Apocalipsis 7:9-17ApocalipsisNathan Díaz
La iglesia redimida
¿Quiénes son la gran multitud vestida de ropas blancas en Apocalipsis 7? El mensaje responde las dos preguntas que el propio pasaje plantea —quiénes son y de dónde han venido— y muestra a la iglesia redimida de toda nación, lavada en la sangre del Cordero. Termina en el consuelo de un Dios que enjugará toda lágrima.
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Transcripción
Del número a la multitud
Seguimos en el capítulo 7 de Apocalipsis. Y entonces, la semana pasada vimos acerca de los 144,000, y traté de explicar por qué considero que 144,000 es un número simbólico, no literal. Porque considero que las doce tribus que son mencionadas en la lista también son representativas de los escogidos de Dios. No es necesariamente que hay exactamente 12,000 de cada tribu. Y tampoco considero que son hombres nada más, y tampoco considero que son vírgenes, y tampoco considero que tienen una marca en sus frentes, un sello en sus frentes con el nombre de Dios. O sea, todo eso está diseñado para mostrarnos realidades espirituales, y otras realidades vienen del Antiguo Testamento.
Y eso simplemente, hermanos, es considerar el género apocalíptico. ¿Cuál es la naturaleza del género apocalíptico? El género apocalíptico es en su naturaleza simbólico, no literal. Y entonces, creo que tendemos a crear falsas interpretaciones del libro si queremos tomar demasiadas cosas literalmente, y se vuelven demasiado extrañas, demasiado ambiguas. Y eso es lo que termina pasando con los 144,000. ¿Quiénes son? ¿Por qué es importante que son 144,000? No, si es literal, nada más simplemente es un número. ¿Es importante que hay 12,000 de cada tribu? No, si solo es una lista. Pero si hay más, algo más profundo, hay que mostrar la Biblia —que es lo que creo que es el caso—, entonces sí es significativa toda esta información.
Hoy espero que lo que vamos a ver del capítulo 7 se conecte con lo que vimos sobre los 144,000, y podamos ver por qué van juntas estas dos cosas. Los 144,000 aparecen dos veces en Apocalipsis: una está aquí, en el capítulo 7, y la otra vez que aparecen está en el capítulo 14. Y ambas veces están conectadas las visiones; o sea, hay una visión o una revelación acerca de este número, 144,000, y luego una visión sobre los redimidos de toda la tierra. Ahora, yo creo que esto no es accidental. Yo creo que no es nada más casualidad que estén juntas estas dos cosas. Creo que están diseñadas para ir juntas, para que las veamos en conexión una con la otra: los 144,000 y una multitud que nadie puede contar en el cielo. Hay algo, hay algo, que creo que es significativo de eso; van a verlo en el capítulo 14 también.
La lectura: Apocalipsis 7:9-17
Entonces, vamos a leer los versículos 9 al 17. Después de que ha hecho toda esta lista de doce mil, doce mil, doce mil, doce mil —o sea, 12 por 12 por mil— en los versículos 1 al 8, ahora dice: "Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado sobre el trono, y al Cordero. Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, diciendo: Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.
"Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos. Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos".
Señor, gracias nuevamente por este pasaje de tu Palabra, y te pedimos que nos ayudes a ver la gran relevancia que esto tiene para nosotros hoy, el gran significado que tiene para nuestras vidas ver nuestro destino eterno en tu presencia. En el nombre de Cristo Jesús.
Scrooge y los fantasmas de la Navidad
Estaba pensando acerca de lo que ya han estado comentando en la mañana: que en dos días es Navidad. Y, por supuesto, eso hace que quiera dar un mensaje de Navidad hoy. Y cuando estaba estudiando este pasaje, varias cosas surgieron. Una de ellas es el pensar en una de las historias más famosas. ¿Cuál es la historia más famosa de la Navidad? Bueno, es la razón de la Navidad: el nacimiento de Jesús. Pero, ¿cuál es la historia, si ustedes dijeran "hay una historia que tiene que ver con la Navidad"? ¿No? Bueno, sí, Santa Claus. Pero El espíritu navideño, así se llama, ¿verdad?, es una obra de Charles Dickens: los fantasmas de la Navidad pasada, presente y futura. ¿La conocen? ¿No? Es un clásico. ¿Los hicieron que la leyeran en la secundaria, o en...? Una historia muy famosa que tiene que ver con la Navidad.
Y me estaba acordando acerca de esa historia al estudiar este pasaje, porque en esa historia, Scrooge, que es un personaje al que no le gusta la Navidad, y trata mal a sus empleados, se quedan sin nada, tienen que trabajar en la Navidad... Y normalmente, si ven películas de Navidad, ese es uno de los temas, normalmente: de alguien que vive para trabajar, o vive para otras cosas, y realmente no le importa, no le importan las demás personas, y es algo así. Pero lo que es interesante en esta historia es que a Scrooge se le revelan tres aspectos de su vida: se le revela el pasado, se le revela el presente y se le revela el futuro.
Y el tener un vistazo, al tener un panorama de esos tres aspectos de su vida, especialmente del aspecto futuro... porque creo que se le muestra cuando ya está muerto, ¿no?, y cómo la gente, todos, todos hablan mal de él, y todos dicen... o algo así, no me acuerdo ya bien, porque hay tantas versiones de la historia. Pero eso en particular le afecta, porque ve: "Híjole, hacia allá voy". Y entonces lo hace reflexionar sobre su presente, y lo hace pensar: "Creo que a lo mejor tengo que replantear cómo estoy viviendo mi vida". Y entonces, cuando despierta de este sueño, tiene un cambio de actitud, un cambio en su manera de ver las cosas.
Pasado, presente y futuro de la iglesia
Esto que estamos leyendo aquí, justamente en Apocalipsis, es eso: es una visión del futuro, es un vistazo hacia lo que viene. Bueno, creo que es una realidad presente también. Pero para nosotros, como cristianos, podemos ver hacia adelante y podemos decir: "A ver, Señor, nos has enseñado de dónde venimos". Esa es una realidad: de dónde nos sacaste. Podemos ver hacia el pasado y meditar sobre eso, y es lo que hicimos hoy en la Cena del Señor. Estábamos celebrando el pan y la copa, y eso es un recordatorio de que Jesucristo nos ha redimido de nuestros pecados. Vemos hacia atrás, y eso nos muestra una cierta realidad.
