Iglesia Evangélicade Cuajimalpa

IsaíasNathan Díaz

El juicio sobre la incredulidad

¿Qué es la incredulidad y cómo se ve en nuestra vida? Isaías 28 y 29 la retratan como soberbia, borrachera espiritual, burla del mensaje de Dios y una adoración de labios con el corazón lejos. Frente a esa falsa seguridad, Dios pone en Sion una piedra probada, angular y preciosa: el que cree en ella no será avergonzado.

Transcripción

Bienvenida: ¿qué es la incredulidad?

Pues aquí estamos la mitad de la iglesia, y damos gracias a Dios por la oportunidad de seguirnos reuniendo y poder seguir gozándonos juntos en las cosas que son más importantes: la Palabra de Dios, su mensaje, la manera en que nos anima espiritualmente. Eso es nuestro sustento, es nuestra verdadera esperanza como cristianos; no las situaciones que nos rodean, sino la realidad interna del cambio que produce Dios transformando nuestros corazones.

Y es lo que vamos a estar meditando hoy en Isaías. Es Isaías capítulo 28 y capítulo 29 lo que vamos a ver, hablando acerca de la incredulidad; es una manera de resumir estos dos capítulos. Y creo que vamos a estar siendo específicos a lo largo de estos capítulos acerca de qué es la incredulidad. ¿Qué es la incredulidad? Es una pregunta que tenemos que hacernos, para ser confrontados nosotros sobre la realidad de nuestro propio corazón. Creo que muchas veces pensamos que somos personas de fe, pensamos que somos personas que estamos confiando; y especialmente a través del juicio de Dios va a ser revelado nuestro corazón. A través del juicio de Dios en nuestras vidas va a ser revelado lo que realmente hay ahí, y en dónde está nuestra esperanza, y dónde está nuestra confianza.

Un cambio de panorama

Entonces, vayan conmigo a Isaías capítulo 28, y vamos a encontrar aquí un cambio de panorama de lo que hemos estado viendo anteriormente en Isaías, en cuanto a que ahora ya no es Acaz el que es rey: ahora es Ezequías. Hay una serie de advertencias, y también aquí, al principio del capítulo 28, el enfoque va a estar en el reino del norte; pero ya a partir del versículo 7, y los capítulos que vienen, ya van a estar más enfocados hacia el reino del sur, o sea, Jerusalén. Lo van a ver aquí ahorita.

Y si recuerdan, en los capítulos anteriores habíamos visto un paralelo con el capítulo 5 de Isaías, en donde se hablaba de un juicio sobre la tierra. Y entonces, si recuerdan, el paralelo estaba en la imagen del huerto que no está dando fruto, y Dios está desechando ese huerto porque no da frutos; y en los capítulos 26 y 27 encontramos que ahora hay esperanza de que ese huerto dé fruto. Pero así también, en el capítulo 25 encontramos seis ayes; si recuerdan, un "ay" es como una maldición que viene encima del pueblo, del juicio de Dios, y por eso se declara así, como un "ay". Y hoy vamos a comenzar la nueva serie de ayes: el capítulo 28, que van a concluir en el capítulo 33. Entonces, esa es la otra cosa que quiero que tengan en mente.

Lectura de Isaías 28:1-6

Versículo 1 del capítulo 28: "¡Ay de la corona de soberbia de los ebrios de Efraín, y de la flor caduca de la hermosura de su gloria, que está sobre la cabeza del valle fértil de los aturdidos del vino! He aquí, Jehová tiene uno que es fuerte y poderoso; como turbión de granizo y como torbellino trastornador, como ímpetu de recias aguas que inundan, con fuerza derriba a tierra. Con los pies será pisoteada la corona de soberbia de los ebrios de Efraín. Y será la flor caduca de la hermosura de su gloria que está sobre la cabeza del valle fértil, como la fruta temprana, la primera del verano, la cual, apenas la ve el que la mira, se la traga tan luego como la tiene a mano. En aquel día Jehová de los ejércitos será por corona de gloria y diadema de hermosura al remanente de su pueblo; y por espíritu de juicio al que se sienta en juicio, y por fuerzas a los que rechacen la batalla en la puerta".

Primera razón del juicio: la corona de soberbia

Así que primeramente tenemos cuáles son las razones del juicio de Dios. El juicio sobre la incredulidad: se nos dan aquí las raíces, nos dice cómo se ve esta incredulidad, cuáles son las características que tiene.

El primer punto, y lo pueden ver ahí en el versículo 1, tiene que ver con una corona. Entonces, "corona" aquí simboliza qué es lo que te hace sentir importante, en dónde radica tu gloria; es algo que luces delante de todos y dices: "Mírenme". Entonces tiene esta corona, pero es una corona de soberbia. Está hablando del reino del norte, de Efraín; y ya hemos visto esto antes, el juicio que viene sobre Efraín, y esto es una advertencia para el reino del sur, para Ezequías. El juicio que viene para el reino del norte es que los asirios van a invadir, los asirios van a destruir a Efraín. Ahorita pueden sentirse como que tienen todo el poder, y como que hay prosperidad y bendición, pero el juicio de Dios vendrá.

Y entonces van a ver, interesantemente, en estos primeros cinco versículos, van a encontrar que la corona se menciona tres veces. Pero a diferencia de las primeras dos veces, de la corona de soberbia, el versículo 5 hace un contraste y habla de otro tipo de corona: habla de una corona de gloria y diadema de hermosura al remanente de su pueblo. Hay algo más en lo cual ellos se glorían, hay algo más en donde ellos encuentran su valor y su importancia, que no son ellos mismos: es que han encontrado su refugio y su esperanza en Dios, y en Dios solamente. Eso es lo que ellos lucen en sus cabezas.

Es este contraste entre la soberbia de Efraín y la razón por la que viene el juicio de Dios. Así se ve la incredulidad de Efraín: se manifiesta en soberbia, se manifiesta en orgullo. Pero Dios está diciendo: "Yo voy a hacer una obra en mi remanente, en donde la gloria de ellos seré yo".

Segunda razón: un pueblo de borrachos

Entonces, aquí tenemos otro elemento también que se está manifestando, que es algo que va a venir más adelante; lo van a ver repetido a lo largo de todo el capítulo, y en un momento lo vamos a leer más. Pero básicamente también los describe como un montón de borrachos. Desde el versículo 1 lo ven: "los aturdidos del vino", "los ebrios de Efraín", versículo 3.

