Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Isaías 21-23IsaíasNathan Díaz

Comamos y bebamos porque mañana moriremos

¿Qué significa “comamos y bebamos, porque mañana moriremos”? Isaías 21 al 23 expone tres vanidades: refugios que no sostienen, riquezas que no duran y fiestas que ignoran el juicio venidero. Predicado al día siguiente de Navidad, el mensaje pregunta cómo estamos usando hoy nuestro tiempo ante Aquel que tiene las llaves de la vida y de la muerte.

Transcripción

De qué se trata realmente la Navidad

Estamos meditando acerca del libro de Isaías, y también ayer celebramos Navidad, y otra vez estábamos en este contexto de lo que nuestra cultura hace en general, que es darnos regalos unos a otros, y el 24 en la noche es cenar juntos como familias. Todas las actividades que se desarrollan en estas fechas siempre nos traen a esta pregunta —y más como cristianos—: ¿de qué se trata realmente la Navidad? ¿Cuál es el enfoque de nuestras vidas cuando llegamos a una fecha en la cual recordamos el nacimiento de Jesús? Vemos en toda la gente que nos rodea que, para muchos, la Navidad se trata acerca de pasar tiempo como familia, de reunirse con la familia, y ese realmente es el alcance que tiene; no van más allá de solamente un tiempo de convivencia, de comida.

El pasaje a meditar hoy de Isaías nos lleva a reflexionar acerca de justamente el alcance que tiene la tradición y las cosas que hacemos todos los días: qué alcance está teniendo realmente en nosotros en cuanto a pensar en la eternidad, en cuanto a pensar en la voluntad de Dios para nuestras vidas, en cuanto a pensar en la manera en la cual viene un juicio sobre toda la humanidad. Si esas son realidades con las cuales estamos siendo confrontados constantemente, o si solamente estamos viviendo nuestras vidas para actividades, para situaciones que nos gustan y que nos hacen sentir felices y cómodos en esta vida. Eso es parte de lo que vamos a estar meditando hoy.

Y quiero llevarlos a lo largo de estos tres capítulos de Isaías, que son el 21, 22 y 23, que nos van a mostrar esta secuencia de juicios que trae Dios con respecto a cómo estamos enfocándonos hoy acerca de la voluntad de Dios para nosotros: cómo es que estamos aprovechando nuestro tiempo, cómo es que estamos aprovechando nuestros recursos, cómo es que estamos aprovechando toda la manera en la cual vivimos todos los días, nuestros talentos, nuestros dones. Hay tantas cosas con las cuales todos los días somos confrontados: cómo estamos usando todo esto.

Y el capítulo 21 nos va a mostrar el primer aspecto. Quiero, otra vez —hoy lo he acomodado otra vez de una manera que normalmente en nuestra clase de predicación estamos diciendo: "No hagan esto", entonces siempre estamos animando a que prediquen en el mismo orden y en la misma estructura en que están los pasajes de la Biblia—, pero hay una razón muy sencilla, y ahorita la van a ver, por la cual he escogido predicar primero el capítulo 21, luego el 23 y luego el 22, en cómo está estructurado hoy. Y es simplemente porque hemos venido viendo una serie de juicios sobre las naciones, y estos tres capítulos representan el final de esta sección de Isaías. Entonces vamos a concluir hoy cómo se ven los juicios sobre las naciones.

Pero el capítulo 21 tiene que ver con el juicio contra Babilonia, el juicio contra Edom y el juicio contra Arabia; y el capítulo 23 tiene que ver con el juicio contra Tiro. El capítulo 22 es un juicio sobre el mismo pueblo de Dios, sobre Jerusalén. Entonces quiero terminar ahí, porque quiero que vean que en medio del juicio contra las naciones está el juicio de Dios sobre su propio pueblo, y creo que esa es la exhortación final con la cual deberíamos terminar: cuál es el juicio que Dios hace sobre aquellos que tenemos la mayor responsabilidad delante de Dios, porque la revelación que tenemos acerca de Dios es mayor, sabemos más acerca de Él, por lo cual el juicio es mayor. Y eso está en el capítulo 22, y está en medio de estos dos capítulos que vamos a estar viendo.

Exhortación contra los refugios vanos

Pero vamos, quiero mostrarles cómo está estructurado aquí y cuáles son algunas de las exhortaciones que encontramos. Número uno: encontramos una exhortación en contra de refugios vanos, y eso es el capítulo 21. Es una profecía, como dice el versículo 1 del capítulo 21: "Profecía sobre el desierto del mar". El desierto, a lo largo de la Biblia, tiene que ver con un lugar de prueba, un lugar de tentación; y el mar, bíblicamente, representa un lugar de caos. Entonces, en la profecía de Isaías va a expresarse acerca de estas diferentes naciones con imágenes que representan qué tan vano es poner nuestra confianza en lo que estas naciones tienen que ofrecer. Babilonia no tiene nada que ofrecer; por eso es llamada "desierto del mar". No puede haber vida en el desierto, no puede haber vida en el mar, por lo menos para el ser humano, como vivimos nosotros. Y entonces, cuando se habla del desierto del mar, es un lugar completamente inhabitable, una contradicción completa, con respecto a lo que tiene que ofrecernos: nada que realmente valga la pena.