Y después vemos el presente, y vemos la realidad de la iglesia hoy en día; eso es otro panorama que nos muestra ahí: la iglesia se compone de una multitud de gente de todas las naciones, de todos los países, de todas las lenguas, de las tribus. Pero además nos está mostrando una realidad futura, que es una vida en la presencia de Dios sin sufrimiento, sin dolor, sin llanto. Ahora, ¿ustedes creen que una revelación de estas verdades debe de afectar cómo vemos nuestra vida hoy? ¿Debe de afectar nuestra percepción de la realidad, el que Dios nos diga: "Mira hacia acá va, hacia allá vas"? Creo que, así como en la historia de Scrooge, esta narración, que es mucho más profunda, más significativa para nuestras vidas, nos muestra una visión del pasado, el presente y el futuro.
Las preguntas del mismo pasaje
Ahora, hay preguntas que ayudan en el estudio de la Biblia. Así, para los jóvenes que han estado estudiando cómo estudiar la Biblia: ustedes saben que una de las cosas más útiles al leer la Biblia es hacerse preguntas acerca del pasaje, ¿verdad? Se dicen: "¿Y esto? ¿Y qué de esto? ¿Y por qué esto? ¿Y por qué dijo esto?". Y entonces están tratando de formular preguntas que les ayuden a meterse, a profundizar en el significado del pasaje, y eso es muy útil en el estudio de la Palabra. Pero a veces, cuando leemos ciertos pasajes, de hecho el mismo pasaje plantea las preguntas que debemos estarnos haciendo. A veces el mismo pasaje dirige tu atención en una dirección al formular ciertas preguntas.
Y ese es el caso de esta visión que tiene Juan, porque Juan tiene una conversación con uno de los ancianos que está delante del trono, y habla con Juan en el versículo 3, y le dice... primero le dice esto, es una pregunta: "Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?". Ahora, es muy interesante esta conversación, porque, ¿qué contesta Juan? "Señor, tú lo sabes". "¿Por qué me preguntas a mí? Si hay alguien que sabe quiénes son, eres tú. Entonces, más bien, yo creo que tú me digas a mí". Ese es el tipo de conversación que está teniendo Juan con este anciano, que es uno de los 24 ancianos. Y entonces, efectivamente, le contesta; le dice: "Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero".
Y sabemos que el enfoque del pasaje debe de estar en estas dos preguntas: ¿quiénes son?, y ¿de dónde han venido? Eso es lo que quiere que sepamos; eso es lo que el anciano quiere que Juan sepa; eso es lo que Dios quiere que nosotros sepamos a través de la revelación de Juan. Este pasaje va a dirigir nuestra atención, va a poner nuestras mentes en lo que es importante aquí, que es un panorama, un vistazo, de la realidad eterna del cielo, donde muchos de nuestros seres queridos ya están, y donde todos los que hemos sido salvos por Jesucristo algún día estaremos. Es la visión que está recibiendo Juan, y el enfoque es sobre estas personas: quiénes son y cómo llegaron ahí.
Entonces, son cuatro cosas las que vamos a analizar de este pasaje. La primera es la identidad de estas personas. La segunda que vamos a ver es el origen de estas personas. La tercera es la ocupación que tienen. Y, por último, el consuelo que tienen. Entonces, esos cuatro aspectos son explicados claramente en el pasaje.
Su identidad
Número uno: su identidad. Y aquí nuevamente hacemos una conexión con lo que hemos visto ya en la sección anterior del capítulo 7, donde hablamos acerca de los 144,000. Ya les expliqué el domingo pasado que creo que la visión que tiene Juan es una visión en la cual primero voltea y ve a estos 144,000 que han sido sellados por Dios, y los ve en un contexto terrenal. Entonces, capítulo… versículo 1 al 8, muestra a la iglesia en su significado simbólico como el verdadero Israel. Y la iglesia de Cristo es el verdadero Israel, los verdaderos judíos; les expliqué un poquito eso el domingo pasado.
Y del versículo 9 al versículo 17, Juan recibe un vistazo a cuáles son las verdaderas dimensiones de ese grupo. O sea, aparece como un grupo limitado, como un grupo, pues, no tan grande. Y si piensas en términos literales, de 144,000, no es tanta gente, 144,000. Pero ahora Juan ya está recibiendo una visión amplificada de ese grupo, de quiénes son realmente esos 144,000, ya en un panorama eterno, en la presencia de Dios, y en una realidad más perfecta de su estado delante de Dios.
El pasaje nos muestra una imagen de la iglesia como un remanente restaurado. La primera sección, o sea, de los versículos 1 al 8, nos muestra una imagen de la iglesia como un remanente restaurado del verdadero Israel, a quien se le ha garantizado su seguridad salvífica, o sea, su seguridad en la salvación por Cristo Jesús. Se dice que es un cierto número de gente porque Dios ha determinado exactamente quién recibirá este sello, y solo Él conoce su número exacto. ¿Se acuerdan? Capítulo 6, capítulo 6, versículo 11, dice que se les dijo descansen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.
Entonces, hasta que se complete el número. El número es 144,000 en un sentido simbólico, porque Dios, lo que está mostrando el número, es que Dios ha escogido un número exacto. No son 144,000; son muchísimos más. No es que no los podamos contar, pero realmente solo en la mente de Dios, Él entiende la cantidad perfecta y exacta. Si nosotros los pudiéramos ver, sería una gran multitud, la cual nadie puede contar. No 144,000: tú y yo sí podemos contar 144,000. Pero la realidad es que es una multitud que no nos alcanza el tiempo para contarla, de todas las naciones, y todas las tribus, y todos los pueblos, y todas las lenguas. Ese es de quién está compuesto este grupo.
Lo que Juan oye y lo que Juan ve
Quiero que piensen cómo se conectan estas dos partes. O sea, piensen nuevamente: ¿por qué están juntos los 144,000 y la multitud redimida? Normalmente —esto lo vamos a ver varias veces en Apocalipsis—, lo que Juan ve se interpreta por lo que escucha, o lo que escucha se interpreta por lo que ve. Pongan atención a esto; este es un principio interesante en el libro de Apocalipsis: cuando escucha una cosa y después ve otra, pero esa está conectada con lo que escuchó; o ve una cosa y escucha otra, y eso que escucha demuestra una realidad acerca de lo que vio. ¿Entienden? Se complementan.
