Hebreos 13:1-8HebreosNathan Díaz
Las características normales de la comunidad de Fe
¿Cómo debería ser una iglesia según la Biblia? Hebreos 13:1-8 describe lo que debería ser normal en toda comunidad de fe: amor fraternal, hospitalidad, empatía con los que sufren, un matrimonio honrado y contentamiento frente al dinero. Un llamado a que la teología se vuelva visible en la manera en que vivimos unos con otros.
Transcripción
Introducción: la comunidad de fe
Ya hemos llegado al final de Hebreos. En este mes vamos a concluir con el libro; ya es el capítulo 13. Y lo que vean en el título de este mensaje: ¿por qué escogí estas palabras? Muy intencionalmente, para comunicar ciertas cosas acerca de lo que vamos a estar viendo en nuestros primeros 8 versículos de Hebreos 13. Hemos estado viendo 12 capítulos de una teología intensa y profunda acerca de Cristo y la obra de redención de Cristo, y lo que eso significa y cómo se conecta con toda la Biblia. Es un libro sumamente teológico; sin embargo, constantemente el autor ha estado exhortándonos a ciertas cosas, y nos estaba mostrando qué le importa muchísimo a él: que la teología que conocemos intelectualmente se convierta en una realidad visible en la iglesia, en la manera en que actuamos.
Y el capítulo 13 es en particular el que es más descriptivo; es donde vamos a encontrar más características de lo que significa la vida cristiana, de una manera muy clara y explícita y práctica para todos nosotros. Hay dos palabras que quiero señalar aquí: una es "características" y la otra, "normales". El punto es mostrarles a través de este pasaje que esto debería ser lo normal para cualquier iglesia. No es algo extraño lo que vamos a estar leyendo; digamos: "Guau, ¿a poco así debería de ser la iglesia? No, no, yo no sabía que la iglesia se veía de la manera que lo describe aquí el autor; nunca lo he visto". Espero que esa no sea nuestra manera de reaccionar. Y claro, todos sabemos que todas las iglesias luchan con estas cosas, y por eso está el texto aquí.
Pero la otra cosa que quiero que entiendan, que es muy importante, es que todo esto se va a enfocar en lo que conocemos como discipulado dentro de la iglesia; o sea, la interacción que tenemos unos con otros, la manera en que vivimos y conocemos cómo vivimos, que va más allá de solamente venir a un servicio. Entender que la iglesia es una comunidad de fe. Por eso no puse "las características normales de la iglesia", porque, aunque eso es cierto, quiero ser más explícito sobre qué es la iglesia. La iglesia es una comunidad de fe, lo cual significa que constantemente estamos conviviendo e interactuando y conociéndonos. Y si tú no conoces a la gente en esta iglesia, si tú no convives con la gente de esta iglesia, entonces no estás viviendo la vida que se supone que debe de ser para un cristiano en la iglesia.
La iglesia no es un evento. La iglesia no es un evento de "miren, vengan, escúchennos cantar, escuchemos predicar y váyanse a sus casas". La iglesia es una comunidad local, porque existe un nivel universal y también existe un nivel local; entonces es la iglesia local, lo cual significa que somos una familia. Y como una familia, imagínense —lo cual es cierto, sucede— una familia donde el papá no vive con los hijos y no vive con la esposa, o los hijos no viven con los papás. Bueno, sí siguen siendo una familia en un sentido técnico, pero en un sentido práctico probablemente no hay la cercanía que debería de haber.
Esto es toda la exhortación que vamos a estar viendo en estos capítulos. Quiero que vean, nada más para recordarles, dónde más el autor ya nos ha hablado acerca de esto. Hebreos 3, versículos 12 y 13: "Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado". O, por ejemplo, vayan al capítulo 10, que vimos hace mucho tiempo, que habla acerca de esta realidad también, versículo 24 del capítulo 10: "Consideremos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos". La idea es ver que no es el congregarnos el punto, sino que el punto es congregarnos para exhortarnos, para estimularnos al amor y a las buenas obras, "y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca".
Lectura de Hebreos 13:1-8
Entonces, estos primeros 8 versículos de Hebreos 3 nos hablan acerca de estas exhortaciones. Escúchenlas y no se sientan abrumados por la cantidad de cosas que van aquí; o sea, voy a aplicar 8 versículos hoy, pero podría hacer un sermón sobre cada uno de estos versículos, realmente, porque hay mucho aquí:
"Permanezca el amor fraternal. No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. Acordaos de los presos, como si estuvierais presos juntamente con ellos; y de los maltratados, como que también vosotros mismos estáis en el cuerpo. Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios. Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre. Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe. Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos".