"Como torbellino del Neguev, así viene del desierto, de la tierra horrenda. Visión dura me ha sido mostrada. El prevaricador prevarica, y el destructor destruye. Sube, oh Elam; sitia, oh Media. Todo su gemido hice cesar. Por tanto, mis lomos se han llenado de dolor; angustias se apoderaron de mí, como angustias de mujer de parto; me agobié oyendo, y al ver me he espantado. Se pasmó mi corazón, el horror me ha intimidado; la noche de mi deseo se me volvió en espanto. Ponen la mesa, extienden tapices; comen, beben. ¡Levantaos, oh príncipes, ungid el escudo! Porque el Señor me dijo así: Ve, pon centinela que haga saber lo que vea. Y vio hombres montados, jinetes de dos en dos, montados sobre asnos, montados sobre camellos; y miró más atentamente, y gritó como un león: Señor, sobre la atalaya yo estoy continuamente de día, y las noches enteras sobre mi guarda; y he aquí vienen hombres montados, jinetes de dos en dos. Después habló y dijo: Cayó, cayó Babilonia; y todos los ídolos de sus dioses quebrantó en tierra. Oh pueblo mío, trillado y aventado, os he dicho lo que oí de Jehová de los ejércitos de Israel".

Básicamente, lo que están narrando aquí… Hay dos momentos en los cuales cayó Babilonia. Uno es en el año 539 antes de Cristo —ya leímos esta historia, Daniel 5, Belsasar—: es cuando vienen los medo-persas, destruyen, tienen una conquista absoluta sobre de Babilonia. Pero ahí hay controversia acerca de cómo se cumple exactamente esta profecía de Babilonia; lo más probable es que tiene que ver con algo que aún vamos a estar viendo en Isaías capítulo 39. Así que no me voy a meter mucho en esto, pero se los voy a explicar brevemente.

En Isaías capítulo 39 tenemos al rey Ezequías, y viene —o es enviada— una comitiva, me parece, de parte de un monarca babilónico que se llamaba Merodac-baladán. Y entonces él va, y básicamente lo que están tratando de hacer es una alianza con Judá para protegerse de los asirios. Babilonia está en un estado todavía no de superioridad como imperio, como va a ser más adelante, sino que es una nación que apenas está creciendo en poder, y por lo tanto está buscando alianzas justamente para también protegerse de los asirios.

¿Qué es lo que sucede? Bueno, Ezequías —otra vez, lo vamos a ver algún día, en el capítulo 39—, Ezequías es tentado a hacer esta alianza con Babilonia, y entonces le muestra los tesoros, empieza a presumirle: "Mira, sí te podemos… sí podemos ayudarnos, porque mira, nosotros tenemos todo esto". E Isaías se enoja mucho con Ezequías y le dice: "¿Por qué haces eso? Estás confiando en Babilonia, y tú sabes quién es el que te va a proteger de los asirios: Dios". Ya lo hemos estado viendo también, esa fue la advertencia con la cual: no confíes en ninguna otra nación, confía en el Señor, Él es el que te va a proteger.

Y entonces esta profecía, particularmente el capítulo 21, está conectada con el capítulo 39, en donde Elam aquí representa a los medos y persas, y le anuncia cómo es que Babilonia de hecho sí va a caer, y entonces no debes confiar en Babilonia. Pero la preocupación, todo esto que viene en el versículo 3 y 4, donde Isaías siente esta angustia, este agobio, este dolor, esto que dice, que tiene angustia como mujer que está dando a luz, se pasma su corazón, "el horror me ha intimidado, la noche de mi deseo se me volvió en espanto"… Todas estas descripciones de parte de Isaías simplemente son una manera de describir qué tan triste está y qué tan deprimido está acerca de lo que él ve venir para Israel, para su propia gente, lo cual va a venir en el capítulo 22.

Pero las razones son porque él está viendo que ellos están confiando en Babilonia, y dice: "Este es un refugio vano, esto no es lo que Dios quiere para ustedes, y esto que ustedes están haciendo, Ezequías, solamente está comenzando el juicio de Dios sobre de ustedes". Y es ridículo que confíen en una nación como Babilonia: ellos están igualmente celebrando, ellos están viviendo en excesos de cosas materiales, y en medio de todo esto va a venir esta invasión que se dio por parte de los asirios.

Edom: un silencio en la noche

Bueno, versículo 11: "Profecía sobre Duma". Otra vez, esto es un juego de palabras. Primero estamos hablando de Babilonia y sus aliados; estamos hablando primero de Babilonia siendo descrita como un desierto del mar, para explicar qué tan vana es como un refugio. Y después, en el versículo 11, tenemos "Duma", que realmente es una profecía contra Edom. Edom viene de Esaú, entonces es la descendencia de Esaú y este conflicto que ha habido con el pueblo de Israel; el libro de Abdías está enfocado principalmente en una profecía contra Edom.

Y aquí también, otra vez, es un juego de palabras interesante, porque "Edom" es como se dice en hebreo, y aquí la palabra que usa es "Duma"; entonces le agrega un poquito, porque eso significa "silencio". Y entonces ahora Edom es expuesto como un lugar de silencio, donde se piden respuestas. "Guarda, ¿qué de la noche? Guarda, ¿qué de la noche?". Se le dice al guarda, y el guarda responde: "La mañana viene, y después la noche; preguntad si queréis, preguntad; volved, venid". Sí, sí hay oportunidad de arrepentimiento, pero ahorita no hay una respuesta de parte de Edom: si estás buscando tu refugio ahí, regresa después, después de que veas su destrucción. Y entonces eso es representado aquí en este pasaje como silencio en la noche.

Arabia: una noche sin gloria

Número tres, tenemos a Arabia, versículo 13: "Profecía sobre Arabia. En el bosque pasaréis la noche en Arabia, oh caminantes de Dedán. Salid a encontrar al sediento; llevadle agua, moradores de tierra de Tema, socorred con pan al que huye. Porque ante la espada huye, ante la espada desnuda, ante el arco entesado, ante el peso de la batalla. Porque así me ha dicho Jehová: De aquí a un año, semejante a años de jornalero, toda la gloria de Cedar será deshecha; y los sobrevivientes del número de los valientes flecheros, hijos de Cedar, serán reducidos, porque Jehová Dios de Israel lo ha dicho". Esto se cumplió en el 732 antes de Cristo, también con la invasión de Asiria sobre de Arabia.

