Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Hebreos 13:17-19HebreosNathan Díaz

El liderazgo de la comunidad de fe

¿Por qué la Biblia dice que debemos obedecer a nuestros pastores? Hebreos 13:17-19 presenta los dos lados: la responsabilidad de los líderes de velar por las almas con gozo y buscando la aprobación de Dios, y la de los miembros de obedecer, sujetarse, no quejarse y orar por ellos. También se explica por qué existe la membresía en la iglesia local.

Transcripción

Acordaos de vuestros pastores

Ya nos estamos acercando al final del libro de Hebreos, y toda esta sección del capítulo 3, si se recuerdan, han sido exhortaciones de parte del autor sobre cosas muy específicas que él sabe que son una lucha, una batalla, en toda iglesia. Entonces, recuerden, ya hablamos acerca de la hospitalidad, hablamos acerca del sexo y nuestra sexualidad, hablamos acerca del dinero. Y en el versículo 7 —quiero recordarles aquí, porque creo que lo que vamos a ver hoy se conecta con el versículo 7 del capítulo 13— dice: "Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe".

Entonces tiene en mente el autor de Hebreos el rol que juega el liderazgo en la iglesia, los pastores de la iglesia, específicamente en poder predicar la Palabra de Dios. Ese es el primer aspecto que tiene en mente: ellos han cumplido con una función de estar enseñando lo que dice la Biblia, y por el otro lado, viviendo lo que dice la Biblia, de tal manera que son un ejemplo a seguir; ellos pueden ser imitados por la congregación. Eso es lo que está detrás. De ahí venimos, en el versículo 7; ya meditamos acerca de este versículo 7.

Lectura: Hebreos 13:17-19

Y así llegamos ahora al versículo 16 —perdón, 17—, que dice: "Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no es provechoso. Orad por nosotros; pues confiamos en que tenemos buena conciencia, deseando conducirnos bien en todo. Y más os ruego que lo hagáis así, para que yo sea restituido más pronto".

Así que dos cosas nada más queremos meditar hoy en relación al liderazgo de la iglesia. Número uno, cuál es la responsabilidad del liderazgo hacia los miembros; ese es el primer aspecto que vamos a meditar. Y después, cuál es la responsabilidad de los miembros hacia el liderazgo. Entonces son dos los lados, nada más, que quiero meditar con ustedes. Y quiero empezar con la responsabilidad del liderazgo hacia los miembros, porque sería muy fácil convertir este mensaje simplemente en una exhortación de cómo ustedes deben tratar a los líderes, lo cual parece que es el enfoque aquí. Pero antes nos hacemos un poquito para atrás, damos un paso para atrás, y primero examinamos cuál es la labor de los líderes, que también está en estos versículos. Está claro también, aunque no es la exhortación directamente, pero sí está explicando el rol que juegan los líderes dentro de la iglesia.

El orden que Dios estableció

Y quiero que entiendan que este es el orden bíblico: Dios estableció esto para la iglesia, que existan líderes, que existan personas que estén al frente, que puedan guiar a la congregación en el camino que tiene que ir. Entonces leemos en Efesios 4:11 —aquí están establecidos estos roles claramente—: "Y él dio a algunos el ser apóstoles". Lo cual creemos que tiene que ver con los apóstoles que fundaron la primera iglesia, no hoy en día. Ya no existe ningún apóstol; ya han muerto todos los apóstoles, porque son aquellos que vieron a Jesús en Su ministerio, y estuvieron con Él, y recibieron un mandamiento directamente de Él para ser los que iban a establecer lo que leemos en el libro de Hechos, que era en Jerusalén, en Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra. Y esa labor se dio en el primer siglo.

"Él dio a algunos el ser apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros". Y aquí parece que está juntando esta categoría, porque entiende que no todos los maestros son pastores, pero sí todos los pastores son maestros. Y esta es nada más una aclaración de lo que creo que está diciendo Pablo aquí, juntando estas dos categorías, asumiendo que todos los pastores sí son maestros, porque es un requisito de todos los ancianos poder enseñar. "A fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del pleno conocimiento del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo".

Entonces ahí está: ese es el propósito por el cual Dios ha establecido diferentes roles en la iglesia, que todos podamos crecer y madurar juntos, y cada vez ser más como Cristo en nuestras vidas como iglesia.