Vamos a seguir leyendo desde el versículo 7, donde vuelve a retomar ese concepto. Dice: "Pero también estos erraron con el vino, y con sidra se entontecieron; el sacerdote y el profeta erraron con sidra, fueron trastornados por el vino; se aturdieron con la sidra, erraron en la visión, tropezaron en el juicio".

Ahora, de hecho, cuando dice "pero también estos", hay un cambio de panorama; porque recuerden, ha estado hablando a Ezequías, al reino del sur, y estaba mostrándoles el reino del norte. Pero también les dice: ustedes también tienen el mismo problema. De hecho, es la razón por la cual el juicio de Dios viene sobre el reino del norte: ustedes también tienen el mismo problema, de hecho ustedes también son unos borrachos.

Pero la imagen de borrachera —aunque probablemente era literal, que sí estaban abusando del alcohol y teniendo una adicción al alcohol, y probablemente Isaías los vio borrachos, él fue testigo de esa realidad—, pero vamos a ver a lo largo de estos capítulos cómo esta es una imagen de algo que está pasando espiritualmente. No es en sí el problema uno físico, sino uno espiritual. La descripción que está dando es: sus sentidos están siendo afectados de tal manera que no perciben la realidad correctamente. Esa es la imagen.

Entonces, esa es una imagen de lo que provoca la incredulidad en cuanto a la realidad que nos rodea: cómo percibimos la realidad se ve afectado cuando hay incredulidad en nuestros corazones; no vemos las cosas correctamente. Así como cuando estamos borrachos, y estás perdiendo el equilibrio, y no sabes bien qué estás escuchando, si acá o allá, y no sabes qué estás viendo, y hay una distorsión de la realidad que te rodea: de la misma manera, un corazón incrédulo afecta la manera en que percibimos nuestra realidad.

Entonces, ahí están estas dos cosas; estas son las razones del juicio de Dios que están siendo expresadas aquí. Y se manifiesta, versículo 8: "Porque toda mesa está llena de vómito y suciedad, hasta no haber lugar limpio". Todo lo que producen es vómito, lo que produce una borrachera; y esa es la realidad de un corazón incrédulo.

¿Qué es lo que Dios está juzgando?

¿Qué es lo que Dios está juzgando? Dice el versículo 9: "¿A quién se enseñará ciencia, o a quién se hará entender doctrina?". Aquí, la manera en que está expresado en el original, y la manera en que está estructurado todo este pasaje, nos muestra que de hecho esto está expresando la manera en que ellos perciben el mensaje de Isaías. Tienen que tener su imaginación aquí activa cuando están leyendo estos pasajes. Este estado

de ebriedad, no físico sino espiritual, afecta la manera en que perciben las cosas; y entonces, cuando Isaías habla y da el mensaje de Dios, no tiene sentido para ellos, y entonces se burlan de Isaías, se burlan del mensaje. Y lo que dicen es: ¿para quiénes es este mensaje? ¿Para los bebés? ¿A los destetados? ¿A los arrancados de los pechos? Como un mensaje para niños, muy simple, Isaías.

Y vamos a ver cuál es el mensaje en el versículo; pero vean lo que expresa aquí, cuando dice: "porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá". Ese es el tono burlón que usa, como decir: bla, bla, bla, bla, bla, bla. Así suena Isaías a nosotros, como un mensaje para bebés.

Bueno, tiene sentido si ustedes lo leen en hebreo: "tsav latsav, tsav latsav, kav lakav, kav lakav". Así es como suenan estas frases juntas, que son una expresión de burla hacia Isaías, del mensaje que él les está dando; de no tomarlo en serio, de pensar que es demasiado simple para ellos, que está por debajo de su nivel intelectual.

"En lengua de tartamudos hablará a este pueblo"

Y dice el versículo 11: ¿por qué? En verdad, y por lo tanto: así que ustedes se burlan del mensaje, ustedes no entienden este mensaje, lo subestiman, lo menosprecian, como si fuera balbuceo de un bebé lo que está diciendo Isaías. Así que esto es lo que dice el versículo 11: "Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo".

Así que, como consecuencia, mi juicio sobre su incredulidad será que, de hecho, así como ustedes dicen que no tiene sentido lo que dice Isaías para ustedes, de la misma manera mi juicio se va a reflejar en que va a venir una lengua extraña a ustedes que ustedes no van a entender. ¿Refiriéndose a quién? A los asirios. Se burlan de que no le entienden a Isaías; ahora van a escuchar a extranjeros en lengua extraña invadiéndolos, como parte de mi juicio. Y ahora sí ustedes van a empezar a entender cuál es el verdadero mensaje de mi juicio.

Ese es el mensaje que ellos estaban ignorando. Versículo 12: "a los cuales él dijo: Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio; mas no quisieron oír". O sea, el mensaje de Isaías era muy simple. ¿Cuál era? Descansen en Dios, confíen en Dios, que Él sea su refugio. Pero dijeron: "No, eso no tiene sentido. Nosotros vamos a buscar alianzas con otros países; así es como nos vamos a proteger, así es como vamos a encontrar nuestra esperanza y nuestra seguridad. No vamos a creer en Dios, vamos a creer en el hombre". Y esa fue la elección que ellos hicieron.

Entonces, vamos a ver aquí, desde el versículo 11, algo muy interesante que está sucediendo. Vean el versículo 13: "La palabra, pues, de Jehová les será mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá". Así como ustedes se burlan de Isaías diciendo que no entienden lo que él dice, ahora el juicio de Dios será un mensaje que sonará extraño a ustedes, y no van a entender, y que va a sonar ridículo también a ustedes. Dice: "hasta que vayan y caigan de espaldas, y sean quebrantados, enlazados y presos".

Algo que acabo de recordar ahorita que lo leí: estábamos haciendo un análisis —alguien nos había preguntado en el programa de radio acerca de si era bíblico eso que pasa, que a la gente, en el nombre del Espíritu, los tiran para atrás—, y entonces estábamos haciendo un análisis sobre eso y decíamos: "Es que no hay ningún ejemplo en la Biblia sobre eso". Y recuerdo que alguien habló y nos dijo: "No sé, sí hay un ejemplo en la Biblia", y nos dio este versículo: "que caigan de espaldas". Y te aseguro… ¿quieres decir que esto es lo que está pasando? Porque este es el juicio de Dios cuando caen de espaldas.

