Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

Apocalipsis 13ApocalipsisNathan Díaz

El número de la bestia: 666

¿Qué significa el número 666 en la Biblia? Apocalipsis 13 no apunta a un chip, un código de barras ni a un personaje del futuro: seis es el número del hombre, y triplicado representa a una humanidad caída que se pone en el lugar de Dios. Nathan Díaz explica además el poder y el engaño de las dos bestias.

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Transcripción

Introducción: dos categorías de personas

… (La grabación comienza con el mensaje ya iniciado.) …capítulo 13. Vimos hace dos semanas Apocalipsis capítulo 12; después Roberto, el domingo pasado, habló acerca de Mateo 24 y las señales del fin, y eso, todo, está relacionado obviamente con lo que estamos viendo. Y ahora continuamos en nuestro estudio de Apocalipsis. Como ya decía Roberto, este es uno de los pasajes más famosos de todo el libro, porque contiene algunas descripciones un tanto extrañas y místicas con respecto a este personaje de la bestia —o, bueno, de la segunda bestia— y un número que los no cristianos conocen también. No necesitas ser cristiano y haber leído la Biblia para saber que 666 tiene una connotación oscura, satánica, y como que no quieres necesariamente tener nada que ver con ese número, ¿no? Y vamos a ver hoy cómo es esto: cómo podemos interpretar este pasaje de una manera que sea congruente con el resto de la Biblia y no tan especulativa, ni mística, ni imaginaria, porque es muy fácil, y empezamos a imaginar toda clase de cosas. Vamos a llegar a eso al final de este capítulo.

Pero todo eso está en el contexto… Recuerden, todo esto está en el contexto de que el libro de Apocalipsis nos ha estado mostrando el mismo concepto que leemos en Mateo 5, 6 y 7, y especialmente en el capítulo 7, que nos muestra que todo el mundo, todas las generaciones de humanos que han existido desde el principio, se dividen en dos categorías nada más. Sólo existen dos categorías, no hay más; la Biblia no nos da otra categoría. O eres de Dios, o eres enemigo de Dios. O eres hijo de Dios, o eres rebelde contra Dios, y por lo tanto serás condenado por Dios; y si eres hijo de Dios, serás salvo por Dios. Esas son dos categorías solamente. Dice: hay sólo dos puertas, dos caminos. O construyes tu casa sobre la roca, o construyes tu casa sobre la arena. No hay más categorías.

Y hay gente que piensa que está en una de esas categorías, que está en la categoría de los hijos de Dios. Pero dice Mateo 7 que en el día final Jesús, que será el Juez final, les dirá… Ellos van a decir: «Señor, en tu nombre sacamos muchos demonios, en tu nombre hicimos muchas cosas, milagros y toda clase de cosas». Y Jesús les va a decir: «Nunca os conocí». Entonces entendemos que podemos vivir fácilmente engañados con respecto a en cuál de las dos categorías estamos. Por eso es que tenemos que poner atención de cerca a la Palabra de Dios, para entender qué nos está diciendo sobre estas características. ¿Cómo sabemos si estamos acá o acá? ¿Cómo sabemos si somos hijos de Dios? ¿Cómo sabemos si somos enemigos de Dios? La Biblia es clara: nos da ejemplos, nos muestra cómo se ve la vida de una persona que vive para Dios, y de una persona que vive en rebeldía contra Dios, para hacer su propia voluntad en independencia de Dios.

Y este pasaje es uno de esos pasajes. Sí quiero que lo aborden desde este ángulo, porque es muy fácil meternos en la parte morbosa de los pasajes: «¿Y cómo está esto de la bestia, y las cabezas, y los cuernos? ¿Y qué es eso de una marca en la mano, en la frente?». Y queremos tener respuestas sobre cosas de las que realmente el pasaje no nos está dando las respuestas, y perdemos de vista lo que sí nos está tratando de decir.

Vamos a leerlo ahí y vamos a tratar de recorrerlo. Y he dividido este capítulo en tres secciones, o tres categorías. Hay dos bestias que se describen: una bestia del mar y una bestia de la tierra. Quiero que veamos el poder de la bestia, quiero que veamos el engaño de la bestia y, al final, el número de la bestia. Entonces, sí, vamos a ver, primero Dios, vamos a llegar a ese número y vamos a tratar de entender qué significa.

Lectura de Apocalipsis 13:1-10

Vamos a leer el versículo 1, que dice: «Me paré sobre la arena del mar, y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo. Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad. Y una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia, y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella? También se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y se le dio autoridad para actuar 42 meses. Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo. Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación, con todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo. Si alguno tiene oído, oiga. Si alguno lleva en cautividad, va en cautividad; si alguno mata a espada, a espada debe ser muerto. Aquí está la paciencia y la fe de los santos».

El contexto del capítulo 12

Esta es la primera parte: esta es la bestia del mar. Ahora, recuerden que venimos del capítulo 12, en el cual se nos mostró una descripción acerca del dragón y de esta batalla entre el dragón y la mujer, y el dragón y la descendencia de la mujer. Y veíamos que la mujer representa al pueblo de Dios, y el dragón representa a Satanás, y realmente esa es la batalla ahí. Y el hijo que tiene la mujer representa a Jesucristo. Y esa batalla se manifestó desde el Antiguo Testamento, y en el nacimiento de Jesús se intensificó todavía más esa batalla. Pero cuando Jesús murió y resucitó, tuvo una victoria final y decisiva sobre Satanás, que es descrita en los versículos 9 y 10 del capítulo 2. Entonces fue lanzado del cielo Satanás; ya no puede acusar a los hermanos delante de Dios. Ellos se gozan en esta derrota de Satanás. Sin embargo, Satanás persigue a la mujer y hace guerra contra ella, hace guerra contra la mujer, pero Dios la sustenta en el desierto. ¿Se acuerdan de todas estas imágenes? Bueno, eso es lo que está en el capítulo 12.

La bestia que sube del mar

Ahora vamos a estar leyendo acerca de la bestia. Y la bestia es, de acuerdo a este pasaje, realmente alguien que representa al dragón; o sea, alguien que está sobre la tierra, o que viene del mar. Y el mar en este caso, a lo largo del libro de Apocalipsis, representa siempre… el mar en Apocalipsis representa el lugar del mal, del caos, de donde sale la amenaza de rebeldía. Y creo que hay un paralelo —y lo vamos a encontrar en otras partes de Apocalipsis— con el abismo: el mar también es simbolizado como el abismo. De ahí surge el dragón, de ahí surgen sus huestes; vamos a leer que la gran ramera también está sobre el mar. En fin, o sea, el mar simboliza este estado de maldad y de caos que Satanás tiene sobre el mundo.

