La naturaleza del Reino del Mesías
¿Cómo es el reino del Mesías que anuncia Isaías 11? De un tronco cortado brota un vástago sobre el que reposa el Espíritu del Señor, un Rey que juzga con la vara de su boca y trae la paz donde el lobo mora con el cordero. Su bandera, la cruz, reúne a un solo pueblo de todas las naciones.
Transcripción
La naturaleza del reino del Mesías
Bien, Isaías capítulo 11. Seguimos viendo lo que es uno de los temas centrales del libro de Isaías: la naturaleza del Mesías, o quién es el Mesías, o cuáles son sus características. Y mucho de lo que aprendemos acerca del Mesías en Isaías tiene que ver con características de su reino, y eso es lo que vamos a estar meditando hoy en este capítulo.
Vean lo que dice el versículo 1: "saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces". Si ustedes no han estado antes en lo que hemos estado estudiando, y si esto les suena extraño, les voy a dar un poquito de contexto aquí.
El tronco cortado: de dónde viene la imagen
Ya en el capítulo 6 de Isaías —y regresen al capítulo 6, versículo 13— ya habíamos estudiado esto. Encontramos que dice: "y si quedare aún en ella la décima parte, esta volverá a ser destruida; pero como el roble y la encina, que al ser cortados aún queda el tronco, así será el tronco, la simiente santa". Entonces ya habíamos estado viendo que en medio de estos juicios de Dios —en donde habla de destrucciones absolutas de naciones que están en contra de su pueblo, y también en medio de su juicio contra su propio pueblo— parece que ya no hay esperanza.
O sea, la idea del tronco es la idea que encontramos al final del capítulo 10, cuando dice: "y cortará con hierro la espesura del bosque, y el Líbano caerá con estruendo". Entonces esto que vimos cuando vimos el capítulo 10 tiene que ver con el juicio de Dios contra Asiria. Y Asiria era como un hacha: en el versículo 15 se gloriará el hacha contra el que con ella corta; se ensoberbecerá la sierra contra el que la mueve. Entonces Asiria es usada por Dios para traer juicio contra Israel, y lo está cortando como un árbol es cortado por un hacha. Pero después Dios está juzgando a Asiria, y entonces Dios está cortando a los asirios.
Y la idea entonces es de destrucción, y desolación, y de falta de esperanza. Porque, ¿dónde están los árboles?, ¿dónde están las hojas verdes que representan vida? No están. Parece ser que todo este juicio de Dios está trayendo completa y entera desesperación y falta de esperanza para su propio pueblo. Esa es la raíz de la imagen que estamos viendo cuando leemos de repente aquí el versículo 1 del capítulo 11, un retoño de esperanza: "saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces".
Entonces está un tronco ahí; parece que ya fue cortado el tronco, con sus ramas y sus hojas, y que ya no hay esperanza. Pero de repente empieza a retoñar esta plantita en medio del tronco, y empieza a dar esperanza, porque Dios está haciendo algo. Y aquí dice específicamente de dónde está conectada esta promesa para su pueblo, porque dice que es una vara del tronco de Isaí. Parece que esta línea de reyes, de acuerdo al trono de David que fue prometido en 2 Samuel 7:12, parece que ya no hay esperanza para esta promesa de que realmente sí habrá alguien que ocupará este trono de David y que reinará de una manera perfecta y justa para siempre.
Dice: ¿dónde queda esa promesa?, ¿dónde está la esperanza que encontramos en lo que Dios quiere hacer a través de esta línea que viene directamente de David? E Isaí es el papá de David. Después del exilio, las promesas parecen ser solo un tronco cortado. Pero el fruto que surgirá de este tronco, el fruto que surgirá de este vástago, va a dar lugar a todo un nuevo mundo. Un nuevo mundo surgirá de aquí; una nueva realidad que jamás ha visto su pueblo surgirá de lo que Dios está planeando.
