Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Isaías 62IsaíasNathan Díaz

Sión como esposa amada

¿Por qué la Biblia llama a la iglesia la novia de Cristo? Isaías 62 recorre cada etapa —la iniciativa del novio, el precio pagado, el anillo del Espíritu, el vestido y la boda final del Cordero— para mostrar que Dios se deleita en su pueblo. Una mirada a los nombres nuevos que Dios da a los suyos y a la esperanza que sostiene la espera.

Transcripción

Lectura del pasaje: Isaías 62

Isaías capítulo 62. Vamos a estudiar, a meditar sobre este capítulo, que tiene solo doce versículos, pero vamos a regresarnos al capítulo 61 y vamos a leer desde el versículo 10 del 61: "En gran manera me gozaré en el Señor, mi alma se regocijará en mi Dios, porque Él me ha vestido de ropas de salvación, me ha envuelto en manto de justicia, como el novio se engalana con una corona, como la novia se adorna con sus joyas. Porque como la tierra produce sus renuevos, y como el huerto hace brotar lo sembrado en él, así el Señor Dios hará que la justicia y la alabanza broten en presencia de todas las naciones".

El capítulo 62 dice: "Por amor de Sion no callaré, y por amor de Jerusalén no me estaré quieto, hasta que salga su justicia como resplandor y su salvación se encienda como antorcha. Entonces verán las naciones tu justicia, y todos los reyes tu gloria, y te llamarán con un nombre nuevo que la boca del Señor determinará. Serás también corona de hermosura en la mano del Señor, y diadema real en la palma de tu Dios. Nunca más se dirá de ti: 'Abandonada', y de tu tierra se dirá jamás: 'Desolada'; sino que te llamará: 'Mi deleite está en ella', y a tu tierra: 'Prometida', porque en ti se deleita el Señor, y tu tierra tendrá esposo. Porque como el joven se desposa con una virgen, se desposarán contigo tus hijos; y como se regocija el esposo por la esposa, tu Dios se regocijará por ti. Sobre tus murallas, oh Jerusalén, he colocado centinelas; en todo el día y en toda la noche jamás callarán. Ustedes que hacen que el Señor recuerde, no se den descanso ni le concedan descanso, hasta que la restablezca, hasta que haga de Jerusalén una alabanza en la tierra. El Señor ha jurado por su diestra y por su fuerte brazo: 'Nunca más daré tu grano por alimento a tus enemigos, ni hijos de extranjeros beberán tu vino nuevo por el que trabajaste; pero los que lo cosechen lo comerán y alabarán al Señor, y los que lo recolecten lo beberán en los atrios de mi santuario'. Pasen, pasen por las puertas; abran camino al pueblo. Construyan, construyan la calzada; quiten las piedras, alcen estandarte sobre los pueblos. El Señor ha proclamado hasta los confines de la tierra: 'Digan a la hija de Sion: tu salvación viene; su galardón está con Él, y delante de Él su recompensa'. Y los llamarán pueblo santo, redimido del Señor; y a ti te llamarán ciudad deseada, ciudad no abandonada".

Señor, bendice nuestra meditación en tu Palabra del día de hoy. Que podamos ver esta relación tan íntima, tan profunda y tan hermosa que tú has diseñado para tu pueblo a través del evangelio, a través de tu muerte y tu sacrificio en la cruz. Ayúdanos a ver cómo es que todas estas descripciones nos llenan de esperanza y nos llenan también de valor para cumplir con la misión que nos has dado. En el nombre de Cristo Jesús.

El matrimonio como tema de toda la Biblia

El capítulo de hoy va a estar íntimamente conectado con el libro de Apocalipsis, y por lo tanto voy a estar predicando algo que he predicado antes, que he estado predicando el año pasado varias veces, aunque hay elementos adicionales aquí en este capítulo. Pero es parte del libro de escatología, que todavía no está aquí, pero este mes estará, y hay mucho de lo que voy a compartir hoy de ese libro.

Entonces estoy muy emocionado de meditar con ustedes el capítulo 62 de Isaías, porque el capítulo 62 de Isaías nos muestra cómo es que a lo largo de todas las Escrituras encontramos este concepto del matrimonio. Tenemos un matrimonio al principio de la Biblia, en Génesis, y, como vamos a estar meditando hoy, tenemos un matrimonio al final de la Biblia, en Apocalipsis 19. Y a lo largo de toda la Biblia —de hecho, esto es un tema de teología bíblica— se desarrolla una y otra vez el concepto del matrimonio como la relación humana más profunda y significativa que Dios ha diseñado, para que entendamos su plan redentivo para la humanidad.

Entonces, todos entendemos —y aun los no cristianos entienden esto— que el matrimonio es una relación sumamente significativa, la más significativa de todas las relaciones humanas que puedes tener. En realidad, aun, matrimonios, debe ser más significativa tu relación con tu cónyuge que tu relación con tus hijos. Tus hijos algún día no estarán bajo tu autoridad, algún día ellos se independizarán y harán su propia familia, pero cuando tú te casas con alguien, te casas con esa persona para toda la vida. Y si como cristianos no podemos reflejar en nuestros matrimonios correctamente el evangelio, entonces estamos fallando en una de las misiones más importantes que Dios nos ha dado. Eso es lo que nos va a mostrar este pasaje, que nos muestra cómo el segundo Adán cumple un matrimonio más profundo y significativo dentro del plan de Dios que el matrimonio del primer Adán, que solamente era una sombra y un eco de lo que habría de venir.