Babel, Pentecostés y las lenguas como señal

Pero algo más interesante está sucediendo aquí, que va más allá de los asirios; porque de hecho ya hemos visto esto. Si ustedes se regresan a la torre de Babel, Génesis capítulo 11, ¿qué pasó ahí? ¿Cómo se vio el juicio de Dios ahí? Se acuerdan: el orgullo del hombre, la incredulidad del hombre, fue juzgada por Dios haciendo que no entiendan lo que está diciendo el otro. Lengua extraña se va a convertir en una de las señales del juicio de Dios: no entienden lo que están diciendo; se muestra que yo los estoy juzgando.

Interesantemente, encontramos que en el Nuevo Testamento este tema se va a retomar otra vez como parte de una señal de juicio. Primeramente vamos a encontrar que la lengua extraña va a estar reflejada en una historia muy conocida por todos ustedes: Hechos capítulo 2. Dice: "Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba habilidad para expresarse. Había judíos que moraban en Jerusalén, hombres piadosos, procedentes de todas las naciones bajo el cielo. Al ocurrir este estruendo, la multitud se juntó; y estaban desconcertados porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Estaban asombrados y se maravillaban, diciendo: Miren, ¿no son galileos todos estos que están hablando? ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oímos hablar en nuestra lengua, en la que hemos nacido? Partos, medos y elamitas, habitantes de Mesopotamia, Judea y Capadocia, del Ponto y de Asia, de Frigia y de Panfilia, de Egipto y de las regiones de Libia alrededor de Cirene, y viajeros de Roma, tanto judíos como prosélitos, cretenses y árabes, los oímos hablar en nuestros propios idiomas de las maravillas de Dios. Y todos estaban asombrados y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto?".

¿Qué quiere decir? Es un retroceso del juicio original de Dios sobre la incredulidad de las naciones. Eso es lo que es. Es una manera de decir Dios: "Mi juicio original era: escucharán lengua extraña que no entenderán, y serán dispersados. Ahora están siendo contados de todas las naciones —todos los judíos de la dispersión, de todos estos lugares que están siendo descritos aquí, Génesis capítulo 10—, ahora están siendo juntados como un solo pueblo, para mostrar que yo estoy rompiendo con el juicio que había hecho sobre la incredulidad; porque ahora entenderán y ahora creerán".

Interesantemente dice: "pero otros se burlaban y decían: Están borrachos". Entonces, en Hechos 2 tenemos un fenómeno muy interesante que es paralelo al de Isaías, en donde no es nada más que la ceguera espiritual es descrita como borrachera, sino que la ceguera espiritual es descrita como algo que hace que te burles del mensaje que estás escuchando, y que no entiendas, y que no tenga sentido lo que estás escuchando. Ese es el juicio de Dios sobre la incredulidad.

Y entonces, aquí, de la misma manera que Isaías recibe la burla de aquellos incrédulos en el capítulo 28, de la misma manera aquellos que están proclamando las maravillas de Dios en diferentes lenguas reciben la burla de parte de los incrédulos, pensando que suenan como borrachos, cuando en realidad los borrachos, espiritualmente hablando, son ellos.

Pablo y 1 Corintios 14

Y Pablo retoma este tema de las lenguas en 1 Corintios capítulo 14, y de hecho cita el versículo 11 de Isaías 28 en su discusión acerca de las lenguas con los corintios: ¿debemos hablar en lenguas o no? Y no me voy a meter mucho en este tema ahorita, porque podría ser todo un mensaje si quisiéramos.

Pero en 1 Corintios 14 Pablo les dice esto: "En la ley está escrito: Por hombres de lenguas extrañas y por boca de extraños hablaré a este pueblo, y ni aun así me escucharán, dice el Señor. Así que las lenguas son una señal, no para los que creen, sino para los incrédulos; pero la profecía es una señal, no para los incrédulos, sino para los creyentes". No es un estudio de 1 Corintios 14 hoy, así que no me voy a meter demasiado en este tema —estoy tentado a hacerlo, porque hay muchas cosas que quisiera decir acerca de esto—, pero lo que están viendo que está diciendo Pablo es: las lenguas son una señal para los incrédulos. ¿Señal de qué? De juicio.

Eso es exactamente lo que Isaías está diciendo en el capítulo 28, y es lo que Pablo está diciendo en 1 Corintios 14: cuando tú oyes una lengua extraña y no entiendes lo que se está diciendo, es una señal de juicio sobre aquellos que no creen. Por eso es que es mejor hablar con un idioma que todos puedan entender. ¿Por qué? Porque, dice, la profecía va a edificar a todos, de

tal manera que el mensaje de salvación va a ser entendido, y pueden aceptarlo y pueden ser convertidos. Que es exactamente lo que pasó, ¿en dónde? En Pentecostés: hablaron en lenguas, fue una señal de juicio sobre aquellos que no lo entendían; ¿y después qué pasó? Pedro se paró y dijo: "Por cierto, predicarles el evangelio en un solo idioma que todos entienden; se los voy a decir". Y eso, ¿qué generó? Ya lo escuchamos hoy en la mañana: la conversión de 3,000 personas.

Entonces, Dios juzgó su incredulidad al no entender el idioma, pero también trajo salvación al predicar el evangelio a través del don de profecía. Y eso creo que es parte de lo que Pablo está lidiando en 1 Corintios 14: está diciendo que las lenguas extrañas son señal de juicio, son una manera de Dios decir que hay un juicio sobre un Israel incrédulo, un Israel que no quiere creer en el Mesías, o en el mensaje que está siendo proclamado a ellos.

Entonces, este juicio que se está viendo en el Nuevo Testamento se va a manifestar de otras maneras también. Una es en las lenguas extrañas; se manifiesta, por ejemplo, en la destrucción de Jerusalén del año 70 después de Cristo: fue un juicio de Dios sobre la incredulidad de Israel. Y entonces aquí tenemos este panorama; estas son conexiones que se van haciendo a lo largo de toda la Biblia con estas señales de juicio.

"Pacto tenemos hecho con la muerte"

Número dos: encontramos aquí, versículo 14… Y por cierto, hablando de este juicio de la lengua extraña, Jeremías 5 retoma ese tema también. Jeremías 5:15 dice: "Voy a traer de lejos una nación contra ustedes, oh casa de Israel, declara el Señor. Es una nación fuerte, es una nación antigua, una nación cuya lengua no conoces, y no podrás entender lo que hable". Entonces, Jeremías afirma esta misma realidad del juicio de Dios viniendo en forma de lengua extraña a un pueblo incrédulo.

