Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Apocalipsis 11:1-14ApocalipsisNathan Díaz

Los dos testigos parte 1

¿Quiénes son los dos testigos de Apocalipsis 11? Este estudio de Apocalipsis 11:1-14 explica por qué no son dos personas literales sino el testimonio profético de la iglesia, qué significa medir el templo y por qué los 42 meses y 1260 días describen el mismo tiempo de prueba. La iglesia muere y resucita como su Señor.

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Transcripción

Todo pasaje tiene un contexto

Muy bien. Estamos realmente justo en medio de Apocalipsis. Entonces estoy haciendo el esfuerzo, cada vez que desarrollo alguna sección del libro, de dar un poquito de contexto. Es imposible hacerlo completamente, pero trato un poquito, para aquellos que a lo mejor no tienen mucho contexto. Como decía Roberto, a lo mejor es la primera vez que están aquí, y entonces este es el primer sermón de Apocalipsis que están escuchando. Y lamento decirles: es probablemente el más difícil, uno de los más difíciles de todos. Así que simplemente tienen que lidiar con eso y entender que todo libro de la Biblia tiene un contexto.

Todo libro de la Biblia, todo versículo de la Biblia, tiene un contexto. Y uno de los peligros más grandes de la iglesia hoy es citar versículos sin contexto: "Es que la Biblia dice esto, es que la Biblia dice...". Sí, sí dice esas cosas, pero esas cosas existen dentro de todo un contexto que le da sentido a esos versículos. La Biblia no fue diseñada para leerse por versículos; así no fue escrita. La Biblia fue escrita para leerse por libros; tenemos que leerla completa.

Porque si ustedes me escribieran a mí una carta, y cuando me ven, les digo: "Ah, sí, leí una oración que pusiste en medio"... "Pero yo te escribí una carta completa. No te dejé nada más un pedacito de la carta. Léela toda, porque todo lo que te escribí es importante, ¿no?". Y a lo mejor haberla leído toda te daría una perspectiva diferente de lo que te estoy tratando de decir. Así es la Biblia. La Biblia no es un montón de versículos; la Biblia es muchos libros armonizados como un solo libro, con un solo mensaje.

Entonces, por eso es que predicamos como predicamos aquí, estudiando todo el libro versículo por versículo: porque creemos que toda la Biblia es inspirada por Dios y el consejo de Dios se tiene que predicar completo, no nada más las partes que nos gustan, o no nada más las partes que nos conviene predicar. Este es uno de esos pasajes... no he escuchado muchos sermones sobre este pasaje, y parte de la razón es porque es probablemente uno de los pasajes más controversiales de Apocalipsis. No es el más controversial; el más controversial es el capítulo 20, y vamos a llegar a ese. Pero este tiene muchas cosas aquí a las que se les han dado muchas interpretaciones diferentes, y voy a explicarles cuáles son algunas de esas interpretaciones, porque quiero darles el contexto de Apocalipsis 11.

Lectura de Apocalipsis 11:1-14

Pero quiero decirles nada más: pongan mucha atención. Hay mucha información aquí, muchos detalles, y todos estos detalles son importantes y cruciales para entender el pasaje. Vamos a leerlo; son los versículos 1 al 14. Vamos a leerlos, porque quiero que vean por qué es un pasaje difícil y de dónde viene el reto hermenéutico, el reto de interpretación. Dice:

"Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él. Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa 42 meses. Y daré a mis dos testigos que profeticen por 1260 días, vestidos de cilicio. Estos dos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra. Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera. Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran.

"Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará. Y sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado. Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados. Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra.

"Pero después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron. Y oyeron una gran voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los vieron. En aquella hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron en número de siete mil hombres; y los demás se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo. El segundo ay pasó; he aquí, el tercer ay viene pronto".

De dónde venimos: el ángel y el librito

Bueno, pueden ver por qué es un pasaje difícil de entender. Es una serie de imágenes muy extrañas. Entonces decimos: "¿Esto qué? Los testigos, y el templo, y los matan, y luego están sus cadáveres en la plaza, y los resucitan, y... ¿de qué se trata todo esto?". Ahora, quiero recordarles dos cosas. Uno: de dónde venimos. Venimos de un pasaje que vimos el domingo pasado, que es el pasaje del ángel y el rollo pequeño, que es el capítulo 10.

Ahora quiero que recuerden por qué están conectados estos dos capítulos. Lo último que sucedió es que el ángel le dijo a Juan que se comiera un libro, un pequeño libro. Cuando se lo comió, primero le supo dulce como la miel; luego se amargó su vientre. Pero la orden a Juan inmediatamente fue: "Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes". Entonces, el comer o asimilar el contenido de este libro está conectado a un ministerio profético: Juan debe profetizar nuevamente. Y de aquí surge todo esto que viene ahora.

Un libro simbólico

Piénsenlo bien, piénsenlo bien. No estoy tratando de inventar cosas que se me ocurren para darle sentido a estos pasajes. Lo que estoy tratando de hacer es mostrarles cómo la misma Biblia les muestra qué significan estas imágenes. Pero la clave, creo yo, para entender Apocalipsis correctamente es partir de la presuposición de que es un libro simbólico. Tienen que partir desde esa presuposición, porque si no, realmente todo es muy, muy, muy extraño y no lo entendemos.

Si ustedes parten con la presuposición de que hay dos personas que sacan fuego de la boca y consumen a sus enemigos, piensan que están viendo una película de X-Men o algo así, ¿no? O sea, es muy extraño, como ciencia ficción, y no creo que es lo que está diciendo el pasaje. Pero piensen: ya acabamos de leer que Juan se comió un librito. Eso es simbólico. Sí, lo hizo, pero tiene un simbolismo detrás que te está mostrando una realidad. O sea, no se trata de comerse un libro; se trata de lo que ese libro representa y de lo que ese libro causa en él. Eso es el verdadero contenido del mensaje.

Más adelante vamos a ver que hay una mujer a la que se le dan alas para que vuele. Entonces, nuevamente, así que imagínense una mujer con alas volando por ahí, por toda la tierra, escapándose de un dragón. Pueden hacerlo, pero ese no es el punto. Si ustedes quieren verlo desde un punto de vista literal, van a tener muchos problemas. Y honestamente, yo crecí con esos problemas con Apocalipsis. O sea, cada vez que yo escuchaba Apocalipsis ser explicado, predicado, decía: "Eso es completamente ajeno, completamente extraño, todo lo que está diciendo".

No fue sino hasta que me detuve a ver Apocalipsis en su contexto más amplio, es decir, todas las conexiones que existen entre Apocalipsis y el resto de la Biblia, que Apocalipsis realmente puede tener sentido. Si no, no tiene sentido; si no, te puedes inventar lo que quieras.

