sino que también está hablando de una destrucción final de todas las naciones que se han opuesto a Dios por todas las generaciones de todos los siglos, y que ahora, el final de los tiempos, se muestra en Apocalipsis capítulo 18.
Y aquí, en Apocalipsis 18, encontramos otra vez retomando esta idea de Babilonia. Vean el versículo 4, dice: "Y oí otra voz del cielo que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades". La gran Babilonia.
Entonces, ¿qué es lo que está juzgando Dios? Otra vez, el orgullo; el orgullo de este mundo está siendo juzgado por Dios, porque eso es lo que nos lleva a rechazar el evangelio, a decir: "No, yo soy una buena persona, yo estoy haciendo lo que debería de hacer, Dios no debe de estar enojado conmigo, soy una buena persona, así que Dios me debe algo al final". Eso es el orgullo de nuestro corazón, que el evangelio está diseñado para destruir; y los imperios de este mundo están llenos del orgullo que nos hace pensar que son invencibles, que son intocables. Pero un día Dios juzgará a todas las naciones en su pecado. Jesús les dijo: "Ustedes son los que se justifican a sí mismos ante los hombres, pero Dios conoce sus corazones; porque lo que entre los hombres es de alta estima, abominable es delante de Dios", Lucas 16:15.
Entonces, viene un juicio final sobre toda la tierra, que está siendo descrito en Apocalipsis, donde llama a Babilonia "la grande", la que seduce al mundo con sus fornicaciones, con todo lo que ofrece. Que es tan fácil ser seducido por Babilonia, porque todo lo que nos ofrece es apetecible: ¿más dinero? Sí, por favor. ¿Más sexo? Sí, por favor. ¿Más comida? Sí, por favor. ¿Más vacaciones? Sí, por favor. Esas son todas las cosas que queremos, y es todo lo que se nos está ofreciendo todos los días, para decirnos: "Esto es lo mejor que puedes tener, y es lo que realmente te va a hacer feliz". Y en vez de que nos apunten a Dios, esas cosas se convierten en nuestros ídolos y vivimos para esas cosas. Y Dios un día vendrá y dirá: "El juicio final ha llegado, todas las naciones dejarán de ser". Y esto también está en Apocalipsis: la gracia común se ha terminado, no hay más música, no hay más bailes, no hay más comida, no hay más salud para ustedes, porque ahora mi juicio se manifestará sobre todo el mundo, para que sean manifiestas las intenciones y las motivaciones de cada corazón. Y ese es el siguiente capítulo de la historia.
La esperanza: Dios vindicará a su pueblo
Quiero mostrarles la esperanza que está dentro de este pasaje; por eso quería terminar con estos tres versículos del capítulo 14: "Porque Jehová tendrá piedad de Jacob, y todavía escogerá a Israel, y lo hará reposar en su tierra; y a ellos se reunirán extranjeros" —de Cuajimalpa también— "y se juntarán a la familia de Jacob. Y los tomarán los pueblos y los traerán a su lugar, y la casa de Israel los poseerá por siervos y criadas en la tierra de Jehová; y cautivarán a los que los cautivaron, y señorearán sobre los que los oprimieron".
Algún día, hermanos, todos nuestros enemigos serán vencidos; algún día Dios vindicará a su pueblo, para que ellos conozcan a Dios como su gloria final y eterna. Es lo que describe Pablo en 2 Tesalonicenses 2:8: "Entonces será revelado ese inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida".
Aquí está la imagen, quiero mostrársela: ese es mi pequeño diagrama que hice para el libro de escatología. Y en este diagrama pueden ver cómo vamos desde el Edén, en la creación original, hacia el segundo Edén y la nueva creación. En el proceso ha habido un exilio del Edén, que llevó a la torre de Babel; y después hubo un llamamiento del pueblo de Dios a la tierra prometida, a Jerusalén; después otro exilio, a Babilonia, que es el que estamos leyendo ahorita en Isaías; y después otra vez el regreso a Jerusalén de su pueblo, después de Babilonia, a través de Ciro y los persas.
Y después otra vez nos encontramos al pueblo de Dios ahora rescatado y salvado por la sangre de Cristo Jesús, quien es el verdadero templo, que reflejaba la realidad de la presencia y la comunión con Dios en el Edén; eso estaba reflejado en el tabernáculo, en el templo. Y después Jesús dijo: "Yo soy el templo"; y después, a través de su sacrificio, compra para sí un nuevo pueblo, de toda lengua, tribu y nación, reyes y sacerdotes, para que ahora nosotros, que vivimos en Babilonia, regresemos nuevamente al lugar que nos ha preparado: la nueva Jerusalén, lugar de perfecta comunión con Dios por toda la eternidad.
Todos los reinos de este mundo pasarán. La justicia perfecta: no hay ni un solo pecado, ninguna injusticia, que esté pasando desapercibida por Dios para ser juzgada en el día final. Y la Biblia nos revela quién está detrás de la cortina: los líderes de este mundo solo son títeres, ¿verdad?, pero ¿quién está en control finalmente de todas las cosas? Dios.
Así que, hermanos, oremos por humildad; oremos que Dios nos ayude a resistir el orgullo de este mundo, siguiendo el ejemplo de Jesucristo, quien se humilló a sí mismo tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres. Que ese sea nuestro ejemplo: "Señor, dame el tipo de humildad para venir delante de ti y decirte: Señor, tú eres todo lo que tengo, tú eres todo lo que significa mi vida y el propósito de mi existencia; así que ayúdame a vivir para ti, ayúdame a vivir a la luz de tu gracia y de tu perdón, para que todo el mundo pueda escuchar la grandeza de quien eres tú, y pueda ver en mí una persona redimida por tu sangre, transformada desde adentro hacia afuera, para manifestar el gozo del Señor"; y que esa realidad sea una luz en medio de Babilonia.
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