Apocalipsis 10ApocalipsisNathan Díaz
El Ángel y el librito
¿Por qué Juan se come el librito en Apocalipsis 10, y por qué le sabe dulce y luego amargo? Este estudio conecta la escena con Ezequiel 2 y 3 para mostrar que el evangelio es dulce por la salvación que anuncia y amargo por el juicio que declara. También explica quién es el ángel fuerte y por qué se sellan los siete truenos.
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Transcripción
Dónde estamos en Apocalipsis
… (La grabación comienza con el mensaje ya iniciado.) …hacer un breve resumen de dónde estamos, cómo llegamos hasta aquí. Muchos de ustedes estaban de vacaciones las últimas semanas, y espero que se hayan mantenido al tanto de dónde estamos en el estudio de Apocalipsis. Recuerden que todos los mensajes están arriba, en la página de YouTube de la iglesia, para que puedan repasarlos ahí. Y Apocalipsis realmente sí es un libro que requiere mucho estudio, que requiere mucha observación, y que principalmente, creo yo, requiere un conocimiento de toda la Biblia, y especialmente del Antiguo Testamento, un conocimiento amplio del Antiguo Testamento. Sin el Antiguo Testamento, Apocalipsis no tiene mucho sentido, ¿no?
La simbología que usa viene del Antiguo Testamento, y tenemos que ir al Antiguo Testamento para ver qué significan las cosas que están siendo explicadas. Y creo que por eso es que muchas personas han hecho toda clase de interpretaciones de Apocalipsis: porque toman el libro solo y quieren sacar todas las conclusiones exclusivamente del texto de Apocalipsis. Y creo que eso es algo muy difícil de hacer y muy peligroso de hacer, porque las conclusiones pueden ser cualquiera. Cualquier cosa, dependiendo de nuestra imaginación, es lo que podemos darle como interpretación a cada parte del libro, si es que no tenemos cuidado.
Entonces, lo que he estado tratando de hacer a lo largo de este estudio es mostrarles claramente, lo más claramente posible, de dónde vienen las imágenes en el Antiguo Testamento, de dónde está viendo Juan el paralelo entre lo que él ve y lo que ya fue revelado en algún momento anterior. Entonces, casi todo, casi todo, 90, más del 90% del libro, ya fue revelado en algún sentido en el Antiguo Testamento, ya sea en el libro de Daniel, o en Ezequiel, o en alguna parte del Pentateuco también, como hemos estado viendo.
El miércoles pasado les aclaré de dónde viene —porque eso ya no lo dije el domingo pasado—, de dónde viene la interpretación de la quinta trompeta que vimos el domingo pasado: en Deuteronomio capítulo 28. Entonces traté de mostrarles que de ahí vienen los juicios de Dios sobre la incredulidad y sobre la idolatría que estamos viendo ahora siendo aplicados en Apocalipsis, ahora a un nivel global. En Deuteronomio era para Israel; en Apocalipsis es para todo el mundo. Se ven las mismas cosas: las plagas de Egipto otra vez siendo repetidas en el libro de Apocalipsis, pero ahora no nada más a Egipto, sino a todo el mundo. Pues las trompetas tenían que ver con eso.
Sellos, trompetas y copas
Quiero darles nada más el recordatorio aquí de lo que habíamos visto. "Dolores de parto" es como se describen los últimos tiempos, y eso simplemente significa que la intensidad y la severidad de los juicios se van incrementando conforme nos acercamos a la segunda venida. Y la segunda venida es el clímax de los juicios de Dios. Entonces, el sexto sello es justo antes de la segunda venida, la sexta trompeta es justo antes de la segunda venida, y, como van a ver más adelante, la sexta copa es justo antes de la segunda venida de Cristo. Y aquí pueden ver las descripciones de las tres series de juicios.
Y quiero nomás recordarles, entonces, dónde estamos en el capítulo 10. Este diagrama lo vimos el domingo pasado, y quiero recordarles que tanto los sellos como las trompetas tienen dos paréntesis que están diseñados para amplificar o para clarificar lo que se ha estado explicando anteriormente. Entonces, ahorita estamos justamente entre la sexta y la séptima trompeta. Vean las de en medio: esas son las trompetas. No creo... no son trompetas en realidad, pero tienen más o menos la forma. Y pueden ver que está la quinta y la sexta, y luego una llavecita, y luego la séptima trompeta.
Entonces, al final del capítulo 11 vamos a estar viendo sobre la séptima trompeta, que nuevamente es la segunda venida de Cristo siendo narrada y explicada desde otra perspectiva. Entonces Juan va girando y va dándonos diferentes perspectivas de los mismos eventos. Nuevamente, creo que es la mejor manera de entender Apocalipsis. Si no, se vuelve también, nuevamente, un libro muy complejo y complicado de entender: ¿por qué hay tantas guerras contra Dios, y por qué tantas veces es que Jesús regresa al mundo y es declarado que ya va a triunfar, y por qué tantas veces? Entonces, todas estas descripciones se repiten, pero es que no son diferentes eventos; es el mismo evento siendo narrado desde diferentes ángulos.
Muy parecido a lo que tenemos en los Evangelios, en el sentido de que cada autor de cada Evangelio narra los mismos eventos, pero hay diferencias, y hay descripciones diferentes que nos dan una nueva perspectiva sobre lo mismo. Aquí, Apocalipsis, recuerden, es del género literario apocalíptico, y entonces estamos entendiendo que Apocalipsis es principalmente un libro simbólico, principalmente no literal. Si pensamos y llegamos a Apocalipsis como llegamos a otros libros de la Biblia, entonces estamos ignorando el género literario al que pertenece: simbolismo. Y creo que hay muy pocas cosas que están diseñadas en Apocalipsis para ser tomadas literalmente.