Gracias, Señor, por Tu Palabra, y gracias por estas claras muestras de cómo se debe de ver la vida cristiana y cuáles son las características que deberíamos de estar buscando en nuestras vidas, que se vean si es que conocemos Tu Palabra, si es que te conocemos a Ti, si es que hemos llegado a entender la fe verdadera y experimentarla en nuestras vidas. ¿Cuáles son las cosas que Tú esperas que se vean en nuestra comunidad de fe? Ayúdanos a entenderlo y a vivirlo, en el nombre de Cristo Jesús. Amén.
Manifestaciones externas y manifestaciones internas
Bueno, ¿cuáles son estas características? Estaba pensando esto y traté de dividirlo en dos partes. Las primeras características tienen que ver con lo que vivimos fuera del hogar, lo que vivimos con otras personas; y las otras características son características más privadas, más personales, pero que también tienen ciertos efectos externos. Pero de todas maneras lo dividí en manifestaciones externas primero, y después las manifestaciones internas que debe de haber, que son parte de estas características de la comunidad de fe.
Permanezca el amor fraternal
La primera la vemos en el versículo 1: "Permanezca el amor fraternal". Entonces, ahí está la idea: amor es lo que tiene en mente el autor de Hebreos. Y si recuerdan lo que vimos el domingo pasado, vimos que nosotros, habiendo recibido un reino inconmovible —versículo 28 del capítulo 12—, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia. Hablábamos de la adoración a Dios; hablamos de qué es la adoración a Dios y de dónde viene la adoración. Pero ahora, viendo el capítulo 13, cómo se conecta con eso, entendemos que existe esta relación vertical que después se manifiesta de una manera horizontal. Y eso es lo que el autor de Hebreos quiere que veamos: así como adoramos a Dios en una relación vertical, que esa adoración ahora se refleje hacia los demás.
Entonces, teología, aplicación, ¿no? Lo que sucede con Dios afecta lo que sucede con otros. Así son los primeros; los siguientes seis tienen que ver con nuestra relación con otros, y es una exhortación en contra del superindividualismo. En nuestra sociedad, ¿no es cierto que vivimos una cultura en donde el individualismo es cada vez más prevalente? Yo, en mi vida; no te metas. Y pensamos y vivimos para nosotros mismos, y pensamos sobre nosotros mismos, y realmente no nos importan las demás personas. Y por eso es que existe esta actitud de mucha gente: "Tengo que ir a la iglesia; esto es entre Dios y yo; o sea, Dios sabe mi corazón". Y entonces creen que la iglesia es opcional, y que es para los que son sociables: "Pero si eres más introvertido y más penoso, no te preocupes, tú no tienes que convivir con la gente". No, eso es para todos, sociales; para todos los cristianos. Piensen en los demás: permanezca el amor fraternal. Jesús dijo en Juan 15:12: "Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, así como yo los he amado. Nadie tiene un amor mayor que este, que uno dé su vida por sus amigos".
Entonces, la pregunta va a ser en los próximos versículos: ¿qué es lo que estamos dispuestos a hacer para edificar a otros y para amar a otros? ¿Cuánto de lo que hacemos es para edificar a otros, y cuánto es crítica? Estaba leyendo acerca de un autor que decía: ¿cuántos de nosotros nos sentiríamos dudosos sobre vender el perico de la familia? ¿Y entienden lo que significa eso? Los pericos repiten todo lo que decimos. "No, no lo vendas". ¿Por qué? Porque van a descubrir cómo es que hablamos de los otros. Permanezca el amor fraternal.
No os olvidéis de la hospitalidad
Así que, ¿cómo se ve esto? Número uno, dice: "No os olvidéis de la hospitalidad". Entonces es el primer punto que quiere mostrarnos: "No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles". Bueno, estaba pensando aquí: probablemente el autor de Hebreos piensa en historias como Génesis 18, en la cual Abraham de hecho hospedó ángeles; y hay otras historias, en Jueces también hay varias historias donde era el ángel de Jehová el que se había aparecido en forma de hombre. Y entonces el autor de Hebreos quiere que piensen: "Miren, esto es lo que ha pasado en la historia de la redención que Dios hizo a través de Israel, en la cual Dios valoraba tanto la hospitalidad que Él mismo y Sus ángeles se pusieron en la posición de ser huéspedes de personas". Eso es cuánto Dios valora la hospitalidad, el que abramos nuestros hogares.
