Juicio y Salvación de Egipto
¿Por qué Dios hiere antes de sanar? Isaías 19 y 20 muestran a Dios derribando la religión, la sabiduría, la economía y los líderes de Egipto, y luego prometiendo enviarles “salvador y príncipe” y llamarlos “pueblo mío”. Un pasaje sorprendentemente navideño sobre cómo el juicio expone nuestros ídolos para abrir paso a la salvación.
Transcripción
Dónde estamos en Isaías: juicio y redención para las naciones
… (La grabación comienza con el mensaje ya iniciado.) …Isaías 19 y 20. El domingo pasado vimos cómo es que este libro va teniendo diferentes enfoques, en relación siempre al juicio de Dios y también acerca de su plan de redención para la humanidad. Lo que estábamos viendo el domingo pasado tenía que ver con todos estos juicios sobre diferentes naciones: contra Siria, contra Filistea, contra Moab, contra Damasco, contra el reino del norte de Israel. Y de repente este cambio tan drástico, donde sentimos ese cambio de 360 grados, donde de repente habla acerca de Etiopía, y de una manera muy extraña: de repente, después de todas estas profecías de juicio, tenemos en el capítulo 18 un cambio hacia esperanza para una nación tan lejana de Israel, en África, hablando acerca de la manera en que Dios quiere salvarlos, y la manera en que ellos van a traer ofrenda a Dios, y de la manera en la cual van a buscar ir a Jerusalén y van a traer su ofrenda.
Y entonces veíamos que todas estas profecías nos empiezan a apuntar hacia el plan que Dios tiene, que se cumple de una manera clara y muy directa en la vida de Cristo Jesús y en el mensaje que la iglesia lleva en el libro de Hechos para todas las naciones, el llamado que tiene de ir a todas las naciones y predicar el evangelio hasta el fin del mundo. Y empiezas a ver cómo se cumple todo lo que ya en el Antiguo Testamento estaba profetizado acerca de la manera en que Dios tiene un plan no nada más para Israel como nación étnica, sino para todas las naciones del mundo.
Y hoy vamos a ver otra vez estos contrastes, y enfocado específicamente aquí en Egipto. Entonces, la primera mitad del capítulo 19 —vamos a ver hasta el versículo 15— es un juicio contra Egipto, y de la misma manera el capítulo 20 habla acerca de la manera en que Egipto también será juzgado por Dios. Entonces tenemos como un sándwich aquí: de este lado juicio y de este lado juicio; primera mitad del capítulo 19, juicio; capítulo 20, juicio; y en medio, versículos 16 al 25 del capítulo 19, tenemos algo muy extraño, otra vez, que surge en medio de dos profecías de juicio.
Así que quiero ver esto junto con ustedes, gozarnos en la manera en la cual… Aunque el mensaje de hoy —si me hubieran dicho "vas a predicar el domingo antes de Navidad", nunca habría pensado "voy a predicar acerca del juicio sobre Egipto"—, pero en nuestra progresión a lo largo del libro de Isaías fue increíble para mí descubrir qué tan navideño es este pasaje. Así que van a ver.
