La Soberanía de Dios
¿Qué significa que Dios es soberano sobre la historia, sobre su pueblo y sobre el futuro? Isaías 41 reta a los ídolos a anunciar el mañana y ninguno puede. Solo el Dios que profetizó a Ciro 150 años antes puede decir «no temas, yo estoy contigo», y por eso dejamos de temer lo que no controlamos.
Transcripción
Dónde estamos en Isaías
Muy bien, ya regresamos a Isaías. Como veíamos antes, en realidad este punto del capítulo 40 termina siendo más o menos la mitad de nuestro camino. Isaías tiene 66 capítulos, y lo que estamos desarrollando ahorita en esta segunda mitad del libro… Se considera que a partir del capítulo 40 realmente hay un cambio en el tono, en la manera en que está hablando Isaías, y eso es algo de lo que estamos viendo en estos capítulos.
Quiero que noten el énfasis —y esto es un tema que vamos a ver hoy—, este tema de que el juicio de Dios sí cae sobre Israel y van a ser exiliados. Así es como terminamos en el capítulo 39: sí iban a ser exiliados, y hablando acerca de lo que va a suceder con Babilonia. Pero hay esperanza de lo que Dios quiere hacer con su pueblo para traerlos de regreso, y esa esperanza y esas promesas son amplificadas aún más en el Nuevo Testamento y se cumplen de una manera más grande en todas las naciones y en su Iglesia. Entonces vamos a estar meditando acerca de esas cosas.
Y nada más como un recordatorio: el capítulo 40 —nos tomamos tres domingos para hablar del capítulo 40— hablando acerca de la supremacía de Dios sobre todas las cosas, y también terminando con un pasaje tan conocido, tan famoso, de ánimo para nosotros, que es el versículo 29 y 30 del capítulo 40: "Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán".
Una invitación a juicio
Ahí habíamos terminado en el capítulo 40, y ahora continúa la profecía de Isaías diciendo: "Escuchadme, costas, y esfuércense" —y es la misma idea del versículo 31: tengan nuevas fuerzas; es la exhortación—: "esfuércense los pueblos; acérquense, y entonces hablen; estemos juntamente a juicio".
Está haciendo Dios aquí, a través de Isaías, una invitación para que ahora no se una nada más Israel a lo que Dios quiere hacer, sino que todas las naciones se unan y cobren fuerzas también. Y la manera en que Él va a animar a las naciones es: "Vamos, yo los voy a invitar a una corte de ley, voy a invitarlos a un juicio; vamos a establecer algunas cosas que quiero mostrarles acerca de mí, naciones, y de esa manera ustedes también tendrán nuevas fuerzas".
Esa es la invitación, lo que se va a desarrollar aquí: el juicio principal que se va a desarrollar, y Dios está invitando a que ustedes sean parte de esto, a que ustedes lleguen a un veredicto. Esa es la palabra "juicio" aquí: entonces vamos a llegar a un veredicto final juntos acerca de quién soy yo. Y la manera en que lo va a hacer va a ser un desarrollo que tiene que ver con la soberanía de Dios y, como vamos a ver en el momento, primeramente sobre la historia de la humanidad.
Lo que hace única a la Biblia
Pero esa es una de las cosas que hace que la Biblia sea un libro único. De hecho, en clase de apologética vemos aspectos acerca de la confiabilidad de la Biblia y qué es lo que hace que la Biblia sea diferente a todos los demás libros, y qué es lo que hace que el cristianismo inclusive sea diferente a todas las demás religiones. Y una de las cosas que vamos a ver hoy es la profecía bíblica, la manera en que la profecía bíblica se cumple. No hay ningún otro lugar donde encuentres tantas cosas siendo profetizadas desde antes, con tanta precisión y con tantos detalles, que se desarrollen a lo largo de siglos y siglos y siglos de cumplimiento, y encontrar que la Palabra de Dios de hecho es única, y que hace que la Biblia sea absolutamente diferente y que podamos decir: el Dios que está detrás de este libro sabe lo que está pasando.
Entonces quiero que noten de dónde viene esto de la soberanía de Dios. No es nuevo aquí en el capítulo 41; lo vamos a enfatizar más aquí, pero, ¿se acuerdan?, en el capítulo 40, versículo 22: "Él está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar". La idea de ese versículo, de que "él está sentado sobre el círculo de la tierra", es que es el soberano sobre la tierra; Él tiene toda la autoridad sobre todas las cosas que están sucediendo.
