El camino de Emanuel
¿Cómo saber si Dios está con nosotros? Isaías 8 contrasta dos caminos: el de la luz, marcado por separación del mundo, un temor de Dios mayor que cualquier otro miedo, amor por su Palabra y confianza que espera; y el de la oscuridad, que tropieza con la Roca, consulta adivinos y maldice a Dios en la prueba.
Transcripción
Dónde estamos en Isaías
Bien, continuamos en nuestro estudio del libro de Isaías, el cual —les recuerdo— va a ser un camino largo, porque es un libro largo y hay muchas cosas que queremos meditar acerca de la profecía de Isaías, o las profecías de Isaías; en la mañana meditábamos sobre algunas también.
Pero estamos aquí en el capítulo 8, y tenemos que recordar este contexto histórico en el que estamos, en el que el rey Acaz es este rey que tiene más temor de los asirios que temor de Dios. Y entonces él está buscando hacer una alianza con los asirios, a pesar de que Dios le ha dicho que todo va a estar bien, que Él está con él. Y quiere hacer una alianza con los asirios para protegerse del reino del norte —Efraín es llamado aquí— y de Siria. Están Siria y Efraín, que, para ellos protegerse de los asirios, quieren hacer una alianza con Judá, o derrocar a Acaz y poner a su propio rey, que es lo que veíamos el domingo pasado, y de esa manera protegerse contra los asirios. Acaz prefiere hacer una alianza con los asirios y así protegerse de Siria y Efraín.
Entonces hay todo un drama político y militar que se está desarrollando aquí. Pero en medio de eso es que Dios quiere mostrar su soberanía sobre todas las circunstancias, y la manera en que pueden realmente confiar en Él, la manera en que pueden depender de Él para todas sus necesidades. Y este es un mensaje para Judá, para el reino del sur.
Entonces estamos en ese contexto, el cual ya vimos el domingo pasado en el capítulo 7. Es en ese contexto de esta amenaza de Asiria que se dio esta profecía extraña y singular acerca de una virgen que concebiría y daría a luz un hijo, y llamaría su nombre Emanuel. Vimos eso el domingo pasado. Entonces, en este contexto de esta guerra amenazante al reino de Judá, es que se da esta promesa de Emanuel; lo cual, como veíamos el domingo pasado, creo que tiene su cumplimiento —de acuerdo a más de uno— en Jesús. Realmente ese es el cumplimiento final de esa profecía: que la idea de "Dios con nosotros", la manera en que se manifestaría Dios entre nosotros, sería a través de la encarnación del Hijo de Dios. Ese es el concepto de la profecía de Emanuel, cumplida en Jesucristo.
El segundo hijo de Isaías: Maher-salal-hasbaz
Entonces, esto continúa, va a continuar hoy en el capítulo 8, y va a continuar el próximo domingo en el capítulo 9 también. E Isaías ya nos presentó a uno de sus hijos, que se llamaba Sear-jasub, ¿se acuerdan? Sear-jasub es uno de los hijos de Isaías, y Sear-jasub significa "un remanente volverá". Entonces Dios específicamente le dice a Isaías que les ponga nombres a sus hijos que representan un mensaje para el pueblo: "el remanente volverá" quiere comunicar al pueblo de Dios que Dios siempre, a pesar de la destrucción y el juicio y todo lo que pueda venir: "yo siempre sostendré un remanente, el cual regresará a la tierra para habitarla". Esa es la idea de este hijo de Isaías.
Ahora, en el capítulo 8, vamos a ver otro hijo de Isaías, que se anuncia desde antes. Versículo 1: "me dijo Jehová: toma una tabla grande y escribe en ella con caracteres legibles tocante a Maher-salal-hasbaz". Entonces, Maher-salal-hasbaz significa "el despojo se apresura, la presa se precipita", y ese es el mensaje que ahora Dios quiere dar a su pueblo: el despojo se apresura, la presa se precipita.
Entonces, este es otro hijo de Isaías que va a nacer. Y dice que junta a dos testigos: "y junté conmigo por testigos fieles al sacerdote Urías y a Zacarías hijo de Jeberequías. Y me llegué a la profetisa, la cual concibió y dio a luz un hijo. Y me dijo Jehová: así como le pusiste a tu letrero grandote 'Maher-salal-hasbaz', ponle a tu hijo". Entonces Dios le dice que le ponga de esa manera, "porque antes que el niño sepa decir 'padre mío' y 'madre mía', será quitada la riqueza de Damasco y los despojos de Samaria delante del rey de Asiria".
Entonces, esta primera parte de la profecía es: tu hijo representa un mensaje para Israel, para el pueblo de Israel. ¿Cuál es este mensaje? Bueno, el mensaje es en relación a Siria: qué va a pasar con Siria. Y entonces, como vamos a ver aquí ahorita desarrollado en estos versículos 1 al 10, el plan de Dios para Siria se va a desarrollar en tres etapas.