Primera característica: un reino del Espíritu
Entonces, ¿cuál es la naturaleza del reino del Mesías? Número 1, aquí está la primera característica del reino del Mesías, la encontramos en el versículo 2: "y reposará sobre él —este retoño, reposará sobre él— el Espíritu de Jehová: espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos".
La primera característica que vemos es que este reino que va a surgir de este vástago es un reino del Espíritu. Y entonces nos da siete descripciones del Espíritu. Número 1: es el Espíritu del Señor —si tienen la Biblia de las Américas, dice "del Señor"—; es divino, tiene esta naturaleza divina el Espíritu. Número 2: es un espíritu de sabiduría. Número 3: es un espíritu de inteligencia. Número 4: es un espíritu de consejo. Número 5: es un espíritu de poder. Número 6: es un espíritu de conocimiento. Y número 7: es un espíritu de temor.
¿No es interesante que, si ustedes ven todas estas características, se empieza a ver algo que está describiendo qué clase de características van a ser evidentes en aquel que ocupe el trono de David, en aquel que cumpla las promesas para su pueblo, para el pueblo de Dios? Que vienen, tienen su origen en el Espíritu de Dios, y se manifiestan con todas estas características: sabiduría, inteligencia, consejo, poder, conocimiento, temor. Va a ejemplificar lo que es el temor del Señor, reverencia absoluta ante su autoridad; va a manifestar el poder de Dios, va a manifestar la inteligencia de Dios, el conocimiento de Dios.
Y entonces tenemos Juan 1:32-33: "Juan también dio testimonio, diciendo: he visto al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar en agua me dijo: aquel sobre quien veas el Espíritu descender y posarse sobre él, este es el que bautiza en el Espíritu Santo". Y se posa; "reposará sobre él", es la misma idea del versículo 2: "reposará sobre él el Espíritu". Y se manifestó con todas estas características, que podríamos resumir realmente como características de sabiduría y características que tienen que ver con poder.
Y ya lo he dicho antes, ya se los he explicado, pero quiero que lo piensen otra vez, cuando estamos hablando de la naturaleza del reino del Mesías: ¿de qué sirve un gobernante que tiene el poder pero no la sabiduría? Y probablemente ya están pensando en algún ejemplo. ¿Y de qué sirve un candidato que tiene toda la sabiduría y todo el conocimiento y todas las ideas correctas, pero no es el elegido en nuestra sociedad democrática para gobernar? No va a poder hacer nada. Lo único que sirve, lo único que es efectivo para tener el tipo de reinado que está siendo ejemplificado aquí, es si realmente tiene el poder y tiene la sabiduría para hacer lo que tiene que hacer como gobernador.
El mismo Espíritu nos ha sido dado
Y algo que se me hace muy interesante: entonces vemos estas características y vemos que se manifestaron en Jesús en su ministerio, que la paloma descendiendo sobre él representa esta idea del Espíritu reposando sobre él, y nos está apuntando justamente hacia esta profecía de Isaías 11. Pero, ¿no es increíble, hermanos, que este mismo Espíritu es el que tenemos nosotros? El mismo Espíritu Santo nos ha sido dado a nosotros. ¿Y para qué? Para todas estas cosas también.
Dice Santiago: a alguien le falta sabiduría, ¿qué debe hacer? Pídale a Dios. Porque sí hay una fuente de sabiduría que ustedes pueden tener, y está accesible para ustedes a través del Espíritu. ¿Tienes miedo de predicar el evangelio a alguien porque no sabes cómo va a reaccionar? Pídele al Señor su poder, para que sea Él el que hable a través de ti. ¿Estás siendo constantemente distraído por las cosas temporales de este mundo, a tal grado que esta imagen gloriosa de Dios ya no está siendo tan clara en tu vida, y entonces te das cuenta de que el temor del Señor que la Biblia nos enseña no está tan presente en tu vida? Pídele al Señor que te dé su espíritu de temor, que es simplemente la capacidad de asombrarnos ante la majestad de Dios y quién es Él, y someternos ante esa realidad.
