Isaías 40:1-11IsaíasNathan Díaz
Consuelo para pecadores
¿Dónde encuentra consuelo un pecador que sabe que falló? Isaías 40:1-11 comienza con «Consolaos, pueblo mío»: el pecado ya fue pagado por otro, la palabra de Dios permanece cuando toda carne es hierba, y el Dios poderoso viene como pastor que carga a sus corderos en los brazos.
Transcripción
Del juicio al consuelo: dónde estamos en Isaías
El domingo pasado vimos los capítulos 36 a 39 de Isaías, en donde meditábamos acerca de la historia del rey Ezequías: cuáles son las implicaciones de ver una vida como la de ese rey, del que la Biblia en términos generales habla bien, y habla de él como un rey que llevó a Israel a reformas y a cosas que trajeron avivamiento. Pero, como veíamos en el capítulo 39, al final tuvo esta seducción el rey Ezequías de ceder ante el orgullo y ante el reconocimiento de las demás naciones, y hacer ver como que todo esto era un logro suyo, con los tesoros que había en Judá. Entonces es una lección muy importante para nosotros hoy.
Termina en el capítulo 39 la historia de Ezequías, y con esto termina lo que es considerado la primera mitad del libro en cuanto a sus temas centrales. Realmente, del 1 al 39 hemos estado viendo principalmente este tema de confrontación: el juicio de Dios siendo expresado, y las razones para el juicio de Dios siendo expresadas, no nada más para Israel y para Judá, sino también para muchas otras naciones. Pero a partir del capítulo 40, que es lo que vamos a empezar hoy, encontramos no confrontación, sino consuelo.
Esto ha llevado a algunos teólogos liberales normalmente a pensar que hay múltiples autores del libro de Isaías, porque el estilo cambia aquí. Y no nada más el estilo cambia, sino que pasamos de una época de Israel a otra. Hasta ahorita hemos estado enfocados —aunque sí vimos algo ya acerca de Babilonia—, pero el enfoque central de los primeros 39 capítulos ha sido en el conflicto que Israel tiene, o que Judá tiene, con Asiria. Este ha sido el principal conflicto que está al centro de lo que hemos estado leyendo hasta ahorita. Y ahora el capítulo 40 cambia el enfoque hacia este periodo de cautividad babilónica que va a venir más adelante; no en el tiempo de Isaías, no durante su vida, sino más adelante.
Entonces esto ha causado que algunos digan: "Bueno, entonces eso lo escribió alguien que vivió en el exilio, y entonces tenemos un segundo autor de Isaías". Bueno, esa sería tu conclusión si no puedes aceptar que Dios es el que inspira las Escrituras. Porque si creemos que Dios es el Dios que es, y que tiene la capacidad de hacer milagros y de profetizar el futuro, no tenemos ningún problema con el hecho de que estos capítulos presentan profecías muy específicas acerca de cómo se va a ver el regreso de Babilonia, del exilio. Yo no tengo problema.
Y si recuerdan, de hecho en el capítulo 1, versículo 1 de Isaías leíamos que está afirmado que Isaías es el autor de este libro. No nada más eso, sino que cuando los autores del Nuevo Testamento citan a Isaías, dicen "como Isaías dijo", incluyendo esta segunda sección. Entonces, si los autores del Nuevo Testamento, incluyendo a Jesús, creían que Isaías había escrito la segunda mitad, entonces yo también creo que Isaías escribió la segunda mitad. Es interesante, inclusive, que cuando descubrieron los rollos del Mar Muerto, muchos de estos rollos tenían que ver con el libro de Isaías. Y lo que es interesante es que en esos rollos del Mar Muerto —los cuales son los manuscritos más antiguos que tenemos del Antiguo Testamento—, cuando está la parte de la sección del capítulo 39, fluye hacia el capítulo 40: no hay ninguna división, no hay nada históricamente que nos muestre que de hecho se escribió en dos partes. Bueno, en fin, algo de crítica textual. Creemos que Isaías escribió esto.
