Los juicios de las Trompetas
¿Qué significan las trompetas de Apocalipsis 8 y 9? Este estudio muestra que las imágenes vienen de las plagas de Egipto y de la conquista de Jericó, no de tecnología moderna, y que muchos de estos juicios ya los estamos viendo hoy. Cada uno es un llamado al arrepentimiento que la humanidad sigue rechazando.
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Transcripción
No le tengan miedo a Apocalipsis
Uno de mis propósitos estudiando el libro de Apocalipsis es que no le tengan miedo a Apocalipsis; es quitarles este sentido de que Apocalipsis es un libro imposible de entender, o que es un libro completamente místico y ambiguo, y puras escenas sumamente extrañas y fuera inclusive de la realidad. O sea, parecen ser escenas que vienen de un libro de fantasía o de un libro de ciencia ficción. Sin embargo, creo que cuando vemos Apocalipsis en su contexto dentro de la Biblia, dentro del contexto de la narrativa bíblica, vamos a encontrar que Apocalipsis realmente no es un libro tan difícil. Ahora, habiendo dicho eso, les advierto: en estos próximos domingos vamos a estar dentro de algunas de las secciones más difíciles de Apocalipsis, y más extrañas también. Estas son partes que tienen un montón de cosas que no estamos acostumbrados a leer en ninguna otra parte de la Biblia; normalmente no encontramos tanto material que tiene este tipo de imágenes y simbolismos.
Y estamos tratando de entender qué está pasando en el libro. Estamos en el capítulo 8, y ya les expliqué que el libro está estructurado en siete ciclos de visiones. Entonces, el domingo pasado terminamos el segundo ciclo de visiones con el séptimo sello; las trompetas comienzan el tercer ciclo de visiones del libro. Pero, bueno, no me entienden, ¿verdad?, necesariamente lo que estoy diciendo. Hoy vamos a empezar con las trompetas.
Y entonces, nada más, especialmente para los que no han estado aquí en los últimos meses: en el centro de Apocalipsis tenemos juicios de Dios sobre la tierra, juicios que establecen que Dios es soberano, que Dios sigue en control de todo lo que sucede. Y algunas de las escenas más horrendas de toda la Biblia están en el libro de Apocalipsis, y todas ellas, en el libro de Apocalipsis, se ven a la luz de la soberanía de Dios. Es decir, Dios es el que las estableció. Y estos juicios —muerte, hambre, enfermedad e incendios, toda clase de cosas que vamos a estar viendo en el libro—, realmente Dios es el que dice: "Ahí va".
Entonces, estamos empezando el año viendo juicios de Dios, plagas. Para los que querían empezar el año muy positivos, eso es donde estamos ahorita. Pero van a ver algunas lecciones increíbles para nosotros como cristianos dentro de estos pasajes. Y estas trompetas no son nuevas en la Biblia. Las trompetas representan diferentes acciones de Dios a lo largo de la Biblia, en el Antiguo Testamento, en el Nuevo Testamento: representan una alarma, representan un anuncio, representan el llamado a la guerra, representan conquista, representan victoria. Todas esas cosas van a encontrar que, en la narrativa bíblica, las trompetas tienen ese significado.
La lectura: Apocalipsis 8 y 9
Vamos a empezar con esta serie de juicios de las trompetas, pero voy a irme hacia atrás y voy a irme hacia adelante, porque creo que esto es importante: que vean la estructura del libro. Y quiero que vean cómo está armado aquí, en el capítulo 8 y 9, esta sección; cómo está armado en relación a los sellos que ya terminamos de ver, y cómo está armado también en relación a las copas que van a venir más adelante. Vamos a leerlo; quiero nada más que tengan el panorama, y en un momento nos regresamos. Dice, versículo 7 —ya fueron anunciadas las trompetas en el séptimo sello, y eso conecta estas visiones—, y dice:
"El primer ángel tocó la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclados con sangre, que fueron lanzados sobre la tierra; y la tercera parte de los árboles se quemó, y se quemó toda hierba verde. El segundo ángel tocó la trompeta, y como una gran montaña ardiendo en fuego fue precipitada en el mar; y la tercera parte del mar se convirtió en sangre. Y murió la tercera parte de los seres vivientes que estaban en el mar, y la tercera parte de las naves fue destruida. El tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó sobre la tercera parte de los ríos, y sobre las fuentes de las aguas. Y el nombre de la estrella es Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo; y muchos hombres murieron a causa de esas aguas, porque se hicieron amargas. El cuarto ángel tocó la trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, y la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas, para que se oscureciese la tercera parte de ellos, y no hubiese luz en la tercera parte del día, y asimismo... Y miré, y oí a un ángel volar por en medio del cielo, diciendo a gran voz: ¡Ay, ay, ay, de los que moran en la tierra, a causa de los otros toques de trompeta que están para sonar los tres ángeles!
"El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo. Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo. Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra. Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes. Y les fue dado que no los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento era como tormento de escorpión cuando hiere al hombre. Y en aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; y ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos. El aspecto de las langostas era semejante a caballos preparados para la guerra; en las cabezas tenían como coronas de oro; sus caras eran como caras humanas; tenían cabello como cabello de mujer; sus dientes eran como de leones; tenían corazas como corazas de hierro; el ruido de sus alas era como el estruendo de muchos carros de caballos corriendo a la batalla; tenían colas como escorpiones, y también aguijones; y en sus colas tenían poder para dañar a los hombres durante cinco meses. Y tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión. El primer ay pasó; he aquí, vienen aún dos ayes después de esto.
"El sexto ángel tocó la trompeta, y oí una voz de entre los cuatro cuernos del altar de oro que estaba delante de Dios, diciendo al sexto ángel que tenía la trompeta: Desata a los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Éufrates. Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y año, a fin de matar a la tercera parte de los hombres. Y el número de los ejércitos de los jinetes era doscientos millones. Yo oí su número. Así vi en visión los caballos y sus jinetes, los cuales tenían corazas de fuego, de zafiro y de azufre. Y las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones; y de su boca salían fuego, humo y azufre. Por estas tres plagas fue muerta la tercera parte de los hombres; por el fuego, el humo y el azufre que salían de su boca. Pues el poder de los caballos estaba en su boca y en sus colas; porque sus colas, semejantes a serpientes, tenían cabezas, y con ellas dañaban. Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar; y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos".
Ahí está. Queda clarísimo, ¿no? Obviamente no vamos a entrar en mucho detalle sobre cada uno de estos aspectos que están en este pasaje. Lo que quiero hacer con ustedes es un panorama más general de lo que está pasando aquí: cuáles son algunos de los principios que sí quedan claros de lo que sí está sucediendo en estos juicios de Dios. Pero para hacer esto, y mostrarles cómo está estructurado, cómo está estructurado con los juicios de las trompetas en comparación a los de los sellos y las copas.