Un paréntesis: Isaías era un hombre de familia
Solo quiero señalar algunas cosas, algunos detalles que vi al estar meditando sobre el pasaje, y muy interesantes. Uno es que a veces no pensamos en estos personajes, no pensamos en estos profetas y en otros que leemos en la Biblia con nombres de familia, pero lo son. Entonces, Isaías tiene su esposa, tiene sus hijos; es un hombre de familia, es un papá.
Y una de las implicaciones de lo que estamos leyendo aquí es que, padres, todos los que somos esposos y padres aquí, nuestro ministerio afecta toda nuestra familia. Realmente hay una implicación para ellos acerca del ministerio que Dios nos ha dado, y la manera en que nuestro testimonio va junto con el de ellos para servir a Dios. No podemos pensar en nosotros aisladamente, como que "yo sirvo a Dios y pues ahí, mis hijos y mi esposa, lo que ellos quieran hacer es cosa de ellos". No: Dios nos ha llamado, si estamos casados, a servir juntos, a dar testimonio juntos acerca de lo que Dios está haciendo en nuestras vidas, y a ser de bendición a otros. Y ese fue el caso aquí de Isaías.
¿Han pensado acerca de Pedro? Pedro estaba casado, ¿se acuerdan? Imagínense: el primer papa estaba casado, ¿dicen? Verdad. No entiendo esa regla de que no se pueden casar. Pero no sabemos mucho sobre su esposa, no sabemos nada, de hecho. Pero, ¿qué tanta influencia habría tenido ella dentro del ministerio de Pedro?, ¿cómo habría funcionado esa parte? "Esposa, me voy con Jesús unos meses y nos vemos; regreso". En realidad, después, así, yo me imagino que hay apoyo; ella debe haber también creído en Jesucristo y en lo que él decía, para apoyar a Pedro en este proceso de ser su discípulo y ser su apóstol.
Bueno, nada más estoy pensando; son cosas que surgen cuando leo este pasaje y estoy leyendo acerca de cómo se desarrolla. Mi imaginación quiere imaginarse todo esto. Ni siquiera sabemos cómo se llama la esposa de Isaías; como dice el texto, es "la profetisa". Aparentemente —no es a fuerzas, pero aparentemente— ella ejerce este ministerio profético también. O a lo mejor —también es una posibilidad— así le dicen a la esposa del profeta; así como decimos "la pastora Cristina": la pastora porque es esposa del pastor, no es que sea pastor, no es que ejerza el ministerio del pastorado, pero hay una asociación ahí también familiar de la esposa.
Otra vez, empiezo a pensar en todo esto y digo: qué interesante pensar en cuánta influencia ella realmente podría haber tenido en el ministerio de Isaías, pero qué tan sutil y detrás de las escenas, y tan desapercibido pasa; pero que de hecho Dios la está usando, y Dios tiene un plan para ella también dentro de todo este panorama. De tal manera que vemos la gran importancia que tienen las mujeres en la Biblia, que en muchos casos no se dice mucho de ellas: solo sabemos que ahí estaban, y solo sabemos que tuvieron un gran impacto, aunque no entendemos todo lo que sucedió exactamente.
Por ejemplo, si se acuerdan, Lucas 8 describe un detalle muy interesante. Lucas 8 dice: "poco después, Jesús comenzó a recorrer las ciudades y aldeas proclamando y anunciando las buenas nuevas del reino de Dios. Con él iban los doce discípulos, y también algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Chuza, mayordomo de Herodes; Susana, y muchas otras que de sus bienes personales contribuían al sostenimiento de ellos".
¿Quiénes mantenían el ministerio de Jesús? Mujeres. Eran las del dinero. Se mencionan sus nombres solo para señalar el rol tan importante que tuvieron dentro de todo el ministerio. Entonces, "profetisa" no es algo raro en la Biblia: Miriam fue profetisa, Débora, tenemos a Hulda, tenemos varios.
Pero aquí está la cosa: la manera en que funcionan estos ministerios de estas mujeres es en apoyo al ministerio de sus esposos o de otros hombres; no es una competencia. Y eso es lo que tiende a suceder hoy en día junto a esta cuestión del feminismo: cada vez que surge el tema del feminismo tiende a ser mencionado como una competencia, a ver quién puede más, a ver quién puede opacar al otro; no, si los hombres a las mujeres, o las mujeres a los hombres; "¿tú puedes ser director de una empresa? Yo también, a ver quién llega ahí primero". Y entonces se vuelve una competencia, y en la sociedad no hay este sentido de complementarismo, donde Dios ha dado diferentes roles, igualmente importantes pero diferentes, a hombres y mujeres, para que podamos colaborar juntos en el ministerio y gozarnos en esas diferencias, y decir: "qué bueno".
