Isaías 40:27-31IsaíasNathan Díaz
El poder de Dios y la debilidad del hombre
¿Por qué siento que Dios se olvidó de mí? Isaías 40:27-31 responde a esa duda —la misma que llamamos depresión espiritual— recordándonos que Dios es eterno, sabio y nunca se cansa. Los que esperan en Él tendrán nuevas fuerzas y levantarán alas como las águilas, no por su capacidad sino por la de Dios.
Transcripción
Concluimos Isaías 40
Hoy concluimos con Isaías 40. Nos hemos tomado tres domingos para ver este capítulo, y pueden ver por qué. No nada más es que hay mucho contenido aquí en este capítulo, sino que también es un capítulo que resume y que nos prepara para todo lo que viene hacia el final de Isaías. Entonces vale la pena detenernos y pensar en todas las implicaciones de lo que cada una de estas secciones del capítulo 40 nos están diciendo.
Pero claro, está diseñado para ser tomado todo junto, ¿no? La Biblia está escrita por libros, y aunque es útil irnos deteniendo en cada versículo a pensar en las implicaciones, realmente queremos que ustedes también ejerciten el poder leer a lo largo de toda la Biblia durante el año; y el leer todo el libro de corrido también les da un panorama de los temas centrales y de qué se trata.
Y claro, este capítulo 40, entonces, lo dividimos en tres partes, pero hoy es una continuación de lo que vimos el domingo pasado. Está conectado completamente con todo lo que vimos acerca de cómo Dios es completamente único, cómo es incomparable, todos sus atributos y sus características siendo descritas. En eso meditamos el domingo pasado, y hoy continuamos con esa idea de cuáles son las implicaciones de un Dios como el Dios que está siendo descrito por Isaías: Dios Creador del universo, el Dios que tiene el control de todas las cosas, que sabe todas las cosas, que tiene un propósito bueno para sus hijos. ¿Cómo se ve todo eso cuando llegamos al versículo 27?
Y hoy nada más vamos a ver del 27 al 31. Y quiero que vean —vamos a leerlos y ahorita vamos parte por parte a pensar algunas cosas sobre cada versículo—, dice el versículo 27: "¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio? ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán".
Oración
Gracias, Señor, por tu Palabra, y gracias porque podemos meditar en ella. Gracias por la esperanza que nos das a través de cada palabra, de que aún en nuestra debilidad tú manifiestas tu poder. Y queremos confiar en que tú nos sostendrás hasta el final; que esa sea nuestra verdadera esperanza, Señor. En el nombre de Cristo Jesús, amén.
Lo que sostiene: la esperanza
Estaba leyendo algunas historias de la Segunda Guerra Mundial y de los prisioneros de guerra, y después también acerca de los que estaban en el Holocausto judío, que fueron apresados por los alemanes. Y era interesante leer en estas historias que la diferencia entre los que sobrevivían y los que no sobrevivían no era su salud física principalmente, ni su fuerza física principalmente, sino que la diferencia entre los que sobrevivían y los que no sobrevivían principalmente era la esperanza. Quienes tenían esperanza de que la guerra iba a terminar y de que iban a ser liberados, esos eran los que sobrevivían principalmente.
Y es lo mismo que nosotros estamos experimentando hoy en nuestras vidas. Esa capacidad de ver más allá de esta vida, esa capacidad de tener esperanza acerca de lo que viene después, es lo que nos va a sostener en el presente. Eso es lo que nos hace poder perseverar en el camino de la fe: cuando podemos ver hacia delante y decir: "Sí, sí hay esperanza, aunque ahorita parece que las cosas no están funcionando como deberían de funcionar".
La duda del pueblo
Y entonces este pasaje comienza con una descripción del pueblo de Israel, que está siendo amenazado por los asirios, ¿recuerdan eso?, por Senaquerib, y se sienten acorralados y están en esta posición de desesperación. Ese es el momento en el que se da la profecía. Claro, está viendo más adelante —y esto es parte de todo el contexto del libro de Isaías—: más adelante Israel va a ser llevado a Babilonia como prisioneros, van a ser exiliados a Babilonia, y también dentro de Babilonia va a existir este sentimiento de desesperación, de desánimo.
Y por eso es que dice el versículo 27: "¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio?". Dios no se acuerda de nosotros, se le ha olvidado que aquí estamos sufriendo. Y esto es una descripción de nuestra tendencia, de nuestra naturaleza, de nuestra debilidad, que quiere dudar. Y esto pasa todo el tiempo: todos los días tenemos una lucha con la duda.
Y la duda es con respecto siempre al carácter de Dios, a entender correctamente a Dios, ¿no es cierto? Eso es lo que está describiendo aquí. O sea, lo que cuestionan es a Dios: "Sí, sí creo que Dios existe; sí, sí creo que Dios es real, pero a lo mejor está demasiado ocupado para pensar en mi situación; a lo mejor lo que yo estoy pasando es demasiado insignificante para él como para que se tome el tiempo de atender mis necesidades".