Un paralelo —y esto por supuesto lo van a empezar a ver a partir de este capítulo: vamos a empezar a llegar a varios pasajes que son de carácter apocalíptico y tienen que ver con cosas que ya estudiamos en Apocalipsis—. Una de las cosas interesantes acerca de todas estas descripciones del Espíritu es que tenemos justamente siete descripciones del Espíritu, y de lo que el Espíritu hace, quién es el Espíritu y qué es lo que hace. Y cuando llegamos a Apocalipsis capítulo 1, versículo 4, eso es exactamente lo que encontramos cuando Juan recibe una visión, y le dice el Señor: "Juan, a las siete iglesias que están en Asia: gracia a ustedes, de parte de aquel que es y que era y que ha de venir, y de parte de los siete espíritus que están delante de su trono". Entonces el Espíritu Santo es representado en Apocalipsis como los siete espíritus, que aquí en el capítulo 11 son claramente mostrados con estas características. Entonces esas son diferentes maneras de entender quién es el Espíritu Santo y qué es lo que hace el Espíritu Santo. Bueno, esa es su primera característica: un reino del Espíritu.
Segunda característica: un reino de guerra santa
Característica número 2, versículo 4: "sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra". Empieza a mostrar que hay un reinado perfecto, un reinado que trae justicia perfecta. Pero vean lo que dice la segunda mitad del versículo 4: "y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura".
Entonces, de repente tenemos una imagen que ahora empezamos a ver: que este reino también es un reino de guerra, una guerra santa. ¿Se acuerdan? Josué se encuentra con el ángel del Señor justo antes de ir contra Jericó, y él representa al Señor de los ejércitos, y el pelear la batalla. Una y otra vez encontramos ese concepto en el Antiguo Testamento, siendo mostrado que Dios es un Dios de batallas, y de peleas, y de destrucción. Entonces aquí está mostrando que todos los enemigos del pueblo de Dios serán derrotados, todas las naciones. "Herirá la tierra con la vara de su boca".
Y vean lo increíble: esta es la idea aquí, ahora el Mesías siendo presentado como un guerrero. Entonces no es solo el Mesías alguien que tiene el Espíritu, sino también el Mesías se presenta como un guerrero, y este guerrero herirá y matará. Y lo que es interesante es cómo lo va a hacer. Versículo 4: "con la vara de su boca", y luego dice "y con el espíritu de sus labios matará al impío". ¿No es una imagen extraña? Pensábamos: si te están atacando, ¿cómo te defiendes? ¿Con palabras, con los ojos, con los puños? ¿Cuál es más efectivo?
Aquí hay un principio bien claro acerca del poder divino que hay detrás de él para hacer justicia. Lo que él dice siempre es cierto. Y si él dice "tú serás juzgado", serás juzgado; y si dice "tú serás destruido", serás destruido. Y lo único que tiene que hacer es decirlo. Esa es la clase de poder que él tiene para destruir a sus enemigos: lo único que tiene que hacer es una declaración que afirma una verdad que él ya conoce.
Entonces, ¿qué es lo que encontramos acerca de la destrucción de los enemigos de Dios? Bueno, encontramos lo que dice Colosenses 2:15, que dice: "habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de él". Que hizo triunfo sobre ellos en la cruz con dos palabras: "consumado es". Eso es todo lo que tenía que decir para hacer una declaración absoluta acerca de su victoria.
Vean lo que dice 2 Tesalonicenses 1:7-10, para que vean esta imagen que ya Isaías nos está preparando para ver acerca del Mesías, la clase de Mesías que es: un Mesías guerrero. 2 Tesalonicenses 1:7: "pero que él les dé alivio a ustedes que son afligidos, y también a nosotros, cuando el Señor Jesús sea revelado desde el cielo con sus poderosos ángeles, en llama de fuego, dando castigo a los que no conocen a Dios y a los que no obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesús. Estos sufrirán el castigo de eterna destrucción, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, cuando él venga para ser glorificado en sus santos en aquel día, y para ser admirado en todos los que han creído, porque nuestro testimonio ha sido creído por ustedes".