Ellos velan por vuestras almas

Bueno, eso es una gran responsabilidad. Y la primera parte que quiero que observen en el versículo 17 es esta: "porque ellos velan por vuestras almas". Es la primera pista de cuál es la responsabilidad del liderazgo: ellos velan por las almas; es su responsabilidad. Y usa el mismo lenguaje de los pastores en el nacimiento de Jesús: había unos pastores que velaban a su rebaño de noche. Es un trabajo de 24 horas; no te puedes descuidar. No puedes decir: "Estoy seguro de que están bien; no tengo que preocuparme". Hay algo que Dios ha puesto como responsabilidad en el liderazgo: velar por las almas.

Lo cual significa que tenemos que estar principalmente orando por la congregación constantemente. Es un ejercicio que también hacemos en oración, siempre acordándonos durante toda la semana acerca de los miembros de la iglesia, pensando en lo que está sucediendo, orando y diciendo: "Señor, cuídalos y protégelos del mal, protégelos de tentación, cuídalos en su santidad y en su santificación. Ayuda, Señor, a cada uno de los miembros de esta iglesia, para que te busquen y te anhelen, y que puedan estar leyendo Tu Palabra, y puedan estar buscándote día a día, amarte más".

Un juicio más severo

Bueno, es un gran reto el que tenemos delante de nosotros. Al estar velando por las almas, adquirimos una gran responsabilidad delante de Dios. Dios asigna esta labor a algunos, pero esta labor es una gran, gran responsabilidad que no debemos tomar a la ligera. ¿Por qué? Tomarla a la ligera representa un mayor juicio de parte de Dios hacia nosotros. Santiago 3:1 dice esto: "Hermanos míos, que no se hagan maestros muchos de ustedes". ¿Por qué no? "Porque sabemos que recibiremos un juicio más severo".

Yo estaba meditando sobre eso cuando estaba estudiando, y estaba pensando: "Me voy a parar al frente, voy a predicar la Palabra de Dios, y al hacer eso estoy aceptando que Dios me juzgará a mí de una manera más severa sobre lo que predico". Y yo tengo más responsabilidad que ustedes, porque yo soy el que estoy aquí parado hablando y enseñando. Ustedes tienen responsabilidad; ustedes serán juzgados por Dios de cómo obedecen la Palabra de Dios. ¿Pero saben quién tiene más responsabilidad de obedecer la Palabra? Los que la enseñamos en la iglesia. Y por eso es que Lucas 12:48 dice: "A todo el que se le haya dado mucho, mucho se demandará de él; y al que mucho le han confiado, más le exigirán".

¿Estoy tratando de animarlos a que quieran ser líderes, a que quieran enseñar aquí? "Sí, yo lo quiero". ¿Por qué? Hay muchas cosas que nos pueden gustar acerca del liderazgo, pero constantemente tenemos que evaluar toda la responsabilidad que esas cosas conllevan en nuestras propias vidas delante de Dios. Y por eso es que, la verdad, a veces nos sentimos como que estamos cortos de la medida que Dios exige de nosotros, si somos honestos con nosotros mismos, y si realmente pensamos en todas las implicaciones de lo que significa que Dios va a juzgar y evaluar nuestras obras en el tribunal de Cristo —1 Corintios 3—, y quemar todas las obras que tenían una motivación errónea.

Porque es fácil querer estar aquí al frente por el reconocimiento de lo que significa estar al frente: "Y yo soy el pastor: véanme, síganme a mí, escúchenme a mí". "Ay, pastor, qué bonito predica; me encantan sus sermones". Y eso alimenta una motivación errónea. A nosotros a veces nos gusta ser reconocidos; nos gusta que la gente nos vea de una cierta manera, como los líderes, los que deciden, los que toman decisiones. Y ya cuando empiezo a pensar en todo lo que eso implica y que Dios conoce mi corazón, y que Dios es el que advierte aquí contra las falsas motivaciones para el liderazgo, que examina mi corazón primero, que examina cómo yo estoy obedeciendo la Palabra de Dios primero... Es fácil que diga junto con el apóstol Pablo: "Yo estoy predicando la Palabra de Dios, y para unos es olor de muerte para muerte, porque rechazan ese mensaje, y para otros es olor de vida para vida". Todo lo que yo estoy diciendo desde aquí, desde enfrente, tiene valor eterno, tiene implicaciones eternas para ustedes. Y cuando pienso en eso, y pienso en la responsabilidad, y pienso en rendir cuentas, y pienso en todas estas cosas, es lógico que me sienta, junto con el apóstol Pablo, de una manera que cuestiona mi capacidad.

Por eso él dice en 2 Corintios 2:16: "Para estas cosas, ¿quién está capacitado?". ¿Quién puede de veras pararse enfrente y hablar de cosas que tienen que ver con la eternidad, y confrontar a la iglesia con la realidad de sus propias vidas, y el arrepentimiento del pecado, y la santidad? ¿Quién puede pararse aquí enfrente con la frente en alto y decir: "Imítenme a mí", igual, hermanos? O sea, pienso en esto y digo: "¿Sí predico entonces el domingo?".