El templo medido

Ya, este templo... vamos a ver. Vamos a ir cosa por cosa, y quiero que vean por qué les digo lo que les digo, porque hay diferentes escuelas de interpretación de Apocalipsis. Y lo primero que leemos aquí tiene que ver con el templo. Entonces, número uno: "Me fue dada una caña semejante a una vara de medir".

"Y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él. Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa 42 meses". Entonces, si ustedes toman esto solito, así como viene: "Fue y midió el templo", y ya. El problema es que algunos dicen —esta es una escuela de interpretación en este pasaje—, y dicen: "No, literalmente tiene que haber un templo, y la santa ciudad es la ciudad santa de Jerusalén; por lo tanto, se va a construir un templo en Jerusalén".

¿Un templo reconstruido en Jerusalén?

Estos lo toman literalmente y asumen que lo que está diciendo este pasaje es que el templo va a ser reconstruido en Jerusalén. Ahora, hoy en día hay dos mezquitas musulmanas ahí, en este lugar donde estaba el templo antes, lo cual significaría que estas dos mezquitas tienen que ser destruidas para volver a construir un templo. Puede ser, pero no creo que es lo que está diciendo el pasaje. No creo que el templo tenga que ser reconstruido en Jerusalén, y les voy a explicar por qué.

Porque si esa es tu opinión sobre este pasaje, es una interpretación muy superficial del pasaje. Simplemente es: "Ah, un templo de Jerusalén", y ya, punto. Pero a ver: ¿qué más dice Apocalipsis sobre templos? ¿Qué más dice la Biblia sobre los templos que Dios le instruyó a Su pueblo construir? Es la pregunta que tenemos que hacernos, porque si no, empiezan todo este tipo de especulaciones. Y pasó, pasó, porque en el año, creo que es 1948, Israel regresó a su nación, a su territorio, y esto creó un montón de especulaciones proféticas: "Ahora ya ven, Israel está regresando a su tierra. Es el primer paso en la escala profética de que esto se va a cumplir, porque ahora ya están ahí, ahora ya pueden construir su templo, y eso es parte de lo que está narrando la profecía bíblica".

Muchos están esperando ahora que destruyan esas mezquitas y construyan un templo ahí. Pero yo no estoy esperando eso, y les voy a decir la primera razón. La primera razón es que el templo fue destruido por una razón. El templo fue destruido en el año 70 después de Cristo, y Jesús lo profetizó. ¿Y saben por qué fue destruido el templo? Porque el templo ya no es necesario: Jesús es el templo. Porque los sacrificios ya no son necesarios: Jesús es nuestro sacrificio.

Si Dios tuviera en plan reconstruir el templo de Jerusalén, sería un retroceso en el plan redentivo. O sea, ¿cómo vamos a regresar a las sombras, si las sombras estaban diseñadas para apuntar a Cristo, y Cristo ya vino, y Cristo ya cumplió lo que esas sombras decían? Entonces no tenemos que regresar a las sombras. Hay una razón por la cual Dios no quiere que esté ese templo en Jerusalén ya, y no creo que va a ser reconstruido nunca, porque Jesús será el templo que habitará con Su pueblo. Y ese es el mensaje de Apocalipsis.

Medir es delimitar

Ahora quiero que lo vean en el pasaje. Vean lo que nos muestra. Número uno: el templo es medido. ¿Por qué es medido? ¿Qué significa eso? ¿Por qué sería esta instrucción: "Mídelo"? Y lo más extraño de todo: mide a la gente. ¿Se dan cuenta? La instrucción: "Mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él". Ahora, me voy un poquito rápido, porque no tenemos tiempo para meternos en cada uno de estos pasajes, pero aquí se los estoy poniendo. La idea de la medida, y esto viene de dentro del Antiguo Testamento, y el medir, en muchos casos, como es el caso de Zacarías 1:16... y ahí sí quiero que vayan. Tenía una lista como de 10 pasajes sobre mediciones, pero nomás quiero darles un ejemplo, y este lo tomo de Zacarías, porque Zacarías va a ser uno de los libros principales para este capítulo.

Y en Zacarías 1:16 dice: "Por tanto, así ha dicho Jehová: Yo me he vuelto a Jerusalén con misericordia; en ella será edificada mi casa, dice Jehová de los ejércitos" —en Zacarías está hablando de esta reconstrucción—, "y la plomada será tendida sobre Jerusalén". Entonces ahí hay una pista de por qué se está midiendo esto: porque tiene que ver con la reconstrucción del templo. Y si ustedes van a Ezequiel, capítulos 40 y 48, ahí hay una instrucción de un ángel de medir el templo que será reconstruido. Entonces es una instrucción: "Tú mide el templo". Y en esa... son ocho capítulos de Ezequiel, pero si ustedes lo leen, ahí se dan las medidas del templo. Entonces se instruye a un ángel: "Ve y mide", y cuando lo mide, se dan las dimensiones. Aquí no.

Pero si tomamos esta idea de medir, nos damos cuenta de que básicamente —y a lo largo del Antiguo Testamento lo van a encontrar también— es delimitar. Dios está delimitando hasta dónde llega algo. Sí, está diciendo Dios: "Es aquí, aquí, aquí y aquí". Y eso es lo que significa medir. Y hay varios pasajes que lo muestran, y muchos de ellos tienen que ver con juicio; o sea, quiénes están afuera, quiénes están adentro. Los que están dentro de los límites son el pueblo de Dios; los que están fuera de los límites no son el pueblo de Dios. Eso es una cosa que quiero que vayan pensando en cuanto a la razón por la que está esta instrucción.

Sellados y medidos

Y dice: se mide el templo de Dios, el altar y a los que adoran en él. ¿Por qué incluye ahora a la gente? Antes, en el pasaje de Ezequiel, es solamente el templo, pero ahora es el templo, pero también los que están dentro del templo. Es decir, vamos a ver el contexto en Apocalipsis. El primer contexto, un poquito antes de este capítulo, ¿se acuerdan?, tenía que ver con los 144.000. Entonces, ¿se acuerdan de los 144.000? ¿Cuál fue la instrucción acerca de los 144.000? Versículo 3 del capítulo 7: "No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios". Entonces están delimitando quiénes son de Dios y quiénes no son de Dios.

Entonces parece ser que la imagen que viene aquí ahora es el mismo tipo de imagen que ya vimos allá. Allá era: "Séllalos"; aquí es: "Mídelos". ¿Para qué? Para determinar quiénes son y quiénes no son. Y hay más pistas todavía sobre esto, y las pistas, nuevamente, están dentro del mismo libro de Apocalipsis. Vean el capítulo 3, porque aquí tenemos las cartas a las siete iglesias, las siete cartas a las siete iglesias. Y en el capítulo 3, la iglesia de Filadelfia, la carta a Filadelfia, vean la promesa específica del versículo 12. Dice: "Al que venciere, yo lo haré columna" ¿en dónde? "En el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén".