La soberanía de Dios sobre la historia
Entonces la invitación es examinar la soberanía de Dios. Esa es la invitación, número uno: la soberanía de Dios sobre la historia. Vean cómo se desarrolla esto, versículo 2: "¿Quién despertó del oriente al justo, lo llamó para que le siguiese, entregó delante de él naciones, y le hizo enseñorear de reyes; los entregó a su espada como polvo, como hojarasca que su arco arrebata? Los siguió, pasó en paz por camino por donde sus pies nunca habían entrado. ¿Quién hizo y realizó esto? ¿Quién llama las generaciones desde el principio? Yo Jehová, el primero, y yo mismo con los postreros".
Entonces esta primera declaración acerca de Dios es una invitación a decir: "A ver, naciones, ¿qué tan involucrado está Dios en nuestro mundo?". No es qué es lo que está pasando lo que importa: quién está detrás de lo que está pasando es lo que importa. ¿Es simplemente casualidad que las cosas suceden, suceden al azar, o es la providencia de Dios actuando en la historia? ¿Es la historia cíclica, y nada más estamos viviendo una y otra vez estos patrones de la manera en que un gobierno se levanta y tiene dominio y luego cae, y simplemente estamos viendo ese tipo de ciclos, o realmente la historia está siendo dirigida hacia una consumación final? Esas son las preguntas que están detrás, o eso es a lo que quieren llegar estas preguntas a las naciones, lo que hay detrás de las preguntas.
Y esto es tan importante, es tan importante meditarlo. Dostoievski dijo: "La inmortalidad del alma no existe, por lo tanto no hay virtud, por lo tanto todo está permitido". Si realmente no hay nadie detrás de lo que está sucediendo en cada momento de la historia, entonces todo es en vano: no hay ningún sentido, no hay ningún propósito, no hay ninguna meta, no hay ninguna razón para tu existencia, eres simplemente un accidente cósmico. Entonces sientan la fuerza, sientan el peso de la importancia de lo que está siendo confrontado aquí. La pregunta, al final del día, va a ser: ¿quién es Jesús? Todo está apuntando en esa dirección; esa es la pregunta máxima en relación a quién está detrás de todas las cosas.
Pero Dios es soberano en la historia, y este es un juicio sobre la historia mundial. Vean lo que dice Hechos 17:26: "De uno solo Dios hizo todas las naciones del mundo, para que habitaran sobre toda la superficie de la tierra, habiendo determinado sus tiempos y las fronteras de los lugares donde viven". Entonces todas las naciones están siendo invitadas, todos los reyes, a decir: "Ustedes no están en control de la historia". "No te gloríes del día de mañana, porque no sabes qué traerá el día". ¿Quién está en control?
Se acuerdan, en el capítulo 40, versículo 15: "He aquí que las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo en las balanzas le son estimadas; he aquí que hace desaparecer las islas como polvo". Por si crees que las naciones tienen algo que decir sobre qué es lo que va a pasar, estos pasajes dicen que no.
¿Quién es "el justo"?
Pero, a ver, vamos a regresarnos tantito, porque hay algo misterioso que está pasando en estos versículos. ¿Quién es el justo del que está hablando aquí, el versículo 2? "Lo llamó para que le siguiese, entregó delante de él naciones, le hizo enseñorear de reyes, los entregó a su espada como polvo". ¿Quién? Y después, más adelante, es el que pasa en paz por camino por donde sus pies nunca habían entrado. Y después, más adelante, en el versículo 25, lo vuelve a mencionar: "Del norte levanté a uno, y vendrá del nacimiento del sol invocará mi nombre; y pisoteará príncipes como lodo, y como pisa el barro el alfarero".
Entonces está hablando de alguien en particular que a estas alturas parece ser un misterio, pero que más adelante —capítulos 44, 45, 46, pronto llegaremos— se va a revelar de quién está hablando aquí la profecía de Isaías. ¿De quién está hablando? Está hablando de Ciro de Persia. Ese es el personaje del que está hablando, y otra vez, esto va a ser muy claro más adelante. Pero a estas alturas de la profecía él es tan irrelevante en cuanto a qué tanta influencia realmente tiene —o sea, qué tanto poder él realmente tiene— que ni siquiera su nombre es mencionado.