"Consolaos, consolaos, pueblo mío"
Y quiero que lean el versículo 1. Vamos a ir un poco lento aquí en el capítulo 40; hoy es el primer sermón de tres sobre el capítulo 40 de Isaías. Y van a ver por qué: esto es un capítulo muy, muy importante, si no es que probablemente el que mejor resume el contenido del libro. Así que, si ustedes tienen las libretitas que se hicieron de Isaías —si las tienen; quien no las tiene se está perdiendo de algo ahí, porque están bonitas—, el versículo que escogí antes de que empezáramos Isaías como resumen del libro es el que vamos a estar estudiando hoy, y está en la pasta, en la portada de su cuaderno.
Vean lo que dice el versículo 1: "Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios". Este es el comienzo de este tema en el capítulo 40, de consolación. ¿Cuál es el consuelo? El consuelo es que, aunque el pueblo de Israel esté en exilio, Dios no los ha abandonado; todavía los llama "pueblo mío". "Yo hice un pacto con ustedes, yo los escogí a ustedes, ustedes me pertenecen, yo soy su Dios". ¿Pero por qué están en el exilio? Por su pecado. Y aun así Dios no se ha olvidado de ellos, lo cual nos muestra que el consuelo de Dios viene justo después de que nosotros fallamos. Ahí es cuando entra su consuelo: en el momento en el que nosotros fallamos delante de Él, ahí es donde Él puede consolarnos verdaderamente, y cuando reconocemos que hemos fallado.
El consuelo del perdón
Así que el primer punto que quiero mostrarles es lo que encontramos como el consuelo del perdón en este pasaje: "Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados". Hay tanto ahí en este versículo, que todo el sermón podría ser nada más sobre ese versículo; pero voy a tratar de resumirlo.
Miren, la idea aquí de "hablad al corazón" es esta idea de hablar de una manera que gane tu corazón tiernamente. Como cuando un novio, un hombre, está tratando de conquistar a una niña: la ve y le gusta, y entonces dice: "¿Qué le digo? ¿Qué le digo para que piense mejor de mí, y para que diga: 'Ay, qué atento y qué caballeroso'?". Y entonces siempre estamos maquinando esas cosas en nuestra cabeza, para sonar tan dulces y tiernos. Y espero que sigamos así después de muchos años.
Pero es la misma idea que encuentran en Oseas. Oseas 2:16 usa esta misma terminología: cuando Oseas tiene que ir y recuperar a Gomer, habla acerca de hablarle tiernamente al corazón, también para volver a traerla hacia él. En Génesis 50:21 encontramos a José también con esta descripción de cómo se está tratando de ganar a sus hermanos. Esta idea está a lo largo de toda la Biblia: cómo podemos ser de consuelo a alguien es pensando bien qué palabras usamos. Y Bernabé —hemos visto la historia en el libro de Hechos—, Bernabé es su apodo, ¿se acuerdan por qué? Porque ese apodo significa "hijo de consolación". Él sabía cómo animar a la gente, cómo usar palabras que los levantaran.
Lo que está explicando aquí es la idea de cuando ya terminó el exilio: "su tiempo es ya cumplido, su pecado es perdonado, que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados". Entonces, queremos entender esto correctamente: ¿qué significa lo que estás diciendo aquí, Isaías? Bueno, número uno, está explicando que el pecado ha sido una carga puesta sobre de ellos; había algo que ellos tenían que pagar. Esa es la idea: ya su tiempo se ha cumplido, ya no tienen que pagar más su pecado. Entonces, aquí está un poquito confuso, porque dice "que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados". ¿Qué está tratando de explicar aquí? Bueno, una idea, una interpretación de este versículo, es: bueno, ya han pasado por el juicio de Dios, ahora van a recibir el doble en relación a la bendición. O sea, doble es lo que reciben como bendición de parte de Dios después de haber sido juzgados por su pecado. Otra interpretación que podrías tomar de este versículo es decir: "que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados", o sea, ¿se le pasó la mano un poquito aquí a Dios? No, digo, no era tanto lo que tenían que pagar, pero perdonó ya, ya creo que ya cumplieron con su castigo.