Profecía contra Egipto
Versículo 1: "Profecía sobre Egipto. He aquí que Jehová monta sobre una ligera nube, y entrará en Egipto". Entonces, aquí es la imagen como de una tormenta, que ves que empiezan a venir las nubes, y es como una tormenta que se acerca, es una señal de que algo viene. Así es como Dios se está acercando aquí a Egipto, para mostrarles. "Y los ídolos de Egipto temblarán delante de él, y desfallecerá el corazón de los egipcios dentro de ellos. Levantaré egipcios contra egipcios, y cada uno peleará contra su hermano, cada uno contra su prójimo; ciudad contra ciudad, y reino contra reino. Y el espíritu de Egipto se desvanecerá en medio de él, y destruiré su consejo; y preguntarán a sus imágenes, a sus hechiceros, a sus evocadores y a sus adivinos. Y entregaré a Egipto en manos de señor duro, y rey violento se enseñoreará de ellos, dice el Señor, Jehová de los ejércitos. Y las aguas del mar faltarán, y el río se agotará y secará. Y se alejarán los ríos, se agotarán y secarán las corrientes de los fosos; la caña y el carrizo serán cortados. La pradera de junto al río, de junto a la ribera del río, y toda sementera del río, se secarán, se perderán, y no serán más. Los pescadores también se entristecerán; harán duelo todos los que echan anzuelo en el río, y desfallecerán los que extienden red sobre las aguas. Los que labran lino fino y los que tejen redes serán confundidos, porque todas sus redes serán rotas. Y se entristecerán todos los que hacen viveros para peces. Ciertamente son necios los príncipes de Zoán; el consejo de los prudentes consejeros de Faraón se ha desvanecido. ¿Cómo diréis a Faraón: Yo soy hijo de los sabios, e hijo de los reyes antiguos? ¿Dónde están ahora aquellos tus sabios? Que te digan ahora, o te hagan saber qué es lo que Jehová de los ejércitos ha determinado sobre Egipto. Se han desvanecido los príncipes de Zoán, se han engañado los príncipes de Menfis; engañaron a Egipto los que son la piedra angular de sus familias. Jehová mezcló espíritu de vértigo en medio de él; e hicieron errar a Egipto en toda su obra, como tambalea el ebrio en su vómito. Y no aprovechará a Egipto cosa que haga la cabeza o la cola, la rama o el junco".
Entonces, en este lenguaje también poético acerca de la profecía contra Egipto, encontramos que Egipto será herido. Va a haber más sobre esto en un momento, pero piensen en esta manera: Dios está trayendo un juicio sobre una nación que unos 750 años antes había construido estas pirámides, y habían hecho grandes civilizaciones, y tenían uno de los poderes militares más grandes de la tierra; definitivamente era una nación sumamente poderosa de la que estaba hablando aquí Isaías. Y entonces, este es un mensaje… imagínense todas estas escenas en Egipto.
Egipto hoy en día no es una nación tan poderosa. Es decir, ellos se jactan acerca de su pasado porque es todo lo que tienen: es recordar lo que alguna vez fueron, y eso los llena de orgullo. Es un poco como nosotros al pensar en los aztecas, ¿no? "Sí, así, los aztecas fueron una gran civilización". Pero eso ya pasó; nuestro país ya no representa ese tipo de nivel de superioridad en todo el mundo en cuanto a avances tecnológicos y de la civilización. Hoy en día Egipto está catalogado, en fuerza de economía mundial, en el número 102 de los países. Y esta profecía se trata acerca de eso: mostrar cómo ninguna nación —pero en particular el orgullo de toda nación— será juzgado por Dios, de tal manera que ninguna nación durará en el poder como una nación que reta a Dios, que se rebela contra Dios.
Y entonces tenemos… voy a nada más recorrer con ustedes estos 15 versículos, para mostrarles qué es lo que está mostrándonos Dios que está destruyendo. Número uno, su religión: ahí ven, "los ídolos de Egipto temblarán delante de él". Número dos, está destruyendo Dios su unidad: egipcios contra egipcios, versículo 2, cada uno contra su prójimo; es decir, su paz está siendo amenazada por Dios, no van a tener paz. Número tres, está destruyendo su sabiduría: el versículo 3 habla acerca del consejo, los adivinos, toda la gente que la gente consulta para tener algún tipo de guía en su vida; ellos están siendo destruidos también por Dios. Número cuatro, su economía: ven desde el versículo 5 hasta el versículo 9, la manera en que se secan las aguas y ya no tienen manera de pescar. Y después, su liderazgo está siendo destruido por Dios, versículos 11 hasta el 15: "Entonces, ¿dónde están ahora aquellos tus sabios?".
