Isaías 14:24-18IsaíasNathan Díaz
¿Cómo escaparemos el juicio de Dios?
¿Cómo escaparemos el juicio de Dios? De Asiria a Moab, y de Damasco a Etiopía, Isaías 14 al 18 muestra a Dios juzgando la soberbia y la idolatría de las naciones, y aun así llorando por ellas y guardando siempre un remanente. La respuesta no es huir a otra alianza, sino refugiarse en el Dios que llama a gente de toda nación.
Transcripción
El juicio soberano de Dios sobre las naciones
Continuamos en Isaías. Vimos desde el capítulo 13 este cambio que ha habido en el libro hacia todas estas naciones, empezando por Babilonia, que es lo que vimos el domingo pasado: un enfoque hacia naciones que van a ser juzgadas por Dios. Y hoy vamos a ver cuatro capítulos, esencialmente: 15, 16, 17 y 18. Entonces no sé si los leyeron desde antes, pero es lo ideal, que lean y mediten sobre estos pasajes, especialmente pasajes que son un poco más difíciles —hay muchos en la Biblia que no son necesariamente tan fáciles de entender, especialmente a veces con el lenguaje que usan o con el contexto histórico que tienen; a veces no es tan sencillo discernir lo que están diciendo—, pero nos tomamos el tiempo para hacerlo, nos esforzamos en decir: "Señor, esta es tu Palabra, tú la has revelado; sabemos que toda la Escritura es inspirada por Dios, así que sabemos que tú inspiraste esto para nosotros, y por eso queremos estudiarlo, por eso queremos entenderlo".
El domingo pasado, como les decía, vimos Babilonia; y Babilonia es representante de las naciones, representante de la oposición hacia Dios. Y vimos no nada más cómo Babilonia será juzgada, cómo el rey de Babilonia será juzgado, y veíamos que también Satanás está detrás de las naciones que se oponen a Dios.
Ahora llegamos al versículo 24 del capítulo 14, y aquí vamos a estar viendo el primer punto que quiero señalar sobre el juicio de Dios sobre las naciones. Ya había estado hablando de Babilonia; ahora dice el versículo 24: "Jehová de los ejércitos juró diciendo: Ciertamente se hará de la manera que lo he pensado, y será confirmado como lo he determinado: que quebrantaré al asirio en mi tierra, y en mis montes lo hollaré; y su yugo será apartado de ellos, y su carga será quitada de su hombro. Este es el consejo que está acordado sobre toda la tierra, y esta es la mano extendida sobre todas las naciones. Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado, ¿y quién lo impedirá? Y su mano extendida, ¿quién la hará retroceder?".
Lo primero que vemos aquí, hablando ahora de Asiria: otra vez, aunque Asiria va a invadir a estas naciones y va a causar daño inclusive principalmente al reino del norte, pero también al reino del sur, aunque Asiria parece tener todo el poder, de hecho Dios habla de su juicio sobre de Asiria. En estos versículos describe lo que podemos ver como un juicio soberano, y este juicio soberano se enfatiza con varias palabras que pueden notar. Primero, diciendo "Jehová de los ejércitos": o sea, es este título que estaba leyendo en el libro de Isaías, habla de que Dios es el Dios de los ejércitos, es decir, Él realmente tiene el poder y el dominio. Un ejército representa la capacidad que un país tiene para defenderse; un ejército representa el poder de un país. Entonces hablamos de los países que tienen los ejércitos más poderosos del mundo, y pensamos: si esos países deciden entrar en una guerra, pues no es algo que queremos en el mundo. Pero cuando pensamos en el ejército de Dios, ese es el ejército supremo: Dios de los ejércitos, Dios que controla todas las cosas, que es soberano y Rey sobre todas las naciones, sobre todos los reyes. Ese es el Dios que está hablando, y dice: "Se hará de la manera que lo he pensado, y como yo lo he determinado, así será".
Así que empieza a mostrar cómo es que toda la historia del mundo está siendo dirigida por Dios, y no hay nada que suceda que no esté bajo el dominio y el poder y la soberanía de Dios al final. Eso es lo que está siendo expresado: "Quebrantaré al asirio", y eso es lo que yo quiero hacer, por eso va a suceder; "en mis montes lo hollaré, su yugo será apartado de ellos". La razón por la cual Asiria ya no tendrá el dominio que tiene ahorita es porque yo lo determiné así. Versículo 26: "Este es el consejo que está acordado sobre toda la tierra, y esta es la mano extendida sobre todas las naciones". Entonces, mi mano es la que se extiende sobre las naciones. ¿Y qué pasa cuando Dios extiende su mano? Nadie puede detenerlo, ¿quién lo impedirá? ¿Quién hace retroceder la mano de Dios? Nadie.
Entonces empezamos a ver que el juicio de Dios siempre es completamente soberano. Vemos en este pasaje que Dios tiene un plan, y que su mano extendida es la que ejecuta el plan. Vean lo que dice el Salmo 50: "Porque mío es todo animal del bosque, y el ganado sobre mil colinas. Conozco a todas las aves de los montes, y mío es todo lo que en el campo se mueve. Si yo tuviera hambre, no te lo diría a ti, porque mío es el mundo y todo lo que en él hay". Entonces Dios está expresando una y otra vez el tipo de poder, el tipo de control que Él tiene sobre todas las cosas.