Y entonces, ¿cuál es esta duda? ¿Qué estamos cuestionando al final? John Knox, uno de los reformadores, hacía esta pregunta; él decía: "¿Qué medio usó Satanás para que el hombre no obedeciera a Dios? Las Escrituras nos dicen: derramando en su corazón este veneno: Dios no los ama". Dice John Knox: eso es lo que Satanás usó, poner esa duda en el corazón de Eva y en el corazón de Adán, para cuestionar el amor de Dios: "Dios no tiene tu mejor interés en mente". Y eso es lo que los llevó a pecar: el cuestionar la misma naturaleza de Dios, su carácter y su amor por su propia creación y por sus hijos.
Personajes que lucharon con la duda
Muchos personajes a lo largo de la Biblia lucharon con la duda, y algunos de los personajes más ejemplares de toda la Biblia lucharon con la duda. ¿Se acuerdan de David? Salmo 42, pueden leer; Salmo 43. ¿Dudaba a veces David? Sí. Tenía un sentido a veces de: "Señor, ¿sí te acuerdas de mí?, ¿sí te acuerdas de que aquí estoy, tu ungido, y que me prometiste estar conmigo siempre? No parece ahorita: mis enemigos quieren matarme, estoy siendo perseguido, mi propia familia me traiciona".
¿O se acuerdan de Elías? "Ay, Señor, yo creo que yo soy el único que queda que cree en ti; mira toda esta bola de paganos que me rodean, estos idólatras; parece que yo soy el único cristiano". Bueno, es fácil sentirse así cuando salimos de aquí, ¿no?, como que somos los únicos. Estamos viviendo en un mundo secular, en un mundo idólatra, en un mundo que no está viviendo para Dios, y eso nos desanima. Eso trae un sentido de pesar a nuestro corazón, un sentido de tristeza a nuestra alma, al pensar en qué tan poca gente realmente conoce a Cristo.
O Jonás es otro ejemplo. Jonás diciendo: "Ya, Señor, mejor mátame, más fácil; no me hagas pasar por esto, ver que quieres salvar a mis enemigos y toda esta situación; yo preferiría estar muerto a ver eso". Sintió una depresión Jonás, por la manera en que Dios quería usarlo; él no quería que ese fuera su ministerio, y entonces entró en una profunda depresión espiritual.
Jeremías: ¿cómo conocían a Jeremías? O sea, lloraba de todo. Y claro, no le tocó fácil; esa era una situación sumamente deprimente la que él estaba viviendo con su propia gente.
Depresión espiritual
Entonces tenemos este concepto que surge de la duda, que llamamos depresión espiritual. Martyn Lloyd-Jones escribió un libro buenísimo acerca de esto, que por cierto no sé a quién se lo presté y nunca me lo regresó, porque lo estaba buscando; entonces lo voy a tener que volver a comprar. Pero esta es una de las cosas más difíciles de la vida cristiana: es lidiar con la depresión espiritual, esta idea de que puedan coexistir el amor de Dios y nuestro sufrimiento.
Dos tipos de duda
Y entonces hay dos tipos de duda, y quiero mostrarles, o hacerlos pensar, en dos tipos de duda que pueden surgir en nuestros corazones, y en general en la gente con la que ustedes pueden platicar acerca de la fe.
Hay un tipo de duda que es una lucha para creer: quiero creer, pero no puedo creer; o sea, me está costando trabajo creer. "Señor, por favor, dame respuestas, porque en mi corazón quisiera creer, quisiera poner mi confianza en ti, quisiera depender más de ti, y yo sé que no lo estoy haciendo". Y entonces, como el papá del muchacho endemoniado, que meditábamos en el evangelio de Marcos los miércoles, que dice: "Señor, ayúdame en mi incredulidad; yo sé que tengo la tendencia a no creer en ti".
Y luego hay otro tipo de duda, que es una resistencia a creer. Hay un tipo de duda —y ustedes conocen probablemente gente así— que simplemente no quiere creer, y no importa cuánta evidencia tengan delante de ellos y cuántas respuestas se les den, simplemente dicen: "No, no creo y no quiero creer, eso no es para mí".
Entonces es importante distinguir entre estas dos cosas, porque debe de ser de ánimo para ustedes si lo que hay en su corazón es una batalla para creer, no una resistencia a creer, sino una batalla para creer. Si ese es el caso en ustedes, entonces deben de sentirse animados, porque eso es normal para un cristiano.