Entonces, ahora nos muestra… Ya que nos mostró detrás de la escena quién está realmente moviendo las cosas —es Satanás, y Satanás está influenciando, está haciendo guerra; ya ha sido derrotado, pero sin embargo él quiere hacer el mayor daño posible hasta el final—, ahora nos muestra la bestia. Ahora, esas son las imágenes súper extrañas que estaba describiendo Roberto, porque tiene siete cabezas y diez cuernos, y en sus cuernos diez diademas, y sobre sus cabezas un nombre blasfemo. Entonces, muy, muy extraño; una imagen que nos cuesta trabajo imaginarnos. Pero realmente, todos los que han estado aquí un tiempo, por lo menos un año, recuerdan que estudiamos el libro de Daniel. Estas imágenes en Apocalipsis 13 sí vienen del libro de Daniel, directamente de Daniel capítulo 7.

Daniel tuvo una visión. Puedes leerlo; es el capítulo 7, versículo 1, de Daniel. Puedes leer todo el capítulo —sería bueno, si quieres un poquito más de contexto—, pero se los voy a resumir. Básicamente, Daniel tiene una visión de cuatro bestias, y estas cuatro bestias representan cuatro reinos. La primera bestia representa el reino de Babilonia; la segunda bestia representa al reino medo-persa; la tercera bestia representa a Grecia, y esa bestia se divide en cuatro, lo cual proféticamente estaba hablando de Alejandro Magno y de cómo se dividió su reino. Y después de ahí surge el Imperio romano, y del Imperio romano surge otro cuerno pequeño que es todavía más terrible que todos los demás.

La visión de Daniel 7

Es un repaso; no tenemos tiempo de meternos nuevamente en Daniel 7, pero vean el versículo 19. Es la explicación de todas estas visiones. El versículo 19 de Daniel 7 dice: «Entonces tuve deseo de saber la verdad acerca de la cuarta bestia, que era tan diferente de todas las otras» —es la cuarta, Roma—, «espantosa en gran manera, que tenía dientes de hierro y uñas de bronce, que devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies; asimismo acerca de los diez cuernos que tenía en su cabeza, y del otro que le había salido, delante del cual habían caído tres; y este mismo cuerno tenía ojos, y boca que hablaba grandes cosas, y parecía más grande que sus compañeros. Y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos, y los vencía, hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino.

»Dijo así: La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de otros reinos, y a toda la tierra devorará, trillará y despedazará. Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará. Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo. Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin, y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios —es decir— servirán y obedecerán».

Ese es el contexto. Ahora, nuevamente, ahí está el mensaje de Daniel 7; pueden escucharlo, en donde entramos en más detalle sobre todos los simbolismos que hay aquí. Pero de ahí viene esta imagen. En Apocalipsis 13 tenemos una sola bestia que tiene las cuatro bestias de Apocalipsis… perdón, de Daniel 7. O sea, es una conglomeración —esa es una palabra—, un conglomerado de todos los reinos; o sea, representa el poder de todos estos reinos juntos. Y tiene estas mismas características: tiene cuernos, tiene diademas, diez cuernos y diez diademas. Y simboliza el 10 en el Apocalipsis algo completo: este es el número completo de la bestia, de su poder.

Y quiero que se acuerden de cómo es que el dragón también fue descrito de una manera muy parecida. En el versículo 3 del capítulo 2 se dice: «He aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra». Esta imagen también viene de Daniel 8, la de la cola arrastrando las estrellas. Entonces tenemos al dragón con siete cabezas, diez cuernos, siete diademas, y ahora tenemos a la bestia con siete cabezas y diez cuernos y diez diademas.

El Imperio romano y Nerón

Y bueno, la clave está… Recuerden que el reino está siendo representado en la cuarta bestia de Daniel 7: el Imperio romano. Ahora, ¿cuál era el imperio que estaba gobernando en el tiempo en que Juan escribió esta carta? El Imperio romano. Todas estas imágenes van a hacer alusión a lo que ellos estaban viviendo en ese momento. Tienen implicaciones futuras también, pero las primeras implicaciones son lo que ellos estaban viviendo ahí. Y entonces, el Imperio romano era el imperio que estaba en el poder en ese momento en particular.

Como vamos a ver en un momento, esta bestia que va a surgir de esta primera bestia —la segunda bestia, que va a empezar en el versículo 11— va a tener su primera representación en un emperador llamado Nerón. Nerón, que fue el emperador, probablemente, de toda la historia, uno de los peores emperadores que ha habido: de los más sádicos, crueles y violentos de toda la historia. Y ahí empezó la verdadera persecución sobre la iglesia cristiana en el Imperio romano. Sí, hay algo de eso que está aquí, que quiero que tengan en mente.

Y la idea de las diademas es la idea de soberanía, de autoridad. Es una autoridad limitada, prestada por Dios; pero ahí está, Dios se la da. Vamos a ver eso en un momento. El dragón es el que le da el poder; ¿lo ven? Le da el poder y su trono, y grande autoridad.

El poder de la bestia: la herida mortal

Ahora quiero que vean cuál es la descripción que nos da este pasaje sobre el poder de la bestia. ¿Qué es lo que describe aquí? «Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia». Ahora, esto también, nuevamente, es muy interesante. La mayoría ven aquí una alusión a lo que sucedió de hecho con Nerón. Nerón, en el año 68 después de Cristo, se suicidó. Estaba loco, realmente estaba loco. Se suicidó, pero nadie vio su cuerpo, y todos pensaban que nada más era un rumor eso de que se había muerto, y tenían la idea de que iba a regresar. Decían: «Nerón va a regresar; nada más anda escondido por ahí». Y llegó el punto en el que estaba tan loco que el mismo Senado romano se opuso a su emperador, a Nerón, y es cuando se suicidó. Entonces tenían la idea de que iba a regresar, iba a volver a tomar el Imperio romano, y que iba a haber como un regreso de Nerón.

Entonces, muchos piensan que aquí está esta alusión, de cómo tiene una herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada: es esta idea de que, aunque Nerón había cometido suicidio, iba a regresar. Sin embargo, eso no pasó. De hecho, sí se murió Nerón; sí se suicidó. Pero lo que sí sucedió —y esto es interesante— es que la manera en que el poder de Roma cambió en este punto fue cuando Nerón se suicidó. Esto fue un punto de crisis para el Imperio romano, y empezó a haber muchas divisiones y muchos problemas dentro del imperio. Pero más adelante, un romano, un general romano llamado Vespasiano, tuvo dos hijos, Tito y Domiciano, y entonces regresaron y volvieron a restaurar el Imperio romano. Entonces muchos piensan que todas estas imágenes son una alusión a lo que sucedió de hecho con el Imperio romano, en donde Vespasiano y Tito regresaron a restaurar el imperio después de que el principal murió por suicidio, y esa es la herida mortal a la que se refiere este pasaje.