Dolores de parto: tres series de juicios
Entonces, recuerden que en la Biblia se describe este periodo final de la historia que, yo considero, empezó en la primera venida de Jesús. No es un periodo final de la historia nada más, sino que es lo que estamos viviendo desde el primer siglo hasta la última generación de cristianos que haya antes de que Jesús regrese: estará experimentando lo que la Biblia llama dolores de parto. Y a lo que se refiere cuando dice "dolores de parto" es a que cada vez se van a ir intensificando más los juicios. Y aquí tienen una comparación de estas tres categorías que hay de juicios, de siete cada uno.
Y pueden ver que en los sellos vimos que primero estuvo conquista, luego violencia, luego pobreza, luego muerte, luego martirio, luego oscuridad, y el séptimo sello declaró silencio en el cielo. En las trompetas tienes: la vegetación es destruida en la primera trompeta; el mar es convertido en sangre en la segunda trompeta; luego los ríos son contaminados; luego hay oscuridad; luego hay actividad demoníaca; luego hay muerte que está conectada al río Éufrates —y vamos a ver eso en un momento—; y al final, en la séptima trompeta, lo cual no vamos a ver hoy, hay victoria, victoria de Jesús. En las copas tenemos primero úlceras, luego el mar en sangre, luego ríos en sangre, luego calor, la oscuridad, luego guerra, también inspirada por la actividad demoníaca, y al final, con su consumación, "Hecho está", dice la séptima copa.
Uno de los detalles que es importante que vean es qué es descrito en esta serie de juicios: cuánto de la tierra es afectado. Y no sé si lo notaron, pero en los sellos se describió, en la mayoría de juicios, una cuarta parte: una cuarta parte de la humanidad, una cuarta parte de los humanos, una cuarta parte del agua, una cuarta parte de las estrellas del cielo. Y ahora, en las trompetas, tenemos una tercera parte. Y después, cuando llegamos a las copas, van a encontrar que ya están cubriendo todo; ya habla en términos generales: ahora todo es cubierto.
Pero si se dan cuenta y lo comparan —aquí no vamos a entrar en mucho detalle porque no tenemos tiempo; podría hablar mucho tiempo sobre esto—, van a ver que hay algunos de estos juicios que se parecen muchísimo. Por ejemplo, este tema del mar en sangre, o los ríos siendo contaminados, o la oscuridad, o inclusive la violencia y la guerra: todos esos se parecen mucho a algunos de los juicios de los sellos, a los juicios de las trompetas, y algunos se parecen mucho también a los juicios de las copas. Entonces, lo que quiero que entiendan de qué está pasando aquí —esto es en relación a los dolores de parto— es que los sellos tienen una cierta intensidad; la intensidad es una cuarta parte. Las trompetas tienen otra intensidad, que es mayor, que es una tercera parte. Y las copas ahora tienen una intensidad mayor que esto.
Entonces, creo que muchos de estos juicios cronológicamente coinciden en el mismo lugar; sin embargo, se intensifican hacia el final, de tal manera que el séptimo de cada uno de estos es la segunda venida, y es el clímax de cada una de las series de juicios. Y van a ver a lo largo de este estudio cómo es que llegamos a esa conclusión de que el séptimo representa la segunda venida de Cristo y la victoria de Cristo sobre las naciones y sobre todas las cosas que hay en el mundo.
Cómo está estructurado el libro
La manera en que está estructurado es la siguiente. Ahí están mis dibujos, y quise hacerlo lo más sencillo posible; en realidad es un... son solo, espero, imágenes de que es un sello. Y pueden ver que los sellos están más espaciados, y que las trompetas están un poco más juntas, y que las copas todas están más juntas. La manera en que está estructurado es así: en Apocalipsis, cuatro sellos están descritos como cuatro jinetes —o sea, esta es una categoría: son cuatro jinetes—, y después hay dos sellos más que son descritos. Y después de estos dos sellos, que son el quinto y el sexto, hay un interludio que describe a los 144,000 y la multitud que está en el cielo, que nadie puede contar; y después la segunda venida, o el clímax de los sellos, que es el séptimo.
Pasa lo mismo con las trompetas. Tenemos cuatro trompetas, y después de las cuatro trompetas tenemos una pausa para separar las primeras cuatro de la quinta y la sexta. Esa pausa se llama "ayes", y es en el versículo 13 del capítulo 8: "¡Ay, ay, ay, de los que moran en la tierra!", porque estos ayes van a estar... o sea, son la manera en que se describe la quinta, la sexta y la séptima trompeta. Pero después de la sexta trompeta nuevamente hay una pausa, y esa pausa la vamos a estar viendo el próximo domingo, que tiene que ver con los dos testigos y el testimonio de los santos.
La pausa que se hace entre el sexto y el séptimo sello es los 144,000, los redimidos en el cielo; y la pausa que se hace entre la sexta trompeta y la séptima es los dos testigos. Entonces, esa llave, esa que está amarilla, que puse ahí, es una clave. Tanto la llave que está entre el cuarto y el quinto de los juicios de los sellos y de las trompetas, como el interludio o paréntesis que está entre el sexto y el séptimo, creo que son claves para entender de qué se trataban esos juicios, ahondando sobre la diferenciación que hay entre una categoría de juicios y otra.
¿Ya les quedó claro? Una diferencia que van a encontrar con, digamos, las copas, es que las copas se van todas seguidas, desde la primera hasta la séptima, y no hay ninguna pausa. La pausa ya está una vez que se ha abierto la séptima copa, o se ha derramado la séptima copa: hay una descripción de la destrucción de Babilonia. Vamos a llegar a eso. Entonces, yo sabía que esto sería difícil de explicar. En mi mente está claro, pero yo sé que no necesariamente en las de ustedes. Pero yo espero que al ver este diagrama más o menos se den una idea de cómo creo que se alinean los juicios. No creo que sea linealmente; creo que se alinean cíclicamente, o paralelamente, pues simplemente hay mayor intensidad conforme nos acercamos hacia el final. Eso creo que es lo que está sucediendo, lo que van a encontrar.
¿Helicópteros en Apocalipsis?
Entonces, ahora vamos a recorrer esto rápido, porque quiero nada más darles el panorama general. Como pueden ver, podemos especular muchísimo sobre qué significa cada uno de estos juicios. Imagínense cuántas posibilidades hay de lo que esto significa, de lo que estamos leyendo. Yo crecí creyendo, o escuchando, que la mayoría de estas cosas serán futuras, y que por lo tanto, como son visiones del futuro, y que tienen que ver con tecnologías futuras —para nosotros presentes—, Juan, al ver estas cosas, su mejor esfuerzo de explicarlas es con cosas que conoce. Entonces, si él ve, por ejemplo, helicópteros, y ve las hélices, él no sabe qué es un helicóptero, y entonces dice: "Parece como una langosta, y tiene como cabeza de león, y tiene como una cola de escorpión, y tiene como pelo de mujer". Y que esos son esfuerzos de Juan para describir cosas futuras o tecnologías que él no conoce.