La pregunta que más se repite
Yo he lidiado con esto, y estaba pensando en esto cuando meditaba en este pasaje, y decía… y en esta semana justamente. Pero es algo muy común: escriben al programa de radio, y ¿saben cuál es el punto número uno con el que la gente lucha, cuando está escribiendo y quiere respuestas y quiere ánimo? Es eso: es la duda que hay en su corazón. "¿Realmente soy salvo o no?". O sea: "Quiero entender esta dinámica de si mi salvación es real y es genuina, o solamente estoy fingiendo; y a lo mejor este pecado que hay en mi vida, ¿lo perdona Dios o no?". Y hay gente que tiene esta lucha genuina con querer tener respuestas para fortalecer su corazón, porque empiezan a entrar en una depresión acerca de estas cosas.
Y hace poco —bueno, no me acuerdo hace cuánto tiempo fue, pero no tiene mucho— escribieron, y entonces hicimos un programa específicamente hablando acerca de la seguridad de la salvación. Y estaba yo sorprendido de cuánto… porque puedes ver las estadísticas de los programas, de cuáles son los programas que más personas están escuchando. Y estaba yo sorprendido de cuánto más un programa acerca de la seguridad de la salvación era escuchado por la gente que muchos otros temas que yo pensaría que serían más populares. Pero no: ese tema de la seguridad de la salvación era lo que más gente quería escuchar. Porque queremos consuelo para nuestros corazones, queremos saber que todo va a estar bien.
Y hay diferentes grados de luchas con la depresión espiritual, pero todos luchamos con eso, todos luchamos con creer estas promesas que encontramos en la Palabra.
Jacob e Israel
Entonces vean cómo está en el versículo 27. Dice: "¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel…?". ¿No es interesante que usa estos dos nombres? ¿Qué creen que está diseñado para recordarle al pueblo de Dios el usar estos dos nombres en particular? ¿Cuándo cambió, cuando hubo este cambio de Jacob a Israel? Hubo un evento muy particular, ¿verdad?, en Génesis 32, que es esta lucha entre Jacob y el ángel. Y lucharon ¿qué? Toda la noche. ¿Y qué es lo que quería Jacob de parte de Dios? Su bendición. Dice: "No te voy a soltar hasta que me bendigas; vamos a luchar hasta que tú me bendigas, porque sé que toda la bendición que yo puedo recibir, que valga la pena, viene de ti". Y entonces había una lucha que se manifestó externamente, y concluyó con esto: Dios declarando: "Tu nombre ya no será Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has prevalecido".
Entonces, por un lado, les está recordando: "Miren, Israel, yo hice con ustedes un pacto de gracia, un pacto de gracia que yo voy a cumplir en ustedes. Y su antecesor, su padre como nación, Israel, él luchó conmigo para obtener la bendición, porque él sabía que solo de mí podía venir la bendición. Así que ustedes hagan lo mismo: luchen por la misma bendición por la cual luchó Jacob, sabiendo que solo de mí proviene lo que vale la pena, solo de mí proviene la seguridad que ustedes necesitan para el futuro".
La viuda y el juez injusto
¿Se acuerdan de Lucas 18, versículos 1 al 8? Esta es la historia: "Jesús contó una parábola para enseñarles que ellos debían orar en todo tiempo y no desfallecer". Eso es: Lucas nos está diciendo por qué Jesús les cuenta esta parábola: no se desanimen. "Había en cierta ciudad un juez que ni temía a Dios ni respetaba a hombre alguno. También había en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él constantemente diciendo: Hágame usted justicia de mi adversario. Por algún tiempo el juez no quiso, pero después dijo para sí: Aunque ni temo a Dios ni respeto a hombre alguno, sin embargo, porque esta viuda me molesta, le haré justicia, no sea que por venir continuamente me agote la paciencia. El Señor dijo: Escuchen lo que dijo el juez injusto. ¿Y no hará Dios justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará mucho en responderles? Les digo que pronto les hará justicia. No obstante, cuando el Hijo del Hombre venga, ¿hallará fe en la tierra?".
¿No es interesante cómo plantea esa historia, esa parábola, nuestra propia situación? ¿Qué tan desesperado estás? De hecho, el evangelio es para los desesperados. Debemos de estar desesperados, debemos de estar en una posición en la que sintamos esta urgencia y esta necesidad de acercarnos a Dios y decirle: "Señor, por favor, bendíceme, porque solo de ti viene la bendición. Señor, consuela mi corazón, porque solo de ti viene el consuelo. Señor, yo sé que tú eres fiel, por eso acudo a ti, porque solo tu palabra se cumplirá, solo tus promesas son seguras".
Temor e incertidumbre
Entonces tenemos esta actitud en nuestros corazones, que surge en medio de nuestra debilidad, nuestra debilidad que se manifiesta muchas veces en temor y se manifiesta en incertidumbre. ¿Han experimentado eso? ¿Están experimentando eso? ¿Incertidumbre acerca del futuro? ¿Temor e incertidumbre acerca de sus propias capacidades para poder manejar situaciones que están enfrentando? Qué bueno, ojalá y sea así.