Vayan un poquito más adelante en Isaías capítulo 40 y van a encontrar descrito —algún día llegaremos aquí, no sé cuándo—, pero en Isaías capítulo 40 se expresa otra vez esta idea de la soberanía de Dios. Y pueden leer realmente desde el 10, pero hasta el versículo 31 todo lo que está descrito aquí tiene que ver con el poder y la soberanía de Dios. Pero vean el versículo 13: "¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó enseñándole? ¿A quién pidió consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia? He aquí que las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo en las balanzas le son estimadas; he aquí que hace desaparecer las islas como polvo". Versículo 17: "Como nada son todas las naciones delante de él; y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es".
Entonces aquí empiezan a ver, o sea, Isaías va a estar repitiendo estos temas una y otra vez, porque se les ha olvidado quién está en control en este mundo. Es Dios. Por si se les ha olvidado quién determina finalmente todas las cosas que suceden: es Dios. ¿Tiene esto un efecto en nosotros, el creer esto? Pues sí, porque el mundo normalmente parece estar fuera de control, el mundo normalmente parece estar dominado por Satanás y por lo que él quiere hacer en este mundo. Y como veíamos el domingo pasado, hablando acerca de Babilonia, normalmente nos empezamos a sentir abrumados por la oposición que surge hacia la iglesia de Cristo y hacia la Palabra de Dios, y es muy fácil empezar a entrar en desesperación y decir: "Señor, ¿qué está pasando?", y sentir que realmente no hay esperanza en este mundo; porque el mundo… no sabemos dónde va a acabar, no sabemos en qué momento un país va a decidir invadir a otro país, y no sabemos en qué momento realmente vamos a ver en las noticias que está empezando una tercera guerra mundial. Y eso puede invadir en nuestros corazones este sentido de temor y de inseguridad y de no saber qué pasa el día de mañana.
Dios está en control. "Sí, Dios; no hay ni una sola cosa que va a suceder mañana que yo no sabía que iba a suceder. Así que ustedes, iglesia de Cristo, ustedes que son mis hijos, agárrense de mí, porque saben que, pase lo que pase, yo estoy en control". Y pase lo que pase, como dice Romanos 8:28, "todas las cosas ayudan a bien a los que a Dios aman y han sido llamados conforme a su propósito". Es la esperanza de lo que encontramos en este pasaje: el juicio soberano de Dios sobre las naciones.
Filistea
Y de ahí pasamos a Filistea. Una profecía que hay aquí: "En el año que murió el rey Acaz", versículo 28, fue esta profecía. Este año en que murió el rey Acaz fue el año 715 antes de Cristo, sabemos exactamente a qué año se está refiriendo esta profecía, o cuándo fue dada. "No te alegres tú, Filistea toda, por haberse quebrado la vara del que te hería; porque de la raíz de la culebra saldrá áspid, y su fruto, serpiente voladora. Y los primogénitos de los pobres serán apacentados, y los menesterosos se acostarán confiados; mas yo haré morir de hambre tu raíz, y destruiré lo que de ti quedare. Aúlla, oh puerta; clama, oh ciudad; disuelta estás toda tú, Filistea; porque humo vendrá del norte, no quedará uno solo en sus asambleas. ¿Y qué se responderá a los mensajeros de las naciones? Que Jehová fundó a Sion, y que a ella se acogerán los afligidos de su pueblo".
Entonces, varias cosas están sucediendo aquí. Está haciendo referencia a esta vara que hería a Filistea, hablando de la derrota que va a sufrir. Esta vara, muchos creen que se refiere al rey Sargón II; y pueden leer, hay todo un contexto histórico detrás de lo que está siendo escrito aquí: 2 Reyes 16 y 2 Crónicas 28, todo lo que sucedió al final del reino de Acaz y después la manera en que Filistea fue invadida. Vamos a ver más sobre esto en el capítulo 20, de hecho, cómo se cumplió esta profecía; entonces no me voy a quedar aquí mucho tiempo, pero en el capítulo 20 vamos a ver más acerca de esta invasión, que de hecho se terminó cumpliendo de una manera absoluta por el imperio de Babilonia, Nabucodonosor, en el año 604 antes de Cristo, donde quedó completamente destruida, absolutamente, Filistea. Y aquí otra vez Dios está diciendo: yo soy el que hace estas cosas.
Pero vean el versículo 32, porque el versículo 32 vuelve a afirmar esta esperanza que surge de que Dios tiene un plan: "Y qué se responderá a los mensajeros de las naciones: que Jehová fundó a Sion, y que a ella se acogerán los afligidos de su pueblo". Entonces, a pesar del juicio de Dios sobre las naciones, y a pesar de la manera en la cual las naciones están siendo destruidas, siempre, a lo largo de todos estos pasajes, vamos a encontrar que están siendo intercaladas estas promesas de esperanza, donde Dios dice: de hecho, yo voy a proveer una manera en la que un remanente, siempre un remanente, va a encontrar refugio en mí. Y entonces, aquellos que están siendo afligidos por un tiempo, al final del día pueden ir a Sion y encontrar su verdadera identidad y su verdadera ciudad. Y esa es una cosa que vamos a ver siendo repetida a lo largo de todo el libro de Isaías, como la esperanza para el pueblo de Dios.
Juicio contra Moab
Entonces ahora llegamos al capítulo 15, que es el juicio contra Moab: "Profecía sobre Moab". ¿De dónde viene? Bueno, ya estudiamos el libro de Génesis, y en Génesis 19 encontramos una historia muy difícil de leer, porque habla acerca de las hijas de Lot y cómo Lot… sus hijas, pensando que ya no queda nadie en la tierra, tienen relaciones con su papá; y entonces uno de los hijos —creo que es el hijo mayor— es el que es Moab.
