Una historia de triunfo que surgió de la tragedia
Cuando alguien nos hiere y queda impune, la pregunta es cómo reaccionar ante la injusticia sin llenarnos de amargura. Ester 6 muestra que nada aquí fue suerte: el insomnio del rey, el libro abierto en la página exacta, la humillación de Amán. Un llamado a entregarle a Dios la venganza y descansar en su providencia, aun en la tragedia.
Transcripción
Recapitulación del libro de Ester
Al fin... ah. Mientras está lista la pantalla: hoy vamos a estudiar, seguimos en el libro de Ester, y hoy vamos a estudiar el capítulo 6. La semana pasada nuestro hermano terminó la primera mitad del estudio, es decir, el capítulo 5. Este libro tiene 10 capítulos; vamos a la mitad, y Sam nos dejaba, como novela en viernes, a la expectativa de lo que va a pasar. Y hoy que comenzamos la segunda mitad de este libro, me parece que es conveniente que hagamos rápido una recapitulación de lo que ha pasado hasta ahora en este libro.
Este libro comienza con una fiesta pomposa que hace el rey Asuero para demostrar su poder, una fiesta que dura un poco más de seis meses y donde hay todo tipo de excesos. Y culmina con una fiesta que se hace para presentar a su esposa, la reina Vasti, donde ella no quiere participar, y entonces genera que el rey Asuero, en su enojo, la destituya de esta posición. Y según la tradición que existía en este tiempo, él debía elegir una mujer que fuera descendencia del consejo que existía a su alrededor, pero él toma una decisión diferente y hace una especie de concurso, una especie de "Miss Universo". Y entonces elige a una chica que él considera hermosa, y esta persona es Ester, una mujer que había sido huérfana y que había sido criada por su primo, su primo Mardoqueo.
Toma un giro su vida en este momento, donde ella es elegida por su belleza por parte del rey Asuero, y de estar ajena a todo este escenario del reino, ella entra directamente como una de las mujeres que están a su disposición. Ella obtiene gracia delante de él, y entonces parece aquí que todo va bien. Pero entonces entra a escena un personaje que está muy de cerca del gobierno del rey Asuero, que es Amán. Y entonces él genera un decreto, que es un decreto que va a generar que sea asesinado todo el pueblo judío en un lapso más o menos de un año. Y entonces la historia cambia completamente: un escenario que parecía óptimo para Ester, para Mardoqueo, la historia da un giro completo, y ahora el pueblo completo de Israel, que estaba en cautiverio, ahora está en peligro porque ha de ser asesinado.
Y todavía se pone peor, si podría decirse así, porque entonces Amán es un personaje ególatra, es un personaje al que le gusta recibir gloria, que le gusta que lo enaltezcan. Se llena de coraje en contra de Mardoqueo porque, a diferencia de todo el pueblo, él no se postra ante sus pies, y en su enojo planea cómo asesinarlo. Y lo planea junto con sus consejeros y junto con su esposa, y es ahí donde terminó la semana pasada nuestro compañero Samuel.
Lectura: Ester 6
Hoy vamos a leer rápidamente el capítulo 6, Ester 6, y la Palabra dice: "Aquella misma noche se le fue el sueño al rey, y dijo que le trajesen el libro de las memorias y crónicas, y que las leyeran en su presencia. Entonces hallaron escrito que Mardoqueo había denunciado el complot de Bigtán y de Teres, dos eunucos del rey, de la guardia de la puerta, que habían procurado poner mano en el rey Asuero. Y dijo el rey: ¿Qué honra o qué distinción se hizo a Mardoqueo por esto? Y respondieron los servidores del rey, sus oficiales: Nada se ha hecho con él. Entonces dijo el rey: ¿Quién está en el patio? Y Amán había venido al patio exterior de la casa real, para hablarle al rey para que hiciese colgar a Mardoqueo en la horca que él tenía preparada. Y los servidores del rey le respondieron: He aquí Amán está en el patio. Y el rey dijo: Que entre. Entró, pues, Amán, y el rey dijo: ¿Qué se hará al hombre cuya honra desea el rey? Y dijo Amán en su corazón: ¿A quién deseará el rey honrar más que a mí?