Ahora, creo que hay dos aspectos aquí. No nada más la herida mortal… No creo que nada más se refiera a un aspecto político, sino también a un aspecto espiritual. ¿Cómo lo sé? Bueno, más adelante se vuelve a mencionar la herida mortal del dragón, y se menciona, en el versículo 14, que la herida que él tiene es una herida de espada. Y lo que es interesante es que esta herida de espada… Si pensamos en la imagen de la espada, el único que lleva una espada en el libro de Apocalipsis es, ¿quién? Jesús. Entonces, si lo queremos ver en el contexto de Apocalipsis, el que le inflige la herida es Jesús. ¿Y cómo podría infligir una herida Cristo sobre el poder y la autoridad de la bestia, de la misma manera que vimos en el capítulo 12? A través de su muerte y su resurrección. Una herida en la cabeza: nuevamente, Génesis 3:15, «tú le herirás en el calcañar, y él te herirá en la cabeza». Es una imagen de la victoria espiritual que Dios tiene sobre la bestia. Y a pesar de que existe esa victoria espiritual sobre la bestia, que es final y absoluta —en realidad Cristo ya venció a Satanás en la cruz y en su resurrección; ya ha sido derrotado—, pero el hecho de que todavía se le esté dando libertad.

Imagínense a los lectores de esta carta, pensando: «Bueno, dices que Satanás está siendo derrotado, que ha sido arrojado del cielo, pero nosotros vemos que nos persiguen, y que nos acosan, y que hay tribulación para nosotros los cristianos». Entonces, en la percepción de los cristianos viviendo en este contexto, para ellos parece como si esta herida mortal hubiera sido sanada, en el sentido de que Satanás sigue teniendo un grado de libertad aunque ha sido derrotado. Es una herida mortal, sí, lo cual significa que ya está derrotado final y decisivamente. Sin embargo, esta libertad y este tiempo que Dios le está dejando para seguir persiguiendo a la iglesia y atribulando a la iglesia, es como si esa herida fuera sanada.

Creo que, si lo vemos en el contexto de Apocalipsis, eso es lo que está sucediendo aquí. Está siendo representativo de lo que ha sucedido en toda la historia de la iglesia, desde el principio hasta ahora. Por eso muchos dicen: «¿Satanás vencido? Yo lo veo como que está muy bien y activo». Y ahí hay una paradoja aquí: sí ha sido derrotado, sí ha sufrido una herida mortal a través de su representante, aquí la bestia; sin embargo, sigue teniendo cierta libertad de autoridad sobre la tierra, de influencia. «Adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá luchar contra ella?».

Un poder político, limitado por Dios

Lo que quiero que empiecen a ver aquí es que este poder de la bestia se refiere a un poder político. Tiene poder sobre las naciones, tiene poder para hablar grandes cosas y blasfemias. Se le da autoridad por 42 meses. ¿Recuerdan eso en Daniel 7, que leímos, de «tiempo, tiempos y medio tiempo»? Es la misma idea aquí: 42 meses, tres años y medio; tiempo, tiempos y medio tiempo se refiere al periodo de tiempo de prueba y de tribulación para el pueblo de Dios. «Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo. Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos». Eso ya lo estamos leyendo en otras partes de Apocalipsis, y lo leímos en Daniel. «Se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación».

Ahora, creo que una cosa es esta bestia: creo que es una bestia que tiene poder político en la tierra. No sé si es una persona o es un sistema; no sabemos, o sea, es difícil contestar esa pregunta, porque —recuerden— es simbólico. No entendemos todos los detalles de lo que está aquí, pero es un poder político, sea como sea. Tiene autoridad sobre toda la tierra.

La otra cosa que entendemos —y esto sí es bien importante que lo vean— es este poder que tiene la bestia: ¿quién se lo da? ¿Quién se lo da? Dios se lo da. Y lo pueden ver claramente. Versículo 5: «También se le dio boca», y «se le dio autoridad». Versículo 7: «Se le permitió hacer guerra contra los santos». Después: «También se le dio autoridad sobre toda tribu». Vayan más adelante, versículo 14: «Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia». Versículo 15: «Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia». ¿Quién le da autoridad? Dios es el que dice: «Te doy permiso».

Es muy importante, hermanos, muy importante. ¿Por qué? Porque, ¿quién está en control? Las cosas pueden parecer terribles, y puede parecer que el mundo está deshaciéndose, que ya el crimen y la maldad… y que las cosas no funcionan como deberían. Y decimos: «Dios, ¿dónde estás? ¿Qué estás haciendo? ¿Estás en control, Dios?». Sí. La Biblia nos afirma una y otra vez que Dios dice: «Yo estoy en control. Yo pongo reyes y quito reyes, y yo decido quién está y quién no está, y ellos no van a hacer ni una cosa más de lo que yo les deje». Dios tiene un propósito para permitir que esta bestia política surja en el panorama mundial.

Y esto siempre ha existido, hermanos. Sí tiene un cumplimiento final, que se va a intensificar hacia el final, pero esto no es nuevo. Ha existido un sistema político que se opone al cristianismo y a Dios en la historia. Sí, 2000 años tenemos viendo esto; no es nuevo este concepto. Es algo que estamos limitando tremendamente si pensamos que sólo es futuro. Si sólo lo vemos como un evento que algún día va a pasar, no entendemos la profundidad de este pasaje. Está describiendo lo que hoy ya se ve: la bestia, el sistema político que está impulsado por Satanás, ya tiene poder y autoridad, ya está causando problemas en la tierra. Ya existen muchos países —por ejemplo, países islámicos— que persiguen a los cristianos, donde es penado con muerte ser cristiano. Tú dices que eres cristiano, te matan. Este es el tipo de oposición que muchos de nuestros hermanos y hermanas enfrentan en otras partes del mundo, y es algo de lo que se va a estar hablando en la conferencia de misiones.

La bestia hace guerra contra los santos

Número 3: el poder de la bestia es para perseguir a la iglesia. Y quiero que lo vean; es claro aquí: «Se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos». Este ya es el último periodo, la última etapa, que vamos a estar viendo en diferentes partes de Apocalipsis, donde justo antes de la venida de Cristo, justo antes de su juicio final, se le suelta a Satanás para que, de hecho, sí haga una guerra mundial contra los santos y los venza. Pero eso ya es justo al final, justo, justo antes de que regrese Jesús. Va a ser un periodo muy limitado de tiempo. ¿Se acuerdan del versículo 12 del capítulo 12? «Él ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo». Ya sabe que su tiempo está contado, ya sabe que ha sido derrotado, ya sabe que no importa lo que haga, va a perder. Sin embargo, hace este último intento de hacer el mayor daño posible. Dios se lo permite: hace guerra contra los santos, pero Dios lo vence. Esa es la imagen que vamos a estar viendo a lo largo del libro de Apocalipsis.