Y dice en el versículo 1: "Cierto, de noche fue destruida Ar de Moab, puesta en silencio. Cierto, de noche fue destruida Kir de Moab, reducida a silencio". Entonces aquí empieza a describir igual cosas que se cumplieron más adelante: "Subió a Bayit y a Dibón, lugares altos, a llorar; sobre Nebo y sobre Medeba aullará Moab; toda cabeza de ella será rapada, y toda barba rasurada. Se ceñirán de cilicio en sus calles; en sus terrados y en sus plazas todos aullarán, deshaciéndose en llanto. Hesbón y Eleale gritarán, hasta Jahaza se oirá su voz; por lo que aullarán los guerreros de Moab, se lamentará el alma de cada uno dentro de él. Mi corazón dará gritos por Moab; sus fugitivos huirán hasta Zoar, como novilla de tres años. Por la cuesta de Luhit subirán llorando, y levantarán grito de quebrantamiento por el camino de Horonaim. Las aguas de Nimrim serán consumidas, y se secará la hierba, se marchitarán los retoños, todo verdor perecerá. Por tanto, las riquezas que habrán adquirido, y las que habrán reservado, las llevarán al torrente de los sauces. Porque el llanto rodeó los límites de Moab; hasta Eglaim llegó su alarido, y hasta Beer-elim su clamor. Y las aguas de Dimón se llenarán de sangre, porque yo traeré sobre Dimón males mayores, leones a los que escaparen de Moab, y a los sobrevivientes de la tierra".
Pues aquí empezamos a ver este panorama: Moab históricamente fue enemigo de Israel y causó muchos problemas a Israel, y aquí están siendo juzgados ellos por Dios. Pero creo que empiezan a notar algo, y la primera pista aquí está en el versículo 5. Toda esta destrucción tan severa que están leyendo aquí, de repente el versículo 5 muestra algo muy interesante. Dice: "Mi corazón dará gritos por Moab". ¿El corazón de quién? Pues no sabemos todavía qué está pasando exactamente, pero expresa algo, una emoción fuerte, una pasión por lo que está sucediendo.
Vean el capítulo 16: "Enviad cordero al señor de la tierra, desde Sela del desierto al monte de la hija de Sion". Vengan sus ofrendas a Sion, es lo que está diciendo. "Y cual ave espantada que huye de su nido, así serán las hijas de Moab en los vados de Arnón. Reúne consejo, haz juicio; pon tu sombra en medio del día como la noche; esconde a los desterrados, no entregues a los que andan errantes. Moren contigo mis desterrados, oh Moab; sé para ellos escondedero de la presencia del devastador; porque el atormentador fenecerá, el devastador tendrá fin, el pisoteador será consumido de sobre la tierra".
Y ahora noten aquí el versículo 5 otra vez: "Y se dispondrá el trono en misericordia; y sobre él se sentará firmemente, en el tabernáculo de David, quien juzgue y busque el juicio, y apresure la justicia". En medio de esta destrucción, en medio de este juicio, hay un trono de misericordia y algo relacionado con el tabernáculo de David, alguien que está juzgando y busca el juicio y apresura la justicia.
Luego dice: "Hemos oído la soberbia de Moab" —aquí está la razón del juicio sobre Moab— "muy grandes son su soberbia, su arrogancia y su altivez; pero sus mentiras no serán firmes. Por tanto, aullará Moab, todo él aullará; gemiréis en gran manera abatidos, por las tortas de uvas de Kir-hareset. Porque los campos de Hesbón fueron talados, y las vides de Sibma; señores de naciones pisotearon sus generosos sarmientos; habían llegado hasta Jazer, se habían extendido por el desierto; se extendieron sus plantas, pasaron el mar".
Ahora, otra vez, noten toda esta destrucción, todo este juicio. Ahora el versículo 9: "Por lo cual lamentaré con lloro de Jazer por la viña de Sibma; te regaré con mis lágrimas, oh Hesbón y Eleale; porque sobre tus cosechas y sobre tu siega caerá el grito de guerra". Aquí expresa otra vez algo más, noten: "Quitado es el gozo y la alegría del campo fértil; en las viñas no cantarán ni se regocijarán; no pisará vino en los lagares el pisador; he hecho cesar el grito del lagarero. Por tanto, mis entrañas vibrarán como arpa por Moab, y mi corazón por Kir-hareset. Y cuando apareciere Moab cansado sobre los lugares altos, cuando venga a su santuario a orar, no le valdrá. Esta es la palabra que pronunció Jehová sobre Moab desde aquel tiempo; pero ahora Jehová ha hablado diciendo: Dentro de tres años, como los años de un jornalero, será abatida la gloria de Moab, con toda su gran multitud".
Y otra vez, en medio de la destrucción, en medio del juicio, de repente tenemos esta pista de esperanza: "y los sobrevivientes serán pocos, pequeños y débiles". No sabemos cómo se cumplió exactamente históricamente, no sabemos cómo se cumplió todo este juicio sobre Moab; sabemos que sucedió, pero no sabemos exactamente cómo. Aquí marca tres años como el periodo hasta donde va a ser destruida. Pero lo que quiero que noten, que creo que es lo importante de todo este juicio sobre de Moab, es cómo… capítulo 15:5, después capítulo 16, versículo 5, luego versículo 9, luego versículo 11: todos empiezan a expresar que, aunque Dios está juzgando a Moab, y aunque Dios está airado contra Moab por su soberbia, por su arrogancia —otra vez, es lo mismo que Dios estaba juzgando de Babilonia, se acuerdan, del rey de Babilonia: es este sentimiento de superioridad, de pensar que nosotros somos lo máximo que hay en todo el universo, y esa es la actitud que tenemos a veces, la que está juzgando Dios—, pero fíjense, Dios aquí, en varias partes de esta profecía, está expresando un sentimiento de tristeza acerca del juicio que está efectuando contra esta nación. ¿No es interesante? Y qué dice: "Lamentaré con lloro de Jazer por la viña de Sibma; te regaré con mis lágrimas".