O número tres, que creo que es la interpretación correcta del texto: "doble" se refiere a la severidad con la cual el pecado está siendo pagado, pero no es Israel el que está pagando, es alguien más. Y esto va a ser revelado más adelante en Isaías, especialmente cuando lleguemos al capítulo 53, donde habla del siervo sufriente y explica quién es el que paga el pecado del pueblo. Y como vamos a ver en un momento, de hecho todo el contexto aquí del capítulo 40 se aplica a Jesús. Entonces encontramos que, de hecho, el siervo sufriente, el siervo del Señor, aquel que está sufriendo, se verá cargado de ira, de juicio de la mano de Jehová, por el pecado del pueblo, de tal manera que Dios puede decirles: "Su pecado ha sido perdonado; ustedes tienen esperanza y tienen consuelo, porque alguien ya pagó por ustedes". Este versículo 2 es voz profética acerca de lo que va a venir; está apuntando hacia una realidad futura.
Entonces, número uno: el pecado es una carga. Número dos: el pecado se tiene que pagar. Eso queda claro aquí, y todo el Antiguo Testamento nos ha estado apuntando en esa dirección, porque todo el Antiguo Testamento dice: "Si ustedes pecan, maten un animal, sacrifíquenlo, derramen su sangre". No nada más eso: establecía que el pecado se tenía que pagar. De hecho, desde el huerto del Edén encontramos esa realidad, cuando Adán y Eva pecan: un animal tiene que morir para vestirlos. Y a lo largo de todo el Antiguo Testamento estamos viendo este patrón: sangre tiene que ser derramada como consecuencia del pecado; sangre tiene que ser derramada como consecuencia del pecado. Y por eso leemos en Hebreos 9:22 que sin derramamiento de sangre no se hace remisión de pecados. Es un principio doctrinal y teológico, una ley espiritual que Dios ha establecido, y nos muestra que el pecado tiene que ser pagado con sangre. Esto todavía no está siendo revelado explícitamente aquí, pero ya sabemos que hacia allá va esta idea.
Voz que clama en el desierto
Número tres, encontramos el versículo 3: "Voz que clama en el desierto" —les suena familiar— "Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios". Ya sabemos de qué está hablando aquí, porque el Nuevo Testamento ya nos hizo esa interpretación, y ahí les puse los pasajes: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Los evangelistas dicen que este pasaje se refiere a Juan el Bautista, que Juan el Bautista cumple lo que dice Isaías 40:3.
Entonces, Juan el Bautista… Piensen cómo está aquí: "voz que clama en el desierto" es lo que está escuchando Isaías, y entonces Isaías proclama esto, repite lo que dice la voz. Y lo van a ver todavía más adelante, en el versículo 6, repite lo que escucha que la voz dice. Y de la misma manera, entonces, la voz más adelante se va a convertir en Juan el Bautista, que apunta hacia Jesús y dice: "Escuchen a Jesús. He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo".
Entonces, la idea del desierto aquí: "voz que clama en el desierto". El desierto en la Biblia, a lo largo de toda la Biblia, representa el tiempo de preparación para llevar a Dios a su pueblo al cumplimiento de su plan. ¿Entonces qué pasó cuando fueron liberados de Egipto? Entraron en el desierto, y este período de desierto fue un período de prueba, cuarenta años, para ir hacia la tierra prometida. Después, en la misma vida de Jesús, encontramos que justo antes de que empiece su ministerio, Él es llevado al desierto por cuarenta días, en preparación para lo que Dios quiere hacer a través de Él.
Entonces el desierto presenta este panorama, es el tiempo de preparación para el pueblo de Dios: qué es lo que Dios está haciendo con su pueblo para llevarlos a cierto lugar. Y nosotros vivimos en un desierto ahorita; eso es lo que presenta Apocalipsis 12, si recuerdan: la mujer en el desierto representa a la iglesia, y la mujer en el desierto está siendo probada y es sustentada por Dios. Entonces es muy significativa, teológicamente, la idea de desierto en este versículo. Y apunta, obviamente, para los que están escuchando esta profecía, a la liberación de Egipto; pero también los está apuntando, en el período del exilio, a la liberación del exilio; y finalmente, al desierto espiritual en el que se encuentran, a la liberación del pecado. Entonces esos son algunos de los temas que están surgiendo aquí.