Y claro, en el tiempo en el que esta carta fue escrita, la hospitalidad tenía un mayor peso de lo que tendría hoy, porque los hoteles de esa época no eran como los hoteles de hoy; eran lugares realmente terribles. O sea, era realmente un sacrificio quedarte en un hotel, pues por las condiciones que existían y también por la inmoralidad que existía dentro de sus lugares. Entonces, históricamente sí había una importancia, un peso mucho mayor, de que especialmente cristianos que estuvieran viajando a otros lugares tuvieran la oportunidad de quedarse en casas de otros cristianos. Pero más allá de eso —o sea, podríamos pensar que sí, que en un hotel hoy en día sí están bonitos, ¿no? Hoy no existe el problema que existía en ese tiempo—, bueno, pero hay algo más aquí, que es lo que creo que se conecta con el amor fraternal.
¿Qué es? Así es como conoces a la gente; así es como convives con la gente: cuando vienen a tu casa o tú vas a su casa. Esa es la manera en la cual puede permanecer el amor fraternal. Y nunca, nunca sabemos el significado que nuestra hospitalidad podría tener en el panorama más amplio del Reino de Dios. Son cosas pequeñas que podemos hacer, en donde participamos dentro del plan que Dios tiene de establecer Su Reino en la tierra. Hospedamos misioneros, hospedamos gente que ama a Dios y conoce Su Palabra y sirve en sus iglesias, y de esa manera estamos colaborando con lo que Dios está haciendo en todo el mundo.
Y tenemos que recordar aquí este principio de que algunos hospedaron ángeles. No creo que el autor nos esté diciendo: "Bueno, háganlo, y si les toca un ángel", como jugar a la lotería: "A ver, a ver si hay un ángel ahora". Bueno, más que eso, lo que está en mente del autor, creo, es: hay más de lo que puedes ver cuando haces estas acciones. Hay más de lo que puedes ver en cada persona creada a imagen y semejanza de Dios, porque Dios está haciendo una obra en ellos, y tú quieres participar en esa obra. Y a cualquiera de nosotros nos encantaría hospedar a un ángel. Pero piensen en lo que ya leímos en Hebreos 1, ¿se acuerdan? Hebreos 1:14, hablando de los ángeles, ya dijo el autor: "¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?".
Es decir, los ángeles están puestos por Dios para servir, ¿a quién? A nosotros. Ellos son ministradores a nosotros. Entonces, cuánto más privilegio es hospedar a un rey sacerdote del Reino, lo cual sería el título de cualquiera de nosotros aquí que hemos creído en Cristo Jesús. Y estaba leyendo esto que C. S. Lewis escribe en su libro El peso de la gloria: no hay nadie ordinario. Nunca, nunca vas a conocer en tu vida a un cristiano ordinario; la gloria que ese cristiano tendrá en la eternidad te haría caer como muerto si la vieras hoy. Esa es la perspectiva que tenemos que tener constantemente: el gran privilegio que representa para nosotros el poder abrir las puertas de nuestra casa a un hermano o hermana en Cristo.
Y aquí les puse algunos pasajes; no los vamos a leer todos, pero Romanos 12 habla acerca de la importancia de la hospitalidad, 1 Pedro 4. Este es un tema recurrente a lo largo del Nuevo Testamento. Pero también, fíjense, aquí está 1 Timoteo 3:2: debería de ser uno de los requisitos para un anciano, para un líder de la iglesia. ¿No eres hospitalario? No puedes ser líder, no puedes servir en la iglesia como líder. ¿No abres las puertas de tu casa? Nosotros, como ancianos o como diáconos o como líderes en la iglesia, deberíamos estar poniendo el ejemplo para el resto de la iglesia de cómo se ve esto: de constantemente estar abriendo las puertas de nuestra casa, y constantemente estar invitando a gente a venir a nuestra casa, y no tener miedo, no tener pena. Y no: "Ay, es que no... nomás en la entrada; es que no tenía mi ropa...". Que te conozcan, cómo vives, cómo eres realmente. No, no me voy a ofender si están tus pantalones en la sala o están los platos sucios en la cocina. Bueno, esto es un sermón, si quisiéramos hacer un sermón sobre eso.
Acordaos de los presos: la empatía
Pero el otro punto que menciona, versículo 3, dice: "Acordaos de los presos, como si estuvierais presos juntamente con ellos; y de los maltratados, como que también vosotros mismos estáis en el cuerpo". Entonces, ahora aquí menciona otro aspecto del amor fraternal, que es lo que llamamos empatía. Y esta empatía ya la había expresado el autor de Hebreos en el capítulo 10, versículos 32 a 34: "Pero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, sostuvisteis gran combate de padecimientos; por una parte, ciertamente, con vituperios y tribulaciones fuisteis hechos espectáculo; y por otra, llegasteis a ser compañeros de los que estaban en una situación semejante. Porque de los presos también os compadecisteis, y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos".