Por eso explicamos que pensamos que no se refieren… los 144.000. Y el próximo domingo vamos a ver los dos testigos. Los dos testigos, nuevamente, no son dos personas; los dos testigos representan el testimonio de la iglesia universal. Si quieren pensar que hay dos personas que van a echar fuego de la boca, eso está bien, literalmente, pero no creo que es lo que está diciendo. Entonces vamos a ver el próximo domingo los dos testigos; ya me estoy adelantando.
Un paréntesis entre la sexta y la séptima trompeta
Pero ahorita vamos a ver el capítulo 10, que son estos 11 versículos. Este es un paréntesis. Nuevamente, quiero recordarles la estructura: este es un paréntesis entre la sexta y la séptima trompeta. Entonces esto está diseñado para darnos una mayor explicación de lo que son la quinta y la sexta trompeta, y lo que está llevándonos a la séptima trompeta. Ahora, Apocalipsis —esto es un repaso—, en general, está hablando no solamente de eventos futuros, sino de eventos ya presentes, y lo estamos viendo desde esa perspectiva: ¿qué pasa con la iglesia de Cristo entre la primera y la segunda venida? ¿Cómo se va a desarrollar la historia desde la primera venida de Jesús hasta la segunda venida de Jesús? Eso es el libro de Apocalipsis.
El problema, creo yo, ha sido el pensar en Apocalipsis como un libro exclusivamente, o mayormente, futuro, solamente algo que todavía no hemos experimentado. Si haces eso, se vuelve un libro muy irrelevante para nosotros, porque dices: "Pues vamos a esperar a ver un día que pasen estas cosas", ¿no? Pero creo que la mayoría de las cosas que están siendo narradas, de hecho, sí ya las estamos experimentando. Y aquí, el capítulo 10 y el capítulo 11 nos van a narrar la perspectiva simbólica del testimonio de la iglesia, de la comisión que tiene la iglesia para ser testigo de Cristo en la tierra, para avanzar el reino de Dios en la tierra. Eso van a ser los capítulos 10 y 11, antes de llegar a la séptima trompeta.
Lectura de Apocalipsis 10
Y quiero que lo vean. Este capítulo va a sonar un poquito raro al principio, pero espero que para el final no sea tan raro. Dice:
"Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego. Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra; y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces. Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas.
"Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo, y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más, sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como Él lo anunció a sus siervos los profetas. La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra. Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel. Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre. Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes".
Otro ángel fuerte
Entonces, número uno: tenemos aquí al ángel del Señor. "Vi descender a otro ángel fuerte". Esto de "ángel fuerte" nos recuerda lo que ya vimos en el capítulo 5. El capítulo 5 comenzó justamente con una descripción de otro ángel fuerte, ¿se acuerdan? Versículo 2: "Y vi a un ángel fuerte que pregonaba a gran voz". Ahora, ¿qué pasó con este ángel fuerte del capítulo 5? Dijo: "¿Quién es digno de abrir el libro y desatar sus sellos?". De abrir el libro y desatar sus sellos. Aquí hay una pista sobre de dónde proviene este otro librito que estamos leyendo.
El ángel fuerte es mencionado en el capítulo 5; después, el ángel fuerte es mencionado en el capítulo 10. Y sucede que ambos ángeles tienen un libro, o están anunciando un libro; solo que uno está usado en diminutivo, ese es un librito, y el otro es un libro que abre Jesús. Entonces, ya vamos a llegar a eso. Quiero que vean, quiero que traten de pensar junto conmigo quién podría ser este ángel.
Envuelto en una nube
Estas son las descripciones que usa para el ángel. Número uno: envuelto en una nube. Y eso estaba diseñado para recordarnos Éxodo 13, que es cuando los judíos ya habían salido de Egipto, ¿se acuerdan?, y cómo manifestaba Su presencia y Su protección Dios para Su pueblo a través de una nube de día y una columna de fuego de noche. Pero esta nube representaba la presencia de Dios entre Su pueblo. Y además tenemos imágenes que vienen de otras partes de la Biblia que tienen que ver con la presencia de Dios en una nube, como es Daniel 7:13: "Seguí mirando en las visiones nocturnas, y he aquí, con las nubes del cielo venía uno como un Hijo de Hombre, que se dirigió al Anciano de Días y fue presentado ante Él".
Entonces viene con las nubes del cielo el Hijo del Hombre. Entonces esta es otra imagen que tiene relación con la presencia de Dios, y específicamente con Cristo siendo manifestado en las nubes. Mateo 17:5 es cuando leemos sobre la Transfiguración, y en la Transfiguración dice: "Mientras estaba aún hablando, he aquí, una nube luminosa los cubrió; y una voz salió de la nube, diciendo: Este es mi Hijo amado, en quien me he complacido; a Él oíd". Entonces, nuevamente, tenemos que ir a otras partes de la Biblia y ver en qué contexto aparece una nube, en qué contexto se da esta manifestación.
Y creo que cuando pensamos en una nube —y esto es nuestra experiencia humana, ¿verdad?—, ¿qué hacemos para ver una nube? ¿Hacia dónde tenemos que voltear? Hacia arriba. Siempre las nubes están por encima de nosotros, siempre, a menos que... no. Pero si estamos de este lado, para verlas tenemos que voltear hacia arriba. Y las nubes nos recuerdan algo que está por encima de nosotros, el dominio que existe sobre nosotros. Hay algo más grande, hay alguien allá arriba, hay alguien que tiene el poder y la autoridad sobre todas las cosas. Es Aquel que causó todo, el Creador del universo. Hay alguien que tiene dominio. Las nubes están diseñadas para obligarnos a ver hacia arriba y a hacernos pensar sobre el dominio que existe de Dios sobre la tierra. Esa es la característica de Dios por la cual se aparece en las nubes.