En el versículo 14 leemos: "Por tanto, varones burladores que gobernáis a este pueblo que está en Jerusalén, oíd la palabra de Jehová" —otra vez está enfatizando su mensaje hacia el reino del sur—. "Por cuanto habéis dicho: Pacto tenemos hecho con la muerte, e hicimos convenio con el Seol; cuando pase el turbión del azote, no llegará a nosotros, porque hemos puesto nuestro refugio en la mentira, y en la falsedad nos esconderemos; por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure.

"Y ajustaré el juicio a cordel, y a nivel la justicia; y granizo barrerá el refugio de la mentira, y aguas arrollarán el escondrijo. Y será anulado vuestro pacto con la muerte, y vuestro convenio con el Seol no será firme; cuando pase el turbión del azote, seréis de él pisoteados. Luego que comience a pasar, él os arrebatará; porque de mañana en mañana pasará, de día y de noche; y será ciertamente espanto el entender lo oído. La cama será corta para poder estirarse, y la manta estrecha para poder envolverse. Porque Jehová se levantará como en el monte Perazim, como en el valle de Gabaón se enojará, para hacer su obra, su extraña obra, y para hacer su operación, su extraña operación. Ahora, pues, no os burléis, para que no se aprieten más vuestras ataduras; porque destrucción ya determinada sobre toda la tierra he oído del Señor, Jehová de los ejércitos".

Ustedes reconocen aquí otra de las señales que está puesta por Isaías, esta señal retomada por Pablo y por Pedro en el Nuevo Testamento. Dice: ustedes han sido incrédulos, y pone aquí como símbolo una alianza con la muerte. Esto está haciendo referencia a algo que vamos a ver más adelante: es una alianza con Egipto, que está tratando de hacer Jerusalén, el reino del sur, con Egipto, para protegerse de los asirios. Pues en vez de confiar en Jehová, están confiando en los egipcios; y aquí esta alianza es llamada una alianza de muerte, por Dios a través de Isaías. Así es como lo pone en el versículo 15.

La piedra angular

Y esta alianza de muerte está siendo expresada; y en medio —lo pueden ver ahí en sus Biblias, justo en medio—, en el versículo 16 expresa otra señal, muy extraña; sonaría: ¿qué tiene que ver esto con esta roca? Esta roca que es descrita de muchas maneras: probada, angular, preciosa. Y esa roca, dice: si tú crees en esa roca, no serás avergonzado; si tú crees en esta roca, si tú pones tu confianza en esta roca, tendrás lo que necesitas.

Entonces, cuando Pablo está analizando la incredulidad de Israel —¿por qué no creen los judíos? ¿Por qué hay incredulidad en sus corazones?—, esto es lo que expresa en el capítulo 9, versículo 31. Dice: "Pero Israel, que iba tras una ley de justicia, no alcanzó esta ley". ¿Por qué? "Porque no iban tras ella por fe, sino como por obras". Entonces, es una incredulidad la que está manifestando Pablo acerca de los judíos: se están tratando de llegar a Dios a través de su propia justicia, a través de cómo se sienten ellos con respecto a qué tan buenos son. Así es como están tratando de llegar a Dios: "Sí, nosotros somos judíos, nosotros obedecemos la ley, hacemos todo lo que Dios nos pide, por lo tanto Dios nos tiene que aceptar". Y cuando Jesús es predicado a ellos, lo rechazan. Y por eso es que dice: "Tropezaron en la piedra de tropiezo, tal como está escrito: He aquí pongo en Sion una piedra de tropiezo y roca de escándalo; y el que crea en él, no será avergonzado".

Pedro lo describe así, dice: "Pues esto se encuentra en la Escritura: Yo pongo en Sion una piedra escogida, una preciosa piedra angular; y el que crea en él, no será avergonzado. Este precioso valor es, pues, para ustedes los que creen; pero para los que no creen, para los incrédulos, la piedra que desecharon los constructores, esa en piedra angular se ha convertido, y piedra de tropiezo y roca de escándalo; pues ellos tropiezan porque son desobedientes a la palabra, y para ello también estaban destinados".

Entonces, la señal de la incredulidad es cómo se relacionan con la roca, con la piedra que Dios puso: una piedra de fundamento, una piedra probada, que se ha comprobado que es perfecta y justa en todos los sentidos, y que se convierte en preciosa para aquellos que creen, porque lo ven como lo más increíble que han visto en toda su vida. Esta roca representa en dónde quiero poner mis pies: yo quiero estar parado ahí. Eso es para los que creen. Los que no creen se tropiezan con ella, la ven como un estorbo para sus vidas.

¿No es interesante esto que está surgiendo en Isaías? Y pueden ver cuánto del Nuevo Testamento está basado en Isaías.

Dios peleará la batalla

Y dice el versículo 21 que Dios va a hacer la batalla. Si tú pones tu confianza en esta roca, si tú realmente ves esta roca como el fundamento de tu vida, entonces Dios va a pelear la batalla por ti. Y pone como ejemplo aquí la batalla contra los filisteos en Perazim, la batalla contra los amorreos en Gabaón.

Entonces, ven estos contrastes. Me encanta Isaías; siempre está brincando entre estos contrastes: de los que creen y los que no creen, del juicio y la salvación, de la ira de Dios y la misericordia de Dios. Una y otra vez está haciendo estos brincos. Está diciendo: hay unos para los cuales la piedra que Dios va a poner será una piedra de tropiezo, y ellos van a querer confiar en sus propias obras.

Y esta es la imagen: versículo 19, viene el juicio de Dios; y luego el versículo 20, "como cama corta para estirarse, y manta estrecha para poder envolverse". Otra vez, necesitan su imaginación leyendo estos pasajes, y entienden de qué está hablando. Está diciendo: sus buenas obras nunca van a ser suficientes. Como cuando, si te fueras a dormir, te dan una camita así, donde tus piernas quedan colgando y tu cabeza queda colgando atrás, y nunca estás cómodo; o sea, quieres estar cómodo, pero te das cuenta de que nunca es adecuado para poder dormir. O una cobijita así, de bebé, que te dan, ¿no?, y apenas te cubre un pedazo del cuerpo, y pues no te calienta realmente.

Así son las obras en las que tú estás confiando; así es la esperanza en donde tú estás poniendo tu vida, que no es en Dios. Así se va a sentir: como cuando hace frío en la noche y no puedes dormir bien porque tienes tanto frío; o cuando hace tanto calor que no puedes dormir porque hace tanto calor; o cuando está demasiado dura la cama, porque no tienes un colchón, estás durmiendo sobre tablas de madera, y

entonces te duele la espalda y te duele todo, entonces a cada rato estás despertando ahí. Así es la vida sin Dios: nunca te va a satisfacer, nunca va a ser lo que necesitas. Confía en Dios, deja que Él pelee la batalla por ti. ¿Por quién está peleando Dios? Por el remanente. ¿Contra quién está peleando Dios? Contra sus enemigos, y contra aquellos que viven en incredulidad. Esa es la imagen del versículo.