Entonces, el simbolismo que hay dentro de Apocalipsis: la promesa ¿a quiénes? A la iglesia. ¿Y cuál es la promesa? "Ustedes serán las columnas del templo". Aún más, añadimos al capítulo 7, versículo 3: vean el capítulo 13 de Apocalipsis, capítulo 13, versículo 6. Esto es en cuanto a la guerra que se hace contra los santos; lo vamos a ver en un momento. Pero dice: "Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo". Hay una conexión entre el tabernáculo de Dios y los que moran en el cielo, y aquellos que pertenecen a Dios.

La ciudad medida en Apocalipsis 21

Y más adelante, en el capítulo 21, van a encontrar nuevamente esta idea siendo enfatizada, en el versículo 15: "El que hablaba conmigo"... porque aquí quiero que vean, nuevamente, está la misma idea de medición: "El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro. La ciudad se halla establecida en cuadro, y su longitud es igual a su anchura". Entonces ya la mide. ¿Y recuerdan? 12.000, 12.000, 12.000, 12.000: es la medida. Los mismos múltiplos de los 144.000 existen en la santa ciudad, lo cual es muy significativo. Nuevamente, aquí en el capítulo 21 está diseñado... lo vamos a... vamos a llegar algún día; no sé en cuántos meses, pero algún día llegaremos al capítulo 21.

Y ahí van a ver que la razón por la que se está midiendo la ciudad es porque también, nuevamente, está delimitando quiénes están dentro y quiénes están fuera. ¿Y quiénes están fuera? Los idólatras, los que no siguen a Dios, los enemigos de Dios. Y los que están dentro son los que pertenecen a Dios.

El templo: Dios con Su pueblo

Entonces, el templo en toda la Biblia ha representado la presencia de Dios con Su pueblo. Eso es lo que representa el templo: Dios con nosotros. ¿Dónde podemos encontrarnos con Dios? Donde tú te encuentras con Dios, ese es el templo de Dios. Entonces, cuando leemos en Apocalipsis capítulo 11 que surge aquí el templo, la idea es: ¿dónde está la gente de Dios? ¿Dónde está el lugar en donde la gente se encuentra con Dios? ¿Quiénes son? Lo que lo hace un poquito más confuso es que dice: "Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa 42 meses".

Eso complica un poquito esta imagen, porque ¿por qué no? ¿Por qué no puedes medir el patio, solo el templo? Ahora, hay dos interpretaciones sobre esto que me parecen las más factibles. Hay más, hay como 10, pero les voy a decir las dos que yo creo que podrían ser lo que está sucediendo aquí, en base al resto de Apocalipsis.

Primera interpretación: una asociación externa

La primera cosa que podría ser es la manera de diferenciar a los que están dentro del templo, que son el pueblo de Dios, y los que están en el patio, que todavía es parte del templo en el Antiguo Testamento, lo cual mostraría que esto sigue siendo parte del templo; pero ahí es donde están los que no son judíos. Entonces es como gente que quiere asociarse con el verdadero pueblo de Dios, pero que no son realmente el pueblo de Dios. Y si ustedes toman en cuenta las advertencias de las siete cartas a las siete iglesias, van a darse cuenta de que ahí está ese énfasis: "Ten cuidado", "persevera", "al que venciere", y advertencias muy fuertes contra la apostasía y contra la idolatría, que te dan a entender que en estas siete iglesias había un montón de gente que formaba parte de la iglesia, pero que no era de la iglesia, y que tarde o temprano sería jalada por el mundo.

Que puede existir una asociación externa con la iglesia, pero no interna. Entonces tú podrías parecer que eres cristiano porque estás aquí y cantas y lo que sea, pero realmente no eres cristiano, y solamente es una asociación externa, que sería el equivalente de ser parte del patio. Esa es una de las cosas que surge como interpretación posible dentro del mismo libro de Apocalipsis.

Segunda interpretación: protegidos y expuestos

La otra, la cual es la que yo creo que es la referencia que está haciendo aquí, porque ese es el contexto inmediato —vamos a ver más sobre esto con los dos testigos en un momento—, es que, en cuanto a aquellos que están fuera, hay dos categorías, dos maneras diferentes en las que se ve el señorío de Dios sobre Su gente. Entonces, Dios es dueño de todo el templo, pero el templo tiene dos categorías: uno es el patio y otro es adentro del templo.

Las imágenes que hemos estado viendo a lo largo del libro de Apocalipsis del altar y del templo, ¿dónde han sido esas imágenes? ¿En qué lugar han sido? En el cielo. En el capítulo 5, cuando estábamos viendo el quinto sello, y otras imágenes después de los 144.000, otra vez tenemos la multitud en el cielo. Y cuando venían estas imágenes, se hablaba del altar y el templo de Dios en el cielo, en imágenes en el cielo. Entonces parece ser... esto es lo que creo que está pasando aquí: es el pueblo de Dios a salvo y ya protegido por Dios, en la presencia de Dios, en el templo de Dios. Aquellos que han muerto en Cristo —es un tema recurrente en el libro de Apocalipsis—, los mártires de la tribulación, que están ya en la presencia de Dios, ¿no?

Entonces, los que están dentro del templo ya tienen la protección de Dios perfecta y permanente. Sin embargo, hay otra categoría, que también es del pueblo de Dios, pero que está expuesta a los ataques del enemigo, está expuesta a los ataques de Satanás, y está expuesta a la tribulación, y está expuesta a toda clase de situaciones. Que es lo que está describiendo aquí: esta parte "será entregada a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa 42 meses". Ahora, esto es importante; ahorita vamos a llegar a este punto de la duración.

Pero pueden ver cómo eso es una posibilidad. Yo no les aseguro que esta es la interpretación, o la única; simplemente les estoy dando este panorama, porque después de mucho tiempo de estarlo meditando y de estar tratando de conectar todas las cosas, creo que esto es una posible interpretación del pasaje. Existe el pueblo de Dios protegido por Dios —en el libro de Apocalipsis, en el cielo ya no habrá más llanto, ya no habrá más dolor, toda lágrima será limpiada de sus ojos—, y hay una categoría de aquellos que siguen en la tierra, nosotros, que todavía está expuesta al ataque y la persecución del enemigo y a la tribulación. Tengan eso en mente.

El altar obviamente representa adoración. Y ustedes pueden ver lo que 1 Pedro 2:5 también habla, de cómo somos piedras vivas; y es una referencia al sacerdocio, es una referencia así al templo. Nosotros somos el templo de Dios y estamos en adoración constante a Dios, y por eso es que se menciona la medida del altar. El patio, creo que representa la persecución.