Ahora vamos a pasar… Vamos a regresar a este punto del libro de la vida y de la perseverancia de los santos del versículo 9 en un momento.

La bestia que sube de la tierra: el engaño

Creo que… Vean la bestia de la tierra; es la otra bestia. Aquí vamos a ver el engaño de la bestia, además, siendo descrito de una manera más explícita. «Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero». Ya no se ve tan mal; ahora parece como un cordero. «Pero hablaba como dragón». Entonces, esta ya tiene otro tipo de imagen. La bestia del mar es una bestia temible, es una bestia que ataca, que viene con todo, es súper agresiva. Pero la bestia de la tierra es una bestia que aparece de una manera mucho más sutil, mucho más fácil para que engañe.

Y quiero que piensen en esto: todo esto que va a venir aquí en los siguientes versículos tiene que ver con una parodia. ¿Qué es una parodia? Cuando tú imitas algo de una manera un tanto burlona, muchas veces; pero tomas algo que es real y haces una imitación, una copia. Y toda esta imagen que vamos a estar viendo aquí —desde el capítulo 12 también, con el dragón, pero estas dos bestias—, te empieza a mostrar Juan en estas visiones que realmente su propósito es engañar, y que para engañar lo que está haciendo es imitar todas las características de Dios. Las vamos a señalar en un momento —ahorita se los voy a poner aquí—, pero véanlas en el pasaje, a ver si las leen: ¿qué cosas se parecen a Dios aquí? Y otra vez: «Otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero». Esta idea de dos representantes, ¿se acuerdan? Ya lo vimos. «Pero hablaba como dragón. Ejerce toda autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió. Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase. Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es 666».

¿Quién es el anticristo?

Aquí, este… Ya leí esta imagen completa de la segunda bestia, pero nomás voy a señalar brevemente… No me quiero ir rápido aquí, porque hay tantas cosas que decir, pero quiero brevemente señalarles que esta segunda bestia es lo que muchos asocian con otro personaje que se llama el anticristo. Ahora, algunos de ustedes no saben esto, pero el anticristo, o la palabra «anticristo», no aparece en el libro de Apocalipsis. Nunca se menciona el anticristo en Apocalipsis; el anticristo surge de otras partes del Nuevo Testamento. Entonces, la razón por la que se considera que la bestia es el anticristo es por asociación, porque las descripciones son muy parecidas.

Por ejemplo, 1 Juan 2:18. Y quiero que piensen esto, y quiero que vean por qué es que yo hago tanto énfasis en que estos eventos no sólo son eventos futuros, sino eventos pasados y presentes: porque así es como Juan habla en relación al anticristo también. Juan dice: «Hijitos, es la última hora; y así como oísteis que el anticristo viene, también ahora han surgido muchos anticristos; por eso sabemos que es la última hora». O sea, ¿cuándo empezaron los últimos tiempos? Para Juan, ya él estaba en los últimos tiempos. Ya empezaron. ¿Ya sabemos por qué? Porque hay muchos anticristos. Y esa ha sido la característica a lo largo de 2000 años: han habido muchos anticristos. ¿Que va a haber uno final? Probablemente, sí. Pero no es una característica exclusiva del final; es una característica de toda la historia de la iglesia. ¿Hoy en día hay anticristos? Sí, hay anticristos. ¿Cuáles son?

Como dice 1 Juan 2:22: «¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo». Esa nos da una descripción. ¿Quieres saber qué es un anticristo, o quién es un anticristo? Si niegan a Jesús. Si niegan a Jesús, es la definición de anticristo. Y dice 2 Juan 1:7: «Pues muchos engañadores han salido al mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Ese es el engañador y el anticristo».

El hombre de pecado

Y Pablo, en 2 Tesalonicenses 2, también nos da una descripción. Aquí no usa la palabra «anticristo»; aquí usa un título que Pablo usa, que es «hombre de pecado». Así lo llama Pablo. Y en 2 Tesalonicenses 2 dice… Pongan mucha atención en este pasaje de 2 Tesalonicenses 2, porque van a ver el paralelo que hay con todo lo que estamos leyendo aquí en Apocalipsis 13. Dice: «Que nadie se engañe en ninguna manera; porque no vendrá» —no vendrá Jesús; o sea, está haciendo referencia a la segunda venida y al rapto de la iglesia; aquí Pablo dice: no vendrá— «sin que primero venga la apostasía, y sea revelado el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se exalta sobre todo lo que se llama Dios o es objeto de culto, de manera que se sienta en el templo de Dios, presentándose como si fuera Dios. ¿No os acordáis de que cuando yo estaba todavía con vosotros os decía esto? Y vosotros sabéis lo que lo detiene por ahora, para ser revelado a su debido tiempo. Porque el misterio de la iniquidad ya está en acción».

O sea, Pablo lo dice: ya este misterio de la iniquidad, del artificio, ya está operando, hoy, hace 2000 años. «Sólo que aquel que por ahora lo detiene, lo hará hasta que él mismo sea quitado del medio». Es decir, hay una restricción que tiene este espíritu del anticristo hasta ahorita, y esa restricción será quitada. «Y entonces será revelado ese inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuya venida es conforme a la actividad de Satanás, con todo poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, porque no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les enviará un poder engañoso, para que crean en la mentira, a fin de que sean juzgados todos los que no creyeron en la verdad, sino que se complacieron en la iniquidad».

Una trinidad falsa

Ahí les va. De acuerdo a lo que vimos aquí y acá, lo que estamos leyendo en el capítulo 13, el engaño de la bestia se ve así. Número 1: la bestia también, o este poder satánico también, es una trinidad. Y espero que hayan notado ese paralelo: está el dragón, está la primera bestia y la segunda bestia, que más adelante en el libro de Apocalipsis va a ser llamada el falso profeta. Entonces tenemos: dragón, la bestia y el falso profeta. Son tres. Y lo que es interesante es cómo funcionan, porque es el dragón el que envía a la primera bestia, y luego la segunda bestia, o el falso profeta, se dedica nada más a que glorifiquen a la primera bestia. Es parecido al Padre enviando al Hijo, y el Hijo dándonos al Espíritu Santo, cuya labor es glorificar al Hijo. Es la misma estructura: dentro de cómo funcionan entre ellos, es la misma estructura que vemos mostrada en cómo funciona la Trinidad de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Entonces, es una imitación.

