La invitación al banquete de Gracia Eterna
¿Por qué la salvación es gratuita si alguien tuvo que pagarla? Isaías 55 invita a los sedientos y a los que no tienen dinero a un banquete de gracia, y explica el famoso “mis pensamientos no son sus pensamientos” en su contexto real: el evangelio no encaja en nuestra lógica. Una invitación con fecha: busquen al Señor mientras puede ser hallado.
Transcripción
Repaso: el Dios fiel de Isaías 54
… (la grabación comienza con el predicador aclarando la referencia en pantalla) …está mal: el capítulo es 55. No lo cambié ahí; sí sería 55.
El domingo pasado vimos Isaías 54 y la idea de un Dios fiel, de un Dios que, a pesar de nuestra incapacidad de presentarnos delante de él con lo que necesitamos, a pesar de que hemos fallado, de que somos como una mujer estéril, él nos dará descendencia a través de Jesucristo, y esa es la iglesia de Dios. Y a pesar de ser como una mujer infiel, una esposa adúltera, él va y nos redime, y nos da esta seguridad, este tipo de seguridad que no encontramos en personas.
Es casi seguro que si tú pones tu confianza en una persona, te va a decepcionar, te va a desilusionar. Agarras una, dices: me ama, no me ama, me ama, no me ama. Ese es el tipo de inseguridad que encontramos en las relaciones humanas. Pero la manera en que Dios nos ama, la manera en que Dios nos redime, es la única verdadera y segura esperanza para nuestras vidas; es la única manera en la cual encontramos verdadero consuelo para el futuro.
Isaías 55: la invitación al banquete
Y eso es lo que continúa en el capítulo 55, en donde vamos a estar viendo esta invitación a un banquete eterno de gracia. Y este es probablemente uno de los capítulos más explícitos de toda la Biblia en cuanto a cómo es que funciona la gracia de Dios en la redención del hombre, cuál es la naturaleza del evangelio que predicamos. Y ahorita que mencionaban lo de las cinco solas —que es lo que vamos a estar viendo a partir del próximo domingo, con un estudio del libro de Gálatas—, vamos a ver este tema una y otra vez siendo explicado: cómo es que no es por la ley que somos justificados, y es a través de la fe que somos justificados, solamente por la obra que Dios hace, y no por las cosas que nosotros podemos hacer. Ese es el mensaje que surge en la Palabra de Dios una y otra vez. Pero este capítulo tiene condensado dentro de sí este mensaje del evangelio de una manera tan clara y tan explícita.
Quiero que lo vean: "Todos los sedientos, vengan a las aguas; y los que no tengan dinero, vengan, compren y coman. Vengan, compren vino y leche sin dinero y sin costo alguno. ¿Por qué gastan dinero en lo que no es pan, y su salario en lo que no sacia? Escúchenme atentamente, y coman lo que es bueno, y se deleitará su alma en la abundancia. Inclinen su oído y vengan a mí, escuchen y vivirá su alma; y haré con ustedes un pacto eterno, conforme a las fieles misericordias mostradas a David".
Todo este capítulo —vamos a empezar a meditar en cada sección de este capítulo—, pero todo este capítulo está en la primera persona del singular: es Dios hablando acerca de lo que él hace. Es él el que está comunicando este mensaje como el que tiene la iniciativa, el autor de la iniciativa de la redención del hombre.
La pequeña niña de los cerillos
Hans Christian Andersen escribió una pequeña historia en 1845 llamada "La pequeña niña de los cerillos". Y en esa historia cuenta sobre una niña que está, en año nuevo, vendiendo cerillos en la calle, y ella no está pudiendo venderlos. Le da miedo regresar a su casa porque la va a golpear su papá si no ha vendido cerillos. Y cuenta cómo se está asomando a las casas, porque es año nuevo, entonces está asomándose en las ventanas de las casas, y está viendo cómo es que en las diferentes casas están festejando, y tienen comida, y están dentro del calor de una casa, no afuera en el invierno. Y pues ella ve todo eso, y entonces encuentra un pequeño lugar donde ella hace su propio festejo con sus cerillos, que ya estaba vendiendo, y se imagina cómo sería estar dentro de una de esas casas, cómo podría ser su vida con el calor de una familia, y con comida, y con el amor que ella no ha experimentado en su propia vida. Y bueno, esto es muy triste: la niña se muere por el frío de la noche.
