Isaías 40:12-26IsaíasNathan Díaz
Un Dios sin comparación
¿Cómo es Dios realmente? Isaías 40:12-26 lo describe midiendo el mar en la palma de su mano y llamando por nombre a cada estrella: omnipotente, omnisciente, sabio y sin comparación. El mensaje advierte que la idolatría nace de pensamientos pequeños sobre Dios, incluso el de creer que a Él no le importan los detalles de tu vida.
Transcripción
Seguimos en Isaías: cómo ve Dios la realidad
Buenos días, hermanos. Es un gozo poder estar aquí y estar con la familia de la fe un domingo más, y seguir estudiando la Palabra de Dios y este libro de Isaías que, como hemos estado descubriendo, está lleno de descripciones acerca del Dios que tenemos. Es un libro que nos ha estado mostrando este panorama acerca de cómo Dios ve el mundo, cómo Dios ve la realidad que nos rodea. La verdad, importa muy poco qué es lo que tú piensas sobre la realidad que te rodea y cómo tú ves el mundo. Lo único que realmente importa es cómo ve Dios la realidad.
El capítulo 40 lo comenzamos el domingo pasado, y empezamos a ver el desarrollo de esta nueva parte de Isaías, esta segunda mitad del libro, en donde realmente empieza a ponernos una perspectiva de esperanza y una perspectiva de restauración para el pueblo de Dios. Hablábamos acerca de la manera en que estos primeros once versículos estaban apuntándonos hacia Jesús y hacia el cumplimiento que encuentran en Jesús; inclusive hay partes de esta primera sección del capítulo 40 que nos están mostrando a Juan el Bautista preparando el camino para Jesús. Y al final estábamos viendo que realmente Dios quiere mostrarnos qué tan inútil es confiar en el hombre, qué tan tonto es confiar en el hombre, y empieza a darnos esta perspectiva de un Dios que va más allá de todo lo que el hombre puede ser o lograr.
Aquí está, en el versículo 10: "He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con Él, y su paga delante de su rostro". O sea, nos está empezando a presentar esta imagen de un Dios grande, de un Dios poderoso, de un Dios soberano. Y con eso vamos a continuar ahora, después de haber visto eso en contraste con un Dios que también es un buen pastor, que nos toma en sus brazos, que nos consuela, que nos protege y que nos cuida a cada quien en lo individual.
Lectura de Isaías 40:12-26
Ahora llegamos al versículo 12, que dice: "¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano, y los cielos con su palmo? ¿Con tres dedos juntó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza y con pesas los collados? ¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó enseñándole? ¿A quién pidió consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia? He aquí que las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo, y como menudo polvo en las balanzas le son estimadas; he aquí que hace desaparecer las islas como polvo. Ni el Líbano bastará para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio. Como nada son todas las naciones delante de Él; y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es. ¿A qué, pues, haréis semejante a Dios, o qué imagen le compondréis? El artífice prepara la imagen de talla, el platero le extiende el oro y le funde cadenas de plata. El pobre escoge, para ofrecerle, madera que no se apolille; se busca un maestro sabio, que le haga una imagen de talla que no se mueva. ¿No sabéis? ¿No habéis oído? ¿Nunca os lo han dicho desde el principio? ¿No habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó? Él está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; Él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar. Él convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana. Como si nunca hubieran sido plantados, como si nunca hubieran sido sembrados, como si nunca su tronco hubiera tenido raíz en la tierra, tan pronto como sopla en ellos se secan, y el torbellino los lleva como hojarasca. ¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis?, dice el Santo. Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas; Él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio".
Oración
Señor, gracias por tu Palabra, y gracias porque hoy estamos contemplando un pasaje que nos describe tu majestad, tu gloria y, especialmente, la manera en que no puedes ser comparado con ninguna otra cosa que conocemos, porque Tú eres trascendente sobre todas las cosas. Y el pensar en Ti, y el pensar en quién eres, Señor, a veces es tan raro en tu iglesia; a veces es tan poco común que nos detengamos a pensar quién es realmente nuestro Dios. Y hoy queremos hacer justo eso, Señor. A través de tu Palabra, muéstranos un pequeño vistazo, una pequeña muestra, una pista de todo lo que significa tu gloria. En el nombre de Cristo Jesús, amén.
¿Qué es Dios? ¿Quién es Dios?
¿Qué es Dios? ¿Quién es Dios? A lo largo de la historia de la iglesia, esa ha sido una pregunta que se ha tratado de contestar, y los que están familiarizados con el Catecismo de Westminster saben que hay una respuesta ahí que es probablemente un buen resumen: Dios es espíritu, infinito, eterno e inmutable en su ser, sabiduría, poder, santidad, justicia, bondad y verdad. Eso es un resumen. ¿Quién es Dios? ¿Qué es Dios? Cuando estamos abriendo la Biblia y describe a este ser, ¿de qué está hablando la Biblia, y qué es lo que podemos saber acerca de Él?
¿Creen ustedes que es importante conocer a nuestro Dios, saber algo sobre Él? Y este es el problema: el concepto de Dios se ha convertido en algo completamente maleable, completamente subjetivo. O sea, ¿tú qué crees que es Dios? Si ustedes salen allá afuera y le preguntan a la gente que describan quién es Dios, van a encontrar un gran rango de definiciones diferentes, porque cada quien se imagina a Dios de diferentes maneras. Y por supuesto, ahí está la figura de un hombre de barba blanca ahí sentado en las nubes, ¿no? Y le dicen "papá Dios". La gente tiene esta idea de cómo se ve, y tienen muchas ideas acerca de cómo quisieran que fuera, y entonces le atribuyen muchas cosas que son de acuerdo a su propia mente.