Así es como yo crecí; eso es lo que yo crecí pensando que estaba diciendo el libro de Apocalipsis. El problema con esa interpretación, o esa manera de ver Apocalipsis, es que casi puedes decir lo que quieras que significa cada cosa, ¿no es cierto? ¿Cómo sabes si es un helicóptero, o si es un avión, o si es un coche, o si es un tanque, o si es una pistola? Pues podría ser cualquier cosa que se te ocurra, realmente, porque las visiones son tan extrañas que casi cualquier cosa podría encajar. Eso es lo que llamamos exégesis —o sea, extraer un concepto moderno e introducirlo a la Biblia—, pensando como: "Esta es mi experiencia; esto es lo que debe significar". Pero creo que una mejor manera del Apocalipsis es tratar de entender de dónde vienen estas imágenes dentro de la misma Biblia, no de nuestras experiencias presentes. O sea, no de abrir el periódico y decir: "¡Ah, mira, coincide!". Porque si haces eso, puedes inventar que el anticristo es cualquier personaje que no te cae bien. "A López Obrador... ese debe ser el anticristo", algunos dirían. Uno puede hacer que encaje con quien sea que esto ocurra: cualquier gobierno, cualquier imperio. Y puedes empezar a formular un montón de cosas.
He escuchado toda clase de cosas, por ejemplo, sobre lo que significa el 666. Y unos dicen que es un chip, y otros dicen que es el código de barras, y otros dicen que son tarjetas de crédito, y hay toda clase de especulación. Pero imagínense: las posibilidades son interminables. Más bien ahí es tu imaginación; o sea, lo que te dé tu imaginación, eso es lo que vas a poder usar para interpretar la Biblia, lo cual es muy peligroso. Entonces, yo quiero mostrarles que el libro de Apocalipsis debe ser leído e interpretado con la misma Biblia; no con nuestras experiencias, sino con lo que la Biblia está diciendo que estas imágenes significan.
Las plagas de Egipto
¿Y saben qué cosa en la Biblia se parece mucho a lo que acabamos de leer en Apocalipsis de las siete, o las seis, trompetas? Se parece mucho a algo que está en el libro de Éxodo. Éxodo nos narra una historia sumamente parecida a lo que estamos leyendo en Apocalipsis, y creo que la mayoría de imágenes que estamos leyendo salen de lo que conocemos como las diez plagas de Egipto. La mayoría de estas cosas que usa Juan, y que está viendo Juan, vienen de Éxodo capítulo 10. ¿Se acuerdan cuáles son algunas de las plagas? ¿Cuáles recuerdan? Y nada más quiero... no nos vamos a meter en detalle, pero solo quiero que piensen, de todo lo que ya hemos leído aquí, ¿cuáles de los juicios tienen elementos de las plagas de Egipto? Oscuridad es una. ¿Otra? Langostas es otra. Sangre, agua en sangre, es otra.
Algo está pasando aquí que nos está tratando de mostrar un paralelo entre los dos: cómo es que existe el pueblo de Dios, representado por Israel, y cómo existe el pueblo que es enemigo de Dios, representado por Egipto, y cómo Dios muestra su juicio sobre aquellos que se oponen a su pueblo a través de plagas. Y cómo, inclusive, pueden coexistir tanto el pueblo de Dios como los enemigos de Dios en este mundo, porque los judíos estaban en Egipto cuando se dieron las plagas. Y aun así, por ejemplo, la oscuridad —¿se acuerdan?—, en la oscuridad dice que solo afectó a los egipcios; a los judíos no les afectó, al pueblo de Dios no le afectó esa plaga.
Imagínense cómo habría sido eso: oscuridad aquí, y esta es la casa del egipcio, y si te cruzas para acá y estás en la casa de ellos... oscuridad, luz. ¿Cómo habrá sido? No, no entiendo, no entiendo cómo funcionó, pero eso es lo que nos dice Éxodo que pasó. Entonces, algo está pasando que creo que Juan, para sus lectores originales... Recuerden: esto fue escrito a siete iglesias que estaban viviendo en el primer siglo, y tiene relevancia para esas iglesias. ¿Juan estaba nomás diciendo algo como: "No me entienden, ni modo; esto no tiene nada que ver con ustedes; perdón, personas, lo voy a decir de todas maneras"? ¿O esto tenía que ver con la primera iglesia, con la iglesia de Laodicea, la iglesia de Éfeso, la iglesia de Tiatira, la iglesia de Filadelfia, Esmirna? Todas estas iglesias, ¿realmente habrían entendido algo de lo que estaba diciendo Juan? Creo que sí. Creo que algo estaba diseñado para decir: "¡Ah! Esto lo hemos visto antes".
El águila y los ayes
Y quiero que vean cómo termina aquí el capítulo 8, con lo de los ayes, porque aquí está una conexión importante con Éxodo también. Cuando dice: "Y miré, y oí a un ángel volar por en medio del cielo" —de hecho, la mayoría de manuscritos usan una palabra que se traduce más bien "águila", y si usan la Biblia de las Américas, que es una mejor traducción de este versículo, van a encontrar que dice: "Y miré, y oí un águila volar por en medio del cielo"—, diciendo a gran voz: "¡Ay, ay, ay, de los que moran en la tierra!". Y esto es interesante. Aquí está nuevamente: Éxodo 19 dice: "Vosotros habéis visto lo que he hecho a los egipcios, y cómo os he tomado sobre las alas de águilas, y os he traído a mí". Entonces Dios, en Éxodo, dice: la imagen que quiero darles es que yo soy como un águila sacándolos de Egipto y trayéndolos hacia mí.
Es la misma imagen que creo que se está dando en el versículo 13. Y especialmente si leemos, por ejemplo, Jeremías 4:13, que dice: "He aquí que él sube como las nubes, y como un torbellino sus carros, y sus caballos son más ligeros que las águilas. ¡Ay de nosotros...!". Ahí es donde entra este concepto del juicio de Dios en los ayes: "¡Ay de nosotros, porque estamos perdidos!". Entonces, hay imágenes que vienen del Antiguo Testamento que son prácticamente idénticas a lo que Juan está describiendo en el libro de Apocalipsis. Y creo que nos hace bien empezar ahí. No digo que no tienen un cumplimiento futuro, pero creo que su principal interpretación está dentro de la misma Biblia; la misma Biblia nos está dando estas imágenes.