Una historia más trágica: Lucas 14
Pero en Mateo 22 y en Lucas 14... vean Lucas 14; van a encontrar una historia más trágica que esa. Si pensaban que esa historia es triste, Lucas 14:15 dice: "Cuando uno de los que estaban sentados con él a la mesa oyó esto, le dijo: 'Bienaventurado todo el que coma pan en el reino de Dios'. Pero Jesús le dijo: 'Cierto hombre dio una gran cena e invitó a muchos. A la hora de la cena envió a su siervo a decir a los que habían sido invitados: "Vengan, porque ya todo está preparado". Pero todos a una comenzaron a excusarse. El primero le dijo: "He comprado un terreno y necesito ir a verlo; te ruego que me excuses". Otro dijo: "He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos; te ruego que me excuses". También otro dijo: "Me he casado y por eso no puedo ir". Cuando el siervo regresó, informó de todo esto a su señor. Entonces, enojado, el dueño de la casa dijo a su siervo: "Sal enseguida por las calles y callejones de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los ciegos y los cojos". Y el siervo dijo: "Señor, se ha hecho lo que usted ordenó, y todavía hay lugar". Entonces el señor dijo al siervo: "Sal por los caminos y por los cercados, y obligados a entrar, para que se llene mi casa. Porque les digo que ninguno de aquellos hombres que fueron invitados probará mi cena"'".
¿Ven lo trágico de esa historia? En esa historia están afuera, viendo sus vidas en el frío del invierno, con hambre, y están siendo invitados a entrar a la casa, a participar del banquete, y todos tienen un pretexto por el cual no pueden ir. Es buena idea eso de buscar a Dios, y es buena idea eso de vivir para Dios y ser un cristiano que vive para Dios en todas las áreas de su vida, pero estoy demasiado ocupado ahorita, tengo demasiadas cosas sucediendo que ahorita son más importantes. Esa es la gran tragedia de nuestra sociedad: tenemos cosas que consideramos más importantes que el evangelio, que es una invitación abierta para venir y tener una relación con nuestro Creador, para venir y conocer a nuestro Creador y poder vivir para él a través de lo que él ha hecho por nosotros. Dios mismo se está ofreciendo a nosotros a través del evangelio.
Un banquete para necesitados
Y eso es con lo que nos presenta este capítulo. Número uno: nos presenta un banquete para necesitados. Lo pueden ver ahí: "Todos los sedientos". Ustedes, sedientos; ustedes que necesitan; ustedes que saben que necesitan tomar agua porque tienen tanta sed, y hay solo una cosa que puede satisfacerlos: vengan ustedes. Esta es la categoría: aquellos que saben que necesitan a Dios en sus vidas, aquellos que se han dado cuenta de que ellos no tienen lo que puede traer satisfacción a sus almas. Yo no puedo proveer para mí mismo lo que yo necesito; necesito ayuda externa, necesito que alguien más provea lo que necesita mi corazón.
Hermanos, la gracia de Dios no es una teoría: la gracia de Dios es una experiencia. No es algo que solamente conoces aquí arriba, así de "Dios tiene gracia para conmigo, tiene misericordia para conmigo, quiere perdonarme". No es algo que solo sé: es algo que experimento, es algo que siente mi alma, esta necesidad de experimentar a Dios, de experimentar lo que él ha hecho por mí. Esto es de lo que está hablando este pasaje.
Hoy en la mañana también meditábamos sobre pasajes que tienen que ver con la experiencia: cómo vivimos la vida cristiana, no cómo conocemos la vida cristiana, sino cómo la vivimos; qué es lo que produce en nuestro corazón; cómo es que entendemos que se trata de lo que Dios provee, no de lo que nosotros proveemos para nuestras propias vidas, sino de lo que Dios provee para nuestras vidas. Entonces, aquí están las categorías que son mostradas de lo que quiere mostrarnos el pasaje: "los que no tengan dinero, vengan, compren y coman". O sea, los que están en bancarrota, los que no tienen nada que traer: "vengan, compren vino y leche sin dinero y sin costo alguno".
Agua, leche, vino y pan
Bueno, hay varias cosas que están aquí. Una es que el banquete que nos está ofreciendo Dios es un banquete de agua. Esta imagen está a lo largo de toda la Biblia, y todo el Nuevo Testamento nos muestra esta imagen. Por supuesto, la Biblia termina con esa imagen, con algo muy parecido a lo que dice Isaías 55: "El Espíritu y la esposa dicen: 'Ven'. Y el que oye, diga: 'Ven'. Y el que tiene sed, venga; y el que desee, que tome gratuitamente del agua de la vida". Y por supuesto, en el ministerio de Jesús, muchas veces hizo referencia a la manera en que lo que él venía a proveer era agua: "Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed", le dijo a la mujer samaritana, "pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna".