Entonces esto se va a cumplir en el año… antes de Cristo. Y miren, Isaías… todo esto: ya faltan 150 años para que suceda, cuando se da esta profecía. Entonces les está diciendo: "Miren, yo voy a levantar a alguien que de hecho es el que yo voy a usar para que ustedes regresen del exilio a su tierra, y él va a empezar a invadir naciones y va a empezar a tener dominio, de tal manera que inclusive él, al entrar en la guerra, ni siquiera le va a pasar nada" —es lo que está describiendo el versículo— "y yo soy el que estoy dando esta autoridad, yo soy el que lo estoy usando para hacer mi justicia". Por eso es descrito como el justo: porque es el que está siendo usado para aplicar la justicia de Dios sobre las naciones, y especialmente esta justicia será sobre Babilonia.
"¿Quién hizo y realizó esto?"
Entonces quiero que vean cómo surge esta pregunta. Versículo 2: "¿Quién despertó…?". Versículo 4: "¿Quién hizo y realizó esto? ¿Quién llama las generaciones desde el principio?". ¿Qué contesta Dios? "Yo Jehová, el primero, y yo mismo con los postreros". El mismo lenguaje que usa ¿quién? Jesús: "Yo soy el primero y el último, el Alfa y la Omega", Apocalipsis 22:13. Entonces hay pistas a lo largo de toda la Biblia de quién es el que realmente está detrás de estas cosas, quién es el que realmente está hablando acerca de sí mismo en estos pasajes.
Solo quiero enfatizar esto, hermanos, porque estamos hablando de la soberanía de Dios sobre todas las cosas. Ese es el tema de este pasaje, y si Dios no es soberano, si Dios no está en control, entonces Él no es Dios. Eso es parte de lo que significa ser Dios: que ni una sola molécula en todo el universo puede moverse sin que Él lo sepa y Él lo permita. Y ni siquiera un rey pagano tiene realmente autonomía; Dios dice: "Tú vas a hacer lo que yo quiero que tú hagas, porque yo voy a manifestar que yo estoy detrás de todas las cosas y yo estoy dirigiendo la historia de la humanidad".
Lo que hacen las naciones al oírlo
Bueno, Dios dice que Él está detrás de las cosas, ¿y qué hace la gente cuando escucha? Versículos 5, 6 y 7. Esta es la amenaza de Ciro, que está empezando a invadir, y esto justo antes de Babilonia fue Creso de Lidia —pueden buscar eso—, él fue este rey que Ciro invadió en 547 antes de Cristo. Y entonces ya ven cómo se está acercando, ya ven cómo se está haciendo una amenaza cada vez más tangible.
"Las costas vieron, y tuvieron temor; los confines de la tierra se espantaron; se congregaron y vinieron. Cada cual ayudó a su vecino, y a su hermano dijo: Esfuérzate" —la misma invitación que Dios le ha hecho a las naciones: esfuércense, la misma invitación de decir "ustedes tendrán nuevas fuerzas"; pero ahora es entre ellos que se están animando unos a otros y están diciendo "esfuérzate"— "el carpintero animó al platero, y el que alisaba con martillo al que batía en el yunque, diciendo: Buena está la soldadura; y lo afirmó con clavos, para que no se moviese".
¿Qué está pasando? Ven la amenaza de Ciro, Dios está diciendo "yo estoy detrás", y en lugar de voltear a Dios, ¿a quién voltean? A ídolos. A ídolos que, por cierto, tienen que afianzar para que no se volteen. Naciones, ¿quién está detrás?, ¿en quién van a poner su confianza?, ¿en qué van a basar esta idea de "esfuércense, tengan nuevas fuerzas"?, ¿qué es lo que van a definir como bueno? Dios dijo que era bueno en gran manera cuando Él hizo la creación, y ahora el hombre está creando sus propios ídolos y declarándolos como buenos y diciendo: "No, esto es bueno; no lo que Dios ha hecho, sino lo que yo puedo hacer, y en lo que yo puedo hacer voy a confiar".
Y se vuelve ridículo, absolutamente ridículo. ¿Por qué? Porque nosotros necesitamos un dios, y si el verdadero Dios no es tu Dios, cualquier cosa será tu dios, lo que sea, y no importa qué tan ridículo, qué tan tonto sea lo que tienes delante de ti: vas a poner tu confianza ahí. Es la confrontación de este pasaje para las naciones, diciendo: "Miren, yo soy soberano sobre la historia, y no hay nada en la historia que se escape de mi mano, así que más vale que me vean a mí como su final esperanza".
La soberanía de Dios sobre su pueblo
"Ahora déjenme decirles algunas cosas más sobre mi soberanía", y ahora voltea a su pueblo, versículo 8: "Pero tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham mi amigo". Dios es la primera causa de todo, de cada nanosegundo de la historia, y Dios está volteando ahora a nosotros, su remanente, su pueblo, y está diciendo: "Tu vida es una demostración de lo que acabo de decir, yo Jehová. El hecho de que tú seas mío es porque yo soy soberano también sobre de ti".