La obra extraña de Dios

Algo que quiero señalarles y mostrarles aquí es que la obra de Dios es descrita, en el versículo 21, como una obra extraña, como "extraña operación". ¿No es extraño Dios para nosotros? "Señor, ¿no podías ya haber quitado esta pandemia?". ¿Entonces no se les hace extraño cómo hace las cosas Dios? "Señor, ¿tenían que bajarme el sueldo? No sé, son raros. ¿No se supone que soy tu hijo? ¿No deberían de subirme el sueldo si soy tu hijo?".

Hay tantas cosas que chocan con nosotros constantemente acerca de cómo Dios hace las cosas. No nos gusta cómo las hace, no nos gusta cómo Él opera y cómo envía su juicio para revelar nuestra incredulidad. No nos gusta eso, no nos gusta que nos quite cosas que amamos y que nuestros ídolos sean destruidos. Sus caminos no son nuestros caminos, y en algún momento tienes que decir: "A ver, Señor, está bien, no entiendo, pero lo acepto". En algún momento.

Esta es una sociedad que se jacta de su escepticismo, de cuestionar todas las cosas y decir: "Tenemos que entender todo, cómo funciona; tiene que tener sentido para mi mente". Entonces, C. S. Lewis lo describe así —y me encanta, y espero que lo pueda expresar como él lo expresó, porque nada más estoy parafraseando—; pero él dice que este mundo se jacta de su escepticismo y de querer analizar y entender todas las cosas, y entonces dice que es como una ventana: o sea, queremos poder ver a través de las cosas. Y entonces él dice: tú quieres ver a través de las cosas, pero llega el momento en que tienes que reconocer que hay algo del otro lado que no es transparente, que no vas a poder ver y entender completamente; porque hay alguna realidad, al final del día, que es una realidad la cual, aunque no la entendamos, ahí está.

Porque él dice: si toda la realidad fueran ventanas, entonces este mundo sería invisible, no habría ninguna realidad, porque todo es lo que quieres entender, entender, entender, entender, y estás tratando de ver a través de todas las cosas; entonces no hay ninguna realidad al final, porque eres escéptico de todo. Es decir, alguien que es completamente escéptico no tiene ninguna convicción de nada, ¿verdad? Si todo lo cuestionas, y si todo lo quieres entender, entonces no vas a tener fe en ninguna cosa; porque al final vas a tener que llegar a algo, y llegas: "Aquí está, esta es la realidad; no sé cómo funciona, pero ahí está".

Bueno, ya me metí en las nubes; él lo explica mejor de lo que yo lo estoy explicando. Porque él dice: a ver, si eres perfectamente congruente con tu escepticismo, cuestionarías tu escepticismo también. ¿No serías escéptico de tu escepticismo? ¿Qué te hace pensar que tú eres confiable? ¿Por qué no cuestionas eso? Bueno, no… filosofía.

Pero quiero que vean, entonces, que aquí llega el momento en el que nos topamos con una pared, algo que no entendemos; esta es la realidad final, y algo a lo cual tenemos que someternos: Dios entiende las cosas mejor de lo que yo las entiendo. Así que va a tener que llegar el momento en el cual yo me someto a su autoridad y digo: "Señor, tú sabes cómo funciona todo, no yo".

Y eso es justamente lo que es descrito aquí. Dice: tengan cuidado, porque si ustedes cuestionan todo, si ustedes se siguen burlando del mensaje que están escuchando, el juicio se va a incrementar. Es lo que dice el versículo 22.

La parábola del granjero

Y luego nos da una pequeña parábola aquí acerca de un granjero: "Estad atentos, y oíd mi voz; atended, y oíd mi dicho. El que ara para sembrar, ¿arará todo el día? ¿Romperá y quebrará los terrones de la tierra? Cuando ha igualado su superficie, ¿no derrama el eneldo, siembra el comino, pone el trigo en hileras, y la cebada en el lugar señalado, y la avena en su borde apropiado? Porque su Dios le instruye, y le enseña lo recto; que el eneldo no se trilla con trillo, ni sobre el comino se pasa rueda de carreta; sino que con un palo se sacude el eneldo, y el comino con una vara. El grano se trilla; pero no lo trillará para siempre, ni lo comprime con la rueda de su carreta, ni lo quebranta con los dientes de su trillo. También esto salió de Jehová de los ejércitos, para hacer maravilloso el consejo y engrandecer la sabiduría".

Entonces, ¿qué está diciendo? El granjero sabe lo que está haciendo cuando está sembrando, y cuando está decidiendo cuándo cosechar, y cómo convertir eso en alimento. ¿De dónde viene su conocimiento? De Dios. Y Él es el que estableció cómo funciona todo este mundo, toda la ciencia, todas las cosas que nos rodean, que nosotros creemos que somos tan inteligentes; de hecho Dios estableció todo eso, Él entiende mejor que nosotros cómo funcionan las cosas.

Entonces, si el granjero entiende cómo hacer las cosas, ¿cuánto más Dios entiende cómo hacer las cosas? Entonces, el punto del pasaje: Dios sabe lo que está haciendo, y Él hará lo que tenga que hacer para traer el fruto que quiere traer. Si eso representa juzgar a sus propios hijos para exponer su incredulidad, lo hará; y tú tienes que aceptarlo como parte del plan de Dios para tu vida. "Dios al que ama, disciplina, y azota al que tiene por hijo": ya lo vimos en el libro de Hebreos.

Así que ese es el punto del pasaje: tienes que confiar en que Dios es soberano y sabe lo que está haciendo, así como confías en el granjero, que sabe lo que está haciendo, cuándo cosechar, cuándo proveerle a la sociedad de lo que necesita. De la misma manera, Dios nos da lo que nosotros necesitamos, si somos sus hijos.

Capítulo 29: "¡Ay de Ariel!"