En su libro "Encuentros con Jesús" —no estoy seguro si está allá en la librería, pero creo que sí—, voy a leer algo que escribió en uno de los capítulos. Él dice: "En el Antiguo Testamento, Dios nos muestra que Él no quiere relacionarse con nosotros solo como un rey se relaciona con sus súbditos, sino como un novio se relaciona con su novia. Él quiere una relación de amor con nosotros tan profunda como la relación entre un esposo y una esposa. A menudo en las Escrituras hebreas Dios se presenta a sí mismo como el novio de su pueblo. Juan comienza a profundizar aún más en este tema en Apocalipsis. Al final del Nuevo Testamento, Juan representa el final de todas las cosas de la siguiente manera: 'Y además la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, procedente de Dios, preparada como una novia hermosamente vestida para su prometido' —es Apocalipsis 21:2—. Y en otra parte dice: 'El ángel me dijo: escribe, dichosos los que han sido convidados a la cena de las bodas del Cordero' —Apocalipsis 19:9—. En otras palabras, al final de los tiempos se llevará a cabo el banquete final. No será un simple banquete genérico, sino un festín de bodas. Será la celebración final de la unión íntima y permanente entre Jesús y su iglesia, y así es como la historia termina. Esto es lo que Jesús vino a lograr: nosotros, la novia, el pueblo que Jesús ha amado, finalmente estaremos unidos con Él. El amor más eufórico de una pareja casada en la tierra es solo un débil indicio y un eco de esa futura realidad cósmica".

Cada boda cristiana, cada ceremonia de una boda cristiana —y vamos a tener una, bueno, no están, en abril, abril—, cada boda cristiana es una anticipación para nosotros, como cristianos, de la boda final; es un recordatorio de lo que viene.

Primer paso: la atracción y la iniciativa

Entonces quiero mostrarles en este capítulo cómo es que todos los elementos que componen esta relación romántica que existe entre un hombre y una mujer, cómo todos esos elementos y la manera en que se desarrollan —desde que se conocen hasta que se casan—, la manera en que se desarrollan, todos están mostrándonos realidades acerca de Dios y acerca de su plan para nosotros. Entonces vamos a empezar, vamos a ver todo este proceso, y les voy a mostrar en diferentes partes del texto cómo nos está mostrando estas realidades.

Número uno: ¿cómo empieza una relación entre un hombre y una mujer? "Esa me gusta. Mira qué simpática, y cómo habla, y cómo se viste". Y entonces empieza esta atracción y empieza esta dinámica entre los dos. Vean cómo empieza el capítulo 62, ¿qué dice? "Por amor de Sion no callaré". ¿Qué es lo que mueve a Dios a la acción aquí? Es su amor el que lo está motivando. Está viendo a Sion y está diciendo: yo amo a Sion. ¿Quién está hablando aquí? Hay debate sobre quién está hablando en este primer versículo; diferentes comentaristas dicen diferentes cosas. Yo creo que, como vimos el domingo pasado, al principio del capítulo 61, cuando dice "el Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido el Señor para traer buenas nuevas a los afligidos; me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los cautivos y liberación a los prisioneros", y vimos en Lucas 4 que Jesús dijo "ese soy yo del que está hablando Isaías", yo creo que otra vez es el Mesías, el siervo del Señor, el que está hablando aquí, el que está diciendo: "Por amor de Sion no callaré".

Y Sion, como vamos a estar viendo en todos estos capítulos y hemos estado viendo, está mostrándonos la realidad de la iglesia neotestamentaria dentro del Antiguo Testamento; nos está apuntando en la misma dirección, nos está mostrando las mismas realidades que la iglesia hoy disfruta. Entonces Dios ama a su iglesia, y entonces dice: yo no callaré, voy a hacer algo para mostrarles que los amo. Ya habíamos visto en el capítulo 57, versículo 11, vean cómo lo planteó Dios; dijo: "¿Y de quién te asustas y tuviste miedo, cuando mentiste y no te acordaste de mí ni pensaste en ello?". Está confrontando a Israel: se han olvidado de Dios. Y dice: la razón por la que se han olvidado de mí es —porque dice— "¿no es acaso porque he guardado silencio por mucho tiempo que no me temes?". Esa es la razón por la cual muchos no creen que Dios nos ama: porque parece que Dios está callado, porque no está hablando. Y Dios dijo: no, yo sí voy a hablar, y el Mesías va a hablar; mi siervo: no callaré. Voy a decirles cuál es este plan, voy a decirles cómo se va a mostrar mi amor por ustedes. Y Hebreos 1 nos dice que es a través de su Hijo que ha hablado finalmente Dios, y ahí es donde se cumple.

Y vean lo que dice: "y por amor de Jerusalén no me estaré quieto". Entonces otra vez repite: esto es lo que está detrás, es mi amor por ustedes, entonces voy a hacer algo. Y aquí, hermanos, si Dios ama tanto a su iglesia, ¿cuál debería ser nuestra actitud hacia la iglesia? Nosotros también tenemos la responsabilidad de amar a la iglesia, para reflejar el mismo amor que Dios tiene por su iglesia. Si tú amas a Dios, amas a su iglesia. No sé si ustedes, matrimonios aquí, le dicen a su esposa: "amo tu cabeza, pero no tu cuerpo; nada más tu cabeza". No, es todo junto: te amo toda. Y cuando la gente dice "yo amo a Dios, pero no a la iglesia", es como si estuvieran diciendo: nada más amo la cabeza y no el cuerpo. La iglesia, hermanos, es el plan A de Dios, no el plan B.

Entonces estaba pensando, cuando hacemos nuestras entrevistas de membresía, que ese sería un buen pacto de membresía: "por amor"; tú dilo: "yo amo a Sion, yo amo a la iglesia de Cristo; por amor a su iglesia, yo quiero ser parte de esta iglesia local". Es que vivimos en una sociedad tan individualista que no pensamos en términos de comunidad, no pensamos en lo que significa pertenecer a la familia de Dios. Nada más estamos pensando en nosotros, en nuestras pequeñas necesidades y nuestras vidas, y cómo funcionamos individualmente, y nuestros problemas. Nos cuesta tanto trabajo pensar en términos de nación, de pueblo, de familia, a la cual Dios nos ha llamado a formar parte.

