Apocalipsis 12ApocalipsisNathan Díaz
La batalla de la mujer y su Hijo contra el dragón parte 2
¿Quién es la mujer de Apocalipsis 12 y qué significa el río que el dragón arroja de su boca? En esta segunda parte, Nathan Díaz explica que la mujer representa al pueblo escogido de Dios y que el río simboliza el engaño de Satanás, ya derrotado en la cruz. La iglesia es probada, pero sostenida y protegida.
Escuchar el audio de esta predicación →
Transcripción
Repaso del miércoles
… (La grabación comienza con el mensaje ya empezado). Este tiempo que pasamos juntos para meditar en la Palabra… Pronto vamos a estar haciendo una nueva serie con los que estamos los domingos preparando, estudiando cómo estudiar la Biblia y cómo entenderla correctamente, y cómo predicarla correctamente. Y queremos juntos animarnos en ese ejercicio constante de mejorar como maestros y estudiantes de la Biblia. Y entonces vamos a estar próximamente viendo una nueva serie; pero mientras empieza esa serie, vamos a empezar el próximo miércoles.
El próximo miércoles aprovechamos este tiempo para repasar algunas cosas que vemos el domingo. Y la razón por la que me tomo este tiempo es porque por lo regular hay muchas más cosas que decir que las que digo. Entonces tengo que resumir, ir acortando cosas, para mantenerme dentro de una hora, más o menos, en promedio, que dura un sermón el domingo, y no pasarme de eso lo más posible. Entonces, este tiempo el miércoles nos permite expandirnos un poquito, a veces, en algunos temas que quedan pendientes.
Y muchos de ustedes se han acercado y han estado platicando conmigo de todo lo que van entendiendo de lo que hemos estado viendo. Algo que me sorprende a veces es cómo la gente más nueva a veces es la que mejor entiende, y hay gente que lleva más tiempo que es la que menos entiende. A veces se da esa dinámica; pero eso es mi experiencia hasta ahorita, de platicar con ustedes. Y gracias a Dios, porque también me ayuda a ver qué puntos no están claros, a veces nos hace falta ahondar un poquito más.
La mujer vestida del sol
Y esa es la gráfica que vimos el domingo pasado. Estamos viendo Apocalipsis 12. Y, claro, es un panorama complicado, y obviamente simbólico. Aquí teníamos a esta mujer con una corona de dos estrellas, que está vestida del sol, que tiene la luna debajo de sus pies. Y entonces veíamos de dónde viene esa simbología que usa Juan aquí en Apocalipsis 12, y veíamos que realmente esa simbología viene de Jacob y sus doce hijos. Son exactamente las imágenes que tuvo José cuando soñó acerca de la adoración, de que se iban a postrar delante de él. Y esa era la imagen: Jacob era representado por el sol, Raquel por la luna, y las dos estrellas eran los doce hijos.
Y veíamos cómo de ahí se desarrolla la idea de que la mujer representa realmente al pueblo escogido de Dios. El pueblo escogido de Dios está representado en esta mujer. Fue representado en los 144,000, fue representado en el templo, fue representado en los dos testigos, y ahora en la mujer. Y todos tienen estas mismas características, que son protección divina de Dios y también ataque de parte del enemigo hacia los hijos de Dios. Comparten las mismas características. Por eso creo que, cuando se trata de crear diferentes categorías para cada uno de estos grupos, en vez de ayudarnos, perjudica nuestro entendimiento.
Si tú quieres que los 144,000 sean un grupo diferente a los dos testigos, bueno, lo mismo les pasa a los dos: los dos son protegidos por Dios por un tiempo, y los dos van a recibir un ataque de parte de Satanás. Igual que la mujer: la mujer también es protegida por Dios por un tiempo, y recibe un ataque de parte de Satanás por un tiempo.
