Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Isaías 56-57IsaíasNathan Díaz

Encontrando nuestro descanso en Dios

¿Cómo encontrar verdadero descanso para el alma? Isaías 56 y 57 muestran que ese descanso se ofrece incluso a los que se creían excluidos —extranjeros y eunucos— y que cuando no descansamos en Dios terminamos descansando en ídolos que nunca satisfacen. Dios habita en lo alto, pero también con el humilde y contrito de espíritu.

Transcripción

Volvemos a Isaías después de Gálatas

Bueno, dos meses de pausa tuvimos en Isaías, pero vimos el libro de Gálatas. Y el libro de Gálatas es un libro que también contiene los mismos mensajes, o los mismos temas, de redención y de la manera en que, por ejemplo, Isaías 53 nos muestra la justificación por fe. Porque es el Siervo del Señor el que hace la obra por su pueblo, el que carga con el pecado del pueblo. Esa es la misma idea que es desarrollada en el Nuevo Testamento, pero ahora encuentra su cumplimiento en Cristo. Y Gálatas fue una buena pausa en el libro de Isaías.

Y en este punto del libro de Isaías —de hecho, estas pausas han sido más o menos planeadas, no completamente; a veces hay algunos elementos que nos sorprenden sobre cómo termina quedando, pero en realidad sí—, en la estructura de Isaías tenemos capítulos 1 al 39: es una sección; luego 40 al 66, otra sección. Pero 40 al 55, en realidad, normalmente se divide como un tema que se está desarrollando en el libro, y 55 al 66, otro. Entonces quedó bien en la manera en que lo estamos dividiendo, porque es la división natural del libro en cuanto a los temas.

De hecho, el tema que vamos a estar desarrollando desde el capítulo 1, uno de los temas centrales que va a empezar a surgir, es la promesa de la esperanza futura que hay para el pueblo de Dios. No nada más en un regreso del exilio, que es lo que hemos desarrollado en capítulos previos, sino en una creación futura que Dios ha preparado para su pueblo, en una creación perfecta, restaurada, para el pueblo de Dios. Entonces vamos a ver todos estos capítulos que plantean este panorama.

Repaso del capítulo 55: la invitación al banquete

Un repaso de lo que vimos en el capítulo 55, en donde está esta invitación, este banquete. ¿Se acuerdan? Esa era la idea de lo que Isaías estaba profetizando al pueblo. Pero era una invitación: "Vengan, compren vino y leche". ¿Quiénes? Los que no tienen dinero, los que tienen sed. Y la invitación era: ustedes están gastando su energía, su dinero, su tiempo, en cosas que no los van a satisfacer. Dios les está ofreciendo lo único que realmente puede satisfacer su alma.

Y veíamos que el versículo 8 del capítulo 55 dice: "Porque mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, ni sus caminos son mis caminos, declara el Señor. Porque como los cielos son más altos que la tierra, así mis caminos son más altos que sus caminos, y mis pensamientos más que sus pensamientos". Pero, ¿cuáles son los pensamientos de Dios que son diferentes a los nuestros? Bueno, su misericordia, su manera de tratarnos no de acuerdo a lo que merecemos, sino de acuerdo a su gracia. Esos son los pensamientos de Dios, que no son como nuestros pensamientos, porque nosotros sí tratamos a la gente como se merece, como creemos que merecen ser tratados, y Dios no hace eso con nosotros.

Entonces eso era lo que estábamos meditando en el capítulo 55. ¿Quiénes son aquellos que vienen a Dios con sed? ¿Quiénes son aquellos que vienen a Dios con manos vacías, dispuestos a recibir su gracia, ansiosos de recibir las cosas que Dios ha preparado para ellos y les está ofreciendo? Y esa es la invitación a lo largo del libro de Isaías que hemos estado viendo: no es nada más juicio sobre el pecado, sino también la esperanza que existe cuando venimos a Dios humillados, quebrantados, arrepentidos. Siempre hay oportunidades de restauración.

El descanso que todos necesitamos

Y ahora llegamos al capítulo 56, que nos presenta un escenario. Capítulo 56 y 57, de hecho: hoy voy a hablar de estos dos capítulos, y ya no quise seguir más allá de estos dos, porque siempre sé que planeo a veces cubrir mucho y de repente me doy cuenta de que no voy a poder. El capítulo 58 está conectado con lo que también vamos a ver hoy. Entonces el próximo domingo vamos a seguir con esta misma idea del descanso en Dios, pero ahora más enfocado en el día de reposo.

Pero quiero que piensen conmigo en esta idea del descanso, porque todos necesitamos descansar, todos nos cansamos. Y llevamos un estilo de vida —normalmente aquí en la ciudad llevamos un estilo de vida ajetreado, y de estrés, y de ansiedad—, y por eso nos encanta tomar vacaciones. Porque a veces decimos: necesito nada más olvidar un poco toda mi vida que me rodea y todas las presiones que tengo, y solamente descansar y disfrutar de la naturaleza, del mar, de la playa. Entendemos esta idea del descanso. Y Dios, desde un principio, desde Génesis, desde la creación, desde la manera en que él hizo las cosas, nos mostró su plan para nuestro descanso.