Entonces, a través de Isaías, Dios está expresando cómo se siente Él acerca del juicio que trae sobre de las naciones, lo cual expresa la sorprendente compasión de Dios por sus enemigos. Y esto es lo que encontramos en el pasaje: que hay un grupito de gente, bajo la soberanía de Dios, bajo el plan predeterminado de Dios; hay un grupito de gente, muy poquitos, pero hay gente que encuentra refugio en Judá. Por eso es esa orden en el versículo 1, de enviar sus ofrendas a Sion, porque aparentemente hay un pequeño grupo —que es descrito en el versículo 14— que sí logra escapar del juicio de Dios. ¿Y a dónde se van? Es justamente a la nación protegida por Dios, a la nación donde Dios ha expresado "este es mi pueblo".
¿De dónde era Rut? Algo parecido está pasando con un grupo de gente aquí. ¿Qué pasó con Rut? Rut la moabita, que le dijo a Noemí: "Tu Dios será mi Dios, voy a encontrar refugio en el mismo Dios en que tú has encontrado refugio". Y en medio del juicio hay un grupo de gente de Moab que huye, que huyen a Judá para encontrar refugio en Judá. Por eso se expresa el versículo 5 como se expresa: "Se dispondrá el trono en misericordia". Hay alguien que va a expresar misericordia en el tabernáculo de David, que a pesar de que es el Juez, también es Dios de misericordia.
Vean cómo está esta tensión todo el tiempo: sí, Dios juzga con furor y con ira sobre el pecado, pero su gracia, pero su misericordia, para salvar a algunos, para traer un remanente hacia Él, para que encuentren refugio en Él. Y entonces encontramos toda clase de pasajes en la Biblia que describen esto mismo. Ya cuando estudiamos el libro de Ezequiel, ¿se acuerdan?, en Ezequiel 18:23 dice: "¿Acaso me complazco yo en la muerte del impío, declara el Señor Dios, y no en que se aparte de sus caminos y viva?". Está expresando qué es lo que trae a su corazón: que el remanente sea salvo; y cuando juzga con ira, qué trae a su corazón: tristeza. Vean lo que dice Ezequiel 33:11: "Diles: Vivo yo, declara el Señor Dios, que no me complazco en la muerte del impío, sino en que el impío se aparte de su camino y viva. Vuelvan, vuélvanse de sus malos caminos, ¿por qué han de morir, oh casa de Israel?".
Vean Jeremías 4:19: "¡Alma mía, alma mía! Estoy angustiado. ¡Oh corazón mío! Mi corazón se agita dentro de mí; no callaré, porque has oído, alma mía, el sonido de la trompeta, el pregón de guerra". Jeremías expresa este dolor y este sentimiento de que viene el juicio de Dios, y viene la manera en la cual Dios está destruyendo a las naciones y juzgando a las naciones.
Dios refrena su ira
Recientemente estaba meditando sobre un libro que se llama Manso y humilde, y ese es el tema del libro: el libro trata de mostrar el corazón de Dios, la esencia, la naturaleza del corazón de Dios; que sí está su justicia, y sí está su ira, y sí está su furor, pero a lo largo de la Biblia ha sido expresado que su misericordia y su amor y su paciencia tienen que superar su ira, tienen que estar por delante de su ira, porque si no, ya nadie de nosotros estaríamos aquí.
Algo tiene que refrenar a Dios; algún atributo de Él tiene que venir por delante y jalar hacia atrás lo que sería tan fácil para Él hacer en un solo instante, es decir: "Han pecado, han quebrantado mi ley, todos serán juzgados, todos serán destruidos". Pero no: Dios espera, Dios refrena su ira. Y por eso leemos en el Salmo 103; vean lo que dice el Salmo 103:8: "Compasivo y clemente es el Señor, lento para la ira y grande en misericordia". ¿Qué está enfatizando cuando dice "lento para la ira", "grande en misericordia"? Que su ira está siendo refrenada, que su ira está siendo jalada hacia atrás, para dar oportunidad a que la expresión de su atributo de misericordia pueda estar por delante, y que solo la ira venga por detrás, siendo refrenada.
Y Dios le diga a Abraham: "Sí, voy a juzgar a estas naciones; ¿sabes cuánto tiempo me voy a tardar? Cuatrocientos años, hasta que se complete la maldad de los amorreos. No, no los voy a destruir, aunque ahorita ya están desobedeciéndome, aunque ya están rebelándose en contra de mí; yo voy a refrenar mi ira, de tal manera que van a pasar 400 años antes de que experimenten mi juicio". Porque, Romanos 2, ¿por qué está siendo Dios paciente? Para que procedamos al arrepentimiento. La única razón por la cual Dios es paciente… Despertaste hoy, y eso es una oportunidad de arrepentimiento; la única razón por la que despertaste hoy es porque Dios es paciente, porque no nos ha juzgado de acuerdo a nuestro pecado en el momento en que quebrantamos su ley, sino que nos dio una oportunidad de conocerlo y experimentar su gracia y su perdón.