El juicio de Satanás en tres etapas
La imagen de Satanás tirando una tercera parte de las estrellas del cielo, el dragón: veíamos que tiene varias cosas que podría estar significando. Una podría ser la rebelión original de Satanás, en donde se lleva una tercera parte de los ángeles junto con él, claro. Y entonces aquí estaría, en esta primera sección, de acusador, de engaño, de este primer juicio. Entonces vemos el juicio de Satanás en tres etapas: el primer juicio, en la primera creación; el segundo juicio, en la primera venida de Jesús; y el tercer juicio, en la segunda venida de Jesús, donde será finalmente derrotado para siempre. Entonces, esas son las tres etapas que creo que nos narra Apocalipsis, y las vamos a estar viendo desarrolladas en todo el libro.
Pero lo más importante que quería que vieran es que en esta segunda etapa, en la que Satanás es juzgado por Dios, está esta derrota definitiva que se dio con Jesús en la cruz. Cuando Jesús murió y resucitó, en la cruz fue una derrota tajante, definitiva, predicha en Génesis 3:15, cuando Dios le dijo a la serpiente: «Tú le herirás», a la simiente de la mujer, «en el calcañar», y la simiente de la mujer le herirá en la cabeza. Eso se cumplió en la primera venida de Jesús, cuando Él vino a morir y resucitar por nosotros.
Y todos estos pasajes que tienen aquí —Lucas 10, Juan 12, Mateo 12, Marcos 3, Colosenses 2, Romanos 8, Efesios 1, todos estos pasajes, 1 Juan 3:8; los leímos el domingo— todos hacen referencia al triunfo que representa cuando Jesús vino, murió y resucitó: el triunfo que representa sobre Satanás, la manera en que eso restringe su poder, la manera en que eso lo ha atado para no engañar más al pueblo de Dios, por lo menos en un sentido, en cuanto al evangelio. Los que han creído en Cristo Jesús ya no son condenados más por Satanás, el acusador.
Lanzado fuera el acusador
Y esa era la promesa que surge en los versículos 10 y 11, ¿se acuerdan? Dice: «Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio…» —y aquí es por esto que sabemos que es la primera venida lo que nos da este poder—, «porque ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte».
Les expliqué esto el domingo, pero después de una conversación que tuve con ustedes, me di cuenta de que puedo aclarar este punto un poquito más. Lo que creo que está aquí siendo mostrado es que el acceso que Satanás tenía a la corte divina en el cielo —como hablamos en Job, se nos viene… se presenta delante de Dios y dice: «¿Ya viste al hermano? ¿Ya viste lo que está haciendo? ¿Ya viste que sólo te sirve porque tú le das cosas?»—, ese acceso Satanás ya no lo tiene. Ha sido lanzado del cielo; fue lanzado ya del cielo. Ya no tiene el acceso. ¿Por qué? Porque Cristo ya murió y resucitó, y el acusador de los hermanos ha sido derrotado. No puede acusarnos más. ¿Nos puede tentar? Sí. ¿Nos puede atacar? Sí. Pero no nos puede acusar; eso sí no lo puede hacer ya. ¿Por qué? Porque lo hemos vencido por medio de la sangre del Cordero.
Entonces, creo que hay una diferencia aquí que está tratando de mostrarnos Juan, en el tipo de restricción que existe sobre Satanás después de que Jesús se manifestó en la carne. Algo pasó con Satanás; algo lo golpeó y lo derrotó de una manera decisiva en ese momento de la historia. Vamos a leer sobre eso en Apocalipsis 20, descrito como que Satanás es atado; es el otro ángulo a través del cual se va a ver este mismo evento. Satanás no tiene más poder sobre la iglesia, porque la iglesia de Dios, como dice Mateo 16: «Esta es mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella».
Entonces, no puede contra la iglesia de Cristo; no tiene el poder para derrotarnos. Ha sido vencido ya, y ha sido vencido, no hay más. Tenemos las herramientas, como dice Efesios 6, la armadura de Dios, para pelear contra Satanás, y él no puede vencernos, porque Dios nos ha dado todo lo necesario en Cristo Jesús para ganarle. Entonces, no debemos de vivir en temores. Esa es la fuerza de este pasaje; es la fuerza de Apocalipsis 12: es el poder que viene a la iglesia a través de la sangre de Cristo Jesús para hacer guerra contra Satanás.