Es una nación cuyos líderes no tienen dirección, no saben hacia dónde ir, son como unos borrachos que están perdidos. Y de alguna manera esta imagen acerca de una nación que no tiene dirección, y donde Dios está juzgando a la nación, es algo que se ha repetido a lo largo de la historia: nación tras nación que ha sido dirigida por personas que están llenas de orgullo, y Dios juzga el orgullo; naciones que andan como borrachos sin realmente saber qué es lo que está pasando, porque precisamente están buscando significado, están buscando propósito, están buscando una razón para su existencia en todo excepto en Jesús. Y así ha sucedido con naciones tras naciones tras naciones a lo largo de la historia. Ahora quiero que vean esto. Este es un resumen de los versículos 1 al 15 del capítulo 19. Quiero que ahora brinquen al capítulo 20, porque quiero que vean cómo continúa esta profecía más adelante, hablando acerca de la manera en que es inútil confiar en el hombre, porque el hombre va a ser juzgado por Dios, y va a ser revelado, va a ser expuesto lo débil que realmente es, y lo tonto que realmente es, y lo indefenso que puede ser de un día para otro: si Dios juzga a alguien, de repente ya no tiene nada.
Y entonces, la manera en que se expresa aquí la profecía, dice, capítulo 20: "En el año que vino el Tartán a Asdod, cuando le envió Sargón rey de Asiria, y peleó contra Asdod y la tomó, en aquel tiempo habló Jehová por medio de Isaías hijo de Amoz, diciendo: Ve y quita el cilicio de tus lomos, y descalza las sandalias de tus pies. Y lo hizo así, andando desnudo y descalzo. Y dijo Jehová: De la manera que anduvo mi siervo Isaías desnudo y descalzo tres años, por señal y pronóstico sobre Egipto y sobre Etiopía, así llevará el rey de Asiria a los cautivos de Egipto y los deportados de Etiopía, a jóvenes y a ancianos, desnudos y descalzos, y descubiertas las nalgas para vergüenza de Egipto" —no sabían que estaba esa palabra en la Biblia, ¿verdad?—; "y se turbarán y avergonzarán de Etiopía su esperanza, y de Egipto su gloria. Y dirá en aquel día el morador de esta costa: Mirad qué tal fue nuestra esperanza, a donde nos acogimos por socorro para ser libres de la presencia del rey de Asiria; ¿y cómo escaparemos nosotros?".
Entonces, más adelante Judá —específicamente Ezequías— van a ser tentados a hacer una alianza con Egipto para protegerse de los asirios, y esta profecía está específicamente diseñada para mostrarles qué tan ridículo es hacer una alianza con Egipto, porque Egipto va a ser expuesto también, de la misma manera en que las demás naciones serán expuestas como débiles. Y dice el Señor: "No, su confianza tiene que estar en mí". Ya hemos visto esta exhortación antes en el libro de Isaías; hemos visto cómo Dios les recuerda: no confíen en personas, no confíen en imperios, no confíen en gobiernos, porque ningún gobierno realmente les puede dar el tipo de esperanza que yo les doy, porque yo soy Dios soberano sobre todas las naciones, yo realmente tengo el control de todas las cosas; y si tú pones tu confianza en el hombre, vas a terminar decepcionado.
Así que le dice a Isaías: "Ve y predica desnudo por tres años". Y a ustedes les daba pena ayer ir a la alcaldía, y decían: "Hay que platicar con la gente". Imagínense: "Isaías, ve y predica", pero no nada más: "Ve y predica desnudo". "No". Gracias, Señor, porque no soy Isaías. Es fácil lo nuestro, ¿no?, en comparación.
Pero la razón por la que le pide que lo haga desnudo es para mostrar la vergüenza a la cual serán expuestos los egipcios y las demás naciones en las cuales tienen la tentación de confiar. Ellos tienen la tentación de confiar en ellos y decir: "Sí, si hacemos una alianza con ellos, entonces nos podemos proteger contra esta amenaza inminente de los asirios".
Y así, en nuestra vida, nosotros también como cristianos somos llamados a predicar juicio, el juicio de Dios sobre aquellos que confían en algo que no es lo que Dios ha hecho por nosotros. Ve qué tonto es confiar en el dinero, porque un día lo tienes y otro día no lo tienes. Ve qué tonto es confiar en tus estudios, porque de pronto te das cuenta de que no te sirven de mucho. Ve qué tonto es confiar en una relación amorosa, porque esa relación te decepciona. Ve qué tonto es pensar que tienes salud y estás saludable, porque de repente tienes COVID y estás cerca de ir al hospital, y un día están haciendo un anuncio como el que hicimos hoy y ya no estás aquí. Qué ridículo es; la vergüenza a la cual son expuestas esas cosas cuando se ve lo frágiles que son.