Y la primera descripción que usa es "siervo", para describir: "tú, Israel, siervo mío eres". ¿Es algo degradante que Dios llame siervo a su pueblo, como siervo, esclavo? Y entonces, ¿qué creen?, ¿qué hay de la igualdad?, ¿es degradante la manera en que Dios se expresa de su pueblo? No. La manera en que usa "siervo" es una manera en la cual está diseñado para darnos esperanza, porque está diciendo: "Tú eres mi responsabilidad, yo me voy a ocupar de ti, yo soy tu amo, por lo tanto yo tengo la responsabilidad de hacer lo que se tenga que hacer contigo". A eso se refiere la idea de siervo.
Pero la descripción específica aquí, hablando inclusive en términos de Abraham, ahí empieza a ser algo muy específico, ¿verdad?: "tú, Jacob, a quien yo escogí". La primera cosa que vemos acerca de la soberanía de Dios sobre su pueblo es que de hecho es soberano sobre su pueblo para escogerlo y llamarlo.
Romanos 9 y la elección
Y ese tema va a regresar en la mente de Pablo y en su argumento en Romanos 9, porque en Romanos 9 va a retomar esta idea de cómo Dios es soberano en la elección y en el llamado, y va a decir: "Tal como está escrito: A Jacob amé, pero a Esaú aborrecí. ¿Qué diremos entonces? ¿Que hay injusticia en Dios? De ningún modo. Porque Él dice a Moisés: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y tendré compasión del que yo tenga compasión. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia".
Eso es la soberanía de Dios en la elección y el llamado: depende de mí, dice Dios. "Yo Jehová, el primero, y yo mismo con los postreros": yo decido no nada más cómo se desarrolla la historia, sino quién es mi pueblo; yo lo escojo.
¿Y por qué tengo que escogerlos?, ¿cuál es la razón?, ¿nos tiene que escoger Dios a nosotros?, ¿no podemos nosotros escoger a Dios? Bueno, Jesús dio la respuesta a esa pregunta, Juan 6:44: "Nadie puede venir a mí si no lo trae el Padre que me envió, y yo lo resucitaré en el día final". Nadie puede venir a mí, porque no depende de ustedes; ustedes no tienen la capacidad de escogerme a mí, ustedes tienen esta naturaleza que se revela constantemente, que busca a estos ídolos y que quiere confiar en estos ídolos. Así que, si yo no hiciera nada, nadie sería salvo.
Si yo no fuera soberano sobre el llamado y la elección, entonces jamás nadie encontraría a Dios como su esperanza, como el fundamento de su vida; nadie diría: "Ah, Dios". Dios tiene que hacer la obra y tiene que tener la iniciativa.
Efesios 1, versículo 4: "Porque Dios nos escogió en Cristo antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él. En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme a la buena intención de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el Amado".
¿En qué basa Dios su elección?
Y espero que esto sea de esperanza para nosotros, como fue para el pueblo de Israel. ¿Por qué? ¿En qué basa Dios su elección? Es una buena pregunta. Ya lo explicó Efesios 1: su pura voluntad.
Yo, cuando estaba en la secundaria, me acuerdo que en educación física casi siempre jugábamos fútbol, y la frustración para mí era que el maestro de educación física siempre escogía a los dos mejores jugadores para ser capitanes de los equipos. ¿Y saben qué hacían? Decían: "A ver, vayan turnándose para escoger a su equipo". Y entonces un capitán decía: "Yo escojo a él", y el otro capitán decía: "Yo escojo a él", y así se iban. Y adivinen cuándo me escogían a mí. Porque no me gustaba mucho jugar fútbol, pero eso quedaba todavía más evidente cuando pasaba esto, porque a veces ya habían escogido a todo el equipo y yo todavía seguía disponible.
Entonces, obviamente, esa elección que estos capitanes hacían estaba completamente basada ¿en qué? En capacidad: quiénes son los mejores jugadores, esos son los que yo quiero para mi equipo. Entonces eso puede ser un poco de frustración para aquellos que no tenemos ciertas capacidades. Pero la elección de Dios es completamente diferente, y es por eso que es elección de Dios nuestra salvación: porque no depende de nuestras capacidades. No es como que Dios dice: "Mira, este como que sí tiene mucha fe, tiene esta cosa que le da superioridad sobre los demás; claramente este sí como que le echa ganas, este sí como que se aplica". No es la gente que Dios escoge.