El cortejo: Dios toma la iniciativa y paga la dote

Entonces dice aquí el Mesías: yo no descansaré. Versículo 1, la siguiente sección, dice: "hasta que salga su justicia como resplandor y su salvación se encienda como antorcha". Aquí está, esta es la parte del cortejo, donde Dios dice... Y así debería de ser en una relación: ¿quién debería de tener la iniciativa, el hombre o la mujer? ¿Quién debería de ser el que dice "oye, vamos a salir, podemos ir a tomar un café"? ¿Quién debería tener la iniciativa? Bueno, veo que no están muy seguros de esa parte, pero bíblicamente el hombre debería tener la mayor iniciativa en la relación, y eso es para reflejar justamente que Dios es el que tiene la iniciativa en el proceso del cortejo. Y esta iniciativa significa: yo voy a hacer lo que sea necesario para que tú seas mía; lo que sea que sea necesario, yo lo haré.

Y en el caso de ver las tradiciones judías, encontramos que existía el concepto de la dote, donde el novio tenía que ir con la familia de la novia y decir: ¿cuánto? Ahora, yo sé que eso suena muy anticuado y muy machista, a lo mejor, comprar a una mujer, pero realmente, otra vez, estamos viendo que eso es exactamente lo que Dios hizo con nosotros: Él buscó cómo es que Él tenía que actuar para poder pagar justamente el precio que se tenía que pagar para que nosotros fuéramos suyos. Y esta fue una iniciativa completamente de Dios: nosotros amamos a Dios porque Él nos amó primero.

Dice: "En Cristo la esposa fue escogida desde la eternidad; durante toda la dispensación del Antiguo Testamento las bodas fueron anunciadas. Luego el Hijo de Dios asumió nuestra carne y sangre: los esponsales tomaron lugar. El precio, la dote, fue pagada en el Calvario, y ahora, después de un intervalo que a los ojos de Dios es solamente un breve tiempo, vuelve el esposo y han llegado las bodas del Cordero. La iglesia en la tierra, y asimismo la iglesia en el cielo, anhela este momento. Entonces estaremos todos con Él por siempre jamás. Será un santo, bendito y eterno compañerismo, la plena realización de todas las promesas del evangelio".

Y encontramos esta idea a lo largo del Antiguo Testamento. En Oseas —estamos estudiando Oseas los miércoles, ya vamos a regresar a ese libro—, Oseas 2:19: "Te desposaré conmigo para siempre; sí, te desposaré conmigo en justicia y en derecho, en misericordia, en compasión; te desposaré conmigo en fidelidad, y tú conocerás al Señor". Y luego, Oseas 3, que ya vimos, dice: "La compré, pues, para mí por quince siclos de plata y un homer y medio de cebada, y le dije: 'Te quedarás conmigo por muchos días; no te prostituirás ni serás de otro hombre, y yo también seré para ti'". Entonces esta mujer infiel, esta mujer que está cometiendo adulterio, Oseas va y la compra nuevamente, para que ella sea suya nuevamente.

En Rut, en la historia de Rut y Booz, encontramos la manera en la cual Booz redime a Rut, para que tenga herencia, para que tenga familia, para que pueda seguir adelante con la esperanza de las promesas que Dios le estaba dando, a través de un pariente redentor.

Y he contado esta historia antes, que es la historia de este niño que hace un barco y lo pone en un lago. Es un pequeño barco de madera; lo pone en el lago, y con el viento el barco se va y lo pierde, ya no lo encuentra. Y un día, en su vecindario, pasa por una casa de empeño y encuentra el barquito en la casa de empeño, y entra y le dicen cuánto cuesta. Entonces va, regresa, trabaja, ahorra el dinero, entra a la casa de empeño y lo compra. Y cuando lo compra, el niño le dijo al barco: ahora eres doblemente mío, porque te hice y porque te compré. Y esa es la misma realidad que experimentamos con Dios.

En Apocalipsis 5 tenemos un recordatorio de ese precio. Dios no nada más nos hizo: nos compró. En Apocalipsis 5 encontramos esta realidad. Dice, cuando tomó el libro, versículo 8: "Los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; cada uno tenía un arpa y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos. Y cantaban un cántico nuevo, diciendo: 'Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre compraste para Dios gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación, y los has hecho un reino y sacerdotes para nuestro Dios, y reinarán sobre la tierra'".

La novia de Dios, la iglesia, no fue redimida porque era hermosa: la novia es hermosa porque fue redimida. "Maridos, amen a sus mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada". Dios ha diseñado que nuestra deuda es... Si dos personas se casan, y ella tenía unas deudas y se casa con alguien, entonces ahora esas deudas pasan a ser de él, y él tiene que pagar sus deudas. Nuestra deuda ha sido absorbida por el esposo.

La otra cosa que quiero que vean es que en este proceso del cortejo Dios se ha revelado a sí mismo, y quiere que lo conozcamos. Entonces Él se ha revelado a través de lo que conocemos como revelación especial. Y si tú amas a alguien, no le dices: "te quiero mucho, te amo, pero no me hables, no me gusta escucharte, no me gusta escuchar tus ideas, tus opiniones, ni quiero saber cómo eres, pero te amo". Todos sabemos que habría una incongruencia ahí. Y pasa lo mismo con la Palabra de Dios: si tú amas a Dios, ama su Palabra también, porque te está dejando conocerlo, te está dejando enamorarte más de Él cada vez que la lees.

Y Pablo se veía a sí mismo como Cupido; él decía: yo soy Cupido en esta relación, mi trabajo es enamorarlos más de Dios. Y entonces él dice en 2 Corintios 11:2: "Porque celoso estoy de ustedes con celo de Dios, pues los desposé a un esposo, para presentarlos como virgen pura a Cristo". Sí, yo tengo este celo de que se enamoren más; estoy viendo mi misión como la misión de enamorar a dos personas que se van a casar al final. Entonces, esa es la parte del cortejo, está en el versículo 1, creo, explicando cómo es que Dios ha hecho posible, a través de Jesucristo, nuestra justificación y nuestra salvación, para que sea como una antorcha, para que brille en este mundo.