Es la exhortación que Dios está tratando de hacerle al pueblo de Israel a través de Isaías, y gráficamente, en la manera en que él estuvo —probablemente con un poquito de ropa, no sé qué tan desnudo está, pero bastante desnudo—, y eso, convertirlo en una imagen gráfica de la vergüenza. ¿Qué es la seguridad de nuestros ídolos? La fragilidad de las cosas que nosotros consideramos como importantes en esta vida. ¿Qué es importante para ti? ¿Y qué tan seguro es lo que es importante para ti? ¿Qué tan confiable?
Entonces aquí está. Y vamos a estar viendo un poquito más acerca de Isaías y su vida personal; no sabemos muchas cosas sobre su vida personal. Ya vimos el nombre de dos de sus hijos, y ya vimos algunos aspectos de él, pero aquí se empieza a revelar un poquito más acerca de lo que significa para él ser profeta de Dios durante este tiempo: a veces la obediencia puede traer humillación, a veces es parte del llamado al cual Dios nos ha traído como sus hijos.
Pero si pudiéramos resumir este capítulo 20, podríamos verlo en lo que dice el Salmo 20, versículos 7 y 8: "Algunos confían en carros y otros en caballos, pero nosotros en el nombre del Señor nuestro Dios confiaremos". Ese es el llamado de este capítulo: a no confiar en Egipto, a ver cómo el juicio de Dios va a exponer lo que Egipto realmente es.
La segunda parte: Egipto es sanado
Así que vamos a la segunda parte de este mensaje, y es el versículo 16 del capítulo 19, y es la parte de la salvación. Egipto en este pasaje no solamente es herido, no solamente es expuesto: de hecho, en este pasaje Egipto es sanado. Vamos a ver qué es lo que dice Dios acerca de Egipto específicamente, y la profecía hacia ellos, que es parecida a la profecía que vimos el domingo pasado en relación a Etiopía en el capítulo 18.
Pero vean, aquí está. "En aquel día": va a venir un día en el que ya es expuesto Egipto como una nación débil, y militarmente creían ser muy fuertes, pero dice el versículo 16 que en aquel día "los egipcios serán como mujeres". Ahora, yo sé que esto no es políticamente correcto, el lenguaje que usa aquí, pero "serán como viejas" es la expresión que usaríamos hoy en día. Así decían de niños: "¡Vieja el que llegue al final!". Ahora, es un insulto que te llamen mujer; "mujeres" aquí es un insulto. ¿Por qué es un insulto? Porque pensaban que eras tan fuerte, pero realmente eres débil.
Y eso es algo que tiene que ver simplemente con la biología, con la diferencia entre hombres y mujeres. Los hombres somos por lo regular —yo sé que hay mujeres más fuertes que yo, pero por lo regular los hombres somos más fuertes que las mujeres—; es por eso que se ha generado un abuso de parte de los hombres hacia las mujeres, en una cultura machista, porque aprovechan los hombres su superioridad física sobre de las mujeres para oprimirlas o para sacar ventaja de su debilidad. Y aquí simplemente la profecía está expresando que la fuerza que ellos pensaban tener no está ahí, y entonces están expuestos como indefensos, así como una mujer por lo regular está en una posición vulnerable en nuestra sociedad.
Y dice: "Porque se asombrarán y temerán en la presencia de la mano alta de Jehová de los ejércitos, que él levantará contra ellos". Este ha puesto su mano encima de ellos para juzgarlos, y en ese momento en que están siendo juzgados, están siendo expuestos como débiles: ya se han caído todos sus ídolos, ya se ha caído su sistema político, ya se ha caído su fuerza, ya no tienen nada en qué confiar. Que, por cierto, eso se habría cumplido históricamente en el año 670 antes de Cristo, en particular por los asirios en este tiempo; pero también, viendo hacia adelante, como vamos a ver en un momento, esta profecía nos muestra el juicio de Dios. Y dice el versículo 17: "Y la tierra de Judá será de espanto a Egipto". Van a tener miedo de Judá, del Dios de Judá, "y todo hombre que de ella se acordare temerá por causa del consejo que Jehová de los ejércitos acordó sobre aquella".