Y para recordarles cómo funciona eso, vayan al capítulo 5, porque de hecho en el capítulo 5, en el versículo 5, uno de los ancianos también aquí... vean el paralelo que hay entre estos dos pasajes. Uno de los ancianos le dice a Juan: "No llores" —no, se está hablando con él, ¿verdad?—: "He aquí el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos". Entonces, ¿vio Juan un león? Parece que no lo vio realmente; más bien se lo imaginó. Lo escuchó, escuchó hablar de él: el anciano le dice acerca del león. Pero luego el versículo 6 dice: "Y miré..." y luego un cordero.
Entonces, el Cordero es la interpretación de quién es el León. Ya le dicen acerca del león; Juan ya... un león. Pero ya cuando voltea y ve, no es un león: es un cordero. Lo cual está diseñado para interpretar quién es el León. Ya sabemos quién es el Cordero; no estamos seguros quién es el León hasta que nos dice: el Cordero es ese León.
Lo mismo pasa aquí, en el capítulo 7. Fíjense bien, versículo 4. El versículo 4 dice: "Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel". Entonces parece algo muy limitado, por lo menos en lo que escucha: 144,000, las tribus de Israel. Pero después, ¿qué dice el versículo 9? "Después de esto miré". Ahora Juan está interpretando lo que él escuchó de una manera visual. No son 144,000, y no son nada más de las tribus de Israel. ¿Quiénes son? "Una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas". Entonces, ¿entienden cómo se amplificó lo que escuchó? Ahora lo está viendo en una nueva realidad: "Escuché un número limitado de gente, y también escuché una categoría limitada, étnica: judíos. Ahora volteé y vi, y no: de hecho es una multitud que nadie puede contar, y de hecho es de todo pueblo, toda nación, toda tribu, toda lengua". ¿Ven cómo se amplificó lo que escuchó en los versículos anteriores? Creo que por eso están juntos.
O sea, y nuevamente, vayan al capítulo 14 de Apocalipsis. Cuando lleguemos a esta parte nos vamos a ir rápido, porque ya lo estuvimos viendo varias veces. Pero vean: después de que en los primeros versículos habla otra vez acerca de los 144,000, que tienen el nombre del Cordero y de su Padre escrito en la frente, vean lo que dice en el versículo 4. Dice: "Son los que siguen al Cordero por dondequiera que va" —piensen en todos estos detalles que están conectados a lo que estamos leyendo ahorita en el capítulo 7—. "Ellos siguen al Cordero por dondequiera que va. Fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios".
Todo eso vamos a verlo ahorita en las descripciones de este grupo de gente que ve Juan en el cielo. Pero vean lo que dice; otra vez está conectado aquí: "Vi volar por el medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo". Entonces, nuevamente, hay una conexión entre los 144,000 y toda lengua, toda nación, todo pueblo. Están diseñados para ir juntos los dos conceptos; no quiere que los separemos. Lo de los 144,000 está conectado con un evangelio que es predicado a todas las naciones y que incluye a todas las naciones.
Algunos piensan que lo que está diciendo es que los 144,000 predican durante el periodo de la tribulación, y de esa manera se convierten todas las naciones. Pero yo creo que, más bien, los 144,000 son los que se convierten de todas las naciones, y los que predican a todas las naciones: es el mismo grupo de gente. Y no nada más este último tiempo; no es nada más el final. Es toda la historia de la iglesia lo que está siendo descrito.
Una multitud de todas las naciones
Entonces, ¿quiénes son? Es la primera pregunta. ¿Quiénes son? Número uno: son una multitud de todas las naciones. Y ahora quiero que piensen... vamos a regresarnos al Antiguo Testamento. Y esto es importante, porque, nuevamente, Apocalipsis es un libro que hace referencia constante al Antiguo Testamento, y creo que es imposible entender Apocalipsis sin el Antiguo Testamento. El Antiguo Testamento nos muestra de dónde está tomando las imágenes que usa.
La primera imagen que pueden pensar cuando leen este pasaje es lo que leemos en Génesis 11. En Génesis 11 leemos la historia de la torre de Babel. ¿Qué pasó en la torre de Babel? La torre de Babel fue el juicio de Dios sobre todos los habitantes de la tierra, causando confusión y creando diferentes idiomas para dispersarlos. Aquí, lo que estamos leyendo es exactamente lo contrario: está revirtiendo la maldición de la torre de Babel, de tal manera que ahora no está dispersando a las naciones, sino que está juntando a las naciones. ¿Lo ven? Entonces, ahora no es una torre —que representa la idolatría de los pueblos y su independencia de Dios— lo que está en medio, sino que es el Cordero el que está en medio, trayéndolos nuevamente a ser parte de un solo grupo de personas.
La otra cosa que tenemos también es un cumplimiento de las promesas hechas a Abraham en Génesis 12: "En ti serán benditas todas las naciones de la tierra". Esa fue la promesa hecha a Abraham. Y Abraham no entendía exactamente cómo funcionaba eso, pero el punto es que le empezó a mostrar Dios que lo que Él estaba haciendo a través de Abraham y de su descendencia —o sea, de los judíos— iba de hecho a afectar a todas las naciones de la tierra, y va a traer bendición a todos. Porque Pablo lo explica en Romanos: porque a través de Abraham vendría el Mesías, y todos los que creyeron en el Mesías serían hechos partícipes de las promesas hechas a Abraham a través de la fe. Lo cual significa que no solo los judíos serían el pueblo de Dios, sino todas las naciones. Y aquí les puse —no los vamos a leer—: está en Génesis 2, está en Génesis 16, está en Génesis 7, está en Génesis 32, está en Génesis 22.
No estamos solos
Y la otra realidad que nos está mostrando esto es... ¿ya se acuerdan de lo que decíamos? Esto es el presente. Si Dios nos quisiera dar una muestra del presente, nos diría: "Miren, ustedes, los de Cuajimalpa, que a veces se sienten tan solitos, porque dicen: 'Ay, casi no hay cristianos; miren qué poquitos somos'...". ¿Qué poquitos son? ¿Poquitos? Hay una multitud que ustedes no conocen, de todas las naciones, que también son parte del cuerpo de Cristo, y ustedes son una pequeña parte de eso. Pero nos está mostrando esta realidad de la iglesia universal.