El anillo de compromiso: el Espíritu Santo

Ahora, ¿qué pasa después del cortejo? Ya se conocieron, ya vieron más o menos: creo que podría estar con esta mujer el resto de mi vida. ¿Qué sigue? Bueno, dependiendo de qué tan buen trabajo tengas, vas a empezar a ahorrar para algún anillo. Y llega un momento en el que le dan el anillo, él se pone de rodillas, y a lo mejor dentro de un globo aerostático, y ahí abajo, arriba de la montaña, está un picnic con velas. Y esas son las maneras en las cuales normalmente... no es normal, pero yo no lo hice así. Y es un momento especial, porque representa que este pacto que estoy haciendo, eso es un compromiso que quiero hacer contigo.

Y ya leímos sobre eso en el capítulo 61, se acuerdan, versículo 8, dice: "Y haré con ellos un pacto eterno". Y veíamos que este pacto es un pacto que es llamado, en el Antiguo Testamento tanto en Ezequiel como en Jeremías, el nuevo pacto, y ese pacto representa la garantía de lo que Dios quiere hacer con nosotros. Pero también tenemos otro concepto que surge en el Nuevo Testamento claramente, que se llama el Espíritu Santo. Es una persona, y el Espíritu Santo, como la tercera persona de la Trinidad, se convierte en esta garantía. Él es el que tiene esta función de decir: sí, mira, yo estoy aquí, de tal manera que tú sepas que la boda vendrá. Y por eso es que Pablo dice en Efesios 1:13: "En Él también ustedes, después de escuchar el mensaje de la verdad del evangelio de su salvación, y habiendo creído, fueron sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que nos es dado como garantía de nuestra herencia y con miras a la redención de la posesión adquirida de Dios, para alabanza de su gloria".

El Espíritu Santo es la garantía de la promesa; Él es el anillo de compromiso. Ya nos lo dio, sabemos que la boda vendrá, no hay duda. Podemos recordarnos unos a otros: ¿te acuerdas ese anillo que nos dio Dios? Ya, la boda vendrá.

La preparación: el camino abierto a las naciones

Lo cual me lleva a la siguiente parte, que es: ya hubo este cortejo, ya estuvo esta iniciativa, ya se pagó el precio, ya este anillo de compromiso... Ahora, mujeres, ¿qué es lo primero? Todas las mujeres que están aquí que están casadas, ¿qué es lo primero que pensaron cuando recibieron el anillo? ¿Qué sigue? ¿Qué elemento? Voy a ser más específico: ¿qué elemento de la preparación siguió? El vestido. Eso es exactamente la siguiente etapa: se empiezan a preparar. Y vamos a llegar ahorita a ese vestido, pero quiero mostrarles otras cosas que surgieron. Esto está en Apocalipsis 19, lo vamos a ver en un momento, pero quiero que vean otras cosas que están surgiendo aquí como parte de la preparación, que creo que es importante que las vean. Este pasaje, así como Apocalipsis 19, 20 y 21, muestran la idea de la boda y de la esposa y la idea de la ciudad juntas; o sea, se desarrollan al mismo tiempo estas dos ideas.

Y lean lo que dice en el versículo 8: "El Señor ha jurado por su diestra y por su fuerte brazo: 'Nunca más daré tu grano por alimento a tus enemigos, ni hijos extranjeros beberán tu vino nuevo por el que trabajaste; pero los que cosechen lo comerán y alabarán al Señor, y los que lo recolecten lo beberán en los atrios de mi santuario'. Pasen por las puertas" —lo que está describiendo el versículo 10— "abran camino al pueblo; construyan, construyan la calzada, quiten las piedras, alcen estandarte sobre los pueblos. El Señor ha proclamado hasta los confines de la tierra: 'Digan a la hija de Sion: tu salvación viene; el galardón está con Él, y delante de Él su recompensa'".

O sea que parte del proceso de preparación es la proclamación a las naciones de que sí se está haciendo un camino. ¿Entre dónde? Porque, ¿cómo habrían experimentado los que leyeron este pasaje el cumplimiento? Primeramente, regresaron del exilio de Babilonia. Entonces hay un cumplimiento literal dentro de esto, en el que se está trazando un camino de Babilonia de regreso a Jerusalén, y hasta esta invitación: vengan. Pero no es nada más a los exiliados a Babilonia a los que están siendo invitados a venir, sino de todas las naciones: vengan.

Entonces encontramos que nuestra misión, mientras nos preparamos para la boda, es invitar a las naciones: vengan, hay un camino hacia Jerusalén hecho para ustedes también, que pueden caminar. Salgan de Babilonia, naciones, como leemos en Apocalipsis 18:4: salgan de Babilonia, salgan del lugar de idolatría, vengan a Jerusalén, porque Dios ha preparado y ha creado un camino para que ustedes puedan llegar. Y la iglesia es la que proclama esa noticia a las naciones. Entonces está la parte del evangelismo, que nos muestra que Sion ya no es un lugar desolado: es un lugar poblado más y más de los elegidos de todas las naciones. Y Apocalipsis 21 nos recuerda esta realidad cuando dice: "La ciudad no tiene necesidad de sol ni de la luna que la iluminen, porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. Las naciones andarán a su luz, y los reyes de la tierra traerán a ella su gloria. Sus puertas nunca se cerrarán de día, pues ahí no habrá noche; y traerán a ella la gloria y el honor de las naciones".