Las primeras cuatro trompetas
Entonces, creo que vean que la primera trompeta, que dice que hubo granizo y fuego mezclados con sangre que fueron lanzados sobre la tierra, esto se parece mucho al sello del jinete rojo, o el caballo rojo, en el versículo 4 de Apocalipsis 6: un caballo bermejo, o rojo; "y al que lo montaba le fue dado el poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros". Hay violencia aquí. Y el fuego representa el juicio de Dios a lo largo de toda la Biblia; el fuego representa el juicio de Dios, y Ezequiel 5 nos muestra algo de esto, si quieren leerlo: Ezequiel 5, versículo 12. Pero el punto de la primera trompeta es que está atacando la tierra.
La segunda trompeta está haciendo un juicio sobre el mar: "El segundo ángel tocó la trompeta, y una gran montaña ardiendo en fuego fue precipitada en el mar; y la tercera parte del mar se convirtió en sangre". Algunos creen que eso es como un volcán que fue echado, o puesto en erupción, y eso es lo que representa la sangre. Pero realmente, si vamos a otras partes de la Biblia, vamos a encontrar que, por ejemplo, Jeremías 51, versículo 25, dice que Babilonia será juzgada por Dios como una montaña que es arrojada al mar. ¿No es interesante? Si lo leen en Jeremías, van a encontrar esta misma imagen que se está usando en este juicio, y esta relación con Babilonia. Pero a eso vamos a llegar más adelante, y ahí vamos a hacer la conexión.
En la tercera trompeta son afectados los recursos de la tierra a través de la contaminación de las aguas y de los ríos. Y esta imagen del ajenjo... Se dice que una estrella cayó en el agua y que esa estrella se llama Ajenjo, pero ese ajenjo viene en otras partes de la Biblia: el ajenjo simboliza la amargura. Y básicamente está hablando de la tribulación que está viviendo la gente durante este tiempo; o sea, la amargura del juicio de Dios. Lamentaciones 3, Jeremías 9:15 habla acerca de esto, el Salmo 78, versículo 44. Así que tenemos ahí que los recursos de la tierra son afectados.
Y después, en la cuarta trompeta, tenemos los cielos: "Y fue herida la tercera parte del sol, la tercera parte de la luna, la tercera parte de las estrellas, para que se oscureciese la tercera parte de ellos, y no hubiese luz en la tercera parte del día, y asimismo de la noche". Nuevamente, esto podría ser muy raro si no leemos... pero, nuevamente, no son cronológicos estos juicios, porque ya vimos en el sexto sello que ya todas las luminarias del mundo —o sea, el sol y las estrellas— ya fueron sacudidas, y ya cayeron sobre la tierra. O sea, ya hubo oscuridad en el sexto sello. Pero ahí fue completa, porque ya es el juicio final. Y aquí otra vez regresaron, y ahora solo es una tercera parte. Entonces, un poco extraño; si lo quieren ver cronológicamente, es raro. Pero si estamos haciendo una recapitulación en las cuatro trompetas de lo que pasó en los cuatro sellos, entonces es diferente. Porque creo que lo que está pasando aquí es que desde el primero hasta el cuarto, tanto de los sellos como de las trompetas, tenemos un juicio de Dios sobre la creación, pero ese juicio de Dios ya está en efecto.
Juicios sobre la creación, ya presentes
Esto de una tercera parte, una cuarta parte, es simbólico de la intensidad que tienen. No creo que está diseñado... pueden ver que hay simbolismo aquí: una estrella que se llama Ajenjo, y una tercera parte del sol y de las estrellas y de la luna que está oscurecida. O sea, no creo que está diseñado para que lo entendamos completamente literalmente; hay símbolos, simbolismo aquí. Y la oscuridad en el Antiguo Testamento... si van a diferentes partes de la Biblia, como Sofonías 1 o Joel 2, van a encontrar que la oscuridad, cuando son afectadas las estrellas, el sol, la luna, y son oscurecidas, simboliza el juicio de Dios. Muchas veces, a lo largo del Antiguo Testamento, es descrito así el juicio de Dios.
Pues tenemos algo más, creo, que está pasando: no está diseñado para que nos imaginemos todo esto literalmente. Y creo que tanto los sellos como las trompetas, de la primera a la cuarta, son lo que está sucediendo ya hoy. O sea, ya hoy nos hemos visto como testigos de los juicios de Dios sobre la creación. ¿Cuántos terremotos hay? ¿Cuántos tsunamis hay? ¿Cuánta hambre hay en la tierra? ¿Cuánta pestilencia? ¿Cuántas guerras se han dado ya, desde el primer siglo hasta el día de hoy? Ya se los he dicho: el siglo XX es el siglo más sangriento que ha habido de los veinte siglos juntos. Si ustedes toman el puro siglo XX, hubo más muerte, más matanza, más sangre que en diecinueve siglos de historia anteriores.
Entonces, solo estamos viendo un incremento de lo que ya está siendo descrito aquí. No creo que estos juicios son futuros; creo que estos juicios son presentes, creo que ya los estamos viviendo hoy en día. Del primero al cuarto sello, a los cuatro jinetes, ya los hemos visto: guerras, hambre, pestilencia, enfermedad, pobreza. Esas son realidades ya, el juicio de Dios sobre la creación. Y de la misma manera las trompetas: creo que son juicios que ya estamos contemplando hoy, de Dios sobre la creación.
Los ayes: el final se intensifica
Pero, ¿se acuerdan?, ahora hay una pausa, tanto en los sellos como en las trompetas, una pausa después de la cuarta, que marca algo muy diferente de la quinta y de la sexta. Entonces, el quinto sello, el sexto sello, y también la quinta trompeta y la sexta trompeta, ya dicen: ahora va con mucha más intensidad. Lo cual, creo yo, es lo que ahora sí la Biblia describe como el final final, ya lo que es justo antes de que Jesús regrese nuevamente. Porque ahora sí las cosas se van a intensificar como nunca antes. Lo que hemos visto es una probada nada más, pero va a crecer, y va a ser más grande, más intenso, más global el juicio de Dios: quinto y sexto.
Por eso es que son marcados como los ayes de la tierra. Y cuando dice: "¡Ay, ay, ay, de los que moran en la tierra!", los que moran en la tierra son los impíos, son los que no creen en Dios, son los idólatras. Así son descritos todo el tiempo en el libro de Apocalipsis los que moran en la tierra. No son los hijos de Dios, no son los santos, no son los escogidos; son los impíos, los que se han rebelado contra Dios, porque ellos son los que son los recipientes de estos juicios. Así como los que fueron los recipientes de las plagas cuando estaban en Egipto: estaban los judíos ahí, pero los egipcios eran realmente los recipientes del juicio de Dios, porque ellos eran los enemigos del pueblo de Dios.