El billete falso

Y quiero que piensen, porque esta es la estrategia de Satanás. ¿Alguna vez han visto un billete falso? Casi no hay en México. Pero, ¿qué hace un buen billete falso? O sea, ¿qué características tiene un buen billete falso? Se parece mucho al original, ¿no es cierto? Esa es la capacidad para engañar: parecerse lo más posible al original. Sí es como el original, pero con ciertas características que lo cambian completamente. Entonces, ¿cuánto vale un billete falso de 500 pesos? ¿Vale nada más 400 porque es falso? ¿Así funciona? No, no vale nada. Nada, absolutamente. Con una sola cosa que lo constituya como un billete falso, ya no tiene ningún valor. Pero los que los diseñan piensan: «Vamos a hacer todos los detalles lo más parecidos posible al original». Y se ponen a ver todas las cosas, hasta estas tiritas que llevan ahí; tratan de ver cómo imitar todo eso, para que, en el momento en que te lo den, si no te fijas con cuidado, tú digas: «Pues aquí está».

Entonces, el anticristo… el dragón, la bestia, el falso profeta, son una fuerza trinitaria. Lo pueden ver; nomás puse aquí algunos de los capítulos donde está explicado: el 4 y 5 describen la Trinidad divina, y el 2 y 3 describen la trinidad satánica. Número 2: ambos son heridos y sanados sobrenaturalmente. Pueden ver aquí una especie de parodia de la muerte y resurrección de Cristo. ¿No tiene? Recibe una herida, pero regresa. Piensan que está muerto, pero no estaba muerto. Y ahí, otra vez, está tratando de imitar a Jesús. Es la misma característica, y son las mismas palabras que se usan. Lo de «herida de muerte», «herida mortal», son las palabras que se usan en el capítulo 5; o sea, exactamente la misma descripción. Juan quiere que veamos el paralelo. Capítulo 5, versículo 6: «Miré, y vi en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado». Es la misma palabra. Aquí se traduce diferente, pero en el griego es la misma palabra que tenemos en el capítulo 13. Entonces, ahí se encuentra ese paralelo.

La marca en la frente y en la mano

Número 3 —y aquí hay un detalle muy importante; vamos a llegar a eso en un momento, eso del número de la bestia—: sólo quiero que vean brevemente la idea de la marca sobre la frente. Realmente no es una marca literal, como que vamos a ser marcados en la frente. Es simbólico de posesión, es simbólico de lealtad, es simbólico de a quién le perteneces. Y quiero que lo vean desde el libro de Deuteronomio. En Deuteronomio capítulo 6, versículo 8, existe esta idea; eso es lo que está imitando en el número de la bestia. Y esta es la característica. Dice —esto es, para los judíos, las palabras del Shemá—: «Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas». Esas palabras, dice el versículo 8: «Las atarás como una señal», ¿dónde? «En tu mano, y estarán como frontales», ¿dónde? «Entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas».

Sí hay un sentido… Ahora, esto es simbólico. Aquí es literal, en Deuteronomio, pero aquí en Apocalipsis es simbólico, porque representa la manera en que intelectualmente pertenecemos a alguien: intelectualmente entendemos las realidades acerca de Dios; en nuestra voluntad, en nuestro intelecto, estamos rendidos ante alguien para servirle. Pero no es nada más intelectualmente, sino también… Entonces, la frente simboliza eso, el intelecto, y la mano simboliza nuestras acciones. Entonces, ambas cosas están diseñadas para mostrar que tu vida le pertenece a alguien. Estás ahí para servir a alguien; le perteneces a esa persona; es tu amo. ¿O es la bestia, o es Dios?

Vean —esto sigue el próximo domingo—, pero vean los 144,000, en el capítulo 14: «He aquí el Cordero en pie sobre el monte de Sion, y con él 144,000 que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente». Entonces, eso está diseñado para contrastar con el nombre, el número de la bestia, en la frente de los que lo siguen a él. Entonces, ambos tienen seguidores con sus nombres en la frente.

El libro de la vida del Cordero

La otra cosa que sí quiero señalar aquí es que dice quién adora a la primera bestia: «todos los moradores de la tierra». Así se describe a los incrédulos en Apocalipsis: «todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo». Hay una categorización aquí que está en base, ¿a qué? A un libro. Y este libro aparece en varias partes de Apocalipsis, y al final, en el capítulo 20, aparecen como libros: los impíos están en libros, y este es un libro. Y en este libro existen los nombres.

Pero, por la manera en que está estructurado en griego, se debate cómo debería de estar armada esta oración. Así como lo tiene la Reina-Valera, dice: «en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo». Pero también se podría traducir: «en el libro de la vida del Cordero desde el principio del mundo», donde están los que no están escritos en el libro del Cordero desde el principio del mundo, el libro del Cordero que fue inmolado. Entonces, «desde el principio del mundo» podría estar modificando al Cordero que fue inmolado, o al libro. Cualquiera de las dos podría ser la traducción. ¿Cuál es la correcta? ¿Que es desde la fundación del mundo que el Cordero fue inmolado, en la fundación del mundo? ¿O nosotros estábamos en un libro desde la fundación del mundo, o desde antes de la fundación del mundo? ¿Cuál de esos dos es cierto? Ambos son ciertos.

Entonces, traduzcámoslo como quiera, porque las dos son ciertas. El Cordero fue inmolado desde la fundación del mundo, porque en el plan de Dios el sacrificio de Jesús ya era una realidad desde antes de que creara este mundo. Y eso lo pueden leer, si quieren ver más sobre eso: pueden leer 1 Pedro 1:18 al 20, que habla sobre ese concepto del Cordero que fue inmolado desde la fundación del mundo; en el plan eterno de Dios ya era una realidad. Pero también pueden leer cómo nosotros hemos sido inscritos en el libro de la vida desde antes de la fundación del mundo, en pasajes como Efesios 1:4 y 5.

Entonces, ambos son ciertos. Pero ambos señalan que Dios está en control, y que Dios tiene la iniciativa, y que Dios hace lo que Él quiere hacer, y que los que son escogidos lo son porque Dios nos puso ahí desde antes de que creara el mundo. «Yo ya escribí tu nombre en un libro, hijo. Estos son los míos». Es la realidad del consuelo de este pasaje: porque estamos en este libro. Es el libro de la vida. ¿Y por qué es de vida? Porque el Cordero fue inmolado; por eso tenemos vida, y por eso estamos en este libro.