Entonces, una imagen muy parecida al éxodo, en el cual se acuerdan bien de estas diez plagas. Y entonces, para cuando llega la décima plaga, ¿cómo ven los egipcios a los judíos? "Váyanse de aquí, no los queremos ver, porque ustedes representan juicio para nosotros; entre más los retengamos, mayores serán los juicios de parte de Dios sobre nosotros, porque ahorita ya murieron todos nuestros primogénitos y ya tenemos miedo, queremos que salgan de entre nosotros". Es una escena muy parecida a esta, pero ahora viendo hacia el futuro, en el cual ahora el Dios de Israel se muestra como el Dios superior, y entonces ellos asocian a este Dios como el Dios real de esta tierra, y entonces dicen: "El Dios de Israel, ese es el verdadero Dios; más vale que estemos bien con ese Dios". Algo pasará en el futuro, ¿no? Está apuntando hacia el futuro, en el cual el temor y la sumisión a este Dios se vuelven reales. ¿Por qué? Porque han perdido todo, se dan cuenta de que este Dios es el que tiene el control de todas las cosas.
Y dice el versículo 18: "En aquel tiempo habrá cinco ciudades en la tierra de Egipto que hablen la lengua de Canaán, y que juren por Jehová de los ejércitos; una será llamada la ciudad de Heres". No hay un consenso sobre qué significa o cómo se cumplió este pasaje, pero lo que nos muestra probablemente es simplemente que algunas ciudades —pocas ciudades comparadas con la cantidad de ciudades que hay en Egipto; aquí mencionando cinco— son ciudades que están completamente comprometidas con el Dios de Israel, a tal grado que hablan el idioma del pueblo de Israel. Y entonces es el lenguaje de fe en el Dios de Israel que está siendo expresado en todas estas ciudades. Ciudad de Heres: ciudad de destrucción; algunas traducciones, ciudad del sol; algunas traducciones, ciudad de justicia. Así que no estamos seguros exactamente a qué se refiere esta profecía o cómo se cumple exactamente, pero sí tenemos la idea de lo que está tratando de explicar; en el contexto de Isaías y de su tiempo probablemente entienden mejor a qué se refiere todo esto.
Pero nosotros podemos ver aquí que la profecía está apuntando simplemente a que en un futuro hay ciudades egipcias que están abrazando al Dios de Israel, que están hablando el lenguaje del Dios de Israel. Y nosotros estábamos escuchando personas ayer hablar acerca de toda clase de cosas, y decíamos: o sea, tú puedes darte cuenta por hablar con alguien si es cristiano, ¿no es cierto? Y esta pregunta que hacíamos: ¿quién es Jesús? En el momento en que alguien contesta acerca de quién es Jesús, te puedes dar cuenta si son creyentes, ¿no es cierto? Hay algo en la manera de hablar, es el lenguaje que usamos, el lenguaje de fe, que expresa una convicción clara en el Dios que hemos visto en este libro. Y entonces la imagen es: Egipto no está hablando su idioma normal, el que antes hablaban; están hablando el lenguaje que expresa fe en el Dios de Israel.
Dice el versículo 19: "En aquel tiempo habrá altar para Jehová en medio de la tierra de Egipto". Entonces aquí lo ven, es un altar ahora que está siendo expresado como los altares que fueron llamados a levantar los patriarcas. ¿Qué representa un altar? Adoración, ¿no? Los patriarcas, Abraham, Isaac, todos fueron llamados a levantar altares de adoración; pero ahora el altar está en Egipto. "Y monumento a Jehová junto a su frontera". Entonces, el altar representa la reconciliación con Dios, el monumento representa unidad, redención, un recordatorio de la obra que Dios está haciendo entre ellos.
Y luego dice el versículo 20: "Y será por señal y por testimonio a Jehová de los ejércitos en la tierra de Egipto; porque clamarán a Jehová a causa de sus opresores". Y este lenguaje, "clamarán", es el mismo tipo de lenguaje que encontramos en Romanos 10:13: "Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invoca el nombre del Señor será salvo". Invocarán, clamarán a Jehová a causa de sus opresores.