Pero la pregunta es: ¿por qué dices eso?, ¿por qué estás dudando de Dios? El problema radica en nuestra percepción acerca de Dios. Es que, si conociéramos a Dios y supiéramos la clase de Dios que tenemos, si no dudáramos acerca de su carácter, esta duda en nuestros corazones se desvanecería.
Pero esa es la lucha, ¿no? Es irracional. O sea, si Dios es como dice que es, todos nuestros temores y todas las cosas que hay en nuestro corazón realmente se vuelven completamente ilógicos. Pero no actuamos normalmente de una manera racional. Nuestra fe en los atributos de Dios es la clave, ¿verdad? Lo vimos la semana pasada: tenemos que entender qué clase de Dios tenemos, y una vez que entendemos qué clase de Dios tenemos, entonces podemos vivir la vida cristiana como Dios diseñó que la viviéramos.
Primer atributo: es eterno
Así que, versículo 28. "Señor, te has olvidado de nosotros, ya no te acuerdas de tu pueblo". ¿Por qué dices eso? "¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová?". Entonces aquí otra vez, ¿a qué estamos regresando? A mostrarnos que la solución a nuestra debilidad es meditar ¿en qué? En el poder de Dios, en sus atributos.
Número uno: Él es eterno. Hebreos 13:8: "Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos". Uno de nuestros problemas es que nosotros estamos atrapados, confinados, en algo que llamamos "ahorita". Tenemos esta limitación, ¿no? O sea, esto es lo que yo estoy viviendo. Ahorita estoy aquí delante de ustedes, esta es mi realidad ahorita, y no puedo escapar de esa realidad. El presente es lo único que experimento en realidad: nunca estoy experimentando el pasado y nunca estoy experimentando el futuro, siempre es el presente.
Dios, su carácter y su atributo eterno hacen que Él no esté confinado a eso. Ahora, esto es sumamente difícil de entender, esto va a hacer que exploten nuestras cabezas si pensamos demasiado en ello, pero Dios está fuera del tiempo. O sea, Dios creó el tiempo y Él no está confinado por el tiempo. ¿Cómo funciona eso? Él no tiene estas limitaciones de tener que experimentar el presente solamente: Él puede experimentar el pasado, Él puede experimentar el futuro, Él puede experimentar cualquier punto de la historia.
Y es por eso que Pedro, en 2 Pedro 3, dice: "Bueno, miren, nuestra perspectiva está limitada, porque para nosotros la perspectiva corre siempre a lo largo de esta línea de tiempo que llamamos segundos, minutos, horas, meses, años. Pero para Dios, mil años es como un día, y un día es como mil años", porque para Él, en su tiempo, Él jamás va a estar confinado o limitado por el tiempo.
El autor fuera de la historia
Entonces, yo estaba leyendo a C. S. Lewis, y él explicaba esto, y me encantaba esta analogía, porque ayuda a entender un poquito de esto. Porque le preguntaban a él: "¿Cómo puede ser que Dios esté escuchando a millones de personas y contestando millones de oraciones todo el tiempo? ¿Y cómo es que Dios puede poner atención a cada una de sus criaturas?". Y él decía: "Imagínense que un autor de un libro esté escribiendo una historia, y él se está poniendo dentro de la historia y se está incluyendo como uno de los personajes de la historia. Pero él, al estar escribiendo la historia, en la historia puede decir: 'Bueno, y estaba en su casa, y tocaron la puerta, y fue a abrir'. Entonces, dentro de la historia, sucede en un periodo de tiempo específico lo que está narrando. Pero Dios es como el autor del libro, que podría escribir: 'Y tocó la puerta', se toma unas dos semanas y luego escribe: 'Y fue a abrir'".
Para el autor, el autor no está afectado por la cronología del tiempo de la historia que está escribiendo: él está fuera de la historia, y él está escribiendo la historia, y él puede hacer lo que él quiera porque está fuera de la historia, fuera de su existencia. Bueno, eso es un ejemplo que ayuda a entender algo de esta verdad de la eternidad de Dios, en donde Él está más allá de las amenazas de la oposición, Él está más allá de las presiones de esta vida, Él está más allá de las pruebas y de las tribulaciones que nosotros enfrentamos simplemente porque estamos confinados a una existencia finita, una existencia limitada en el tiempo. Bueno, piensa en eso.
También es Creador
Y si eso no es de esperanza, piensa en esto: "el cual creó los confines de la tierra". O sea, que también es Creador; ya vimos eso el domingo pasado. Hebreos 1:3: "Él es el resplandor de su gloria, la expresión exacta de su naturaleza, y sostiene todas las cosas por la palabra de su poder". Entonces Jesús sostiene la creación con su pura palabra; es lo único que tiene que decir para sostener toda la creación. Pero desde un principio, como dice Juan 1, todas las cosas existen por Él; si no fuera por Él, nada de lo que hay existiría.