Capítulo 29: "¡Ay de Ariel!". Aquí está otro "ay"; ya vimos el primero, al principio del capítulo 28. Existe otro: "¡Ay de Ariel, de Ariel, ciudad donde habitó David! Añadid un año a otro, las fiestas sigan su curso. Mas yo pondré a Ariel en apretura, y será desconsolada y triste; y será a mí como Ariel. Porque acamparé contra ti alrededor, y te sitiaré con campamentos, y levantaré contra ti baluartes. Entonces serás humillada, hablarás desde la tierra, y tu habla saldrá del polvo; y será tu voz de la tierra como la de un fantasma, y tu habla susurrará desde el polvo.

"Y la muchedumbre de tus enemigos será como polvo menudo, y la multitud de los fuertes como tamo que pasa; y será repentinamente, en un momento. Por Jehová de los ejércitos serás visitada con truenos, con terremotos y con gran ruido, con torbellino y tempestad, y llama de fuego consumidor. Y será como sueño de visión nocturna la multitud de todas las naciones que pelean contra Ariel, y todos los que pelean contra ella y su fortaleza, y los que la ponen en apretura. Y le sucederá como el que tiene hambre y sueña, y le parece que come, pero cuando despierta, su estómago está vacío; y como el que tiene sed y sueña, y le parece que bebe, pero cuando despierta, se halla cansado y sediento: así será la multitud de todas las naciones que pelean contra el monte de Sion.

"Deteneos y maravillaos; ofuscaos y cegaos; embriagaos, y no de vino; tambalead, y no de sidra. Porque Jehová derramó sobre vosotros espíritu de sueño, y cerró los ojos de vuestros profetas, y puso velo sobre las cabezas de vuestros videntes. Y os será toda visión como palabras de libro sellado, el cual si dieren al que sabe leer, y le dijeren: Lee ahora esto; él dirá: No puedo, porque está sellado. Y si se diere el libro al que no sabe leer, diciéndole: Lee ahora esto; él dirá: No sé leer.

"Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado; por tanto, he aquí que nuevamente excitaré yo la admiración de este pueblo con un prodigio grande y espantoso; porque perecerá la sabiduría de sus sabios, y se desvanecerá la inteligencia de sus entendidos".

Otro "ay" aquí, el tercero: "¡Ay de los que se esconden de Jehová, encubriendo el consejo, y sus obras están en tinieblas, y dicen: ¿Quién nos ve, y

quién nos conoce? Vuestra perversidad ciertamente será reputada como el barro del alfarero. ¿Acaso la obra dirá de su hacedor: No me hizo? ¿Dirá la vasija de aquel que la ha formado: No entendió?".

Bueno, el juicio viene sobre Ariel. "Ariel" significa esta piedra que está sobre el altar, que es donde el fuego consume el sacrificio; y aquí es puesto Ariel como un símbolo del sacrificio al Señor: Jerusalén, la ciudad de David. Y empieza a darnos todas estas imágenes acerca del juicio de Dios que vendrá sobre Jerusalén.

Esto se cumplió en el año 701, y vamos a estar viendo más sobre cómo se cumple todo lo que dice este pasaje cuando lleguemos a Isaías 36 y 37, que retoma toda esta invasión de los asirios, de Senaquerib, al reino del sur, que duró tres años. Y van a ver en esa historia, históricamente, cómo es esta invasión y esta resistencia en contra de Senaquerib; y después se invierten los papeles y Dios juzga a Asiria. Y eso está descrito aquí en el versículo: básicamente va a decir: "Ustedes creían que habían ganado, enemigos de Dios; yo los usé para el juicio —ya lo hemos visto, yo los usé para juicio—, pero yo los voy a juzgar a ustedes, en lo que ustedes piensan que son tan grandes y que han triunfado. Yo les voy a mostrar que es como un sueño, nada más".

Un sueño con el estómago vacío

Cualquier pensamiento que tú puedas tener de éxito en esta vida basado en tus propios logros, basado en algo que no es Dios, es como —y es la descripción que tiene aquí el versículo— es como si tuvieras hambre, te vas a dormir y sueñas que comiste. No había comido, y sueño con un trompo de tacos al pastor, y estaba yo comiendo y comiendo y comiendo; y de repente despierto, y me doy cuenta de que mi estómago sigue completamente vacío, porque solo fue una ilusión, solo fue un sueño, no era real.

Esa es la realidad de cualquier sentido de éxito que tú puedas tener en esta vida aparte de Dios: un día vas a despertar de tu sueño y darte cuenta de que nada de lo que tú pensabas que era importante era importante. Un día vas a despertar, además, y vas a decir: "¿Qué hice con mi vida? Nada. Ilusiones". Despierto con un estómago vacío: pensé que ya me había saciado, pensé que había comido mucho, pensé que había tomado y que había saciado mi sed; y de repente, esta es la realidad con la que me estoy enfrentando: sigo igual de hambriento, sigo igual de sediento.

La ceguera espiritual viene de Dios

Entonces, describe aquí la incredulidad, no nada más de Jerusalén, sino también de las naciones que atacan a Israel —específicamente Asiria—, como ceguera espiritual. Y eso es lo que leemos cuando habla del versículo 10: Dios puso sobre ellos, sobre su incredulidad, espíritu de sueño, "y cerró los ojos de vuestros profetas, y puso velo sobre la cabeza de vuestros videntes".

Híjole, aquí ya nos estamos metiendo en unas cosas teológicas un poco interesantes, ¿no? ¿Quién está provocando la ceguera de ellos, de acuerdo al versículo 10? Dios la está provocando; Dios es el que no deja que vean. Pablo retoma este tema en Romanos 11, para decir: "Entonces, aquello que Israel busca no lo ha alcanzado, pero los que fueron escogidos lo alcanzaron, y los demás fueron endurecidos, tal como está escrito: Dios les dio un espíritu embotado, ojos con que no ven y oídos con que no oyen, hasta el día de hoy. Y David dice: Su banquete se convierta en lazo y en trampa, y en piedra de tropiezo y en retribución para ellos. Oscurézcanse sus ojos para que no puedan ver, y dobla sus espaldas para siempre".

Entonces, la ceguera espiritual es dada por Dios; pero es dada por Dios por un propósito, y ese propósito es para llamar a un remanente. Entonces, lo que Él está haciendo a través de unos provoca un efecto en otros: la incredulidad de unos trae fe a otros. Es la imagen de Romanos 11: ¿por qué es que no ha creído Israel hasta el día de hoy? Porque Dios tiene un plan, y es a través de su incredulidad que las naciones vendrán a conocer a Jesús como su Salvador.