Los 42 meses

Y número cuatro, tenemos los 42 meses, y esto es lo que nos va a conectar con los dos testigos. Los 42 meses, ¿cuánto tiempo es en años? Tres años y medio. Y va a haber varias maneras en que se va a medir esto: a veces en días, a veces en meses, a veces en años. ¿Qué es lo muy significativo de los 42 meses? ¿Por qué lo pondrías así, 42? ¿Por qué no decir tres años y medio cada vez, o por qué no decir 1260 días cada vez? ¿Por qué es el cambio de uno a otro, a otro, a otro, y buscar explicar lo mismo desde diferentes ángulos? Esa es la pregunta. Pero es significativo, porque en la Biblia vamos a encontrar estos números representando ciertas cosas significativas en la historia del pueblo de Dios.

Por ejemplo, los 42 meses. Si ustedes buscan esta imagen... no quiero adelantarme, pero en 15 días vamos a estar viendo sobre la mujer y el dragón. Y cuando vean lo de la mujer y el dragón, van a ver que la mujer tiene que huir al desierto. Esa imagen del desierto, ¿qué los hace pensar en la Biblia? ¿Qué es? Es Israel: salir de Egipto, y la tierra prometida; ahí hay un periodo intermedio, ¿que es el periodo de qué? De prueba. ¿Cuántos años fueron en el desierto? A partir de la desobediencia, Dios dijo: "40 años", ¿no? Pero ¿cuántos años ya llevaban en el desierto cuando Dios dijo: "Ahora, 40 años"? Ya llevaban dos años en el desierto. En total, Israel estuvo 42 años en el desierto.

Entonces, 42 es el número simbólico en la Biblia para representar... y tres años y medio, o tres y medio, o "tiempo, tiempos y medio tiempo", que es otra figura que vamos a ver del libro de Daniel: todos esos son lo mismo. Representan un periodo de prueba, un periodo de tribulación. Nuevamente, no está diseñado para que pensemos literalmente, como: "Ya empezó; vamos a contar los días: un día, dos días, tres días, cuatro días. ¿Cuántos días llevamos de prueba?". No creo que Dios está diciendo: "Cuenten los días para que sepan cuántas pruebas van a tener", sino más bien: hay un tiempo determinado por Dios en el cual pasaremos prueba, representado por 42 meses.

Y la imagen de Daniel 7 es esa. Vean en Daniel 7, Daniel 7, versículo 25: "Y hablará palabras" —hablando del anticristo aquí— "hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará". Entonces, ¿periodo de prueba? Sí, es un periodo de prueba. "Y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo". Nuevamente, ¿cuánto es eso? Tres y medio: tiempo, tiempos —dos— y medio tiempo. Entonces, lo que vamos a encontrar en Apocalipsis... voy a ahondar sobre esto cuando lleguemos a la mujer y al dragón, porque regresan estos números nuevamente. Pero la manera en que está estructurado Apocalipsis es para mostrarnos dos cosas. Una es: hay un periodo entre la primera y la segunda venida, representado por tres y medio, o 42, o 1260, como quieran verlo; se va a explicar de varias maneras, pero es un tiempo específico de Dios entre la primera y la segunda venida en el cual la iglesia es probada. Pero especialmente es probada en un tiempo final que también es representado por tres y medio, pero ya es un periodo de una persecución intensificada, más fuerte, hacia la iglesia, en donde a Satanás le es dada la libertad completa de perseguir a la iglesia a nivel global, mundial. Este es un periodo muy corto de tiempo, como vamos a ver en un momento.

Dos periodos de tres y medio

Pero tengan en su mente: la Biblia nos está dividiendo este panorama entre la primera y segunda venida en estas dos categorías de tres y medio. ¿Cuántos son tres y medio más tres y medio? Siete. ¿Y qué significa siete? Perfección. Es un tiempo perfecto establecido por Dios, dividido en dos etapas: una etapa, sí, de prueba y persecución, pero también una etapa de aún mayor persecución justo al final, justo un periodo pequeño hasta el final. Ténganlo en mente nada más, porque vamos a llegar a eso en un momento.

Sí quiero que lo vean. Entonces, en el capítulo 12, versículo 7, dice... ah, no, perdón, versículo 6; aquí lo tengo mal, es 12:6: "Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por 1260 días". Esto, piénsenlo bien; vamos a llegar a eso después. Pero la iglesia es sustentada por Dios por un periodo de tiempo. Y en el capítulo 12 —vamos a seguir—, los versículos 11 y 12 dicen: "Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte". Es ese periodo en el cual son sustentados: la iglesia avanza, la iglesia proclama el evangelio, la iglesia empieza a... y muestra en todo el mundo la predicación de la Palabra.

Pero el versículo dos: "Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar!, porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo". Y lo que vamos a ver es que ese poco tiempo también es representado por tres y medio. Entonces, sí hay un periodo de prueba, de tribulación, pero la iglesia más bien es sustentada, es protegida. Y hay otro periodo en el cual él ataca con mayor fiereza. Es... la palabra, esa es la expresión: como que es soltado para hacer una guerra mundial contra los santos.

Los testigos son la iglesia

Ahora vamos a ver todo esto ejemplificado en lo que sigue: el testimonio de los dos testigos. La misma imagen, vista desde diferentes ángulos, con diferentes símbolos, de la iglesia, la iglesia de Dios. ¿Quiénes son los testigos de Dios? ¿Quiénes? La iglesia. La iglesia son los testigos de Dios. ¿Qué dice Hechos 1:8? "Y me seréis testigos". Cada vez que escuchen la palabra "testigo", "testimonio", en la Biblia, es una referencia a la iglesia. Siempre la iglesia es la que da testimonio; a la iglesia es a la que se le ha encomendado la labor de ser testigo fiel de Cristo en todo el mundo. Por eso tenemos que tener cuidado antes de llegar a ciertas conclusiones y decir: "Ah, los testigos son otros". No creo, porque aquí vienen muchas imágenes muy poderosas sobre la labor y la tarea de la iglesia.

Dice: "Y daré a mis dos testigos que profeticen por 1260 días, vestidos de cilicio". ¿Por qué 42 meses y luego 1260 días? No sabemos por qué. Una pista podría ser: cuando nos referimos a la guerra normalmente, o en la Biblia, cuando se refiere a la guerra, normalmente se mide en meses. Y a lo mejor el cambio en énfasis, de la misma cantidad de tiempo, pero en días, se refiere a la labor y la tarea constante, diaria y necesaria que es predicar el evangelio. ¿No es una tarea diaria? Y el énfasis de 1260 días hace ese énfasis en que cada día cuenta, ¿no? Ya no está agrupado en meses como una categoría general. No sé si es la razón por la cual está esta diferencia, pero puede ser que esa sea la razón por la cual hace el cambio de medición.