No tenemos nada que temer: Dios pelea por nosotros
Entonces, ¿cuál es nuestra esperanza de acuerdo a este pasaje? Dios es un Dios guerrero, él destruirá a sus enemigos. La aflicción que nosotros podemos tener en el presente, que viene de un mundo que se opone al evangelio, se opone a la Palabra de Dios, solo es temporal, no va a durar. Y podemos ver hacia el final y decir: "Señor, tú harás justicia perfecta, y entonces tú serás Rey y nosotros seremos tu pueblo". No tenemos nada que temer, porque tenemos un Dios guerrero. Él pelea por nosotros.
Esa es la imagen que vemos a lo largo de todo el Antiguo Testamento: "yo pelearé por ustedes, yo ganaré la batalla por ustedes, entonces no se tienen que preocupar". Ustedes no tienen que decir a la iglesia: "vamos a protestar, y vamos a sacar nuestras pancartas, y vamos a derrocar a este gobierno tan corrupto que tenemos". Hay iglesias que sí lo hacen, pero nosotros estamos tranquilos y confiamos en el Señor. Nuestro trabajo es predicar el evangelio; Dios se encargará de hacer justicia. Nosotros podemos amar, y podemos tener misericordia, y podemos salir a las calles, y podemos hacer la obra que Dios nos ha mandado a hacer, sabiendo que él se ocupa de la parte más difícil. Él no espera que nosotros derrotemos a los enemigos. Entonces vendrá un juicio final.
Justicia y fidelidad: el cinturón del guerrero
Y estas características de justicia y fidelidad… Me encanta esta parte del versículo 5: "la fidelidad, ceñidor de su cintura". De hecho, hay todo un contexto aquí cultural acerca del cinturón del que está hablando aquí: "será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura". Se había vuelto este símbolo, el cinturón, un sinónimo de pelea. ¿Por qué? Por la manera en que hacían estas peleas: te ponías el cinturón en tus lomos, y la meta era quitarle el cinturón al otro. Entonces imagínense cómo eso se vería, y representaba entonces preparación para la pelea. Por eso el símbolo de ponerse un cinturón era: "me estoy preparando para enfrentarme a un oponente".
Y entonces empezamos a tener aquí destellos de las características de este reino: justicia, fidelidad. Estas dos cosas surgen aquí, y lo único que están mostrando es que los atributos del Mesías surgen como parte de su propio reino. Es decir, justicia y fidelidad simplemente son quién es él. Él nada más está siendo fiel a sí mismo al manifestar estas características.
Cada vez que pienso en la fidelidad de Dios, cada vez que pienso en la justicia de Dios, veo esas características como una invitación a confiar en Él. ¿Sí lo ven? Porque nos dice la Biblia que Él es justo y fiel. ¿Qué propósito podría tener la Palabra de Dios al mostrarnos esos atributos de Jesús? El propósito es: Él es digno de tu confianza. Él es digno de que digas: "solo hay un lugar de perfecta justicia y solo hay un lugar de perfecta fidelidad, y ese lugar es la persona y el carácter de Cristo Jesús, su misma naturaleza".
Así que, hermanos, piensen en la adoración en términos diferentes a como pensamos en la adoración a veces, nada más como gratitud. Pero, ¿saben?, realmente es la forma más grande, real, de adoración, porque la fe es decir: "confío más en ti que lo que confío en mí; tú eres más fiel de lo que yo soy fiel; tú eres más justo de lo que yo soy justo, por eso te veo a ti". Y eso adora, eso es adoración a Dios, eso es exaltar a Dios, eso es exaltar a Jesucristo por quién es Él. Y esa es la forma más grande, creo yo, de adoración que puede existir en nuestras vidas: cuando manifestamos este tipo de confianza.
Tercera característica: un reino de paz entre enemigos naturales
Bueno, número 3: es un reino… —así que voy a dejar de gritar—. Vean lo que dice el versículo 6 al 9: "morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte, porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová como las aguas cubren el mar".