Y otra vez usa… lo que quiero que vean principalmente es que en la profecía, en el hebreo, hay algo que sucede que es muy interesante, que es que las consonantes en hebreo para "Arabia", si son usadas esas consonantes solas, significan "noche". Entonces, otra vez, es un juego de palabras que no se ve muy claramente en español; pero el juego de palabras es usar estas consonantes en hebreo para Arabia, para decir la palabra "noche" en lugar de Arabia. Entonces, ¿cómo es descrita Arabia? Básicamente, van a ser invadidos con otras naciones, buscan refugio con los de Arabia, pero tampoco lo encuentran ahí, porque Arabia también será destruida. Y entonces Arabia es descrita como una noche sin gloria; versículo 16: "De aquí a un año, semejante a años de jornalero, toda la gloria de Cedar será deshecha".

Así que, ¿cómo podemos resumir el capítulo 21? Podemos resumirlo como lo resume Apocalipsis 18. Porque Apocalipsis 18, otra vez —ya pasamos unos capítulos en Isaías hablando acerca de Babilonia, se acuerdan, capítulo 13 y capítulo 14—, aquí otra vez tenemos a Babilonia y a sus aliados siendo descritos como naciones en las cuales no puedes encontrar refugio. Y en Apocalipsis 18, nada más les recuerdo, se describe Babilonia como el sistema de este mundo. Y dice… y aquí está este pasaje, el versículo 9: "Cayó, cayó Babilonia, y todos los ídolos de sus dioses quebrantó en tierra". Babilonia será juzgada; entonces todo esto está apuntando a un juicio más adelante, que está escrito así: "Y gritó con potente voz: Cayó, cayó la gran Babilonia; se ha convertido en habitación de demonios, en guarida de todo espíritu inmundo y en guarida de toda ave inmunda y aborrecible, porque todas las naciones han bebido del vino de la pasión de su inmoralidad, y los reyes de la tierra han cometido actos inmorales con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido con la riqueza de su sensualidad. Y oí otra voz del cielo que decía: Salgan de ella, pueblo mío, para que no participen de sus pecados y para que no reciban de sus plagas; porque sus pecados se han amontonado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus iniquidades".

Entonces, la pregunta del capítulo 21 es: ¿dónde estás buscando tu refugio? La respuesta es: cualquier lugar que no sea en Dios es un refugio vano. Todas estas naciones simplemente son puestas como un ejemplo: todas las naciones, por muy gloriosas, poderosas que parezcan, algún día pasarán. Así como cualquier cosa en la cual tú estés buscando tu refugio hoy que no sea Dios, algún día pasará y será expuesta como algo vano.

Tiro: la economía de este mundo

Ahora quiero que me acompañen al capítulo 23. Otra vez, como les dije, vamos a terminar con el capítulo 22, pero quiero que vean qué es lo que pasa. Otra vez es como un sándwich: aquí está de este lado Babilonia, de este lado está Tiro. Y no solo eso, sino que Babilonia es el comienzo del juicio contra las naciones de Isaías, que empezó en el capítulo 13. Ahora estamos terminando nuestra sección de juicio contra las naciones; pueden verlo, desde el 13 hasta el 23 es juicio contra las naciones, y empieza con Babilonia y termina con Tiro. Y Tiro representa las economías de este mundo.

"Profecía sobre Tiro. Aullad, naves de Tarsis, porque destruida es Tiro hasta no quedar casa, ni a dónde entrar; desde la tierra de Quitim les es revelado. Callad, moradores de la costa, mercaderes de Sidón, que pasando el mar te abastecían. Su provisión procedía de las sementeras que crecen con muchas aguas del Nilo, de la mies del río. Fue también emporio de las naciones. Avergüénzate, Sidón, porque el mar, la fortaleza del mar, habló diciendo: Nunca estuve de parto, ni di a luz, ni crié jóvenes, ni levanté vírgenes. Cuando llegue la noticia a Egipto, tendrán dolor de las nuevas de Tiro. Pasaos a Tarsis; aullad, moradores de la costa. ¿No era esta vuestra ciudad alegre, con muchos días de antigüedad? Sus pies la llevarán a morar lejos. ¿Quién decretó esto sobre Tiro, la que repartía coronas, cuyos negociantes eran príncipes, cuyos mercaderes eran los nobles de la tierra? Jehová de los ejércitos lo decretó, para envilecer la soberbia de toda gloria y para abatir a todos los ilustres de la tierra. Pasa cual río de tu tierra, oh hija de Tarsis, porque no tendrás ya más poder. Extendió su mano sobre el mar, hizo temblar los reinos; Jehová mandó respecto a Canaán que sus fortalezas sean destruidas. Y dijo: No te alegrarás más, oprimida virgen hija de Sidón. Levántate para pasar a Quitim, y aun allí no tendrás reposo. Mira la tierra de los caldeos: este pueblo no existía; Asiria la fundó para los moradores del desierto. Levantaron sus fortalezas, edificaron sus palacios, y la convirtió en ruinas. Aullad, naves de Tarsis, porque destruida es vuestra fortaleza. Acontecerá en aquel día que Tiro será puesta en olvido por setenta años, como días de un rey. Después de los setenta años, cantará Tiro canción como de ramera: Toma el arpa, y rodea la ciudad, oh ramera olvidada; haz buena melodía, reitera la canción, para que seas recordada. Y acontecerá que al fin de los setenta años visitará Jehová a Tiro; y volverá a comerciar, y otra vez fornicará con los reinos del mundo sobre la faz de la tierra. Pero sus negocios y ganancias serán consagrados a Jehová; no se guardarán ni se atesorarán, porque sus ganancias serán para los que estuvieren delante de Jehová, para que coman hasta saciarse y vistan espléndidamente".