Lectura: Isaías 56:1-8

Entonces Isaías quiere mostrarnos esto. Vean lo que dice el versículo... vamos a leer versículos 1 al 8, porque es la primera sección que quiero desarrollar.

"Así dice el Señor: 'Preserven el derecho y hagan justicia, porque mi salvación está para llegar y mi justicia para ser revelada. Cuán bienaventurado es el hombre que hace esto, y el hijo del hombre que a ellos se aferra; que guarda el día de reposo sin profanarlo, y guarda su mano de hacer mal alguno'. Que el extranjero que se ha llegado al Señor no diga: 'Ciertamente el Señor me separará de su pueblo'. Ni diga el eunuco: 'Soy un árbol seco'. Porque así dice el Señor: 'A los eunucos que guardan mis días de reposo, escogen lo que me agrada y se mantienen firmes en mi pacto, les daré en mi casa y en mis muros un lugar y un nombre mejor que el de hijos e hijas; les daré nombre eterno que nunca será borrado. Y a los extranjeros que se unan al Señor para servirle, y para amar el nombre del Señor, para ser sus siervos, a todos los que guardan el día de reposo sin profanarlo y se mantienen firmes en mi pacto, yo los traeré a mi santo monte y los alegraré en mi casa de oración. Sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptados sobre mi altar, porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos'. Declara el Señor, que reúne a los dispersos de Israel: 'Todavía les juntaré otros a los ya reunidos'".

Señor, bendice tu Palabra. Bendice lo que vamos a meditar en estos versículos. Queremos entender cómo encontrar nuestro descanso en ti, y solo en ti. En el nombre de Cristo Jesús.

Primer punto: la esperanza de descanso

Primer punto que quiero mostrarles, versículos 1 al 8: es la esperanza de descanso. Cómo es que la Palabra de Dios nos muestra que hay esperanza para el descanso. Y este descanso comienza, en el versículo 1, a través de la justicia de Dios: cuando vivimos en la justicia de Dios. Cuando dice "preserven el derecho y hagan justicia, porque mi salvación está para llegar y mi justicia para ser revelada", está hablando de la justicia de Dios como la base, el fundamento, para nuestro descanso.

Y claro, sabemos que su salvación, que está por llegar, nos está conectando con todo lo que se ha desarrollado en los capítulos previos, especialmente los relacionados con el Siervo sufriente. Él es quien trae la salvación que vendrá ahí. Él es quien revelará la justicia de Dios. Pero a través de él nosotros también vivimos en justicia; es decir, su justicia es imputada a nosotros para vivir de acuerdo a la justicia de Dios. Y es solamente cuando vivimos en la justicia de Dios que encontramos verdadero descanso para nuestras vidas. Entonces esa es la primera cosa que nos muestra el texto.

1 Juan 3:3: "Y todo el que tiene esta esperanza puesta en él, se purifica, así como él es puro". Entonces la justicia de Cristo se convierte en nuestra justicia. Si tú estás en Cristo, tú tienes su pureza, dice Juan; nosotros somos purificados a través de él.

Número dos: la esperanza de este descanso es para los que no tenían esperanza, específicamente para ellos en este pasaje. Porque pueden ver que cuando dice el versículo 2: "Cuán bienaventurado es el hombre que hace esto, y el hijo del hombre que a ellos se aferra; que guarda el día de reposo sin profanarlo, y guarda su mano de hacer mal alguno", inmediatamente nos explica a quién se está refiriendo, quién es el que tiene en mente Dios con esta promesa. Versículo 3: "Que el extranjero que se ha llegado al Señor no diga: 'Ciertamente el Señor me separará de su pueblo'". Entonces, el extranjero, el que no era parte del pueblo de Dios, el que no tenía la ciudadanía de Israel, ese no tenía esperanza. Ahora la invitación de este texto —este texto de Isaías, esto es el Antiguo Testamento— está diciendo: hay esperanza para los gentiles. Los gentiles serán incluidos en la esperanza que Dios está dando a su pueblo.

El extranjero no debe decir, no va a decir, cuando la salvación de Dios venga y su justicia sea revelada... Los que pensaban que no tenían ningún derecho a esas promesas hechas a Israel, de hecho aquí están siendo incluidos. ¿No es increíble esto? Esto es lo que Pablo... Pablo claramente tiene estos pasajes en mente cuando está escribiendo Efesios, y entonces él dice: "Por tanto, recuerden que en otro tiempo ustedes, los gentiles en la carne, que son llamados incircuncisión por la tal llamada circuncisión hecha en la carne por manos humanas; recuerden que en ese tiempo ustedes estaban separados de Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel, extraños a los pactos de la promesa, sin tener esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora, en Cristo Jesús, ustedes que en otro tiempo estaban lejos han sido acercados por la sangre de Cristo". Ustedes, extranjeros.