¿Qué está hablando esto? Claro, hay una imagen aquí que se está tratando de mostrar con todos los contrastes. Una de las cosas que todos hablábamos y no anticipábamos necesariamente sobre el Amazonas era el tipo de animales con los que nos encontraríamos. Hicimos unas búsquedas en Google y dijo "los animales más peligrosos de las Amazonas", para darnos una idea, y resulta que el animal que más gente mata son los moscos.
No vimos tantas cosas. El día que llegamos, en el cuarto de las mujeres había un alacrán. Estaba afuera, estaba como en unas rejillas —algunos de ustedes… estaba esta malla— y el alacrán era pues como así, entonces es un poco más grande que los que vemos aquí, y estaba por la parte de afuera de la malla. Y claro, nosotros llevamos, como buenos exploradores turistas, nuestros cuchillos aquí en el cinturón, listos para la acción. Y entonces, cuando nos dijeron sobre el alacrán, hice un plan con Roberto sobre cómo íbamos a matar este alacrán. Y entonces la idea era que Roberto iba por dentro, iba a agarrarlo, y yo por fuera, porque estaba por fuera. Tuve que ir por un banquito, porque estaba medio alto el lugar donde estaba el alacrán.
Entonces, de repente, ya estuve con el banquito, y justo donde está mi cara, ahí está el alacrán. Y entonces tardamos un ratito, porque le decía: "¿y cómo lo voy a hacer?". Y entonces ya, contaba a 3, lo agarra por dentro y yo con el cuchillo empiezo a matarlo. Pero nos dimos cuenta de que ya estaba muerto, porque nada más se deshizo: se había atorado ahí con la malla. Teóricamente teníamos el valor para matar un alacrán.
Y nos damos cuenta —el punto de toda esta historia— nos damos cuenta de que hay ciertos animales que sabemos que son peligrosos y que sabemos que representan una amenaza para nosotros. Eso es lo que en nuestra experiencia diaria sabemos. Si nos dieran la opción de estar con un cordero o con un lobo, ¿cuál escogeríamos? Escogeríamos el cordero: es el que no hace nada, el que es dócil normalmente. Si tuvieran la opción de estar con un leopardo o con un cabrito, escogen, alejándose, el cabrito, ¿no? Si tuviéramos la opción de un león o una bestia doméstica, como nuestros perritos que tenemos… Bueno, yo sé que algunos… como la Nayma que tenemos nosotros; pero tienden a ser animales que no hacen nada. Por ahí, hermana, ¿dónde están? ¿Hay más? ¿Quién tiene miedo de Nayma a veces, que no me vaya a hacer algo?
Es la imagen que tenemos aquí: es la imagen de animales que son enemigos naturales conviviendo juntos. Y luego la imagen de un niño pastoreando estos animales es un poco extraña, la imagen de un bebé —porque sigue siendo básicamente un bebé— jugando con serpientes. Entonces, como padres, todos sabemos que ese es uno de los últimos animales con los que quisiéramos que nuestros hijos jugaran.
El retorno al orden del Edén
Pero toda esta imagen está diseñada para mostrarnos un retorno a un estado diferente al que tenemos hoy, y un estado muy parecido al estado original del Edén, el orden natural. En donde los animales… Ustedes leen en Génesis 2 y se encuentran que todos los animales eran herbívoros, ninguno comía carne, y eso está muy claramente establecido en Génesis: que no existe el derramamiento de sangre en la creación original; comen plantas solamente.
Y especialmente, sigues avanzando en Génesis y te encuentras, en Génesis 3:15, una idea que surge como consecuencia del pecado, que es la simiente de la mujer. ¿Quién tentó a Eva? La serpiente. Y entonces hay un juicio sobre la serpiente, y cuando Dios les habla en este juicio, le dice que habrá enemistad entre la simiente de la mujer y la serpiente. Entonces se ha generado una enemistad entre ambos que se va a seguir desarrollando a lo largo de toda la Biblia: dos simientes, dos lados de todo lo que está sucediendo. Siempre está el lado de oposición al pueblo de Dios, y el pueblo de Dios. Entonces estas dos líneas se mantienen, y aquí, en una imagen muy simbólica y muy significativa, nos está mostrando que ahora, por alguna razón, la serpiente ya no es una amenaza.
