Hebreos 13:8-16HebreosNathan Díaz
Los sacrificios de la comunidad de fe
¿Qué significa salir fuera del campamento con Jesús? Hebreos 13:8-16 contrasta la gracia con el legalismo y los rituales, y muestra que Cristo murió fuera de Jerusalén para hacer su sacrificio accesible a todos. De ahí nacen dos sacrificios cristianos: los labios como altar de alabanza y la ayuda concreta a otros con nuestro tiempo y dinero.
Transcripción
Jesucristo es el mismo
Hoy voy a estar compitiendo con los candidatos, pero no estoy tratando yo de ser más popular o de obtener votos. No, estoy exponiendo la Palabra de Dios, y haciendo, creo, lo que es más importante en todo el universo, que es enfocar nuestra atención en lo que Dios quiere y en lo que honra y glorifica a Dios en nuestras vidas y en la iglesia. Y vimos el domingo pasado Hebreos, capítulo 13, y llegamos hasta el versículo 8, que es probablemente el versículo más famoso del libro de Hebreos: "Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos". Él nunca cambia, permanece igual, es inmutable. Y eso significa entonces que Su iglesia puede estar segura de que el fundamento sobre el cual está edificada se mantendrá siempre igual.
Es decir, la manera en que los cristianos del primer siglo vivían sus vidas como cristianos, que vimos el domingo pasado, tiene que ver con la manera en que nos amamos unos a otros a través de la hospitalidad; tiene que ver con la manera en que empatizamos con aquellos que están sufriendo, como, por ejemplo, los que están en prisión; tiene que ver con la manera en que llevamos a cabo nuestras vidas sexuales, vivimos nuestra sexualidad, considerando el pacto matrimonial como el único contexto en el cual es posible honrar a Dios en el sexo. Y también vimos cómo es que honramos a Dios en la manera en que usamos nuestro dinero, en la manera en que vemos el dinero, qué tanto amamos el dinero, qué tanto el dinero se convierte en un ídolo en nuestras vidas.
Entonces, todas estas cosas, las tentaciones y los retos que tenía la primera iglesia, son los mismos retos y tentaciones que tenemos hoy, 2,000 años después, aquí en Cuajimalpa. No cambia. Pero nuestro Dios, el mismo Dios que los fortalece a ellos y los santifica a ellos, es el mismo Dios que está aquí hoy y que nos santifica a nosotros. Él no cambia. Nosotros sí cambiamos; Él no.
La deidad de Jesús
Y es interesante, porque entonces regresamos a esta idea: "Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos". Y algo que no mencioné el domingo pasado, pero quiero empezar con eso hoy, es que esta es una declaración implícita de la deidad de Jesús. Jesús es Dios, y la idea de Su inmutabilidad muestra que Jesús es Dios, porque esa es la descripción de Dios: Él es igual ayer, hoy y por los siglos. Y ustedes pueden ir a otras partes del Antiguo Testamento, donde van a encontrar esta misma descripción acerca de Dios el Padre: los mismos atributos del Padre, que aquí son aplicados a Jesús.
Ya lo vimos en Hebreos 1:12 también, donde también se explican las características de Jesús, como: "Tú eres el mismo, y tus años no acabarán", Su eternidad, tomado del Salmo 102:27. Entonces los atributos del Padre aquí son aplicados a Jesús. Aquí está otra vez la misma idea. O sea, esta es la base: Jesús es el mismo. Es el fundamento para nuestra santificación en todo lo que vimos el domingo pasado, pero también es la base para lo que ahora desarrolla el autor de Hebreos al decir: "No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas".
El sacrificio de la gracia
Entonces vamos a ver cuáles son los diferentes sacrificios de los que va a hablar. Y el primer tipo de sacrificio del que va a hablar es el tipo de sacrificio obtenido por nosotros, que se llama gracia. Dios hizo una obra en nuestro lugar para ofrecernos algo que está diseñado para contrarrestar diferentes cosas. Dice: "Porque buena cosa es afirmar el corazón con la gracia". Así que la gracia aquí se convierte en la manera en la cual podemos contrarrestar diferentes doctrinas extrañas y diversas.
La iglesia a la que le está escribiendo el autor de Hebreos —ya tenemos la idea, la sensación por lo menos, de lo que ha escrito antes— no es una iglesia que es muy madura. Si recuerdan, capítulo 5, versículo 11: "Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír. Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimentos sólidos". Y en el versículo 14: "Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal".