Y aquí está la parte de Navidad, ya llegamos: "y él les enviará salvador y príncipe que los libre". Él les enviará un Josué, un Jesús, el Salvador. Ya vimos en el capítulo 9 una profecía muy específica acerca del príncipe, ¿verdad?, el llamado Príncipe de Paz. Y encontramos entonces una imagen en donde Dios dice: yo voy a enviarles a alguien que va a pelear la batalla por ustedes, Él va a ganar la victoria por ustedes.
Vean lo que dice más adelante —esto lo vamos a ver en muchos meses, no sé cuántos—, pero Isaías 49, versículo 25, dice: "Pero así dice Jehová: Ciertamente el cautivo será rescatado del valiente, y el botín será arrebatado al tirano; y tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos". Lo que alguien tenga contigo, tus enemigos serán mis enemigos; yo voy a derrotarlos por ti.
Y entonces encontramos esta imagen hermosa que se empieza a desarrollar. Versículo 21, vean qué increíble: "Y Jehová será conocido de Egipto, y los de Egipto conocerán a Jehová en aquel día; y harán sacrificio y oblación, y harán votos a Jehová, y los cumplirán". Ayer, vieran cuántas cosas surgen cuando nada más salimos un día a predicar el evangelio y platicamos con la gente, ¿no? Cuántas historias realmente hay. Ayer, cuando hablábamos con las personas, ¿sabían acerca de Dios? Si tú les preguntabas "¿crees en Jesús?", ¿qué dicen? "Sí, sí creo en Jesús".
Pero aquí surge algo muy interesante: el versículo 21 nos contrasta dos maneras. Acuérdense que cuando salieron los judíos de Egipto, los egipcios sabían algo acerca de Dios: después de la décima plaga, sí sabían algo de Dios, del Dios de Israel, sabían algo. Pero hay una diferencia entre conocer algo acerca de Dios y conocer a Dios. ¿Cuál es la diferencia? Egipto conoció algo acerca de Dios, como cuando Israel salió de Egipto después de las diez plagas; Egipto conocerá a Dios. No es nada más conocimiento de "ah, yo sé que hay algo acerca de Él", sino "yo sé qué tipo de Dios es, yo conozco a ese Dios", de tal manera que ahora mi vida es una ofrenda a Él, es una vida de sacrificio, es una vida de adoración, es una vida de votos a Jehová. Es decir, yo voy más allá de nada más simplemente las cosas que se me piden en su Palabra, porque yo estoy buscando constantemente hacer votos a Dios: ¿qué es esto extra que yo le estoy ofreciendo a Él, diciendo "Señor, no nada más son estas cosas que se supone que tengo que hacer, sino es el deseo que tú has puesto en mi corazón de servirte de maneras específicas y cumplir la manera en la cual tú quieres ser glorificado en mi vida, en esta área, en esta área, en esta área"? "Jehová será conocido de Egipto, y los de Egipto conocerán a Jehová en aquel día".
Ahora, versículo 22, subrayen este versículo: "Y herirá Jehová…". Y otra vez de repente decimos: "¿Qué? ¿Herirá a Egipto? ¿No estabas hablando de salvación para Egipto?". Déjame explicarte por qué acabo de decir que herirá a Egipto. Dice la profecía: "Y herirá Jehová a Egipto; herirá y sanará, y se convertirán a Jehová, y les será clemente y los sanará". Así que aquí está el principio que estamos encontrando: lo que está diciendo Dios es: yo hiero para sanar. Esa es la razón por la que estoy hiriéndolos, es la razón por la que estoy juzgándolos, porque en medio de mi juicio, mi salvación es explícita para mis hijos.
Y entonces lean por ejemplo lo que dice Oseas 6; es increíble, estos versículos de Oseas 6, versículos 1 y 2: "Venid y volvamos al Señor, pues Él nos ha desgarrado" —o sea, nos ha herido— "pero nos sanará; nos ha herido, pero nos vendará; nos dará vida después de dos días, al tercer día nos levantará y viviremos delante de Él". Espero que puedan ver qué tan mesiánicos son estos pasajes, ¿no, hermanos?