Y está ligado con un niño. Creo que eso está diseñado —toda la imagen de los niños en el reino está diseñada— para hacernos ver la naturaleza del mismo Mesías. Porque, si recuerdan, en el capítulo 7 leímos: "he aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel". El reino ya había sido manifestado como un reino que pertenecía a un niño, y ahora los niños son mostrados como el ejemplo de menos amenaza, más paz, y más contraste con guerra, ¿no es cierto? ¿Qué es lo que más representaría en sus mentes una muestra de inocencia, la muestra de no amenaza y la muestra de paz para una sociedad? Niños. Esa es la imagen.
Y entonces ahora tenemos que hay una restauración, pensando en quién es este niño del que hablaba… 6, 7: una restauración en la cual este mismo niño creó el mundo, este mismo niño ama el mundo que creó, así que este mismo niño lo restaurará.
Primero el conocimiento, después la paz
Y la imagen en el versículo 9 es esta: "no harán mal ni dañarán en todo mi santo monte, porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová como las aguas cubren el mar". ¿De qué está lleno el mar? De agua. Es la realidad de lo que significa estar en el mar: es muy difícil estar en el mar y no mojarte. De la misma manera, toda la realidad del mundo y del universo será el conocimiento del Señor; no vas a poder estar en esta realidad sin conocer quién es Dios.
Pero vean esto, esto es interesante: antes de que pueda haber paz, tiene que haber conocimiento. Si va a haber verdadera paz, es porque esa paz está arraigada en la verdad. Nosotros todos sabemos que la paz se puede simular, ¿no es cierto? "Pues yo no tengo problema con el hermano", y yo puedo hacer cuenta como que no hay nada que está sucediendo ahí; pero la verdad es que sí hay un problema, porque cada vez que lo veo algo hay en mí que me molesta. Entonces esa paz es una paz artificial, no está fundamentada en la verdad. La verdadera paz tiene su origen en el perdón, y en la reconciliación, y en una verdadera relación.
Aquí, la paz que está siendo descrita —el orden natural de toda la creación siendo revertido— está basada en un conocimiento previo del Señor y de lo que Dios hace, que llena todo el mundo, y eso es lo que hace posible la paz. Así que tú no puedes tener paz con Dios si no conoces a Dios. Así de sencillo: empieza por conocimiento. ¿Cuál es ese conocimiento? El evangelio. El evangelio es el conocimiento que lleva a la paz, y el evangelio es el conocimiento que finalmente nos llevará a una restauración perfecta de todas las cosas.
Y pensando en esto —o sea, pensando en lo que habíamos meditado hace un momento, que es el juicio, cómo es que Dios destruye a sus enemigos: con su boca, con una palabra que surge de él— estaba pensando en este pasaje, estaba pensando sobre la paz, que es lo único entre nosotros y un mundo perfecto. Una palabra es todo lo que va a necesitar suceder para que esto sea realidad. Dios solo tiene que decir "llegó el momento", y sucederá; toda la creación será restaurada. Entonces este reino de paz, representado en un niño, es paz entre enemigos naturales.
Cuarta característica: el pendón de las naciones
Por último tenemos esta última sección, versículos 10 al 16: "acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes, y su habitación será gloriosa. Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que Jehová alzará otra vez su mano para recobrar el remanente de su pueblo que aún quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar, Hamat y en las costas del mar. Levantará pendón a las naciones, y juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra. Y se disipará la envidia de Efraín, y los enemigos de Judá serán destruidos. Efraín no tendrá envidia de Judá, ni Judá afligirá a Efraín, sino que volarán sobre los hombros de los filisteos al occidente; saquearán también a los de oriente. Edom y Moab les servirán, y los hijos de Amón los obedecerán. Y secará Jehová la lengua del mar de Egipto, y levantará su mano con el poder de su espíritu sobre el río, y lo herirá en sus siete brazos, y hará que pasen por él con sandalias. Y habrá camino para el remanente de su pueblo, el que quedó de Asiria, de la manera que lo hubo para Israel el día que subió de la tierra de Egipto".