Y si se acuerdan de esta historia de Elías, en 1 Reyes 19:14... Elías era alguien que... le gustaba deprimirse; tenía un problema con la depresión, un poco. "Ay, Señor, yo soy tu único profeta; soy el único que queda que cree en ti". Y Dios le dice: "¿Cuál es el único? De hecho, tengo 7,000, y también no han doblado su rodilla a Baal". "Perdón, Señor". Entonces le mostró esta realidad acerca de cómo Dios siempre tiene un remanente de su pueblo; siempre tiene algunos fieles de entre la tierra, que son los redimidos. Y si lo viéramos en el panorama de toda la historia de la iglesia, es una multitud enorme; es una multitud de todas las naciones que así está siendo redimida todo el tiempo por Dios a través del sacrificio de Cristo Jesús.
El verdadero pueblo de Dios
La otra cosa que vemos acerca de su identidad es que son el verdadero pueblo de Dios. Su identidad: ellos son los verdaderos judíos. Nuevamente quiero hacer énfasis en esto, porque esto es, creo, importantísimo. ¿Quiénes son los verdaderos judíos? ¿Los que son judíos en la sangre, o los que son judíos en la fe? En la fe. Y esto queda claro porque, de hecho, todo lo que vemos del Antiguo Testamento... por ejemplo, Daniel 12, que es el pasaje de donde surge —o sea, ese es el contexto, un poco, de esto de la gran tribulación y de la gente del pueblo de Dios—. Pero vean lo que dice; de hecho, lo narra: "Se levantará Miguel, el gran príncipe, en aquel tiempo, que está de parte de los hijos de tu pueblo" —está hablando de los judíos—; "y será tiempo de angustia, cual fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro".
Ahora, ¿de quién está hablando aquí? El pueblo de Daniel es ¿quién? ¿Cuál es el pueblo de Daniel? Los judíos. Daniel es judío, y su gente son los judíos. O sea, si ustedes lo leen aquí, dirían: está hablando de los judíos. Ellos son los que son libertados, son los que Él va a liberar de ese tiempo de angustia cual no hubo desde el principio de la tierra hasta el final, y ellos son los que están escritos en el libro de la vida. Pero en Apocalipsis, esa categoría de los que están escritos en el libro de la vida, nos muestra que no son judíos étnicos nada más: son aquellos que han creído en Cristo Jesús. Y estos que viven este tiempo de angustia cual nunca ha habido en toda la historia de la tierra son, de hecho, de todas las tribus, naciones y lenguas. Entonces, ¿ven cómo se ha amplificado este concepto? Y lo pueden leer en Romanos 4:14, Romanos 11:24, en donde Pablo habla de cómo es que nosotros somos hechos partícipes de las promesas hechas a Abraham a través de la fe. Y cómo es que en el capítulo 11 dice: los judíos, por su incredulidad, han sido arrancados del olivo natural, y nosotros hemos sido injertados al olivo natural; pero si ellos creen, serán injertados nuevamente al olivo natural. O sea, somos hechos partícipes de la misma raíz, dice Pablo. No es que ellos son una planta y nosotros somos otra; no, somos la misma planta. Somos injertados, sí, pero a la misma planta, que son las promesas hechas a Abraham. Cuando ellos crean en Jesús como su Mesías —y creemos que Dios todavía tiene un plan para ellos—, entonces serán reinjertados, y seremos nosotros, junto con ellos, parte de la iglesia de Dios.
Cristo solo tiene una esposa
El problema es que en algunas interpretaciones de Apocalipsis la iglesia es una cosa e Israel es otra, lo cual creo que es contrario a lo que Pablo explica en Romanos. Dice: no, judíos y gentiles es una sola iglesia; es un solo cuerpo de Cristo. No hay varias esposas. No es como que Dios tiene una esposa y una concubina: "No, así, la iglesia, ustedes son mi esposa, pero por ahí tengo otros que se llaman 144,000, que no son de la iglesia; son otra categoría". Cristo solo tiene una esposa: la iglesia, es lo único. Si no eres de la iglesia, no eres de Dios. Punto. Eso es como el Nuevo Testamento lo pinta. ¿Quieres estar en comunión con Dios? Tienes que unirte a su esposa. No hay otra categoría que encuentre en la Biblia.
El problema es que a veces, en la manera en que se lee Apocalipsis, se crean muchas categorías de gente: están los 144,000, que no son la iglesia; están los que viven en el milenio, que tampoco son la iglesia; etcétera. O sea, se viene una serie de categorías que tienes que inventar, básicamente, y decir: Dios tiene muchas, muchas personas, y muchos, muchos pueblos diferentes, fuera de la iglesia de Cristo. Lo cual no creo que sea el caso. Israel disfruta de las profecías, y aquí se está amplificando esto. Todo lo que estamos leyendo en Apocalipsis acerca de este cumplimiento de las promesas son promesas que se hicieron a Isaías, a Ezequiel, a Daniel. Cuando se hicieron a esos profetas, se referían a Israel, a los judíos. Pero el Nuevo Testamento muestra que es más allá de los judíos. Vamos a ver un poquito acerca de eso.
Dios ama la diversidad
Pero solo quiero que piensen un poquito aquí: ¿no les encanta la descripción de diversidad que hay aquí? ¿No les encanta que a Dios le gusta que seamos diferentes todos? No dijo: "Todos de la misma estatura, y del mismo color, y de la misma gordura". A Dios le encanta la diversidad; le encantan los diferentes colores; le encantan los diferentes sonidos en la música. Lo cual me lleva también a otro punto, que es este pasaje. Alguna vez me invitaron a dar una conferencia sobre la adoración, y este pasaje lo usé para mostrarles... cuando alguien empieza a hablar sobre estilos de música que son correctos e incorrectos. O sea, hay unos que: "No, es que esa música no es de Dios; o, música es del... Y esta música, así, es la música sacra; es la música que deberíamos estar tocando en la iglesia".
Cuando la gente empieza a hacer eso... la música es algo cultural, ¿no es cierto? Y cuando tú empiezas a decir: "Esta es la música buena, es la música de Dios, y esta no es de Dios", por el estilo nada más, lo que estás diciendo es que el evangelio le pertenece a una cultura en particular: "Tu cultura no es la buena; es la mía". Ninguna cultura es dueña del cristianismo. No le pertenece a ningún país, no le pertenece a ningún idioma. Nos gustaría pensar que vamos a hablar español todos en el cielo, pero no creo. Yo creo que vamos a convivir y entendernos con gente de diferentes naciones, en gran parte manteniendo las características de la identidad cultural de cada nación. Entonces, no se preocupen: probablemente sí van a seguir hablando en español, pero también va a haber gente hablando en japonés, y en chino, y en inglés, en toda clase de idiomas.