Y sí, voy a seguir leyendo el Salmo 103, no lo terminé de leer, este pasaje: "No luchará con nosotros para siempre, ni para siempre guardará su enojo. No nos ha tratado según nuestros pecados, ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades. Porque como están de altos los cielos sobre la tierra, así es de grande su misericordia para los que le temen. Como está de lejos el oriente del occidente, así alejó de nosotros nuestras transgresiones. Como un padre se compadece de sus hijos, así se compadece el Señor de los que le temen, porque Él sabe de qué estamos hechos, se acuerda de que solo somos polvo".
Entonces, una y otra vez sí encontramos en la Biblia que Dios está expresándonos lo grande de su misericordia, lo supremo de su misericordia y de su amor, y la manera en la cual no debemos menospreciar cada oportunidad que nos está dando de experimentar esa misericordia y ese amor antes de que venga su juicio final. Gracias a Dios que todavía no ha regresado, porque está habiendo más oportunidad para que más personas lo conozcan; y en el momento en que Dios lo determine será el final de la oportunidad en la cual las naciones pueden conocerle.
Vean cómo se expresó Jesús acerca de un pueblo rebelde y desobediente, Lucas 19:41: "Cuando Jesús se acercó y vio la ciudad, lloró sobre ella, diciendo: Si tú también hubieras sabido en este día lo que conduce a la paz; pero ahora está oculto a tus ojos. Porque sobre ti vendrán días cuando tus enemigos echarán terraplén delante de ti, te sitiarán y te acosarán por todas partes, y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no conociste el tiempo de tu visitación". Y dijo esto Jesús llorando; así expresó el juicio que iba a caer sobre Israel por rechazarlo a Él.
Y eso es lo que está siendo expresado en los capítulos 15 y 16 acerca de Moab. Le está diciendo: yo estoy juzgando a Moab con lágrimas, yo estoy juzgando a Moab no complaciéndome y gozándome en su destrucción; pero sí voy a expresar mi misericordia, porque algunos saldrán de Moab, unos poquitos saldrán de Moab. Y esta nación que históricamente había sido enemiga de Israel… así como Rut encontró refugio en el Dios de Noemí, de la misma manera saldrán de Moab algunos que encontrarán también su refugio en Judá.
Juicio contra Damasco y Efraín
Capítulo 17: juicio contra Damasco y Efraín. "Profecía sobre Damasco. He aquí que Damasco dejará de ser ciudad, y será montón de ruinas. Las ciudades de Aroer están desamparadas; en majadas se convertirán; dormirán allí, y no habrá quien los espante. Y cesará el socorro de Efraín, y el reino de Damasco; y lo que quede de Siria será como la gloria de los hijos de Israel, dice Jehová de los ejércitos".
Esto sucedió en el año 732 antes de Cristo: Siria fue absolutamente destruida —Damasco es la capital de Siria—, y eso sucedió cuando Asiria los destruyó. Y encontramos de repente que hace un cambio, empieza a mezclar aquí: "cesará el socorro de Efraín y el reino de Damasco". Empieza a asociar a Efraín, que es el reino del norte, con Siria. Porque, se acuerdan, esto es parte de la historia de Isaías que fue tan importante con todo lo que hemos estado viendo: Acaz se estaba tratando de proteger de los asirios al hacer una alianza contra los asirios, especialmente porque Siria y el reino del norte —Samaria, o Efraín, que es llamado aquí— están tratando de protegerse contra los asirios al buscar una alianza con Judá para atacar a los asirios. La tentación que sufrió Acaz fue decir: "No, yo prefiero hacer una alianza con los asirios para protegerme de los asirios, en vez de pelear contra ellos". Bueno, ninguna de las dos cosas era lo que tenían que hacer.
Esto es justamente lo que ya estudiamos en Isaías 6 y 7, lo que Dios le dijo al rey Acaz a través de Isaías: "No te preocupes, yo te voy a proteger; los sirios no te van a hacer nada si yo estoy contigo. No busques tu refugio en hacer una alianza con ellos; yo voy a destruir a Efraín, y Damasco. Parecen ser una amenaza para ti ahorita, pero yo los voy a destruir, no te preocupes por ellos". Dios está tratando de asegurarle a Acaz que no necesita preocuparse, que no necesita estar angustiado por la invasión que va a venir; pero Acaz dice: "No, yo prefiero a los asirios, yo prefiero encontrar mi seguridad en los asirios que en el Dios de Israel".
Entonces, esto solamente es algo que ya habíamos visto en el capítulo 7 de Isaías, que está siendo replanteado aquí otra vez: cómo sí, Dios va a juzgar estas dos naciones. Pero habría sido de todas maneras: Siria es una nación pagana y está siendo agrupada con el reino del norte; el reino del norte está siendo agrupado porque tuvo unos reyes malos, un rey malo tras otro rey malo tras otro rey malo. Fueron siendo gobernados, los que estaban en el reino del norte, por puros malos reyes. Nos quejamos mucho de nuestro gobierno, pero no saben lo que habría sido vivir en el reino del norte; ahí sí, la manera en que gobernaron algunos de esos reyes.
Y dice el versículo 4: "En aquel tiempo la gloria de Jacob se atenuará, y se enflaquecerá la gordura de su carne. Y será como cuando el segador recoge la mies, y con su brazo siega las espigas; será también como el que recoge espigas en el valle de Refaim. Y quedarán en él rebuscos, como cuando sacuden el olivo: dos o tres frutos en la punta de la rama, cuatro o cinco en sus ramas más fructíferas, dice Jehová Dios de Israel".