Pero la Biblia está escrita principalmente porque Dios quiere decirnos Él mismo quién es, para que tengamos un concepto correcto de quién es. Y si nosotros nos llamamos a nosotros mismos la iglesia de Dios, más vale que dediquemos tiempo a ese estudio. En la teología sistemática eso es llamado teología propia, porque teología es el estudio de Dios, y teología propia se refiere a que ese es el punto principal de la teología: estudiar quién es Dios y qué podemos saber sobre Dios. Vean lo que dice Daniel 11:32: "Con halagos corromperá a los que obran inicuamente hacia el pacto; pero el pueblo que conoce a su Dios se mostrará fuerte y actuará". Tenemos que conocer a Dios si queremos ver transformación en nuestras vidas.
El espíritu de nuestros tiempos, la era en la cual estamos viviendo, es una iglesia cristiana en donde Dios —y esto es como un teólogo lo describe— se ha vuelto sin peso. Ustedes saben, hemos hablado de esto antes, que la palabra "gloria" en el hebreo, en el original, como se usa la gloria de Dios, tiene la idea de peso, de algo de sustancia. Y entonces le hemos quitado ese peso a Dios: queremos que Dios sea ligero, que no tenga tanta relevancia en nuestras vidas. "Sí, Señor, sí eres nuestro Dios, y sí somos cristianos, pero déjanos vivir nuestras vidas como nosotros queremos. Déjanos tener nuestras propias perspectivas acerca de lo que es importante y lo que no es importante". Así es como muchas iglesias están actuando con respecto a Dios. Y entonces, una de las cosas que vas a escuchar —y esa es una de las maneras en que puedes identificar si una iglesia le está tratando de quitar peso a Dios— es simplemente hablando menos acerca de Él, o por lo menos poniéndonos a nosotros al centro, de tal manera que todo gira en torno al hombre. ¿Qué es lo que Dios quiere hacer para nosotros? ¿Cómo quiere Dios servirnos a nosotros? ¿Cuántas bendiciones podemos recibir de parte de Dios? Eso es una manera de quitarle peso a Dios. ¿Por qué? Porque le estás dando peso al hombre: estás empezando a enfatizar al hombre, estás empezando a enfatizar nuestras necesidades y nuestro valor sobre todas las cosas. Y eso es exactamente lo contrario de lo que quiere hacer este texto que acabamos de leer.
Einstein y la majestad que la iglesia no predicaba
Estaba leyendo también acerca de alguien, un teólogo también, que estaba comentando acerca de Einstein, Albert Einstein. Einstein no estaba muy impresionado con las iglesias cristianas de su tiempo, por lo menos las que él visitó; no tenía mucho respeto por la religión formal. Y este teólogo hace un análisis interesante. Él dice: el diseño del universo es tan magnífico que no debe de ser ignorado. De hecho, yo creo que esa es la razón por la cual Einstein tenía tanto desprecio por la religión organizada: él debe haber visto lo que predicaban estos predicadores y lo que decían acerca de Dios, y sentía que estaban blasfemando. Él había visto mucho más majestad de lo que ellos se podrían imaginar, y simplemente no estaban hablando de esa realidad.
Es un análisis interesante de lo que podría ser que un no cristiano rechazara el cristianismo: "Es que yo he visto más gloria en todo lo que estudio —soy biólogo, o soy químico, o soy astrónomo—, he visto más gloria en todo lo que yo veo y estudio, de lo que ustedes jamás dicen acerca de su Dios. Un Dios que nada más es como un genio de una lámpara, listo para cumplir nuestros deseos".
Esto es lo que dijo San Agustín: "Oh Dios Altísimo, el más bueno, el más poderoso, el más tierno de corazón y el más justo; el más remoto y el más presente; hermoso y el más vigoroso; estable e incomprensible; inmutable, y sin embargo cambiando todas las cosas; nunca nuevo, nunca viejo, renovando todas las cosas. Y ¿qué hemos dicho, mi Dios, mi vida, mi santo deleite? ¿O qué podría alguien decir cuando habla de ti? Qué sorpresa es los que no dicen nada". Así es como se sentía San Agustín al pensar en la gloria y en la majestad de Dios.
Ver el universo con los ojos de Dios
Isaías aquí quiere mostrarnos el universo, la realidad que nos rodea, a través de los ojos de Dios; no de los nuestros, de los de Dios: cómo ve Dios las cosas. ¿No es una perspectiva muy diferente? ¿Ustedes creen que ustedes ven el mundo de la misma manera que lo ve una hormiga? ¿Ustedes tienen la misma perspectiva que una hormiga? No. Entonces, imagínense que ustedes están tratando de escribirle a una hormiga cómo ustedes ven el mundo, y que esta hormiga está tratando de entender cómo sería verlo a través de nuestros ojos, cómo experimentar las cosas que nosotros experimentamos. Sería una tarea muy difícil, ¿no?
Bueno, eso es lo que tenemos delante de nosotros en este texto. Es una de las tareas más difíciles de la Biblia, que está tratando de expresar, y que muchas veces usa poesía, porque la poesía tiene esa característica de poder expresar cosas que sobrepasan nuestra propia imaginación o nuestra propia capacidad de entendimiento. Usa un lenguaje tan simbólico y tan flexible que realmente nos ayuda a empezar a captar ciertas realidades que no podríamos entender si tratáramos de describirlas literalmente.
Entonces, he dividido todo este pasaje en los atributos que creo yo que está describiendo acerca de Dios. Vamos a verlo por atributos; vamos a ver qué nos está diciendo acerca de Dios en diferentes aspectos.