No sé; eso estoy especulando aquí un poco. Pero me parece que la visión que está recibiendo Juan está diseñada para decirle: "Mira, de hecho, Dios se goza en sacar gente de aquí, y gente de aquí, y gente de aquí, y gente de aquí, y crear un solo pueblo y un solo grupo de gente, conviviendo juntos, con un mismo sentir, el mismo espíritu, adorando a Dios por toda la eternidad". Me encanta esta descripción, porque esta descripción nos muestra realidades muy importantes sobre cómo deberíamos estar viendo a la iglesia de Cristo hoy, ¿no es cierto? ¿Cómo debemos estar viendo a la iglesia de Cristo hoy? "Señor, somos parte de algo mucho, mucho más grande. Somos parte de algo que tú estás haciendo en todas partes del mundo, en todas las generaciones que ha habido desde el principio, y nos gozamos en esa realidad".
Pensar globalmente
Y si vamos a convivir en la eternidad, más vale que aprendamos a ir conviviendo desde ahorita, ¿no? Por eso es tan importante lo que hacemos los miércoles de Operación Mundo. Por eso lo establecimos en un principio, pequeños: vamos a orar por otros países, vamos a ver qué está haciendo Dios en otros países, cuál es la necesidad, por qué podemos orar por nuestros hermanos y hermanas que están en India, y en África, y en China, y en países europeos, y en países de Sudamérica. Que podamos orar por ellos, porque Dios quiere que pensemos globalmente. No quiere que nada más pensemos aquí en Cuajimalpa, o nada más en México, sino en todo lo que Él está haciendo en todo el mundo.
Número 2: esa es su identidad: son de todas las naciones, de todas las tribus; son el verdadero pueblo de Dios. Nos muestra un poquito de eso; vamos a ahondar sobre eso en un momento.
Su origen: la gran tribulación
Su origen. ¿De dónde vienen? Entonces, son dos preguntas: ¿quiénes son? y ¿de dónde han venido? ¿De dónde vienen? "Estos son los que han salido de la gran tribulación". Y aquí es interesante, porque nos muestra una realidad acerca de estas personas: son los que han salido de la gran tribulación. Ahora, ¿cómo podemos entender esta descripción de este grupo de personas? ¿Como un grupo exclusivamente futuro, de una categoría muy limitada de gente que vive durante solo un periodo muy pequeño de la historia, unos cuantos años? ¿O realmente es la descripción de un grupo más amplio, que tiene que ver con toda la historia de la iglesia?
Y yo creo que, en realidad, cuando habla de la gran tribulación, no está solamente hablando de un periodo final. Creo que está hablando de todo lo que la iglesia de Cristo ha vivido y va a vivir desde su primera hasta su segunda venida. No creo que esté limitado a unos cuantos años nada más, sino que tiene que ver con un aspecto mucho más profundo de la realidad que todo cristiano vive. Todos vivimos tribulación en diferentes niveles, pero todos vivimos tribulación. Y hay cristianos en diferentes partes del mundo hoy que están viviendo persecución, que están siendo encarcelados, que están muriendo por causa de su fe. Y si nosotros les dijéramos: "Eso no es tribulación, porque la tribulación todavía no viene"... "Perdón, yo sí estoy viviendo tribulación. No sé tú, pero yo sí". Hoy en día hay cristianos viviendo tribulación en todo el mundo, y creo que no está limitado a un grupo nada más de personas.
Y la clave está aquí; vienen nuevamente pistas que hay en el pasaje acerca de las conexiones que quiere hacer el pasaje con el Antiguo Testamento. La primera tiene que ver con el hecho de que estos son protegidos por Dios. Esta categoría es una categoría de personas que tienen el favor de Dios. Recuerden lo del sello de los 144,000: tienen el sello del Dios vivo. Les dijo, les dijo a los cuatro ángeles: "No hagan daño a la tierra... hasta que hayamos sellado a los siervos de nuestro Dios". Entonces, evidentemente, Dios está diciendo: "Déjame sellar a toda la cantidad de todo mi pueblo antes de que venga el gran juicio sobre la tierra". Y cuando venga el gran juicio sobre la tierra, ya está determinado quiénes son míos, y tienen mi protección, mi sello sobre ellos. Y mi sello representa la garantía de que ellos no van a fallar, de que ellos no van a ceder ante la idolatría, de que ellos no van a doblar su rodilla a ningún Baal ni a ninguna Babilonia, sino que se van a mantener firmes hasta el final, aunque los mates. Ese es el sello de Dios; ese es el sello de la protección de Dios: el garantizar que lleguemos a nuestro destino final.
Palmas en las manos: la fiesta de los tabernáculos
Y vean este detalle que tiene aquí. Dice que tienen en las manos palmas; tienen palmas en las manos. Ahora, si ustedes no conocen mucho del Antiguo Testamento, esta imagen, pues, es una rara, y pueden decir: "¿Palmas? ¿Por qué palmas?". Pero, de hecho, las palmas tienen un significado muy importante para el pueblo de Israel. ¿Y saben cuál es? Una de las festividades más importantes de los judíos tiene que ver con palmas, y está en Levítico 23. ¿Saben qué festividad es? La fiesta de los tabernáculos. Así se llama: la fiesta de los tabernáculos.
"El día 15 del séptimo mes, cuando hayáis recogido el fruto de la tierra, celebraréis la fiesta del Señor por siete días, con reposo en el primer día y reposo en el octavo día. Y el primer día tomaréis para vosotros frutos de árboles hermosos, hojas de palmera y ramas de árboles frondosos, y sauces del río, y os alegréis delante del Señor vuestro Dios por siete días. Así celebraréis como fiesta al Señor por siete días en el año. Será estatuto perpetuo para todas vuestras generaciones; la celebraréis en el séptimo mes. Habitaréis en tabernáculos por siete días". Ahora, cuando describe esto, ¿saben de qué están hechos los tabernáculos? De palmas. Son casitas de palmas, en las que viven por siete días cuando celebran la fiesta de los tabernáculos. "Todo nativo de Israel vivirá en tabernáculos, para que vuestras generaciones sepan que yo hice habitar en tabernáculos a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo soy el Señor vuestro Dios. Así declaró Moisés a los hijos de Israel las fiestas señaladas del Señor".