Entonces, aquí la idea es —y me encanta la manera en que lo describe—, dice: "como que también vosotros mismos estáis en el cuerpo". O sea, tú tienes un cuerpo físico, tú entiendes lo que es el dolor: ponte en sus zapatos de tu hermano constantemente para pensar cuál es la tribulación y el sufrimiento que él está viviendo, y vivirlo con él. Esa es la idea de lo que está tratando de comunicar el autor de Hebreos. Todos aquí somos humanos, creo, y todos entendemos cómo es estar enfermo, cómo es estar desanimado, cómo es tener un problema económico, cómo es tener un problema familiar. Todos tenemos un sentido de cómo se viven estas cosas. Y entonces, cuando uno de mis hermanos vive eso, mi responsabilidad es ponerme en su lugar y hacerle ver que quiero vivir eso junto con él, lo cual es a lo que nos exhorta Pablo en Romanos 12, versículo 15: "Llorad con los que lloran, reíd con los que ríen". Nuestras tristezas y nuestras alegrías tenemos que vivirlas juntos, en comunidad. Permanezca el amor fraternal.
Y el hecho de que tiene que decir "acordaos de los presos", ¿por qué creen que tiene que decir eso? Es porque se nos olvida. Es tan fácil, otra vez, en nuestra sociedad individualista; es tan fácil que estemos tan absorbidos por nuestros propios problemas y nuestra propia vida que se nos olvide lo que otros están viviendo, y no nos importa lo que otros están viviendo. "¿Por qué me voy a preocupar por lo que ese hermano está sufriendo, si yo ahorita estoy sufriendo, si yo ahorita estoy en ese día, si yo ahorita tengo problemas? ¿Por qué me voy a preocupar por los problemas de otros?". Y entonces terminan pasando los meses y los años, y se nos olvida orar por otros, buscar a otros, amar a otros, especialmente cuando están teniendo dificultades y tribulaciones.
Las manifestaciones internas
Muy bien, ahora, ¿cuáles son las manifestaciones internas? Versículo 4. Estas manifestaciones internas... no es que las que acabamos de mencionar no tengan que ver con la santidad en la vida cristiana, pero estas están tan enfocadas en los anhelos de nuestro corazón y en cosas que la gente no ve normalmente; a lo mejor no las conoce de manera cercana en nuestras vidas; son más privadas. Y entonces el autor de Hebreos está apelando a cosas que él sabe que son sumamente destructivas para la iglesia. Para el autor de Hebreos, pues, él sabe que ataques vendrán desde afuera: nos van a criticar, nos van a decir que somos unos fanáticos, unos religiosos, y va a haber gente inclusive involucrada en el satanismo o en cualquier otra cosa, que lo veamos como una oposición directa hacia la iglesia. Pero ese no es el peligro principal para la iglesia. El peligro principal y más grave que puede experimentar la iglesia viene desde adentro, no desde afuera.
Dice el capítulo 12, versículo 14: "Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor". Ya habíamos visto algunas cosas cuando estudiamos este pasaje, pero ahorita vamos a ver otras cosas que están muy presentes en esta mente pastoral que tiene el autor de Hebreos para su audiencia. ¿Qué es lo que le preocupa? Bueno, no debería ser sorpresa: hay dos cosas aquí que le preocupan, sexo y dinero. ¿Cuál es tu opinión y cómo manejas tu vida en relación a esas dos áreas? Pueden ser las áreas más destructivas, no solamente para la familia, sino para la iglesia.
Honroso sea el matrimonio
Aquí están. Número uno, el sexo: "Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios". Hay dos posibles... y esto ha sido en la historia de la iglesia: dos posibles respuestas que ha habido hacia el sexo. El ascetismo, que se convirtió en el montanismo y más adelante en el monasticismo, que era esta actitud de... y de ahí tenemos al Desierto de los Leones, que es una prueba de esta filosofía: si tú puedes evadir el sexo completamente, vas a estar más cerca de Dios, vas a ser más santo, más puro, y le vas a poder servir mejor. Entonces está esta actitud del rechazo hacia el sexo, como que el sexo era algo malo. Y claro, por el otro lado tenemos el libertinismo o libertinaje que existía también, y ha existido desde ese tiempo, que tenía que ver con que el sexo no debe tener ninguna clase de restricción: simplemente debes de experimentar y vivir tu sexualidad como mejor quieras y como mejor te sientas vivirla.