Entonces Él es Creador, lo cual significa que Él estará en todo lugar donde te lleve la vida. Todos los confines de la tierra fueron creados por Él. "¿A dónde huiré de tu presencia?", Salmo 139. "Si subiera a los cielos, ahí estás tú; si el Seol hiciera mi estrado, he aquí, ahí tú estás". La noche, el día: no hay ningún lugar donde me pueda esconder de ti.
Lo cual tiene que ser consuelo para nosotros, porque si Él es el Dios Creador de todos los confines de la tierra, significa que Él está en todo lugar y conoce todo lugar. Y entonces, receptores de esta profecía que están en exilio babilónico: Dios creó Babilonia. No hay ningún lugar donde Dios no esté. Un hospital: a lo mejor ahí es donde nos lleva esta vida; ahí estará Dios. Una cárcel: puede ser que ahí nos lleve la vida; ahí estará Dios, y ese fue el caso de Pablo. Una guerra, tercera guerra mundial: ahí estará Dios. Vacaciones: unos salieron de vacaciones en nuestra iglesia este fin de semana; ¿saben quién está con ellos? Dios está ahí, en Veracruz, ahorita, porque Él hizo Veracruz. Tu escuela, tu trabajo, la iglesia; aun el lugar donde nos entierren fue creado por Dios. Algún día la tumba será el lugar donde Dios también estará. Entonces, encuentren consuelo para su corazón.
"No desfallece ni se fatiga"
Continúa diciendo —y aquí empieza esta analogía, o este paralelo, esta comparación con nuestra debilidad—: "No desfallece, ni se fatiga con cansancio". ¿Qué nos está diciendo acerca de Dios? Nosotros nos cansamos, todos lo hemos experimentado. ¿Saben dónde hemos pasado y vamos a pasar una tercera parte de nuestras vidas? Durmiendo. Algunos de ustedes ya se adelantaron. Una tercera parte estamos durmiendo, porque necesitamos recuperar fuerzas, ¿no?, no tenemos la energía para seguir y seguir y seguir y seguir; necesitamos un momento en el cual nos sentamos, dormimos y descansamos.
Y entonces Isaías, a través de lo que está diciendo, quiere hacernos ver que Dios no es así: Él nunca se cansa. En cualquier evento de tu vida, Dios está logrando 10,000 cosas que tú ni siquiera estás consciente de que está haciendo. ¿Nos damos cuenta de todo lo que Dios realmente está haciendo todo el tiempo? Tenemos una idea de algunas cosas: "Ay, Señor, gracias porque me protegiste en el camino, viniendo de Querétaro para acá". Dios dice: "Ah, no tienes ni idea de lo que hice; tú tienes una perspectiva aquí". Es esta seguridad, este consuelo, hermanos, de que Dios está siempre haciendo algo por nosotros para su gloria.
Entonces, cuando nos encontramos con pasajes como Mateo 11:28-30, encontramos verdadero consuelo: "Vengan a mí todos los que están cansados y cargados". O sea, ¿nos cansamos?, ¿estamos cargados? Sí. "Vengan a mí, ustedes que están cansados y cargados, y yo los haré descansar. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que yo soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para sus almas; porque mi yugo es fácil y mi carga ligera".
El Dios que está siempre activo por nosotros nos invita a descansar en Él, para que Él haga el trabajo. No dice: "Miren qué fuerte soy"; dice: "Mírenme a mí, que soy manso y humilde de corazón". O sea, una invitación a acercarnos a Él para que Él haga el trabajo por nosotros. Pero la invitación es porque su corazón es un corazón que quiere recibirnos, que quiere que nos acerquemos, que quiere que encontremos consuelo y descanso en Él.
Dios nos está diciendo —y esto es hermoso, hermanos; si no han leído "Manso y humilde", léanlo, ahí está en la librería, es un libro increíble para animarlos en este punto específicamente—, Dios nos está diciendo: "Yo te entiendo, yo entiendo tu debilidad mejor que cualquier otra persona, mejor de lo que tú mismo entiendes tu debilidad y tu necesidad; yo te conozco mejor de lo que tú te conoces a ti mismo. Así que ven".
También es un Dios sabio
También es un Dios sabio; por eso termina el versículo 28 diciendo: "y su entendimiento no hay quien lo alcance". Y la razón por la que tenemos que recordar a veces la sabiduría de Dios es porque esta vida es tan extraña, y esta vida está llena de tantas cosas inesperadas, ¿no es cierto? No sabemos cómo va a terminar hoy, no tenemos ni idea de cómo va a terminar hoy. La vida está llena de giros inesperados, llena de cosas que no entendemos, que nuestras cabezas no alcanzan a comprender, y que decimos: "Señor, ¿qué está pasando?, ¿por qué está funcionando mi vida de esta manera ahorita?". La vida es extraña e inesperada, pero no para Dios. Las cosas no serán como nosotros queremos que sean, pero sí serán de la manera que Él quiere que sean.