Su omnipotencia
El primero, y el más extenso del pasaje, creo, es su omnipotencia. Versículo 12: "¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano, y los cielos con su palmo? ¿Con tres dedos juntó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza y con pesas los collados?". O sea, ¿quién tiene esta capacidad de tomar todo el mar y todos los lagos que existen en la tierra y que quepan aquí, aquí en la palma de su mano? Dice: "Ahí está toda el agua que hay en el mundo; aquí la puedo sostener si yo quisiera". Esa es la imagen.
Hace poco tuvimos bautizos. ¿Y cómo sacan el agua del bautisterio? Con una manguera, ¿no? Pero probemos la próxima vez que saquemos el agua del bautisterio: sacarla así, con sus manos, y así llenar una cubeta ahí. ¿Cuánto tiempo tardarían en hacer eso? Nada más para darles una perspectiva de lo que está tratando de expresar aquí. Y si tuviéramos una balanza para pesar todas las montañas del mundo, ¿quién puede hacer eso? ¿Quién puede decir: "Esto es lo que pesan las montañas; déjame cargarlas un poquito y ver cuánto pesan"? Es la descripción que está haciendo.
Versículo 15: "He aquí que las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo". Todas las naciones de la tierra. Tú vas cargando una cubeta y te tropiezas tantito y se salpica el agua: eso es el equivalente, para Dios, de todas las naciones de la tierra, y todos los ejércitos, y todos los poderes militares que hay y que ha habido. Así es como nos ve. Así es cuánto pueden amenazar a Dios. "Y como menudo polvo en las balanzas le son estimadas; he aquí que hace desaparecer las islas como polvo". Si algo está polvoso y ustedes quieren, más o menos, empezarlo a limpiar, una vez, y luego… y se va el polvo. Esa es la manera en que Dios ve a todas las naciones de la tierra.
Versículo 17: "Como nada son todas las naciones delante de Él, y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es". O sea, básicamente no tienen ningún impacto, ninguna trascendencia en lo que pueden lograr. Versículo 22: "Él está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como langostas; Él extiende los cielos como una cortina, los despliega como una tienda para morar". Es decir, Él está sobre el mundo, y esta imagen del círculo de la tierra nos muestra a Dios como soberano sobre la tierra y sobre todos los moradores de la tierra.
Versículo 23: "Él convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana". O sea, si Dios quiere, es "como si nunca hubieran sido plantados". No importa qué tan poderoso sea un país económica o militarmente: Él puede hacer "como si nunca hubieran sido sembrados, como si nunca su tronco hubiera tenido raíz en la tierra; tan pronto como sopla en ellos se secan, y el torbellino los lleva como hojarasca".
Versículo 26: "Levantad en alto vuestros ojos". Y aquí está apuntándonos hacia el cielo, y en particular a ver el cielo de noche. ¿Qué vas a ver? Vas a ver las estrellas. "Vean a quién creó estas cosas; Él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio".
Entonces, tenemos un universo observable —eso es lo que los astrónomos han podido ver— de 46 billones de años luz. Es lo que han podido calcular con respecto al universo observable; esa es la información que tenemos acerca de nuestro universo. Y este pasaje nos está mostrando esa inmensidad. Sabemos que hay más, pero no hemos podido ver más, ni con los telescopios más poderosos ni con la tecnología más avanzada que tenemos; no tenemos idea de qué tan grande es realmente el universo. Y en un momento vamos a ver más sobre eso. Pero esa es la dimensión de este Dios creador.
Dios como causa final de todas las cosas
Él es un Dios creador. El Salmo 121:2 dice: "Mi ayuda viene del Señor, que hizo los cielos y la tierra". Ahí está la convicción de que el poder de Dios es suficiente como para hacer todas las cosas que existen hoy. Todo el universo, todos los planetas, todos los detalles que existen materialmente hablando, son creación de Dios.
Fran estaba hablando de esto hace unos miércoles; estaba tratando de explicar esta idea de que Dios termina siendo la causa final eterna. Hablábamos de esta dinámica, y esto en términos filosóficos es causa y efecto. Decían: bueno, todo efecto tiene una causa. Y esa es nuestra experiencia; siempre hemos visto que todo efecto tiene una causa. Entonces la pregunta es: ¿Dios fue causado o no? Y la respuesta es no, porque Dios no es efecto, Dios solo es causa. Si Dios fuera efecto, entonces necesitaría una causa, pero Él no es efecto de nada: Él es la causa final y absoluta de todas las cosas.
Y claro, esto puede sonar como que estamos nada más defendiendo la existencia de Dios, y alguien podría decir: "Bueno, es que ustedes son cristianos, por eso están diciendo eso". Pero la verdad es que todos, al final, necesitan creer en una causa final de todas las cosas. ¿Por qué? Si todo efecto tiene una causa, tú te puedes regresar así, ¿y en qué momento llegas al comienzo? En algún momento vas a tener que toparte con algún comienzo de todas las cosas. Tiene que haber un origen, un origen en donde todo empieza; un origen principal, un origen fundamental, un origen capaz de producir todo lo que existe. ¿Quién creó a Dios? Nadie. Porque si no, no sería Dios. Si hubiera sido creado, no sería Dios, porque lo que significa ser Dios es que nunca tuvo comienzo, que no vino de ningún lugar: Él es. Vamos a ver más sobre eso también.
Entonces, eso está interesante, porque de repente aquí tenemos un reto delante de nosotros. ¿Por qué existimos? ¿Por qué estamos aquí nosotros? Ustedes van a encontrar toda clase de respuestas allá afuera, y mucha gente va a decir: "Bueno, es que la materia ha ido expandiéndose a lo largo del universo, y este planeta pues simplemente se da la casualidad que tiene todas las condiciones necesarias como para que la vida haya evolucionado, y bueno, aquí estamos". Entonces, no hay ninguna causa, no hay ningún origen, no hay ningún ser inteligente que ideó todo y que diseñó y dirigió toda la creación: simplemente es. Y sorprendentemente esa es la explicación más común que existe para mucha gente, la más aceptada; y en las universidades, en esta cosmovisión del naturalismo, están diciendo: "Bueno, simplemente las cosas son, y realmente somos solo accidentes químicos y cósmicos".