Vestidos de cilicio

"Vestidos de cilicio". ¿Por qué vestidos de cilicio? ¿Se acuerdan de lo que dijimos que significaba cuando Juan come el libro y se hace amargo en su vientre? ¿Por qué se hace amargo en su vientre? Porque el mensaje del evangelio es un mensaje de juicio sobre el pecado. Entonces hay un sentido amargo del evangelio; eso lo vimos el domingo pasado. No es fácil predicar el evangelio. No es fácil decir: "Tienes que arrepentirte". No es fácil decir: "Dios te va a condenar por tu pecado; eres culpable delante de Dios". Pero eso es parte del mensaje. Hay el lado dulce y hay el lado amargo de la predicación del evangelio.

Y la labor profética de los dos testigos, y de la iglesia, es una labor como la de los profetas del Antiguo Testamento: vestidos de cilicio, porque hay amargura y tristeza sobre el juicio que Dios hará sobre el pecado. ¿Lo proclamamos? Sí, pero al mismo tiempo hay un dolor en nosotros al ver el pecado en este mundo. Esa es la labor profética; es decir: "Esto es lo que Dios ha dicho: Dios juzgará el pecado, Dios condenará a todos aquellos que no se arrepientan". Ese es el mensaje profético del Antiguo Testamento, y es el mismo mensaje que la iglesia tiene que proclamar, vestida de cilicio.

Moisés y Elías

Aquí es donde empieza esta parte donde decimos: "Pero ¿por qué dos testigos? ¿Y por qué los dos testigos son los dos olivos? ¿Y por qué son los dos candeleros? ¿Y por qué sale fuego de su boca para matar a la gente?". Quiero mostrárselos. Número uno, el testimonio de la iglesia tiene un paralelo con Moisés y Elías, el ministerio de Moisés y Elías. Sí. ¿De dónde sacamos eso? Bueno, cuando ustedes ven en este pasaje, dice: "Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos y devora a sus enemigos". Esta imagen de fuego saca una historia con Elías, donde él pide que caiga fuego del cielo.

No es la única imagen aquí sobre Elías, sino que ahora dice el versículo 6: "Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía". ¿Quién hizo eso? ¿Quién hizo eso de orar para que no lloviera? ¿Y por cuánto tiempo? Tres años y medio. ¿Quién fue? Elías. Eso es parte de la historia; no la vamos a leer, pero quiero que la vean en el Antiguo Testamento. Búsquenla; no sé, creo... pero Santiago 5:17 hace referencia a eso. ¿Y quién es el otro? Moisés. ¿Quién es el que convirtió agua en sangre, para herir la tierra con toda plaga? Moisés.

Hay algunos que llegan a la conclusión rápida: "Pues sí, Elías... se van a aparecer otra vez; son Moisés y Elías. Ellos son los que hacen este tipo de cosas, y además aparecieron con Jesús en el monte de la Transfiguración", ¿se acuerdan?, Moisés y Elías. Pero creo que hay algo más profundo que simplemente decir: "Así, Moisés y Elías van a regresar un día". Creo que más bien lo que Moisés y Elías representan es el ministerio que nosotros tenemos como iglesia.

El fuego de la boca: el poder de la palabra

Por un lado, porque lo que nosotros proclamamos tiene el poder... cuando habla de la boca, siempre es símbolo del poder de la palabra, de lo que se dice, de la verdad que se proclama. Y ya lo vimos ejemplificado en Jesús en el capítulo 1; en el capítulo 19 ustedes van a leer que sale de la boca de Jesús una espada. Ahora, si quieren imaginarse que Jesús literalmente tiene una espada saliendo de Su boca, eso es una posibilidad. Pero realmente, ¿qué significa la espada? Es el juicio de Dios, el poder de la verdad de la palabra que Él proclama; a través de Su primera venida, es como una espada.

Y ese mismo mensaje es el que nosotros proclamamos, aquí siendo representado por fuego. ¿Por qué? Porque es un mensaje de juicio. Sí, el mensaje del evangelio es un mensaje de juicio a aquellos que lo rechazan. Entonces, creo que lo que está aquí viene de un pasaje que le dice algo a Jeremías. Jeremías 5:14 dice —escuchen bien el lenguaje, el simbolismo—: "Por tanto, así dice el Señor Dios de los ejércitos: Por cuanto han hablado esta palabra, he aquí, pongo Mis palabras en tu boca por fuego, y a este pueblo por leña, y los consumirá". A Jeremías se le dijo eso: sus palabras son fuego, y la gente que las va a rechazar es leña, y tus palabras van a consumirlos. Creo que eso es a lo que se refiere este pasaje. El mensaje que nosotros proclamamos es un mensaje que trae juicio y condenación a aquellos que lo rechazan. Es así de sencillo; no tienen que buscarle más profundo aquí, porque si no, sí se van a meter en toda clase de alucinaciones de estas escenas.

Recuerden: el mensaje del evangelio, proclamado a través de la iglesia, no viene a través de la fuerza y de la destrucción; viene a través de la proclamación de la Palabra. Esta idea, si ustedes la quieren tomar literalmente, que está siendo representada aquí, sería contraproducente a la naturaleza de la predicación del evangelio. Porque el evangelio no es: "¿No me crees? Que caiga fuego del cielo y te consuma". Nos gustaría a veces hacer eso: poder decirle a la gente: "No me caes bien", y tener esa clase de poder. Pero no es a lo que se refiere.

Se refiere, número uno, al poder de la palabra que estamos proclamando, que tiene un sentido de juicio y tiene un sentido de condenación a aquellos que la escuchan. Y tiene que ver con la manera en la cual es a través del poder de la oración, como Elías, que nosotros tenemos poder. El poder del evangelio tiene mucho que ver con el poder de la oración que Dios nos ha dado a través del Espíritu Santo. ¿Y por qué Moisés? Porque el mensaje que proclamamos es un mensaje de libertad de la esclavitud. Así como Moisés estaba proclamando estas plagas para traerles libertad a los judíos —y por eso convirtió el agua en sangre, y por eso cayeron todas las plagas sobre los egipcios—, es un mensaje de Dios, que quiere librarlos de la esclavitud.

Entonces, ¿ven estos dos aspectos simbolizados en Elías y Moisés, en la manera en que la iglesia proclama el evangelio? La iglesia proclama el evangelio con el poder de su palabra y con el poder de la oración, y para la libertad de las naciones de la esclavitud. Por eso es que vienen estas dos analogías de Moisés y de Elías: porque ellos simbolizan el mismo tipo de poder que nosotros tenemos hoy, ahora manifestado de una manera diferente, pero el principio es el mismo.

Los animo a proclamar con más valor. Fuego va a salir de tu boca cada vez que prediques el evangelio. Es la clase de poder que tienes cuando predicas el evangelio: la clase de poder que Dios le dio a Elías para hacer que dejara de llover, la clase de poder que Dios le dio a Moisés para hacer que el agua se convirtiera en sangre. Esa es la clase de poder que la iglesia tiene cada vez que predica a Cristo crucificado y resucitado a las naciones.