Y, como vamos a ver en un momento, estos tres ayes realmente son llamadas al arrepentimiento. Es casi como si Dios estuviera diciendo: "¡Arrepiéntanse, arrepiéntanse, arrepiéntanse!". Pero ya se acerca el final, ya se está acabando el tiempo, y vamos a ver eso en un momento. Pero quiero que vean, entonces: tenemos juicio sobre la creación, y luego tenemos lo que es el juicio sobre Satanás. Y el juicio sobre Satanás es narrado en la quinta y sexta trompeta.
La quinta trompeta: la estrella con la llave
"El quinto ángel tocó la trompeta", y aquí está esta imagen: "y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo". Entonces, esta estrella no es una estrella; es una persona, porque se le da una llave. No, está difícil darle una llave a una estrella; no tiene manos, no sé cómo funcionaría. Pero esta estrella es una persona, y más adelante nos describe quién es esta persona, porque dice que es el rey sobre... el ángel del abismo, o sea, tiene la llave del abismo, ¿verdad?, del pozo del abismo. Y el versículo 11 dice que tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión. Estos dos nombres significan "destructor".
Entonces, aquí tenemos un juicio sobre Satanás. Pero hay más sobre esto; nada más quiero mostrárselos brevemente. Vayan a Joel, porque el libro de Joel creo que nos muestra mucho, nos da mucha información sobre lo que está sucediendo aquí. Especialmente el libro de Joel; si tuviéramos más tiempo, nos iríamos a más pasajes de los que estuve estudiando sobre los paralelos que hay en el Antiguo Testamento. Pero vean Joel 2, versículos 1 al 11: "Tocad trompeta" —y vean, o sea, piensen en los paralelos que hay—, dice:
"Tocad trompeta en Sion, y dad alarma en mi santo monte; tiemblen todos los moradores de la tierra, porque viene el día de Jehová, porque está cercano. Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra; como sobre los montes se extiende el alba, así vendrá un pueblo grande y fuerte; semejante a él no lo hubo jamás, ni después de él lo habrá en años de muchas generaciones. Delante de él consumirá fuego, tras de él abrasará llama; como el huerto del Edén será la tierra delante de él, y detrás de él como desierto asolado; ni tampoco habrá quien de él escape. Su aspecto, como aspecto de caballos, y como gente de a caballo correrán. Como estruendo de carros saltarán sobre las cumbres de los montes; como sonido de llama de fuego que consume hojarascas, como pueblo fuerte dispuesto para la batalla. Delante de él temerán los pueblos; se pondrán pálidos todos los semblantes. Como valientes correrán, como hombres de guerra subirán el muro; cada cual marchará —¿se acuerdan del sexto sello?— por su camino, y no torcerá su rumbo. Ninguno estrechará a su compañero, cada uno irá por su carrera; y aun cayendo sobre la espada no se herirán —estén pensando en lo que acabamos de leer en Apocalipsis—. Irán por la ciudad, correrán por el muro, subirán por las casas, entrarán por las ventanas a manera de ladrones. Delante de él temblará la tierra, se estremecerán los cielos; el sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor. Y Jehová dará su orden delante de su ejército; porque muy grande es su campamento; fuerte es el que ejecuta su orden; porque grande es el día de Jehová, y muy terrible; ¿quién podrá soportarlo?".
Entonces, aquí tenemos un paralelo muy significativo de Apocalipsis, y dentro de este mismo contexto, inclusive, tenemos juicios de langostas.
Satanás cayó como un rayo
Entonces, ¿qué nos dice el Nuevo Testamento sobre Satanás? Vayan a Lucas capítulo 10, versículo 18. Aquí estaban los discípulos, y Jesús les dio autoridad para sacar demonios —la población representada por langostas—; pero Jesús les dio autoridad para sacar demonios. Y llegan bien contentos los discípulos porque salían los demonios: "Los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre". Es decir, las huestes espirituales están bajo nuestra autoridad; o sea, se están sometiendo a nosotros. ¿Y qué les dice Jesús? Y les dijo: "Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo". Ahora, ¿qué creen que está sucediendo aquí? Lo que está sucediendo es que la primera venida de Jesús está inaugurando un nuevo triunfo y poder sobre el mundo espiritual y sobre Satanás. De tal manera que, cuando llegamos a la quinta trompeta y nos dice: "Y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra", ¿qué creen que estamos leyendo? Estamos leyendo una recapitulación, ahora desde el punto de vista del dominio de Dios sobre el mundo espiritual y su juicio sobre el mundo espiritual.
Pero, ¿dónde comenzó el juicio de Dios sobre el mundo espiritual y sobre las huestes de Satanás? ¿Cuándo empezó? En su primera venida. No es algo que tenemos que esperar: "Ay, algún día Jesús va a derrotar a Satanás". No, Jesús ya derrotó a Satanás en la cruz y en su resurrección. Entonces, en su primera venida, Satanás fue echado desde el cielo y cayó a la tierra. Fue una especie de victoria de Jesús sobre Satanás; no es la victoria final, pero sí es una victoria que lo ata temporalmente.
Satanás arrojado y atado
Y quiero que lo vean más adelante, porque en el capítulo 12 van a encontrar lo mismo nuevamente, ahora siendo descrito todavía más. Capítulo 12 de Apocalipsis, versículo 9, dice: "Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado" —¿a dónde?— "a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él". Hay una especie de derrota de Satanás aquí siendo narrada, que creo que describe lo que pasó en la primera venida de Jesús.
Capítulo 20, capítulo 20, versículo 1, dice: "Vi a un ángel que descendía del cielo, con una llave del abismo". ¿Ya les suena parecido esto de la llave del abismo? Lo acabamos de leer: había una llave en la quinta trompeta que se le dio a la estrella. "Y un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos los mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo".
¿Qué está pasando? Jesús, en su primera venida, tiene una victoria sobre Satanás, en la cual es arrojado a la tierra, en la cual es descrito de diferentes maneras. Una: es arrojado a la tierra, se le da la llave del abismo. Pero en el capítulo 12 se describe como una victoria del arcángel Miguel sobre él, y en el capítulo 20 se describe como siendo atado, para que al final de este periodo de tiempo —en el cual la iglesia sea triunfante y avance el reino de Dios—, al final, se le dé una oportunidad más para hacer guerra contra Dios: juntar a las naciones y hacer guerra contra Dios.
Entonces, así lo vamos a leer varias veces a lo largo del libro de Apocalipsis. La manera en que se ve esta imagen de Satanás es: en la primera venida de Cristo es derrotado Satanás, pero al final del tiempo, justo antes de que Jesús regrese nuevamente, se le da una oportunidad más para juntar a las naciones, para volver a engañar a todos y hacer guerra contra Dios. Lo cual está siendo descrito en el capítulo 12, donde dice, al final del versículo 11... pero en el versículo 12 dice: "¡Ay de los moradores de la tierra y del mar!, porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo". Esto solo es un periodo muy cortito, al final, en el que se le va a dar oportunidad a Satanás de hacer guerra mundial contra los santos. Es algo muy breve.