Y me encanta cómo está aquí —no lo ven bien, creo— la manera en que está en estas palabras: "honroso" el matrimonio. ¿Saben qué es literalmente lo que dice ahí? Que el matrimonio sea precioso para ustedes. Hoy en día el matrimonio muchas veces se ve como un obstáculo, ¿no? "¿Cómo voy a avanzar en mi carrera, cómo voy a avanzar en mi vida profesional, si me caso?". Especialmente las mujeres lo pueden ver así, ¿no?: "Y si me caso, a la cocina, y ya nunca más voy a poder volver a hacer nada que me guste". Esa es una actitud que existe hacia el matrimonio también. Todo esto del feminismo y todo eso promueve un poco esa idea; no todo, no todas las feministas promueven esa idea, pero lo ves ahí un poco implícito a veces en las cosas que se dicen.
Y también el matrimonio hoy en día se ve nada más como un acuerdo provisional: a ver hasta cuándo funciona. El matrimonio también se ve como algo que puede funcionar en cualquier variedad de combinaciones: hombre con hombre, mujer con mujer, dos hombres con una mujer, o dos mujeres con un hombre, o un adulto con un niño; o como quieras que funcione este arreglo, pues está bien. Y lo hemos visto culturalmente en la historia: hay este extremo que trata de ignorar lo que significa el pacto matrimonial. "Nosotros lo definimos, nosotros lo hacemos ser lo que nosotros queramos que sea". Y muchas veces el matrimonio tiene esta imagen tan negativa en nuestra sociedad, y hasta en mi iglesia a veces. Estaba leyendo a uno que dijo —esta es su definición de amor—: "El amor es una locura temporal que se cura con el matrimonio". Esa era su definición: "No te preocupes, cásate y se te pasará".
Entonces tenemos esta actitud hacia el matrimonio, hacia lo que significa este matrimonio, que como iglesia debería de ser diferente a la actitud que existe en el mundo allá afuera en general. Vamos a tener una reunión de matrimonios, 27 y 28 de mayo; este es el comercial aquí. Seis conferencias que vamos a ver, que se están programando, con preguntas para discusión después, donde vamos a hacer grupos y vamos a discutir esas preguntas. Y la idea es retomar lo que teníamos el año pasado de los grupos de matrimonios, y tener la oportunidad, a través de esta conferencia, de que ustedes inviten matrimonios no cristianos también, a escuchar lo que realmente es el matrimonio. Porque la conferencia va a estar enfocada en el tema de pacto: qué es el pacto y cómo funciona el pacto como el fundamento esencial del matrimonio. Entonces vamos a recorrer desde Génesis hasta Apocalipsis viendo el tema de pacto en el matrimonio. Fin del comercial. Ese es el comercial para lo que viene al final del mes; vayan planeando el 27 y 28 de mayo.
El punto aquí del autor de Hebreos es que, para nosotros como iglesia, esta es la pregunta: ¿cómo perciben nuestros jóvenes, nuestros solteros, el matrimonio? ¿Qué piensan? ¿Qué es lo común que escuchan acerca del matrimonio? "¿Ya te casaste? Ya se amoló". Esa es la perspectiva común. ¿Estamos viviendo nuestros matrimonios y hablando nosotros acerca del matrimonio de tal manera que los animamos a casarse, y se emocionan sobre casarse, y dicen: "Sí, yo sí quiero casarme, porque veo que es posible que exista un matrimonio feliz"? Es posible que haya un matrimonio que viva su matrimonio para la gloria de Dios, y que se disfruten uno al otro constantemente, y no haya principalmente queja sino agradecimiento: "Gracias, Señor, por la pareja que me diste. Gracias; prefiero estar con ella que estar solo. Es una bendición a mi vida lo que ella me dice, la manera en que me anima, es una bendición para mí, no una carga. Gracias, Señor, por mi esposo; gracias porque, aun con sus fallas y sus defectos, él me ama, me cuida y es un líder en mi familia". Eso debería ser la actitud normal en la iglesia hacia el matrimonio.
Y aquí el autor está colocando la cama, el lecho —la cama sin mancilla—, lo está colocando como un altar. Está diciendo: cómo vivimos nuestras vidas sexualmente le importa a Dios. Lo que vivimos en privado es importante para Dios y es parte de nuestra ofrenda a Dios. Nuestro sacrificio a Dios también se vive en la sexualidad: las cosas de las cuales nos abstenemos y las cosas en las cuales participamos, ambas son para la gloria de Dios. Y la sexualidad, la moralidad sexual cristiana, era única en el mundo pagano en el cual están viviendo estas personas que leyeron esta carta originalmente. Y nosotros también, no es diferente: la manera en que nosotros como cristianos vemos la sexualidad va completamente en contra de casi todo lo que se está diciendo allá afuera, porque el sexo se ve como algo de "haz lo que tú quieras; lo que tú haces en tu recámara es tu problema".