Doctrinas diversas y extrañas
Esto le preocupa al autor de Hebreos. Dice: "Ustedes son una iglesia que en muchos sentidos es inmadura doctrinalmente, y es fácil que vengan diferentes doctrinas". Me encanta cómo están descritas aquí: "diversas y extrañas". Cuando estaba leyendo eso, fue inevitable pensar en qué tan parecido es para nosotros hoy, ¿no es así? Hay algunos amigos —son amigos míos— que han hecho de sus redes sociales una plataforma para exponer doctrinas extrañas. Entonces todo lo que hacen es decir: "Y miren lo que están haciendo en esta iglesia, y miren lo que dijo este pastor, o esta pastora". Ahí entonces siempre están tratando de exponer cosas raras que están pasando en el mundo, y para algunos es un ministerio que tienen. Ya no me siento tan movido a tener ese ministerio, pero ustedes saben a lo que me refiero.
Todo el tiempo sale alguna cosa extraña, en donde es la nueva moda de las iglesias, de algunas iglesias. Y por lo regular tiene que ver con cosas que nadie más había visto, revelaciones nuevas acerca de algún concepto que nadie más entendía. Entonces es un ángulo nuevo a través del cual se está tratando de abordar alguna verdad de la Biblia: "Pero desde un ángulo nuevo, todo lo que ha creído la iglesia acerca de este pasaje por 2,000 años no era lo que pensábamos. Y entonces, cuando habla la Biblia acerca del homosexualismo, no es lo que ustedes creen; de lo que realmente está hablando es de la promiscuidad, pero no del homosexualismo". Diversas y extrañas: un nuevo ángulo, una nueva revelación acerca de cómo los cristianos hemos estado equivocados por tanto tiempo, pensando que entendíamos la Biblia, pero no la entendíamos.
"Que hay entre Génesis 1:1 y 2 y el versículo 3 una generación...": para mí, algo nuevo y extraño. Por lo regular les gusta hablar más de lo que no está en la Biblia que de lo que está en la Biblia; especular acerca de cosas que no están en el texto. Y ya ni les menciono escatología, todavía más. Pero bueno, eso es otro tema, ¿no? Mi propósito principal aquí no es simplemente nada más atacar a otros y juzgar lo que otros están diciendo, sino nada más alertarnos de que tengamos un discernimiento que sea cada vez más ejercitado, para poder saber cuándo estamos escuchando algo que es el tipo de cosas de las que está hablando el autor de Hebreos aquí: "No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas".
El ataque desde adentro
¿Por qué? Satanás sabe que la persecución es una manera de atacar a la iglesia. Vamos a ser perseguidos por los no cristianos, y ese es un ataque que viene hacia la iglesia desde afuera. Pero por lo regular la persecución no le resulta muy bien a Satanás, en el sentido de que normalmente la persecución nada más incrementa la fuerza de la iglesia. Eso se ha visto a lo largo de la historia: que la sangre de los mártires es la semilla de la iglesia. Es decir, los países donde hay más persecución, irónicamente, es donde la iglesia está creciendo más. Pero cuando el ataque viene desde adentro, cuando viene desde la doctrina que se está enseñando en la iglesia, es mucho más efectivo en hacer que la gente se desvíe.
Entonces vean lo que dice Pablo. Es la misma advertencia que tenía Pablo cuando le escribió a Timoteo, 2 Timoteo 4. Y aquí les puse muchos ejemplos; miren, el Nuevo Testamento está lleno de advertencias contra la falsa doctrina. Pero 2 Timoteo 4 es un ejemplo de esto. En la NBLA, en una versión, la Nueva Biblia de las Américas: "Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que, teniendo comezón de oídos, conforme a sus propios deseos, acumularán para sí maestros y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a los mitos. Pero tú sé sobrio en todas las cosas, sufre penalidades, haz el trabajo de un evangelista, cumple tu ministerio". La razón, hermanos, por la cual la predicación de la Palabra es central en la iglesia es esta: porque queremos estar bien preparados todos en cuanto a cuál es la sana doctrina, y la única manera en que podemos conocer la sana doctrina es estudiando la Palabra de Dios verso a verso, todo el consejo de Dios. Entre mejor ustedes conozcan sus Biblias, mejor equipados van a estar para poder discernir las cosas que están escuchando todo el tiempo, tan raras que me sorprende. Digo: "¿Cómo puede ser que caiga la gente? ¿Cómo puede ser que crean que eso es de Dios?". Pues no conocen la Palabra; esa es la razón. Si yo no conociera la Palabra, a lo mejor yo también estaría siguiendo alguna secta extraña.