Entonces, ¿se dan cuenta? Ya empezamos un proceso en el que las naciones están yendo a Sion, yendo a Sion, y se está ampliando el número de elegidos y de salvos de todas las naciones que están poblando Sion. Y finalmente, un día, en la eternidad, en el estado eterno, encontraremos que la iglesia y el mundo entero serán una sola identidad. Ese será la realidad completa de nuestra existencia: todas las naciones en Sion, que significa en la presencia de Dios. Y eso es para cumplir el llamado de Hechos 1:8: hasta el fin de la tierra llegará el evangelio, y luego vendrá el fin.

Los centinelas: la intercesión que no descansa

La otra cosa que encontramos en el texto —y lo van a encontrar aquí en el versículo 6—, y es otro concepto, y este concepto me fascinó cuando lo vi, no lo había visto antes. Léanlo con cuidado, vean lo que dice: "Sobre tus murallas, oh Jerusalén, he colocado centinelas; en todo el día y en toda la noche jamás callarán. Ustedes que hacen que el Señor recuerde, no se den descanso" —y vean lo que dice el versículo 7— "ni le concedan descanso, hasta que la restablezca, hasta que haga de Jerusalén una alabanza en la tierra".

Los centinelas, ¿a quién le están hablando? ¿A la gente? No: a Dios. Los centinelas, ¿cuál es su trabajo? Decirle a Dios: acuérdate, acuérdate de lo que prometiste. Todo el día, toda la noche, todo el tiempo: Señor, acuérdate de lo que prometiste, tú eres un Dios fiel, estamos esperando que cumplas, estamos esperando que cumplas, estamos esperando a que cumplas. Y lo repiten día y noche, una y otra vez; están proclamando las promesas del Señor a Dios, se lo están diciendo a Él. Intercesión: ¿cuál es la palabra? Apasionada, constante, sin cesar, especialmente a la luz de la tribulación y la aflicción; pues el contexto es el exilio, es la tribulación y la aflicción del pueblo de Dios, y en medio de eso están proclamando: Señor, acuérdate de tu promesa y cúmplela.

Esto es increíble, lo que nos revela este texto acerca de la oración. Nos dice que el hecho de que Dios haga su voluntad y que Dios sea soberano no quita la responsabilidad de orar y de poner delante de Dios todas las cosas que hay en nuestro corazón, y especialmente las mismas cosas que Dios ya ha dicho: decírselas a Dios. Tú dijiste, aquí está. Y esto lo hacemos una y otra vez.

Entonces, Daniel, por ejemplo, en Daniel 9: bueno, Dios dijo setenta años de exilio, él sabía cuándo se iba a acabar el exilio. Pero eso no lo detuvo de decir, cuando ya se estaba acercando el momento, de hacer una oración y decir: Señor, ¿te acuerdas? Él sabía que Dios iba a cumplir, pero de todas maneras se puso en oración y le recordó a Dios: estas son, Dios, tus promesas para tu pueblo; sé que ya se está acercando el momento de nuestra liberación. Entonces no creó apatía en Daniel el saber que Dios ya iba a cumplir su promesa; al contrario, lo motivó aún más a ponerse de rodillas y a confesar su pecado y el pecado del pueblo.

Es un poco esta idea que se desarrolla en Génesis 32, se acuerdan, cuando Jacob peleó con el ángel. ¿Y qué le dijo el ángel? "Tu nombre ya no será Jacob, sino Israel". ¿Por qué? "Porque has luchado con Dios y con los hombres, y has prevalecido". Esta idea se desarrolla de una manera muy clara en el Nuevo Testamento, porque Jesús dijo en Lucas 11: "Supongamos que uno de ustedes tiene un amigo, y va a él a medianoche y le dice: 'Amigo, préstame tres panes, porque un amigo ha llegado de viaje a mi casa y no tengo nada que ofrecerle'. Y aquel, respondiendo desde adentro, le dice: 'No me molestes, la puerta ya está cerrada y mis hijos y yo estamos acostados, no puedo levantarme para darte nada'. Les digo que, aunque no se levante a darle algo por ser su amigo, no obstante, por su importunidad, por latoso, se levantará y le dará cuanto necesite. Así que yo les digo: pidan y se les dará, busquen y hallarán, llamen y se les abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abrirá".

Sean el vecino latoso, sean el vecino al que se le ocurre venir a la hora que sea a tu casa para pedir lo que sea, que a ti te molestaría muchísimo: tú sé esa persona, dice Dios. Y por eso cuenta la otra historia, en Lucas 18, donde dice: "Había en cierta ciudad un juez que ni temía a Dios ni respetaba hombre alguno. También había en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él constantemente, diciendo: 'Hágame usted justicia de mi adversario'. Por algún tiempo el juez no quiso, pero después dijo para sí: 'Aunque ni temo a Dios ni respeto hombre alguno, sin embargo, por esta viuda, porque esta viuda me molesta, le haré justicia, no sea que por venir continuamente me agote la paciencia'. El Señor dijo: 'Escuchen lo que dijo el juez injusto. ¿Y no hará Dios justicia a sus escogidos, que claman a Él día y noche? ¿Se tardará mucho en responderles? Les digo que pronto les hará justicia. No obstante, cuando el Hijo del Hombre venga, ¿hallará fe en la tierra?'".

¿Hallará este tipo de iglesia, que está constantemente en oración, constantemente presentando delante de Dios las mismas promesas que Dios ha hecho, y le dice a Dios: Señor, tú me prometiste esto y no veo que lo cumplas, así que aquí estoy otra vez? Nos pasa todo el tiempo en la iglesia: estamos hablando los adultos de cosas muy importantes y vienen sus hijitos: "ah, es que quiero ir a la tienda". Y entonces el papá dice: "a ver, hijo, estoy hablando, por favor no me molestes ahorita". Todo el tiempo pasa. No estoy hablando de ninguno específico, son todos; mis hijos también eran así. Este pasaje nos está retando a ser así: a ver, traten de hartarme, traten de acabar con mi paciencia, si pueden; una y otra vez vuelvan a venir a mí, y no se cansen. Nunca es un mal momento.