El evangelio aplana la superficie
Y el lenguaje que usa es muy interesante: "enderezad calzada en la soledad" —la idea del desierto, la soledad— "a nuestro Dios". Va a haber un camino que se está preparando. Y dice el versículo 4: "Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane".
Entonces encontramos que el evangelio, este panorama de lo que Dios está preparando, es cómo se está preparando todo para el reino de Dios. Y la imagen es… No sé si ustedes han visto cómo se construyen las carreteras, pero cuando hacen eso empiezan a excavar y empiezan a aplanar, y entonces tienen a veces hasta que cavar hoyos en las montañas para hacer un túnel. Y la idea de esto es que sea lo menos complicado navegar por ese camino. Entonces se va aplanando, y se va haciendo que el camino sea más fácil. Esa es la imagen que está aquí: aplastar montañas, subir valles. Qué raro, ¿no?
Pero creo que el evangelio está claramente expresado en lo que dice aquí Isaías, porque eso es exactamente lo que hace el evangelio: nivela el plano para toda la humanidad. Todos tenemos el mismo problema delante de Dios, todos estamos en la misma situación. ¿Y cómo lo hace? El evangelio humilla a los que creen que son buenos y les muestra su verdadera condición —son las montañas que están siendo aplastadas—, y los que ya están quebrantados por su pecado, que están en un valle, son levantados. Es la manera en que el evangelio aplana la superficie para toda la humanidad.
Entonces es un nuevo escenario moral, una nueva topografía. Es el carácter disruptivo de la salvación en la historia redentiva, que es necesaria para que avance el reino de Dios, diciéndonos: "Yo no los voy a dejar donde están. Yo voy a intervenir en la historia, yo voy a hacer algo que sacuda todo lo que el mundo y la humanidad está viviendo, y todo lo que creen acerca de sí mismos, para que entiendan una nueva realidad acerca de Dios y de su plan para el mundo". Inquietar a los cómodos, confortar a los inquietos: eso es lo que está siendo presentado aquí.
La gloria de Jehová será manifestada
¿Y para qué? Versículo 5: "Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado". Así que tenemos que esto es preparación para la revelación de la gloria de Dios. Todo el Antiguo Testamento está apuntando en esta dirección: se está preparando una nueva revelación de la gloria de Dios. Eso es lo que va a ser revelado.
¿Y cómo termina el Antiguo Testamento, de hecho? Diciendo: "Viene Elías". Así termina. Y Elías les mostrará esta revelación. ¿Quién cumple a Elías? Nuevamente, Juan el Bautista: él es la voz que revela la gloria de Dios, que apunta hacia Jesús. Y por eso dice Juan —y Juan así empieza su evangelio, ¿verdad? No narra cómo fue el nacimiento de Jesús, como está en Mateo y en Lucas—, él simplemente dice: "Y el Verbo era Dios… y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre".
Y acabamos de ver hace unos miércoles la historia de la transfiguración, que nos compartió el hermano Gabi. Ahí están los apóstoles: habían visto la gloria de Dios. Esa fue esta primera revelación de esa gloria de esa manera clara; se había venido viendo de muchas maneras, pero ahí está la gloria de Dios siendo manifestada a través de la transfiguración. Y también, más adelante, la gloria de Dios siendo manifestada en la cruz, ¿no es cierto? Donde la ira y la justicia de Dios, y su amor y su misericordia, todo se junta en un mismo lugar y en un mismo evento, y nos está mostrando qué tan glorioso es Dios para nosotros. Por eso dijo Jesús: "Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en Él", hablando acerca de lo que va a venir, que es su crucifixión: Juan 13:31.
Y Pablo lo expresa más adelante, en Gálatas 4: "Cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, a fin de redimir a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción de hijos". Es la plenitud del tiempo. Es hacia donde todo está apuntando; Isaías estaba apuntando hacia allá.