La gracia contra el legalismo
Entonces es contra la falsa doctrina; entonces la gracia de Dios está diseñada para contrarrestar la falsa doctrina. Ahorita vamos a ver por qué la gracia es el centro aquí del enfoque para el autor de Hebreos, porque podrían pensar: "Qué raro lo que está diciendo: 'Buena cosa es afirmar el corazón con la gracia'. ¿Cómo es que la gracia contrarresta la falsa doctrina?". Bueno, vamos a seguir leyendo. Dice —porque aquí está lo que el autor de Hebreos sabe que está pasando en la iglesia de ellos—: "No con viandas" —o, si están en la NBLA, "alimentos"; está más fácil de entender—, "no con viandas", con comida, "que nunca aprovecharon a los que se han ocupado de ellas".
Entonces, para el autor de Hebreos, su preocupación para esta iglesia es que han caído en una serie de prácticas que tienen que ver con comida. Pues no sabemos exactamente qué está pasando, pero lo que sí sabemos es que es algo que tiene que ver con la comida, y que aparentemente se le está dando una importancia demasiado importante a esta parte de la comida, y de qué es lo que comes, y cuándo lo comes. Lo cual, en la tradición del judaísmo, claro, tienen todas estas diferentes celebraciones, y la Pascua. Pero parece ser que para estos judíos que han abandonado ese tipo de judaísmo, que solamente se enfoca en las prácticas y las tradiciones de la fe judía, parece ser que hay esta presión de que tienen que participar de estos alimentos, tienen que participar de estas tradiciones y de estas costumbres, porque esta es la manera de ser verdaderamente espirituales, de que Dios te acepte.
Entonces, ¿cuál es la advertencia? O sea, ¿qué es lo que está contrarrestando con la gracia, en realidad, aquí? Bueno, lo que está contrarrestando es el legalismo. ¿Y qué es el legalismo? El legalismo es cuando estamos agregando cosas a la Biblia, y cuando estamos poniendo cosas, reglas, que decimos: "Si tú no haces esto, entonces tú no eres un buen cristiano". Y normalmente son cosas que la Biblia no dice; entonces es nuestra propia imaginación lo que estamos imponiendo sobre otros. Hemos visto esto en nuestro grupo de predicación expositiva: queremos mantenernos en la línea. Y lo que significa mantenernos en la línea es no agregarle a la Biblia y no quitarle a la Biblia. Si le agregamos a la Biblia, estamos siendo legalistas; si le quitamos a la Biblia, estamos siendo liberales. Y no queremos ir en ninguna de esas dos direcciones; queremos mantenernos en lo que está aquí, solamente.
Y el autor de Hebreos tiene bien claro de dónde viene la gracia: de la fe. Viene de la fe, no de lo que tú haces en tus propias fuerzas y con una lista de reglas, sino de en quién está puesta tu confianza, en quién está puesta tu esperanza. Dice: es en Jesús, y solo en Jesús, en donde puedo encontrar salvación, y no hay nada que yo pueda hacer para acercarme a Dios y que me acepte. Eso es lo que contrarresta el legalismo, porque entonces, tú vas a ver, cualquier ritual o cualquier cosa que hagamos como iglesia no se convierte en característica y el factor necesario para que Dios te acepte. Lo cual es lo que los judíos probablemente están presionando a esta iglesia a creer: "Si tú no haces estas cosas que fueron dadas a Moisés, y estas leyes, Dios no te va a aceptar".
No en rituales
Entonces no es en rituales, no es en el misticismo. Es más, la Santa Cena —y tenemos esto bien claro como iglesia—, la Santa Cena, que celebramos hoy en la mañana: ¿hay algo místico ahí? Cuando tú comes ese pan, ¿te hace más santo comer ese pan o tomar esa copa? No; eso es un símbolo de una realidad interna, de una realidad espiritual. Lo cual, si quisiéramos verlo a la luz de lo que otros creen acerca de la Santa Cena, podríamos ver que este pasaje es una exhortación, ¿verdad?, a no poner un ritual con comida como algo que te va a afectar espiritualmente por hacerlo.
Entonces la idea de la transubstanciación, que es lo que cree la Iglesia católica acerca de la Santa Cena, es que esa en realidad se convierte en el cuerpo de Cristo, y ese vino se convierte en la sangre de Cristo, y que esa acción mística que se genera en ese momento en el que se hace la misa tiene de alguna manera un efecto espiritual simplemente por hacerlo. No, dice el autor de Hebreos: no se dejen llevar por doctrinas diversas y extrañas; eso no aprovecha al creyente. Lo único que aprovecha al creyente es la gracia de Dios. La gracia es nuestro sustento, la gracia es nuestro fundamento; no nuestros rituales, no las cosas que hacemos nada más día a día, sino la manera en que vemos el sacrificio de Cristo por nosotros.