Las cámaras de afuera
Más o menos, estos son paralelos que hay en el libro de Apocalipsis. Aparece... y cada vez es narrado de una manera ligeramente diferente, pero es el mismo evento. Y esta guerra que hace Satanás contra Dios también aparece varias veces a lo largo del libro de Apocalipsis, igual narrada desde diferentes ángulos. Tenemos unas cámaras aquí afuera —por si alguien está pensando robar, los tenemos grabados a todos—, y cada vez que vemos un evento que está sucediendo ahí afuera... A veces nos ha tocado grabar choques, a veces asaltos, a veces que están tratando de robarse los tapones de sus coches. Y cada vez que revisamos las cámaras, estamos viendo todos los ángulos que tenemos para tratar de entender mejor cómo pasó.
Entonces, tenemos una cámara viendo para abajo, una cámara viendo para arriba, una cámara viendo de frente, y eso nos ayuda a tener una mejor perspectiva de toda una escena. Lo mismo está sucediendo en Apocalipsis: Apocalipsis nos está narrando los mismos eventos desde diferentes ángulos y con diferentes enfoques. Cada vez que lo ves, lo ves de una manera un poco diferente, para entender un nuevo aspecto de lo mismo. Tengan eso en mente; eso es muy, muy importante para que el libro de Apocalipsis tenga sentido.
Las langostas del abismo
Este es juicio sobre Satanás, y Satanás tiene la oportunidad en este último periodo de tiempo. Recuerden: esta quinta trompeta ya desata, ¿no? O sea, aquí tienen a Satanás, que cae del cielo a la tierra —y lo que creo que está sucediendo: esta es la primera venida—, y luego está haciendo un brinco a justo antes de la segunda venida, para decirnos que entonces se le da oportunidad de tomar la llave, abrir el pozo del abismo. Y ahora sí sube... surgen del abismo langostas. Y el abismo también aparece en Lucas 8:30. ¿No se acuerdan, cuando Jesús está sacando al demonio de un hombre gadareno, y lo envía a los cerdos? Pero lo envía a los cerdos porque los demonios le piden que no los envíe al abismo. Hay otras partes de la Biblia que nos describen el abismo; no nos vamos a meter en eso.
Pero salió humo, y salen langostas sobre la tierra. Estas langostas son simbólicas de los poderes demoníacos. Y pueden ver que todo esto es simbólico porque —cuenten cuántas veces aparece aquí, en el capítulo 9 y en el 10, la palabra "como"—: o sea, "se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra"; "su tormento era como tormento de escorpión"; o "el aspecto de las langostas era semejante a caballos preparados para la guerra"; y dice: "en las cabezas tenían como coronas de oro". Y todo esto está diseñado para decirnos: no era eso; es algo parecido, y esto es simbólico de otra cosa.
Entonces, vamos a encontrar... y esto viene de otros pasajes de la Biblia. Nuevamente, no nos vamos a meter mucho ahí, pero sí se los quiero explicar, porque creo que es importante la descripción que tenemos de estas langostas. Preparadas para la guerra, porque van a hacer guerra: es lo que salen a hacer; tienen un poquito de tiempo, van a hacer guerra. Y tienen coronas porque se les da oportunidad de reinar. Básicamente, Satanás y sus huestes tienen este último periodo de tiempo en la historia, antes de que Jesús regrese, para tener autoridad y para gobernar.
Sus caras eran como caras humanas: eso representa que tienen inteligencia y razón, raciocinio como humano; tienen esta dinámica de interacción humana. Tienen cabello como cabello de mujer, que representa la seducción a la humanidad de estas huestes celestiales. Y sus dientes eran como de leones: eso muestra su ferocidad. Y tienen corazas como corazas de hierro, nuevamente dándonos una imagen de soldados, o de batalla. "El ruido de sus alas era como el estruendo de muchos carros de caballos corriendo a la batalla; tenían colas como de escorpiones" —nuevamente, algo simbólico de cómo están hiriendo a la gente—, "y también aguijones; y en sus colas tenían poder para dañar a los hombres durante cinco meses".
Y cinco meses, nuevamente, no creo que es un número literal; creo que es un número simbólico, porque el periodo de vida de una langosta, ¿saben de cuánto es? Cinco meses es el periodo de vida que tienen. Eso significa que solo tienen un breve tiempo. Acuérdense: esto es justo antes de la segunda venida; esto es algo breve que Dios permite justo al final. Entonces, cinco meses: un periodo muy determinado en el que le da poder y le da vida a las autoridades demoníacas para hacer lo último que van a hacer.
Un tormento espiritual
Y el ataque, entonces, vean: no es físico, es espiritual. Por eso dice: "Se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni ninguna cosa verde alguna, ni ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes". Ese sello de Dios hace referencia ¿a quiénes? A los 144,000 que ya leímos en el capítulo 7. Y entonces está explicándonos... A pesar de que ya hubo daño a la vegetación aquí, ¿cómo que otra vez? Por eso no es cronológico, y no es literal todo esto, porque tenemos un retroceso: otra vez parece ser que no hay daño en la vegetación. Pero el punto de explicarlo de esa manera no es que no hay daño a la vegetación; el punto es explicar que no es algo físico lo que van a hacer; es algo espiritual.
Y de ahí viene —pongan mucha atención; yo sé que vamos a mil kilómetros por hora—, pero el punto de que no hay daño físico, sino un daño espiritual, nos muestra qué es lo que significa cuando dice: "En aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; y ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos". ¿A qué creen que se refiere eso? ¿Aquí tenemos un planeta tierra poblado por zombis, gente inmortal que no se puede morir? ¿Qué significa? Significa que si tú eres enemigo de Dios, si tú eres de los que pertenecen a Satanás y a sus huestes, tu vida no tiene sentido; mejor estarías muerto. No hay esperanza en tu vida; preferirías estar muerto. ¿Por qué? Porque vives sin esperanza.
Creo que hay un aspecto espiritual, emocional, acerca de la realidad que existe para todos aquellos que no conocen a Cristo Jesús aquí: "¿Qué diferencia hay si me muero? Al fin y al cabo no hay nada después de la muerte". Pero, al mismo tiempo, podría ser indiferente a la muerte y puedo decir: "Mejor muerto que vivo, porque no hay esperanza en la vida, y la vida no se trata de nada, y no tiene sentido nada de lo que hacemos, porque al final nos determina la no existencia a todos, y ya". Que es lo que la mayoría del mundo ha ido creyendo más y más. Pero, al mismo tiempo, tienes miedo de la muerte; al mismo tiempo no te atreves a enfrentar la muerte; al mismo tiempo dices: "Sí, pero quién sabe. Pero no sé qué es lo que hay".