Entonces el agua representa el sustento para la vida: es lo que necesitas para poder vivir. La leche representa la nutrición y el crecimiento que necesitamos para seguir viviendo una vez que tenemos vida, como leemos en 1 Pedro 2:2. Y por último, el vino, en la Palabra de Dios, representa celebración y gozo. Eso es lo que provee Dios para nuestros días: tenemos esperanza para el futuro. Leíamos hoy en la mañana acerca de las bodas del Cordero en Apocalipsis 19. Esa es la esperanza que nos espera, y entonces podemos gozarnos y celebrar; y el vino representa la celebración. Y por eso Jesús convirtió el agua en vino en las bodas de Caná, Juan 2, porque esto es lo que vino a hacer por nosotros: a proveer una verdadera fiesta, porque nos vamos a casar, porque va a haber una boda entre el Creador y su creación, entre Jesús y su iglesia.
También tenemos el pan. Juan 6:35: "Yo soy el pan de vida". También soy el pan, como el maná que cayó del cielo; así también ese pan, que era el maná, representaba lo que yo venía a hacer por ustedes: proveer sustento, proveer satisfacción, proveer propósito para su existencia. Esto es de lo que se trataba el ministerio de Cristo y la obra que él venía a hacer en la cruz.
Sin dinero, porque alguien ya pagó
Entonces, la pregunta que surge —y el pasaje la presenta— es, cuando dice "compren sin dinero y sin costo alguno": ¿no significa que no costó lo que nos está proveyendo? Sí. Y eso es lo que leímos en el capítulo 53: "Mas él, herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por sus llagas fuimos sanados". Sí, un costo: alguien pagó. Por eso es que puedes ir ahora; ustedes ya no tienen que pagar. ¿Cómo puedes comprar algo que no está a la venta? ¿Cómo puedes pagar por algo que ya fue pagado? No puedes pagarlo nuevamente. Ese es el punto del texto: vengan sin dinero, compren sin costo alguno, porque yo ya pagué lo que costaba la redención de la humanidad, y ustedes ya no tienen que hacer nada; todo está hecho. Por eso Jesús dijo en la cruz: "Consumado es". Ya, yo acabé con el precio; yo tomé sobre mí toda la culpa de aquellos que yo he de redimir.
Escuchen y vivirá su alma
"Escúchenme atentamente, y coman lo que es bueno, y se deleitará su alma en la abundancia. Inclinen su oído y vengan a mí". Escuchen mi Palabra, estén anhelando escuchar: esa es la manera en que van a disfrutar de este banquete. Bien, ¿listos para escuchar hoy la Palabra de Dios? ¿Están diciendo: "Sí, no puedo esperar a escuchar lo que Cristo ha hecho por mí; ese es el banquete que me está ofreciendo"? Eso es lo que hace que viva nuestra alma: cuando escuchamos el evangelio y escuchamos lo que Jesús hizo en la cruz por nosotros, y algo surge dentro de nosotros que dice: esto es lo mejor que he escuchado en toda mi vida. No hay nada mejor que entender lo que mi Creador ha hecho por mí, que me está ofreciendo gratuitamente, que yo puedo recibir hoy y gozarme en estas verdades junto con mis hermanos y hermanas en Cristo.
Esa es la razón por la que nos reunimos como iglesia: porque no podemos esperar a escuchar las palabras que Dios tiene para nosotros, que son un banquete espiritual, todos los domingos. Y espero que a lo largo de toda la semana estemos pensando eso: Señor, tú me estás invitando. "Inclina tu oído a mí", dice Dios, "inclina tu oído a mí, escúchame, tengo algo que ofrecerte. Disfrútalo, es para ti, es para que puedas encontrar verdadera satisfacción y verdadero gozo para tu corazón".
El plan en la eternidad pasada
Y en la eternidad pasada, el Padre y el Hijo hicieron este plan, en el cual estaba una humanidad caída, una humanidad que había quebrantado la ley de Dios. Y entonces el Padre le dijo al Hijo: "Amo mi creación, amo a mis hijos, ¿cómo vamos a redimirlos?". Y el Hijo dijo: "Yo me ofrezco a pagar todo el precio de su culpa". Y el Padre entonces dice: "Bueno, pero eso significa que entonces vas a pagarlo todo, vas a sufrir todo el castigo; toda la furia de mi ira va a caer sobre de ti si tú pagas su precio". Y el Hijo dijo: "Sí, lo haré, que caiga sobre de mí". No habrá ningún descuento: el precio se paga completo, y ellos vivirán.