Y respondió Amán al rey: Para el varón cuya honra desea el rey, traigan el vestido real de que el rey se viste, y el caballo en que el rey cabalga, y la corona real que está puesta en su cabeza; y den el vestido y el caballo en mano de alguno de los príncipes más nobles del rey, y vistan a aquel varón cuya honra desea el rey, y llévenlo en el caballo por la plaza de la ciudad, y pregonen delante de él: Así se hará al varón cuya honra desea el rey. Entonces el rey dijo a Amán: Date prisa, toma el vestido y el caballo, como tú has dicho, y hazlo así con el judío Mardoqueo, que se sienta a la puerta real; no omitas nada de todo lo que has dicho. Y Amán tomó el vestido y el caballo, y vistió a Mardoqueo, y lo condujo a caballo por la plaza de la ciudad, e hizo pregonar delante de él: Así se hará al varón cuya honra desea el rey.
Después de esto Mardoqueo volvió a la puerta real, y Amán se dio prisa para irse a su casa, apesadumbrado y cubierta su cabeza. Contó luego Amán a Zeres su mujer y a todos sus amigos todo lo que le había acontecido. Entonces le dijeron sus sabios, y Zeres su mujer: Si de la descendencia de los judíos es ese Mardoqueo delante de quien has comenzado a caer, no lo vencerás, sino que caerás por cierto delante de él. Aún estaban ellos hablando con él, cuando los eunucos del rey llegaron apresurados para llevar a Amán al banquete que Ester había dispuesto".
Oración
Ahora, vamos. Padre, te damos gracias por Tu Palabra, te damos gracias por Tu misericordia al permitirnos, a través de ella, conocerte más a Ti. Ten misericordia de nosotros este día y permítenos tener una mente clara y un corazón dispuesto a aprender lo que Tú quieras decirnos. Permite que nosotros vayamos adentro en Tu Palabra y encontremos Tu carácter y Tu naturaleza en ella, y podamos desear adquirirla para nosotros a través del conocimiento de Ti. Te damos gracias por este tiempo, en el nombre de Tu Hijo Jesús, amén.
Purim: echar la suerte
Ya en los estudios anteriores hemos dado mucho contexto acerca de los tiempos y lo que pasaba en esta época. Yo solamente quisiera hablar sobre un punto muy particular, y es que actualmente, en alguna parte del pueblo judío, este evento, esta liberación del pueblo de Israel, este evento descrito en Ester, sigue siendo celebrado. Y a esta celebración se le llama la fiesta de Purim, y es una fiesta donde los judíos se dan regalos entre sí y comparten comida, y también hacen esta misma labor con algunas personas con carencia económica. Y lo curioso, cuando estudiaba esto, es que la traducción de Purim en hebreo es "echar la suerte".
Y si algo vemos en este capítulo de manera particular es que no es que la suerte sea echada. Es decir, si andamos en el texto y ponemos atención a detalle a lo que está pasando, podemos ver que ninguna suerte es echada, y podemos ver que lo que acabamos de leer en realidad es la providencia de Dios puesta en práctica. Observen qué es lo que está pasando: el rey Asuero no puede dormir, tiene insomnio, y pudiendo hacer 20 actividades, las que él quisiera —era el rey, tenía muchísimo poder—, decide mandar a uno de sus ayudantes a que le traigan un libro. Esta persona que le trae el libro podría haber escogido el que quisiera, pero escoge uno en particular. Al momento de abrir este libro de las memorias, podía abrir cualquier página, la que sea, y la página en la que abre el libro es precisamente donde se describe, en sus memorias, el momento en el que Mardoqueo descubre una conspiración en contra del rey.
¿Creen que lo que está pasando aquí es cuestión de suerte? ¿Creen que lo que está pasando aquí es coincidencia? Por supuesto que no. Dios está tomando acción en cada paso que está sucediendo. Y miren esto: no es coincidencia que al mismo tiempo Amán entrara al patio del rey en ese preciso momento; no es coincidencia que Amán llegara en ese momento para pedir la ejecución de Mardoqueo; no es coincidencia que el rey Asuero haya querido honrar a Mardoqueo en ese preciso momento.