El eunuco: bienaventuranza para el que no tenía legado

¿Quién más no tenía esperanza? "Ni diga el eunuco: 'Soy un árbol seco'". O sea, no tendré descendencia. Ahora, esto está conectado directamente con la idea de bienaventuranza, porque el versículo 2 empezó ahí: "Cuán bienaventurado es el hombre...". La bienaventuranza, que significa básicamente bendición. ¿Quiénes son los que reciben bendición? En la cultura judía, la bendición principal normalmente se veía a través de tener hijos, a través de tu familia. Tus hijos representaban tu legado, y si tú no tenías hijos eras visto como maldito, no bienaventurado.

¿Y a quién le está diciendo ahora "tú eres bienaventurado"? "A los eunucos que guardan mis días de reposo, escogen lo que me agrada y se mantienen firmes en mi pacto, les daré en mi casa y en mis muros un lugar y un nombre mejor que el de hijos e hijas; les daré el nombre eterno que nunca será borrado". Su legado, su descendencia, será mejor que aquellos que tienen hijos físicos, porque estamos hablando de una promesa espiritual para la familia de Dios, para el pueblo de Dios, lo cual es mucho, mucho mejor que una familia física.

Lo cual significa que no tienes que estar casado para disfrutar de las bendiciones de Dios; no tienes que tener una familia para disfrutar de las bendiciones de Dios. Y es más: si no tienes una familia física —y aunque la tengas—, Dios te ha dado una familia aún más cercana que esa, que es esta. Nosotros somos una familia espiritual que Dios ha comprado con su sangre, y que es mejor que cualquier otro tipo de familia. Esa es la promesa que está dando, que va más allá de las cosas físicas y terrenales de esta vida, que es como Israel normalmente estaba viendo sus vidas: ellos estaban viéndose siempre a la luz de las bendiciones físicas, y Dios quiere mostrarles que hay algo más profundo que les está ofreciendo.

Casa de oración para todos los pueblos

Por eso es que el versículo 6 dice: "A los extranjeros que se unan al Señor para servirle" —otra vez está regresando este tema de los extranjeros—, "que se unan al Señor para servirle, y para amar el nombre del Señor, para ser sus siervos, a todos los que guardan el día de reposo sin profanarlo, se mantienen firmes en mi pacto, los traeré a mi santo monte" —Jerusalén— "y los alegraré en mi casa de oración. Y sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptados sobre mi altar, porque mi casa será llamada casa de oración para..." ¿quiénes? "...todos los pueblos".

Y esto es algo sumamente revolucionario lo que está diciendo aquí Isaías, porque de hecho los extranjeros no tenían acceso al templo. No tenían acceso, como los judíos, a hacer los sacrificios en el altar; ellos solamente podían estar en el patio exterior. Aun los prosélitos, aun los que querían ser judíos, no podían entrar. Y aquí está diciendo... Y Jesús retoma esto en Marcos 11:17; él lo retoma justamente para enfatizar que su plan es para todas las naciones. Pero Jesús no está revelando algo que fuera en realidad tan nuevo: el Antiguo Testamento ya nos estaba mostrando esta realidad, que el plan de Dios era para todas las naciones.

Y esta idea de la casa de oración como un lugar santo, un lugar de acceso limitado, pero aquí está siendo ofrecido a las categorías de personas que normalmente eran consideradas como los de afuera, como los que no tenían los derechos del pueblo, como los que no tenían la bendición realmente de parte de Dios. Esos son los que están siendo invitados a formar parte. En lo cual, otra vez, el versículo 8 nos muestra que Dios va a reunir a gente de todas las naciones: "Todavía les juntaré otros a los ya reunidos". Es decir, existe un pueblo, pero hay otros que son también mi pueblo, y ellos son gente de todas las naciones, de todo pueblo, nación y lengua. Juan 10:16, Juan 11:52: Jesús afirmó estas verdades en su ministerio.

Tercer punto: el día de reposo

Número tres —y quiero enfatizar esto, porque esto es lo que nos va a conectar con el próximo domingo, capítulo 58—, ¿qué es? Noten cuántas veces se repite aquí la idea del día de reposo. Aparece en el versículo 2, para los que cumplen el día de reposo: "el que guarda el día de reposo sin profanarlo". Luego aparece otra vez, en cuanto a los extranjeros, en el versículo 6: "a todos los que guardan el día de reposo sin profanarlo y se mantienen firmes en mi pacto". ¿De qué está hablando aquí? ¿Cuál es el día de reposo? Es el sábado, ¿no? Entonces aquí las promesas están siendo hechas específicamente a gente que guarda el día de reposo y que no quebranta el día de reposo.

Esta parte solo les voy a dar una introducción al día de reposo, porque el próximo domingo vamos a hablar más sobre el día de reposo. Hay mucho que quiero decir acerca de eso, así que no voy a decir todo hoy; voy a guardar algo para el próximo domingo. Pero les voy a dar un poquito de la teología que existe detrás del sábado. Cuando Dios creó el mundo en siete días... pero el mundo en seis días, perdón, y descansó el séptimo. Llega el séptimo y dice que vio Dios todo lo que había hecho, que era bueno, y descansó Dios de sus obras.