Los dos olivos: Josué y Zorobabel

La otra imagen que está aquí dice muy específicamente... y esto debería ser una pista muy grande para todos nosotros de que lo que está diciendo Juan aquí es simbólico: estos dos testigos no son dos personas; son los dos olivos y son los dos candeleros. O sea, vayan a ver qué significan olivos, y vayan a ver qué significan candeleros, y van a entender qué significan los dos testigos. Es lo que nos está diciendo Juan. ¿De dónde viene esa imagen? Viene de Zacarías capítulo 4. Entonces aquí tenemos a la iglesia con un paralelo en Josué y Zorobabel.

Zacarías tenía que ver nuevamente con la reconstrucción del templo. Ya habían regresado del exilio, pero ya se habían desanimado: "No... no nos gustó, porque hay oposición; está muy difícil la reconstrucción del templo". Y Dios le dice a Su pueblo: "No es con la espada, sino con Mi Espíritu, dice el Señor, que van a poder reconstruir este templo". El templo sí será reconstruido, es decir. Y entonces la imagen que le da a Zacarías es la siguiente. Vayan al capítulo 4; no creo que lo veamos, nada más les voy a dar el panorama.

Por cierto, lean cómo empieza el capítulo 2 de Zacarías, si saben dónde está Zacarías: "Alcé después mis ojos, y miré, y he aquí un varón que tenía en su mano un cordel de medir". ¿Es familiar, eso de medir? Síganle más adelante; vean el capítulo 3. Dice: "Me mostró al sumo sacerdote Josué". Así se llamaba el sumo sacerdote en el tiempo de Zacarías, se llamaba Josué, "el cual estaba delante del ángel de Jehová". Y vean todos los paralelos: "Y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle. Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová, que ha escogido a Jerusalén, te reprenda". Entonces ya hay una batalla aquí entre el sacerdote de Israel y Satanás, que está tratando de obstaculizar la reconstrucción del templo.

Más adelante, el capítulo 4: aquí están las imágenes específicas de donde Juan está sacando la imagen de los dos testigos. Dice: "Volvió el ángel que hablaba conmigo, y me despertó, como un hombre que es despertado de su sueño. Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: He mirado, y he aquí un candelabro" —aquí solo es uno, pero en Apocalipsis se convierten en dos— "todo de oro, con un depósito encima, y sus siete lámparas encima del candelabro, y siete tubos para las lámparas que están encima de él. Y junto a él" —junto al candelabro— "dos olivos, el uno a la derecha del depósito, y el otro a su izquierda".

Vayan más adelante; solo quiero que vean esto. Es la parte que les decía, versículo 6: "Esta es palabra de Jehová a Zorobabel". Ahora, Josué era el sacerdote; Zorobabel es el rey. Sí, piensen en esa imagen: sacerdote y rey. Y es donde le dice: "No con ejército, ni con fuerza, sino con Mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos". Ahora, dice el versículo 9: "Las manos de Zorobabel echarán el cimiento de esta casa". Entonces está a cargo de Josué, el sacerdote, y de Zorobabel, el rey.

Y vean, aquí está la interpretación, versículo 11: "¿Qué significan estos dos olivos a la derecha del candelabro y a su izquierda? Hablé aún de nuevo, y le dije: ¿Qué significan las dos ramas de olivo que por medio de dos tubos de oro vierten de sí aceite como oro? Y me respondió diciendo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: Señor mío, no". Así estamos nosotros viendo Apocalipsis. "Y él dijo: Estos son los dos ungidos que están delante del Señor de toda la tierra". ¿Quiénes son los dos ungidos a los que se refiere Zacarías? Josué y Zorobabel, el sacerdote y el rey. A cargo de ellos está la reconstrucción del templo: "Y yo les daré Mi Espíritu para que puedan reconstruirlo". Este es el mensaje de Zacarías.

Reyes y sacerdotes

Aquí hay un paralelo con la iglesia. Aquí, acuérdense de Apocalipsis 1:6, que dice —la primera clave que encontramos sobre por qué usaría Juan la imagen de los dos olivos—: "Y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre". Más adelante, capítulo 5, versículo 10, dice: "Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes". ¿Quién tiene el ministerio de rey y sacerdote? La iglesia. La iglesia son reyes y sacerdotes delante de Dios ahora. ¿Y a quién se le está encomendando la labor de la reconstrucción del templo, la presencia de Dios con Su pueblo? A la iglesia.

¿Ven la imagen? No... o sea, solo quiero que vean que no estoy inventando estas cosas. Quiero que vean que aquí están estas conexiones, y son las conexiones legítimas que Apocalipsis quiere que hagamos. No quiere que salga a volar nuestra imaginación y empecemos a inventar toda clase de mitología sobre el libro de Apocalipsis, de cómo creemos que se puede cumplir. No: la iglesia es el medio, y el único medio, a través del cual Dios traerá el mensaje de Su Palabra a este mundo. No hay otro. Dios no ha dicho: "Voy a enviar ángeles y que ellos expliquen el evangelio", o: "Voy a escribir ahí en las nubes el mensaje del evangelio para que todos lo lean". No está diciendo Dios: "Y yo voy a enviar a... ya, a Moisés y Elías".

Porque como que la iglesia aquí se le fue. Es más, la iglesia... ya ni está presente, como algunos creerían. "Entonces ahora tienes que dárselo a los 144.000", la predicación de la Palabra, "a los dos testigos", la predicación del... No: la iglesia es la que predica la Palabra de Dios, y es la única que predica la Palabra de Dios. Nadie más. Si no eres de la iglesia, esa labor no te corresponde. La iglesia es el medio a través del cual Dios ha escogido la predicación del evangelio en todo el mundo, hasta el final.

Cuando hayan acabado su testimonio

Ahora quiero que vean lo que sigue. ¿Qué pasa con ellos "cuando hayan acabado su testimonio", y llega el momento en el que ya se terminó el periodo de predicación de la Palabra? Sí, Mateo 24 dice: cuando haya sido predicado este mensaje del evangelio a todas las naciones, entonces vendrá el fin. Y si se acuerdan, en el quinto sello están pidiendo los mártires en el cielo justicia de parte de Dios. ¿Y qué les dice Dios? Se les dijo que descansen, versículo 11: "que descansen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos". Es decir, hay un número. Dice Dios: "Espérate, espérate; todavía no voy a traer Mi justicia final hasta que se complete el número, hasta que esté completo el testimonio". Entonces sí vendrá el juicio.

Tengan eso en mente, porque ahora ¿qué pasa? Se acaba el tiempo de su testimonio. Y algo que me brinqué —pero es porque hay mucho que decir—: legalmente, en el Antiguo Testamento, se requería de dos para darle peso legal a un asunto. Tenía que haber siempre dos testigos para que tuviera legalidad. Entonces, si se preguntan por qué dos: ese pasaje de Deuteronomio 19:19 es parte de ese contexto, y es parte, inclusive, del contexto en donde Dios dice que el juicio o la condenación es igual a la ofensa. Entonces, si tu ofensa es de una manera, se te paga de la misma manera. Y de ahí viene la imagen de que lo que ellos les hagan a los testigos se les hará a ellos también. No me voy a meter más en eso, pero nada más les doy ahí la pista de por qué está Deuteronomio mencionado en el primer punto de Moisés y Elías.