Y por supuesto, hermanos —y esto es increíble—, cuando dice "toda carne", nos está apuntando a una realidad universal: la obra de Dios es para todo el mundo. Por eso dice "toda carne". Y claro, eso se cumplió en la primera venida, pero también se cumplirá en la segunda venida de Cristo, donde toda carne juntamente le verá. Dios dijo: "Sí, mi Hijo vendrá una primera vez". "La boca de Jehová ha hablado": yo ya dije que voy a actuar en la historia. Sucedió. Y Dios dijo: "Mi Hijo volverá una segunda vez". ¿Lo creemos? Entonces, gloria no es nada más lo que vimos en la primera venida; gloria es el futuro preparado para todos los hijos de Dios. "Considero que las aflicciones del tiempo presente no son comparables…" ¿con qué? "…con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse". Hacia allá va todo: hacia la manifestación de la gloria de Dios a través de Jesucristo.
Toda carne es hierba
Número dos. Pasamos al versículo 6, y ustedes también conocen este pasaje muy famoso: "Voz que decía…". Otra vez estamos: "Quiero que digas algo, Isaías. Da voces". "Y yo respondí: ¿Qué tengo que decir?". ¿Es tan importante, Dios? ¿Qué es lo que ahora quieres que yo le repita al pueblo? "Bueno, esto es lo que quiero que les digas: que toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo". ¿Sí ven ese contraste con la gloria que se manifiesta en Jesús? El contraste está con la gloria del hombre. "La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el viento de Jehová sopló en ella; ciertamente hierba es el pueblo. Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre".
¿Cuál es nuestra experiencia con la esperanza? Queremos tener esperanza en nuestras vidas; todos queremos tener esperanza, todos queremos tener algo en qué confiar. Y tratamos, y tratamos, y tratamos de confiar en muchas cosas a lo largo de nuestra vida. Y eso es de toda la humanidad: ustedes pueden hablar con cualquier persona y van a ver cómo está tratando de encontrar su esperanza en algo, de poner su vida en algún lugar. Ideales, romance, su carrera, gente en la que confiamos. Isaías está hablando acerca de esto: medallas olímpicas, títulos, imperios, belleza, arte. ¿Qué tan rápido pasarán esas cosas? Dios sopla, así de rápido.
Quiten el agua a esas flores: ¿qué va a pasar con ellas? No pueden ser sustentadas; requieren de algo más afuera de ellas mismas, necesitan algo que las sustente, algo que las alimente. Y toda la creación es así: todos somos completamente dependientes. Creemos que somos tan increíbles y tan poderosos, y estamos llenos de arrogancia acerca de nuestros logros. El Titanic: "ni Dios lo puede hundir", eso dijeron. ¿Y cuántos viajes logró? Se hundió. Pensamos que somos tan especiales.
Este es el punto del pasaje: tengan una perspectiva correcta con respecto a ustedes mismos y acerca de sus vidas, qué tan frágiles son, qué tan temporales son. Hoy están aquí, mañana ya no están. Siempre vamos a estar desilusionados de nosotros mismos y de otros si ponemos nuestra confianza ahí. ¿Han descubierto eso todavía en su vida? ¿Tienen queja de alguien más aquí en la iglesia? Felicidades: han descubierto qué tan frágiles y pecadores somos. No pongas tu esperanza en la gente.
Hace poco recibí una carta de quejas de nuestra iglesia y de mucha gente, y de miembros de nuestra iglesia. Y nada nuevo: yo ya sé exactamente cuál es el problema con todos ustedes, y ustedes ya saben cuál es el problema conmigo. No podemos vernos los unos a los otros para poner nuestra esperanza, nuestra perfección. Cuando todas las esperanzas humanas nos han decepcionado, entonces, y solo entonces, puede ser que estés listo para la única verdadera salvación que existe. Primero tienes que darte cuenta de qué tan decepcionante es la humanidad, antes de poder poner tu fe y tu esperanza y tu mira en Cristo Jesús, con el consuelo de lo que sí es confiable.