Nada es cuestión de suerte
Pero en la recapitulación que hacíamos podemos ir todavía un poco más atrás. ¿Cómo hemos llegado nosotros hasta este punto? ¿Cómo es que una persona como Ester y como Mardoqueo ahora estén tan próximas al rey? ¿Cómo es que una huérfana, que en ese tiempo quizás estuviera, por esa condición, llevada a tener una vida difícil, ahora se convierte en una persona que el rey ama tanto que está dispuesto a entregarle inclusive la mitad de su reino? Nada de esto es cuestión de suerte. Ester no tuvo suerte en ser reina; Mardoqueo no tuvo suerte en escuchar esa conversación de conspiración; no fue suerte que Amán entrara en ese preciso momento delante del rey. Todos estos eventos son orquestados por Dios, y la batuta la lleva Él en cada una de las cosas que pasan.
Si algo nos muestra el libro de Ester es que Dios dirige los pasos del hombre, inclusive aun cuando el hombre no se da cuenta de esto. ¿Y qué tiene que ver eso con nosotros? ¿Qué aprendemos nosotros de esto? Que lo mismo pasa, hermanos, de verdad, en nuestra vida. Cada elemento que nosotros pasamos durante nuestra vida, desde nuestra niñez hasta este momento, no es casualidad. No existe la casualidad en el Reino de Dios. Cada elemento que ha pasado en nuestra vida, sea bueno o sea malo, es algo que Dios ha designado muchísimo antes de que nosotros inclusive naciéramos.
En todo momento y en cada escenario de nuestra vida, Dios sigue en control, inclusive en aquellos donde pasamos por dificultades. Las dificultades no son inútiles, sino que tienen un propósito para Dios; Dios está actuando a través de esos propósitos. Y no es sólo que Él quiere formarnos a través de esos escenarios difíciles: Él quiere y participará también con nosotros en esos escenarios difíciles. Él entrará en nuestras luchas, Él nos animará con Su presencia, nos refrescará con Su Palabra. Lo que estamos viendo en esta parte es que muchísimas cosas que pudieran haber pasado de una forma diferente no fueron así, y no fueron porque todas eran parte del plan de Dios.
Dios nunca nos llevará a estar hundidos de tal manera que Él no pueda ir, sumergirse y rescatarnos; siempre será parte del plan para Su pueblo. Isaías 46 describe esto de una manera que me gustó. Hablando de Dios, dice que declaró "el fin desde el principio, y desde la antigüedad lo que no ha sido hecho. Yo digo: Mi propósito será establecido, y todo lo que quiero realizaré". Ese es el Dios que está obrando en esta parte del pasaje. Daniel 4:35 dice: "Y todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; más Él" —refiriéndose a Dios— "actúa conforme a Su voluntad en el ejército del cielo y entre los habitantes de la tierra; nadie puede detener Su mano ni decirle: ¿Qué has hecho?". Amán tenía un plan, y un plan que hasta el capítulo pasado parecía perfecto y que pintaba bien para él. El problema de Amán es que ese plan no iba conforme a los propósitos de…
Cómo reaccionamos ante la injusticia
Otro punto que quiero que veamos es precisamente este cambio en las circunstancias de los personajes de esta historia: un cambio radical para mal, un cambio radical también para el pueblo de Israel. Lo que habíamos visto hasta el capítulo anterior es un acto de injusticia claramente obrado por parte de Amán para el pueblo de Israel. ¿Qué tiene que ver esto con nosotros? ¿Qué es lo que tenemos que aprender de esto? Lo que tenemos que aprender es cómo reaccionamos nosotros hoy ante la injusticia. Porque así como esto que veíamos en el capítulo anterior es un acto de injusticia, a nosotros en algún momento también nos han tratado de manera injusta.
En algún momento de nuestra vida alguien nos ha dañado, nos ha herido, ha hecho algo en contra de nosotros que podría habernos dolido mucho. Y muchas veces esas personas que nos hieren o que nos hacen daño ni siquiera nos han pedido disculpas, o ni siquiera han hecho algo para remendar ese daño. Ninguno de nosotros es ajeno a este escenario. ¿Y cómo es que nosotros reaccionamos ante estos hechos? ¿Dejamos pasar esta ofensa y perdonamos así, a la primera? La realidad es que no, hermanos. La realidad es que nos cuesta mucho trabajo dejar pasar estas ofensas.