Pero gracias a Dios, hermanos, tenemos la Palabra de Dios, y puedo estudiarla, y puedo analizar lo que está diciendo, y decir: "Hermanos, esto no es nuestro, no soy yo; estas no son mis ideas: es lo que dice Dios". Y sí hay veces que yo fallo en estas áreas de las cuales yo les estoy hablando, pero estoy tratando, y Dios sí me está santificando y está tratando conmigo. Entonces sí puedo pararme aquí enfrente, porque es por la gracia de Dios que tengo la oportunidad de hablarles sobre estas verdades y decirles: "No, no soy digno, no estoy capacitado, pero Dios sí me capacita, y Dios sí habla Su verdad a través de cada palabra que leemos aquí".

No buscamos ser populares

Entonces tenemos esta parte central, que es la predicación. Y nosotros tenemos que considerar seriamente qué es lo que implica ser líderes, ser pastores especialmente, porque no estamos tratando de ser populares entre ustedes. Estaba pensando sobre esto porque estamos en campaña, en elecciones, en la mayoría de nuestro país, y estaba pensando en lo que implica una campaña política y estar al frente de gente y decirles: "Miren, voten por mí; yo los voy a guiar, yo los voy a dirigir como su candidato, como su alcalde, como su gobernador, como su presidente". Y estaba pensando qué tan diferente es nuestra labor como pastores a ese tipo de fenómenos que ustedes también...

Bueno, la diferencia es que yo no estoy tratando de caerles bien a ustedes; ese no es mi propósito. Mi propósito no es generar una democracia, nada más, donde ustedes digan: "Ah, sí, me gusta cómo predican, me gusta cómo nos dirige". Eso es un aspecto; sí existe esa parte de la dinámica con los líderes, pero eso no es lo que debo estar buscando. No estoy tratando de hacer lo que es popular para la iglesia, y tengo que tener mucho cuidado con eso yo, de no nada más decirles lo que quieren escuchar. Es una tentación que tenemos todos los que estamos al frente, porque tenemos esa presión siempre de, pues, no querer entrar en conflictos, o simplemente decir: "Pues es que me gusta que les caiga bien a todos".

Y entonces existe ese tipo de presión en el liderazgo, que es muy diferente al tipo de manera en la cual un candidato político estaría buscando estar al frente. Nosotros constantemente tenemos que estar pensando: "A ver, es Dios el que nos ha llamado". Así que es Dios del cual deberíamos preocuparnos, qué es lo que Él piensa. Es Su aprobación, no la de ustedes: la de Dios. Que yo pueda constantemente decir: "Estoy tratando de hacer lo que es correcto delante de Dios".

Liderar con alegría

Entonces aquí les va este otro aspecto de cuál es la responsabilidad del liderazgo hacia los miembros. Y estoy hablando principalmente de pastores, pero no nada más de pastores; estoy hablando de todos los que tienen un rol de liderazgo dentro de la iglesia: la escuela bíblica de vacaciones, la escuela dominical, los diferentes grupos de mujeres, los de niños, todas las áreas en las cuales servimos. Responsabilidad número dos: no nada más es velar por las almas, sino velar por las almas de una cierta manera. Lo ven ahí en el versículo 17: "para que lo hagan con alegría". O sea, hay una manera correcta de liderar y hay una manera incorrecta de liderar. La manera correcta es haciéndolo con gozo.

Ahorita vamos a ver qué papel juega la responsabilidad de los miembros hacia los líderes, de acuerdo al versículo, en poder hacerlo así. Pero esta es una parte muy importante; es la que leemos en Filipenses 4:1: "Así que, hermanos míos amados y añorados, gozo y corona mía". Así es como Pablo se expresaba de los filipenses: "Ustedes son mi gozo". Esa es la actitud correcta de liderazgo: decir: "No hay nada que prefiero hacer que estar con ustedes y guiarlos; es lo que me encanta hacer".

Y es fácil que, cuando las responsabilidades de liderazgo empiezan a crecer y empezamos a sentirnos abrumados por esas responsabilidades, lo que empiece a salir de nuestra boca no sea una actitud de gozo, sino de queja: "¡Ay, pobre de mí! Todos se quejan conmigo. ¡Ay, pobre de mí! Tengo que estar cuidando de toda la iglesia, tengo que predicar todos los domingos. Si tan solo supieran el sacrificio que eso representa". Bueno, si ustedes empiezan a escuchar eso de mi boca, queja —"ay, es que es demasiado difícil"—, entonces no estoy liderando de una manera bíblica. Dios no quiere líderes quejumbrosos; no quiere líderes que lo hagan como un sacrificio. Es un privilegio servir a Dios así: "Qué bueno que tengo esta responsabilidad; le doy gracias a Dios por esta responsabilidad, y lo voy a hacer con gozo".