Miren, en Apocalipsis 14, versículo 14, dice: "Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre" —¿de dónde viene eso? De Daniel—, "que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda". Bueno, ya llegaremos a ese pasaje, sobre la cosecha de la tierra. Pero quiero nada más que vean que entonces está esta primera descripción: la nube, que representa dominio.
El arco iris
La segunda descripción viene a continuación, en este mismo versículo uno. Dice: "Con el arco iris sobre su cabeza". ¿Y qué historia de la Biblia van a recordar si piensan en el arco iris? Noé. Ahí es donde aparece el arco iris por primera vez, y tiene un significado muy específico que Dios le da. ¿Saben cuál es? "Este arco iris representa Mi pacto de gracia contigo: nunca más destruiré al mundo por agua". La próxima vez que lo destruya será con fuego. Y eso está en Génesis 9. El arco iris representa no solamente el juicio de Dios sobre la tierra y la conclusión de este juicio, sino que representa la gracia que Dios le está mostrando a Noé al salvarlo, al protegerlo en medio del juicio.
Y Dios le mandó a Noé que construyera un arca, y que dentro de esa arca estarían protegidos él y su familia del juicio de Dios que estaba derramando sobre toda la tierra. Espero que empiecen a ver el paralelo que hay aquí con Apocalipsis. Ezequiel 1:28 nos narra algo acerca de la manera en que el arco iris acompaña la presencia de Dios. Dice: "Como el aspecto del arco iris que aparece en las nubes en un día lluvioso, así era el aspecto del resplandor en derredor. Tal era el aspecto de la semejanza de la gloria del Señor. Cuando lo vi, caí rostro en tierra y oí una voz que hablaba".
Y también ya lo vimos en Apocalipsis 4, ¿se acuerdan? En el capítulo 4, Juan tuvo una visión de Dios en el cielo, y en el versículo 3: "Y había alrededor del trono de Dios un arco iris". Y nuevamente, esto representa el pacto de gracia de Dios con nosotros, Su gracia siendo manifestada en la tierra de tal manera que Él retarda Su juicio para que procedamos al arrepentimiento. Entonces eso es parte de lo que está siendo representado aquí.
Su rostro como el sol
Número tres: "Su rostro era como el sol". Y aquí nuevamente tenemos otras imágenes que vienen de otras partes de la Biblia que nos muestran que, cuando habla de que su aspecto es como el sol, tiene que ver con Su majestad, Su gloria siendo manifestada. Y en Mateo 17:2 pasó lo mismo en la Transfiguración. Dice: "Y se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandeció como el sol, y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz".
Además, tenemos el hecho de que en Apocalipsis 1 es exactamente así como Jesús fue descrito por Juan. Apocalipsis 1:16: "Tenía en su diestra siete estrellas"... "Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza". O sea, lo más brillante que has visto, el sol, algo así. Y eso está diseñado para evocar imágenes en nuestra mente de algo glorioso, resplandeciente, majestuoso, delante de nosotros.
Sus pies como columnas de fuego
La otra imagen que muestra aquí es sobre sus pies: "como columnas de fuego". Ahora, ya vimos que este ángel tiene una nube. Realmente esa nube, si nos vamos hasta Éxodo 13, nos recuerda la protección de Dios. Pero también: la nube era de día, la columna de fuego era de noche. Entonces ambos aspectos son aspectos que muestran la protección y la presencia de Dios con Su gente. Esta descripción es usada para hablar de Jesús en Apocalipsis 1:14-15. Dice: "Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; y sus pies" —porque aquí está la descripción—, "sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno".
Entonces hay un sentido en el cual sus pies tienen la purificación del fuego, tienen la esencia de lo que hace el fuego, la naturaleza. Y vemos que el fuego representa el juicio de Dios normalmente en la Biblia, y a lo largo de Apocalipsis van a ver que el fuego va a aparecer como el juicio de Dios.
Pero tiene el propósito... es el juicio y condenación para aquellos que no creen en Cristo y aquellos que rechazan el evangelio, y tiene el propósito de purificación para aquellos que son Sus hijos. Entonces somos purificados como por fuego los que somos Sus hijos. Pero en realidad, el fuego en nuestras mentes siempre tiene la idea de purificación, ¿no? ¿Qué hacen para purificar el agua? La hierven. ¿Cómo la hierven? Con fuego. La idea del fuego es la idea de purificación. Y la purificación viene a través también de condenar, de juzgar a los enemigos de Dios, a los que están opuestos a Dios. Sí, es una especie de purificación también. Y el fuego en la presencia de Dios y de Jesucristo nos muestra esto.
Un pie sobre el mar y otro sobre la tierra
La siguiente cosa que nos narra acerca del ángel del Señor, el ángel de Jehová que está aquí, es que está parado: tiene su pie derecho sobre el mar y el izquierdo sobre la tierra. Esa imagen y ese simbolismo están diseñados para mostrarnos Su soberanía. Cuando tú pisas sobre algo, muestra que tú tienes autoridad sobre eso. ¿Qué dijo Jesús en Mateo 28? "Toda autoridad me es dada en el cielo y en la tierra; por tanto, id y haced discípulos". Porque Yo tengo la autoridad, porque Yo soy el que gobierna, porque Yo soy el soberano sobre todas las cosas y tengo dominio sobre todas las cosas, ustedes pueden llevar a cabo la comisión que Yo les he dado.
En Josué 10:24 al 26 —pueden leer esa historia después, si quieren—, Josué conquista unos reyes, y es muy interesante lo que él hace que haga el pueblo. Les dice: "Vengan y pongan sus pies sobre sus cuellos". ¿Qué significaba eso? "Tenemos dominio sobre ellos; nosotros los hemos conquistado". El Salmo 110, versículo 1: "Dice el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies". Esto es el dominio que Dios tiene, y en este caso Jesús tiene, sobre el cielo, sobre la tierra, sobre el mar. Representa Su soberanía, Su autoridad sobre todas las cosas, especialmente sobre Sus enemigos.