Herido por Dios para ser sanado
Es el resultado de ser herido por Dios. Si tú no has sido herido por Dios, tú no puedes creer en Dios como debes de creer para salvación, porque no es hasta que somos humillados, no es hasta que somos quebrantados por la misma ley de Dios, y es que son expuestos nuestros ídolos, y es que son expuestas las cosas en las cuales está nuestra confianza y las cosas para las cuales vivimos; no es hasta que esas cosas son rotas, que Dios puede realmente restaurarnos y sanarnos. La verdadera fe es fe que viene como el resultado del arrepentimiento, y el arrepentimiento es cuando tú has venido delante de Dios herido. ¿Herido por quién? Por Él. Él te quiere herir, porque esa es la única manera en que serás sano.
Este es el principio que está siendo expuesto aquí de una manera tan clara. No puedo imaginarme una manera más explícita en la cual la Biblia pueda decirnos cómo hace Dios la salvación del ser humano, cómo funciona; aquí está siendo expresado en términos tan claros.
Vean lo que dice el versículo 23: "En aquel tiempo habrá una calzada de Egipto a Asiria, y asirios entrarán en Egipto, y egipcios en Asiria; y los egipcios servirán con los asirios a Jehová. En aquel tiempo Israel será tercero con Egipto y con Asiria para bendición en medio de la tierra; porque Jehová de los ejércitos los bendecirá diciendo: Bendito el pueblo mío Egipto, y el asirio obra de mis manos, e Israel…".
Está agrupando no nada más a Egipto, sino también a Asiria como el pueblo de Dios. Imagínense qué tanto insulto sería para unos judíos racistas, que piensan que ellos son la categoría étnica superior del mundo porque son los elegidos de Dios; y Egipto en la Biblia es considerado como el enemigo del pueblo de Dios. Imagínate qué tanto insulto sería para ellos escuchar que Dios esté profetizando, diciendo: "Bendito el pueblo mío" —¿quién? ¿Israel?— "Egipto". "Bendito el pueblo mío Egipto". Bien, Señor, ¿a quién…? A un remanente de todas las naciones.
Aquí está esta imagen en el versículo 22, cuando dice "se convertirán a Jehová": es la imagen de arrepentimiento. Se dan la vuelta, verán sus errores, verán sus ídolos, verán la debilidad de las cosas en las cuales ellos estaban confiando, y dirán: "No, se trata acerca de Dios, se trata acerca del Dios de Israel, y se trata acerca de buscarlo a Él, adorarlo a Él, vivir para Él".
Entonces otra vez, ayer escuchábamos a alguien —estaba hablando con él— que nos decía: "¿A poco nada más es creer en Dios? ¿Eso es lo que te salva?". Los demonios también creen; nos dijo eso, los demonios también creen. Hay creer y hay creer: creer que algo sucedió, creer que algo es real, no es creer con el tipo de fe que la Biblia nos invita a creer en Dios. No es "yo creo que alguna vez vivió un hombre que se llamaba Jesús, alguna vez existió; yo sé que eso es cierto porque históricamente no hay nadie que tenga más evidencia histórica de su vida en toda la antigüedad". Ese no es el tipo de fe a la cual nos está llamando la Biblia. Nos está llamando a creer en el sentido de verlo a Él como la verdadera y única esperanza para nuestras vidas, en donde volteamos a todas las demás cosas que tenemos a nuestro alrededor y decimos: "Estas cosas son inútiles, estas cosas no sirven de nada". Porque lo único que importa en esta vida es la manera en que cumples el propósito de tu Creador: Dios hizo todas las cosas para su gloria, y si yo no vivo para su gloria, estoy desperdiciando mi vida con cosas que pasarán, con cosas que no duran y que jamás me van a hacer feliz de una manera real.
La satisfacción que tú y yo podemos encontrar en Cristo Jesús, en su perdón, en su redención, es el llamado que la Biblia nos está haciendo hoy como su pueblo, nosotros su iglesia: arrepiéntanse hoy, busquen a Dios hoy, porque Él es lo único que vale la pena en todo el universo. Vuélvanse de su pecado, vuélvanse de sus ídolos, véanlo a Él, abrácenlo a Él, traigan su adoración a Él.