Mi tentación es no hacerlo con gozo. Mi tentación es quejarme; mi tentación es sentirme deprimido y apachurrado y decir: "Estoy todo débil y estoy todo cansado; si tan solo ustedes estuvieran en mis zapatos". Es mi tentación. Y entonces tengo que orar y decirle al Señor: "Señor, ayúdame. Esta me has dado, porque Tú me la diste, y lo que hago lo tengo que hacer para Ti. Y la manera en que Tú serás glorificado es si los hermanos pueden ver que estoy contento de hacer esto". Porque si no, el ejemplo que yo estoy dando es: "Ustedes también sirvan a Dios quejándose; ustedes también háganse los mártires, por favor. Si ustedes supieran cuántas responsabilidades tengo, si ustedes supieran...". Y podemos hacer lista larga todos, porque todos se deberían compadecer de nosotros, ¿no?

Entonces creo que empieza por arriba, por los pastores, por los líderes: la actitud que tenemos, que eso pueda permear en la congregación, en cómo ellos responden y sirven al Señor. Ahora, no hay nada de malo con compartir nuestras cargas unos con otros: "Oren por mí, hermano, estoy cansado"; "oren por mí, sí, estoy desanimado". Podemos hacer eso, pero lo hacemos porque sabemos que no es la manera en la cual tenemos que estar sirviendo a Dios siempre, nada más sintiendo que es una carga: "No, ya no puedo, ya quiero quitarme esto de encima".

Estudiamos 3 Juan, ¿se acuerdan? El apóstol dice: "No tengo yo mayor gozo que este, el ver que mis hijos andan en la verdad", hablando de sus hijos espirituales, la iglesia. Ese es el gozo de mi corazón: ver que ustedes están siguiendo a Cristo, que están aprendiendo de Su Palabra, que están viviendo para Él. Ese es el mayor gozo que puede entrar a mi vida. ¿Es ese el gozo que hay en nosotros?

Apacentad la grey

Quiero leerles 1 Pedro 5, versículo 1, porque aquí está, desde la perspectiva de Pedro, la actitud correcta acerca del liderazgo. No se los puse ahí, pero es 1 Pedro 5:1 al 4: "Por tanto, a los ancianos entre ustedes exhorto yo, anciano como ellos y testigo de los padecimientos de Cristo, y también participante de la gloria que ha de ser revelada: pastoreen el rebaño de Dios entre ustedes, velando por él, no por obligación". Esa es una de las actitudes que no debemos tener: "esto es una obligación". "Sino voluntariamente": "Yo quiero servirle así, yo quiero poder enseñar la Palabra de Dios, yo quiero poder influenciar a otros", "como quiere Dios; no por la avaricia del dinero, sino con sincero deseo". Entonces, ¿cuál es mi motivación para hacerlo? Bueno, en esta iglesia no es el caso, porque no se nos paga para ser pastores, pero hay algunas iglesias donde sí. No es que eso sea malo, pero ahí hay un peligro que existe, y hay un problema que puede generarse, que es que la iglesia sí se puede convertir en un negocio, y ustedes lo saben bien. Entonces hay que analizar bien esa motivación.

Pero en relación a los pastores hacia la congregación, dice: "Tampoco como teniendo señorío sobre los que les han sido confiados". Entonces no se trata nada más de tener autoridad sobre la gente, es decir: "Sí, tú haz, tú no hagas eso; tú sí me pediste permiso para hacer eso, pero si no me pediste permiso, entonces probablemente estás pecando". Y existe esa actitud que puede generarse, en donde los líderes están queriendo tener un control sobre las vidas de las personas: "Y voy a meterme al Facebook de todos para ver qué andan poniendo". Y puede existir esa actitud.

¿Cuál es la actitud correcta? "Sino demostrando ser ejemplos del rebaño". Yo solo estoy aquí para ser ejemplo de cómo se ve la vida cristiana. Esa es mi labor, esa es mi tarea, y esa debe ser mi motivación: mostrarles cómo se ve cuando estás siguiendo el camino de la vida cristiana; cómo perdono a otros, cómo amo a otros, cómo muestro misericordia, cómo me llevo con mi esposa, cómo me llevo con mis hijos; que todo eso es un ejemplo para ustedes y puedan seguir ese ejemplo. "Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, ustedes recibirán la corona inmarcesible de gloria".