Como ruge un león
La otra imagen que viene aquí dice: "Y clamó a gran voz, como ruge un león". Esta imagen ya saben de dónde viene, ¿verdad? ¿Eso no les recuerda el capítulo 5? Recuerdan que el capítulo 5 muestra que es el León de la tribu de Judá el que tiene la autoridad para abrir el libro. Y aquí muestra que de hecho habla como un león, tiene la voz como un león; es la imagen que quiere darnos a entender. El León es contrastado con el Cordero en el capítulo 5, porque el Cordero vino a ser sacrificio; el Cordero vino a dar Su vida por el mundo. Pero el León no viene nuevamente de la misma manera. Ahora el León viene a conquistar, el León viene a emitir juicio, a decir: "Ahora Yo soy Rey, y Yo voy a someter a todos Mis enemigos". Lo cual nos muestra un aspecto de conquista.
Vean lo que dice Amós 3. El libro de Amós dice, en el versículo 7 del capítulo 3: "Ciertamente el Señor Dios no hace nada sin revelar su secreto a sus siervos los profetas". Ahora, piensen un poquito en esto que estoy leyendo de Amós, porque hay una conexión aquí interesante con el don de profecía, o el oficio de profeta, que viene en este capítulo. Dice: "Ciertamente el Señor Dios no hace nada sin revelar su secreto" —el versículo 7—, "sin revelar su secreto a sus siervos los profetas. Ha rugido un león, ¿quién no temerá? Ha hablado el Señor Dios, ¿quién no profetizará?". ¿No es interesante que lo que está conectado al rugido del león es la profecía, o el oficio de profecía ejercido? Ruge el león: profetiza. En un momento llegamos a eso.
Características divinas
Solo quiero que vean que estas imágenes vienen de otras partes de la Biblia y están diseñadas para mostrarnos atributos de Dios, y específicamente atributos de Jesús. Jesús es el que se ha presentado ya con estas características. Así que, ya sea que el ángel del Señor es Jesús, o que el ángel del Señor representa a Jesús y por eso se manifiesta con estas características, entendemos estas verdades acerca de quién es Jesús y quién es Dios. Son características divinas.
Si ustedes tienen una conversación... miren, yo, cuando pude platicar con un Testigo de Jehová la última vez sobre la divinidad de Jesús, prácticamente me mantuve en el libro de Apocalipsis. Porque creo que el libro de Apocalipsis es uno de los libros que una y otra vez manifiesta, de una manera clara y sin duda, que Jesús es Dios. No hay manera de evadirlo. La centralidad, la gloria, la preeminencia, la majestad que ocupa dentro del libro de Apocalipsis nos muestran que Él realmente sí es Dios. Y por eso es que estas características nos están apuntando en esa dirección.
Los siete truenos
Bueno, quiero que sigamos leyendo. Ahora, este capítulo tiene ahora un paréntesis breve, que tiene que ver con estos truenos: "Siete truenos emitieron sus voces. Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas". ¿De qué se trata eso? Bueno, voy a dividir lo que sigue, lo que falta aquí en este capítulo, en dos categorías: lo que no ha sido revelado, el misterio que no ha sido revelado, y el misterio que sí ha sido revelado. Sí, porque creo que en lo que queda de este capítulo esas son las dos cosas que se van a ver.
Por un lado, tenemos algo extraño que pasa aquí con los truenos. Pero nada más, que pensemos en truenos primero, ya. Y dice que los truenos emitieron sus voces; o sea, que eran palabras. Los truenos eran voces, cosas que estaban diciendo; por eso es que Juan lo escucha y él quiere escribir lo que está escuchando que los truenos dicen. O sea, o por lo menos la voz suena como truenos. Cuando quiere escribir, ¿qué le dice? Va a escribir, pero una voz le dice: "No. Sella las cosas que los truenos han dicho, y no las escribas".
Entonces, primero quiero pensar qué significan los truenos y las voces. ¿Por qué está usando esa imagen, o esa simbología, aquí Dios con Juan? Bueno, la primera cosa que vemos es que los siete truenos probablemente son una serie de juicios que son paralelos a los siete sellos, las siete trompetas y las siete copas. La diferencia de los siete truenos es que de los siete truenos no sabemos qué contienen o qué dicen. Los siete sellos, las siete trompetas, las siete copas, sí; pero parece ser que esta es una cuarta serie de juicios dada por Dios. Pero esta cuarta serie de juicios que está en el libro de Apocalipsis es un misterio; no es revelada.
La voz de Dios en el Salmo 29
Lo que nos está diciendo... como vemos en otras partes de la Biblia, la manera en que una voz aparece como una voz de trueno. Bueno, en varios lugares. Uno es el Salmo 29. Y lo que es muy interesante sobre el Salmo 29, ¿saben qué es? Es que dice que es la voz de Dios hablando. Vayan ahí, si quieren. No, no lo iba a leer, pero vamos a leerlo, porque me encanta cómo está escrito el Salmo 29, y creo que hay algo de la imagen de por qué usa voz de trueno en esta parte de Apocalipsis. Dice: "Tributad a Jehová, oh hijos de los poderosos, dad a Jehová la gloria y el poder. Dad a Jehová la gloria debida a su nombre; adorad a Jehová en la hermosura de la santidad".
Y dice el versículo 3: "Voz de Jehová sobre las aguas; truena el Dios de gloria". Es decir, la voz de Dios suena como un trueno. "Jehová sobre las muchas aguas". Ahora, nada más quiero que cuenten cuántas veces se va a mencionar la voz de Jehová. Versículo 3: "Voz de Jehová sobre las aguas". Versículo 4: "Voz de Jehová con potencia; voz de Jehová con gloria. Voz de Jehová que quebranta los cedros". Versículo 7: "Voz de Jehová que derrama llamas de fuego; voz de Jehová que hace temblar el desierto". Versículo 9: "Voz de Jehová que desgarra las encinas". ¿Cuántas veces mencionó la voz de Dios? Siete veces. La voz de Dios, como un trueno, mencionada siete veces en el Salmo 29.