Dios no solo quita: reemplaza
Y entonces nos explica este pasaje —y me encanta, porque ya vimos la primera mitad del capítulo 19— que todas las cosas que fueron destruidas por Dios son reemplazadas. Y esto es lo hermoso: la vida cristiana no es que Dios nada más nos quita cosas y nos dice "a ver cómo le haces": "Te voy a quitar la felicidad que encuentras en una persona, te lo voy a quitar; y te voy a quitar tu dinero, y te voy a quitar tu comida, y te voy a quitar todas estas cosas". No, el proceso de salvación es un proceso de reemplazar cosas: lo que antes era una cosa temporal de esta vida, en este mundo, es sustituido por lo que Cristo es para nosotros de una manera eterna y permanente, ¿no? ¿Entienden?
Porque vean qué cosas les quitó Dios a Egipto: les quitó sus ídolos, les quitó su dinero, les quitó su unidad —egipcios contra egipcios—, les quitó a sus políticos, sus líderes. ¿Ahora qué les está dando? Un nuevo líder. Les quitó sus líderes políticos y les dijo: "Ahora, a ver a quién siguen"; pero no, aquí está un líder que es salvador y príncipe, pueden seguirlo a Él. Hay una nueva unidad, que es de naciones que tradicionalmente eran enemigas: Egipto y Asiria eran enemigos, y ahora los pone en unidad. Antes Dios había puesto egipcios contra egipcios, prójimos contra prójimos; ahora les da una nueva unidad, como una nueva nación, y un nuevo pueblo, y una nueva identidad que han encontrado, y un nuevo temor. ¿Es cierto? Un nuevo temor, un nuevo idioma, una nueva religión, un nuevo corazón, una nueva unidad.
La iglesia está siendo llenada de antiguos enemigos de Israel, y eso es lo que dice Efesios 2:14: "Porque Él mismo es nuestra paz, y de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación". Y Efesios 3:6 nos dice que los gentiles "son coherederos y miembros del mismo cuerpo, participando igualmente de la promesa en Cristo Jesús mediante el evangelio". Tenemos a Rut la moabita, a Naamán de Damasco, al etíope eunuco, a Atanasio de Alejandría. Es interesante que incluya a los asirios: ¿saben?, si ustedes van a Hechos 13, ¿saben qué iglesia estaba en Hechos 13? Hay una que se llama la iglesia de Antioquía, que estaba en Siria.
Esta es la nueva realidad: Dios va a alcanzar a las naciones, va a alcanzar a gentiles de todo el mundo como su pueblo. Y este cambio es interesante: Egipto llamado "bendito el pueblo mío Egipto". ¿Se acuerdan cuando Moisés va delante de Faraón? ¿Cuál es el mensaje de parte de Dios para Faraón? "Deja ir a mi pueblo". ¿No? Ese es el mensaje que les da: "Deja ir a mi pueblo", le dice Moisés a Faraón. ¿Y aquí qué está diciendo? "Tú eres mi pueblo".
Y es Apocalipsis 7:9: "Después de esto miré, y vi una gran multitud, que nadie podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en las manos". Y todos están cantando: "La salvación es de nuestro Dios". Es a través de su sangre que hemos encontrado una nueva identidad, una nueva familia, y un nuevo propósito, y una nueva identidad, y un nuevo idioma, y una nueva unidad que no conocíamos antes.
Así que esta es nuestra oración. Piensen en esto el viernes, cuando estén con sus familias; y piensen en esto el sábado, cuando estén abriendo regalos. Señor, nuestra oración es: gracias por enviar a un salvador y príncipe que nos libra; gracias por mostrarnos a través de Él tu plan para todas las naciones. Déjanos ser parte de aquellos que son llamados tu pueblo. Hiérenos, Dios; hiere nuestro orgullo, y hiere nuestros ídolos, y hiere nuestra sabiduría humana; y después sánanos, por la sangre que derramaste en la cruz por nosotros, para servir
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