Dios no cree eso. Lo que tú haces en tu recámara le importa a Dios, y con quién. Y, saben, me detengo en este punto porque es la peor manera de destruir la vida de la gente: a través de las cosas que vivimos sexualmente. Pues son de las cosas más devastadoras en tu vida, las decisiones que tomas con respecto a con quién te acuestas. Y además es una de las peores maneras de destruir una iglesia. Entonces, ya lo vimos, está en las noticias; los que están familiarizados con el ministerio de Ravi Zacharias saben exactamente qué es lo que ha pasado en los últimos meses. Una serie de tantos años de apologética, con tanta bendición y fruto, creo yo, que ahora todo el mundo cuestiona y todo el mundo ignora y desecha, porque ha salido a la luz su vida sexual. Ya murió, pero el efecto y la devastación que están teniendo sus decisiones tienen un impacto en todo el mundo.
Estaba leyendo a R. Kent Hughes; dice que él se reúne con los líderes de su iglesia —no siempre hace esta oración, pero dice—: "Ocasionalmente hago esta oración, porque tengo en mente este pasaje de Hebreos 13". Y su oración con sus líderes es: "Señor, si el adulterio está en el futuro para cualquiera de nosotros, si seguimos viviendo, entonces llévanos a casa ya". Su oración: prefiero morir a causar daño a la iglesia. Esa es su oración. Creo que también debería ser nuestra oración: "Señor, no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del mal". Si esa fuera una parte constante de nuestras oraciones, tendríamos en mente constantemente esto. Y quiero que vean que podemos conectar esto aquí con la pornografía: es muchas veces el punto de partida para el adulterio, y la fornicación empieza ahí. Así que no minimicen el daño que se causa cuando están viendo pornografía.
"A los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios". Dios todo lo juzgará; todo pecado no arrepentido será juzgado por Dios. Y estoy escribiendo sobre esto ahorita: está el juicio del gran trono blanco, que es el juicio para todos los inconversos, Apocalipsis 20; y está el tribunal de Cristo, 2 Corintios 5, que es el juicio para todos los creyentes en Cristo Jesús. Todos seremos juzgados delante de Dios. 1 Tesalonicenses 4, dice el versículo 3: "Porque es la voluntad de Dios: su santificación; es decir, que se abstengan de inmoralidad sexual; que cada uno de ustedes sepa cómo poseer su propio vaso en santificación y honor, no en pasión degradante, como los gentiles que no conocen a Dios; que nadie peque ni defraude a su hermano en este asunto, porque el Señor es el vengador en todas estas cosas, como también antes les dijimos y advertimos solemnemente. Porque Dios no nos ha llamado a impureza, sino a santificación".
Sin avaricia: el dinero
Número dos: dinero. Nada más quiero que se den cuenta, hermanos, de que es imposible escaparnos de lo que está diciendo este pasaje, estos versículos; todos entramos en estas categorías de aquellos que están en riesgo y que están luchando con estas cosas. "Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré". Aquí está la idea del dinero. El dinero es como el fuego: te puede mantener caliente o puede quemar tu casa. Nada más una advertencia aquí: no está hablando aquí de gente rica; no es el punto del autor decir "a los ricos, esos son los que tienen avaricia". Esto aplica a quien sea. Puedes ganar menos del salario mínimo y amar el dinero de una manera idólatra: que cada peso que te entra lo amas tanto y lo atesoras tanto, y es todo lo que significa tu vida, juntar esos pesitos.
No importa cuánto ganas; ese no es el punto. No importa si ganas mil pesos al mes o cien mil pesos al mes, el problema es el mismo: cuánto amas lo que tienes y si estás contento con lo que tienes. La gente en la que está pensando el autor de Hebreos es el tipo de gente que describe Eclesiastés 5:10: "El que ama el dinero no se saciará de dinero; y el que ama la abundancia no se saciará de ganancias. También esto es vanidad". ¿No ven? El problema es cómo vemos el dinero; esa es la esencia del problema. Es lo que Jesús confrontó en el joven rico, que le dijo: "Bueno, vende tus posesiones y sígueme". Y él: "No puedo". El hecho de que no tenía esa disposición de decir: "Sí, sí las vendo, porque seguirte es más importante que mis posesiones"; el hecho de que no podía decir eso mostraba en dónde estaba su corazón, qué es lo que realmente amaba.