El vestido de la novia

Bueno, regresamos al vestido. Esta es la imagen que nos presenta este pasaje, Isaías 62, y también Apocalipsis 19: es la manera en que se presenta la novia. Es tan importante que, de hecho, a nadie le importa cómo se vistió el novio; o sea, ponte lo que quieras, no importa. Pero nunca, nunca he estado en una boda donde salga la novia y se acabe de despertar. ¿O qué? Nunca me ha pasado; siempre te sorprende cómo se ve, ¿no es cierto? Pero ¿por qué? Porque hay tanta preparación detrás de lo que estás viendo. No sé cuántas horas, pero son muchas horas, no nada más de ir y buscar y escoger el vestido, sino de una para peinarla, y otra para maquillarla, y otra... O sea, bueno, yo estoy diciendo una; a lo mejor es más de una para cada cosa. Es un proceso realmente complejo, que no entendemos los hombres, pero es la realidad de lo que está describiendo aquí en relación a la boda. Ahora, hay una gran diferencia entre una boda humana y la boda final que habrá entre Cristo y su iglesia, y esa es la diferencia: que cuando yo me casé con mi esposa, ya no tuve nada que ver con cómo se vio ese día, nada; y aquí el esposo tiene todo que ver con cómo se va a ver.

Dice Apocalipsis 19, versículo 7: "Regocijémonos y alegrémonos, y démosle a Él la gloria, porque las bodas del Cordero han llegado y su esposa se ha preparado. Y a ella le fue concedido vestirse de lino fino, resplandeciente y limpio, porque las acciones justas de los santos son el lino fino". ¿Qué significa "se ha preparado"? Bueno, "se ha preparado" significa —aquí lo dice el texto—, ¿qué significa el lino fino? Son las acciones justas de los santos.

Entonces encontramos muchos pasajes que nos describen esto. Por ejemplo, Efesios 4:21: "Si en verdad lo oísteis y habéis sido enseñados en Él, conforme a la verdad que hay en Jesús, que en cuanto a vuestra anterior manera de vivir, os despojéis del viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos, y que seáis renovados en el espíritu de vuestra mente, y os vistáis del nuevo hombre, el cual, en la semejanza de Dios, ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad". Y Colosenses 3:8 y 1 Pedro 1:15: ahí les puse los versículos, no los vamos a leer ahorita, pero son todos versículos acerca de cómo estamos siendo santificados, y de que tenemos que ser... "sean santos, porque yo soy santo".

Así que todos sabemos cómo es que Dios está trabajando en nosotros, y entonces, si nos estamos preparando para las bodas del Cordero, significa que estamos buscando ser santificados todos los días. Y no es nada más "quiero ser una mejor persona porque quiero ser una mejor persona"; no, quiero que Dios sea glorificado a través de mi vida y de mis acciones, porque me estoy preparando para el día final, me estoy preparando para el día en que Él regresará por su iglesia, y yo quiero estar preparado. Así que, Señor, sigue preparando mi vestido, el lino fino que nosotros somos.

Y eso es como termina el capítulo 19 de Apocalipsis. Dice: "'Estas son palabras verdaderas de Dios'. Entonces caí a sus pies para adorarlo, y me dijo: 'No hagas eso, yo soy consiervo tuyo y de tus hermanos que poseen el testimonio de Jesús. Adora a Dios' —adora a Jesús—. 'El testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía'". Lo cual significa, hermanos, que nuestras acciones, lo que nosotros hacemos, es el testimonio de Jesús. La gente... pues a lo mejor tienen Biblias en sus casas, no, no las leen; la gente nos lee a nosotros. Lo que ellos saben de Jesús, lo saben por lo que ven en ti. Y nada en la nueva creación será más glorioso que la esposa.

La anticipación de la boda

Dios nos está preparando para que ese día sea el clímax final de la preparación que hace de su iglesia. Estamos siendo preparados, y ese día nos presentará preparados, completamente listos para ser presentados delante de todas las naciones. Entonces, hermanos, esta anticipación tiene que crecer en nosotros. Cuando pienso acerca de la segunda venida, y pienso en lo que esto implica para nosotros, me doy cuenta de que a veces perdemos de vista eso: vemos hacia atrás, vemos lo que Jesús ya hizo por nosotros, y estamos demasiado enfocados en el presente, a veces pensando nada más en hoy, y no viendo hacia adelante. Y el Nuevo Testamento, y toda la Biblia, nos está recordando constantemente que Jesús regresará, y quiere que veamos ese evento como nuestra esperanza futura, que nos motiva en el presente.

Y así como una boda... Yo me acuerdo cuando nos íbamos a casar mi esposa y yo: "ya nada más faltan tres meses, y cuatro días, y seis horas". Y estabas contando, en una cuenta regresiva que estás anticipando y anticipando, y entre más te vas acercando, más crece la anticipación. Y saben, en realidad, en gran parte eso es la cena del Señor, que celebramos hoy en la mañana: no es nada más ver hacia atrás —y ya, sí, Jesús murió por nosotros—; la cena del Señor es ver hacia adelante también, porque Jesús dijo "hagan esto hasta que yo venga". O sea que cada vez que celebramos la cena del Señor, deberíamos estar diciendo en nuestras mentes: una cena del Señor menos. Es una cuenta regresiva. No sé cuántas cenas del Señor nos quedan; estamos cada vez acercándonos más.