Esta es la última característica de este reino: es que un reino de todas las naciones, y esto es representado con un símbolo. Entonces hemos tenido tres símbolos del Mesías en este pasaje: hemos tenido un vástago, hemos tenido un guerrero, hemos tenido un niño. Tres símbolos hasta ahora. Y este es el cuarto: tenemos un pendón. El versículo 10: "esta raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón".
¿Qué es un pendón? Aquí tenemos uno: es una bandera. Una bandera que representa una identidad, ¿no es cierto? Normalmente, cuando pensamos en banderas, pensamos en países; y cuando nosotros vemos una bandera que tiene verde, blanco y rojo, y un águila en medio parada sobre un nopal con una serpiente agarrada, ¿qué pensamos? "Ese es mi país, yo soy mexicano". Y eso nos identifica y nos une a todos los que estamos en este país y hemos nacido en este país; nos une bajo una misma identidad. Entonces una bandera es un símbolo de unidad y es un símbolo de identidad.
Y les puse aquí un pasaje de Éxodo 17, y esa es una referencia que creo que está de alguna manera siendo mostrada aquí. Cuando Moisés… querían agua y no hay agua, y luego salió agua de la roca —y entendemos, por lo que Pablo dice en 1 Corintios, que esa agua representaba a Cristo y lo que Cristo es para nosotros—. Y después viene una guerra con los amalecitas, y entonces Moisés tiene que tener los brazos levantados; cuando están levantados, ganan la batalla. Y al final Moisés le pone a ese lugar "Jehová-nisi". ¿Y saben qué significa? "Jehová es nuestro estandarte", "Jehová es nuestra bandera". Porque esa bandera representa que justamente Él gana la victoria por nosotros, que Él pelea nuestras batallas. Eso es lo que nos une como su pueblo: saber que el Señor de los ejércitos es el que va por delante, Él pelea por nosotros y nosotros somos su pueblo, y todos estamos unidos bajo esa misma identidad: aquellos por los cuales Dios pelea. Ese es el pendón que une al pueblo de Dios.
Una nueva unidad para el pueblo de Dios
Y entonces encontramos que este pendón representa una nueva unidad. Vean, todo esto se los voy a decir rápidamente, podría decirles mucho aquí en este pasaje, pero solo quiero darles el resumen. Van a encontrar que hay en particular una promesa acerca de la manera en que los dos reinos dejarán de pelear: "se disipará la envidia de Efraín, y los enemigos de Judá serán destruidos; Efraín no tendrá envidia de Judá, ni Judá afligirá a Efraín". ¿Por qué? Porque el reino del norte y el reino del sur estaban constantemente peleando, y no había unidad entre estos dos reinos. Y entonces parte de la profecía es traer una unidad nuevamente al pueblo de Dios, que ya no sean dos reinos sino uno solo.
Es muy interesante que esto, de hecho, está hablando en un sentido literal, pero también está apuntando hacia otras realidades más adelante que Dios quiere hacer de una manera más grande y gloriosa. Así que, miren, no me quiero quedar mucho tiempo en esto, pero este es uno de esos pasajes que —así como el que acabamos de leer, del lobo y el cordero— tienen controversia en cuanto a posiciones escatológicas. Y muchos ven en este capítulo 11, y en lo que estamos leyendo aquí, cosas como esto: "Jehová alzará otra vez su mano para recobrar el remanente de su pueblo que aún quede en Asiria, Egipto…". Muchos ven que el 14 de mayo de 1948, cuando Israel regresó a su tierra, que tiene hasta el día de hoy, que ahí es cuando se cumplió esto.