Entonces, sí: Tiro, una nación portuaria; es un puerto que está en el Mediterráneo, y entonces Tiro y Sidón están ahí muy cerca, y representan todo el comercio que está entrando, y son de las ciudades más prósperas por todo el comercio que se genera ahí. Y hasta la fecha, la mercancía que va por barcos y que entra por puertos es la manera más común de transportar mercancía en todo el mundo, hasta el día de hoy, por vía marítima, porque es la más económica de todas. Y entonces, desde esa época estos lugares se habían convertido en lugares de mucha prosperidad económica.

Y Tiro, de hecho, si ustedes recuerdan algo de cuando estudiamos Ezequiel —esto es… no sé si se acuerdan de esto—, pero Ezequiel tiene unas profecías muy específicas contra Tiro, y otra vez, el rey de Tiro es el que es asociado normalmente con algo muy extraño ahí, de que "tú estabas en Edén y que de ahí caíste", y el rey de Tiro expuesto de una manera muy poética por toda su grandeza. Y estas descripciones por lo regular se han tomado como descripciones que también están haciendo alusión a algo que hay detrás del rey de Tiro, que es Satanás y su poder. Y curiosamente, estos son los dos pasajes —ya los vimos—: en Ezequiel es el rey de Tiro el que se asocia con Satanás, y en Isaías es en el capítulo 14, el rey de Babilonia.

Babilonia y Tiro son estas dos naciones que parecen estar representando juntas la oposición a Dios y el sistema de este mundo que está respaldado por Satanás. Babilonia, en cuanto a su opresión hacia el pueblo de Dios —o sea, el oponerse a Dios por la fuerza, por la intimidación: "nosotros somos poderosos, nosotros podemos derrotarlos"—; y Tiro representa no la oposición mediante la intimidación de su poder, sino la oposición mediante la seducción de su riqueza. ¿Se dan cuenta? Es interesante, porque Babilonia y Tiro representan, en su conjunto, las dos maneras principales a través de las cuales somos atacados por Satanás.

Satanás sabe cuál es la mejor estrategia. Para algunos, la estrategia es la intimidación: "No digas nada acerca de tu fe, porque se van a burlar de ti; no digas nada acerca de que eres cristiano, porque ¿qué van a pensar?". Y especialmente si no es popular lo que tienes que decir, porque tiene que ver con una moralidad bíblica, entonces es mucho más fácil permanecer callados, porque este mundo quiere intimidarnos y decir: "No hables acerca de tu fe, porque tu fe está en oposición a los valores que están allá afuera". Y cada vez más los reinos tienden a imponerse de esa manera: "yo soy más fuerte que tú"; y como cristianos podemos sentirnos intimidados por el poder de aquellos que están gobernando este mundo.

Pero por otro lado hay unos que no se están oponiendo en nada de lo que decimos, directamente, sino que simplemente nos están ofreciendo algo más, nada más nos están ofreciendo: "Mira, ya viste esto; ya viste que si trabajas los domingos puedes tener más; ya viste que si tan solo mientes en algo aquí, muy sutil, puedes salirte con la tuya". Es la seducción de este mundo, es otra manera en la cual somos enfrentados por una distracción que quiere alejarnos del propósito que Dios tiene para nuestras vidas.

Sucede de muy diferentes maneras. Babilonia y Tiro representan dos muy diferentes maneras en las cuales Satanás quiere derrotar a la iglesia, y por lo regular cada uno de nosotros somos propensos a uno de los dos: para algunos, la intimidación es un peligro más grande; y para otros de nosotros, la seducción es un peligro más grande. Pero ambos son parte de este mundo, y eso es exactamente lo que este pasaje está diseñado para advertirnos.

El juicio contra el materialismo

El juicio contra Tiro es un juicio contra el materialismo, y está aquí puesto para advertirnos lo que Jesús advierte en Mateo 6:19: "No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban; sino acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban". Cuando estudiábamos el Sermón del Monte y estudiamos ese pasaje, les decía: gracias a Dios por los ladrones. Nos quejamos, ¿verdad?, vivimos en una ciudad como la Ciudad de México, donde todo el tiempo hay asaltos y hay robos, y por supuesto, entonces yo no quiero que eso me pase a mí, yo no quiero que me asalten; pero saben qué: cada vez que nos quitan algo material nos recuerdan que nada de lo que tenemos es para siempre. Entonces, robos, porque a lo mejor ya estamos demasiado encariñados con nuestras cosas; a lo mejor necesitamos un recordatorio, como Tiro necesita un recordatorio: "Tus riquezas serán destruidas, tus naves dejarán de ser, tus comercios un día dejarán de existir".

Y esto se cumplió en el 572 antes de Cristo, cuando Babilonia destruyó Tiro; y de una manera todavía más devastadora cuando Alejandro Magno destruyó Tiro en el año 332 antes de Cristo. Todas estas profecías encontraron su cumplimiento finalmente, de maneras a veces progresivas, en etapas, pero en donde realmente se vio la manera en que Dios dijo: "Si ustedes están confiando en las riquezas, si ustedes están confiando en las posesiones materiales, déjenme mostrarles que esas cosas no durarán". Y ahora la nación más próspera de este mundo tiene sus días contados.

Entonces, otra vez, Lucas 12, versículo 15: Jesús dijo: "Estén atentos y cuídense de toda forma de avaricia, porque aun cuando alguien tenga abundancia, su vida no consiste en sus bienes". Y eso es una de las cosas más contraculturales que podamos creer o decir, porque este mundo se trata acerca de dos cosas: Babilonia, poder; y Tiro. Esta es la lucha constante de toda la sociedad, de todo país: qué tan poderoso puede ser, hablando militarmente, y qué tan próspero puede ser económicamente.