Esta anticipación es de la que habla Pedro en 1 Pedro 1:8: "A quien sin haberle visto, le amáis; y a quien ahora no veis, pero creéis en Él, y os regocijáis grandemente con gozo inefable y lleno de gloria". Y hay una historia, y está en el libro; es una historia de una mujer que creció en su hogar con sus papás y nunca se casó, y ya más adelante en su vida, todavía viviendo con sus papás, tuvo tuberculosis y empezó a ponerse muy mal. Y entonces llegó el punto en el que empezó a delirar, y ya estaba medio delirante y estaba con su papá, y ella empezó a decir en sus delirios: ya me voy a casar, ya me voy a casar, ya me voy a casar. Y entonces el papá le dice: hija, estás enferma, estás delirando, ¿de qué estás hablando? Sigues soltera, ni siquiera estás comprometida. Y ella dijo: es que pronto estaré con mi verdadero esposo.

Estamos yendo en esa dirección, hermanos. Ahí es donde está nuestra verdadera esperanza. No es... no son nuestros matrimonios terrenales: es nuestro matrimonio eterno donde está nuestra esperanza. ¿Qué es lo que más deseamos? Entonces esa es la pregunta que surge cuando estamos leyendo estas descripciones: ¿qué es el deseo de nuestro corazón más profundo?, ¿cuál es el anhelo de nuestras almas, lo que podemos tener ahora, temporalmente y superficialmente, las cosas de este mundo, o las cosas celestiales y la gloria de Dios?

La ceremonia

Bueno, esa es la preparación. Ahora llega la ceremonia. Y en Apocalipsis 19 leemos acerca de la invitación: "Bienaventurados los que son invitados a las bodas del Cordero". Nosotros somos los invitados, la novia es la invitada a las bodas. Y cuando llegue la ceremonia, habremos llegado al clímax de la historia redentiva de Dios para su pueblo, el principio de la era venidera. Mateo 25:10 usa esta ilustración: "Mientras ellas iban a comprar, vino el novio, y las que estaban preparadas entraban con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta". No todos están invitados, pero su pueblo, la novia, sí está invitada. Y la invitación está aquí hoy delante de ustedes: ¿quieren ser invitados?, ¿quieren ser parte de esta ceremonia?

Esta ceremonia va a ser una ceremonia llena de alabanza y de adoración, va a ser una ceremonia que va a exaltar el nombre de Dios y su obra a través de su pueblo; su honor, su poder será manifestado. Y vean, entonces, la descripción de lo que encontramos en el capítulo 61, cuando dice: "En gran manera me gozaré en el Señor, mi alma se regocijará en mi Dios, porque Él me ha vestido de ropas de salvación, me ha envuelto en manto de justicia, como el novio se engalana con una corona, como la novia se adorna con sus joyas. Porque como la tierra produce sus renuevos, y como el huerto hace brotar lo sembrado en él, así el Señor Dios hará que la justicia y la alabanza broten en presencia de todas las naciones". Adoración continua para siempre en presencia de todas las naciones, exaltando a Dios y disfrutando de su gloria.

Ahora, hay un detalle en este texto que es un detalle importante. Mi esposa y yo nos casamos en Estados Unidos, y entonces, en Estados Unidos, lo que sucede cuando te casas es que la esposa pierde completamente su apellido; desaparece. Entonces, sea como sea que te apellidabas, ya no es tu apellido: toman el del esposo. Entonces, a que ustedes no saben cómo se apellidaba Cristina. Por su nombre cambió a Cristina Díaz, pero me gustaba su apellido; por eso se llama Fish, porque era Christine Fish, ese era su apellido. Y aquí en México yo creo que las mujeres siguen usando sus mismos apellidos toda la vida, estén casadas o no, no les importa. Se supone que sí adoptas ahí más o menos el de tu esposo, ¿no?, de Díaz sería.

Pero es algo significativo; bíblicamente eso es algo importante. Porque, ¿se dan cuenta de lo que dice el versículo 2, cuando verán todas las naciones tu justicia y los reyes tu gloria? Dice que te llamarán con un nombre nuevo. Un nombre nuevo. ¿Cuáles son estos nombres nuevos que surgen en la ceremonia? Cambias de nombre. Ahora, eso es como lo celebramos nosotros: cambia de nombre cuando ya se casan. Aquí está anticipando esos nuevos nombres desde antes, como una realidad ya segura. ¿Cuáles son? Versículo 4. Ahora, si usted está leyendo en Reina-Valera 60, van a encontrar el nombre que les da en hebreo: Hefzibá y Beulá. Y aquí en la Biblia dice qué significan: dice "mi deleite está en ella" —eso significa— y "prometida", Beulá. Entonces esos son los nombres nuevos.

Y después, en el versículo 12, da otros cuatro nombres. El versículo 12 dice: "pueblo santo", "redimidos del Señor", "ciudad deseada" y "ciudad no abandonada". Esos son sus nombres nuevos, que la gente va a reconocer. Pero más aún: encontramos en Apocalipsis que esos nombres en realidad todavía tienen mayor profundidad, porque en Apocalipsis se nos promete que estos nombres nuevos tienen que ver con el mismo nombre de Dios siendo dado a nosotros. Así como una esposa adopta el apellido de su esposo y muestra de esa manera la unión, de la misma manera la iglesia de Dios adoptará el nombre de Dios. Por eso dice Apocalipsis 2:17: "Al vencedor le daré del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y grabado en la piedrecita un nombre nuevo, el cual nadie conoce sino aquel que lo recibe". Pero después, en Apocalipsis 3, profundiza todavía más acerca de esa realidad, y dice: "Al vencedor le haré una columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, que desciende del cielo de mi Dios, y mi nombre nuevo". O sea, dice: su nombre será mi nombre sobre ustedes, ese es un nuevo nombre; mi relación con ustedes será mostrada al mundo en la nueva identidad que tendrán. Entonces es significativo, creo, que hable Isaías 62 específicamente de tener un nombre nuevo.

La luna de miel que nunca se acaba

Y además tenemos nuestra parte favorita, ¿no? ¿Qué sigue después de la ceremonia? La luna de miel. ¿Cuánto dura la luna de miel? Cuando conoces parejas recién casadas, por lo regular, si tienen menos de un año, ¿qué les decimos? "Siguen en la luna de miel", ¿verdad? Adivinen cuándo va a acabar la luna de miel: nunca. La luna de miel será eterna.