El Salmo 100, ¿qué dice? Versículo 3: "Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos". Esa es una imposibilidad: nadie se puede crear a sí mismo, porque para crearte a ti mismo tendrías que existir antes de existir. Bueno, piensen eso, si eso tiene sentido o si eso es posible. No hay manera en que nada en el universo se haya creado a sí mismo; tiene que tener un origen y tiene que tener una causa. Y eso es completamente y cien por ciento científico. Ni siquiera estoy hablando en términos de defender la Biblia aquí; simplemente estoy hablando en términos de lógica.
La complejidad irreducible: la ratonera y el flagelo
Quiero que vean algo. A ver, voy a cambiar aquí. He explicado esto antes, pero pensé que sería apropiado explicarlo hoy aquí en relación a este pasaje. Y esto es directamente una crítica de la teoría de la evolución, de que fuimos evolucionando de organismos unicelulares y poco a poco nos fuimos haciendo más y más complicados, y bueno, aquí estamos. Esa es la idea: pasa suficiente tiempo y cualquier cosa puede pasar por accidente.
Y este es un término que desarrolló un científico que se llama Michael Behe, creo que es su nombre. Para entenderlo en términos muy simples, aquí está una ilustración con una ratonera. ¿Cuál es la idea? Tú quita cualquiera de esos elementos, ¿y qué pasa con la ratonera? O sea, tienes una plataforma, tienes una barra de sujeción, tienes un martillo, un muelle, un cepo. Quita uno nada más, ¿y qué pasa con la ratonera? Ya no va a funcionar.
Entonces él dice: ese es un ejemplo muy simple, pero es un ejemplo que nos ayuda a entender que toda la fábrica de la existencia de la vida en la tierra contiene dentro de sí una complejidad que no le permite ser reducida y seguir existiendo. Es decir, no hay oportunidad a que se desarrolle gradualmente: tiene que existir como está ahora desde un principio, o si no, no puede existir. ¿Entienden cuál es el argumento ahí?
Por ejemplo, él dice que el flagelo bacteriano —y aquí está la descripción— es una estructura única. Me estoy yendo al punto más microscópico aquí, porque es algo que no pueden ver con sus ojos. El flagelo bacteriano es una estructura única, completamente diferente de los demás sistemas orgánicos utilizados por los seres vivos para el movimiento. Realmente presenta una similitud notable con los sistemas mecánicos artificiales, pues es una compleja estructura compuesta de varios elementos o piezas, y que rota como una hélice. Entonces se parece mucho a un motor de un carro o de algún tipo de transporte en nuestra tecnología.
Los flagelos están compuestos por cerca de 20 proteínas, con aproximadamente otras 30 proteínas para su regulación y coordinación. El filamento es un tubo hueco helicoidal de 20 nanómetros de espesor. El filamento tiene una fuerte curva o codo justo a la salida de la membrana externa; un eje se extiende entre el codo y el cuerpo basal, pasando por varios anillos de proteínas en la membrana de la célula que actúan como cojinetes. El filamento termina en una punta de proteínas. El flagelo bacteriano está impulsado por un motor rotativo compuesto por proteínas que son el estator, el complejo Mot, situado en el punto de anclaje del flagelo en la membrana plasmática. El motor está impulsado por la fuerza motriz de una bomba de protones, es decir, por el flujo de protones —iones de hidrógeno— a través de la membrana plasmática bacteriana.
Y adivinen qué es lo que necesita el flagelo bacteriano para moverse: todo lo que acabo de decir. Si tú quitaras una de esas cosas, ya no se movería; dejaría de tener esa hélice que básicamente le permite moverse. No puede existir. ¿En qué punto es que el ser humano puede evolucionar de un ser unicelular a un ser tan complejo, simplemente pensando en que la coagulación de nuestra sangre tiene que ser un proceso evolutivo que gradualmente se va desarrollando? Nada más estoy dando un ejemplo. ¿Puede haber un ser viviente, o un ser humano, o algo parecido a un ser humano que ahí va en el camino, que no tenga completamente desarrollada su sangre, y que pueda sobrevivir funcionando como funciona hoy en nosotros? No. Si no está el elemento de coagulación, se desangra. Punto. Y no va a vivir más que muy poco tiempo.
Entonces tenemos esta perspectiva que nos ayuda a entender que es completamente imposible que no haya un creador; y un creador que ha puesto todas las cosas completamente funcionales desde un principio, ya desarrolladas. Que dijo: "Ah, miren, aquí está. No necesito dar tiempo para que haya algún tipo de ser que es medio animal y medio hombre". No: el ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios desde un principio, con características muy diferentes al resto de la creación. Y eso es completamente científico; yo no estoy argumentando desde un punto de vista teológico todavía. Simplemente esto es lo que tenemos, y no ha podido ser refutado todavía. Hay toda clase de teorías acerca de las mutaciones y cómo las mutaciones pueden agregar información genética; sin embargo, lo que hemos visto es que las mutaciones genéticas realmente son pérdida de información genética, normalmente, y que eso no permitiría que un ser fuera desarrollándose de más simple a más complejo. Bueno, eso es nada más algunos pensamientos sobre esta idea de la evolución.