El dragón persigue a la mujer
Ahora, eso está siendo descrito otra… Recuerden, Apocalipsis 12 describe el mismo evento desde tres ángulos diferentes, y el último ángulo empieza en el versículo 13, que dice que «cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra». Y me encanta: es casi como si estuviera escribiendo: «¿Qué pasó?», y… ¡la tierra! Ya. Es la clase de poder y dominio que Dios tiene sobre él, como para aplastarlo tan rápido, como para que, ya para cuando reacciona, ni se dio cuenta de cómo pasó todo. Pero ahora ya está en la tierra. Cuando se da cuenta de que ha sido arrojado a la tierra, «persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón. Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila» —ya leímos de dónde viene esa imagen del desierto, cuando Israel estaba en el desierto—, «para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo».
Por eso esa imagen de tiempo, tiempos y un…, limitado el tiempo, viene justamente del periodo de prueba para Israel en el desierto, donde es probado y sustentado. Ambas cosas son reales para Israel en el desierto, y lo mismo que es cierto es verdad para la iglesia durante esta época entre la primera y la segunda venida. Entonces, no creo que represente tres años y medio; creo que representa todo el periodo de la iglesia, de prueba y de sustento de parte de Dios.
«Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuese arrastrada por el río. Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón había echado de su boca. Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo». Nuevamente, la misma referencia a los que están en el templo, la misma referencia a los dos testigos, la misma referencia a los 144,000: es la misma referencia de la mujer y su descendencia. Otro ángulo para hablar de la iglesia, los escogidos de Dios, los santos.
El río que sale de la boca del dragón
Ahora, lo que me brinqué el domingo —me lo brinqué por falta de tiempo solamente— es qué simbolismo tiene el río, este río que arroja el dragón, o la serpiente, de su boca. Y la imagen es esta: el dragón saca un río de la boca para ahogar a la mujer, pero Dios protege a la mujer al abrir la tierra, que absorbe el río, la tierra. Nuevamente, si no tienen el contexto del Antiguo Testamento, esta imagen es un poco extraña y difícil de entender. Pero con el contexto del Antiguo Testamento tenemos lo que creo que está sucediendo aquí.
Entonces, vean lo que dice —y esto es importante— el canto de Moisés, Éxodo 15. Y es importante porque ya ha sido mencionado en Apocalipsis: el canto de Moisés representa la victoria de los santos. En el capítulo 5, me parece, es cuando se menciona el canto de Moisés. Entonces, lean Éxodo 15, versículo 12. El 15:12 dice: «Extendiste tu diestra; los tragó la tierra». Entonces, ¿de quién está hablando el canto, en quiénes, cuando dice «extendiste tu diestra y los tragó la tierra»? En los egipcios. Los egipcios vienen atrás de los judíos.
Del éxodo a la cruz
Ahora, recuerden que cronológicamente la imagen es clara aquí. Recuerden la primera y la segunda venida. La primera venida es representada por la salida de los judíos de Egipto; eso es lo que representa la primera venida de Cristo. Es nuestro triunfo sobre la esclavitud al pecado: Cristo vino para darnos libertad del pecado. En la historia de Israel, eso está simbolizado por los judíos, esclavos de los egipcios, siendo liberados por medio de la sangre del cordero, la manera de no morir. Y esa noche, la noche de la décima plaga, es la noche en que los judíos salen.
En el proceso de salir, salen los egipcios persiguiéndolos, ¿se acuerdan? Persiguiendo a la mujer, si quisiéramos usar el lenguaje de Apocalipsis 2. Entonces salen persiguiendo. ¿Qué pasa? Y llegan, y parece que ese es el obstáculo que Satanás ha puesto para su pueblo: es un mar, se llama el mar Rojo, que está ahí enfrente de ellos. No pueden cruzar. ¿Y qué hace…? Imagínense la desesperación que entró en ese momento en los judíos, que acaban de salir de Egipto, y llegan, y ven el mar, y dicen: «¡Ahora cómo cruzamos!». Se ven en una situación imposible. ¿Qué hace Dios? Abre el mar para que ellos pasen en seco. Y después de que ellos pasan en seco, entonces llegan los egipcios y son destruidos por esa agua.