Y aun en el Nuevo Testamento, Juan 12 nos narra otro aspecto sobre esta imagen de la voz de Dios como un trueno, y el propósito que tiene. Fíjense lo que dice: "Padre, glorifica tu nombre". Eso es lo que dice Jesús; le pide que glorifique Su nombre. Piensen bien en el propósito, en lo que le está pidiendo: "Glorifica tu nombre". ¿Qué pasa entonces para que Su nombre sea glorificado? "Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y de nuevo lo glorificaré. Por eso la multitud que estaba ahí, que la oyó, decía que había sido un trueno". Lo que pensaban que escucharon fue un trueno. "Otros decían: Un ángel le ha hablado".
"Respondió Jesús y dijo" —ahora piensen bien esto, porque esto es un tema central de Apocalipsis—, "respondió Jesús y dijo: Esta voz no ha venido por causa mía, sino por causa de vosotros. Ya está aquí el juicio de este mundo". O sea, la voz de trueno está asociada con el juicio de Dios: el juicio de Dios ya está aquí ahora. Y ahora está la otra parte: "Ahora el príncipe de este mundo será echado fuera. Y yo, si soy levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo".
Y esto que está conectando Jesús aquí, en Juan 12, está conectando la voz de trueno del Padre hablando con el hecho de que es testimonio para Sus hijos, y que representa el juicio de Dios sobre el mundo y la derrota de Satanás. Todas esas cosas están juntándose aquí en relación a la voz de trueno del Padre. Entonces creo que Juan nos está regresando a este mismo tipo de imágenes, donde el punto no es el contenido de la voz del trueno, sino lo que representa la voz de trueno. Cuando escuchas la voz de trueno, ¿qué significa eso? El juicio de Dios se ha acercado, el juicio de Dios ya está aquí. Los truenos están asociados con el juicio de Dios.
Lo que no ha sido revelado
Entonces, ¿por qué es que se mantendría oculto? ¿Por qué se mantendría oculto el contenido de los truenos? ¿Por qué es misterio lo que está aquí? Bueno, puede ser que algunas cosas sobre el futuro se mantienen secretas para que aprendamos a tener mayor dependencia en Dios y confiar en que Él sabe qué es lo que sucederá y cómo sucederá, y que estamos en Sus manos. Puede ser que esté diseñado para apuntarnos a pasajes como Deuteronomio 29:29, que dice: las cosas secretas le pertenecen a Dios, y las cosas reveladas, esas nos pertenecen a nosotros. Si Dios escoge revelarnos algo, lo estudiaremos y lo trataremos de entender, pero hay muchas cosas que Dios ha escogido no revelarnos y que no podemos entender.
O a lo mejor lo que vio, lo que escuchó Juan, es parecido a lo que Pablo escuchó cuando fue llevado al tercer cielo, en 2 Corintios 12. Y Pablo dijo que son cosas que... no, el ojo no puede... la cosa es que "ojo no vio, ni oído oyó", son las cosas que Dios nos ha revelado. Y las cosas que Pablo contempló cuando fue llevado al tercer cielo, dice, son cosas que él no podía decir, no podía explicar, no podía revelar, porque eran demasiado gloriosas para explicar.
Puede ser que tenga que ver con un retraso en el juicio de Dios. La razón por la cual este misterio de estos juicios no se revela es porque Dios simplemente está diciendo: "Estoy retrasando Mi juicio. Estos truenos habrían sido estos juicios, pero no los voy a hacer, porque ya el final está cerca". No sabemos en qué sentido es que Dios escoge retener la revelación de los truenos, y por qué lo mantiene un misterio para Juan y para nosotros.
Pero el punto es que hay cosas que no son reveladas. ¿Como la iglesia de Dios entendemos todo lo que está en la Biblia? No, no entendemos todo lo que está en la Biblia, y así debería ser, porque Dios es Dios y yo no soy Dios. Si yo entendiera todo lo mismo que Dios entiende, entonces no habría ninguna diferencia entre yo y Dios. Pero la verdad es que, cuando Dios revela cosas, muchas veces van más allá de nuestro entendimiento, y tenemos que aceptar eso. Y tenemos que aceptar cuando hay doctrinas o conceptos de la Biblia que no entendemos completamente, y tenemos que decir: "Señor, Tú sabes cómo funciona este misterio. Tú sabes cómo funciona el gran misterio de la encarnación. Tú sabes cómo funcionan la soberanía divina y la responsabilidad humana juntas. Tú sabes cómo funcionan estas cosas: de dónde vino el mal, de dónde se originó el pecado y el mal, y cómo es que Tú puedes tener control y soberanía sobre el mal sin ser autor del mal".
Todas esas cosas son cosas que van más allá de nuestro entendimiento muchas veces, pero confiamos en que Dios las entiende perfectamente y que algún día las entenderemos mejor. Está bien. Cada vez que se encuentren con algo que no entienden, recuerden: muchas cosas fueron diseñadas para que no las entendamos, o no las conozcamos todavía.
El misterio que sí es revelado
Pero hay otro aspecto aquí que sí es revelado. Vean lo que sigue diciendo, versículo 5: "Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo, y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más, sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta" —y aquí está el misterio—, "el misterio de Dios se consumará, como Él lo anunció a sus siervos los profetas". Ahora, aquí hay un misterio que sí es revelado a nosotros, que es mencionado, y un misterio que tendrá su consumación en la séptima trompeta.
Ahora vamos a terminar de leer el pasaje, y vamos a tratar de concluir todo con una explicación de todo lo que está aquí. La voz del cielo habla otra vez y le dice: "Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra. Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel. Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre. Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes".