Otra vez, todo este juicio. Y ahora vean el versículo 7, el cambio: "En aquel día mirará el hombre a su Hacedor, y sus ojos contemplarán al Santo de Israel; y no mirará a los altares que hicieron sus manos, ni mirará a lo que hicieron sus dedos, ni a los símbolos de Asera, ni a las imágenes del sol. En aquel día sus ciudades fortificadas serán como los frutos que quedan en los renuevos y en las ramas, los cuales fueron dejados a causa de los hijos de Israel; y habrá desolación. Porque te olvidaste del Dios de tu salvación, y no te acordaste de la roca de tu refugio; por tanto, sembrarás plantas hermosas, y plantarás sarmiento extraño. El día que las plantes, las harás crecer, y harás que su simiente brote de mañana; pero la cosecha será arrebatada en el día de la angustia y del dolor desesperado".
Eso es lo que encontramos acerca del juicio contra Damasco y Efraín. Hay algo muy interesante que empieza a pasar aquí, y es que Efraín —Efraín es una de las tribus, ¿no?— y el reino del norte representan a los judíos, al pueblo escogido de Dios. Y me llamó la atención qué tan poquito tiempo realmente pasa juzgando a Siria, a Damasco, en comparación con Efraín: de repente se da la vuelta y ve a Efraín. Y es como el papá que tiene a su hijo con su amiguito, e hicieron una travesura, se portaron mal; entonces vienes y ves al amigo de tu hijo y lo empiezas a regañar: "¿Por qué hiciste lo que hiciste?". Bueno, al fin ni es mi hijo. Entonces volteas y ves al que sí es tu hijo, y ¿con quién eres más duro? Con el que es tu hijo: "Tú deberías de haber sabido mejor, tú sabes que eso está mal; tu amigo, no sé cómo lo educan en su casa, pero tú sí sabes lo que yo te he dicho". Y ese es un poquito la imagen que está sucediendo aquí: Dios se voltea muy rápido de Damasco a Efraín, para empezar a enfatizar que de hecho Efraín es la nación con la cual Dios está efectuando el juicio más severo.
Y entonces empieza a expresar aquí esta idea: Icabod, "traspasada es la gloria", ¿no? Y cuando se va la gloria de Dios —eso es una de las visiones del libro de Ezequiel—, se va la gloria de Dios por causa de la idolatría. Es lo mismo que está siendo descrito aquí en el versículo 4: "la gloria de Jacob se atenuará". Su idolatría está causando que la gloria de Dios ya no esté presente y visible en medio de su pueblo.
Versículo 7, otra vez, empieza a enfatizar esta esperanza que surge en medio del juicio, esta esperanza: "En aquel día mirará el hombre…" —y es la palabra en hebreo "adam", refiriéndose a qué: a la humanidad, no nomás a Israel, a toda la humanidad—. Habrá algún día en el cual voltean a ver a su Creador y contemplan al Santo de Israel; y este grupo de personas de todas las naciones es un grupo de personas que, a diferencia de Efraín, han abandonado su idolatría.
Aquí hace referencia a "los altares que hicieron sus manos", los símbolos de Asera, las imágenes del sol. Todo eso es Asera, esta diosa madre cananea; y hay muchas advertencias a lo largo de toda la Biblia acerca de Asera. Pero lo que está describiendo aquí, las imágenes del sol y los símbolos, eran básicamente los lugares donde había esta prostitución cultual, y la manera de adorar a Asera era a través de la prostitución, el sexo. Habían elevado estas imágenes y habían elevado estos ídolos a tal grado que se habían olvidado de Dios.
Pero hay un grupo de gente de todas las naciones que va a voltear a ver a Dios y va a ignorar a sus ídolos, y va a despreciar a sus ídolos, para seguir a Dios. Hay un grupo de gente, siempre un remanente, que Dios está guardando, que no tiene nada que ver con tu etnicidad, no tiene nada que ver con "eres judío, seguramente Dios te va a salvar": gente de todas las naciones, toda la humanidad.
¿Qué es lo que está siendo juzgado en todo el mundo por Dios? La idolatría. ¿No es interesante que ese es el punto que Dios tiene en contra de Efraín? Dios juzgará la idolatría del mundo, y aquí lo encontramos. Y realmente ese es el problema en el cual estamos todos: los corazones crean ídolos. Y claro, hablábamos toda la mañana, estábamos escuchando acerca del hecho de que hoy es 12 de diciembre. Ayer tomé un Uber para ir a la conferencia; yo quería ir estudiando en el camino, dije: "Ah, qué bueno que no tengo que manejar, así yo puedo estudiar y puedo estar con mis audífonos escuchando música y repasando mis notas". Y desde que me subí al Uber, me subí con mi Biblia, y me dijo el chofer: "¿Ah, usted es creyente?". Entonces le dije: "Sí, sí creo lo que dice la Biblia". Y me dice: "¿Y usted qué piensa de la virgen María?". Y dije: "Vamos, Señor, ya no voy a estudiar en este viaje; también tú sabes por qué pusiste esta situación".
Entonces nos pusimos a platicar acerca de lo que estaba sucediendo, y le dije: hay muchas cosas buenas en esta vida, y hay muchas cosas que Dios ha creado como bendiciones para nosotros; pero cuando esas cosas se convierten en una distracción de poner nuestra vista en Dios, se convierten en ídolos. Y María se ha convertido en un ídolo. No es nada contra María; esto es algo en contra de elevar a María a un nivel que no debería de tener en comparación con Cristo, en comparación con la obra que Jesús ha hecho por nosotros. Ella dijo: "Mi alma engrandece a Dios mi Salvador", porque ella necesitaba un Salvador; ella quería que nuestra atención estuviera en el Salvador, no en ella.