Las mujeres son mejores con los niños, porque tenemos una mejor escuela dominical; así, esa es la verdad. Y por eso tenemos a dos mujeres enseñando a los maestros de escuela dominical. Dios nos ha dotado con diferentes capacidades para hacer diferentes cosas en la iglesia, y podemos complementarnos mutuamente a través de esas debilidades que tenemos: los hombres son fortalezas de las mujeres, y las debilidades de las mujeres son fortalezas de los hombres, por lo regular. Así lo diseñó Dios; diseño de Dios, no de nosotros.
Es cuando queremos ignorar esas diferencias, cuando queremos hacer de cuenta que no existen… Lo cual, otra vez, en gran parte —no estoy generalizando, en realidad nada más estoy diciendo, en gran parte— el feminismo de hoy en día hace eso: quiere ignorar las diferencias. Lo cual creo que es una gran tragedia, y nos lleva a un gran desbalance en la manera en que funciona la familia, funciona la iglesia, funciona la sociedad en general.
Esto es un paréntesis, no era mi intención pasar tanto tiempo hablando sobre eso; pero es interesante lo que describe aquí acerca de la esposa de Isaías, la profetisa.
Primera etapa: Siria y Efraín serán despojadas
Entonces, ¿cuál es la profecía?, ¿qué es lo que está comunicando Maher-salal-hasbaz? Bueno, este nombre, otra vez, es una profecía con respecto a Siria, en tres etapas. La primera etapa es la que encontramos aquí en los versículos 1 al 4.
De hecho, si recuerdan, en el capítulo 7 leíamos que Acaz tenía miedo de Efraín y Siria; lo describe como que está temblando, como un árbol cuando sopla el viento y las ramas se mueven. Así es como Acaz está temblando de miedo acerca de Siria y Efraín, porque ya ha escuchado los planes de venir y atacarlo y poner su propio rey, y de esa manera tener una mejor alianza para protegerse contra Asiria. Entonces eso es lo que teme Acaz.
Pero esta profecía, "el despojo se apresura, la presa se precipita", habla acerca de la manera en que Siria y Efraín serán derrotados muy pronto: esa amenaza dejará de ser; estas naciones que tú temes pronto ya no serán una amenaza, porque serán despojadas. Ellos son esta presa de la que está hablando el nombre de Maher-salal-hasbaz.
Entonces dice, el versículo 4: "antes que el niño sepa decir 'padre mío' y 'madre mía', será quitada la riqueza de Damasco y los despojos de Samaria delante del rey de Asiria". Ahí está, es la manera en que se cumple. ¿Cuánto tarda un niño en decir "mamá" y "papá"? ¿No son las palabras que más anticipamos cuando nuestros hijos están aprendiendo a hablar, lo primero que queremos que digan? Y resulta que lo primero que dicen es "mío"; pero bueno, eso es un reflejo nada más de su corazón. Cuando dicen "mamá" o "papá" por primera vez es algo muy emocionante, y no tarda mucho, porque pasan todo el tiempo con nosotros. Normalmente —no todos, pero normalmente— los niños pasan mucho tiempo con sus papás, por lo que dicen "mamá" y "papá" al año, año y medio, dos años. Ya ha pasado mucho tiempo desde que mis hijos empezaron a decir "mamá" y "papá". El punto es que es un periodo muy corto, y dentro de ese tiempo ya Siria será derrotada, Samaria será derrotada, despojada completamente. Esa es la idea de la profecía: que Asiria va a rescatar a Acaz, en realidad, como parte del plan de Dios.
Segunda etapa: el río que se desborda
Después dice el versículo 5 —es la segunda fase del plan de Dios para Asiria—: "otra vez volvió Jehová a hablarme, diciendo: por cuanto desechó este pueblo las aguas de Siloé, que corren mansamente, y se regocijó con Rezín y con el hijo de Remalías, he aquí, por tanto, que el Señor hace subir sobre ellos aguas de ríos, impetuosas y muchas" —esto es al rey de Asiria con todo su poder— "el cual subirá sobre todos sus ríos, y pasará sobre todas sus riberas; y pasando hasta Judá, inundará y pasará adelante, y llegará hasta la garganta; y extendiendo sus alas, llenará la anchura de tu tierra, oh Emanuel".
Entonces, la idea aquí, en esta segunda fase del plan de Dios, es que ahora, primero, Asiria rescata a Judá al invadir Damasco y Samaria —son las capitales de Siria y del reino del norte, de Efraín—; pero después ahora se va a voltear, y ahora viene contra quién: contra Judá. Entonces, sí, Asiria te rescata, pero también Asiria te va a destruir a ti después de que te haya rescatado.
Entonces, estaba leyendo un comentarista que hacía esta analogía, decía: es como un ratón que está huyendo de una rata, y va y le pide ayuda a un gato contra la rata; y entonces, pues el gato felizmente primero ataca a la rata, pero después, ¿contra quién se va? Por el ratón. Es la imagen aquí: sí, Asiria te va a ayudar, pero después también tú mismo vas a sufrir el ataque de los asirios. Se acuerdan que Acaz estaba confiando en los asirios.