Es lo que describe Apocalipsis 21: "Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe. Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo de Dios, preparada como una novia ataviada para su esposo. Entonces oí una gran voz que decía desde el trono: 'El tabernáculo de Dios está entre los hombres, y Él habitará entre ellos, y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos. Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado'. El que está sentado en el trono dijo: 'Yo hago nuevas todas las cosas'. Y añadió: 'Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas'. También me dijo: 'Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tiene sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El vencedor heredará estas cosas, y yo seré su Dios y él será mi hijo'".

Ahí está, eso es lo que sigue: Él enjugará toda lágrima de nuestros ojos, ya no habrá más muerte, no habrá más dolor, no habrá más tristeza. Y vean cómo lo describe Isaías 62; esto es sorprendente si lo meditan. ¿Qué significa "mi deleite está en ella"? Yo, cuando estaba meditando sobre este texto, digo: ¿qué estás diciendo, Señor? ¿Tu deleite estará en nosotros? Tú, creador del universo, ¿te vas a deleitar en tu creación, y especialmente, sobre toda la creación, en tu pueblo? ¿Nosotros te traeremos gozo a ti? Eso dice: "mi deleite será en ella", "tu Dios se regocijará por ti".

"En Él tenemos redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de su gracia. Nos dio a conocer el misterio de su voluntad, según la buena intención que se propuso en Cristo, con miras a una buena administración en el cumplimiento de los tiempos, es decir, de reunir todas las cosas en Cristo, tanto las que están en los cielos como las que están en la tierra. Ese poder obró en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y lo sentó a su diestra en los lugares celestiales, muy por encima de todo principado, autoridad, poder, dominio y de todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, sino también en el venidero. Y todo lo sometió bajo sus pies, y a Él lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de aquel que lo llena todo en todo". Será nuestro, a través de Él, y el deleite, y el gozo, y el placer que nosotros disfrutaremos en la presencia de Dios será eterno: nosotros nos gozaremos en Él y Él se gozará en nosotros.

"Eres más hermosa de lo que imaginé"

William era un muchacho que creció en una familia de la aristocracia, y cuando cumplió diez años tuvo una enfermedad donde quedó ciego. Y entonces siguió creciendo, y después fue a la universidad, y estando en la universidad, ya ciego, se enamoró de una hija de un almirante. Y este almirante... bueno, se comprometieron para casarse. Entonces el papá de la hija descubrió que había un nuevo procedimiento, un nuevo proceso médico que a lo mejor le restauraría la vista, y entonces decidieron que iba a hacerse la operación para recobrar la vista la semana antes de la boda. Y entonces, el día de la boda, decidieron que ese día se iba a quitar la venda de los ojos, para ver si había funcionado la cirugía o no. Entonces él ya estaba enfrente, esperando a que entrara su esposa, y le quitaron la venda, y abrió los ojos y la vio entrar. ¿Y saben qué dijo? "Eres más hermosa de lo que imaginé".

No tenemos ni idea de lo que nos espera. "Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han entrado al corazón del hombre, son las cosas que Dios ha preparado para los que le aman". Crece la anticipación en sus corazones de lo que viene. Si ustedes buscan en YouTube, pongan "Solid Joys en español"; es uno de los primeros proyectos que hice con Emanuel, y van a escuchar la voz de Manuel, por cierto, presentando el segmento, soldados de Jesucristo, y lo presentan en español. Busquen el 15 de junio —ojalá hubiera sido 15 de enero la fecha, pero es el 15 de junio—, y van a escuchar, o pueden leer, esto de John Piper: "Cuando Dios bendice a su pueblo, no lo hace como un juez reacio que es amable con un criminal al que halla despreciable —aunque haya algo de verdad en esa analogía—; lo hace como un esposo que demuestra afecto a su esposa. A veces decimos, bromeando acerca del matrimonio: 'Se acabó la luna de miel'. Pero eso es porque somos finitos, no podemos mantener el grado de intensidad y afecto de una luna de miel. Sin embargo, Dios dice que el deleite que Él tiene en su pueblo es como el de un esposo con su esposa. Al decir eso, está hablando de la intensidad del placer, la energía, la emoción, el entusiasmo y el deleite de una luna de miel. Él intenta plasmar en nuestro corazón aquello a lo que se refiere cuando dice que se regocija en nosotros de todo corazón. Además, con Dios la luna de miel no tiene fin: Él es infinito en poder, sabiduría, creatividad y amor, y se encargará de volvernos más y más hermosos, para siempre. Él es infinitamente creativo en pensar en cosas nuevas para que hagamos con Él, de manera que no hay aburrimiento por el próximo trillón de milenios".

Es lo que anticipa Isaías 62.

Una canción para terminar

Entonces quiero terminar con una canción que traduje —otra vez, está en el libro, de hecho, de escatología—, hablando de esta realidad. Y me encanta esta letra. Dice: "Es la historia del Hijo de Dios colgando en una cruz por mí". Pero lo termina con una novia, y un novio, y una boda junto a un mar de cristal: "Oh muerte, ¿dónde está tu aguijón?, porque estaría ahí cantando: santo, santo es el Señor. Esta es la historia de una novia vestida de blanco, esperando el día de su boda; la anticipación crece dentro de ella mientras su novio es coronado rey. Oh muerte, ¿dónde está tu aguijón?, porque estaré ahí cantando: santo, santo es el Señor. Santo, santo, santo, santo es el Señor Todopoderoso, el que era, y es, y habrá de venir. Esta es la historia de una novia de blanco cantando el día de su boda; todos juntos, los que eran y son, pueden estar delante de su Dios y cantar: santo, santo, santo es el Señor Todopoderoso".

Puestos de pie.

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