Éxodo 20: el fundamento de la creación

Ahora, cuando ese tema del día de reposo surge otra vez es en Éxodo capítulo 20. Entonces vayan conmigo ahí, Éxodo 20; quiero mostrarles cómo lo explica Éxodo 20:8: "Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día es día de reposo para el Señor tu Dios; no harás en él trabajo alguno, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que está contigo. Porque..." —y esta es la razón que da— "...porque en seis días hizo el Señor los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, el Señor bendijo el día de reposo y lo santificó".

Entonces, ¿cuál es la razón que Dios da aquí para guardar el día de reposo? El fundamento, el orden de la creación. Dice: porque Dios descansó de sus obras el séptimo día, por eso tú también debes hacerlo. Es decir, como una manera de santificar lo que Dios ha santificado, que es el día en que él descansa y ve su obra. Tú haz lo mismo: tú trabajas seis días y descansas el séptimo. Entonces esa es la razón.

Pero Deuteronomio, que es la segunda ley, retoma los Diez Mandamientos. Y vayan a Deuteronomio capítulo 5. Y eso no lo había visto yo, pero cuando lo vi me encantó, porque armoniza todas estas ideas. Vean lo que dice Deuteronomio 5:12: "Guardarás el día de reposo para santificarlo, como el Señor tu Dios lo ha mandado. Seis días trabajarás y harás todo tu trabajo, mas el séptimo día es día de reposo para el Señor tu Dios; no harás en él ningún trabajo, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ninguno de tus animales, ni el extranjero que está contigo, para que tu siervo y tu sierva también descansen como tú".

Deuteronomio 5: el fundamento de la redención

Ahora, en el versículo 15 da la razón para guardar el día de reposo. Dice: "Acuérdate que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, y que el Señor tu Dios te sacó de ahí con mano fuerte y brazo extendido; por tanto..." —y ahí está lo que dice, interesante. Aquí está otro fundamento, diferente, para guardar el día de reposo al que leímos en Éxodo 20. Aquí dice: "por tanto, el Señor tu Dios te ha ordenado que guardes el día de reposo".

Eso se me hizo súper interesante cuando lo vi, porque dije: ah, en Éxodo 20 está diciendo "guarda el día de reposo porque Dios creó el mundo en seis días y el séptimo descansó", pero en Deuteronomio 5 está diciendo "guarda el día de reposo porque Dios te sacó de Egipto". ¿No creen que esto es significativo? Sí es significativo, porque está conectando el día de reposo... aquí, en Deuteronomio 5, está profundizando en el día de reposo y está conectándolo a la obra redentora de Dios. No nada más a la obra creadora de Dios, sino a la obra redentora de Dios. Ese es el fundamento del día de reposo: el día de reposo se trata de conmemorar tu redención, cómo Dios te sacó de la esclavitud y te redimió como su pueblo. De eso se trata el día de reposo en Deuteronomio 5.

Jesús, los fariseos y el verdadero reposo

Entonces, ¿de qué se peleaba Jesús cada vez que se peleaba con los fariseos? ¿Cuál era el tema central de discusión? Ustedes saben: era el sábado. Y la razón por la que era el tema de discusión todo el tiempo con los fariseos es porque ellos veían el cumplimiento externo del día de reposo como el único requerimiento necesario: si yo puedo descansar completamente y no hacer nada el día de reposo, entonces estoy cumpliendo con lo que Dios me ha pedido que yo haga. Y Jesús los confronta todo el tiempo, porque él dice: no, ese no es el punto del día de reposo. Hay algo más profundo que Dios está tratando de mostrarnos a través del día de reposo, que soy yo. Yo, Cristo, soy el reposo para mi pueblo. Entonces ahí es donde estaba este choque con los fariseos.

Y eso es justamente lo que el autor de Hebreos nos dice en el capítulo 4. Hebreos capítulo 4, versículo 4, dice: "Porque así ha dicho en cierto lugar acerca del séptimo día: 'Y Dios reposó en el séptimo día de todas sus obras'". Luego, en el versículo 9, nos dice cómo se aplica eso a nosotros. Dice: "Queda, por tanto, un reposo sagrado para el pueblo de Dios, pues el que ha entrado a su reposo, él mismo ha reposado de sus obras, como Dios reposó de las suyas". Que ustedes encuentren reposo de sus obras, como Dios encontró reposo de las suyas; que él se convierta en su descanso, donde ustedes puedan ver hacia atrás y decir: "Señor, yo confío en lo que tú has hecho por mí. Yo descanso en lo que tú has hecho por mí". Eso es el día de reposo. Ese es el significado teológico del día de reposo.

Y lo voy a dejar hasta ahí, porque ya no tengo más tiempo para poder terminar todo lo que nos queda todavía. Pero el próximo domingo vamos a seguir desarrollando eso, porque eso no es nada más algo espiritual y teológico que queremos analizar, sino también es algo práctico, y tiene una aplicación práctica en el día domingo: cómo lo llevamos a cabo también, el día de reposo, nosotros como la iglesia de Dios. Entonces quiero dar un fundamento para el domingo como el día de reposo, el próximo domingo, y desarrollarlo un poco más, porque eso viene en el capítulo 58 de Isaías. Por ahora nada más les doy esta introducción.