Así que hay una recompensa, pero esa recompensa viene de parte de Dios; no es de ustedes. Y yo no estoy buscando el favor de ustedes; estoy buscando el favor de Dios. Y esa es la motivación que debe existir en todos los que estamos sirviendo en cualquier área de la iglesia: "Dios, Tú eres mi recompensa, Tú eres mi tesoro, y Tú sabes qué hay en mi corazón y por qué hago las cosas que hago". Bueno, quería asegurarme de mostrar la gran responsabilidad que existe para los líderes primero, porque quiero que entiendan que ahí empieza todo. Esa es la primera parte en que nos confronta este texto: a los líderes primero.

La membresía

Pero realmente aquí está entonces la exhortación. Una vez que el autor de Hebreos entiende el rol que los líderes deben tener, ahora mira la responsabilidad que la congregación en general debe tener hacia los pastores. Así que, ¿cuáles son las responsabilidades de la membresía hacia el liderazgo? Y ahora digo "membresía" porque quiero explicar por qué es que tenemos una membresía en esta iglesia. Y hace ratito escuchaban a Roberto hablar de estos miembros: la responsabilidad del tema del aseo es solamente para miembros; la responsabilidad de las ofrendas solamente es para miembros. Y estas exhortaciones aquí solo son para miembros.

Y cuando decimos "miembros", a lo que nos referimos es a aquellos que realmente están comprometidos con la iglesia local y que lo han hecho formalmente. Es decir, no todos los que están aquí ahorita son miembros. Yo no estoy predicando solo a miembros ahorita; estoy predicando a todos los que están aquí. Pero hay algunos de ustedes que a lo mejor son visitas; hay algunos de ustedes que a lo mejor se aparecen de vez en cuando y luego se desaparecen por un rato, y está bien, así es la iglesia; se da este tipo de dinámica en todas las iglesias.

Pero lo que queremos entonces como iglesia es dejar claro que hay una categoría de gente que sí está comprometida con la iglesia de una manera formal, de tal manera que se han acercado con nosotros y han tenido una entrevista con nosotros, en la cual podemos revisar la doctrina de la iglesia y ver que ustedes están de acuerdo con lo que se enseña en esta iglesia. Y también nosotros, miembros del consejo pastoral, les hemos preguntado a los que son miembros qué es el evangelio: "Tú dime qué es el evangelio, porque yo quiero saber que tú entiendes el evangelio". Entonces nos han dicho en sus propias palabras qué es el evangelio.

En sus propias palabras; yo se los digo en las mías. ¿Qué es el evangelio? Es la manera en la cual yo he... la confrontación que la ley de Dios hace sobre mí, de que yo he quebrantado y roto la ley de Dios, de tal manera que no tengo ninguna esperanza en mí, porque yo no puedo cumplir la ley, y tengo que mirar a alguien más. Y veo la vida y el sacrificio perfecto de Cristo en la cruz, y la sangre que Él derramó, como mi única esperanza, y pongo mi fe en Él, y creo, y tengo la confianza de que Dios me va a aceptar a mí por lo que Su Hijo ya hizo en la cruz como un sacrificio perfecto por mí. Y pongo mi fe en Él, creo en Él, y ahora he sido reconciliado con Dios. Bueno, si me hicieran esa pregunta a mí, así les contestaría.

Nosotros queremos escucharlos de ustedes, que ustedes nos digan qué es el evangelio. Yo puedo decir: "Creo que sí es cristiano, creo que sí entiende lo que es ser cristiano", y se sorprenderían muchas veces de cuánta gente pensamos que entiende el evangelio, y cuando los escuchamos explicarlo, parece que no lo entienden. Pero bueno, una vez que han explicado el evangelio, una vez que entienden el evangelio, entonces asumimos que tienen que tomar este paso de obediencia que la Biblia nos pone como testimonio público, que es el bautismo, y son bautizados. Y entonces, sí, bienvenidos, y se unen a nosotros como parte de la comunidad de fe: miembros, que significa que están comprometidos a ser constantes en su asistencia a esta iglesia y a servir con sus dones en esta iglesia.

Unos domingos vamos a estar presentando a algunos de los nuevos miembros de esta iglesia, como testimonio de este paso que se da. Entonces, si ustedes no han buscado la membresía en la iglesia, los animo a que platiquen con nosotros para que entiendan un poquito más de qué se trata, y Dios pueda guiarlos para decidir si esta va a ser su iglesia local, con la que Dios quiere que se comprometan. Ya establecido de quién estoy hablando: esta es la responsabilidad de la membresía hacia los líderes; no de las visitas, no de la gente que no es cristiana, o no de la gente que de vez en cuando está aquí, sino de la gente que realmente tiene un compromiso con esta familia, de que sea su familia local de la fe.