Entonces la manera en que él contrarresta el legalismo es de la misma manera que Pablo lo contrarresta en Colosenses 2:16: "Por tanto, que nadie se constituya en juez de ustedes con respecto a comida o bebida, o en cuanto a día de fiesta, o luna nueva, o día de reposo, cosas que solo son sombra de lo que ha de venir, pero el cuerpo pertenece a Cristo". No se enfoquen en los rituales, no se enfoquen en las tradiciones; enfóquense en quién es Cristo y el efecto que Él tiene en sus vidas para santificación. ¿Se dan cuenta? La petición es muy sencilla, en realidad: tiene que ver nada más no con esto que hacemos en sí, la liturgia, nada más hacer servicios y reuniones y eventos; tiene que ver con la manera en la cual cada uno de nosotros constantemente estamos dependiendo en la obra que ya ha sido hecha en nuestro lugar.
Eso es la fe cristiana: estar volteando constantemente a Cristo, acordarnos de que se trata de Él. Es el sacrificio de gracia que ha sido hecho por nosotros para contrarrestar la falsa doctrina, para contrarrestar el legalismo que puede existir.
Tenemos un altar
Ahora dice el autor de Hebreos: "Piensen en esto: ese sacrificio de gracia fue obtenido por ustedes de una manera muy específica". Dice: "Tenemos un altar, del cual no tienen derecho de comer los que sirven al tabernáculo". Yo me imagino exactamente que esto es lo que, en la mente del autor, está pensando acerca de la iglesia a la que le está escribiendo. Dice: "Ustedes que han abandonado el judaísmo, que ya no están practicando las mismas cosas que practicaban como judíos, de estar yendo al templo y estar haciendo los sacrificios para el perdón de pecados...". Ahora la crítica a ustedes es eso, justamente: "Ustedes, cristianos que antes eran judíos y que practicaban la ley de Moisés al pie de la letra, ¿dónde está su altar? ¿Dónde están sus sacrificios?".
Los cristianos eran acusados constantemente de ser ateos, de no tener un dios. ¿Saben por qué? Porque decían: "A ver, ¿dónde está? ¿Dónde están las imágenes? ¿Dónde están las estatuas? ¿Dónde están los altares? ¿Dónde están los sacrificios? No hay nada; no hay nada aquí que diga que ustedes están adorando a un dios". Entonces, ¿qué es lo que les está diciendo el autor de Hebreos? ¿Cómo deben contestar a esa objeción? "Sí, sí tenemos un altar". "El altar soy yo; yo me estoy poniendo como sacrificio ante mi Dios. Solo necesito un altar aquí".
Y es lo que hemos estado viendo en este capítulo: nuestro sacrificio —y lo vamos a ver al final— es nuestra manera de llegar ante Dios por lo que Él hizo por nosotros, a través de lo que Él hizo por nosotros.
Fuera del campamento
Entonces la idea aquí, cuando dice "del cual no tienen derecho de comer los que sirven al tabernáculo", está haciendo referencia al día de la expiación, a la tradición que existía en la ley de Moisés del día de la expiación, en el cual una vez al año el sumo sacerdote hacía dos sacrificios. Dos animales mataba: mataba un macho, que era un toro, y mataba un cordero. El macho cabrío era para los pecados del sacerdote, y el cordero era para los pecados del pueblo. Ahora, normalmente, a lo largo del año, cuando el sumo sacerdote hacía el sacrificio, cuando los sacerdotes, los levitas, estaban haciendo los sacrificios, normalmente todos los animales, la carne de estos animales, era carne que ellos podían comer después.
Pero lo que sucedía en el día de la expiación era diferente, porque en el día de la expiación mataban estos animales y no los podían comer. Y lo que hacían con ellos es que los sacaban fuera del campamento, y allá los quemaban. No podían comerlos, y eran puestos afuera del campamento. Pues sigan leyendo la descripción de lo que viene: "Porque los cuerpos de aquellos animales cuya sangre a causa del pecado es introducida en el santuario por el sumo sacerdote, son quemados fuera del campamento" —Levítico 16:27—. "Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta".
Entonces es muy interesante, porque ahora está trayendo toda una serie de analogías aquí para que la iglesia entienda qué es lo que está pasando. Dice: los que tratan de acercarse a través de los rituales son como los sacerdotes que no podían comer del sacrificio que se había hecho. El sacrificio era puesto afuera del campamento y se quemaba afuera; entonces ellos no pueden tener acceso a esos animales. ¿Por qué? Porque están siguiendo a Dios a través de los rituales; están tratando de llegar a través de cosas que ellos pueden hacer para que Dios se agrade de ellos.