Esa es la imagen aquí: «la serpiente arroja de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuera arrastrada por el río». Sin embargo, Dios la protege y ayuda a la mujer: la tierra abre su boca y traga el río que el dragón había echado de su boca.
Un río de engaño
Aquí, la boca, lo que sale de la boca, en Apocalipsis representa lo que proclamamos, lo que decimos, el testimonio que damos. De Jesús sale una espada de su boca, porque es el juicio que viene proclamando en su segunda venida. Pero aquí el dragón saca agua, un río, de su boca. ¿Qué significa eso? Bueno, significa, creo, que Satanás hace un intento de engañar a la iglesia. Representa un engaño; representa la manera en que está tratando de engañarnos con sus mentiras. Sin embargo, ¿va a permitir eso Dios? Satanás no engañará a su iglesia. Recuerden: la mujer representa al pueblo escogido de Dios, al verdadero Israel; eso es lo que representa esa mujer. Y entonces Dios no permitirá que sea arrastrada por ese río; Dios no permitirá que sea engañada. Va a prevalecer. Nuevamente, es ese mismo tema surgiendo aquí.
La tierra que traga a los enemigos de Dios
Y vean cómo a lo largo de la Biblia esta imagen del río, y de la tierra, y del juicio de Dios usando la tierra para atacar y juzgar a sus enemigos, es recurrente. En Números 16:31 y 32 leemos acerca de la rebelión de Coré. Coré se rebela contra Moisés y arrastra a unos cuantos con él, y dice: «Y aconteció que cuando terminó de hablar todas estas palabras, la tierra debajo de ellos se partió, y la tierra abrió su boca y se los tragó a ellos y a sus casas, y a todos los hombres de Coré con todos sus bienes». La tierra simboliza aquí el juicio de Dios siendo usado contra los enemigos de Dios. Tiene poder sobre Satanás; Dios tiene poder sobre sus mentiras y sobre sus engaños, para que la iglesia prevalezca. Salmo 106:17: «La tierra se abrió y tragó a Datán, y se cerró sobre el grupo de Abiram».
Y vean esta imagen; ahora nomás quiero que vean que esta imagen es una imagen constante en el Antiguo Testamento. Salmo 32:6 dice: «Por eso, que todo santo ore a ti en el tiempo en que puedas ser hallado; ciertamente, en la inundación de muchas aguas, no llegarán estas a él. Tú eres mi escondedero; de la angustia me preservarás; con cánticos de liberación me rodearás». Entonces, la imagen a lo largo del Antiguo Testamento es que el agua nos persigue, pero Dios nos protegerá del agua que nos persigue, porque somos sus hijos.
Salmo 74, versículo 13, dice: «Tú dividiste el mar con tu poder; quebraste las cabezas de los monstruos en las aguas. Aplastaste las cabezas de Leviatán; lo diste por comida a los moradores del desierto. Tú abriste fuentes y torrentes; tú secaste ríos inagotables». El poder de Dios sobre… a sus hijos, para protegerlos. Isaías 51:9: «Despierta, despierta, vístete de poder, oh brazo del Señor; despierta como en los días de antaño, en las generaciones pasadas. ¿No eres tú el que despedazó a Rahab, el que traspasó al dragón?». Existe la imagen del dragón en Isaías. «¿No eres tú el que secó el mar, las aguas del gran abismo; el que transformó en camino las profundidades del mar para que pasaran los redimidos?». ¿Ven de dónde viene toda esta imagen que está usando Juan en Apocalipsis 12? Ezequiel 29:2 dice: «Hijo de hombre, pon tu rostro contra Faraón, rey de Egipto, y profetiza contra él y contra todo Egipto. Habla y di: "Así dice el Señor Dios: He aquí, estoy contra ti, Faraón, rey de Egipto, el gran monstruo que yace en medio de sus ríos, que ha dicho: Mío es el Nilo, yo mismo me lo hice. Pondré garfios en tus quijadas, y haré que se peguen los peces de tus ríos a tus escamas; te sacaré de en medio de tus ríos, con todos los peces de tus ríos pegados a tus escamas"». Ezequiel 32, versículo 2, dice: «Hijo de hombre, eleva una elegía por Faraón, rey de Egipto, y dile: "Parecías un leoncillo de las naciones, pero eras como el monstruo de los mares; prorrumpías en tus ríos, enturbiabas las aguas con tus pies y ensuciabas sus ríos". Así dice el Señor Dios: Extenderé sobre ti mi red con compañía de muchos pueblos, y ellos te alzarán en mi red».