Entonces, hay ese sentido de desesperanza ahí; es decir, un sentido de frustración dentro de la humanidad que no conoce a Cristo: de desear estar muertos y al mismo tiempo tener miedo de la muerte. Porque nuestra vida no significa nada más que materia y químicos; somos accidentes cósmicos: es lo que nos dice el naturalismo, es lo que nos dice la evolución. Si eso es cierto, entonces no hay diferencia entre estar vivo y estar muerto; al fin y al cabo, somos solo materia. Pero la realidad es que, si tú le preguntas a alguien acerca de la muerte, la muerte es lo que más teme alguien que no conoce a Cristo. Creo que es la realidad que está explicando este pasaje: la desesperanza que existe en aquellos que no pertenecen a Dios.
Cosas huecas
¿Y saben quién, saben quién está dando este tipo de sentido a la humanidad? Satanás y sus huestes. ¿De dónde viene la desesperanza? De cosas huecas, de cosas vacías. La verdadera tortura espiritual es pensar que algo te hace feliz y al final encontrar que sigues siendo igual de miserable que antes, aun después de haberlo obtenido, ¿no es cierto? "Si tan solo tuviera más dinero...". Y tienes más dinero, y sigo estando vacío. "Si tan solo pudiera disfrutar mi sexualidad plenamente, como yo quisiera disfrutarla...". Y llegas a disfrutarla de esa manera, como tú quieras y como se te antoje en la carne, y terminas vacío. "Si tan solo tuviera más reconocimiento de la gente, y la gente me viera como una persona importante e influyente...". Y llegas a ese momento, y lo obtienes, y sigues vacío.
Y la gente que se droga, la gente que se alcoholiza, la gente que busca felicidad y satisfacción en todas estas cosas, al final se dan cuenta de que no hallan nada. Y esa es la peor tortura espiritual que hay; eso hace que nuestra vida no signifique nada. Porque entonces decimos: "Entonces, ¿qué hago? Estoy buscando felicidad y no la encuentro; estoy buscando satisfacción y no veo por dónde va". Solo Dios puede satisfacer. Es por eso que hay una diferenciación en este pasaje entre los que tienen el sello de Dios en sus frentes y los que son atormentados por Satanás y sus huestes.
Porque los que tienen el sello de Dios en sus frentes no pueden ser atormentados espiritualmente. Ellos saben que pertenecen a Dios; ellos sí tienen esperanza, y ellos sí dicen: "Aunque me muera, no importa; tengo esperanza, porque soy de Dios". Y hay algo aquí que ellos no pueden hacerles a los hijos de Dios: ellos no pueden crear esta desesperación espiritual y esta tortura espiritual que experimentan aquellos que no tienen a Cristo. ¿Lo ven? Esto está describiendo cómo va a terminar la humanidad, en estas dos categorías de gente: aquellos que viven sin esperanza y aquellos que sí tienen esperanza.
La sexta trompeta: los cuatro ángeles desatados
El tercer punto del juicio es que el juicio es sobre nuestro corazón. La sexta trompeta desata toda clase de guerras, toda clase de poder de los reinos, entre los cuales dice: "Oí una voz de entre los cuatro cuernos del altar de oro que estaba delante de Dios, diciendo al sexto ángel que tenía la trompeta: Desata a los cuatro ángeles que están atados junto al río Éufrates. Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y año". Entonces, aquí tenemos otros cuatro ángeles. En el capítulo 7 tuvimos unos cuatro ángeles, ¿se acuerdan? Son... perdón, el capítulo 8... en el capítulo 6, que son los sellos, y cuando estos sellos se desatan, ahora sí, capítulo 7: los cuatro ángeles, dice, que detienen los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno hasta que esté completo el número de los sellados por Dios, los siervos de Dios.
¿Ya vieron eso? Hay cuatro ángeles que detienen... ¿a quiénes? Son cuatro ángeles de Dios que están deteniendo a cuatro ángeles de Satanás. Pero ya, dentro del número completo de los sellados, ahora sí son sellados. Eso es lo que tenemos en los versículos 14 y 15: son desatados los cuatro ángeles que ya están preparados. Ahora sí ya es el final, ya es justo antes de la segunda venida: es la hora, día, mes y año. Y ahora sí se desata una guerra, se desata una autoridad de parte de Satanás y de sus huestes que no ha existido jamás hasta el día de hoy.
Y este número de 200 millones simplemente es un número que describe una multitud que no se puede contar. No hay ningún lugar en la tierra donde quepan 200 millones de caballos. Pero literalmente es "doble miríada de miríadas" lo que dice, y simplemente es un número que se usa en la Biblia para describir muchísimos. No se imaginan cuántos son; no los pueden ni contar. Pero esto representa las huestes de Satanás siendo liberadas para hacer guerra.
Pero, ¿a quiénes hieren? A los de Satanás. Es la peor traición posible: los que seguían a Satanás son los mismos que Satanás al final va a herir. ¿Va a herir a los santos también? Sí. Pero el juicio de Dios no es contra sus santos. El juicio de Dios es ¿contra quiénes? Contra sus enemigos. ¿Y a quién va a usar para juzgar a sus mismos enemigos? A Satanás. ¿No es interesante? ¿No es increíble que Dios diga: "Mi juicio, mi juicio contra ustedes, va a ser de parte de aquel..."? O sea, el que los va a hacer sufrir va a ser el mismo al que ustedes sirven; ese mismo al que ustedes sirven es el que les va a causar dolor, y sufrimiento, y muerte. El juicio de Dios no es sobre sus hijos; el juicio de Dios es sobre sus enemigos.
El Éufrates: la frontera
Y esta es la imagen del Éufrates. A lo largo de la Biblia lo van a encontrar: en Génesis 15, en Deuteronomio 1, en Josué 1 al 4 —perdón, 1:4—, Jeremías 46. Van a encontrar que el Éufrates siempre simboliza el límite, la frontera del pueblo de Israel contra aquellos que los invaden, contra sus enemigos. Entonces, el Éufrates no está diseñado aquí para ser tomado como una ubicación geográfica; está diseñado para entenderlo como el límite entre el reino de la luz y el reino de las tinieblas. Y entonces ahí es donde se desata la oportunidad para que el reino de las tinieblas tenga autoridad sobre la tierra, toda la tierra; por eso son cuatro.