Del microscopio al telescopio: la Vía Láctea
Quiero que vean: o sea, esto que acabo de darles es un ejemplo de algo microscópico. Pero ahora quiero que vayamos al otro extremo, y pensemos del otro lado de las cosas. ¿Saben qué es eso? Es lo que conocemos como la Vía Láctea. E interesantemente, los babilonios eran astrólogos; a ellos les gustaba analizar las estrellas y ver las estrellas y, no muy diferente a nuestra sociedad de hoy, creían que las estrellas tenían algún tipo de poder sobre la humanidad y para dirigir nuestros destinos. Y en este pasaje encontramos que Dios es quien está sobre estas estrellas, y es el que ha creado estas estrellas, y no hay ni una sola de estas estrellas que pase desapercibida por Dios. Vamos a regresar en un momento a por qué creo que eso es muy importante en el texto.
Pero solo como información astronómica: ¿saben cuál es la estrella más cercana a nosotros? El sol. Es la estrella más cercana a nosotros. Y el sol genera aproximadamente el mismo poder radioactivo que una bomba atómica, y es su propia fisión nuclear interna. La superficie del sol no está tan caliente: 10,000 grados Fahrenheit. Pero en su centro el calor es de 27 millones de grados. El diámetro del sol es de 870,000 millas, o sea, 109 veces más grande que la Tierra, y su volumen podría contener un millón de Tierras. O sea, puedes meter tú un millón de planetas Tierra dentro del sol. Su luminosidad es igual a cuatro millones de trillones de focos de 100 watts; más de lo que encuentran si van a Home Depot. Y el sol realmente es solo una estrella promedio; o sea, no hay nada especial del sol en relación a otras estrellas.
Nuestro sistema solar está dentro de una galaxia que se llama la Vía Láctea, y esa es la imagen que tienen aquí. Esta galaxia en la que vivimos tiene esta forma de espiral y está girando en la expansión del espacio, con nuestro sistema solar rotando o dándole vuelta al centro. ¿Saben cuánto tarda el sistema solar que está rotando alrededor de la Vía Láctea? ¿Saben cuánto tiempo tarda en darle una vuelta al centro, a la velocidad a la que vamos? Un millón de años. Entonces, todavía no hemos visto eso. Nosotros estamos como dos terceras partes fuera del centro de la galaxia, en lo que podría ser considerado como las afueras, ¿no?
La Vía Láctea mide 104,000 años luz de un lado a otro, y contiene más de 100 billones de estrellas. ¿Saben cuánto tiempo tardaríamos si quisiéramos contar 100 billones? Tres mil años, si fuéramos uno por uno contando hasta 100 billones. Y de acuerdo a las últimas imágenes del telescopio Hubble, hay cientos de billones de galaxias en el universo. Entonces, ¿entienden la implicación de eso? Cientos de billones de galaxias, y la nuestra tiene 100 billones de estrellas. O sea, no hay ningún elemento en la Tierra —ni siquiera si quisiéramos contar los átomos de la Tierra— que se compare con la cantidad de estrellas que hay en el universo.
Entonces, todo esto es para darles una perspectiva. Obviamente, ahora estamos haciendo un análisis de lo que sabemos científicamente acerca de nuestro universo, pero eso solamente es para darles una perspectiva de lo que Isaías está tratando de hacer aquí: que Dios está tratando de expresar, a través de Isaías, cómo es que nosotros tenemos que entender la omnipotencia de Dios. Un Dios creador. Un Dios que es la causa final y eterna de todas las cosas.
Un Dios sin amenazas: soberano y sustentador
Y en este pasaje, ya lo vieron en varias secciones, realmente no tiene enemigos que representen una amenaza para Él. No hay nada en este mundo, y no hay nada que exista, que sea más amenaza para ti que el polvo que tienes que sacudirle a tu repisa. Bueno, yo sé que hay gente que es alérgica al polvo, y a lo mejor para ustedes tengo que encontrar otro ejemplo; pero realmente esa es la idea de qué tan insignificante es cualquier cosa que exista en este mundo.
Cuando leemos Daniel 2:21 leemos: "Él es quien cambia los tiempos y las edades; quita reyes y pone reyes; da sabiduría a los sabios y conocimiento a los entendidos". Y en el Salmo 2 básicamente dice, versículo 4: "El que se sienta como rey en los cielos se ríe; el Señor se burla de ellos". O sea, ¿y de quién se está burlando ahí? De los que creen que pueden oponerse a Dios, de los que creen que tienen algo de capacidad y potencial para hacer guerra contra Dios. Dios cree que eso es muy chistoso. Tiene sentido del humor.
Y esa perspectiva justamente es la que le da fuerza a Romanos 8:38, ¿no? ¿Quién nos separará de Dios? ¿Quién nos separará de su amor? ¿Tribulación, angustia, persecución, peligro, espada, principados, potestades, lo presente, lo futuro? ¿Qué de esas cosas puede separarnos del amor de Dios que es en Cristo Jesús? Ninguna cosa puede separarnos de Él. ¿Por qué? No hay nada que represente una amenaza para Él, ni siquiera la misma muerte. "Nuestro Dios está en los cielos; Él hace lo que le place": Salmo 115:3.
Y eso nos lleva al otro punto que está mencionado aquí, en el versículo 22: "Él está sentado sobre el círculo de la tierra". Que, por cierto, esta también es una mención interesante: no está diseñado para ser una descripción astronómica necesariamente de la tierra, pero la tierra no es plana, es redonda. Solo quiero aclarar eso. Si quieren hablar más de eso, podemos hablar luego, o si tienen esa idea en su cabeza o han escuchado sobre eso. Pero Dios es soberano sobre la tierra: Él está sentado sobre el círculo de la tierra, los moradores son como langostas. Es decir, Él es soberano y Él es sustentador de todas las cosas. Todas las cosas existen y siguen existiendo solamente porque es su deseo que sigan existiendo.