Y después: "¿Y por qué Dios me ha escogido a mí?". Por eso se los puedo decir: si ustedes conocieran mi corazón, y si ustedes conocieran las inclinaciones de mi corazón, ustedes dirían: "Qué raro que Dios lo escogió a él". Esa es la realidad de la soberanía de Dios en la elección y el llamado de su pueblo.
"Eran el más pequeño de todos los pueblos"
La esperanza de lo que Dios le dijo a Israel acerca de la razón por la que los escogió a ellos, Deuteronomio 7:6: "Porque tú eres pueblo santo para el Señor tu Dios; el Señor tu Dios te ha escogido para ser pueblo suyo de entre todos los pueblos que están sobre la superficie de la tierra". ¿Qué viste en nosotros? "El Señor no puso su amor en ustedes ni los escogió por ser ustedes más numerosos que otro pueblo, pues eran el más pequeño de todos los pueblos". De hecho eran los más insignificantes, de hecho eran los más débiles: "Y a ustedes los escogí justamente por eso, para mostrar que soy yo y que es mi poder lo que se va a manifestar".
Deben de sentirse animados, hermanos: "Porque te tomé de los confines de la tierra, y de tierras lejanas te llamé, y te dije: Mi siervo eres tú; te escogí, y no te deseché". Así que, pueblo mío, "no temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia". Y el versículo 13: "Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo".
¿Tienen miedo? Esa es la pregunta especialmente: ¿de qué tenemos miedo?, ¿qué es lo que más temor podría causar en nosotros? "¿Qué va a pasar mañana, Dios? No tengo dinero ahorita, no tengo trabajo, no tengo salud, estoy enfrentando tantas diferentes cosas en mi vida; mañana es una incógnita completa. Me da miedo, Dios, me da miedo no poder controlar lo que sucede en mi vida". ¿Y qué dice Dios? "Yo Jehová, yo soy soberano. No temas, gusano".
"No temas, gusano de Jacob"
Eso es lo que dice el versículo 14: "No temas, gusano de Jacob, oh vosotros los pocos de Israel; yo soy tu socorro, dice Jehová; el Santo de Israel es tu Redentor". Entonces Dios es soberano para redimirnos, y aquí la idea de redención —a lo largo del Antiguo Testamento, a lo largo de la Biblia, la redención— es derecho de rescate. Y es por eso que Jesús dijo en Marcos —lo acabamos de ver, 10:45—: "Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos". Como Redentor: "yo los voy a comprar, porque yo tengo todo lo que es necesario para adquirirlos, así que pueden estar seguros de que serán míos".
Y la idea aquí, entonces, de "gusano" es interesante, porque el panorama que presenta aquí es el siguiente, versículo 15: "He aquí que yo te he puesto por trillo, trillo nuevo, lleno de dientes; trillarás montes y los molerás, y collados reducirás a tamo. Los aventarás, y los llevará el viento, y los esparcirá el torbellino; pero tú te regocijarás en Jehová, te gloriarás en el Santo de Israel".
Entonces la obra que Dios quiere hacer es la obra del capítulo 40, versículos 3 al 5, que ya la leímos: "Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane. Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado".
Dios está preparando una restauración, no nada más de su pueblo, sino una restauración cósmica. Y adivinen a quién va a usar para hacer su restauración, quién va a derribar los montes y subir los collados. ¿Quién, dice el pasaje? Un gusano, que estoy decidiendo usar. Ese es el contraste: ¿un gusano va a derribar un monte? Sí, si Dios lo hace. Sí, su iglesia.
Por eso es que Pablo dice en 2 Corintios 4:7: "Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la extraordinaria grandeza del poder sea de Dios y no de nosotros". Así que esta idea de redención que surge, y la manera en que Dios quiere ser magnificado en qué tan pequeños somos, se muestra con estas palabras y trayendo estas imágenes: "Yo los redimí de Egipto, eso lo volveré a hacer cuando regresen de Babilonia, pero los redimiré de una manera más espectacular que todavía ni se imaginan, que es a través de mi Siervo" —que es el siguiente capítulo.
Agua en el desierto
Y la otra imagen —y me encanta esta imagen—, versículo 17: no nada más son gusanos, sino son: "Los afligidos y menesterosos buscan las aguas, y no las hay; seca está de sed su lengua; yo Jehová los oiré, yo el Dios de Israel no los desampararé. En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca. Daré en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivos; pondré en la soledad cipreses, pinos y bojes juntamente". ¿Para qué? "Para que vean y conozcan, y adviertan y entiendan todos, que la mano de Jehová hace esto, y que el Santo de Israel lo creó". Para que sepan que yo soy soberano.