Y quiero que vean cómo termina aquí. Dice... y todo este simbolismo que hay de la boca tiene que ver con el engaño. La manera en que Satanás engaña a todos está siendo simbolizada por su boca. De su boca salía fuego: eso simboliza que es lo que él dice lo que está engañando a las naciones, la autoridad que tiene para engañar. Por eso el simbolismo que hay aquí en sus colas, que son semejantes a serpientes: Satanás es la serpiente; simboliza que su poder viene de Satanás. Y esta imagen de fuego, de humo, también es para simbolizar que son huestes demoníacas, satánicas, las que tienen esta autoridad.
Ni aun así se arrepintieron
Pero fíjense lo que dice. A pesar de todos estos juicios, a pesar de que Satanás mismo es el que está causando aflicción a los que le siguen, dice: "Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra, de madera, las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar; y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos". ¿Qué representan los juicios de Dios? Representan oportunidades, ¿para qué? Para arrepentimiento. Dios diciendo: "¿Saben qué? Quiero que vean qué tan grave es el pecado".
Cada vez que veas un terremoto en una parte del mundo, un tsunami, o enfermedad —de cáncer, de sida, de lo que sea—, cada vez que veas que las cosas no funcionan como deberían de funcionar, piensa: Dios está dándote otra oportunidad para arrepentirte. Dios está mostrando qué tan grave es el pecado para Él, y está diciendo: "Arrepiéntete". Y sin embargo, a pesar de esas llamadas de atención, a pesar de sus juicios tan claros de parte de Dios, la gente sigue diciendo: "Prefiero estar como estoy; prefiero seguir viviendo para mí mismo". Romanos 2:4 habla acerca de eso.
Jericó: las trompetas de la conquista
Una imagen más que quiero mostrarles, y esta imagen es la imagen de las trompetas como imagen de conquista. ¿Se acuerdan de la historia de Jericó? Ahora ya ha salido el pueblo de Israel de Egipto, y ahora ya están bajo el mando de Josué. Y bajo el mando de Josué, ahora ya han salido a conquistar. La primera ciudad que salen a conquistar, ¿cuál es? Jericó. Y Jericó contiene probablemente algunas de las imágenes más significativas de lo que estamos leyendo aquí en las trompetas. ¿Por qué? Porque al pueblo de Dios se le ordena que le dé la vuelta a la ciudad de Jericó seis días, y que dé la vuelta el pueblo de Dios guiado por siete sacerdotes con siete trompetas. ¿Y el séptimo día qué van a hacer? Dar la vuelta siete veces, y a la séptima van a tocar sus trompetas. ¿Y qué va a pasar? Los muros van a caer.
Es la imagen más significativa, creo, que hay aquí en las siete trompetas de Apocalipsis, porque es la conquista: simboliza la conquista de Dios sobre sus enemigos. Josué capítulo 6, versículos 1 al 7. Y es significativo que la oscuridad y el granizo fueron usados por Dios para derrotar a los enemigos de Dios en Josué capítulo 10. Esos son detalles de más que hay aquí; nada más se los menciono: la conquista de Dios sobre sus enemigos. Pero especialmente aquí —recuerden, el próximo domingo vamos a ver esto—, tenemos el ángel y el librito, y tenemos los dos testigos, y eso va a representar el testimonio de la iglesia de Dios en la tierra.
La trompeta de nuestra redención
Entonces, el contraste a lo largo de todo el libro de Apocalipsis es: los que son de Dios y los que no son de Dios. Lo cual significa que, cuando tú ves cómo Dios conquista a sus enemigos, también puedes ver cómo nos ha conquistado a nosotros como sus hijos, ¿no es cierto? Y eso creo que para nosotros simbolizan las trompetas de Dios. Porque cuando leemos en 1 Tesalonicenses 4:16 que es con la trompeta de Dios que seremos transformados en el aire y nos reuniremos con Cristo; 1 Corintios 15:52, que también dice que la trompeta final sonará, y entonces, en un abrir y cerrar de ojos, seremos transformados y nos reuniremos con Cristo... Esas imágenes de una trompeta, para nosotros, no es una trompeta de juicio; es una trompeta ¿de qué? De redención. Las trompetas que para los que son enemigos de Dios representan juicio y condenación son trompetas que para nosotros representan que Dios nos ha conquistado como sus hijos.
Y quiero que piensen en esta imagen que viene de 1 Corintios 6:9 al 11. Dice: "¿O no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos de vosotros; pero fuisteis lavados, pero fuisteis santificados, pero fuisteis justificados en el nombre del Señor Jesucristo, en el Espíritu de nuestro Dios". 1 Corintios 6:9 al 11.
Cuando estoy leyendo sobre estas trompetas, y veo el juicio de Dios sobre el pecado, y veo a esta gente que está recibiendo el juicio de Dios, digo: "Señor, yo no soy tan diferente a ellos. Pero la diferencia es que me has salvado por tu gracia". Esa es la gran diferencia. "Esto era yo; esto es lo que yo merezco. Señor, yo merezco tu juicio; yo merezco que mi pecado sea castigado por ti, porque he roto tu ley y me he rebelado contra ti. Y yo prefiero mi gloria, y yo prefiero las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra, de madera, que no pueden ver ni oír. Pero eso es lo que prefiero si yo voy de acuerdo a mi naturaleza; lo que mi corazón realmente quiere, eso lo prefiero. Pero tú me has redimido; tú me has mostrado, por tu gracia, lo increíble que significa que has venido, te has encarnado en la historia de nuestra humanidad, para dar tu vida por mí y derramar tu sangre". Y por eso hoy no tengo que tener miedo de estas cosas; no tengo que decir: "Señor, qué terrible es Apocalipsis 8 y 9", porque yo no voy a recibir esos juicios, porque yo soy de los que han sido sellados con tu nombre en su frente.
Sentado a los pies de Jesús
Y me encanta... piensen esto. Ya les dije un poquito de esta historia del endemoniado gadareno, en Lucas 8, pero esta es la imagen final con la que quiero dejarlos, porque representa el rescate de Dios de las huestes de Satanás, ejemplificada en el endemoniado gadareno. Lucas 8:33 dice: "Los demonios salieron del hombre y entraron en los cerdos; y la piara se precipitó por el despeñadero al lago, y se ahogaron. Y cuando los que los cuidaban vieron lo que había sucedido, huyeron y lo contaron en la ciudad y por los campos. Salió entonces la gente a ver qué había sucedido; y vinieron a Jesús, y encontraron al hombre" —fíjense, es el endemoniado gadareno—, "encontraron al hombre de quien habían salido los demonios" —¿dónde?—, "sentado a los pies de Jesús, vestido y en su cabal juicio; y se llenaron de temor".
¿Por qué? Porque alguien que había estado dominado y bajo la tortura espiritual de las huestes de Satanás ahora era libre; ahora conocía a un Salvador que se llamaba Jesús. ¿Quieres tú experimentar eso en tu vida también? Esa es la invitación de Apocalipsis 8 y 9.
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