Y eso es de lo que habla Hebreos 1:3: "Él es el resplandor de su gloria, y la expresión exacta de su naturaleza, y sostiene todas las cosas por la palabra de su poder". O sea, la palabra de su poder es la que sostiene este mundo y este universo. La única razón por la que tú y yo despertamos hoy en la mañana es porque Dios dijo: "Despierten otra vez". Y para algunos la palabra fue: "Ya no vas a despertar hoy". Y ya no despertaron.
Y la otra cosa que está expresada en este pasaje, dentro de la omnipotencia de Dios, es esta idea de que Él es completamente independiente de su creación; es decir, Él no necesita de nada para existir. Tú y yo necesitamos de muchas cosas para sobrevivir: aire, comida, descanso. Hay tantos elementos que son necesarios para que tú y yo tengamos vida, pero Dios no necesita nada. Y esa es esta idea teológica de lo que llamamos aseidad: o sea, Dios es completamente independiente y no necesita ninguna cosa para su existencia. Y es la razón por la cual está reflejado ahí: "Yo soy el que soy". "Así dirás a los israelitas: Yo soy me ha enviado. Él es". Él es. Y piensen en lo que eso significa: hay un sentido ontológico ahí, en donde su ser es completamente independiente como ser existente, que no es dependiente, y que es diferente a todo el resto de la creación. Esas son algunas de las cosas que sabemos acerca de Dios.
Su omnisciencia
Bueno, número dos: Él es —déjenme pasar estos— omnisciente. Y eso lo encontramos en el versículo 13: "¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó enseñándole?". ¿Quién cree que es más inteligente que Dios? "No, si tú no deberías de hacer las cosas así; tú deberías de hacer las cosas así".
"Y si yo fuera Dios…". Y esa es una de las grandes objeciones que hay al problema del mal en este mundo: que la gente cree que ellos tienen una mejor manera de llevar este mundo que Dios, y dicen: "Es que si yo fuera Dios, yo no permitiría que hubiera terremotos. Yo no permitiría que hubiera huracanes. Yo sí protegería a todos. Yo haría las cosas muy diferentes". ¿Tú crees que eres más sabio que Dios? ¿Tú crees que tú puedes hacer las cosas mejor de lo que Dios puede hacerlas? ¿Y a ti quién te dio tu inteligencia? Y tu sabiduría, ¿de dónde viene?
Nuestra sabiduría, nuestro conocimiento, es completamente dependiente. O sea, todo lo que tú y yo sabemos y todo lo que tú y yo conocemos se nos ha enseñado, o lo hemos experimentado. Y Dios —¿han pensado en eso?— Dios nunca ha aprendido nada. No hay ningún conocimiento que tenga que ser nuevo para Él; ha sabido todas las cosas desde el principio y hasta el final. Eso es completamente incomprensible para nosotros: no hay manera de que en nuestras cabecitas entre ese concepto de que toda la información de todo el mundo y de toda la realidad que nos rodea puede existir en un ser que conozca no nada más el pasado, sino el futuro. Y que haya escogido revelarnos estas cosas.
Romanos 1:20 describe esto. Romanos 1:20 dice que la creación está hablando de los atributos de Dios: su eterno poder y su deidad han sido claramente visibles por medio de lo creado, de modo que no tenemos excusa. Entonces, la idea es que hay una revelación natural o general que se ha dado a todo el mundo, donde Dios está diciéndonos algo acerca de sí mismo, y todo lo que nos rodea lo experimentamos de tal manera que gradualmente vamos aprendiendo cómo funcionan las cosas.
Nosotros creemos que somos tan inteligentes, porque decimos: "Ah, miren, esta tecnología que tenemos, y estas pantallas, y estos teléfonos, e internet, y todas estas cosas son el avance de la humanidad". Pues ¿saben qué? Nosotros somos la generación más tonta de todas, porque las primeras generaciones eran las que más capacidad tenían, y son las que construyeron todo el fundamento sobre el cual nosotros estamos haciendo todo lo que hacemos hoy. Entonces, la humanidad no va en mejora, va en declive en cuanto a su inteligencia y en cuanto a su capacidad. Cada vez más nos dan lo que necesitamos para hacer cosas, y bueno, es un problema en muchos sentidos de nuestra sociedad: nos han hecho flojos.
Yo me acuerdo que yo sabía dividir con papel antes. Estoy seguro que sabía hacerlo, porque tuve que pasar exámenes. Y no recuerdo cuál es la última vez que lo hice. ¿Por qué? Porque tengo un teléfono aquí, y es más fácil abrir la calculadora y que me diga cuánto es diez entre cinco. No, no es así, sé.
Entonces, el punto es que la revelación natural de Dios es una revelación de su omnisciencia; es decir, su conocimiento se extiende infinitamente, pero ha escogido revelarnos algo pequeño acerca del conocimiento que Él tiene. Toda la naturaleza que nos rodea, y los animales, y las plantas, y todo lo que hay a nuestro alrededor, es una revelación de parte del conocimiento de Dios, porque bueno, Él armó todas esas cosas, Él las diseñó. No hay nada que tú veas en la naturaleza y en todo el universo que no sea parte del diseño creativo de Dios: los colores, y los sonidos, y todas las leyes de la física y de la química y de la biología que gradualmente vamos descubriendo. Todo eso Dios ya lo sabía desde la eternidad pasada; ya tenía todo ese conocimiento Él. Entonces, todo el conocimiento que tenemos colectivamente como humanidad no es más que una pequeña fracción de todo lo que Dios sabe, desde lo microscópico hasta lo macroscópico.