El pacto eterno con David
Lo cual nos lleva al siguiente punto del texto, que está en la segunda parte del versículo 3: "Haré con ustedes un pacto eterno, conforme a las fieles misericordias mostradas a David". ¿Cuáles misericordias? ¿Cuál es ese pacto que hace con David, este pacto eterno que hace de fidelidad con David? Bueno, es un pacto que encontramos en 2 Samuel capítulo 7, versículos 12 al 16: "Cuando tus días se cumplan y reposes con tus padres, levantaré a tu descendiente después de ti, el cual saldrá de tus entrañas, y estableceré su reino. Él edificará casa a mi nombre, y yo estableceré el trono de su reino para siempre. Yo seré padre para él y él será hijo para mí. Cuando cometa iniquidad" —porque él sufrirá la iniquidad como si fuera suya— "lo castigaré con vara de hombres y con azotes de hijos de hombres, pero mi misericordia no se apartará de él, como la aparté de Saúl, a quien quité de delante de ti. Tu casa y tu reino permanecerán para siempre delante de mí; tu trono será establecido para siempre".
Lo cual significa que el fracaso humano no podía destruir el pacto. De hecho, el pacto fue hecho considerando el fracaso humano como un factor, pero el pacto cubre el fracaso humano, y dice: es por él, por mi Siervo sufriente, el descendiente de David, que no importa que el humano haya fracasado, el pacto continuará eternamente. Y esto es lo que afirma Pablo en Romanos, cuando dice: "Apartado para el evangelio de Dios, que él ya había prometido por medio de sus profetas en las Sagradas Escrituras, es el mensaje acerca de su Hijo, que nació de la descendencia de David según la carne, que fue declarado Hijo de Dios con un acto de poder, conforme al Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos: nuestro Señor Jesucristo. Es por medio de él que hemos recibido la gracia y el apostolado para promover la obediencia a la fe entre todos los gentiles, por amor a su nombre, entre los cuales están también ustedes, llamados de Jesucristo".
Entonces, aquí está una clave muy importante que ya habíamos leído en el capítulo 45. Regresen unas páginas en sus Biblias, capítulo 45 de Isaías, versículo 22. ¿Se acuerdan? "Vuélvanse a mí y sean salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios y no hay ningún otro". Entonces, la idea del pacto de David es que este pacto se extendería. Y ustedes lo leen ahí, en las promesas dadas a David en 2 Samuel, que sí, de hecho, se extendería a las naciones. Y esto está siendo reafirmado aquí en el versículo 5: "Tú llamarás a una nación que no conocías, y una nación que no te conocía correrá a ti, a causa del Señor tu Dios, el Santo de Israel, porque él te ha glorificado". Entonces, hablando de David aquí, poniendo a David como el medio a través del cual vendría esta redención para las naciones, dice: estas naciones que no son Israel, que no son judíos, que ya han aparecido en otras partes de Isaías, ellos vendrán a conocer la salvación que yo estoy ofreciendo, sino es que no me conocían, naciones que no sabían nada acerca de este plan. En Cuajimalpa.
Una oferta con fecha de caducidad
Y entonces encontramos que este banquete para gentiles, de acuerdo al versículo 6, es una oferta limitada para esta era; tiene una fecha de caducidad. Lo ven en el versículo 6: "Busquen al Señor mientras puede ser hallado, llámenlo en tanto que está cerca". Vas a tener que ser intencional acerca de esta oferta que se te está haciendo. Vas a tener que decir: sí, tengo que reordenar las prioridades en mi vida, porque no sé cuánto tiempo me queda. No puedo esperar y decir, ah, bueno, como en la historia de Lucas 14: Señor, déjame hacer todas estas cosas primero, déjame casarme primero, y déjame ordenar mi vida primero, y déjame encontrar un mejor trabajo primero, y déjame poner orden en mi familia primero, y luego ya decido responder, veo si quiero responder a lo que me estás ofreciendo.
¿Se acuerdan de Lucas 13, Jesús explicando por qué mueren ahí los galileos a manos de Herodes, y luego también aquellos sobre los que cayó la torre de Siloé? Y le dicen: ¿por qué murieron? ¿Es porque pecaron sus padres, o por qué están siendo castigados? Y Jesús les dice: no, todos ustedes merecen morir de la misma manera; entonces, arrepiéntanse. Si ustedes están vivos hoy, es porque Dios les está dando una nueva oportunidad de responder al llamado que él está haciendo. Es la única razón por la que despertaron hoy en la mañana: es porque Dios está diciendo "ahí va otra vez el llamado, les estoy ofreciendo un banquete de gracia; ¿cómo vas a responder?".
Y entonces escuchamos ese llamado y realineamos toda nuestra vida con Cristo. No es nada más religión vacía; no es nada más así de "voy a ir a la iglesia hoy"; no es una lista de cosas con las que cumplimos como cristianos y decimos "ahí está, estoy respondiendo, fui a la iglesia". Es experimentar el perdón de Dios en nuestros corazones, y su gracia, de una manera nueva cada día. Por eso es que Pablo dice en 2 Corintios 6: "Como colaboradores con él, también les exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios, pues él dice: 'En el tiempo propicio te escuché, y en el día de salvación te socorrí'. Pero ahora es el tiempo propicio, y ahora es el día de salvación".