¿Qué representa tener sed? La distancia de Dios produce sequía espiritual. Ustedes saben si han estado lejos de mí, ustedes saben si han estado poniendo su confianza en todos los lugares equivocados: tienen sed, necesitan algo más. "Yo soy ese algo más; vengan a mí y yo los sustentaré". Como dice Juan 7:37: "En el último día, el gran día de la fiesta, Jesús, puesto en pie, exclamó en alta voz: Si alguien tiene sed, que venga a mí y beba. El que cree en mí, como ha dicho la Escritura: de lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva". Ese es el cumplimiento de este pasaje: es como en Jesús hemos encontrado, y en el derramamiento de su Espíritu hemos encontrado, el sustento para nuestras almas, que no podemos encontrar en ningún otro lugar.
"¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condena? Cristo es el que murió; sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra del Padre, el que también intercede por nosotros". Tenemos todo lo que necesitamos si tenemos a Cristo.
Dios derrota a nuestros enemigos
Lo cual nos lleva al último punto sobre la soberanía de Dios sobre su pueblo, que es para derrotar a sus enemigos. Y vean esos celos que menciona; nos brincamos los versículos 11 y 12, pero es lo que describe: "He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos; serán como nada y perecerán los que contienden contigo. Buscarás a los que tienen contienda contigo, y no los hallarás; serán como nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen…". Todos tus enemigos: yo los derrotaré; vas a voltear y ya no están.
¿Quiénes son nuestros enemigos?, ¿de quién está hablando aquí? Claramente Babilonia era la amenaza que iba a venir. Pero nosotros sabemos que Dios también nos promete que, si somos su pueblo, si hemos sido soberanamente escogidos por Él, Dios derrotará a nuestros enemigos también. Y eso es lo que declara Pablo en Romanos 16:20: "El Dios de paz aplastará pronto a Satanás debajo de los pies de ustedes". Y así derrotará a sus enemigos, y ya de repente, cuando volteen, van a decir: "¿Y mis enemigos? ¿Quién puede contra nosotros si Dios está con nosotros?". Y el último enemigo a vencer será la muerte, en su segunda venida.
Y yo les pregunto: Satanás, la muerte, el pecado; ¿de qué más tienen miedo?, dice Dios. ¿Algo más que se les pueda ocurrir que sea peor que esas cosas? Yo me ocupo, yo me voy a ocupar: sus enemigos serán derrotados por mí. Y la razón, en el versículo 20, es para que yo reciba la gloria. Al final, es para la gloria de Dios que Él hace todas las cosas.
Cuando nosotros nos rendimos a la soberanía de Dios para que Él sea la fuente de nuestra satisfacción, y cuando Él se convierte en nuestro significado principal y máximo, entonces Él es glorificado. Entonces esa es la pregunta: ¿queremos glorificar a Dios? Si queremos glorificar a Dios —Él dice que ese es el propósito de todas las cosas—, ¿quieres hacerlo? Ven y bebe, encuentra tu satisfacción en Él; esa es la manera. Y sí: "Señor, tú, y solo tú; y yo dependo de ti, y me someto a ti, y encuentro mi refugio en ti y en lo que tú serás, no nada más ahora sino por toda la eternidad en mi vida". Y así Él será glorificado.
Dios es soberano sobre el futuro
Lo cual nos lleva al último punto, que es el versículo 21: Dios es soberano sobre el futuro. Aquí viene un reto más, que hace como aclaración final, y otra vez va a retomar el tema de los ídolos. Dice: "Alegad por vuestra causa, dice Jehová; presentad vuestras pruebas, dice el Rey de Jacob. Traigan, anúnciennos lo que ha de venir; díganos lo que ha pasado desde el principio, y pondremos nuestro corazón en ello; sepamos también su postrimería, y hacednos entender lo que ha de venir. Dadnos nuevas de lo que ha de ser después, para que sepamos que vosotros sois dioses; o a lo menos haced bien, o mal, para que tengamos qué contar, y juntamente nos maravillemos".
Oigan todo el sarcasmo de estos versículos hacia los ídolos. A ver, vengan, ídolos; por cierto, a ver, ¿dónde está su confianza?, ¿no está su confianza, pueblos?, ¿dónde está su confianza, Israel? En esos ídolos. Ahora vamos a hacer otro juicio, vamos a hacer otro veredicto: dígannos, ídolos, qué va a pasar mañana. Porque yo soy celoso de mi pueblo, voy a retar a mis rivales, los ídolos.