Entonces, aquí la analogía es con dos tipos de aguas. El agua de Siloé, que representa… En el versículo 6, este pueblo, el pueblo de Acaz, ha rechazado las aguas de Siloé, que representan la paz y la protección de Dios. Y ya vamos a ver más acerca de Siloé, en el capítulo 22, relacionado con Ezequías, que es el rey que sigue después. Y Siloé realmente es agua que entraba a Judá, a Jerusalén, y proveía de agua a la ciudad, y llena un estanque, que más adelante vamos a ver en el Nuevo Testamento: el estanque de Siloé. Y tiene que ver con la provisión de Dios, y lo que representa esta provisión y paz que Dios da a su pueblo.
Y por el otro lado tienes al Éufrates. Y si tienen la Biblia de las Américas, van a encontrar que ahí sí está puesta esa palabra, "Éufrates". Está comparando Siloé y Éufrates. Y "Éufrates", ¿qué significa? "Aguas de inundación", aguas impetuosas; eso es lo que significa Éufrates, que es este otro río que corre por Babilonia y Asiria. Y cuando este río se desbordaba, arruinaba todos los campos de comida; o sea, era sumamente devastador, no querías que el agua subiera. Los que viven en Ecatepec se dieron cuenta de qué tan terrible es cuando el agua se desborda, qué tan peligroso es para una comunidad cuando el agua empieza a correr: no es esta agua mansa y tranquila, sino que es un agua que surge, invade y empieza a causar destrucción.
Y esa es la imagen acerca de Asiria: que va a llegar a juzgar y los va a ahogar completamente. Bueno, no completamente, porque, ¿hasta dónde dice que llega el agua? Hasta la garganta. Entonces deja descubierta la pura cabeza; todo lo demás queda inundado. La pura cabeza representa Jerusalén: lo único que va a quedar. Y vamos a ver más sobre esto en Isaías 37: viene cómo se cumple esta profecía más específicamente más adelante. Y luego la imagen es como un pájaro que extiende sus alas, que va a agarrar a su presa: entonces ve ahí a su presa, y extiende sus alas y ataca. Entonces esa es la segunda fase de lo que está describiendo Isaías aquí para Judá.
Tercera etapa: "porque Dios está con nosotros"
Tercera fase, ¿cuál es? Versículos 9 y 10: "reuníos, pueblos, y seréis quebrantados; oíd, todos los que sois de lejanas tierras; ceñíos, y seréis quebrantados; disponeos, y seréis quebrantados. Tomad consejo, y será anulado; proferid palabra, y no será firme, porque Dios está con nosotros".
E Isaías ahora retoma esta idea de Emanuel, dice: "Emanuel, clamamos a él, porque sabemos que él es fiel a sus promesas y sabemos que él está con nosotros". Entonces decimos a los asirios: "hagan lo que quieran hacer, no van a llegar más lejos de lo que Dios les permita". Lo cual significa que aquellos que destruyen al pueblo de Dios también serán destruidos ellos mismos, aunque Dios los haya usado para ejecutar su juicio inicialmente. Pero ellos siguen siendo responsables delante de Dios, y Dios también ve la injusticia de ellos y dice: "yo también los juzgaré, y un remanente permanecerá; por lo cual ustedes serán destruidos, para que permanezca ese remanente".
Entonces Isaías habla con toda la confianza de creer en un Dios soberano y que está en control de todas las cosas, al decir: "lo que ustedes quieran hacer, Dios tiene la última palabra; pueden decir lo que quieran, pueden hacer los planes que quieran". Como dice Santiago: "mañana haremos esto o el otro"; … "si Dios quiere, lo haremos".
¿Quiénes son ese "nosotros"?
Entonces aquí viene esta pregunta. Esto presenta esta primera fase de la profecía, el plan de Dios para Siria; pero de aquí surge esta pregunta: entonces, ¿quiénes son "nosotros" de "Dios con nosotros"? ¿Quiénes son? "Dios está con nosotros": nosotros, ¿quiénes? Es la pregunta que aquí se queda un poquito en el aire, pero que este capítulo va a contestar: quiénes son aquellos con los que Dios estará, quiénes son aquellos que sobrevivirán y que formarán parte de este remanente que Dios está planeando; que, a pesar de que Asiria invada, a pesar de que llegue hasta el cuello, sí quedarán unos, quizá, que Asiria no derrotará, y que sí seguirán sirviendo al propósito que Dios tiene de cumplir sus promesas para su pueblo.
Entonces, esta imagen, lo que vamos a ver ahorita, es preparación para lo que viene también el próximo domingo, porque viene esta imagen que va a presentar Isaías. No es muy explícita en este momento, pero más adelante, en el capítulo 9, solo quiero que vean hacia dónde va esto: va a hablar de una esperanza y va a hablar de este remanente en un término muy específico. Vean el versículo 2 del capítulo 9: "el pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos". Entonces va a haber esta imagen, esta categoría del remanente: son los que andan en el camino de luz. Vamos a continuar con eso el próximo domingo, pero quiero empezarles a mostrar quiénes son aquellos con los que está Dios. "Emanuel" significa "Dios con nosotros". Así que, ¿cómo sé yo que soy de esa categoría, "nosotros", los que están con Dios? ¿Cómo sé? Aquí está.