Esta era pasará. Y ya escuchábamos hoy en la mañana que esta era pasará en la segunda venida; la segunda venida de Cristo marca el principio de una nueva era, y entonces ya no habrá más oportunidad para salvación. Es decir, cuando Jesús regrese, entonces se habrá completado el número de los que han de ser redimidos como la iglesia de Cristo; ahí se acaba. Y no sabemos cuánto tiempo falta para eso, pero hoy estamos experimentando nuevamente la oportunidad que Dios da a todos los que vivimos en esta era presente, en este mundo caído y en esta vida tan corta y temporal: la oportunidad de recibir su gracia.
Un banquete incomprensible: solo requiere arrepentimiento
Lo cual nos lleva a la última parte de este pasaje, que es un banquete incomprensible. Y ahorita van a ver por qué creo que no entendemos cómo funciona bien este banquete, o no... humanamente nos cuesta entender cómo funciona. Porque vean lo que dice el versículo 7: "Abandone el impío su camino, y el hombre malvado sus pensamientos, y vuélvase al Señor, que tendrá de él compasión, al Dios nuestro, que será amplio en perdonar".
Entonces, lo primero que nos presenta acerca de este banquete que está ofreciendo Dios es que solo requiere arrepentimiento. Es lo que está pidiendo: "abandone el impío su camino". Ese es un aspecto negativo: abandonar nuestro camino de pecado, vete y no peques más. Pero también el lado positivo, que dice "vuélvase al Señor". Entonces no es nada más abandonar el pecado, es buscar a Dios cuando abandonamos el pecado, y encontrar en él la satisfacción que no podemos encontrar en ningún otro lugar. Y el pecado, que nos deja vacíos y que no nos llena y no nos satisface, ahora... es llenado ese espacio en nuestra vida por algo más perfecto y duradero, que es el amor de Cristo Jesús. Entonces así es como funciona: por el lado negativo, nos arrepentimos, dejamos a un lado el pecado; y por el lado positivo, corremos a los brazos de Cristo.
Entonces, esa es la diferencia entre un arrepentimiento que no lleva a la salvación y un arrepentimiento que sí lleva a la salvación, ¿verdad? No puedes nada más desesperarte en tu pecado, y no nada más decir "ay, sí, me arrepiento", y entonces, como Judas, me hundo en la depresión y en la tristeza que trae mi pecado, y nunca encuentro consuelo, nunca encuentro esperanza; y aunque tenga este sentimiento de arrepentimiento en mi corazón, no me está llevando a los brazos de Cristo. Pero por otro lado tienes a Pedro, que llora amargamente por el pecado de negar a su Salvador, pero después encuentra esperanza y perdón en lo que Cristo hizo por él, y es restaurado.
Entonces ahí está ese cuadro completo de lo que significa la vida cristiana. Y yo creo que aquí no nada más está hablando de lo que pasa al principio de la vida cristiana; creo que está hablando de lo que pasa durante la vida cristiana. Este es el proceso de santificación. Por eso dice "será amplio en perdonar", porque vamos a necesitar bastante perdón durante toda nuestra vida. No es nada más un solo momento en el que venimos a Dios y le decimos "perdóname": todo el tiempo nos estamos acercando a él y diciendo "Señor, he fallado, ayúdame, perdóname, restáurame, consuélame con lo que tú has hecho por mí". Y eso pasa una y otra y otra vez, hasta el día que estemos en la presencia de Dios.
Primero vengan, después abandonen el pecado
Primero es: vengan, acérquense, sin costo alguno; vengan a lo que les estoy ofreciendo, aquellos que están sedientos, si no tienen dinero, vengan, acérquense. Y después: ahora hagan a un lado este pecado, vean que ese pecado que ustedes pensaban que los satisfacía no los satisface. Entonces, por eso habla de estas tonterías de comer pan que no satisface. Porque así es el pecado, ¿no? O sea, nos sentimos vacíos después de consumirlo; pensamos que nos va a satisfacer, y comemos y comemos y comemos, y de repente aún tenemos más hambre, no nos llenó nada. Pensábamos que nos iba a llenar, pensábamos que nos iba a satisfacer. "¿Por qué gastan dinero en lo que no es pan, y su salario en lo que no sacia?". Abandonen su pecado; el hombre malvado, abandone sus pensamientos; acérquense a Dios.