Dice: en cambio, Jesús —para mostrarles qué es lo que está pasando—, Jesús se convirtió en su sacrificio, en el cumplimiento de esos animales que son sacados fuera del campamento, porque Jesús murió fuera de los muros de Jerusalén. El Gólgota estaba fuera de Jerusalén, y ahí es donde Él fue crucificado, ¿para qué? Para simbolizar que esos animales que el sacerdote mataba una vez al año, en el día de la expiación, encontraban su cumplimiento en Él, fuera de los muros de la tradición judía. Ustedes quieren seguir con las sombras: no tendrán acceso a estos animales, así como los sacerdotes no tenían acceso a esos animales; no pueden participar.
¿Quién tiene acceso al sacrificio que fue hecho fuera del campamento? Porque piensen: en la mente de un judío, lo que es puesto fuera del campamento es considerado inmundo. Entonces la idea aquí es: sí, efectivamente, esa es la razón por la cual Jesús murió fuera del campamento, porque Él cargó con nuestra inmundicia. La idea era que los animales estaban cargando con el pecado del pueblo, y que Dios estaba desviando la atención, que ya no fuera sobre el pueblo, sino sobre esos animales. "Ahora saquen esos animales, porque ahora estos animales son inmundos"; los sacan fuera del campamento. De la misma manera, Jesús recibió la paga y el castigo de nuestro pecado, y Él es puesto fuera del campamento.
Pero al mismo tiempo, eso también simboliza otra cosa, que es que el acceso a ese sacrificio ya no está solamente dentro del campamento: está fuera del campamento. Es decir, para nosotros, gentiles, porque nosotros estábamos fuera del campamento; nosotros no éramos parte de los rituales. Y ahora fue puesto el lugar del sacrificio en un lugar donde nosotros podíamos accesarlo también. Hay toda clase de simbolismos aquí que creo que el autor tiene en mente, que está viendo en todos los rituales que sucedían en el día de la expiación y cómo se conectan a nosotros. Jesús murió en el Gólgota para estar accesible a todos. Y Él es —y aquí está la idea—, Él es nuestro alimento; no las tradiciones, no la comida ofrecida a través de los rituales, sino Su gracia se convierte en nuestro sustento y en nuestra esperanza.
Salgamos a Él
Lo cual lleva al autor de Hebreos a pensar en otra cosa. Dice: ahora no solamente es que Jesús está fuera del campamento, y Él se convierte en nuestra comida real, que es la gracia ofrecida a nosotros, sino que también dice el versículo 13: "Salgamos, pues, a él, fuera del campamento". Entendiendo que, si Él tuvo que ser discriminado, y si Él tuvo que ser rechazado, puesto fuera del campamento, ustedes, judíos que están leyendo esta carta, que están enfrentando la oposición del judaísmo todo el tiempo y de seguir las prácticas, ustedes tienen que pensar: así como Jesús fue rechazado por Su pueblo, así nosotros seremos rechazados por nuestro pueblo.
Nosotros, judíos —dice el autor de Hebreos—, que hemos dejado a un lado estas tradiciones como la base de nuestra aceptación delante de Dios, nosotros también tenemos que entender que el seguir a Jesús también significa rechazo de la gente que está dentro del campamento: "Yo me voy a salir con Jesús, y eso significa que no voy a ser popular". ¿Se dan cuenta de que la meta de nosotros como cristianos no es ser aceptados por nuestra sociedad? No es tener amigos en todas partes que digan: "¡Qué buena onda!". Nuestro objetivo como cristianos es seguir a Jesús adondequiera que Él esté; ese es nuestro objetivo. Y va a significar muchas, muchas veces, el rechazo de la gente por la manera en que vemos el mundo.
O sea, eso es una visión completamente radical sobre el mundo hoy, y la gente no entiende cómo podemos pensar de la manera en que pensamos. Sí, y como dice la Palabra de Dios, para ellos es locura la manera de ver el mundo como cristianos. Ni modo. Jesús fue considerado alguien que estaba loco; Jesús fue considerado alguien que era odiado por Su propia gente. Eso significa seguir a Cristo fuera del campamento: simboliza rechazo y desprecio, estar fuera del campamento.