Bueno, eso es un paréntesis solamente. Solo quiero que vean que lo que está siendo juzgado es la idolatría de las naciones. Y es lo que encontramos más adelante en Isaías 57, versículos 20 y 21: "Pero los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos". ¿Quiénes son los impíos? Los que describe aquí el versículo 20.
El versículo 12 del capítulo 17: "¡Ay!, multitud de muchos pueblos que harán ruido como estruendo del mar, y murmullo de naciones que harán alboroto como bramido de muchas aguas. Los pueblos harán estrépito como de ruido de muchas aguas; pero Dios los reprenderá, y huirán lejos; serán ahuyentados como el tamo de los montes delante del viento, y como el polvo delante del torbellino. Al tiempo de la tarde, he aquí la turbación; pero antes de la mañana el enemigo ya no existe. Esta es la parte de los que nos aplastan, y la suerte de los que nos saquean".
Entonces, está siendo descrito aquí el juicio de Dios sobre todas las naciones, que finalmente se cumple. Y lo encontramos en Apocalipsis capítulo 6, sexto sello: todas las naciones huyen de delante de Dios por su juicio; Dios viene como el Rey de reyes y Señor de señores a juzgar a las naciones. Y se cumple lo que está en Ezequiel 38 y 39, la profecía acerca de la destrucción de las naciones. ¿Por qué? Apocalipsis lo describe: por su idolatría. Han puesto algo por encima de Dios en sus vidas, han dicho "esto es lo que es más importante". Dios no se convierte en lo más importante en nuestras vidas; los regalos de Dios se convierten en lo más importante, y eso es un ídolo. Sea lo que sea que ocupa el lugar en tu vida que Dios debería tener, es un ídolo, y tú tienes que arrepentirte, venir delante de Dios y decir: "Señor, yo quiero que tú seas supremo, no quiero que estas cosas ocupen tu lugar; yo quiero que tú seas lo más importante para mí, y que mi vida se trate acerca de ti y del propósito que tienes para mi existencia".
Etiopía: la misericordia de Dios para las naciones
Así que, por último, vemos el capítulo 18. Pero aquí hay un giro: en medio de todo esto que hemos estado leyendo, los juicios de Dios y la manifestación de la misericordia de Dios, hay un giro muy interesante que surge en el capítulo 18, y lo puse aquí como parte del título para que lo vean: de repente ahora hace un cambio hacia Etiopía. Y no voy a terminar el sermón hoy, voy a terminarlo el próximo domingo, porque continúa con Egipto; pero como pueden ver, voy corriendo y no hay tiempo para agrupar los capítulos 19 y 20 hoy, por eso los dejé para el próximo domingo.
Pero aquí empieza algo muy interesante, que es mostrar la misericordia de Dios siendo mostrada específicamente a naciones gentiles. Porque cuando de repente empieza a hablar aquí de Etiopía, no habla en términos negativos acerca de ellos. Vean lo que dice: "¡Ay de la tierra que hace sombra con las alas, que está tras los ríos de Etiopía" —o de Cus—, "que envía mensajeros por el mar, y en naves de junco sobre las aguas! Andad, mensajeros veloces, a la nación de elevada estatura y tez brillante, al pueblo temible desde su principio y después, gente fuerte y conquistadora, cuya tierra es surcada por ríos. Vosotros, todos los moradores del mundo y habitantes de la tierra, cuando se levante bandera en los montes, mirad; y cuando se toque trompeta, escuchad. Porque Jehová me dijo así: Me estaré quieto y los miraré desde mi morada, como sol claro después de la lluvia, como nube de rocío en el calor de la siega. Porque antes de la siega, cuando el fruto sea perfecto y pasada la flor se maduren los frutos, entonces podará con podaderas las ramitas, y cortará y quitará las ramas. Y serán dejados todos para las aves de los montes y para las bestias de la tierra; sobre ellos tendrán el verano las aves, e invernarán todas las bestias de la tierra. En aquel tiempo será traída ofrenda a Jehová de los ejércitos, del pueblo de elevada estatura y tez brillante, del pueblo temible desde su principio y después, gente fuerte y conquistadora, cuya tierra es surcada por ríos, al lugar del nombre de Jehová de los ejércitos, al monte de Sion".
¿Quiénes son estos de elevada estatura y tez brillante? Son los africanos, Etiopía: son altos, fuertes. Había una práctica que parece ser que está siendo referida aquí, "tez brillante", porque en estas naciones practicaban el rasurarse todo el cuerpo completamente cada tres días. Está siendo expresado aquí algo bueno acerca de esta nación; dice, de hecho: "No te preocupes, tú no serás invadida". Y es una nación que está tan lejos, tan lejos de Israel y de todo lo que está pasando; de repente se va hasta abajo, hasta África, más abajo de Egipto. Y dices: ¿por qué? ¿Qué tiene de especial Etiopía para Dios?
Y leemos otras profecías relacionadas a Etiopía: "De Egipto saldrán mensajeros; Etiopía se apresura a extender sus manos hacia Dios. Canten a Dios, reinos de la tierra; canten alabanzas al Señor". Es el Salmo 68:31. Y, como vamos a ver el próximo domingo, el Salmo 87, versículo 4: "Mencionaré a Egipto y a Babilonia entre los que me conocen; a Filistea y Tiro, con Etiopía; de sus moradores se dirá: Este nació allí".