Adoración vana

La otra cosa que describe este pasaje es adoración vana, y eso está en el versículo 13. Ahora, Alfredo predicó acerca de Marcos 7 el miércoles pasado —y esto no fue planeado, simplemente así quedó—: justamente el pasaje que cita Jesús hacia los fariseos en Marcos 7 es Isaías 29:13, "este pueblo de labios me honra, pero su corazón está lejos de mí".

Hay una categoría de incredulidad y de endurecimiento que se manifiesta en la hipocresía de aquellos que parecen estar viviendo vidas santas y parecen estar viviendo como cristianos fieles, pero la realidad es que su corazón está lejos de Dios. Y esa es la crítica que Jesús hace a los líderes religiosos de su tiempo, y es la advertencia que nosotros tenemos hoy en día para nuestra iglesia. Porque Pablo dice, en 2 Timoteo 3:5, que va a haber gente entre ustedes teniendo apariencia de piedad, pero realmente van a estar negando el poder de Dios: van a parecer buenos cristianos, pero su corazón está lejos, porque no entienden de qué se trata la verdadera fe. Es decir, tienen un corazón de incredulidad, porque lo único que les importa es lo externo, es lo que la gente pueda percibir acerca de ellos. Lo único que es importante para ellos, sí: están viviendo para apariencias solamente. "Si yo estoy en la iglesia todos los domingos, y yo estoy en la iglesia todos los miércoles, y me estoy involucrando en todas las actividades de la iglesia: vean qué buen cristiano soy". Y su esperanza realmente está puesta en esa percepción, en la percepción que otros tienen de ellos, en la manera como ellos se sienten con respecto a ellos mismos. Ahí está su esperanza.

Sabiduría humana

Y la tercera cosa que encontramos es sabiduría humana. Versículo 15: "¡Ay de los que se esconden de Jehová, encubriendo el consejo, y sus obras están en tinieblas, y dicen: ¿Quién nos ve, y quién nos conoce? Vuestra perversidad ciertamente será reputada como el barro del alfarero".

Quien le dice a Dios: "Yo no rindo cuentas a ti, tú no sabes lo que estoy haciendo, tú no ves lo que yo hago cuando estoy solo": esa es su incredulidad. Sí: si tú piensas que lo único que importa es lo que haces cuando otros te ven, tu corazón está lleno de incredulidad, porque no crees que Dios está realmente siempre presente, y tú piensas que realmente no rendirás cuentas por tu vida.

¿Cuántas cosas haríamos si no tuvieran consecuencias para nosotros? ¿No es cierto? Eso revela nuestro verdadero corazón, eso revela lo que realmente anhela nuestro corazón. Y decimos: "Sí, yo creo que no hay consecuencias aquí; sí, yo creo que no va a pasar nada en realidad, pues lo hago porque satisface mi corazón ahorita. Voy a mentir, porque no creo que afecte que yo esté mintiendo ahorita; esa es una mentira que nada más me está sacando del problema, pero no trae más consecuencias, no es grave". No estoy pensando en el hecho de que Dios está siempre presente, siempre pidiéndome rendir cuentas de mi propia vida en relación a su ley moral, porque no creo: mi corazón está lleno de incredulidad. Eso es lo único que me lleva a desobedecer la ley moral de Dios, pensando que no hay consecuencias, pensando que Dios no ve las cosas.

Eso es lo que describe este pasaje; y en este caso era la sabiduría humana que estaba aconsejando a Ezequías, y lo vamos a ver más adelante: "Haz la alianza con Egipto. Dios no nos puede proteger en esta situación; lo que necesitamos es una alianza con una nación poderosa, que tenga un ejército poderoso; es la única manera en que podemos protegernos contra los asirios". Y esa era la sabiduría humana que estaba surgiendo en el pueblo de Israel, que está siendo juzgada por Dios aquí: pensando que Dios realmente no está ahí, pensando que realmente Dios no ve, y que ellos son más listos que Dios.

Y es lo que Pablo describe en 1 Corintios 1: "La palabra de la cruz es necedad para los que se pierden, pero para nosotros los salvos es poder de Dios. Porque está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y el entendimiento de los inteligentes desecharé. ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el que sabe discutir en este siglo? ¿No ha hecho Dios que la sabiduría de este mundo sea necedad? Pues ya que en la sabiduría de Dios el mundo no conoció a Dios por medio de su propia sabiduría, agradó a Dios, mediante la necedad de la predicación, salvar a

los que creen. Porque en verdad los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría, pero nosotros predicamos a Cristo crucificado: piedra de tropiezo para los judíos, necedad para los gentiles; sin embargo, para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios. Porque la necedad de Dios es más sabia que los hombres, y la debilidad de Dios es más fuerte que los hombres".

Otra vez, regresando a esa idea del sueño: lo que tú crees que es tan inteligente, te vas a dar cuenta de que no era tan inteligente; lo que tú creías que era tan sabio, te vas a dar cuenta de que no es tan sabio, si está basado en la sabiduría del hombre.

¿En dónde encuentras tu valor? Esa es la pregunta. Muchas veces esa es una pregunta que llega al corazón de la incredulidad, ¿no? ¿Dónde encuentras tu valor? ¿Dónde encuentras tu verdadera felicidad y tu confianza? Y a lo que vamos a llegar en un momento es lo que revela en dónde está puesta la confianza en nuestro corazón.

John Lennon, famosamente, dijo: "El cristianismo va a pasar, y sé que va a pasar, porque ya somos más famosos que Jesús; no sé qué va a durar más, el cristianismo o el rock and roll", algo así dijo. No sé, estoy parafraseando. Sabiduría de los hombres, confianza en los hombres: es solamente un sueño, solamente una ilusión, y la necedad del hombre será revelada por el juicio de Dios.

Un prodigio grande y espantoso

Lo cual nos lleva también —quiero mostrarles el versículo 13, perdón, el versículo 14—, esto anticipa a dónde vamos. Dice el versículo 14: "He aquí que nuevamente excitaré yo la admiración de este pueblo con un prodigio grande y espantoso; porque perecerá la sabiduría de sus sabios, y se desvanecerá la inteligencia de sus entendidos".

Es un milagro, hermanos, la obra que Dios va a hacer de revelar lo tonto de la sabiduría humana, lo tonto de nuestros propios sueños, lo tonto de nuestros ídolos en los cuales hemos estado confiando. Eso va a ser… "maravilla" es la palabra en el Antiguo Testamento para milagro: ese es un milagro de parte de Dios, algo que va a hacer en la obra que quiere hacer en el remanente, de abrir sus ojos, de revelarles una nueva verdad. Eso es una transformación que Él va a hacer, para que lo que antes para ellos sonaba tan inteligente ahora suene tan tonto, y lo que antes sonaba tan tonto para ellos ahora suene como lo más hermoso que han escuchado en toda su vida. Ese es el milagro de la transformación del corazón del hombre a través de la fe.