El rollo de Ezequiel
Ahora, leo esto porque creo que la revelación del misterio que se va a consumar, ese misterio, está revelado dentro del libro. Y la conexión es que él, al comer el librito, es una manera de decir que está asimilando el contenido de ese misterio dentro de sí. ¿Ya entendieron? Bueno, vayan conmigo a Ezequiel, Ezequiel capítulo 2, porque aquí está el paralelo más importante de Apocalipsis 10. Ezequiel 2:8 dice: "Mas hijo de hombre, oye lo que yo te hablo; no seas rebelde como la casa rebelde; abre tu boca, y come lo que yo te doy".
¿Qué es lo que le da? "Y miré, y he aquí una mano extendida hacia mí, y en ella había un rollo de libro. Y lo extendió delante de mí, y estaba escrito por delante y por detrás; y había escritas en él endechas y lamentaciones y ayes". Es interesante: ¿qué contiene el libro? Un juicio. Básicamente es un juicio de Dios sobre el pecado, y sobre la idolatría, y sobre la inmoralidad. "Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo" —este ya es el capítulo 3—, "y ve y habla a la casa de Israel. Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo. Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel".
Ahora, espero que vean el paralelo, porque es casi exactamente igual a lo que pasa con Juan en Apocalipsis 10. Este misterio que es revelado es un mensaje dulce. La miel está diseñada para representar un mensaje dulce, algo que nos gusta.
Y si ustedes van y buscan en el Nuevo Testamento, especialmente, el uso de esta palabra "misterio" dentro del Nuevo Testamento, siempre esta palabra "misterio" se está refiriendo a algo que los profetas habían estado diciendo, pero que no entendían exactamente cómo se iba a cumplir; por eso era un misterio. Pero ahora ya no es un misterio. Así es como normalmente se maneja en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, en Romanos 16, Romanos 16, versículos 25 al 26, leemos: "Y a Aquel que es poderoso para afirmaros conforme a mi evangelio y a la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que ha sido mantenido en secreto durante siglos sin fin, pero que ahora ha sido manifestado, y por las Escrituras de los profetas, conforme al mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las naciones para guiarlas a la obediencia de la fe".
Dulce como la miel
Entonces hay un sentido en el cual la Palabra de Dios es como comida que digerimos, y cuando la digerimos se convierte en algo dulce para nosotros, si es que entendemos el propósito de ese libro y si es que entendemos el contenido de ese libro. Está diseñado para ser como miel. De hecho, en Jeremías —creo que no puse el pasaje—, pero en Jeremías 15 pasa algo muy parecido con Jeremías. Jeremías 15:15 dice: "Tú que lo sabes, oh Señor, acuérdate de mí, atiéndeme y véngame de mis perseguidores". Se está... pidiendo venganza y juicio de Dios. "Conforme a Tu paciencia, no dejes que sea yo arrebatado; sabes que por Ti sufro oprobio".
Y así como lo describe Jeremías: "Se presentaban Tus palabras y yo las comía; Tus palabras eran para mí el gozo y la alegría de mi corazón, porque se me llamaba por Tu nombre, oh Señor, Dios de los ejércitos. No me senté en la asamblea de los que se divierten, ni me regocijé". Ahora, aquí está el otro lado, el lado amargo. Dice: "A causa de Tu mano, solitario me senté, porque de indignación me llenaste. ¿Por qué es mi dolor perpetuo, y mi herida incurable, que rehúsa sanar? ¿Serás en verdad para mí como corriente engañosa, como aguas en las que no se puede confiar?".
Entonces aquí Jeremías describe: "Tú hablas, yo lo como, es gozo y es deleite dentro de mí". Pero al mismo tiempo hay un conflicto que surge, que es angustia, y dolor, y amargura. Vamos a ver en un momento a lo que creo que se refiere todo eso. Pero quiero que vean que, por un lado, es un mensaje dulce, porque habla del evangelio. En Efesios 3:4 al 5 van a leer más sobre esto: el misterio revelado a los gentiles. El evangelio ha sido revelado a nosotros: que la salvación no es solamente de los judíos, sino que nosotros podemos ser injertados dentro de esas promesas —puede ser Romanos 11— y disfrutar de las promesas hechas a Israel, y nosotros ser el pueblo de Dios. El verdadero Israel es la iglesia.
Y 2 Pedro 3:9 nos dice que Dios retarda Su juicio porque no quiere que nadie perezca, porque quiere que todos procedan al arrepentimiento. Ese es un mensaje dulce. Sí, el mensaje de que Dios está retardando Su promesa para que el evangelio sea proclamado y para que más gente pueda conocer la revelación de este misterio: eso es algo dulce. Eso debería causar gozo en nuestros corazones. El mensaje dulce tiene que ver con la salvación, la vindicación de los santos.
El librito y el libro del capítulo 5
Y aquí es donde quiero que vayan: la conexión. Dice: el misterio de Dios se consumará en la séptima trompeta; cuando venga el séptimo ángel, se consumará de acuerdo a lo que fue revelado a Sus siervos los profetas. Entonces tiene que ver con el ministerio profético, lo que ya ha sido revelado. Eso es lo que se consumará, lo que ha sido revelado a través de todo el Antiguo Testamento: Cristo Jesús, el Mesías, vendría algún día para salvar a Su pueblo de sus pecados. Eso está conectado con este librito.
Ahora, ahora sí vamos a pensar por qué es un librito, en diminutivo, lo que se usa aquí. ¿Es el mismo libro del capítulo 5 que Jesús abre? Probablemente tiene que ver con ese libro. Ya vieron todas las analogías que hay: es el ángel fuerte, es presentado, es abierto, y eso desata los sellos. Pero quiero que vean que, de hecho, la salvación de los santos es manifestada claramente en Apocalipsis 5. Dice, versículo 9: "Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque Tú fuiste inmolado, y con Tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra".