Y la idolatría no es un problema del paganismo: la idolatría es un problema del corazón humano. ¿Se acuerdan de Ezequiel capítulo 14? "Hijo de hombre, estos hombres han erigido sus ídolos en su corazón, y han puesto delante de su rostro lo que los hace caer en iniquidad". Entonces, ¿cuál es el problema de la idolatría que está confrontando? ¿Está confrontando estatuitas, Dios? Bueno, sí, puede ser; pero está confrontando todo en lo que nuestro corazón confía, eso es lo que está confrontando.
¿Cuál es el primer mandamiento? Éxodo 20:3: "No tendrás dioses ajenos delante de mí". Es decir: no confiarás en nadie que no sea yo, porque nadie más es confiable que no sea yo. Nada puede tomar el lugar que a Dios le corresponde; eso se llama idolatría.
"¿Qué pueden hacer tus ídolos?"
Y el reto es: ¿qué pueden hacer tus ídolos por ti?, ¿pueden predecir el futuro? Es más, este versículo todavía va un paso más allá: a ver, dígannos el futuro, si lo saben; o es más, hagan algo, lo que sea, algo chiquito, grande, malo, bueno, lo que quieran, algo. ¿Pueden hacer algo? Entonces son confrontados los ídolos.
Y hermanos, esta confrontación es muy importante, porque, ¿saben por qué vamos a los ídolos? Porque tenemos miedo del mañana. ¿No es esa la razón, una de las razones por las cuales creamos ídolos? Porque el dinero se vuelve un ídolo, porque queremos seguridad ¿para cuándo?, para mañana. Porque una relación romántica puede ser un ídolo, porque pensamos que a lo mejor nos vamos a quedar solos el día de mañana. Porque nuestra educación puede ser un ídolo, porque podemos pensar: "A esto me voy a dedicar el resto de mi vida, y en eso va a encontrar significado mi existencia, así que estudio más", y se vuelve un ídolo.
Entonces Dios está haciendo aquí un reto a los ídolos, y es el mismo reto que Dios sabe que existe en cada uno de nuestros corazones, porque Él sabe que nuestros corazones —como dijo Calvino— son una fábrica de ídolos. Y 1 Juan 5:21 dice: "Hijos, aléjense de los ídolos". ¿Por qué? Porque al final te van a decepcionar, no pueden hacer nada por ti.
Es interesante que esto surge porque Babilonia era conocida como una nación de astrólogos y de personas que predecían el futuro. Y si ustedes se acuerdan de la historia de Daniel 2, donde el rey tiene este sueño y la estatua, y qué pasa: "Díganme qué significa". Y era una invitación a predecir el futuro. ¿Y podían hacerlo? No, no podían hacerlo, o inventaban algo, pero en realidad no conocían el futuro.
La astrología hoy
Cuando estaba leyendo esto estaba pensando en lo ridícula que es la astrología, en realidad, ¿no? Pero, ¿qué tan popular es la astrología, los horóscopos? Nada más hice una pequeña búsqueda en Google, dije: "¿Hay estadísticas de astrólogos en México?, ¿estadísticas de horóscopos en México?". Y lo primero que me salió: "Para los mexicanos, consultar lo que dicen los astros puede significar que tendrán un gran día". Ya con eso, pero el hecho es que es importante para casi tres cuartas partes de los ciudadanos, que son fieles a leer su horóscopo para después iniciar sus actividades. Decía que 30 por ciento de los mexicanos consultan su horóscopo para ver cómo les va a ir en el día y qué es lo que tienen que hacer en el día.
Estamos obsesionados con el futuro, ¿no es cierto? Ese es el problema: es que queremos saber, queremos tener alguna clase de control sobre el futuro. Pero este pasaje nos está diciendo que ningún ser creado conoce el futuro, solo Dios lo conoce. No, no, esperen, vamos a regresarnos tantito: Dios no es principalmente que conoce el futuro; Él decreta el futuro, Él dice "así será". No es nada más que puede ver en la línea del tiempo y decir: "Ah, eso es lo que va a pasar". No, Él está decretando qué es lo que va a suceder; por eso conoce el futuro. Pueden ver otras partes de Isaías que hablan acerca de eso, en el capítulo 7, versículo 7, o en el capítulo 14, versículo 27, habla acerca de esto. Isaías también, por cierto, ridiculiza con razonamiento a los idólatras. Versículo 24: "He aquí que vosotros sois nada, y vuestras obras vanidad; abominación es el que os escogió". O sea, los que escogen a los ídolos para que les digan cuál va a ser su futuro son ridículos, ya no tiene sentido. Dice Dios: usen su cabeza tantito y vean si realmente hay poder en aquello en lo que están poniendo su confianza.