El vituperio de Cristo
De hecho, también hay una analogía más aquí. Vean Hebreos 11:26, hablando de Moisés; bueno, desde el versículo 24: "Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas" —y aquí está la misma palabra— "el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón". Y ahorita vamos a llegar a eso. Es lo que está en la mente del autor de Hebreos: "Estoy dispuesto a sufrir los vituperios de este mundo y a poner a un lado las cosas que este mundo valora y los tesoros que este mundo valora, porque tengo un mejor tesoro en Cristo, y tengo una mejor recompensa en lo que Cristo es para mí".
Y vean lo que sucedió en Éxodo 33. Esto fue después de que hicieron el becerro de oro. Estaba arriba Moisés con los Diez Mandamientos, y cuando él regresa y ve lo que está sucediendo, toda la idolatría y todo lo que sucede, lo que pasa con el pueblo de Israel mientras él estaba arriba... El capítulo 33 habla de algo que hizo Moisés. Dice: "Jehová dijo a Moisés: Anda, sube de aquí, tú y el pueblo que sacaste de la tierra de Egipto, a la tierra de la cual juré a Abraham, Isaac y Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré; y yo enviaré delante de ti el ángel, y echaré fuera al cananeo y al amorreo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo; pero yo no subiré en medio de ti, porque eres pueblo de dura cerviz, no sea que te consuma en el camino".
Y entonces ya Dios está preparando a Moisés y le está explicando cuál es el problema con este pueblo: este pueblo no está siguiendo a Dios de la manera en que Dios les ha ordenado que lo sigan, que es no teniendo ídolos, no teniendo otros dioses.
Y Moisés, versículo 7, "tomó el tabernáculo, y lo levantó lejos, fuera del campamento, y lo llamó el Tabernáculo de Reunión. Y cualquiera que busca a Jehová, salía al tabernáculo de reunión que estaba fuera del campamento". Entonces, ¿cuál es la idea ahí? Y después de esto es que se vuelven a dar los Diez Mandamientos, y se presenta la gloria de Dios delante de Moisés. Todos estos eventos suceden a raíz de esta separación, donde Dios dice: "Esto que está asociado con mi pueblo, y su idolatría, y su manera de verme a mí... La única manera en la cual tú me puedes servir, Moisés, y en la cual me puedes honrar, es: toma el tabernáculo, sácalo fuera del campamento. Y si alguien quiere venir a mí, tiene que salirse de ese entorno de idolatría, de incredulidad".
Es interesante pensar en todas estas implicaciones de lo que está diciendo el autor de Hebreos, porque es el mismo reto que tenemos nosotros. ¿Qué significa salir del campamento para nosotros como cristianos? ¿No significa salir de una sociedad que está llena de idolatría y de incredulidad hacia la Palabra de Dios? Vamos a tener que ir al lugar que no es popular, pero donde Dios está, donde está Su presencia y donde está Su gracia para nosotros. Y de alguna manera va a tener que haber esta separación.
¿A quién iremos?
Me encanta este; es uno de mis versículos favoritos en toda la Biblia. Espero que sea constantemente el sentir de nuestro corazón: "Señor, yo quiero estar donde Tú estás". Juan 6 —de hecho, no está aquí—, Juan 6, versículo 67: "Jesús dijo a los doce discípulos: ¿Acaso también ustedes quieren irse?". Otros ya se habían ido, habían abandonado a Jesús. ¿Qué le contesta Pedro? Dice: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y sabemos que Tú eres el Santo de Dios". ¿A quién más podemos ir?
Espero que queramos salir del campamento; espero que estemos dispuestos a ir en contra de la corriente; espero que entendamos que no es a través de las tradiciones, y de los rituales, y de las obras, que nos acercamos a Dios, sino a través de la obra y el sacrificio que Cristo hizo por nosotros fuera de las murallas de Jerusalén, en el Gólgota, en donde Él recibió nuestro castigo, y en donde también nos ofrece libremente a todos los que no pertenecemos a Israel. Todos los pasajes que tienen aquí —2 Timoteo 3:12, Juan 15:18, Marcos 10—, todos los pasajes hablan acerca de la manera en que nosotros sufrimos juntamente con Cristo si es que estamos siguiéndolo a Él. Va a haber tribulación, y va a haber persecución, y va a haber el no ser populares.
La ciudad por venir
Lo cual nos lleva a los últimos dos puntos. ¿Qué dice el versículo 14? "Porque no tenemos aquí una ciudad permanente, sino que buscamos la por venir". ¿Cuál ciudad? Bueno, ya habló de ella: es la misma ciudad que esperaba Abraham, ¿se acuerdan? Capítulo 11, versículo 10: "Esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios". Y después, en el capítulo 12, hablando acerca del monte de Sion y el monte Sinaí: "Y ustedes se han acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos".