Y ese es el problema para cada uno de nosotros: todos pensamos que merecemos más de lo que tenemos, normalmente. "Es que no me pagan lo suficiente; es que pobre de mí, porque, híjole, apenas me alcanza. Si tan solo ganara unos 500 pesos más al mes, ya así estaría bien". ¿No estamos buscando esa promoción en el trabajo constantemente? Porque de repente, entre más... y eso sí es cierto: entre más tienes, es más fácil que te enamores del dinero y que confíes en el dinero. Entonces Pablo hace esta advertencia: "Pero la piedad, en efecto, es un medio de gran ganancia cuando va acompañada de contentamiento. Porque nada trajimos al mundo, así que nada podemos sacar de él. Y si tenemos qué comer y con qué cubrirnos, con eso estaremos contentos. Pero los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, en muchos deseos necios y dañosos que hunden a los hombres en la perdición. Porque la raíz de todos los males es" —no el dinero— "el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores".
¿Cómo amamos a otros? Mostrándoles que podemos participar con ellos económicamente. "No me cuesta trabajo pagar por tu comida, pagar por algo que tú necesitas; si tú lo necesitas, es como si yo lo necesitara. Así que aquí está: puedo hacerlo, lo hago". Eso debería ser lo normal. Lo normal, hermanos. No estoy hablando de pedir prestado; ese es otro tema. No pidan prestado; regalen. Es la exhortación que creo que la Palabra de Dios nos hace constantemente. "Señor, ayúdame a estar contento con lo que tengo; ayúdame a estar feliz con la manera en que has provisto para mis necesidades. No necesito una tele más grande, no necesito un carro más nuevo". Estaba leyendo sobre la leyenda de un rey que estaba enfermo. Entonces le dijeron que la solución a su enfermedad era si podían encontrar la camisa de un hombre contento. Y entonces salieron a buscar la camisa, y fueron a todos los extremos del reino, y no encontraban a nadie. Y por fin encontraron al único hombre contento en todo el reino, y ¿adivinen qué? No tenía camisa. ¿Por qué estaba contento? No necesitaba una camisa. Dice: el contentamiento es la adoración del alma. Todo lo demás es externo; todo lo demás que hacemos es externo, pero el contentamiento es la manera en que adoramos a Dios, porque le estamos diciendo constantemente a Dios, cuando estamos contentos, que confiamos en que Él tiene el control de todas las cosas, y que es soberano, y que le creemos cuando dice: "Todas las cosas ayudan a bien a los que a Dios aman y son llamados conforme a su propósito".
No te desampararé ni te dejaré
Sexo y dinero: las dos más grandes piedras de tropiezo e ídolos de nuestras vidas. Por eso está aquí. Crisóstomo... estaba leyendo esta historia: Crisóstomo se enfrentó al emperador romano, y el emperador romano lo estaba amenazando con expulsarlo del imperio. Y Crisóstomo le contesta: "No me puedes expulsar de este mundo, porque es la casa de mi Padre". "Pero te puedo matar", dijo el emperador. "Te puedo matar", le dijo a Crisóstomo. Y él contesta: "No puedes, porque mi vida está escondida con Cristo en Dios". "Te quitaré tus tesoros". "No puedes, porque mi tesoro está en el cielo y mi corazón está ahí". "Me alejaré de todo hombre y no tendrás amigos". Y Crisóstomo contesta: "No puedes, porque tengo un amigo en el cielo del cual no me puedes separar". Y terminó diciéndole esto al emperador romano, le dijo: "Te reto, pues no hay nada que me puedas hacer para lastimarme".
Aquí está el versículo: "No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre". Ese es el fundamento y la promesa sobre la cual podemos resistir la tentación contra todas estas cosas que nos acechan constantemente para convertirse en nuestros ídolos. Dinero: tú no me haces feliz; Dios me hace feliz. Él nunca me va a dejar; tú sí. Dinero, yo no sé si vas a estar conmigo mañana; Dios sí va a estar conmigo. Satisfacción sexual: tú me estás ofreciendo satisfacción y placer ahorita, pero Dios me está ofreciendo satisfacción y placer por toda la eternidad. ¿A quién le voy a creer? Él va a estar conmigo para siempre; tú no. El placer sexual pasa tan rápido, pero Dios permanece para siempre.
Acordaos de vuestros pastores
Bien, ¿ven la conexión? Para el autor de Hebreos, ¿dónde está la conexión entre estas dos ideas? ¿De dónde tenemos la fuerza para enfrentar el pecado y la tentación en nuestras vidas y poder vivir en santidad? Con esto terminamos, pero vamos a continuar el próximo domingo. ¿Cómo vivimos así? Es el versículo 7: "Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe". ¿Quiénes son aquellos que nos han influenciado a nosotros, que podemos ver sus vidas y decir: "Ellos terminaron bien, ellos acabaron la carrera y vivieron sus vidas para la gloria de Dios; yo puedo ser así también, si ellos pudieron"? Entonces, cada uno de nosotros tiene que pensar: ¿quiénes son nuestros maestros? ¿Quiénes son las personas que imitamos? ¿Quiénes son aquellos que vemos y decimos: "Él es un ejemplo a seguir; ella es un ejemplo a seguir"?