Uno: separación del mundo
Número 1, versículo 11: "porque Jehová me dijo de esta manera, con mano fuerte…". Porque aquí está la idea: Dios es soberano, Dios hace lo que Él quiere, y "Dios con nosotros" implica que Dios está por encima de las acciones de hombres pecaminosos; Dios tiene la última palabra. "Mano fuerte": no hay mano más fuerte que la de Dios. Eso es lo que le dijo a Abraham: "yo estaré contigo"; es lo que le dijo a Moisés: "yo estaré contigo"; es lo que le dijo a Josué: "yo estaré contigo"; es lo que le dijo a David: "yo estaré contigo". Aquí le está diciendo a Isaías: "yo estaré contigo con mano fuerte". Finalmente lo vamos a encontrar en Jesús: "vimos su gloria, habitó entre nosotros"; "yo estaré contigo".
¿Con quién? La primera cosa que nos define, entonces, es "Dios con nosotros". Pero "Dios con nosotros" no es nada más una compañía cualquiera: es un Dios omnipotente. Entonces, si mi hijo de un año, que acaba de aprender a decir "mamá" y "papá", quiere cruzar la calle sin ver, y viene un carro, yo voy a usar la fuerza que Dios me ha dado para sujetar su brazo y no dejarlo cruzar, ¿no? Y a lo mejor hasta le va a doler un poco, porque lo voy a apretar tan fuerte que no le va a gustar, a lo mejor. Pero es la clase de Dios que tenemos: un Dios que está en completo control, y que sabe perfectamente todas las cosas, y que sabe exactamente dónde llevar a su pueblo y dónde jalarlo hacia atrás para que no cruce la calle.
Es la idea que manifiesta Pablo cuando dijo, en Filipenses 3:12: "no es que lo haya alcanzado, o que ya haya llegado a ser perfecto, sino que sigo adelante, a fin de poder alcanzar aquello para lo cual también fui alcanzado por Cristo Jesús".
Entonces le dice Dios a Isaías: "me enseñó que no caminase por el camino de este pueblo". Ahora, ¿a quién le está hablando, "que no caminase por el camino de este pueblo"? A Isaías. "Isaías, es que no deben andar en el camino de ellos, Señor; pero ese es tu profeta, ¿no? Que no te preocupes, tu profeta, él está bien". ¿No es interesante? Este mandamiento está dirigido hacia Isaías; esta advertencia está dirigida hacia Isaías. "Isaías, ¿quieres asegurarte de que estás en el camino de luz?, tú quieres asegurarte de que realmente tú eres de la categoría 'Dios con nosotros': aplica lo que predicas a ti mismo primero".
¿No es interesante? Así como Pablo le decía a Timoteo: "tú estudia las Escrituras, tú vive de una manera piadosa, tú ejercita esta gracia que te ha sido manifestada en tu vida, antes de enseñar a otros". Y hemos estado viendo eso; y esta es una de las cosas más importantes acerca de la predicación expositiva, lo que hemos estado platicando entre los hombres que estamos compartiendo la Palabra de Dios: nuestro trabajo primero no es impactar sus vidas con lo que exponemos; nuestro trabajo primeramente es que la Biblia impacte nuestras vidas. Ese es nuestro principal trabajo cuando estamos preparando lo que vamos a predicar: "Señor, ¿qué quieres hacer en mi corazón cuando estoy meditando sobre estas palabras? Que sean reales, que tengan el efecto que deben de tener en mi corazón; y ahora sí, como consecuencia, que cuando yo las predique también tengan un impacto en el corazón de otros, y ellos también puedan contemplar la misma gloria que yo he contemplado en este pasaje. Ayúdame a comunicar eso, ayúdame a comunicar esta realidad de las glorias de quién eres tú, que yo he estado viendo en estas palabras que he estado meditando por horas y horas y horas; que eso que declaro a la gente esté teniendo un efecto en mi vida primero".
Y Dios aquí está haciendo exactamente lo mismo: "Isaías, Isaías, no camines por el camino del pueblo". Así que la primera idea de caminar en la luz de Dios, de aquellos que viven "Dios con nosotros", es separación del mundo. Lo meditábamos en Hebreos: Hebreos 12:14, ¿se acuerdan? "Sin santidad nadie verá a Dios". Santidad no es opcional en la vida cristiana. Entonces, la primera característica es separación.
Dos: un temor más grande que todos los temores
Número 2: "no llaméis conspiración a todas las cosas que este pueblo llama conspiración". ¿Conspiración de quién? Otra vez, Siria y Efraín es quien está en mente aquí: van a invadir. Y eso es lo que ellos temen. ¿Qué temen ellos? La invasión de estas naciones. Ahora, ¿era una amenaza real? Sí. ¿Tenían razón para temer? Sí.