Entre el mar Rojo y el Jordán
Es lo que Dios quiere que recuerden en la fiesta de los tabernáculos: su protección, la protección de Dios para su pueblo durante el tiempo en el que estuvieron... donde hubo un periodo especial en la historia. Estaban en Egipto en esclavitud, ¿y qué pasó? Dios los sacó. ¿Y qué? Cruzaron el mar Rojo. Después de que cruzaron el mar Rojo pasó algo interesante, porque ¿hacia dónde iban? Hacia la tierra prometida. ¿Pero llegaron luego luego? ¿Qué pasó? "Dios nos mantuvo en el desierto". Ese es el periodo de tribulación para los judíos: "Ya nos sacó de Egipto, sí, ya nos redimió de Egipto, pero todavía no llegamos".
Y entonces, la fiesta de los tabernáculos está diseñada para recordarles este periodo intermedio, en el que Dios los sostuvo en el desierto, les dio maná, les dio lo que necesitaban, y los protegió para que efectivamente pudieran llegar a la tierra prometida algún día. Había este periodo intermedio. Entonces, creo que la imagen de las palmas está diseñada para crear en nuestras mentes esta realidad de un periodo entre el mar Rojo y el Jordán: un periodo de tiempo en el cual, sí, ya somos cristianos, ya fuimos redimidos por Cristo, pero todavía no llegamos a donde se supone que vamos a estar. Lo cual es el periodo que tú y yo estamos viviendo hoy.
Está diseñado para recordarnos esa protección de Dios durante ese periodo de tiempo, en la fiesta de los tabernáculos. ¿Y saben qué hay en esta vida? Hay hambre, hay calor y hay lágrimas, a lo cual el pasaje va a mostrarnos cómo dio solución a eso. ¿Es fácil la vida en esta tierra? No; habrá tribulación, pero Dios estará con nosotros en todo el camino, así como estuvo con el pueblo de Israel por 40 años en el desierto, como llegaron ahí.
La tribulación, más amplia de lo que pensamos
Y miren, nada más quiero mostrarles también que las imágenes de esto de la tribulación vienen de Daniel 9 y Mateo 24. Pero quiero que vean que el sentido de tribulación en el Nuevo Testamento es mucho más amplio que solo un periodo de tribulación futura. Si nos enfocamos demasiado solo en un aspecto de tribulación futura, entonces parecería que estamos ignorando la realidad de la tribulación presente, y parecería que estamos ignorando el hecho de que Dios mismo le dijo a la audiencia original —o sea, a las siete iglesias—, les dijo: "Ustedes sufrirán tribulación". Entonces, tenemos que ver que desde la primera iglesia ha habido un periodo de tribulación.
Y la Biblia nos muestra esta realidad. Juan 16:33: "En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo". Y 1 Pedro 4 les dice: "No se sorprendan cuando venga sobre ustedes aflicción y tribulación", porque es un don normal de la vida cristiana. Entonces, debemos de pensar siempre en tribulación en un sentido más amplio; no en un sentido limitado, no en un sentido temporal, solo del final, sino en un sentido que empieza desde la primera iglesia. Y lo van a ver en el libro de Hechos: ¿hubo tribulación en el libro de Hechos? Sí, la primera iglesia sufrió tribulación. Y esta tribulación se extenderá y se irá intensificando hacia el final. Sí, habrá una tribulación más intensa hacia el final, pero no es nueva: es simplemente ya lo último de los dolores de parto antes de que nazca el bebé, como lo muestra la Biblia.
Lavados en la sangre del Cordero
Entonces, ¿cómo llegaron ahí? Esto me encanta, porque aquí está la explicación. Han salido de la gran tribulación. ¿O sea que Dios dice: "Bueno, sí sufriste; híjole, perdóname, no quería que sufrieras así, así que, pues, más vale que te recompense por haber sufrido"? ¿Así funciona para Dios? No. No es porque pasaron por tribulación que están en la presencia de Dios. ¿Por qué es que están en la presencia de Dios? Porque "han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo".
¿Pueden ver cuál es la realidad de su origen? Su origen no es la tribulación; su origen es la redención en Cristo Jesús. Ahí es donde se selló el pacto que Dios hizo con ellos, de tal manera que aseguró que ellos pudieran estar delante de su trono. No es que Dios dice: "Ay, te lo ganaste; sí sufriste mucho". No es porque pasan por tribulación, sino por lo que Jesús hizo por ellos. Ellos no podían salvarse a sí mismos; tenían que venir a Él para ser limpiados. O sea, la implicación de este pasaje es que ellos estaban en pecado, eran culpables delante de Dios, necesitaban ser redimidos por Dios. ¿Lo necesitaban? Porque, si se han lavado sus ropas...
¿Cuándo lavan su ropa ustedes? Cuando acaba de salir de la secadora y de la lavadora... no, en ese orden: la lavaron y luego la secaron. ¿La vuelven a lavar? No. ¿Cuándo se esperan a volverla a lavar? Cuando se ensucia. Eso es lo que hace que necesitemos lavar algo: que está sucio, está contaminado. Por eso necesitan ser lavados. Y la realidad es que eran pecadores, como tú y como yo, pero encontraron la salvación en Cristo Jesús. Lo cual abre esta categoría. Por eso sabemos que no son nada más de la gran tribulación, porque su característica principal es que han sido redimidos por Cristo. Y tú y yo también podemos decir esto. Es cierto de nosotros: hemos lavado nuestras ropas en la sangre del Cordero. Por lo tanto, nosotros pertenecemos a esta categoría de gente. Porque esto es lo que les da el derecho, es lo que hace que estén en la presencia de Dios: no que pasaron por tribulación, sino que encontraron el perdón de sus pecados en Cristo Jesús, por la fe. Por eso tienen derecho; por eso están en la presencia de Dios.
Y yo pregunto: ¿tú has lavado tus ropas en la sangre del Cordero? ¿Tú has sido justificado por fe en Cristo Jesús delante de Dios? ¿Tú has dicho: "Sí, Señor, mi ropa está sucia. Sí, Señor, yo tengo que arrepentirme de mi pecado, y veo lo que tú hiciste como la única oportunidad que tengo para ser reconciliado contigo"? ¿Has hecho eso en tu vida? ¿Has reconocido tu necesidad de ser perdonado por la sangre de Cristo? Esta gente sí lo hizo, y eso es lo que les da acceso al trono.