El problema con esa interpretación, obviamente, es que trata de ser muy literal, pero claramente tiene un cumplimiento después del exilio, en la vida de Esdras y Nehemías. Entonces, este segundo regreso a la tierra, no creo que realmente esté enfocado en hablarnos de algo que sucedió hace 60 años, un poquito más de 60 años. Sino que, de acuerdo al versículo 16, primero fue salir de Egipto: ese es el primer regreso; el segundo es ahora, después del exilio, a través de Esdras y Nehemías. Y lo que leen ustedes en el versículo 14 se cumplió durante el tiempo de los macabeos: "Edom y Moab les servirán, y los hijos de Amón los obedecerán".
Entonces no creo que tenemos que enfocarnos ahora en que Israel como nación y los judíos étnicos regresen a la tierra. Creo que ahora encontramos un cumplimiento más amplio, que está expresado en el versículo 10, cuando dice "y su habitación será gloriosa". ¿Por qué? Porque todos los pueblos vienen a este lugar.
Y ya lo leímos en Isaías capítulo 2, ¿se acuerdan?, del versículo 1 al versículo 2: "acontecerá en lo postrero de los tiempos que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos y dirán: venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob, y nos enseñará sus caminos y caminaremos por sus sendas; porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra".
Creo que ese es el mismo contexto en el que se cumple lo que estamos leyendo aquí. Y cuando habla de cómo las naciones vienen y buscan, y son de todos los pueblos de todo el mundo conocido en ese tiempo, está tomando gente para juntar a su remanente. Ya leímos el capítulo 1: se trata acerca de un remanente que Dios siempre tiene sujetado por su mano. "Yo siempre tengo un grupo de gente a través de los cuales voy a cumplir mis promesas".
¿Quiénes son ese remanente? La cruz es nuestra bandera
¿Quiénes son este remanente? Está apuntando hacia nosotros, "porque él mismo es nuestra paz, y de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, poniendo fin a la enemistad en su carne, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en Él mismo de los dos un nuevo hombre, estableciendo así la paz, y para reconciliar con Dios a los dos en un cuerpo por medio de la cruz, habiendo dado muerte en ella a la enemistad". Está apuntando hacia eso: esta es la reunificación de los dos reinos, la paz que habita en todo el pueblo de Dios, de todas las naciones, como un remanente.
Todas estas imágenes de Dios venciendo a los enemigos y gobernando en un sentido celestial, de acuerdo al versículo 10, nos muestran que todavía no se ha cumplido, nos muestran que esto tiene que ver con lo que estamos experimentando y para lo que nos estamos preparando ya. Porque aquí estamos en México, en Cuajimalpa. ¿Quiénes somos nosotros? Bueno, somos los que han sido unidos a las promesas para ser un solo pueblo.
Y vean lo que dijo Jesús en Juan 11 —perdón, en Juan 12, versículo 32—: "pero yo, si soy levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo". Y se acaba en Juan 11, y esta es la otra referencia: estaba Caifás, y Caifás dice: "ustedes no saben nada, ni tienen en cuenta que les es más conveniente que un hombre muera por el pueblo y no que toda la nación perezca". Ahora bien, dice Juan: "no dijo esto por su propia iniciativa, sino que, siendo el sumo sacerdote ese año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación, y no solo por la nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que están esparcidos".
Ese era el propósito de la primera venida. Por eso dijo Jesús: "atraeré a todos a mí mismo"; "si soy levantado, atraeré a todos a mí mismo". Así que aquí está, hermanos: ¿cuál es nuestra bandera? La cruz es nuestra bandera. Ahí fue levantado Cristo, y ahí es donde está trayendo a la gente de todo el mundo: vienen a la cruz, están viendo en la cruz algo que representa el terrible juicio de Dios sobre el pecado, pero también la gloriosa esperanza de la misericordia, de la gracia de Dios siendo derramada para todas las naciones, y encontrar perdón y esperanza en Él, para ser un solo pueblo.
La naturaleza del reino del Mesías tiene que ver con el remanente, y el remanente que ha sido traído, juntado, para vivir como uno en paz con su Creador. Es el remanente que estamos experimentando nosotros en el proceso. El Mesías destruirá a todos los enemigos de su pueblo. ¿Quieren ser parte de este reino? Esa es la invitación que Dios nos hace hoy en Isaías 11.
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