Y estaban aquí los asirios, Senaquerib, ¿se acuerdan? Ahí estaban a la puerta, y estaban amenazando, y se estaban burlando, y estaban diciendo: "¿Saben qué? Los vamos a despedazar". Básicamente esa era la amenaza, y ya lo habían hecho con muchos otros; así que se están sintiendo amenazados los del pueblo de Dios, y están en un sentido de desesperación en este momento, y parece que Dios no va a hacer nada. Y si recuerdan, oyen un rumor de que lo van a invadir, se tiene que ir, y unos años después sus propios hijos lo matan. Dios sabía exactamente cómo iba a ir esa historia; ellos no tenían ni idea.
Vivimos de promesas, no de explicaciones
¿Se dan cuenta de que, como cristianos, no vivimos de explicaciones? Vivimos de promesas. Es muy diferente. No necesitamos que Dios nos explique lo que está haciendo; solo necesitamos saber que Dios es fiel a lo que Él promete. Eso es lo único que necesitamos saber como cristianos. No tratamos de entender a Dios: nos sometemos a Él en fe.
Y es por eso que Pablo dice: "¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos! Pues, ¿quién ha conocido la mente del Señor?, ¿o quién llegó a ser su consejero?, ¿o quién le ha dado a él primero, para que se le tenga que recompensar? Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén".
O sea, Pablo está diciendo: "No entiendo a Dios, pero sí sé que todas las cosas son para su gloria". Eso sí, y puedo confiar en eso. Esto de la elección y todo eso de lo que habla Pablo en Romanos 9, 10 y 11, no entiendo bien cómo funciona, pero sé que Dios hará todas las cosas para su gloria. Mi mente no las entiende, pero Él las entiende, y sé por qué Él lo está haciendo. Al final del día sabemos cuál es la meta final, el propósito final en todo lo que Dios hace.
"Señor, ¿por qué me salvaste?". O sea, ¿por qué te fijaste en mí?, ¿qué viste en mí? Nada. Y aquí estoy, redimido, y tantas bendiciones que recibo de ti que no merezco. Y espero que esta sea nuestra oración constante delante de Dios: "Señor, ¿por qué yo?, ¿por qué escogiste hacer tantas cosas en mi vida, mostrarme, darme tantas bendiciones, darme tu Palabra, darme una familia, darme un trabajo, darme tantas cosas que no merezco?". Para mi gloria: es lo único que sé. No sé por qué, y no sé cómo funciona, y no sé cómo se va a ver de aquí al día que yo muera. Pero sé por qué lo hizo Dios. No cómo, pero por qué.
Cuando el dolor se vuelve el todo
Y hermanos, tenemos que recordar esto, porque es fácil que nuestro dolor y nuestra aflicción se conviertan en el todo de nuestra vida, ¿no es cierto? Si estás sufriendo lo suficiente, si la tribulación es suficientemente grande en tu vida, se te puede consumir y te puede absorber de una manera que sea el todo de lo que piensas, de lo que sientes, y ni siquiera puedes ver a Dios ahí. Entonces tenemos que hacer esta batalla, decir: "Señor, ayúdame a entender quién eres tú en relación a mis circunstancias".
¿Y la fe comienza dónde?, ¿dónde se va a ver? En el desierto. ¿No es eso lo que representa el desierto a lo largo de toda la Biblia? Periodo de prueba. ¿Dónde vas a demostrar que tu fe realmente está puesta en Dios? Cuando tu fe sea probada; en ese momento es cuando tienes la oportunidad de mostrar quién es tu Dios, porque no tienes otra cosa en tu vida. La pregunta va a ser: ¿confiarás en Él?
No se trata de nuestros derechos, se trata de nuestro llamado. Hemos sido llamados a confiar y a depender de Dios en todas las circunstancias de nuestras vidas, para que Él sea glorificado cuando Él actúe a través de nuestras tribulaciones y a través de nuestras luchas, para manifestar su gloria. Por eso Pablo decía que el poder de Dios se manifiesta en nuestra debilidad. Si no fuéramos débiles, entonces Dios no podría mostrar que Él es fuerte. Solamente en nuestra debilidad es que Él manifiesta de maneras gloriosas quién es Él.
Nuestra esperanza
Lo cual nos lleva al último punto: nuestra esperanza. Versículo 29: "Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas". Nosotros somos débiles y estamos cansados; esa es una descripción de nosotros. Vean cuántas veces se repite: debilidad y cansancio, fatiga y cansancio. Es un tema espiritual, ¿no? Eso es espiritual de lo que está hablando.