Emblanquecidos: de Daniel a Sardis
Y quiero que vean nuevamente estas imágenes que usa Apocalipsis, que vienen del libro de Daniel. Daniel 11, versículo 35, dice: "También algunos de los sabios caerán" —esta es la tribulación que sufren—, "caerán para ser depurados y limpiados y emblanquecidos, hasta el tiempo determinado". Y vean después, en el capítulo 12, versículo 10 —ya estudiamos Daniel—, dice: "Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entrará, pero los entendidos comprenderán". Tú y yo somos los que han sido emblanquecidos por la sangre de Dios.
Y Apocalipsis 3 nos muestra esta realidad en cuanto a las iglesias, versículos 4 y 5, que son las pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras. Es la imagen que usa Apocalipsis: manchar sus vestiduras es vivir en el pecado, vivir en la idolatría. "Y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. El que venciera será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles". Es la misma categoría que estamos leyendo aquí, en el capítulo 7. Son los que Dios le prometió a la iglesia; esta dice: "Ustedes hay algunos que efectivamente han encontrado el perdón de sus pecados, y están viviendo en la santidad y la pureza que demanda la vida cristiana, y por lo tanto muestran una verdadera y genuina fe en Cristo Jesús", lo cual les da el derecho a estar delante del trono por toda la eternidad.
Nos recordó esta realidad en el capítulo 5, versículo 9: "Y cantaban nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación". Es el paralelo: esa visión que vimos en el capítulo 5 se está repitiendo, la misma visión, en el capítulo 7. Y, por cierto, nada más les doy una pista, porque vamos a llegar ahí algún día: en el capítulo 20 es la misma visión que recibe Juan, en el versículo 4 del capítulo 20: "Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia" —los que no manchan sus vestiduras— "no habían adorado a la bestia ni a su imagen, no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años".
Es decir, los que fueron sellados por Dios —no por la bestia, sino por Dios—, como los 144,000, que son sellados con el nombre en sus frentes. Así, estos son sellados por Dios, y eso los pone en la categoría de los escogidos de Dios, lo cual hace una diferenciación entre los que son de Satanás y la bestia, y los que son de Cristo Jesús. Bueno, esta imagen sigue hasta el final del libro. Apocalipsis 22, versículo 14, dice: "Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad". Entonces, quiero que vean que estas no son características limitadas y categorías limitadas de gente, sino que son carácter y características y categorías amplias de lo que significa ser el pueblo redimido por Dios.
Su ocupación: adoran
Ahora, su ocupación. Dice el versículo 15: "Están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos". ¿A qué se dedican estos santos? ¿A qué se dedica la multitud, la cual nadie puede contar? Número 1: se dedican a la adoración. Y esto queda claro por todos los cantos: "Y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero". "La bendición" —versículo 2— "y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos". Es lo que están haciendo.
Lo leímos en el capítulo 5. En el capítulo 5 leímos sobre un nuevo cántico que cantan; dice: "Cantaban" —versículo 9— "un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro". Es lo que ya leímos. Pero vean nuevamente en el capítulo 14, también hablando de los 144,000: cantan. Los 144,000 adoran a Dios. Sí, versículo 3: "Y cantaban un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron redimidos de entre la tierra". Es decir, solamente los que han sido redimidos por la sangre del Cordero tienen derecho a cantar delante del Cordero y de adorarlo de esta manera. Nadie más. Tienen un privilegio especial los que han sido redimidos por Cristo, los que han sido salvados por Dios.
El cántico de Moisés
Eso nos recuerda realmente una imagen de Éxodo 15. Éxodo 15 nos muestra lo que pasó después de que cruzaron el mar Rojo. ¿Se acuerdan? Empezaron a cantar, y es el cántico de Moisés. Y cuando cantan el cántico de Moisés, es porque los ha sacado de Egipto y de la esclavitud. Y nosotros vemos hacia atrás y decimos: "Señor, tú nos has sacado de la esclavitud; tú nos has redimido del pecado. De la misma manera que sacaste a tu pueblo de Egipto y cruzamos el mar Rojo, de la misma manera tú nos has sacado de la esclavitud y de la maldición del pecado, para ahora estar como parte de la familia de Dios. Y por eso, también como Moisés cantó a ti por esa razón, porque lo había redimido a él y a su pueblo, nosotros también cantamos a ti y te adoramos a ti". Y el cántico de Moisés va a aparecer nuevamente en el capítulo 15, en relación al mar de cristal, pero, bueno, ya llegaremos a eso.
Su ocupación: sirven
La otra cosa que hacen es que sirven a Dios. Y esa descripción, ya lo verán, es muy importante. Dice: "Le sirven día y noche en su templo". Ahora, es interesante, porque nuevamente está diseñado esto, creo, para hacer una conexión ¿con quiénes? Con los 144,000. Por eso los 144,000 son llamados "los siervos de nuestro Dios" en el versículo 3. Los 144,000 son llamados siervos de Dios, y la multitud que está en el cielo sirve a Dios día y noche; o sea, también son los siervos de Dios. El mismo título, la misma ocupación que tienen. ¿Y tú y yo somos siervos de Dios? Sí, espero que seamos siervos de Dios, y lo seremos por toda la eternidad.
Pero este servicio, en relación a los 144,000... Si recuerdan, esto de ser sellados en las frentes era un símbolo en el Antiguo Testamento... literal, no era símbolo; era lo que se hacía con los sacerdotes. Y esos sacerdotes... en el capítulo 5 dice el versículo 10: "Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra". Eso es el capítulo 5. Y después, el capítulo 7 nos muestra que tienen el sello del Dios vivo, así como los sacerdotes en el Antiguo Testamento tenían el sello del Dios vivo sobre sus frentes. Y aquí, en el versículo 15, nuevamente muestra esta imagen del sacerdocio, porque sirven a Dios ¿en dónde? En su templo. ¿Quiénes servían a Dios en el templo? Los sacerdotes. Los 144,000 tienen el sello de Dios en sus frentes, como los sacerdotes tenían el sello de Dios en sus frentes en el Antiguo Testamento. El grupo de la multitud sirve a Dios en su templo, como los sacerdotes servían en su templo.
Y nos explica así: cuando en Éxodo habla del sacerdocio, le dice a su pueblo: "Ustedes serán mis sacerdotes". Habla de Israel. Pero ahora, en Apocalipsis, habla del verdadero Israel, que somos la iglesia de Cristo, y nosotros somos los sacerdotes de Dios. Vean lo que dice Ezequiel —me encanta este pasaje—, Ezequiel 37: "Y haré con ellos un pacto de paz; será un pacto eterno con ellos. Y los estableceré, los multiplicaré, y pondré mi santuario en medio de ellos para siempre. Mi morada estará también junto a ellos, y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo". ¿Saben de quién está hablando aquí? De nosotros. Dios pondrá su santuario en medio de nosotros, y habitaremos con Él para siempre.