Dice Apocalipsis capítulo 3, versículo 17: "Porque dices: 'Soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad', no sabes que eres un miserable y digno de lástima, y pobre, ciego y desnudo. Te aconsejo que de mí compres oro refinado por fuego para que te hagas rico, y vestiduras blancas para que te vistas y no se manifieste la vergüenza de tu desnudez, y colirio para ungir tus ojos y que puedas ver". O sea: tú crees que puedes ver, y que puedes escuchar, y que estás vestido con las mejores ropas. No te das cuenta de cuál es tu verdadera condición delante de mí. Ven, para que tengas lo que realmente necesitas para tu vida.
Esta es la invitación. Y veo que es un banquete incomprensible porque todo esto que he estado diciendo... si ustedes escuchan a la gente hablar acerca de Dios y hablar acerca de lo que creen acerca de Dios, sus ideas, sus filosofías acerca de Dios, van a darse cuenta de que algo está chocando aquí con el mensaje de la Biblia. Algo no cuadra en nuestra manera de ver a Dios y lo que la Biblia nos está diciendo acerca de Dios.
Un podcast y tres maneras de ver a Dios
Estaba escuchando un podcast que me llamó la atención, y les voy a decir quién es porque quiero que lo vean; creo que es súper interesante ver una conversación así. Es un podcast de Marco Antonio Regil. ¿Saben quién es? "100 mexicanos dijeron". Y él hace un podcast, y me apareció ahí en Facebook —¿conocen?—, donde me apareció, pero lo estaba viendo porque la pregunta era acerca de qué pasa cuando morimos y de qué se trata la vida. O sea, todas las preguntas importantes ahí las estaban haciendo. Pero tenían a un sacerdote católico, a un budista y a un ateo. Ahí están las tres opiniones.
Y lo interesante es que no se contradecían tanto entre ellos, en realidad; como que todos estaban más o menos en la misma idea, que era: échale ganas, vive tu vida lo mejor que puedas, y pues ama, y algo Dios tendrá para ti en el futuro, si es que Dios existe. Para el ateo era: bueno, pues yo nada más vivo mi vida lo mejor que puedo, porque no creo... no sé si Dios exista; supongo que es más agnóstico que otra cosa.
Y yo pensaba: cómo quisiera que hubiera alguien diciendo "bueno, esto es lo que dice la Biblia. Yo sé que ustedes tienen su propia idea sobre Dios, y sobre la salvación, y sobre el propósito de nuestra existencia como seres humanos, pero el mensaje de la Biblia es tan contracultural". O sea, va en contra de todo lo que pensamos acerca de Dios, de lo que nos gustaría pensar.
Porque hay gente que dice: ah, bueno, es que Dios es un montón de reglas, y lo que él quiere es que me porte bien y haga todo esto, y aquí está: bam, bam, bam, todo lo que puedo hacer y todo lo que no puedo hacer. Voy a tratar de cumplirlo lo mejor que pueda, y a ver si Dios me acepta al final. Esa es una manera de ver a Dios que mucha gente tiene; mucha gente religiosa tiene esa opinión acerca de Dios.
También están los deístas, que dicen: bueno, Dios sí creó el mundo, debe de haber un ser supremo en algún lugar que es el creador de todo, pero simplemente nos hizo y nos dejó ahí a nuestro propio destino. O sea, echó todo a andar y luego se fue a tomar una siesta, a esperar a ver qué pasaba, pero realmente no está involucrado con nosotros, no tiene una manera de relacionarse con los eventos del mundo y de nuestras propias vidas; él no está interesado en eso, tiene cosas más importantes de qué preocuparse. Y también están los ateos, que dirían: no, no hay ningún Dios; aquí estamos, y no sé cómo estamos aquí ni por qué estamos aquí, pero aquí estamos, no creo que haya nadie detrás de nada.
"Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes"
Bueno, hermanos, humanamente todas esas explicaciones podrían tener sentido para muchas personas, porque la gracia no tiene sentido; la manera de Dios de hacer las cosas no tiene sentido. Por eso dice —y aquí está un pasaje que ustedes conocen—: "Porque mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, ni sus caminos son mis caminos, declara el Señor. Porque como los cielos son más altos que la tierra, así mis caminos son más altos que sus caminos, y mis pensamientos más que sus pensamientos".
Porque normalmente usamos este pasaje para explicar la misteriosa providencia de Dios, como cuando pasan cosas que no entendemos y dices "bueno, los pensamientos de Dios no son como los nuestros". Normalmente así es como hemos usado este texto. Pero en realidad el contexto es: ustedes no entienden cómo funciona la salvación. Ustedes creen que entienden cómo tienen que vivir sus vidas y para qué tienen que vivir sus vidas, pero yo tengo un plan diferente, un plan, mi camino, en el cual el pecado es serio. Porque ustedes, por lo regular, minimizan la seriedad del pecado; dicen "nada, no pasa nada, no es tan grave mi pecado". Esa es una manera en que nosotros pensamos que Dios piensa muy diferente a nosotros.