Obedeced y sujetaos

Número uno —quiero que vean que va a haber cuatro imperativos aquí, o cuatro exhortaciones hacia los miembros—, la primera exhortación es: "Obedeced a vuestros pastores". Obedézcanlos. Ahora, entendemos a qué se refiere esto implícitamente, que es: obedézcanos en todas las áreas que no signifiquen desobedecer a Dios. Nunca nos obedezcan si estamos diciendo algo que es contrario a la Palabra. Y eso aplica también entre esposas y esposos. ¿Cuándo es que una esposa debe obedecer a su esposo? Pues sí, sí debe obedecerlo, siempre y cuando lo que él esté pidiendo hacer no sea pecado, no sea algo que vaya en contra de la Palabra de Dios.

Entonces todo lo demás que nosotros digamos a la congregación —"hagan esto, hagan eso"—, eso es lo que está diciendo el autor de Hebreos: obedezcan. Si no les están pidiendo que hagan algo en contra de Dios, en contra de Su voluntad, entonces ustedes tienen la responsabilidad de obedecer. Número dos: sujétense a ellos. Entonces estos dos van juntos, ¿verdad? Obedezcan, sujétense; entiendan que este diseño de autoridad fue diseñado por Dios para que ustedes se sujeten a esa autoridad.

Y esto está en todo; eso existe en nuestra sociedad también. Sujétense a la autoridad del policía, ¿por qué? Porque él tiene una cierta autoridad dada por Dios, por cierto. Entonces nos ponemos debajo de las autoridades. Todos tenemos que aprender esto. Esto no es nada más... no es que los líderes nunca se sujetan: todos nos tenemos que sujetar a alguien, a algo, en algún momento. Todos tenemos que aprender el rol de la sumisión y de la sujeción: hijos, obedeced a vuestros padres; esposas, sométanse a sus maridos; ciudadanos de México, sujétense a su gobierno. O sea, esta exhortación de sujeción siempre es un reto para todos nosotros en alguna área. Aquí, específicamente, hablando acerca de los miembros hacia los líderes: sujétense, "porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta". Ya vimos eso: les van a rendir cuentas.

No quejándose

Si ustedes se sujetan a ellos, si ustedes obedecen, entonces ¿qué va a pasar? Va a ser mucho más fácil que ellos sean el tipo de líderes que deben ser; o sea, lo van a hacer con alegría, ¿no? Y aquí está el reto más grande, porque aquí es donde el autor de Hebreos, creo, conocía bien a la iglesia y conocía todas las quejas que van a venir. Porque la tendencia es ¿a qué? Y dice: "no quejándose". O sea, que lo más común es quejarse; lo más fácil es quejarse. Como el pueblo, ¿no? Estaban en el desierto todos los israelitas: "¿Por qué nos sacaste de Egipto? Estábamos bien ahí". Y Moisés sufre; una y otra vez viene delante de Dios: "Y, Señor, esta gente nada más se queja". Todo lo que oigo... y parece que están contentos, y de pronto sale otra cosa, y "¡ay!, ¿por qué?". Moisés trae esta frustración delante de Dios, y hacía que fuera muy difícil para Moisés liderar con alegría, ¿no lo ven?

Porque es difícil liderar con alegría cuando todo lo que escuchas son quejas, y empiezas a decir: "Ah, sí, es una carga, sí es difícil. Ya no quiero ni que me ponga a hablar con los hermanos, y se van a quejar; mejor me salgo por la puerta". Y ustedes saben que tengo una salida secreta aquí atrás que, si yo la tomo, puedo evadirlos a todos ustedes.

Los hermanos apéndice

¿Qué tipo de miembro eres? Estaba escuchando a un pastor hablar acerca del cuerpo de Cristo, ilustrando 1 Corintios 12. Estaba diciendo: "Bueno, es que el cuerpo de Cristo se compone de diferentes miembros, y entonces está la cabeza, están los ojos, están los oídos, están las manos, los pies". Y decía: "Y también está la categoría que el apóstol Pablo no menciona en 1 Corintios 12, que son los hermanos apéndice". Decía que existe esa categoría, porque, para este pastor, decía: "Hay algunos que no sabes para qué sirven, pero ahí están. Pero ten cuidado con que se inflamen y exploten; nos pueden hacer mucho daño". Entonces era su categoría.