El mar en Apocalipsis
Entonces, ven esta imagen. El agua, el mar, en Apocalipsis va a tener una simbología muy importante, porque esa simbología va a representar el juicio de Dios, va a representar desorden, va a representar lo desconocido, que era lo que representaba para los antiguos. Y de ahí va a surgir el gran dragón, y esa es la herramienta también que usa contra la iglesia. De hecho, el capítulo 13… Si se quieren adelantar, empiecen a leer el capítulo 13, porque van a ver dónde está la bestia, de dónde surge la bestia: surge del mar. Y no es casualidad que al final de Apocalipsis dice: «No habrá más mar». Me estoy adelantando un poquito, pero quiero que vean cómo estas imágenes van todas juntas; están apuntando a una misma dirección.
La iglesia, el pueblo de Dios
La historia de la redención del pueblo de Dios empezó desde Génesis 3:15, la promesa. Y a lo largo de todo el Antiguo Testamento venían creyendo en esas promesas. Ahora se ha manifestado, a través de Jesucristo, el cumplimiento de esa promesa, y ahora Dios ha escogido hacer todo lo que va a hacer a través de la iglesia. Somos su pueblo; somos la esposa de Cristo, y no hay otra. Ese es el pueblo de Dios: es la iglesia. No tiene Dios otros pueblos, no tiene Dios otra gente en ningún otro lugar. Es la iglesia solamente el pueblo de Dios. Y es el pueblo de Dios, la iglesia, el único grupo de gente a través del cual Dios va a obrar para hacer su voluntad en la tierra, para avanzar su reino.
Donde hemos visto que estas categorías son tajantes: o estás con Dios, o estás contra Dios. No hay otra opción; no hay ningún punto intermedio. Eres de la iglesia, o eres condenado por Dios. Y estas imágenes que surgen en Apocalipsis nos empiezan a pintar este cuadro.
Entonces, eso es lo que quería que quedara claro, que no mencioné el domingo: de dónde surge la imagen del río en el Antiguo Testamento, y qué es lo que representa. Representa las mentiras externas, representa el ataque de Satanás sobre la iglesia, pero que no triunfará. Dios protege, sustenta a su esposa, la iglesia, a lo largo de este periodo que llamamos el periodo de prueba y sustento de la iglesia. Ya nos sacó Dios de Egipto; pero, ¿ya llegamos a la tierra prometida? No. Entonces, el capítulo 12 describe eso: describe el periodo en el que estamos hoy nosotros.
Vamos a seguir meditando sobre esto en 15 días; en 15 días. Pero el domingo 18, al hablar sobre la bestia, y el número de la bestia, y todo eso, que es el capítulo 3…
Oración final
Gracias, Padre, por el tiempo que tenemos juntos para meditar en tu Palabra. Gracias porque todas estas imágenes que surgen en Apocalipsis 12 nos muestran tu sustento, nos muestran cómo no tenemos nada que temer, Señor. Satanás ha sido vencido por medio de la sangre del Cordero, y nosotros tenemos firmemente la esperanza de que tú ya has ganado la victoria, ya has mostrado tu poder. Y la victoria final sobre Satanás aún viene, pero él ya sabe que su tiempo está cerca. Él sabe que tiene poco tiempo más, y está desesperado. No sabe cómo hacer daño más, no sabe cómo atacar a la iglesia más; está tratando y buscando maneras de perseguirnos, de desanimarnos. Pero, Señor, confiamos en ti; nos sostenemos de ti y de tu Palabra. Es tu Palabra nuestra única esperanza en medio de los ataques del enemigo, porque en ella encontramos tus promesas fieles, en las cuales estamos parados. En el nombre de Cristo Jesús.
Escúchanos
Ven un domingo
Predicamos así cada semana, a las , en Av. México 319.
Qué esperar si vienes →