La bestia hace guerra contra los santos

Ahora, acaban su testimonio, "y la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará". Piénsalo bien: se acabó el periodo de su testimonio, y ahora ¿quién sube? Satanás sube del abismo y hace guerra contra ellos y los vence. Hemos visto esto antes. Daniel 7:21 dice: "Y veía yo que este cuerno" —y se acuerdan, este es un cuerno pequeño; es el peor de todos, de ahí—, "que este cuerno hacía guerra contra los santos, y los vencía" —santos es otra palabra para la iglesia—, "hasta que vino el Anciano de Días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino".

No es nada más eso. Vayan un poquito más adelante, ahora, un poquito más adelante; van a encontrar el capítulo 12, versículo 17. ¿Ahora qué dice? Vamos a llegar a eso, el dragón y la mujer. "Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella". O sea, ya acabó el testimonio de la mujer y de su descendencia; ahora Satanás hace guerra contra ella: "los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo". ¿No? Esta palabra, "testimonio", nos conecta a los dos testigos. Siempre que se menciona el testimonio de Dios, es el testimonio de la iglesia; la iglesia es la que da testimonio.

Y vean nada más el capítulo 13, versículo 7: "Y se le permitió hacer guerra" ¿contra quiénes? "Contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación". Entonces, ¿qué pasa? Los vencerá y los matará.

Sodoma y Egipto

"Y sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad". La grande ciudad normalmente es una referencia a Roma, "que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto". Nuevamente, Juan nos está diciendo: estas cosas son simbólicas. Piensen qué simboliza Sodoma, qué simboliza Egipto. Sodoma representa inmoralidad; Egipto representa esclavitud. Vamos a regresar a esto en un momento. "Donde también nuestro Señor fue crucificado. Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados. Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra".

¿Cómo los habían atormentado? Pues con el mensaje de la predicación de la Palabra. Había un sentido de culpabilidad en sus conciencias sobre el mensaje: "Y tú eres pecador, y tienes que arrepentirte". Eso causa tormento. Sí, causa tormento; nadie queremos que nos digan eso. Y especialmente si no nos arrepentimos, hay un conflicto interno que surge cuando sucede. Por eso es que la tierra, ahora que ya han hecho una guerra mundial en contra de los santos y los han matado, ahora la tierra se regocija.

Porque es una guerra, un ataque y un antagonismo hacia la iglesia cristiana al final de los tiempos como nunca se ha visto, al grado de que, cuando los cristianos y la iglesia son perseguidos, y cuando en realidad el martirio de los cristianos se incrementa exponencialmente, el mundo se goza. Dice: "Qué bueno que nos deshicimos de esos cristianos. Qué bueno que ya no están predicando ese evangelio. Qué bueno que ya no están aquí", en su mayoría.

Resucitados después de tres días y medio

"Pero después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron. Y oyeron una gran voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los vieron". ¿Qué es lo que está pasando ahí? Hay un paralelo con Jesús, ¿no es cierto? Jesús vino. ¿Cuánto tiempo...? ¿Cuánto tiempo duró Su ministerio? Aproximadamente tres años y medio. Hay un paralelo aquí con el tipo de ministerio de Jesús.

Y además de eso, Jesús fue rechazado. Cuando terminó Su ministerio, ¿qué hicieron con Jesús? Lo mataron, ¿no es cierto? ¿Y cuántos días pasaron? Tres... tres días, un periodo cortito. Y al final lo matan. ¡Híjole!, como que parecía una derrota; parecía como que Su propósito y Su mensaje no habían funcionado muy bien. Y se gozaron las autoridades; se gozaron los que estaban en contra de Jesús cuando lo mataron: "Bien, ya nos deshicimos de Él. Ah, ya no tenemos que escuchar más acerca de este Jesús y de Sus apóstoles, y de todo este mensaje que estaban diciendo, de que Él es el cumplimiento del Antiguo Testamento. Eso no nos gusta, porque amenaza nuestro poder y autoridad como líderes religiosos de Israel".

A nadie le gustaba lo que Jesús estaba diciendo, ¿no? Estaban contentos de haberse deshecho de Él. ¿Y qué pasó? Tres días después resucitó, lo cual significa que fue vindicado por Dios, y se confirmó que el mensaje que Él estaba proclamando realmente era verdad. Hay un paralelo entre el ministerio de Jesús y el ministerio de la iglesia, porque la iglesia va a vivir exactamente lo mismo. La iglesia proclama el mensaje, proclama lo que tiene que proclamar para desarrollar su ministerio en la tierra de avanzar el reino de Dios, y justo al final morirá, pero solo un breve tiempo, y la iglesia será resucitada nuevamente. Y cuando sea resucitada, será delante de todos.

El desenlace: la iglesia protegida

Vamos a ver lo que viene a continuación. Nada más quiero que vean: aquí les puse algunos pasajes; me los voy a brincar por falta de tiempo, pero quiero mostrarles cómo es el desenlace de este pasaje. El desenlace tiene que ver con la manera en que la iglesia, número uno, es protegida por Dios para llevar a cabo su ministerio. Eso ya lo vimos en el capítulo 6, versículo 11, ¿se acuerdan? Todavía, todavía no viene el juicio. Tienen que terminar su mensaje, tiene que terminar su ministerio, tiene que completarse el número. Entre más Dios retarda Su promesa, significa que todavía no está completo el número de los de la iglesia, el número de los santos. Capítulo 7, versículo 3: los 144.000. Capítulo 12, versículo 6 —vean, vean cómo lo pone aquí—: es sustentada. "La mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para allí...", porque ahí la va a sustentar Dios mientras termina su ministerio. Y más adelante, en el versículo 14, es lo mismo: "Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo". Esto representa la protección de Dios para la iglesia. Sí, vamos a sufrir tribulación; sí, nos van a atacar; sí, vamos a ser perseguidos; pero la iglesia avanzará, la iglesia seguirá proclamando el mensaje, y la iglesia llevará el mensaje a todas las naciones. Y eso está pasando hoy. Eso pueden saberlo: esto de la protección de la iglesia es lo que estamos experimentando hoy.

Satanás atado, y después soltado

Pero en algún periodo de la historia futuro, la iglesia sí será vencida por Satanás. Es lo que narra Apocalipsis capítulo 20, cuando dice que entonces, al final de los 1000 años, será soltado Satanás y hará guerra contra los santos. Eso es lo que hace: guerra contra los santos, y en consecuencia, guerra contra Dios. Satanás está siendo atado hoy para no poder hacer una guerra mundial contra los santos. Ahorita está limitado, ahorita está encadenado, ahorita tiene poder limitado Satanás, porque Jesús ya lo venció de una manera definitiva en Su primera venida.