Pero algo los caracteriza y los hace diferentes a aquellos que son parte del remanente, aquellos con los que Dios está, que andan en el camino de luz; tienen una característica muy diferente. ¿Cuál es? Los temores que ellos tienen no son iguales, porque hay un temor más grande. O sea, es decir, sí hay razón para temer, y sí van a temer porque hay una amenaza real; pero hay un temor superior. Eso es lo que dice el texto: hay un temor más grande que el temor de la amenaza de las naciones. ¿Cuál? Dice aquí: "no temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo". Versículo 13: "a Jehová de los ejércitos, a él santificad; sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo".
Entonces, es increíble este texto, lo que está tratando de comunicar acerca de lo que significa andar en el camino de luz, que es temor de Dios sobre todas las cosas. ¿Conspiraciones, terroristas, pandemias? No es que no tenemos miedo: es que ese no es nuestro temor más grande. ¿Cuál es nuestro temor más grande? Que Dios no esté con nosotros. Ese debería ser nuestro temor más grande: santificar el nombre de Dios por sobre todas las cosas.
Nuestra actitud es diferente, porque no son nada más eventos que suceden, circunstancias que suceden en nuestras vidas, sino que es la mano soberana de Dios; y tratamos a Dios como Dios. Si Dios es Dios, entonces… Y veremos cómo reaccionamos cuando hay situaciones difíciles y tribulaciones en nuestra vida. Cuando hay algo que temer, cómo reaccionamos habla acerca de lo que pensamos acerca de Dios, ¿no es cierto? Somos ateos prácticos muchas veces, porque decimos que creemos en Dios, pero cuando viene la amenaza actuamos como si no tuviéramos un Dios soberano y que controla todas las cosas; actuamos como que realmente las cosas están fuera de control, y actuamos en temor, y actuamos en pánico y en paranoia acerca de toda clase de cosas: "¿qué tal si me despiden?, ¿qué tal si me enfermo?, ¿qué tal si…?". Empezamos a crear todos estos escenarios que dominan nuestras vidas. Y entonces, ¿a quién estás creyendo? ¿Realmente temes más a Dios?, ¿realmente crees que Dios tiene el poder sobre todas las cosas? Muéstralo, muéstrale al mundo qué clase de Dios tienes.
¿Qué es lo que dice Mateo 10:28? "No tengan miedo de los que matan el cuerpo" —o quien puede matar el cuerpo—; "a quien deben tener miedo es al que mata el alma". Eso es lo que está en el centro: el temor de Dios, nuestras prioridades. O sea, el considerar a Dios como lo que realmente es, el Creador del universo. Entonces, realmente lo único que importa es lo que Él quiere de mí y lo que Él piensa de mí, y mi vida está en sus manos; pase lo que pase, Dios es el soberano, Él sabe. ¿Puedo tomar riesgos? Sí puedo tomar riesgos. A lo mejor, si nos come un cocodrilo a Roberto y a mí en el Amazonas, Dios sabe, eso no importa. Tenemos que mostrar que realmente, como cristianos, los que andamos en luz tenemos un Dios todopoderoso, que no va a dejar que ni un solo cabello de nuestra cabeza caiga si Él no lo decide así.
Tres: la roca que es santuario o tropezadero
Lo cual nos lleva al siguiente punto, que es el versículo 14. Dice: "entonces él será por santuario". Entonces Él será nuestro santuario, será nuestro refugio. Y lo que viene a continuación es algo que va a citar Pedro en 1 Pedro 2:8: "pero a las dos casas de Israel, por piedra para tropezar y por tropezadero para caer, y por lazo y por red al morador de Jerusalén; y muchos tropezarán entre ellos, y caerán, y serán quebrantados, y se enredarán y serán apresados".
Entonces, la imagen aquí… Y Pedro retoma esta imagen y dice: Emanuel, Jesús, es como una piedra, una roca. Y él dice: "yo pongo en Sion una piedra escogida, una preciosa piedra angular, y el que crea en él no será avergonzado. Este precioso valor es, pues, para ustedes los que creen; pero para los que no creen, la piedra que desecharon los constructores, esa en piedra angular se ha convertido, y piedra de tropiezo y roca de escándalo" —aquí está, está citando de este pasaje—; "pues ellos tropiezan porque son desobedientes a la palabra, y para ello estaban también destinados. Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anuncien las virtudes de aquel que los llamó".
Y aquí está esta imagen, por eso me encanta: porque las tinieblas y el camino de luz y el camino de oscuridad, que es la imagen de Isaías, es lo que está retomando Pedro. Dice: "que los llamó de las tinieblas a su luz admirable; ustedes que en otro tiempo no eran pueblo, pero ahora son el pueblo de Dios; no habían recibido misericordia, pero ahora han recibido misericordia". Es decir: ustedes son el remanente. Ese remanente ha encontrado en Jesús una roca sobre la cual edificar sus vidas: no tropezaron sobre ella, se convirtió en el fundamento central. En un momento vamos a ver lo que significa tropezar sobre la roca.