La nueva semana que inaugura la resurrección

Y bueno, les voy a dar una cosa más en el Nuevo Testamento, y esto es lo que creo que está sucediendo en el plan redentivo de Dios. En el Nuevo Testamento vemos el desarrollo de una nueva semana. Dios creó el mundo en seis días, descansó el séptimo; y en su resurrección, en su muerte y su resurrección, comenzó una nueva etapa, una nueva creación. Hay una nueva creación que está comenzando en la primera venida de Cristo, que es un pueblo redimido por la fe en él. Entonces eso es interesante: Jesús resucita e inaugura esta nueva creación en el primer día de la semana. Esto inaugura una nueva semana que va a concluir con el reposo que encontraremos en su segunda venida. Eso, teológicamente, es lo que creo que está sucediendo en el panorama bíblico, y lo vamos a desarrollar más el próximo domingo.

Bueno, ya no voy a decir más, porque esto es lo que quería mostrarles: está la esperanza del descanso siendo explicada en estos textos. Y creo que nos llenan a nosotros de esperanza, porque está incluyendo a todos, está incluyendo a todas las naciones, a todos los pueblos, como parte del plan de Dios para disfrutar de este descanso que hay en él.

Segundo punto: la ilusión de un descanso

Número dos, versículos 9 al 12. Dicen: "Todas las bestias del campo, todas las bestias del bosque, vengan a comer. Los centinelas de Israel son ciegos, ninguno sabe nada. Todos son perros mudos que no pueden ladrar, soñadores acostados, amigos de dormir. Y los perros son voraces, no se sacian. Ellos son pastores que no saben entender; todos se han apartado por su propio camino, cada cual, hasta el último, busca su propia ganancia. 'Vengan', dicen, 'busquemos vino y embriaguémonos de licor; y mañana será como hoy, solo que mucho mejor'". Hasta parece una canción ranchera, ¿verdad?, ese versículo 12.

Esta parte, versículos 9 al 12, son la ilusión de un descanso: lo que parecería ser un descanso en nuestra propia naturaleza humana. Y los que están siendo criticados aquí son los líderes, son los líderes de Israel, los centinelas que están guiando a Israel. Pero ellos tienen sus prioridades mal: ellos están buscando su descanso en cosas temporales, en cosas materiales. Entonces alimentan su panza —eso es lo que dice el versículo 11—, y piensan que tienen un sentido de la realidad. Piensan que pueden ver, pero en realidad son ciegos; piensan que pueden hablar, pero en realidad son mudos. Es como si estuvieran soñando todo el tiempo. Piensan que están viviendo una vida que vale la pena vivir, pero no es cierto: es una vida temporal. Están viviendo para los placeres de esta vida y no están buscando su descanso en Dios.

Los líderes ponen el ejemplo

Lo único que quiero decir acerca de este pasaje es que los líderes ponen el ejemplo al pueblo sobre cómo vivir. Los líderes muestran al pueblo cuáles son las prioridades correctas que deben tener, y cuando los líderes empiezan a vivir para sus propios placeres, normalmente el pueblo sigue el mismo ejemplo. Lo cual nos dice algo también acerca de todos los líderes: asuntos no nada más de los gobiernos de cada país y de la sociedad, sino también sobre los liderazgos de la iglesia, ¿no?

El liderazgo de la iglesia es un liderazgo que tenemos que considerar seriamente como una responsabilidad dada por Dios, para ser ejemplo de cómo se ve la vida cristiana normal, y de cómo las prioridades que nosotros tenemos como líderes establecen las mismas prioridades que ustedes deben tener como congregación. Sigan nuestro ejemplo. Vivan como nosotros vivimos nuestras vidas de cristianos. Traten a sus esposas como nosotros tratamos a nuestras esposas. Eduquen a sus hijos como nosotros educamos a nuestros hijos. Es ese tipo de responsabilidad que tenemos en la iglesia delante de ustedes. Y oren por eso, oren por sus líderes, porque es una gran responsabilidad. 1 Pedro 5:1-4 habla acerca de esto. Pedro se pone en la misma categoría; él dice: "Por tanto, a los ancianos entre ustedes exhorto yo, anciano como ellos y testigo de los padecimientos de Cristo, y también participante de la gloria que ha de ser revelada: pastoreen el rebaño de Dios entre ustedes, velando por él, no por obligación, sino voluntariamente, como quiere Dios; no por la avaricia del dinero, sino con sincero deseo; tampoco como teniendo señorío sobre los que les han sido confiados, sino demostrando ser ejemplos del rebaño. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, ustedes recibirán la corona inmarcesible de gloria".

Aquí es interesante que, así como en este pasaje el versículo 11 dice "cada cual, hasta el último, busca su propia ganancia" —ahí, este enfoque en lo material y en el dinero en particular—, también Pedro retoma esa idea de que hay líderes que buscan la posición de liderazgo por el beneficio financiero que eso puede traer. Claramente en esta iglesia no es el caso, porque imagínense: si fuera beneficio financiero lo que estamos buscando, pues no hay mucho. Pero eso me ha ayudado a mí a poder dar testimonio de la razón por la cual sirvo a Dios en la función que me ha dado en la iglesia, porque hay gente que me ha dicho: "Así es buen negocio el de una iglesia, ¿verdad?". Pero no, no es buen negocio, y puedo decirles: yo tengo mi trabajo, yo hago otras cosas para sostenerme, porque esto no es la razón por la que lo hago.