También nosotros pensamos: bueno, si le echo ganas, Dios tiene que aceptarme; si me porto bien, Dios tiene que estar contento conmigo; no soy tan malo como aquel, entonces no estoy tan mal. Esa es otra manera en la que pensamos que es muy diferente a la manera de pensar de Dios. O, a lo mejor, Dios sí hace algo por mí, pero yo también tengo que cooperar un poco; tiene que haber esta colaboración entre Dios y el hombre, de tal manera que Dios haga —no sé— el 90, 95, 98%, a lo mejor, pero yo tengo que completar la obra con mi colaboración, mi esfuerzo, para ayudarle, echarle la mano un poquito a Dios. Esa es otra manera en que pensamos que es diferente a la manera de pensar de Dios.
Otra manera en que pensamos diferente a Dios es: las cosas que yo he hecho en mi vida son tan terribles que no hay manera de que Dios me pueda perdonar. ¿Cómo me va a aceptar Dios, sabiendo realmente quién soy y lo que he hecho y lo que hay en mi corazón? Esa es otra manera en que pensamos diferente a Dios, donde Dios dice: mi gracia es más grande que todo el pecado de toda la humanidad, de todas las generaciones, puesto junto.
Así que, por eso Dios dice: ustedes son muy diferentes a mí. No nada más porque no entienden lo que estoy haciendo en cosas misteriosas sobre mi voluntad, sino porque el evangelio mismo no tiene sentido para sus mentes. Y es por eso que mucha gente también está confundida sobre eso: "de veras, es que si alguien ha vivido como un narcotraficante y asesino, y ha hecho todas estas cosas durante toda su vida, y decide arrepentirse al final de su vida, ¿y entonces así de fácil Dios lo va a perdonar? Ya no tiene sentido". O sea, esas cosas nos causan conflicto. Si no entendemos correctamente el pecado, y si no entendemos correctamente el evangelio, no vamos a aceptar lo que este texto nos está diciendo acerca de Dios.
La lluvia que no vuelve vacía
Ahora dice: "Porque como descienden de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelven allá sino que riegan la tierra, haciéndola producir y germinar, dando semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía sin haber realizado lo que deseo y logrado el propósito para el cual la envié". Lo cual significa que este banquete es incomprensible porque es un llamamiento efectivo que no fallará. No entendemos cómo funciona eso, pero eso es lo que dice Dios acerca de su redención.
Me dice: hay estos ciclos de precipitación, ¿no?, con las lluvias: cae la lluvia y luego se vuelve a evaporar, y están las nubes, y luego vuelve a caer, y tiene este ciclo. Y Dios lo ha diseñado para cumplir con un propósito muy específico, que es que cuando cae, entra en la tierra y las semillas tienen la oportunidad de crecer por la lluvia que cae. Y recuerden esto en Monterrey hace poco, con la sequía de casi dos años que tuvieron en Monterrey: la desesperación que sentía la gente por querer tener lluvia, porque es vital para la vida. Y en Canaán existía la misma situación: muchas otras naciones tenían ríos y tenían diferentes fuentes de agua que en todo el año les proveían agua para sus cosechas, pero en Canaán dependían de una lluvia temporal que venía a lo largo del año, y si no llovía, entonces ya no había nada, porque la lluvia es la diferencia entre la vida y la muerte.
Pero la lluvia —y la nieve también, puesta como un símbolo de esto— nos muestra... nos está usando este símbolo para mostrarnos que la verdadera vida viene desde afuera de nosotros. Tú no lo puedes controlar, tú no decides cuándo llueve; pero cuando cae, vence a la muerte, no puedes apagarlo, y cumple el propósito de Dios.
Así que, cuando dice "así será mi palabra que sale de mi boca"... vean lo que dice el capítulo 40, ya lo habíamos estudiado. Isaías 40, versículo 8, dice: "Se seca la hierba, se marchita la flor, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre". Ahora se está completando lo que estábamos leyendo en el capítulo 40 acerca de la Palabra de Dios. ¿Cuál es la Palabra de Dios que permanece para siempre? Su palabra que da vida a los muertos. Esa es la palabra que no volverá vacía; él logrará su propósito.