Y otra vez, tenemos que en Apocalipsis —a ver, capítulo 18— son juntadas estas profecías de Ezequiel, los versículos 26 y 27, son juntadas con Babilonia, y es vista Babilonia así, como este representante del sistema de este mundo; pero son juntadas las profecías contra Tiro dentro del capítulo 18 de Apocalipsis. Entonces, otra vez: en Isaías el juicio contra las naciones comienza con Babilonia y termina con Tiro; en Apocalipsis capítulo 18, Babilonia y Tiro son vistas juntas como representantes de todas las naciones y de todo lo que este mundo, esta sociedad que se opone a Dios, representa.

Y otra vez es descrito que el juicio final de Dios sobre este mundo se va a ver así. Vean lo que dice el versículo 21 del capítulo 18 de Apocalipsis: "Un ángel poderoso tomó una piedra, como una gran piedra de molino, y la arrojó en el mar, diciendo: Con el mismo ímpetu será derribada Babilonia, la gran ciudad, y nunca más será hallada". Y dice: "Y voz de arpistas, de músicos, de flautistas y de trompeteros no se oirá más en ti; y ningún artífice de oficio alguno se hallará más en ti; ni ruido de molino se oirá más en ti; luz de lámpara no alumbrará más en ti; ni voz de esposo y de esposa se oirá más en ti; porque tus mercaderes…" —aquí haciendo referencia a Tiro, que ya se desarrolló también previamente en el capítulo 18— "y tus mercaderes eran los grandes de la tierra, pues por tus hechicerías fueron engañadas todas las naciones; y en ella se halló la sangre de los profetas y de los santos, y de todos los que han sido muertos en la tierra". Entonces, estos representan la oposición al pueblo de Dios.

Entonces, ¿qué representa Tiro? Representa la realidad de la economía, la economía vana, que un día será juzgada por Dios. Todo lo que poseemos, y especialmente todo lo que poseemos en lo cual ponemos nuestra confianza, será juzgado por Dios. ¿Es malo poseer cosas? El problema es poner tu confianza en esas cosas; el problema es que esas cosas se conviertan en el centro y en el fundamento de nuestras vidas. Solo es un recordatorio, este pasaje solo es un recordatorio: den sus regalos de Navidad, pero esos regalos pasarán; solo el regalo… tenemos que poner nuestra confianza en Cristo Jesús.

Fiestas vanas: el valle de la visión

Lo cual me lleva a mi último punto de este pasaje, capítulo 22. Y aquí está la Navidad, capítulo 22: ¿qué clase de vanidad encontramos? Ya vimos: el capítulo 21 nos presenta los refugios vanos; el capítulo 23 nos presenta la economía vana —que, por cierto, no lo mencioné, pero al final del capítulo 23 hay algo ahí de esperanza para Tiro, y lo ven: sí va a haber la redención de un remanente aun de Tiro, a lo cual encontramos otras profecías parecidas, por ejemplo en Zacarías 9 y otras cosas del Nuevo Testamento que nos muestran el plan de Dios también para Tiro, así como veíamos el plan de Dios para Babilonia, así como veíamos el plan de Dios para Etiopía; encontramos cómo Dios está sacando gente de todas las naciones, y aun aquí es expresado ese plan—. Pero el capítulo 22 nos muestra un tercer tipo de vanidad, y este es muy simple, y ese es el título de este mensaje: fiestas vanas.

¿Qué tan prudentes somos? Es la pregunta más importante que podríamos hacernos el día después del 25 de diciembre: qué tan bueno es lo que estamos haciendo, o qué tan permanente es lo que estamos haciendo. Y esta es una confrontación de eso, y está a la luz de… recuerden, esto es para el pueblo de Dios.

Aquí tenemos el capítulo 22, y es: "Profecía sobre el valle de la visión". En un momento van a ver por qué es llamado el valle de la visión, pero básicamente es el pueblo de Israel, es el lugar y la nación a través de la cual viene la revelación de Dios para el mundo, y entonces es el lugar de la visión, de la revelación. Pero ¿dónde está Jerusalén, en un monte o en un valle? En un monte; el monte Sion es un monte. ¿Dónde es más fácil ver el panorama, desde un valle o desde un monte? Está usando un sarcasmo y una ironía aquí. Así como usó para Babilonia, y para Edom, y para Arabia, otra vez Isaías está usando esta ironía acerca de: se supone que ustedes son el lugar a través del cual la visión debería ser más clara; sin embargo, en lugar de estar sobre un monte para ver el panorama, ustedes son como la visión que viene desde un valle, donde realmente no están viendo las cosas, a pesar de que son la nación de la visión, a pesar de que son el pueblo a través del cual Dios estaba revelando su voluntad. Está explicado más adelante, especialmente en el versículo 11, esta idea.

Pero vean: "Profecía sobre el valle de la visión. ¿Qué tienes ahora, que con todos los tuyos has subido sobre los terrados? Llena de alboroto, ciudad turbulenta, ciudad alegre; tus muertos no son muertos a espada, ni muertos en guerra. Todos tus príncipes juntos huyeron del arco, fueron atados; todos los que en ti se hallaron fueron atados juntamente, aunque habían huido lejos. Por esto dije: Dejadme, lloraré amargamente; no os afanéis por consolarme de la destrucción de la hija de mi pueblo".