Cuatro: amor a la ley de Dios
Número 4, versículo 16: "ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos". Entonces tenemos, número 4, amor a la ley. ¿Qué tan serio tomas la Palabra de Dios? Esa es una característica de los que andan en el camino de luz. Y nos hemos acostumbrado a escuchar la Palabra de Dios de tal manera que no ponemos atención, y es algo ordinario; y aquí estamos todos y estamos hablando de la Biblia, y a lo mejor ya estamos pensando en otra cosa, estamos diciendo: "¿cuánto tiempo falta?". Y empezamos a tomar la Palabra de Dios como algo común, algo hasta aburrido.
Y si eso está pasando en nuestros corazones, tenemos que examinarnos y cuidarnos: "Señor, a ver, ayúdame a ver estas palabras, a atesorar estas palabras, a atar este testimonio, a sellar esta ley en mí, de tal manera que lo atesore y que lo ame, porque es tu Palabra; tú estás hablando, Dios". Sí, Nathan está allá al frente y está diciendo palabras, pero no son de él: está leyendo lo que Dios… Más vale que escuche, más vale que ponga atención, más vale que lo tome en serio.
¿Cuál es nuestra actitud hacia la Palabra de Dios? Según 2 Timoteo 2:15: "procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que maneja con precisión la palabra de verdad". Eso significa que, a lo mejor, estoy inscrito en un seminario y estoy tomando tres o cuatro horas diarias: "y hoy que me metí en la Palabra de Dios…". Qué bueno, porque hay varios que están en la iglesia ahorita que están en este seminario. Y la Palabra de Dios no regresará vacía. ¿Con qué tanta seriedad la tomamos?
Cinco: esperar y confiar en Dios
Dice el versículo 17: "esperaré, pues, a Jehová, el cual escondió su rostro de la casa de Jacob, y en él confiaré. He aquí, yo y los hijos que me dio Jehová somos por señales y presagios en Israel, de parte de Jehová de los ejércitos, que mora en el monte de Sion".
Entonces, la última característica que veo en este pasaje acerca de andar en el camino de luz, de quiénes son aquellos con los que Dios está, es: aquellos que esperan y confían en Dios. Está en los versículos 16, 17 y 18. ¿Cómo mostramos nuestra confianza en Dios?, ¿cómo esperamos en Dios? ¿Nos desesperamos?, ¿somos impacientes acerca de la manera en que Dios responde, la manera en que Dios manifiesta su control y su soberanía sobre todas las cosas? Y Él sabe lo que es mejor: "Dios, si nos van a destruir los asirios, si van a venir y nos van a arrasar, ya nos dijiste; esperaremos en ti".
"Todo lo que es nacido de Dios vence al mundo, y esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe. ¿Y quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?".
Lo que es muy interesante es que este pasaje —ya se les olvidó, pero lo vimos en Hebreos—, este pasaje del versículo 18 es el que toma el autor de Hebreos para hablar acerca de Jesús y la manera en la cual Él no se avergüenza de llamarnos hermanos, porque Él ha hecho toda la obra para que formemos parte de su familia. Y esto es súper interesante, porque cuando vemos el versículo 18, cuando dice "he aquí, yo y los hijos que me dio Jehová somos por señales y presagios en Israel", ¿de quién está hablando?, ¿quiénes son los hijos? ¿Quién está escribiendo esta profecía? Isaías. E Isaías está hablando de quién: ¿quiénes son sus hijos? Sear-jasub y Maher-salal-hasbaz. "Dios nos ha puesto a nosotros, a mí y a mis hijos, por señales, por presagios, para anunciar el plan de Dios para su pueblo". Y el autor de Hebreos toma eso y dice: se aplica a Jesús con nosotros, sus hijos; Él ha hecho la obra para que nosotros podamos ser sus hijos, y nosotros podamos ser señales y presagios al mundo que nos rodea.
Es interesante la manera en que se conecta toda la Biblia y se interpreta la Biblia a sí misma. Entonces, el remanente es una presencia profética para su generación: ellos van a hablar y van a dar testimonio de lo que Dios es y del plan que Dios tiene.
El camino de oscuridad
Lo cual me lleva a este último punto, que es el camino de oscuridad. ¿Cuál es el camino de oscuridad, en contraste con todo lo que hemos estado viendo? Y es lo que desarrolla en los versículos 19 al 22: "y si os dijeren: preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿no consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos? ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido" —o sea, porque no han visto la luz—. "Y pasarán por la tierra fatigados y hambrientos, y acontecerá que, teniendo hambre, se enojarán y maldecirán a su rey y a su Dios, levantando el rostro en alto. Y mirarán a la tierra, y he aquí tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia; y serán consumidos en las tinieblas".