Y vean otra profecía; esta es Sofonías 3, dice: "En ese tiempo daré a los pueblos labios puros, para que todos ellos invoquen el nombre del Señor, para que le sirvan de común acuerdo. Desde más allá de los ríos de Etiopía, mis adoradores, mis dispersos, traerán mi ofrenda". Eso es lo que está siendo descrito; eso es Sofonías 3:9 y 10, y está siendo descrito aquí en el versículo 7, donde será traída ofrenda a Dios desde Etiopía.
Entonces, ¿qué está pasando? ¿Por qué es tan importante esta parte de la profecía, y este otra vez paréntesis? Porque estamos leyendo todos estos juicios y destrucción, y de repente llegamos a Etiopía, llegamos a toda esta descripción acerca de esta gente, y empieza a enfocarse no nada más en ellos, sino en todas las naciones, hablando acerca de que se va a tocar una trompeta, se va a levantar una bandera —se acuerdan de estas imágenes—: cuando se levanta la bandera, cuando se toca la trompeta, pongan atención, porque Dios está llamando gente de todas las naciones del mundo hacia sí mismo. Es la imagen. Y Etiopía aquí está usada para representar a estas naciones, para decir: desde tan lejos como Etiopía vendrán hasta Jerusalén, trayendo su ofrenda. De un hombre todas las naciones nacieron, y por un hombre todos los elegidos de las naciones serán redimidos. Así como vimos, ahora Etiopía es descrita como una nación que encuentra su refugio en el Dios de Israel.
Acabo de ver esta noticia hace unos días, de lo que sucedió —que fue el lunes, ¿no?—: sucedió este tráiler de migrantes en Chiapas que se volteó, y murieron como 50 de los migrantes. O sea, estás viendo esta noticia y pues sí te entristece, obviamente, y piensas en la condición de esas personas, porque son personas que están buscando qué: refugio. Quieren salir de donde están, quieren buscar otro lugar donde puedan vivir; básicamente es lo que están haciendo, legal o ilegalmente, no sé cómo lo hacen, pero entiendes su motivación, entiendes lo que los mueve. Porque obviamente, si estás viviendo una vida de dificultad o de opresión, pues vas a querer salir de ahí. Y esa es nuestra tendencia: decimos "tengo un problema, alguna amenaza presente en mi vida, por lo tanto voy a buscar refugio en otro lugar".
Y la invitación de Dios a lo largo de todos estos juicios y a lo largo de todas estas profecías es: refúgiense. Todas las naciones, emigrantes, refugiados, pueden encontrar el consuelo y el refugio que ustedes están anhelando para sus vidas en el Dios de Israel. Es la promesa que está siendo enfatizada a lo largo de todas estas profecías: desde donde quiera —no importa que estén en Cuajimalpa—, traigan sus ofrendas hasta Jerusalén; todos los que encuentren al Dios de Israel como su Dios, vengan al monte de Sion, al monte en donde está la cruz de Cristo y el sacrificio hecho por ustedes, para que en Él puedan encontrar ustedes esperanza para sus vidas.
El etíope de Hechos 8
No pude evitar pensar en Hechos capítulo 8 cuando leí esta profecía en particular. Ahí, en Hechos 8, está Felipe, y él se encuentra con alguien que era ¿de dónde? De Etiopía; había ido a Jerusalén, enviado por su reina, y ahora iba de regreso. ¿Y qué libro iba leyendo? Va leyendo Isaías. Claro, estaba leyendo el capítulo 53, sabemos; pero en ese tiempo los libros no estaban divididos por capítulos, probablemente ya había pasado por lo que en nuestras Biblias es el capítulo 18. Probablemente la razón por la cual estaba tan intrigado por este personaje del capítulo 53, y la razón por la cual lo que Felipe le terminó diciendo acerca de este personaje, lo que hace que sea tan significativo, es que él podría decir: "Ese puede ser mi Dios también". Así como la profecía de que los de Etiopía van a encontrar salvación y refugio en el Dios de Israel y van a traer su ofrenda a este Dios, de la misma manera yo puedo encontrar mi esperanza en lo que Jesucristo hizo por mí en la cruz, lo que me acaba de decir Felipe: ese es el de Isaías 53, aquel que dio su vida, entregó su cuerpo y derramó su sangre para que yo pudiera obtener su justicia si vengo a Él en arrepentimiento y encuentro mi única y final esperanza en Él. "¿Qué impide que sea bautizado? ¿Qué impide que yo dé testimonio de que la profecía de Isaías 18 se está cumpliendo mil ochocientos años después de que fue dada? ¿Qué impide?". Le dice Felipe: nada. De hecho, es el cumplimiento de lo que Dios quiere hacer en todas las naciones; de hecho, tú representas a esas naciones que van a encontrar su esperanza en Cristo Jesús, tú eres parte de lo que Dios está haciendo en todo el mundo para salvar a gente de toda tribu, lengua y nación.
Y de esa manera se cumple lo que encontramos a lo largo de toda la Biblia: Dios juzgará a todas las naciones. Pero ¿cómo escaparemos el juicio de Dios? Si decimos: somos inmigrantes, somos refugiados, queremos encontrar una nueva identidad, una nueva nación, a través de la identidad que encontramos en ti. Porque lo que queremos es no ser mexicanos, no ser de Cuajimalpa; lo que queremos es ser la iglesia de Dios. Esa es la identidad que buscamos, esa es la ciudadanía que nos importa, y por eso nos hemos juntado hoy como el cuerpo de Cristo. Que Dios bendiga lo que hemos estado viendo en Isaías y lo que vamos a ver el próximo domingo.
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