Aquí Isaías está sintiendo el peso, la ceguera de su propia gente; la angustia lo abruma, lo estresa el ver la manera en la cual la gente simplemente ignora el juicio venidero de Dios. Y eso es lo que sigue describiendo. Dice: "Porque día es de alboroto, de angustia y de confusión, de parte del Señor, Jehová de los ejércitos, en el valle de la visión, para derribar el muro y clamar al monte. Y Elam tomó aljaba, con carros y con jinetes, y Kir sacó el escudo. Tus hermosos valles fueron llenos de carros, y los de a caballo acamparon a la puerta. Y desnudó la cubierta de Judá; y miraste en aquel día hacia la casa de armas del bosque" —la casa de armas del bosque, bueno, ahorita se los explico—; "visteis las brechas de la ciudad de David, que se multiplicaron; y recogisteis las aguas del estanque de abajo. Y contasteis las casas de Jerusalén, y derribasteis casas para fortificar el muro. Hicisteis foso entre los dos muros para las aguas del estanque viejo; y no tuvisteis respeto al que lo hizo, ni mirasteis de lejos al que lo…".

Viene el juicio de parte de Dios; ellos no lo ven todavía, pero ya se lo está diciendo. Y un día eso se cumplió, en el año 701 antes de Cristo; duró tres años, es la invasión de Senaquerib, donde se cumplió todo esto. Y básicamente está diciéndoles: ustedes estaban confiando en sus armas. A eso se refiere lo de las armas del bosque; estas son las armas puestas por el rey Salomón, el bosque del Líbano. Y entonces esa es una cosa, un arsenal que ellos tienen, en lo cual están confiando. Pero también están confiando en sus muros; pero sus muros son quebrados, y se tienen que derribar casas para arreglar el muro y defenderse. Están confiando en su ingreso de agua a la ciudad, y en la manera en que tienen esta fuente de agua para proveerse de recursos mientras son invadidos. Sin embargo, todas estas cosas no funcionan realmente para ellos: son completamente asolados por parte de los asirios.

Y ellos no ven venir este juicio; o sea, ellos están diciendo: "Isaías, está bien, no sé de qué te preocupas". En el momento en el que está dando la profecía no está pasando nada. ¿Y eso a qué los lleva? Y aquí está el versículo, y otra vez, valle de la visión, piénsenlo: la razón por la cual es irónico es que dice el versículo 11: "No tuvisteis respeto al que lo hizo, ni mirasteis de lejos". Es decir, no están viendo a Dios en todo lo que tienen, a pesar de ser el pueblo a través del cual Dios revela su voluntad; están completamente ciegos ante la realidad de su existencia.

Isaías, versículo 12, los llama a algo muy específico. Dice: "Por tanto, el Señor, Jehová de los ejércitos, llamó en este día" —¿a qué?— "a llanto y a endechas, a raparse el cabello y a vestir cilicio". Es un llamado de Isaías: arrepiéntanse del camino que están llevando, porque el juicio de Dios viene. Y eso es lo que agobia tanto a Isaías, porque él no puede predicar juicio sin sentir tristeza y sin sentir depresión en su corazón. Lo cual debería ser la misma manera en la cual nosotros predicamos el juicio de Dios, ¿no es cierto? Algún predicador decía eso: nunca prediques el juicio de Dios sin lágrimas, porque tiene que conmover nuestro corazón el ver a la gente con una gran necesidad, apelar a esa necesidad y decirles: "¿Sabes qué? Estás en problemas con Dios, tienes un verdadero problema con Dios". Y cuando ellos no lo ven, y cuando ellos no lo escuchan, y cuando ellos no hacen caso, tiene que traer tristeza a nuestro corazón.

Y estoy seguro que muchos de ustedes han experimentado eso esta Navidad, porque ustedes saben que han convivido con familia que a lo mejor no es cristiana y que no entiende el verdadero significado de la Navidad; y aunque tratamos de explicárselo, aunque debemos de decirles: "Mira, es que la Navidad no se trata acerca de los regalos, no se trata acerca de pasar tiempo con la familia nada más, se trata acerca de lo que Cristo vino a hacer por nosotros, y eso significa que necesitamos un Salvador, y sí necesitamos un Salvador porque tenemos un problema del cual necesitamos ser salvados, y eso se llama pecado". Y hoy es otra oportunidad para que te arrepientas de ese pecado y veas la vida de Cristo Jesús como la única esperanza que tienes para tu vida. "Ya, ya vamos a abrir los regalos, ya vamos a tomar ponche, vamos a romper la piñata de la posada". Y entonces es exactamente lo que describe el versículo 13: el llamado es al arrepentimiento, ¿y qué hacen? "Y he aquí gozo y alegría, matando vacas y degollando ovejas, comiendo carne y bebiendo vino, diciendo: Comamos y bebamos, porque mañana moriremos".

"No me importa el futuro, no me importa lo que va a suceder; yo solamente quiero disfrutar lo que tengo delante de mí hoy". ¿No es esa la manera en la cual vive la mayoría de la gente, pensando solamente en el presente, solamente en la realidad que tienen delante de ellos ahorita? "No me digas acerca de mañana, no me hagas pensar en el día de mi muerte; lo único que quiero es divertirme".

Y encontramos en este pasaje, entonces, que viene el juicio de Dios. Y la pregunta es la pregunta que Isaías les está haciendo a Israel: ¿cómo te estás preparando para ese juicio? Y la Palabra de Dios nos hace esas mismas advertencias, ¿no es cierto? Romanos 2:4 dice: "¿O tienes en poco las riquezas de su bondad, y tolerancia, y paciencia, ignorando que la bondad de Dios te guía al arrepentimiento? Pero por causa de tu terquedad y de tu corazón no arrepentido, estás acumulando ira para ti en el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios". La Biblia nos advierte: "Busquen la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor".

¿Cómo estás viviendo tu vida hoy? ¿Cómo te estás preparando para el juicio venidero? ¿O estás tan enfocado en las cosas materiales y las cosas presentes que ni siquiera tienes tiempo para pensar en que un juicio vendrá? ¿Cómo vas a enfrentar ese juicio? ¿Qué vas a decir a tu favor ese día, cuando Dios diga: "¿Por qué tengo que aceptarte en mi presencia? ¿Qué derecho tienes tú a tener comunión conmigo, pecador?". ¿Qué vas a contestar ese día? "No, la pasé bien". Vístete de cilicio, rápate el cabello, llora por tu pecado, prepárate para lo que viene ahora.