¿Estamos condenados a enfrentar nuestra vida con nuestro potencial solamente, con nuestras capacidades solamente? No. Dice: "Él dará fuerza al cansado, multiplicará las fuerzas al que no tiene ningunas", porque no depende de nuestra capacidad. Es decir, no es un asunto de fuerza de voluntad, de qué tanto puedes hacer tú, sino de cuánto esperas que Dios haga a través de ti.
¿Qué esperas de Dios? Es la palabra clave aquí, y la van a ver en un momento. ¿Qué esperas de Dios?, ¿cuál es tu expectativa acerca del Dios en el cual has creído? El problema siempre será tener una idea incorrecta acerca de quién es Dios. Nunca el problema seremos nosotros y nuestra autoestima: "Ah, nada más tienes que creer más en ti mismo, nada más tienes que echarle más ganas, nada más te tienes que proponer las cosas y las vas a lograr". Bueno, van a escuchar eso muchas veces, en muchos lugares, pero eso nunca, nunca es el problema. El problema siempre es cuáles son tus expectativas de Dios, cuál es tu concepto, tu convicción acerca de Dios y quién es Él.
¿Qué significa esperar?
Vean lo que dice —ya lo habíamos leído— el capítulo 30, versículo 18: "Por tanto, Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto será exaltado teniendo de vosotros misericordia; porque Jehová es Dios justo: bienaventurados todos los que esperan en él". Aquí también, en Reina Valera, dice: "confían en él".
¿Qué significa esperar? ¿Voy a ir a sentarme en mi sillón y a ver qué quiere hacer Dios? ¿Es eso esperar? No, es la expectativa de Dios. Es decir: "Señor, estoy ansioso por ver qué vas a hacer aquí". O sea: "Tú, yo sé qué clase de Dios eres; a ver, muéstrame, muéstrame qué quieres hacer". Eso es esperar en Dios: es estar esperando en lo que Él va a hacer y estar expectante de esa realidad. Es vivir en suspenso, ¿no? Eso es esperar. Es esta emoción que hay dentro de nosotros de decir: "A ver, yo sé qué clase de Dios tengo, estoy en sus manos, ¡que sí!". Eso es lo que significa: vivir con la tensión de las promesas que han sido reveladas a nosotros, pero que todavía no se han cumplido.
Vean lo que dice el Salmo 73, versículo 25: "¿A quién tengo yo en los cielos sino solo a ti? Fuera de ti, nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón pueden desfallecer, pero Dios es la fortaleza de mi corazón y mi porción para siempre".
Pablo tenía esa expectativa en su corazón cuando dijo: "Hermanos, yo mismo no considero haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús". Y cuando Pablo llegó al final de su vida dijo: "He peleado la buena batalla, he terminado la carrera, he guardado la fe. En el futuro me está reservada la corona de justicia que el Señor, el juez justo, me entregará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida".
Es esta expectativa de que Dios cumplirá sus promesas, aunque todavía no las hemos experimentado. Y podemos ver hacia atrás y podemos decir: "Sí, Dios ya ha hecho muchas cosas, y Dios ya me ha mostrado su fidelidad en el pasado, pero todavía hay tanto más que quiere mostrarme acerca de su fidelidad y su amor por mí". Y veo hacia delante.
Esperar es tener paciencia
Y entonces, esperar es tener paciencia, ¿no? Y eso es tan difícil. Vean lo que dice Lamentaciones 3:24: "El Señor es mi porción, dice mi alma; por tanto, en él espero. Bueno es el Señor para los que en él esperan, para el alma que lo busca. Bueno es esperar en silencio la salvación del Señor". Dios quiere desarrollar en nosotros esta paciencia de saber que Él hará lo que tiene que hacer y que nosotros no tenemos que preocuparnos. "Confía callado en el Señor y espera en él con paciencia; no te irrites a causa del que prospera en su camino, por el hombre que lleva a cabo sus intrigas".
¿Está este mundo fuera de control? Parece, parece que está fuera de control. Pero nosotros, cristianos, somos los únicos que realmente tenemos razón para estar tranquilos. Si no hay un Dios, y si no hay realmente alguien que gobierna este universo, entonces sí tenemos algo de qué preocuparnos; entonces sí, tengan miedo, porque las cosas pueden deshacerse muy rápido, y nuestra vida pasará muy rápido, y no hay realmente un sentido de propósito ni de dirección en nada, ni de mi vida, ni de las decisiones que tomo, y el mundo realmente está a nuestra merced. Pero cuando confiamos en la soberanía y el control de Dios, podemos estar tranquilos, sabiendo que todo va en una dirección, la cual Dios ha determinado ya.
Aun los jóvenes se cansan
La paciencia nos lleva a ver lo que dice el versículo 30: "Los muchachos se fatigan y se cansan". Los muchachos, ¿a quiénes se refiere? A los que están en la etapa más ideal de su juventud, 44 años. Aun ellos se fatigan y se cansan; aun los que van al gimnasio todos los días y practican deportes. "Los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán".