Por eso dijo Jesús: "Toda autoridad me es dada en el cielo y en la tierra". Satanás no es el que tiene autoridad en la tierra; Dios tiene autoridad en la tierra, y Dios decide hasta dónde llega Satanás, y qué puede hacer, y cuánto daño puede hacer. Y Dios está esperando a que la misión de la iglesia se cumpla, y al final dice: "Ahora sí, pues, para terminar esto, te dejo suelto: haz guerra contra los santos, mátalos. Pero Yo inmediatamente te voy a juzgar". Que es exactamente la imagen que vemos aquí.

Egipto y Sodoma, nuevamente, representan la maldad. Babilonia va a ser la manera en que se va a hablar de esta gran ciudad más adelante: como Babilonia, que representa la maldad, y Egipto, como la persecución o la opresión.

El momento de la prueba

La pregunta, hermanos, es: cuando viene el momento de la prueba para la iglesia, es cuando el grado de nuestra dependencia en Dios será revelado. Qué tan dependiente la iglesia es realmente de Dios se mostrará cuando la tribulación sea más fuerte y más severa. Y al final de los tiempos es cuando se va a ver este testimonio de qué tanto confiamos en que Dios está en control: "Que nos maten, que nos maten", porque a ese grado confiamos en nuestro Dios. 2 Tesalonicenses 2 habla acerca del hombre de pecado, haciendo una referencia al anticristo; vamos a ver más sobre eso más adelante.

La iglesia vindicada

Pero quiero que vean, por último, este punto; mi último punto que quiero que vean: la iglesia es vindicada al final. Yo creo firmemente que la vindicación de los dos testigos es una explicación de lo que Pablo dice en 1 Tesalonicenses 4:16: seremos arrebatados para encontrarnos con Dios en las nubes. No es un evento secreto. La Biblia nunca dice que ese evento sea secreto, que todos van a decir: "¿Y ahora? ¿Los cristianos? Se fueron", y todos los aviones se caen, y todos los coches chocan. Y eso no está en la Biblia; eso ya viene de la imaginación de la gente que está interpretando estos pasajes. No nos dice que el rapto es secreto.

El rapto, ¿saben para qué es? Es para que todos vean quiénes son los hijos de Dios. Para eso es: para que seamos reunidos nuevamente con Cristo en las nubes, seamos transformados, nuestros cuerpos glorificados, resucitados. Aquellos que han muerto en Cristo tendrán ahora cuerpos glorificados, y los que no hayamos muerto nos encontraremos con Él y nuestros cuerpos serán transformados. Y entonces se hará el juicio final sobre la tierra, y Dios dirá: "Ahora sí, ahora sí Mis enemigos serán destruidos finalmente".

El terror de los que no se arrepienten

Y esta es la escena, esta escena de terror en toda la gente. Y el terremoto siempre está conectado aquí al juicio final, si se dan cuenta. Lo vimos en el sexto sello también, y lo vamos a ver en la séptima trompeta; va a regresar ese tema del terremoto. Pero quiero que vean esta imagen del sexto sello, versículo 15 del capítulo 6: "Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de Aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero".

¿Por qué? Porque el Cordero ya se está manifestando. Sus hijos han sido arrebatados, se vio quiénes son de Dios, y ahora la tierra teme. Ahora sí dicen: "Lo que proclamaban era cierto". Pero no es que se estén arrepintiendo. Ya vimos claramente en la sexta trompeta que no se arrepienten. A pesar de ver a Cristo, a pesar de verlos subir, a pesar de ver Su manifestación, de todas maneras no se arrepienten. Y dicen: "Sí, sí era verdad". Y tú puedes darle gloria a Dios así como Nabucodonosor le dio la gloria a Dios cuando vio que Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron del horno de fuego, ¿no? Pero seguía siendo un idólatra: "Ya, sí, sí, ese es el Dios verdadero", pero sigue haciéndose ídolos. Y no fue sino hasta después, en el capítulo 4, que en realidad se somete al poder y a la autoridad de Dios de una manera real.

Entonces hay un tipo de darle gloria a Dios sin ser de Dios. Porque todos, ya sea en su condenación o en su salvación, al final glorifican a Dios. ¿Qué es lo que dice Filipenses 2:10? "Para que toda lengua se doble"... y toda lengua... bueno, también: "Que toda rodilla se doble, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre". Y eso incluye a aquellos que son condenados por Dios; también tienen que confesar: "Ese es el verdadero Dios". 1 Corintios 15 nos narra acerca de cómo es necesario que Cristo ponga debajo de Sus pies a todos Sus enemigos, y eso está en conexión con el rapto, la segunda venida y la victoria sobre la muerte: 1 Corintios 15. No tenemos tiempo de leerlo, pero solo quiero que piensen en esta verdad.

Hasta que se complete la iniquidad

Génesis 15:14 dice: "Juzgaré a la nación a la cual servirán, y después saldrán de ahí con grandes riquezas. Y tú irás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez. Y en la cuarta generación ellos regresan acá, porque hasta entonces no habrá llegado a su colmo la iniquidad de los amorreos". Hay algo que pasó en Génesis, donde Dios ya estaba profetizando: "Va a haber iniquidad, y voy a dejar que se complete esa iniquidad antes de llevarlos a la tierra prometida". Es la misma imagen que vemos aquí: Dios dejará que se complete la iniquidad de este mundo, y el juicio de Dios sobre el pecado en este mundo, antes de que nosotros recibamos nuestra recompensa.

Entonces, ¿cómo nos consuela este pasaje como cristianos? Las cosas se van a poner difíciles, sí, pero estamos en manos de Dios, porque somos de Él, y la iglesia triunfará al final, aunque parezca por un tiempo que ha sido derrotada.

Regalos unos a otros

Esta imagen, por cierto, de que se envían regalos unos a otros, ¿saben de dónde viene? Probablemente esa imagen viene de las tradiciones romanas de la época, las tradiciones romanas de la época paganas, específicamente la tradición de la Saturnalia. Algunos dicen que de ahí viene lo de la Navidad; no creo que sea cierto. Pero es que se daban regalos unos a otros para celebrar, y esa es una manera de festejar del mundo pagano romano. Probablemente es la imagen que tiene Juan en mente, para decirles: "Miren, la gente va a estar contenta de que ustedes mueran. La gente los va a dejar". Pero también se los dijo Jesús; no es sorpresa. ¿Les va a ir mal? Sí, sí les va a ir mal. Pero no se preocupen, porque Dios vindicará a Su pueblo, y Dios hará justicia perfecta al final y derrotará a Sus enemigos. Y es lo que vamos a ver el próximo domingo, en la séptima trompeta. Pues, de pie...

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