Y este es un tema que nos cuesta muchísimo trabajo: el dejar ir el dolor que nos causan estas personas, y el rencor, y no llenarnos de amargura. Es porque existe un obstáculo, y ese obstáculo es que nosotros tenemos una convicción de que debe hacerse justicia. Y eso no es algo malo: la justicia es una de las características que distinguen a Dios. No es malo anhelar la justicia; el problema es cómo anhelamos esa justicia en nuestra carne. Muchas veces no sólo queremos que se haga justicia, sino que se haga a nuestra manera.
Muchas veces nosotros queremos ver y presenciar esa justicia delante de nuestros ojos, y queremos que se cumpla como nosotros deseamos que se cumpla. Muchas veces inclusive queremos que esa persona que nos ofendió sufra lo mismo que nosotros hemos sufrido. Y más allá de dejar ir estas emociones, lo que hacemos es que acudimos a nuestra ira, acudimos a nuestro dolor, y entonces empezamos a repetir en nuestra cabeza frases como: "¿Cómo es que pudo haber pasado esto? Esto no debió haber pasado nunca". Y más aún si tenemos delante de nosotros a esa persona que nos hirió; si tenemos delante de nosotros a esa persona, con un contacto constante, muchas veces pensamos: "¿Cómo es que esa persona puede estar tan tranquila cuando me hizo tanto daño? ¿Cómo es que esa persona puede estar ahora feliz cuando yo estoy deprimido? Eso no es justo; eso no debería de pasar".
Y es lo que está pasando en esta historia. Imaginen lo que está sintiendo Mardoqueo cuando no solamente está triste, sino que está espantado: tiene temor, porque la vida no solamente de él, sino de todo su pueblo, corre peligro. Y entonces él ve cómo pasa una y otra vez delante Amán, enalteciéndose, cada vez más llenándose de poder, cada vez más estando más cerca y en mayor intimidad con el rey, cada vez más. ¿No creen que él piense en todo momento que esto es injusto? Y así pensamos nosotros.
Dejar la venganza a Dios
Pero, ¿saben? Dios, en Su misericordia y en Su amor, nos da una salida ante estos escenarios. Dios nos da una palabra de aliento que puede quitar esta carga de nuestras espaldas. Esta palabra de aliento viene descrita en Romanos 12:19, cuando nos dice: "Nunca os venguéis vosotros mismos, sino dad lugar a la ira de Dios". ¿Qué significa esto para nosotros? No significa que rechacemos la idea de justicia; significa que entreguemos esa justicia y esa venganza a quien le pertenece, y a quien le pertenece únicamente es a Dios.
Significa que quitemos ese peso de rencor, de odio, de dolor de nuestras espaldas y se lo demos al único que lo puede cargar, y al único que es lo suficientemente sabio para saber qué hacer con ello. Esa persona es Dios. Se trata —y pongan atención en esto, porque esto es lo que más trabajo nos cuesta asimilar—, se trata de dejar ese dolor y ese rencor a un lado para poder entonces ser libres en Cristo, y poder entonces estar dispuestos a amar a esa persona que nos hizo daño. ¿Y saben por qué tenemos que hacer eso? Porque Cristo hizo eso con nosotros; porque fuimos nosotros quienes lo pusimos en un madero, y porque Él se entregó voluntariamente por amor hacia nosotros.
Es la manera como están reaccionando Mardoqueo y Ester. Muchas veces en este libro se duda de la devoción que tenían ellos a Dios, pero la manera de actuar nos muestra claramente cómo ellos adoraban a Dios a través de sus hechos. Imaginen a Mardoqueo: él ya no tenía nada que perder. Él podía, en algún momento que pasara Amán, lanzarse a él y tratar de hacerle daño. Ester podría hacer lo mismo; ha tenido una cercanía íntima con el rey, y ante sus propios ojos habían conspirado para matarle. ¿No creen que esta idea pudo haber pasado en algún momento por la mente de Mardoqueo o de Ester? Pero ellos lo que hacen es desechar esta idea que tenían y entregar este deseo de venganza y de justicia a Dios. Mardoqueo, en el capítulo 4, no le dice a Ester: "Si tú no haces lo que te estoy pidiendo, si tú no intercedes por tu pueblo, entonces yo voy a hacer lo que tenga que hacer para solucionar esto". Él dice: "Alguien lo hará", porque sabe que Dios está en control, y porque sabe que Dios va a tomar a la persona que Él desee tomar para cumplir Su propósito, para hacer justicia y para cobrar venganza.