Creo que todas las iglesias tienen esa categoría de miembros que nada más estás esperando para ver en qué momento van a explotar, en qué momento se van a molestar de algo, porque sabes que es la tendencia, y sabes que el peligro es cómo van a contaminar a los demás de esa actitud. Esto es general, hermanos, ¿eh? Y yo ya sabía, cuando estaba pensando sobre cómo hablar de esto... Otra vez, por eso ya hice esa declaración: para ser popular... Estoy diciendo esto porque está en el texto. Y yo sé que puede haber gente muy sensible aquí que diga: "Ay, lo está diciendo por mí". Hermanos, no es por ti, sino por todos; es nuestra tendencia de todos a tener una mala actitud.

Ellos darán cuenta

Y ustedes pueden obedecer y pueden sujetarse justamente porque aquí está una promesa: ellos van a dar cuenta. Tú no tienes que asegurarte de que ellos den cuenta, porque ellos van a dar cuentas a Dios. Así que tú pues estás tranquilo, tranquila, si la regó el hermano, mi pastor... Porque nos equivocamos y hacemos... no puras, muchas tonterías, ¿verdad? No, espero que no. Y entonces justamente a veces somos criticados porque la regamos, y está bien, porque va a rendir cuentas a Dios. Y tú puedes decirle al Señor: "Mira, Señor, ay, mi pastor, pero yo me sujeto a él, porque él va a rendir cuentas a Ti, y yo voy a rendir cuentas a Ti, y Tú no me vas a preguntar".

O sea, ¿se dan cuenta de que así también pasa en el matrimonio? "Yo no me sujeto a él porque mira cómo es". Entonces culpamos nuestra desobediencia en la desobediencia de otros. ¿Se dan cuenta de cómo funciona? "Sí, sí, sí, él es desobediente; yo no tengo que ser obediente". Sí, tú tienes que ser obediente, porque tú vas a rendir cuentas delante de Dios y él va a rendir cuentas delante de Dios. Así que tú puedes obedecer con gozo y con alegría: "Sí, Señor, Tú sabes, Tú sabes cómo vas a hacer que él responda de esas decisiones y esas acciones. Yo me someto".

Buscar quien valide nuestras quejas

Y es que, cuando estamos en esta actitud de quejarnos y de ver que todo el mundo está en contra nuestra —porque esa es la tendencia que nos llega: "todo está en contra de mí"—, nos gusta muchas veces que otros nos afirmen en nuestros sentimientos de queja y de ingratitud hacia Dios. Básicamente eso es la queja: no ser agradecidos con Dios, ni confiar en las promesas de Dios, ni confiar en la soberanía de Dios. Esto es un problema de incredulidad, al final. Pero tengan mucho cuidado, porque eso es la tendencia de todos nuestros corazones: a quejarnos. Tenemos que tener mucho cuidado.

¿Dónde está el gran peligro? Y creo que el autor de Hebreos lo sabe: el gran peligro de querer que otros validen nuestros sentimientos. Es muy fácil empezar a hablar con la gente: "¿Verdad, verdad que estoy en lo correcto? ¿Verdad que estoy bien en quejarme? ¿Verdad que está mal?". Entonces estamos buscando validación para nuestros sentimientos. Y es algo, un fenómeno que se da, y ahora con las redes sociales más. Hay gente que me escribe —y a lo mejor me están escuchando en este video—, gente que me escribe, que yo no conozco, de iglesias que no conozco. ¿Saben para qué? Para validar sus quejas: "Hermano, quiero su opinión y su consejo. Oiga, sí, dime: es que mi iglesia está pasando por esto, ¿verdad que está mal?". Me preguntan a mí; quieren que yo les diga: "Ah, no, sí, qué mal está tu iglesia, qué mal está tu pastor".

Yo les digo: "¿Sabes qué? Yo no soy tu pastor, y yo no sé exactamente qué está pasando allí". Sí les puedo dar mi opinión, pero les digo: "Sí, pero Dios te ha puesto en esa iglesia por alguna razón, y tú tienes que obedecer a tus pastores". Ahora, hay situaciones, claro, y situaciones terribles que se dan, y a veces sí le tienes que recomendar a la gente simplemente que se cambie de iglesia. Pero en general, en general, la mayoría de las veces son percepciones que la gente tiene acerca del liderazgo, y se salen y buscan en otras iglesias afirmación de esas percepciones. Escriben: "Mira, mi iglesia está pasando por esto, ¿cómo ves tú?", y lo que quieren es escuchar: "No, sí, están muy mal".