El teísmo abierto y el futuro
Dios quiere expresarnos su soberanía sobre el futuro, y esto es importantísimo, hermanos, porque inclusive hay corrientes teológicas —y una de ellas se llama teísmo abierto— que proponen que, para que Dios realmente le dé autonomía y libertad al ser humano, Él ni siquiera puede saber lo que el ser humano va a hacer. Eso se llama teísmo abierto, y propone que Dios no conoce el futuro, lo cual es contrario a lo que este texto está diciendo. Si Dios no conoce el futuro, así como dijimos acerca de su soberanía, entonces Él no es Dios.
Así que, como Elías con los profetas de Baal, hace el reto y dice: "A ver, a ver, vengan, ¿quién va a hacer esto?, ¿pueden hacer lo que yo voy a hacer?", y pone delante de ellos el reto. "No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria, por tu misericordia, por tu fidelidad. ¿Por qué han de decir las naciones: dónde está ahora su Dios? Nuestro Dios está en los cielos; Él hace lo que le place. Los ídolos de ellos son plata y oro, obra de manos de hombre. Tienen boca, y no hablan; tienen ojos, y no ven; tienen oídos, y no oyen; tienen nariz, y no huelen; tienen manos, y no tocan; tienen pies, y no caminan; no emiten sonido alguno con su garganta. Se volverán como ellos los que los hacen, y todos los que en ellos confían".
A ver, religiones del mundo, vamos a contender: dígannos sus profecías, dígannos qué va a pasar mañana. Budistas, musulmanes, mormones, cienciología, nueva era, lo que quieran; quien quiera ser retador, que sea retador. A ver, dígannos qué va a pasar el día de mañana. Este libro lo dice, Dios lo ha declarado. Vamos a ver cómo se contrastan sus profecías con estas, vamos a ver cómo se ve tu dios en contraste con el Dios de la Biblia.
"¿Quién lo anunció desde el principio?"
"Del norte levanté a uno, y vendrá" —esto es otra vez Ciro— "del nacimiento del sol invocará mi nombre; y pisoteará príncipes como lodo, y como pisa el barro el alfarero". Del norte y del oriente, dice que viene; eso es exactamente como se cumplió la profecía de Isaías 150 años después, con una precisión increíble: cómo cruzó el río Tigris, todo esto se va a describir.
Y dice: "¿Quién lo anunció desde el principio, para que sepamos; o de tiempo atrás, y diremos: Es justo? Cierto, no hay quien anuncie; sí, no hay quien enseñe; ciertamente no hay quien oiga vuestras palabras. Yo soy el primero que he enseñado estas cosas a Sion, y a Jerusalén daré un mensajero de alegres nuevas" —Ciro—. Yo ya les estoy diciendo lo que va a pasar. "Miré, y no había ninguno; y pregunté de estas cosas, y ningún consejero hubo; les pregunté, y no respondieron palabra".
Ídolos, religiones paganas, todos los que están clamando tener soberanía: no es verdad, ustedes no son soberanos, yo soy soberano. "He aquí, todos son vanidad, y las obras de ellos nada; viento y vanidad son sus imágenes fundidas".
Se han descubierto 3000 deidades que se han recuperado de Mesopotamia. Tres mil deidades: ¿me pueden decir una? Porque son vanidad, porque son nada.
Sométete al que sabe
Dios quiere que traigamos delante de Él nuestros ídolos, y Dios quiere darnos esperanza. ¿Qué tanto controlas tú las cosas, o crees que controlas las cosas? ¿De dónde vienen tus temores? Es el poco control que tenemos sobre las cosas. Así que más vale que nos sometamos al que realmente sabe cómo el mundo va a desarrollarse y hacia dónde van todas las cosas, incluyendo nuestra propia vida.
Estoy preocupado por esta iglesia; yo no puedo controlar qué va a pasar con esta iglesia, pero Dios está detrás: su Iglesia prevalecerá. Así que no tengo miedo. Dios está en control de los eventos grandes y de los eventos pequeños, para asegurarse de que ni uno solo de sus elegidos se perderá, sino que todos vendrán a la salvación final a través de la fe en Cristo Jesús.
Dios nos está diciendo hoy: solo yo conozco el futuro. ¿Vas a confiar en mí? Si confían en mí, recuerden: yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo.
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