Esas son todas las conexiones que existen dentro de este versículo acerca de la realidad de nuestra predestinación en el plan eterno de Dios. Hemos sido predestinados para vida eterna. Y la realidad del sacrificio de Jesús fue el plan de Dios. No es que Dios dijo: «¡Ay, híjole, ya pecaron! ¿Y ahora qué? ¿Como solución a este dilema, a este problema? Pues mi Hijo, pensé, podría ser una opción». No funcionó así el plan de Dios. Él, desde la eternidad pasada, ya tenía un plan. Nada sorprendió a Dios. Dios no se sorprendió de que Adán y Eva pecaran; Él ya sabía que iban a pecar. Él ya había planeado la redención del mundo desde antes de que creara el mundo.

Señales y milagros de imitación

La otra característica que tiene es clara: hacen señales y milagros. Y quiero que vean el paralelo que hay con Elías: Elías haciendo caer fuego del cielo. Pero Elías, ¿por qué hace caer el fuego del cielo? Porque quiere que adoren al verdadero Dios. Pero el falso profeta hace caer fuego del cielo no para que adoren al verdadero Dios, sino para desviarlos, desviar su atención del verdadero Dios. ¿Y se acuerdan de los magos de Faraón? Cuando ya Moisés, con su vara, la convierte en una serpiente delante de Faraón, ¿y qué dijeron los magos? «Ah, nosotros… Está bien, podemos hacer eso». Y ellos también hacen que las varas se hagan como serpientes. ¿Y qué pasa? La serpiente de Moisés se come a las otras. Pero ahí viene ese principio de Satanás: lo que hace Satanás es imitar. ¿Tiene poder? Sí, sí tiene poder. Pero todo lo que está haciendo es una imitación de lo que Dios hace. Y eso se ve desde las plagas de Egipto.

Y creo que es lo que está sucediendo aquí, cuando habla de que hace que la imagen de la primera bestia hable. O sea, hay algún tipo de… está haciendo que esta imagen… Nos dice la Biblia: «¿Por qué adoras esa imagen, si no te ve, y no habla, y no te escucha? ¿Por qué le hablarías a un pedazo de piedra, a un pedazo de madera?». Existen muchas partes del Antiguo Testamento donde hay una reprensión contra la idolatría. Dice: ellos no te escuchan. Pero, ¿qué está haciendo aquí la segunda bestia? Está contradiciendo esa idea, diciéndonos: «Y mira, sí puede hablar, sí te puede escuchar». Está dándole vida a algo; está haciendo aparentar que algo que realmente no tiene poder sí parezca que lo tiene, sí parezca digno de tu adoración: algo sobrenatural está pasando ahí. Entonces se impresiona la gente, ¿no?

No entendemos cómo va a pasar eso; no sabemos cómo se ve todo lo que está siendo descrito aquí. Pero la idea es que la segunda bestia está creando ilusiones para la gente, está creando fantasías de cosas que no son reales, para que crean el engaño de la primera bestia. El 424 describe más sobre eso también.

El propósito: la idolatría

Entonces, ¿cuál es el propósito de la segunda bestia? Muy sencillo. ¿Cuál es su propósito? La idolatría. Pero quiero que piensen en términos más amplios: ¿qué es la idolatría realmente? Idolatría es todo lo que nos distraiga de Dios. Todo lo que demande nuestra atención, que Dios debería de tener en nuestra vida, es idolatría. Pues no pienses nada más en ídolos; piensa en el dinero, trabajo, familia, carrera, reputación. Todas esas cosas pueden ser ídolos en nuestras vidas, porque son cosas que ocupan el lugar que Dios debería de tener. Y Satanás está feliz si tú te puedes enfocar nada más en tu trabajo y dedicarte a eso. Y tú puedes sentirte una excelente persona, pero si tu trabajo ocupa el lugar que Dios debería de tener, para él ya logró el propósito: convertirte en un idólatra.

Y ese es el propósito de esta segunda bestia. Lo único que quiere hacer es distraer a la gente, hacer que no volteen hacia Cristo, que no volteen hacia el mensaje del evangelio en Cristo Jesús. Es lo único que le importa. Y nuestra cultura tiene esas características de distracción. Vivimos para distraernos, vivimos para despejar nuestra cabeza y decir: «Lo que sea, pero nada más quiero divertirme, nada más quiero pasarla bien». Y ese es el engaño tan sutil que tiene la capacidad de hacer el falso profeta: cómo desviar la atención de la gente de tal manera que no pongan atención a lo que es realmente importante.

Un dominio universal

Vean además cuando decía, en el versículo 1, lo de la arena del mar: «Me paré sobre la arena del mar, y del mar una bestia». Esta idea del mar tiene que ver con la dimensión de su poder, de su dominio. Porque más adelante, en el capítulo 20, vamos a volver a encontrar esa descripción del mar: todas las naciones de la tierra, como la arena del mar, se unen a Satanás para hacer guerra contra Dios. Entonces, tienen un dominio que se extiende en toda la tierra. Y aquí lo describe: «Hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca». Entonces, tiene influencia en todo el mundo.

Entonces, parece ser que la primera bestia tiene poder político, y la segunda bestia tiene poder religioso, o en su filosofía, en lo que dice. Es la manera en que engaña a la gente, con lo que logra el propósito de Satanás sobre la tierra. Tiene cuernos. El Cordero es descrito con cuernos en el capítulo 5, versículo 6 —Jesús—, pero también esta bestia es descrita con cuernos, que representan su poder. También tiene autoridad sobre toda nación. Claro que entendemos que esta autoridad ha sido dada por Dios; la verdadera autoridad le pertenece a Dios, no a Satanás. Pero aquí es descrito como con influencia en todo el mundo, poder en todo el mundo.

Ahí están los pasajes que lo contrastan: de Dios, su autoridad y poder sobre toda nación, capítulo 5, capítulo 7; y la autoridad de la bestia, capítulo 13:7. Y también reciben adoración universal. En esa fórmula de cuatro —pueblo, nación, tribu, lengua— se habla de universalidad, de todos. Ya se describió cómo todos rinden adoración al Cordero, de todo pueblo, tribu, nación. Pero también aquí se ve que de todo pueblo, tribu, lengua y nación rinden adoración a la segunda bestia. Entonces, estas son las características que causan el engaño. Lo que es más popular no es lo que es correcto necesariamente. Y la pregunta que yo les hago hoy es: ¿cómo vive nuestra sociedad? ¿Vive para adorar a quién? ¿A la bestia? La mayoría de la gente vive para adorar a la bestia, a lo que la bestia representa, que es idolatría.

El número 666 y la especulación

Entonces, quiero terminar con este número, porque sé que todos están esperando escuchar eso: ¿qué significa 666? Bueno, en este punto, ambos, tanto Jesucristo como la bestia, tienen una manifestación final. Claro, uno es para victoria, y juicio, y triunfo, y reinado sobre la tierra; y la bestia, y el falso profeta, y el dragón tienen una manifestación final, pero para ser derrotados. Entonces, terminan en diferentes puntos, pero sí hay un punto final en el que son manifestados.