Mejor que un partido de futbol
Por último... ¿no les encanta esto? Esta imagen, esta visión, es mejor que la de Scrooge. Si esto no los emociona, no sé qué los... podemos manejarlo. Nos emocionamos de un partido de futbol: ganó el América. Yo no le voy a nadie, pero eso pasó, ¿verdad?, el domingo pasado. Es la pasión de la gente. Por eso, cuando el año que entra van a perder... pero la gente se apasiona por esas cosas, y grita por esas cosas, así: "¡Este es el momento que estaba esperando toda mi vida!". No estoy diciendo del Cruz Azul, más bien, que estén esperando ellos, que ya llegan...
En las doxologías y las adoraciones en el libro de Apocalipsis, ¿saben qué? Se van a ir intensificando a lo largo del libro. Van a ir viendo cómo se van amplificando, y amplificando, y amplificando. ¿Por qué? Porque de eso se trata todo. Tú y yo vivimos para la gloria de Dios; existimos para la gloria de Dios. Entonces, si no se trata de la adoración a Dios, si no se trata acerca de esto que estamos leyendo, entonces no sé de qué se trata.
Su consuelo: el Cordero es el Pastor
Vean lo que viene a continuación. ¿Están cansados de esta vida? ¿Están cansados del pecado, de la enfermedad, del dolor? ¿Están cansados de todo lo que están viviendo hoy en día, con relaciones rotas, gente tratando de maltratarlos? ¿Están cansados de eso? "Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos". Esa es la realidad que nos espera. ¿Quieren una visión del futuro? Es esta: seremos consolados para siempre.
Y cuando dice que el Cordero es su pastor... ¿no es irónico? El cordero es el pastor. ¿No es más bien el pastor el pastor de los corderos? Pero el Cordero es el que es el pastor. ¿Por qué? Porque Jesús dijo: "Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas". Y el buen pastor las guía, y ellas lo siguen a Él. Aquí les recuerda esto. ¿Dónde está en el Antiguo Testamento? Un salmo muy conocido, el Salmo 23, dice: "Jehová es mi pastor; nada me faltará". ¿Y no es interesante que hay un aspecto aquí en donde Dios es puesto como el pastor, y aquí el Cordero es el que es puesto como el pastor? Lo cual nos muestra un aspecto de su divinidad.
¿Y qué dice acerca del pastor el Salmo 23? ¿Qué hace? Los lleva a aguas de reposo; los pastorea. ¿Y cómo termina el Salmo 23? "Y en la casa de Jehová moraré por largos días", que es otra manera de decir "para siempre". Ezequiel 37:24 dice: "Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; y andarán en mis ordenanzas y guardarán mis estatutos, y los cumplirán". La promesa era: "Ustedes tendrán un solo pastor". Ese Pastor es el Cordero, siendo revelado aquí.
Comida, sombra y gozo
Pero hay otra parte de todo esto, y nada más quiero mostrárselos del Antiguo Testamento, porque me encanta cómo se conectan todas estas realidades. Hay tres aspectos que nos promete. Pero no los promete en un sentido negativo; o sea, dice "ya no habrá esto", pero lo que básicamente está diciendo es: estas son las nuevas realidades de la satisfacción y del gozo que ustedes encontrarán en Dios: comida, sombra y gozo. "Ya no tendrán hambre y sed": ¿qué significa eso? Serán saciados para siempre, así como la comida los sacia. "El sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno": así como el sol los quema... ya no estarán expuestos al sol aquí y al calor —representando la tribulación y el sufrimiento de esta vida—; ya no tendrán eso, sino que tendrán la sombra de Dios sobre ustedes. "Y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos": o sea que ya no habrá más tristeza, sino gozo eterno.
Pero quiero que vean de dónde viene esto en el Antiguo Testamento. Isaías 49:10 dice: "No pasarán hambre ni sed, ni los herirá el calor abrasador ni el sol, porque el que tiene compasión de ellos los guiará, y a manantiales de agua los conducirá". De ahí viene: es la promesa, es el cumplimiento de la promesa de Isaías 49. "Todos los sedientos...": Isaías 55:1 al 3: "Todos los sedientos, venid a las aguas; y los que no tenéis dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad vino y leche sin dinero y sin costo alguno. ¿Por qué gastáis dinero en lo que no es pan, y vuestro salario en lo que no sacia? Escuchadme atentamente, y comed lo que es bueno, y se deleitará vuestra alma en la abundancia. Inclinad vuestro oído y venid a mí, escuchad y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros un pacto eterno, conforme a las fieles misericordias mostradas a David". Ese es el cumplimiento.
No temáis
Isaías 35, versículos 3 y 4: "Fortaleced las manos débiles y afianzad las rodillas vacilantes. Decid a los de corazón tímido: Esforzaos, no temáis; vuestro Dios viene con venganza; la retribución vendrá de Dios mismo, mas Él os salvará". Y es lo que viene en el capítulo 8: la retribución y el juicio de Dios. ¿Qué es? Asegurarnos: sí, sí va a haber juicio, pero ustedes están seguros, y ustedes no tienen nada que temer, porque el juicio es para los que no conocen a Dios. El juicio es para los que se han rebelado en contra de Dios, para los que han buscado independencia de Dios; para ellos es el juicio. Ustedes han sido redimidos por la sangre del Cordero, y ustedes vivirán para siempre en su presencia.
Y todas las cosas que pudieran haber sufrido en esta vida no tendrán nada, nada de peso, para decir: 80 años de vivir en esta tierra, ¿qué es, en comparación a la eternidad? No es más que un momento; como dice Santiago, una neblina que viene y se va. Y lo siguiente que sepamos, esta va a ser nuestra realidad. Mañana en la noche vamos a estar celebrando Navidad. Ya les leí varios pasajes de Isaías; quiero que piensen sobre esta realidad: "Un niño nos es nacido, un hijo nos ha sido dado, y la soberanía reposará sobre sus hombros; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. El aumento de su soberanía y de la paz no tendrán fin, sobre el trono de David y sobre su reino, para afianzarlo y sostenerlo con el derecho y la justicia desde entonces y para siempre". El Señor de los ejércitos hará esto. Pues sí... De pie.
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