Como oraba el salmista en el salmo… Esa es una oración diaria; no es una oración como que "ay, algún día yo pedí perdón por mis pecados, ya no tengo que pensar en mi pecado". El salmista dice: "Escudríñame, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis inquietudes, y ve si hay en mí camino malo, y guíame en él". ¿Es esa nuestra oración diaria? "Muéstrame de qué me tengo que arrepentir, muéstrame qué es lo que tengo que corregir, porque estoy tan ciego, pienso que estoy bien y la estoy pasando tan bien, que la verdad se me está olvidando la realidad de mi pecado". Muchas veces, hermanos, el peligro más grande de nuestras vidas es la falta de tribulación: comamos y bebamos, tengo dinero, tengo salud, tengo las cosas que me hacen feliz.

Mayor revelación, mayor responsabilidad

Lo que es increíble acerca de este pasaje es que nos empieza a mostrar esta perspectiva: la fe honra a Dios y la incredulidad es un insulto a Dios, y Dios lo toma muy en serio. ¿Y saben de quién lo toma más en serio? La incredulidad de aquellos que dicen que tienen la revelación de parte de Dios, de aquellos que dicen: "Sí, nosotros tenemos la visión, yo sé lo que dice la Biblia". El juicio es mayor para ti. ¿Quisiste venir hoy a la iglesia? Tienes una mayor responsabilidad porque estás aquí, de tal manera que cómo vives tu vida tiene un mayor peso; y si tú ignoras el llamado al arrepentimiento, estás en graves problemas.

Fíjense lo que dice este pasaje, versículo 14: "Esto fue revelado a mis oídos de parte de Jehová de los ejércitos: que este pecado no os será perdonado hasta que muráis, dice el Señor, Jehová de los ejércitos". Existe el pecado imperdonable; el pecado imperdonable es la dureza de corazón con un cierto nivel de revelación y de conocimiento de la verdad, que aunque está ahí, y aunque profesamos tenerlo, aun así nos rebelamos contra Dios y contra el llamado de Dios a arrepentirnos de nuestro pecado y a buscarlo a Él de una manera real.

Dijo Jesús: "¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros que se hicieron en ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo que se hubieran arrepentido en cilicio y ceniza". Si ellos hubieran tenido el tipo de revelación que tú tienes, ellos sí se habrían arrepentido. "Por eso les digo que en el día del juicio será más tolerable el castigo para Tiro y Sidón que para ustedes". Hay diferentes niveles de responsabilidad, y nosotros somos los que tenemos la mayor de todas.

Y entonces encontramos que estas fiestas vanas son un llamado aquí a pensar cómo estamos viviendo nuestra vida, cómo nos estamos preparando, cómo estamos viviendo todos los días, qué cosmovisión tenemos: si es una de naturalismo nada más —esta vida es todo lo que hay, esta realidad física es todo lo que hay—, si simplemente vivimos una filosofía hedonista de "el placer es primero, lo único que importa es lo que me haga sentir bien".

Sebna: vergüenza de la casa de su señor

Vean lo que dice aquí, y con esto terminamos. Hay un hombre que se llama Sebna, que parece ser algún egipcio aquí dentro de la corte de los judíos. Dice: "Jehová de los ejércitos dice así: Ve, entra a este tesorero, a Sebna el mayordomo, y dile: ¿Qué tienes tú aquí, o a quién tienes aquí, que labraste aquí sepulcro para ti, como el que en lugar alto labra su sepultura, o el que esculpe para sí morada en una peña? He aquí que Jehová te transportará en duro cautiverio, y de cierto te cubrirá el rostro. Te echará a rodar con ímpetu, como a bola por tierra extensa; allá morirás, y allá estarán los carros de tu gloria, oh vergüenza de la casa de tu señor. Y te arrojaré de tu lugar, y de tu puesto te empujaré".

Alguien está a cargo, alguien es mayordomo ahí de la casa de David, del reino de Judá, y hay un juicio muy fuerte contra él. Y entonces va de aquí, de hablar de todo el pueblo de Israel, de cómo están viviendo sus vidas sin arrepentimiento, a enfocarse en un solo individuo, que suena como algo medio extraño. Pero otra vez: a un nivel individual es como pecamos, y a un nivel colectivo es como somos también juzgados por Dios, porque nuestros líderes nos representan y representan quiénes somos. Y la mayoría de las naciones solamente tienen gobernadores que reflejan qué clase de gente es la que vive en ese país —por si se quieren quejar más de sus gobernadores—: eso es quiénes somos, solamente son un reflejo de nuestra sociedad.

Y Sebna es un reflejo de la sociedad que estaba viviendo Judá en ese momento: que aparentemente es este egipcio que lo único que le importa es su legado, y quedar bien, y tener más reconocimiento para su propia vida; y esa es la única razón por la que él está ahí. Y el juicio de Isaías es: ¿qué haces?, ¿qué estás haciendo?, ¿dónde estás? Tú no tienes ningún derecho de estar ahí, porque lo único que te importa es tu propia reputación. Tú no perteneces. Y entonces lo llama "vergüenza de la casa de tu señor".

Que Dios no nos llame vergüenza de su casa, hipócritas, porque solamente estamos aparentando piedad, pero realmente lo único que nos importa es tener un cierto lugar entre las personas, reconocimiento. Y por eso es que el juicio de Dios se ve de esta manera. Dice: "En aquel día llamaré a mi siervo Eliaquim, hijo de Hilcías, y lo vestiré de tus vestiduras, y lo ceñiré de tu talabarte, y entregaré en sus manos tu potestad; y será padre al morador de Jerusalén y a la casa de Judá. Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; y abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie abrirá. Y lo hincaré como clavo en lugar firme; y será por asiento de honra a la casa de su padre.