Estaba leyendo acerca del 666, y me encanta. Si quieren divertirse un rato, métanse, pongan 666 ahí en su buscador, y pueden leer toda clase de cosas. Había, en los ochentas, una especulación sobre quién era el anticristo, porque entró como presidente de Estados Unidos un presidente que se llama Ronald Wilson Reagan. Ya muchos de ustedes ya no saben ni quién era, pero era un actor que se convirtió en el presidente. Y alguien dijo, muy astutamente: Ronald tiene seis letras, Wilson tiene seis letras y Reagan tiene seis letras: 666. No sólo eso, sino que cuando se jubiló su dirección era 666 de la avenida… Y tiene poder político, y tiene influencia. Y no sólo eso, sino que el día que trataron de dispararle, adivinen a quién le pegaron… Pero no: a su secretario. ¿Y dónde le dieron la bala? En la cabeza. Y cuando lo llevaron al hospital, informó la prensa que se había muerto; y después: «No, fue un error, perdón, no se murió, sí está vivo, sí sobrevivió». Imagínense, para los que les encanta la especulación mística de estos pasajes, cómo encajó eso: «Y aquí está, capítulo 13. Es él, es el anticristo. Ahí está todo el cumplimiento de este pasaje; no podría ser más claro».

Claro que si tú te pones a buscar ese tipo de cosas, ¿saben cuántas cosas van a encajar con el 666? Miles de cosas. Puedes hacer inclusive que Barney, el dinosaurio morado… Hay una fórmula para hacer que el nombre del dinosaurio morado equivalga a 666. Entonces, algo que no te guste, te aseguro que hay una manera de hacerlo 616: «Sí, ya ves, es de Satanás, eso es malo».

Y yo crecí… Yo crecí con un sentido de especulación sobre esto: ¿qué será este número? Porque, ¿cómo van a hacer que no puedan comprar ni vender? Y al salir la tecnología, como que empezó a crecer todavía más la especulación, porque: «Ahora ya está: los códigos de barras». Es un código ahí medio secreto, en el que sería muy fácil ocultar el número 666. «Si te ponen un código de barras en la mano, en la frente… ¡ajá! Sí, dices, ya la tecnología ya llegó a cumplir Apocalipsis 13». Y todavía sale más tecnología: hay unos chips que están desarrollando, ¿y saben dónde los van a poner? Te los van a implantar en la mano, y eso es lo que va a hacer que puedas comprar o vender. O la otra opción que dicen es que te lo pueden poner en la frente. Entonces, de pronto, imagínense cómo explotó ese tema de… yo lo llamo un poco como morbo: «¡Ya, ahí encontramos cómo se cumple Apocalipsis 3!».

¿Qué entendieron los primeros lectores?

Pero recuerden a quién fue escrito este libro. ¿A quién fue escrito el libro de Apocalipsis? A siete iglesias que existían en el primer siglo. Como la pregunta primera de hermenéutica que tenemos que hacer es: ¿cómo habría entendido la audiencia original lo que estaba leyendo? Era para ellos; sí, era para ellos. ¿Y cómo lo habrían entendido? Ellos estaban sufriendo discriminación. De hecho, justo, justo este es el momento de mayor persecución, donde se está desatando la mayor persecución hacia la iglesia, cuando se escribió este libro, alrededor del año 90 después de Cristo.

Y quiero que vean que hay algunas pistas aquí acerca de todo esto. Ya vieron cómo hay algunos paralelos con Nerón, y a lo mejor los lectores originales habrían pensado en Nerón cuando se está hablando de la bestia y de todas estas características que describe. Pero esto del nombre blasfemo que tiene la bestia sobre sus cabezas, un nombre blasfemo… Recuerden que César, para los cristianos, es el nombre blasfemo: el nombre del César, porque era el nombre que era usado para amenazar a los cristianos. Y decían: «Tú puedes adorar al dios que tú quieras, siempre y cuando…». Porque el Imperio romano tenía una diversidad de religiones y de culturas y todo. Entonces, lo que querían ellos hacer era unificar el reino, y la mejor manera de unificar el reino era decirles: «Tengan la religión que quieran, pero tienen que todos adorar al César». Entonces tenían a sus sacerdotes, tenían a sus promotores dentro de las diferentes provincias del Imperio romano, para promover el culto al César.

Una marca de discriminación económica

Y entonces, lo que era tan amenazante para los cristianos y para su economía era que, si tú no participabas en estas cosas… Y tú pertenecías a ciertos sindicatos y ciertos gremios, de acuerdo a tu profesión. Entonces, si eras carpintero, por ejemplo, pertenecías a un gremio de carpinteros, y si tú no participabas en sus fiestas paganas, entonces se iba a ver grandemente afectada tu capacidad de poder ejercer tu profesión. Es este tipo de opresión el que tenían los cristianos que estaban leyendo esta carta. Pues imagínense cómo ellos se habrían sentido cuando leen que esta bestia los marca en la mano derecha o en la frente, para que no puedan comprar ni vender si no tienen el número de la bestia en sus frentes o en sus manos. Ellos deben decir: «Claro: si tú le perteneces a la bestia, entonces tienes el favor de este imperio; y si tú no le perteneces a la bestia, si tú le perteneces a Dios y te rehúsas a servir a la bestia, entonces vas a ser discriminado».

Y eso ha existido en toda la historia de la iglesia, hermanos. Y nosotros, a lo mejor en menor grado, lo hemos experimentado aquí en México, pero en todo el mundo se experimenta discriminación hacia los cristianos por su fe, y muchas veces tiene repercusiones económicas. Entonces, creo que eso es a lo que se refiere esta marca. No es una marca solamente del futuro; no es una marca de tecnología.

La gematría y César Nerón

Hay una interpretación que dice que… y la razón por la que 666… y vamos a ver eso: ¿por qué es 666 el número? Hay algunos que dicen que es el 666 porque existía en el tiempo antiguo una cosa que se llama gematría. Y la gematría simplemente era el asignarle un valor numérico a cada letra del alfabeto. Entonces, si tú… o sea, yo me llamo Nathan; entonces la N tiene un valor numérico, la A tiene un valor numérico, pues, y al final sumabas todos sus números, y al final te da un número, que sería tu número. Entonces, muchos, muchos que interpretan este pasaje dicen que si tú haces una transliteración del griego al hebreo de César Nerón, equivale a… adivinen qué. Entonces, para muchos eso soluciona este enigma del 666: porque en la gematría, el nombre de César Nerón, transliterado del griego al hebreo, equivale a 666.