Y esto es lo que nosotros tenemos que aprender, hermanos. La Biblia es clara cuando nos promete que se hará justicia; descansemos en quién es el que hará esa justicia. Romanos 12:19 dice: "Amados, nunca os venguéis vosotros mismos, sino dad lugar a la ira de Dios, porque está escrito: Mía es la venganza" —y esta es la promesa—, "yo pagaré, dice el Señor".
Lo peor está por venir para Amán
Un último punto que quiero que veamos es este. Vemos en los últimos versículos de este capítulo un cambio radical en la vida de Amán, si lo contrastamos con los últimos versículos del capítulo anterior. En el capítulo anterior Amán termina con sus consejeros y con su esposa planeando la muerte de Mardoqueo, y Sam nos describía cómo habían planeado una asta, un… tan alto donde colgar a Mardoqueo. Y seguramente en ese momento se sentía gozoso y tranquilo Amán, creyendo que iba a poner fin a la vida de Mardoqueo. Ahora, en el final de este capítulo, vemos un giro de 180 grados: vemos a Amán humillado, al ser él mismo el que da honra a Mardoqueo delante de todo el pueblo. Y vemos ahora una esposa no solamente desanimada, sino pesimista y hasta fatalista; esto… se está viendo un poco hacia dónde van las cosas.
Y esto no es lo peor. Lo que sigue en el próximo capítulo para Amán... para Amán, perdón, no tiene nada que ver con lo que hasta ahora ha pasado; para él lo peor está por venir. En el próximo capítulo veremos cuál es la consecuencia y el desenlace de la vida de Amán por los actos que había hecho. Esto hablando de lo terrenal. Pero lo peor, ¿saben qué es? Que todavía había algo peor por venir: había una condenación para él en el infierno, y una condenación que no tenía solamente que ver con los actos terribles que había hecho en la tierra. Para él venía lo peor porque simplemente nunca tuvo la intención de conocer a Dios.
De hecho, el pueblo de Babilonia y el pueblo medo-persa, en este periodo de cautiverio de Israel, nunca prohibieron que practicaran su alabanza a Dios; de hecho, les daban libertad. Pero nunca tuvieron la intención de conocer a este Dios. Y esa es una realidad, hermanos, una realidad que nos debe de conmover a tener misericordia por esa gente que inclusive en algún momento nos ha hecho daño, si no conocen a Dios. Porque para ellos, más allá de una venganza terrenal o de una justicia terrenal que pudieran tener por lo que han hecho, lo que les espera es algo peor: es una condenación eterna, apartados de Dios.
Nosotros éramos esas personas
Y nosotros, que sí conocemos lo que la Palabra dice, sabemos que eso es algo horrible, y sabemos que nuestro deseo debe de ser completamente lo contrario. Y sabemos que eso debe de ser porque nosotros fuimos esas personas en otro tiempo, porque la manifestación de nuestro pecado quizá será diferente al de ellos, pero el origen era el mismo: el origen era el rechazo a Dios. Colosenses 1:21 dice: "Erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente". Nosotros éramos esas personas. Dudo mucho que alguno de ustedes literalmente, en algún momento, cuando no conocía de la Palabra, dijera: "Yo odio a Dios", o dijera: "Yo soy enemigo de Dios". Nuestro problema en ese tiempo era el mismo de Amán: nunca quisimos conocer al Dios verdadero. Por el contrario, era más fácil formular en nuestra mente un dios que se acomodara a lo que nosotros creíamos que necesitábamos.