Colgarán de él toda la honra de la casa de su padre, los hijos y los nietos, todos los vasos menores, desde las tazas hasta toda clase de jarros. En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, el clavo hincado en lugar firme será quitado; será quebrado y caerá, y la carga que sobre él se puso se echará a perder; porque Jehová habló".

Bueno, brevemente: esto es de lo que se trata. Eliaquim va a reemplazar a Sebna, y Eliaquim se convierte en este personaje que representa al siervo de Dios, y que da estabilidad a Israel. Y la descripción que viene aquí: "Eliaquim" significa "Dios establecerá"; la idea es que tiene la autoridad dada por Dios para dar estabilidad al pueblo de Dios y para ser líder del pueblo de Dios.

Pero, como todos los personajes de la Biblia excepto Jesús, todos los que Dios escogió usar, al final del día, solo eran humanos, y humanos pecadores; y entonces vemos sus fallas y vemos en dónde no lograron hacer lo que se supone que tenían que hacer. Y en este caso parece ser que Eliaquim es culpable de nepotismo. ¿Saben qué es nepotismo? Básicamente, y aquí está descrito: una vez que llega al poder —y sí trae estabilidad a Judá, sí se le da la autoridad de parte de Dios—, pero una vez que llega al poder empieza a colocar a toda su familia en las posiciones importantes. O sea: "Sí, mi primo ahí; que mi primo se encargue de esto, y mi tía que se encargue de esto"; y empieza a poner a todos sus familiares en estas posiciones, básicamente empiezan a causar problemas, y Dios juzga eso y lo termina quitando por esa razón.

Sin embargo, eso está descrito aquí en el pasaje, pero sí vemos unas pequeñas muestras de cómo es que Eliaquim nos está apuntando hacia un plan más grande que Dios tiene. Porque recuerden que ya habíamos leído en Isaías 9 que "el principado sobre su hombro": ahí va a poner Dios responsabilidad sobre alguien, y el tema del siervo del Señor va a ser un tema repetido a lo largo del libro de Isaías. Y entonces aquí está mostrando: Dios escoge a su siervo para darle la responsabilidad y para darle llaves. Llaves imaginarias, porque no son llaves reales, pero son llaves que representan la autoridad; y la manera en que son descritas estas llaves es: abrirá y nadie cerrará, cerrará y nadie abrirá. Ese es el tipo de autoridad que tiene el siervo de Dios aquí.

El que tiene las llaves

Y entonces aquí encontramos la respuesta de cómo nos preparamos para el juicio de Dios: busca al que tiene las llaves, las llaves del juicio, las llaves para determinar quién vive y quién muere, quién es condenado y quién es perdonado. Por eso es que Apocalipsis capítulo 3, versículos 7 y 8, dicen lo siguiente: "Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: El Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y nadie cierra, y cierra y nadie abre, dice esto: Yo conozco tus obras; por tanto, he puesto delante de ti una puerta abierta, que nadie puede cerrar; aunque tienes poco poder, has guardado mi Palabra y no has negado mi…".

Finalmente, Eliaquim está apuntando hacia otro siervo: otro siervo viene, otro siervo con llaves viene, que tiene llaves que abren puertas que nadie puede cerrar, y cierran puertas que nadie puede abrir. Así como Eliaquim es llamado por Dios —y solo el llamamiento de Dios es el llamamiento válido—, de la misma manera Jesucristo es finalmente el llamado por Dios para traer estabilidad al pueblo de Dios, de una manera que Eliaquim no pudo. Temporalmente las cosas como que sí se arreglaron, después se volvieron a descomponer; pero Jesucristo, el siervo de Dios, ha traído la estabilidad al pueblo de Dios, que nos prepara para lo que viene, que nos prepara para el juicio venidero, que nos pone la perspectiva correcta acerca de cómo invertir nuestro tiempo hoy, cómo usamos nuestros recursos, cómo usamos nuestro tiempo, cómo usamos nuestros dones.

"Señor, ayúdame a estar pensando constantemente en el valor de lo eterno y no nada más en lo que tengo delante de mí ahorita. Ayúdame a tener la perspectiva correcta; ayúdame, Señor, a no vivir como este mundo vive". Es la advertencia que Jesús dio en Mateo 24:36: "Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre. Porque como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Pues así como en aquellos días, antes del diluvio, estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en matrimonio" —o sea, solo viviendo para esta vida— "hasta el día en que Noé entró en el arca, y no comprendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será la venida del Hijo del Hombre".

¿Es la Navidad una celebración vana? Puede ser; todo depende de qué es lo que piensas acerca de Jesús. ¿Quién es Jesús? ¿Qué tan real es Jesús para ti? ¿Es la razón por la cual vives tu vida todos los días? Dejemos de solo comer y beber pensando que mañana moriremos, porque cuando muramos más vale que tengamos paz con aquel que tiene las llaves de la vida y de la muerte, el único que, cuando abre la entrada a la vida eterna, nadie puede cerrarla, y cuando cierra la entrada, nadie puede abrirla.

La única manera de celebrar la Navidad significativamente es pensando que, si Jesús vino la primera vez, va a venir una segunda vez también. Es la perspectiva correcta. Pocas personas en estas fechas están pensando que Jesús regresará otra vez; muy pocas. Todos creen que Jesús nació, la mayoría cree que Jesús nació: "Sí, algún día Jesús nació, y qué bonito". Pero pocas personas están pensando: Él va a venir otra vez, y ahora va a venir como Juez. La Navidad es un llamado al arrepentimiento, porque Él vino a esta tierra.

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