A Isaías se le dice: "Ustedes no son confiables". Y de hecho, Ezequías —el domingo pasado, Ezequías, capítulo 39 de Isaías— nos dice: aun el mejor rey del libro no era digno de que pusieran su confianza en él, porque él falló. Aun nuestras mejores intenciones son inconstantes. Entonces, todo este pasaje, lo que está mostrando, son los límites de nuestra vida, los límites de nuestro poder, los límites de nuestra sabiduría y los límites de nuestra fuerza.
Mas la palabra de nuestro Dios permanece
Dice el versículo 8: "Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre". Ahí está el contraste: Dios es fiel, nosotros no tanto. Todo lo que el hombre hace es inestable, pero la Palabra de Dios nos habla de un Dios que es durable, dependiente, permanente e inmutable. Vean lo que dice 2 Timoteo 2:13: "Si somos infieles, Él permanece fiel, pues no puede negarse a sí mismo". Esa es su naturaleza. Tito 1:2: "Con la esperanza de vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde los tiempos eternos". O Hebreos 6 —ya estudiamos Hebreos 6, ¿se acuerdan?—, el ancla del alma: "Por lo cual Dios, deseando mostrar más plenamente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su propósito, interpuso un juramento, a fin de que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, los que hemos buscado refugio seamos grandemente animados para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros".
Jesús dijo, en Juan 10:35, que la Palabra de Dios, la Escritura, no puede ser violada. Si hay una cosa que es segura, si hay una cosa que es permanente y eterna, es lo que Dios dice. Ninguna otra cosa es confiable. Descúbrelo a la buena o descúbrelo a la mala.
Y número dos, aquí está: este pasaje está mostrándonos la fidelidad de Dios, pero también nos está mostrando la eternidad de Dios. O sea, Dios no es temporal; Dios no pasa como nosotros pasamos. Jesús es el mismo ayer, hoy y por los siglos; Él seguirá siendo el mismo. Nosotros venimos y nos vamos; estamos aquí y luego ya no estamos aquí. Nosotros decimos una cosa y luego otra; nuestro corazón nos engaña todo el tiempo. Pero Dios se mantiene igual. No importa en qué generación, en qué parte de la historia hayas vivido: Dios es el mismo Dios, creador del universo, redentor de la humanidad, y por el cual todas las cosas son hechas para su gloria. Dios es eterno, y todo lo que el hombre hace es temporal, incluyendo su propia vida.
El cristianismo, hermanos, no es acerca de lo que podemos hacer, sino acerca de lo que Dios hace por nosotros. El cristianismo no es un reto, "a ver si puedes"; el cristianismo es un consuelo de seguridad para pecadores arrepentidos.
Un mensaje digno de ser proclamado
Lo cual me lleva a la última sección que quiero ver con ustedes, versículos 9 al 11. Y esto es lo que expresa la profecía de Isaías: este es un mensaje digno de ser proclamado. ¿No es cierto? ¿No es esa la Gran Comisión? Aquí está la idea: "Súbete sobre un monte alto" —busca el lugar donde más gente te pueda ver, donde más gente te pueda escuchar—, "anunciadora de Sion; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: ¡Ved aquí al Dios vuestro!".
¿Alguien tiene la Biblia de las Américas? La Biblia de las Américas es una mejor traducción de lo que es "anunciadora": "portadora de buenas noticias". Eso es literalmente lo que está diciendo aquí: portador de buenas noticias, en griego, evangelista. "Súbete sobre un monte alto, evangelista de Sion; levanta fuertemente tu voz, evangelista de Jerusalén". Eso es el evangelismo. ¿Qué es? "Ved aquí al Dios vuestro". Eso es lo que proclamamos: quién es Dios, cómo es Dios, qué dice Dios, qué ha hecho Dios, qué quiere Dios, qué va a hacer Dios. Eso es todo lo que proclamamos: la verdad acerca de Dios.
Todo el mundo sabe, en su corazón y en su conciencia, que Dios existe; pero la gente no sabe cuál es su naturaleza, cuál es su carácter. Otra vez vemos la cruz: encontramos tantas cosas acerca de Dios ahí siendo reflejadas. Su justicia, su ira, su misericordia, su amor, su poder, su soberanía, su santidad, su gloria: todo está siendo reflejado en la historia redentiva, diciéndonos "ved aquí al Dios vuestro, humanidad; esto es quién es Él". Dios ha sido revelado al mundo. Ese es el mensaje de consuelo: Dios ha sido revelado. Eso es lo que proclamamos: nada más miren, aquí está, Dios se ha revelado al mundo. Ved a vuestro Dios.