Debemos de estar pensando en esto, hermanos, porque esto es lo que Dios ha hecho en nuestras vidas como iglesia, como herramienta para cada uno de nosotros: ver a otros nos anima. Y pensar en cuál va a ser nuestro legado hacia otros es importante. ¿Cómo me van a recordar a mí? ¿Me van a recordar a mí como alguien que amaba al Señor, y que vivía de acuerdo a la Palabra del Señor, y que vivía para la gloria de Dios en todo lo que hacía? ¿Y estoy siendo ejemplo a otros de eso, y puedo decir también, como Pablo dijo en 1 Corintios 11:1, "Imítenme a mí"? ¿Tenemos esa clase de vocabulario en nuestras conversaciones?
¿Saben cuál es una de las frases que más tengo la tentación de decir? "Hagan lo que digo, no lo que hago", porque sé que fallo. Entonces constantemente quiero decir eso, evadir esa responsabilidad de que me vean como un ejemplo a seguir, y decir: "Yo les estoy diciendo la Palabra de Dios; vean la Palabra de Dios, y si yo estoy fallando no importa, porque es la Palabra de Dios, y tienen que ver a Cristo y tienen que ver a Dios". Sí y no. Sí, es verdad: tienen que ver a Dios, y es la Palabra de Dios, y no importa en realidad lo que yo piense; la Palabra de Dios sigue siendo verdad y sigue siendo algo que debes de buscar y anhelar en tu vida. Pero yo debo de estar aquí en medio mostrándote el camino y mostrándote cómo se ve.
Así es el liderazgo en la iglesia: somos personas que estamos puestas aquí por Dios, con la responsabilidad dada por Dios de ser ejemplos a seguir. No nos gusta a veces esa gran responsabilidad, pero ha sido dada por Dios. Y todos ustedes también deben de ser ejemplos a seguir para los demás. Entonces piense, nada más piense cada quien: ¿quiénes son tus maestros? ¿A quiénes ves como ejemplos? Ora por ellos. Y si ya han muerto, sigue pensando y dando gracias a Dios por sus vidas y lo que ellos te mostraron, y que Dios siga trayendo a tu memoria ejemplos de cómo ellos enfrentaron ciertas cosas, para que tú puedas también hacer lo mismo.
Y entonces ahí ya tenemos una placa, y tiene este versículo, para honrar justamente a aquellos maestros que han ido antes de nosotros. 1 Tesalonicenses 5:12: "Les rogamos, hermanos, que reconozcan a los que con diligencia trabajan entre ustedes, y los dirigen en el Señor y los instruyen, y que los tengan en muy alta estima con amor, por causa de su trabajo".
Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos
Y esta es la última parte de este pasaje: "Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos". ¿Cómo vivimos así? "Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios", Hebreos 12. Todo en este mundo cambia, todo en este mundo es temporal, todo en este mundo pasará; nosotros cambiamos todo el tiempo. ¿Cuál es la única cosa que se mantiene constante siempre? La Palabra y las promesas de Dios; es lo único que permanece. Y entonces podemos ver el ministerio de Jesús y Su sacrificio, Su llamado a Sus discípulos a seguirle, la manera en que se vive la vida cristiana, la transformación de las generaciones antes de nosotros por el evangelio.
¿Y saben qué? Nada de eso ha cambiado en 2000 años. La moralidad y la santidad de aquellos que leyeron esta carta es la misma moralidad y la misma santidad a la cual estamos siendo exhortados nosotros hoy. Y todo eso solamente es porque Jesús no cambia. No es tradición, no es cultura, no es un club de hombres al cual pertenecemos: nuestra alianza y nuestra sumisión está a la Palabra y a las promesas de Dios. Y el próximo domingo vamos a partir desde este versículo nuevamente, versículo 8, sobre la inmutabilidad de Jesús.
Señor, gracias te damos por Tu Palabra, y gracias por la manera en que Tu Palabra nos exhorta día a día a vivir para Tu gloria. Ayúdanos a que sea una realidad, en el nombre de Cristo Jesús. Amén.
Escúchanos
Ven un domingo
Predicamos así cada semana, a las , en Av. México 319.
Qué esperar si vienes →