Entonces eso es, hermanos... Lo digo, digo todo esto, porque al leer estos pasajes me queda claro que esto no es un problema nuevo: siempre ha existido y siempre va a existir, y realmente sí es un problema en todas las iglesias. La exhortación del autor de Hebreos: obedezcan, sujétense, no se quejen.

Orad por nosotros

Y una más, versículo 18: "Orad por nosotros; pues confiamos en que tenemos buena conciencia, deseando conducirnos bien en todo. Y más os ruego que lo hagáis así, para que yo sea restituido más pronto". La última responsabilidad de la membresía hacia el liderazgo es: oren por sus líderes. El autor de Hebreos se los dice: "Sí, oren por nosotros". Y expresa este mismo sentir que había en el apóstol Pablo, de decir: "Miren, nuestras conciencias están limpias delante de ustedes de que estamos haciendo esto con las motivaciones correctas. Estamos buscando servir a Dios, estamos buscando enseñar la Palabra de Dios, estamos buscando animarlos en el camino del Señor; queremos ver que sean santificados. Créannos que ese es el deseo de nuestro corazón; dennos el beneficio de la duda".

"Ay, es que el pastor no me habla todas las semanas para ver cómo estoy; pues yo creo que no le importo". No, créanme que sí, sí me importa, hermanos. Mi deseo es poderlos amar correctamente, y ese es el deseo de todos los que estamos en liderazgo: poder amarlos correctamente y de la manera en que ustedes puedan ser edificados. Y una vez que nos creen sobre eso, ustedes pueden orar por nosotros para decir: "Señor, fortalécelos, dales sabiduría en las decisiones que tienen que tomar, ayúdales a saber cómo guiar a esta iglesia y esta congregación en el camino de santidad, ayúdales constantemente a examinar sus motivaciones, que esta iglesia te glorifique, Señor". Esta debe ser una oración de todos.

Pablo dijo eso en 2 Corintios 1:11: "Ustedes también cooperaron con nosotros con la oración". Aquí está Pablo diciendo: "Ustedes oraron por nosotros, para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don que nos ha sido impartido por medio de las oraciones de muchos". Pablo está consciente de que la oración juega un papel crucial en su propio ministerio. Mi ministerio, hermanos, como pastor de esta iglesia, requiere de sus oraciones. Si ustedes no oran por nosotros, nosotros no podemos hacer nuestra labor correctamente, porque esta iglesia necesita aprender dependencia de Dios si va a glorificar a Dios. Si existe una iglesia que no ora por sus líderes, es muy probable que las cosas no van a funcionar como deberían funcionar.

"Porque nuestra satisfacción es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que en la santidad y en la sinceridad que viene de Dios, no en sabiduría carnal, sino en la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y especialmente hacia ustedes". El autor de Hebreos sabía que era crucial que los lectores de la carta oraran, oraran por él, ahora también por sus pastores.

El anhelo de estar juntos

Y aquí, en el versículo 19, expresó este deseo de estar con ellos: "Ustedes son mi familia; entre más pronto podamos estar juntos, mejor; entre más tiempo podamos pasar juntos, mejor". Ese debería ser el sentir y el anhelo de cada uno de nuestros corazones en relación a la iglesia: "No quiero estar lo más lejos posible de esta iglesia, sino quiero estar lo más cerca posible de ellos". Mi gozo es convivir con ustedes, tener comunión con ustedes, hablar con ustedes, orar por ustedes: ese es el gozo de mi corazón.

El autor de Hebreos quería estar con los que estaban leyendo su carta: "Oren para que pueda llegar más rápido". Y lo leímos con Juan, ¿no?, cómo termina en sus cartas, 2 y 3 Juan: "Hay muchas cosas que escribirles, pero la verdad es que prefiero verlos en persona; prefiero hablar con ustedes que escribirles cartas". Porque el anhelo de mi corazón es estar con mi familia, y ustedes son mi familia. Y no hay mayor gozo que ver cómo crecemos juntos en nuestro amor por Dios y en la manera en que glorificamos a Dios todos juntos, como un cuerpo.

Oración

Padre, gracias por Tu Palabra, gracias por la manera en que nos hablas. Pedimos, Señor, que Tú sigas guiándonos a seguir estudiando esta carta de Hebreos, que nos habla acerca de tantas verdades. Tenemos que examinar nuestro corazón. Pido, Señor, que des sabiduría al liderazgo de esta iglesia, los ancianos, pastores, diáconos, para que podamos seguir sirviendo fielmente, con gozo y con la motivación de que Tú seas glorificado, que Tú seas el único que hagas la obra en y a través de nosotros. En el nombre de Cristo Jesús. Amén.

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