Pero no nada más es la revelación natural de su omnisciencia lo que está siendo revelado a la humanidad, sino que también es la revelación de su voluntad especial, y eso está revelado en la Palabra de Dios, en donde ya más específicamente Dios nos está diciendo: "No nada más miren, soy un Dios que es muy poderoso y muy glorioso, porque toda la creación me está reflejando a mí —los cielos cuentan la gloria de Dios—, sino que les voy a decir de dónde vienen, cómo empezó todo, cómo empezaron ustedes, cómo empezó la humanidad, cómo empezó la tierra. Les voy a explicar cómo se da el origen, que ustedes nunca podrían saberlo porque no estaban ahí. Y les voy a explicar cómo se está desarrollando la historia ahorita. Y les voy a explicar de una vez cómo va a terminar todo; y vean, pueden leer el capítulo final de la historia si quieren, y ver en dónde termina. Déjenme darles un poquito de mi conocimiento, para que ustedes puedan saber quién soy y qué estoy haciendo".
Entonces, su omnisciencia. Y es por eso lo que dice el versículo 21: "¿No sabéis? ¿No habéis oído? ¿Nunca lo han dicho desde el principio? ¿No habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó?". Dios se está revelando a nosotros, nos está diciendo tanto acerca de nosotros; y aunque eso es una minimísima parte de su conocimiento lo que está siendo expresado, de todas maneras hay tanto que Dios nos está diciendo, suficiente para abrumar nuestras mentes acerca de Él.
Su sabiduría
Número tres: su sabiduría. Versículo 14: "¿A quién pidió consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia?". "Los secretos del Señor son para los que le temen, y Él les dará a conocer su pacto". Dios ha compartido con nosotros su sabiduría.
Nosotros pensamos que somos muy inteligentes, y pensamos que entendemos cómo funcionan las cosas o cómo deberían de funcionar. Pero Pablo dice: "¡Oh profundidad de las riquezas y de la sabiduría del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos! Pues ¿quién ha conocido la mente del Señor? ¿O quién llegó a ser su consejero? ¿O quién le ha dado a Él primero, para que se le tenga que recompensar? Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén".
Y eso lo dice al final de tres capítulos en donde está hablando de la elección soberana de Dios en la salvación. Nosotros decimos: "Yo no entiendo cómo funciona". ¿Es el hombre responsable delante de Dios? Sí. ¿Dios escoge a quién ha de salvar y quiénes han de ser sus hijos? Sí. Y entonces, ¿cómo funciona eso? No sé. Y eso es lo que Pablo dice al final: ¿quién entiende la mente de Dios? ¿Quién le dice: "No, Dios, así no es; a ver, a ver, déjame explicarte, así es como funcionan las cosas, así es como tú salvas"? O sea, ¿tú crees que me entiendes? ¿Tú crees que entiendes mis caminos y mis maneras de hacer las cosas?
Y la otra cosa es que realmente la sabiduría humana es una ilusión. O sea, lo que nosotros definimos como sabiduría realmente no es sabiduría. Somos unos necios, unos tontos; o sea, realmente, ¿qué sabemos sobre nada? Lo único que podemos hacer es someternos a una sabiduría superior a la nuestra y decir: "A ver, alguien entiende esto mejor de lo que yo lo entiendo, así que yo voy a confiar en él".
Así como cuando somos niños y estamos con nuestros papás, y hay tantas cosas que no sabemos, pero sí sabemos que nuestros papás las entienden. Entonces yo confío en que mi papá sabe cómo manejar este carro; yo no sé cómo manejarlo. Yo confío en que mi papá sabe cómo ganar el dinero necesario para mantenernos; yo no sé cómo hacerlo. Y entonces, cuando somos niños somos tan dependientes de nuestros padres, porque su sabiduría sobrepasa la nuestra y tenemos que ser dependientes. Y esa es la misma actitud que Dios quiere que nosotros tengamos con Él al querer explicaciones de por qué y cómo se deben de hacer las cosas.
Su dignidad: ningún sacrificio, ninguna imagen
Número cuatro, y este es el último punto: la dignidad de Dios está siendo reflejada aquí en varios puntos. Vean el versículo 16, que dice: "Ni el Líbano bastaría para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio". O sea, ustedes junten los bosques del Líbano, todos los árboles, y todos los animales que hay en la tierra, y hagan un altar y quémenlo ahí, y díganle: "Aquí está, Dios, un sacrificio que es digno de ti". ¿Y saben qué va a decir Dios? "¿Tú crees que eso equivale a mi valor?". Solo hay un solo sacrificio que ha sido digno en toda la historia, y ese sacrificio sucedió hace casi 2,000 años: el mismo Hijo de Dios siendo sacrificado.
Y lo que está siendo descrito entonces es lo tonto, lo ridículo que es la idolatría. Eso está descrito aquí en el versículo 18: "¿A qué, pues, haréis semejante a Dios, o qué imagen le compondréis? El artífice prepara la imagen de talla, el platero le extiende el oro y le funde cadenas de plata. El pobre escoge, para ofrecerle, madera que no se apolille; se busca un maestro sabio, que le haga una imagen de talla que no se mueva". Que no se vaya a caer; ponle bien ahí su base, para que no se vaya de lado como la de 1 Samuel 5.
¿Pero se dan cuenta que ni siquiera hay una crítica aquí? O sea, lo único que está haciendo Isaías es describir cómo se ve el proceso de hacerte un ídolo. Lo único que hace es describirlo. La idiotez no necesita comentario. O sea, yo simplemente te estoy diciendo qué es lo que estás haciendo; lo estoy describiendo, cómo se ve. No te digo nada más. Tú mismo puedes darte cuenta de qué tan tonto es pensar que tú puedes representar a Dios en una imagen.