Una de mis escenas favoritas de la película "Carros de fuego" es esta escena donde Eric Liddell está en este dilema, porque él —y esa es una historia real, pueden verla, la película, o leer el libro si quieren más detalles—, pero él básicamente es confrontado: está en las Olimpiadas y tiene que tomar la decisión de correr en domingo o no correr en domingo, y es para representar a su país. Y él ya había tenido estas situaciones en donde sabía que tenía que mostrar su fe y su convicción, y él dice: "No, no voy a correr en domingo".
Y una de mis escenas favoritas es esta escena donde él está predicando en una iglesia, y está predicando este pasaje justamente —no sé si eso es verídico, pero eso es lo que está en la película—, pero está predicando este pasaje, y puedes verlo leer esto, y está alternando en la película entre la predicación que él está dando y los que están corriendo en las carreras de las Olimpiadas, y cómo están cayendo ahí en el lodo y están luchando y están tratando de llegar hasta el final. Y creo que la manera en que está puesto en la película es para ejemplificar en dónde es que Eric Liddell realmente encontró las fuerzas y el sostén para su vida: no en correr en las Olimpiadas, sino en poner su fe y su confianza y su esperanza en Dios, ponerlo a Él por encima de todas las cosas.
Dejemos de buscar en los lugares equivocados
Pensamientos incorrectos acerca de Dios afectan nuestra perspectiva de esta vida. Si las cosas no están funcionando como queremos, es porque no se trata de lo que nosotros queremos, sino de lo que Dios quiere para nosotros. Esperar es lo que hace la fe antes de que Dios conteste. Y podemos esperar, principalmente, que la gloria de Cristo mismo será dada a nosotros por toda la eternidad.
Así que dejemos de buscar nuestra esperanza en todos los lugares equivocados. Es que cuando empezamos a desesperarnos, empezamos a tomar decisiones desesperadas. Escuchábamos algo de eso acerca de Esaú y Jacob hoy en la mañana. Empezamos a apresurarnos, a decir: "Bueno, es que necesito esto, entonces, bueno, aquí, esto puede ser una solución", y nos damos cuenta de que estamos buscando solamente soluciones temporales y que realmente no funcionan a largo plazo. Todo en nuestra existencia tiene que encontrar su significado en referencia a Dios, o no significa nada.
Como águilas
Somos débiles, pero Él es fuerte; Él nos levantará. ¿Algunas veces han visto un águila volar? En videos yo he visto; creo que nunca lo he visto en la vida real. He visto halcones, creo, pero águilas… ¿No envidian a las águilas un poco cuando las ven volando? Dicen: "¿Cómo sería poder nada más despegar así, no?, y volar, y ver todo desde arriba, y no tener ninguna limitación de qué tan rápido puedes correr, y que si alguien se te cruza, pues ya te bloquean y ya no puedes avanzar" —y es nuestra frustración del tráfico, ¿no?, en esta ciudad—. Y entonces suena bien ser como un águila: el poder no tener ningún obstáculo para llegar a la meta a la que tienes que llegar.
Esa es la imagen que quiere mostrarnos este pasaje: ustedes pueden ser como águilas. A veces ni siquiera pueden caminar por ustedes mismos, pero con la fuerza de Dios ustedes pueden ser levantados, alzar sus alas, abrir sus alas y llegar hasta donde Dios quiere llevarlos, porque Él es el que los llevó a esas alturas, y ya no hay obstáculo en su camino. Esa es la idea: renuevan fuerzas, levantarán alas como las águilas. Esa es su promesa para nosotros.
¿Quieren ser como águilas, o como lombrices? Esto es lo que la Biblia está poniendo delante de nosotros acerca de la dependencia de Dios, acerca de lo que significa que Dios sea el todo de nuestras vidas. Todo. Esa es la batalla de la vida cristiana. Cuando entre la duda en nuestro corazón, tenemos que decir: "Señor, yo no puedo, pero tú puedes levantarme a lugares que ni siquiera he imaginado estar".
Y entonces decimos: "Señor, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de él soportó la cruz, despreciando la vergüenza, se ha sentado a la diestra del trono de Dios", corremos con paciencia la carrera que tenemos por delante.
Oración final
Gracias, Señor, por tu Palabra, y gracias porque tú eres nuestra meta, nuestra meta final. De ti se tratan todas las cosas, y en ti podemos poner toda nuestra esperanza, Señor, sabiendo que tú eres fiel. Eres el Dios eterno, eres el Dios sabio, activo, el Señor todopoderoso de esta creación, que tiene el control de todas las cosas. Ayúdanos a recordarlo, especialmente cuando nuestros corazones flaquean, especialmente cuando nuestros corazones se sienten débiles. Señor, ayúdanos en nuestra incredulidad. En tu nombre oramos, en el nombre de Cristo Jesús, amén.
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