Lo cual está en el versículo 17: "¿No se convertirá de aquí a muy poco tiempo el Líbano…?". El Líbano representa el orgullo, la arrogancia humana; y ahora dice que se va a convertir en campo fértil. "En aquel tiempo los sordos oirán las palabras del libro, y los ojos de los ciegos verán en medio de la oscuridad y de las tinieblas. Entonces los humildes crecerán en alegría en Jehová, y aun los más pobres de los hombres se gozarán en el Santo de Israel. Porque el violento será acabado, y el escarnecedor será consumido; serán destruidos todos los que se desvelan para hacer iniquidad, los que hacen pecar al hombre en palabra, los que arman lazo al que reprendía en la puerta, y pervierten la causa del justo con vanidad.

"Por tanto, Jehová, que redimió a Abraham, dice así a la casa de Jacob: No será ahora avergonzado Jacob, ni su rostro se pondrá pálido; porque verá a sus hijos, obra de mis manos en medio de ellos, que santificarán mi nombre; y santificarán al Santo de Jacob, y temerán al Dios de Israel. Y los extraviados de espíritu aprenderán inteligencia, y los murmuradores aprenderán doctrina".

La obra de Dios en el remanente

Aquí termina este capítulo con un cambio completo, para mostrarnos la obra que Dios quiere hacer a través de su remanente. Y esa obra es a través del juicio que Dios hace sobre la incredulidad del remanente, ¿es cierto? Expone su incredulidad, y dice: "Voy a hacer una maravilla en ustedes. Las cosas que antes eran completamente invisibles para ustedes, a las que estaban completamente ciegos, ahora voy a abrir sus ojos y las van a ver; voy a abrir sus oídos y las van a escuchar. Una nueva realidad va a estar alrededor de ustedes cuando yo haga una obra en sus corazones para darles fe".

Y entonces encontramos varias de las características aquí. Número uno: para traer frutos, versículo 17. Número dos: para poder escuchar y ver, versículo 18. Número tres: para traer gozo, versículo 19. Vean bien cómo enfatiza esa idea: dice "crecerán en alegría", y "los más pobres de los hombres se gozarán en el Santo de Israel".

El gozo verdadero es uno de los principales frutos de los verdaderos hijos de Dios. No vean la vida cristiana como: "Ay, pobres de nosotros, cómo sufrimos los cristianos. Míranos, estar aquí en la iglesia en vez de estar en el centro comercial comprando cosas y divirtiéndonos; estamos aquí, teniendo que escuchar una hora de Nathan hablando y hablando, y no sé qué está diciendo; pero bueno, soy cristiano y eso es lo que me toca sufrir".

¿Qué produce en ti el mensaje de la Palabra? Verdadero gozo: eso es una muestra de verdadera fe. Si no hay gozo, hay incredulidad. Prueba tu corazón: "Señor, devuélveme el gozo de mi salvación", porque sé que eso muestra que hay verdadera fe en mí. Si no hay gozo… Porque la fe se goza en el objeto de ese gozo, y dice: "Esto es lo más increíble que he visto en toda mi vida, es lo más increíble que he oído en toda mi vida; ahí está mi esperanza, ahí está mi satisfacción. No hay nada en el mundo que preferiría, sino estar en la casa del Señor con mis hermanos, porque ahí estoy escuchando y meditando sobre las cosas más importantes de este universo, y las cosas que son eternas".

Y vean cómo termina el pasaje. Bueno, los versículos 20 y 21 hablan de la justicia perfecta de Dios. Por cierto, nada más para mostrarles: esto va a regresar en Isaías; vayan nada más un poquito más adelante, al capítulo 35, versículo 5: "Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán". Este tema va a ser recurrente.

Entonces, no es casualidad que cuando Jesús desarrolla su ministerio aquí en la tierra, una de las cosas que Él hace es darle vista a ciegos y hacer que los sordos escuchen. No es el fin, sino que es una muestra de una realidad espiritual: Jesús está haciendo esto de una manera literal con la gente, haciendo estos milagros, para mostrar lo que Él vino a hacer espiritualmente, y para cumplir estas profecías de parte de Isaías acerca del plan que Dios tiene para su remanente.

Jacob no será avergonzado

Entonces, versículo 22, aquí terminamos. Dice: "Por tanto, Jehová, que redimió a Abraham, dice así a la casa de Jacob: No será ahora avergonzado Jacob, ni su rostro se pondrá pálido". ¿Qué es lo que le daría pena a Jacob, al patriarca de patriarcas para los judíos? Si él viera la incredulidad del pueblo. ¿No lo describe así, como que le va a dar pena ver la incredulidad del pueblo, ver cómo están respondiendo ante Dios? Jacob mismo se avergonzaría de ustedes. Pero dice: no, pero el remanente, el remanente no causará la vergüenza de Jacob; el remanente sí va a creer, como estaba diseñado que creyera.

Y así es como se ha revelado el remanente, los verdaderos hijos de Dios. ¿Qué dice Gálatas 3:29? "Y si ustedes son de Cristo, entonces son descendencia de Abraham, herederos según la promesa". Ellos son de quienes está orgulloso Jacob, porque son los verdaderos herederos: "santificarán mi nombre, y santificarán al Santo de Jacob, y temerán al Dios de Israel".

Los que parecían unos tontos, de los que se burlaban, de los que decían: "No les entendemos; lo que están diciendo de Dios y de la Biblia no tiene ningún sentido, nosotros somos más inteligentes que eso": ellos serán comprobados al final como los sabios. Ellos serán comprobados al final como los que realmente entendían la realidad que los rodeaba, porque todo lo veían a través de Cristo Jesús, todo lo veían a través de la roca que Dios había puesto en Sion.

Así que dejen que las pruebas de sus vidas, el juicio de Dios sobre su incredulidad, traiga el fruto de salvación. Dejen que Dios juzgue nuestra incredulidad y la destruya, sea como sea que tenga que hacerlo. Cuando nuestras seguridades, los lugares en donde ponemos nuestra esperanza, se derrumban —como nuestra salud—, podemos encontrar nuestro gozo y nuestra seguridad en una piedra probada, preciosa y angular. Es el único lugar donde no seremos avergonzados.

Puestos de pie…

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