Y aun cuando haya gente allá afuera que nos ha hecho daño, y aun cuando haya gente que, dentro de nuestra carne, quisiéramos que sufriera justicia en este tiempo, lo que debemos de hacer por esa gente es orar y pedir que Dios tenga misericordia de ellos, y que Dios haga la obra de redención en ellos como lo hizo en nosotros. Porque es horrible pensar que precisamente para ellos lo peor, hermanos, está por venir.
Las huellas de Dios por todas partes
Para terminar: es cierto que en esta historia no está escrito, en ningún versículo, en ninguna parte, el término "Dios" de manera literal, lo saben. No es necesario. Si esta historia fuera un escenario de investigación policial, claramente las huellas digitales de Dios se verían por todas partes. Vemos la obra de Dios en cada uno de los sucesos que pasan a lo largo de esta historia. En el peor de los momentos que enfrentaba el pueblo judío, es Dios quien proveyó el rescate a través de Ester. Pero aún mejor, de una manera mucho más asombrosa, en el peor de los momentos que enfrentaba la humanidad —es decir, la condena a la muerte eterna—, y luchando en contra del peor de los enemigos, que es nuestro pecado, Dios proveyó la salvación a través de nuestro Señor Jesucristo.
A mí me gusta como lo muestra Charles Swindoll, un pastor evangélico de Texas, cuando dice: "Ester es una historia de triunfo que surgió de la tragedia, el éxtasis que brotó de la agonía, la celebración que surgió de la devastación". Y lo mejor que nos muestra el libro de Ester es que esta puede ser tu historia. Ver la vida de Ester, y ver cómo al mismo tiempo es también nuestra historia, nos debe de llevar, hermanos, a amar el Evangelio; nos debe de llevar a amar la gracia de Dios, y nos debe de llevar a amar la cruz de Jesús, a luchar por tener gozo en medio de cualquier circunstancia, porque somos unos pecadores justificados.
Un libro de esperanza
El libro de Ester es un libro de esperanza para el pueblo de Dios. Es un libro que nos muestra que, no importa cuáles sean las circunstancias, Dios siempre cuidará a Su pueblo y lo guiará al triunfo, siempre conforme a Sus propósitos y, sobre todo, por causa de Su propio nombre. Ester es una invitación a confiar en la providencia de Dios aun en las etapas más difíciles. El libro de Ester nos exhorta a descansar en Dios como lo hace Miqueas ante la adversidad: "No te alegres de mí", dice este versículo, Miqueas 7:8. En una paráfrasis que hace John Piper, que me gusta mucho: "No te alegres de mí, Satanás. Tú eres enemigo mío, pero no te alegres de mí, porque aunque caí, me levantaré. Sí, quizás me sentaré aquí por un tiempo; no sé cuánto tiempo le tomará al Señor irrumpir en mi corazón para vindicarme por completo y restaurarme. Espero que sea más temprano que tarde, pero voy a esperar, porque Dios está de mi lado, y voy a esperar porque Dios hará justicia por mí".
Dios, a través de Ester, rescató a Su pueblo, le dio el triunfo en medio de un momento de tragedia. Pero Dios, a través de Jesús, rescató a la humanidad; Dios, a través de Jesús, nos rescató a nosotros en el momento de mayor tiniebla en nuestra vida. Y es verdad, hermanos: cuando Dios nos rescató a través de Jesús estábamos en tinieblas, y estábamos en tinieblas porque no le conocíamos. Porque dice la Palabra que con nuestros conocimientos nos envanecimos y nos creíamos sabios, pero la verdad es que íbamos en camino a la perdición. Veamos, a través de este libro y de cada libro de la Biblia, la manera en cómo obra Dios en todo momento, a través y por medio de Su pueblo.
Oración final
Una vez más, gracias, Señor, te damos por Tu Palabra, y gracias, Señor, te damos por Tu redención. Te agradecemos cómo en cada momento Tú has provisto lo necesario para nuestro rescate, conforme a Tu propósito y conforme a Tu nombre. Te agradecemos por Tu Palabra, y te agradecemos por hoy permitirnos aprender de Ti. Y te pedimos que en todo momento busquemos, a través de la Biblia, amar el Evangelio, predicar el Evangelio y vivir el Evangelio. Te damos gracias en el nombre de Tu Hijo Jesús. Amén.
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