Por eso dice Éxodo 20: "No te harás ningún ídolo ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra; no los adorarás ni los servirás, porque yo, el Señor tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen".
El hombre siempre… Y esta era la idea de Voltaire, este filósofo francés, y es la razón por la que ridiculizaba a la religión en gran parte, porque decía: "El hombre ha creado a Dios a su imagen". El hombre quiere que Dios sea de acuerdo a su propia imagen. Y es ridículo: Dios nos hizo a nosotros a su imagen. Nosotros no podemos reducir a Dios a algo que nosotros podemos palpar y ver, algo que se parezca a nosotros. Nuestros pensamientos de Dios son demasiado humanos. "Yo creo que Dios es así. Yo creo que un Dios amoroso nunca enviaría a nadie al infierno. Yo no creo que Dios… bueno, por lo menos mi Dios no es así". ¿Han oído ese argumento? "Tu Dios". Pues sí, tu Dios no es así, porque tu Dios no existe. Los dioses de nuestra imaginación siempre serán demasiado pequeños.
Y no reconocer a Dios como realmente es, es idolatría. No necesitas tener una imagen para ser un idólatra; simplemente necesitas tener mucha imaginación para ser un idólatra. Y la otra cosa que está siendo expresada: ningún sacrificio es suficiente.
Un Dios que le pone nombre a cada estrella
Quiero que vean cómo termina este pasaje. ¿Hacia dónde nos está apuntando? Versículo 25: "¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis?, dice el Santo". ¿Tienen algo de referencia con lo que me puedan comparar realmente? Si tan solo entendieran qué tan limitado es lo que ustedes conocen acerca de mí, qué tan pequeño es lo que ustedes conocen de mí.
Y la idolatría… Escuchen esto bien, porque esto está en el pasaje; es el versículo 26, está implícito aquí: "Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas; Él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará; tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio". Está hablando ahí de las estrellas. Ya vimos cuántas estrellas hay. Y dice: todas tienen nombre. Dios le puso nombre a todas las estrellas. ¿Cuántos billones de estrellas hay? Tomaría 3,000 años contar las estrellas que hay en nuestra galaxia nada más. Dios le ha puesto nombre a cada una de ellas.
Lo cual significa, hermanos —y ahí está la implicación, y les voy a decir por qué, en base a otras descripciones en la Biblia—, que la idolatría viene de pensamientos erróneos acerca de Dios, incluyendo el pensamiento de que a Dios no le importan las cosas pequeñas de mi vida. Eso es idolatría también, porque es un concepto erróneo acerca de quién es Dios. Porque este texto está diciendo que no hay ningún detalle que pase desapercibido por Dios. Es por eso que Jesús, en el Sermón del Monte, dijo: ¿acaso hay algún pájaro que se caiga del árbol y Dios no sepa acerca de eso, o que Él no alimente personalmente? ¿Acaso hay un cabello de tu cabeza que no esté contado ya por Dios, y que Él sepa que está ahí, y que poco a poco se va desapareciendo? Dios sabe todas esas cosas, cada detalle.
Y nuestra incredulidad de pensar que a Dios no le importan las cosas pequeñas de mi vida también es idolatría, porque ese no es el Dios que está siendo descrito aquí. Ese es un Dios de mi imaginación: "Ay, Dios, tú estás tan ocupado sosteniendo el universo, por supuesto que tú no vas a tomarte el tiempo para ver lo que hay en mi corazón. Por supuesto que tú no te vas a preocupar acerca de las cosas que ahorita me están estresando a mí: que si tengo dinero o no tengo dinero, o si tengo que hablarle y pedirle perdón a esta persona o no hacerlo. O sea, Dios, yo sé que tú tienes cosas más importantes que hacer que eso". No. Es increíble, pero cada lágrima que nosotros derramamos es vista por el Dios del universo. 1 Pedro 5:7: "Echando toda vuestra ansiedad sobre Él". ¿Por qué? "Porque Él tiene cuidado de vosotros". Él se ha prometido a sí mismo para nosotros, y toda su gloria para nosotros.
Ved aquí al Dios vuestro
¿Ustedes creen que Dios merece nuestra confianza? ¿Ustedes creen que el que tiene contadas todas las estrellas del universo te va a perder a ti? Dios nos está invitando a cambiar nuestras percepciones acerca de Él, a ver todo desde su punto de vista. Él entiende que la lucha de la fe se gana o se pierde por la manera en que percibimos la realidad que nos rodea, y por la manera en que percibimos a Dios. Sí, nosotros somos insignificantes en relación a toda la creación y a todo el universo; pero la creación y el universo son insignificantes en relación a Dios. Véanlo así: cuando se sientan amenazados por este mundo y por sus propios problemas, hay otra manera completamente diferente de percibir toda esa realidad.
Dios nos está abriendo una visión profética aquí, y el evangelio bíblico nos está llamando a lo que dice el versículo 9, que leímos el domingo pasado. ¿Se acuerdan? "Ved aquí al Dios vuestro". ¿Nos arrepentiremos del pecado de disminuir a Dios en nuestros pensamientos? Debemos estar conscientes de nuestro orgullo, y reconocer que no son estos objetos visibles de adoración los que fomentan nuestra idolatría, sino los conceptos erróneos acerca de Dios. Es algo que estaba leyendo que decía Tozer: la esencia de la idolatría es el entretenimiento de pensamientos de Dios que no son dignos de Él.
Vamos a quitar del trono a nuestros ídolos y a redescubrir a Dios: ver a Dios y ver todas las cosas a través de sus ojos. Porque conocer, ver y disfrutar a Dios es para lo que fuimos creados, y eso es lo que nos ocupará por toda la eternidad. Puestos de pie, vamos a cantar "Cuán grande es Él".
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