Dios es poderoso, Dios es recompensa
Y aquí están las dos cosas que nos muestra el pasaje acerca de este Dios. Versículo 10: "He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con Él, y su paga delante de su rostro". Entonces, dos cosas nos están mostrando aquí. La primera es: Dios es poderoso. Y va a venir más; lo vamos a ver el próximo domingo. Este tema sobre qué tan inigualable, qué tan incomparable es el Dios de la Biblia, el Dios que la Biblia nos muestra, es el tema del próximo domingo. Pero aquí está ya adelantándonos esta idea: Él es poderoso, su brazo señoreará.
Y también nos está diciendo que no nada más está usando su poder para manifestarse a sí mismo, sino que está usando su poder para traer un regalo a la humanidad, una recompensa a su pueblo. Esa es la idea de recompensa: "su recompensa viene con Él, su paga delante de su rostro". Dios es poderoso, Dios es recompensa.
Dios es consuelo como tierno pastor
Y por último, versículo 11: "Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas". ¿Qué es lo último que está siendo revelado aquí sobre Dios, sobre esta manifestación de la gloria de Dios? Juan 10:11 y 14: "Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas". Dios es consuelo como tierno pastor.
Es decir —y aquí está la implicación—, Dios no solamente nos habla. Sería fácil que Dios solamente nos estuviera mandando sus decretos y declaraciones: "Miren, yo soy esto y el otro, y yo quiero esto de ustedes", y que solamente fuera un monólogo de parte de Dios, donde Él habla y ya. Esa es una posibilidad de cómo podría haberlo hecho Dios. Pero lo que nos está mostrando este pasaje es que Dios no solamente nos habla. Y Arturo hablaba de esto ayer: Él ha condescendido y se ha hecho hombre. Es decir, Dios no nada más nos habla: Dios viene a nosotros. Él nos toca, y nos abraza, y nos carga. Es así de cercano lo que Él quiere tener con nosotros, como su pueblo, como su rebaño.
Y creo que la implicación aquí —y estoy pensando otra vez en todo lo que estábamos celebrando el día de ayer—, saben, nuestra felicidad depende de su presencia, de qué tan cerca está de nosotros. Entre más cerca esté el Pastor de ti, el buen Pastor, más felicidad encontrarás para tu alma, más satisfacción eterna habrá en tu ser. Jesús dijo: "Vengan a mí todos los que están cansados y cargados, y yo los haré descansar. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que yo soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para sus almas; porque mi yugo es fácil y mi carga ligera".
Esta es palabra profética del libro de Isaías. Necesitamos consuelo en nuestras vidas. Ustedes pueden confiar en Dios más de lo que confían en ustedes mismos, o en cualquier otra cosa en este mundo. Sea lo que sea que estés pasando, sea lo que sea que estés pensando… Yo sé, y hay muchas historias de los que están aquí ahorita, que están pasando por pruebas muy difíciles en su vida, y con lágrimas cuentan las tribulaciones y la aflicción que están viviendo en el presente. Pero sea lo que sea que estés pasando, hay un Pastor que quiere consolarte, que quiere sostenerte en sus brazos. Refúgiate en el que es manso y humilde de corazón; refúgiate en el buen Pastor. Ahí, y solo ahí, encontrarás consuelo para tu alma.
Oración final
Padre, gracias te damos en esta mañana por tan hermosas promesas que encontramos. Ayúdanos a encontrar nuestro refugio en Ti, y solo en Ti, Señor. Tú eres fiel, Tú eres eterno, y Tú nos quieres consolar. Gracias, Señor, por el mensaje del evangelio que hemos escuchado y creído, que nos une hoy para darte la gloria a Ti, a través de nuestras vidas y a través de esta iglesia. En el nombre de Cristo Jesús, amén.
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