Pero quiero que vean que el sacrificio de Jesús es específicamente mencionado aquí como la razón por la cual Jesús es digno de abrir el libro. Y creo que el libro... y el librito pequeño, que es una parte del contenido de este libro. Hay partes del libro que no son reveladas, que están dentro del plan y la soberanía de Dios, y Él sabe cómo se van a desarrollar; nosotros no. Pero hay una parte que sí es revelada. ¿Cuál es? La parte del misterio del evangelio. Esa parte sí ha sido revelada. Nosotros lo entendemos, nosotros lo vemos; nosotros no tenemos duda de cómo es que Dios se ha manifestado en la tierra para salvarnos: fue a través de Jesús. Jesús encarnado fue la manifestación del misterio de Dios dado a los profetas.
Por eso es que es un libro más pequeño, creo: porque es una parte del contenido del plan y la soberanía de Dios sobre la historia de la humanidad. Es una parte más pequeña, pero esa parte más pequeña es la parte que tiene que ver con nosotros, y es la parte que nosotros tenemos que consumir, y digerir, y aceptar, con todo lo que representa. Y en un momento vamos a ver qué es lo que representa.
Daniel 12: limpios y purificados
Pero Daniel 12, Daniel 12 nos muestra algo parecido. Vean aquí el versículo 7: "Y oí al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río" —y aquí vean el parecido en cuanto a cómo está pisando—, "el cual alzó su diestra y su siniestra al cielo, y juró por el que vive por los siglos". Y aquí es un juramento nuevamente; es muy parecido a lo que estaba sucediendo aquí, el ángel está jurando también en Apocalipsis 10: "que será por tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo. Y cuando se acabe la dispersión del poder del pueblo santo, todas estas cosas serán cumplidas".
Entonces, ¿qué es lo que se va a cumplir? Versículo 10: "Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán". Ahí están los dos lados, dulce y amargo. Ambas cosas están contenidas en el fin, y en la consumación del fin, y de la revelación del misterio de Dios. Creo que eso es lo que es muy importante que entendamos sobre lo que está sucediendo aquí en Apocalipsis 10.
Comer la Palabra
Así como el pequeño libro revela el misterio de Cristo, de Su mano, así nuestro libro, la Biblia, revela el misterio de Dios a nosotros. Y no es suficiente con tener la Palabra de Dios en nuestras manos: tenemos que comernos la Palabra de Dios y digerirla. No es suficiente que esté ahí y que la recibamos; tenemos que comerla, digerirla dentro de nosotros. Y aquí hay una pequeña cadena que se manifiesta: es Dios entregándole el mensaje a Cristo, Su Hijo Jesús, a través del libro, en donde Él lo abre; Jesús entregándoselo a Juan a través de Su ángel; y al final, Juan entregándonoslo a nosotros a través de la revelación de Apocalipsis. ¿No es interesante? Así es como llega hasta nosotros el día de hoy este ministerio profético. Vamos a ver eso en un momento, pero este ministerio profético se va a desarrollar más en el capítulo 11, y la parte que nos corresponde a nosotros.
Amargo en el vientre
Pero quiero que vean el otro lado de lo que narra aquí. ¿Por qué se hace amargo en el vientre de Juan? Vayan otra vez a Ezequiel.
Y quiero que vean nuevamente en Ezequiel qué es lo que pasó, por qué es amargo. Vean el versículo 7, el versículo 7 del siguiente... dice: bueno, va a ir a predicar este mensaje. Le dice a Ezequiel: "Vas a ir a predicar este mensaje ya a la gente". Pero dice el versículo 7: "Mas la casa de Israel no te querrá oír, porque no me quiere oír a mí". ¿Por qué es amargo el mensaje del misterio que ha sido revelado a nosotros? Porque la mayoría de la gente a la cual se lo proclamamos no quiere oír ese mensaje. ¿Se dan cuenta? Porque es un mensaje de juicio, es un mensaje del juicio de Dios sobre el pecado.
¿A quién le gusta que le digan: "Estás mal"? ¿A quién le gusta que le digan: "Dios está enojado contigo y quiere condenarte para siempre en tu pecado"? ¿Quién quiere oír: "Tienes que arrepentirte, tienes que voltear a Dios"? Ese no es un mensaje que es popular. ¿Es eso un mensaje que la gente quiere escuchar? Y causa conflicto en nosotros. ¿Proclamarlo no causa un conflicto? Es difícil proclamar. No queremos confrontar a la gente con la verdad, no queremos decirles que tienen que arrepentirse, que son pecadores; no queremos decirles que el infierno es real. Esas cosas no son un tema de plática divertido. Pero ese es el tipo de mensaje profético al cual nos ha llamado Dios, el cual Él quiere que demos.
Jesús lloró sobre la ciudad
Es difícil ver cómo la gente rechaza el mensaje. ¿Sí? ¿No les duele ver cuando alguien dice: "¿Sabes qué? No me importa la verdad; estoy bien como estoy"? ¿No les duele ver esa dureza de corazón, cuando la gente simplemente es indiferente al mensaje de la Palabra de Dios? Es amargo. Claro que es amargo. Jesús lo experimentó en Su propio ministerio, ¿se acuerdan? Lucas 19:41: cuando se acercó, al ver la ciudad, lloró sobre ella. Porque causó amargura en Su corazón el mensaje que Él trae, al ver la dureza del pueblo de Israel al no aceptar el mensaje de que Él era el Mesías esperado, que había venido a dar Su vida por ellos. Cuando Él vio que ellos estaban rechazando ese mensaje, lloró, porque es triste cuando la gente rechaza el mensaje del evangelio.