Es el camino de la oscuridad. ¿Cómo se ve? Bueno, número 1, se ve por lo que ya veíamos: tropiezan sobre la roca. La roca, Emanuel, "Dios con nosotros", no se convierte en esperanza para ellos, sino en algo en lo cual ellos tropiezan, porque no creen que realmente Dios está con ellos y que Dios se ha manifestado de esta manera.
Número 2: se manifiestan en arrogancia. Vean lo que dice el versículo 6: "por cuanto desechó este pueblo las aguas de Siloé, que corren mansamente, y se regocijó con Rezín y con el hijo de Remalías". Lo que pasó, la manera en que se desarrolló la invasión de Asiria, es que cuando Asiria destruyó Damasco y destruyó Samaria, que eran la amenaza para Jerusalén y para Judá, adivinen cómo reaccionó la mayoría: "se lo merecían, qué bueno". Se gozaron en la destrucción de sus enemigos, como si ellos no merecieran lo mismo.
Qué peligrosa es esta arrogancia de pensar que, cuando algo le va mal a alguien, no deberíamos haber sido nosotros los que sufriéramos eso. Eso es exactamente lo que Jesús contestó al respecto en Lucas 13, ¿se acuerdan?: porque les cayó la torre de Siloé a todas esas personas y las mató; y los que fueron a ofrecer los sacrificios, y Herodes los mató. "¿Por qué les pasó? ¿Que pecaron ellos? ¿Quién pecó?". No: ni ellos ni sus padres pecaron; pues esa no es la razón. Porque, de hecho, eso sucedió para que tú pienses acerca de tu propia vida y tú digas: "yo también debería de haber perecido, pero sigo vivo; por lo tanto, debo de arrepentirme". Toda señal de gracia de parte de Dios es un llamado al arrepentimiento.
Y eso no pasó con el reino del sur: cuando el reino del norte fue juzgado, ellos se gozaron y pensaron que merecían que Dios los estuviera salvando. Y esa arrogancia fue justamente la que causó el juicio de Dios sobre ellos también.
Entonces, en el versículo 19, están yendo… no tienen dirección, no tienen verdadera guía, van con los adivinos —ya lo habíamos visto en el capítulo 2, versículo 6—, están consultando a los muertos; no tienen ni idea de qué es lo que puede guiarlos espiritualmente hablando. Hay una terrible confusión espiritual. ¿Y es esto tan diferente a lo que vemos hoy en día? La gente está buscando, y por eso van con la que lee las manos y las cartas, o por eso leen sus horóscopos, o por eso van y le rezan a un santo: porque están buscando algún tipo de guía espiritual. Y "el que no conoce a Dios, dondequiera se hinca", es la frase, ¿verdad?, y es cierta: vas a creer en lo que sea si no tienes claridad acerca de quién es Dios y cómo es que Dios se ha manifestado.
La otra cosa que encontramos aquí es rechazo de la ley. Por eso dice el versículo 20: "¡a la ley y al testimonio!". A eso deberían de acudir: buscar la ley de Dios, buscar qué dice la Palabra de Dios. Pero no es lo que hacen: "si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido", no han visto la luz. Por eso no buscan en la Palabra de Dios, rechazan completamente la ley de Dios.
Y este versículo me encanta, el versículo 21, porque aquí muestra cómo reaccionan ellos ante las cosas difíciles que les suceden. La tribulación viene, vienen los asirios, invaden, destruyen y despojan al reino del sur, y esta es la profecía: "pasarán por la tierra fatigados y hambrientos, y acontecerá que, teniendo hambre, se enojarán y maldecirán a su rey y a su Dios, levantando el rostro en alto". Cuando las cosas no salen como ellos querían que salieran, ¿qué hacen? Protestan contra Dios: "¿por qué, Dios?, ¿por qué permites que me pase esto?".
Y es la imagen que tenemos con los dos ladrones junto a la cruz, ¿no? ¿Cuáles son los dos posibles efectos que puede tener una tribulación en nuestras vidas? Voltear y decir: "Señor, no te olvides de mí cuando vengas en tu reino"; o maldecirlo y decir: "¿por qué dejas que esté viviendo esto?, ¿por qué dejas que estemos aquí crucificados, cuando tú podrías bajarnos si quisieras?". Cuando vienen los tiempos difíciles, esas son las dos posibles reacciones, y esas son las reacciones que están siendo profetizadas aquí.
Dos caminos: ¿cuál tomaremos?
Hebreos hace exactamente esa advertencia: "si ustedes oyen hoy su voz, no endurezcan sus corazones como en la provocación, como en el día de la prueba en el desierto". Hay solamente dos caminos, ¿no?, aquí están siendo mostrados para nosotros. La pregunta es: ¿cuál camino tomaremos?
El camino de Emanuel es un camino angosto: "entren por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; pero estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan". El remanente es solamente un poco de gente. ¿Perteneces a ese remanente?
Tomás le preguntó a Jesús: "Señor, si no sabemos a dónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino?". Jesús le dijo: "yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí".
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