Y eso facilita mucho el testimonio que tenemos, especialmente con gente que tiene una percepción errónea acerca de la iglesia. Y no digo que esté mal que se le pague a un pastor de tiempo completo y todo eso; creo que tiene su lugar en ciertos contextos y de ciertas maneras. Pero en Latinoamérica en particular creo que es de beneficio que a veces no sea así, que los pastores no tengan un salario de sustento del 100%, porque eso da testimonio de la razón por la que hacemos las cosas, y es sano. Bueno, hay más que también podríamos decir sobre esto.

Isaías 57: el descanso de los justos

Pero vamos ahora al capítulo 57. Versículos 1 y 2 nos hablan de algo increíble. Aquí dice: "El justo perece, y no hay quien se preocupe; los hombres piadosos son arrebatados sin que nadie comprenda, porque el justo es arrebatado ante el mal, y entra en la paz. Descansan en sus lechos los que andan en su camino recto". El descanso de los justos está siendo mostrado aquí también como parte de la esperanza. Entonces, ¿ven cómo está alternando entre justos e impíos? La promesa de esperanza, luego la condenación y el juicio, pero otra vez esperanza.

Y aquí está hablándonos acerca de la manera en que normalmente los justos son despreciados por la sociedad, especialmente ante una sociedad impía que está enfocada en las cosas materiales. Ellos no consideran de gran valor a los justos, y cuando mueren parece que no importa, no hay nadie que se preocupe por ellos. Y a veces parecía injusto, porque decimos: Dios, ¿por qué dejas que ese que te estaba sirviendo fielmente con su vida haya muerto tan joven, y ese que nada más anda de mujeriego y anda en las drogas y anda haciendo toda clase de cosas, y hasta cosas ilegales, y él ahí sigue? Y parece que hay esta injusticia de parte de Dios.

Pero de hecho el justo es arrebatado ante el mal como un regalo de parte de Dios, muchas veces: ya no tienes que estar más en este mundo de injusticia, no tienes que estar más rodeado de impiedad, puedes descansar, puedes tener mi paz. Eso es una promesa para los justos. Si tú o yo morimos hoy, sabemos dónde vamos a estar. Y por eso es que el Salmo 116 dice: "Estimada a los ojos del Señor es la muerte de sus santos". Y Pablo dice: "No queremos, hermanos, que ignoren acerca de los que duermen, para que no se entristezcan como lo hacen los demás que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios traerá con él a los que durmieron en Jesús". "Pues para mí, el vivir es Cristo y el morir es ganancia". Está mostrándonos la paz que Dios ofrece, el descanso que Dios ofrece para los justos aun después de la muerte, especialmente después de la muerte.

El contraste: los que no descansan en Dios

Y otra vez, versículos 3 al 13 nos muestran toda clase de... otra vez el contraste. ¿Qué pasa con aquellos que no descansan en Dios? Ahí están los justos: los justos descansan en Dios, entran en su paz y mueren. "Pero ustedes, vengan acá, hijos de hechicería, descendientes de adúltero. ¿De quién se burlan? ¿Contra quién abren la boca y sacan la lengua? ¿No son ustedes hijos de rebeldía, descendientes de la mentira, que arden con pasión entre los robles, bajo todo árbol frondoso, que sacrifican los hijos en las quebradas, debajo de las hendiduras de las peñas? Entre las piedras lisas de la quebrada está tu parte; ellas son tu suerte. También para ellas has derramado libación, has ofrecido ofrenda de cereal. ¿He de aplacarme con estas cosas? Sobre un monte alto y encumbrado has puesto tu cama; allí también subiste a ofrecer sacrificio. Y detrás de la puerta y del umbral has puesto tu señal; en verdad, bien lejos de mí te has descubierto, y has subido y ensanchado tu cama. De ellos has logrado pacto a tu favor; has amado su cama, has contemplado su virilidad. Has ido al rey con un cuento y has multiplicado tus perfumes; has enviado tus emisarios a gran distancia y los has hecho descender al Seol. Te cansaste por lo largo de tu camino, pero no dijiste: 'No hay esperanza'. Hallaste nuevas fuerzas, por eso no desfalleciste. ¿Y de quién te asustaste y tuviste miedo, cuando mentiste y no te acordaste de mí ni pensaste en ello? ¿No es acaso porque he guardado silencio por mucho tiempo que no me temes? Yo declararé tu justicia y tus hechos, pero de nada te aprovecharán. Cuando clames, que tus ídolos te libren; pero a todos se los llevará el viento, un soplo los arrebatará".

El contraste, otra vez, de Isaías, mostrándonos el juicio sobre aquellos que no descansan en Dios. ¿Qué va a pasar automáticamente cuando no descansas en Dios? ¿Qué va a pasar? Vas a descansar en otra cosa. Todos vamos a descansar en algo, vamos a tratar de encontrar descanso en algo. Y eso es el corazón de la idolatría: es encontrar nuestro descanso, que nuestra vida y la satisfacción de nuestra vida esté en algo que no sea Dios. Principalmente eso es la esencia de la idolatría: es cuando algo ocupa el lugar de Dios en nuestras vidas.