Esa es nuestra esperanza. Esa es nuestra base, por la cual seguimos a Jesús fuera del campamento: porque tenemos una ciudad permanente, y no es esta. No es nuestra ciudadanía que somos mexicanos; nuestra ciudadanía principal es que somos cristianos. Es nuestra principal identidad, y es donde está nuestra verdadera esperanza.
El sacrificio de alabanza
Y aquí, en el versículo 15, se explica, así que existe la consecuencia: "Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza". Entonces aquí está nuestro sacrificio, que tiene que ver con nuestra santificación. Es lo que les decía hace un rato: nuestro altar, en donde nos sacrificamos nosotros para ser ofrenda delante de Dios. Es de lo que Pablo habla en Romanos 12:10: el ser sacrificios vivos, que no se amoldan a este mundo, sino que constantemente están renovando su manera de pensar conforme a la manera de pensar de Dios. Colosenses 3:17 dice: "Todo lo que hagan, de palabra, de hecho, háganlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias por medio de Él a Dios el Padre". Entonces todo lo que hacemos se convierte en un sacrificio.
Pero específicamente aquí, en este texto, habla citando de Oseas 14:2. Dice: "Por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre". Aquí tiene algo muy, muy claro en mente el autor de Hebreos: que se convierte en un sacrificio lo que decimos. Nuestras palabras son importantes para Dios y se convierten en nuestro sacrificio. Lo cual nos hace pensar en muchas cosas, como lo que dijo Jesús en Mateo 12:34: "De la abundancia del corazón habla la boca". Si nuestra boca, todo lo que habla son quejas, es lo que hay en nuestro corazón: pues un corazón que no está contento con nada, y que normalmente está criticando todo y quejándose de todo delante de Dios. Nuestras palabras revelan nuestra alma.
Nuestras palabras importan
Así que cuando nosotros insultamos a alguien, cuando nosotros... y piensen en lo... es interesante, porque a veces decimos, pensamos esto, nos decimos: "Los cristianos no decimos groserías". ¿Es verdad? ¿Pues sí o no? Depende de qué cristianos conoces. El problema es que muchas veces encontramos las palabras equivalentes, que no son groserías pero significan lo mismo, ¿no? Bueno, eso es un equivalente de otra palabra. Pero ¿qué es lo que está reflejando? Está reflejando una actitud de nuestro corazón: insultos, frustración, culpar a Dios. O sea, la razón por la que usamos el nombre de Dios en vano es porque estamos minimizando y despreciando el valor del nombre de Dios en nuestro corazón, y eso se va a reflejar en qué tan fácil usamos el nombre de Dios.
Vean lo que Jesús dijo; es justamente lo que estaba pensando cuando dijo que de la abundancia del corazón habla la boca. Les estaba hablando a los líderes religiosos: "Camada de víboras, ¿cómo pueden hablar cosas buenas siendo malos? Pero yo les digo que de toda palabra vana que hablen los hombres, darán cuenta de ella en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado". Es decir, tus palabras reflejan mucho acerca de quién eres realmente. Y nuestras palabras tienen mucho poder, ¿no es cierto? Santiago dice que tienen mucho poder. "Ay, te agredió el hermano, dijo que eres un tarugo". "Bah, esas son palabras". No, no son solo palabras: las palabras importan mucho. Tengan cuidado con las cosas que dicen y cómo las dicen. Por eso dice Santiago: la lengua es un órgano muy pequeño, pero puede encender un bosque entero, ese fuego.
Entonces, ¿se dan cuenta de la idea que está tratando de comunicar el autor de Hebreos? Está diciendo: nuestros labios son un altar. ¿Se acuerdan, cuando estábamos hablando acerca del sexo la semana pasada? Nuestra cama es un altar en el cual ofrecemos nuestra sexualidad a Dios como sacrificio a Él, de santificación. Pues también nuestros labios son un altar a Dios, en donde todo lo que estamos diciendo debe ser, ¿qué dice aquí?, "fruto de labios que confiesan su nombre"; que lo que yo diga sea agradable a Dios en todo tiempo.