Sin embargo, yo no creo que esa es la respuesta. Creo que es más profundo, que no se limita a Nerón; creo que hay algo más aquí. Recuerden que los números tienen un simbolismo más profundo, y Juan no está haciendo un acertijo aquí, como diciendo: «A ver si pueden adivinar de quién estoy hablando». Fíjense cómo lo pone. Dice: «Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia». Ahora, no es un acertijo. ¿Por qué? Porque da la respuesta y nos dice cuál es el número. Dice: «Es número de hombre». Ahí está la primera clave: el número es el número de hombre. También una manera de traducir esto podría ser: es el número de la humanidad; es la misma palabra. «Y su número es 666». Y ya nos da una respuesta; es todo lo que tenemos que saber. No hay nada que descifrar aquí. Ya nos dijo Juan: el número de la bestia es el número de hombre; el número es 666.

Seis: el número del hombre

Nada más les voy a mostrar brevemente qué es lo que creo que está sucediendo. Número uno: ¿recuerdan el sexto sello, la sexta trompeta? Vamos a llegar más adelante a la sexta copa. Todos los sextos de los juicios representan juicio de Dios sobre la humanidad. Esta es una pista. El séptimo representa el juicio final, en el que Jesús ya viene a reinar y ya tiene una victoria final. Entonces, 7 representa a Dios; 6 representa, ¿qué? Al hombre. Piénsenlo; desde Génesis lo tenemos. ¿En qué día fue creado el hombre? El sexto día. ¿Y en qué día descansó Dios? ¿Cuál es el día de Dios? El séptimo. Son números que representan conceptos: el número de Dios es siete, el número del hombre es seis.

Lo único que está tratando de decir… Y siete simboliza perfección, representa perfección. Entonces, ¿qué simboliza 6? Imperfección. Es este deseo de perfección y no lograrlo: te quedas corto de la perfección, no tienes lo que Dios demanda de ti. Y en general representa una humanidad caída, una humanidad rebelde, una humanidad que no quiere tener nada que ver con Dios, que quiere independencia de Dios. Eso es lo que representa el 6. Y recuerden lo que les dije acerca de esta trinidad satánica: esa es la razón por la que es triplicado el 6, porque la trinidad satánica es representada en tres seises. Es como una perfección de imperfección; es lo que representa el número 6 aquí.

Les doy nada más un resumen. El número de la bestia representa un número trinitario, un número impostor, que no es lo real; es algo que trata de hacerse lo real, pero no es lo real. También representa algo incompleto, algo imperfecto, algo caído. También representa algo que ha sido juzgado y condenado por Dios. En la antigüedad, esta misma palabra del sello se usaba con los romanos: así es como marcaban a sus esclavos, por pertenencia: «Este es mío». Y los marcaban en la mano, en la frente. Y es la misma palabra para el sello del emperador; es el sello de aprobación: «Ustedes son aprobados por la bestia, ustedes son de los nuestros».

El humanismo en su máxima expresión

Representa toda la influencia, todo el poder del humanismo. O sea, 666 es hombre, hombre, hombre: es el más alto nivel de humanismo que puede existir, donde el hombre es todo lo que importa. «Yo soy todo lo que importa; la humanidad es todo lo que importa; Dios no me interesa». Es quedarse corto. Es lo que representa: lo que el hombre es capaz de crear, lo que el hombre es capaz de producir, como la torre de Babel, como todo lo que hemos leído a lo largo de toda la narrativa bíblica, que muestra la incapacidad del hombre de agradar a Dios. Lo que dice Romanos 3: «No hay justo, ni aun uno; no hay quien conozca a Dios, no hay quien haga lo bueno». «Por cuanto todos pecaron, y han sido destituidos de la gloria de Dios». Todos estamos en el mismo nivel delante de Dios.

Y todo el enfoque y toda la influencia en nuestro mundo está en poner al hombre al centro. Y véanlo en las películas, véanlo en la literatura, véanlo en las noticias: el hombre es lo más importante para nosotros. Nosotros somos nuestros propios ídolos. Lo último que está en el radar de nuestras mentes, y de nuestros negocios, y de nuestro entretenimiento, es Dios. Lo último. Eso está siendo representado en el número 666: la influencia de los políticos, la influencia de los músicos, la influencia de los actores, de los empresarios; todo lo que tiene que ver con poner al hombre como lo más importante.

¿A quién perteneces?

Yo nomás quiero que piensen en esto, porque yo, al estar meditando sobre este pasaje… Y bueno, miren, hermanos, a lo mejor querían que esto fuera un poquito más místico, la respuesta, pero es muy simple: estamos rodeados de la influencia de este número. Está en todas partes, y nosotros somos grandemente tentados a formar parte, ¿no es cierto? Es tan tentador distraernos de lo que Dios quiere para nuestras vidas.

Y estaba pensando en algunas preguntas que leía. Tus pensamientos y acciones —recuerdan, la frente y la mano representan nuestros pensamientos, nuestro intelecto, y nuestras acciones—, tus pensamientos y tus acciones, ¿le dicen a otros a quién perteneces? O sea, es un revelador, ¿no es cierto? O sea, lo que está en nuestra mente y lo que hacemos muestra en dónde está nuestra lealtad, quién es nuestro amo: Dios o la bestia, Dios o Satanás, Dios o el dragón. Lo que yo pienso y lo que yo hago muestra quién es mi amo. ¿Es posible profesar que perteneces al Cordero, y pensar y actuar como el dragón? ¿Hasta qué punto nos estamos conformando a este mundo? ¿Hasta qué punto consideramos lo que Pablo dice en Romanos 12:1 y 2: «No os conforméis a este siglo», sino renueven su mente, su mente, para no conformarse al mundo, para ser diferentes, para actuar como Aquel a quien le pertenecen?

Tres llamados

Entonces, tres cosas les voy a decir acerca de lo que creo que este pasaje nos está animando a hacer. Número uno: orar por gracia para reconocer a las bestias de Satanás y su influencia en nuestro mundo actual. Oremos constantemente: «Señor, ayúdame a reconocer, por tu gracia, la influencia de Satanás en este mundo, y las cosas que no te agradan, y las cosas que muestran al mundo que no estoy siendo leal a ti». Número 2: arrepintámonos de todas las maneras en que pensamos, hablamos y actuamos que surgen de un corazón egoísta y bestial. Es una buena descripción, ¿no? Tengo un corazón, un corazón bestial, que refleja las características de la bestia, que reflejan rebeldía contra Dios. Y número 3: confiemos en el Cordero. Ahí está lo real; ahí está la razón de nuestra existencia: en Él y en lo que Él ha hecho por nosotros. Que su nombre sea el nombre que está sobre nuestras frentes y nuestras manos. Y es lo que vamos a continuar viendo el próximo… domingo.

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