Nuestros ídolos y nuestra terquedad

Y entonces aquí habla de hechicería, habla de adulterio espiritual, habla de burla, habla de ritos de fertilidad sexual, habla de sacrificio de niños. Que cada vez que leo esto —"que sacrifican los hijos en las quebradas, debajo de las hendiduras de las peñas"—, cada vez que leo ese tipo de cosas, donde Dios está acusando al pueblo de sacrificar a los niños, pienso en la versión de eso que nosotros experimentamos en nuestra sociedad, que es el aborto. Porque en el ídolo de la comodidad personal también sacrificamos bebés, lo mismo que a Moloc en el tiempo de Israel. Pero son nuestros ídolos, y son nuestros ídolos en los cuales queremos tanto descansar.

Que vean lo que dice el versículo 10: aunque se cansan, aunque se dan cuenta de que no los están satisfaciendo, no decimos "no hay esperanza", sino que hallamos nuevas fuerzas para poner nuestra confianza en esos ídolos. Es increíble qué tan tercos y testarudos somos acerca de nuestros ídolos, ¿no? Vemos que no funciona, y vemos que no funciona, y vemos que no nos hace felices, y vemos que no nos satisface, y aun así regresamos a ellos una y otra y otra vez. Esa es la naturaleza del ser humano sin Dios, sin esperanza en Dios.

Entonces, cuando no descansamos en Dios, buscamos descanso en nuestros ídolos, que es lo que Pablo describe en Romanos 1:18-23, donde dice que cuando restringimos la verdad de Dios, cuando ignoramos la verdad de Dios, entonces intercambiamos al Creador por lo creado. Y entonces la creación se convierte en nuestro dios, y especialmente el ídolo que vemos cada vez que nos vemos al espejo.

La esperanza final: refugiarse en Dios

Versículo 13, segunda parte, y con eso concluimos esta sección, porque otra vez regresamos a la esperanza. Todo eso es juicio, y ven cómo se sigue alternando, como siempre ha sido Isaías, alternando entre juicio y esperanza, juicio y salvación. Y ahora llegamos a la segunda parte del versículo 13. Dice: "Pero el que en mí se refugie heredará la tierra y poseerá mi santo monte. Y se dirá: 'Construyan, construyan, preparen el camino, quiten los obstáculos del camino de mi pueblo'. Porque así dice el Alto y Sublime, que vive para siempre, cuyo nombre es Santo: 'Yo habito en lo alto y santo, y también con el contrito y humilde de espíritu, para vivificar el espíritu de los humildes y para vivificar el corazón de los contritos. Porque no estaré en pleito para siempre, ni estaré siempre enojado, pues el espíritu desfallecería ante mí, y el aliento de los que yo he creado. A causa de la iniquidad de su codicia me enojé y lo herí; escondí mi rostro y me indigné, y él siguió desviándose por el camino de su corazón. He visto sus caminos, pero...'". ¿No les encanta cada vez que la Biblia dice "pero"? "...pero lo sanaré, lo guiaré y le daré consuelo, a él y a los que con él lloran, poniendo alabanza en los labios. Paz, paz al que está lejos y al que está cerca, dice el Señor, y yo lo sanaré".

¿Cómo encontramos descanso? Este pasaje nos revela claramente cómo encontramos el descanso en Dios: refugiándonos en Dios. Versículo 13: "El que en mí se refugie heredará la tierra y poseerá mi santo monte". Y después: "Construyan, construyan, preparen el camino, quiten los obstáculos del camino de mi pueblo". Vengan a mí; no quiero que exista esta división entre ustedes y yo. "Vengan a mí todos los que están cansados y cargados, y yo los haré descansar. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para sus almas; porque mi yugo es fácil y mi carga ligera".

Y Pablo retoma estas mismas ideas también de Isaías 57, y él dice: "Porque él mismo es nuestra paz, y de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia" —esta pared que está diciendo: quiten esa pared, versículo 14, quiten la pared, construyan un puente entre mi pueblo y yo—, "derribando la pared intermedia de separación, poniendo fin a la enemistad en su carne, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en él mismo de los dos un nuevo hombre, estableciendo así la paz, y para reconciliar con Dios a los dos en un cuerpo por medio de la cruz, habiendo dado muerte en ella a la enemistad. Y vino y anunció paz a ustedes que estaban lejos, y paz a los que estaban cerca". Eso es lo que dice el versículo 19: "poniendo alabanza en los labios. Paz, paz al que está lejos y al que está cerca". Eso es lo que retoma Pablo en Efesios capítulo 2.

"Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios". Bueno, este es el mensaje del evangelio, aquí en Isaías. Aquí está: es como si estuvieras leyendo una carta de Pablo, porque así escribe Pablo. Esto es de donde saca sus cartas, de estos versículos, para explicar la justificación por fe a través de Cristo Jesús, en quien encontramos nuestro perfecto descanso. Sinónimo de eso es la palabra paz: encontramos paz para nuestras almas.