Lo cual significa que tengo que evaluar constantemente si lo que estoy diciendo es un chisme, si lo que estoy diciendo es un chiste de doble sentido, si lo que estoy diciendo es como decir una grosería delante de Dios; sí, si mis labios se quejan constantemente. O si, por el otro lado, estoy ofreciendo mis labios como sacrificio a Dios: entonces significa que voy a estar buscando siempre estar diciendo palabras de ánimo a otros, palabras que edifiquen a otros, palabras que estén llenas de sabiduría, palabras que estén constantemente adorando a Dios en lo que están diciendo, honrando a Dios en lo que están diciendo. Entonces es una parte importante de nuestra adoración y del sacrificio de santificación que traemos delante de Dios.
Versículo 16, por último. Ya lo vimos el domingo pasado.
El sacrificio de hacer el bien
"Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios". Nuestros labios son un sacrificio delante de Dios, lo que decimos, pero también lo que hago por otros es un sacrificio para Dios. No se olviden, porque se les olvida: tienen tantos problemas en su propia vida que no tienen tiempo para los demás, y se les olvida que están rodeados de hermanos a los que ustedes pueden ayudar, a los que ustedes pueden bendecir con sus vidas. No se olviden de hacer el bien. Y creo que especialmente tiene en mente la ayuda financiera también que podemos hacer: cómo usamos nuestro dinero para otros.
¿Qué tanto...? Piensen, piensen esto tantito, porque todos nos vamos a sentir confrontados con este pasaje si lo pensamos así: ¿qué tanto porcentaje del dinero que tú ganas cada mes lo usas en ti y en tus necesidades? "¡Híjole!, pero el nuevo videojuego que quiero jugar nada más está en la nueva consola que salió hoy". No se olviden de hacer el bien y de ayudarse mutuamente. O sea, todos los recursos que Dios nos ha dado, incluyendo nuestro tiempo, tenemos que regalarlos libremente a otros, y pensar cada vez que lo hacemos: "Señor, esto es un sacrificio para Ti, porque mi tiempo es Tuyo, y mi dinero es Tuyo. Aquí está, y así te lo doy: Tú... te lo doy invirtiendo en otros; así te lo doy a Ti. Cuando yo amo a mis hermanos, cuando los invito a mi casa, como veíamos el domingo pasado, a través de la hospitalidad, cuando yo uso mis recursos para ellos, eso es un sacrificio que te estoy dando a Ti, Señor".
"De tales sacrificios se agrada Dios", dice este versículo. Eso es una promesa: lo que tú hagas por otros, lo estás haciendo para Dios. Dios lo ve como que tú lo estás haciendo para Él. ¿Invitarías a Dios a tu casa? Espero que todos contestemos que sí. Lo cual significa, entonces, que tienes que invitar a tus hermanos y hermanas en Cristo a tu casa. Si lo haces por ellos, lo estás haciendo para Dios; así es como invitas a Dios a tu casa. Gracias, por cierto, a todos los que nos invitaron a su casa la semana pasada, después del mensaje del domingo pasado.
No nos olvidemos unos de otros, de cómo ayudarnos unos a otros. Somos tan egoístas, somos tan individualistas: todo lo que estamos haciendo, siempre solo estamos pensando en nosotros, y en lo que nos afecta a nosotros, y en lo que queremos nosotros. Y este pasaje simplemente es una invitación a dejar a un lado ese individualismo, y a dejar a un lado esa mentalidad que solo piensa en uno mismo, para empezar a pensar en comunidad. Somos una familia, y eso se tiene que ver: viudas, huérfanos, dice Santiago; eso debería ser un enfoque de la iglesia. "Nadie puede servir a dos señores, porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o apreciará a uno y despreciará al otro. Ustedes no pueden servir a Dios y a las riquezas". Muéstrenlo en su manera de actuar con otros.
Salgamos del campamento
Así que, hermanos, salgamos del campamento para encontrar gracia: la gracia para encontrar perdón; la gracia que nos protege de la falsa religión, de los rituales, de las tradiciones; la gracia que está representada en la sangre de Jesús. Vayamos a Él para encontrar la gracia para sufrir por nuestra fe. Y encontremos la gracia fuera del campamento, que va a sobreabundar y que va a fluir en nosotros: en la manera en que hablamos, en la manera en que nos amamos unos a otros, en la manera en que nos cuidamos mutuamente. Porque Jesús nunca cambia, y tenemos esperanza para hoy y para mañana.
Gracias, Señor, por Tu Palabra, y te pedimos que Tú sigas confrontándonos con ella, para entender el gran reto que tenemos delante de nosotros, de vivir para Tu gloria como sacrificios vivos que constantemente son presentados delante de Ti. Sé Tú glorificado en nuestras vidas y en nuestra iglesia. En el nombre de Cristo Jesús.
Escúchanos
Ven un domingo
Predicamos así cada semana, a las , en Av. México 319.
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