Romanos 9:2, dice Pablo: "Quiero decirles, y quiero que me crean, que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón", porque los judíos rechazan a su Mesías. "Porque mi gente, mi gente", dice Pablo, "está rechazando a Jesús". Entonces, Dios no nos ha llamado a algo fácil. Ese es el punto del lado amargo del libro. El punto es que sí es dulzura para nuestro ser. Sí es dulzura el entender la salvación, y la gracia, y la misericordia que Dios nos ha mostrado a nosotros, y el poder ver este mensaje como el tesoro más grande que hemos conocido. Eso es como la miel.
Pero por el otro lado, tenemos el gran conflicto de presentar ese mensaje de juicio y de condenación por el pecado a un mundo que en gran parte lo va a rechazar, que en su mayoría lo va a rechazar. Y eso, en esta vida, causa amargura y dolor. Pero Jesús... Jesús lo experimentó, y nosotros seguimos en Sus pasos. Y así como Él fue rechazado, y así como Él fue perseguido, nosotros también seremos rechazados y también seremos perseguidos.
Olor de vida y olor de muerte
Entonces, el juicio de Dios es causa de gozo en un sentido, porque se manifiesta la justicia de Dios; es la vindicación de Sus santos. Es una motivación para nosotros a mantenernos fieles a la Palabra de Dios y a la verdad de Dios. Pero, sin embargo, los cristianos, como Dios, no tienen un sentido sádico de placer emocional sobre el dolor y el castigo que consideramos como el fin de ser separados de Dios para siempre. Es difícil, y tenemos que sentir el dolor en nuestro corazón de la misión que tenemos como iglesia. Proclamar el evangelio no es fácil. Proclamar el evangelio es a veces amargo: olor de vida para vida, olor de muerte para muerte. Así es como lo describe Pablo.
Pablo, en realidad, si ustedes leen y estudiamos Hechos, en muchas ciudades Pablo era un fracaso como evangelista. Así lo narra... y no le hicieron caso, y nadie le hizo caso. Llegaba y se acercaba a la gente, y las multitudes, no, la mayoría de la gente, donde iba Pablo, lo rechazaba. Especialmente cuando entraba dentro de la sinagoga, y cuando hablaba con los judíos: normalmente llegaba a la parte de Jesús, y ahí le cerraban la puerta, lo echaban. Los gentiles son los que empezaron a asimilar el mensaje y empezaron a creerlo de una manera más significativa dentro del libro de Hechos.
Llamados a profetizar
El ministerio profético es ahora... además, quiero que cambien su mentalidad sobre esto, porque creo que nosotros somos llamados al mismo ministerio profético al cual es llamado Juan aquí. ¿Se dan cuenta? En el versículo se le dice: "Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes". Ahora, esta conexión la vamos a hacer el próximo domingo, porque la conexión viene cuando entra en la imagen aquí de los dos testigos. Y es interesante, porque en el versículo 3 dice: "Y daré a mis dos testigos que profeticen por 1260 días, vestidos de cilicio". Vamos a ver el próximo domingo a qué se refiere eso.
Pero creo que la conexión es: Juan es llamado a profetizar, y de la misma manera nosotros somos llamados a profetizar. Pero ¿profetizar en qué sentido? "Mañana es tu día de suerte; te van a dar una promoción en tu trabajo". ¿Ese es el tipo de profecía? No, porque eso no era la esencia del ministerio profético. No era como consultar los horóscopos: "¿Qué hago mañana? ¿Qué me va a pasar mañana?". No era el sentido esencial de la profecía. ¿Entonces cuál era el sentido, la esencia del ministerio profético? Era proveer la perspectiva revelada de Dios a la gente sobre lo que está sucediendo en el presente.
Eso era la esencia del ministerio profético: "Esto es lo que Dios está haciendo ahorita. Te voy a decir cómo son las cosas desde la perspectiva de Dios. Eso es lo que Dios está diciéndonos". Entonces, ese mensaje era el mensaje profético. Esa es la esencia de lo que los profetas hacían. Decían: "Dios ha dicho: esto es lo que va a ser. Va a juzgar a Su pueblo por su pecado. Arrepiéntanse, porque si no se arrepienten, vendrá el juicio, y nadie escapará". Esa es la esencia de lo que leen en el Antiguo Testamento.
¿Qué declaramos nosotros? Eso es exactamente lo que nosotros hacemos: "Dios ha declarado Su juicio sobre la tierra. Arrepiéntanse, porque el juicio viene, y si no se arrepienten, ustedes también perecerán". Eso es lo que estamos declarando con el evangelio. Tenemos un ministerio profético que estamos declarando a todas las naciones, que es el juicio de Dios sobre el pecado. Entonces solo quiero que vean cómo es que somos llamados a profetizar a pueblos, naciones, lenguas, reyes, a todos.
Dios juzga el pecado. Y de la misma categoría, naciones, lenguas, tribus —ya leímos en otras partes—, Dios saca a Su pueblo. Y de esa misma categoría también Dios juzga el pecado de todas las naciones, y tribus, lenguas y reyes de toda la tierra. Y Dios ha escogido un pueblo para sí, y también Dios juzgará y condenará, en Su juicio final sobre el pecado, a toda la gente de este mundo. Ya vamos a llegar a la séptima trompeta.
Vosotros sois testigos
Pero quiero que vean conmigo, por último, Lucas 24:46 al 48, porque ese es un mensaje que debe ser proclamado. Este es el mensaje profético; este es el mensaje que encierra el libro de Apocalipsis. "Y les dijo: Así está escrito, que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día; y que en Su nombre se predicara el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén". Y luego, esa parte ya se cumplió, ¿verdad? Jesús ya murió y resucitó, y ahora la encomienda es: "Ahora ustedes proclamen ese mensaje". Y vean las palabras que usa en el versículo 48. Dice: "Y vosotros sois" ¿qué? "Testigos de estas cosas". Y es lo que vamos a estudiar el próximo... Pues...
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