Eso significa que el llamado de Dios es un llamamiento efectivo. Por eso dice en... bueno, no se los puse aquí en el texto, pero es 2 Corintios 2:14: "Pero gracias a Dios, que en Cristo siempre nos lleva en triunfo, y que por medio de nosotros manifiesta la fragancia de su conocimiento en todo lugar. Porque fragante aroma de Cristo somos para Dios entre los que se salvan y entre los que se pierden: para unos, olor de muerte para muerte, y para otros, olor de vida para vida. Y para estas cosas, ¿quién está capacitado?". Dios sabe a quién ha llamado y quién será salvo; a través de nuestra predicación el evangelio va a traer vida, porque Jesús no habría muerto en vano —es mi gramática—. Si Cristo no murió en vano, significa que él redimirá a un pueblo para sí mismo de todas las naciones, y no fallará. Ese es el llamamiento eficaz: "a los que predestinó, a esos también llamó; y a los que llamó, a esos también justificó; y a los que justificó, a esos también…".
La creación redimida
Bueno, y yo he pensado en esta analogía muchas veces. Vean lo que dice el versículo 12 —les voy a dar la analogía en un momento—: "Porque con alegría saldrán y con paz serán conducidos; los montes y las colinas prorrumpirán en gritos de júbilo delante de ustedes, y todos los árboles del campo aplaudirán. En lugar del espino crecerá el ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá el mirto; y esto será para gloria del Señor, para señal eterna que nunca será borrada". La creación misma será redimida por la obra de Dios. Esto que nos está ofreciendo no es nada más redimirnos a nosotros: es redimir a toda la creación.
Y por eso es que encontramos en Romanos 8 también, versículos 18 al 22: "Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada. Porque el anhelo profundo de la creación es aguardar ansiosamente la revelación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sometida a vanidad, no de su propia voluntad, sino por causa de aquel que la sometió, en la esperanza de que la creación misma será también liberada de la esclavitud de la corrupción a la libertad de la gloria de los hijos de Dios. Pues sabemos que la creación entera gime y sufre hasta ahora dolores de parto. Y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, aun nosotros mismos gemimos en nuestro interior, aguardando ansiosamente la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esperanza hemos sido salvados, pero la esperanza que se ve no es esperanza, pues, ¿por qué esperar lo que uno ve? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos". La creación será redimida, y escuchamos acerca de eso otra vez en la mañana.
Y vean la manera en que está revirtiendo la caída, o la maldición de la caída, en el versículo 13: "en lugar del espino". Las espinas, en Génesis, salen por causa del pecado y por causa de la desobediencia de Adán y Eva, y toda la creación cae bajo esta maldición de la que está hablando Romanos 8. Y ahora está revirtiendo eso, y entonces en lugar del espino crecerá el ciprés, y toda la creación, los árboles del campo, lo aplaudirán; los montes y las colinas prorrumpirán en gritos de júbilo delante de ustedes. Toda la creación está siendo redimida "para gloria del Señor y para señal eterna que nunca será borrada". Nunca más habrá otra caída como la de Adán, una vez que el segundo Adán termine de consumar su reino.
Los cincuenta pesos y la herencia
Ahí está. Eso es el mensaje de este capítulo. Espero que sientan el peso de la esperanza que está aquí, y de pensar, hermanos: ¿qué es esta vida?, ¿qué son las cosas que poseemos ahorita? Es como... y este es el ejemplo, esta es la analogía que he pensado acerca de esto muchas veces, se las he contado: pero imagínense que ustedes van en el metro o en el pesero y los asaltan y les quitan los 50 pesos que traían. Y ustedes están tan tristes porque aman tanto esos 50 pesos. Pero, irónicamente, ustedes iban en camino a cobrar una herencia de 50 millones. ¿Qué significan esos 50 pesos?
Esa es la perspectiva que quiere darnos la Palabra de Dios cuando habla de lo que viene, cuando habla de la verdadera esperanza que tenemos en Cristo Jesús. Esa es la perspectiva que quiere darnos: es que ustedes realmente atesoran y aman las cosas de esta vida como si fueran permanentes y como si fueran tan especiales, cuando lo que viene es mucho mejor. Por eso Pablo dice en Romanos 8:18: "Considero que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse".
Esa es la esperanza que nosotros tenemos como cristianos: no es nada más la salvación de pecadores, sino la redención de toda la creación. Y no nos podemos imaginar lo que la redención de Cristo Jesús realmente ha logrado. O sea, el panorama es mucho más amplio de lo que se imaginaban. Él es dueño de todo hoy, pero eso será perfecta y claramente evidente y glorioso cuando él regrese.
Así que vengan todos los que necesiten redención. Cristo Jesús todavía no ha regresado; hoy despertaron y ahora están aquí. Hoy es el día de salvación. Él es todo lo que han necesitado y todo lo que jamás necesitarán. La eternidad los espera: vengan a Cristo. Pues, de pie.
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