El Alto y Sublime que habita con el humilde

¿Cómo tenemos que venir a él? El versículo es increíble; el versículo 15 describe algo que nuestras pequeñas mentes humanas no pueden entender. ¿Lo ven? "Porque así dice el Alto y Sublime, que vive para siempre, cuyo nombre es Santo: 'Yo habito en lo alto y santo'". O sea, soy trascendente; o sea, yo no soy creación, soy Creador; o sea, yo estoy mucho más allá de lo que ustedes pueden imaginar o entender. No hay manera de entenderme, no hay manera de alcanzarme, porque soy el Creador de este universo, y ustedes son criaturas pequeñas y finitas que no entienden la dimensión de quién soy yo. Eso es lo que dice el texto.

Pero no nada más habito acá en lo alto y sublime, no nada más habito como el Santo inalcanzable, sino que yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. O sea, voy a tener que condescender, voy a tener que bajarme, porque también estaré con... ¿con quién? "Con el contrito y humilde de espíritu, para vivificar el espíritu de los humildes y para vivificar el corazón de los contritos. Porque no estaré en pleito para siempre". Yo los hice con un propósito, y mi propósito se cumplirá: sí tendré un pueblo y una nación para mí mismo, lograré mi propósito.

Contrición y humildad

Entonces, ¿cómo encontramos descanso? En contrición y humildad. Por eso es que Jesús dice esta palabra: "Cuando seas invitado por alguien a un banquete de bodas, no tomes el lugar de honor, no sea que él haya invitado a otro más distinguido que tú, y viniendo el que te invitó a ti y a él, te diga: 'Dale lugar a este'; y entonces, avergonzado, tengas que irte al último lugar. Sino que, cuando seas invitado, ve y siéntate en el último lugar, para que cuando llegue el que te invitó te diga: 'Amigo, ven más adelante'. Entonces serás honrado delante de todos los que se sientan a la mesa contigo. Porque todo el que se engrandece será humillado, y el que se humilla será engrandecido".

Eso nos habla acerca de la manera en que venimos delante de Dios. O sea, venimos delante de Dios con este sentido de: Señor, yo no tengo nada que ofrecerte, yo no tengo nada que darte, yo no tengo nada en mí mismo que valga la redención, la salvación, la recompensa que tú me estás ofreciendo. Todo lo que recibo, lo recibo en gracia, y vengo en esa actitud siempre delante de ti, Señor. Perdóname, no soy digno de ser considerado como tu hijo, pero me has adoptado, me has ofrecido esto, y estoy eternamente agradecido contigo. Y vengo a ti en este espíritu de humildad, Señor, en realidad buscando entender mi lugar delante de ti, entender que todo lo que tengo es un regalo, que no hay nada de esto que yo merezca.

Y una y otra vez tenemos que recordarnos esto, porque nuestro corazón es un corazón orgulloso, y nuestra naturaleza es una naturaleza que tiende a engrandecernos y a hacernos pensar y sentir que somos la gran cosa. ¿Cómo vienes delante de Dios? ¿Cómo encuentras tu descanso delante de Dios? En contrición y en humildad. Por eso es que Jesús dijo las bienaventuranzas: "Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, pues ellos serán consolados. Bienaventurados los humildes, pues ellos heredarán la tierra".

Aquí está, hermanos: ¿cómo estamos viniendo delante de Dios hoy para encontrar nuestro descanso en él? Aquí están las claves, aquí está la fórmula que Dios nos está dando. Vengan a mí de esta manera. Yo quiero que tú y yo estemos reconciliados; quiero que tú encuentres paz para tu vida; quiero que encuentres sanidad para tu corazón; yo quiero ser el consuelo de tu alma.

La otra opción, y oración final

¿Cuál es la otra opción? Versículos 20 y 21: "Pero los impíos son como el mar agitado, que no puede estar quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. Para ellos no hay paz, dice mi Dios, para los impíos". Si no encuentras tu descanso en Dios, vas a estar inquieto como las aguas turbulentas que nunca, nunca se calman, siempre están con olas, y en caos, y en estrés, y en tensión, porque no hemos venido delante de Dios realmente para poner nuestras cargas delante de él y decir: sí, Señor, tú sé mi descanso; yo no tengo nada que pueda hacer en mis propias fuerzas para encontrar la paz y el gozo que solo tú puedes dar. Así que, Señor, sé mi gozo, sé mi satisfacción y sé mi paz. Esa es nuestra oración hoy. Esa es la invitación de este texto para nosotros hoy. Y el próximo domingo vamos a seguir hablando de esta verdad en el capítulo 58.

Padre, gracias por este tiempo juntos. Gracias por la oportunidad que nos das de meditar en tu Palabra. Te pedimos, Señor, que tú nos des tu paz, que nos ayudes a encontrar nuestro descanso en ti día tras día, sabiendo que tu obra, Señor, es toda la obra que nosotros necesitamos. No hay nada más en dónde poner nuestra esperanza: solo tú tienes palabras de vida eterna. Gracias, Señor, por tu Palabra y por estas promesas tan gloriosas que nos das. En el nombre de Cristo Jesús, amén.

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